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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Wed, 15 Apr 2026 17:05:54 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Santander | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Diego Fonnegra, el Guardián de la Memoria del General Santander: La Ley Frente a la Épica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/diego-fonnegra-el-guardian-de-la-memoria-del-general-santander-la-ley-frente-a-la-epica/</link>
        <description><![CDATA[<p>A raíz de mis dos conversaciones con Diego Fonnegra sobre el propósito del museo y su lucha por la memoria, yo interpreto y parafraseo su visión central: Colombia necesita a Santander ahora más que nunca. La narrativa histórica dominante, como me recalcó Diego, tiende a glorificar la gesta militar de Bolívar, el carisma, el sueño continental. Esta visión omite la obra civilista que le dio forma a la Gran Colombia.</p>
<p>Santander fue el constructor de nuestra institucionalidad. Mientras el Libertador soñaba con proyectos vitalicios y gobiernos centralizados, el Hombre de las Leyes se concentró en la tarea menos glamurosa, aunque más esencial: la fundación de la República sobre la base de la Constitución y la separación de poderes. Su legado nos recuerda que una Nación fuerte no depende de un líder mesiánico.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por Mar Candela</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-1024x576.jpg" alt="Diego Fonnegra, el guardián de la memoria de Francisco de Paula Santander" class="wp-image-122498" style="width:36px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16153311/museo.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Hoy, en una ciudad donde los museos suelen tener amplia visibilidad, este espacio parece contar con menos aliados y divulgadores. Me pregunto por qué. ¿Será que la historia contada desde lo íntimo, desde lo familiar, necesita nuevos caminos para ser escuchada?

Lo cierto es que este museo ofrece una experiencia distinta: la de la memoria tejida con afecto, paciencia y compromiso. Por eso, esta columna es una invitación a quienes aman la historia, la educación y la justicia, a acercarse a este lugar. A escuchar a Diego. A dejarse tocar por su relato. Porque cuidar la memoria también es cuidar el país.</figcaption></figure>



<p>En medio de la fiebre histórica y la constante tensión política que vive Colombia, hemos vuelto a caer en la trampa del maniqueísmo: o estás con Bolívar o estás contra él. Esta cruzada épica nos hace olvidar al arquitecto de la República, al &#8220;Hombre de las Leyes&#8221; que nos puso a funcionar: <strong>Francisco de Paula Santander</strong>. Necesitamos urgentemente equilibrar la balanza en la <strong>Nación</strong>.</p>



<p>Tuve la oportunidad de dialogar con <strong>Diego Fonnegra</strong> en dos ocasiones, y a través de esas conversaciones entendí que el verdadero campo de batalla no es el militar, sino el de la memoria. La <strong>Casa Museo Francisco de Paula Santander</strong> no está en el centro histórico, sino en la antigua <strong>Hacienda El Cedro</strong>, al nororiente de Bogotá (Carrera 7 No. 150-21). Es una casona campesina del siglo XVII, con estilo colonial andaluz, paredes de tapia pisada, que respira más de 400 años de historia de la Sabana. No es un museo estatal, sino un lugar íntimo, tejido a pulso por Diego y su familia, un claro ejemplo de resistencia patrimonial.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Diego Fonnegra, El guardián de la memoria del general Santander. Por Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/crC0wsVk5GA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El Corazón Abierto de la Historia Viva</h3>



<p>El museo es el hogar de un legado que <strong>Diego Fonnegra, su custodio, y yo interpretamos</strong> como una necesidad histórica. Él, con más de 70 años, es el principal guardián. Su perfil como <strong>historiador, visionario y exfuncionario público</strong> que trabajó en la transformación de la Dirección de Turismo en el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, da un peso especial a su labor de defensor del territorio y de la memoria. <strong>Su pasión es lo que desarma mi propio cinismo</strong> sobre la gestión de la memoria nacional. Es un lugar que está vivo, y gran parte de su magia reside en las <strong>maquetas vivientes</strong> que Diego, con su voz especial y profundamente conmovedora, hace viajar a todas las personas en el tiempo a la época.</p>



