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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 11 Apr 2026 14:26:11 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Ricardo Silva | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Cuánto tiempo toma escribir un (buen) libro en Colombia?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/cuanto-tiempo-toma-escribir-un-buen-libro-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Cuántos buenos libros de autores colombianos se han escrito en estos primeros 25 años del siglo XXI? ¿Está el país literario en condiciones de afirmar que hay un título, o más de uno, de notable calidad, por cada año? </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen tomado en la Librería Merlín, en el centro de Bogotá. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-da6d8e7a4756441fcc06b6d047ec67af"><strong><em>“Para que un libro ´sude´ de verdad, se debe estar saturado de su tema hasta las orejas”:</em> Gustave Flaubert, escritor francés.</strong></p>



<p>El escritor bogotano Ricardo Silva confiesa que escribió su última novela, sobre la tragedia del Palacio de Justicia, en seis meses. <em>&#8220;Para un ser humano normal este sería un trabajo de cinco años&#8221;,</em> le dice Alejandro Gaviria, quien remata sus elogios con esta frase: <em>&#8220;Refuerza la teoría del destino manifiesto&#8221;.</em> No la he leído, no creo que la lea, así que no puedo opinar.</p>



<p>Pero ¿Cuál es mi punto? Que en Colombia, al parecer, se produce literatura bajo el mismo principio con el que operan las fábricas de cualquier cosa…&nbsp;cada lector juzgue lo que intento decir. Creo que escribir novelas no es como escribir columnas de prensa cada semana.&nbsp;</p>



<p>Añadiré que Gabriel García Márquez se encerró en un cuarto, a partir de 1965, durante 18 meses, con sus días, noches y precariedades, para escribir <em>Cien años de soledad</em>, tras darle forma en su cabeza desde que era un adolescente. El resultado: “1300 cuartillas, escritas en ese lapso a razón de ocho horas diarias, sin contar el doble o triple de material desechado”, escribe Mario Vargas Llosa en el ensayo “Historia de un deicidio”.</p>



<p>Cada vez me convenzo más de que estamos lejos de un segundo genio literario, porque no hay en Colombia o la paciencia o el tiempo para producir otra obra maestra o una que se le acerque. Con el perdón de los buenos escritores colombianos, que los hay, veo lejano un segundo Premio Nobel de Literatura. &nbsp;</p>



<p>La literatura colombiana no está dialogando con las literaturas del continente. Colombia no ha sido potencia literaria. Quien se universalizó fue Gabo y su pluma. Aún así, la revista <em>The New Yorker </em>despreció unos de sus cuentos y editores rechazaron obras suyas.</p>



<p>Estamos ante un nuevo <em>boom</em> literario en nuestra lengua, donde una nueva generación de escritores, pero especialmente escritoras (de Argentina, México o Ecuador), irrumpen con fuerza en el mundillo de las letras. Colombia parece aislada y retraída. Y la ausencia de buenos críticos lo agrava todo. </p>



<p>Pensemos, por ejemplo, cuántos buenos libros de autores colombianos se han escrito en estos primeros 25 años del siglo XXI. ¿Quién nos puede decir si hay uno, de notable calidad, por cada año? Creo que la Cámara Colombia del Libro podría tener una respuesta a tales preguntas.</p>



<p>La literatura ya no es lo que era&nbsp;y por eso insisto en la tesis de leer a los clásicos y a los grandes autores de este tiempo. Porque la vida es corta para perderla en libros que se escriben de afán.</p>



<p>En su magnífico ensayo “La orgia perpetua: Flaubert y Madame Bovary”, Vargas Llosa desmonta el proceso de creación del llamado padre de la literatura moderna. Nos cuenta que el escritor francés <em>“comenzó a escribirla en la noche del viernes 19 de septiembre de 1851 y la terminó el 30 de abril de 1856 (…) lo que da una duración de cuatro años, siete meses y once días”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-d0eafb452340bc75b67d697f7ab808d0"><strong>“…Gustave descubrió (inventó) un sistema de trabajo mientras escribía Madame Bovary&#8230;”,</strong> escribió Mario Vargas Llosa.</p>



<p>En la biografía sobre Flaubert, <em>Historia de una cama</em>, Azriel Bibliowicz, habla sobre otra de sus novelas: Salambó: “… gastó años investigando y escribiéndola”.</p>



