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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Sindicato de Actores | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Premios Bravo: Un Encuentro Natural</title>
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        <description><![CDATA[<p>La Edu- comunicación, esa mezcla maravillosa de educación y comunicación, se trata de empoderar a las personas a través del diálogo y la participación activa. Los Premios Bravo hacen exactamente eso al reconocer a los mejores en las artes vivas, el audiovisual y la actuación solo de voz. No solo celebran el talento, sino que también nos invitan a reflexionar sobre los contenidos que consumimos y producimos.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-952d83c1bd784182c42ecc8eeab5cbb7"><strong>Introducción</strong>: Ensayo de 6 paginas</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="401" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30021936/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-02.15.07_77a8127c-1024x401.jpg" alt="" class="wp-image-106035" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30021936/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-02.15.07_77a8127c-1024x401.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30021936/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-02.15.07_77a8127c-300x117.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30021936/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-02.15.07_77a8127c-768x301.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30021936/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-02.15.07_77a8127c.jpg 1392w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Hace varias semanas no venía aquí al blog porque, como saben, soy una mujer de &#8220;jornada redonda&#8221;, neuro divergente, aquí voy con las reflexiones desordenadas.</p>



<p>Los Premios Bravo fueron un estimulante poderoso para que regresara otra vez a reportar las opiniones de los acontecimientos que me nace resaltar .</p>



<p> Voy con el cuento de hoy por  partes .</p>



<p> Primero les echaré  el chisme de como fue mi experiencia personal durante el evento . </p>



<p>Después de eso les narrare lo que para mi significó el evento en si mismo al margen de &#8221; la farandulearía&#8221; Me acompaño al evento el Colombiano Magister en comunicación   y formador de oradores Raúl Diaz.</p>



<p>Ya saben que leerme requiere de tiempo   y &#8221; café&#8221; .</p>



<p> Con ustedes cinco reflexiones desordenadas y un colofón. </p>



<p>Por favor quédense hasta el final y háganme saber sus apreciaciones.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30160234/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.34_8f503a20-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-106095" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30160234/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.34_8f503a20-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30160234/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.34_8f503a20-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30160234/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.34_8f503a20-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30160234/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.34_8f503a20.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong> </strong></p>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-39ce6155bb9d91e04154ca2a9fe04b60"><strong>Reflexión 1</strong> : <strong>Mi periodismo y  Jorge Cao.</strong></p>



<figure class="wp-block-pullquote has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><blockquote><p>Ante sala al cuento</p><cite>Antes de todo les cuento que Jorge Cao  ganó el premio Bravo en  reconocimiento a su destacada labor profesional y aportes al  mundo del entretenimiento. <br>&#8220;A todo señor todo honor y todo reconocimiento&#8221; sin lugar a dudas ¡lo merece! . <br>Algo que fue  triste e incomodo  para mi: </cite></blockquote></figure>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color has-small-font-size wp-elements-369a057b06b968f8ba3289fdca5e3220">Estar  cara a cara frente al gran actor cubano Jorge Cao, una eminencia.<br> Se dice que no hay nadie en este país aun en las generaciones actuales  que al escuchar su nombre ignore quién es;  indiscutiblemente estamos hablando de un maestro .Me acerqué como periodista autónoma a  solicitarle  la posibilidad en el futuro de realizar una entrevista  en mi modesto espacio.<br> Con su tono cubano potente que ya conocemos, característico e intrínseco de las personas cubanas, parafraseándolo  me dijo:<br><br><strong>  &#8221; Estoy muy ocupado,  en medio de varias producciones y  la verdad no quiero dar más entrevistas,  ya estoy  harto de dar entrevistas,  ya no quiero hablar ni siquiera conmigo mismo&#8221;. </strong><br><br>Para mí fue una difícil incomodidad.<br> No insistí. <br>Se supone que los periodistas  de campo  tenemos que estar detrás de la fuente hasta que la fuente decida darnos el beneplácito de dirigirnos la palabra. <br><br>Ese ejercicio nunca ha sido el mío; mi periodismo es entre semejantes, desde  el interés mutuo sin jerarquías.<br>Genuinamente valoro su carrera y pienso que  la sabiduría de los años y la experiencia siempre nos lleva a  nuevas respuestas a las preguntas de fondo y recurrentes, fue  por eso que  lo consideré un personaje de valor  para mi modesto espacio. <br><br><strong>Ni siquiera quise seguirlo para pedirle una foto; entendí su mensaje.</strong><br><br> Al rato lo vi frente a cámaras y me pregunté  mentalmente  si era que me hacía falta una cámara pomposa para ser digna de un trato cortés.<br><br> Les confieso que el ego me dolió un poco y lo narro sin soberbia sé que no soy una periodista <strong>&#8220;celebrity&#8221;</strong>.<br> Tengo claro mi lugar en el mundo y la correcta enunciación del mismo . <br><br>No soy una gata que ve al espejo a una leona.  Soy una gata digna<br><br> Dicho esto , me atrevo a compartirles  que muy pocas personas de diferentes esquinas de la realidad que habitamos cuando he hecho el ejercicio de invitarles a mis espacios de construcción comunicacional   me han dicho que no les interesan los diálogos que propongo.<br>  Durante años de recorrido como entrevistadora, puedo contar con los dedos  a las personas que han sido descorteses para manifestar que no les interesa el diálogo conmigo.<br><br><strong> Una de las cosas más difíciles para mí  es darme cuenta que dentro del medio el clasismo es tan fuerte como en cualquier otra parte.<br></strong><br> Y he notado  que cuando tengo la oportunidad de llegar  <strong>&#8221; al campo de acción&#8221; </strong>con cámaras espectaculares y no mi modesto celular, el trato que recibo es diferente, y eso es parte de mi verdad como periodista autónoma .<br><br>Este gran actor merece todos los aplausos en pie y tiene un peso profesional tan potente que  puede  disminuir las intenciones  de cualquier periodista  y puede hacerlo sin ser juzgado o  reprochado.  Ya que su grandeza aboga por él.<br><br>Este hombre ha demostrado sus aportes de valor  cultural  para Colombia en diferentes aspectos.<br><br>Soy consiente que él ni nadie  está obligado a otorgar  entrevistas a todas las personas que  lo pidan,  tiene el derecho a negarse por las razones que sea  sin ser cuestionado por el acto.<br><br> Honestamente quisiera que cuando eso le suceda a las fuentes por más grandes e  importantes que sean   simplemente lo expresen con cordialidad .<br><br><strong>Los periodistas al igual que los artistas solo seguimos nuestra vocación.</strong></p>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color has-small-font-size wp-elements-caac9a868a360191f838e6b4c48195cb"><strong> Pese a  obstáculos y  contra todo pronostico procuramos mantener la dignidad de nuestro oficio. </strong><br><br>No todo puede ser bello en el mundo del espectáculo; ahí también habitan seres humanos con luces y sombras, con días buenos y no tan buenos.</p>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color has-small-font-size wp-elements-730f852bef2acb6964aeeed4cd999ae6"> Es lo que siempre debemos  tener presente al hacer estos ejercicios comunicacionales. <br><br> <strong>No tengo idea qué hubo en mi personalidad que desató una respuesta tan fría y descortés de parte del actor, me quedó una lección enorme: como periodista, tengo que seguir perfeccionando mi capacidad  técnica  para acercarme a las fuentes . </strong><br><br>Tal vez me muera y no lo aprenda, porque yo puedo admirar muchísimo a alguien, Lo que no puedo es hacer  la del paparazzi; no es mi rol.<br><br><strong>Viene a mi memoria esta frase:</strong> </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>&#8220;Los artistas, como los filósofos, a veces necesitan silencio para escuchar su propia voz &#8220;Ingmar Bergman.</p><cite>la reflexión de fondo</cite></blockquote></figure>



<p class="has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-to-vivid-red-gradient-background has-text-color has-background has-link-color has-x-large-font-size wp-elements-aeb2e4618866493189de2e5fc0281663"><strong>El lado B de esta parte de la historia</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong> </strong></h2>



<p>Emmanuel Restrepo, un joven artista de alto impacto en estas generaciones y reconocido por la serie de Netflix &#8220;La Primera Vez&#8221;, ganó en esta ocasión un premio colectivo por su participación en los elencos de &#8220;Malta&#8221; (Serie web) y &#8220;Negro&#8221; (Artes Vivas). <br>Mi experiencia con él fue muy especial porque sé que ha hecho un aporte sustancial a la defensa de los derechos de las personas LGTBI.<br>Al principio, cuando me acerqué a él, tuvo un gesto de distanciamiento. <br>Pensé que se debía a que no llevaba una cámara visible y mis fachas no eran tan elegantes.</p>



<p><br> No le di importancia a la situación  porque entiendo lo difícil que es para las celebridades atender a tantas personas que quieren hablar con ellos.</p>



