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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 20 Apr 2026 16:54:40 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
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	<title>Blogs de soledad | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Hojas secas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/lloronas-de-abril/hojas-secas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Recorro los minutos sin encontrar una solución</p>
<p>a mi falta de perfección frente a tu imaginario.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Recorro los minutos sin encontrar una solución</p>



<p>a mi falta de perfección frente a tu imaginario.</p>



<p></p>



<p></p>



<p>Entro y salgo de cuadros de ansiedad</p>



<p>y labios moribundos llenos de lujuriosas ideas.</p>



<p></p>



<p></p>



<p>Busco calor de hogar</p>



<p>un poco de machismo</p>



<p>que me haga sentir importante</p>



<p>y solo encuentro frio.</p>



<p></p>



<p></p>



<p>Aunque no es fácil de explicar</p>



<p>suelo ahorcar mis frustración</p>



<p>pero ya no encuentro un lugar para ocultar mis muertos.</p>



<p></p>



<p></p>



<p><strong>¿Me convertí en un absurdo?</strong></p>



<p></p>



<p></p>



<p>Juego con la cortina deseando</p>



<p>que aparezca la luz</p>



<p>que te despierte, que me ilumine</p>



<p>la luz que me haga recordar aquellos años donde amarte</p>



<p>era más fácil porque tú también lo hacías.</p>



<p></p>



<p></p>



<p><strong>Pronto la sombra se hará más pequeña</strong></p>



<p></p>



<p></p>



<p>Hablo con mis muertos</p>



<p>y dejo claro mi desprendimiento</p>



<p>Me abrazan en silencio y se marchan</p>



<p>¿A dónde irán? ¿A dónde van los recuerdos?</p>



<p>Un hombre sin sombra se diluye en el silencio.</p>



<p></p>



<p><strong>Por: Jorge Iván Avendaño </strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Adriana Patricia Giraldo Duarte</author>
                    <category>Lloronas de abril</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106392</guid>
        <pubDate>Tue, 08 Oct 2024 16:19:44 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Hojas secas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Adriana Patricia Giraldo Duarte</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Remedios caseros (y literarios) contra la soledad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/remedios-caseros-y-literarios-contra-la-soledad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tarde o temprano, todos estaremos solos; así que podemos hacernos el favor de entrenar la soledad desde ahora. Por mi parte, espero que Luvina llegue con la lluvia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-d6a38e1defef8ea74bb2e5a022027cba"><strong>“Si te resulta imposible vivir solo, es que naciste esclavo”</strong> (El libro del desasosiego, Fernando Pessoa, página 293).</p>



<p>Tarde o temprano la soledad nos alcanzará. Un día seremos ese único punto en una ficha del dominó. </p>



<p>Cuando vives solo, siempre te preguntas cuánto tiempo pasará antes de que alguien descubra tu cadáver en caso de que mueras en solitario. ¿En qué parte del apartamento ocurrirá el deceso? ¿En la alcoba mientras me desamarro los zapatos? ¿En la cocina al preparar la limonada sin azúcar? ¿En la sala durante una sesión de lectura? ¿En el estudio mientras escribo la siguiente columna para <strong>El Espectador</strong>? ¿En la ducha mientras acaricio el cuerpo con el estropajo? ¿En la ventana mientras, incrédulo, contemplo a esa gente que conversa más con sus perros que con los vecinos?</p>



<p>(…)</p>



<p>La muerte debe ser como esas visitas desagradables que llegan sin ser invitadas.</p>



<p>El titular de prensa al día siguiente podría ser contradictorio: <em>“Murió felizmente solo, rodeado del amor de Luvina y sus libros”</em>. —¿Y quién carajos es <em>Luvina</em>?, se preguntarán. </p>