<p><strong>Parafraseando a Diego,</strong> él afirma con firmeza que todas las personas en Colombia necesitamos conocer esta otra memoria. Comprender que Simón Bolívar es una parte de la historia. Entender que <strong>Santander fue fundamental en la construcción de lo que hoy somos como Nación</strong>. Su preocupación es palpable: abre el corazón del museo a niños y jóvenes, profundamente preocupado por la falta de <strong>divulgadores serios</strong> de la historia y la memoria. Mantiene las puertas abiertas para encontrarse con quienes quieran realmente la historia completa del país.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">La Batalla Grande: Instituciones vs. Caudillismo</h3>



<p>A raíz de mis dos conversaciones con Diego Fonnegra sobre el propósito del museo y su lucha por la memoria, <strong>yo interpreto y parafraseo su visión central</strong>: Colombia necesita a Santander ahora más que nunca. La narrativa histórica dominante, <strong>como me recalcó Diego</strong>, tiende a glorificar la gesta militar de Bolívar, el carisma, el sueño continental. Esta visión omite la obra civilista que le dio forma a la Gran Colombia.</p>



<p>Santander fue el constructor de nuestra institucionalidad. Mientras el Libertador soñaba con proyectos vitalicios y gobiernos centralizados, el <em>Hombre de las Leyes</em> se concentró en la tarea menos glamurosa, aunque más esencial: <strong>la fundación de la República sobre la base de la Constitución y la separación de poderes</strong>. Su legado nos recuerda que una <strong>Nación</strong> fuerte no depende de un líder mesiánico.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Feminismo Artesanal y la Memoria de las Mujeres</h3>



<p>Como ciudadana y como feminista, me intriga profundamente la historia detrás de los héroes, especialmente la de las mujeres que los rodearon. Me llena de ilusión que la Casa Museo sea una esquinita de historia que se ha mantenido con esfuerzo personal, familiar y social, a pesar de que ha tenido que difuminarse entre los intereses partidistas y los comerciales. <strong>Yo creo</strong> que nuestro deber es recobrar ese hábito de buscar la memoria.</p>



<p>Queremos conocer a esas otras mujeres que fueron claves, cuyos nombres están verificados en fuentes históricas. Es un ejercicio de <strong>Feminismo Artesanal</strong>, buscando los hilos de la historia que cosieron <strong>Manuela Antonia de Omaña y Rodríguez</strong> (su madre, nacida en 1768); su esposa, <strong>Sixta Pontón Piedrahita</strong>; y sus hijas, <strong>Clementina Santander Pontón</strong> y <strong>Sixta Tulia Santander Pontón</strong>. Ellas, aunque no se autodenominaban feministas, sí que lo fueron en sus roles, defendiendo y sosteniendo un legado que hoy podemos visitar.</p>



<p>La historia de Bolívar ya la conozco. Me intriga que tanto sea cierto y que tanto sea fantasía en la historia de las mujeres de la época, como pasó con las Ibáñez, vendidas por una novela con la fantasía del erotismo, sacando de contexto su gran valor en la historia de la <strong>Nación</strong>. Basta con escuchar a Diego Fonnegra para querer conocer más sobre esta parte esencial de la historia.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El Llamamiento: La Resiliencia de la Memoria</h3>



<p>Quiero como educomunicadora tener la oportunidad de conocer la otra historia y a esas mujeres que no se mencionan tanto. Esta columna es una invitación a la <strong>Resiliencia de la Memoria</strong>. Hago un llamado a <strong>todas las personas</strong>, especialmente a los estudiantes de historia, a proponer actividades educativas en este museo. Me encantaría ver a estudiantes de historia proponer actividades educativas que reactiven este espacio. Es un acto de <strong>justicia histórica</strong> y de <strong>justicia cognitiva</strong> darle a Santander el espacio que merece.</p>



