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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Sudán | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Audrey Kathleen Ruston-Hepburn (1929-1993)</title>
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        <description><![CDATA[<p>“Si en el cielo existen los ángeles, estoy convencido de que deben tener los ojos, las manos, el rostro y la voz de Audrey Hepburn”, es lo que diría alguno que tuvo la oportunidad de conocerla. Indiscutible, cualquiera puede notar que estamos ante una presencia angelical. Pulida como un cisne, con carita de inocentona, pero [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>“Si en el cielo existen los ángeles, estoy convencido de que deben tener los ojos, las manos, el rostro y la voz de Audrey Hepburn”, es lo que diría alguno que tuvo la oportunidad de conocerla. Indiscutible, cualquiera puede notar que estamos ante una presencia angelical. Pulida como un cisne, con carita de inocentona, pero culpable sin duda alguna. La delatan sus ojitos. ¡Qué bonita! Parecía ingenua, asustadiza, vulnerable, como un ser tierno al que vale la pena cuidar. Así mismo su personalidad nos engatusó a todos, y su sonrisa quiso ser imitada por toda una generación de mujeres que querían parecérsele. Nació en Bruselas, en el seno de la aristocracia, descendiente del rey Eduardo III de Inglaterra, que también sería pariente de la actriz Katherine Hepburn. Hija única, mimada y consentida, privilegiada, viajó por Bélgica, Inglaterra y Holanda, y aprendió desde niña a hablar con soltura el francés, inglés, neerlandés, italiano, español y alemán. En 1935 su padre, adepto a las ideologías del nazismo, abandona a su esposa y a su hija, por lo que en adelante la madre tendrá que cuidar sola a su pequeña. Años más tarde Audrey, en colaboración con la Cruz Roja, consigue dar con el paradero de su padre, y a partir de su reencuentro mantuvieron la cercanía y la actriz lo asistió económicamente hasta el día de su muerte. Años más tarde Audrey confesaría que el abandono de su padre, y el que fuera un seguidor del Partido Nazi, representaría “el momento más traumático de mi vida.” De niña estudió en un instituto privado en Kent, Inglaterra, y para 1939, <em>ad portas</em> de la Segunda Guerra Mundial, se traslada con su madre a casa de su abuela, en Arnhem, Países Bajos, tratando de alejarse lo más posible de las zonas de conflicto. Durante los años de la guerra Audrey aprovechará para terminar su formación básica, para dedicarse a pintar cuadros que todavía hoy se conservan, además de recibir lecciones de piano y de ballet clásico. Su deseo era convertirse en bailarina, pero su constitución extremadamente delgada no seducía a directores y coreógrafos, y pese a ser una bailarina que destacaba por su técnica y su estilo. Las condiciones dentro del ámbito de guerra fueron casi de penuria, y es así como la historia de Ana Frank será un referente de vida para la historia personal de Audrey Hepburn: “Tenía exactamente la misma edad que Ana Frank. Ambas teníamos diez años cuando empezó la guerra y quince cuando acabó. Un amigo me dio el libro de Ana en neerlandés en 1947. Lo leí y me destruyó. El libro tiene ese efecto sobre muchos lectores, pero yo no lo veía así, no sólo como páginas impresas; era mi vida. No sabía lo que iba a leer. No he vuelto a ser la misma, me afectó profundamente.” Luego de que Arnhem sufriera continuos bombardeos, la escasez de alimentos hizo que Hepburn y su familia fabricaran harina a partir de tulipanes, lo que pronunciaría aún más la delgada figura de la aspirante a bailarina. “Nos manteníamos con una rebanada de pan hecho con cualquier cereal y un plato de sopa aguada elaborada con una sola patata.” Fue testigo de fusilamientos, y algunos parientes suyos serían encarcelados y otros ejecutados. “Me convertí en una criatura melancólica, reservada y callada. Me gustaba mucho estar sola… Tengo recuerdos. Recuerdo estar en la estación de tren viendo cómo se llevaban a los judíos, y recuerdo en particular un niño con sus padres, muy pálido, muy rubio, usando un abrigo que le quedaba muy grande, entrando en el tren. Yo era una niña observando a un niño.” Termina