<p>Es seguro que en algún momento sonará el teléfono y dirán del otro lado que soy un maleducado por no contestar y este maleducado, cual santa paloma, dando sus primeros paseos de reconocimiento en el más allá, confirmando, feliz, lo que sospeché desde un principio: que algo mejor nos espera al otro de la vida. Me niego a creer que la única que conocemos sea resultado de un accidente cósmico. Que somos polvo de estrellas sí creo, pero también me gusta creer en la existencia de un espíritu invencible (un <em>daimonion</em>) que sobrevive a esta carne humillada por el tiempo.</p>



<p>Estoy solo por elección. Y por ahora. Es una soledad elegida en la que encuentro bienestar emocional, paz espiritual, tranquilidad infinita. Sin apegos, sin dependencias, aprendiendo a valerse por uno mismo hasta donde sea humanamente posible, con el silencio cotizándose al alza. Para el relajo, tengo a mis amigos, la familia y el parche literario cualquier fin de semana, pues monje anacoreta no soy aunque mala idea no es. Y los hijos no se tienen para remediar la soledad, porque ellos están ocupados pavimentando su propio camino.</p>



<p>Me gusta la soledad, no sé si por el hecho de haber crecido como hijo único; aunque tengo hermanos por parte de papá y hermanos por parte de mamá, crecí con mis abuelos maternos. Eso de los <em>medio hermanos</em> suena feo. Muchos somos hijos de la generación de madres-padres que trajeron hijos al mundo sin saber para qué. La generación actual al menos tiene claro que no quieren traer criaturitas para ponerlas a pasar angustias.</p>



<p>Preguntémonos, pues, si tenemos hijos para multiplicar el amor o las soledades.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4813d5a938b6a3cd7990eb0c933efa1e"><strong>“Ay de ti si, habiendo nacido libre, capaz de bastarte a ti mismo y vivir apartado, la penuria te fuerza a convivir. Esa si es tu tragedia, la que arrastras contigo. Nacer libre es la mayor grandeza del hombre…”. </strong>(El libro del desasosiego, Fernando Pessoa).</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Remedio 1: Reconozca su <em>daimonion</em></strong></p>



<p>Celebre su libertad, no la eche a perder. La convivencia castra los sueños individuales si no se hacen acuerdos desde el principio. Poca paciencia me queda para lidiar 24/7 con los dramas o el mal carácter ajeno. Aguantarse a uno mismo ya es todo un reto. </p>



<p>Me gusta pasar tiempo conmigo. Todos deberíamos otorgarnos ese derecho. Empiecen con hábitos simples como almorzar solos, caminar solos o ir solos al cine. Son <em>remedios caseros</em> para entrenar nuestra soledad. Además, si leen a Philip Pullman se darán cuenta de que uno nunca está del todo solo. En su trilogía <em>La materia oscura</em> cada personaje tiene un <em>daimonion</em>; es decir, el alma de la persona, con forma de animal, que le hará compañía toda la vida, sentado sobre su hombro. Ahora que lo sabe, póngale nombre y rostro a su <em>daimonion.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Remedio 2: Hágase amigo del espejo</strong></p>



<p>Deberíamos ser auto-suficientes. Si he de soportar berrinches o una cara estreñida que sea la mía al mirarme al espejo. <em>“Soy suficiente para mí”.</em> La terapeuta británica Marisa Peer nos exhorta a repetirnos esa frase como mantra. Desde niño me lo he repetido tanto que termine por aceptar que nunca estoy solo. Verse al espejo para observar sin miedo cómo el reloj le da forma a las arrugas y a las canas; no así a las ganas que se cultivan con actividad física y una alimentación equilibrada, donde no falten las verduras, las frutas y el agua&#8230; para usted y para su <em>daimonion</em>. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Remedio 3: Construya una pasión</strong></p>



<p>La soledad afecta a 9 millones de personas en el Reino Unido. La cosa es tan grave que debieron crear el Ministerio de la Soledad. Se dice que la mitad de los ancianos ingleses viven solos. Pueden pasar semanas sin tener contacto con sus semejantes. Así, con un mundo que nos desplaza, nos aísla y nos desahucia en vida, la vejez no tiene nada de lindo.</p>