<p class="has-base-background-color has-background"> <br>Lo particularmente especial fue que me llamó amablemente después para preguntarme en qué podía colaborar y me ofreció disculpas  espontáneamente.   eso realmente me impacto ese gesto. Porque  no es algo que las celebridades suelen hacer con periodistas corrientes que no son especialmente famosos.<br><br>Le indiqué mi interés en que fuera uno de mis invitados estelares para los diálogos que propongo.<br> Gentilmente, me dio el número de su manager y espero, en un futuro no muy lejano, poder reflexionar con él desordenadamente sobre la vida y las resistencias.<br><br><img decoding="async" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30170515/alta-resolucion-1024x768.jpg" alt="Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es alta-resolucion-1024x768.jpg"><br><br> Foto Natural : Un recuerdo memorable  a un lado Emmanuel Restrepo, del otro lado el comunicador magister colombiano Raúl Diaz.<br><br><strong>Reflexión 2  : </strong><br><strong>Los periodistas también tenemos que cuestionarnos a nosotros mismos la metodología  en que abordamos a nuestras fuentes.</strong></p>



<p class="has-base-background-color has-background">Tal vez alguien  pensará  por mi manera de hacer mi trabajo que &#8220;me las doy de importante y creída&#8221;.  <br><img decoding="async" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30163925/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-29-a-las-12.30.07_60d1b302.jpg" alt="Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Imagen-de-WhatsApp-2024-09-29-a-las-12.30.07_60d1b302.jpg"><br><br><strong>&#8221; Nadie se salva de los dolores causados por el ego fue inevitable reflexionar sobre mi ego profesional  para  confrontarme a  mi misma.&#8221;</strong><br><br>Este no es un espacio de reflexión solamente sobre el mundo exterior que me rodea y habito ; también es un espacio de autocrítica. Para tratar de construir nuevas maneras comunicacionales  sociales, también es para deconstruir aquello que quizá no me he dado cuenta que debe ser deconstruido en mi labor individual como entrevistadora para la vida.<br><br><br><br><strong><br>Reflexión 3 :</strong> <strong>Reflexiones desordenadas fuera del foco &#8221; anécdotas&#8221; </strong><br><strong> </strong><br>¿Y que tiene que ver el Feminismo Artesanal en el ejercicio que hice? <br><br><img decoding="async" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30164355/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-16.43.14_ea2a8810.jpg" alt="Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-16.43.14_ea2a8810.jpg"><br><br>¡Ah, la vida de una feminista artesanal luchando contra los estándares de belleza! Les cuento que ayer, justamente a partir de la experiencia que tuve con el legendario actor Jorge Cao, tuve un momento de pensamientos intrusivos.  <br>Estos fueron algunos </p>



<p class="has-base-background-color has-background">¿Será que mi presentación personal no era suficiente?</p>



<p class="has-base-background-color has-background"> ¿Necesitaba una cámara pomposa para verme atractiva?</p>



<p class="has-base-background-color has-background"> Jajaja, sí, yo también me enfrento a esos dilemas. </p>



<p class="has-base-background-color has-background"><br>Me esforcé mucho para encontrar el vestuario perfecto:<br> ni muy elegante ni muy informal, buscando ese toque semi informal  que siempre he querido para mi imagen.</p>



<p class="has-base-background-color has-background"> Les cuento que , la verdad, no confío mucho en mi habilidad para maquillarme o peinarme y odio depender de otras personas para  eso  y no siempre tengo animo para &#8221; arreglarme&#8221;.<br><br>Así que, empezaré a aceptar mi derrota en ese tema y  como ejercicio de autoaceptación, publiqué fotos naturales sin cámara profesional, sin edición alguna, tal cual como se dio el momento.<br> Debo darle los créditos a mi compañero Raúl Díaz, quien no es fotógrafo, como ya les conté, hizo estas fotos con gran amor y compromiso.<br> Él ha sido mi soporte profesional en  diferentes  maneras durante mi  reciente  tiempo, aparte de mi amigo.<br> Estoy feliz de tener fotos memorables de este día histórico, y nadie tiene la culpa de mi estampa y mi falta de cuidado riguroso con mi aspecto físico. (  lo sigo entre risas) <br><br><strong>¿Por qué les cuento esto? Porque mi espacio siempre está lleno de reflexiones desordenadas.</strong><br> ¿Creen que las mujeres sufrimos por nuestra apariencia de gratis? ¿O también les pasa a otras personas? <br>El vestuario es político, la belleza es política, todo lo estético es un constructo social y político.<br> No soy una mujer físicamente bella porque no he querido pagar el precio de esa belleza. A veces veo fotos que no me gustan, pero desafío mi autoestima publicándolas. <br>Son fotos naturales, sin cámara profesional, pero hechas con mucho amor por mi compañero Raúl Díaz. <br>Y soy feliz porque ese día necesitaba un recuerdo emocional. Mi proceso comunicacional siempre será emocional.<br><br><strong>Reflexión 4 ¿Y los detalles del evento? </strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30165224/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.33_3823062b-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-106112" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30165224/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.33_3823062b-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30165224/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.33_3823062b-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30165224/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.33_3823062b-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30165224/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.33_3823062b.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>l</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="836" height="1024" data-id="106111" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30165140/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-16.50.04_fa257604-1-836x1024.jpg" alt="" class="wp-image-106111" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30165140/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-16.50.04_fa257604-1-836x1024.jpg 836w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30165140/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-16.50.04_fa257604-1-245x300.jpg 245w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30165140/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-16.50.04_fa257604-1-768x941.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30165140/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-16.50.04_fa257604-1.jpg 951w" sizes="auto, (max-width: 836px) 100vw, 836px" /></figure>
</figure>



<p class="has-small-font-size"> fotografía  extraída del Instagram de Carolina Cuervo .</p>



<p><strong>No es poca monta lograr ser un artista integral a mi juicio.</strong></p>



<p>Como a manera de chiste dijo Carolina, parafraseando:  hacer todas esas cosas que denominan &#8220;artista integral&#8221;  era más bien  algo como un rebusque.</p>



<p>¿Rebuscar como sacar cosas hasta de la basura ?  me  hubiera encantado poder preguntarle a que se refería exactamente con esa analogía.</p>



<p>Opino que se necesita mucho talento y capacidades cognoscitivas y cognitivas para ser un artista integral. </p>



<p> Además por mucho espíritu de rebusque, si no tienes disciplina y talento, no lo puedes hacer.</p>



<p>Porque una cosa es que la gente quiera ser integral en el oficio y otra,  es que lo pueda llevar a cabo  en realidad. Una cosa es que a la gente le toque hacer muchas actividades y otra, es que realmente tenga el talento para ejecutar tantas actividades efectivamente.</p>



<p>Quiero exaltar  a todos y cada uno de los artistas con un nombre propio, es imposible hacerlo en una sola columna.</p>



<p> Sin embargo, lo que más resalto es el componente de educadores para la vida que finalmente constituye el gremio de maestros, actores, guionistas, productores de contenido y todos los artistas de rigor en este país.</p>



<p>Me estimuló intelectualmente el conocimiento y me recordó el valor de las artes integrales.</p>



<p> No estoy de acuerdo en lo personal, no solamente como &#8220;opinadora&#8221; desde la barrera, sino como esa actriz que quise ser y que no fui, y que conoce las demandas del oficio.</p>



<p>Entiendo que se necesita mucho talento y capacidades cognoscitivas para ser un artista integral.</p>



<p> Una cosa es que a la gente le toque hacer muchas cosas y otra cosa es que realmente tengan los talentos para  hacerlo con excelencia . </p>



<p><strong>Reflexión 5  ¿Cuál es la nuez de este pastel? </strong></p>



<p><em><strong>Premios Bravo: Edu &#8211; comunicación y el Poder de los Contenidos Digitales</strong></em></p>



<p>Cada vez reafirmo más mi interés por la comunicación para la vida y la resistencia. Ser audiencia y al mismo tiempo periodista en un evento magistral e histórico como los Premios Bravo es una experiencia única. Aquí, los artistas reconocen a los artistas, se exalta a los maestros no solo en Bogotá, sino en todas las ciudades del país.</p>



<p>Es un espacio donde los artistas muestran su parte más humana, abren su corazón y le dicen a la sociedad que hacer arte es una filosofía de vida y, desde donde yo lo veo, también una postura política.</p>



<p> El artista es reflejo de las realidades, incluso incómodas, de las que preferirían no hablar aquellos que quieren mantener al país con verdades a medias y sumiso en su propia ignorancia.</p>



<p> A los artistas les debemos mucho de los aprendizajes que en otros formatos es imposible digerir.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Los premios Bravo más que premiación</h3>



<ul class="wp-block-list">
<li><em> Las puestas en escena llevan una dosis de verdad que nos cuestiona y que nos <strong>motiva a creer en la vida.</strong></em></li>
</ul>



