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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Siria | Blogs El Espectador</title>
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        <title>ANOTACIONES PRELIMINARES FRENTE A LA CAIDA DEL RÉGIMEN DE BASHAR AL-ASSAD EN SIRIA*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/anotaciones-preliminares-frente-a-la-caida-del-regimen-de-bashar-al-assad-en-siria/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Medio Oriente se convulsiona en una serie de hechos cuyas causas se remontan a muchas décadas atrás. Para completar el panorama, luego de casi 14 años de guerra, ha caído el régimen de Assad en Siria, ante lo cual muchos se preguntan sobre sus efectos, cómo pudo ocurrir y porque en este momento. El [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>El Medio Oriente se convulsiona en una serie de hechos cuyas causas se remontan a muchas décadas atrás. Para completar el panorama, luego de casi 14 años de guerra, ha caído el régimen de Assad en Siria, ante lo cual muchos se preguntan sobre sus efectos, cómo pudo ocurrir y porque en este momento. El torbellino en la región se profundizó luego de los atroces ataques de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023 y la respuesta del gobierno de Israel <a href="//235A984B-9617-4D74-839A-07D86ACCB3B9#_ftn1"><sup>[1]</sup></a>, así como el aumento exponencial de la violencia, principalmente de colonos contra los palestinos en Cisjordania y el más reciente enfrentamiento de Israel con Hezbolá en el Líbano, sin dejar de lado las acciones directas que involucran a los Huties de Yemen y a Irán. </p>



<p>¿POR QUÉ CAYÓ EL RÉGIMEN DE ASSAD?<br><br>Responder a la pregunta conllevaría escribir muchas páginas, y no habría respuestas únicas, pero haciendo un ejercicio como mera observadora, me atrevo a resaltar al menos cuatro razones que considero principales para comprender el rápido colapso del régimen de Bashar al-Assad:<br><br>Primero, el que Assad, jugador de larga data y experiencia en el terreno explosivo de la región, siempre supo que su permanencia dependía del apoyo de Rusia e Irán. El desarrollo de los hechos y la coyuntura actual que involucra a los dos aliados de Siria (Rusia con su guerra en Ucrania e Irán con el embargo, más los problemas internos y el enfrentamiento con Israel ligado al golpe a Hezbolá), hizo evidente para Assad que el apoyo languidecía y que sus aliados no se lanzarían a una gran guerra para mantenerlo y/o rescatarlo.<br>Un segundo factor es de carácter interno. El ejército sirio no estaba preparado para una lucha a gran escala y sin cuartel con los grupos armados rebeldes y ha sufrido un innegable desgaste, aunque con altas y bajas y momentos de control, por una guerra de casi 14 años. <br>El tercer elemento para considerar es que existen indicios de que regímenes árabes simpatizantes de Siria, como Egipto y Jordania, estuvieron probablemente presionando o enviando mensajes para que Assad abandonara el país, o por lo menos, que le aconsejaron irse antes de un desenlace fatal para él y su familia.<br>Y como cuarta razón, se erige la hipotesis de que existía una coalición contra el régimen sirio, en la que estarían involucrados Turquía, Israel, Estados Unidos y Qatar. </p>



<p>Lo que abundan, sobre todo, son los interrogantes frente a la caída del régimen sirio, ¿por qué Rusia e Irán lo abandonaron o por lo menos no continuaron con su apoyo? ¿Hubo acciones coordinadas entre los grupos armados rebeldes sirios y actores regionales como Turquía e Israel e incluso, internacionales como los Estados Unidos, o acuerdos entre los grupos y Rusia o Irán? ¿Por qué los militares sirios se marcharon y decidieron no luchar, especialmente en las ciudades de Hama, Hums y Damasco? La caída del régimen copó los titulares internacionales y corrieron rumores de que el alto mando militar sirio ya había anunciado a los oficiales, el sábado 7 de diciembre, que el régimen de Assad había llegado a su fin.<br><br>Es muy pronto para aventurar respuestas certeras a las preguntas. Lo que sí se puede decir es que Siria no volverá a ser la misma. Se trata de una recomposición geográfica, política y geopolítica que pondrá en el mapa mundial a una Siria con otro aspecto. Ya Benjamín Netanyahu anunció que Israel no se va a retirar de los territorios sirios ocupados desde la Guerra de los Seis Días en 1967 y ha comenzado una incursión más allá de los Altos del Golán y ataques en varias zonas; no se sabe si Turquía se quedará en los territorios sirios en los que ya se encuentra. Hasta ahora, pareciera que tanto Israel como Turquía, tienen la intención de mantener esos territorios sirios bajo su control aduciendo necesidades de defensa y seguridad.