<p>En Colombia las cosas no son distintas: Cuando converso con personas en la calle la queja es la misma: se sienten solas, pero también ansiosas, pero también prisioneras del aburrimiento. Soledad, ansiedad y aburrimiento son un cóctel peligroso. Cada vez veo gente jubilada que vivió siempre para trabajar y nunca se preocupó por cultivar sus pasiones: sin saber cómo vivir ahora, es fácil beber de ese cóctel peligroso. Ponga sus pasiones en la lista de prioridades personales. No aplace más.  Escriba en una hoja cinco actividades que nunca hizo por falta de tiempo, y busque la manera de realizarlas ahora. </p>



<p>Conozco gente que se siente sola incluso teniendo pareja. Una pareja no es la solución a nuestros vacíos existenciales, del mismo modo que no lo son el dinero ni la fama. Deberíamos solucionar nuestras carencias afectivas antes de ser la pareja de alguien.</p>



<p>Ser popular tampoco es un seguro contra los efectos de la soledad. El comentarista deportivo <a href="https://www.futbolred.com/curiosidades-de-futbol/ivan-mejia-alvarez-confeso-momentos-de-depresion-y-soledad-tras-el-retiro-dramatico-relato-video-203003">Iván Mejía </a>confesó que se siente solo y deprimido, él que tiene más de medio millón de seguidores en su cuenta de X.  <em>“Yo soy un hombre solo y a ratos triste. Esos momentos de soledad te llevan a la sobrepensadera. Entonces, cuando llega eso, es fácil no aceptarse a sí mismo y encontrar enemigos que no hay”,</em> dijo.</p>



<p>La soledad también consumió al presentador de televisión Fernando González Pacheco, una de las personas más queridas en este país. Pacheco murió en soledad y deprimido en la habitación de un hospital, luego de pensar en el suicidio, que así se lo contó en 2019 el actor Carlos ‘El Gordo’ Benjumea al programa <em>“Se dice de mí”.</em></p>



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<iframe title=" A Pacheco tocó salvarlo de varios intentos de suicidio : Carlos  El Gordo  Benjumea | Caracol TV" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/grU0wXSH9iM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p><em>“Para él fue muy duro que las nuevas generaciones de público no lo reconocieran, entonces se fue llenando de amargura y terminó encerrándose”,</em> contó Benjumea. &nbsp;</p>



<p>Aprender a vivir en soledad es la cátedra para la que nadie nos prepara.  Nos toca ser autodidactas y entre más rápido empecemos, mejor. Hasta las parejas más felices estarán solas cuando uno de los dos muera, a no ser que tengan la dicha de Georgina y Daniel. <em>“Pareja de adultos mayores muere el mismo día y hora en Colombia: estuvieron casados por 65 años”,</em> dicen las noticias. Que afortunados fueron la señora Muñoz y el señor Hernández –ella de 85 años, él de 88- que no conocieron ni la viudez ni la soledad, porque murieron casi al mismo tiempo, con kilómetros de diferencia, el pasado 24 de mayo, dejando ocho hijos, como lo registró <strong><a href="https://www.elespectador.com/colombia/medellin/la-historia-de-la-pareja-que-duro-65-anos-casada-y-murio-el-mismo-dia-en-antioquia">El Espectador</a>.</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Remedio No 4: ¡Con libros no hay soledad!</strong></p>



<p>Leer literatura es un remedio ya probado para combatir la soledad. Los buenos libros son la mejor compañía posible. ¡Hay tanta gente ahí dentro que me basta con abrir uno para permitir que un montón de personas entren a mi casa, sin que me fastidien! Escribió Pessoa:<strong> <em>“He reparado muchas veces en que algunos personajes de novela llegan a tener para nosotros una importancia que nunca podrían alcanzar los que son nuestros conocidos y amigos, los que hablan con nosotros y nos oyen, en la vida visible y real”.</em></strong></p>



