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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 23:15:47 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá | Blogs El Espectador</title>
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        <title>De chicha y enchichados: La historia de los odios políticos en Colombia</title>
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        <description><![CDATA[<p>Un nuevo libro cuenta que la chicha y las chicherías, herencia indígena del periodo colonial, ayudaron a escribir la historia de la violencia política durante el siglo pasado. La radio y la oratoria hicieron su parte. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-5a0067b30be14ee73a5f7a86064f2d7c"><strong><em>“Colombia ha sido un país desangrado por una violencia alentada por líderes políticos, religiosos y sociales”:</em> Carlos Roberto Pombo, historiador.</strong></p>



<p>Este libro debería leerse en colegios y universidades.&nbsp;Aparece en un momento clave en que los odios políticos andan desatados no solo en Colombia, sino en el mundo.</p>



<p>Ubíquese en los años 30 del siglo XX. Imagine que Colombia es una persona. Piense en una criatura que, chicha&nbsp;o aguardiente en mano, se tambalea de la borrachera, mientras en la otra mano sostiene un arma; un machete, por decir algo. Esa persona departe con otras en una chichería de cualquier pueblo o ciudad, pongamos Bogotá. Todas escuchan a través de la radio los feroces discursos de unos políticos también feroces. En la mente de los radioescuchas hay sed de venganza. Los azules quieren comerse vivos a los rojos: conservadores y liberales son el agua y el aceite. Hay que hacerse matar. &nbsp;</p>



<p>El libro&nbsp;<em>“Discordia y progreso: La primera mitad del siglo XX en Colombia”&nbsp;</em>recorre los acontecimientos, buenos y malos, que van desde la Guerra de los Mil Días hasta el Frente Nacional. Su autor, el historiador Carlos Roberto Pombo, actual presidente de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá, propone una tesis novedosa, según la cual tres elementos contribuyeron a la sinrazón: el consumo de licor, la oratoria política cargada de sectarismo y la radio que llegó para amplificar esos discursos y alborotar a las masas.</p>



<p>Fue&nbsp;“la guerra civil no declarada entre el Partido Liberal y el Partido Conservador”, anota en el prólogo el escritor Juan Esteban Constain.&nbsp;<em>“No todos las muertes tuvieron una motivación política”</em>, aclara el historiador.</p>



<p>El Frente Nacional viene siendo el&nbsp;<em>mea culpa</em>&nbsp;de los dos partidos políticos tradicionales por los desmanes que ocasionaron, aunque al final lo que hicieron fue alternarse el poder. &nbsp;</p>



<p>Incluso se ejercía violencia contra los propios copartidarios. <em>“En algunos casos la filiación política de las víctimas no interesaba a los victimarios. Eso explica por qué hubo numerosas masacres llevadas a cabo por liberales donde los muertos eran liberales, y lo mismo ocurrió con aquellas perpetradas por conservadores donde los muertos eran conservadores”, </em>escribe el autor:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fac21378e46600c14c614b13d5ca35f3"><strong><em>“La venganza alimentó, en gran medida, las masacres registradas durante la Violencia. La mayoría de ellas (…) para vengan la muerte de parientes ocurridas en hechos anteriores”: Carlos Roberto Pombo, autor del libro “Discordia y progreso”.</em></strong></p>



<p>Dicha confrontación tiene su génesis en la Guerra de los Mil Días, por cuenta del malestar que produjo en los liberales el gobierno conservador de Rafael Núñez, y en el que fue clave la intromisión de la iglesia y la fuerza pública. <em>“El ejército y la policía (…) intervinieron en política, tomaron partido más de una vez, intentaron usurpar el poder, e incluso dieron el golpe de Estado del 13 de junio de 1953”,</em> explica el historiador.</p>



<p>Se necesitaron tres tratados para poner fin, en 1902, a la Guerra de los Mil Días que dejó a Colombia “sumida en la ruina económica”. Se habla de entre 80 mil y 300 mil muertos en una Colombia con apenas tres y medio millones de habitantes.</p>



<p>Hay quienes piensan que la Violencia comenzó en las elecciones de 1930&nbsp;<em>“cuando el clero descalificó al candidato Olaya Herrera”,</em>&nbsp;que las ganó, lo&nbsp;que <em>“desató la persecución de los liberales triunfantes contra los conservadores vencidos”.</em>&nbsp;Un dirigente liberal ofreció&nbsp;<em>“generosas dosis de aguardiente y de cocaína”</em>&nbsp;a los campesinos, que gritaban:&nbsp;<em>¡”Godos miserables, somos nosotros los que ahora estamos en el poder!”.</em></p>



<p>La iglesia era la niña díscola metiendo la cucharada cuando todavía se le permitía.&nbsp;Los curas católicos hacían política con la sotana puesta.&nbsp;<em>“Monseñor Miguel Ángel Builes (…) llegó a afirmar desde el púlpito (…) que ser liberal era pecado”. “…el liberalismo es esencialmente malo”, </em>dijo en la pastoral de 1931.</p>



<p>Cuenta el autor que el mismo sacerdote publicó una proclama en el diario El Siglo, de filiación conservadora:&nbsp;<em>“Si sois cristianos y católicos, A VOTAR POR LOS CANDIDATOS QUE DEN GARANTIAS A VUESTRA RELIGIÓN, a vuestras creencias, y aún más, que no entreguen después la patria misma a los poderes extraños, a la Rusia soviética, al comunismo internacional”.</em></p>



<p>En 1936, la reforma a la&nbsp;Constitución&nbsp;del 86 separó&nbsp;Iglesia y Estado,&nbsp;y trajo la libertad de cultos.&nbsp;<em>“Los conservadores, defensores a ultranza de la iglesia católica, llegaron a afirmar que la Reforma había remplazado una Constitución cristiana por una atea”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-63c06e29817193ceb11083c655f8bb63"><strong><em>&nbsp;“No volvió a oírse un disparo. Solamente el ruido seco de las hojas de acero contra los huesos. Y el rodar de cabezas por el suelo y de troncos decapitados”:&nbsp;</em></strong><strong>Del libro “Discordia y progreso”.</strong></p>



<p>La obra abunda en detalles sobre uno de los capítulos más sangrientos de nuestra historia: la huelga de las bananeras (1928), que terminó en matanza: cien muertos y 238 heridos. El general Cortés Vargas, borracho lo mismo que su tropa, ordenó abrir fuego contra los trabajadores de la United Fruit Intenational.</p>



