<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/puerto-rico/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 30 Apr 2026 21:10:48 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Puerto Rico | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Las Sinsombrero</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/las-sinsombrero/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los sombreros de las mujeres estorbaban a cualquiera en el cine o en el teatro, y por simple sentido común también cualquiera le pediría a su dueña se abstuviera de utilizarlo durante la película o la representación teatral. Sin embargo no sería para que un público pudiera apreciar mejor el espectáculo que dos damas se [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Los sombreros de las mujeres estorbaban a cualquiera en el cine o en el teatro, y por simple sentido común también cualquiera le pediría a su dueña se abstuviera de utilizarlo durante la película o la representación teatral. Sin embargo no sería para que un público pudiera apreciar mejor el espectáculo que dos damas se retiraron sus sombreros, sino que fue un desafío y un atrevimiento tal vez improvisado de dos irreverentes, un acto sin calcular, y cuyos efectos históricos no podrían imaginar en su momento.</p>
<p>El gesto de que una mujer se despojara de su sombrero mientras paseaba por las calles madrileñas, y en plena dictadura de Primo Rivera, era un desacato a la moral pública, un acto de oprobio, y para muchos conservadores una provocación que iba más allá, siendo lo propio de transgresores, homosexuales y disidentes políticos.</p>
<p>Era la década de los años veinte del siglo veinte y andaban de paseo por la Puerta del Sol la ilustre Maruja Mallo, acompañada de Margarita Manso, Salvador Dalí y Federico García Lorca, cuando a Maruja y así no más y sin un motivo concreto, le dio por sacarse el sombrero: “Para descongestionar las ideas”, aclararía tiempo después con cierta sorna, y resultó que tratándose de tan controvertidos personajes muchos transeúntes comenzaron a abuchearlos, y hasta llegar a atacarlos lanzándoles piedras. “Nos apedrearon llamándonos de todo”, comentó Mallo luego de regresar de su exilio, la misma Mallo que consiguió ingresar al monasterio de Santo Domingo de Silos e incluso visitar el cenobio disfrazándose de hombre, ya que a las mujeres se les tenía prohibida la entrada.</p>
<p>Y así como Maruja Mallo fueron muchas otras las mujeres españolas que la historia ha querido reconocer por sus aportes al arte, y que habrían nacido entre los años de 1898 y 1914. El nombre de “Las Sinsombrero” es un calificativo que se les dio recientemente a través de un documental exhibido durante el Festival de Cine de Málaga en el 2015, y que da cuenta de las figuras que conformarían este insospechado movimiento. El material informativo recoge testimonios y entrevistas de amigos y familiares, además de algunos trabajos académicos y universitarios de quienes han pretendido rescatar la memoria de estas mujeres y divulgar sus obras y vidas.</p>
<p>La capital española sería el epicentro que congregaría a la mayor parte de estas destacadas intelectuales y artistas, allí estudiaron y allí compartieron con los círculos culturales las distintas corrientes del pensamiento vanguardista europeo, herederas del impulso de las mujeres de la Generación del 14, y que en su momento coincidieron con el movimiento de la Generación de 27. “Las Sinsombrero” atravesaron tres momentos cruciales en la historia española de comienzos de siglo, y hasta casi entrada la década de los cuarenta: la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República y la Guerra Civil.</p>
<p>España estaba sumida en una profunda crisis económica y política luego de haber perdido las últimas colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, y es en este contexto donde surgirán los primeros intereses por darle un cambio al rol que la mujer había venido desempeñando desde siempre en una historia marcada principalmente por el dominio de los hombres.</p>
<p>La Segunda República quiso incorporar a estas escritoras, pintoras y filósofas ilustres en el campo intelectual, artístico, político y económico, permitiendo que comenzaran a congregarse y a conformar los primeros movimientos feministas que abogaban por la igualdad de derechos para ambos sexos.</p>
<p>Sin embargo llegaría la Guerra Civil y con esta la cierta revolución femenina, cuando las mujeres se empeñaron en no dejarse doblegar por las políticas, y antes bien se mostraron desafiantes a la hora de impulsar toda suerte de proyectos e iniciativas que defendieran sus derechos de ser partícipes de la vida pública, del acceso a la educación superior, y especialmente del sufragio femenino. El terreno que la mujer había ganado respecto a su independencia, su formación y conciencia y sus oportunidades, sería opacado entonces por aquellos años de guerra.</p>
<p>Gracias a la labor y el esfuerzo de “Las Sinsombrero”, la mujer cobró fuerza denominándose a la par que el hombre respecto a la identidad de su producto artístico, por lo cual empezamos a escuchar las palabras “autora”, “escritora”, “pintora” o “fotógrafa”. La mujer ya no sería más una representación icónica, una presencia corpórea, el objeto sexual. Otra definición de feminidad vendría cuando las mujeres dejaron de asumir una actitud pasiva y pasaron a formar parte de la propuesta, para ser relevantes en la transformación cultural.</p>
<p>“Las Sinsombrero” conseguirían que la figura femenina de la musa pudiera ser derrocada por la mujer, siendo ahora su propia musa porque ha desistido de vivir como inspiración para los hombres. Es así como muchas de ellas compartieron de tú a tú con los principales intelectuales de la época, haciéndolas sentir bienvenidas en sus charlas y tertulias, y sin embargo desacreditándolas a la hora de mencionarlas en sus obras.</p>
<p>Ninguneadas, las mujeres buscarán su sitio en los lugares que antes les tenían vedados, y las representaciones femeninas en el arte se permitirán aparecer en posturas desafiantes, fumando, posando con actitud de intelectual o mujer fatal, pero de cualquier forma identificada con la mujer moderna.</p>