<p>Acérquense a la Casa Museo Santander. Escuchen a Diego Fonnegra. Dejen que su relato detone nuevas preguntas. Cuidar la memoria del <strong>Organizador de la Victoria</strong> y el <strong>Padre de las Leyes</strong> es un acto de resistencia civil que nos enseña a valorar la República que construimos.</p>



<p>Para conocer de cerca el trabajo de Diego Fonnegra y la historia de la casona, puedes una  <a href="https://www.youtube.com/watch?v=OkeZyITC7gU">Entrevista con Diego Fonnegra: “El inquilino de la casona”</a>.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122497</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Nov 2025 20:38:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Diego Fonnegra, el Guardián de la Memoria del General Santander: La Ley Frente a la Épica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El maestro como guía: el poder transformador de la pedagogía</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/hypomnemata/el-maestro-como-guia-el-poder-transformador-de-la-pedagogia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tómese un niño cualquiera, digo, tómese desde su estado embrionario, aplíquesele la pedagogía sociológica y saldrá un genio. El genio se hace, diga el refrán lo que quiera; [&#8230;] y lo demostraré.</p>
<p>~Miguel de Unamuno. Amor y pedagogía</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Estas palabras, dichas por don Avito Carrascal, antes de salir a buscar a la futura madre de su hijo-genio, pone en evidencia el problema pedagógico al que este  ensayo  pretende  aproximarse  ¿Qué  es  educar?  ¿Cuáles son sus finalidades? ¿Cuáles son sus estrategias?  El  personaje  de  Unamuno  se  empeña  en  crear  un ser superior y genial a quien la sociedad tendrá que alabar por su capacidad intelectual. Para lograrlo, le reprime de toda clase de afectos y le impone el conocimiento  científico.  Riñe  con  su  esposa  cuando  lo  mima y no le tiene permitido leer poesía. Su experimento es un fracaso. El joven crece, pero de nada le sirve el saber enciclopédico que ha adquirido; queda incapacitado para la vida.</p>



<p>Se  cree  que  la  educación  corresponde  a  inventar un hombre nuevo que incremente sus competencias, que mejore individualmente, sin tener en cuenta que el sujeto es educable por, y para ser parte de una sociedad, como dice Vigotski (22). Educar, desde este punto de vista, se refiere a lo que menciona Domingo Bazán:  “Dotar  de  personalidad  social  a  los  actores,  transmitir saberes y conocimientos considerados culturalmente legítimos, preparar para el mundo laboral,  formar  a  los  futuros  líderes  y  ciudadanos,  entre  otras” (55).</p>



<p>El sujeto al ser educado se le otorgan las herramientas de orden instrumental y de valor, que le ayudan a vivir en sociedad. Estos conocimientos, como se ve, no son meramente prácticos sino que tienen que ver con el desempeño social que el estudiante hará de ellos. De nada sirve saber historia si no se reflexiona e  interpretan  los  cambios  culturales  que  subyacen  de los momentos históricos. La matemática no cumple  su  labor  si  no  se  la  relaciona  con  las  otras  áreas  del  conocimiento.  Delors  lo  explicita  diciendo:  “Se  puede, en mi opinión, afirmar que el futuro pertenecerá a los que mejor sepan crear, transmitir, absorber y aplicar los conocimientos”. (45)</p>



<p>Este   autor   cita   a   la   Comisión   Internacional   sobre  Educación  para  el  siglo  xxi  cuando  nombra  los cuatro pilares de la educación: enseñar a conocer, enseñar a hacer, enseñar a ser y enseñar a convivir. En estos  cuatro  preceptos  se  centra  la  tarea  y  el  reto  de  la educación en la actualidad. Formar un ciudadano que quiera aprender y se sienta complacido al hacerlo, que aprenda algún oficio sobre un área específica que lo ayude a ser exitoso profesionalmente, que desarrolle  sus  atributos  a  través  de  la  responsabilidad  y  del  conocimiento  de  sí  mismo  y,  por  último,  que  sepa  vivir en sociedad, que comprenda a los demás como seres distintos y a la vez complementarios.</p>