<p>Jorge Eliécer Gaitán pronunció un discurso en defensa de las víctimas.&nbsp;<em>“El señor Cortés Vargas con los de la United, sus amigos, se encerró en el cuartel a emborracharse. (…) cientos de vidas caen bajo la metralla asesina. La orden la había dado un hombre ebrio”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="640" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-640x1024.jpg" alt="" class="wp-image-121253" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-640x1024.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-187x300.jpg 187w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-768x1229.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO.jpg 921w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Una tragedia alimentada por el licor</strong></p>



<p>Según el autor, otro factor determinante de la violencia fue la dieta de los trabajadores colombianos, que<em>&nbsp;“a principios del siglo XX era completamente inadecuada. Deficiente en nutrientes esenciales, calorías y proteínas, estaba sobrecargada de carbohidratos, en especial el alcohol contenido en la chicha” (…) con lo cual no solo estaban desnutridos, sino frecuentemente alcoholizados”.</em></p>



<p>A casusa de las borracheras, en el combate fluvial de Los Obispos (1899) perdieron la vida 500 soldados, entre ellos cinco generales.</p>



<p>Con tal grado de irresponsabilidad, el general Benjamín Herrera ordenó que los soldados&nbsp;<em>“derramaran el aguardiente y demás licores en los estancos y las tiendas”,</em>&nbsp;al entrar a una plaza, antes o después de una victoria. Luego, para atajar el consumo, el presidente Pedro Nel Ospina subió el precio del alcohol, pero esto trajo más disturbios, como ocurrió la Bogotá de 1923:&nbsp;<em>“más de doscientas personas envalentonadas se dirigieron a varias chicherías, especialmente a la conocida como El Nuevo Ventorrillo, le arrojaron piedras, rompieron sus vidrios y cometieron otros desmanes”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-762aeeac4d4715e39848f5596857e763"><strong><em>&nbsp;(…) a machetazos murieron varios miles de colombianos”: </em>Carlos Roberto Pombo, historiador.</strong></p>



<p>El licor también se usó para motivar a la gente a votar en elecciones.Yasí, en 1904 en Riohacha, tuvo lugar un fraude histórico: “El chocorazo de Padilla”.&nbsp;<em>“Políticos de todas las tendencias repartían gratuitamente chicha y otras bebidas embriagantes durante los comicios, para motivar a los electores”.</em></p>



<p>Laureano Gómez, conservador él, decía que&nbsp;<em>“el fraude electoral desencadenaba la violencia política</em>”, y López Pumarejo, liberal él, aducía que la violencia electoral&nbsp;<em>“era inherente a la naturaleza misma de los partidos”.</em></p>



<p>En el crimen del General Rafael Uribe Uribe el licor hizo su festín, el 13 de octubre de 1914, a manos de dos artesanos después de emborracharse en&nbsp;<em>“dos oscuras chicherías del centro”</em>&nbsp;de Bogotá.&nbsp;<em>“A la una y media de la tarde, sobre la acera oriental del Capitolio, los carpinteros tasajearon con cólera y sevicia al líder liberal”.&nbsp;</em>Por aquella época se consumían unos 35.000 litros de chicha al día y&nbsp;<em>“las chicherías eran los sitios de esparcimiento más populares en Bogotá”.</em></p>



<p><em>“Chicha va y chicha viene, hasta que al amanecer, ya muy enchichados, los carpinteros Galarza y Carvajal fueron a comprar unas hachuelas y a la entrada del Capitolio mataron a hachazos al general. El asesinato del líder liberal generó un impacto muy grande en Bogotá, que no llegaba a los 120 mil habitantes”,</em>&nbsp;rememora el investigador durante una charla. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Radio y alcohol: mezcla explosiva</strong></p>



<p>El libro contiene un detallado inventario de hechos de sangre atribuibles alcohol, incluidos los llamados “duelos de honor”.</p>



<p>Sobre&nbsp;<em>El Bogotazo</em>&nbsp;dice el autor:&nbsp;<em>“La mezcla explosiva de la violencia con el alcohol y las alocuciones políticas desafortunadas, transmitidas por radio durante toda la jornada”,</em>&nbsp;fueron elementos fatales.&nbsp;La gente, armada de fusiles, pistolas, machetes y garrotes,&nbsp;<em>“se dedicó al saqueo y al pillaje en el centro de la ciudad”.</em></p>



<p>A su manera, Manuel Marulanda, el guerrillero conocido con el alias de Tirofijo, para entonces vendedor de quesos, contó que supieron la noticia por la radio. “… todo el mundo se echó a la plaza a oír el único radio que había y que era del otro jefe liberal…&nbsp;<em>“…sacó la radio para que todo el mundo oyera la algarabía que las emisoras formaron. (…) los vivas al partido y los mueras a Laureano salían de más adentro, traían las tripas prendidas. Los vivas y los mueras fueron creciendo y andando solos: nombrando alcalde y destituyendo policías, pidiendo armas y asaltando almacenes para tomar aguardiente. Tres días, los reglamentarios de todo duelo, se estuvo bebiendo y gobernando”.</em></p>



<p>Tras el asesinato de Gaitán, por decreto el gobierno prohibió&nbsp;<em>“la fabricación y el expendio de la chicha y productos similares”.</em></p>



<p>Por fortuna, en medio de estos tragos amargos, el país pudo avanzar de manera admirable.&nbsp;<em>“La sociedad colombiana fue capaz (…) de crear la civilidad necesaria para contrarrestar esa violencia”.&nbsp;</em>La obra habla ampliamente de esa otra cara amable.</p>



<p>Al aterrizar en la página 270 de este magnífico libro, me quedo preguntando si hoy, pleno siglo veintiuno, las redes sociales y ciertos políticos en campaña están repitiendo la historia con su violencia verbal: ayer se hablaba se sectarismo, hoy se habla de polarización. Aunque es una obra sobre el pasado, se convierte en un espejo para el presente.</p>