<p>Es así como en el arte la representación de la mujer cambió, y en adelante se verán presencias femeninas heroicas y valientes, personajes literarios de mujeres libres, independientes y dueñas de su propio destino, y así mismo en las obras de arte se destacará la figura de la mujer ya no como un personaje secundario sino como la protagonista principal de la obra.</p>
<p>Unidas por una misma causa, un factor importante que impulsó estos movimientos serían los espacios de reunión. Varios fueron los lugares destinados para que las mujeres se convocaran a compartir experiencias, conocimientos, y así mismo dar a conocer sus poesías y pinturas y toda clase de composiciones artísticas. Clubes, liceos, y escuelas femeninas que se abrieron para que las mujeres se relacionaran y apoyaran unas a otras, y para que dejaran de sentirse relegadas sin un sitio donde pudieran explayar con comodidad sus talentos y posibilidades.</p>
<p>Interesadas en desafiar a su tiempo y el entorno machista en el que supieron combatir, estas mujeres serían quienes provocarían grandes cambios culturales y artísticos, y que serían necesarios para darle a la mujer su justo lugar dentro del contexto social.</p>
<p>La historia de la mayoría de ellas se resume en el exilio, la censura y el silenciamiento, la prisión o la muerte. <strong>Injuriadas, atropelladas, tildadas de sucias, insultadas con toda clase de agravios e improperios, “Las Sinsombrero” le hicieron frente a toda una época de tradiciones arraigadas en el patriarcado y el machismo, sirviendo como un despertar para las generaciones de mujeres venideras.</strong></p>
<p>Se cuentan entre las mujeres que tuvieron ese enorme peso en la vanguardia artística de principios del siglo XX nombres como Rosario de Velasco, Marga Gil Roësset, María Zambrano, María Teresa León, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, Ernestina de Champourcín, Delhy Tejero, Concha Méndez, Ángeles Santos, Concha de Albornoz y Luisa Carnés.</p>
<p>Después de casi un siglo podemos seguirles la pista a través de sus pinturas, libros y artículos, esculturas y en todas las obras que nos legaron, y que hoy España ha querido rescatar para sacarlas del anonimato y saber preservarlas ante el inclemente olvido, porque, como diría la directora del documental que sacó a la luz la historia de estas tantas mujeres: “Sin ellas, la historia no estaría completa.” Borges recordaría la situación que provocaría este movimiento femenino en un artículo que tituló: <em>Contrarios a la costumbre de usar sombrero.</em></p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-90477" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/06/250.-LAS-SINSOMBRERO-300x173.jpg" alt="LAS SINSOMBRERO" width="300" height="173" /></p>
]]></content:encoded>
        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=90476</guid>
        <pubDate>Fri, 17 Nov 2023 09:53:32 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las Sinsombrero]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Con éxito se llevó IRI-Colombia realizó el primer proceso de formación de 2023 en Caquetá</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/el-bosque-es-vida-iri-colombia/iri-colombia-realiza-primer-proceso-formacion-2023-caqueta/</link>
        <description><![CDATA[<p>140 personas se capacitaron en teología de la creación y espiritualidades indígenas, cambio climático y deforestación, durante las jornadas de formación realizadas por la Iniciativa en tres municipios de Caquetá “Los seres humanos somos muy buenos para soñar, pero no podemos quedarnos en el pensar y en el querer, sino que debemos pasar a la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>140 personas se capacitaron en teología de la creación y espiritualidades indígenas, cambio climático y deforestación, durante las jornadas de formación realizadas por la Iniciativa en tres municipios de Caquetá</p>
<p>“Los seres humanos somos muy buenos para soñar, pero no podemos<br />
quedarnos en el pensar y en el querer, sino que debemos pasar a la acción. Hoy vamos a salir de acá con la convicción de empezar a actuar”, dijo la pastora Julieth Quevedo, dirigiéndose a los líderes religiosos, sociales y comunitarios, autoridades indígenas, educadores y dirigentes políticos miembros de IRI-San Vicente del Caguán, IRI-Ciudad Yarí e IRI-Campo Hermoso, durante el primer proceso de formación de 2023 que IRI Colombia realizó en este San Vicente del Caguán, el pasado 8 de febrero.</p>
<p>“En estos cuatro años ustedes han tomado conciencia sobre a urgencia de detener la deforestación; ahora necesitamos que se conviertan en aliados<br />
importantes y se transformen en defensores de nuestros bosques tropicales”, subrayó Blanca Lucía Echeverry, coordinadora nacional de IRI-Colombia, quien dio la bienvenida a cada una de las tres jornadas pedagógicas realizadas por la Iniciativa en el departamento del Caquetá: al<br />
encuentro en San Vicente del Caguán le siguió una jornada pedagógica en Puerto Rico, el 9 de febrero, dirigida a los capítulos locales de este municipio y de las veredas Bajo Riecito y La Soledad; y otra el 10 de febrero, en Cartagena del Chairá, en la que participaron los integrantes del capítulo local de esta región, del corregimient Remolinos del Caguán y de la vereda La Primavera.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-94429" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-01-1024x575.jpeg" alt="IRI Colombia" width="840" height="472" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-01-1024x575.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-01-150x84.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-01-300x169.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-01-768x432.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-01-1200x674.jpeg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-01.jpeg 1600w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p>“Este año hemos visto muchas quemas muy cerca de Puerto Rico. Los incendios forestales están  tocando la puerta de nuestra casa y tenemos que hacer algo para detenerlos. Nosotros somos llamados a preservar la Tierra.<br />