<p>El concepto de individualidad que malentiende don Carrascal al pensar que su hijo debe ser egoísta: “Sé ilógico a sus ojos, le dice, hasta que renunciando a clasificarte se digan: es él, Apolodoro Carrascal, espe-cie única”, tiene que ver con lo que plantea el m.e.n: “La  subjetividad,  en  consecuencia,  se  abre  a  las  dos  dimensiones  antes  señaladas:  la  subjetividad  individual o el autoconocimiento, y la autoestima personal y  la  subjetividad  colectiva,  como  parte  de  un  todo,  desde  los  diferentes  niveles  de  interacción  social”.  (56 -57)</p>



<p>Entonces,  si  la  educación  tiene  como  propósito  esencial  formar  al  ciudadano  en  todos  los  aspectos,  es  innegable  que  esta  debe  corresponder  a  las  necesidades individuales y sociales que correspondan a la cultura en que está inmerso. El fin de educar debería ser: “Añadir una segunda naturaleza que concilie las necesidades  y  aspiraciones  individuales  con  el  bienestar de la sociedad”. (Franco 152)</p>



<p>Esta responsabilidad social le permitirá al sujeto transformar  su  entorno.  Bazán  dice  que  “la  escuela  es vista como el lugar donde se hereda la sociedad y donde se construye una sociedad mejor” (60). Quiere decir  que  el  saber  instrumental  no  es  suficiente  y  si  ese fuera el objetivo de la educación, la tarea del educando consistiría en repetir fechas y datos históricos sin relación con el presente. La educación intenta perfeccionar intencionalmente las facultades humanas a favor de la comunidad. </p>



<p>Para  llevar  a  cabo  esta  tarea,  es  necesaria  una  reflexión sobre el desarrollo del pensamiento crítico y creativo del estudiante. Pues, es mediante éste que el sujeto reconstruirá la sociedad. Los alumnos, dice José Manuel Franco: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Tienen  el  deber  no  sólo  de  reproducirla  [su  cultura],  sino  de  mejorarla.  Eso  dependerá,  en  parte,  de  la  creatividad  del  maestro  para  generar  espacios  de  aprendizaje que le permitan al joven [&#8230;] usar el entendimiento o la inteligencia sin la dirección o tutela de otro. (151)</p>
</blockquote>



<p>De  esta  manera,  se  ve  cómo  los  fundamentos  pedagógicos  tratados  encaminan  a  los  conceptos  de  autonomía  y  solidaridad  como  lineamientos  necesarios para que el alumno, por medio de la crítica y la creatividad, proponga un nuevo orden social más equitativo, justo y democrático. En esta característica se centra su responsabilidad social. </p>



<p>Sin  embargo,  surge  la  pregunta  sobre  el  papel  que desempeña el maestro en el desarrollo de la creatividad  de  sus  alumnos.  Don  Carrascal  impone  sus  decisiones a la fuerza, educa a su hijo a partir de un capricho y cree tener poder total sobre él. Su poder se basa en la autoridad de padre y científico. Su hijo es su conejillo de indias. Sin embargo, no es consecuente con  lo  que  enseña.  Le  impide  a  su  hijo  enamorarse,  pero él ama a su esposa. Le prohíbe la religión, pero él sigue algunas convicciones religiosas “por costumbre”. Esto hace que su hijo, en la madurez, le pierda el respeto e intente enfrentársele; cuando le dice que se ha enamorado el padre le contesta:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8211; ¿Y quién te ha mandado enamorarte &#8211;</p>



<p>-¿Quién? El amor, o si quieres el determinismo psíquico, ese que me has enseñado. </p>



<p>El padre,  tocado  en  lo  vivo  por  este  argumento,  ex-clama:</p>



<p>-¡El  amor!,  siempre  el  amor  atravesándose  en  las  grandes empresas&#8230; El amor es anti-pedagógico, an-ti-sociológico, anticientífico anti&#8230; todo. (152)</p>
</blockquote>