<br><br>De otro lado, los enfrentamientos y la toma de control de los grupos armados rebeldes y las acciones del ejército sirio durante los años de guerra han dejado al país destrozado y prácticamente dividido en cinco zonas, que se pueden identificar como la del régimen, la de los rebeldes islamistas, la de los rebeldes kurdos, la ocupada por Turquía y la ocupada por Israel. ¿Es posible y lograrán quienes asuman el poder, por ahora el Organismo de Liberación de Levante &#8211; Hayat Tahrir al-Sham (HTS), la unificación de Siria ante los desafíos internos y externos? Lo que parece factible es que los Altos del Golán no entrarían en ese nuevo país, ya que Israel, con palabras y con hechos ha dejado claro su propósito de control. A esto se suma la gran incertidumbre de si se logrará el tránsito hacia un país estable y un Estado fortalecido o si será como el acabose en el que se encuentran Irak, Libia y Yemen, que aunque se libraron de regímenes dictatoriales, cayeron del fogón a las brasas y hoy son países con gravísimos problemas de seguridad y conflictos políticos y sociales aunados a la afectación de las minorías religiosas, como los cristianos, los alauitas y los drusos, quienes viven en constante amenaza por los regímenes islamitas. <br><br>ACTORES EXTERNOS <br><br>Mientras que la recomposición interna es imprevisible, también cabe preguntarse cómo quedan y que ventajas o desventajas reporta lo sucedido en Siria a los actores internacionales y cómo será el relacionamiento de esta nueva Siria con tales actores externos, especialmente Estados Unidos, Rusia, Irán, Turquía e Israel. <br><br>Es posible creer, por ahora, que las relaciones serán relativamente buenas con Turquía, con los otros cuatro actores los vínculos podrían ser dinámicos, mientras que con Israel tal vez los nuevos detentadores del poder decidan mantener vínculos que no sean ni de paz ni de guerra. </p>



<p><br>Sin lugar a dudas, Turquía y su presidente Recep Tayyip Erdogan, se perciben como ganadores con la caída del régimen de Bashar al-Assad, lo cual no deja de tener su tinte de ironía, pues en los dos últimos años, en conversaciones en las que mediaron los rusos, Assad introdujo condiciones para la reconciliación con Erdogan. Además, como en Irak, cuando Estados Unidos derrocó a Saddam Hussein, prácticamente se contribuyó a aumentar la influencia iraní en Irak y en el caso de Siria, el impulso estadounidense para derrocar a Assad parece contribuir a aumentar la influencia de Erdogan en este país.<br><br>Qatar, que ha sido apoyo tradicional de los islamistas (sunitas como Hamas), también gana, pues sus patrocinados son hoy actores clave en Siria. Los demás países y regímenes sunitas, tal vez asombrados como gran parte del mundo por la rapidez con la que se desencadenaron los hechos que tumbaron a Assad, se mantienen en una prudente posición hasta ver quién y cómo gobernará finalmente a Siria. <br><br>Otros, en cambio, han subido sus alarmas, pues auguran que podrán ser los siguientes y es probable que estén calibrando cómo mejorar sus posibilidades de supervivencia. Entre estos, resulta clave lo que pueda hacer Irán, pues hay indicios de que logró algunos contactos con los grupos armados rebeldes que derrocaron a Assad. El hecho de que esos grupos no asesinaran a ningún iraní en Siria y que Irán no condenara el derrocamiento del régimen de Assad, pueden indicar que están sopesando la situación y su presencia en Siria. Irán tiene inversiones significativas en infraestructura y empresas sirias y si Siria no logra estabilizarse y dar una imagen de confianza al exterior, no podrá atraer inversionistas. No será fácil superar la incertidumbre de un Estado en crisis, por lo cual, por lo menos en el corto plazo, Irán difícilmente será reemplazado y por ello mantendrá cierta influencia en Siria por algún tiempo. Análisis independiente merece el programa nuclear iraní, ya que es probable que decisiones importantes ocurran luego de la investidura de Donald Trump como presidente el 20 de enero de 2025. Mientras tanto, todo parece indicar que Irán sigue avanzando con ese programa, y hay quienes se aventuran a exponer la teoría de que «permitir» la caída de Assad alimenta ese progreso. <br><br>Israel y Estados Unidos son actores complejos de analizar, ya que pueden ser percibidos como ganadores, pero no al 100%, a causa de la caída de Assad. Pareciera evidente que Israel contribuyó significativamente al derrocamiento del régimen de Assad en Siria al haber golpeado a sus aliados (Irán y Hezbolá); y es factible que sin Assad la presencia de Irán en Siria y su manejo para el contrabando de armas, especialmente a Hezbolá, se reduzca significativamente. Sin embargo, no debe menospreciarse que Israel tiene también riesgo, ya que era precisamente Assad y antes su padre, quienes mal que bien mantenían la frontera y expresamente habían prohibido ataques contra ella desde 1973. Si Siria pasa de ser una dictadura a un Estado inestable y extremista, los actores islamistas plantearían nuevos desafíos a Israel. Israel parece querer ganar más territorios adentrándose en Siria y ha dejado claro que no va a retirarse de los Altos del Golán, no obstante, se seguiría enfrentando a la sombra de ilegalidad internacional, pues ante el derecho internacional, continuaría perpetuando la ocupación de territorios sirios reconocidos internacionalmente, además, es posible que tal actitud provoque el disgusto de algunos árabes, como Jordania y Egipto que ya han enviado mensajes a Israel sobre el asunto. <br><br>Estados Unidos, ha salido bien librado por el derrocamiento de un régimen que era aliado de Rusia, uno de sus principales enemigos, sin embargo, algunos analistas señalan que ha demostrado no tener problemas a la hora de tratar con actores que no hace mucho tiempo había declarado como terroristas y por los que ofrecía recompensas. Por ello, muchos concluyen que su credibilidad y generación de confianza puede ser cuestionada en cierto grado, tanto por rivales y enemigos como por aliados. Para ser justos, a esa paradoja no escaparían ni Israel ni los países occidentales, que tendrán que decidir si negociarán y mantendrán relaciones con actores que hasta hace poco consideraban terroristas.<br><br>Hezbolá, Irán y Rusia han perdido un aliado importante, pero no debe olvidarse que, si el Estado Sirio no se recompone y pronto, es posible augurar que Hezbolá a pesar de estar golpeado, podría aprovechar la crisis para contrabandear armas al Líbano, como lo ha hecho con Irak. </p>