¿Qué estamos haciendo para cuidarla?”, señaló el pastor John Jairo Escobar durante el taller sobre teología de la creación en Puerto Rico, en el que abordó el mandato divino del cuidado de la casa común. “Nuestra Madre<br />
Tierra da gritos de dolor porque el ser humano la destruye con su acción irracional, la deforestación y la contaminación”, señaló por su parte el padre Ferney de Jesús Nican, vicepárroco de la parroquia San Pedro Claver y<br />
encargado de este taller en el proceso de formación realizado en Cartagena del Chairá.</p>
<h2>El valor de la espiritualidad</h2>
<p>La importancia de la espiritualidad en todos los ámbitos de la vida de los pueblos indígenas y en su manera de relacionarsecon la naturaleza, fue el tema central del taller sobre espiritualidades indígenas, a cargo de Herman Mendoza, miembro de la Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana (OPIAC).<br />
“Si hay algo que nos identifica a todos como seres humanos es precisamente la espiritualidad.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-94430" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-45-1024x578.jpg" alt="IRI Colombia" width="840" height="474" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-45-1024x578.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-45-150x85.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-45-300x169.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-45-768x433.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-45-1200x677.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-45.jpg 1600w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p>Hoy en día este tema pasa desapercibido, pero todo lo que emana del ser humano viene de la espiritualidad que nos brindó el padre creador”, señaló.<br />
En la Amazonia colombiana habitan 64 pueblos indígenas con costumbres, historias y bagajes diferentes, y existen indicios de unas 14 comunidades<br />
en aislamiento voluntario.</p>
<p>Así lo señaló el líder indígena del pueblo Uitoto, quien se refirió a la forma como la espiritualidad atraviesa cada uno de las dimensiones de las comunidades indígenas, desde la educación, la salud, hasta su relación con la naturaleza. Además también habló de la importancia de la tradición oral, por medio de la cual se comparten las enseñanzas y conocimientos en la maloca.</p>
<figure id="attachment_94435" aria-describedby="caption-attachment-94435" style="width: 840px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-94435" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-69-1024x578.jpg" alt="" width="840" height="474" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-69-1024x578.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-69-150x85.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-69-300x169.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-69-768x433.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-69-1200x677.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-69.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /><figcaption id="caption-attachment-94435" class="wp-caption-text">Herman Mendoza, líder indígena pueblo Uitoto, representante OPIAC.</figcaption></figure>
<p>“Dicen nuestros viejos, nuestros sabedores, que a través de la palabra del<br />
padre usted va modificando su conducta. Esa palabra no se queda en el conocimiento sino que se va pegando en el corazón y es ahí donde se comienza a educar”, resaltó Mendoza.</p>
<h2>Reflexionar sobre el cambio climático y<br />
la deforestación</h2>
<p>Adicionalmente, los asistentes participaron en un taller sobre cambio climático dictado por el biólogo de la Universidad Distrital y doctor en Ecología y Desarrollo Sustentable, Diego Fernando Campos, en el cual<br />
aprendieron sobre el clima, las causas del cambio climático, los gases de efecto invernadero, el papel de los bosques en la mitigación del cambio<br />
climático y las consecuencias del aumento de temperatura en el planeta.</p>
<p>Así mismo, realizaron un ejercicio de cartografía con el objetivo de reconocer los efectos del cambio climático en sus territorios y reflexionaron sobre posibles acciones que contribuyan a la mitigación del cambio climático y a la adaptación de los territorios al mismo.</p>
<figure id="attachment_94431" aria-describedby="caption-attachment-94431" style="width: 840px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-94431" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-01-Puerto-Rico-39-1024x578.jpg" alt="IRI Colombia" width="840" height="474" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-01-Puerto-Rico-39-1024x578.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-01-Puerto-Rico-39-150x85.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-01-Puerto-Rico-39-300x169.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-01-Puerto-Rico-39-768x433.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-01-Puerto-Rico-39-1200x677.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-01-Puerto-Rico-39.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /><figcaption id="caption-attachment-94431" class="wp-caption-text">Carlos Augusto Lozano, asesor nacional IRI-Colombia</figcaption></figure>
<p>“De 1880 al 2016 la temperatura se ha incrementado 1.5° C y eso condiciona de forma diferente la vida en el planeta. No solamente en el ser humano sino también en las otras especies y en los ecosistemas”, señaló Diego Fernando Campos, experto en conservación de la biodiversidad“Pensemos en la deforestación con una dimensión no solo ambiental, sino también participativa, social y política”, resaltó por su parte Carlos Augusto Lozano, quien dictó el taller sobre deforestación.</p>
<p>El asesor nacional de IRI-Colombia abordó este fenómeno no sólo a partir<br />
de su incidencia en lo ecológico, sino también de su impacto cultural y social, en específico sobre los derechos humanos. “No solo nos priva de la biodiversidad y la bioculturalidad, también atenta contra los derechos<br />