<p>Sin embargo, me asalta la idea de adoptar un gato: se llamaría <em>Luvina</em>. Por su condición de maestros espirituales, estos felinos son poseedores de “valores humanos” que le enseñan a la gente a vivir mejor; eso dijeron unos expertos en el <a href="https://open.spotify.com/episode/1VQnlsUwQKg2SY53JUZwq1?si=yYU7IMeVQae8IzpqDrBmGg">podcast</a><strong> </strong><em>Ojalá lo hubiera sabido antes.</em></p>



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<iframe title="Spotify Embed: 58 | 7 lecciones espirituales que podemos aprender de los gatos" style="border-radius: 12px" width="100%" height="152" frameborder="0" allowfullscreen allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy" src="https://open.spotify.com/embed/episode/1VQnlsUwQKg2SY53JUZwq1?si=yYU7IMeVQae8IzpqDrBmGg&#038;utm_source=oembed"></iframe>
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<p>Ahí perdonará el <a href="https://www.elespectador.com/la-red-zoocial/prefieren-tener-una-mascota-en-lugar-de-un-nino-papa-francisco-se-pronuncia/?outputType=amp">Papa Francisco</a>, quien salió otra vez a protestar porque <em>“las familias prefieren tener un gato o un perrito en lugar de un niño&#8221;.</em></p>



<p>Espero que <em>Luvina</em> llegue con la lluvia y no se coma mis libros. <em>Luvina </em>es una metáfora poética de la soledad en el cuento bellísimo de Juan Rulfo. </p>



