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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 14:00:00 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de tecnología | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Perú: monitores comunitarios y un dron con cámara térmica le siguen el rastro al mono choro cola amarilla</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/peru-monitores-comunitarios-y-un-dron-con-camara-termica-le-siguen-el-rastro-al-mono-choro-cola-amarilla/</link>
        <description><![CDATA[<p>Unas figuras resplandecientes se mueven en el follaje de los árboles. Algunas saltan entre las ramas y desaparecen debajo de ellas para reaparecer metros más allá. Otras se desplazan lentamente entre las hojas mientras que ciertas figuras permanecen en un mismo lugar, emitiendo un brillo que las hace visibles en medio del follaje del bosque. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La experiencia de combinar el monitoreo terrestre, que se basa en escuchar al bosque, con el uso de un dron que capta el calor se utilizó en el área de Conservación Privada Hierba Buena Allpayacu, uno de los hábitats del mono choro cola amarilla.</em></li>



<li><em>Esta experiencia duró ocho meses y estuvo a cargo de la organización Yunkawasi en coordinación con el comité de monitoreo de la Asociación de Conservación Oso Dorado, de Corosha, en la región de Amazonas, y la presencia de exploradores de National Geographic.</em></li>



<li><em>Las imágenes permiten observar a los monos en pleno movimiento mientras se desplazan entre las copas de los árboles.</em></li>



<li><em>La experiencia se replicará en la Concesión de Conservación Cerro El Adobe, colindante con la Reserva Comunal Chayu Nain, y en el Área de Conservación privada Copallin, vecina del Santuario Nacional Cordillera de Colán.</em></li>
</ul>



<p>Unas figuras resplandecientes se mueven en el follaje de los árboles. Algunas saltan entre las ramas y desaparecen debajo de ellas para reaparecer metros más allá. Otras se desplazan lentamente entre las hojas mientras que ciertas figuras permanecen en un mismo lugar, emitiendo un brillo que las hace visibles en medio del follaje del bosque.</p>



<p>Son&nbsp;<strong>imágenes captadas por un dron con cámara térmica</strong>&nbsp;—DJI Mavic 3T— fabricado para detectar fuentes de calor. Y en este caso, se utilizaron como parte de un proyecto de&nbsp;<strong>monitoreo en los bosques peruanos para identificar a una especie considerada en Peligro Crítico de extinción: el mono choro cola amarilla</strong>&nbsp;(<em>Lagothrix flavicauda</em>).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Cámara de drone termal registra a mono choro de cola amarilla" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/amUBqeH7Z1c?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Durante ocho meses, los monitores de la Asociación de Conservación Oso Dorado, liderada por mujeres, junto con especialistas de&nbsp;<a href="https://yunkawasiperu.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Yunkawasi</a>&nbsp;—organización dedicada a la protección del mono choro cola amarilla—, pusieron en marcha<strong>&nbsp;un programa de monitoreo que combina el seguimiento de la especie desde tierra con la vigilancia desde el aire</strong>.</p>



<p>“Queríamos encontrar un método adicional que nos permita ser más precisos en el monitoreo de los monos. Vamos por el tercer año que están funcionando los comités de monitoreo que son hermosos porque lo realiza gente de la comunidad”, dice Fanny Cornejo, directora de Yunkawasi. “En este camino, con esta metodología validada, quisimos agregar un componente, el dron con cámara térmica, para complementar la información que se estaba obteniendo con los monitores”, agrega.</p>



<p>La experiencia se realizó en el Área de Conservación Privada (ACP) Hierba Buena Allpayacu, en el territorio de la Comunidad Campesina Corosha, ubicada&nbsp;<strong>en la región Amazonas, uno de los hábitats del mono choro cola amarilla</strong>. En esta área protegida, los monitores de la Asociación de Conservación Oso Dorado han implementado, desde hace tres años, un sistema de monitoreo efectivo de esta especie, de la mano de Yunkawasi. El proyecto también ha contado con el apoyo de National Geographic; la Universidad de Bostón, en Estados Unidos; New England Biolabs Foundation; y Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF).</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/jaguares-ganaderos-proyecto-mexico-demuestra-que-pueden-compartir-territorio/">Jaguares y ganaderos: un proyecto en México demuestra que pueden compartir el territorio | ESTUDIO</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270603"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121839/2025_03-Amazonas-Drone-MonoChoroDeColaAmarilla-%C2%A9GersonFerrer-Yunkawasi31.jpg" alt="" class="wp-image-270603" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen con acercamiento del dron con cámara térmica en la que se ve un mono choro con cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La experiencia de seguir a los monos</h2>



<p>“En realidad, al monito choro de cola amarilla nunca lo había visto en vivo en mi niñez, pero sí sabía que había en mi población”, cuenta Lizeth Arista, una de las dos primeras mujeres que se animaron a formar parte del equipo de monitoreo en la ACP y que ahora es coordinadora del comité de monitoreo de la Asociación de Conservación Oso Dorado. “Había guías que salían al campo y yo me entusiasmé, me decía: yo quiero verlo y conocerlo”.</p>



<p>Arista llevaba varios años haciendo peluches del mono junto con un grupo de mujeres que desde 2009 organizaron la asociación antes de salir al bosque como parte del equipo de guías y monitores que protegen la ACP. “Cuando llegué a verlo me gustó la forma de los monitos, cómo corrían y gritaban. Me emocionó bastante y me animé a seguir en este trabajo”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270616"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17122012/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_76.jpg" alt="" class="wp-image-270616" /><figcaption class="wp-element-caption">Lizeth Arista utilizando un dron, en pleno trabajo de monitoreo del mono choro cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>Las expediciones para el monitoreo de los monos, cuenta Arista, se realizan durante cuatro a 10 días en el bosque, generalmente, una vez al mes. “Los recorridos los hacemos de día, desde las 6 de la mañana hasta casi el mediodía, porque los monitos de 11 a 12 pm se duermen. Cuando se despiertan retomamos el recorrido porque&nbsp;<strong>los monitos continúan desplazándose en medio del bosque montano hasta las 6 de la tarde</strong>. Los monos de cola amarilla se duermen a las 6 de la tarde. Tienen sus horarios establecidos”, cuenta.</p>



<p>Para Arista y su equipo identificar a los monos en medio del bosque “ahora resulta fácil”.&nbsp;<strong>Los reconocen por “los sonidos” que emiten y por “cómo se van moviendo los árboles” cuando se desplazan</strong>. “Cuando se mueven los árboles ya vemos que los monos están ahí. Vamos a ese sitio y ahí les encontramos. A veces también pelean, así sabemos cómo encontrarlos”.</p>



<p>No siempre fue fácil hacerlo, dice Arista, pero en estos dos años han aprendido a reconocer sus voces, sus movimientos y los lugares “donde los monos se quedan a dormir”. “Si no los encontramos en un sitio, vamos a otro y ahí los encontramos”.</p>



<p>El mono choro cola amarilla es una especie endémica que <strong>solo habita en los bosques primarios premontanos, montanos y nublados del norte de Perú</strong>, entre los 1000 a 2800 metros sobre el nivel del mar, principalmente en los departamentos de Amazonas y San Martín, aunque también se los encuentra en pequeñas áreas de La Libertad, Huánuco y Loreto. Recientemente se ha ubicado una población en Junín que aún está en estudio. <strong>Son monos que pasan su vida sobre los árboles, casi nunca se mueven por el suelo.</strong> Por ello, quienes realizan el monitoreo de esta especie tienen que saber identificarlos en medio de la espesura del bosque.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Mono choro de cola amarilla" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/qqvjKI8-6J4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>“Los bosques donde vive el mono choro cola amarilla son escarpados, retadores físicamente. Por tanto,&nbsp;<strong>la idea de utilizar este dron fue tener información más detallada sobre los grupos que los monitores ubican desde el suelo</strong>. Es increíble porque al estar a la altura de los monos con el dron, puedes contar exactamente cuantos son, tener datos específicos de edad, de sexo, que a veces desde el suelo es difícil”, explica Cornejo.</p>



<p>También se buscaba saber si resultaba más rápido que los monitores ubiquen a los monos desde el suelo o ubicarlos desde el aire.&nbsp;<strong>El resultado fue que los monitores logran ubicarlos antes que los drones</strong>. Con un dron, explica Cornejo, se utiliza una metodología en base a grillas —líneas guía horizontales y/o verticales— que se van recorriendo para obtener información de los animales. “Pero el bosque es amplio y en los bosques montanos la gente local es tan conocedora de esos ámbitos que encuentra a los monos en base al oído, es decir, cuando vocalizan o cuando las ramas se quiebran mientras saltan”, afirma la investigadora.</p>



<p>También los encuentran en base a los restos de alimentos, como frutos a medio comer, con las huellitas de los dientes de los monos o al ver una bromelia deshojada que tiene la hoja masticada. “El dron no ve todo eso”, puntualiza Cornejo.</p>



<p>La especialista señala que el dron, en este caso, no ha podido reemplazar a una persona o un equipo a la hora de hacer un censo poblacional. “Esta tecnología todavía no está a la altura de los retos de trabajar en los Andes”, comenta y explica algunos obstáculos que la tecnología encuentra en lugares geográficos complejos como los bosques nublados de la vertiente oriental de los Andes peruanos, en lo que se denomina selva alta.</p>



<p>“Pensábamos que tal vez un dron termal puede encontrar más rápidamente a los monos y que de esta forma la gente de la comunidad no necesitaba subir a la montaña para ubicarlos. Pero los resultados nos demuestran que el dron sí puede encontrar a los monos y tenemos imágenes muy buenas, pero es mejor que los ubique una persona que está muy bien entrenada para hacerlo”, comenta Christopher Allen Schmitt, explorador de National Geographic y profesor asociado de Antropología y Biología en la Universidad de Boston, quien también formó parte de esta experiencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270612"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121942/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_41.jpg" alt="" class="wp-image-270612" /><figcaption class="wp-element-caption">El trabajo con los monitores comunitarios se viene desarrollando hace unos tres años y comienza a replicarse en otras zonas. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p><strong>Uno de los inconvenientes es la señal</strong>, pues debe permanecer conectado al mando. Si bien el dron tiene un desplazamiento de 20 kilómetros, el problema surge cuando existen pequeñas montañas o microvalles en el terreno, “lo que es común en los Andes”, de tal forma que “los 20 kilómetros se transforman en unos cuantos cientos de metros”, ya que se pierde la señal por las variaciones geográficas, agrega.</p>



<p><strong>Otra limitación es que el dron requiere condiciones atmosféricas y de clima sin lluvia o humedad alta.</strong>&nbsp;“Esto en bosque nuboso es también retador porque siempre está lloviendo. Si empieza a llover un poquito el dron regresa. Si hay neblina fuerte con gotitas en el aire, el dron tampoco puede fusionar”, explica Cornejo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270630"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17123249/P6012852.jpg" alt="" class="wp-image-270630" /><figcaption class="wp-element-caption">Los monitores revisando el sistema de monitoreo del mono choro cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La información desde el aire</h2>



<p>Lo que&nbsp;<strong>sí ha permitido el dron es tener detalles específicos de la composición de la población de monos</strong>&nbsp;que se ubican durante el monitoreo. Esto es posible porque el dron tiene dos cámaras. Una de ellas capta el calor de los cuerpos en los árboles y una segunda funciona como una cámara fotográfica con la que se puede realizar acercamiento a los objetos, lo que permite obtener detalles. “Hemos podido ver diferentes atributos de los monos.&nbsp;<strong>Son datos específicos de edad, de sexo que a veces en el suelo es difícil distinguir y en particular por la topografía</strong>”.</p>



<p>También desde el aire ha sido posible observar qué están haciendo, explica la investigadora. “Lo que se hacía era mantener el dron en sobrevuelo.&nbsp;<strong>Desde el suelo se veían sombras de varios monos, pero desde el aire se podía identificar cuántos eran y si eran hembras o machos, adultas o juveniles</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270601"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121820/2025_03-Amazonas-Drone-MonoChoroDeColaAmarilla-%C2%A9GersonFerrer-Yunkawasi1.jpg" alt="" class="wp-image-270601" /><figcaption class="wp-element-caption">Las figuras blancas corresponden a monos que han sido captados por en dron con cámara térmica. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>En el caso de las imágenes captadas por el lente térmico, las diferencias se manejan en base a la temperatura y a las diferencias que estas temperaturas ofrecen en una gama de colores. “Se puede elegir utilizar la gama de colores en tonos morados con amarillos, como lo hicimos para algunos videos y otros en tonos grises. De acuerdo a la cantidad de luminosidad que emiten los monos se puede detectar su presencia”.<strong>&nbsp;La gama de colores y la luminosidad se va graduando en el dron para obtener mejores resultados.</strong></p>



<p>En horas de la mañana funciona muy bien, dice Cornejo, porque hay una diferencia de temperatura grande entre el bosque y la temperatura corporal de los monos. “<strong>Los videos donde se distingue hasta la colita son usualmente cuando hay esta diferencia de temperatura.</strong>&nbsp;En cambio, hay otros videos en los que se ve todo muy amarillo, eso se debe a que el sol ha calentado la copa de los árboles. En ese caso, se puede distinguir si se mueve el mono, de lo contrario puede confundir”.</p>