humanos fundamentales de las comunidades y, en particular, de las más pobres y vulnerables, que son las que sufren con mayor rigor los efectos de inundaciones, sequías e incendios, consecuencias de la deforestación”, destacó.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-94432" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-29-1024x575.jpeg" alt="IRI Colombia" width="840" height="472" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-29-1024x575.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-29-150x84.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-29-300x169.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-29-768x432.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-29-1200x674.jpeg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-Solano-29.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p>De acuerdo con el sociólogo y experto en derechos humanos, hablar de restaurar los ecosistemas es hablar de restaurar la justicia ambiental y la justicia social, detener la deforestación no es sólo preservar números de hectáreas de bosques o de árboles, sino miles de formas de vida.</p>
<p>“La pérdida de bosques no solo ocurre en la Amazonia, sino en todo Colombia. Los estamos perdiendo de manera sostenida y continua en todo el país, en unas proporciones que son un verdadero desastre social y ambiental”, resaltó.</p>
<p>De acuerdo con Lozano, durante los últimos 20 años el departamento del Caquetá ha perdido 730.000 hectáreas, lo cual equivale a una emisión de<br />
470.000 millones de toneladas de dióxido de carbono al año.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-94434" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-79-1024x578.jpg" alt="" width="840" height="474" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-79-1024x578.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-79-150x85.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-79-300x169.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-79-768x433.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-79-1200x677.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF-Cartagena-del-Chairá-79.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p>“Es impresionante escuchar que San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá son protagonistas en la tala y quema de bosques. Esto debe llevarnos a una profunda reflexión sobre qué hacemos para mejorar nuestra casa común y no ser víctimas del desastre que hemos causado”, señaló la hermana Blanca Nubia Orozco, de la Ciudadela Juvenil Amazónica Don Bosco y miembro de IRI-San Vicente del Caguán.</p>
<p>Por su parte, Esteban Rios, docente de la Institución Educativa Rural Jose<br />
Antonio Galán, de Remolinos del Caguán, expresó su compromiso con la defensa de la Amazonia: “Tenemos ganas de aportar a esta Amazonia y al planeta. Qué bonito si lo pudiéramos hacer desde la parte formativa, educando a los niños con valores ecológicos, enseñándoles sobre conservación de nuestra fauna y nuestra flora”, concluyó.</p>
]]></content:encoded>
        <author>IRI Colombia</author>
                    <category>El bosque es vida- IRI Colombia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94426</guid>
        <pubDate>Thu, 04 May 2023 22:25:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/PF2023-1-San-Vicente-del-Caguán-87-1200x540.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Con éxito se llevó IRI-Colombia realizó el primer proceso de formación de 2023 en Caquetá]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">IRI Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Líderes religiosos de Caquetá unidos por la defensa de los bosques</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/el-bosque-es-vida-iri-colombia/lideres-religiosos-caqueta-unidos-la-defensa-los-bosques/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8211; Más de 50 líderes religiosos, sociales y ambientales estuvieron presentes en los procesos de formación los capítulos locales de IRI en San Vicente del Caguán, Puerto Rico y Cartagena del Chairá, con el objetivo de sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de la conservación de los bosques. Los pasados 8, 9 y 10 [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><em>&#8211; Más de 50 líderes religiosos, sociales y ambientales estuvieron presentes en los procesos de formación los capítulos locales de IRI en San Vicente del Caguán, Puerto Rico y Cartagena del Chairá, con el objetivo de sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de la conservación de los bosques.</em></p>
<p>Los pasados 8, 9 y 10 de febrero la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales, IRI-Colombia, llevo a cabo los procesos de formación de los capítulos locales de San Vicente del Caguán, Puerto Rico y Cartagena del Chairá en Caquetá.</p>
<p>Estas jornadas tuvieron la presencia de expertos en deforestación, cambio climático y representantes indígenas, quienes abordaron desde cada una de estas perspectivas la importancia de los bosques tropicales y la problemática que enfrentan en el país que cada vez más toman el carácter de desastre social y ambiental: <strong>solo en 2020, se perdieron 171.685 hectáreas de bosque en el país.</strong></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-93607" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-09.33.18-300x169.jpeg" alt="IRI Caquetá 3" width="582" height="328" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-09.33.18-300x169.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-09.33.18-150x85.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-09.33.18-768x433.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-09.33.18-1024x578.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-09.33.18-1200x677.jpeg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-09.33.18.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 582px) 100vw, 582px" /></p>
<p><span class="css-901oao css-16my406 r-poiln3 r-bcqeeo r-qvutc0">“La construcción de carreteras, legales e ilegales, es uno de los principales motores de la deforestación. Un ejemplo notorio es la vía Puerto Cachicamo-La Tunia, que facilitó la deforestación en Chiribiquete y el resguardo Yaguará II.”, explicó Carlos Augusto Lozano, asesor nacional de IRI Colombia durante su presentación en capítulo local de Puerto Rico.</span></p>
