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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de sol | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Mi primer gran triatlón</title>
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        <description><![CDATA[<p><em><em>El triatlón es un deporte en el que es imprescindible la conexión entre el cuerpo y la mente. El cambio de disciplinas y la acumulación del agotamiento, lleva a los atletas a otro nivel del dolor. El triatlón tiene la magia del número <strong>tres</strong>: movimiento, perfección; creatividad, alegría, autoconocimiento y espiritualidad.</em></em></p>
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        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-excerpt"><p class="wp-block-post-excerpt__excerpt">El triatlón es un deporte en el que es imprescindible la conexión entre el cuerpo y la mente. El cambio de disciplinas y la acumulación del agotamiento, lleva a los atletas a otro nivel del dolor. El triatlón tiene la magia del número tres: movimiento, perfección; creatividad, alegría, autoconocimiento y espiritualidad. </p></div>

<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/76fbbc6a8bc59e74dea0f9400e49066c7bba134e91564ad6e252cc2a98be6a0e?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/76fbbc6a8bc59e74dea0f9400e49066c7bba134e91564ad6e252cc2a98be6a0e?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__name">César Augusto Penagos Collazos</p></div></div>


<p><strong>Bogotá, 21 de marzo de 2025. </strong>Luego de tres años continuos de metamorfosis deportiva, tomé la partida en mi primer gran triatlón realizado en la inspiradora isla de San Andrés, donde puse a prueba mucho más que mis capacidades físicas.&nbsp;</p>



<p>A ese paraíso del mar de siete colores llegué blindado con una mentalidad de <strong>lucha </strong>edificada en ese mini periodo en el que pasé de rutinas exclusivamente relacionadas al ciclismo, a otras, increíblemente variadas y asociadas a nadar y a correr.</p>



<p>Cuando digo <strong>‘gran triatlón’</strong> hablo de un evento deportivo con todas las de la ley: chip para el cronometraje, reglas de juego claras y jueces abordo, recorridos bien establecidos y una gran infraestructura logística que ha sido refinada por más de una década de trabajo continuo por la empresa Xportiva.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<pre class="wp-block-preformatted"><strong>Natación histórica</strong></pre>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="685" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150325/a9307494-1-1024x685.jpg" alt="Saliendo del mar luego de haber nadado desde Johnny Cay en San Andrés. La imagen resalta la adrenalina de la competencia" class="wp-image-113234" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150325/a9307494-1-1024x685.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150325/a9307494-1-300x201.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150325/a9307494-1-768x513.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150325/a9307494-1-1536x1027.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150325/a9307494-1-2048x1369.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La prueba &#8216;<strong>Rastaman</strong>&#8216; fechada para <strong>el domingo 9 de marzo de 2025</strong>, incluyó 1600 metros de natación, a surtirse en un recorrido envidiable: entre la isla de Johnny Cay y el territorio principal de San Andrés. Sin duda, esa primera sección del triatlón fue la recompensa mayor a la dedicación e inversión. </p>



<p>La primera vez que visité San Andrés me pareció <strong>imposible </strong>imaginarme que alguien pudiera nadar entre el Cayo y el territorio principal del archipiélago, no solo por la distancia, sino el viento y el oleaje. Pero nada permanece inmutable, pues cambiamos a cada instante y así es como ese ‘imposible’ dejó de serlo, desde el día que me inscribí al evento.</p>



<p>Con una clara determinación por llevar a cabo con suficiencia dicho reto, me enfoqué en fortalecer mis habilidades en la piscina y en entrenar en ‘aguas abiertas’ cuando tuviera la oportunidad.</p>



<p>En el Embalse de Tominé en Guatavita, Cundinamarca, encontré ese espacio ‘ideal’, a pesar de la baja temperatura, la oscuridad y el peso del agua. En los cuatro meses de preparación, hice alrededor de cinco prácticas en ese lugar, donde la lucha contra la hipotermia fue el factor principal.</p>



<p>Video: <a href="https://www.instagram.com/reel/DGb4v5jJ6L3/?utm_source=ig_web_copy_link">Guatavita un embalse para entrenar natación </a></p>



<p>Por eso, los días previos a la carrera, cuando volví a sumergirme en el Caribe, en San Andrés, experimenté una inmensa alegría al primer contacto con el agua clara y tibia. Percibí que la exigencia del entrenamiento había estado muy por encima de lo que estaba por enfrentar.</p>



<p>Dicho lo anterior, el día de la prueba estaba convencido de que el trayecto de los 1600 metros sería una especie de <strong>paseo </strong>histórico y que, en medio de la agitación de la competencia, debía dejar un espacio para la contemplación subacuática.</p>



<p>No puedo decir que haya visto tortugas marinas, mantarrayas o algún ser exótico, pero sí los pies y las boyas de quienes me pasaron por los lados y por encima.</p>