<p>La investigadora explica que hay bromelias ubicadas en la parte alta de los árboles y como las bromelias acumulan agua, con el sol se calientan y puede dar la impresión de que se trata de monos durmiendo, lo que genera confusión. En ese caso, dice, se puede utilizar la cámara con zoom para ver los detalles.</p>



<p>Otro detalle que explica Cornejo es que si bien el dron puede distinguir y capturar la imagen de “cualquier cosa que emite calor”, la diferencia es que en los bosques que son el hábitat de estos monos,&nbsp;<strong>“la única especie de día que se está moviendo es el mono choro cola amarilla”</strong>. “Entonces hay poca posibilidad de cometer errores. Quizás en algún momento podamos encontrar un mono machín, pero es poco probable y hasta ahora no nos ha pasado”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270613"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121952/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_45_2.jpg" alt="" class="wp-image-270613" /><figcaption class="wp-element-caption">Los monitores utilizan drones para estar pendientes de las amenazas al bosque. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>Schmitt afirma que el dron es muy bueno para capturar imágenes de los monos y que desde el aire se les puede ver perfectamente con el zoom. “Tenemos videos buenísimos de monos que podemos compartir con la gente para inspirarlos a apoyar la conservación que hace la Asociación de Conservación Oso Dorado y Yunkawasi”.</p>



<p>“<strong>Con el dron podemos ver realmente la vida de los monos</strong>, se les observa cuando están arriba de los árboles, cómo interactúan entre ellos”, comenta Schmitt.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una experiencia de ciencia ciudadana</h2>



<p>El ACP Hierba Buena Allpayacu no es el único lugar en el que se monitorea el mono choro cola amarilla en coordinación con la comunidad. La experiencia bajo el liderazgo de Yunkawasi también se repite en la Concesión de Conservación Cerro El Adobe, colindante con la Reserva Comunal Chayu Nain, y en el Área de Conservación privada Copallin, vecina del Santuario Nacional Cordillera de Colán. Estos tres lugares forman parte del territorio que es el hábitat de esta especie,&nbsp;<strong>bosques que a lo largo del tiempo se han reducido en un 80 %</strong>&nbsp;aproximadamente.</p>



<p>Junto con la Asociación de Conservación Oso Dorado, en los otros dos espacios donde aún habita el mono choro cola amarilla la población también se ha comprometido con la conservación del monito, cuenta Cornejo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270604"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121849/Amazonas_copallin_TallerTecnologia_NatGeo_%C2%A9MariaAlbornoz_14.jpg" alt="" class="wp-image-270604" /><figcaption class="wp-element-caption">Monitores revisando la metodología del monitoreo del mono choro cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>“En el caso del ACP Copallin, se ha formado un comité de monitoreo en coordinación con los guardaparques de la zona. Y el tercer caso es una concesión de conservación, Cerro El Adobe, liderada por la Asociación de Conservación Chorrera Blanca (Acochoba) liderada por agricultores”, explica Cornejo.</p>



<p>Hasta ahora la experiencia con el dron con cámara térmica solo se ha realizado en el ACP Hierba Buena Allpayacu, pero el proyecto continuará en las otras dos zonas. “Estamos entrando al tercer año de trabajo con estas organizaciones y&nbsp;<strong>lo genial ha sido conectar a la gente local con el uso de tecnología</strong>. Si bien el dron con cámara térmica no lo hemos manipulado mucho, los comités sí cuentan con drones sin lente termal que utilizan para observar desde el aire las amenazas a esta especie”, dice la investigadora de Yunkawasi.</p>



<p>Cornejo también destaca la participación de las mujeres en los comités de monitoreo, así como el uso de los drones por parte de la población, quienes ahora cumplen funciones que antes estaban solo reservadas a investigadores con la ventaja de que conocen a la perfección estos bosques. “Para mí es uno de los proyectos más lindos que tenemos porque justamente se trata de&nbsp;<strong>lograr esta confluencia de practicar ciencia con la gente local</strong>”, comenta. En ese sentido agrega que ya se está planificando el monitoreo acústico y las investigaciones con ADN ambiental con estas comunidades.</p>



<p>El explorador de National Geographic, Schmitt, agrega que las comunidades conocen mucho a esta especie. “Los ven todos los días, se preocupan por ellos. Viven con ellos. Nosotros, como científicos o biólogos, aportamos nuestro propio conocimiento, que es muy diferente, y que puede complementar el conocimiento que la comunidad ya tiene. Así que la comunidad ya sabe adónde van los monos y pueden pensar por qué van a un determinado lugar. Los conocen mejor”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270615"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17122007/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_74.jpg" alt="" class="wp-image-270615" /><figcaption class="wp-element-caption">Un monitor trabajando en campo con un dron. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>Schmitt también considera que al unir los conocimientos&nbsp;<strong>se pueda comprender mejor a la especie y se responda mejor a sus necesidades</strong>. “Por ejemplo, tenemos experiencia en estudiar su comportamiento sistemáticamente para poder determinar cómo cambia según la disponibilidad de alimentos, la altitud, las precipitaciones o la temperatura. De esta manera, podemos obtener respuestas con mayor certeza que la que se podría obtener solo con la observación”.</p>



<p>“Creo que si el objetivo final de la comunidad es la conservación de los monos, porque conviven con ellos, los ven y los aprecian -dice Schmitt-, podemos complementar ese deseo con métodos que les proporcionen las herramientas necesarias para protegerlos de una mejor manera”.</p>



<p>En esta confluencia de conocimientos, Lizeth Arista habla desde su experiencia con el uso de la tecnología. Explica, por ejemplo, que&nbsp;<strong>han llevado talleres para manejar los drones</strong>, que por ahora manejan sin problema los drones pequeños, pero que le gustaría seguir aprendiendo más. “El dron que ahora estamos trabajando en campo es más grande [dron con cámara termal]&nbsp; tiene más cosas que debemos aprender”. ¿Es fácil manejar un dron?, le preguntamos. “El pequeño sí, pero el grande se me complicaba aún”, responde.</p>



<p>Sin embargo, como dicen los investigadores, las personas de estas comunidades conocen perfectamente a estos animales. “Ahora tenemos un grupo de 12 monitos identificados, hasta les hemos puesto nombre”, cuenta. ¿Es fácil identificar a los monitos?, le preguntamos. “Sí, es fácil”, responde. “A las hembritas las identificamos por su clítoris, que tiene poco vello, y a los machos los podemos identificar porque tienen su mechón más grande que las hembras. Y los juveniles no tienen nada, es más fácil saber cuáles son hembras y cuáles machos”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270627"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17123130/Yellow-tailed-woolly-monkey_%C2%A9Wilhelm-Osterman-Yunkawasi-5.jpg" alt="" class="wp-image-270627" /><figcaption class="wp-element-caption">El mono choro cola amarilla está en Peligro Crítico de extinción, según la Lista Roja de la UICN. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>Hasta hace un par de décadas, dice Lizeth Arista,&nbsp;<strong>“algunas personas en nuestra comunidad los cazaban”, pero ahora ya no ocurre eso.</strong>&nbsp;Ahora hay interés por la conservación desde que son niños. “A mi hijita menor le gusta el trabajo que hago en el campo. Tiene 10 años y me dice que cuando sea grande le gustaría ser bióloga. Ella ve cómo trabajamos, los materiales que tenemos en el comité. Ella agarra los materiales, sale a observar el bosque con los binoculares y me dice: ‘Cuando sea grande quiero ser bióloga para poder utilizar todos estos materiales’».</p>



<p><em><strong>*Imagen principal:</strong> el mono choro cola amarilla es una especie endémica de los bosques nublados de los Andes orientales de Perú. <strong>Foto:</strong> cortesía Yunkawasi</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/peru-monitores-comunitarios-dron-siguen-rastro-mono-choro-cola-amarilla/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127053</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Mar 2026 16:45:56 +0000</pubDate>
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        <title>Inteligencia artificial: crecen los conflictos alrededor de los centros de datos por el agua, la energía y el territorio</title>
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        <description><![CDATA[<p>“Al ritmo que viene el&nbsp;desarrollo de la inteligencia artificial, se calcula que cada año se van a construir entre 120 y 130 data centers de hiperescala a nivel mundial. Estamos hablando de&nbsp;alrededor de 800 nuevos centros de datos gigantescos hasta 2030. Eso es brutal”, dice a Mongabay Latam&nbsp;Soledad Vogliano, investigadora argentina del grupo ETC, una [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un estudio que está realizando la Relatoría Especial sobre los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señala que existen conflictos socioambientales en todos los países del continente.</em></li>



<li><em>En Latinoamérica los países con mayor cantidad de data centers que concentran la alimentación de la IA se encuentran en Brasil, México y Chile.</em></li>



<li><em>Los principales problemas giran alrededor del agua y la energía, ya que los data centers utilizan grandes cantidades de estos recursos.</em></li>



<li><em>El uso de la tierra y el ruido constante que producen los centros de datos también están ocasionando conflictos en los países de Latinoamérica.</em></li>
</ul>



<p>“Al ritmo que viene el&nbsp;<strong>desarrollo de la inteligencia artificial</strong>, se calcula que cada año se van a construir entre 120 y 130 data centers de hiperescala a nivel mundial. Estamos hablando de&nbsp;<strong>alrededor de 800 nuevos centros de datos gigantescos hasta 2030</strong>. Eso es brutal”, dice a M<strong>ongabay Latam</strong>&nbsp;Soledad Vogliano, investigadora argentina del grupo ETC, una organización que monitorea el impacto de las tecnologías emergentes sobre la biodiversidad, la agricultura y los derechos humanos.</p>



<p>Se tratan de&nbsp;<strong>gigantescas infraestructuras digitales que albergan la información necesaria para abastecer una demanda cada vez mayor de almacenamiento de datos</strong>&nbsp;con una gran variedad de propósitos, entre ellos, el creciente uso de la inteligencia artificial (IA). El problema de estas construcciones es que para su funcionamiento permanente requieren de un uso intensivo de recursos, como agua y energía.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/04/inteligencia-artificial-impactos-ambientales-america-latina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La otra cara de la Inteligencia Artificial: estos podrían ser sus impactos ambientales en América Latina</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270373"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/10114733/Mapa-Data-Center-1.png" alt="" class="wp-image-270373" /><figcaption class="wp-element-caption">Ubicación de los data centers en el mundo. Fuente: cortesía Data Center Map</figcaption></figure>



<p>De acuerdo con la&nbsp;<a href="https://www.iea.org/">Agencia Internacional de Energía</a>, los centros de datos&nbsp;<strong>consumen entre el 1.5 % y 2 % de la electricidad a nivel mundial</strong>&nbsp;y se calcula que para 2030 esta demanda se duplicará. Lo mismo sucede con el agua. Vogliano explica que cuando se instala un data center en hiperescala, es decir, de grandes dimensiones, este&nbsp;<strong>puede utilizar hasta 19 millones de litros de agua por día, que equivale a lo que consume una ciudad de 50 000 habitantes en una jornada</strong>.</p>



<p>Con estos niveles de consumo de agua y energía, sumado a la ocupación de grandes espacios de tierras y otros problemas para las poblaciones cercanas como los ruidos constantes por el funcionamiento de los equipos, los conflictos socioambientales están en aumento.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La expansión de la infraestructura digital</h2>



<p>Desde hace tres años, la Relatoría Especial sobre los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (Redesca) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) “empezó a identificar mucha conflictividad asociada a la nueva infraestructura digital, una situación que, prácticamente, se puede encontrar en todo el continente”, comenta Javier Palummo, Relator Especial de Redesca, en conversación con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p>“Es la primera vez que desde el Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos se pone énfasis específico en los impactos de la infraestructura digital sobre los derechos humanos”, agrega Palummo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269027"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/30195420/Image_7-1-scaled-1.jpg" alt="Animales silvestres e imágenes falsas hechas con IA" class="wp-image-269027" /><figcaption class="wp-element-caption">Un centro de datos en Iowa. La expansión de la infraestructura para la inteligencia artificial está dejando una huella cada vez mayor en el medio ambiente y el cambio climático. Foto: Google</figcaption></figure>



<p>Palummo se refiere así a lo que significa la presión sobre servicios esenciales, el costo y la disponibilidad de la energía y los riesgos estructurales en el goce del derecho al acceso al agua, que “podrían tener impactos vinculados a la salud y al ambiente sano, entre otros derechos”. En ese sentido, Palummo menciona que&nbsp;<strong>existe una mayor preocupación cuando este tipo de obras de infraestructura digital se desarrollan en zonas con estrés hídrico o en lugares que se encuentran en una situación de desigualdad preexistente</strong>.</p>



