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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de teatro | Blogs El Espectador</title>
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        <title>“Las Ochenteras”: una divertida obra de teatro que revive la Bogotá de los años 80</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/las-ochenteras-una-divertida-obra-de-teatro-que-revive-la-bogota-de-los-anos-80/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ana Cristina Botero y Raquel Sofía Amaya, dos autoridades en el arte de la actuación para teatro, cine y televisión, nos transportan a la Bogotá de los años 80, una época en la que los amigos y las familias se encontraban cara a cara, se citaban con más frecuencia para jugar o para compartir las [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Ana Cristina Botero y Raquel Sofía Amaya, dos autoridades en el arte de la actuación para teatro, cine y televisión, nos transportan a la Bogotá de los años 80, una época en la que los amigos y las familias se encontraban cara a cara, se citaban con más frecuencia para jugar o para compartir las anécdotas del día.</p>



<p>Una década en la que el centro comercial de moda era Unicentro, ubicado en la Calle 127, que contaba con dos grandes almacenes: Ley y Sears.</p>



<p>Fueron los años en que niños y adolescentes cantaban las canciones de <strong>Menudo</strong>, ensayando en grupos de cinco para imitarlos en los actos cívicos del colegio.</p>



<p>Era una época en la que los televisores necesitaban antenas instaladas en los techos para captar la señal de los canales, que por entonces eran solo el 1, el 2 y el 3. Este último iniciaba su programación a las 4 de la tarde, dedicada exclusivamente a programas educativos y didácticos promovidos por el Ministerio de Educación.</p>



<p>Los trabajos escolares y universitarios se realizaban a mano o con máquina de escribir. El papel carbón era la “fotocopiadora” de la época.</p>



<p>En la mayoría de hogares había un solo televisor, lo que daba lugar a la “dictadura de los papás”, quienes decidían qué se veía y a qué hora se apagaba el aparato para ir a dormir.</p>



<p>Las telenovelas extranjeras como <em>La Fiera</em>, <em>Viviana</em>, <em>Colorina</em>, <em>Los ricos también lloran</em>, <em>Tú o nadie</em>, <em>Topacio</em>, <em>Leonela</em>, <em>Cristal</em>; y las producciones nacionales como <em>Camino Cerrado</em>, <em>Casa Brava</em>, <em>Los Cuervos</em>, <em>La Pezuña del Diablo</em>, <em>La Estrella de las Baum</em>, <em>Amándote</em>, <em>Camila</em>, <em>Los Pecados de Inés de Hinojosa</em>, <em>El Gallo de Oro</em>, entre muchas otras, reunían a las familias frente al televisor y se comentaban al día siguiente en el colegio, el trabajo o en el comedor.</p>



<p>Pero esta no era la única “dictadura” en casa. La música también estaba monopolizada, especialmente por las madres, quienes durante el día, mientras hacían los quehaceres del hogar —sobre todo al planchar—, ponían baladas románticas interpretadas por <strong>Camilo Sesto</strong>, <strong>Julio Iglesias</strong>, <strong>Roberto Carlos</strong>, <strong>Lucía Méndez</strong>, <strong>María Conchita Alonso</strong>, <strong>Claudia de Colombia</strong>, <strong>Yuri</strong>, entre otros.</p>



<p>Las fiestas en casa se animaban con las canciones de <strong>Wilfrido Vargas</strong>, <strong>El Grupo Niche</strong>, <strong>Las Chicas del Can</strong>, <strong>El Binomio de Oro</strong>, <strong>Otto Serge</strong>, <strong>Millie y Jocelyn – Los Vecinos de Nueva York</strong>, <strong>Diomedes Díaz</strong>, y muchos más.</p>



<p>Cuatro comedias de televisión se llevaron el rating en esa década: dos extranjeras (<em>El Chavo del 8</em> y <em>Blanco y Negro</em>) y dos nacionales (<em>Don Chinche</em> y <em>Dejémonos de Vainas</em>).</p>



<p>Todas estas pequeñas anécdotas de la vida ochentera son narradas por dos amigas —interpretadas por Ana Cristina Botero y Raquel Sofía Amaya— en la obra de teatro <strong>Las Ochenteras</strong>, que se presenta todos los jueves, viernes y sábados en el <strong>Teatro Belarte de Bogotá</strong>.</p>



<p><strong>Las Ochenteras</strong> se ha convertido en una divertida máquina del tiempo, que nos recuerda el viejo y conocido refrán: <em>Recordar es vivir</em>.</p>
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        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
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        <pubDate>Sun, 28 Sep 2025 03:22:48 +0000</pubDate>
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        <title>Con nuevo elenco y mucha picardía regresa ‘Un Beso de Dick’ a Barraca Teatro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/con-nuevo-elenco-y-mucha-picardia-regresa-un-beso-de-dick-a-barraca-teatro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Barraca Teatro inicia una nueva puesta en escena con la nueva temporada de la obra “Un Beso de Dick”, que este año cumple 17 años de presentación al público no solo en Bogotá, sino además en diferentes ciudades de Colombia y del mundo. Con un nuevo elenco encabezado por dos jóvenes revelaciones en el mundo [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Barraca <a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/la-casa-del-teatro-nacional-invita-a-relajarse-con-bakunin-sauna/">Teatro</a> inicia una nueva puesta en escena con la nueva temporada de la obra “Un Beso de Dick”, que este año cumple 17 años de presentación al público no solo en Bogotá, sino además en diferentes ciudades de Colombia y del mundo.</p>



<p>Con un nuevo elenco encabezado por dos jóvenes revelaciones en el mundo actoral como Brandon Ochoa (Leonardo) y Dumar Sabogal (Felipe), Barraca Teatro bajo la dirección de Daniel Galeano, junto a un elenco conformado por figuras destacadas en el mundo del teatro como Daniel Vargas, Daiana Romero, Juana Maal, Julián Cruz y Tatiana Rodríguez, con humor y picardía recrea las diferentes situaciones por las que deben atravesar dos adolescentes estudiantes de último año de bachillerato para vivir una relación amorosa en la década de los 80, cuando <a href="https://www.elespectador.com/bogota/opinion-es-necesario-aprender-del-buen-ejemplo-de-la-comunidad-lgbtiq/">el amor entre dos personas del mismo sexo </a>no era un tema tabú.</p>



<p>Además de recrear la historia de Leonardo y Felipe, original del escritor, <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/un-analisis-literario-de-la-novela-un-beso-de-dick-de-fernando-molano-noticias-hoy/">Fernando Molano,</a> la puesta en escena de Un beso de Dick, narra también las vivencias de un grupo de jóvenes donde se observa el machismo, maltrato a la mujer y la intolerancia.</p>