<details class="wp-block-details has-luminous-vivid-amber-background-color has-background is-layout-flow wp-block-details-is-layout-flow"><summary><strong><em>Resultado parcial:</em></strong><em> Luego de llevar a los atletas a Johnny Cay en lanchas pasadas las 6:00 a.m., los organizadores y jueces dieron la largada a las 7:24 a.m. Me tomó 33 minutos y 23 segundos desembocar en la otra orilla. Ritmo: 2:00. En el tiempo y ritmo estimado.</em><br></summary>
<p></p>
</details>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<pre class="wp-block-preformatted"><strong>Bici dolorosa</strong></pre>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150510/883_and04357-683x1024.jpg" alt="Fotografía descriptiva de la parte de ciclismo" class="wp-image-113235" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150510/883_and04357-683x1024.jpg 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150510/883_and04357-200x300.jpg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150510/883_and04357-768x1152.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150510/883_and04357-1024x1536.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150510/883_and04357-1365x2048.jpg 1365w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150510/883_and04357-scaled.jpg 1706w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p>Una vez hice la primera transición en 4 minutos y 4 segundos, empecé el interminable circuito destinado a la prueba de ciclismo. En un tramo de 10 kilómetros, falsamente planos, había que hacer tres giros hasta sumar 60 kilómetros, en los que estaba rotundamente prohibido el <em>drafting</em> (chupar rueda).</p>



<p>Me tomó unos 20 kilómetros entrar en calor, pues parecía que mi cuerpo había quedado demasiado relajado por el vaivén de las olas. Solamente, después de la primera vuelta al circuito pude forzar los pedales y evitar seguir perdiendo posiciones.</p>



<p>¡Porque iba perdiendo el año en la disciplina que más he practicado en la vida! ¡Auxilio! El líder de la carrera, ese monstruo que había surcado las olas en 22 minutos y 23 segundos, a un ritmo de 1:24, ya me estaba sacando mediodía en tierra firme.</p>



<p>Afortunadamente tuve una motivación totalmente inesperada: una triatleta que me respiraba en la nuca, a pesar de que su salida había sido cinco minutos después de la mía. ¡Me atacaban por punta y punta! </p>



<p>En su actitud ciclística leí su oscura intención de fulminarme de un balazo. De ahí en adelante, ella fue mi motor, pues me alentó a no darle ese gustico y a perderla de vista momentáneamente y bloquear mis ideas de naufragio. ¡Condiciones de carrera!</p>



<p>En Bogotá había entrenado lo suficiente en el velódromo Primero de Mayo, un escenario deportivo de lujo que me permitió trabajar la mente con relación al tiempo y a la distancia que estaba en juego. Yo sabía que en San Andrés el viento sería un factor determinante, pero no ese adormecimiento luego de salir del agua.</p>



<p>Al margen de esas ‘luchas’, tuve que mediar con los chuparuedas, esos ciclistas de ánimo gregario que ponían a los demás en riesgo de ser descalificados, muy a pesar del no rotundo al <em>drafting</em>. En varias ocasiones desaceleré para que pasaran y se largaran, pero no lo hacían. ¡Condiciones de carrera!</p>



<details class="wp-block-details has-luminous-vivid-amber-background-color has-background is-layout-flow wp-block-details-is-layout-flow"><summary><em><strong>Resultado parcial:</strong> 1hora 46 minutos y 36 segundos. Velocidad promedio: 33.78 kph. Por debajo de lo entrenado y esperado.</em></summary>
<p></p>
</details>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<pre class="wp-block-preformatted"><strong>Carrera gloriosa</strong></pre>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="685" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150712/led1465-685x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113236" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150712/led1465-685x1024.jpg 685w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150712/led1465-201x300.jpg 201w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150712/led1465-768x1149.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150712/led1465-1027x1536.jpg 1027w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150712/led1465-1369x2048.jpg 1369w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/21150712/led1465-scaled.jpg 1712w" sizes="auto, (max-width: 685px) 100vw, 685px" /></figure>



<p>Iba muy prevenido con la segunda transición, la de pasar de la bici al trote, pues suele ser la más dolorosa. Es común sentir <strong>‘piernas de gelatina’</strong> al pasar de una modalidad en la que el impacto es menor, a la otra en la que todo es impacto. En esta transición en la que es necesario parquear la bicicleta, quitarse el casco y las zapatillas y calzarse los tenis, me tomó 3 minutos y 25 segundos.</p>



<p>Para mi sorpresa descubrí las mejores sensaciones en los primeros pasos de esos 15 kilómetros de carrera con los que terminaba el <strong>Rastaman</strong>. La adrenalina estaba haciendo su trabajo y mi mente estaba lo suficientemente fría para monitorear cada detalle y tomar decisiones. ¡La conexión mente-cuerpo estaba en su mejor punto!</p>