<p><em>“Confiesa haber leído más de 400 libros para componerla. Escogió un momento oscuro en la historia de Cartago que trabajó con delicadeza y determinación. El trabajo arqueológico es minucioso y guarda la fascinación de quien arma un complejo rompecabezas. (… ) con esa novela nos retorna al mundo de la antigüedad en forma deslumbrante. (…) Es una verdadera obra de ingeniería literaria, donde se restauran la arquitectura del lugar, los escenarios, las batallas, con una fidelidad impresionante”.</em></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La vida es corta para perderla en libros que se escriben de afán.</strong></h2>



<p>Sobre otra de sus novelas, <em>La educación sentimental,</em> Bibliowicz dice: “No hay nada en esta obra que no esté apoyado en una paciente y laboriosa investigación documental”. Según eso, Flaubert estudió desde el transporte, pasando por las modas, hasta el menú que ofrecía el café Anglais en 1847.</p>



<p>Hablando de libro de cualquier género, el Comité Evaluador del <em><a href="https://premiosimonbolivar.com">Premio Simón Bolívar al Libro Periodístico 2025</a></em>, en cabeza de la escritora Yolanda Reyes, dijo un par de verdades que deberían ser la vergüenza de los autores de no ficción y de las editoriales, que quizás sean la mismas que producen novelas y otros títulos de ficción. <em>“Pensamos que la idea de libro entraña cierta lentitud, contrapuesta a las urgencias de la inmediatez y de la coyuntura”</em>, dijo la autora, refiriéndose al arduo y complejo proceso de concebir un buen libro, un trabajo de creación y procreación en el que, se supone, intervienen muchas personas de diversas disciplinas.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-199ed49b69867b51651c281f99b5abf9">Señala el Comité: <em>“… pudimos comprobar, en un número considerable de libros, una deficiente calidad de la escritura que se manifestaba en problemas ortográficos y sintácticos elementales, y que nos llevó a preocuparnos por el borramiento de los correctores de estilo y de los editores. Esa otra confusión de términos entre un proceso editorial y un procesador de lenguaje se reflejó también en la publicación de libros con páginas sobrantes, que se habrían salvado gracias a las tijeras de un editor agudo, o en la premura que afectó a otros que se habrían beneficiado con un tiempo más amplio para terminar tan bien como empezaban, o para dejar de ser meras recopilaciones y devenir en libro”.</em></p>



<p>El jurado también se refirió al impacto negativo de la IA en la producción editorial: <em>“… reiteramos la preocupación por el impacto de la inteligencia artificial en los oficios del libro: si el traductor, el corrector de estilo, el diagramador y el editor se vuelven prescindibles, es posible predecir que cada vez llegarán más libros a la convocatoria, pero que cada vez será más fácil separar el grano de la paja”.</em></p>



<p>En un <a href="https://www.zendalibros.com/la-doble-cara-del-prestigio-editorial/">artículo del portal <em>Zenda</em></a>, “La doble cara del prestigio editorial”, del escritor y editor Raúl Alonso, las editoriales comerciales salen muy mal paradas. Es un ensayo extenso pero vale la pena leerlo para entender los cambios bruscos que está experimentando la industria. “<em>Las editoriales que sobreviven —y prosperan— están construyendo respuestas nuevas. No mejores versiones de lo anterior. Cosas distintas”.</em></p>



<p>Si las editoriales se despreocupan de la calidad de los manuscritos, si editan e imprimen a toda velocidad para coincidir con una feria o una conmemoración histórica, los lectores debemos preocuparnos por darle valor a nuestro dinero; más en este mes de diciembre en que deseamos regalar libros y que nos regalen.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123205</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Dec 2025 11:57:04 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Cuánto tiempo toma escribir un (buen) libro en Colombia?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>El pódcast con veneno de Alejandro Gaviria y Ricardo Silva</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-podcast-con-veneno-de-alejandro-gaviria-y-ricardo-silva/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando dos personas se juntan para charlar sobre la realidad o los políticos, necesariamente están desnudando sus propias almas. Escuchar el podcast “Tercera Vuelta” es asistir al desdoblamiento de los egos: el de Silva y el de Gaviria. Hablemos de la microélite colombiana.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-1660386f326a0d442ed0536af9f8c000"><strong>Si el pez muere por la boca, escribamos. </strong></p>



<p>Qué pereza escuchar un podcast donde los que conversan, Alejandro Gaviria y Ricardo Silva Romero, paisa uno, bogotano el otro, están de acuerdo en todo y, de ñapa, se dedican un episodio mutuo en solitario para hablar maravillas de sus respectivos libros. Ellos, tan críticos de la sociedad del espectáculo, son indulgentes con la sociedad del mutuo elogio, quizás porque con la amistad pasa lo mismo que con el amor: hace que a uno se le nuble la razón.</p>



