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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 16 Jun 2026 18:46:27 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de solidaridad | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Herederos del Silencio</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/herederos-del-silencio/</link>
        <description><![CDATA[<p>Entre guerras, olvidos y miserias, hubo hombres y mujeres que sostuvieron una nación desde las sombras. Ecos de una Nación no contada rescata la memoria de aquellos artesanos, obreros, religiosos y soñadores anónimos que, con solidaridad y sacrificio, edificaron silenciosamente buena parte del tejido social colombiano. Un recorrido profundamente humano donde la caridad, la resistencia y la fe se convierten en la raíz invisible de nuestra historia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por: Ramon Garcia Piment y Claudia Patricia Romero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El activismo en la sociedad florece como una inoculación de generosidad necesaria para alimentar el alma de los individuos y, a su vez, apaciguar o envalentonar el ímpetu de sus pasiones e intereses. No han sido pocos los surgimientos sociales que nos terminaron caracterizando como nación; sin embargo, algunos de los que más hemos olvidado, y que han tenido altas repercusiones sociales y políticas en nuestra herencia y transmisión cultural o incluso memética, son aquellos que conformaron sociedades y agrupaciones en pro de la generación de empleo, del alivio a la miseria y reconocimiento de los excluidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, descontando el incuestionable e ingente esfuerzo realizado por la Iglesia en la construcción de una sociedad con sustento moral, del cuidado, de la salud, de la educación y del amparo a los desamparados, entre otras, labor que, por su magnitud histórica, no admite comparaciones, emergen también, casi a contraluz, aquellos quijotes sociales que, sin aparato ni reconocimiento, aportaron de manera decisiva a la edificación de esta misma sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A ellos, sin embargo, no les fue concedida una memoria proporcional a su entrega. La sociedad que hoy se erige y en no poca medida se sostiene sobre las estructuras que ayudaron a levantar, parece haber olvidado a sus artífices, relegándolos a un silencio que no corresponde ni a su esfuerzo, ni a su legado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las guerras civiles partidistas que se vivieron durante el siglo XIX, empezaron a surgir, de manera casi mimetizada, varios tipos de sociedades con fines caritativos, proteccionistas, educativos y gremiales. Muchas de ellas se enfocaban en formas de apoyo mutuo que brindaban planes de protección a sus miembros en casos de invalidez, enfermedad, muerte y demás calamidades de la vida. Es así como aparecen, entre otras, la Sociedad de Caridad de Santafé, la del Señor del Despojo, la de Auxilio Mutuo de Bucaramanga, la de Socorros Mutuos de Manizales y la de Socorros Mutuos de Bogotá.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="611" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10233311/Sociedad-de-Socorros-mutuos-1024x611.png" alt="" class="wp-image-128947" style="aspect-ratio:1.6759741284114213;width:891px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10233311/Sociedad-de-Socorros-mutuos-1024x611.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10233311/Sociedad-de-Socorros-mutuos-300x179.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10233311/Sociedad-de-Socorros-mutuos-768x459.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10233311/Sociedad-de-Socorros-mutuos.png 1221w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Estatutos presentados al Ministerio del Interior para la Creación de Personería Jurídica de Sociedades. Archivo General de la Naci{on de Colombia, Sección República.</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De  estas sociedades citadas y de muchos proyectos llevados a buen termino, sólo podremos traer a nuestro presente una minima muestra, iniciamos con la Sociedad de Socorros Mutuos de Bogotá. En sus estatutos, conocidos gracias a la obligación dictada por la Constitución de 1886, según la cual las sociedades debían ser legalizadas mediante resolución expedida por el Ministerio de Gobierno, se indicaban las condiciones, obligaciones y derechos de los socios. Quienes debían jurar, lo siguiente:</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><em>Juro por Dios (o prometo por mi honor), trabajar por el bien de todos y cada uno de mis compañeros de esta Sociedad, protegerlos en la desgracia, en las enfermedades, en la prisión y en el destierro; proporcionarles trabajo de preferencia a cualquiera otra persona, en igualdad de circunstancias; defender su reputación y no perjudicar a ningún miembro de su familia; observar y sostener todas y cada una de las disposiciones de los estatutos y reglamentos de la Sociedad, y cumplir fiel y escuetamente con los deberes que me correspondan.</em></p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los miembros debían generar un aporte inicial y otros aportes semanales que permitían sostener su defensa y apoyo. Se estimaba que el número de miembros no podía exceder los 400 socios y que su duración sería de 99 años. El médico Abraham Aparicio Cruz, presidente de la sociedad, fue además uno de los cofundadores de la Sociedad de Medicina y Ciencias Naturales, creada en 1873 en su casa de San Victorino junto con otros destacados galenos, corporación que posteriormente se transformaría en la hoy reconocida Academia Nacional de Medicina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Sociedad de Socorros Mutuos contaba con personajes como Luis Rivas, Rafael Tapia, Gabriel Garzón, José del Rosario Guerrero, Adonías Gómez, Antonio Calvo, Ricardo Bonilla y José Asunción Silva. Pero entre todos ellos, y en los pliegues de la historia, se alza la figura silenciosa de su hermana, Elvira Silva Gómez.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="677" height="946" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10231848/Elvira-Silva-Gomez-2.jpg" alt="" class="wp-image-128946" style="aspect-ratio:0.7156594004264021;width:394px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10231848/Elvira-Silva-Gomez-2.jpg 677w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10231848/Elvira-Silva-Gomez-2-215x300.jpg 215w" sizes="(max-width: 677px) 100vw, 677px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Elvira Silva Gómez. Ajustada digitalmente</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ella no solo participó: se consumió en la entrega<em>.