<p>Otro aspecto que menciona Palumbo con relación a la evaluación de casos que vienen haciendo en Redesca son los marcos regulatorios y las políticas públicas relacionados con las facilidades para que se instalen estas infraestructuras. “Hemos identificado que cada país toma distintos caminos a la hora de asegurar que este tipo de grandes obras tenga un impacto reducido en términos de protección del ambiente, de afectación del ambiente, uso de recursos naturales, de energía”, asegura el relator.</p>



<p>Desde ese punto de vista,&nbsp;<strong>la relatoría ha llamado a que los Estados adopten marcos regulatorios y políticas públicas</strong>&nbsp;que aseguren que la transformación digital se desarrolle con enfoque de derechos humanos, sostenibilidad ambiental y debida diligencia ambiental.</p>



<p>Aunque la Redesca considera que el desarrollo de esta infraestructura digital puede ser importante y estratégica para el progreso económico y social de los Estados de la región, también toma en cuenta que esto solo puede ser posible cuando contribuye a reducir problemas estructurales y promover la inclusión de poblaciones históricamente excluidas.</p>



<p>Palummo también menciona que&nbsp;<strong>los conflictos sociales alrededor de las infraestructuras digitales se han generalizado en todos los países del continente</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270374"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/10120902/Central-hidroelectrica-Agencia-Andina.jpg" alt="" class="wp-image-270374" /><figcaption class="wp-element-caption">El uso intensivo de agua es uno de los principales problemas medioambientales que ocasionan los data centers. Foto: Agencia Andina</figcaption></figure>



<p>Por su parte Soledad Vogliano señala que América Latina es la región que cuenta con menos desarrollo de infraestructura digital, pues solo alrededor del&nbsp;<strong>5 % de los data centers del mundo están en Latinoamérica</strong>. “Los países que tienen mayor desarrollo son Brasil, México y Chile, pero fundamentalmente Brasil, porque se ha constituido en un hub de desarrollo de data centers alrededor de Sao Paulo”.</p>



<p>En cuanto a Chile, Vogliano menciona su cercanía con los puertos de entrada de cables submarinos de fibra óptica, que le brindan ventajas para el funcionamiento de estos data center. Cabe mencionar que&nbsp;<strong>las instalaciones subterráneas de fibra óptica son otra de las infraestructuras digitales a gran escala que también genera conflicto en las comunidades</strong>, que reclaman la ausencia de consultas públicas antes de la instalación de estos equipos.</p>



<p>En el caso de México, comenta Vogliano, el desarrollo de los data center tiene que ver con el vínculo con los Estados Unidos. Sin embargo, recientemente, sobre todo en el último año, “hay una especie de carrera por promover la llegada de data centers en otros países”. Un caso paradigmático es el anuncio del presidente Javier Milei para la instalación de data centers de Open AI —el gigante de ChatGPT— en la Patagonia.</p>



<p>Durante la reunión que tuvo Milei con los representantes de la empresa se destacó el compromiso de posicionar al país como un enclave estratégico para el desarrollo tecnológico y consolidar a Argentina como un hub de innovación. Otras empresas que están desarrollando a gran escala la inteligencia artificial e instalando data centers de grandes dimensiones son Amazon, Google y Microsoft.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270375"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/10122214/Data-center-de-google.jpg" alt="" class="wp-image-270375" /><figcaption class="wp-element-caption">Un data center construido en Estados Unidos. Foto: Creative Commons Attribution 2.0 Generic</figcaption></figure>



<p>Además del problema del uso intensivo de agua y de energía, el uso de la tierra también genera conflictos. “En algunas zonas ocurren cambios de uso de suelo, zonas que eran típicamente rurales, incluso cordones de producción de alimentos cerca de las ciudades, empiezan a convertirse en sitios de producción de capacidad computacional. Eso, obviamente, es un rediseño del territorio”, aclara Vogliano.</p>



<p>En otros lugares lo que está pasando es que los centros de datos empiezan a competir con zonas de barrios populares, agrega la especialista,&nbsp;<strong>transformando la dinámica del territorio</strong>. “Un&nbsp; impacto directo que hace que la vida en ese lugar sea muy difícil es el ruido. Es algo que nadie toma en cuenta, pero los data centers producen un ruido permanente. No es muy fuerte, pero es como sentir un zumbido permanente todo el tiempo”, cuenta Vogliano.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/ataques-fauna-silvestre-imagenes-falsas-ia-despiertan-preocupacion/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Videos falsos de fauna silvestre creados con inteligencia artificial inundan las redes y generan alarma entre expertos</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El reclamo de las comunidades</h2>



<p>“Antes de que llegaran los centros de datos, Querétaro ya enfrentaba problemas de estrés hídrico”, comenta a M<strong>ongabay Latam</strong>&nbsp;el mexicano Adrián Carrera, líder de Infoactivismo de SocialTIC, una organización dedicada a investigar la tecnología digital.</p>



<p>Carrera conoce bien lo que está sucediendo.&nbsp;<strong>Querétaro es el estado de México con mayor cantidad de centros de datos a hiperescala</strong>. Un lugar donde se han instalado esas infraestructuras gigantescas que albergan los equipos necesarios para almacenar inmensos volúmenes de información que alimenta la inteligencia artificial (IA).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270376"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/10123150/Protesta-en-Queretaro-Mexico-en-septiembre-de-2022-Foto-cortesia-de-Global-Voices.jpeg" alt="Protesta en Querétaro, México, en septiembre de 2022. Foto: cortesía de Global Voices." class="wp-image-270376" /><figcaption class="wp-element-caption">Protesta en Querétaro, México, en septiembre de 2022. Foto: cortesía Global Voices</figcaption></figure>



<p>“Tenemos testimonios de algunas comunidades cercanas a centros de datos que refieren que ahora tienen cortes de agua, por ejemplo, con mayor frecuencia.&nbsp;<strong>Si bien ya tenían&nbsp; problemas antes, ahora se han agravado</strong>”, comenta.</p>



<p>Se están generando también problemas de suministro eléctrico. “Estos impactos son cada vez más evidentes y las personas se molestan. Por eso, es más probable que se presenten más conflictos socioambientales”, afirma.</p>



<p>Carrera asegura que las personas que viven cerca de los lugares donde se instalan estos data centers ven fracturada su cotidianidad. “<strong>Lo más evidente es que abras la llave del agua y no salga o que se vaya la luz por muchas horas, con una frecuencia que no ocurría antes</strong>. La gente nos dice: ‘Ya no puedo vivir como vivía antes’”, cuenta.</p>



<p>A ello se suma la falta de información transparente sobre los proyectos y una especie de zona gris sobre la normas y leyes alrededor de éstos. Carrera menciona que los grupos de activistas en Querétaro han tenido dificultades para acceder a la información sobre cómo se están desarrollando estos proyectos. “Si no hay información es más difícil que haya una discusión pública con evidencia”, comenta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270379"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/10124246/Protesta-en-Uruguay-contra-el-gobierno-por-la-construccion-de-data-centers-cortesia-de-radio-Havana-Cuba--1.jpeg" alt="" class="wp-image-270379" /><figcaption class="wp-element-caption">Protesta en Uruguay contra el Gobierno por la construcción de data centers. Foto: cortesía Radio Havana</figcaption></figure>



<p>Carrera también aborda las diferencias en cuanto a legislación entre países para permitir la instalación de los centros de datos y explica que los&nbsp;<strong>países de la Unión Europea tienen regulaciones más estrictas que en América Latina</strong>.</p>



<p>Eduardo Poletti, director de las maestrías en Tecnologías de la Información de la Universidad Autónoma del Perú, señala que si bien con el desarrollo de la IA la demanda de centros de datos es exponencial, no se debe dejar de lado otros aspectos necesarios para el funcionamientos de estas infraestructuras digitales, como el cableado de fibra óptica. “<strong>Estos grandes centros de datos van a funcionar en la medida en que haya conexión. Y obviamente por el crecimiento exponencial de la IA tiene un impacto colateral</strong>”.</p>



<p>La pregunta es “¿estamos preparados?”, comenta Poletti. “Somos conscientes de que particularmente en América Latina los ejes de estos impactos están en el agua” y menciona el caso de Perú, donde existen zonas con estrés hídrico, por tanto, instalar centros de datos “definitivamente sería una bomba social”.</p>



<p>Otro aspecto importante que menciona Poletti es nuevamente el uso de energía y del territorio. En este último aspecto toma en cuenta el cableado submarino y las torres de telecomunicaciones que&nbsp; impactan en los ecosistemas en forma sensible. “<strong>La conectividad no puede avanzar a costa de este tipo de invasiones en los territorios</strong>. Necesitamos modelos sostenibles que prioricen, obviamente, las energías renovables y una gestión más eficiente del uso del agua”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270377"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/10124006/The-Science-Park-in-Canelones-in-southern-Uruguay-where-Google-plans-to-build-its-data-center.-Image-courtesy-of-Data-Center-Dynamics.jpg" alt="El Science Park en Canelones, Uruguay, donde se planea instalar un data center. Foto: Cortesia de Data Center Dynamics." class="wp-image-270377" /><figcaption class="wp-element-caption">El Science Park en Canelones, Uruguay, donde se planea instalar un data center. Foto: cortesía de Data Center Dynamics</figcaption></figure>



<p>Poletti menciona que también es importante “la generación de valor compartido”, es decir, que se consulte a las comunidades cuando se planea instalar centros de datos y fibra óptica en sus territorios y se garantice que esas comunidades sean parte de esos proyectos, pues más allá de la inversión que realicen los grandes operadores tecnológicos también deben tener una responsabilidad con el entorno y la población. “Es muy difícil llegar a generar un valor compartido”, afirma.</p>



<p>En cuanto a la legislación, Poletti señala que en América Latina “es muy pobre” y “no se manejan estándares” para los recursos hídricos y energéticos, como sí se hace en los países europeos. “<strong>Se menciona que para 2030 el consumo de agua de los centros de datos podría superar 1.2 billones de litros de agua por cada kilovatio hora utilizado por la IA</strong>, eso es impensable”, dice el catedrático. Por eso, agrega “el desafío es que en países como el nuestro se establezcan estándares para la innovación tecnológica que se sustenten en políticas ambientales y sociales que aseguren beneficios tanto para las personas como para los ecosistemas”.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> data center en Querétaro, México. <strong>Foto:</strong> Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International license</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/inteligencia-artificial-conflictos-centros-de-datos-agua-energia-territorio/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126759</guid>
        <pubDate>Wed, 11 Mar 2026 16:43:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Inteligencia artificial: crecen los conflictos alrededor de los centros de datos por el agua, la energía y el territorio]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Después de Davos 2026: la consolidación de narrativas capaces de cambiar la conversación global</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/davos-foro-economico-mundial-2026-consolidacion-narrativas-capaces-cambiar-conversacion-global/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tras Davos, el panorama global muestra cambios profundos que están redefiniendo las prioridades económicas, tecnológicas y estratégicas del mundo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Adela Vélez Rolón PhD &#8211; Profesora investigadora</p><p class="wp-block-post-author__name">CESA</p></div></div>


<p>Davos terminó hace varias semanas. Pero lo que queda es lo verdaderamente importante. La conversación global empieza a darse sobre interrogantes que hoy ocupan el centro del debate mundial.</p>



<p>La reunión anual del Foro Económico Mundial, realizada en enero y que ya cumple su 56ª edición, se ha consolidado como un espacio donde líderes de distintos sectores debaten los grandes desafíos globales, funcionando como un radar de señales —algunas tempranas, otras más evidentes— sobre los cambios en curso. Este año estuvo precedida por la <a href="https://www.cesa.edu.co/news/claves-global-risks-report-2026-vision-estrategica-contextos-complejos/">publicación del Informe de Riesgos Globales 2026</a>, que anticipó con mayor claridad las principales preocupaciones mundiales.</p>



<p>El informe es contundente: la incertidumbre es estructural. En el corto plazo dominan las confrontaciones geopolíticas, la desinformación y la polarización social. Los riesgos ambientales, aunque persistentes, se proyectan como las principales amenazas a largo plazo —lo cual también debería alertarnos—.</p>



<p>Primera señal: <strong> La inteligencia artificial</strong> no es un tema nuevo, pero sí se consolidó como el eje central de la conversación. El debate ya no gira únicamente en torno a su adopción, sino a su capacidad real de generar valor económico, de construirse sobre principios sólidos de confianza y gobernanza, y de redefinir el futuro del trabajo —y, de manera aún más profunda, el de las profesiones—. En este punto conviene observar con atención el caso de China, que ha asumido con claridad que la formación es parte de su arquitectura estratégica.</p>



<p>A ello se suma un desafío menos visible pero determinante: la enorme demanda energética que exige la expansión de la IA, lo que obliga a repensar la infraestructura que la hará posible. Así, la discusión dejó de ser tecnológica para convertirse en estratégica. No se trata solo de usar inteligencia artificial, sino de posicionarse frente a ella. En ese contexto, también merece seguimiento lo que ocurre en India, cuyos movimientos recientes buscan influir en la gobernanza e infraestructura global de esta tecnología.</p>