<p><a href="https://barracateatro.com/">Barraca Teatro</a> invita a todo el público bogotano a disfrutar de esta maravillosa historia todos los sábados a las 8 de la noche en Carrera 16 A No 61 A 05.</p>
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        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
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        <pubDate>Sun, 06 Jul 2025 22:20:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Con nuevo elenco y mucha picardía regresa ‘Un Beso de Dick’ a Barraca Teatro]]></media:description>
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        <title>La Casa del Teatro Nacional invita a relajarse con Bakunin Sauna</title>
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        <description><![CDATA[<p>En un mundo cada vez más dominado por algoritmos y automatizaciones, el Teatro Nacional presenta una comedia que desafía los límites entre lo humano y lo artificial. Bakunin Sauna, una nueva puesta en escena dirigida por Victoria Hernández, llega a la Casa del Teatro Nacional el próximo 15 de mayo, invitando al público a reflexionar, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En un mundo cada vez más dominado por algoritmos y automatizaciones, el Teatro Nacional presenta una comedia que desafía los límites entre lo humano y lo artificial. <em>Bakunin Sauna</em>, una nueva puesta en escena dirigida por Victoria Hernández, llega a la <a href="https://teatronacional.co/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=22488284848&amp;gbraid=0AAAAACM3-LKs8YQRPt0qHsDLEueGeAX6Y&amp;gclid=Cj0KCQjw953DBhCyARIsANhIZobnf2hNcMqGcL1b3A6iNrjIVXqdW2GghMu4M-ELTZ2ig7eGI6UH-BMaAuEnEALw_wcB">Casa del Teatro Nacional </a>el próximo 15 de mayo, invitando al público a reflexionar, reír y cuestionar el presente digital desde la calidez de una sauna cargada de memorias y revoluciones.</p>



<p>La obra gira en torno a Margarita —interpretada por la reconocida actriz María Cecilia Botero—, una mujer visionaria que crea a Bakunin, una inteligencia artificial con la apariencia del célebre filósofo anarquista ruso Mijaíl Bakunin. Su objetivo: sabotear una convención empresarial en un hotel de Los Ángeles y utilizar la tecnología para hacer justicia a su modo.</p>



<p>Con un elenco de lujo que incluye a Alejandra Miranda, Diana Wiswell, Germán Escallón y Fernando Montes, <em>Bakunin Sauna</em> convierte el vapor de una sauna en el escenario perfecto para una sátira cargada de ironía, en la que un grupo de adultos mayores encuentra en un humanoide su aliado para retomar el control frente a un mundo que los ha dejado atrás.</p>



<p><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/lo-que-hara-jefferson-mena-para-que-sus-ideas-para-el-pacifico-colombiano-no-se-queden-en-el-papel/">Nota recomendada: Lo que hará Jefferson Mena para que sus ideas para el Pacífico colombiano’ no se queden en el papel</a></strong></p>



<p>La comedia plantea preguntas provocadoras: ¿Puede la tecnología preservar la memoria y la experiencia humana? ¿Quién controla a quién en esta era digital? ¿Qué pasa cuando los pioneros de la informática se rebelan contra su propia creación?</p>



<p><em>Bakunin Sauna</em> es una oda a la memoria como forma de resistencia y a la rabia como motor de cambio. Una travesía irreverente entre el pasado y el futuro, en la que lo humano y lo artificial no compiten, sino que dialogan y conspiran. Una invitación a reír, pensar y recordar que, incluso entre algoritmos, la chispa de la revolución sigue viva.</p>



<p><strong>Fecha de estreno:</strong> 15 de mayo<br><strong>Lugar:</strong> Casa del Teatro Nacional, Bogotá<br><strong>Dirección:</strong> Victoria Hernández<br><strong>Reparto:</strong> María Cecilia Botero, Alejandra Miranda, Diana Wiswell, Germán Escallón, Fernando Montes</p>
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        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
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        <pubDate>Fri, 04 Jul 2025 16:08:46 +0000</pubDate>
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        <title>Vanya, mi primera experiencia con el teatro de Londres</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/vanya-mi-primera-experiencia-con-el-teatro-de-londres/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Qué tan satisfechos estamos con nuestra vida?, es la premisa de Vanya, obra protagonizada por Andrew Scott.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>¿Qué tan satisfechos estamos con nuestra vida?, es la premisa de esta obra protagonizada por Andrew Scott.</p>



<p>El actor <strong>Andrew Scott</strong>, conocido por <strong>Fleabag</strong> o <strong>Todos Somos Extraños </strong>protagoniza este monólogo en el que encarna unos siete personajes.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Reseña de Vanya, obra del Teatro Nacional de Londres en Cine Colombia" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/T9Ze1CuWtxk?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Él es el único en escena y poco a poco nos sumerge en diversas conversaciones existenciales entre los integrantes de una misma familia.</p>



<p><strong>Andrew Scott</strong> lo hace maravillosamente. Esta versión audiovisual grabada en vivo nos permite tener detalles de su mirada triste, tímida o feliz… y de las manos y los brazos que representan a varios personajes al mismo tiempo.</p>



<p><strong>Vanya</strong> es una adaptación de <strong>El Tío Vania</strong>, de <strong>Antón Chéjov</strong>. La obra se puede ver  en algunas salas de cine de Cine Colombia.</p>