</em> Descendió a los barrios obreros, se internó en sus calles densas y húmedas, respiró el aire espeso de la miseria<em>,</em> y en ese contacto íntimo con el dolor ajeno, contrajo la pulmonía que lentamente le arrebató la vida. Su enfermedad no fue un accidente: fue, en cierto modo, el precio de su compasión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, su juventud, su amor y su salud no se extinguieron en vano, sino que se transformaron en ese eco persistente que resuena en el tiempo, en esa herida íntima que su hermano inmortalizaría en uno de los más hondos lamentos de la poesía colombiana: <em>Nocturno</em>.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><em>“¡Ah, de la noche trágica me acuerdo todavía!</em><br><em>El ataúd heráldico en el salón yacía,</em><br><em>Mi oído fatigado por vigilias y excesos,</em><br><em>¡Sintió como a distancia los monótonos rezos!</em><br><em>Tú, mustia, yerta y pálida entre la negra seda,</em><br><em>La llama de los cirios temblaba y se movía,</em><br><em>Perfumaba la atmósfera un olor de reseda,</em><br><em>Un crucifijo pálido los brazos extendía”</em></p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y este dolor fuerte e incólume de todos, se unía a otras necesidades, como la búsqueda para complementar la falta de recursos fiscales de la incipiente nación a través de la unión y la solidaridad con los necesitados, lo que permitió no solo la agrupación de obreros y artesanos, sino el desenvolvimiento y pulimiento de la gema de su bondad y virtudes humanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus propósitos se volcaron en parte de su esencia, tanto así que incluyeron en ella sus mayores pasiones, aprovechando sus potencialidades, las cuales se transformaron en cimientos de grandes proyectos, como la red de cajas de crédito, círculos de obreros, agremiaciones de artesanos y la conformación de cooperativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, estas semillas pasaron por un oscuro periodo que inicialmente cercenó su crecimiento. Así<em>,</em> a finales del siglo XIX se ordenó la clausura de la sociedad, acusada de incitación a revueltas de artesanos, movidas por la polarización bipartidista. A ello se sumó la muerte prematura de uno de sus fieles miembros, José Asunción Silva, que llenó de tristeza y desaliento a la sociedad. Posteriormente, la Guerra de los Mil Días y la separación del istmo de Panamá cubrieron con un manto de desesperanza a los nacionales, diezmando sus impulsos casi hasta el apaciguamiento. En medio de ese abatimiento, su tránsito parece encontrar eco en aquellas palabras de la Escritura:</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><em>“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros; que estamos atribulados en todo, más no angustiados; en apuros, más no desesperados; perseguidos, más no desamparados; derribados, pero no destruidos”</em></p><cite><em>(</em>Corintios 4:7-9<em>).</em></cite></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá en esa tensión, entre la fragilidad y la persistencia, se sostuvo su empeño, como si cada golpe no hiciera más que templar la convicción de quienes, aun en la adversidad, se negaban a desaparecer, inoculando en el tiempo una semilla que otros habrían de hacer germinar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos intrépidos retomaron las banderas quemadas y enlodadas, a través de ideas influenciaron la creación de asociaciones rurales retomadas en 1950 por Orlando Fals Borda en sus proyectos agrarios y en la conformación de las juntas de acción comunal, así como iniciativas del padre jesuita José María Campoamor, quien en 1911 conformó el Círculo de Obreros, unido a un proyecto urbano-social que hoy se conoce como el barrio Villa Javier y la Caja Social de Ahorros.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="631" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/24174059/Maria-Berenice-Duque.png" alt="" class="wp-image-129528" style="aspect-ratio:0.7887646890226426;width:366px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/24174059/Maria-Berenice-Duque.png 631w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/24174059/Maria-Berenice-Duque-237x300.png 237w" sizes="(max-width: 631px) 100vw, 631px" /><figcaption class="wp-element-caption">Sor María Berenice Duque.Ajustada Digitalmente</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Otro esfuerzo que ha florecido es el de María Berenice Duque Hencker, quien, sin dejar huella visible, como si su paso no buscara ser recordado sino multiplicado, con sigilo sembró presencias. Allí donde la pobreza parecía un destino irrevocable, aparecían, casi sin anuncio, pequeñas casas habitadas por mujeres que se llamaban a sí mismas “hermanitas”, como si en la diminución residiera su fuerza; y en esas casas, la infancia encontraba abrigo, la enfermedad, compañía, y la familia, un hilo tenue pero firme que la sostenía. &nbsp;Así, fundo en 1957 la comunidad de las Hermanas Franciscanas Misioneras de Jesús y María, donde tejieron redes fortísimas bajo un lema oculto en sus venas “Calla, y que tus obras confirmen tu misión”. En la repetición de gestos mínimos, en la pedagogía del cuidado, en el pacto de “amar, sufrir, callar y sonreír”. Y así, sin ruido ni proclama, su obra se extendió como una raíz bajo la tierra invisible, paciente sosteniendo continentes enteros con la discreta virtud &nbsp;de la caridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Cúcuta, entre tanto, en 1912, una escuela nocturna apoyada por el párroco de San Antonio del Táchira, Elías Daniel Calderón, se transmutaba en la Asociación de Artesanos y el Colegio Gremios Unidos, que en 1922 se convertiría en un claustro de libres pensadores encargado de la educación de los desamparados. Pero aquella obra no fue fruto de una sola voluntad: fue la conjunción de nombres que la historia ha pronunciado con menor fuerza de la que merece. Así, se reconoce el impulso decidido de Teodoro Gutiérrez Calderón, Miguel A. Pizani, Leopoldo Piment, Ramón B. Álvarez y Víctor Ocariz, artífices de una empresa silenciosa que encontró en la educación su forma más honda de resistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hacia 1926, entre aquellos “niños sin alpargatas”, se gestaba, sin que nadie pudiera anticiparlo, uno de los que años después se convertiría en figura determinante de la historia venezolana: Marcos Pérez Jiménez. Quien, aun habiendo ascendido al poder por la vía de las armas, proyectó una idea de nación fundada en la transformación material y el orden, bajo el llamado “Nuevo Ideal Nacional”.Una visión que, entre el impulso modernizador y la sombra de la represión, dejó una huella tan profunda como contradictoria, recordándonos que incluso las semillas más tempranas pueden florecer en direcciones imprevisibles<em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los personajes nombrados, unos inscritos en la historia, otros apenas sostenidos por evidencias dispersas y muchos más disueltos en el anonimato, lograron transformar las circunstancias naturales, hasta convertirlas en instrumentos que, con el tiempo, incidieron silenciosamente en la sociedad entera. Pero ese influjo, profundo y casi invisible, no