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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Jul 2026 11:33:00 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Pueblos Indígenas | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Colombia: en cinco meses asesinaron a 67 líderes y defensores de derechos humanos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-en-cinco-meses-asesinaron-a-67-lideres-y-defensores-de-derechos-humanos/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia,&nbsp;67 personas defensoras de derechos humanos fueron asesinadas en los primeros cinco meses de 2026,&nbsp;de acuerdo con un&nbsp;reporte de la Defensoría del Pueblo, que registró el periodo más letal en el mes de abril con 20 casos. Esto representó&nbsp;una disminución de cerca del 17 % de los asesinatos contra este sector, respecto a los&nbsp;81 [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En Colombia,&nbsp;<strong>67 personas defensoras de derechos humanos fueron asesinadas en los primeros cinco meses de 2026,</strong>&nbsp;de acuerdo con un&nbsp;<a href="https://www.defensoria.gov.co/-/colombia-no-detiene-la-violencia-en-los-territorios" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reporte de la Defensoría del Pueblo</a>, que registró el periodo más letal en el mes de abril con 20 casos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto representó&nbsp;<strong>una disminución de cerca del 17 % de los asesinatos contra este sector</strong>, respecto a los&nbsp;<a href="https://www.defensoria.gov.co/-/ascienden-a-81-los-asesinatos-de-personas-defensoras-de-derechos-humanos-y-liderazgos-sociales-en-2025?p_l_back_url=%2Fweb%2Fguest%2Fsearch%3Fq%3Dlideres%2B2025" target="_blank" rel="noreferrer noopener">81 casos que la misma Defensoría reportó en los primeros cinco meses del 2025.</a>&nbsp;Sin embargo, los patrones de violencia se mantienen, pues la institución sostiene que los homicidios se concentran en territorios donde “comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes defienden la tierra y el medioambiente frente a la presencia de grupos armados”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En casi 10 años de registro,&nbsp;<strong>la Defensoría del Pueblo documentó 1732 casos</strong>&nbsp;de líderes, lideresas, defensores y defensoras de derechos humanos asesinados en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A las cifras dadas a conocer por la Defensoría del Pueblo se suman también&nbsp;<strong>58 masacres con 238 víctimas,</strong>&nbsp;las cuales ocurrieron en 20 departamentos del país, así como el asesinato de tres personas firmantes del Acuerdo de Paz, ocurridos en Caquetá, Cauca y Huila.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con el&nbsp;<a href="https://indepaz.org.co/observatorio-de-derechos-humanos-y-conflictividades/visor-de-asesinato-a-personas-lideres-sociales-y-defensores-de-derechos-humanos-en-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">monitoreo del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz)</a>, los liderazgos comunales, políticos, comunitarios e indígenas fueron los más afectados en este periodo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo que va de 2026, los departamentos que concentran la mayoría de los asesinatos son<strong>&nbsp;Cauca, con 16 casos; Antioquia, con 11; y Arauca, con seis homicidios.</strong>&nbsp;Estos territorios coinciden como focos de violencia en el país.&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/violencia-contra-defensores-colombia-derechos-humanos-2025-informe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Durante 2025, por ejemplo, Valle del Cauca, Cauca, Nariño y Putumayo concentraron casi el 39 % del total de las agresiones contra personas defensoras</a>, de acuerdo con el&nbsp;<a href="https://somosdefensores.org/informe-anual-2025-i-promesas-rotas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">informe&nbsp;<strong>“Promesas rotas”</strong>, realizado por el Programa Somos Defensores</a>&nbsp;y que sostiene que se trató del año más violento para este sector desde la asunción de Gustavo Petro, con 165 asesinatos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.frontlinedefenders.org/sites/default/files/fld_ga_2025-26_digital.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un informe global de la organización Front Line Defenders</a>&nbsp;dado a conocer el pasado 15 de junio también documentó 165 asesinatos de defensores en Colombia durante 2025, colocando al país, nuevamente, como el más letal para quienes se dedican a esta labor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con el informe, la inestabilidad en los procesos de paz a lo largo de 2025 estuvo acompañada por la&nbsp;<strong>expansión de actores armados en áreas rurales estratégicas, así como en la minería ilegal, el acaparamiento de tierras y la expansión de la ganadería.