la guerra y Audrey se muda a Ámsterdam para continuar con su formación de bailarina, y tres años después se traslada a Londres para seguir con sus estudios de ballet clásico. Sin embargo su flacura casi anoréxica seguiría siendo el óbice principal para dedicarse al baile como una profesional. Hepburn siempre mantuvo una dieta rigurosa, cuyos almuerzos solían ser un ala de pollo y una lechuga, y sería su hijo quien revelaría que en ocasiones comía galletas de perro para sobreponerse a los estragos del hambre. Y en vista de que su carrera como bailarina no despegaba, Audrey le apostó a la actuación, haciendo una primera aparición frente a las cámaras en una cinta educativa, <em>Holandés en siete lecciones.</em> Más tarde sería contratada para que actuara en dos obras musicales: <em>High button shoes </em>y <em>Sauce piquante</em>, y entonces llegaría su debut en una película, la producción inglesa <em>One wild Oat</em>, seguido de un papel más importante en la película <em>Secret people, </em>donde encarnó a una bailarina. En adelante aparecería interpretando papeles secundarios en producciones también de segunda, hasta que le ofrecieron el papel en el musical de Broadway, <em>Gigi, </em>luego de ver su discreta interpretación en la película <em>Monte Carlo Baby. </em>Tanto la obra como su actuación fue un éxito rotundo. Durante seis meses no pararon las funciones, y a la prometedora actriz le fue otorgado el Theatre World Award, por lo que Hollywood se interesaría en ella para que protagonizara junto a Gregory Peck la próxima producción del cineasta William Wyler, el film <em>Roman holiday (Vacaciones en Roma)</em>, y para la cual tenían como primera opción a la ya consagrada Elizabeth Taylor. Sin embargo el director quedaría prendado de la seductora Hepburn, y le bastaría con una sola entrevista: “Tiene todas las cosas que busco: encanto, inocencia y talento. Además es muy divertida. Es absolutamente encantadora. No dudamos en decir que es nuestra chica”, dijo Wyler respecto a la escogencia del personaje. Y no se equivocó al darle esta oportunidad, ya que la cinta gozaría del agrado de todos y la actriz destacaría por su personaje, convirtiéndose en la única en recibir los tres grandes premios del cine por un mismo papel y en la misma categoría: ganó el Oscar, el Globo de Oro y el BAFTA. El mismo Gregory Peck, vaticinando que ganaría el premio de la Academia, pidió que su nombre en el póster de la película no resaltara por encima del de la desconocida Audrey Hepburn, y que ambos nombres figuraran con el mismo tamaño de letra, tal cual correspondía a su destacada actuación. Para ese entonces Audrey se perfila como una fulgurante estrella del Séptimo Arte, y su cara angelical será portada de revistas de fama, entre las que se destaca la prestigiosa <em>Times. </em>El contrato que tenía con la productora Paramount le permitía tomar recesos para dedicarse al teatro, y fue así como durante el rodaje de <em>Vacaciones en Roma </em>se daría un espacio para continuar de nuevo en New York con el musical de <em>Gigi, </em>e incluso se iría de gira presentándose en Los Ángeles y en San Francisco. Imparable, actuará en la película <em>Sabrina, </em>que le valdría al año siguiente una nueva postulación al Oscar, pero que finalmente se lo quedaría Grace Kelly. Ese mismo año de 1954 encarnará otro personaje exitoso en la obra <em>Ondine</em>, y esta experiencia le valdría ganarse el Premio Tony, y así también como un esposo. Mel Ferrer fue el actor con el que compartió el protagónico de la obra, la cual tendría un éxito rotundo, y que siguieron presentando hasta finalizar el año, cuando entonces decidirían seguir juntos, pero esta vez en los tablados de la vida. Para finales de 1954 la pareja decide casarse. En 1956, y junto a su marido, Hepburn rodará <em>Guerra y paz, </em>y al año siguiente la veremos bailando junto a Fred Astaire en la película <em>Una cara con ángel, </em>en una de las interpretaciones que más disfrutaría, ya que compartió escenas de baile con el gran bailarín del cine hollywoodense. Pero sin duda la película que la consagró como una actriz virtuosa sería <em>The nun’s story</em>, de 1959, y cuya interpretación de la hermana Lucas le