<p>liartedialogosobrearte@gmail.com – @LiarteconArte  </p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
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        <pubDate>Mon, 10 Feb 2025 16:25:46 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Marguerite Yourcenar (1903-1987) &amp;#8220;El encanto de la pluma francesa&amp;#8221;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/marguerite-yourcenar-1903-1987/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;Todo ser que haya vivido la aventura humana, vive en mí&#8221;, concluyó Marguerite Cleenewerck de Crayencour, una aristócrata belga nacida en un ambiente intelectual, culto, y que le sirvió como un bastión para formarla en el mundo literario y hasta lograr consagrarla como una de las más grandes escritoras de todos los tiempos. &#8220;Mis primeras [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Todo ser que haya vivido la aventura humana, vive en mí&#8221;, concluyó Marguerite Cleenewerck de Crayencour, una aristócrata belga nacida en un ambiente intelectual, culto, y que le sirvió como un bastión para formarla en el mundo literario y hasta lograr consagrarla como una de las más grandes escritoras de todos los tiempos. &#8220;Mis primeras patrias fueron los libros. Y, en menor grado, las escuelas.&#8221;</p>
<p>Su madre murió diez días después del parto, dejando a su esposo de 50 años la crianza exclusiva de su pequeña, y por quien sabría velar para atenderla en todos sus cuidados y, sobre todo, procurar que gozara de la mejor educación. Es así como Marguerite no asiste a la escuela para ser instruida en su educación básica por tutores y así también como por su padre, un tipo descontento y trotamundos que había recorrido toda Europa, y que fuera quien le daría a conocer a su hija algunos escritores que supieron iluminarla en su camino literario, como el dramaturgo Jean Racine, o escritores como Flaubert, Rilke y Maeterlinck, además de algunos clásicos como Aristófanes y Virgilio, este último uno de sus favoritos de siempre. El método consistía en leer en voz alta, alternando entre padre e hija, y fue así como se dice que a los 12 años la pequeña ya casi dominaba el latín y dos años más tarde leía con fluidez el griego.</p>
<p>En 1913 su padre adquiere una propiedad en Ostende, y será entre esta casona burguesa y Lille donde Marguerite llevará una infancia tranquila y no exenta de ciertos privilegios. Sin embargo la propiedad de Ostende sería destruida durante la Gran Guerra, por lo que la familia tuvo que huir a Londres, para más tarde regresar a Francia y establecerse en París. Por aquel entonces, y por recomendación de su padre, Marguerite conoce el pensamiento pacifista de Romain Rolland, Premio Nobel de Literatura en 1915, y que mucha influencia tendría en el pensamiento antibelicista de la futura gran escritora.</p>
<p>Para 1915 padre e hija viajan por Italia y Suiza, para finalmente establecerse en Montecarlo, luego de que a su padre se le diagnosticara un cáncer que al cabo de los años acabaría con su vida.</p>
<p>En 1919 Marguerite deja de lado su nombre de pila, y empieza a firmar con un anagrama de su apellido que había creado junto a su padre, Crayencour (con ausencia de la letra “C”): Yourcenar.</p>
<p>“Mi oficio me pareció inútil, lo que es casi tan absurdo como creerlo sublime”, diría años más tarde la joven que para 1921 estaría dando a conocer las primeras expresiones de su lírica, en un par de poemarios titulados: <em>El jardín de las quimeras</em> y <em>Los dioses no han muerto</em>, y las cuales no serían incluidas en el corpus de sus obras, publicada muchos años después por la Biblioteca de la Pléiade.</p>
<p>Antes de morir, en 1929, el padre de Marguerite alcanza a leer la primera novela de su hija, <em>Alexis o el tratado del inútil combate</em>, a la cual calificaría como una novela “límpida”, y que también la crítica vería con visto bueno, destacando su estilo profundo y decantado, maduro, austero, y con notorias influencias de escritores como el Premio Nobel de Literatura de 1927, André Gide. La trama de la novela se desarrolla por medio de una extensa carta que un músico escribe a su mujer declarándole su homosexualismo y su voluntad de abandonarla para serle fiel a sus más honestos e inevitables sentires.</p>
<p>Para 1931 su amigo André Fraigneau -con quien mantuvo una estrecha relación durante toda su vida y que Yourcenar hubiera querido escalar a otro plano y a pesar de que ambos fueran homosexuales- sería quien le ayudaría por medio de la editorial Grasset para la publicación de su segunda novela: <em>La nueva Eurídice</em>.</p>
<p>Luego de morir su padre, Yourcenar dividirá la herencia con su hermano, permitiéndose con su parte presupuestar sus gatos para los próximos diez años, y cuya tranquilidad económica le posibilitaron dedicarse con pleno propósito a sus tareas como escritora.</p>
<p>Siguiendo los pasos de viajero que heredó de su padre, Marguerite viaja a Roma y a Nápoles, y fruto de este recorrido publicará dos novelas, ambas en 1934, <em>El denario del sueño</em> y <em>La muerte conduce la trama</em>, y para fines de ese año viajará a la tierra que consideró como su patria espiritual, Grecia, y donde conocerá al intelectual Andreas Embirikos, quien se convertirá en uno de sus mejores aliados y amigos, y cuya amistad comenzaría por recorrer en bote las distintas islas del Peloponeso.</p>
<p>Ardorosa, apasionada, literalmente fogosa, la escritora se vale de algunos relatos y mitos para publicar en 1935 una de sus obras más conocidas: <em>Feux</em> <em>(Fuegos)</em>.</p>
<p>En 1936 se encuentra con la obra poética de Constantino Cavafis, y en compañía de su amigo Constantin Dimaras, deciden en conjunto -y a pesar de las discrepancias de interpretación- traducir la obra del escritor griego a la lengua francesa. Por esa misma época Marguerite tendrá una relación sentimental con Lucy Kyriakos, quien estaba casada y tenía un hijo, y era la prima de la esposa de Dimaras.</p>
<p>Un año más tarde, y dado que la venta de sus libros no le representaba mayores ganancias, Yourcenar traduce al francés la novela <em>Las olas</em>, de la escritora británica Virginia Woolf, con quien se reunirá en su casa de Bloomsbury para ajustar detalles y darle vida a la traducción que sería publicada en 1937.</p>
<p>En 1938 la editorial Grasset vuelve a apostarle a Yourcenar, publicando <em>Los sueños y las suertes</em>, donde al estilo de Rilke, y a modo poético, la autora revivirá sus sueños y manifestaciones oníricas. Ese mismo año La Nouvelle Revue Française (NRF) también hará su apuesta por la escritora y sacará a la luz <em>Cuentos</em> <em>orientales</em>, que es un compilado de historias y leyendas provenientes de Japón, China y otras culturas que sedujeron el interés de la escritora y que estuvieron siempre latentes en cada uno de sus escritos. Y ese mismo año, escrito de una sola tirada, <em>Le coup de grâce (El tiro de gracia)</em> fue también publicado por la NRF, y considerada por muchos como una auténtica obra maestra. El relato cuenta la situación bélica que se vivió en la zona de los Balcanes entre los rojos y blancos luego de la Revolución Rusa, y en donde tres personajes tendrán que relacionarse y amarse a partir de sus diferencias étnicas e ideológicas.</p>
<p>En 1939, antes de escapar del conflicto mundial que recién comenzaba, tradujo algunas obras de Yukio Mishima, y así también <em>Lo que Maisie sabía</em>, de Henry James. Sería su amiga Grace Frick quien le ayudaría a establecerse en New York, e incluso le consiguió un trabajo como profesora de Literatura comparada. Junto a Grace, Marguerite viviría una historia de amor que se prolongaría por cuarenta años, hasta la muerte de Frick. Un tiempo después la pareja se mudará a Hartford (Connecticut). “El amor y la locura son los motores que hacen andar la vida.”</p>