<p>Nos queda&nbsp;la ilusión de que el encono de los odios pueda extinguirse para seguir avanzando como nación. &nbsp;</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121249</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Oct 2025 12:45:40 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>7 maravillas de Bogotá… y las siete que proponga cada lector</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/7-maravillas-de-bogota-y-las-siete-que-proponga-cada-lector/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde este blog, invito a los lectores a postular las que consideren maravillas de Bogotá en su cumpleaños número 487. Ocho personajes (colombianos y extranjeros) proponen las suyas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: De la cuenta de TransMiCable en la red social X. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>1.</strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>BIBLIOTECA PÚBLICA VIRGILIO BARCO</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="1008" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04214937/ZETA-MARAVILLAS-BIBLIOTECA-VIRGILIO-BARCO-1024x1008.jpg" alt="" class="wp-image-118897" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04214937/ZETA-MARAVILLAS-BIBLIOTECA-VIRGILIO-BARCO-1024x1008.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04214937/ZETA-MARAVILLAS-BIBLIOTECA-VIRGILIO-BARCO-300x295.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04214937/ZETA-MARAVILLAS-BIBLIOTECA-VIRGILIO-BARCO-768x756.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04214937/ZETA-MARAVILLAS-BIBLIOTECA-VIRGILIO-BARCO.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-0f538c7580e5dff5a6634ba7b181f3b8"><em><strong>Jonathan Arturo Caviedes, </strong>escritor en ciernes (programa Idartes) y operario de aseo. De Mérida, Venezuela.</em></p>



<p>Bogotá es mi casa desde el 2017 nuevamente, lo digo porque viví otra temporada en los 90´s. Llegamos a la localidad de Rafael Uribe Uribe (barrio San Antonio); nuestras primeras salidas por el Restrepo, nos llevaron a la biblioteca, y no para pedir libros prestados, sino para usar internet y comenzar a buscar empleo.</p>



<p>Recuerdo la primera bicicleta de segunda que compré, me encimaron el asiento del copiloto, apenas para Zoe, mi sobrinita que entonces tenía siete años. En un día soleado hicimos el recorrido por el parque Simón Bolívar, que incluía la gran Biblioteca Virgilio Barco. Esa casa de los libros siempre nos ha encantado.</p>



<p>Cuando llega alguien a visitarnos, tengo en mente el recorrido por el centro: Museo Botero, Museo Nacional, Parque de la Independencia y luego de ir a Monserrate y pasar por la Candelaria y su Chorro, seguimos con el parque Simón Bolívar, que inevitablemente incluye su biblioteca en forma de caracol. No voy a mencionar al genial arquitecto, es una de las maravillas que tenemos. Alguna vez, en una iniciativa que se denominó: “Cartas Bibliotecarias”, dirigida a la población carcelaria, hice la siguiente reflexión: <em>Últimamente me he replanteado el papel que juegan las bibliotecas en nuestras vidas, ya poco voy a leer sus libros o a solicitar préstamos. Voy, más por su gente, por las amistades que he hecho y una que otra vez por la conexión gratuita.</em></p>



<p>La biblioteca es lo que yo quiera: la conversación con tintico, una película o el taller donde aprendemos haciendo. ¡Feliz cumpleaños a la nevera que nos acoge con calor a todos!</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="638" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04211927/ZETA-MARAVILLAS-JONATHAN-CAVIEDES-2-638x1024.jpg" alt="" class="wp-image-118878" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04211927/ZETA-MARAVILLAS-JONATHAN-CAVIEDES-2-638x1024.jpg 638w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04211927/ZETA-MARAVILLAS-JONATHAN-CAVIEDES-2-187x300.jpg 187w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04211927/ZETA-MARAVILLAS-JONATHAN-CAVIEDES-2-768x1232.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04211927/ZETA-MARAVILLAS-JONATHAN-CAVIEDES-2.jpg 900w" sizes="(max-width: 638px) 100vw, 638px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>2.</strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>LOS ATARDECERES BOGOTANOS</strong></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-9a78e547b83c83430667407c4851a54f"><em><strong>Carlos Mario Gallego, </strong>comunicador Social-Periodista de la U. de Antioquia. “Hago el humor en prensa, radio, televisión, caricatura y teatro desde 1979”. Lo conocemos como Mico y Tola y Maruja. De Medellín.</em></p>



<p>Una maravilla de Bogotá: la luz de las 6:00 de la tarde, “cuando al día le salen ojeras”, porque me da una tristecita deliciosa. Otra maravilla de la capital es el color de sus mangas: (como le decimos los paisas al prado, la yerba); un verde espléndido, acariciado por el solecito que se despide.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="723" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212107/ZETA-MARAVILLAS-MICO-723x1024.jpg" alt="" class="wp-image-118881" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212107/ZETA-MARAVILLAS-MICO-723x1024.jpg 723w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212107/ZETA-MARAVILLAS-MICO-212x300.jpg 212w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212107/ZETA-MARAVILLAS-MICO-768x1087.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212107/ZETA-MARAVILLAS-MICO.jpg 904w" sizes="auto, (max-width: 723px) 100vw, 723px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>3.</strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>LOS MIRADORES DE BOGOTÁ</strong></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-10bb069633a630e1ccb72ab13944a25c"><em><strong>Zabier Hernández Vuelbas, </strong>director Semanario Voz, licenciado en Ciencias Sociales, poeta, ensayista y librero. De Montería.</em></p>



<p>Mi sitio maravilloso en Bogotá es el mirador en la localidad de San Cristóbal. Tener toda&nbsp;la ciudad a tu vista, es un misterio y un placer. Hay varios miradores en los cerros orientales de Bogotá. El mirador de la Cueva del Arco y el Mirador de la Peña en Los Laches,&nbsp;con bar, canchas y un dumping. &nbsp;Para subir se toma el&nbsp;bus L821 en la Calle 19 con 3ra, estación Las Aguas. Está el Mirador de la Iglesia Egipto. Y ahora abrieron el mirador desde el campanario de la Catedral Primada en la Plaza de Bolívar.</p>



<p>Se siente tranquilidad, el estar allá me pone pensar en tantas vidas, sueños y proyectos que millones de personas están luchando por hacerlos realidad. Si escoges un punto desde allí, te preguntas: ¿Quiénes viven allá? ¿Qué hacen? ¿Cómo son? ¿De dónde vienen? ¿Nacieron acá? Es decir, te preguntas por la existencia.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>4.</strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>EL CLIMA BOGOTANO</strong></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-b187908a3be0c68379613b8b0585c53a"><em><strong>Erick Ducan</strong>, escritor, autor de Señal Literaria, programa de Señal Colombia.</em></p>



