<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/simon-mesa/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 05 Apr 2026 16:43:54 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Simón Mesa | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>“Un poeta” es la derrota de la literatura toda</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/un-poeta-es-la-derrota-de-la-literatura-toda/</link>
        <description><![CDATA[<p>También reí viendo esta película, pero la historia es más seria de lo que sugieren varias de sus escenas divertidas. Es que la vida, en el fondo, no es tan chistosa. Comentario con espoiler encubierto.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Fotos: cortesía Proimágenes. </em></p>



<p></p>



<p>La poesía no arregla el mundo; el dinero sí, incluso los malentendidos. Porque a veces la literatura no salva ni siquiera a aquellos que la hacen. Pero estamos aquí para celebrar la miserable vida de Oscar Restrepo.</p>



<p>¿De qué trata la película “Un poeta”? Yo pienso que las películas como los libros tratan de todo aquello que toque el alma de los espectadores. Se me antoja entonces que “Un poeta” es sobre la derrota más que sobre el fracaso. Una derrota que no es rotunda. Derrota y fracaso son cuestiones distintas. Creo que todos hemos pasado por ahí, sólo que para qué desandar los pasos.  </p>



<p>Pero “Un poeta” también es sobre la justicia como último consuelo. Pagar lo que no tienes para evitarte un pleito mayor o que tu reputación —¡já, como si a alguien le importara!— no se vea manchada.</p>



<p>Es una oda fugaz a Silva, a Bukowski, a Pizarnik y a tantos más. Triste sería no saber quiénes son (fueron) esos personajes. ¿Y qué importa si uno sabe o no sabe? ¿En qué cambian las cosas? ¿En qué cambia el mundo?</p>



<p>Viendo “Un poeta” me alegré al enterarme de que todavía los profesores ponen a los muchachos a leer poesía. Me alegré por Alejandra Pizarnik, aunque ella ya no está para alegrarse de que hay quienes la siguen leyendo después de que ella decidió cortar relaciones con este mundo, para no decirlo escabrosamente.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-14be57c9b72623ebea11a5dff29bbd7e"><em>no<br>las palabras<br>no hacen el amor<br>hacen la ausencia<br>si digo agua ¿beberé?<br>si digo pan ¿comeré?<br>en esta noche en este mundo<br>extraordinario silencio el de esta noche<br>lo que pasa con el alma es que no se ve<br>lo que pasa con la mente es que no se ve<br>lo que pasa con el espíritu es que no se ve</em> </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f37501221fe68db9e280896dad64f149"><em>¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?<br>ninguna palabra es visible (<strong>Del poema “En esta noche en este mundo” de Alejandra Pizarnik</strong>)</em></p>



<p>“Un poeta” es sobre el poeta bogotano José Asunción Silva, sólo si uno ha visto tan siquiera una fotografía de Silva. Está dibujado en el billete de $5 mil, cinco mil pesos que alcanzan para componer unas onces de afán, pero no para comprar su novela “Sobremesa”, por ejemplo; ni de segunda, porque cuesta $20 mil.</p>



<p>Mejor dicho, “Un poeta” no es sobre él, sino sobre los que son cómo él: <em>“esa pobre vida ajena perdida en el desbarrancadero del tiempo, en el pasado común sin fondo, más remoto, más brumoso, más insondable que el mío”,</em> como dijera Fernando Vallejo, en “Almas en pena, chapolas negras”.</p>



<p>“Un poeta” es sobre el escritor Charles Bukowski. Mejor dicho, no sobre él, sino sobre los que son como él: bebedores de tiempo completo. Si su literatura embriaga, es porque la escribió en los resquicios de su ebriedad. Es que transitar este mundo a palo seco es cosa jodida, debió pensar aquél en cualquier momento de sobriedad… agarrado de la botella.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-392516a01517b61b48176430d0b979f3"><strong><em>“Cuando bebes el mundo aún está ahí afuera, pero en ese momento no te tiene cogido del cuello”:</em></strong><strong> Charles Bukowski. </strong><strong></strong></p>



<p>“Un poeta” es sobre la poeta Alejandra Pizarnik. &nbsp;Mejor dicho, no sobre ella, sino sobre los que son como ella: ¿acaso una víctima de su genialidad poética o simplemente alguien que se siente culpable de existir en ese eterno sufrir que es la vida para muchos?</p>



<p>¿Es una película sobre la poesía? Yo diría que sí. Pero más que sobre poesía pienso que es sobre la literatura desahuciada y sobre los personas desahuciadas por la sociedad, esas a las que el mundo va arrinconando hasta que un día ya no existen, existiendo.</p>



<p>El protagonista es un hombre más cercano a la melancolía (a la melancolía severa si se quiere) que al fracaso. ¿Existe la melancolía o es un invento de los poetas para ser poetas?</p>