<p><em>“Tercera vuelta”</em> (supongo que se llama así porque sus protagonistas se sitúan en eso que llaman el <em>Centro </em>del espectro político), es, en esencia, un pódcast que le habla a ese país que detesta a Gustavo Petro. Sin  importar el tema elegido, Gaviria tiene la habilidad de situar al presidente como ejemplo de cualquier cosa, por lo general mala, incluso si la charla versa sobre literatura o asuntos existencialistas.</p>



<p>Uno de los últimos episodios es especialmente revelador: <em>“¿Qué queda después del consejo de ministros?” </em>(10 de febrero de 2025):</p>



<p>Alejandro Gaviria: <strong>—<em>“Después de cinco horas ahí, yo me tenía que salir un rato. Para respirar. Iba al baño y me echaba agua en la cara y decía: ´Esto es el caos´.</em></strong></p>



<p>(A través de un trino, esta semana Gaviria añadió: <em>&#8220;Petro es una muy mala persona&#8221;</em>). </p>



<p><em>Ricardo Silva: “Esos consejos de ministros a mí me llegaron por mi mamá que trabajó en gobiernos y fue, entre otros cargos, secretaria del consejo de ministros. Y era un cargo que le fascinaba. Porque era anotar todo lo que pasaba (…) llevar las actas y pasarlas después a mano en unos libros que eran históricos. En esos libros estaba todo lo que había sucedido en todos los gobiernos de la historia de Colombia y eran <strong>secretos importantísimos</strong> y <strong>absolutamente confidenciales</strong> hasta no sé cuántos años después.</em></p>



<p><em>Alejandro Gaviria: —10, 15 o 20.</em></p>



<p>Desde mi primer empleo (año 1990), aprendí que uno no habla mal de la empresa. Si está inconforme se retira con algo de dignidad, pero no despotrica de quien lo alimenta.&nbsp;Ya sabemos cómo terminó Alejandro Gaviria: echado por el presidente y cargando a cuestas el sambenito de la deslealtad. El prefirió moverse en el “caos” antes que renunciar, porque -seamos honestos- es mejor ser empleado que desempleado, más si se tienen aspiraciones políticas o ambiciones burocráticas futuras.</p>



<p>En Colombia los cargos políticos también se usan como <em>escampadero</em>, Casi podría apostar que Alejandro Gaviria aterrizó en el gobierno de Gustavo Petro para terminar de darle forma a un libro que ya estaba escribiendo: <em>“La explosión controlada”, </em>el cual, si lo vemos bien, parece su desquite. Dicha publicación, en medio de un agitado año preelectoral, será un buen tema para otra entrada de este blog.</p>



<p>En el mismo episodio, Silva y Gaviria -acaso la versión actualizada de Abelardo Forero Benavides y Ramón De Zubiria-, confiesan la amistad que los une con Carolina Sanín y Daniel Samper hijo, tan antipetristas como ellos. Deben ser <em>delicios</em>amente predecibles las charlas cuando se juntan los cuatro, cada uno con cohorte propia en las redes sociales. </p>



<p><em>“Tercera vuelta”</em> es un programa con uniformidad de opinión, donde, a falta de réplica, hay comité de aplausos entre sus anfitriones, que más parecen hermanos siameses, unidos por los mismos pensamientos. <strong>Ojalá los dos se escucharan después de grabarse. Silva tiene la costumbre (a modo de muletilla), de repetir las últimas líneas de Gaviria, rara vez se oye ese nivel de condescendencia en el sentido contrario. </strong>Con esas palabras en mente, escuchen desprevenidamente cualquier capítulo.</p>



<p>Es por esa misma razón que uno agradece la existencia de periódicos que todavía privilegian la pluralidad, porque el mundo real es como el arco iris, no en blanco y negro. ¡Hasta en los mejores matrimonios hay desacuerdos! </p>



<p>No obstante, se les agradece a ambos las referencias literarias y ensayísticas, (además de las cinematográficas y musicales), que dan cuenta de lo cultos y buenos lectores que son.</p>



<p>Sobre el libro <em>“El desdén de los dioses”,</em> escrito por Gaviria (con revisión de Silva, como se lee en los agradecimientos), el escritor bogotano hace una defensa en otro episodio:</p>