<p>Sobre Rusia, han surgido teorías que indican que aparentemente estuvo involucrada en un acuerdo, no solo con los grupos armados rebeldes porque se observa claramente que estos se abstuvieron de atacar las bases y fuerzas rusas en Siria, sino tal vez hasta en un acuerdo con Turquía; los más arriesgados apuntan, sin pruebas, a que incluso se pudo haber llegado a conversar el asunto con algún otro miembro de la OTAN.<br><br>Occidente en general se está viendo ante un Medio Oriente que no para de revolverse. Lo ocurrido en Siria, específicamente, hace resurgir la incertidumbre ante el futuro cercano, ya que no es secreto que Abu Mohamed al-Jawlani, el líder yihadista en Siria de Tahrir Al-Sham, pretende introducir legislación y actitudes islámicas, si bien en sus recientes declaraciones pregona que no tiene interés en enfrentarse a occidente y que se respetará a las minorías. Ya se ha probado en Irak, Libia, Afganistán, que regímenes de corte similar al de los grupos armados rebeldes sirios, han actuado en contra de las aspiraciones occidentales y de la libertad de sus poblaciones. <br><br>LOS POBLADORES Y LAS CONDICIONES HUMANITARIAS<br><br>Las condiciones humanitarias, catastróficas para grandes grupos poblacionales por el sismo político, humanitario y de seguridad que se vive en la región (Desplazados y refugiados palestinos, libaneses y sirios, minorías religiosas perseguidas o afectadas, los kurdos, etc.) no necesaria ni automáticamente mejorarían ante lo acontecido en Siria. El pueblo Kurdo seguramente seguirá siendo apoyado por los Estados Unidos en el noreste de Siria, pero Turquía, probablemente utilizará la nueva realidad en Siria para reducir el papel de los kurdos. Los países occidentales, sobre todo los europeos, han anunciado la reconsideración de las solicitudes y estatus de asilados a cientos de miles de sirios, sin tener en cuenta que el cambio no implica que las condiciones humanitarias en Siria vayan a mejorar, sobre todo si llega a prevalecer el caos y/o el islamismo extremista se instaura. <br><br>Caso especial lo constituye el Líbano pues los enfrentamientos con Israel han dejado un saldo humanitario en rojo a lo que ahora se adiciona la gran cantidad de sirios, entre los que se cuentan aquellos que apoyaron al antiguo régimen que podrían desear refugiarse en el Líbano, mientras que los que se opusieron podrían desear regresar a Siria (Muchos sirios salieron del Líbano durante los enfrentamientos recientes con Israel). Sin embargo, la permanencia y llegada de partidarios de Assad al Líbano no implica necesariamente que se fortalezcan los partidos políticos en el Líbano, por ejemplo, el Partido Nacional Sirio, puesto que ya no tendrían un régimen que los apoye desde Damasco, por lo que es probable que se desvanezcan. Lo que parece claro es que deja de ser activo un actor (Siria) que revolvía la arena política libanesa, pues el régimen de Assad intervino repetidamente en el pasado, pero queda la pregunta de si se unificarán los partidos libaneses o lograrán ponerse de acuerdo para elegir un presidente el 9 de enero de 2025. Un aspecto interesante va a ser cómo el nuevo régimen sirio controlará la frontera con el Líbano en donde juega papel el contrabando de armas y drogas y el cruce de desplazados y refugiados.<br><br>Al comienzo de este texto mencionaba los hechos en Palestina y ante lo ocurrido en Siria los efectos son varios. Frente a la Autoridad Palestina, sus sistemas de seguridad lanzaron el 9 de diciembre una operación contra militantes de la Jihad Islámica Palestina (PIJ) en la zona de Jenin (Cisjordania), supuestamente en respuesta a un ataque de hace un par de días de algunos militantes de la PIJ contra un vehículo y edificios de la Autoridad Palestina. Se podría decir ante tales los hechos, que el derrocamiento de Assad podría contribuir a que la Autoridad Palestina se muestre más decidida a actuar contra los islamistas que siempre han intentado socavar su control sobre la zona A de Cisjordania (Que bajo los Acuerdos de Oslo se supone que debe gobernar y controlar). Sin embargo, la principal consecuencia o efecto del derrocamiento del régimen de Assad recae sobre Hamás, que celebró el derrocamiento (Recordemos que Hamás es un movimiento islámico sunita yihadista, como lo son los grupos armados rebeldes sirios que tomaron el poder) y ahora parece estar más dispuesto a llegar a un acuerdo con Israel. Hamás, o lo que queda de ellos, seguramente teme quedar aislado, mucho más luego del alto el fuego entre Israel y Hezbolá y la aparente decisión de Irán de enfriar la tensión con los Estados Unidos e Israel. A menos que surjan nuevos obstáculos, se podría pensar que hay por fin posibilidades reales de que se llegue a un acuerdo de alto el fuego e intercambio de rehenes por prisioneros y eventualmente algún alivio al inmenso sufrimiento de los palestinos en Gaza.