<p>En Bogotá el cielo ruge y el clima se mueve en una eterna ambivalencia, una ambigüedad sin fin que te hace acoplarte a ella y que no hagas, de paso, mayores interrogantes a los estados anímicos y climáticos de la vida: o es una cosa o es otra, es lluvia o es sol y la vida es sencilla. Y al final, si la tristeza te empuja, siempre tienes ese horizonte vertical de los cerros que, con todo su verde, nunca deja de hacerte una invitación. Parte de sus maravillas.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="803" height="806" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212315/ZETA-MARAVILLAS-ERICK-DUNCAN.jpg" alt="" class="wp-image-118882" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212315/ZETA-MARAVILLAS-ERICK-DUNCAN.jpg 803w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212315/ZETA-MARAVILLAS-ERICK-DUNCAN-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212315/ZETA-MARAVILLAS-ERICK-DUNCAN-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212315/ZETA-MARAVILLAS-ERICK-DUNCAN-768x771.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 803px) 100vw, 803px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>5.</strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>LOS TEATROS</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212346/ZETA-MARAVILLAS-DORIS-TEJADA-MADRE-DE-SOACHA-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-118883" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212346/ZETA-MARAVILLAS-DORIS-TEJADA-MADRE-DE-SOACHA-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212346/ZETA-MARAVILLAS-DORIS-TEJADA-MADRE-DE-SOACHA-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212346/ZETA-MARAVILLAS-DORIS-TEJADA-MADRE-DE-SOACHA-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212346/ZETA-MARAVILLAS-DORIS-TEJADA-MADRE-DE-SOACHA-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212346/ZETA-MARAVILLAS-DORIS-TEJADA-MADRE-DE-SOACHA.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-78a4c2107c73ab4f52fd04cb83aadbfa"><em><strong>Doris Tejada</strong>, bogotana y madre de Óscar Alexánder Morales Tejada, una de las víctimas de los mal llamados falsos positivos (ejecuciones extrajudiciales).&nbsp;Fue asesinado y <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/falsos-positivos-y-madres-de-soacha-encuentran-cuerpo-de-oscar-morales-tejada-ccj">desaparecido por el Ejército </a>en enero de 2008. Tras 16 años de lucha ante el Estado, el cuerpo del joven fue recuperado en 2024. Ella sigue esperando que se haga justicia.</em></p>



<p>Maravillas hay muchas en Bogotá. Tengo vivo el recuerdo de mis 18 años y los sitios que más frecuentamos. Íbamos mucho al cine, ese era el plan de los jóvenes. Nos gustaba el Teatro Colón y el&nbsp;Teatro México.&nbsp;Fue la época dorada del cine mexicano: Pedro Infante, Vicente Fernández, María Félix, <em>El Santo</em>, <em>La India María</em> o <em>Cantinfla</em>s, por ejemplo. Muchos lugares han desaparecido. Deberían mejorarlos, no transformarlos porque se pierde su historia y se les condena al olvido.&nbsp;</p>



<p>(El Teatro México, construido a finales de los años 50, es hoy un auditorio y pertenece a la Universidad Central).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="694" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212438/ZETA-MARAVILLAS-TEATRO-MEXICO-694x1024.jpg" alt="" class="wp-image-118884" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212438/ZETA-MARAVILLAS-TEATRO-MEXICO-694x1024.jpg 694w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212438/ZETA-MARAVILLAS-TEATRO-MEXICO-203x300.jpg 203w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212438/ZETA-MARAVILLAS-TEATRO-MEXICO-768x1134.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212438/ZETA-MARAVILLAS-TEATRO-MEXICO-1041x1536.jpg 1041w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212438/ZETA-MARAVILLAS-TEATRO-MEXICO.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 694px) 100vw, 694px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>6.</strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>LOS CERROS DE BOGOTÁ</strong></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ee9943b19959b9095bfc874881ea120e"><em><strong>Beatriz Viaño</strong>, fue corresponsal de TVE (Televisión Española) en Colombia durante seis años (2019- 2025). De Santiago de Compostela (Galicia, España).</em></p>



<p>Durante este largo período residiendo en Bogotá he podido disfrutar de muchas de sus maravillas, pero si tengo que elegir, mi apuesta es por los cerros de la ciudad, que me impactaron desde mi primer aterrizaje en El Dorado. Solía quedarme hipnotizada ante su inmensidad y las diferentes tonalidades de verde.</p>



<p>La montaña es preciosa desde cualquiera de sus perspectivas, aérea o terrestre, para subir a Monserrate y Guadalupe o en dirección a los páramos. Además, son una excelente forma de orientación para no perderse entre calles y carreras.&nbsp;</p>



<p>Me quedo también con el ambiente dominguero de la capital. Caminar o pasear en bici por la&nbsp;ciclovía recorriendo la Séptima, en dirección a Usaquén o al centro, era una de mis actividades favoritas. También me parecía un lujo perderme por la Candelaria buscando los mejores claustros entre&nbsp;casitas de colores y el bullicio de los puestos de comerciantes.&nbsp;</p>



<p>Mención aparte el Salto del Tequendama. Impresionante la cascada. Estoy convencida de que cuando sea una realidad la recuperación ambiental del entorno será&nbsp;un plus para Bogotá.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="717" height="718" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212545/ZETA-MARAVILLAS-BEATRIZ-VIANO.jpg" alt="" class="wp-image-118886" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212545/ZETA-MARAVILLAS-BEATRIZ-VIANO.jpg 717w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212545/ZETA-MARAVILLAS-BEATRIZ-VIANO-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212545/ZETA-MARAVILLAS-BEATRIZ-VIANO-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 717px) 100vw, 717px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>7.</strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>CENTRO DE DOCUMENTACIÓN “LEER EN FAMILIA”</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="723" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213259/ZETA-MARAVILLA-FUNDALECTURA-SITIO-1024x723.jpg" alt="" class="wp-image-118890" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213259/ZETA-MARAVILLA-FUNDALECTURA-SITIO-1024x723.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213259/ZETA-MARAVILLA-FUNDALECTURA-SITIO-300x212.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213259/ZETA-MARAVILLA-FUNDALECTURA-SITIO-768x543.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213259/ZETA-MARAVILLA-FUNDALECTURA-SITIO.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-f27a5c60219fc8345995403badc9f73e"><em><strong>Diana Rey Quintero</strong>, directora de Fundalectura y especialista en gerencia y gestión cultural de la Universidad del Rosario. Hizo parte del equipo gestor de “Libro al Viento”. &nbsp;</em></p>



<p>Quizás uno de los secretos mejor guardados de Bogotá es el centro de documentación de Fundalectura. En el corazón de Teusaquillo, desde hace 35 años, la <em>Fundación para el fomento de la lectura</em> atesora más de 45 mil títulos de la mejor literatura infantil y juvenil que ha circulado en Colombia.</p>