<p>La Edu- comunicación, esa mezcla maravillosa de educación y comunicación, se trata de empoderar a las personas a través del diálogo y la participación activa. Los Premios Bravo hacen exactamente eso al reconocer a los mejores en las artes vivas, el audiovisual y la actuación solo de voz. </p>



<p>No solo celebran el talento, sino que también nos invitan a reflexionar sobre los contenidos que consumimos y producimos.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El Impacto de los Contenidos Digitales</h3>



<p>En esta era digital, los Premios Bravo son más relevantes que nunca. La gala fue transmitida en vivo y a través de medios digitales, permitiendo que todos pudiéramos participar, comentar y compartir nuestras opiniones.</p>



<p>¡Fue  como si todos hubiéramos estado allí!</p>



<p>Esto democratiza el acceso a la cultura y el arte, permitiendo que personas de todas las regiones del país se sientan parte de esta celebración.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Homenaje a los Grandes del Arte</h3>



<p>Durante la semana de los Premios Bravo, se rindió homenaje a varios artistas legendarios que han dejado una huella imborrable en la actuación colombiana. Figuras como Hilda Ruiz, Beatriz Camargo, Judy Henríquez, Carlos Ramírez, Epifanio Arévalo y Kepa Amuchastegui fueron reconocidas por su invaluable contribución al teatro y la televisión. </p>



<p>Como dijo alguna vez Constantin Stanislavski, &#8220;El actor debe ser un observador agudo de la realidad que le rodea&#8221;. Esta observación y conexión con la realidad es lo que hace que estos artistas sean tan valiosos.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Reconocimiento a Productores y Talento Regional</h3>



<p>No solo los actores fueron celebrados.</p>



<p> Productores legendarios y aquellos que trabajan fuera de Bogotá también recibieron su merecido reconocimiento. Esto es crucial, ya que destaca la diversidad y riqueza del talento colombiano, mostrando que la excelencia artística no se limita a la capital.</p>



<p>  Traigo  sobre  la mesa una frase que ha sido pronunciada por diferentes voces y muy  atribuida al reconocido e influyente  director de teatro Peter Brook : &#8220;El teatro es un medio de explorar la naturaleza humana&#8221;.</p>



<p> Esta exploración es evidente en el trabajo de estos productores y artistas regionales.</p>



<h3 class="wp-block-heading">In Memoriam: Recordando a los que se Fueron</h3>



<p>La ceremonia también tuvo momentos emotivos, como el segmento &#8220;In Memoriam&#8221;, donde se recordó a los artistas que fallecieron en el último año. Este homenaje no solo honra su legado, sino que también nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de celebrar a nuestros artistas mientras están con nosotros.</p>



<p><strong>Mi reconocimiento enfático</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30172619/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.31_6d187aa9-3-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-106117" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30172619/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.31_6d187aa9-3-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30172619/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.31_6d187aa9-3-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30172619/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.31_6d187aa9-3-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30172619/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-11.41.31_6d187aa9-3.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>A Luis Fernando Bohórquez, un artista integral cuyo trabajo he seguido de manera especial en los últimos años. Esta vez, como artista plástico, fue el cerebro detrás del diseño, elaboración y maestría del galardón entregado a cada ganador. Su aporte a la Edu comunicación, tan necesaria en nuestro país, es sustancial.</p>



<p>Luis Fernando, con su arte manual, le suma sensibilidad a este mundo insensible, y eso me resulta profundamente conmovedor.</p>



<p>Durante todo el evento, observé mucha espectacularidad de unos y otras, pero él, con su sencillez, parecía más un espectador que un protagonista.</p>



<p>Su humildad y dedicación reflejan la verdadera esencia del arte como herramienta de cambio y reflexión.</p>



<p>Espero que este reconocimiento inspire a muchos más a valorar y apoyar el arte en todas sus formas.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Colofón</h3>



<p>Hice un juramento que me tomo muy en serio: usar mi trabajo comunicacional  para  tratar de hacer aportes que sirvan  para mejorar el mundo que habito.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30023220/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-02.14.09_8d7c5161-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-106036" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30023220/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-02.14.09_8d7c5161-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30023220/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-02.14.09_8d7c5161-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30023220/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-02.14.09_8d7c5161-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30023220/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-02.14.09_8d7c5161-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30023220/Imagen-de-WhatsApp-2024-09-30-a-las-02.14.09_8d7c5161.jpg 1599w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Resalto de una manera muy especial a cada artista integral y, sobre todo, a quienes han tenido la capacidad de vivir una metamorfosis adaptándose a esta modernidad tardía dentro de la dramaturgia y todas las artes vivas :</p>



<p> &#8220;El teatro es la vida misma, y en él encontramos la verdad que a veces la realidad nos oculta&#8221;. Una  frase que escuche hace tiempo y con este evento resonó fuertemente en mi corazón</p>



<p>No alcanza una columna para resaltar cada acto presentado el domingo 29 de septiembre del 2024.</p>



<p>Solo me resta decir que el cierre en manos de la voz de la cantante, actriz y sindicalista Diana Ángel fue sublime. Acompañada por el talentoso cantante César Mora y un grupo magistral de músicos, lograron una puesta en escena impresionante. </p>



<p>Yo soy de la corriente de periodistas que considera que transparencia con su audiencia es indicar si hay relaciones cercanas con las fuentes.</p>



<p> A la única persona en este ejercicio que conozco un poco de cerca es a Diana Ángel una mujer que conocí a principios de mi carrera y siempre me ha dado de su luz.</p>



<p> Tenia varios años sin verla a los ojos y nuevamente la escuche decirme: </p>



<p> &#8220;hazlo por ti&#8221;</p>



<p> Y bueno, es cierto no soy periodista por otras personas lo hago por mi.</p>



<p> Porque amo mi lugar desde el periodismo.</p>



<p> La participación de Diana  fue la ultima presentación y había ya cansancio en el auditorio aun así muchos la escuchamos y gozamos su voz mientras otra gente decidía &#8221; ir saliendo&#8221; .</p>



<p> La interpretación de &#8220;Canela&#8221; fue un momento solemne y emotivo, donde cada nota y cada palabra resonaron con la fuerza de la resistencia y la esperanza.</p>



<p>Lastimosamente  no tenia equipo para grabar su espectacular participación  sin embargo dejo este vinculo para que disfruten el tema de cierre en premios  Bravo </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Canela - Cesar Mora ft. Diana Ángel, Juan José Salazar y Ricardo Prado. Duck Sessions Live" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/jlZ8BMqHowk?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p> Fue el broche de oro perfecto para una noche llena de arte, reflexión y celebración.</p>



<p>Diana es una historia de mujer que espero narrar desde mi lugar pronto.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30184755/andyangel-768x1024.jpg" alt="Comunicar para la vida y las resistencias - Diana Ángel " class="wp-image-106127" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30184755/andyangel-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30184755/andyangel-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30184755/andyangel-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30184755/andyangel-1536x2048.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30184755/andyangel-scaled.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<div class="wp-block-group has-global-padding is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained"><div class="wp-block-post-excerpt"><p class="wp-block-post-excerpt__excerpt">La Edu- comunicación, esa mezcla maravillosa de educación y comunicación, se trata de empoderar a las personas a través del diálogo y la participación activa. Los Premios Bravo hacen exactamente eso al reconocer a los mejores en las artes vivas, el audiovisual y la actuación solo de voz. No solo celebran el talento, sino que&hellip;</p><p class="wp-block-post-excerpt__more-text"><a class="wp-block-post-excerpt__more-link" href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/premios-bravo-un-encuentro-natural/">Nota final</a></p></div>


<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong><mark class="has-inline-color has-contrast-color">Como siempre, valoro a  cada uno de mis lectores y  lectoras .Es un honor para mí compartir con ustedes estas reflexiones desordenadas.</mark></strong></p>
</blockquote>
</div>