<br><br>CONCLUSIONES<br><br>La foto de la región es borrosa y tiene muchos matices. En el futuro cercano observaremos cómo se desenvuelve la situación en Siria, entre los actores sirios y los externos, y entre los actores externos interesados o involucrados en el escenario sirio. Dentro de Siria, la desconfianza y la incertidumbre seguramente prevalecerán en el corto plazo, pues es difícil pensar que se puedan tender lazos sólidos y alianzas seguras aunque se pregone la estabilidad y apertura de los nuevos detentadores del poder; es probable que haya persecución abierta o encubierta a quienes colaboraron con el régimen de Assad, y es posible que también afloren las disputas sobre si involucrar y a quienes en el nuevo gobierno, sobre cómo reconstruir los sistemas de seguridad sirios, sobre quién lo hará y qué actores extranjeros participarán, financiarán e influirán en este proceso. <br><br>Fuera de Siria, diferentes actores regionales e internacionales tendrían interés en tener influencia en el nuevo régimen. Los actores árabes y musulmanes probablemente tratarán de aumentar su influencia, aunque eso no necesariamente significa que se apresuren a invertir grandes cantidades de dinero. Derrumbado el &#8220;proceso de reconciliación&#8221; para Siria que pregonaba Rusia, la competencia entre los principales actores internacionales y/o regionales sobre quién y cómo respaldaría un nuevo proceso de reconciliación entre los diversos componentes de la sociedad siria también será otro escenario probable en el que no se puede asegurar que tal competencia contribuya automáticamente a estabilizar al país ni a la región; al final, los dolientes y quien pagará el precio, justo o alto, será el pueblo sirio, que liberado de la dictadura de Assad no tiene la garantía de que se avecine en el futuro cercano un Estado estable que garantice sus libertades; tal vez siendo pesimistas, no se haya enterrado del todo la posibilidad de que resurja una guerra civil ni la alternativa de que Siria solo alcance a sobrevivir con un régimen débil y autoritario, con divisiones y límites a las libertades individuales e influenciado por actores externos poderosos.</p>



<p><br>• Margarita E. Manjarrez, es abogada egresada de la Universidad de los Andes con maestría en Análisis de Problemas Políticos, Económicos e Internacionales Contemporáneos. Embajadora de la carrera Diplomática y Consular de Colombia; ha ocupado diversos cargos en el servicio exterior colombiano, el último de los cuales como embajadora de Colombia en Israel y desde el 1 de agosto de 2024 se desempeña como directora de Mecanismos de Concertación e Integración Regionales de la Cancillería. <br><br>• Las opiniones expresadas en el blog son exclusivas de los autores y no comprometen ni a la Asociación Diplomática y Consular ni al Ministerio de Relaciones Exteriores.</p>



<p><a href="//235A984B-9617-4D74-839A-07D86ACCB3B9#_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> Calificada incluso como genocidio por varias organizaciones, gobiernos, académicos y analistas e investigada por la Corte Internacional de Justicia, que además libro órdenes de captura contra el primer ministro y el exministro de defensa de Israel por crímenes de guerra contra la población palestina de la Franja de Gaza. <br><br></p>



<p></p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Tue, 10 Dec 2024 20:29:32 +0000</pubDate>
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                            </item>
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        <title>Cleopatra VII Thea Filopátor (69-30 a.C.)</title>
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        <description><![CDATA[<p>Heredera del poder que siglos antes ostentaron las primeras faraonas como Hatshepsut, Neithotep o la famosa Nefertiti, Cleopatra VII se destacaría como una de las figuras femeninas más reconocidas en el poder. Otras Cleopatras antes y después se suscriben a un largo listado: Cleopatra la Alquimista, Cleopatra Selene II, Cleopatra I de Sira, Cleopatra V, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Heredera del poder que siglos antes ostentaron las primeras faraonas como Hatshepsut, Neithotep o la famosa Nefertiti, Cleopatra VII se destacaría como una de las figuras femeninas más reconocidas en el poder. Otras Cleopatras antes y después se suscriben a un largo listado: Cleopatra la Alquimista, Cleopatra Selene II, Cleopatra I de Sira, Cleopatra V, Cleopatra VI Trifena, pero sin duda cuando mencionamos su nombre nos referimos a la última gobernante de la Dinastía Ptolemaica de Egipto, Cleopatra VII Thea Filopátor, esa que gobernó a finales del siglo I a.C., y quien resaltó por su belleza y así también por el encanto de su inteligencia. En una época donde los romanos ya habían ganado terreno y los antiguos faraones egipcios venían gobernando como monarcas griegos helenísticos, descartando el aprendizaje del idioma propio, Cleopatra sería la primera de su dinastía en conocer a fondo el lenguaje egipcio, y aunque su lengua materna fuera la koiné griega, también se interesó en hablar el etíope, troglodita, arameo, árabe, sirio, medo, parto, latín, lo que demuestra el interés que tuvo en integrar territorios del norte africano y de Asia occidental que otrora hicieron parte del Reino Ptolemaico. No se conoce quién sería su madre, y se postulan los nombres de Cleopatra V, conocida también como Cleopatra VI Trifena, y sabemos que tuvo una hermana, Arsíone IV, y sus dos hermanos Ptolomeo XIII y Ptolomeo XIV. Era descendiente directa de Ptolomeo I Sóter, fundador de la dinastía, general grecomacedonio y amigo de Alejandro Magno. Su nombre significaría algo como “la gloria de su padre” o “la diosa que ama a su padre”, y quien se sabe se trató de Ptolomeo XII Auletes, el faraón que por aquellos días gobernaba