<p>Si muero en soledad, <em>Luvina</em> tendrá siete vidas para llorarme. </p>



<p><strong>FIN</strong></p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-391efbc0970694c150de5f6a8d911c03"><blockquote><p><strong><em> “Luvina es un lugar muy triste. (…) Yo diría que es un lugar donde anida la tristeza. (…) Y usted si quiere, puede ver esa tristeza a la hora que quiera. El aire que allí sopla la revuelve, pero no se la lleva nunca. Está allí como si allí hubiera nacido. (…) es oprimente como una gran cataplasma sobre la viva carne del corazón (…) Un lugar moribundo donde se han muerto hasta los perros y ya no hay ni quien le ladre al silencio; pues en cuanto uno se acostumbra al vendaval que allí sopla, no se oye sino el silencio que hay en todas las soledades”</em> </strong>. (Juan Rulfo, <em>Luvina</em>, Obra reunida). </p></blockquote></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105153</guid>
        <pubDate>Sun, 08 Sep 2024 12:40:19 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Todo Tiempo Pasado fue Mejor?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/psicoterapia-y-otras-posibilidades/tiempo-pasado-fue-mejor/</link>
        <description><![CDATA[<p>“El pasado es lo que recuerdas, lo que imaginas recordar, lo que te convences en recordar, o lo que pretendes recordar” -Harold Pinter- Era todo magnífico. La vida era como un cuento de hadas. La suerte no parecía acabar nunca. El amor llenaba los días y las noches. Ni un enojo, ni una pizca de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><em>“El pasado es lo que recuerdas, lo que imaginas recordar, lo que te convences en recordar, o lo que pretendes recordar” -Harold Pinter-</em></p>
<p><figure style="width: 820px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-6871" src="https://mariaclararuiz.files.wordpress.com/2016/06/idealizando-el-pasado.jpg" alt="idealizando-el-pasado" width="820" height="238" /><figcaption class="wp-caption-text"><span style="color: #999999;"><em>Imagen de exposición en &#8220;Art Institute of Chicago&#8221; &#8211; Mayo de 2015</em></span></figcaption></figure></p>
<hr />
<p style="text-align: justify;">Era todo magnífico. La vida era como un cuento de hadas. La suerte no parecía acabar nunca. El amor llenaba los días y las noches. Ni un enojo, ni una pizca de soledad y hasta levantarse temprano cada mañana resultaba inmensamente satisfactorio. Luego llegó el presente y todo se derrumbó, anticipando el futuro como una imposible misión que pesaba ante unos ojos temerosos por lo que vendría.</p>
<p style="text-align: justify;">El presente se convertirá mañana en el pasado y vuelve la rueda a girar, con la misma versión ampliada a medida que pasan los años, ya que habrá algunas historias más por recordar.<span id="more-55670"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Le pasó al Doctor Juvenal Urbino, personaje de “<i>El amor en los tiempos del cólera”</i>, de Gabriel García Márquez:</p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #808080;">“En París, paseando del brazo de una novia casual en un otoño tardío, le parecía imposible concebir una dicha más pura que la de aquellas tardes doradas, con el olor montuno de las castañas en los braseros, los acordeones lánguidos, los enamorados insaciables que no acababan de besarse nunca en las terrazas abiertas, y sin embargo, él se había dicho con la mano en el corazón que no estaba dispuesto a cambiar por todo eso un solo instante de su Caribe en Abril. Era todavía demasiado joven para saber que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado. pero cuando volvió a ver desde la baranda del barco el promontorio blanco del barrio colonial, los gallinazos inmóviles sobre los tejados, las ropas de pobres tendidas a secar en los balcones, sólo entonces comprendió hasta qué punto había sido una víctima fácil de las trampas caritativas de la nostalgia.”</span></em></p>
<p style="text-align: justify;">Y así es como caemos una y otra vez en nuestra propia trampa, la que nos pone la venda en los ojos para evitar estar en el aquí y ahora, escapando del presente por lo que trae de incertidumbre, de esfuerzo o de pura y dura realidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><i>“Todo tiempo pasado fue mejor”</i>, dice con sorna este refrán tan popular. Y así es como vamos seleccionando los mejores momentos para acabar sumidos en una nostalgia que condiciona la percepción. Porque ese amor que se perdió sí, fue bonito cuando estuvo, pero también hubo alguno que otro desencuentro… ¿recuerdas?. Esa persona, o nosotros mismos, no llegamos a tiempo cuando se esperaba o, de cualquier manera, hubo algo que se pareció demasiado a lo imposible.</p>