<p>Para 1943, habiendo gastado ya su herencia, comienza a dictar clases de francés e italiano en el College Sarah Lawrence, un instituto femenino de corte elitista, y en donde estará durante los próximos años, a excepción de ese año de 1950 en el que se permitió hacer una pausa para encarar la redacción de una de sus novelas más célebres y ambiciosas: <em>Mémoires d&#8217; Hadrien (Memorias de Adriano).</em></p>
<p>En 1951, en París, se dio a conocer la novela histórica para la cual la autora se habría sabido documentar con minucia y en la que estuvo consultando e investigando durante más de una década. Esta novela podría destacarse como una de las pioneras en el género de la novela histórica. Trata la historia de uno de los más venerados emperadores de la antigua Roma, narrado en un tono poético, a través de una extensa carta que el gobernante le escribe a su nieto adoptivo y futuro sucesor, el reconocido Marco Aurelio. El emperador le contará a Marco Aurelio sus aventuras pasadas, sus triunfos y derrotas, y así también como sus filosofías de vida y su amor por Antínoo.</p>
<p>La novela sería un éxito rotundo. Julio Cortázar se encargaría de traducirla al español, y así también otros idiomas gozarían del talento de una escritora que ya era reconocida en medio mundo, razón por la cual Marguerite decide regresar a Francia.</p>
<p>“Tengo varias religiones, como tengo varias patrias, de manera que en cierto sentido no pertenezco quizás a ninguna.” Desde 1947, año en el que le fue concedida la nacionalidad estadounidense, la escritora se había establecido junto a Grace en Mount Desert Island, en la costa de Maine, donde adquirieron una casona a la que bautizaron: <em>Petite Plaisance</em>. “Existe entre nosotros algo mejor que un amor: una complicidad.” Pero después de doce años regresarán a Europa, donde recorrerán varios países dictando conferencias y charlas. Viajan por Italia, Suiza, Holanda y territorios escandinavos. Visitan Leningrado, Lisboa, pasan la Semana Santa en Sevilla y también visitan Granada, donde Yourcenar dejará sobre el supuesto lugar donde fue ejecutado Federico García Lorca una carta dirigida a la hermana del poeta, como un gesto que honraba al escritor español.</p>
<p>Teniendo como personaje principal al médico, filósofo y alquimista Zenón, la novela <em>Opus</em> <em>nigrum</em> <em>(La obra en negro)</em> verá la luz en el año de 1965, y tres años después será galardonada con el Premio Femina. En el marco de la Europa del siglo XVI, la escritora logra recrear con majestuosidad ese momento transicional entre la Edad Media y el Renacimiento, y esto a través de un personaje ávido de conocimientos, un sabio con la “rabia del saber”, y quien tendrá que padecer los prejuicios y dogmas religiosos que deniegan de sus descubrimientos científicos.</p>
<p>Durante los años setenta la pareja regresó a <em>Petite</em> <em>Plaisance</em>, donde Yourcenar estuvo atenta a los cuidados de su compañera que padecía cáncer de mama, y donde aprovecharía para escribir los dos primeros volúmenes de su trilogía de memorias familiares: <em>El laberinto del mundo: recordatorios</em>, y <em>Los archivos del Norte</em>. En el primero contará sobre su familia por el lado materno y en el segundo abordará la de su padre.</p>
<p>En 1970 se le hace miembro de la Academia de Lenguas de Bélgica, y un año más tarde publicará <em>Teatro</em>, dos volúmenes que recogen sus obras teatrales.</p>
<p>Comprometida con el cuidado del medio ambiente y la protección animal -causas que estuvieron siempre presentes en sus escritos y que resultaban innovadores para la época-, en 1978 Yourcenar apoya públicamente la Declaración Universal de los Derechos de los Animales.</p>
<p>En 1979 su amada Grace pierde la batalla contra el cáncer. “Cuando lo pierdo todo, me queda Dios. Si pierdo a Dios, vuelvo a encontrarte.”</p>
<p>En 1980 es condecorada con el prestigioso Premio Erasmus, y ese mismo año, consagrada como una de las plumas más prominentes y respetadas, Marguerite Yourcenar se convierte en la primera mujer que es elegida como miembro de la Academia de la Lengua francesa, y quienes son reconocidos como “los inmortales”. “Los escritores mienten, aun los más sinceros&#8230; Los libros divagan y mienten, igual que los hombres.” Cierra ese año con la publicación de varias entrevistas que fue concediendo y que recopiló bajo el título: <em>Con los ojos abiertos: conversaciones con Marguerite Yourcenar</em>, y en donde nos mostrará algunas facetas de su personalidad y revelará parte de su pensamiento que hasta ese momento se tenía reservado.</p>
<p>En adelante la consumada viajera se dedicará de nuevo a recorrer mundo, y acompañada de un fotógrafo estará de visita por Marruecos, Egipto, India, Japón, experiencias que condensó también a través de las letras en dos libros que serían publicados póstumamente: <em>Peregrina y extranjera </em>y<em> Una vuelta por mi cárcel.</em></p>
<p>Hizo amistades con los más célebres escritores y artistas de la época, destacándose la amistad que tuvo hacia el final de su vida con el presidente francés, el reconocido devorador de libros François Mitterrand.</p>
<p>Por si le faltaran condecoraciones y reconocimientos, y mereciendo cada uno de ellos, en 1986 es galardonada con la Legión de Honor francesa. “A menudo he pensado con tristeza que un alma verdaderamente hermosa no alcanzaría la gloria, porque no la desearía.” Ese mismo año tiene el gusto de conocer en Ginebra a Jorge Luis Borges, y a solo seis días de la muerte del autor de <em>Ficciones</em>, Yourcenar le preguntó: “Borges, ¿cuándo saldrás del laberinto?” A lo que Borges respondió: “Cuando hayan salido todos.” Ese mismo año Marguerite dictará en la Universidad de Harvard una serie de conferencias sobre el recién fallecido escritor argentino.</p>
<p>En 1981 consigue finalizar sus memorias con la publicación del libro titulado <em>Mishima o la visión del vacío</em>. “He llegado a la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada.”</p>
<p>Poco antes de morir, en 1987, en su penúltima conferencia, Yourcenar recalcó en su discurso la importancia de que el ser humano atienda al trato indiscriminado que se le ha venido dando al planeta y a los recursos naturales.</p>
<p>“Soledad&#8230; yo no creo como ellos creen, no vivo como ellos viven, no amo como ellos aman&#8230; Moriré como ellos mueren.” Y así fue: sucedió el 17 de diciembre de 1987 en el hospital Bar Harbor, debido un ataque al corazón, cerca a su casona de <em>Petite</em> <em>Plaisance</em>, donde pasaría una buena parte de su vida acompañada de su infaltable Grace, junto a la cual sería enterrada en aquella isla donde prosperó su amor, y sus restos reposan juntos en una modesta tumba en el Brookside Cemetery de Somesville. Su casa es hoy un museo en el que los visitantes pueden apreciar pertenencias y escritos de la reconocida y laureada escritora francesa. “¡Qué insípido hubiera sido ser feliz! Toda felicidad es inocencia&#8230;”</p>