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“En este contexto, la violencia contra los defensores de derechos humanos está estrechamente vinculada a los esfuerzos por controlar la tierra, los recursos y los flujos económicos. Líderes indígenas, campesinos y afrocolombianos, así como excombatientes que promueven alternativas comunitarias, han sido amenazados, silenciados y asesinados por desafiar estos sistemas”, destaca el informe global.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> los departamentos que concentran la mayoría de los asesinatos de defensores, incluyendo defensores indígenas del territorio, son Cauca, Antioquia y Arauca. Sin embargo, los asesinatos de defensores se han cometido en 20 departamentos de Colombia. <strong>Foto:</strong> Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC)</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/"><em>Gonzalo Ortuño López</em></a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/06/colombia-defensores-derechos-humanos-asesinatos-2026/" id="https://es.mongabay.com/short-article/2026/06/colombia-defensores-derechos-humanos-asesinatos-2026/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130995</guid>
        <pubDate>Mon, 06 Jul 2026 15:04:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: en cinco meses asesinaron a 67 líderes y defensores de derechos humanos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Nohora Alejandra Quiguantar: la mujer pasto que convirtió la búsqueda de justicia para su abuela en una carrera científica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/nohora-alejandra-quiguantar-la-mujer-pasto-que-convirtio-la-busqueda-de-justicia-para-su-abuela-en-una-carrera-cientifica/</link>
        <description><![CDATA[<p>A&nbsp;Nohora Alejandra Quiguantar, indígena pasto, no le contaron de inmediato que&nbsp;a su abuela María Quiguantar la habían torturado y asesinado. Era 17 de febrero de 2002. Había regresado del colegio más tarde de lo habitual, en el resguardo indígena Mallamues, en Nariño, en el suroeste de&nbsp;Colombia. Tal vez se quedó jugando o recogiendo moras en [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La lideresa indígena y bióloga se convirtió en una de las científicas indígenas de América Latina en ocupar espacios para que los conocimientos ancestrales de su comunidad en Nariño sean reconocidos y valorados por la academia.</em></li>



<li><em>La abuela de Quiguantar, asesinada y torturada, fue una lideresa y defensora del territorio de su pueblo en Nariño, en el suroeste de Colombia.</em></li>



<li><em>La investigación de esta científica documentó conocimientos sobre plantas medicinales y alertó sobre la desaparición de saberes conservados históricamente por abuelas y parteras.</em></li>



<li><em>Hoy lleva la agenda de mujeres indígenas y la defensa del conocimiento tradicional a escenarios científicos y climáticos internacionales.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">A&nbsp;<strong>Nohora Alejandra Quiguantar</strong>, indígena pasto, no le contaron de inmediato que&nbsp;<strong>a su abuela María Quiguantar la habían torturado y asesinado</strong>. Era 17 de febrero de 2002. Había regresado del colegio más tarde de lo habitual, en el resguardo indígena Mallamues, en Nariño, en el suroeste de&nbsp;<strong>Colombia</strong>. Tal vez se quedó jugando o recogiendo moras en el camino; no lo recuerda con claridad. De ese día le quedaron apenas fragmentos: la casa llena de gente, el murmullo espeso de la comunidad, los rostros tensos y ese silencio extraño del miedo cuando todavía no se entiende del todo la tragedia, pero ya se siente en el cuerpo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María Quiguantar no era solo su abuela.&nbsp;<strong>Era partera, médica tradicional y lideresa de un proceso de recuperación de tierras que colonos, terratenientes y miembros de la Iglesia Católica</strong>&nbsp;<strong>les habían arrebatado a decenas de familias indígenas en Nariño</strong>. Su asesinato condenó a la familia al desplazamiento. Pero antes de la violencia, también había sembrado una herencia más profunda: la chagra -huerta-, las plantas medicinales y la certeza de que la salud nace de la relación con la tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/"><strong>Seis científicas indígenas llevan el conocimiento ancestral a la academia</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue allí, junto a ella, donde Nohora Alejandra Quiguantar aprendió el poder de las mujeres indígenas en el cuidado y la sanación. Vio a su abuela curar enfermedades con lo que la tierra daba e incluso asistir el parto de una de sus hermanas. Ese saber sembrado en la infancia, la llevó años después a&nbsp;<strong>convertirse en una de las pocas científicas indígenas de América Latina con voz en escenarios de Naciones Unidas y en cumbres como la Conferencia de las Partes de la Convención Marco para el Cambio Climático</strong>. Esta es su historia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273876"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19160937/NOHORAQUIGUANTAR7-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273876" /><figcaption class="wp-element-caption">El asesinato de su abuela, María Quiguantar, terminó de empujar a Quiguantar. “Quería buscar justicia por lo de mi abuela. Para eso tenía que acceder a información y la información estaba en la escuela”, afirma. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El color de las hojas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Nohora Alejandra Quiguantar creció entre las montañas de Nariño, en una zona que colinda con el Pacífico y el Amazonas. La escuela quedaba a dos kilómetros de su casa, pero el trayecto casi nunca era directo: se detenía a trepar árboles, a mirar hojas, a preguntarse por qué unas eran verdes y otras rojizas. La curiosidad empezó así, caminando. En casa, un pequeño espacio de barro y de una sola habitación donde vivía con su mamá, su abuela y sus hermanas, encontró sus primeras respuestas.&nbsp;<strong>“Mi mamá fue mi primera maestra de biología”, dice a&nbsp; Mongabay Latam y Vorágine para el especial Científicas Indígenas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/marisel-mamani-cientifica-aymara-busca-reducir-uso-agroquimicos-bolivia/">Marisel Mamani: la científica aymara que busca reducir el uso de agroquímicos en Bolivia</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Su madre, Lupe Quiguantar,&nbsp;<strong>le enseñó que la ciencia también estaba en la chagra: en la sopa de quinoa, en el maíz, el trigo, los tubérculos y las plantas medicinales</strong>&nbsp;que sostenían la vida familiar. Su abuela le dejó la selección de semillas, el trabajo de huerta y la defensa del territorio. Su familia ha sido un matriarcado y el cuidado, en su comunidad, también ha sido una cuestión de mujeres. De ellas aprendió no solo a curar, sino a liderar y desafiar el destino que parecía escrito para ella: ser esposa y madre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El asesinato de María Quiguantar terminó de empujar esa decisión.&nbsp;<strong>“Quería buscar justicia por lo de mi abuela. Para eso tenía que acceder a información y la información estaba en la escuela”, afirma.</strong>&nbsp;Quiso ser abogada o médica, pero las brechas de la educación que recibió en el resguardo le cerraron esas puertas y eligió biología. Fue la primera profesional de su familia materna y una de las pocas mujeres de su generación en llegar a la universidad. A la Universidad del Quindío.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí, Nohora Alejandra Quiguantar por fin encontró la respuesta a por qué las hojas de los árboles que la vieron crecer tenían colores distintos. Pero la academia también fue otro escenario de disputa.<strong>&nbsp;Era la única indígena en su clase.</strong>&nbsp;A los prejuicios se sumaba la ausencia de profesores indígenas y de espacios donde los sistemas de conocimiento de comunidades como la suya dialogaran en igualdad con la ciencia occidental.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/avita-taricuarima-biologa-kukama-amazonia-peruana-conocimiento-cientifico-comunidad/"><strong>Avita Taricuarima: la bióloga kukama de la Amazonía peruana que devuelve el conocimiento científico a su comunidad</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">De esa incomodidad nació el primer cabildo indígena universitario, un organismo estudiantil para reconocer y garantizar los derechos de los pueblos originarios. Por ejemplo, sus lenguas, creencias y prácticas. Sin embargo, las tensiones continuaron, especialmente cuando llegó el momento de su tesis de grado.&nbsp;<strong>Para ella, las plantas no eran únicamente materia, también eran memoria, protección y espiritualidad. Sus profesores, sin embargo, veían esas ideas como algo ajeno al método científico</strong>. Sus resultados no eran considerados datos y, por eso, eran invalidados.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273878"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19161057/NOHORAQUIGUANTAR15-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273878" /><figcaption class="wp-element-caption">“Mi mamá fue mi primera maestra de biología”, dice Quiguantar. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El legado de las abuelas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a la resistencia, Quiguantar decidió cambiar las reglas. Implementó una metodología comunitaria y colectiva, se deshizo de la rigidez del lenguaje académico y empezó a narrar la historia de sus antepasadas a través de las plantas y de los usos que les habían dado durante generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En mingas alrededor de la tulpa -el espacio de encuentro de su resguardo- habló con madres, mujeres líderes, parteras, docentes y taitas que identificaron 90 plantas medicinales.</strong>&nbsp;Las organizó en categorías: espirituales y protectoras, curativas, tintóreas y usadas en la partería. Guante blanco como insecticida; jujún para el dolor de estómago y para “sacar el frío”; culantrillo para los trastornos menstruales. Ese fue su trabajo de grado al que tituló: “Plantas medicinales utilizadas en el resguardo indígena de Muellamués, pueblo de los pastos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el inicio supo que&nbsp;<strong>esa investigación no era solo una tesis, sino una forma de sostener una memoria sagrada que estaba desapareciendo</strong>. El cambio climático había hecho más difícil encontrar algunas plantas. Muchos jóvenes se habían ido del resguardo y quienes guardaban ese conocimiento estaban muriendo. “Mi trabajo de investigación no lo estaba haciendo para la universidad, sino para la gente”, dice. A pesar de la resistencia frente a su metodología, se graduó como bióloga,&nbsp;<strong>demostrando que el conocimiento heredado de su comunidad también podía reclamar su lugar en la ciencia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/paola-moreno-roman-cientifica-quechua-lleva-microscopios-papel-escuelas-rurales-peru/">Paola Moreno-Roman: la científica quechua que lleva microscopios de papel a escuelas rurales de Perú</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Su cercanía con la Amazonía la llevó a indagar en la necesidad de políticas públicas que protejan los conocimientos tradicionales de esa zona y el rol de los sabedores tradicionales en espacios académicos. Ese reclamo terminó plasmado en un artículo que hace parte del libro&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/376831275_Evaluacion_Rapida_de_la_Diversidad_Biologica_y_Servicios_Ecosistemicos_de_la_CuencaRegion_Amazonica_CAPITULO_4_Dialogo_de_saberes_y_conocimientos_tradicionales_asociados_a_la_diversidad_biologica">“Evaluación rápida de la diversidad biológica y servicios ecosistémicos de la cuenca/región amazónica”</a>, publicado por la Universidad Javeriana. Fueron 19 los casos de estudio que le permitieron a ella, junto a otros colegas, abordar el papel de las mujeres en la transmisión de conocimiento, los modelos de gestión de la biodiversidad y la bioeconomía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su trayectoria la llevó a retornar a su territorio,&nbsp;<strong>ser parte del Panel Científico por la Amazonía, una iniciativa regional para evaluar el estado de los ecosistemas amazónicos y proponer soluciones sostenibles, y a llegar a más de 200 jóvenes en América Latina mediante talleres</strong>&nbsp;que ella lideró. Su objetivo es construir un manifiesto colectivo sobre los problemas de las comunidades amazónicas, la tenencia de tierras y el rol de las juventudes en la preservación de la selva.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273830"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18173828/NOHORA-Central-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273830" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigación de la colombiana Nohora Quiguantar documentó conocimientos sobre plantas medicinales y alertó sobre la desaparición de saberes conservados históricamente por abuelas y parteras. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Descolonizar el conocimiento</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Crisseyda Roman conoció a Nohora Alejandra Quiguantar en septiembre de 2024,&nbsp; durante una cumbre de cambio climático en Nueva York. Entre los asistentes había dos grupos, recuerda: los que dominaban el inglés y los que no. Ambas estaban en el segundo y se volvieron cercanas. “Nohora tiene esa habilidad para conectar a pesar de las barreras lingüísticas. Me decía: ‘Yo no entiendo nada, pero estoy allí, y quiero entender’”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Si acceder a investigaciones científicas ya era difícil desde su resguardo, el idioma levantaba otra frontera.</strong>&nbsp;La mayoría de los textos estaban en inglés, un idioma distante de su experiencia como mujer indígena de un pueblo que, hasta hace apenas diez años, creía extinta su lengua ancestral, el pastos, y que hoy solo unos pocos preservan.