un Egipto que desde hacía mucho tiempo venía sirviendo como vasallo y de manera voluntaria al creciente dominio de los romanos, y a quienes servía con sumisión, siendo así que cuando su pueblo se levantó en una revuelta, Ptolomeo XII, en compañía de su pequeña Cleopatra de 11 años, eligió la ciudad de Roma para exiliarse. El trono sería reclamado por Berenice IV, hermana mayor de Ptolomeo XII, y quien sería asesinada después de gobernar tres años, momento en el que Ptolomeo XII retomaría el poder con la ayuda de las fuerzas romanas. Hacia el 51 a.C. muere Ptolomeo XII, no sin antes legar su herencia en el trono a sus hijos Cleopatra y Ptolomeo XIII, quienes tendrían que gobernar como si se tratara de una pareja de esposos corregentes, pero siendo Ptolomeo XIII un imberbe sería Cleopatra quien trataría de sobreponerse a su hermano. La pareja de faraones heredó el mando de una sociedad revoltosa y descontenta, territorios que estaban siendo anegados por el río Nilo y que tenían inundados los sembradíos, una hambruna generalizada y una cuantiosa deuda de millones de dracmas que su padre había contraído con los romanos. Los documentos reales eran firmados únicamente por Cleopatra, mostrándose así como la gobernante oficial, y sin embargo Ptolomeo XIII gozó de la asistencia de algunos personajes influyentes dentro del gobierno, quienes evitarían que los poderes oficiales del púber desaparecieran, y es por esto que algunos otros documentos empezarían a ser emitidos con la firma de Ptolomeo XIII. Cleopatra intentó una alianza con su otro hermano, Ptolomeo XIV, pero éste ya se encontraba del lado de su hermano, y es por esto que hacia el 49 a.C. Cleopatra entendió que había perdido la batalla, por lo que decidió escapar de Alejandría y refugiarse en la región de Tebas. Por aquella época en Grecia se estaba desatando una de las confrontaciones más recordadas entre las fuerzas de Julio César contra las de su antiguo aliado, Pompeyo el Grande, en un enfrentamiento bélico en el marco de la segunda guerra civil de la República romana, el 9 de agosto del año 48 a.C., conocida como la Batalla de Farsalia. Los ejércitos de Pompeyo salieron diezmados y su líder, viejo amigo de los ptolemaicos, quiso encontrar su exilio en la tierra de los faraones, pero tan solo desembarcar, Pompeyo sería apuñalado varias veces, y su cabeza embalsamada sería enviada a Julio César por órdenes de Ptolomeo XIII, autor intelectual del crimen, y que pretendía de esta forma agraciarse con Julio César además de exponer el poder que ostentaba en Egipto. Días más tarde Julio César llegaría a Alejandría y se aposentaría nada menos que en el palacio real, mostrando su descontento por el trato innoble de haber asesinado a Pompeyo, además del gesto grotesco de decapitarlo, ya que a pesar de considerarlo su enemigo tenía pensado perdonarlo, e incluso le tenía reservado un puesto de oficio dentro de su gobierno. El faraón y la faraona en disputa de su reino quisieron presentársele a Julio César en Alejandría, llevando la delantera Cleopatra, quien no sólo aventajó en tiempo a Ptolomeo XIII sino que aprovecharía la ventaja de sus encantos para ganarse los afectos del romano. El romano no podría resistirse a la tentación, pero lo cierto es que Julio César no quería que en Egipto se desataran más guerras, y pretendía poner fin a la discordia entre ambos hermanos sin la intención de favorecer a alguno en particular, y por lo que procuró la reconciliación por medio de un acuerdo en el que además le destinaba la regencia de importantes territorios a los otros dos hermanos, Arsíone IV y Ptolomeo XIV. Pero Ptolomeo XIII desconfió de este pacto por considerarlo poco conveniente para él, por lo que decidió atacar a las tropas de Julio César y sitiar Alejandría. La pareja y las fuerzas romanas resistieron hasta que meses más tarde llegaron los refuerzos de Roma, y a comienzos del año 47 a.C. Ptolomeo XIII sería derrotado en la Batalla del Nilo, y se cree que moriría ahogado luego de intentar escapar en un bote que acabaría por naufragar. Arsíone IV, la hermana menor, y quien había estado del lado de Ptolomeo XIII liderando el sitio contra Alejandría, encontró exilio en Éfeso, siendo así que Julio César, con la potestad que le otorgaba su cargo reciente de dictador, designó al pequeño hermano menor de Cleopatra, Ptolomeo XIV, como cogobernante de Egipto, realizando una boda que los oficializaba como la pareja real. Para este momento Cleopatra ya estaba embarazada de Cesarión (“El pequeño César”), el niño que fue fruto de la unión con su amante Julio César. Al nacer, el hijo de la pareja recibió el título real de “Faraón César”, tal cual puede leerse en una estela encontrada en el serapeum de Menfis. Julio César trató de mantener oculta y distante su relación con Cleopatra, además de su hijo Cesarión, queriendo no generar descontentos en la sociedad romana, y por otra parte Cleopatra no dejaría de hacer pública la filiación que unía a las dos figuras más representativas de Roma y Egipto. Gozando del título que les sería conferido por Ptolomeo XII, <em>Socius et amicus populi Romani </em>(“Amigo y aliado del pueblo romano”), a finales del año 46 a.C. Cleopatra y su hermano Ptolomeo XIV visitaron Roma y fueron hospedados con todo lujo en el Hortis Caesaris, la villa de descanso que pertenecía a Julio César. Allí permanecieron casi dos años hasta el asesinato de Julio César, tras lo cual Cleopatra intentaría posesionar a Cesarión como heredero de su padre, pero