<p>Dejó sus escritos a la Harvard University Cambridge, y así también en Houghton Library se conserva gran parte de su correspondencia, fotografías y manuscritos que pueden ser libremente consultados, a excepción de algunos documentos que solo serán revelados en el año de 2057. También en Bruselas el Centre International Documentation Marguerite Yourcenar (CIDMY) recoge buena parte del material de la autora y ofrece actividades para dar a conocer su vida y obra. “Todos nos transformaríamos si nos atreviéramos a ser lo que somos”.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-89129" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/04/255.-MARGUERITE-YOURCENAR-300x213.jpg" alt="MARGUERITE YOURCENAR" width="300" height="213" /></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=89128</guid>
        <pubDate>Fri, 22 Dec 2023 08:40:45 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Marguerite Yourcenar (1903-1987) &#8220;El encanto de la pluma francesa&#8221;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Obras sobre diversidad e identidad en el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/obras-diversidad-e-identidad-centro-nacional-las-artes-delia-zapata/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Lúcido delirio” es la franja del Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella Delia Zapata Olivella (CNA) tiene programada para el primer fin de semana de julio, en la que presenta obras que reflexionan sobre la diversidad y la complejidad en la identidad del ser, la sexualidad y el género. En “Lúcido delirio” el [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>“<strong>Lúcido delirio</strong>” es la franja del Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella Delia Zapata Olivella (CNA) tiene programada para el primer fin de semana de julio, en la que presenta obras que reflexionan sobre la diversidad y la complejidad en la identidad del ser, la sexualidad y el género.</p>
<p><img decoding="async" class="size-medium wp-image-95291 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Obras_CNA_Liarte-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Obras_CNA_Liarte-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Obras_CNA_Liarte-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Obras_CNA_Liarte-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Obras_CNA_Liarte-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Obras_CNA_Liarte.png 1081w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>En “Lúcido delirio” el público puede ver “Puto y mexicano” de México, la obra colombiana infantil “Zorro”, y la intervención musical a la calle “Una nota perdida”, compuesta e interpretada por un artista transmasculino bogotano.</p>
<p>De acuerdo con los curadores, esta franja “fue pensada a partir de lo que significa la construcción personal de una identidad y, sobre todo, de una identidad diversa, lo cual implica salirse de las convenciones sociales y culturales de una forma consciente y también algo delirante”.</p>
<p>Por ello, el título “<strong>Lúcido delirio</strong>” se refiere a un oxímoron, una figura retórica que combina palabras con significados opuestos para crear una expresión llamativa y sorprendente, que en este caso sugiere una fusión entre la claridad y la exaltación mental y hace referencia a la complejidad y la diversidad de la experiencia humana en relación con la sexualidad y el género.</p>
<p>La programación que trae esta franja refleja la idea de que la comprensión profunda y la creatividad pueden surgir de la exploración más íntima y de la intersección de elementos aparentemente contradictorios, como somos los seres humanos en todo nuestro esplendor.</p>
<p><strong><u>Las obras</u></strong></p>
<p>“<strong><u>Puto y mexicano</u></strong>”, dirigida por Saaed Pezeshki (México)</p>
<p>Es el segundo de un ciclo de paisajes de Pezeshki, inspirada en el texto de Bernard Marie Koltes “De noche justo antes de los bosques” que se cruza con la biografía de Francisco Arrieta, uno de los autores de la obra en la que el tono y la atmósfera de la obra son los elementos principales que pone Saeed en escena, representando lo que evoca el texto en él.</p>
<p>Aparece una historia biográfica que indaga en esos lugares del ser humano que moral o socialmente han sido vistos como lugares oscuros, de lo prohibido, de lo que está mal; de sensaciones que “no se puede tener” o que “no son correctas” y todo el imaginario que construyen los paisajes del deseo, de lo erótico; del contacto que en esta obra evoca lo sensual, no lo sexual. Todo esto albergado en la memoria de Francisco, como personaje central, pero que en realidad es un pretexto para abrir una conversación sobre las propias oscuridades, para entender que quizás no tienen un lugar negativo en nuestra experiencia de vida.</p>
<p>“No son cosas que pasan en esta época únicamente, sino que es parte justamente de explorar y abrir cajones de una memoria más colectiva, no solo nuestra, y que tiene lugar con todos los elementos que juegan en ese punto de luz y sombra”, dice el director Saaed Pezeshki.</p>
<p>El componente estético de la obra es tenebrista, que representa visualmente lo que se ve, pero no se termina de ver, estando a la vez, totalmente expuesto, según Pezeshki. En ese sentido aparece el desnudo, “como un lugar en el que el cuerpo se vincula con la memoria y no con los impulsos sexuales. Estamos también en un momento de apertura de libertades, de poder decidir libremente qué puede hacer cada uno con su cuerpo desde lo literal hasta lo filosófico. Qué puede un cuerpo y hasta dónde puede un cuerpo en relación con sus propias libertades”. Esta obra pregunta y propone una visión de relacionamientos más colectivos que individuales.</p>
<p>*Esta obra se presenta con la Orquesta Filarmónica Juvenil de Cámara y Coro Filarmónico Juvenil el 1º de julio a las 6:00 p.m. y 8:30 p.m. y el 2 de julio a las 5:00 p.m. en la Sala Teatro Colón.</p>
<p><a href="https://www.facebook.com/eneldelia/videos/253622427310215/?locale=nl_NL">https://www.facebook.com/eneldelia/videos/253622427310215/?locale=nl_NL</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>Charla interactiva &#8220;Puto&amp;Mexicano&#8221;:</u></strong> (de/re/sobre/construir un paisaje) con Saeed Pezeshki</p>
<p>Diálogo abierto sobre la obra “Puto y mexicano” con el director Saeed Pezeshki en el que se hablará sobre los mecanismos de construcción, reconstrucción y sobreconstrucción biográfica que elabora la obra y que permitirá leer a los asistentes el porqué de las decisiones de la puesta en escena: ¿cómo se llega a los materiales escénicos y al lenguaje que plantea la puesta?</p>
<p>* La conversación es el domingo 2 de julio a las 2:00 p.m. en el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella (calle 10 No. 5 &#8211; 32). El ingreso es libre, pero se necesita inscripción previa.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95292 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Obras_CNA_Liarte_-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Obras_CNA_Liarte_-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Obras_CNA_Liarte_-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Obras_CNA_Liarte_-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Obras_CNA_Liarte_-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Obras_CNA_Liarte_.png 1081w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>“<strong><u>Zorro</u></strong>”, dirigida por Milena Forero (Colombia)</p>
<p>Narración conmovedora que profundiza en los conceptos de identidad personal y cultural, a través de una obra de teatro y títeres para niños. Invita a una reflexión profunda sobre la dualidad de nuestra identidad, tanto personal como colectiva, y el desafío que supone encontrar nuestro propio espacio en el mundo.</p>