<p>Esto  lleva  a  reflexionar  sobre  cómo  la  imagen  del maestro influye en la formación de sus alumnos. El docente no debería tener un perfil autoritario que se  base  únicamente  en  las  relaciones  de  poder.  Esta  coerción no sería consecuente con la función educadora  de  la  que  se  ha  hablado  anteriormente,  puesto  que, la opresión no generaría el pensamiento crítico y creativo, y mucho menos educaría en valores a la persona. Los Lineamientos Curriculares de la Educación Ética y Valores Humanos problematizan esta práctica diciendo que:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>El  autoritarismo,  el  trato  irrespetuoso,  las  prácticas  pedagógicas pasivas, la ausencia de un espíritu investigativo y científico, continúan siendo preocupación de todos los que estamos deseosos de lograr para el país una educación a tono con el espíritu de la época. (M.E.N. 61-62)</p>
</blockquote>



<p>La solución es clara: el maestro debe imponerse sobre sus estudiantes de una forma más significativa y acorde con los objetivos que plantea la reflexión sobre el quehacer pedagógico. A este respecto, José Manuel Franco, citando a Hinchey, dice:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Dos ideas claves para la enseñanza se han ido afianzando  desde  algún  tiempo:  la  primera  es  que  los  maestros  necesitan  asumir  su  liderazgo  si  se  quiere  que  los  esfuerzos  para  mejorar  la  educación  tengan  éxito;  la  segunda  es  que  los  maestros  deben  asumir  su liderazgo si la docencia aspira a ser aceptada como una profesión. (83-84)</p>
</blockquote>



<p>La  nueva  idea  de  sociedad  posmoderna  exige  una nueva manera de acercarse al alumno. La autoridad en el docente debilita; el liderazgo, por el contrario, fortalece los actos pedagógicos que se emprenden. Los  docentes  que  reflexionan  acerca  de  su  liderazgo  en la institución y en el aula con sus alumnos, además de ser creativos, inspiran, motivan, promueven el trabajo en equipo, etcétera. Todo esto desde la confianza y la credibilidad. La práctica pedagógica debería ejercerse desde el respeto y la credibilidad que el maestro les despierte a sus alumnos, y no desde la imposición tenaz de una calificación o una reprimenda. </p>



<p>Miguel de Unamuno se encargó de mostrarnos que  don  Avito  Carrascal  se  equivocó  al  querer  educar  a  su  hijo  sin  objetivos  sociales  específicos,  con  una  autoridad  sin  sentido,  sin  valores  comunitarios  e intentando separarlo de las emociones inherentes a la persona. Fracasa. </p>



<p>Hay  que  reflexionar  la  labor  docente  constantemente,  nutrirse  experiencias,  equivocarse,  estudiar,  investigar  para  que  no  tengamos  de  escuchar  la  lamentable  respuesta  de  Apolodoro,  hijo  de  don  Carrascal, cuando le dicen:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>-Mira, Apolodoro, tú no estás bueno, tú tienes algo, algún mal interior del que ni tú mismo sospechas, y es menester que el médico te examine.</p>



<p>-Sí, ya te entiendo y sé lo que crees que tengo, pero es otra cosa; conozco mi enfermedad.</p>



<p>-Sí, el amor.</p>



<p>-No, la pedagogía. (154)</p>
</blockquote>



<p></p>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<p>Bazán,  Domingo.  El  oficio  del  pedagogo.  Argentina:  Homo  Sapiens Ediciones Rosario, 2008. Impreso.</p>



<p>Delors, Jacques. “Hacia la educación para todos a los largo de toda la vida”. Hacia dónde se dirigen los valores. Ed. Jérôme Bindé. México: Fondo de Cultura Económica, 2010. Impreso.</p>



<p>Franco, José. “Habilidades de liderazgo de docentes de 11° de  un  Colegio  Privado  de  Bucaramanga,  Colombia,  medidas  por  el  inventario  de  prácticas  de  liderazgo  (lpi)”. Temas III.2 (2008). Web. 7 de enero de 2017.</p>