<p>Cuenta con un acervo de publicaciones especializadas en lectura, promoción de lectura, bibliotecas y literatura infantil. Es un espacio hermoso, cómodo y abierto que&nbsp; le da la bienvenida a todos los buenos lectores que quieran hacer parte de los comités de valoración que año a año seleccionan los “libros altamente recomendados” una lista cuidadosamente curada de la mejor literatura para niños desde el nacimiento hasta los lectores adultos.</p>



<p>Queremos invitarlos a que nos visiten, disfruten de nuestra programación: conferencias, conversaciones con autores, laboratorios creativos etc. También son bienvenidas las familias que simplemente quieran compartir un buen libro, los investigadores, profesionales universitarios y en general todos los lectores o los que quieren serlo.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="717" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213950/ZETA-MARAVILLA-FUNDALECTURA-DIRECTORA-717x1024.jpg" alt="" class="wp-image-118894" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213950/ZETA-MARAVILLA-FUNDALECTURA-DIRECTORA-717x1024.jpg 717w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213950/ZETA-MARAVILLA-FUNDALECTURA-DIRECTORA-210x300.jpg 210w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213950/ZETA-MARAVILLA-FUNDALECTURA-DIRECTORA-768x1096.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213950/ZETA-MARAVILLA-FUNDALECTURA-DIRECTORA-1076x1536.jpg 1076w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213950/ZETA-MARAVILLA-FUNDALECTURA-DIRECTORA.jpg 1079w" sizes="auto, (max-width: 717px) 100vw, 717px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>La 8ª Maravilla: LAS GENTES DE BOGOTÁ Y LA CIVILIDAD</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="684" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212844/FOTO-CARLOS-ROBERTO-POMBO-1024x684.jpg" alt="" class="wp-image-118888" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212844/FOTO-CARLOS-ROBERTO-POMBO-1024x684.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212844/FOTO-CARLOS-ROBERTO-POMBO-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212844/FOTO-CARLOS-ROBERTO-POMBO-768x513.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212844/FOTO-CARLOS-ROBERTO-POMBO-1536x1026.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04212844/FOTO-CARLOS-ROBERTO-POMBO-2048x1368.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5f32ffface9d680c5cc2258b9cd41c7d"><em><strong>Carlos Roberto Pombo</strong>, presidente de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá. Arquitecto, catedrático, escritor y experto en Planeación urbana. Bogotano.</em></p>



<p>No siempre Bogotá respira sosegada, con los ojos bañados de porvenir, lo sabemos. Por eso no desfallecemos en nuestro empeño de construir civilidad. Es nuestro compromiso, nuestro mandato histórico, después de todo en nuestra casa del Museo El Chicó (con su parque de árboles y fuentes) estuvo Antonio Nariño concibiendo con otros la emancipación, el gesto por antonomasia de la civilidad.</p>



<p>Desde esta Sociedad de Mejoras y Ornato, le hemos entregado a Bogotá tres presentes que hemos construido con las manos y con el corazón: la plataforma interactiva DataCivilidad, la Cátedra Bogotá y el Ateneo de la Civilidad.</p>



<p>En DataCivilidad está su historia, su demografía, sus modelos de ocupación del suelo, su estructura ecológica, sus luchas por la vivienda, la movilidad y los servicios públicos, sus monumentos y su huella urbana, su descomunal tarea de salir de la Colonia y después, del traumatismo del siglo XIX, y entrar en la modernidad con el conjunto de metrópolis de la región.&nbsp;</p>



<p>La Cátedra Bogotá es un modelo de investigación y construcción de proyectos generadores de paz, convivencia y bienestar, que se desarrolla en todas las localidades de la ciudad, instituciones educativas, barrios y juntas de acción comunal.</p>



<p>El Ateneo de la Civilidad, congrega las voces y los hechos de tantos hombres y mujeres que han amado esta ciudad y trabajado por ella a lo largo de los siglos. Bogotá se merece todos los gestos, todos los ademanes de amor y civilidad.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Parque Museo El Chicó. Foto: cortesía SMOB. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="568" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213609/ZETA-MARAVILLA-MUSEO-EL-CHICO-1024x568.jpg" alt="" class="wp-image-118891" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213609/ZETA-MARAVILLA-MUSEO-EL-CHICO-1024x568.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213609/ZETA-MARAVILLA-MUSEO-EL-CHICO-300x166.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213609/ZETA-MARAVILLA-MUSEO-EL-CHICO-768x426.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/04213609/ZETA-MARAVILLA-MUSEO-EL-CHICO.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Las 7 maravillas de este bloguero</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Planta de Vitelma,  Foto: cortesía Alejandro Torres.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/06072032/ZETA-MARAVILLAS-VITELMA-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-118951" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/06072032/ZETA-MARAVILLAS-VITELMA-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/06072032/ZETA-MARAVILLAS-VITELMA-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/06072032/ZETA-MARAVILLAS-VITELMA-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/06072032/ZETA-MARAVILLAS-VITELMA.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<ol class="wp-block-list">
<li>TransMiCable de Ciudad Bolívar.</li>



<li><a href="https://fce.com.co/historia-centro-cultura-ggm/">Centro Cultural Gabriel García Márquez</a>.</li>



<li>Cementerio Central. (A pesar de lo descuidado)</li>



<li><a href="https://youtube.com/watch?v=cbC_ElcT-w8&amp;feature=shared">Vitelma</a>, planta para el tratamiento del agua (barrio San Cristóbal) </li>



<li><a href="https://www.idartes.gov.co/es/escenarios/teatro-parque/quienes-somos">Teatro El Parque </a>(ubicado en el Parque Nacional)</li>



<li>La casa del escritor bogotano <a href="https://letralia.com/articulos-y-reportajes/2023/11/28/casa-jose-maria-vargas-vila/">José María Vargas Vila</a> en el centro histórico de La Candelaria.</li>



<li>Sendero <a href="https://www.acueducto.com.co/wps/portal/EAB2/Home/ambiente/senderos/santa_ana_la_aguadora">Santa Ana La Aguadora</a> en Usaquén. &nbsp;</li>
</ol>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="576" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05192359/ZETA-MARAVILLA-SANTA-ANA-LA-AGUADORA-576x1024.jpg" alt="" class="wp-image-118938" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05192359/ZETA-MARAVILLA-SANTA-ANA-LA-AGUADORA-576x1024.jpg 576w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05192359/ZETA-MARAVILLA-SANTA-ANA-LA-AGUADORA-169x300.jpg 169w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05192359/ZETA-MARAVILLA-SANTA-ANA-LA-AGUADORA-768x1365.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05192359/ZETA-MARAVILLA-SANTA-ANA-LA-AGUADORA-864x1536.jpg 864w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05192359/ZETA-MARAVILLA-SANTA-ANA-LA-AGUADORA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 576px) 100vw, 576px" /></figure>