fue gratuito: se pagó con deshonras injustificadas y con juicios dictados por valores o antivalores asumidos por las masas. Ni siquiera todos fueron maltratados: a muchos les bastó el olvido<em>,</em> o un reconocimiento insuficiente frente a la magnitud de sus obras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de que la estrategia pudo percibirse como fallida, en el sentido de permitir el sacrificio de sus propios derechos, la fuerza de sus ideas resultó superior a su instinto de supervivencia y dignidad. Fue allí donde su verdadero legado se consolidó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sin embargo, lograron el influjo de sus postulados. Inocularon, en efecto ideas diversas en su origen, hoy ampliamente aceptadas. Son ellos quienes han gestado buena parte de la estructura social que hoy vemos, aunque no siempre los reconozcamos. Nunca tuvieron el reconocimiento debido. Se convirtieron en forjadores anónimos de nuestra identidad. Se permitieron pasar al libro del olvido; sin embargo, como escribió José Ortega y Gasset<em>: en tanto haya alguien que crea en una idea, la idea vive.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el lento y convulso proceso de conformación de naciones como la nuestra, aún hoy inconcluso, late una tensión primordial: la del poder que se impone y la de la sociedad que se rehúsa a ceder del todo, y que, en su resistencia, inventa formas de sostenerse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Homo homini lupus est:</em> el hombre es el lobo del hombre; pero es también, en ese mismo abismo, donde aprende a oponerse a sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es precisamente en esa tensión donde estas sociedades encontraron su razón de ser; surgieron como mecanismos para aliviar, contener y dinamizar los conflictos, evitando tragedias previsibles o, al menos, mitigando sus efectos<em>. </em>Es allí donde los hechos del pasado recobran su sentido: al erigirse como faros que iluminan el presente, evocando en sus destellos las acciones originarias que aún pueden orientarnos frente a los conflictos de hoy, como bien lo recordaba recientemente una voz pastoral cercana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta situación no ha desaparecido; apenas ha mudado de forma. Persiste en nuestra actualidad con rostros distintos, pero con mecanismos similares, como si el tiempo no hubiera hecho más que transformar sus superficies. Y, sin embargo, algo permanece inalterable: la decisión de florecer obras germinadas a través de las virtudes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá en ello radique su enseñanza más honda: la fe, callada, persistente, casi invisible, pero potente como la roca, como antesala de la realidad; como ese impulso primero que, aun en medio de la adversidad, insiste en abrir camino: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>LA FE ES LA ANTESALA DE LA REALIDAD</p></blockquote></figure>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128732</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 22:03:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Herederos del Silencio]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>A propósito del cuidado como horizonte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-ciencias-sociales-hoy/a-proposito-del-cuidado-como-horizonte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Pixabay</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por: Alejandro Martínez A, Universidad Externado de Colombia, Pedagogía de la Ternura y la Posibilidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprendimos a nombrar el cuidado como advertencia: “Cuidado, mijo”. Muchas veces lo interiorizamos así, como advertencia. Lo escuchamos como callarse, como inhibición, como miedo o como obligación: “Cuidado, mijo, no moleste, no pregunte, no sienta”. También lo aprendimos como control, como disciplina, como vigilancia, como norma, como imposición y como necesidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así lo nombramos, pero en realidad lo aprendimos en los brazos, en las piernas, en las mesas, en las camas, en las casas de quienes nos han querido. Fue a través de esos cuidados que las personas humanas podemos decir que estamos aquí: yo, escribiendo estas líneas, y usted, leyéndolas. Si estamos aquí es porque alguien cuidó de nosotros y nosotras. Y si usted y yo tenemos heridas y vacíos, es porque alguien (persona, grupo o sector social) nos descuidó: en el cuerpo, en el corazón, en las relaciones, en la esperanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este cuidar y descuidar que nos fue configurando, se levantan voces que claman por volver a aquello que nos hizo humanos: el cuidado. Esas voces, que se expresan en las tribunas, en los libros y en las esquinas, han terminado también por plasmarse en textos, en propuestas, en acciones colectivas y en elementos de política pública, como el Plan Nacional de Desarrollo y el CONPES del Cuidado. Entre esas voces que resuenan más cerca están: Maturana, Boff, Toro, Cussianovich… y también mi abuelita, mi mamá, mi tía Elena, Alberto, Pepe y Francisco. En todos ellos y ellas habita ese llamado al cuidado, y al cuidado de lo otro, de lo que sostiene la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de esas voces, tengo recuerdos de personas, animales, otredades y sectores sociales siendo cuidados o clamando por serlo. Poco a poco, todas esas voces me conducen al útero: como escenario y como metáfora del cuidado. El rombo, símbolo de muchos pueblos originarios, expresa la sacralidad de lo uterino y de la Tierra como útero de la vida. Bendigo siempre el vientre que me acogió y el que me acoge hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso es tan importante comprender, aprender y emprender lo que hoy estamos nombrando como cuidado para evitar que se desvanezca o se envilezca bajo perspectivas funcionalistas o mercantilizadas. El cuidado, para convertirse en política, debe mantener la incandescencia humana, política, estética y ética del soporte y el porte de la vida: un paradigma, una ética, una forma relacional con los otros, las otras y las otredades que conviven con nosotros en el planeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cinco peldaños nos pueden ayudar a identificar el cuidado como horizonte civilizatorio en tiempos de desdemocracia, amenaza ecológica y tecnomediación fragmentadora. El primer peldaño es reconocer que hemos vinculado históricamente el cuidado con funciones básicas para la subsistencia; llamamos cuidado a lo funcional o a la asistencia en ello. El segundo consiste en comprender que estas actividades han sido recargadas de manera desigual sobre las mujeres y los sectores empobrecidos, racializados y subordinados de nuestras sociedades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercer peldaño implica reconocer que una perspectiva redistributiva del cuidado es necesaria, pero insuficiente. Necesitamos transitar