<p><a href="https://www.instagram.com/reel/DGqw5Q-Jlii/?utm_source=ig_web_copy_link&amp;igsh=MzRlODBiNWFlZA==">Video El día que logré correr 10 kilómetros en menos de 40 minutos</a></p>



<p>En este contexto, no deja de ser increíble que el atletismo hoy día sea mi deporte más fuerte, a pesar del corto tiempo que llevo practicándolo. Dicho sea de paso, inicié a correr a la altura del mar, en Malta, una isla del Mediterráneo, a finales de 2022. ¿Era esto un reencuentro con mis inicios?</p>



<p>El asunto es que el reloj marcaba las 10 a.m. y por supuesto, el sol pasaba por su mejor momento. Su omnipresencia anunciaba una paliza épica a cada uno de esos necios que rebuscamos placer en el dolor. ¡Masoquistas!</p>



<p>En esta última sección, era necesario hacer tres veces un circuito, antes de encaminarse por el tape azul que conectaba con la meta. En ese ‘campo de batalla’ la organización dispuso de muchos puntos de hidratación y de un grupo de bomberos que empapaba a chorros a los atletas agonizantes.</p>



<p>Contrario a sufrir de <strong>piernas de gelatina</strong>, encontré un pasó constante a 4:30, suficiente para alcanzar y empezar a sobrepasar a una buena cantidad de rivales, entre otros, a los chuparruedas de la prueba anterior.</p>



<p>En la &#8216;pista&#8217; había muchos atletas, pues ya nos habíamos combinado los del <strong>Rastaman</strong>, los del triatlón sprint y los que estaban en la modalidad por relevos. Era difícil hacerse una idea en que lugar iba uno, así que lo único que restaba era seguir dándolo todo, hasta vaciar por completo la energía.</p>



<p>¡Para mi sorpresa, en el segundo giro volvió a aparecer mi fantasma! La chica aquella de la bici, que me respiraba en la nuca, otra vez. Dirían los comentaristas de ciclismo: “llevaba un cuchillo entre los dientes”. “Tenía sangre en los ojos”. &#8220;Lo tenía a tiro de escopeta&#8221;.</p>



<p>Entonces, tuve un nuevo motivo para seguir en la lucha y evitar que me recortara esos pocos metros que nos distanciaba. Por ello, en el kilómetro 13 cuando tuve una ráfaga de escalofríos, que anunciaban lo peor, apenas bajé un poco el paso para evitar su sobrepaso.</p>



<details class="wp-block-details has-luminous-vivid-amber-background-color has-background is-layout-flow wp-block-details-is-layout-flow"><summary><em><strong>Resultado parcial:</strong> &nbsp;1 hora y 9 minutos y 43 segundos me tomaron esos 15 kilómetros. Paso promedio: 4.39</em>. <em>Mejor del tiempo estimado.</em></summary>
<p></p>
</details>



<details class="wp-block-details has-luminous-vivid-amber-background-color has-background is-layout-flow wp-block-details-is-layout-flow"><summary><em><strong>Resultado final:</strong> Mi posición en la clasificación general: puesto 24 con 3 horas, 37 minutos y 9 segundos.</em></summary>
<p></p>
</details>



<pre class="wp-block-preformatted has-primary-background-color has-background"><strong>Reconocimiento</strong></pre>



<p>La chica que me respiró en la nuca todo el tiempo fue campeona en su sexo y categoría, tras clasificarse en el puesto 27 de la general, a 45 segundos de mi registro. Todo mi reconocimiento y admiración. Su nombre es <strong>Gabriela Grisales</strong>.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<pre class="wp-block-preformatted has-pale-cyan-blue-background-color has-background"><strong>Reflexiones</strong></pre>



<ul class="wp-block-list">
<li>Mi primer gran triatlón fue exitoso, no sólo por el tiempo y la posición lograda, sino por la solvencia con la que enfrenté cada prueba. Sin embargo, pude haberme exigido más en la natación, porque tenía mucho tanque. Preferí ser cauto.</li>



<li>Tengo mucho margen de mejora en cada una de las disciplinas y en las transiciones. Pequeños ajustes me pueden dar ganancias significativas en tiempo.</li>



<li>Entre los rasgos interesantes del triatlón, destaco esa necesidad de conocer al detalle las capacidades y debilidades de nuestro cuerpo y la imprescindible conexión de este con la mente. ¡De lo contrario, no hay triatlón!</li>



<li>En un deporte con diferentes disciplinas es fundamental amasar una mente fría para sortear las condiciones de carrera y contar con la inspiración para correr hasta el último segundo.</li>



<li>Un triatlón es un camino ‘largo’ en el que hay oportunidad de desquite, y eso lo hace un deporte extremadamente interesante.</li>



<li>El triatlón es para los que buscamos placer en el dolor, la agonía y el sufrimiento.</li>



<li>Como todo deporte, el triatlón nos enseña a asumir con humildad nuestra ubicación en la escala de la medición competitiva.</li>