<p>Segunda señal: Más allá de los temas tecnológicos, en Davos emergió una conversación más incómoda y profundamente humana: <strong>¿estamos preparando líderes capaces de navegar la incertidumbre?</strong> La respuesta no tranquiliza. Los cambios avanzan más rápido que nuestra capacidad de formar líderes capaces de tomar decisiones frente a la reconfiguración geopolítica, la disrupción tecnológica, la transición energética y la presión del cambio climático, entre muchas otras tensiones. Una de las conclusiones más relevantes en este sentido, fue que el liderazgo no consiste en tener todas las respuestas, sino en saber formular las preguntas correctas y aprender a interpretar las señales antes de que se conviertan en crisis.</p>



<p>El problema no es solo percepción. El Global Leadership Forecast 2025 señala que menos del 30 % de las organizaciones considera tener líderes preparados para los desafíos venideros. A ello se suma una erosión sostenida de la confianza pública en quienes toman decisiones. La brecha no es tecnológica; es directiva.</p>



<p>La tercera señal confirma lo que el propio Foro había anticipado como riesgo central: <strong>las tensiones geopolíticas no son coyunturales, son estructurales</strong>. La petición a que las llamadas “potencias medias” asuman un papel más activo no responde a un gesto diplomático, sino a un reacomodo profundo del poder económico y estratégico. El debate sobre Groenlandia, lejos de ser anecdótico, fue revelador: minerales críticos, rutas comerciales y seguridad energética han vuelto al centro de la agenda global. La discusión ya no es ideológica; es material.</p>



<p>En ese contexto, las estrategias se están reescribiendo. Europa avanza en su autonomía estratégica; Canadá refuerza controles sobre sectores críticos; India invierte en infraestructura y gobernanza en inteligencia artificial. El común denominador es claro: ya no se planifica bajo el supuesto de estabilidad.</p>



<p>La cuarta señal redefine un concepto que usamos con ligereza: <strong>resiliencia</strong>. Durante años se entendió como la capacidad de resistir crisis. En Davos se habló de algo distinto: crecer en medio de la incertidumbre. No se trata solo de absorber choques, sino de desarrollar capacidades que permitan aprovecharlos. En América Latina solemos celebrar la resistencia; menos frecuente es invertir en adaptabilidad.</p>



<p>La quinta señal puede ser la más subestimada, pero es quizá aquella en la que deberían redoblarse esfuerzos y recursos: la economía del cerebro o capital cerebral. No se trata únicamente de salud mental, sino de un sistema complejo que integra longevidad, capacidades cognitivas, habilidades socioemocionales y calidad educativa como fundamentos del desarrollo económico.</p>



<p>Es así, que frente al impacto de la automatización, las ventajas competitivas tienden a volverse más humanas. El Foro Económico Mundial advierte que el 44 % de las habilidades laborales cambiará en los próximos cinco años, y que las competencias más demandadas serán precisamente analíticas, adaptativas y sociales.</p>



<p>El desafío es mayor, según la Organización Mundial de la Salud, la depresión y la ansiedad le cuestan a la economía global cerca de 1 billón de dólares anuales en productividad perdida. Y, para 2030, el mundo entrará en una fase en la que las personas mayores de 60 años representarán una proporción histórica de la población global.</p>



<p>Es decir, la economía del cerebro deja de ser un asunto sectorial para convertirse en una variable macroeconómica que debería incorporarse en la fórmula del crecimiento.</p>



<p>En Davos no se entregan soluciones; se abren conversaciones. La pregunta entonces es: ¿estamos leyendo sus señales con la seriedad suficiente? Ya que el riesgo no es que el mundo cambie, sino reaccionar tarde.</p>



<p>Y la pregunta de fondo es más amplia: ¿están preparadas las empresas, gobiernos, instituciones y ciudadanos?</p>



<p><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración &#8211; CESA</a></strong></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126329</guid>
        <pubDate>Fri, 27 Feb 2026 23:01:18 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/27175439/Davos-2026.jpg" type="image/jpeg">
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                            </item>
        <item>
        <title>¿Cómo podemos hablar con los animales? Dilemas éticos y un protocolo para estudiar la comunicación animal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/como-podemos-hablar-con-los-animales-dilemas-eticos-y-un-protocolo-para-estudiar-la-comunicacion-animal/</link>
        <description><![CDATA[<p>En una ocasión, un grupo de investigadores reprodujo la voz de un elefante frente a una manada. El efecto fue devastador: los animales se alteraron y mostraron&nbsp;señales de profundo estrés&nbsp;porque aquel elefante había muerto tiempo atrás. Esta es la historia que la científica Katy Payne, quien descubrió en los años 80 que los elefantes se [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El PEPP Framework propone principios éticos y legales para investigar la comunicación animal, ante riesgos que van desde el estrés hasta la manipulación de las especies.</em></li>



<li><em>El proyecto surge de académicos de la Universidad de Nueva York, quienes identificaron una brecha regulatoria frente al uso de tecnologías como IA, robótica o bioacústica.</em></li>



<li><em>El marco plantea proteger la autonomía animal, prevenir daños y asegurar la participación de comunidades locales e indígenas.</em></li>



<li><em>Por el momento, la adhesión es voluntaria, pero se espera que así se inicie un tránsito hacia la creación de regulaciones vinculantes.</em></li>
</ul>



<p>En una ocasión, un grupo de investigadores reprodujo la voz de un elefante frente a una manada. El efecto fue devastador: los animales se alteraron y mostraron&nbsp;<strong>señales de profundo estrés</strong>&nbsp;porque aquel elefante había muerto tiempo atrás. Esta es la historia que la científica Katy Payne, quien descubrió en los años 80 que los elefantes se comunican en bajas frecuencias, solía contar para enfatizar la necesidad de establecer&nbsp;<strong>protocolos al estudiar la comunicación animal</strong>.</p>



<p>Así lo recuerda David Gruber, fundador y presidente de la Iniciativa para la Traducción de Cetáceos (<a href="https://www.projectceti.org/about">Project CETI</a>, por sus siglas en inglés). “Incluso las habilidades típicas de grabación y reproducción de sonidos pueden causar estrés en los animales”, dijo durante el lanzamiento en línea de&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=NVVSxNDUyUg"><em>Escuchando a nuestros parientes animales. Principios legales y éticos para las tecnologías de la comunicación con animales no humanos</em></a>.</p>



<p>César Rodríguez-Garavito, Emma Crowe y Jacqueline Gallant, del Programa Más que Humano (More than Human Life,&nbsp;<a href="https://mothlife.org/">MOTH</a>) de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York (NYU), son los autores del documento. Este&nbsp;<strong>marco ético y legal</strong>&nbsp;fue concebido de manera independiente por MOTH. Actores activos en el campo no participaron en su escritura para evitar que fueran “juez y parte” en el momento de la implementación.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/vicunas-guanacos-sudamerica-enfrentan-amenaza-sarna/">Las vicuñas y guanacos de Sudamérica enfrentan la amenaza de la sarna, alertan científicos</a></strong></p>



<p>El reporte invita a los lectores a imaginar un futuro donde los humanos puedan&nbsp;<strong>descifrar y comprender lo que dicen los animales</strong>. Este escenario es cada vez más cercano, pues los científicos están implementando ideas y herramientas avanzadas de la biología, la lingüística basada en aprendizaje automático o la robótica para registrar la comunicación animal, explicó Rodríguez-Garavito.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267397"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/03143002/katy-in-car-with-eles-by-joyce-amb_edit-1280x838-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-267397" /><figcaption class="wp-element-caption">Katy Paine es una reconocida bióloga acústica. Estudia la comunicación de los elefantes y de las ballenas. Foto: cortesía de Elephant Listening Project</figcaption></figure>



<p>“Estamos en un momento de triple crisis planetaria, pero al mismo tiempo, la ciencia occidental nunca había tenido tantas herramientas para acercarse a los animales”, dijo en entrevista con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Rodríguez-Garavito, director y fundador de MOTH y profesor de la Facultad de Derecho de NYU.</p>



<p>Para el experto en derechos de los animales, el momento tecnológico actual –con el auge de las&nbsp;<strong>inteligencias artificiales</strong>–, representa “una oportunidad gigante para reconectarnos con el mundo más que humano”.</p>



<p>El director de MOTH señala que la necesidad de un marco ético y legal nació tras leer los libros de la investigadora Karen Bakker. En&nbsp;<a href="https://www.google.com.ec/books/edition/The_Sounds_of_Life/QVzXEAAAQBAJ?hl=es-419&amp;gbpv=1&amp;dq=the+sounds+of+life:+how+digital+technology+is+bringing+us+closer+to+the+worlds+of+animals+and+plants&amp;printsec=frontcover"><em>Los Sonidos de la Vida: cómo la tecnología digital nos está acercando a los mundos de los animales y las plantas</em></a>&nbsp;(2022), Bakker describe no solo el potencial, sino también los&nbsp;<strong>riesgos asociados a escuchar y traducir a otras especies</strong>.</p>



<p>En el lado positivo, en 1970 científicos descubrieron que las ballenas jorobadas&nbsp;<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Songs_of_the_Humpback_Whale_(album)">cantan</a>, lo que ayudó a impulsar protecciones legales para la especie, detalló Gruber en conversación vía e-mail con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. Pero también hay riesgos. De entender las formas de comunicación de los animales, se podría, por ejemplo,&nbsp;<strong>atraerlos a zonas donde pueden ser cazados</strong>, dijo Diana Reiss, cofundadora de&nbsp;<a href="https://www.interspecies.io/about">Interspecies Internet</a>, un tanque de pensamiento que busca acelerar la comunicación interespecies.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267398"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/03143340/IMG_8739-2-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-267398" /><figcaption class="wp-element-caption">César Rodríguez-Garavito es un académico especializado en derechos humanos y de la tierra. Foto: cortesía MOTH Program</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El desarrollo del marco legal y ético</h2>



<p>A pesar de que existen protocolos bien establecidos de ética para la investigación de animales, estos no están diseñados para el estudio de la&nbsp;<strong>comunicación animal no humana</strong>, de acuerdo con el especialista de la Universidad de Nueva York. El equipo de MOTH encontró aquí una brecha regulatoria.</p>



<p>El reporte se trabajó durante un año y medio y de manera colaborativa. Llevaron el debate a los encuentros anuales del colectivo MOTH, donde se reúnen&nbsp;<strong>filósofos, líderes indígenas, abogados, científicos</strong>, entre otros. También trabajaron en talleres con expertos en protocolos para el contacto con la vida extraterrestre y pueblos indígenas en aislamiento voluntario.</p>



<p>De estos intercambios se rescató la estructura de los procedimientos para comunicarse con “entidades morales que merecen respeto y que son a la vez desconocidas”. Por último, el documento pasó por una revisión por pares, a cargo de especialistas en<strong>&nbsp;ética animal</strong>.</p>



<p>La primera parte del reporte hace una revisión de las tecnologías de comunicación animal no humana (NACTs, por sus siglas en inglés) y aborda los riesgos asociados a estas herramientas. Allí se identifican&nbsp;<strong>cuatro tipo de daños que pueden enfrentar los animales</strong>&nbsp;en estas investigaciones: fisiológicos, mentales, relacionales y ecológicos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267399"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/03143452/9780691206288.avif" alt="" class="wp-image-267399" /><figcaption class="wp-element-caption">El libro explora cómo la tecnología, que un día alejó a la humanidad de la naturaleza, es una oportunidad para reconectar ambos mundos. Imagen: Princeton University Press</figcaption></figure>



<p>Rodríguez-Garavito señaló que experiencias con tecnologías anteriores funcionan como alerta. Si bien&nbsp;<strong>cámaras, drones, micrófonos o hidrófonos</strong>&nbsp;se han usado para proteger a los animales, también se han empleado para “rastrearlos, explotarlos, dañarlos y experimentar con ellos”.</p>



<p>Gruber abordó el potencial mal uso de las grabaciones, proponiendo un modelo que separe en dos categorías los datos de comunicación de la especie a estudiar. La primera corresponde a la información no sensible, que incluye patrones estadísticos, anotaciones y modelos que apoyan el progreso científico. “Mantener abierta esta capa podría ayudar a la transparencia, la colaboración y la reproducibilidad [del estudio]”, dijo a<strong>&nbsp;Mongabay Latam</strong>.</p>



<p>La segunda categoría incluye datos más sensibles, como las grabaciones acústicas procesadas. Este material, dice el investigador, debería almacenarse en un repositorio. Una<strong>&nbsp;junta de ética independiente</strong>&nbsp;debería revisar el acceso a estos datos con base en el propósito científico, el riesgo ecológico y las salvaguardas implementadas por los investigadores, detalló Gruber.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Escuchar a los animales</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267400"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/03143548/David-Gruber-and-Dean-Gibbons_cr-Michael-Lees-National-Geographic-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-267400" /><figcaption class="wp-element-caption">David Gruber y Dean Gibbons escuchando a cachalotes a través de un conjunto de hidrófonos adaptados. Foto: cortesía Michael Lees / National Geographic</figcaption></figure>