<p>Colombia afronta uno de sus momentos más críticos en pérdida de cobertura vegetal<strong>: durante el primer trimestre de 2022 la deforestación aumentó el 10% en comparación con el mismo periodo del año pasado</strong>, El 63% de la deforestación del país se concentra en la Amazonia. Este flagelo ambiental no solo atenta contra la biodiversidad. También pone en riesgo los derechos humanos de la población como, por ejemplo, la seguridad alimentaria.</p>
<p>Frente a este panorama, la Iniciativa Interreligiosa por los Bosques Tropicales en Colombia, en su continúo trabajo de la mano con líderes religiosos del municipio viene adelantando estrategias de sensibilización con las diferentes comunidades de fe existentes en la región sensibilizarlos e inspirarlos a tomar acciones que mitiguen los efectos del cambio climático.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-93608" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-08-at-12.09.40-300x169.jpeg" alt="IRI Caquetá 4" width="566" height="319" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-08-at-12.09.40-300x169.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-08-at-12.09.40-150x85.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-08-at-12.09.40-768x433.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-08-at-12.09.40-1024x578.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-08-at-12.09.40-1200x677.jpeg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-08-at-12.09.40.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 566px) 100vw, 566px" /></p>
<p>“De 1880 al 2016, la temperatura del planeta se ha incrementado 1.5° centígrados principalmente por las acciones humanas a lo largo de la historia y eso condiciona de forma diferente la vida de la humanidad”, señaló Diego Campos, experto en cambio climático, a los miembros del capítulo local de Cartagena del Chairá.</p>
<p>Y es que la tala indiscriminada asociada a las malas prácticas ganaderas ha hecho que en San Vicente del Caguán entre 2015 y 2020, unas 900.000 nuevas cabezas de ganado hayan entrado al municipio, <strong>esta deforestación, la más alta del país, ha traído consigo conflictos socioambientales especialmente para los pueblos indígenas, habitantes ancestrales de estos territorios.</strong></p>
<p>“Dentro de los pueblos indígenas que habitamos la Amazonia hay algo que compartimos: la espiritualidad. Para nosotros es vital y a partir de ella generamos un relacionamiento con el medio ambiente”,  recordó Herman Mendoza, representante del pueblo Uitoto del Amazonas durante su exposición sobre espiritualidades indígenas en el taller de formación de San Vicente del Caguán.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-93606" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-11.49.23-300x169.jpeg" alt="IRI Caquetá 2" width="550" height="310" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-11.49.23-300x169.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-11.49.23-150x85.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-11.49.23-768x433.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-11.49.23-1024x578.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-11.49.23-1200x677.jpeg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-11.49.23.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></p>
<p>Finalmente, durante este proceso de formación los asistentes participaron de ejercicios de cartografía social con el objetivo de identificar su territorio con las problemáticas ambientales y trabajaron en soluciones reales y que puedan ser lideradas o llevadas a cabo por ellos.</p>
<p>La Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales, IRI-Colombia, instaló desde el año 2019 capítulos locales en San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá, Puerto Rico y Solano en Caquetá; en San José del Guaviare, El Retorno, Miraflores y Calamar, en Guaviare; En Puerto Asís, Puerto Guzmán y Puerto Leguizamo en Putumayo y en La Macarena,  Meta. En estas poblaciones, los distintos capítulos de IRI-Colombia ha avanzado en el trabajo de incidencia política —plasmado en los planes de desarrollo—, gracias a que poseen representantes dentro de los Consejos Territoriales de Planeación (CTP) de cada uno de estos municipios, en los cuales han adelantado acciones en pro de la sostenibilidad ambiental como herramienta para enfrentar el cambio climático.</p>
]]></content:encoded>
        <author>IRI Colombia</author>
                    <category>El bosque es vida- IRI Colombia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93604</guid>
        <pubDate>Thu, 16 Feb 2023 13:00:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/WhatsApp-Image-2023-02-10-at-13.34.37-1200x677.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Líderes religiosos de Caquetá unidos por la defensa de los bosques]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">IRI Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Gabriela Mistral (1889-1957)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/gabriela-mistral-1889-1957/</link>
        <description><![CDATA[<p>De maestra de escuela a Premio Nobel de Literatura, ese fue el recorrido de Lucila María Godoy Alcayaga, conocida en todo el mundo por su seudónimo de Gabriela Mistral. Nació en una familia de clase media, “entre treinta cerros”, como ella misma mencionó en más de una ocasión. Su padre abandonó el hogar cuando Lucila [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>De maestra de escuela a Premio Nobel de Literatura, ese fue el recorrido de Lucila María Godoy Alcayaga, conocida en todo el mundo por su seudónimo de Gabriela Mistral. Nació en una familia de clase media, “entre treinta cerros”, como ella misma mencionó en más de una ocasión. Su padre abandonó el hogar cuando Lucila tenía tres años, pese a lo cual la escritora dice no guardar mayores resentimientos, e incluso confiesa que “revolviendo papeles” hallaría unos versos “muy bonitos” escritos por su padre, y que fueron cruciales para su aventura literaria: “Esos versos de mi padre, los primeros que leí, despertaron mi pasión poética.” Precoz, autodidacta, aprendía de lo que veía, y fue así como a los 15 años ya servía como ayudante de profesora en la Escuela de la Compañía Baja, en La Serena, donde aprovecharía para aportar con notas que fueron publicadas por el periódico <em>El Coquimbo, </em>y un año más tarde colaboraría con algunas columnas