desde una noción funcionalista hacia una concepción que incorpore lo distributivo, pero que avance aún más: hacia el cuidado como paradigma, como ética y como forma relacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cuarto peldaño nos invita a cuidar con esmero ese tránsito, para que emerja una forma profundamente humanizante del cuidado, capaz de reconectar lo personal y lo colectivo en lo político. Y el quinto peldaño exige una conciencia crítica sostenida, para evitar que el cuidado sea capturado por las lógicas del mercado, la eficiencia instrumental o el asistencialismo despolitizado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de este escenario de crisis civilizatoria, estos cinco peldaños ofrecen una guía para comprender el cuidado como horizonte de transformación. Si no cultivamos esta mirada amplia, profunda y procesual del cuidado, seguiremos atrapados en paradigmas que sostienen la desigualdad, la exclusión y el agotamiento del mundo. Solo si colocamos el cuidado en el centro de nuestras decisiones (como base efectiva, ética y política) podremos resistir, incluso conjurar el colapso y cultivar mundos posibles donde el cuidado sea el principio organizador de la sociedad otra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final de estas dos páginas, vuelvo a una de las nociones más profundas que aprendí en casa, que en mi memoria se traduce en cariño y caricia. Y lo hago sin dejar de oír a Beatriz Alfaro diciendo: “Cuidado, mijo, que el cuidado es tan importante y bello que seguramente hay un descuidado inventando un <em>jingle</em> y una oferta… cuidado, mijo.”</p>
]]></content:encoded>
        <author>Las Ciencias Sociales Hoy</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Las Ciencias Sociales Hoy</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116507</guid>
        <pubDate>Wed, 04 Jun 2025 19:16:13 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Las Ciencias Sociales Hoy</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>La familia ante la agresión capitalista y el liberalismo individualizante</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-ciencias-sociales-hoy/la-familia-ante-la-agresion-capitalista-y-el-liberalismo-individualizante/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Alejandro Martínez A* La familia entendida como sujeto democrático, sujeto vital y convivencial, enfrenta hoy una profunda agresión en la que convergen tanto algunos neoconservadurismos como ciertos progresismos. Ambos enfoques, al desconocer la familia como proyecto democrático, apelan al individualismo y al liberalismo, atacando conjuntamente a las familias que consideran su enemigo: unos, porque [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por: Alejandro Martínez A*</p>



<h3 class="wp-block-heading has-text-align-left has-medium-font-size">La familia entendida como sujeto democrático, sujeto vital y convivencial, enfrenta hoy una profunda agresión en la que convergen tanto algunos neoconservadurismos como ciertos progresismos. </h3>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph">Ambos enfoques, al desconocer la familia como proyecto democrático, apelan al individualismo y al liberalismo, atacando conjuntamente a las familias que consideran su enemigo: unos, porque no se ajustan al modelo sacralizado del pasado; otros, porque no encajan en el proyecto mercantil e individualista del futuro. </p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph">En contraste, la familia representa un espacio de cuidado y solidaridad humana que el capitalismo tiene en la mira, bombardeándola de manera constante y, a menudo, imperceptible. Este ataque se manifiesta, por un lado, desde los ultraconservadores, que ven a la familia como un recurso funcionalista, sometiéndola a las religiones del consumo y la prosperidad; y, por otro, desde los progresismos liberalizados, que espiritualizan el consumo sin religión.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size">En un contexto donde el capitalismo neoliberal y ciertos progresismos, plegados a lógicas individualizantes, han invadido el ámbito familiar con el culto al ego y al &#8220;yo quiero, yo necesito, yo merezco, me gusta&#8221;, es urgente reimaginar y reafirmar un propósito humano y humanizante de la familia. Esta defensa responde a una agresión que se expresa no solo en la mercantilización de las relaciones familiares, sino también en la promoción de un individualismo que debilita los lazos y destruye las solidaridades.</h3>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size">Actualmente, el modelo capitalista y su cultura no solo atacan a la familia desde su sistema económico y productivo, sino que han logrado infiltrarse en el ámbito emocional e íntimo, promoviendo una visión de relaciones afectivas basadas en el consumo y la satisfacción inmediata. Este capitalismo emocional, que convierte los sentimientos en mercancía y las experiencias en transacciones, intenta reducir la convivencia familiar a una serie de intercambios individuales centrados en preferencias egoístas y pasajeras. La dictadura del “yo quiero&#8221;, en la que los deseos personales se imponen sobre las necesidades del colectivo, erosiona las bases de la convivencia y convierte a la familia en una suma de individuos desconectados, unidos únicamente por la búsqueda de satisfacción personal que rinden culto a las pantallas y festejan sus vidas en los centros comerciales, las discotecas, los lugares de divertimento y los estadios.</h3>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size">Defender la familia desde una perspectiva democrática implica comprenderla en tres dimensiones fundamentanles como sujeto democrático, como sujeto vital y como sujeto convivencial. Cada uno de estos fundamentos subraya una dimensión claves de la familia como espacio de cuidado y solidaridad humana, que responde a los desafíos de una sociedad marcada por el consumismo, el individualismo y la mercantilización de las relaciones. Estas tres nociones reflejan cómo la familia puede resistir y redefinir su lugar en el contexto contemporáneo, actuando como una fuerza de cohesión, solidaridad y resistencia ante los embates de un sistema y una cultura que la agreden con banderas azules y rosadas.</h3>



<h3 class="wp-block-heading">Familia como sujeto democrático</h3>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size">En un entorno donde el neoconservadurismo y el neoliberalismo buscan imponer una estructura autoritaria o fragmentaria, la familia democrática es aquella que se democratiza y democratiza a sus integrantes. Es un espacio de participación y justicia donde todos sus miembros, sin importar su edad o género, tienen voz y protagonismo. Esta familia no es solo un espacio privado de aprendizaje democrático, sino también un agente activo de democracia en la sociedad, coaprendiendo con sus miembros el valor de la justicia, la equidad y la responsabilidad compartida. Así, los integrantes crecen colectivamente comprendiendo la importancia de la participación y del respeto a los derechos, fortaleciendo su papel como ciudadanos responsables y activos en sus comunidades y sociedades.</h3>