en su herencia el dictador reconocía como sucesor legítimo a su sobrino Octavio (primer emperador romano en el año 27 a.C. y que fuera conocido como Augusto, “El venerado”), por lo cual Cleopatra tomaría la decisión de regresar a Egipto. Una vez en Egipto, y como pareciera costumbre en estas tramas dinásticas, Cleopatra envenenó a su hermano Ptolomeo XIV y nombró a su hijo Cesarión, ahora conocido como Ptolomeo XV, como corregente de Egipto. En el año 43 a.C. se desataba la tercera guerra civil de la República romana, y Cleopatra se inclinó por el triunvirato encabezado por Octavio, Marco Antonio y Lépido. Con el segundo de estos su relación iría más allá, luego de que éste quedara impactado por esa mujer que era Cleopatra, y tras una visita a Alejandría el triunviro no podría resistirse a los encantos de la faraona, y así también con un pueblo que lo recibía con afecto después de que llegara acompañado de pocas tropas y en son de paz. El historiador Suetonio Tranquilo detalla un viaje por el río Nilo a bordo de un suntuoso crucero parecido a un “palacio flotante”, y en donde el general romano acabaría por ser conquistado por el ingenio y la inteligencia de la faraona egipcia. También se dice que al momento de conocerlo Cleopatra lucía un traje que evocaba a la diosa Afrodita, lo que acabaría por deslumbrar al fascinado general. Marco Antonio permaneció durante un tiempo en Egipto disfrutando de la compañía de Cleopatra, con quien tendría dos hijos: los gemelos Alejandro Helios y Cleopatra Selene II, quienes llevan como segundo nombre el de los dioses del sol y la luna. Cleopatra convenció a su marido para que ejerciera su autoridad y ejecutara sin reparos a su hermana Arsíone IV, porque es que según se comenta Cleopatra ejercía sobre Marco Antonio como una especie de embrujo o hechizo, o así lo consideraba la sociedad romana, que emparentaba la figura de la faraona con la imagen destructiva para la civilización de Roma, como lo fuera la leyenda de Helena de Troya. En el año 39 a.C. Marco Antonio creyó conveniente dejar sus asuntos resueltos en Egipto, instituyendo plenamente a Cleopatra como la faraona única y oficial, para mudar su cuartel general a Atenas, donde se casó con Octavia la Menor, hermana de Octavio, y con quien tendría dos hijas: Antonia la Mayor y tres años más tarde a Antonia la Menor. Por aquel tiempo Octavio empezó una propaganda en contra de Marco Antonio, señalándolo de favorecer los intereses de los ptolemaicos y descuidando de esta forma sus cargos como triunviro. A manera de publicidad, Octavio mandó a construir una estatua de su esposa Livia Drusila y de su hermana y esposa de Marco Antonio, Octavia la Menor, haciéndole competencia a la estatua que años antes Julio César había erigido para Cleopatra, así también como a Cornelia, hija de Escipión el Africano, y quien medio siglo antes hubiera sido la primera mujer romana en ser distinguida inmortalizándola en una estatua. En al año 36 a.C. Marco Antonio y Cleopatra se reunieron durante una campaña militar que trataba de sofocar las invasiones del Imperio Parto, y por aquellos días la faraona daría a luz a su tercer hijo con el triunviro, niño a quien llamaron Ptolomeo Filadeldo. Además aprovecharían para formalizar sus nupcias en un evento, en el que Dion Casio relata que la faraona se vistió y se peinó y se emperifolló con todo su arsenal estético, y que sus atuendos emulaban la figura de la diosa Isis, y fue así como se proclamaría “Reina de Reyes”, y a su hijo Cesarión y corregente lo declararía con la misma distinción de “Rey de Reyes”. La faraona dejaría una constancia clara de sus propósitos por medio de decretos aprobados por su esposo y remitidos a Roma, concesiones territoriales ratificados por el triunviro y conocidos como las “Donaciones de Alejandría”, donde declararía a sus dos hijos gemelos como reyes oficiales de varios importantes territorios. Egipto le sirvió de mucho a Marco Antonio para poder emprender sus batallas, como en el año 32 a.C. cuando Cleopatra asistió a su esposo con unos doscientos barcos, lo que representaba una cuarta parte de la flota naval egipcia. Para ese momento Cleopatra pidió a Marco Antonio disolver formalmente su unión con Octavia la Menor por medio de una declaración oficial, y luego de que esta se hiciera pública ya Octavio tendría los motivos suficientes para dar inicio a la cuarta guerra civil de la República romana. La guerra estaría declarada concretamente a Cleopatra, el triunvirato ya había expirado y los pocos aliados con los que Marco Antonio contaba al interior del senado habían sido disuadidos para que apoyaran a Octavio, siendo así que para el año 31 a.C. se llevó a cabo una serie de enfrentamientos navales en los que, a pesar de contar con una fuerza superior en número, Marco Antonio y Cleopatra no pudieron contra las tropas profesionales de la armada comandada por Octavio. La batalla decisiva, acaecida en Accio, tuvo como triunfador al general encargado por Octavio, Marco Vispanio Agripa, y nada pudo hacer Cleopatra a borde de su buque conocido como el <em>Antonias, </em>ni mucho menos Marco Antonio, que esperaba en su navío de velas púrpuras en compañía de una flota de sesenta barcos apostados en la desembocadura del golfo de Ambracia, y que prefirieron darse a la huida al enterarse de que ya sus embarcaciones habían sido diezmadas. Ambos emprendieron una travesía de tres días hasta llegar a Egipto, y allí cada quien tomaría un rumbo que cada vez más lo distanciaría