<p>Pensemos qué sería de la poesía sin la melancolía de los hombres que no encuentran más que palabras para escupir su melancolía ante de que la melancolía los consuma.</p>



<p>Ojalá que después de esta película los espectadores vayan detrás de Silva, de Bukowski y de Pizarnik. ¿Será mucho pedir?</p>



<p>No creo que “Un poeta” gane el Óscar a Mejor Película Extranjera. Creo que es una gran historia, no una historia extraordinaria. Personas como los protagonistas de esta cinta, están ahí, afuera, por millones, invisibles para el mundo, y es triste pensar que eso no cambiará.</p>



<p>Ya sabemos que la cinta del director colombiano Simón Mesa representará a Colombia en la alfombra roja, esa que nunca conocerán los poetas, porque los poetas son criaturas ajenas a las banalidades del mundo. Pero Óscar Restrepo ya se ganó el Óscar en nuestros corazones, así sea por la profunda lástima que nos produce. ¿Qué tan diferente puede ser esa lástima de la lástima que sentimos por nosotros mismos?&nbsp;</p>



<p>Viéndolo bien, no somos más que almas en pena.</p>



<p>“Un poeta” es sobre la salud mental que en realidad es el infierno que todos llevamos dentro, aunque en unos ese azufre arde con más fuerza: sean poetas o no sean poetas. Hay criaturas que parecieran estar pidiendo perdón por existir o permiso para existir. No sé, una de dos.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="745" height="912" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/27112520/ZETA-UN-POETA.jpg" alt="" class="wp-image-120845" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/27112520/ZETA-UN-POETA.jpg 745w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/27112520/ZETA-UN-POETA-245x300.jpg 245w" sizes="(max-width: 745px) 100vw, 745px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>El actor Ubeimar Ríos personifica al profesor Óscar Restrepo en la película colombiana &#8220;Un poeta&#8221;: Foto: cortesía Proimágenes. </em></p>



<p>Cuando las luces del teatro se encendieron, me quedé preguntando si Óscar Retrepo, el poeta de la película, será capaz de encontrar un atajo para llegar más rápido al otro lado, allá donde todos llegaremos de todas formas.</p>



<p>Es una película donde al caído caerle, pero menos mal está la plata que suele salvar a último momento: así fue en el pasado, no es diferente en el presente, y no lo será en el futuro. Tal vez necesitemos más billetes donde esté Silva que libros donde esté Silva. Las salvajadas que me hace decir este capitalismo salvaje.</p>



<p>“Un poeta” es sobre la autenticidad y la gente bienintencionada que no espera&nbsp;nada a cambio. ¿Y entonces para qué diablos sirven las buenas intenciones en un mundo lleno de malagradecidos?</p>



<p>Pero “Un poeta” es también la derrota de la literatura toda, en un tiempo en que los libros importan poco y los escritores menos. “Un poeta” es la derrota de una literatura que ya no conmueve ni convence; ni siquiera a aquellas criaturas como la estudiante Yurlady, la que tiene alma de poeta, aunque para ella son más importante sus uñas y los esmaltes. La poesía puede esperar, y ahí se quedará esperando.</p>



<p>Yurlady es el reflejo de un sistema que ha olvidado a los más pobres, a esos que necesitan dinero antes que poesía para sobrevivir en un medio donde las condiciones de vida son tan poderosamente precarias, que logran opacar el genio poeta que refulge en una niña común y corriente. Quizás se necesitan muchos profes Restrepo para descubrir el aura de la genialidad ajena.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ad7a142369b46f031d130916a7d93981"><em>“¿Cuántos años tendría yo entonces, cuando leí por primera vez a Silva? ¿Nueve? ¿Diez? ¿Once? Ya no me acuerdo. Me acuerdo que eran las seis de la tarde, cuando en Medellín oscurece, y que estaba en el vestíbulo de mi casa llorando por él, por sus versos, la milagrosa belleza de esos versos suyos que me inundaban el alma, y porque se mató, lo matamos, nosotros, Colombia toda que no tiene esperanza ni perdón”. <strong>(De la novela “Almas en pena, chapolas negras”, de Fernando Vallejo, biografía sobre el poeta José Asunción Silva).</strong></em></p>



<p>El tráiler dice que “es una película para llorar de la risa”. Pues no me parece.</p>