<h3 class="wp-block-heading">Familia como sujeto vital</h3>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size">El proceso de destrucción de los entornos de habitabilidad del planeta exige un cambio radical en nuestra relación con el entorno donde estamos siendo y con las generaciones futuras. En este contexto, la familia vital asume un rol protector de la vida en todas sus formas, promoviendo una ética de sostenibilidad y no-violencia hacia la naturaleza. No solo se preocupa por la supervivencia de sus miembros, sino que también actúa como un núcleo de protección de la habitabilidad del planeta, inculcando en sus integrantes formas relacionales de cuidado de la vida y del equilibrio ecológico. Este enfoque desafía la lógica de explotación y consumo que caracteriza al capitalismo actual, promoviendo desde las familias una relación armónica y amorosa con el entorno como casa común.</h3>



<h3 class="wp-block-heading">Familia como sujeto convivencial</h3>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size">En un mundo donde el individualismo y la mercantilización emocional han fragmentado los lazos humanos, la familia convivencial es un espacio de construcción de vínculos afectivos profundos y duraderos. Aquí, la solidaridad y el apoyo mutuo son los principios que guían la convivencia, creando un entorno donde cada miembro se siente valorado y protegido. Esta familia rechaza la lógica transaccional de las relaciones y fomenta una cultura de cuidado y reciprocidad, en la que el bienestar colectivo es una prioridad. En la casa de &#8220;nosotros&#8221;, se vivencia el valor del apoyo mutuo y la importancia de una convivencia basada en el respeto y la empatía, cualidades fundamentales para enfrentar los retos de la sociedad actual.</h3>



<h2 class="wp-block-heading alignwide" id="we-re-a-studio-in-berlin-with-an-international-practice-in-architecture-urban-planning-and-interior-design-we-believe-in-sharing-knowledge-and-promoting-dialogue-to-increase-the-creative-potential-of-collaboration" style="font-size:clamp(17.371px, 1.086rem + ((1vw - 3.2px) * 1.094), 27px);line-height:1.1">Familia democracia</h2>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a>La fórmula que recoge al sujeto democrático, vital y convivencial en la familia es &#8220;Familia democracia&#8221;, que se opone precisamente a los tremendos cataclismos que se ciernen sobre la humanidad: la destrucción de la democracia, la habitabilidad del planeta y la disrupción tecnológica deshumanizadora. &#8220;Familia democracia&#8221; es una visión crítica y, al mismo tiempo, esperanzadora de la familia como espacio de cuidado y solidaridad, fundamental para la construcción de una sociedad justa, solidaria y sostenible. Frente a los modelos que intentan instrumentalizar a la familia o convertirla en un espacio de transacciones emocionales, este proyecto de defensa propone un avance paradigmático hacia una familia que sea pilar de respeto, justicia y solidaridad.</h3>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a>Así entendida, la familia se convierte en un sujeto activo y emergente de la democracia y en un fundamento indispensable para una sociedad que necesita espacios de equidad, apoyo y colaboración genuinos. La familia democrática, vital y convivencial no es solo el soporte de sus integrantes, sino también un modelo de convivencialidad que puede resistir la mercantilización y el individualismo que pretenden dominar todos los ámbitos de la vida. En ella reside una esperanza de construir un mundo en el que el bienestar colectivo, la democracia, sea el pilar fundamental de la convivencia humana, resguardando las auténticas relaciones de cuidado y solidaridad que nos unen como personas, sociedad y especie.</h3>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">*Ashoka Fellow, docente Investigador Universidad Externado de Colombia. Maestría Transdisciplinaria en Sistemas de Vida Sostenible. Pedagogía de la Ternura &#8211; Pedagogía de la posibilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Las Ciencias Sociales Hoy</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Las Ciencias Sociales Hoy</category>
                    <category>Medio ambiente</category>
                    <category>Política</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=107429</guid>
        <pubDate>Wed, 30 Oct 2024 22:59:44 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La familia ante la agresión capitalista y el liberalismo individualizante]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Las Ciencias Sociales Hoy</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Segunda cara al suicidio (2 de 4)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/suicidio-2-4/</link>
        <description><![CDATA[<p>PARTE DOS (viene de la Primera cara al suicidio) Todo suicidio tiene algo de tormenta perfecta. Coinciden en un día preciso, en un momento exacto, el pico de una tristeza invencible y una jornada laboral particularmente frustrante; la entrega decidida a su propia muerte y el silencio de una voz que ese día sencillamente no [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<h2>PARTE DOS</h2>
<p>(viene de la <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/primera-cara-del-suicidio-1-4">Primera cara al suicidio</a>)</p>
<p><span style="font-weight: 400">Todo suicidio tiene algo de tormenta perfecta. Coinciden en un día preciso, en un momento exacto, el pico de una tristeza invencible y una jornada laboral particularmente frustrante; la entrega decidida a su propia muerte y el silencio de una voz que ese día sencillamente no contestó; la desesperanza absoluta y una noticia que resulta detonante para el pesimismo definitivo; el desamor y un puente que nadie salió a vigilar.  Un día, todo puede estar bien; el otro todo puede colapsar. </span>&#8220;¡Qué bella es la salud/ un día antes de la muerte!&#8221;, escribió Cesar Dávila Andrade en un poema titulado Hospital. El poeta ecuatoriano también se quitó la vida el 2 de mayo de 1967.</p>
<p><span style="font-weight: 400">A lo mejor lo que lleva a alguien a suicidarse es la carga de una </span>belleza inconmensurable que no podemos comprender quienes no contemplamos (al menos no aún) este final. Antes de que partiera el mundo llevándosela, así lo cantó Alejandra Pizarnik en su poema &#8220;<em>En un ejemplar de &#8220;Les Chants de Maldoror</em>&#8220;:</p>
<blockquote><p>&#8220;<em>Debajo de mi vestido ardía un campo con flores alegres</em><br />
<em>como los niños de la medianoche.</em></p>
<p><em>El soplo de la luz en mis huesos cuando escribo la palabra</em><br />
<em>tierra. Palabra o presencia seguida por animales perfumados;</em><br />
<em><br />
triste como sí misma, hermosa como el suicidio; y que me</em><br />