<p class="has-text-align-left has-small-font-size"><em>Foto: Cortesía Kim Velásquez. </em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118875</guid>
        <pubDate>Wed, 06 Aug 2025 12:38:20 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[7 maravillas de Bogotá… y las siete que proponga cada lector]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Bogotá se llena de edificios hiperdensificados como en China: Carlos Campuzano, arquitecto</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/bogota-se-llena-de-edificios-hiperdensificados-como-en-china-carlos-campuzano-arquitecto/</link>
        <description><![CDATA[<p>El arquitecto bogotano ve con preocupación la pérdida de calidad de vida y de aire, aparte de problemas de movilidad, como consecuencia de la proliferación de construcciones de gran altura en la capital.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Carlos Campuzano Castelló, arquitecto bogotano. Fotografía: Cortesía Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá.</em> Rascacielos en construcción sobre la Avenida 68 de Bogotá. </p>



<p>Carlos Campuzano Castelló es arquitecto de la Universidad de los Andes, con Maestría en Revitalización de Conjuntos Monumentales del Instituto de Cultura Hispánica en Madrid, España, además de conferencista, jurado y profesor invitado en foros, bienales y universidades en América y Europa.</p>



<p>Tuve la fortuna de conocerle durante el Conversatorio “La arquitectura en Bogota: Momentos y generaciones”, convocado por la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá. Una frase suya me dio píe para iniciar esta entrevista. “Cantidades de casas fantásticas se fueron al suelo para levantar edificios&#8221;, se lamentó durante la charla que tuvo lugar en el Parque Museo El Chicó.</p>



<p><strong><em>Arquitecto, ¿qué recuerdos tiene de la casa de su infancia y de la Bogotá de entonces?</em></strong></p>



<p>Mi infancia y adolescencia las viví en una casa en la calle 39, en el barrio La Magdalena en Bogotá, conformado exclusivamente por casas, no había edificios residenciales; tenía la parroquia del Espíritu Santo y el Parque del Brasil. Se podía jugar en las calles, montar en bicicleta, con unas vías de muy poco tráfico, en un ambiente muy agradable, con una muy buena calidad de aire, poco ruido y condiciones óptimas de seguridad, que nos permitía a los niños ir al parque o jugar en los antejardines.</p>



<p><strong><em>¿Es posible que en el futuro hayan desaparecido las casas bogotanas?</em></strong></p>



<p>En un gran número han ido desapareciendo. Cuando se cambió la reglamentación en muchos barrios en donde se pasó la altura de 2 ó 2 pisos y medio a 5 y 7 pisos, los dueños cambiaban su casa por el <em>pent house</em> del edificio y la gente en ese momento hablaba de buscar seguridad, entonces apareció el concepto de portería y de vigilancia.</p>



<p>Para poder seguir teniendo lo mejor de ambos mundos, surgieron las agrupaciones de vivienda, que tenían una entrada única, portería, garajes comunes, jardines protegidos interiores y se sentía mucho más segura que en una casa aislada de la ciudad, donde se veía que ocurrían robos y atracos con frecuencia. Eso motivó a la gente a irse a vivir en apartamentos o en conjuntos de casas que se desarrollaban englobando lotes, y en donde no se sacrificaba la calidad que daba la vivienda en casa hasta que la presión del valor del lote, dio para hacer un edificio con muchas más viviendas.</p>



<p>Esto trajo muchos problemas al no haber planeado la ciudad en los diseños urbanísticos originales de los barrios, en el ancho de las vías, en los servicios como acueducto y alcantarillado, sobre todo este último, para pasar de una unidad de vivienda a 24 o más unidades. Surgieron problemas de tráfico como vemos hoy en día, de estacionamiento en la calle y la ciudad se empezó a densificar enormemente, cambiando todo su perfil y creando unas condiciones de vida completamente distintas a las que da una casa.</p>



<p><strong><em>En su concepto, ¿qué sector de la ciudad tiene las mejores casas?</em></strong></p>



<p>Considerando que hay casas de diferentes épocas, por ejemplo están las casas de estilo inglés en el barrio La Merced hechas en los años treinta y cuarenta; también en Teusaquillo y La Magdalena, había excelentes ejemplos; en la Cabrera y El Chicó, en los años sesenta especialmente, se hicieron casas con esquemas modernos con un gran jardín interior sobre el cual se abría el área social, como la casa de Rafael Obregón; en los barrios Refugio y Rosales, las casas del Chuli Martínez.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Casa del barrio La Merced, a un costado del Parque Nacional, en Bogotá. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="995" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25090501/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-LA-MERCED-1024x995.jpg" alt="" class="wp-image-117403" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25090501/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-LA-MERCED-1024x995.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25090501/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-LA-MERCED-300x291.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25090501/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-LA-MERCED-768x746.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25090501/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-LA-MERCED.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong><em>¿Hay forma de impedir que se sigan tumbando casas? ¿Pasa lo mismo en las grandes ciudades del mundo?</em></strong></p>



<p>Hay barrios que aún las conservan, como Santa Bárbara y Santa Ana. No hay forma de impedirlo mientras prime la especulación con el precio de la tierra. Los ejemplos de vivienda en otros lugares del mundo como Europa y Estados Unidos, que se encuentran en los centros de las ciudades, en edificios de tres y cuatro pisos, se conservan. Con la popularización del automóvil particularmente en la posguerra, apareció la posibilidad de salir y vivir en los suburbios y como en Estados Unidos, con el sueño americano, de tener casa, perro y niños jugando en el jardín.</p>



<p><strong><em>&nbsp;¿A partir de qué año empezaron a reemplazarse casas por edificios?</em></strong></p>



<p>Han sido varias normativas en diferentes momentos, comenzando en los años 60, que han ido incrementando la altura y modificando la reglamentación en diferentes barrios, como lo que estamos viviendo ahora con nefastos casos en los que se pueden levantar hasta 30 pisos en un barrio residencial.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>“Con la proliferación de edificios en Bogotá perdemos calidad de vida”: Carlos Campuzano, arquitecto</em></strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="737" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/24162828/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-CASA-1024x737.jpg" alt="" class="wp-image-117372" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/24162828/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-CASA-1024x737.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/24162828/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-CASA-300x216.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/24162828/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-CASA-768x553.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/24162828/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-CASA-1536x1106.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/24162828/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-CASA.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Casa de infancia del arquitecto Carlos Campuzano en el barrio La Magdalena, en Bogotá: sobre la carrera 18A con 40. Afuera, el auto Packard de su padre, </em></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: archivo particular. </em></p>