<li>El triatlón encaja bien en atletas exploradores, con la capacidad de cambiar de rumbo cuando es necesario, que mantienen a raya cualquier dogmatismo deportivo y gustan de la variedad.</li>



<li>El triatlón tiene la magia del número <strong>tres</strong>: movimiento, perfección, creatividad, alegría, autoconocimiento y mucha espiritualidad.</li>
</ul>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<pre class="wp-block-preformatted has-primary-background-color has-background"><strong>Agradecimientos:</strong></pre>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-center"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22124441/WhatsApp-Image-2025-03-11-at-5.17.18-PM-2-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-113304 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22124441/WhatsApp-Image-2025-03-11-at-5.17.18-PM-2-768x1024.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22124441/WhatsApp-Image-2025-03-11-at-5.17.18-PM-2-225x300.jpeg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22124441/WhatsApp-Image-2025-03-11-at-5.17.18-PM-2-1152x1536.jpeg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/22124441/WhatsApp-Image-2025-03-11-at-5.17.18-PM-2.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p>A mi hermano <strong>Fabio Enrique Penagos</strong>, quien me acompañó varias veces al embalse de Tominé y me escoltó en Kayak. </p>



<p>A mi amigo<strong> Julian Pedraza</strong> que me rescató en un episodio de hipotermina en el embalse Tominé. </p>



<p>A mis amigos <strong>Arek, René y Samuel</strong> que me acompañaron incontables veces a rodar en bicicleta en la Sabana de Bogotá.</p>



<p>A mi amiga <strong>Elizabeth Tovar</strong>, a su esposo <strong>Fernando Salas </strong>y a su hijo <strong>Alejandro Salas Tovar</strong>, no solo por los momentos compartidos en San Andrés, sino por haberme animado a darle una oportunidad al triatlón.</p>
</div></div>



<div class="wp-block-group has-primary-background-color has-background is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-6c531013 wp-block-group-is-layout-flex">
<pre class="wp-block-preformatted has-primary-background-color has-background"><strong>Galería</strong></pre>
</div>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
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<p class="has-pale-pink-background-color has-background">Escrito por César Penagos Collazos</p>