<em>sobrevuela como una dinastía de soles</em>&#8220;.</p></blockquote>
<p><span style="font-weight: 400">Quizás la carga sublime que guarda el suicidio, su naturaleza de constelación terrible, contribuye a que la muerte por mano propia permanezca en la gaveta de los tabús, cuando no estigmatizada por quienes viven de condenar a los otros, por quienes se impiden la comprensión o la mínima solidaridad. Quienes leen en el suicidio la derrota máxima de la vida, también debe reconocérselo como victoria definitiva de la voluntad. Ningún suicida es un arrodillado. Un suicida roza la omnipotencia. </span></p>
<h3>Hay historias de suicidas a los que la muerte persigue hasta arrinconarlos, sin importar los escondrijos que alquilen o las trincheras desesperadas que caven. Por los testimonios escritos que dejaron sabemos que la muerte es su alivio escogido.</h3>
<p>Del filósofo rumano Emil Cioran dicen que recibía a menudo muchas cartas de lectores que lo trataron como un consejero para sus actos finales, pues reflexionó abiertamente sobre el suicidio y lo planteó como una presencia indiscriminada en todos los humanos que se consideran libres. Le preguntaban su opinión sobre éste o aquel método e incluso hubo una mujer que le propuso, sin que él la hubiera visto una vez, que viajaran al Mediterráneo y nadaran en el mar hasta ahogarse juntos.</p>
<p>Cioran consideraba que escribir era una terapia, la única servible. De hecho aseguraba que su primer libro fue su primera aplazamiento de la muerte, la que sucedió tras un largo avance de Alzheimer. Ironía absoluta: había escrito que la vida solo era posible gracias al olvido. Y no se suicidó.</p>
<p>Como muchos otros judíos del siglo XX, el austriaco <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Stefan_Zweig">Stefan Zweig</a> emprendió un tortuoso peregrinaje por un mundo que se derrumbaba sin dejarle lugar para consolarse o para lavar las culpas de sus omisiones. Un mundo que, para alguien tan brillante como complejo, sencillamente resultó asfixiándolo.</p>
<p><a href="https://ww1.habsburger.net/de/personen-objekte-ereignisse/stefan-zweig#:~:text=Stefan%20Zweig%20war%20%E2%80%93%20wie%20viele,kriegsneutrale%20Schweiz%2C%20um%20zu%20exilieren.">Siendo joven, celebró</a> el principio la Primera Guerra Mundial, pero luego escribió una carta a Benito Mussolini en la que suplicaba que <a href="https://it.wikipedia.org/wiki/Giuseppe_Antonio_Borgese">Giusseppe Germanise</a> fuera desterrado y no condenado a muerte. Aunque se sumó a las primeras barricadas contra los gobiernos de ultraderecha de los 1930s, no fue contundente contra al nazismo, hasta que Hitler lo cercó, le arrancó sus amuletos y quemó sus templos.</p>
<blockquote><p>&#8220;No somos sino fantasmas o recuerdos&#8221;, le dijo Stefan Zweig al también escritor Thomas Mann en Nueva York.</p></blockquote>
<p>Con el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=sbvjnieZ32k">adiós a Europa</a> inició su larga agonía: al final de su vida había tratado de instalarse en Austria, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, República Dominicana, Uruguay y Brasil (donde finalmente eligió morir). Contempló la idea del suicidio en muchas ocasiones, pues, según un testimonio de su primera esposa Friderike con Winternitz, ya se lo había propuesto en el pasado.</p>
<p>Quizás pronosticándose perseguido, Stefan Zweig se juramentó ciegamente <a href="https://zweig.lernzettel.org/romain-rolland-der-mann-und-das-werk-das-gewissen-europas-das-manifest-der-freiheit-des-geistes/">a la libertad</a>. Nunca dejó de creer que Europa se unificaría. Reclamaba una supranacionalidad, un mundo para todos. Como se anticipó al Humanismo globalizado, hubiera denunciado la aberración sionista contra Palestina: &#8220;Después de regar el mundo con nuestra sangre e ideas durante 2.000 años, ahora no podemos limitarnos a ser una pequeña nación apartada en un rincón”, le dijo a Mark Scherlag.</p>
<p>Suramérica le ofrecía una interlocución vibrante. Una primera visita al continente en 1936, cuando Buenos Aires hospedó la <a href="https://www.academia.edu/40336868/El_congreso_del_PEN_Club_en_Buenos_Aires_1936">Conferencia XIV del Pen Club</a>, presenció cómo las voces de los intelectuales se alzaban en alarma e ilusiones para un mundo que parecía moverse de nuevo en torno a las ideas. Posiciones contrastadas se enfrentaban en paz y lo llenaban de ilusiones. Y ahora la impotencia que sentía en ese momento lo deprimía. la posibilidad de un mundo humanista se desbarataba con el avance de los totalitarismos y las conveniencias solapadas de la guerra.</p>
<p><figure id="attachment_93361" aria-describedby="caption-attachment-93361" style="width: 262px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-93361 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/SZ-en-las-escalaeras-de-la-biblioteca-de-NY.jpg" alt="STEFAN ZWEIG EN LAS ESCALERAS DE LA BIBLIOTECA PUBLICA DE NUEVA YORK " width="262" height="394" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/SZ-en-las-escalaeras-de-la-biblioteca-de-NY.jpg 262w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/SZ-en-las-escalaeras-de-la-biblioteca-de-NY-100x150.jpg 100w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/SZ-en-las-escalaeras-de-la-biblioteca-de-NY-199x300.jpg 199w" sizes="auto, (max-width: 262px) 100vw, 262px" /><figcaption id="caption-attachment-93361" class="wp-caption-text">Stefan Zweig y su exilio imposible en las Biblioteca Pública de Nueva York en 1942. Cortesía: <a href="https://s.wsj.net/public/resources/images/RV-AN473A_BKRV__DV_20140523111202.jpg">Wall Street Journal</a>.</figcaption></figure></p>
<p>Durante sus años finales en Brasil, la poeta chilena Gabriela Mistral fue muy cercana al escritor (en ese entonces de 61 años) y su pareja Lotte Altmann (de 33). Compartía con ellos rutinas de letras y una devoción por la naturaleza que los animaba a dar paseos por bosques y plantaciones. Mistral vivió años de serenidad y alegría con ellos, tal vez porque ellos no dejaban de admirar la exuberancia del trópico. Ambos &#8220;hacían la vida más quieta del mundo, y la más dulce en la apariencia y la más linda de ver&#8221; escribió la Premio Nobel en <a href="http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/bnd/623/w3-article-137390.html">una carta</a> al argentino Eduardo Mallea  el 24 de febrero de 1942, un día después del suicidio de los amantes.</p>
<p>Así describe lo que encontró luego de atreverse a ver la última escena de la pareja:</p>
<blockquote><p>&#8220;<em>En dos pequeños lechos juntos estaba el maestro, con su hermosa cabeza solamente alterada por la palidez. La muerte violenta no le dejó violencia alguna. Dormía sin su eterna sonrisa, pero con una dulzura grande y una serenidad mayor todavía. Parece que él murió antes que ella. Su mujer, que habrá visto ese acabamiento, le retenía la cabeza con el brazo derecho, y toda su cara estaba echada sobre la suya</em>&#8221; .</p></blockquote>