<p>El marco ético de MOTH se basó en una postura moral y legal que considera a los animales sujetos, no objetos. Como sujetos, están dotados de derechos propios, que incluyen la protección de su&nbsp;<strong>integridad corporal y mental</strong>, su autonomía y sus vidas sociales.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/tres-nuevas-ranas-endemicas-revelan-biodiversidad-norte-peruano/">Tres nuevas ranas endémicas revelan una biodiversidad oculta en el norte peruano</a></strong></p>



<p>Se plantearon 12 principios éticos bajo cuatro pilares: Preparar, Involucrar, Prevenir y Proteger. Así nació el PEPP Framework o Marco PEPP, por sus siglas en inglés. El protocolo exige, en primer lugar, que las tecnologías de comunicación animal no humana se adhieran a&nbsp;<strong>estándares de investigación rigurosos y protectores</strong>.</p>



<p>Como segundo punto, demanda involucrar y reconocer a partes interesadas diversas, incluyendo a las comunidades locales y especialmente a los&nbsp;<strong>pueblos indígenas</strong>&nbsp;que mantienen cercanía con los animales no humanos.</p>



<p>En tercer lugar, se pide identificar y prevenir cualquier riesgo de daño a humanos y no humanos. Aquí se recuerda el principio precautorio, que ante la incertidumbre científica sobre la posibilidad de causar daños requiere<strong>&nbsp;abstenerse de la actividad propuesta</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267401"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/03143719/Yaniv-Aluma-and-Odel-Harve-Diving-with-Whale-Recording-Unit-Photo-%C2%A9-Project-CETI-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-267401" /><figcaption class="wp-element-caption">Yanive Aluma y Odel Harve, del equipo de CETI, revisan una unidad de grabación de ballenas diseñada para localizar las vocalizaciones de los cachalotes. Foto: cortesía © Project CETI</figcaption></figure>



<p>Por último, bajo Proteger, se afirma la autonomía de los animales no humanos y se recuerda que las tecnologías de comunicación deben usarse con base<strong>&nbsp;en el mejor interés del animal</strong>. Además, se exige el cumplimiento de todas las leyes existentes y la remediación en caso de daños.</p>



<p>El principio de autonomía pretende “asegurar la participación voluntaria” de los animales no humanos en los estudios, de acuerdo con Rodríguez-Garavito. El especialista puntualizó que este punto aún es aspiracional, pues no existen todavía las tecnologías que permitan conocer a ciencia cierta la decisión de los animales.</p>



<p>Por el momento se propone minimizar las cargas sobre la autonomía, por ejemplo, mediante el uso de tecnologías que minimicen la interferencia. Sin embargo, en algunos casos la conducta de los animales es inequívoca en cuanto a su rechazo a los estudios. En entrevista con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, Gruber apoyó esta visión, indicando que si la ciencia sugiere que una especie no se beneficia o puede ser afectada negativamente por la investigación, se debe priorizar la autonomía y limitar las intervenciones.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267402"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/03143816/Sperm-Whale-birth-July-2023-Photo-%C2%A9-Project-CETI-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-267402" /><figcaption class="wp-element-caption">Nacimiento de cachalotes, en julio de 2023. Foto: cortesía © Project CETI</figcaption></figure>



<p>El Marco PEPP también propone que la contribución de los sujetos no humanos sea reconocida. Reiss considera a los&nbsp;<strong>animales como “colaboradores”</strong>, según dijo durante la presentación del documento. El equipo de MOTH sugiere reconocer a los animales al menos con una nota a pie de página, pero idealmente, a través de contribuciones financieras para su bienestar.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El tránsito hacia volverse vinculante</h2>



<p>Rodríguez-Garavito, quien ha trabajado en marcos reguladores de derechos humanos y derechos indígenas, explicó que el camino regulatorio a menudo comienza con principios voluntarios que cuentan con la adhesión de una masa crítica de actores clave. El caso de las tecnologías para la comunicación animal no humana es complejo, dijo, pues está en una intersección de<strong>&nbsp;ecología, tecnología, derecho</strong>&nbsp;y otros campos.</p>



<p>Para MOTH, el siguiente paso es producir una versión más corta de los protocolos e invitar a otros colectivos y científicos a coescribir un artículo de perspectiva para una revista científica. El equipo espera que de esta manera, diferentes actores en el campo respalden formalmente el PEPP Framework.</p>



<p>La propuesta ha tenido una recepción inicial positiva en su primera semana, de acuerdo con el coautor del marco. Además, resalta el compromiso de&nbsp;<a href="https://www.xprize.org/">X-Prize</a>&nbsp;–una organización que promueve la innovación a escala global– de adherirse a los estándares del PEPP Framework al trabajar junto a Interspecies Internet en el&nbsp;<a href="https://www.interspecies.io/publication">desarrollo de tecnologías para la comunicación animal no humana</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267403"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/03143912/NYU_18-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-267403" /><figcaption class="wp-element-caption">Miembros del colectivo MOTH practican escuchas al mundo más que humano, en Sarayaku, Amazonía ecuatoriana. Foto: cortesía MOTH Program</figcaption></figure>



<p>Gruber le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que el Marco PEPP “es increíblemente importante” y que el equipo de MOTH “capturó de manera increíble las complejidades y los matices de este campo emergente”. El experto sostuvo que la transición hacia&nbsp;<strong>estándares vinculantes</strong>&nbsp;debe ser liderada por organismos científicos en colaboración con organizaciones de conservación. Una vez que existan las bases, grupos nacionales e internacionales pueden trasladarlos a marcos políticos.</p>



<p>Para el investigador de ballenas, en la próxima década se debería alcanzar una definición global de qué constituye “data acústica sensible”; requisitos comunes para&nbsp;<strong>almacenar y acceder a esos datos</strong>; una vía independiente de revisión ética; y la adhesión voluntaria de los equipos de investigación, lo que usualmente precede a la regulación formal, explicó.</p>



<p>“Si logramos converger en esos estándares, una transición hacia directrices internacionales formales –ya sea a través de la ONU, tratados regionales o leyes nacionales– se vuelve tanto factible como exigible”, añadió.</p>



<p>Frente a investigaciones que también están indagando en la&nbsp;<strong>comunicación de las plantas</strong>, MOTH está considerando desarrollar una guía similar enfocada en este reino. Rodríguez-Garavito puso un ejemplo: ahora se conoce que las plantas deshidratadas emiten sonidos distintos a las plantas bien hidratadas. El abogado resaltó el trabajo de Monica Gagliano, quien lideró hace más de 15 años los estudios que sentaron las bases para el campo de la investigación sobre la inteligencia vegetal.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> los cachalotes se comunican a través de chasquidos. <strong>Foto:</strong> cortesía Amanda Cotton</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/12/hablar-con-animales-dilemas-eticos-protocolo-comunicacion/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123224</guid>
        <pubDate>Fri, 05 Dec 2025 16:55:12 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Cómo podemos hablar con los animales? Dilemas éticos y un protocolo para estudiar la comunicación animal]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Ilika y Dasan: los cóndores andinos que ayudaron a descubrir las zonas clave para proteger a su especie</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/ilika-y-dasan-los-condores-andinos-que-ayudaron-a-descubrir-las-zonas-clave-para-proteger-a-su-especie/</link>
        <description><![CDATA[<p>A finales de 2018, mientras recorrían el&nbsp;Páramo de Almorzadero, en Santander, monitores comunitarios encontraron dos&nbsp;cóndores andinos&nbsp;(Vultur gryphus)&nbsp;tendidos en el suelo. Aunque seguían con vida,&nbsp;presentaban signos evidentes de envenenamiento. Tras el aviso oportuno, se logró organizar un operativo que trasladó a las aves al Parque Jaime Duque, en Cundinamarca, donde comenzó su proceso de rehabilitación. Ambos [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El cóndor andino, una de las aves más emblemáticas y móviles de América, enfrenta amenazas globales que dificultan su conservación, especialmente en Colombia, donde se conoce poco sobre su ecología.</em></li>



<li><em>Una investigación reciente identificó las áreas prioritarias para conservar al cóndor andino en este país, donde se enfrenta a amenazas como envenenamientos, persecución y cacería.</em></li>



<li><em>El estudio reveló que el país cuenta con más de 19 500 kilómetros cuadrados de hábitat adecuado para los dormideros de esta especie, pero más del 30 % está en riesgo debido a impactos humanos severos.</em></li>



<li><em>“Si fallamos en la conservación del cóndor, fallamos como países”, advierte el biólogo José Fernando González, uno de los autores del estudio.</em></li>
</ul>



<p>A finales de 2018, mientras recorrían el&nbsp;<strong>Páramo de Almorzadero</strong>, en Santander, monitores comunitarios encontraron dos&nbsp;<strong>cóndores andinos</strong>&nbsp;<em>(Vultur gryphus)</em>&nbsp;tendidos en el suelo. Aunque seguían con vida,&nbsp;<strong>presentaban signos evidentes de envenenamiento</strong>. Tras el aviso oportuno, se logró organizar un operativo que trasladó a las aves al Parque Jaime Duque, en Cundinamarca, donde comenzó su proceso de rehabilitación. Ambos sobrevivieron y recibieron nombres:&nbsp;<em><strong>Illika</strong></em>, una hembra adulta, y&nbsp;<em><strong>Dasan</strong></em>, un macho juvenil. Antes de regresar a su hábitat —en una liberación celebrada como un hito para la conservación en Colombia—,&nbsp;<strong>fueron equipados con rastreadores satelitales</strong>. Así, casi dos meses después, emprendieron el vuelo de regreso a casa: el páramo.</p>



<p>El objetivo de un grupo de investigadores y organizaciones aliadas era vigilar su estado físico, asegurarse de que seguían activos, sin caídas ni complicaciones posteriores a la intervención y manejo en cautiverio. Sin embargo, los datos recolectados comenzaron a revelar algo más:&nbsp;<strong>información muy valiosa sobre sus patrones de movimiento y comportamiento en libertad.</strong></p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/mision-cientifica-descubrio-fondo-marino-uruguay/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Viaje a las profundidades: la misión científica que descubrió el fondo marino en Uruguay</a></strong></p>



<p>“La hembra se desplazó, en menos de dos días, más de 300 kilómetros”, explica la bióloga María Alejandra Parrado Vargas, investigadora de la organización&nbsp;<a href="https://procat-conservation.org/">PROCAT Colombia</a>. “Llegó hasta el otro extremo, en la Sierra Nevada de Santa Marta, y comenzó a darnos luces para comprender que no estamos hablando de ‘los cóndores de Santander’ o ‘los cóndores de Santa Marta’, ni de poblaciones del centro, sur o norte del país,&nbsp;<strong>sino de una población compartida entre el Caribe y los Andes nororientales de Colombia</strong>”.</p>



<p>Los resultados de este monitoreo, junto con los obtenidos por otros tres cóndores rastreados en Ecuador, fueron publicados en la revista&nbsp;<em>Perspectives in Ecology and Conservation</em>&nbsp;en una&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2530064424000282">reciente investigación</a>&nbsp;<strong>que identifica las áreas prioritarias de conservación para el cóndor andino en Colombia</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_236084"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/17075318/Ph.-Fausto-Sa%CC%81enz-co%CC%81ndores-silvestres-rehabilitados-con-bandas-alares-para-liberacio%CC%81n.jpg" alt="" class="wp-image-236084" /><figcaption class="wp-element-caption">Dasan e Ilika, cóndores silvestres rehabilitados con bandas alares para su liberación. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p>“Fuimos desmenuzando la ecología de la especie y aprovechando la información sobre los individuos”, explica José Fernando González Maya, director de PROCAT Colombia. “Nos preguntamos: ‘Bueno, ¿cuáles son esos sitios clave?’. A partir de ahí, empezamos a utilizar la información derivada de todos estos individuos para identificar cuáles eran las principales características que explican por qué los cóndores escogen ciertos sitios y no otros. Es decir, no se reproducen aleatoriamente ni escogen cualquier sitio.&nbsp;<strong>Entonces dijimos: identifiquemos esas particularidades y busquemos dónde se repiten.</strong>&nbsp;De cierta forma, podremos predecir los sitios más importantes para conservar a la especie”.</p>



<p>Los resultados mostraron que Colombia cuenta con al menos&nbsp;<strong>19 571.33 kilómetros cuadrados de hábitat adecuado</strong>&nbsp;para dormideros de esta especie, pero más del 30 % de esta área se encuentra actualmente bajo riesgo de conservación debido a&nbsp;<strong>severos impactos antropogénicos</strong>. Por ello, los especialistas sugieren acciones diferenciadas para cada zona priorizada, de acuerdo con las amenazas potenciales generadas por las actividades humanas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266116"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17180955/Condor-silvestre-macho-adulto-usando-dormidero-en-el-paramo-El-Almorzadero-Ph_-Fausto-Saenz--scaled.jpg" alt="" class="wp-image-266116" /><figcaption class="wp-element-caption">Cóndor silvestre macho adulto usando dormidero en el páramo de Almorzadero. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Dormideros seguros para sobrevivir</h2>