para <em>La voz de Elqui, </em>de Vicuña. De estos años se recuerdan escritos como <em>El perdón de una víctima, La muerte del poeta, Las lágrimas de la huérfana, Amor imposible </em>y <em>Horas sombrías. </em>En 1908 fue profesora en La Cantera y luego en Los Cerrillos, camino a Ovalle, y fue ese año con la publicación del poema <em>Del pasado </em>donde Lucila asumiría el seudónimo con el que firmaría en adelante sus escritos y con el que sería reconocida en el mundo entero: “Gabriela Mistral”, el nombre que eligió por sus dos poetas predilectos: Gabriele D’Annunzio y Frédéric Mistral. Sus notas y apuntes ya mostraban una preocupación política, interesada por las obras y proyectos sociales que pudieran lograr una equidad económica para Chile. Siempre se mostró curiosa por aprender, y a pesar de que siempre se le impidió cursar formalmente estudios académicos, fuera por motivos económicos, o como aquella vez que fue discriminada para estudiar en la Escuela Normal por la ideología religiosa que profesaba. Para 1910 convalidó sus estudios y obtuvo el título de Profesora de Estado en la Escuela Normal No. 1 de Santiago, por lo que ya podría ejercer como profesora, y aunque siempre fuera subvalorada por muchos de sus colegas egresados del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Ese mismo año se traslada a Traiguén, en la Araucanía, y con apenas 21 años es encargada de remplazar a la directora del Liceo de Niñas, además de oficiar como maestra interina de labores, dibujo, higiene y economía doméstica. Para ese momento de su vida Gabriela empezará a descubrir las comunidades indígenas de los <em>mapuches</em>, interesándose en su cultura y así también como en sus problemáticas, “estos saben amar sus tierras”, diría años más tarde. Gabriela continúa explorando la poesía y en 1911 publica en el diario <em>El Colono </em>su poema titulado <em>Tristeza, </em>en el que decanta los sentimientos generados a partir de quien fue su amante y que se habría suicidado un año antes. Semejante a este poema surge ese mismo año el que tituló <em>Rimas, </em>donde se puede apreciar la impotencia y angustia que se experimenta después del adiós. Y será a finales de ese año en Los Andes cuando empieza a dar vida a lo que después sería compendiado bajo el título de <em>Sonetos de la muerte, </em>obra que le valió su primer reconocimiento, luego de alzarse con el primer premio en los Juegos Florales. “Ignoraba yo por aquellos años lo que llaman los franceses el <em>metier de côté</em>, o sea, el oficio lateral; pero un buen día él saltó de mí misma, pues me puse a escribir prosa mala, y hasta pésima, saltando, casi en seguida, desde ella a la poesía, quien, por la sangre paterna, no era jugo ajeno a mi cuerpo. En el descubrimiento del segundo oficio había comenzado la fiesta de mi vida”, confesaba así la mujer que se había descubierto en el arrobo poético y, plenamente identificada con la poesía, se empeñaría en consagrarse a ella. De aquellos años se destacan poemas como <em>Ensoñaciones, Junto al mar </em>y <em>Carta íntima. </em>Para 1917 se publicó una de las más representativas y estudiadas antologías poéticas chilenas, y en donde figuraba Gabriela como una de las más destacadas figuras, y aunque sus poemas conservaran todavía su nombre de pila. Gabriela se muda a Antofagasta, al norte del país, y un tiempo después viajará hasta el sur, a Punta Arenas, donde estará encargada de la dirección del Liceo de Niñas Sara Brown, y especialmente de la encomienda personal del Ministro de Justicia e Instrucción Pública: “La chilenización de un territorio donde el extranjero superabundaba.” Gabriela lamentaba sin embargo el exterminio de poblaciones indígenas que estaban siendo víctimas de estas políticas, como el caso de los <em>selknam </em>que casi fueron exterminados por completo. Continúa recorriendo el territorio chileno y es así como llega a Temuco para dirigir el Liceo de Niñas, y en donde permaneció poco tiempo debido al insoportable clima polar que afectaba su salud, por lo que un año después regresará a Santiago. En Temuco tuvo la oportunidad de conocer y compartir con un joven poeta llamado Neftalí Reyes, y que años más tarde sería reconocido por todos como Pablo Neruda. El poeta comentó años después la importancia de esos encuentros con Mistral en sus inicios poéticos: “Ella me hizo leer los primeros grandes nombres de la literatura rusa que tanta influencia tuvieron sobre mí.” Ya en la capital Gabriela aplica para el cargo de directora en el prestigioso Liceo No. 6 de Santiago. Contaba con una carrera en la que ya se había desempeñado como directora en otros liceos, y pese a no contar con los créditos académicos que los profesores del instituto le reclamaban, la hábil poetisa conseguiría ganarse el puesto y encargarse en adelante del liceo. En 1922 publica en New York lo que es considerada su primera obra maestra, <em>Desolación, </em>un poemario compuesto por escritos que había acumulado desde hacía diez años y que apenas ahora verían la luz. Durante la década de los veinte Mistral se desempeñaría en cargos diplomáticos y como representante de organismos internacionales en América y Europa. Invitada por el Ministro de Educación, comienza su periplo abordo del <em>Orcoma </em>con destino a México, donde haría parte de la Reforma Educacional, presentando un novedoso sistema educativo que se mantiene hasta hoy, y apoyando la educación popular y los lineamientos de la Educación Nueva y la Escuela Activa, que luego compartiría en la Liga de las Naciones Unidas. Sugería una educación lúdica, práctica, creativa y activa, creyendo posible convertir la escuela en “el corazón de la sociedad.” Dos años permanece en México sirviendo como profesora en distintas escuelas y relacionándose con los más célebres intelectuales del momento, y sería allí mismo donde se publicaría su libro <em>Lectura para mujeres. </em>En Chile aparece también su poemario <em>Desolación </em>con una tirada de veinte mil ejemplares<em>, </em>y en España se publica una primera antología de la poetisa, titulada <em>Las mejores poesías</em>; y también en Madrid para 1924 verá la luz el libro titulado <em>Ternura, </em>el cual se compone de una “poesía escolar”, una