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        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=113232</guid>
        <pubDate>Fri, 21 Mar 2025 20:13:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mi primer gran triatlón]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
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        <title>Margaretha Geertruida Zelle “Mata Hari” (1876-1977)</title>
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        <description><![CDATA[<p>La “femme fatale” por excelencia, tal vez no fue tan fatal, y, aunque sí, muy mujer. Margaretha era hija de un comerciante de sombreros, tenía tres hermanos, y ningún recuerdo tuvo de una madre que murió cuando ella era apenas una niñita. Su padre decide volver a casarse y es cuando su hija se muda [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>La “femme fatale” por excelencia, tal vez no fue tan fatal, y, aunque sí, muy mujer. Margaretha era hija de un comerciante de sombreros, tenía tres hermanos, y ningún recuerdo tuvo de una madre que murió cuando ella era apenas una niñita. Su padre decide volver a casarse y es cuando su hija se muda con su padrino, al tiempo que asiste a una escuela de una estricta formación especializada en instruir a las mujeres para convertirse en docentes, y en donde tendría un corto idilio con el director de la academia. A sus 16 años Margaretha era ya una damisela que destacaba por sus atractivos físicos, y luego de haberse conocido del escandaloso amorío sería despedida del instituto y tendría que mudarse a la casa de un tío.</p>
<p>Para 1895 un militar cuarentón andaba buscando esposa y quiso ir directo al grano. Publicó una nota en un periódico y Margaretha vio en este prestante hombre, 20 años mayor que ella, una oportunidad para garantizar una cierta estabilidad económica en su vida, y por lo que decidió responder al anuncio. La pareja comenzó un breve compartir a través de misivas, para finalmente contraer nupcias a mediados de ese mismo año, cuando la esposa estaba por cumplir 19 años.</p>
<p>El marido sería trasladado a Java, donde se estableció con su joven mujer, y con quien tendría dos hijos. Cuatro años más tarde el mayor de ellos contrajo una enfermedad que nunca llegó a esclarecerse, y que acabaría quitándole la vida. Según parece, los niños de la pareja fueron envenenados por un sirviente vengativo que quiso tomar represalias contra el maltrato del militar. La muerte del hijo haría que el marido se sumergiera en la bebida, descuidara a su familia y precipitara el fin de su matrimonio con Margaretha.</p>
<p>Durante este periodo Margaretha exploraría las danzas de la cultura javanesa, las técnicas amatorias orientales, y especialmente la danza del folklor balinés, y que serían toda su fuente de arte, talento y seducción, conocimientos todos que le servirían años más tarde en su conquista de Europa.</p>
<p>La pareja regresa a Países Bajos y se divorcian legalmente en 1902, y un año más tarde, rebuscándose la vida, Margaretha dictaría lecciones de piano para luego ofrecerse como dama de compañía, y dado su precaria situación económica acabaría posando como modelo de desnudos para pintores, bajo el seudónimo de Lady MacLeod, valiéndose del apellido de su exmarido.</p>
<p>En 1904 se establece en París y decide poner en práctica sus conocimientos brahmánicos, explayar su potencial artístico y deslumbrar con su belleza, y es en medio de una Europa que andaba por aquellos días despertando el interés exótico por las culturas de oriente, la <em>Belle Époque</em>, cuando nace entonces la figura enigmática de una mujer conocida como Mata Hari.</p>
<p>Esta mujer de larga cabellera oscura y de unas facciones heredadas de su madre, decía provenir de una dinastía de Java de la cual era su princesa, y cuyo nombre significaba “Sol”. Margaretha había elegido presentar un espectáculo único de danza erótica, y para eso se había bautizado con ese nombre por el que sería conocida y recordada: <em>Mata </em>(ojo) y <em>Hari </em>(día), el “ojo del día”, que es así como le llaman los malayos al gran astro. El mito de la princesa iría cobrando forma y Margaretha se convencería de su propio engaño, y que ya no se discute, al haberse comprobado que la supuesta princesa no tendría ningún descendiente oriental.</p>
<p>A partir de 1905 Mata Hari se dedicará a presentar su peculiar baile, haciendo su debut en el Museo Guimet, y en adelante el espectáculo en el que se le verá bambolearse presentándose semidesnuda, cautivará a hombres y mujeres por igual. Había creado un personaje enigmático que decía haber aprendido sus tácticas y destrezas entre las cortesanas de islas remotas, y cada vez eran más los espectadores que se dejaban seducir por aquella bailarina exótica que aparecía en escena portando un traje translúcido, y que a medida que se contorneaba se iba despojando de sus prendas, hasta llegar a estar apenas cubierta por joyas. Sin embargo no llegaba a desnudarse de un todo, cubriendo sus pechos con dos copas de metal sujetas con cadenas, siendo quizás este acto uno de los primeros shows de striptease.</p>
<p>Fueron varios sus pretendientes, y muchos de estos lograron convertirse en sus amantes. Políticos, militares, empresarios, destacados miembros de la sociedad, hombres con los que Mata Hari confesó haberse acostado por dinero, y a pesar de haber desarrollado una “enorme aversión por el sexo”, luego de su primera relación matrimonial.</p>
<p>Para 1910 había alcanzado tanto renombre, que eran muchas las imitadoras que se presentaban en distintos bares parisinos prometiendo ser la legítima Mata Hari. Mientras tanto la original, veía cómo su espectáculo ya no tenía tanta acogida, y sintiendo que ya su aspecto físico no la favorecía en el tablado, decidió seguir sacándole provecho a sus encantos y a sus poderes femeninos, siendo así que se convirtió en cortesana.</p>
<p>Por aquellos años Mata Hari intenta recuperar la custodia de su hija. Años atrás el padre alegaba respecto a la vida “libertina” de su exmujer, y tras haber perdido a “mi pequeña, mi casa, mi confort”, la bailarina confesaría haberse planteado la idea del suicidio. La tarea de volver a tener a su hija le resultó imposible, y un día cualquiera, sorpresivamente, el padre la apartaría de su madre y se mudaría con ella a otra ciudad.</p>
<p>En el marco de la Segunda Guerra Mundial, y como ciudadana de un país neutral, Mata Hari aprovechó para viajar por Europa sin tantos contratiempos, moviéndose entre Gran Bretaña, España, Francia y Países bajos, suscitando con este ir y venir ciertas suspicacias entre las fuerzas militares. En estas andanzas conoce al que consideró como el amor de su vida, Vadim Maslov, un piloto ruso al servicio de las tropas francesas que luego de un accidente perdería uno de sus ojos, y a quien Mata Hari podría visitar en el hospital únicamente si aceptaba el chantaje de la Deuxième Bureau (Segunda Oficina del Ministerio de Guerra) de trabajar como una espía a las órdenes del servicio secreto francés.</p>
<p>La propuesta de espionaje consistía en seducir al hijo del Kaiser Guillermo II, el heredero príncipe de Prusia, quien comandaba el Frente Occidental, y que tal vez podría tener información valiosa que los franceses pudieran aprovechar. La inteligencia francesa le ofreció a Mata Hari un millón de francos si lograba develar secretos del enemigo, pero sus planes se verían frustrados toda vez que fue capturada en Londres incriminándosele del delito de contraespionaje.</p>
<p>En 1916 Mata Hari fue arrestada apenas desembarcó en el puerto británico de Falmouth, y de inmediato sería interrogada por la Scotland Yard, aceptando los cargos que se le achacaban, ya que las pruebas que la confrontaban parecían irrefutables.</p>