<p><strong><em>Al quedar una ciudad sin sus casas, ¿qué perdemos en términos arquitectónicos y urbanísticos? ¿Es algo grave?</em></strong></p>



<p>Sí es grave, porque perdemos la memoria de épocas, la memoria de un estilo de vida,&nbsp; de un perfil urbano, y toda una serie de valores que con el aumento de la densidad a esas proporciones, se están viviendo grandes problemas de movilidad, de calidad del aire y de calidad de vida entre otros.</p>



<p><strong><em>¿Se podría decir que la sobrepoblación (explosión demográfica) nos está conduciendo a un caos inmobiliario por cuenta de la profusión de edificios?</em></strong></p>



<p>Yo creo que sí, porque la infraestructura de vías, de servicios públicos, de parques, empiezan a ser insuficientes; la calidad del espacio público no se hace en la proporción debida. Empieza a ser casi únicamente una ciudad para adultos, en la cual los niños y los jóvenes no tienen un espacio propio.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>“Bogotá es casi una ciudad de adultos, sin espacio para niños y jóvenes”: Carlos Campuzano, arquitecto.</em></strong></h2>



<p><strong><em>Otro fenómeno tiene que ver con la aparición de los conjuntos de casas en la Sabana de Bogotá y municipios vecinos. ¿Ve esta cultura urbanizadora con buenos ojos?</em></strong></p>



<p>La pérdida de calidad de vida llevó a familias jóvenes con niños a buscarla en los alrededores como Chía, Cajicá, La Calera. Un fenómeno que colaboró con esto es que una gran cantidad de colegios se fueron hacia el norte, a los suburbios, y aparecieron los centros comerciales, con lo cual cambió el sistema de vida, al no tener que depender de la ciudad, pudiéndose tener una casa con jardín.</p>



<p>Lamentablemente estamos viendo como los edificios de apartamentos y las altas densidades se están yendo también a los suburbios, con lo cual se va a repetir la situación. Todo esto viene dado por la especulación con el valor de la tierra, naturalmente el valor de un terreno lo da el número de pisos y de viviendas que se puedan construir en él, entre más se puede hacer, el valor va subiendo y tierras rurales o semi-rurales se están convirtiendo en una extensión de lo urbano con edificios de altura.</p>



<p><strong><em>¿Qué opina de los edificios de 30 pisos y más que ahora se construyen en Bogotá?</em></strong><em></em></p>



<p>Estamos llegando a los edificios hiperdensificados como los construidos en China. El producto de este tipo de solución es desastroso en términos de convivencia, del perfil urbano, de movilidad y de lo que se está dando como volumetría a la ciudad.</p>



<p><strong><em>En 2038 se cumplirán 500 años de la fundación de Bogotá. ¿Cuál es su mensaje para la nueva generación de arquitectos de cara a la ciudad del futuro?</em></strong></p>



<p>La buena arquitectura no tiene tiempo, sugeriría tratar de hacer lo mejor posible para quien va a habitarla. Si la vivienda no resuelve con emoción y con ilusión esa calidad de vida entonces lo único que se estaría haciendo es un alojamiento y nada más.</p>



<p><strong><em>Finalmente, ¿usted vive hoy en casa o apartamento?</em></strong></p>



<p>He tenido la fortuna de haber vivido siempre en casa. Actualmente vivo en un conjunto de tres casas y gracias a eso tengo un disfrute de las calidades que tiene la vivienda de baja densidad en la ciudad.</p>



<p class="has-text-align-right has-large-font-size"><strong>Más sobre Carlos Campuzano Castelló</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-8639688ecee3b2052cfdd934c7cd4afc">Formó parte de la exposición “<em>Architectures Colombiennes</em>” en el Centro Georges Pompidou en París y de la exposición internacional itinerante de la Sociedad Colombiana de Arquitectos “Arquitectura en Colombia y el sentido de lugar”.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-02f8f501be31a24be7f18f97760f6283">Su obra fue premiada en la Primera Bienal de Arquitectura Quito por el Conjunto Residencial La Calleja; en la X Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito con el Premio de la Junta de Andalucía por la intervención de la Capilla del Campito para la Biblioteca de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de los Andes; con el Galardón de Asocreto y con el Premio Obras Cemex Internacional por la Iglesia San Norberto.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-532c55771745d32fcc9377060b4740f5">Con un lenguaje contemporáneo, su obra se centra en la utilización del ladrillo y el concreto con la vivienda como tema principal de su trabajo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117369</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Jun 2025 12:21:40 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/25084736/ZETA-CARLOS-CAMPUZANO-PORTADA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Bogotá se llena de edificios hiperdensificados como en China: Carlos Campuzano, arquitecto]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El libro que nos pide pasar la página de La Violencia para construir civilidad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-libro-que-nos-pide-pasar-la-pagina-de-la-violencia-para-construir-civilidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Sabemos con certeza desde cuándo empezamos a matarnos los colombianos entre nosotros y cuál es el inventario real de la barbarie? ¿Importa más el número de muertos que nuestra voluntad para torcer ese trágico destino? ¿Hasta cuándo vamos a cargar con el luto sin cambiar la historia?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Carlos Roberto Pombo, autor del libro “Demografía, violencia y urbanización”. Fotografías: cortesía Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-36b27c17a8aa30369be7a8a89915d1ca"><strong><em>&#8220;Cuando se impone la civilidad, emergen la solidaridad y la fraternidad. Y cuando vence el conflicto, se expanden por las calles la agresión y la desesperanza&#8221;:</em> Carlos Roberto Pombo, escritor. </strong></p>



<p>¿Podemos encontrar razones para no seguir matándonos? </p>



<p>Siempre he tenido curiosidad por saber quién escribe y quién valida la Historia oficial de Colombia, la historia verdadera que se les debe contar a los chicos en los colegios y a los muchachos en la universidades.</p>



<p>Un nuevo libro, que se puede descargar gratuitamente desde internet, desvirtúa la fama de pueblo violento que nos persigue desde <em>La Violencia</em> (ese periodo que se alarga entre 1948 y 1964); fama que los propios colombianos hemos alimentado, hay que decirlo, y que hemos dejado crecer por cuenta de nuestra versión muy criolla de las siete plagas de Egipto: guerrillas, narcos, paramilitares, disidencias, bandas criminales, delincuencia común y, últimamente, crimen trasnacional.</p>