<p>La obra cuenta la historia de Zorro, el protagonista, que fue adoptado y criado por una familia humana desde su infancia, lo que lo llevó a creer que él era humano. Sin embargo, tras ser expulsado de su hogar por las mascotas celosas de la familia, se ve obligado a adentrarse en el bosque. Durante su viaje, se topa con un zorro salvaje que lo rechaza por su olor, peculiarmente humano. Este encuentro provoca una profunda introspección en Zorro: ¿Debería optar por ser humano o zorro? ¿Qué sucede si es incapaz de decidir?</p>
<p>“Zorro” plantea cuestiones cruciales sobre lo que significa ser único a nivel individual, así como la relevancia de la identidad cultural que nos permite distinguirnos como parte de un colectivo.</p>
<p>* Esta obra se presenta el 1º de julio a las 5:00 p.m. y el 2 de julio a las 11:00 a.m. y 3:00 p.m. en la Sala Delia Zapata.</p>
<p><a href="https://www.facebook.com/eneldelia/posts/pfbid02vok7JWPiPpJwhPomVxrekA8P4wj3yG7CFZXGyPmqjS1bpsaDaYGGpA7DYHAYCXUNl">https://www.facebook.com/eneldelia/posts/pfbid02vok7JWPiPpJwhPomVxrekA8P4wj3yG7CFZXGyPmqjS1bpsaDaYGGpA7DYHAYCXUNl</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“<strong><u>Una nota perdida</u></strong>” (Colombia)</p>
<p>Performance musical en el que el artista juega con una proyección de elementos visuales y un coreógrafo transmasculino, a través de géneros musicales como el reguetón y el trap con influencias de música electrónica. Esta propuesta musical y artística nace de la necesidad del artista, de expresar sus sentires, emociones y reflexiones como persona trans que habita en un mundo cis-normado.</p>
<p>“Tengo la intención de resignificar a través de la música el lugar que ocupamos las personas trans en la sociedad, nuestras formas de amar, de relacionarnos y las problemáticas que enfrentamos día a día. El show musical que ofrezco es una experiencia performática musical conformada por 9 canciones de mi autoría”. Sus canciones han sido inspiradas y dedicadas a las mujeres trans que han sido asesinadas, “a las que resisten y a las que vienen en camino”, menciona el artista.</p>
<p>Ha presentado su show en distintas ciudades del país y algunos países latinoamericanos, en el marco de eventos conmemorativos a la cultura trans, en defensa de los derechos de las mujeres y en distintos festivales latinoamericanos.</p>
<p>* Esta obra se presenta el 1º de julio a las 3:00 p.m. en la Plazoleta del Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella. (Entrada libre).</p>
<p>Fotos: Cristian Perilla –  CNA</p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95259</guid>
        <pubDate>Wed, 28 Jun 2023 15:45:37 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Obras sobre diversidad e identidad en el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>CARA + CECA…PLUS. EPISODIO 6.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/cara-cecaplus-episodio-6/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nos encontramos en la VIDA con los VERDADEROS MOMENTOS… PERSONAJES…PAÍSES… TIEMPOS…que son el CARA + CECA  PLUS de eso que creemos deberían SER. El YIN y el YAN dirían los ORIENTALES… HOY  la ELECCIÓN  para un MOMENTO de ENTRETENIMIENTO, elegir entre el CINE o el TEATRO..! Aquí importa MUCHO el CONTENIDO verdad..? Pero SIEMPRE es [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Nos encontramos en la VIDA con los VERDADEROS MOMENTOS… PERSONAJES…PAÍSES… TIEMPOS…que son el CARA + CECA  PLUS de eso que creemos deberían SER.</p>
<p>El YIN y el YAN dirían los ORIENTALES…</p>
<p>HOY  la ELECCIÓN  para un MOMENTO de ENTRETENIMIENTO, elegir entre el <strong>CINE o el TEATRO..</strong>!</p>
<p>Aquí importa MUCHO el CONTENIDO verdad..? Pero SIEMPRE es así…el <strong>CINE</strong> una IMAGEN en MOVIMIENTO que como MEDIO es FANTÁSTICO… nos llevó, nos lleva y ni hablar hasta donde nos LLEVARÁ… más HOY con un aporte TECNOLÓGICO que pareciera no tener TECHO, transformándolo en la verdadera EXPERIENCIA  sensorial…</p>
<p>Es DIFÍCIL pero les dejamos entre lo CLÁSICO y lo MODERNO para representar al MEDIO y al CONTENIDO de un ARTE que se metió en nuestras VIDAS y creemos que ya no tiene REVERSA…</p>
<p>Si logramos REUNIR en un solo  EJEMPLO una PINTURA de la CALIDAD como la que les PRESENTAMOS es porque existen estos ARTISTAS que nos AYUDAN  a que nos las DISFRUTEMOS…</p>
<p>JUST DO IT..!</p>
<p><iframe loading="lazy" title="El Padrino: 50 años - Tráiler oficial" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/dydFWuJF3mA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Por el OTRO lado esta la CECA o la CRUZ o la otra CARA de la MONEDA…el <strong>TEATRO </strong>ese lugar para CONTEMPLAR..!<br />
Donde la EXPERIENCIA se POTENCIA con el CÓCTEL que mezcla ESCRITO +ELENCO +PRODUCCIÓN +  SALA … aquello que logra POTENCIALIZAR extrayendo SABORES únicos que MULTIPLICAN  las SENSACIONES …</p>
<p>Y que DIFÍCIL es la ELECCIÓN de un EJEMPLO que ABARQUE todo … nos JUGAMOS y aquí le DEJAMOS este que para NOI lo es TODO…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Romeo &amp; Julieta | Lauren Cuthbertson" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/DsLPtIgJNq0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>En FIN cada cual MUESTRA como puede…y ESTAS son las PROPUESTAS de este FINDE…</p>
<p>Ud elige el CAFÉ LITERARIO les dice…</p>
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<div><strong>Y no se o</strong><strong>lvide de seguirnos en el&#8230;</strong></div>
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<div><strong>CONTINUARÁ&#8230;</strong></div>
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<p><strong>CON JABÓN&#8230;! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>
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<p>&nbsp;</p>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94796</guid>
        <pubDate>Sat, 27 May 2023 12:14:03 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[CARA + CECA…PLUS. EPISODIO 6.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
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                            </item>
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        <title>El Teatro Cartagena y la nostalgia de los tiempos idos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/politicamente-insurrecto/teatro-cartagena-la-nostalgia-los-tiempos-idos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Juan Diego Perdomo Alaba Twitter: @perdomoalaba A la memoria de Carlos Eduardo Castro Trujillo, el alumno más aventajado de don Víctor Nieto. El Festival de Cine de Cartagena, que también se fue, te quedó debiendo un homenaje merecido. Buen viaje, primo querido.   Las imágenes en movimiento, ese intento de cine que en el siglo XIX [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56757 size-large" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/20170418_174403-1024x576.jpg" alt="20170418_174403" width="840" height="473" /></p>
<p style="text-align: justify;">Por: <strong>Juan Diego Perdomo Alaba </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Twitter: <strong>@perdomoalaba</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>A la memoria de <strong>Carlos Eduardo Castro Trujillo</strong>, el alumno más aventajado de don Víctor Nieto. El Festival de Cine de Cartagena, que también se fue, te quedó debiendo un homenaje merecido. Buen viaje, primo querido.  </em></p>