<p style="text-align: justify;">Y ese otro episodio que recordamos con rencor, seguramente tuvo sus buenos ratos, si es que permanecimos un tiempo participando de sus acontecimientos. <strong>Lo que acabó siendo nos gusta o nos disgusta pero, como mínimo, algo nos enseñó.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los años de la infancia, de la adolescencia o de la primera juventud estuvieron llenos de colores pastel, pero también de grises oscuros, rojos intensos y blancos con tonos de nada. <strong>Dudas, inquietudes, abandonos e incertidumbres</strong> que la experiencia de los años siguientes parecieran no comprender aunque, por cierto, muchas veces se repiten con algunas variaciones en otros rostros, en otros espacios, en diferentes circunstancias, se tengan los años que se tengan.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El país que se dejó</strong> estaba lleno de paisajes hermosos, de risas, de gente querida, de momentos cuyas fotos se mantienen en nuestra memoria selectiva. Son esas vivencias las que permiten seguir adelante, al menos al principio. Pero poco a poco la vida en el nuevo lugar va creando historia, entre nuevos y no menos hermosos paisajes, diferentes pero no menos queridas personas y risas que frecuentemente se nublan con la melancolía.</p>
<p style="text-align: justify;"><i>“Volver la vista atrás es una cosa y marchar atrás, otra”,</i> decía el poeta Charles Caleb Colton. Por esto es que reconocer el pasado y mirarlo de frente, es muy diferente de engancharse con él. No se trata de evadirlo ni de olvidarlo, pero tampoco de seleccionar solamente los momentos convenientes para sufrirlo o para añorarlo. El pasado es nuestra memoria y estaría bien utilizarlo como fuente de nuestra biografía y no como sillón paralizante.</p>
<p style="text-align: justify;">Así es como se puede vivir en el presente, dando a cada día su lugar y su tiempo, mientras creamos el incierto futuro con la confianza que da el gusto de estar vivos.</p>
<p style="text-align: right;" align="JUSTIFY"> <i style="font-family: angelina; color: #524e4e; font-size: 2em; text-align: right;">María Clara Ruiz</i></p>
]]></content:encoded>
        <author>María Clara Ruiz</author>
                    <category>Psicoterapia y otras Posibilidades</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=55670</guid>
        <pubDate>Wed, 03 May 2017 13:54:49 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Todo Tiempo Pasado fue Mejor?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">María Clara Ruiz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Cuándo una soltera se convierte en solterona?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/solteras-debotas/cuando-una-soltera-se-convierte-en-solterona/</link>
        <description><![CDATA[<p>Aunque para algunos las palabras soltera y solterona son la misma vaina porque en ambos casos no se tiene marido, es importante aclarar que la primera es considerada una sabia elección y la segunda es un insulto y algo así como una especie de maldición. Si te crees desdichada por ser parte de la famosa [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><img decoding="async" class="aligncenter  wp-image-562" alt="claudia-cardinale" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/11/claudia-cardinale.jpg" width="441" height="323" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Aunque para algunos las palabras <i>soltera</i> y <i>solterona</i> son la misma vaina porque en ambos casos no se tiene marido, es importante aclarar que la primera es considerada una sabia elección y la segunda es un insulto y algo así como una especie de maldición.</p>
<p style="text-align: justify">Si te crees desdichada por ser parte de la famosa estadística de: <i>“una de cada diez amigas del grupo no tiene novio, no se ha casado y no tiene hijos”</i>, déjame decirte que la delgada línea no radica en la edad, ni tampoco en la cantidad de gatos, o en el número de romances fallidos en tu record de citas, la diferencia está en la actitud con la que ves la vida y en no prestarle atención a los pendejos desocupados que se dedican al acoso social.</p>
<p style="text-align: justify">Más que un “estado civil” existe lo que llamo el “estado mental&#8221;,  y a veces sucederá que la pinta de ejecutiva, los tacones sexis de los viernes y el último Smartphone del mercado, no serán suficientes si se tiene la cabeza llena de telarañas y pensamientos de solterona del siglo antepasado. Aclaro que no me gusta ni poquito utilizar ese vocablo peyorativo, pero inevitablemente representa el lado oscuro de la soltería.</p>