<p>El cóndor andino, una de las aves más emblemáticas y móviles de América, enfrenta una amenaza global que pone en riesgo su supervivencia. Su capacidad para recorrer grandes distancias complica la planificación de su conservación, especialmente en países como Colombia, donde su ecología aún es poco conocida, explican los especialistas.</p>



<p>La situación es especialmente grave en este país: desde la década de 1980, el cóndor fue considerado extinto en varias localidades y&nbsp;<strong>hoy se encuentra catalogado como en peligro crítico</strong>. Durante los últimos treinta años, los esfuerzos de conservación se han centrado en reintroducciones y manejo local, pero a decir de los especialistas, estas acciones no han logrado priorizar ni coordinar adecuadamente las medidas necesarias para garantizar la recuperación efectiva de la especie.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_236080"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/17074209/Ph.-Fausto-Saenz-Hembra-adulta-cuidando-su-huevo-Primer-registro-de-nido-activo-en-2014-en-la-cordillera-oriental-Colombiana-segundo-para-Colombia-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-236080" /><figcaption class="wp-element-caption">Hembra adulta cuidando su huevo. Este es el primer registro de un nido activo en 2015 en la Cordillera Oriental colombiana, y el segundo para Colombia. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p>“Si fuéramos muy conservadores y parsimoniosos, casi tendríamos que dejar libres todos los Andes para que existieran grandes poblaciones de cóndores”, explica González Maya. “Pero en este caso lo que necesitábamos era priorizar. No podíamos abarcar toda su distribución ni todas sus zonas de vuelo, así que decidimos enfocarnos en aquellas áreas más importantes y críticas:&nbsp;<strong>las zonas reproductivas</strong>. Al asegurar los sitios de anidación, garantizamos que la población pueda sostenerse a mediano y largo plazo, y así plantearnos metas de conservación más realistas”.</p>



<p>Según la investigación —en la que participaron investigadores de organizaciones como The Peregrine Fund, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Industrial de Santander y el Pyrenean Institute of Ecology—,&nbsp;<strong>los cóndores andinos pueden recorrer más de 300 kilómetros en un solo día.</strong>&nbsp;Pero cuando llega el momento de descansar, estas majestuosas aves no eligen cualquier sitio:&nbsp;<strong>prefieren acantilados y laderas montañosas empinadas</strong>, donde encuentran refugio frente a depredadores y el clima extremo. Estos dormideros no solo les brindan seguridad, sino que también les permiten despegar y aterrizar con mayor facilidad.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_236071"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/17070158/01-Ph_-Fausto-Sa%CC%81enz.JPG-Alejandra-manipulando-co%CC%81ndores-para-instalacio%CC%81n-de-rastreadores-satelitales.jpg" alt="" class="wp-image-236071" /><figcaption class="wp-element-caption">María Alejandra Parrado Vargas manipulando cóndores para instalación de rastreadores satelitales. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p>“A esto también le sumamos que, generalmente, esta especie utiliza estos sitios para mantenerse alejada de sus principales amenazas,&nbsp;<strong>como los humanos</strong>”, explica Parrado Vargas. Sin embargo, incluso en esos lugares apartados, el impacto humano sigue presente. El caso de Illika y Dasan lo demuestra con claridad. Ambos cóndores mostraron signos de envenenamiento tras alimentarse de carroña contaminada.</p>



<p>“<strong>Allí se encontró un toxicológico que se llama organofosforado</strong>, que es ampliamente usado en el manejo agropecuario, pero también para el control de especies como perros ferales, perros domésticos mal manejados, e incluso pumas en zonas como los páramos”, señala Parrado Vargas.</p>



<p>Los cebos tóxicos, colocados con otros objetivos, terminan afectando a los carroñeros como el cóndor, que llega a alimentarse de estos restos sin distinguir el riesgo.&nbsp;<strong>“Es una práctica ampliamente utilizada y no la hemos visto solo con estos dos cóndores”</strong>, advierte la especialista.</p>



<p>Tomando todo esto en cuenta, el estudio se propuso identificar&nbsp;<strong>Áreas Prioritarias de Conservación&nbsp;</strong>(APC) en Colombia, tomando como base los dormideros confirmados y cruzando esta información con los niveles de amenaza definidos por el<strong>&nbsp;Índice de Huella Humana</strong>&nbsp;(HFI, por sus siglas en inglés). El objetivo no era solo mapear los refugios más usados por la especie, sino convertir esa información en una&nbsp;<strong>herramienta útil para tomar decisiones concretas:</strong>&nbsp;priorizar zonas clave, enfocar esfuerzos de conservación y mitigar con mayor eficacia las amenazas que siguen afectando al cóndor andino en su hábitat natural.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_236073"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/17072447/Hembra-adulta-Ph_-Fausto-Sa%CC%81enz.jpg" alt="" class="wp-image-236073" /><figcaption class="wp-element-caption">Ilika, hembra adulta. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Rastrear el vuelo del cóndor</h2>



<p>La investigación se realizó dentro de la distribución histórica del cóndor andino en los Andes colombianos,&nbsp;<strong>en un territorio que abarca más de 83 000 kilómetros cuadrados</strong>, entre los 1800 y 500 metros sobre el nivel del mar. Esta extensa área fue definida con base en la información más reciente sobre la presencia y distribución de la especie en el país.</p>



<p>Para identificar los sitios de descanso más relevantes, los investigadores recopilaron datos de tres fuentes clave: el seguimiento satelital de Illika y Dasan, monitoreados en el noreste de Colombia entre 2019 y 2021; el registro de tres cóndores —un macho juvenil y dos hembras subadultas— marcados en Ecuador entre 2014 y 2019, también con transmisores satelitales; y observaciones directas en dormideros comunales y ocasionales, así como en un sitio de anidación, realizadas entre 2014 y 2021 en distintas zonas de los Andes colombianos.https://www.youtube.com/embed/VqEiMrlt5iE?si=bPyB1UzJlA5EfJVn</p>



<p>El seguimiento del vuelo de llika y Dasan&nbsp;<strong>logró más de 4600 registros GPS</strong>, lo que permitió identificar&nbsp;<strong>461 sitios de dormidero en todo el país</strong>. Diez de estos fueron verificados directamente en campo. El análisis reveló un patrón claro: los cóndores prefieren descansar en&nbsp;<strong>acantilados empinados, expuestos al viento y al sol, baja densidad del aire y orientación sur</strong>, como crestas o salientes rocosas.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/mercurio-amenaza-tortugas-delfines-tiburones-especies-latinoamerica-l-lecturas-ambientales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mercurio amenaza a tortugas, delfines, tiburones y más especies en Latinoamérica | Lecturas ambientales</a></strong></p>



<p>Con base en la información recolectada, los investigadores desarrollaron un modelo espacial que permitió clasificar los dormideros según su probabilidad de uso. Determinaron que aquellos con una probabilidad superior al 43 % reúnen las condiciones ideales para el descanso y la supervivencia del cóndor andino. Estas zonas fueron delimitadas como Áreas Prioritarias de Conservación (APC).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266118"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17182921/Captura-de-pantalla-2025-10-17-a-las-11.26.33-a.m.png" alt="" class="wp-image-266118" /><figcaption class="wp-element-caption">Áreas Prioritarias de Conservación (APC) para el Cóndor Andino en Colombia. Los colores representan áreas prioritarias a escala de paisaje. Verde: áreas de bajo riesgo con una alta probabilidad de selección de refugio (APC Tipo I). Amarillo: áreas con riesgos medios para la conservación y alta probabilidad de selección de refugio y áreas con superposición de presión antropogénica (APC Tipo II). Rojo: áreas de alto riesgo para la conservación del Cóndor Andino con alta probabilidad de selección de refugio y alta presión antropogénica (APC Tipo III)</figcaption></figure>



<p>“No se trata simplemente de decir ‘hay que protegerlos’, porque eso se vuelve genérico”, señala José Fernando González Maya, director de PROCAT Colombia. “Es evaluar qué tanto inciden las actividades humanas en esos lugares y, según eso, priorizar: lo que está bien conservado hay que mantenerlo así, y lo que está más alterado es donde tenemos que trabajar más fuertemente con las comunidades humanas”. Así,&nbsp;<strong>la propuesta establece un gradiente de intervención</strong>, que va desde la protección estricta de ecosistemas aún intactos, hasta la implementación de estrategias de manejo participativo en las zonas más afectadas por la actividad humana, sostiene el especialista.</p>



<p>A partir de este enfoque, los investigadores identificaron tres tipos de APC. Las&nbsp;<strong>Tipo I</strong>&nbsp;corresponden a áreas en buen estado de conservación, con amenazas mínimas o naturales, que deben mantenerse tal como están. Las&nbsp;<strong>Tipo II</strong>&nbsp;presentan una presión humana intermedia, pero aún albergan dormideros adecuados, por lo que son aptas para acciones de restauración y manejo socioecológico. Finalmente, las&nbsp;<strong>Tipo III</strong>&nbsp;agrupan zonas con alta presión antropogénica —muchas cercanas a zonas urbanas— y requieren intervenciones urgentes junto a las comunidades locales. Esta clasificación permitió diseñar una hoja de ruta de conservación diferenciada, adaptada a los desafíos específicos que enfrenta la especie en cada territorio.</p>



<p>“Era necesario saber qué condiciones socioeconómicas teníamos en estas zonas para poder hacer acciones de soluciones basadas en la naturaleza, a través de esta especie, y que estas faciliten la mejora en los sistemas del bienestar y la calidad de vida en comunidades”, explica Parrado Vargas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266121"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17183255/Casa-en-el-salto-refugio-de-montana-Santander-cerca-a-segundo-nido-activo-del-condor-Andino-en-Colombia_Ph.-Fausto-Saenz.jpg" alt="" class="wp-image-266121" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa en el refugio de montaña Santander, cerca del segundo nido activo del cóndor andino en Colombia. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p>Tras definir las APC, los investigadores visitaron zonas con riesgo medio y alto por impacto humano para observar amenazas locales más específicas. Entrevistaron a comunidades, instalaron cámaras trampa y detectaron factores como la competencia con zopilotes, la presencia de perros ferales y el uso de cebos envenenados. “<strong>Fuimos a ver cómo se relacionaban las comunidades humanas con la especie</strong>&nbsp;a través de sus percepciones y de las interacciones socioecológicas, y si había amenazas más a escala local,&nbsp;<strong>como el envenenamiento, la persecución con disparos o la propia cacería</strong>”, explica Parrado Vargas. Estos hallazgos revelaron dinámicas invisibles en los mapas, pero fundamentales para la conservación.</p>



<p>En resumen, la mayoría de las APC Tipo I —las mejor conservadas— se encuentran en el norte de los Andes y dentro del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta. En cambio, las Tipo II y III, más afectadas por la actividad humana, se concentran fuera de esta zona y del nororiente andino. Un punto clave es el corredor de páramos de la cordillera Oriental, que atraviesa Cundinamarca, Boyacá, Santander y Norte de Santander: allí se concentra la mayor variedad de zonas prioritarias. Por el contrario, los Andes centrales y del sur ofrecen menos hábitats adecuados para el descanso del cóndor y están más alterados por el ser humano, lo que reduce las áreas Tipo I y aumenta las de mayor intervención.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266119"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17183109/Perros-en-carronas-experimentales_-paramo-el-Almorzadero_Maria-Alejandra-Parrado-Vargas.png" alt="" class="wp-image-266119" /><figcaption class="wp-element-caption">Perros en carroñas experimentales, en el páramo de Almorzadero. Foto: cortesía María Alejandra Parrado Vargas</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El futuro del cóndor y las comunidades locales</h2>



<p>Parrado Vargas insiste en que la conservación del cóndor andino no puede limitarse solo a trazar líneas en un mapa. Aunque la creación de áreas protegidas o zonas de manejo es valiosa, considera que las estrategias deben ir más allá.</p>



<p>“A veces vemos como la única herramienta de conservación la definición de áreas protegidas o la delimitación de zonas de manejo, pero efectivamente&nbsp;<strong>hay otras acciones que se pueden hacer también con las comunidades</strong>”, señala.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266122"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17183436/Capacitacion-monitoreo-participativo-y-gobernanza-comunidad-paramo-el-Almorzadero-como-medio-para-la-conservacion-del-condor-Andino-en-Colombia_Fausto-Saenz.jpg" alt="" class="wp-image-266122" /><figcaption class="wp-element-caption">Capacitación sobre monitoreo participativo y gobernanza con la comunidad del páramo de Almorzadero, con el objetivo de conservar al cóndor andino en Colombia. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p>Involucrar a las poblaciones locales no solo ayuda a reducir amenazas para la fauna, sino que también puede contribuir a&nbsp;<strong>disminuir la pobreza estructural</strong>, sostiene la especialista. Escuchar sus saberes, integrar sus necesidades y sumar su conocimiento tradicional es clave para construir políticas públicas más justas, efectivas y sostenibles en los territorios donde aún sobrevuelan los cóndores. En eso coincide González Maya.</p>