renovada poesía infantil compuesta de canciones de cuna, rondas y arrullos con un estilo escueto y depurado<em>. </em>Antes de regresar a Chile Mistral pasará por Estados Unidos, donde será invitada en algunas universidades para dictar conferencias respecto al sistema educativo que proponía, y con los mismos propósitos realizó un corto viaje por Europa. Sin embargo, de regreso a su país, Gabriela encontró un ambiente de agitación política del que quiso evadirse, y para 1926 se mudaría a Ginebra asumiendo el cargo de secretaria del Instituto de Cooperación Internacional de la Liga de Naciones. A comienzos de la década de los treinta viajará por Puerto Rico, Cuba y otros países del Caribe, y en Nicaragua el general Augusto Sandino la nombraría “Benemérita del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional”. Los próximos veinte años ejercerá una carrera de cónsul que la llevará a recorrer distintos países de Europa, y donde no desaprovechará para continuar su prolífica colección de poemas que serían traducidos al inglés, francés, alemán, italiano, sueco, entre otros. En 1942, residiendo en Petrópolis, Brasil, Gabriela quedó devastada al enterarse del suicidio de una pareja de amigos judíos que huían de la persecución de los nazis, y un año más tarde cuando su amado sobrino que había criado con el afecto y cariño de una madre, Juan Miguel (al que llamaba “Yin-Yin”), y con tan solo 17 años, tomaría la misma fatídica decisión de la pareja judía. Al año siguiente, todavía morando en Brasil, Gabriela Mistral recibiría la noticia por parte de la Academia Sueca de que se había convertido en la primera mujer iberoamericana y el segundo latinoamericano en ser galardonado con el prestigioso Premio Nobel de Literatura. Se le reconoce “su obra lírica que, inspirada en poderosas emociones, ha convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano”. En su discurso pronunció: “Por una venturanza que me sobrepasa, soy en este momento la voz directa de los poetas de mi raza.” Ese mismo año regresa por cuarta vez a Estados Unidos, en esta ocasión para oficiar como cónsul en Los Ángeles, donde invertiría el dinero del premio en la compra de una hacienda en Santa Bárbara, California. En 1946 conocerá a Doris Dana, una mujer que se convertirá en una figura fundamental en su vida, y que aportará en la historia de la consagrada escritora a un nivel más que profesional, y cuya relación persistiría hasta la muerte de Mistral. Doris Dana era una joven escritora estadounidense de 28 años que había despertado una cierta admiración por la escritora chilena, y por lo que un día quiso enviarle una misiva. Expresándole sus respetos y compartiéndole un texto que había escrito sobre Thomas Mann, valiéndose de algunos textos que Mistral había publicado años atrás, le escribió: “En la profunda ternura contemplativa y la fuerza de sus obras, el mundo ha encontrado en usted una maestra de sentido y una llama viva del arte más puro.” Las palabras con las que Gabriela había conquistado al mundo, serían las mismas con las que fuera seducida por una mujer treinta años menor, y teniendo el efecto previsto la escritora chilena se puso en contacto con Dana. La estadounidense sugerirá sin embargo un encuentro: “De haber sido posible hubiera preferido, desde luego, gozar del privilegio de poner este libro personalmente en sus propias manos.” En adelante y durante nueve años sería un ir y venir de cartas, que décadas más tarde serán una pieza fundamental en el estudio de la vida personal de Gabriela Mistral y que se recogieron bajo el título de <em>Niña errante. </em>El compendio se compone de una veintena de cartas de Doris Dana, y más de doscientas misivas que Mistral le habría enviado a quien, al parecer, sería mucho más que una amiga, una colega y, a la postre, su albacea. En las misivas se entrevé una discreta atracción que se va pronunciando con el paso del tiempo y de las palabras, y a momentos Mistral parece obsesionada con Doris, identificándose a sí misma como una figura más bien masculina dentro de la relación. A menos de un año empieza a llamarla “amor”, y le escribe: “Tú no me conoces todavía bien, amor. Tú ignoras la profundidad de mi vínculo contigo. Dame tiempo, dámelo, para hacerte un poco feliz… Duerme, mi amor, descansa. Yo procuraré ser menos brutal y necio. Yo te debo el lavarme de estos defectos. Yo te debo felicidad por cuanto he recibido de ti.” En algunos pasajes puede leerse el apego que sentía Gabriela por Doris y cómo extrañaba su presencia en su vida: “Desde que te fuiste yo no río y se me acumula en la sangre no sé qué materia densa y oscura. Yo no puedo saber aún, amor mío, lo que ocurra conmigo a lo largo de los sesenta días de nuestra separación.” Las cartas permiten revelar desilusiones, pasión, reproches, todo como si se tratara de una auténtica relación de pareja. “Yo me pongo en el viento y en la lluvia tierna, para que estos, viento y lluvia, puedan abrazarte y besarte para mí”, le contesta Doris en una de sus pocas respuestas. Doris siempre negó que entre las dos se hubiera dado un encuentro íntimo, y que a pesar del afecto evidente que las unía nunca hubo un trato que excediera el límite de la amistad. La sociedad conservadora de Chile tildó a Gabriela de “lesbiana de armario”, por lo que no se le conoció tampoco una relación sentimental con ningún hombre. Poco le preocupó lo que pudiera pensarse respecto a su sexualidad. “De Chile, ni decir. Si hasta me han colgado ese tono lesbianismo, y que me hiere de un cauterio que no sé decir. ¿Han visto tamaña falsedad? Yo soy una mujer como cualquier otra chilena.” Lo cierto es que se mantuvo soltera a lo largo de toda su vida y, sin importar si era heterosexual o no, tal parece que no sólo se consagró a sus escritos y a su trabajo pedagógico sino también al celibato. Sus amoríos parecieron ser todos epistolares, platónicos, casi prohibidos, y en donde raras veces se concretó un encuentro. Era mujer, una gran mujer, no exenta de pasiones, y de allí que sus versos no solamente fueran las rondas infantiles por las que se le conoce, ya que podemos encontrar a lo largo de su obra muchos versos cargados de erotismo. Lo cierto es que Gabriela no gozaba de una gran