significó una nominación más al premio de la Academia. En 1960 tiene a su primer hijo, pero un año más tarde volverá al cine para representar a Holly Golightly en la película por la que tal vez más se la recuerda, <em>Breakfast at Tiffany’s. </em>Este personaje representó un reto actoral, además de haberla consagrado como un símbolo de la moda estadounidense: “Soy introvertida. Actuar para ser una persona extrovertida es la cosa más difícil que he hecho en mi vida.” Un papel que el mismo autor de la obra, Truman Capote, había pensado para la rubia del momento, la legendaria Marilyn Monroe, pero que ésta dejaría de lado por no querer insistir en el mismo papel de rubia tonta que le había valido su tanta fama. Audrey se tiñó el pelo de rubio y su personaje tuvo algunos cambios de fondo, camuflando a la prostituta de lujo y quitándole el componente lésbico que había sido pensado para Marilyn. Una vez más sería nominada al Premio Oscar, pero esta vez sería Sophia Loren quien se quedaría con la estatuilla. En 1961 la veremos en la polémica película de William Wyler, <em>La calumnia, </em>y cuya trama en torno al lesbianismo suscitaría varios escándalos. Para 1963 protagonizará junto a Cary Grant una parodia de las películas de suspenso de Alfred Hitchcock, <em>Charada</em>, y ese mismo año le cantaría el <em>Feliz cumpleaños </em>al presidente Kennedy, sin la melosería y el desparpajo que un año atrás había desplegado Marilyn en dicho evento. Un año más tarde volverá a actuar junto a su marido en <em>Encuentro en París, </em>y también participará del exitoso musical <em>My fair lady, </em>de George Cukor, y que se esperaba pudiera convertirse en una cinta legendaria. En versión teatral de Broadway, era la por ese entonces desconocida Julie Andrews quien interpretaba al personaje principal, pero en la adaptación cinematográfica se prefirió contar con la actuación de Audrey Hepburn. Ésta consideraba que el papel debía ser interpretado por Andrews, pero la segunda opción de la productora sería Elizabeth Taylor, por lo que Hepburn acabó aceptando lo que sería uno de los papeles más importantes de su vida. A la postre, y ese mismo año, Julie Andrews fue elegida para el papel que la inmortalizaría en el mundo del cine, <em>Mary Poppins, </em>y que incluso le valdría el reconocimiento de la Academia al concederle la codiciada estatuilla del Oscar. En los años siguiente Hepburn aparecerá en algunas cintas, entre las que se destacan <em>Cómo robar un millón, </em>de 1966, y tres películas del año siguiente: <em>Dos en la carretera, Hidrofobia </em>y <em>Wait until dark. </em>Para ese momento ya Audrey había comenzado a dejar relegada su carrera actoral, y se le vería más comprometida abanderando proyectos filantrópicos, así como a dedicar más parte del tiempo a su familia. Para 1968, luego de cinco embarazos infructuosos, Audrey se divorcia de su marido, y al año siguiente ya estará contrayendo nuevas nupcias con un psiquiatra italiano, con el cual tendría otro hijo, pero que tras una serie de infidelidades por parte de éste, acabaría finalmente divorciándose para el año de 1976. Ese mismo año protagoniza junto a Sean Connery la película <em>Robin y Marian. </em>Para 1979 la veremos junto a Omar Sharif en la película filmada en New York, <em>Lazos de sangre, </em>y por esos mismos días conocería a un actor holandés que se convertiría en su próximo amor, y con quien finalmente consolidaría una relación: “Él me hizo vivir de nuevo, darme cuenta de que no todo se había terminado para mí”, declaraba Hepburn respecto a su pareja. Finalmente, para 1988, actuará por última vez en la película <em>Always</em>, de Steven Spielberg, y en adelante consagrará sus esfuerzos en sacar adelante las iniciativas promovidas por la Unicef, la cual la nombró su embajadora de buena voluntad. Audrey viaja por Salvador, Guatemala, Honduras, Sudán, Somalia y Vietnam, participando en proyectos educativos respecto a la enfermedad del sida y otras problemáticas de salud, y asistiendo con ayudas alimentarias que pudieran combatir la desnutrición de los países más desfavorecidos. En 1991 es condecorada por la Sociedad Cinematográfica del Lincoln Center, y un año más tarde se le reconoce su