<p>La espía sería descubierta gracias a un mensaje de radio que fue interceptado por los franceses, y en donde los alemanes describían en código a una mujer que trabajaba para ellos como espía y a la que llamaban “H-21”. Sin embargo, todo parece indicar que se trató de una trampa, dado que los alemanes emplearon un código obsoleto y que ya los franceses reconocían, y los detalles eran demasiado específicos, como ofrecer datos bancarios, direcciones, e incluso el nombre de la sirvienta de Mata Hari, dejando en evidencia que el agente secreto H-21 se trataba sin dudarlo de la afamada bailarina. En definitiva, serían los mismos alemanes quienes engañarían a los franceses para que acabaran incriminando a su propia espía.</p>
<p>Al final las tareas de espionaje de Mata Hari serían definitivamente infructuosas. Los alemanes se quejaban de que únicamente ofreciera detalles sexuales de políticos y militares parisinos, y por su lado los franceses no obtuvieron una información que fuera más allá de lo que informaban los diarios españoles de la época, pero ciertamente nada revelador, ningún secreto que sirviera para ganar ventaja sobre el enemigo.</p>
<p>Pese a esto, los franceses lograron demostrar que Mata Hari había entablado relaciones con los alemanes, y les habría aportado algún tipo de información, lo que la convertía finalmente en una traidora, sin importar si esta información fuera relevante o comprometedora.</p>
<p>Mata Hari fue arrestada en una habitación de hotel, cerca de los Campos Elíseos. Al momento del allanamiento, pidió permiso a los oficiales parisinos para ir al tocador, y al regresar se presentó completamente desnuda, ofreciendo a sus captores un casco alemán repleto de bombones. La treta no tuvo el resultado que esperaba y dos meses después sería enjuiciada y condenada por espiar en favor del ejército alemán. Los acusadores trataron de incriminarla en pequeños detalles, como el hallazgo de tinta invisible entre las pertenencias de la bailarina, a lo que ella se pretextó indicando que hacía parte de su kit de maquillaje.</p>
<p>La noticia se propagó y suscitó el interés de la prensa internacional. Condenando a Mata Hari, los franceses tendrían un motivo para justificar sus fracasos en la guerra, y qué mejor que inculpar a una celebridad, divorciada y de nacionalidad neutral, y achacarle a esta figura el delito de traición. Mata Hari confesó haber recibido dinero de los alemanes, pero insistió en que su simpatía estaba inclinada del lado de su amada Francia. “¿Una ramera? Sí, pero una traidora, ¡nunca!” Esta sería la sentencia de Mata Hari antes de que fuera condenada a muerte, sirviendo como medida ejemplarizante, y queriendo con esta resolución amedrentar a todo aquel que en adelante se atreviera a traicionar a la patria.</p>
<p>La inculpada intentó defenderse. Envió cartas a los más altos mandatarios de su país para que la socorrieran, alegando que “mis conexiones internacionales se deben a mi trabajo como bailarina, nada más… Debido a que realmente no espié, es terrible que no pueda defenderme.” Quienes la acusaban llegaron incluso a presentar como un argumento el hecho de ser mujer. “Sin escrúpulos, acostumbraba hacer uso de hombres; ella es el tipo de mujer que nació para ser espía”, acusaban los fiscales.</p>
<p>Sin embargo lo más penoso de su proceso judicial sería cuando Maslov, el supuesto amor de su vida, se negó a testificar en favor suyo, diciéndole que le daba lo mismo su futuro y su suerte. Esta noticia sería demoledora para Mata Hari, quien siendo acusada de traición, lo cierto es que se diría que había sido ella la que fue traicionada por la vida misma.</p>
<p>En la madrugada del 15 de octubre de 1917, Mata Hari partió de la cárcel Saint-Lazare en un carro militar color gris, acompañada de un par de monjas y su abogada. Vestía un traje especialmente confeccionado para recibir su última sentencia, y un par de guantes blancos nuevos. Otras fuentes dicen que portaba un vestido escotado que era el único que conservaba y que estaba sucio y maltrecho, y hay quienes añaden un sombrero a su vestimenta. Sea como sea, parece ser que la acusada portaba un broche, y que es el único objeto que se conserva después de la ejecución, y que hoy podemos apreciar en el Museo Fries. La bailarina de 41 años sería traslada a la Fortaleza de Vincennes, donde aguardaba por ella un pelotón de fusilamiento conformado por doce soldados que apuntarían sus rifles de asalto hacia el pecho más famoso de aquella época.</p>
<p>Mata Hari pidió que no la ataran al poste ni le vendaran los ojos, ya que quería mirar de frente a quienes la desafiaban a morir, y a quienes lanzó un beso antes de que dieran la orden de disparar. Un testigo describe la escena: “Lenta, inerte, se acomodó de rodillas, con la cabeza siempre en alto, y sin el menor cambio de expresión en su rostro. Por una fracción de segundo pareció tambalearse allí, de rodillas, mirando directamente a los que le habían quitado la vida. Luego cayó hacia atrás, doblando la cintura, con las piernas dobladas debajo de ella.” Al parecer un oficial se aseguró de que estuviera muerta asestándole de cerca un disparo en la cabeza.</p>
<p>Nadie reclamó sus restos, por lo que la ciencia se valió de ellos para estudios médicos, conservándose embalsamada su cabeza en el Museo de Anatomía de París. Sin embargo un año después cabeza y todo el resto de su cuerpo desaparecería, y hasta el día de hoy se desconoce su paradero. Cien años después de cumplirse el veredicto de la pena capital, el ejército francés desclasificó unos 1.275 folios, esclareciendo el conjunto del proceso, los detalles y la sentencia letal.</p>
<p>Al parecer Mata Hari no sospechaba del problema en el que se estaba involucrando al aceptar su tarea de espionaje. Tal vez lo vivió como una misión excitante, acorde con su personalidad intrépida, como una especie de juego para la que se consideraba la más idónea.</p>
<p>Este personaje mítico es para muchos un ejemplo de la mujer libertina, concupiscente, inmoral, codiciosa y ávida de dinero, etiquetada como la mujer más fatal, la pecaminosa e impúdica, la seductora de peligro, manipuladora de hombres, mientras que para otros no pasará de ser una inocentona que fue víctima de un entrampamiento, una ingenua que fue engañada y que acabó convertida en el chivo expiatorio que necesitaba la guerra. “No sé si en el futuro se me recordará, pero si así fuera, que nadie me vea como una víctima sino como alguien que nunca dejó de luchar con valentía y pagó el precio que le tocó pagar.”</p>
<p>De cualquier forma, Mata Hari es hoy la representación de una mujer desprovista de vergüenza, seductora, independiente y aventurera, una libertina para muchos, pero en ese mismo sentido un ícono para muchas feministas que destacan la personalidad desafiante de una mujer que también sería condenada por los mismos hombres.</p>
<p>Su historia ha sido llevada al cine, le hemos visto en series, canciones, libros, obras teatrales y una cantidad de documentales que nos cuentan sobre la vida convulsa y extraordinaria de la bailarina espía.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-89730" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/05/262.-MATA-HARI-255x300.jpg" alt="MATA HARI" width="255" height="300" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 09 Feb 2024 06:49:52 +0000</pubDate>
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        <title>A Villeta en bicicleta: pierna, sol y mucha resistencia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/villeta-bicicleta-pierna-sol-mucha-resistencia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Bogotá, julio de 2018. Los ciclistas aficionados de Bogotá somos muy afortunados, pues tenemos rutas para todos los gustos: montaña media, montaña alta, llano, trocha y todas combinadas según las necesidades y capacidades. Una de ellas, entre las más exigentes y completas, es la vuelta a Villeta, un fondo de 190 kilómetros, tema de esta [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Bogotá, julio de 2018. </strong>Los ciclistas aficionados de Bogotá somos muy afortunados, pues tenemos rutas para todos los gustos: montaña media, montaña alta, llano, trocha y todas combinadas según las necesidades y capacidades. Una de ellas, entre las más exigentes y completas, es la vuelta a Villeta, un fondo de 190 kilómetros, tema de esta publicación.</p>