<p>Un cuadro programado. Como el de Zweig, muchos suicidios tienen algo de ritual cuidadoso. Una meticulosidad secreta asegura el paso final de muchos que deciden quitarse la vida.</p>
<p>En un testamento claro y amoroso, los amantes disponen con puntualidad cada cosa de valor que dejaron: los libros deberían ser donados a la <a href="https://casastefanzweig.org.br/?language=en">Biblioteca Pública de Petrópolis;</a> el fox terrier se lo dejaban a la propietaria de su casa, confiados en que lo cuidaría con esmero; algunos de sus manuscritos y archivos los mandó a manos seguras en otros países y quemó los que, según su determinación final, no valía la pena leer; instrucciones para repartir la ropa que dejaban entre los más necesitados de la ciudad; cartas a muchos amigos, ya sellados y listos para ser enviados sin generar sobrecostos a nadie.</p>
<p>En su carta Zweig no dice una palabra sobre su amada, pero cierra la carta con un mensaje directo a la familia que escogió en vida: &#8220;mando saludos a todos mis amigos. Ojalá vivan para ver el amanecer tras esta larga noche. Yo, que soy muy impaciente, me voy antes que ellos&#8221;. Sus últimas líneas no son las de una despedida: es la manera más eficaz de instalarse en el futuro de los que si decidieron esperar el sol.</p>
<p>Stefan y Lotte eligieron dignas prendas de vestir (una corbata impecable, un vestido banco delicadísimo),  un método de morir (barbitúricos) que les garantizara buen aspecto ante los forenses. Incluso adoptaron posturas que aminoraran el impacto visual cuando los encontrasen: el mismo lecho, uno al lado del otro, las manos entrelazadas, acompasados por la placidez definitiva.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><figure id="attachment_93364" aria-describedby="caption-attachment-93364" style="width: 347px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-93364" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/carta-suicidio-stefan-zweig.jpg" alt="" width="347" height="480" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/carta-suicidio-stefan-zweig.jpg 347w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/carta-suicidio-stefan-zweig-108x150.jpg 108w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/carta-suicidio-stefan-zweig-217x300.jpg 217w" sizes="auto, (max-width: 347px) 100vw, 347px" /><figcaption id="caption-attachment-93364" class="wp-caption-text">&#8220;Declaracao&#8221; es el título de la última carta escrita por el &#8220;impaciente&#8221; Stefan Zweig: un texto tan tierno como contundente, 22 de febrero de 1942.</figcaption></figure></p>
<p>No podemos romantizar ninguna forma de suicidio, ni siquiera ésta, con tanta pinta de vehículo al amor eterno. Los suicidios poéticos son una minoría, incluso dentro de los casos del suicidio. Los suicidias no ven salidas, son presos de la depresión, se ahogan por ansiedad o han perdido cualquier ilusión. De acuerdo al Centro de Control y Prevención de Enfermedades (Center for Disease Control and Prevention) de EEUU la década de 2020 ya registra el mayor número de suicidios desde la Segunda Guerra Mundial y un 33% más alto que los datos recopilados en 1999. El mismo Centro establece que las razones principales para este el incremento son el estrés laboral, la difusión del matoneo y las comparaciones frustrantes a través de las redes sociales, las deudas y el consumo desmedido de opioides y metadonas.</p>
<p>La población suicida está mayormente concentrada entre los hombres de 46 a 65 años: el mismo rango de edad de impacientes del que cupo Zweig.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93436</guid>
        <pubDate>Mon, 13 Feb 2023 13:33:38 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Segunda cara al suicidio (2 de 4)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Robert Max Steenkist</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La sororidad es verbo, no sustantivo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/solteras-debotas/la-sororidad-verbo-no-sustantivo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Bloguera invitada: Joanna Prieto Solidaridad no, sororidad… y aunque tiene mucho que ver, va más allá de eso. Tenía muchas ganas hace rato de escribir sobre este tema y haciendo un balance me hice a una lista de cosas aprendidas y palabras que más pronuncié este año, me encontré sin duda con esta &lt;Sororidad&gt; un poco [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-63997" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/Sororidad-4-1-300x179.jpg" alt="" width="394" height="235" /></p>
<p style="text-align: justify;">Bloguera invitada: Joanna Prieto</p>
<p style="text-align: justify;">Solidaridad no, sororidad… y aunque tiene mucho que ver, va más allá de eso.</p>
<p style="text-align: justify;">Tenía muchas ganas hace rato de escribir sobre este tema y haciendo un balance me hice a una <strong>lista de cosas aprendidas y palabras que más pronuncié este año</strong>, me encontré sin duda con esta &lt;<strong>Sororidad</strong>&gt; un poco complicada de pronunciar al comienzo pero con el tiempo más fácil de practicar ¡literal!</p>
<p style="text-align: justify;">Y es que no en vano, el mundo reclama hoy de nosotras las mujeres un <a href="http://joannaprieto.com/queremos-mujeres-protagonistas-no-talentos-ocultos/">mayor protagonismo</a>, pero no por el mero hecho de ser mujeres, sino por todo el potencial y esencia que podemos aportar a la construcción social y al desarrollo económico de las sociedades. <strong>La SORORIDAD entendida como ese pacto o alianza social, emocional y ética para vernos como el “eslabón de encuentro con la otra”;</strong> <strong>de vernos como apoyo, como iguales y no como eternas rivales, porque juntas somos y hacemos más que por separado, de conformar hermandades con propósitos y valores compartidos.</strong> Ahora, esto no significa ser las nuevas mejores “amiguis”, no, no se trata de ello, implica ir más allá del respeto, la tolerancia, la capacidad de resolver conflictos, de aceptar las diferencias, de potenciar (no envidiar) el éxito y la felicidad de la otra, de entender mi responsabilidad y liderazgo hacia las nuevas generaciones también, de <strong>ser un colectivo que genere valor para tod@s</strong>, de ser hermanas:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Bajo el lema “Women of the world, unite!”, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Kate_Millett">Millet</a> acuñó la palabra “sisterhood”, la cual se tradujo a nuestro idioma añadiendo el término latino “soror” (hermana). Es sin duda una idea que inspira, porque lejos de quedarse en la mera etiqueta, busca alentarnos, fortalecernos como colectivo y visualizarnos en nuestros contextos cotidianos para conseguir cambios. Fue la antropóloga Marcela Lagarde quien afinó un poco más el concepto de sororidad para hablar de una amistad entre mujeres que se convierten en cómplices para trabajar juntas. Un compromiso para conseguir logros sintiéndose libres y fuertes