trabajo como embajadora de buena voluntad, otorgándole la Medalla Presidencial de la Libertad. Y a pesar de que fumaba más de cincuenta cigarrillos al día, sería el cáncer de colon lo que acabaría con su vida, el día 20 de enero de 1993, en su casa en Tolochenaz, Suiza, a la edad de 63 años. Al morir, varios premios póstumos le serían otorgados, entre ellos el Premio Humanitario Jean Hersholt. En vida ganó también el Emmy y el Grammy, y es quien más veces ha otorgado el premio a Mejor Película en la gala de los Oscar, con cuatro en total. Actúo con Humphrey Bogart, Gary Cooper y Peter O’Tolle, aparte de los ya mencionados. No llevaba una vida ostentosa como muchas de las estrellas de Hollywood; cultivaba su propio huerto y jamás vivió en una mansión de lujo, manteniéndose alejada del derroche y la desfachatez, muy propio de una época y de su entorno. Y a pesar de que en su vida personal se decantara por ese estilo sencillo y descomplicado, los personajes glamurosos por los que se hizo célebre, conseguirían influenciar a toda una época y hasta el punto de convertirse en símbolo y referente de la moda. Las mujeres querían imitar sus trajes y sombreros marca <em>Givenchy. </em>No solía usar joyas y rechazó ser la imagen publicitaria de la joyería <em>Tiffany, </em>pese a lo cual la empresa destinó un escaparate para exhibir las preciosidades que había portado la afamada Audrey Hepburn. Así también se crearía un perfume que contenía su fragancia y que fue conocido como <em>L’Interdit. </em>El American Film Institute la ubicó en el puesto número tres dentro del ranking de las actrices más importantes del siglo XX, luego de Katherine Hepburn y Bette Davis. Su nombre hace parte de la International Best Dressed List Hall of Fame, y en el año 2000 la Unicef inauguró una estatua en su honor a las afueras de su sede en New York. En el 2007, mucho después de haber muerto, Audrey seguiría recaudando dinero para fondos humanitarios, luego de que se subastara uno de los trajes que la actriz había lucido en la película <em>Breakfast at Tiffany’s</em>, y el casi millón de dólares que pagaron por el traje se destinó para impulsar la creación de dos escuelas en Bengala. Su vida ha sido llevada al cine y al teatro y son muchas las biografías que pretenden narrar, como si de un relato bíblico se tratara, la vida de un ángel caído. Pese a una supuesta rivalidad que mantuvieron siempre, Elizabeth Taylor comentó luego de enterarse de que su frecuente competidora muriera: “Dios estará contento de tener un ángel como Audrey con Él”.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 27 Jan 2023 14:03:51 +0000</pubDate>
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        <title>Reinas de Nubia (Siglo II a.C. &amp;#8211; Siglo III d.C.)</title>
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        <description><![CDATA[<p>Mas que un matriarcado, el imperio de Nubia se vio casi gobernado en su totalidad por dinastías enteras de mujeres, en un sistema de sociedad donde la mujer, dadora de vida, era emparentada con los dioses, y los hombres quedaban relegados a la tarea de su protección, la caza, el pastoreo y las labores más [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Mas que un matriarcado, el imperio de Nubia se vio casi gobernado en su totalidad por dinastías enteras de mujeres, en un sistema de sociedad donde la mujer, dadora de vida, era emparentada con los dioses, y los hombres quedaban relegados a la tarea de su protección, la caza, el pastoreo y las labores más pesadas. El hombre quería a la mujer corpulenta, de contextura gruesa, con portento de mujer paridora. Era ella quien señalaba el momento de la siembra, así como las decisiones más íntimas al interior de sus casas. La mujer era el centro del hogar y ama de la política, y quienes legaban su trono a sus hijas, o en la mayoría de los casos se daba por una sucesión matrilineal, es decir que quienes tenían preferencia para suceder a la reina eran sus sobrinas y no sus hijas. La tarea de gobernar se encontraba a cargo de las mujeres, mujeres negras que durante siglos dominaron los vastos territorios africanos que comprenden desde las orillas del Nilo y hasta la ribera del río Atbara. Conocido