<p><em> “Me parece un librazo. (…) Parece gula pero yo quiero que estos best seller lleguen a más lectores. (..) <strong>Yo creo que tú eres un escritor, yo creo que ese es el puerto de tu función en el mundo</strong>. (…) </em><strong>El desdén de los dioses</strong><em><strong> es una confirmación maravillosa de ello.</strong> Veníamos de dos libros estupendos. A mí me encantó </em>La Explosión controlada<em> (…) No estoy nublado por el afecto ni por la admiración. (…) Allí no hay rencores, ni hay trapos al sol, ni hay bajezas…”.</em></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un pódcast que exalta los egos sobre el disenso, reduce su discurso al tamaño de la burbuja de unos pocos privilegiados. </strong></h2>



<p>En un país quebrado por la polarización, léase por los políticos, un pódcast que exalta los egos sobre el disenso, reduce su discurso al tamaño de la burbuja de unos pocos privilegiados. En la burbuja está la llamada élite, familias con pedigrí; y a su lado, apellidos que si bien no forman parte del establecimiento, han sido empleados por él y saboreado las mieles del poder, formando una especie de microélite: La pequeña burguesía.</p>



<p>—<em>&#8220;En Colombia la farándula son los políticos&#8221;, </em>dice Ricardo Silva en el mismo episodio sobre el consejo de ministros, como si olvidara que enfrente tiene a un tecnócrata que actúa como político cuando le conviene, pues ha sido dos veces ministro (de Salud y Educación) y aspirante a candidato presidencial, además de funcionario de la Federación Nacional de Cafeteros y el Departamento de Planeación Nacional. En sus ratos libres, el exministro Uniandino está dedicado a defender a ultranza el sistema de salud (EPS), creado bajo la Ley 100 de 1993. Como ningún periodista se lo ha preguntado, desde esta tribuna le pregunto si lo hace a título personal.</p>



<p>En otro episodio, titulado <em>“¿Te han chuzado?”</em> (28 de junio de 2024), Gaviria afirma lo siguiente:</p>



<p><em>“Yo suelo caminar aquí por el barrio donde grabamos y recordé esta semana una conversación que tuve con un vecino, que fue ministro de Hacienda </em>(…)<em> Él había sido ministro en los años 80. Y él me contó una historia (…) sobre un tema que ha estado en el centro de la discusión de estos días </em>(&#8230;) <em>el presidente Petro, de manera vehemente y bastante asertiva, diciendo, nosotros no chuzamos. Y lo que está diciendo es: ´Yo nunca he dado la orden´. La historia que me contó este señor era la siguiente: ´No tiene que dar la orden. El poder usa formas más sutiles de transmitir ese tipo de cuestiones problemáticas´.</em> (…)</p>



<p>Luego Gaviria lee un aparte de uno de sus escritos (<em><a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/alejandro-gaviria/el-rey-y-los-cortesanos-column-202146">“El rey y los cortesanos”</a></em><strong><em>, </em>El Espectador, </strong>mayo de 2010)<strong>,</strong> donde habla <em>“de una disputa histórica entre Enrique II y Tomás Becket en el año 1164”</em>, para rematar diciendo, en referencia a cualquier gobernante, aunque esta vez hacía alusión a Petro, quien fue objeto de tales señalamientos a mediados de 2024: <em>“No hay que dar la orden, siempre hay cortesanos dispuestos a ir un poco más allá”.</em></p>



<p>Me quedé pensando si esta clase de insinuaciones las aplica también al gobierno de Juan Manuel Santos, del que formó parte como ministro de Salud durante buena parte de su doble periodo presidencial (2010-2018).</p>



<p>Mucho de lo que en Colombia denominan élite intelectual, por alguna razón, termina conectada con el poder. </p>



<p>Una intelectualidad verdaderamente&nbsp;independiente ayudaría a comprender que Gustavo Petro, más allá de su propia figura e historia personal, representa un proyecto de Izquierda, con defectos y virtudes, como los proyectos que abandera la Derecha, pero que, a diferencia de ésta, puso el mayor número de muertos y víctimas para llegar donde ahora está. Con seguridad, al <em>Progresismo </em>y a sus líderes les tomará un tiempo largo entender lo que significa, doscientos años después, ostentar el poder que tanta sangre les costó. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Ahora que Silva y Gaviria anuncian su primer libro a cuatro manos, ojalá puedan mostrarnos una visión menos sesgada de la realidad colombiana.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111830</guid>
        <pubDate>Sun, 23 Feb 2025 12:39:36 +0000</pubDate>
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