juntas”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Es un gran fragmento que cito de la entrada de <a href="https://lamenteesmaravillosa.com/sororidad-alianza-entre-las-mujeres/">la mente maravillosa</a>, me parece concreta y muy acertada. ¿Ud. tiene hermanas? ¿A caso uno le desearía mal o haría zancadilla a su hermana? Creería que no, <strong>no es ser monedita de oro, nunca será así</strong>, pero en una alianza de sororidad se esperaría que supiéramos comunicarnos, manifestar las inconformidades con respeto, tolerancia y amor propio y por el otro. Así mismo, y cuando es un colectivo quien sufre en conjunto la opresión, que una de nosotras comience a brillar y salir adelante con éxito, lo mínimo sería apoyarla o al menos no criticarla destructivamente. O ver que alguien intenta hacerle daño de alguna forma, poder evitarlo en la medida de las capacidades. <strong>Todas somos tan únicas y auténticas que pensar que tenemos que parecernos, copiarnos o seguir el camino de éxito y/o fracaso de otras es ridículo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“No solo necesitamos ser amigas, porque el concepto de sororidad va mucho más allá. Hablamos de hermandad, de complicidad femenina, de un principio ético entre nosotras donde disponer de una mentalidad trasformadora, así como de un compromiso social que no se limite solo a alzar una pancarta de vez en cuando en una manifestación.”</p>
<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-63998" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/sororidad-3-300x213.jpg" alt="" width="366" height="260" /></p>
<p style="text-align: justify;">Pero y ¿cómo pasar de la teoría a la práctica?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La sororidad es verbo y no sustantivo</strong>, por lo tanto es acción y en constante movimiento, no es una palabra para dar discursos bonitos o para camuflarse con ella pero al final, hacer todo lo contrario.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>7 tips para ponerla en práctica</strong></p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Trabajar en ti, en tu interior, enfocarte en lo que eres auténtica, única y tu propósito: con ello te permites mirar al frente y no al lado para ver qué andan haciendo las demás… salvo para ver en qué puedes aportar. Se llama <strong>tomar conciencia. </strong>Te recomiendo este artículo de<strong> </strong><a href="http://joannaprieto.com/inteligencia-espiritual-viaje-interior-sabiduria/">inteligencia espiritual. </a></li>
<li><strong>Sanar tu feminidad</strong>, y es que históricamente esa idea de que somos enemigas y rivales es un cuento chino que nos hemos creído. Eres una mujer tan valiosa como cualquier otra y lo que tú desees para ti, lo deseas para las demás. Yo tengo una hija, soy madre, hija, hermana, amiga y compañera y <strong>en cada tipo de relación me veo como par, tan humana y tan imperfecta que criticar a otra es verme en un espejo.</strong></li>
<li><strong>Se ética, honra tu palabra y acciones;</strong> si ha habido un año en el que más he recibido ataques, deshonestidades, criticas destructivas y otro poco de cosas no tan éticas venidas de mujeres, ha sido éste. Aun así, he hecho lazos más fuertes con otras con las que he construido valor, proyectos, ejecutado ideas, reído, llorado, etc. ¿Qué hay en común? <strong>No vernos como competencia sino como complemento para crecer juntas.</strong></li>
<li><strong>No pre-juzgar</strong>: tendemos mucho a pensar que otras han llegado lejos o alto porque les han favorecido o por su belleza o …etc. ¿Y por qué no pensar que es su talento, que se lo merece, que tiene los argumentos, etc? Recordemos que <a href="http://joannaprieto.com/las-palabras-tienen-poder-pnl/">las palabras tienen poder</a> &#8230; de construir y destruir.</li>
<li><strong>Servicio</strong>, representado en talento y colaboración; si tienes algo que le ayude a otra ponlo a su servicio. Necesitamos más mujeres mentoras y role models por ejemplo. El camino no es fácil pero hay grandes aprendizajes por compartir <strong>¿qué tienes para compartir?</strong></li>
<li><strong>Comunicarse, hablar, dialogar</strong>: nada más sano para uno y para otros que saber decir las cosas a tiempo y no cuando se reboza la copa. Eso de andar buscando solidaridad con otras personas para reforzar nuestra inconformidad en vez de abordar a los implicados directamente y con respeto se volvió moda. <strong>Nada destruye más una relación de confianza que romper los canales directos de comunicación</strong>. Generar ruido en otros y que por serendipia, le llegué el mensaje indirecto y tergiversado al que es.</li>
<li><strong>Respirar</strong> profundo y contar hasta 10 si es necesario: es un mantra necesario para mantener el equilibrio de nuestras emociones, de ser compasiva con la otra, no todas estamos en los niveles de evolución y conciencia, así que más amor, compasión, paciencia (soltar rápido) e <a href="http://joannaprieto.com/inteligencia-comunicativa-construccion-de-redes/">inteligencia emocional.</a></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Con seguridad Uds., tendrán otros que puedan compartir acá en los comentarios del blog y podamos ir expandiendo el mensaje a más niñas, jóvenes y mujeres. Y es que hoy <strong>somos el ejemplo de las que vienen atrás</strong>, nuestras acciones tienen impacto en las más pequeñas. Veámonos como pares, no todas vinimos a ser y hacer lo mismo, cada quien tiene su propia misión, camino y llegará inevitablemente a su destino, <strong>que bonito es ser parte de la historia positiva de las personas y no la bruja mala que puso la piedra en el camino de otras</strong>. ¿Uds., qué prefieren? Menos carreta más acción, porque la sororidad es verbo y no sustantivo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Joanna Prieto</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-63999" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/08/foto-GGL-Joanna-300x225.jpeg" alt="" width="171" height="128" /></p>
<p style="text-align: justify;">Es Consultora y coach en Desarrollo Personal y transformación Digital. Bloguera en Educación y Comunicación. <a href="http://www.joannaprieto.com">www.joannaprieto.com</a>  Premio Women to Watch Colombia 2017, dentro de las 100 Mujeres Líderes Transformadoras Colombia 2018. Co-fundadora y Presidente de Geek Girls Latam, organización que promueve el empoderamiento tecnológico de la mujer latina.</p>
<p style="text-align: justify;">Enlace</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://joannaprieto.com/la-sororidad-verbo-no-sustantivo/">http://joannaprieto.com/la-sororidad-verbo-no-sustantivo/</a></p>
<p>Visita mis páginas: www.SolterasDeBotas.com</p>
<p>www.ValeriaDeBotas.com</p>
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        <author>Solteras DeBotas</author>
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        <pubDate>Sun, 05 Aug 2018 19:03:49 +0000</pubDate>
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