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<p>Una de las grandes dificultades de este recorrido es el desnivel del trazado cuya altitud máxima es de 2869 y la mínima de 860 msnm para un total de altura ganada de 2770 metros. Lo anterior se ve reflejado en el cambio extremo del clima que en nuestra salida osciló entre 8 y 33 grados.</p>



<p><strong>Vuelta a la capital de la panela</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63681"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/La-Vega.jpg" alt="Llegada al municipio de La Vega" class="wp-image-63681" /><figcaption class="wp-element-caption">Llegada al municipio de La Vega</figcaption></figure>



<p>El grupo inició la extensa jornada en la gasolinería Siberia, pasadas las 7 a.m., el domingo 15 de julio de 2018. La rodada contó con la participación de integrantes de Al Soko Biela Team, La Sinfonía del Pedal y KHS Freeagent. Entre los 21 protagonistas de la historia se contaban 8 mujeres experimentadas en la ruta.</p>



<p>El primer reto de la mañana es el Alto El Vino, el tradicional ascenso de 3.5 kilómetros y de una pendiente media de 5.4% que lleva a los aficionados de las bielas a 2835 msnm. El <em>grupetto</em> lo asumió con calma, haciendo el ahorro energético para encarar la larga montaña entre Villeta y el Alto de la Tribuna.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63682"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/LosRepechos.jpg" alt="Varios repechos se encadenan entre La Vega y Villeta" class="wp-image-63682" /><figcaption class="wp-element-caption">Varios repechos se encadenan entre La Vega y Villeta</figcaption></figure>