<p>&#8212;. “El saber pedagógico del maestro como fundamento de la acción creativa y formativa en el aula de clase”. Docencia universitaria II (2010). Web. 7 de enero de 2017.</p>



<p>M.E.N. Lineamientos  curriculares.  Educación  ética  y  valores  humanos. Bogotá: M.E.N, 1998. Impreso.</p>



<p>De Unamuno, Miguel. Amor y pedagogía. España: Vincens Vives, 2008. Impreso.</p>



<p>Vigotski, Lev. El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Editorial Crítica, 1999. Impreso.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Jorge Eliécer Pacheco Gualdrón</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Hypomnémata</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100819</guid>
        <pubDate>Wed, 15 May 2024 14:24:32 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>[CRÓNICA] El día que casi muero en el templo ‘Sakroakuarios’ de los Taos en Santander</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/politicamente-insurrecto/el-dia-casi-muero-en-el-templo-sakroakuarios-de-los-taos-en-santander/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Juan Diego Perdomo Alaba &#8211; @perdomoalaba La Selección Colombia jugaba la fase de grupos del mundial de Italia 90. Yo estaba en primero de primaria y recién salía de vacaciones de mitad de año.  Mi mamá, en ese época tan inquieta por buscar refugio espiritual tras su separación de mi padre, se unió a [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_447" aria-describedby="caption-attachment-447" style="width: 480px" class="wp-caption alignleft"><img decoding="async" class=" wp-image-447" title="Templo ‘Sakroakuarios’ " alt="Templo ‘Sakroakuarios’ " src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/10/FB_IMG_1476120009278.jpg" width="480" height="320" /></a><figcaption id="caption-attachment-447" class="wp-caption-text">Templo ‘Sakroakuarios’</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify">Por: <strong>Juan Diego Perdomo Alaba &#8211; @perdomoalaba</strong></p>
<p style="text-align: justify">La Selección Colombia jugaba la fase de grupos del mundial de Italia 90. Yo estaba en primero de primaria y recién salía de vacaciones de mitad de año.  Mi mamá, en ese época tan inquieta por buscar refugio espiritual tras su separación de mi padre, se unió a un grupo taoísta que lideraba en Cartagena una señora de nombre Gloria, de estatura pequeña, charlatana pero buena gente.</p>
<p style="text-align: justify">En vacaciones siempre acostumbrábamos viajar al interior del país a visitar a la familia. Pero en esta ocasión mamá me sorprendió:</p>
<p style="text-align: justify">–Diego, nos vamos para el paraíso.</p>
<p style="text-align: justify">– ¿Hay piscina mami?</p>
<p style="text-align: justify">–De todo: columpios, animales, comida en abundancia.  Es una finca donde conocerás a Jesús.<span id="more-50574"></span></p>
<p style="text-align: justify">La idea no me cuadró mucho; me causó escozor y miedo.  A pesar de mis siete años, era bastante perspicaz. Algo tenía que ver con la secta a la que asistía, pensé.  Un día de junio nos montamos Gloria, mi mamá y yo, en un Brasilia que tomamos en el Pie de la Popa. Después 12 horas de viaje, nos bajamos en la vía que une a Charalá, Santander, con Duitama en Boyacá, muy cerca de la reserva forestal Santuario de Flora y Fauna de Virolín.</p>
<p style="text-align: justify">Nos recibieron unos personajes de barba poblada, pelo largo y túnicas blancas. Olían a humo de leña. Muy amables, nos guiaron a una maloca, una especie de barraca maloliente con piso de barro. No había camas sino esteras con frazadas de lana de oveja. Todo muy rústico en un ambiente bastante rupestre.</p>
<p style="text-align: justify">No había piscina, ni columpios, ni comida en abundancia. Estábamos en el Templo Vegetal Sakroakuarius, en la finca Bogotacito, en Gámbita, Santander. Más de 500 hectáreas de misterio y secretismo. Todo el que llegaba quería conocer a la reencarnación de Jesús o Samael Johav Bahtorh, como se hacía llamar ese enigmático personaje hijo del líder del templo, a quien se le atribuían poderes sobrenaturales de sanación corporal y espiritual.</p>