<h2 class="wp-block-heading">¡Gracias!</h2>



<pre class="wp-block-preformatted"></pre>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106032</guid>
        <pubDate>Mon, 30 Sep 2024 07:49:50 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Premios Bravo: Un Encuentro Natural]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Katharine Hepburn (1907-2003)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/katharine-hepburn-1907-2003/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nació en Connecticut, en una familia prestante, acaudalada, de padres que abogaban por ciertos cambios de la estructura social, de pensamiento reformista. Su madre era una destacada activista feminista que llegó a dirigir la Asociación de Sufragio Femenino de Connecticut, y que lideraba campañas de advertencia respecto al deber de controlar la natalidad. En su [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Nació en Connecticut, en una familia prestante, acaudalada, de padres que abogaban por ciertos cambios de la estructura social, de pensamiento reformista. Su madre era una destacada activista feminista que llegó a dirigir la Asociación de Sufragio Femenino de Connecticut, y que lideraba campañas de advertencia respecto al deber de controlar la natalidad. En su infancia Katharine asistiría junto a ella a varias manifestaciones y mítines que despertarían desde niña su visión progresista y liberal. Esta crianza, que Hepburn agradece haber tenido, le inculcaría la libertad de pensamiento y la llevaría desde niña a empaparse de historia, arte y cultura, compartiendo con sus padres las obras de Ibsen o George Bernard Shaw y entablando debates sobre temas políticos y sociales. Le gustaba llevar el pelo corto como los hombres y que le llamaran “Jimmy”, como si fuera un niño; imitaba a los varones vistiendo pantalones de hombre, y sería su padre quien la pondría a la par del macho respecto a las destrezas físicas, enseñándole a nadar, bucear, cabalgar y luchar, y a practicar deportes como el tenis y el golf, este último en el que lograría algunas conquistas menores. Pero gustaba del cine y del teatro, quería ser actriz. Sus primeras tentativas vendrían por iniciativa propia, una vez convocara a algunos vecinos y montara ella misma pequeñas piezas teatrales, por las que cobraba una entrada a los padres por valor de 50 centavos, y cuyo recaudo estaba destinado a la comunidad del Pueblo Navajo. Un suceso marcaría la vida entera de la que un día se convertiría en la estrella más grande de Hollywood de todos los tiempos. Sucedería en abril de 1921, cuando Katharine encontró a Tom, su hermano más querido, colgado de una soga y sin vida, en un episodio que nunca se dilucidó si se trató de un juego fallido o de un ahorcamiento voluntario. La actriz asumiría la fecha del cumpleaños de su hermano como la fecha de su nacimiento, y tendrían que pasar setenta años para que develara el secreto que todos desconocían. La tragedia la llevó a abandonar sus estudios en la Kinswood-Oxford School para tomar clases privadas, y tres años más tarde volvería al claustro académico luego de haber ganado una beca en el Bryn Mawr College. Cuatro años más tarde se graduaría como Licenciada en Historia y Filosofía y, al día siguiente, sin espera, decidida, viajó a Baltimore para realizar su vocación más honesta de convertirse en actriz. De inmediato encontró un papel en la obra teatral, <em>The Czarina</em><em>, </em>y cuya actuación fue tildada por la crítica como “notable”, y a pesar de que su voz un tanto chillona generara descontento en los espectadores. Para solucionar este inconveniente, Hepburn se desplaza a New York y trabaja su fonética con un profesor particular, afianzándose en dicción y pronunciación y encarando cada vez más segura el camino hacia el estrellato. Su temperamento impulsivo y dominante le valdrían desde su debut el apócope de “La Zarina”. En su segunda obra de teatro su actuación no fue para nada convincente y no le permitieron seguir haciendo parte del proyecto. Interpreta a una colegiala en un obra de poco éxito, y un par de semanas después, a sus 21 años, abandonará los tablados para contraer matrimonio con un hombre ocho años mayor, Ludlow Ogden Smith, antiguo compañero universitario y empresario de Filadelfia, y con quien pronto comprendería que lo suyo no era el hogar, los planes de familia, la relación matrimonial, y no vacilaría para regresar a los escenarios, interpretando un personaje en la obra de teatro <em>Holiday,</em> y con la cual estaría comprometida durante los siguientes seis meses. Katharine le daría prioridad a su carrera, y a pesar de que las obras en las que participaría durante los siguientes tres años tuvieran críticas como: “Se ve un espanto, su actitud es inaceptable y no tiene talento”; y aquel director que se excusaría de no contratarla: “Para ser brutalmente sincero, usted no era muy buena”. Poco a poco la relación de pareja comenzó a enfriarse, y luego de cuatro años acabarían por divorciarse, pero esto no fue impedimento para que mantuvieran una estrecha relación de amistad hasta la muerte de Ludlow, en 1979. Hepburn confesaría sentirse siempre apoyada por su primer y único marido, y que incluso sería éste quien precipitaría su decisión de separarse, alentándole a continuar con su deseo más anhelado. “Fue él quien quizás preparó el camino para la ruptura al decirme que con mi talento podría conseguir lo que me propusiera.” En sus memorias, la actriz confiesa haberse aprovechado de alguna forma de este amor, comportándose con Ludlow como “un terrible cerdo.” Desde su divorcio, Katharine Hepburn asumió la tarea única de convertirse en actriz, renunciando a volver a casarse, y mucho menos a concebir hijos. En 1932 la obra <em>The warrior’s husband </em>significó el despegue de su carrera. El personaje requería estar en una condición física óptima, ya que desde el primer acto tendría que saltar de una escalera, llevando al hombro un ciervo y vistiendo una diminuta túnica color plata. La crítica del momento diría acerca de la prometedora actriz: “Han pasado muchas noches desde la última vez que una actuación tan brillante iluminó la escena de Broadway.” La obra se presentó durante tres meses en el Teatro Morosco, en Broadway; y sería en una de sus funciones donde un cazatalentos repararía en ella y la propondría a la famosa productora RKO para la película <em>A bill of divorcement</em><em>. </em>El director, George Cukor, creyó ver en Hepburn a “una extraña figura… no se parecía a nadie que hubiera oído jamás”, confesando que fue el movimiento fluido que hizo la actriz al tomar un vaso ése gesto natural que acabaría por convencerlo: “Pensé que era muy talentosa en ese movimiento.” El productor, el reconocido David O. Selznick diría que fue un “enorme riesgo” el jugársela con una actriz completamente desconocida. Pese a todo esto, y convencida de su talento, la actriz no tendría reparo en pedir en su contrato un salario de U$6.000 mensuales, y decir que venía ganando menos de U$500 mensuales con la compañía teatral. La productora consideró que finalmente su apuesta era por una actriz distinta, un poco salida de lo convencional, desafiante, y no perdería el juego, ya que la película sería un éxito en taquilla y la actriz protagonista, debutante, recibiría el aplauso del público y de la crítica, y por lo que RKO le propondría a Hepburn para que firmara con ellos un contrato a largo plazo. A partir de ese momento el director George Cukor se convertiría también en su amigo, y en su larga trayectoria alcanzarían a compartir el rodaje de una decena de películas. Ese mismo año, con su segunda película,<em> Christopher strong, </em>la actriz sería considerada por la crítica como “una personalidad distinta, firme y auténtica”, y a pesar de que la película no generara mayores ingresos de taquilla. A esta película le siguió <em>Morning glory</em>, de ese mismo año, y en donde la actriz le dio vida a la aspirante a actriz, Eva Lovelace, y cuyo guion vio de casualidad sobre el escritorio de un productor, y al echarle una ojeada pensó que el papel le sentaría como anillo al dedo, por lo que no dejó de insistir para que se lo dieran a ella. No se equivocó, siendo así que, con apenas 26 años, y tras filmar apenas tres cintas, Katharine se alzaba con la codiciada estatuilla del Oscar (ceremonia a la que asistiría solamente en una ocasión). Todo parecía indicar que su carrera, que apenas comenzaba pero en la que ya se había consagrado en lo más alto, prometería en adelante un sinfín de éxitos y por el resto de su vida. Y así parecía luego de encarnar ese mismo año a Jo en la adaptación cinematográfica de <em>Little women</em><em>, </em>que no sólo se convertiría en uno de los grandes éxitos de la industria del cine hasta el momento, sino que le valdría el reconocimiento a la Mejor Actriz en el Festival de Cine de Venecia. Se sintió alcanzar la cumbre con este papel, uno de sus preferidos de toda su carrera, y esto dijo de su interpretación: “Desafío a cualquiera a que sea tan buena ‘Jo’ como yo lo fui.” Y pese a que todo parecía ya un camino de rosas, los siguientes filmes constituyeron un verdadero fracaso en taquilla y la imagen de la gran