del otro. Los ejércitos de Octavio avanzaron en su conquista de Egipto, y viéndose acorralado, el legendario Marco Aurelio terminaría por suicidarse a sus 53 años clavándose un puñal en el estómago. Plutarco sugiere que Marco Antonio pudo ser llevado ante Cleopatra antes de morir para confesar que su muerte era un asunto de “honor”. Los restos del romano fueron embalsamados y exhumados al interior de una tumba. Cleopatra permaneció en Egipto y negoció con Octavio, mientras empezaba los preparativos para que Cesarión la sucediera como gobernante oficial de su dinastía. Pero Octavio no estaba dispuesto a aceptar las condiciones de la faraona, por lo que ésta amenazaría con quemar todo su tesoro y consumirse también a sí misma entre las llamas. Octavio pudo evitar que así fuera, y alcanzaría a reunirse con ella para insistir en que respetaría su vida y la de sus tres hijos menores, pero la faraona había escuchado que los planes de Octavio eran llevarla a Roma para exponerla junto a sus hijos en una procesión de humillación pública, a lo cual Livio menciona que la faraona diría: “<em>ou thriambéusomai</em>” (“no seré exhibida en un triunfo”). La leyenda cuenta que meses atrás venía probando distintos venenos con algunos prisioneros e incluso con sus sirvientes, pero el relato de su médico Olimpo, y el más común, es que la faraona eligió la mordida de un áspid o una cobra. Estrabón sugiere que usó algún tipo de ungüento para suicidarse, Plutarco propone que se introdujo el veneno empleando una espina, y Dion asegura que se trató de una aguja, y en cualquier caso decir que su cadáver sí tenía al parecer un pequeño pinchazo causado probablemente por una púa. Sea como fuera, en el mes de agosto del año 30 a.C., a sus 39 años de edad, la mítica Cleopatra VII Thea Filopátor se quitaba la vida al interior de una tumba que ella misma había mandado a construir. La acompañaron en su viaje al más allá sus fieles servidores Eiras (Iras) y Carmión (Charmión), así como otro número de sirvientes que se suicidaron junto a ella, para poder tener el honor de seguirla asistiéndola en el más allá. El suicidio de Cleopatra tomó por sorpresa a Octavio, quien a pesar de todo le rindió una ceremonia fúnebre que estaba a la altura de una faraona, preservando las pinturas y monedas que contenían su imagen, y así también como la estatua de bronce que mandó a erigirle Julio César al interior del templo de Venus Genetrix, en Roma, emulando la figura de la mismísima Isis, siendo la primera persona que en vida gozó de una réplica de su imagen construida en el templo de una deidad romana, y que se mantuvo en pie durante casi tres siglos. Octavio también mandó a que se hiciera una pintura que retratara a la faraona siendo picada por una serpiente, retrato que expuso en un lugar privilegiado durante su desfile triunfal en Roma. La misma suerte no tendrían las imágenes que evocaban a Marco Antonio y que Octavio, convertido ya en Augusto, mandaría a desaparecer del territorio de Egipto. Antes de caer en manos de los romanos, Cleopatra envió a su hijo Cesarión al Alto Egipto, esperanzada en que luego pudiera viajar a Nubia, Etiopía y hasta llegar a la India, para finalmente escapar a la persecución de Octavio. Pero tres semanas después Cesarión sería invitado por el mismo Octavio para que retomara su lugar como Ptolomeo XV, faraón de Egipto, pero fiel a la consigna de que “en el mundo sólo hay lugar para un César”, el primer emperador de Egipto traicionaría su promesa y acabaría asesinando al hijo que Cleopatra había tenido con Julio César. Los otros tres hijos de la faraona serían llevados a Roma y su crianza fue encomendada a su madrastra, Octavia la Menor. Años más tarde Cleopatra Selene II se casaría con el rey Juba, con quien tendría a Ptolomeo de Mauritania, y quien sería asesinado por su primo Calígula sin que éste dejara sucesor alguno, dándose así por concluida la larga dinastía ptolemaica que empezó tres siglos atrás durante el período helenístico de Alejandro Magno, y dando inicio al Principado del Imperio Romano en donde Egipto pasaría a convertirse en una suerte de provincia del Imperio. Tanto en el estilo romano como en el helenístico y por supuesto en el egipcio, la imagen de Cleopatra ha sido perpetrada a través de todo tipo de obras, pinturas, estatuas, esculturas, bustos, relieves, jarrones, vasijas de cristal y camafeos tallados, y en donde suele representársele portando sobre su cabeza la clásica diadema con una cobra enroscada y que se conoce como el “ureus”. Es característico su peculiar peinado estilo “melón” y con un moño trenzado en la parte de atrás, y que tras su llegada a Roma se popularizaría entre las mujeres, dejando claro la influencia que la faraona tendría en la moda de la época. Se le ha dibujado con el pelo de color rojizo, castaño y también negro, recogido en moño con horquillas perladas, y luciendo pendientes colgantes en forma de candongas. Su piel de un color marfil, cara redondeada, nariz aguileña, mentón prominente y ojos lanceolados que recuerdan a los dioses y a la figura masculina de su padre. Cleopatra fue la única en su dinastía que acuñó monedas con su nombre y su efigie, gesto que fue imitado por Julio César, convirtiéndose éste en el primer romano vivo en figurar en una moneda, y así también mandaría a acuñar algunas con la figura de la faraona, que sería la primera extranjera en aparecer en una moneda romana. En las monedas Cleopatra aparecerá a veces representada como la diosa