<p>“La conservación del cóndor es una invitación nacional, es un reto que tenemos como país e incluso como continente”, concluye el especialista. “El cóndor es nuestro emblema, está en nuestro escudo, es el ave nacional y representa a todos los países andinos.&nbsp;<strong>Si fallamos en la conservación del cóndor, fallamos como países</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266123"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17183547/Ph-Maria-Alejandra-Parrado-hembra-adulta-en-vuelo.jpg" alt="" class="wp-image-266123" /><figcaption class="wp-element-caption">Hembra adulta en vuelo. Foto: cortesía María Alejandra Parrado Vargas</figcaption></figure>



<p><strong>REFERENCIA</strong></p>



<p><em>Parrado-Vargas, M. A., González-Maya, J. F., Reu, B., Margalida, A., Sáenz-Jiménez, F. y Vargas, F. H. 2024. Identifying priority conservation areas for the Andean Condor in Colombia. Perspectives in Ecology and Conservation.</em></p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;cóndores andinos en vuelo.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía Fausto Sáenz</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/condores-andinos-zonas-clave-conservacion/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121717</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Oct 2025 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/24162729/Ph.-Fausto-Saenz.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Ilika y Dasan: los cóndores andinos que ayudaron a descubrir las zonas clave para proteger a su especie]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Cali refuerza su apuesta como hub de tecnología</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tendencias-y-oportunidades/cali-refuerza-su-apuesta-como-hub-de-tecnologia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con el lanzamiento de la narrativa &#8216;Cali Home4Tech&#8217;, la ciudad busca consolidar su atractivo como polo de desarrollo tecnológico.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Muy seguramente, el de la tecnología no es el primer sector con el que las personas relacionan a Cali. Sin embargo, <strong>la capital vallecaucana sí tiene una amplia historia de innovación y desarrollo empresarial en el mundo tecnológico,</strong> así como un inmenso potencial para consolidarse como referente del sector en Colombia, Latinoamérica y el mundo.</p>



<p>En ese orden de ideas, hace unos días la <strong>Alcaldía de Cali, en conjunto con Invest Pacific y la Cámara de Comercio de Cali, lanzó oficialmente la narrativa ‘Cali Home4Tech’,</strong> una apuesta estratégica que busca posicionar a la ciudad como un referente de tecnología con proyección global.</p>



<p>“Más que una narrativa, <strong>Cali Home4Tech es una visión compartida que proyecta a Cali como una ciudad inteligente,</strong> con talento humano calificado, infraestructura moderna, vocación exportadora y un ecosistema empresarial dinámico que promueve la transformación tecnológica y la sostenibilidad. Queremos mostrarle al mundo que nuestra ciudad está lista para fomentar el crecimiento de nuestras empresas, generar empleo de calidad y <a href="https://www.instagram.com/reel/DPREVOBiWr1/">atraer inversión tecnológica,</a> como una ciudad que evoluciona y se adapta a las demandas del futuro”, <strong>destacó el alcalde de Cali, Alejandro Eder,</strong> durante el evento de lanzamiento de la narrativa.</p>



<p><strong>Cada uno de los elementos de esta narrativa fue elegido de manera minuciosa,</strong> tal y como lo explicó María Eugenia Lloreda, asesora del alcalde Eder y quien lideró este ejercicio de construcción. El ‘home’, por ejemplo, hace referencia a que Cali es el hogar de las empresas de tecnología, no solo de las que nacen en la ciudad, sino desde donde se expanden al mundo.</p>



<p>A su vez, <strong>el ‘4’ evidencia las audiencias a las que está dirigida la narrativa:</strong> el talento humano que Cali desea atraer; los inversionistas que deben asentarse en la ciudad (empresas y fondos de inversión que apuesten por startups caleñas), los clientes de las empresas de tecnología, y, por último, los caleños, para que se apropien de esta narrativa.</p>



<p>En el eslogan de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=XzYsCxOOkEE">Cali Home4Tech,</a> además, <strong>hay tres componentes clave: inteligente, sostenible y global, </strong>y hacen referencia al ingenio caleño, a su biodiversidad —que hace parte del ADN de la ciudad—, y a la intención clara de ser una plataforma en la exportación de servicios tecnológicos.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>CAMINO RECORRIDO</strong></h2>



<p>Tal vez, lo más importante que hay que tener en cuenta con respecto a esta narrativa, es que evidencia algo que ya viene ocurriendo en la ciudad. De acuerdo con Ana María Castillo, directora de competitividad e internacionalización de la Cámara de Comercio de Cali, <strong>el ecosistema de startups en la ciudad ha venido creciendo de manera muy significativa: en 2024 registró un aumento de 75%</strong> con respecto al año anterior en startups asociados a fintechs, heatlhtech y foodtech y otros subsectores tecnológicos. Cali es ya el tercer ecosistema en Colombia y el 18 en América Latina.</p>



<p>En ese sentido, Ximena Duque, presidente ejecutiva de Fedesoft y quien también participó en el evento de lanzamiento de Cali Home4Tech, señaló que <strong>entre las condiciones para que una ciudad se convierta en un hub de tecnología están:</strong> un ecosistema empresarial dinámico y activo; la infraestructura adecuada y suficiente para que las empresas puedan operar; habilitadores del ecosistema (aceleradoras, fondos de inversión y centros de innovación); y el talento humano preparado y disponible.</p>



<p>De acuerdo con la directora ejecutiva de Fedesoft, <strong>Cali ya cumple con estos requisitos</strong> (hay un ecosistema vivo y una industria con cerca de 40 años de vida en la ciudad), pero aún queda camino por transitar para crecer y consolidar esta apuesta, sobre todo, en la atracción de inversión y el desarrollo de talento humano.</p>



<p>En cuanto a la inversión, <strong>desde Invest Pacific detectamos a partir de 2012 un aumento significativo de las empresas extranjeras de vocación tecnológica que están presentes en la región, al pasar de siete a 42 firmas.</strong> Ese trabajo de promoción de Cali como destino para las inversiones en tecnología se está reforzando, justamente, con el lanzamiento de esta narrativa.</p>



<p>La dinámica de inversión en el sector de tecnología y desarrollo de software ha tenido un crecimiento sostenido en los últimos diez años, <strong>generando a hoy inversiones por más de US$46 millones y contribuyendo a la creación de más de 1.300 empleos.</strong> Además, este sector aporta el 2,7 % del PIB regional. Esta dinámica del sector TIC y de startups se da gracias a un tejido empresarial maduro y diverso con el que ya cuenta la región, especialmente relacionado con industrias de salud, agroindustrias y manufacturas.</p>



<p>En cuanto a talento humano, de acuerdo con cifras de Cenisoft, en Colombia hacen falta 161.000 desarrolladores (3,5 millones en todo el mundo). La buena noticia, como lo confirmó Antonio Jiménez, CEO de Helppeople —empresa de software de raíces caleñas— es que la academia ya está volcada a ofrecer programas para jóvenes interesados en el sector. Hoy, <strong>el Valle del Cauca es el departamento de Colombia con mayor número de matrículas en carreras relacionadas con tecnología. </strong></p>



<p>“Cali Home4Tech es una declaración de lo que se convertirá Cali de aquí al futuro. Ya somos el hogar de las empresas de tecnología. <strong>Mi sueño es que los niños y jóvenes tengan en su mente que Cali es la ciudad que los va a catapultar en el mundo de la tecnología</strong>”, precisó el CEO de Helppeople durante el lanzamiento de la narrativa. Un sueño que sin duda compartimos todos los caleños y en el que hay que trabajar de manera conjunta para hacerlo realidad lo antes posible.</p>



<p>*Por: Juan Carlos Castro, <a href="http://linkedin.com/in/juan-carlos-castro-lozano/es/?originalSubdomain=co">director ejecutivo de Invest Pacific.</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Invest Pacific</author>
                    <category>Inversión: Tendencias y Oportunidades</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121212</guid>
        <pubDate>Thu, 09 Oct 2025 14:52:15 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/09094948/Cali-Home4Tech.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Cali refuerza su apuesta como hub de tecnología]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Invest Pacific</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Transformando desafíos globales en oportunidades sostenibles</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tendencias-y-oportunidades/desafios-globales-oportunidades-sostenibles/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cali tiene las condiciones necesarias para liderar soluciones en tecnología para sectores como agricultura, salud, alimentos y manufacturas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>En las últimas décadas, el desarrollo tecnológico, especialmente en el ámbito del software, ha experimentado una evolución vertiginosa a nivel global. Impulsada por un mundo cada vez más interconectado, la innovación ha florecido a un ritmo sin precedentes, revolucionando la forma en que vivimos, trabajamos y nos comunicamos. Desde la Inteligencia Artificial (IA) hasta las aplicaciones móviles, <strong>la tecnología ha transformado industrias enteras</strong> y ha generado nuevas oportunidades económicas.</p>



<p>En Colombia este fenómeno global ha comenzado a tener un impacto significativo, abriendo puertas para el crecimiento de un ecosistema tecnológico que mira hacia el futuro con optimismo. <strong>En los últimos años hemos visto cómo cada vez más empresas de tecnología inician operaciones en el país,</strong> y continúan consolidándose como un aliado clave para otros sectores, gracias a que encuentran la infraestructura, el talento y los encadenamientos necesarios para el desarrollo de sus iniciativas.</p>



<p>Un ejemplo de ello es Cali. Ofrece una infraestructura única en Colombia, que incluye una zona franca especializada en servicios y multiempresarial, un datacenter Tier IV, proveedores de internet satelital y conexión al cable submarino del Pacífico, que proporciona la mayor capacidad del país. Estos elementos, junto con una red eléctrica confiable y competitiva, hacen de <strong>Cali un lugar ideal para el desarrollo de operaciones tecnológicas.</strong> La ciudad también se beneficia de costos competitivos por metro cuadrado para sus operaciones, lo que la convierte en <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/tendencias-y-oportunidades/aeropuertos-piden-pista-como-polos-inversion/">una opción atractiva para empresas tecnológicas que buscan establecerse en la región.</a></p>



<p>En los últimos diez años, más de 7.000 profesionales en áreas relacionadas con la ingeniería de sistemas se han graduado, con una tendencia creciente año tras año y eso sin contar a los profesionales de otras áreas que se han enfocado en desarrollar competencias en estos campos. <strong>Este talento humano es clave para el crecimiento del ecosistema tecnológico de la ciudad,</strong> que cuenta con un clúster de economía digital compuesto por cerca de 700 empresas. Estas empresas, que incluyen desarrolladores de software, telecomunicaciones y transformadores digitales, registran ventas por cerca de USD 1.000 millones, lo que equivale aproximadamente al 7% del valor agregado de la ciudad.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Retos globales y sectores emergentes</strong></h2>



<p>Cali no solo se destaca por su capacidad tecnológica, sino también por su potencial para integrar tecnología en otros sectores clave. <strong>La ciudad está viendo un crecimiento significativo en áreas como Agritech, Healthtech y Greentech,</strong> donde la tecnología se utiliza para abordar desafíos globales y mejorar la eficiencia y sostenibilidad de diversas industrias. ¿En qué consisten?</p>



<h5 class="wp-block-heading"><strong>Agritech y Foodtech</strong></h5>



<p>Estos sectores enfrentan retos globales debido a la cantidad de recursos que emplean y su impacto en el medio ambiente. La agricultura es uno de los principales contaminantes de los recursos hídricos en el mundo, debido al alto uso de insumos como fertilizantes y pesticidas que se filtran hacia el suelo y los yacimientos subterráneos de agua. <strong>Las herramientas tecnológicas en este sector se enfocan en aumentar la productividad y la calidad de los alimentos,</strong> utilizando elementos como el desarrollo genético, el monitoreo de cultivos y del clima, y sistemas de riego eficientes.</p>



<p>En ese sentido, <strong>el Valle del Cauca es por naturaleza un departamento con una vocación productiva agrícola.</strong> Con menos del 2% del territorio nacional, tiene el 35% de la producción agrícola y el 22% de la agroindustria del país. Se destaca por su producción de alimentos, especialmente proteína blanca y macrosnacks, con clusters que suman ventas superiores a los USD 8.4 billones, equivalentes al 22% del PIB departamental.</p>



<p>Aunque las actividades agrícolas y agroindustriales se realizan en todo el Valle del Cauca, <strong>el conocimiento especializado del sector se forma y se concentra en Cali, </strong>donde converge con el desarrollo de nuevas tecnologías. Esto crea las condiciones necesarias para desarrollar herramientas tecnológicas enfocadas en el uso eficiente de agroinsumos y el aumento de la productividad.</p>