<p>Luego de los 27 kilómetros de ‘felicidad perfecta’, sólo bajada, los pedalistas trasegaron los múltiples repechos a lo largo de los 25 kilómetros existentes entre La Vega y Villeta. En la parte final de ese segmento encontraron una rampa al 10,8%, apenas para empezar a sudar y subir las pulsaciones por el cambio de temperatura.</p>



<p><em>La Ciudad Dulce de Colombia</em>, como también se le conoce a Villeta por su alta producción de panela, recibió a los ciclistas con miradas de admiración y sorpresa. Por su puesto, a muchos parroquianos no les interesó, porque estaban pendientes del final de la Copa Mundo de Futbol.</p>



<p>Bajo las sombras de las ceibas que adornan el parque de Villeta, nuestros protagonistas desayunaron y recargaron el ‘tanque’ que les permitiría salir airosos del gigante que los esperaba: esos 37 kilómetros de subida, desde Villeta, hasta el Alto de la Tribuna (Puerto Especial). En cuestión de horas, los pedalistas pasarían del sol intenso a la cuna de las nubes.</p>



<p><strong>El poder de las piernas, el poder de la mente…</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63684"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/LA-TRIBUNA.png" alt="Alto de la Tribuna por Villeta. Imagen de Altimetrías de Colombia" class="wp-image-63684" /><figcaption class="wp-element-caption">Alto de la Tribuna por Villeta. Imagen de Altimetrías de Colombia</figcaption></figure>



<p>Como era de esperarse, los ‘capos’ midieron fuerzas desde el inicio, mientras los demás fueron encontrando el ritmo. En ese premio de montaña de categoría especial, los primeros seis kilómetros son relativamente suaves, seguidos de cinco kilómetros al 6.8%, con una rampa al 10%.</p>



<p>“Es una ruta con una alta exigencia debido al calor y al desnivel acumulado, pero es un excelente entrenamiento para preparar las competencias futuras, porque se gana fondo y se sufre demasiado”, aseguró Diego Felipe Rodríguez del grupo <em>Al Soko Biela Team</em>.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63685"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/llegada.jpg" alt="De izquierda a derecha los escarabajos del día " class="wp-image-63685" /><figcaption class="wp-element-caption">De izquierda a derecha los escarabajos del día</figcaption></figure>



<p>La cuesta bordea al municipio de Albán, donde la carretera se inclina al 6.8%, que dan la sensación de ser menos rigurosos, aunque los últimos kilómetros son de verdadero sufrimiento por el agotamiento.</p>



<p>“Es una ruta dura, donde debes poner a prueba tu mente y tu resistencia, mi dificultad es el viento, pega muy duro cuando subes, me toca llenarme de mucho valor y seguir adelante”, expresó Michels suarez Díaz de KHS Freeagent, primero en coronar el puerto.</p>



<p>Así quedó el gran premio de montaña:</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/posiciones.jpg" alt="posiciones" class="wp-image-63687" /></figure>



<p>En la fotografía no aparecen ni Oscar Andrés Neachan (tercero), ni quien escribe (llegué a la rueda de Kevin Briñez). La primera chica en llegar al Alto de la Tribuna fue Alejandra Cadena.</p>



<p>“Fue una etapa de alta montaña que puso a prueba los ánimos, las sensaciones y la concentración con tantos kilómetros que ya había acumulado, y con los muchos más que nos esperaban al culminar el alto de la tribuna.&nbsp; ¡Pero la buena compañía hace la diferencia! Me alegró mucho ver que fueron varias chicas. Qué lindo ver tanta disposición y amistad en la ruta”, dijo Alejandra Cadena.</p>



<p>“Gran entreno en buena compañía”, comentó Manuel Ricardo Contento ‘Happy’ de Al Soko Biela Team.</p>



<p><strong>De regreso a casa</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-63686"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/LaTribuna.jpg" alt="Alto de la Tribuna" class="wp-image-63686" /><figcaption class="wp-element-caption">Alto de la Tribuna</figcaption></figure>



<p>Como si fuera poco, al <em>grupetto</em> le faltaba por pedalear 50 kilómetros planos hasta Bogotá. Es un dato de primera importancia para los aficionados que quieren repetir la vuelta a Villeta o para los que la van a realizar por primera vez. Además de sobrevivir al premio de montaña, en las piernas deben quedar energías para aguantar el ‘tren’ de regreso.</p>



<p>Sin duda alguna, más allá de sumar kilómetros y mejorar el nivel, el ciclismo es el deporte para hacer amigos y un medio por excelencia para conocer la geografía de nuestro país.</p>



<p>Escrito por César Augusto Penagos Collazos</p>



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        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=63679</guid>
        <pubDate>Tue, 17 Jul 2018 15:51:00 +0000</pubDate>
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