actriz de Hollywood comenzó a decolorarse. En 1934 filmará con RKO la película <em>Spitfire, </em>en la que será una de sus peores interpretaciones<em>. </em>Respecto a esta película, Hepburn confiesa haber conservado el poster publicitario pegado a las paredes de su cuarto, como un recordatorio de “humildad”. Para ese momento se le ocurrió que podría ponerse a prueba como actriz si regresaba a demostrarlo en vivo y sobre las tablas de un escenario de teatro. Fue así como aceptó el ofrecimiento de un director teatral venido a menos, y por un sueldo irrisorio se comprometió con la obra <em>The lake, </em>que en un comienzo se presentó en Washington, DC, y unas semanas después en New York, y que no resultó para nadie atractiva, deslustrando aún más la carrera actoral de Katharine. No aceptó continuar con una gira de burlas, negándose a llevar la obra a Chicago y prefiriendo pagar al director U$ 14.000 por renunciar a su contrato. RKO le propone protagonizar dos películas que no lograron ningún tipo de trascendencia: <em>The little minister </em>de 1934, y al año siguiente el drama romántico <em>Break of hearts</em><em>. </em>Ese mismo año cobra nuevos bríos luego de interpretar a una mujer codiciosa que aspira escalar en su estatus social en la película <em>Alice Adams, </em>uno de sus roles favoritos, y que le valió su segunda nominación a los Premios de la Academia. A Hepburn se le dio la posibilidad de ser ella quien eligiera su próximo proyecto, y para 1935 comparte por primera vez el plató con Cary Grant en la película <em>Sylvia Scarlett, </em>de su amigo el director George Cukor, y que no gozaría del agrado del público pese a las tantas expectativas. Al año siguiente un par de películas que tampoco tendrían éxito: <em>Mary of Scotland</em><em>, </em>y en donde Hepburn encarnaría a la legendaria María Estuardo, y la película <em>A woman rebels</em><em>. </em>Ese mismo año audicionó para el papel de Scarlett O’Hara en lo que se convertiría en un clásico del Séptimo Arte: <em>Lo que el viento se llevó. </em>El productor David O. Selznick le confesaría más tarde que la descalificó porque le faltaba el poderío sexual de otras actrices, y “no puedo ver a Rhett Butler persiguiéndote durante doce años”. Parecía que en su carrera se avecinaba el debacle. Esto no sólo por la falta de espectadores que antaño colmaban los cines para ir a verla, sino porque su personalidad estaba chocando con el público y quizás esta fuera también la razón de su descontento. Su carácter imponente desafiaba continuamente a la prensa, mostrándose en ocasiones irrespetuosa en sus declaraciones, y negándose muchas veces al cariño de los fanáticos que se acercaban a ella para pedirle un autógrafo. No gustaba de dar entrevistas, y por estos motivos era conocida en el gremio como “Katharine de Arrogancia”. La caracterizó siempre el hacer las cosas a su manera, saltándose protocolos y riñendo con el sistema que regía en el Hollywood de aquel entonces, confrontando a periodistas y rechazándolos para que no estuvieran entrometiéndose en sus intimidades, y siguiendo unas costumbres que poco contrastaban con la clásica y superficial estrella de cine. No le gustaba asistir a galas y en pocas ocasiones visitaba un restaurante, y sin embargo confesaría que siempre disfrutó secretamente el que los medios no la hubieran olvidado nunca. Nadie podría negar que se trataba de toda una celebridad, pero no por ello gozaba del aprecio de todos. A muchos les parecía escandalosa sus maneras un poco masculinas, que reflejaba en un estilo de vida en donde conducía camionetas, solía prescindir de maquillaje y vestía ropa informal, poco glamurosa, descomplicada y de un estilo más bien varonil, y que siempre acababa imponiéndose como una moda entre las tantas mujeres que veían en Hepburn el vivo ejemplo de la mujer empoderada y reconocida en un mundo timoneado por hombres. De hecho, el Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos le otorgó un premio en reconocimiento a su destacada influencia dentro del ámbito de la moda femenina. Siempre dijo abiertamente lo que opinaba con respecto a cualquier asunto, y esto le valdría más de un contradictor y enemigo: “Soy una personalidad como así también soy una actriz. Muéstrame a una actriz que no sea una personalidad y me mostrarás a una mujer que no es una estrella.” Apoyaba las ideologías de políticos socialistas -aunque nunca se confesara partidaria de los ideales comunistas-, y desde inicios de la década de los cuarenta sería incluida en el listado del Comité de Actividades Antiestadounidenses por mostrar su oposición al brote fanático de anticomunismo. No se andaba con medias tintas, defendía abiertamente a las minorías y a todo tipo de pensamiento liberal. Se mostraba a favor del derecho al aborto, y se preocupaba, como su madre, por el control de la natalidad y por el sufragio femenino. “Yo soy atea y eso es todo. Creo que no hay nada que podamos saber excepto que debemos ser amables con los demás y hacer lo que podamos por otras personas”, dijo en una entrevista. Era practicante de los principios de <em>Reverencia por la vida</em> descritos por el Nobel de Paz Albert Schweitzer, pero no promulgaba ninguna doctrina ni creía en el “más allá”, y por su firmeza en estas declaraciones contestatarias, la Asociación Humanista Estadounidense la premiaría con el Humanist Arts Award. Una dama notablemente elegante, espigada, cuello fino y pómulos angulosos, un poco ajeno a la belleza impactante de otras actrices coetáneas, y sin embargo su plus estaría siempre en su espíritu imponente y en el poderío que desplegaba con su talento. Su voz sería uno de sus mayores distintivos, una voz como de emperatriz, afianzada en sus textos, convencida de lo que debía decir y a pesar de que hiciera de tímida, y siempre verosímil. Sus movimientos medidos, inteligentes y enérgicos, ya fueran pausados o ágiles. Te hacía reír. Era cómica, chistosa cuando tenía que serlo, dramática todo el tiempo. Diferente, femenina, muy mujer, a la que se le notaba eso que llamamos pasión. Se mezclaba al extremo en cada uno de los proyectos en los que participaba, y en ocasiones se pasaba de entrometida sugiriendo a los guionistas o proponiéndole al director cómo debía dirigir y al vestuarista cómo vestirla. Escenografía, iluminación, fotografía, tenía que ver con todo y en especial con lo suyo: actuar. Calculadora, ensayaba cada uno de sus gestos y desplazamientos; no olvidaba jamás sus textos, e incluso se le reconocía porque solía memorizar también las líneas de sus compañeros de reparto, de los cuales alguno diría: “Trabajo, trabajo, trabajo. Puede trabajar hasta que todos caigan rendidos.” Se hacía controladora y muchos de sus compañeros se quejaban de su talante de “mandona”, y una de sus amigas la comparaba con una “maestra”. “Choco con gente tan peculiar de alguna manera, aunque no termino de entender por qué. Por supuesto, tengo un rostro angular, un cuerpo angular y, supongo, una personalidad angular que golpea a la gente.” Para ese entonces la actriz se definía como una “persona yo, yo y yo.” Pese a todo esto, nadie dijo nunca que no mantuvo siempre un sentido de cordialidad y compostura, culta, irónica y controvertida, humana y humilde. Debido a su creciente impopularidad, Katharine abandona Hollywood y el cine para probarse nuevamente en las tablas, esta vez en la adaptación teatral de la novela <em>Jane Eyre</em>, con la que realizaría una exitosa gira por el país, pero la cual no se presentaría nunca en Broadway. Para ese momento Howard Hughes, el dueño de RKO -productora con la que la actriz había realizado la mayoría de sus filmes-, puso los ojos en la estrella más incandescente de la industria, y fue entonces cuando comenzaron un intenso amorío. El magnate llegaría incluso a proponerle matrimonio, pero la actriz había tomado la determinación de enfocarse únicamente en sus proyectos laborales y no ceder nunca más a la tentación de casarse, y así lo cumplió. Pese a su determinación, las siguientes cuatro películas serían nuevamente un fracaso en taquilla: en 1937 <em>Quality Street </em>y <em>Damas del teatro </em>(esta última coprotagonizada por Ginger Rogers), y para 1938 de nuevo junto a Cary Grant en la comedia <em>Bringing up baby (La fiera de mi niña), </em>y <em>Vivir para gozar, </em>de ese mismo año<em>.