<p style="text-align: justify;">Las imágenes en movimiento, ese intento de cine que en el siglo XIX desarrollaron en Francia los <strong>hermanos Lumière</strong>, llegó a <strong>Cartagena de Indias</strong> a mediados de 1897 y según registros históricos, la primera función se hizo con un <strong>vitascopio Edison</strong> en el <strong>Teatro Mainero</strong>, el primero y único de la época en la ciudad inaugurado el 6 de septiembre de 1874, ubicado en el centro histórico en la calle del Coliseo donde funcionaron los almacenes Mogollón y Sears, y la antigua sede de la Escuela Taller hoy en Getsemaní.<span id="more-56746"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En diciembre de ese año se proyectaron las primeras películas con el <strong>kinetoscopio</strong>, aparato que antecedió al <strong>cinematógrafo</strong> de los Lumière. En ese entonces no se invitaba al cine sino al ‘kine’ que significa movimiento en griego. El Mainero se deterioró y desapareció a principios del siglo XX.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56748 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1496089577623.jpg" alt="fb_img_1496089577623" width="900" height="543" /></p>
<p style="text-align: justify;">Este novedoso esparcimiento comenzó a ganar adeptos, se necesitó entonces un espacio más amplio, cómodo y con condiciones técnicas para las proyecciones. Resulta que en 1905 <strong>Belisario Díaz</strong>, un apasionado del séptimo arte y precursor del cine nacional, tomó en arriendo un lote de propiedad de Bernardo Porto ubicado frente al Camellón de los Mártires, donde funcionaron las capillas de La Veracruz y San Francisco, luego teatros Cartagena y Colón, y nace allí el primer teatro para la exhibición cinematográfica en el país, el <strong>Teatro Variedades</strong>, una estructura semicircular de madera con ornamentos parecidos al circo teatro de la Serrezuela. En ese mismo lugar el 8 de marzo de 1941 se inauguró con la película norteamericana ‘El cielo y tú’ de Anotale Litvak, el que fuera el teatro insigne de la heroica, el <strong>Teatro Cartagena. </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56750 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1496089923545.jpg" alt="fb_img_1496089923545" width="510" height="314" /></p>
<p style="text-align: justify;">La época de oro del cine mexicano coincidió con lo que el investigador y docente <strong>Ricardo Chica Geliz</strong> llamó ‘El espacio urbano del cine en Cartagena 1936-1957’. En diferentes sectores de la ciudad hubo más de una docena de teatros que ya no existen: <em>El Padilla, Rialto, Miramar, España, Colonial, Esmeralda, San Roque, Granada, Calamarí, Bucanero, Claver-Colón; cinemas La Matuna y Capitol; Salones Cartagena, Universal, Del Virrey, Torices, El Dorado y Heroica. Y el más importante del barrio El Bosque, el Teatro Miriam, y el más pequeño, El América; y en Blas de Lezo, el Don Blas.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56764 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/216853_150429798431097_1222535551_n.jpg" alt="216853_150429798431097_1222535551_n" width="421" height="645" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pesadilla final: la muerte de Freddy </strong></p>
<p style="text-align: justify;">En 1991 tenía ocho años y tres sitios de diversión en Cartagena que me hacían feliz: el trencito Bimbo en Bocagrande, las atracciones mecánicas del centro comercial Getsemaní y los teatros del mismo sector. <strong>El centro recreacional El Edén en el barrio Las Gaviotas</strong>, recién inaugurado, se sumaba a mis lugares favoritos. Hoy lamentablemente ninguno existe. Y de este último, solo promesas…</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56751 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1496089985392.jpg" alt="fb_img_1496089985392" width="648" height="403" /></p>
<p style="text-align: justify;">En el 90 mamá me había llevado al teatro Calamarí -según comentarios de la época el mejor de todos-, a ver Robocop II y Mi probre diablillo. Fue fascinante hacer la fila, pasar por el torniquete, comprar crispetas con gaseosa y caminar por un pasaje largo hasta llegar a esa sala donde me abstraía de la realidad. Ver ese telón gigante que proyectaba imágenes rocambolescas siempre me produjo asombro y emoción, nunca imaginé que en ese mismo lugar alguna vez se coronó a la <strong>señorita Colombia</strong> y fue sede única de las primeras ediciones del <strong>Festival Internacional de Cine –hoy FICCI-.  </strong></p>
<p><figure id="attachment_56755" aria-describedby="caption-attachment-56755" style="width: 899px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-56755 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1496090568045.jpg" alt="Estreno de la película norteamericana 'El mundo en tus brazos' 1952" width="899" height="559" /><figcaption id="caption-attachment-56755" class="wp-caption-text">Estreno de la película norteamericana &#8216;El mundo en tus brazos&#8217; 1952</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify;">Al año siguiente estrenaron <strong>‘La muerte de Freddy Krueger’</strong>, un icono del terror. Le rogué a mi madre que me llevara a verla. Invitamos a una amiga de la cuadra, tenía mi edad, quizá mayor. Estábamos expectantes, me sudaban las manos, quería enfrentarlo, medir mis miedos. Volvimos al Calamarí, pasamos el torniquete e ingresamos a ese pasadizo lóbrego parecido a un túnel con olor a excretas de murciélago que conectaba con la sala, unos 200 metros tal vez. Faltando unos pasos, de la nada sale un personaje al que le detallé con impresión un sombrero de pana café, buzo de franjas rojas y negras, rostro corroído por quemaduras y unos guantes de navaja multiusos, era Krueger persiguiéndonos; espantados corrimos en dirección a la salida, nos correteó con saña el muy desconsiderado. Macabro infeliz. Fueron segundos eternos de persecución. Después de ese episodio no fui capaz de entrar a ver la película y mi mamá casi desbarata al tipo. No era para menos.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56758 size-large" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/maxresdefault-1024x576.jpg" alt="maxresdefault" width="840" height="473" /></p>
<p style="text-align: justify;">Luego se me envolató la vida. Nos mudamos a otra ciudad, regresé. Me fui nuevamente, volví. Y así, encontré que en 1998 habían cerrado el Teatro Cartagena y el Colón. El comodato duró 15 años desde que <strong>Cine Colombia</strong> lo tomó por allá en el 83 cuando apenas nacía. Volví a cine en el 2000 a ver <strong>‘La virgen de los sicarios’</strong> en una sala del centro comercial Los Ejecutivos que tampoco existe. Dos mil pesos costó la entrada.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56752 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1496089993110.jpg" alt="fb_img_1496089993110" width="960" height="671" /></p>
<p style="text-align: justify;">En el Cartagena anécdotas hay muchas. Recuerdo una que me encontré en Facebook: cuenta una forista que en el 74 se estrenó la película <strong>Terremoto</strong> de Mark Robson, con sonido <em>surround</em>. Instalaron unos parlantes grandísimos en el Teatro para provocar la sensación de temblor y ruido. En la primera función se empezó a caer el cielo raso con el teatro lleno. “Fue la locura”, comentaron algunos.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56766 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/423003_1686851424788919_295794370_n.png" alt="423003_1686851424788919_295794370_n" width="843" height="403" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>De Club Cartagena y Claustro de San Francisco a Four Seasons</strong> <strong>Hotels and Resorts </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Según los certificados de tradición a fecha de 2013, los teatros Cartagena, Bucanero, Calamarí y Rialto son de propiedad de la empresa Cine Colombia; mientras que el Teatro Colón (antiguo Claver) y el claustro San Francisco donde hoy funciona una de las sedes de la Universidad Rafael Núñez, son propiedad del <strong>Círculo de Obreros San Pedro Claver</strong> que dirige don <strong>Jaime de la Cruz</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">El Teatro Cartagena se erigió sobre la Iglesia de la primera Orden –capilla de la Veracruz- donde según el historiador español <strong>Enrique Marco Dorta</strong> estarían enterrados los restos de <strong>don Blas de Lezo</strong>; y el Colón, sobre la Iglesia de la segunda, capilla San Francisco. Hoy queda la Iglesia de la tercera Orden donde comienza la Calle Larga, también propiedad del Círculo de Obreros que entregó en comodato a la <strong>Arquidiócesis de Cartagena</strong> quien a su vez la cedió para su administración y mantenimiento a la <strong>Armada Nacional</strong>.</p>