<p><figure id="attachment_448" aria-describedby="caption-attachment-448" style="width: 461px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-448" title="Templo ‘Sakroakuarios’ adentro, una de sus barracas. " alt="Templo ‘Sakroakuarios’ adentro, una de sus barracas. " src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/10/FB_IMG_1476120044451.jpg" width="461" height="346" /></a><figcaption id="caption-attachment-448" class="wp-caption-text">Templo ‘Sakroakuarios’ adentro, una de sus barracas.</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify">Efectivamente eran los Taos, una misteriosa iglesia que dice tener contacto con los extraterrestres.  Allí viven cerca de 4 mil monjes, hombres y mujeres que buscan acercarse a la perfección a través de la meditación y las escrituras. Hacen parte de la &#8216;Sacra iglesia Tao Crística universal’,  liderada por Kelium Zeus Induseus, el “mesías extraterrestre”, un longevo personaje de estatura media que nunca hablaba, la razón que daban era que se encontraba en “ayuno verbal”: &#8220;es que tiene tanto poder al hablar, que cuando lo hace ocurren tragedias en el mundo”, decía un monje con rasgos indígenas.</p>
<p><figure id="attachment_446" aria-describedby="caption-attachment-446" style="width: 432px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-446" title="Luis Gustavo Morales Sierra, 'Kelium Zeus Induseus' líder de los Taos" alt="Luis Gustavo Morales Sierra, 'Kelium Zeus Induseus' líder de los Taos" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/10/FB_IMG_1476119934832.jpg" width="432" height="576" /></a><figcaption id="caption-attachment-446" class="wp-caption-text">Luis Gustavo Morales Sierra, &#8216;Kelium Zeus Induseus&#8217; líder de los Taos</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify">Cayó la noche. Nos ofrecieron una colada insípida con pan integral sin levadura. Los Taos son vegetarianos. No había televisor ni radio. Tampoco luz. Me acurruqué con mi mamá en una estera fría. No podíamos dormir por los turupes del suelo arcilloso, era incómodo. Amaneció. A las 4 de la mañana nos levantaron, hacía un frío soportable. Nos invitaron a participar en ejercicios de artes marciales. Nos bañamos sin jabón en unas regaderas colectivas y para defecar tocaba en unas letrinas improvisadas. Ya estaba fastidiado y mi mamá le reprochaba a Gloria a dónde putas nos había traído. Desayunamos patilla.</p>
<p style="text-align: justify">Mi mamá, en ocasiones ingenua pero con un don de percepción desarrollado, intuyó que algo andaba mal, entonces se afanó a descubrir qué pasaba. Me dio libertad para ir a jugar y así iniciar sus pesquisas. Me fui a la maloca principal a conocer al tal Samael, que decían, era físicamente parecido al Jesús de las películas. Entré, me robé un trozo de patilla y un gajo de uvas frescas, cuando de repente salió, lo vi, me sorprendí, constaté lo que se rumoraba. Lo seguía una horda ávida de un roce suyo, una mirada, una palabra.</p>
<p style="text-align: justify">Escuché el grito de mi mamá llamándome, desesperada, con una totuma llena de frijoles verdes cocidos. “Diego toma, come bien que nos vamos de aquí esta noche” me dijo al oído. –Qué pasó má –le contesté-. Me contó que nos iban a secuestrar, que ya estaban indagando qué bienes tenía para someterla, robarlos y desaparecernos.  Se me aceleró el corazón pero confíe en ella, no era la primera vez que escapábamos del peligro.</p>
<p style="text-align: justify">Catorce años después, en 2004, tras denuncias de habitantes del pueblo de Charalá, un centenar de funcionarios de Fiscalía, Policía, DAS y Ejército ingresó al templo Sakroakuarius con una orden de allanamiento. Pero Kelium Zeus se voló, según versiones a Venezuela. En 2005, la Fiscalía ordenó la detención de Luis Gustavo Morales Sierra (Kelium Zeus) y de a otros siete integrantes, a los que sindica de concierto para delinquir. Ex miembros de la secta, que posteriormente fueron asesinados, la acusaron de asesinatos, secuestros y porte de armas. Las autoridades en el allanamiento descubrieron granadas y municiones de diversos calibres. Según testigos, hubo también abuso sexual a menores.</p>