Afrodita (Venus para los romanos), acentuando esos marcados rasgos masculinos, tal vez idealizada por el estilo helenístico. En la actualidad podemos apreciar en el Museo Real de Ontario el “Busto de Cleopatra”, y también son famosos la “Cleopatra de Berlín” cuyo busto conserva intacto su nariz, cosa que no le sucede al expuesto en el Museo del Vaticano y al que se le conoce como la “Cleopatra Vaticana”, todos estos hallazgos encontrados en villas romanas y que se calcula datan de una época en la que la faraona podría estar todavía con vida. En Egipto, el complejo funerario cerca de Dendera alberga el templo de Hathor, y cuyas paredes de estilo egipcio contienen imágenes talladas en relieve representando a la faraona con su hijo Cesarión. Más de cincuenta obras de la historiografía romana dan cuenta de la vida de Cleopatra. Virgilio romantizó la idea de una Cleopatra épica y melodramática, Horacio resaltaba su suicidio como un suceso positivo para los romanos, y Ovidio fue el encargado de darle forma a una faraona licenciosa, llena de codicia, y que manipuló a través de sus encantos femeninos y de su agudeza mental. La visión de estos poetas latinos persistió en la literatura del Medioevo y todavía entrado el Renacimiento. Una visión negativa de la faraona y que fue casi confirmada por varios historiadores como Plutarco, que en su libro <em>Vida de Antonio </em>se referirá a Cleopatra como una mujer encantadora por sus atributos físicos y de un carácter fuerte e ingenioso. También la describen en sus textos autores como Valero Máximo, Plinio el Viejo, Apiano y Cicerón, este último conocedor en persona de la faraona, y quien no se referirá a ella en los mejores términos. Y es que a pesar de que hoy todavía se asocie a Cleopatra con la mujer engatusadora, promiscua y libidinosa, y que sabía cómo aprovecharse de sus atractivos para seducir a los hombres, lo cierto es que solamente podemos contar entre sus amantes a dos de los más grandes del momento, con quienes además mantuvo una relación, y de quienes se aseguró una descendencia que pudiera perpetuar el poder de su dinastía. Entrado el Renacimiento la figura de la faraona egipcia empezaría a cobrar nuevos tintes, siendo así que para el siglo XIV el poeta inglés, Geoffrey Chaucer, actualizaría la historia de Cleopatra a la luz de la cristiandad medieval, con su obra <em>The legend of good women, </em>y para ese mismo período el poeta italiano Giovanni Boccacio haría lo mismo a través de su lengua. La dibujaron Rafael y Miguel Ángel, y durante el barroco fue representada a través de esculturas, pinturas, grabados, xilografías y poemas. En 1608 William Shakespeare, en la tragedia <em>Antonio y Cleopatra, </em>retrataría la figura de una faraona fogosa y apasionada que contrastaba con la imagen virginal de la reina Elizabeth, y en la música Georg Friedrich Händel le dedicaría en 1724 la ópera titulada <em>Julio César en Egipto. </em>Durante la época victoriana la imagen de Cleopatra se asociaba directamente con Egipto, una representación de la opulencia y el lujo que ciertamente supo patentar en vida con sus gastos desmesurados, y su figura se explotó para comercializar productos de hogar, lámparas de aceite, postales, litografías e incluso cigarrillos, y así también como cosméticos, popularizándose el mito de que la antigua faraona egipcia había descubierto los anhelados secretos del rejuvenecimiento. En la modernidad, y luego de un siglo XIX donde afloró la “egiptomanía”, Cleopatra se ha convertido en un ícono de la cultura popular. La literatura contemporánea la retrata a través de renombrados autores como George Bernard Shaw, Aleksandr Pushkin, o el erudito chino de la Dinastía Qing, Yan Fu, quien escribiría una extensa biografía sobre la faraona. En el cine Georges Méliès con su película <em>Cléopâtre </em>dio inicio en 1899 a una cantidad de películas dedicadas a la faraona, destacándose la de 1917, la de 1934 protagonizada por Claudette Colbert y la de 1963 con el dúo de Elizabeth Taylor y Richard Burton en el papel de Marco Antonio, siendo así que para finales del siglo XX se contaban más de cuarenta películas sobre Cleopatra, unas doscientas novelas y obras teatrales y casi medio centenar de óperas y ballets. Cleopatra fue muchas cosas. Fue una erudita en todos los campos: lingüista y escritora de varios tratados médicos, algunos de ellos conservados por Galeno y en donde estudió remedios para enfermedades capilares como la caspa y la calvicie, con una detallada medida de los pesos y medidas que debían emplearse de los distintos elementos farmacológicos. Aecio de Amida se atreve a postular a la faraona como aquella que descubrió cómo perfumar los jabones, y Pablo de Egina conservó sus recetas para teñir y rizar el cabello. Cleopatra es la figura de la mujer imperante, monarca absoluta de muchos territorios y de una gran civilización egipcia, diplomática y comandante naval, máxima potestad en asuntos económicos y administrativos como el control de precios y aranceles o los tipos de cambios para las divisas extranjeras, autoridad religiosa, constructora de varios templos dedicados a los dioses griegos y egipcios, como el Cesáreo de Alejandría en honor a Julio César e incluso de una sinagoga destinada para los judíos, legisladora y regente única y un símbolo femenino de la gobernante de todos los tiempos.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Sat, 11 Mar 2023 01:32:25 +0000</pubDate>
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