<p style="text-align: justify">Y antes de pensar que te estas convirtiendo en la versión criolla de “Eleanor Bernathy” la loca de los gatos que sale en Los Simpsons, es bueno acordarse que el concepto de solterona viene de la antigüedad y representaba a la mujer carente de autonomía que debido al contexto en el que vivió, no tuvo más opción que dedicarse a vestir santos. Por el contrario tú eres libre de hacer lo que te plazca, como por ejemplo dedicarte a desvestir a los no tan santos.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando se acaba la esperanza y llega la sequía surgen los sentimientos de “solterona obligada” que lleva bastante rato sin encontrar a ese prospecto y manifiesta su <i>necesidad</i> por tener a alguien al lado. No hay que volverse aquella desesperada que baja sus estándares al conformarse con trogloditas y tampoco ser tan ilusa como para soñar con el príncipe azul que raya en lo perfecto. Independiente si se busca al mejorcito o al <i>nada que ver</i>,  ambas situaciones son diferentes manifestaciones de un mismo problema y cada una en su extremo está revelando gran angustia.</p>
<p style="text-align: justify">En cambio, una soltera madura a nivel emocional será feliz con o sin compañía. Y esto no quiere decir, que de vez en cuando no extrañe la vida en pareja, simplemente no hay perturbación por tener la cama vacía.</p>
<p style="text-align: center"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-563" alt="telluride-girl-with-suitcase_420" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/11/telluride-girl-with-suitcase_420.jpg" width="420" height="263" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Las relaciones son ensayo y error, a veces te descacharás escogiendo al más guache, y tal vez en un círculo vicioso seguirás saliendo con el mismo tipo de hombre pero con diferente rostro, entonces un día cansada de los dramas y el dolor dirás con resentimiento que has decidido nunca más enamorarte, que ya no te quedaron fuerzas para invertir en un negocio tan riesgoso como el amor.</p>
<p style="text-align: justify">Aquí aparece la “solterona con heridas sin cicatrizar” que se refugia en dicho estado como aversión a las malas experiencias. Se dedica a alimentar rencores hacia el pasado y al mismo tiempo siente miedo del futuro al pensar que todos los sujetos son iguales, en conclusión no disfruta el presente porque sus rollos no la dejan.</p>
<p style="text-align: justify">Darse totazos es parte de la vida y de la enseñanza, pues no será la primera ni la última del planeta a quien le rompen el corazón. Sin victimizarse, hay que entender que el fracaso se convierte en éxito si se aprendió alguna cosita buena de todo lo malo que sucedió. Una cosa es elegir la soltería como estilo de vida y otra muy diferente utilizarla como una coraza para protegerse del sufrimiento.</p>
<p style="text-align: center"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-565" alt="claudia cardinale 2" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/11/claudia-cardinale-2.jpg" width="448" height="295" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Cuando te comparas con la amiga que consiguió esposo gringo, que tiene una casa de 3 pisos, bebés de ojos azules salidos de un comercial de pañales y el perro labrador color miel, se materializa la “solterona autocastigadora” que se culpa como lo hacían en sus tiempos, esas tías beatas añejas de infelicidad que se encerraron por cuenta propia en el amargor de sus vidas.</p>
<p style="text-align: justify">No existe una edad estipulada en donde las mujeres debamos casarnos y/o tener hijos. Es más, donde carajos dice que es obligación el matrimonio o que seamos una fábrica de niños?  La realización personal no depende de una pareja o de la maternidad, además el mundo está lleno de féminas sufridas y mal acompañadas. Como he dicho en ocasiones anteriores el <i>estado ideal</i> es independiente al <i>estado civil.</i></p>
<p style="text-align: justify">En conclusión una verdadera soltera vive una gran historia de amor consigo misma,  aprovecha cada instante y al son que le toquen baila. Aunque no tiene una relación sentimental tampoco se cierra a conocer sujetos interesantes, disfruta de los hombres más no los necesita, ni tampoco los odia. Anda liviana por el mundo y su libertad no reside en la frase cliché de: “<i>Puedo hacer lo que quiera y cuando quiera porque no tengo un novio que me joda”</i>. Su libertad es porque dejó atrás a los prejuicios sociales, la dependencia afectiva, malos recuerdos y sobre todo los miedos, o sea la carga emocional que pesaba.</p>
<p style="text-align: justify">Por eso cuando algún baboso le insinúa que la está dejando el tren, ella contesta burlonamente con aquella canción de Charlie García que dice: <i>“No voy en tren, voy en avión, no necesito a nadie, a nadie alrededor”.</i></p>
<p style="text-align: justify">¿Y en qué momento pasas de soltera a solterona? Pues tu misma lo decides!</p>
<h3 style="text-align: justify">Solteras DeBotas</h3>
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<pre style="text-align: justify"><i>Imágenes: Claudia Cardinale </i></pre>
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        <author>Solteras DeBotas</author>
                    <category>Solteras DeBotas</category>
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        <pubDate>Sun, 23 Nov 2014 23:04:54 +0000</pubDate>
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