como el Reino de Kush de Meroë, o Nubia, esta civilización se remonta al período neolítico, siendo desde hace milenios un sitio clave por su privilegiada ubicación justo en el corazón del continente. Por su riqueza en oro y joyas preciosas, el avasallante imperio egipcio se aprovecharía durante siglos de esta región, explotando además la fuerza de trabajo y esclavizando a cientos de miles de nubios que serían trasladados al norte de África. Sin embargo, alrededor del siglo segundo antes de Cristo, los nubios lograrían recuperar su dignidad y su gloria, y acabarían reconquistando lo que les pertenecía, para hacerse otra vez dueños de sus propios territorios. Se declara durante siglos una paz con los faraones, años en los que el Reino de Nubia dotaría a Egipto de joyas, animales exóticos y textiles en un intenso tráfico comercial a lo largo del Nilo. Las relaciones serían también culturales, llegando a compartir jeroglíficos en sus lenguas escritas, así también como la adopción y posterior transformación de credos y divinidades religiosas. Sin embargo un día regresarían los deseos egipcios de apropiarse del mirífico territorio de Kush, y fue entonces cuando empezarían los desafíos bélicos entre ambos reinados. Antes de las nuevas contiendas contra Egipto, ya las valerosas reinas negras se habían enfrentado a las estratégicas filas militares de Alejandro Magno, logrando que una de las primeras reinas de Nubia, montada a elefante y portando escudo y espada, consiguiera repeler la invasión helénica para el año 322 antes de Cristo. Entre las más destacadas <em>Kandakes </em>(reinas), se resalta el reinado próspero de Aminotore, esposa o madre de su antecesora Natakamani, con quien suele vérsele acompañada en las pocas imágenes que se han rescatado, y cuyo imperio comenzó en el año 1 después de Cristo y acabó luego de que permaneciera cincuenta años en el poder. Durante su mandato, Aminotore, como las demás reinas guerreras de Nubia, lideraría a ejércitos de hombres que lograrían repeler todo tipo de ataques enemigos, como en el año 30 cuando las fuerzas romanas, al mando del general Patronio, tuvieron que desistir de la invasión a Nubia, toda vez que se encontraron con una serie de regimientos ordenados y bien entrenados que supieron hacerle frente. Siendo una de las últimas grandes monarcas del imperio de Kush, Aminotore se destacó por ordenar la construcción de centenares de edificaciones, templos y pirámides, siendo así que en la actualidad estos territorios poseen siete veces más pirámides de las que se encuentran en todo Egipto. El esplendor arquitectónico del imperio nubio se aprecia principalmente en los templos consagrados a su Dios Amón, y cuyas antesalas estaban todas adornadas por la figura animal que lo representa, el carnero, así como también se destacan las estatuas de leones y la figura representativa de la serpiente, que era común encontrarla grabada en las coronas de oro que ceñían las cabezas de las <em>kandakes. </em>En la capital Napata aún pueden hallarse vestigios de lo que sería el fastuoso palacio real de Aminotore, en Gebel Barkal, actual Sudán. Así mismo construyó diques para acumular agua y poder abastecer la comunidad durante la época de sequía, y hasta su muerte no paró de fabricar y reconstruir estructuras de un lujo y una imponencia sinigual, que luego serían quemadas, demolidas y arrasadas por los romanos tras considerárselas como emblemas del paganismo. Declarado por la Unesco como patrimonio arquitectónico universal, las ruinas rocosas de areniscas y los murales de relieve que todavía se conservan, componen el único conjunto que sobrevive a un imperio de gran esplendor, y en cuyas piedras se pueden adivinar los símbolos que esconden las pinturas talladas como señal de adoración. Allí mismo, dos mil años atrás, las sacerdotisas, emperifolladas con anillos y brazaletes, elevaban sus plegarias al Dios Omán, pidiéndole bendijera las cosechas o desatara por fin las lluvias o bien los librara de sus insistentes enemigos. Los otros imperios de la época codiciaban anexarse estos territorios, siendo así que después de siglos de embates e intentos de invasión, el poderoso reino de Nubia acabó cayendo en manos de sus