<h5 class="wp-block-heading"><strong>Healthtech</strong></h5>



<p>A nivel global, los servicios de salud enfrentan un gran reto: <strong>según la OMS, para 2030 habrá un déficit global de más de 18 millones de especialistas médicos.</strong> Este déficit no será fácil de cubrir debido a la disponibilidad limitada de profesionales aptos y la complejidad de estas especialidades. Sin embargo, la tecnología puede ayudar considerablemente a hacer más eficiente la operación de los servicios de salud. Herramientas como la telemedicina, la automatización diagnóstica y los dispositivos médicos con funcionalidades mejoradas permiten que los profesionales de este campo puedan tener un mayor alcance.</p>



<p><strong>En Cali la convergencia de tecnología y salud ha dado lugar a <em>startups</em> innovadoras.</strong> La ciudad cuenta con capacidades avanzadas para la prestación de servicios de salud y es reconocida en mercados internacionales, además dispone de más de 100 hospitales y clínicas, varios de ellos con certificados internacionales, y dos se encuentran en el top 10 de América Latina.</p>



<p>Estas capacidades han permitido que <strong>Cali se posicione como uno de los principales destinos de turismo médico en América Latina,</strong> atrayendo a más de 20.000 visitantes al año. Los hospitales y clínicas complementan sus capacidades con proveedores de servicios relacionados y de apoyo, equipos e insumos médicos, agrupados en el clúster de excelencia clínica, que incluye más de 500 empresas con ventas por más de USD 3.600 millones.</p>



<h5 class="wp-block-heading"><strong>Greentech</strong></h5>



<p><strong>El Valle del Cauca no cuenta con recursos minero-energéticos, por lo que se ha enfocado en la producción manufacturera</strong> —con una participación del 18% en esa industria en Colombia— y destaca en sectores como metalmecánico y equipos eléctricos, químico y ciencias de la vida, y empaques y envases. A nivel mundial, la actividad manufacturera es el sector que genera la mayor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero y residuos a lo largo de toda su cadena productiva. Mediante el desarrollo de herramientas enfocadas en la eficiencia energética, la gestión de residuos, el tratamiento de aguas, la reducción de emisiones y la optimización en el uso de recursos, es posible mitigar el impacto de estas actividades en el medio ambiente.</p>



<p>Aunque este sector se ha establecido en los municipios aledaños a Cali, gran parte del recurso humano que emplea se encuentra en la ciudad. Esta convergencia permite que iniciativas que requieren ambas áreas de conocimiento se desarrollen. <strong>Empresas locales están a la vanguardia de esta transformación</strong>, ofreciendo productos y servicios que permiten que la actividad manufacturera tenga un menor impacto en el entorno.</p>



<p><strong>El potencial de Cali radica en su capacidad para proporcionar soluciones tecnológicas a desafíos globales.</strong> La combinación de conocimiento en sectores como la salud, la agroindustria y la manufactura, junto con el desarrollo tecnológico, crea un entorno propicio para la innovación y el crecimiento económico. Cali está en camino de convertirse en un referente tecnológico en Colombia y América Latina. La ciudad está preparada para enfrentar los retos del futuro, así como para liderar el camino hacia un desarrollo sostenible y tecnológico. De esta manera podrá contribuir de manera significativa a esos apremiantes desafíos globales.</p>



<p>*Por: <a href="https://www.linkedin.com/in/camiloibarra/">Camilo Ibarra Escobar</a>, director Inteligencia de Mercados en <a href="https://investpacific.org/">Invest Pacific.</a></p>



<p><em>Crédito foto: La Tupia Bayer &#8211; Colombia.</em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Invest Pacific</author>
                    <category>Inversión: Tendencias y Oportunidades</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=114243</guid>
        <pubDate>Wed, 09 Apr 2025 22:01:54 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/09165329/Bayer-La-Tupia.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Transformando desafíos globales en oportunidades sostenibles]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Invest Pacific</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La tendencia de pagar con tarjeta pero sin contacto</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/tecnologia/cuestion-digital/la-tendencia-pagar-tarjeta-sin-contacto/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Sabía que ya no tiene que poner su clave en el datáfono para pagar la cuenta? Tampoco insertar su plástico en la máquina. ¿De qué se trata? Aquí le contamos. Edwin Bohórquez Aya / @EdwinBohorquezA &nbsp; Imagine que usted está haciendo una larga fila en el supermercado para pagar la cuenta. Imagine que el señor que está de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><em>¿Sabía que ya no tiene que poner su clave en el datáfono para pagar la cuenta? Tampoco insertar su plástico en la máquina. ¿De qué se trata? Aquí le contamos.</em></p>
<p>Edwin Bohórquez Aya / @EdwinBohorquezA</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-medium wp-image-66415" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/12/Visa-lista-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></p>
<p>Imagine que usted está haciendo una larga fila en el supermercado para pagar la cuenta. Imagine que el señor que está de primero, a punto de digitar la clave, no la recuerda, la trató de adivinar y terminó bloqueando la tarjeta después de poner tres combinaciones distintas. No hay más cajas. No se puede mover de ahí porque llevaba más de media hora comprando, tiene varias cosas en el carrito y en su nevera no hay nada. La gente, como usted, se empieza a desesperar y reclaman, a viva voz, porque nadie aparece para ayudar. Imagine una escena similar en el autoservicio del restaurante, en la tienda de ropa justo en la temporada de compras, en la zona de juegos del centro comercial el domingo o en la estación de servicio cuando está comprando la gasolina del carro.</p>
<p><a href="https://www.elespectador.com/tecnologia/el-supermercado-inteligente-de-amazon-que-no-necesita-cajas-de-pago-articulo-734598">Puede leer: El supermercado inteligente de Amazon que no necesita cajas para pagar</a></p>
<p>¿Cómo se podría solucionar este impase, que es más frecuente de lo que parece? Pues la respuesta está en la tecnología. Varias entidades del sistema financiero trajeron al país tarjetas con chip integrado que permite hacer pagos sin contacto. Así como lo lee: sin contacto. Solo necesita acercar su tarjeta débito al datáfono y listo, queda el pago hecho. Sin insertar el plástico, sin digitar claves, sin dudar el número de la clave. Eficiente, simple y sin demoras. “Los pagos sin contacto promueven la rapidez en transacciones simples, la disminución en el tiempo de la fila en el comercio y el mejoramiento de aspectos como la seguridad, ya que la tarjeta no sale de las manos del cliente. En lo corrido del año se han hecho más de 17 millones de transacciones (cifra al 7 de diciembre), a través de los medios de pago del banco que cuentan con la tecnología de pago sin contacto”, explica la organización Bancolombia. “Por ejemplo, un cliente ahora puede salir a trotar sin necesidad de llevar efectivo usando su manilla de pago, una persona puede ir al supermercado y no demorarse en la fila gracias a que paga con una tarjeta débito sin contacto, puede usar el chip en el celular o comprar productos en una feria con solo escanear un código QR. Eso es pensar en la gente y en cómo ponerle el banco al alcance de su mano de forma simple”, describe<strong> Juan Gonzalo Tobón, director de transferencia del negocio de pagos</strong> del banco.</p>
<p><a href="https://www.elespectador.com/tecnologia/visa-y-samsung-se-alian-desarrollar-pago-movil-sin-cont-articulo-406737">Puede leer: Alianza de dos grandes para promover el pago sin contacto </a></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-medium wp-image-66416" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/12/visa1-300x300.png" alt="" width="300" height="300" /></p>
<p>Actualmente en Colombia existen 370.000 puntos de pago en datáfonos, el 80 % de los cuales son terminales de pago aptas para la tecnología de pago sin contacto. El objetivo es que los usuarios conozcan la tecnología y sus bancos actualicen los plásticos. <strong>El Banco Caja Social</strong>, por ejemplo, envió un mensaje claro a sus usuarios: “Con la intención de promover la renovación de las tarjetas y evitar bloqueos e inconvenientes para los usuarios, el Banco Caja Social hace un llamado a todos sus clientes con cuenta de ahorros o corriente y que tengan asociadas a estas, como medio de manejo, una tarjeta débito con fecha próxima a vencerse o a aquellos que hayan recibido un mensaje de la entidad invitándolos al cambio, para acercarse a cualquiera de sus oficinas en el ámbito nacional y realizar la renovación, sin ningún costo. Solo requieren presentar su cédula”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-medium wp-image-66417" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/12/Visa2-300x300.png" alt="" width="300" height="300" /></p>
<p>Pero a escala internacional, ¿qué pasa en términos de banca digital y cambios culturales a la hora de consumir? De acuerdo con el informe <strong>Semana Económica de Asobancaria,</strong> Estonia es el caso más representativo de una sociedad verdaderamente digital. “En este país, con 1,3 millones de habitantes, el 99 % de las transacciones bancarias se realizan en línea y la mayoría de operaciones entre los ciudadanos, las empresas y el Estado se llevan a cabo virtualmente”. Y explica que para lograrlo “fue necesario realizar grandes inversiones que garantizaran que toda la población pudiera tener acceso a internet. Tal fue el compromiso de este país que en el año 2000 el Gobierno declaró el acceso a internet como un servicio básico universal y, actualmente, ya cuenta con red Wi-Fi pública en todo el territorio nacional y con el ancho de banda más rápido del mundo”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-medium wp-image-66418" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/12/Visa3-300x300.png" alt="" width="300" height="300" /></p>
<p>En el caso de China, explica <strong>Asobancaria</strong>, “el volumen de pagos móviles que realizó el gigante asiático en el último trimestre de 2016 fue mayor al número de transacciones globales de una de las dos franquicias de tarjetas más grandes del mundo”. India, por su parte, trabaja en la construcción del ecosistema de pagos digitales con notables esfuerzos para facilitar la relación de los ciudadanos y las empresas con el Estado mediante el gobierno electrónico; uno de los ejes centrales de la estrategia de digitalización.</p>
<blockquote><p>Los pagos sin contacto<br />
promueven la rapidez en<br />
transacciones simples, la<br />
disminución en el tiempo de<br />
la fila en el comercio y el<br />
mejoramiento de aspectos<br />
como la seguridad.</p></blockquote>
<p>En Colombia, tanto las manillas de pago sin contacto como las tarjetas con chip están asociadas a la cuenta de ahorros. La ganancia, entonces, está en reducir hasta diez segundos el proceso común de pago en datáfono. ¿Qué otros beneficios se obtienen? Por ejemplo aquellos usuarios que ya pueden pagar los pasajes de los sistemas de transporte masivo en el país. Para el caso del banco más grande del país, Bancolombia, ya se cuenta con 3,5 millones de clientes con esta tecnología y en lo corrido del año los usuarios de estos sistemas de transporte en el país han hecho más de 66 millones de transacciones, al corte del 30 de noviembre, como parte de su cotidianidad. Pero, ¿cómo saber en dónde puede usted hacer <strong>pagos sin contacto</strong>? De acuerdo con <a href="https://www.visa.com.co/pague-con-visa/pagos-sin-contacto/pagos-sin-contacto.html#"><strong>Visa</strong></a>, en los comercios hay un símbolo como este: En el sistema “ya están incluidas cadenas de restaurantes de comida rápida, tiendas de abarrotes, farmacias y más. Para <strong>Visa</strong>, la seguridad ha sido y continúa siendo una prioridad. Las tarjetas con tecnología chip con antena para pago sin contacto tienen los mismos niveles de seguridad que una tarjeta con tecnología chip”. Y una pregunta final: ¿qué tan cerca debe estar la tarjeta del datáfono para que el pago sea efectivo? Debe estar a una distancia de una a dos pulgadas, que es aproximadamente cuatro centímetros, explica la franquicia.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-medium wp-image-66419" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/12/Visa4-300x300.png" alt="" width="300" height="300" /></p>
<p>Asobancaria, en respuesta a El Espectador, explicó que &#8220;los pagos sin contacto brindan una forma rápida y conveniente para hacer pagos cotidianos, especialmente en supermercados, restaurantes de comida rápida, estaciones de servicio y transporte público, y están ayudando a los consumidores a transformar su estilo de vida, simplificando sus experiencias de pago, y todo en un par de segundos por cada transacción sin contacto&#8221;. Y detalla que entidades como Bancolombia, BBVA, Davivienda, Banco Caja Social y Banco de Bogotá ya cuenta con esta forma de pago, las demás &#8220;se encuentran en la implementación de la tecnología&#8221;. Aclaran que &#8220;las tarjetas con tecnología contactless no tienen un costo adicional para el usuario&#8221; y que basta con pedir el plástico y activarlo de acuerdo a las políticas específicas de cada banco&#8221;. Con respecto al número de plásticos de tarjeta débito vigentes en el país, a octubre de 2018 existían 29 millones de ellas activas y vigentes, lo cual representó un incremento de 31% en los últimos tres años.</p>
<p><strong>Para más información visita</strong> <a href="https://www.visa.com.co/pague-con-visa/pagos-sin-contacto/pagos-sin-contacto.html">https://www.visa.com.co/pague-con-visa/pagos-sin-contacto/pagos-sin-contacto.html#</a></p>
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        <author>Edwin Bohórquez</author>
                    <category>Cuestión digital</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=66408</guid>
        <pubDate>Wed, 26 Dec 2018 21:05:24 +0000</pubDate>
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