</em> Luego de esta seguidilla de tropiezos el público no la perdonaría y sería incluida por la crítica como una de las actrices consideradas por la industria como “veneno de taquilla”. Para ese momento también se romperá la relación que venía manteniendo con Hughes, y así mismo no quiso involucrarse en una quinta decepción, rechazando la próxima película con RKO y pagando U$75.000 como sanción por incumplimiento de contrato. Esta jugada solamente podía permitírsela quien tuviera el poder y la fortuna de Katharine Hepburn, que para 1938 ya Columbia Pictures le habría ofrecido protagonizar por tercera vez junto a Cary Grant, esta vez en la película basada en la obra teatral <em>Holiday</em>, una comedia que la crítica calificaría de forma benévola, pero que alcanzó un buen número en taquilla. El siguiente proyecto que le ofrecían empezaba a mostrar una reducción considerable de su salario, por lo que prefirió ausentarse de momento de los estudios de cine para batirse otra vez de cara al público. En 1940, con la obra teatral <em>The Philadelphia story</em><em>, </em>Katharine regresará victoriosa para demostrar la gran actriz que parecía haberse perdido en los años anteriores. Junto a James Stewart, la obra se iría de gira por varios Estados logrando más de 400 funciones, y un tiempo después una segunda gira lograría presentarse cientos de veces más, convirtiéndose en una de las obras más exitosas de la década que recién comenzaba, y logrando batir récord de taquilla en el emblemático Radio City Music Hall. Tanto fue el éxito de la obra, que la RKO se animó a llevarla al cine al año siguiente, valiéndole a Hepburn una tercera nominación al Oscar, así como el New York Film Critics Circle Award en la categoría de Mejor Actriz. La crítica del momento consagraba así su redención: “Volvamos hacia atrás, Katie, todo está perdonado.” Esta apuesta representó para Hepburn un verdadero resurgimiento: “Le di vida y ella me dio de nuevo mi carrera”, diría respecto a su personaje, para luego seguir apostándole al mundo teatral con la exitosa obra <em>Sin amor</em>, un guion escrito para ella y que fue por dieciséis semanas consecutivas un contundente éxito taquillero. En 1942 Hepburn se da el lujo de elegir su siguiente proyecto, esta vez con la Metro Goldwyn-Mayer, sin sospechar que más allá del éxito que le valdría su cuarta nominación al Oscar, la gran conquista tras el filme <em>La mujer del año </em>sería la aparición de quien sería su coprotagonista en otras tantas películas, y así también como en la vida real, en una extraña relación amorosa que se prolongó por más de 25 años, hasta la muerte del actor. Spencer Tracy tenía 41 años cuando conoció en el plató a su compañera de reparto, una actriz siete años menor que ella, de talante lésbico y con sus uñas sucias, diría tiempo después. Por otro lado, a la coprotagonista le pareció enseguida un tipo “irresistible”. Sea como fuera, la pareja congenió, y en adelante la vida de ambos estaría estrechamente ligada. Hepburn parecía querer de un hombre en su vida, como alguien a quién cuidar, y quizás lo más conveniente sería un colega, un hombre casado, y con quien tuviera un compartir que, muchos cuestionan, no trascendió nunca a los asuntos carnales. La carrera actoral de Hepburn durante la década de los cuarenta declinó considerablemente, en gran parte por entregarse a los cuidados de su compañero sentimental, un tipo ansioso que no podía dormir y que tenía problemas con la bebida. La pareja evitaba ser vista en público, queriendo en lo posible preservar su intimidad. Y a pesar de que la relación era conocida por todos, y año tras año un motivo diferente de escándalo, Tracy permaneció casado, y por su parte Katharine jamás intervendría en su matrimonio, manteniéndose alejada de la esposa de Tracy y respetando siempre un distanciamiento, que incluso mantendría al no asistir al entierro de quien también fuera el amor de su vida. A pesar de que no convivieron juntos, la pareja parece haber llevado una historia de amor de la que igual quedará el registro fílmico que los unió en nueve películas. El amorío serviría como una excusa para que los hombres se mantuvieran al margen y no anduvieran codiciando a la actriz, y a ambos serviría para desmentir en parte lo que tanto se especuló siempre sobre sus inclinaciones sexuales: que ambos eran homosexuales. Lo cierto es que Katharine estaba “ciegamente enamorada” del actor, tal cual lo diría una de sus más íntimas amigas, y así también lo confesaría ella, luego de que se atreviera a tocar en público el tema de su amor con Tracy, y toda vez que la esposa de éste falleciera. Ella lo consentía como a un hijo depresivo, desdibujando esa actitud de mujer independiente y empoderada que todos conocían, y siguiendo los caprichos de un ser al que Katharine definió como a un hombre “torturado”, pero al que nunca dejó de amar. “Fue un sentimiento único el que tuve por Spencer. Habría hecho cualquier cosa por él”, confesó. Decía no saber por qué su tanto amor por este hombre, y que no supo ciertamente cuáles eran los sentimientos de Tracy hacia ella: “Sólo puedo decir que nunca podría haberlo dejado… pasamos 27 años juntos que fueron para mí la felicidad absoluta”. Por haber trascendido las pantallas, esta larga aventura es recordada como una de las más legendarias del cine. La evidente química desprendida entre Tracy y Hepburn parecía desbordarse a todas luces desde el telón de la pantalla. El público lo notó desde el primer encuentro y así mismo la industria, por lo que sería la Metro Goldwyn-Mayer la que tomó ventaja reuniéndolos en 1942 para la película <em>La llama sagrada. </em>Un año más tarde Hepburn figuró en un simple cameo en la película <em>Stage door canteen</em><em>. </em>Un año más tarde protagonizó el filme de alto presupuesto, <em>Dragon seed, </em>y para 1945 vuelve a reencontrarse con Tracy en la exitosa película basada en la obra teatral <em>Sin amor. </em>En 1946 grabó <em>Undercurrent</em><em>, </em>y un año después se desplaza al Viejo Oeste estadounidense para rodar su cuarta película con Tracy: <em>The sea of grass, </em>y que al igual que las otras películas donde aparecían juntos, ésta también sería un éxito en taquilla tanto a nivel nacional como internacional. Ese mismo año, luego de exigirse en el piano para interpretar a Clara Schuman en el filme <em>Song of love, </em>Hepburn empezaría a destacarse como una figura progresista, al declararse opositora del creciente movimiento anticomunista que estaba gestándose en Hollywood. Estas declaraciones la alejaron de las salas de cine por nueve meses, hasta que se le ofreció remplazar a Claudette Colbert en la película <em>State of the Union</em><em>, </em>de la cual ya estaba enterada dado que el coprotagonista sería su adorado Spencer Tracy. El éxito estaba garantizado, y para 1949 reaparecerían juntos y por tercer año consecutivo en una película que Katharine definió “perfecta para Tracy y para mí”: <em>La costilla de Adán. </em>Por ese entonces la actriz se mudaría a California, y allí daría inicio a una relación sentimental con el que fuera su representante, Leland Hayward, quien pese a estar casado le propondría a Hepburn que se divorciaría de su mujer si ella accedía a casarse con él. La relación duró cerca de cuatro años, tiempo en el cual la actriz, convencida de empeñar sus esfuerzos vitales para consagrarse en su carrera, no declinó en su promesa de permanecer alejada de los compromisos matrimoniales: “Me agradaba la idea de ser una personalidad autónoma”, manifestó años más tarde, consciente de que la maternidad implicaba dedicar un tiempo con el que ella, sencillamente, no contaba en esta vida que eligió: “Habría sido una madre terrible… básicamente porque soy un ser humano muy egoísta.” En enero de 1950 encarna al personaje de Rosalind en la obra de Shakespeare, <em>As you like it, </em>queriendo demostrarse a sí misma que podía batirse con lo más clásico de la dramaturgia: “Es mejor probar algo difícil y fracasar que actuar segura todo el tiempo”, decía luego de haber celebrado casi 150 funciones en el Teatro Cort de New York. Y pese a esto de probar nuevas cosas, a partir de entonces se dedicará a interpretar, casi con exclusividad, personajes que le sentarán perfectamente ya que parecieran retratarla a ella misma. En 1951 se desplazará al Congo y rodará junto a Humphrey Bogart su primera película en Technicolor, <em>The African Queen, </em>experiencia de la cual luego publicaría unas breves memorias, con anécdotas como aquella de que estuvo a punto de abandonar el rodaje por haber enfermado de disentería. Por esta interpretación Hepburn sería nominada por quinta vez a los Premios Oscar, y representó su primer éxito de taquilla desde la vez que se vio con su coprotagonista predilecto en <em>The Philadelphia story. </em>En 1952 volverá la fórmula ganadora Hepburn-Tracy con el filme <em>Pat and Mike</em>, que sería como todas las demás en las que estarían juntos un gran éxito de taquilla y una de las más recordadas del dúo ganador. Esta actuación le significaría a Katharine una nominación al Globo de Oro a la Mejor Actriz Comedia-Musical. Ese mismo año se trasladará a West End, Londres, y estará durante las próximas diez semanas participando de la obra escrita por George Bernard Shaw, <em>The millionairess. </em>Pese a confesarse nerviosa al comienzo de cada función, la obra sería un éxito en taquilla, e incluso la actriz intentó de forma infructuosa que la propuesta fuera llevada al cine. En ese momento se tomará dos años de descanso antes de retomar para 1955 con la película <em>Summertime, </em>un film grabado en Venecia y cuyo personaje ya parecía la apuesta reiterada de Hepburn, la de una mujer solterona y solitaria que encontrará su aventura de amor, y pese a lo cual recibiría una vez más la postulación para el Premio de la Academia, y para muchos la mejor interpretación de su carrera. Yendo y viniendo entre el teatro y el cine, al año siguiente se embarca en otro proyecto sobre las tablas, realizando una exitosa gira por Australia con la