<p><figure id="attachment_56747" aria-describedby="caption-attachment-56747" style="width: 720px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-56747 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1490465296497.jpg" alt="Antiguo mercado público " width="720" height="493" /><figcaption id="caption-attachment-56747" class="wp-caption-text">Antiguo mercado público</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify;">En 1948 la Nación le entrega en comodato al <strong>Circulo de Obreros -fundación de los jesuítas-</strong> las ruinas del Convento San Francisco para que lo restaure y le de buen uso con la única condición de que si el Círculo desaparece el convento le será devuelto. Desde 1871 fue convento, beneficencia, coliseo, escuela de varones, hospital para ciegos, fábrica de sombreros, asilo de mendigos. En 1995 el Club Cartagena fue declarado Monumento Nacional y en el 2000 el conjunto del Claustro y la Iglesia de San Francisco fueron declarados Bien de Interés Cultural de carácter Nacional.</p>
<p><figure id="attachment_56765" aria-describedby="caption-attachment-56765" style="width: 843px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-56765 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/263898_1712328562241205_949901916_n.png" alt="263898_1712328562241205_949901916_n" width="843" height="403" /><figcaption id="caption-attachment-56765" class="wp-caption-text">1974</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify;">El Conjunto Conventual Franciscano es el primer convento concluido de manera integral en Cartagena. Todo un complejo religioso, un testimonio de la preceptiva tridentina que constituyó en su momento el punto de partida del desarrollo urbano del barrio Getsemaní.</p>
<p><figure id="attachment_56749" aria-describedby="caption-attachment-56749" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-56749 size-medium" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/FB_IMG_1496089681803-300x225.jpg" alt="Teatro Colón (1988)" width="300" height="225" /><figcaption id="caption-attachment-56749" class="wp-caption-text">Teatro Colón (1988)</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify;">En 2014 se elaboró un <strong>Plan especial de manejo y protección –PEMP-</strong> arquitectónico aprobado ese mismo año por el Ministerio de Cultura para garantizar la protección, conservación y sostenibilidad del conjunto de inmuebles que comprende el Club Cartagena, el Claustro de San Francisco y su zona de influencia. Define a su vez las posibilidades de restauración y ampliación de cada predio que lo compone. En 2015 lo aprobó el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena -IPCC- y 2016 aprobó el proyecto. <strong>El grupo Santo Domingo</strong> compró el Club Cartagena frente al parque Centenario y los predios propiedad de Cine Colombia para construir allí el hotel <strong>Four Seasons</strong>. Al parecer aún no llega a un acuerdo con el hotel Monterrey; con el Círculo de Obreros existe un pre acuerdo según su director, pues la idea es hacerse a todo el conjunto. El proyecto lo desarrolla <strong>San Francisco Investment</strong> de <strong>Valorem S.A</strong>, un <em>holding</em> que agrupa la mayoría de las inversiones de la familia Santo Domingo. Una fuente consultada que está al frente de esta iniciativa precisa que la demora para arrancar en firme con la obra es porque quieren cuidar que se cumpla estrictamente con la normatividad, permisos, licencias y demás estudios técnicos y morfológicos que se le exigen a estos monumentos nacionales para su intervención. Solo falta la resolución aprobatoria del Ministerio de Cultura para emitir la licencia de construcción. Si todo va bien, comenzarían a intervenir en el segundo semestre del año e curso.</p>
<p style="text-align: justify;">El anhelo colectivo de recuperar ese gran epicentro cultural para la ciudad es una entelequia de tozudos que nos rehusamos a aceptar la realidad. La nostalgia de los tiempos idos nos hace desvariar. Pero a falta de iniciativas públicas, el desarrollo privado en esta Cartagena de unos pocos no da tregua, es avasallante, descomunal y debe continuar. Dicen quienes conocen el proyecto que es la primera iniciativa de esa envergadura en la ciudad la cual dinamizará la economía del sector pues no solo aumentarán el número de habitaciones para Cartagena como destino sino que trae consigo un brazo comercial interesante. Pone en valor los BIC involucrados. Según el arquitecto restaurador Jaime Correa, &#8220;todo un polo de desarrollo para Getsemaní&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando paso y miro sus portones sellados con un mural pintado con <em>graffitis, </em>no dejo de pensar en esa magia especial que había adentro. Esas escalinatas anfitrionas de chistes, cuentos y charlas siempre con sabor cerveza, cóctel de camarón, rosquitas o perro caliente. Notarias del tiempo y sus aconteceres.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-56756 size-large" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/20170321_154353-1024x576.jpg" alt="20170321_154353" width="840" height="473" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>ADENDA: </strong>este bloguero se irá por un tiempo pero algún día volverá. Solo hasta cuando la VIDA se lo permita. ¡Gracias!</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Fuentes:</strong></p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><em>‘Génesis y evolución del cine en Cartagena’ del profesor Raúl Porto Cabrales.</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>‘Cartagena de Indias, relatos de la vida cotidiana y otras historias’ del profesor Rafael Ballestas Morales.</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>Jaime de la Cruz, director del Círculo de Obreros San Pedro Claver.</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>Jaime Correa, arquitecto restaurador cartagenero,</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>Resolución número 1458 de 2015, PEMP Club Cartagena y Claustro de San Francisco.</em></li>
</ul>
<p><strong>Fotos:</strong> <em>archivo de Jaro Pitro  &#8211; Grupo en Facebook: Fotos antiguas de Cartagena</em> <a href="https://www.facebook.com/groups/10375747639/">https://www.facebook.com/groups/10375747639/</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Diego Perdomo Alaba</author>
                    <category>Políticamente insurrecto</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=56746</guid>
        <pubDate>Wed, 31 May 2017 05:48:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El Teatro Cartagena y la nostalgia de los tiempos idos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Diego Perdomo Alaba</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
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