<p>“Un poeta” es la historia ya otras veces vista en películas como “Rodrigo D” o “La Vendedora de Rosas” (aunque sin las violencias extremas de éstas), cuyos finales ya conocemos. Esa Medellín (podría ser otra ciudad latinoamericana) que no se ha ido ni se irá. Porque la historia ya se ha contado y nada ha cambiado. Pasa lo mismo con los libros y la literatura. Las historias se han escrito y nada ha cambiado. A veces pienso que el mundo cambiará para bien cuando los intelectuales y los artistas y los escritores y los poetas reemplacen a los políticos. Con su poder no han cambiado la vida de nadie, suelen más bien empeorarla. Porque así son ellos: los políticos, digo.  </p>



<p>Cada vez hay menos lectores y un día los libros serán apenas una pieza de museo, si es que el polvo y las polillas no se los han tragado antes. Tal vez llegue el día en que nos hagamos conscientes de que ya no es necesario escribir libros ni poesía, sino más bien leer los que ya existen. Salvo cada nueva novela histórica que se escriba en el futuro sobre lo que pase en el presente, pareciera que todo lo demás ya está dicho. ¿Para qué más poetas, sino valoramos a los que ya partieron y a los quedan por ahí, cual fantasmas como Óscar?</p>



<p>Se podría hacer una encuesta a la salida de los teatros para saber cuántos espectadores saben que ese que está ahí, pegado en la pared, es el poeta José Asunción Silva; sí, el que se pegó un tiro en el corazón en la Bogotá de finales de 1800. Me gustaría conocer los resultados de esa encuesta.</p>



<p>Si después de ver “Un poeta” el espectador va en busca de Pizarnik, Bukowski o Silva, habrán ganado la literatura y la poesía; entonces, la película ya no será más sobre el fracaso ni la derrota.</p>



<p>Queda a la imaginación del espectador especular sobre cuál será el destino del poeta de la película después de ese día en que hizo, como Silva, una marca en el sitio del pecho donde presume queda el corazón. Al fin de cuentas lo único que él quiere es ser poeta, y ya sabemos cuál es un destino posible para los poetas y también para los no poetas.</p>



<p>Vayan a verla, vale la pena.</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="UN POETA I Tráiler oficial I Estreno nacional 28 de agosto (2025)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/Nhv4C9qlD20?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120843</guid>
        <pubDate>Sun, 28 Sep 2025 12:18:22 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/28071454/ZETA-UN-POETA-PORTADA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Un poeta” es la derrota de la literatura toda]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>«Un poeta» o de la fragilidad humana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-peaton/un-poeta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una reflexión de Albeiro Guiral sobre la aclamada película de Simón Mesa.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Aunque pudiera parecer que Simón Mesa en su nueva película se mofa con facilidad de los poetas en general, con sus luces y sus sombras, y con muchos de sus matices, creo que<strong> la película como toda obra de arte resiste múltiples lecturas</strong>, y que quedarse en el humor, y en el argumento mismo, es conformarse con el chiste fácil que es sólo una de sus capas y tal vez la más superficial.</p>



<p>Porque si bien la película nos muestra de entrada a un poeta fracasado de 54 años que vive con su mamá, que abandonó su hija para poder dedicarse a ver pasar las nubes, que se sustenta de andar prestando cinco mil pesos cada tanto, y que según el director en una entrevista para <em>El País</em> del 28 de agosto, es la personificación de sus propios temores, este personaje, Óscar Restrepo, encarnado por Ubeimar Ríos, actor natural, y poeta fuera de la pantalla, podría ser cualquier persona, y siento que <strong>el filme más que satirizar la condición de cierto tipo de artista, o de los artistas caídos en el fracaso y en el alcohol, nos habla con profundidad de la condición humana</strong>, de nuestra innegable fragilidad, y del nefasto inconveniente de nacer en Colombia, en cualquier momento de su historia, y más en la posteridad de los carteles del narcotráfico.</p>



<p>Pues si es indiscutible que en Colombia ha habido todo tipo de poetas, los nadaístas que luego fueron uribistas, por ejemplo, o evangélicos, lo que es peor; los que intentaron sobornar a un juez enviándole un fajo de billetes en una caja llena de libros de poesía… entre otros tristes ejemplos de nuestra fauna nacional, es de conocimiento popular, diríase universal, que <strong>los poetas como tal son inofensivos</strong>. Como queda demostrado en la película, son ellos mismos sus peores enemigos y sólo podrían hacerse daño a sí mismos y su existencia etérea no podría ser uno de los problemas estructurales de Colombia…</p>