compañía teatral Old Vic, encarnando a Portia en <em>The merchant of Venice, </em>a Kate en <em>The taming of the shrew </em>y a Isabella en <em>Measure for measure. </em>Al año siguiente volverá a ser nominada al Oscar por la película que protagonizaría junto a Burt Lancaster, <em>The rainmaker</em>, y en donde nuevamente hacía de una “solterona necesitada de amor” y a la que ya el público reconocía con facilidad. Se estaba dejando encasillar en el mismo y repetido papel y ella lo sabía de sobra: “Me estaba interpretando a mí misma. No fue difícil para mí recrear a esas mujeres porque yo soy la tía soltera.” A Katharine se le criticó muchas veces su falta de versatilidad al momento de elegir sus papeles, por lo mucho que se parecían y contrastaban con su personalidad y hasta con su vida. Pocas veces se alejó de la mujer refinada, adinerada, a veces antipática, fuerte, segura de sí misma, inteligente, y sin embargo vulnerable en cierto grado y hasta el punto de ser humillada, en lo que algunos decían se trataba de “la fórmula para el éxito de Hepburn.” Ella misma admitiría que en su momento empezó a sentirse cómoda con cada uno de estos personajes y así lo reconoce en una entrevista: “Creo que soy siempre la misma. Tenía una personalidad muy definida y me gustaba el material que mostrara esa personalidad.” Ese mismo año de 1956 rodaría la que fuera considera por ella misma como la peor película de su vida, la inmemorable adaptación de la comedia <em>Ninotchka, </em>y que se titularía <em>The Iron Petticoat</em>, y un año después volvería al refugio seguro de Tracy protagonizando otra película juntos después de cinco años sin compartir el set: <em>Desk set. </em>Se distanciará dos años de las pantallas para reaparecer en la adaptación al cine de la novela de Tennessee Williams, <em>Suddenly, last summer, </em>y en donde compartiría el protagónico junto a la también legendaria Elizabeth Taylor, y que Hepburn describió como una “experiencia completamente amarga”. Filmada en Londres, la actriz no supo entenderse con el director Joseph L. Mankiewicz, y acabaría escupiéndole el rostro como una forma de manifestar su descontento en medio de una pelea. A pesar de la amarga experiencia, el filme sería aplaudido por el público y la crítica, y una vez más Katharine sorprendía al ser nominada al Premio Oscar por su interpretación de la siniestra Violet Venable. Este momento representó el momento de maduración de la actriz, que según su biógrafo describirá como “el período en el que realmente fue hacia sí misma”. “Se creo a sí misma para sobrevivir y prosperar en Hollywood. Y para ello tuvo que reinventarse no una, sino varias veces”, comentaría algún crítico, resaltando la capacidad de Hepburn para caer y ponerse de pie, soñar y frustrarse, sobreponerse, reinventarse y volver a triunfar una y otra vez, ser todas las mujeres en el cine y en la vida misma. “Ese terrible personaje que yo inventé”, sería como se describió. Vuelve al teatro presentándose con éxito en el American Shakespeare Theatre de Stratford, Connnecticut, encarnando a Beatrice en la obra teatral <em>Much ado about nothing, </em>a Viola en <em>Twelfth night </em>y a Cleopatra en <em>Antony and Cleopatra. </em>En 1961 Tennessee Williams escribió el guion de <em>The night of the iguana </em>pensando en que la actriz podría darle vida a su personaje, pero a pesar de sentirse alagada, Katharine fue honesta al rechazar la propuesta por no sentirse identificada con un papel que a la postre acabaría interpretando Bette Davis. Para 1962 Hepburn decidió aceptar un salario muy por debajo de lo que acostumbraba, queriendo desafiarse en la versión cinematográfica de <em>Long day’s journey into night, </em>basada en la obra teatral de Eugene O’Neil. Este papel sería uno de los que más le costaría interpretar, así como uno de sus preferidos y para varios el mejor de su carrera. El filme tuvo gran éxito y de nuevo sería nominada a la codiciada estatuilla de la Academia, y así mismo sería candidata en la categoría de Mejor Actriz en el Festival de Cine de Cannes. Hepburn dijo que esta película era “la más grande obra que este país haya producido jamás”. Katharine se confesaba orgullosa por haberle dado vida a Mary Tyrone, una adicta a la morfina y que ella describiría como “el papel femenino más desafiante en el drama estadounidense.” En la década de los sesenta Katharine ya no estaría tan activa como hasta entonces, y esto no porque le faltaran los alientos ni menos las ganas de continuar rodando películas y presentándose en los más destacados escenarios de todo el mundo, sino para cuidar la frágil salud de su inseparable amigo, quien debido a una enfermedad cardiaca se notaba cada vez más cercano a la muerte. Katharine se mudó a casa de Tracy ya que éste vivía solo desde hacía varios años, y a pesar de que nunca se divorciaría. Rodarían una última película juntos y la que fuera también la más exitosa de todas, <em>Guess who’s coming to dinner</em><em>, </em>y a cuya grabación Spencer Tracy sobreviviría apenas dos semanas. Hepburn tuvo que esperar 34 años para que esta vez se alzara con su segunda estatuilla del codiciado premio, dedicándolo por supuesto a la memoria de Tracy, cuyo nombre no dejó de figurar nunca arriba en la pantalla, por debajo del nombre de Katharine Hepburn y porque así mismo ella lo deseaba. Katharine confesaría después de sus ochenta años que aún no se había atrevido a ver la película. Luego de hacer una pausa durante meses, la actriz retoma su vida y elige uno de los tantos guiones que le ofrecieron durante su ausencia, y es así como la veremos en la Abadía de Montmajour, al sur de Francia, junto a Peter O’ Toole en la película <em>The lion of Winter, </em>encarnando a la legendaria Leonor de Aquitania y en un rol que consideró como “fascinante”, y que para muchos superaba todos sus trabajos anteriores. El filme estuvo opcionado a ganar el Oscar en casi todas las categorías, incluyendo a la Mejor Actriz, siendo ésta la tercera vez que Hepburn se alzaba con el premio, y esta vez por segunda vez consecutiva. Antes de terminada la década la veremos en <em>The madwoman of Chaillot</em><em>, </em>para luego retomar las tablas de Broadway en un musical sobre la vida de Coco Chanel, un reto en el que tendría que cantar, siendo que no era ése su fuerte. Sin embargo la obra tuvo una gran acogida y la crítica sería benévola con ella: “Lo que carecía en eufonía lo compensaba en agallas.” Katharine confiesa con su ironía particular que esta sería la primera vez que se sintió amada y apoyada por el público, y su actuación le valió una nominación al Premio Tony en la categoría a la Mejor Actriz de Musical. Reacia en un principio a participar en filmes para la televisión, la mayoría de sus proyectos en adelante se concentrarían en este género. En 1973 la veremos debutando en la pantalla chica con una producción de Tennessee Williams, <em>The glass Menagerie. </em>Todos querían verla desde sus casas, el rating registró lo más alto en audiencia y su papel de la trastornada Amanda Wingfield le valdría la nominación al Premio Emmy. Un año después, y ya más cordial y abierta con el mundo, Hepburn sorprende a todos presentándose a la gala de los Premios Oscar por vez primera en su vida. Lo haría para entregar a Lawrence Weingarten el premio en memoria de Irving Thalberg. El público se puso de pie tan solo verla, y ella aprovechó para bromear: “Estoy muy contenta de no haber escuchado a nadie gritar: ‘ya era hora’”. Dos años más tarde probaría de nuevo en esta modalidad con la película <em>Love among the ruins, </em>y esta vez sí se alzaría con el Premio Emmy. Antes de regresar al tablado con la obra <em>A matter of gravity, </em>Hepburn rodará junto a John Wayne la película de vaqueros <em>Rooster Cogburn. </em>Durante su gira sufriría una fractura de cadera, pero siguió presentándose en vivo en una silla de ruedas, y para ese mismo año es condecorada con el People’s Choice Award. En 1978, luego de tres años de ausencia, regresa al cine para filmar el fracaso que representó la película <em>Olly olly oxen free, </em>y en la cual Hepburn confesó haber participado ya que en una de las escenas su personaje tendría que montar en globo. Porque uno podría imaginar que esto era lo único que le faltaba a Katharine Hepburn en la vida, pero no, porque todavía quedaría un sinnúmero de triunfos y homenajes. En 1979 regresa a la televisión con la última película que rodaría con el director George Cukor, <em>The corn is green</em>, esta vez en Gales, y por la que sería nominada por tercera ocasión en los Premios Emmy. Ese año, indiscutible para cualquiera, la gran estrella es incluida en el Salón de la Fama del American Theatre, además de haber sido laureada por el Sindicato de Actores con un premio por su Trayectoria. Por aquellos días Katharine comenzaría a mostrar indicios de Parkinson, pero esto no la detendría para seguir cosechando éxitos, y la enfermedad no logró afectarla más que si acaso al final de sus días con un ligero cabeceo continuo, más no así sus capacidades mentales y cognitivas. La actriz decide tomarse un tiempo, y por esos días presenciará una obra teatral presentada en Broadway y de la cual quedaría