<p><figure id="attachment_445" aria-describedby="caption-attachment-445" style="width: 506px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-445  " title="'Kelium Zeus Induseus' y su hijo Samael " alt="'Kelium Zeus Induseus' y su hijo Samael " src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/10/kELIUM1.jpg" width="506" height="380" /></a><figcaption id="caption-attachment-445" class="wp-caption-text">&#8216;Kelium Zeus Induseus&#8217; y su hijo Samael</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify">Pasada las 8 de la noche, mi mamá me tomó de la mano y sin más, llegamos a un parqueadero donde nos esperaba un campero Toyota color beige. Al volante iba una señora de cabello corto de unos 45 años. “Móntense rápido y ocúltense bien que ya nos vamos”, dijo la doña con acento rolo. Nos acompañaban tres personas más. Me oculté como pude. Cuando llegamos al portón nos pararon. –Doña Rosa déjeme ver qué hay atrás –dijo alguien-. –Mire no me joda que tengo prisa, llevo a un niño enfermo –ripostó Rosa-. Salimos a gran velocidad. Pude respirar cuando llegamos a Socorro, Santander, a comprar algo de comida. Estábamos hambrientos todos.</p>
<p style="text-align: justify">A finales de marzo de 2007, se rumoró en internet que Kelium Zeus y su hijo Samael habían sido asesinados en octubre de 2006 por grupo armado colombiano. Al parecer Kelium fue delatado por un seguidor suyo por los asesinatos, abusos sexuales, robos, estafas y secuestros que cometieron durante años profanando “la verdadera enseñanza gnóstica”.</p>
<p style="text-align: justify">Llegamos a Bogotá al día siguiente un 18 de junio de 1990. Rosa Pacheco nos invitó a su casa en el barrio Chapinero. En las ventanas de las casas, edificios y negocios había banderas de Colombia. El frío afectó mis bronquios y tosía mucho. Mamá llamó a mi papá para que por favor nos auxiliara porque no teníamos dinero ni ropa, todo lo habíamos dejado en ese lugar. En esa casa me vi el mítico partido Colombia – Alemania que me hizo llorar. Un par de días después llegó mi papá. Rosa nos salvó la vida, pero al día de hoy no sabemos nada de la suya. A Gloria la volvimos a ver en Cartagena y nos contó que ninguna de las fotos que al escondido tomó en el templo Tao salieron.</p>
<p style="text-align: justify">Mis recuerdos de ese episodio llegan hasta la imagen de un Rene Higuita vencido, trastabillando, impotente tratando de alcanzar al animal de Roger Milla que nos cercenó una alegría que por esos tiempos macabros para el país, necesitábamos. Ese día ya estábamos en Gigante, Huila, el pueblo de mi padre. El templo Sakroakuarius aún existe en Santander.</p>
<p><figure id="attachment_449" aria-describedby="caption-attachment-449" style="width: 468px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-449 " title="Camerún  - Colombia, mundial de Italia 90" alt="Camerún  - Colombia, mundial de Italia 90" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/10/Milla1990.jpg" width="468" height="295" /></a><figcaption id="caption-attachment-449" class="wp-caption-text">Camerún &#8211; Colombia, mundial de Italia 90</figcaption></figure></p>
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        <author>Juan Diego Perdomo Alaba</author>
                    <category>Políticamente insurrecto</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/politicamente-insurrecto/?p=444</guid>
        <pubDate>Mon, 10 Oct 2016 20:45:50 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[[CRÓNICA] El día que casi muero en el templo ‘Sakroakuarios’ de los Taos en Santander]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Diego Perdomo Alaba</media:credit>
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