autoestima, se consideraba a sí misma una mujer de rasgos indígenas, más alta de lo normal, fea, algo deforme, y que se acentuaba con una personalidad desafiante y conflictiva. Solía vestir trajes de dos piezas y sujetar su pelo recogido en moño, además de llevar el ceño fruncido y los labios apretados. “Yo nací mala, dura de carácter, egoísta enormemente y la vida exacerbó esos vicios y me hizo diez veces dura y cruel”, confesaba en alguna de sus cartas. A su amada Doris le escribía: “Tú no me pudiste querer mi vejez, mi fealdad… Tu orgullo, muy visible, te alejó de mí.” En 1949 muere su madre y ese mismo año publicará uno de sus libros más conocidos y admirados: <em>Tala. </em>En 1953, ejerciendo aún como cónsul, se trasladará a New York, acompañada en muchas ocasiones por Doris, quien sería reconocida como su asistente, y con quien un año más tarde viajaría a Chile para recibir varios homenajes y condecoraciones que esperaban desde hacia años para celebrar su vida y conmemorar su obra. En Santiago se declaró día festivo. Las calles fueron bloqueadas para que la poetisa pudiera saludar desde una carroza jalada por caballos a una multitud de personas que anhelaban conocerla mientras le arrojaba flores y besos. Al día siguiente el presidente Ibáñez la recibió en el palacio de La Moneda y en la tarde la Universidad de Chile le concedió el Doctor Honoris Causa. Sería la última vez que saludaría a su patria. Regresa a Estados Unidos, “país sin nombre”, así se refería a este país, donde confesaba no sentirse del todo a gusto con el clima frío de New York, y por lo que estuvo buscando su sitio en Florida o New Orleans y mudarse junto a su amiga, para finalmente irse a vivir a la mansión heredada por Doris en Long Island. “Pero si tú no quieres dejar tu casa, cómprame, repito, un calentador y quedamos aquí”, le escribía Gabriela en torno burlesco. Por esos años Doris fue consciente de la presencia grande que había hallado en su camino, y lo mucho que ella como su amiga más cercana podría aportar para quienes querían conocer de fondo la historia de la gran escritora chilena, y por lo que iniciaría un registro detallado de las conversaciones y experiencias que mantenía con Mistral, además de miles de ensayos literarios que consiguió conservar y que luego legó a su propia sobrina, Doris Atkinson. En 1954 da a conocer el poemario <em>Lagar I, </em>poemas que había redactado una década atrás con toda la carga emocional provocada a partir de la Segunda Guerra Mundial. Gabriela padecía diabetes desde hacía varios años y había sufrido un par de complicaciones cardiacas, y sin embargo sería un cáncer de páncreas lo que le daría un final a su vida. En 1957, a sus 67 años, en el Hospital de Hempstead de New York, Lucila María Godoy Alcayaga se despedía de este mundo acompañada de su infaltable Doris, quien se convertiría en delante en la guardiana de sus escritos y en la encargada de hacer cumplir de manera póstuma la voluntad de la difunta. Sus restos fueron trasladados a su país y su cuerpo velado en la Casa Central de la Universidad de Chile, para después ser inhumada en Montegrande, como fuera su deseo, por ser ese el lugar que le recordaba su infancia feliz, y en donde años después, y cumpliéndole también a uno de sus deseos, el cerro conocido como Fraile pasaría a llamarse Gabriela Mistral. Además en su testamento Gabriela dejó estipulado que los fondos recaudados por la venta de sus libros en Suramérica fueran destinados a los niños pobres de Montegrande. En vida recibió toda clase de halagos y homenajes, premios, condecoraciones y títulos, y tras su muerte y para perpetuar su memoria y honrar su nombre, son varias las calles y avenidas, museos y academias, estaciones, parques y plazas, bibliotecas y centros culturales que han sido bautizados “Gabriela Mistral”. Sobre ella se han escrito cantidad de libros y biografías. Años más tarde se darían a conocer algunos textos inéditos que recogen su legado de cantos, rondas y prosas en <em>Motivos de San Francisco, </em>publicado en 1965, y en 1967 <em>Poema de Chile </em>y <em>Lagar II. </em>Traducida a más de veinte idiomas, “La divina”, “La santa”, como fue llamada, Gabriela Mistral constituye una de las poetisas más relevantes de la literatura española, así como un referente de la poesía femenina y una puerta para que las mujeres se aventuraran por estos caminos, y así su obra serviría para inspirar a otros grandes poetas que le sucedieron, como el caso de su compatriota Pablo Neruda o del mexicano Octavio Paz. Durante algunos años Doris conservó los manuscritos de Mistral y no los haría llegar a Chile hasta pasados cincuenta años, cuando sería su sobrina Doris Atkinson quien donaría al gobierno chileno una herencia poética compuesta de más de 40.000 documentos y 563 piezas que incluyen fotografías, elementos personales, documentos privados y epistolarios, y que hoy permanecen en el Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional de Chile. La figura de Mistral aparece desde 1981 en el billete de 5.000 pesos chilenos, y para 2015 se recuerda la intervención de la presidenta Michelle Bachelet al momento de promulgar la ley que posibilita a parejas del mismo sexo formalizar la unión civil, y donde se refirió a Gabriela Mistral como un apoyo a dicha ley: “Nuestra Gabriela mistral escribió a su querida Doris Dana; ‘Hay que cuidar esto, Doris, es una cosa delicada el amor’”. Recordamos por último un par de líneas de su poema <em>Yo no tengo soledad: </em>“Es la noche desamparo de las sierras hasta el mar. Pero yo, la que te mece, ¡yo no tengo soledad! Es el cielo desamparo si la luna cae al mar. Pero yo, la que te estrecha, ¡yo no tengo soledad! Es el mundo desamparo y la carne triste va. Pero yo, la que te oprime, ¡yo no tengo soledad!”</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-85285" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/07/210.-GABRIELA-MISTRAL-212x300.jpg" alt="GABRIELA MISTRAL" width="212" height="300" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=85284</guid>
        <pubDate>Fri, 03 Feb 2023 23:51:12 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Gabriela Mistral (1889-1957)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>