prendida. Se propuso llevar al cine la producción <em>On golden pond </em>por la intensidad de sus personajes, una pareja de ancianos haciendo hasta lo imposible por sobrellevar sus días, y cuyo personaje femenino parecía ideal para ella. La actriz Jane Fonda era quien tenía los derechos de la obra, y sería ella misma quien le ofrecería el papel a Hepburn para que compartiera el protagonismo con su padre, el ya veterano y aclamado Henry Fonda. A los 74 años vemos a Katharine sumergiéndose en Squam lake y cantando a todo pulmón, exigiéndose a todo nivel, y su actuación destacaría nuevamente como una de las mejores de su carrera, representando para ella su cuarto Premio Oscar, y hasta el día de hoy la única en conseguir tal hazaña. Recibió su segunda nominación al premio BAFTA y en taquilla la película sería también un éxito, convirtiéndose en la segunda película con más espectadores del año de 1981. Inagotable, ese mismo año interpreta sobre el escenario a una alentada anciana en la obra teatral <em>The west side waltz, </em>y por la que sería nominada por segunda vez al Premio Tony. El <em>The New York Times </em>comentaba por esos días: “Una cosa misteriosa que incuestionablemente ha aprendido a hacer es a respirar vida en líneas que no la tienen.” La estrella que era Katharine brillaba con más luz que todas las demás de esa constelación hollywoodense, y así lo demostró una encuesta llevada a cabo por la revista <em>People, </em>que una vez más y por elección del público la homenajeaba con el People’s Choice Award. En 1984, junto a Nick Nolte, protagonizará una comedia negra que parecía prometer pero que en realidad quedaría para el olvido, y un año después se propone producir un documental sobre la vida de su querido Spencer Tracy. “He tenido suerte, he amado y he sido amada. ¿Verdad, Spencer?”, decía delante de las cámaras a un busto de arcilla del actor. Los años siguientes estaría dedicada a películas para la televisión que tuvieron poca trascendencia pero que mantuvo siempre activa a la actriz, que luego de culminar un proyecto amenazaba una y otra vez con que esta vez sí que sería el último. Y sin embargo regresaba una y otra, y otra vez. Su papel en <em>Mrs. Delafield wants to marry </em>de 1986 le valdría otra postulación al Emmy, y para 1988, ya casi octogenaria, compartirá el plató con su sobrina nieta en la comedia <em>Laura Lansing slept here</em><em>. </em>Para 1991 el mundo se enterará de sus más secretas revelaciones luego de la publicación de sus memorias, y que durante ese año encabezaría el listado de los <em>best-seller</em>: <em>Me: stories of my life. </em>Allí nos contaría sobre una relación furtiva con el realizador John Ford, un hombre casado, alcohólico y depresivo por el que cambiaría toda vez conociera al tipo casado, alcohólico y depresivo que era Spencer Tracy. En 1992 regresa a la televisión compartiendo el set de grabación con Ryan O’Neal en <em>The man upstairs</em><em>, </em>actuación que le valdría la nominación al Globo de Oro. Ya pasados los ochenta años la leyenda viva continuaba todavía muy viva, y así lo muestra en el documental que realizaron sobre ella en 1993, <em>All about me</em>, y en donde aún se le notaba enérgica practicando el tenis y nadando, desenvolviéndose con encanto en una nueva pasión que la tenía obsesionada, la de pintar, y mostrando una faceta más reposada para darse finalmente a conocer sin las obsesiones del pasado. Para ese momento comenzarían los achaques de la vejez, y sin embargo en 1994 la veríamos en su última aparición televisiva en la película <em>One Christmas</em><em>, </em>por el que recibiría una nominación al Premio del Sindicato de Actores, para despedirse de las cámaras ese mismo año, a sus 87, con <em>This can’t be loved</em>, y en donde junto a la compañía de Anthony Quinn, Katharine interpretaría a un personaje poco exigente que para muchos volvería a tratarse de sí misma, y que incluso estaría inspirada en su propia vida. Ese mismo año, seis décadas después de haber ganado su primera estatuilla del Oscar, aparecerá por última vez en <em>Love affair</em><em>, </em>siendo esta la única vez que participará en una película con un rol secundario, aparte de aquel cameo de la película<em> Stage door canteen. </em>No descansó hasta el día de su retiro, luego del cual se trasladó a Old Saybrook, Connecticut, y durante sus últimos años estaría en compañía de su biógrafo de cabecera, Scott Berg, a quien le estaría contando durante casi dos décadas los pormenores de su vida con todas sus principales anécdotas, y que sería recogido en un libro publicado, según lo convenido por Hepburn, una vez ya estuviera ella muerta: <em>Kate remembered</em><em>. </em>En 1996 una neumonía la llevaría a ser hospitalizada, y para el año siguiente se vio en un estado que a muchos le pareció crítico, mostrando unos primeros indicios de demencia senil. Sin embargo viviría más de un lustro para gozar de los tantos honores que el mundo le tenía reservado por sus tantos méritos. En 1999 el American Film Institute reconoce en esta actriz a la “mayor estrella femenina de todos los tiempos en la historia de Hollywood.” Abrazaba un final glorioso: “No le temo a la muerte. Debe de ser maravillosa, como un largo sueño.” Y resulta difícil imaginar que algún día moriría, que, si no era ella, nadie más podría alcanzar la eternidad. Cuesta creer que así fue, que a mediados de 2003, a los 96 años, Katharine Hepburn muere en Fenwick, Connecticut, debido a un tumor maligno en su garganta. Conforme a lo que había manifestado, no se llevó a cabo ninguna clase de ceremonia religiosa, y según lo dispuesto por su voluntad sus restos serían inhumados en el Cedar Hill Cemetery, en Hatford, junto a los de su hermano Tom. También había dicho que sus pertenencias fueran subastadas y tras lo cual la familia recaudaría casi seis millones de dólares. Después de su muerte el presidente George W. Bush dijo que Hepburn “será recordada como uno de los tesoros artísticos de la nación”. Y de ella se dijo ya todo: que su estilo de vida “rompió el molde” de lo convencional en la industria de Hollywood, aportándole “una nueva visión de las mujeres”, representando de cualquier forma a la “mujer moderna” del siglo XX. “Hay mujeres, y además está Kate. Hay actrices, y además está Hepburn”, apuntaban los periódicos. “Una mujer asertiva de la que las mujeres puedan aprender y observar”, diría la prensa; y un director comentaba así sobre su legado principal: “Lo que nos trajo fue un nuevo tipo de heroína -moderna e independiente-. Era hermosa, pero no se fio de eso.” Finalmente destacar esta otra nota: “Más que una estrella de cine, Katharine Hepburn fue la santa patrona de las mujeres estadounidenses independientes.” La consagración la obtendría luego de 66 años de carrera, tras la cual aparecería en 52 películas (8 de ellas para la televisión) y en más de una treintena de obras teatrales. Se permitió explorar distintos géneros y representar las más exigentes piezas de los principales dramaturgos estadounidense de su época y de los clásicos de todos los tiempos. Doce veces candidata al Premio de la Academia, Katharine Hepburn con sus cuatro estatuillas es la más ganadora de todos los tiempos. Insuperable, la número uno, sobran los motivos para reconocer en Katharine Hepburn a la más grande estrella del cine. Ícono cultural, ejemplo de feminidad, Hepburn es sin dudarlo una de aquellas mujeres que cambiaron al mundo debido a su influencia ejemplar dentro de su género. Y así se lo hizo sentir el mundo cuando estaba viva y también después de muerta. Unos días después de su muerte, y durante toda una noche de julio, las calles y los teatros de Broadway apagarían sus luces como un tributo que le rendían a la reina de las actrices. Parques y avenidas que llevan su nombre, monumentos que la recuerdan, instituciones en pro del movimiento feminista, la Medalla Katharine Hepburn que es otorgada cada año a las “mujeres cuyas vidas, trabajo y contribuciones encarnen la inteligencia, el manejo y la independencia de la actriz ganadora de cuatro premios Oscar”. Libros, artículos, reseñas, películas, obras teatrales, documentales y biografías sobre ella. Su obra está expuesta en galerías y exhibiciones, como ocurre permanentemente en el Centro de Artes Culturales Katharine Hepburn, lugar de formación actoral y un museo que recuerda a la actriz, o en la Biblioteca de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Biblioteca Pública de New York en donde se mantiene la principal colección de pertenencias de la mítica actriz. Su imagen aparece en un sello postal que homenajeaba a las “Leyendas de Hollywood”, y en el 2015 el British Film Institute compiló el enorme material completo de todo su inmenso legado. ¿Premios? Los ganó todos, y en todas partes, y repitió muchas veces, dejándonos también las mejores películas de todos los tiempos. Colmada de todos los honores, decía satisfecha de una vida envidiable por cualquier mortal: “Me gusta la vida y he sido muy afortunada, ¿por qué no habría de ser feliz?”</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Fri, 22 Sep 2023 19:34:00 +0000</pubDate>
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