enemigos, quienes se encargarían de saquear los templos y no vacilarían para destruir las edificaciones y las muestras de arte de una cultura que intentaron borrar de la memoria histórica. Algunas esculturas han podido ser rescatadas después de muchos siglos. En muchas de ellas el objeto principal es el mismo: la mujer. Figuras fuertes, acuerpadas, con una contextura que evoca la fertilidad y el poderío femenino. Los restos de Aminotore aún reposan en Meroë bajo su propia pirámide. Es posible que en la Biblia el libro de Hechos haga mención de ella, al referirse a una reina de los etíopes “que tenía a cargo todo su tesoro y había venido a Jerusalén para adorar…” A mediados del siglo IV después de Cristo, los nubios ya no pueden resistir durante más tiempo los embates del Imperio Romano, siendo la <em>kandake </em>Majaji quien dirigirá las últimas tropas que serían finalmente abatidas por las legiones de César Augusto. Se dice que Majaji murió como le correspondía, murió de la forma como durante siglos persistió uno de los reinos más ricos de todos los tiempos, murió luchando.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 07 Aug 2020 21:37:24 +0000</pubDate>
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        <title>Bajo las arenas del desierto se ocultan los mares de agua dulce</title>
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        <description><![CDATA[<p>Contrario a lo que pareciera evidente, el continente africano es rico en agua. El asunto es que la evidencia se oculta bajo la superficie. Ese desierto inestimable que es el Sahara, y en donde pocas veces el agua proviene del cielo, está en cambio repleto en su interior de agua dulce y potable, conteniendo almacenadas [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Contrario a lo que pareciera evidente, el continente africano es rico en agua. El asunto es que la evidencia se oculta bajo la superficie. Ese desierto inestimable que es el Sahara, y en donde pocas veces el agua proviene del cielo, está en cambio repleto en su interior de agua dulce y potable, conteniendo almacenadas las mayores reservas de nuestro mundo, estimadas en casi medio millón de kilómetros cúbicos.</p>
<p>El volumen del agua subterránea supera en cien veces la cantidad de agua que discurre por las superficies del continente. En la parte noreste del desierto, entre Libia, Egipto, Chad y Sudán, el Sistema Acuífero de Piedra Arenisca de Nubia es el acuífero que más agua contiene, con un estimado de 150.000 kilómetros cúbicos, además de cubrir una extensión de dos millones de kilómetros cuadrados, consagrándolo también como el más inmenso.</p>
<p>Pero también al noroeste se han encontrado gigantescos yacimientos subterráneos. Esto sugiere que sobre los terrenos áridos del desierto se podría sobrellevar una perfecta condición básica de vida, si se supiera explotar con responsabilidad el agua que oculta la sequedad de estos suelos. Es por esto que la construcción de pozos y otro tipo de excavaciones está hoy en auge. Sin mediar consecuencias, cada quien a su manera intenta perforar la tierra para poder sumergirse hasta el encuentro de las aguas.</p>
<p>Las aguas de estos reservorios son fósiles, es decir<em>,</em> que no son reabastecidas por otras fuentes. El producto de tan mirífico manantial se debió a aquella época en la que el Sahara gozaba de una exuberante vegetación, que con el paso de los siglos y por efectos de la desertización fue convirtiéndose en arenas. Sin embargo en sus avernos se conservó la riqueza de sus aguas puras, y a pesar de que no existan nuevas fuentes que pudieran recargarlo.</p>
<p>Fuente: programacontactoconlacreacion.blogspot.com / elmundo.es</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-56800" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/06/acuíferos-áfrica-300x188.jpg" alt=" Fotografía: buce-virtual.itvips.com" width="300" height="188" /></p>
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        <author>Bastián Baena</author>
                    <category>300 GOTAS</category>
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        <pubDate>Fri, 02 Jun 2017 18:52:57 +0000</pubDate>
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