<p><strong>Nadie vive de la poesía, pero de los poetas sí se alimenta el desencanto, la depresión y el sinsentido</strong>. Doy fe. Algunos se han dedicado a ser profesores, y por más desprestigio que ellos mismos sientan por este oficio, bastaría recordarles que poetas y profesores de colegio, también lo fueron el ya mítico <strong>César Vallejo</strong>, <strong>Gabriela Mistral</strong>, <strong>Idea Villarino</strong>, <strong>Antonio Machado </strong>y hasta <strong>Nicanor Parra</strong>, dentro de una lista interminable, y que aunque hayan muerto de hambre, literalmente, o en el exilio, con todos sus laureles, <strong>no los mató la poesía, sino la guerra y la precariedad</strong> en que viven los artistas, la impotencia intrínseca de los creadores de no poder subsistir de su arte, impotencia que lleva a Óscar Restrepo al alcoholismo y a la desilusión. Circunstancias que han llevado a millares de personas en general en el país a vivir también en ese desencanto, porque en Colombia la desesperanza no distingue de oficios o profesiones, porque la violencia nos ha castigado por igual.</p>



<p><strong><em>Un poeta</em>, asimismo, cuestiona con elegancia a los burócratas, y creo que los cuestiona más que a los poetas mismos</strong>. Quién que la haya visto no habrá asociado a los gestores del festival de poesía que en ella aparecen con el director de la <strong>Casa de Poesía Silva</strong>, institución fundada por la inmensa <strong>María Mercedes Carranza</strong> en homenaje de <strong>José Asunción Silva</strong>, nada más y nada menos, patrono de la película, y que hoy en día es un nido de corrupción como la peor oficina de cualquier politiquero, donde le han adeudado por años los pagos a sus trabajadores, y donde la poesía dejó de ser hace tiempo el espíritu que se pasea por sus instalaciones sagradas para darle paso al fantasma del dinero, pues su encargado, al parecer, no heredó ni una sola raya del tigre de su padre.</p>



<p>Por otro lado, es de destacar que Medellín en la cinta aparezca sin armas y sin narcos, y que Mesa nos narre otra realidad, aunque también violenta, pero sí alejada de los lugares comunes de nuestro cine. La película fue rodada en formato de 16 milímetros y es un poema visual, nada tan poético como ver a Medellín con el grano de lo analógico. <strong>La película, visualmente hablando, es un poema</strong>. </p>



<p>Una elegía, si se piensa en que Yurlady y Daniela representan a miles de jovencitas de la ciudad abandonadas por sus padres, y por el Estado, que viven en condiciones de hacinamiento deplorables, y que a pesar de todo tienen conciencia de que su salvación nada tiene que ver con la poesía, ni con el sueño de ser grandes poetas, o sea: su salvación nada tiene que ver con la educación, sino con la posibilidad tangible de ver a sus familias en paz, en tranquilidad, obteniendo su mínimo vital y, ojalá, y esto ya es una plegaria mía, aleladas de la terrible exposición al turismo sexual.</p>



<p>En fin, <em>Un poeta</em> narra el drama de los artistas en general en medio del desencanto como consecuencia de las condiciones sociopolíticas de un país de arpías como Colombia, y desvela su humanidad, mostrándonos cuán frágiles son, y nos recuerda que dentro de ellos pueden cohabitar ángeles y demonios, y que algunos son nada más que demonios, por talentosos y reconocidos que sean. Los poetas que organizan recitales para acosar a las jovencitas. Los padres que abandonan a sus hijas o hijos. Su problema no es ser poetas, es ser hombres, u hombres violentos.</p>



<p>En mi caso, pese a todo, prefiero celebrar la vida de todos los anónimos Óscar Restrepo que hay en el país, viviendo de los oficios más disímiles en sus propios pueblos, alejados del asqueroso mundillo literario. Prefiero celebrar la vida de todas las anónimas Yurlady que escriben poemas, en sus pupitres de colegio, sobre las sábanas que se secan en sus patios, y sobre los colores de su habitación de comuna en la loma, sin esperar protagonismo de ningún tipo, y no celebrar nunca a los burócratas que, sean poetas o no, viven de nuestra sangre. A los burócratas que sin acercarse en lo más mínimo a la grandeza de García Márquez sí viven convencidos de ser como él.</p>



<p>Y, como esta reseña sólo la leen poetas, porque <strong>en Colombia a nadie le importan los poetas</strong>, salvo a ellos mismos, me despido con estos versos de <strong>José Emilio Pacheco</strong> que, creo, encierran bien lo que les he querido decir hasta ahora: “Dijo Cernuda que ningún país/ ha soportado a sus poetas vivos./ Pero está bien así:/ ¿No es peor destino/ ser el Poeta Nacional/ a quien saludan todos en la calle?”</p>



<p><strong>Albeiro Guiral</strong><br><a href="https://www.instagram.com/amguiral/">www.instagram.com/amguiral</a></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Albeiro Guiral</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>El Peatón</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120051</guid>
        <pubDate>Thu, 04 Sep 2025 15:25:55 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/04082857/Un-poeta-Simon-Mesa-Albeiro-Guiral.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[«Un poeta» o de la fragilidad humana]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Albeiro Guiral</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>