<p>Me viene a la mente la frase que pronunció el padre <a href="https://x.com/ComisionVerdadC/status/1301582417011105792?lang=es">Francisco de Roux</a>, siendo presidente de la Comisión de la Verdad: “Si hiciéramos un minuto de silencio por cada una de las víctimas del conflicto armado, el país tendría que estar en silencio durante 17 años”: Esa regla de tres totaliza casi diez millones de seres humanos: Haga de cuenta como si un día desaparecieran todas las personas de Bogotá y de&nbsp;algunos de sus municipios vecinos.&nbsp;</p>



<p>Cuesta creer algo semejante, porque no siempre se tienen cifras oficiales ni confiables sobre nuestra propia Historia, somos más bien esa sociedad que se mueve a sus anchas en el terreno de las especulaciones. La época de <em>La Violencia</em> es el mejor ejemplo. Existe al menos una docena de versiones sobre el saldo final de víctimas que la bronca entre liberales y conservadores arrojó a los cementerios durante esos dieciséis años.</p>



<h2 class="wp-block-heading"></h2>



<p>No obstante, alienta saber que todavía hay en el país un espacio para la esperanza y que, sin negar nuestro pasado luctuoso, podemos abrazarlo con una mirada más optimista que nos permita cambiar el chip de la derrota colectiva. Se lo escuché el otro día al arquitecto bogotano Carlos Roberto Pombo Arquitecto, quien es además experto en el desarrollo histórico, físico y demográfico de Bogotá: “La narrativa de que somos un país violento nos ha nublado la posibilidad de construir una ciudadanía y una civilidad más eficaces. Entendemos la civilidad como ese sentimiento profundo que permite la relación armónica entre ciudadanos&#8221;. </p>



<p>Bajo esas consideraciones, y con paciencia de relojero, este hombre se dio a la tarea de investigar por qué hay tantos datos, y tan contradictorios entre sí, sobre la violencia política; también indagó si aquel fenómeno social llenó a Bogotá de familias de desplazados o qué otras causas alentaron las migraciones del campo a las ciudades. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>El primer hallazgo sorprende: las víctimas de la violencia bipartidista no habrían sido 300 mil, ni siquiera 200 mil, que son las cifras más altas que se conocen, sugeridas por los respetadísimos sociólogos Eduardo Umaña Luna, Germán Guzmán Campos y Orlando Fals Borda en su documentada obra “La Violencia en Colombia” (1988).</p>



<p>“Fueron 48 mil los muertos”, dice un categórico Carlos Roberto Pombo ante un atestado auditorio del Parque Museo El Chicó de Bogotá donde presentó su libro <strong>“Demografía, violencia y urbanización”</strong>, que compila los resultados y análisis de sus pesquisas, publicación que cuenta con el respaldo de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá, que hoy preside.</p>



<p>Para llegar a esta conclusión, se basó en los estudios que hicieron para el Banco de la República los economistas Adolfo Meisel y Julio Romero, quienes cuantificaron el número de homicidios entre 1945 y 1969, al reconstruir la demografía (datos de población) del período 1938-1973, valiéndose de técnicas estadísticas con rigor metodológico.</p>



<p>Como soporte el libro aporta 33 gráficas y ocho tablas elaboradas por el autor.</p>



<p>Atravesar las 142 páginas de esta obra permite conocer, entre otras cosas, las razones que llevaron a que la población de Bogotá se multiplicara por cinco en la década de 1960 (época en que, además, <a href="https://www.elespectador.com/bogota/opinion-demografia-de-la-violencia-y-la-urbanizacion">aumentó la esperanza de vida</a><strong> </strong>en el país), y más que nada para entender donde se cruzan la historia de Colombia y la historia de Bogotá, que es la historia de un país que poco a poco se ha ido desprendiendo de su alma rural para abrazar un espíritu más urbano, con lo bueno y lo malo que eso supone. &nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>“La migración a las ciudades obedeció principalmente a la diferencia de ingresos que percibían los trabajadores del campo y los de la ciudad&#8221;: Carlos Roberto Pombo.</strong></h2>



<p>El otro tema central del libro tiene que ver con esta pregunta: ¿Fue <em>La Violencia</em> la causa principal -o la única causa- que disparó el crecimiento demográfico de Bogotá?&nbsp; Otra vez la respuesta de Pombo es un rotundo no. Lo relata así: <em>“La inmigración a la ciudad empezó en 1938, es decir que fue anterior al periodo conocido como La Violencia, y aunque no se excluye este fenómeno, no fue la causa principal de estos flujos migratorios”.</em></p>



<p>Nos acostumbraron a contar los muertos, nos volvimos expertos en inventariar nuestros dolores;&nbsp;al final del día, tal vez las cifras no importen tanto, porque lo que debe importar son las vidas que se pierden para que no se sigan perdiendo. Lo dijo en 2020 el padre de Roux: “No quiero que hablemos de números, cada una de esas personas es básicamente una campesina, un indígena, su sangre quedó en nuestra tierra, cada uno de ellos era la esperanza de sus comunidades”.</p>



<p>Entonces, tal vez sea hora de pasar la página: dejar a los muertos en paz y más bien ponernos a buscar razones mayores para no seguir matándonos, que es lo que propone Carlos Roberto Pombo con su libro: avanzar en la construcción de una nación civilizada. En otro de sus<em> libros, “Bogotá asediada siglo XIX”, </em>afirma lo siguiente: <strong>“La civilidad, que es fraternidad y solidaridad, es el antídoto certero contra la violencia”.  </strong></p>



<p>Entre tanto, podemos agradecer que una generosa Bogotá, con todo y sus problemas, siga abierta de par en par para los extraños de todas partes.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-bd57a05eca499e77394deb1c632542c9"><strong>Descargue gratis <a href="https://www.construyendocivilidad.com/Componente%20poblacional/Conflicto%20-%20civilidad/%20Demograf%C3%ADa:%20violencia%20y%20urbanizaci%C3%B3n">aquí</a> el libro “Demografía, violencia y urbanización”, tercer tomo de la colección<em>&nbsp;</em>“Construyendo civilidad”.&nbsp;</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116035</guid>
        <pubDate>Sun, 25 May 2025 13:03:08 +0000</pubDate>
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