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>También faltaban referentes: quienes habían trabajado metodologías similares a las que ella buscaba aplicar escribían en otros idiomas o circulaban poco en los espacios académicos tradicionales</strong>. “Busqué muchos referentes de las epistemologías del sur [la rama de la filosofía que estudia cómo se construye, valida y limita el conocimiento]. No eran tan mencionados, pero ya de una u otra manera venían trabajando ciertos temas”, dice a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Vorágine</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/rosa-marina-flores-cruz-cientifica-afrozapoteca-investigacion-ambiental-mexico/"><strong>Rosa Marina Flores Cruz: la científica afrozapoteca que sigue el camino del viento en México</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa búsqueda la llevó también a enfrentarse a lo que llama&nbsp;<strong>extractivismo científico: investigaciones que llegan a los resguardos, toman conocimiento y nunca regresan</strong>. Las comunidades no saben qué pasó con su participación, dónde se publicó o para qué sirvió. Quiguantar se opone a esa lógica. Por eso insistió en una ciencia que devolviera algo a su gente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la promesa de retornar lo investigado, pudo confirmar que eran las abuelas quienes guardaban la mayor parte del conocimiento sobre plantas medicinales y que las parteras ocupaban un lugar central en ese saber hoy en riesgo de desaparecer. “Estos sistemas tienen que aterrizar en los espacios de toma de decisiones que tienen los gobiernos para que así puedan responder a las necesidades más cercanas que tienen los pueblos indígenas. Que se reconozca su trabajo desde otras miradas”, explica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Quiguantar todavía nota la cara de asombro de quienes escuchan que es científica e indígena.</strong>&nbsp;Ese debate, insiste, no está en si los pueblos originarios pueden hacer ciencia, sino en que todavía no se les reconoce plenamente como expertos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Llevar el territorio</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Nohora Alejandra Quiguantar ya rompió varios precedentes en su familia: construir un hogar en el lugar del que fue desplazada tras la muerte de su abuela, estudiar, y ocupar espacios donde antes no había mujeres como ella. “A nosotras nos han enmarcado en unos roles de reproducción y cuidado.&nbsp;<strong>Cuando iba a empezar la carrera, los comentarios eran que era una pérdida de tiempo, que ya tenía edad para casarme o mantener un marido</strong>”, cuenta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273799"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18153422/Mongabay_cientificasindigenas_v4_web.jpg" alt="" class="wp-image-273799" /><figcaption class="wp-element-caption">Científicas indígenas es un especial de Mongabay Latam que ahonda en las historias de seis mujeres que rompen moldes y llevan el conocimiento ancestral a la academia. Ilustración: Juan Pablo Dellacha</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Roto ese molde, su camino científico se convirtió, también, en conocimiento reconocido por aquello que su abuela María y su madre Lupe le enseñaron desde niña. Llevarlo a escenarios donde ese saber no era considerado ciencia. Eso&nbsp;<strong>le ha abierto las puertas a paneles científicos en la Amazonía, a la Cumbre de Clima de Nueva York, a ser integrante de la Coalición de Acción Feminista por la Justicia Climática de ONU Mujeres, a coordinar talleres en la COP30 en Belém, Brasil, y a crear Tejiendo Pensamiento</strong>. En esta organización, que busca empoderar a las mujeres y niñas en la conservación de ecosistemas, sigue haciendo lo mismo que aprendió en la chagra: escuchar, cuidar y defender el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/yarina-tapuy-cientifica-kichwa-revela-misterioso-mundo-insectos-ecuatorianos/"><strong>Yarina Tapuy: la científica kichwa que revela el misterioso mundo de los insectos ecuatorianos</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Su amiga Julie Topf dice que ha conocido Colombia a través de sus relatos: las montañas, el páramo, la biodiversidad y la riqueza de las comunidades indígenas de las que, casi siempre, Nohora Alejandra Quiguantar es la única representante en la mesa. “Gran parte de nuestra sociedad todavía está caminando y entendiendo el trabajo de los pueblos indígenas”, dice&nbsp; Topf.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un último reto, por ahora, mora en su comunidad. Los cargos de liderazgo suelen estar reservados para personas casadas y, hasta hoy, no ha habido ninguna mujer liderando las autoridades del resguardo</strong>. Incluso quienes se postulan, difícilmente son elegidas. Señalar esas desigualdades le ha costado distancias y cuestionamientos profundos dentro de su propio pueblo, pero también se ha convertido en parte de su propósito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía cuando alguien se sorprende de que una mujer indígena sea científica, recuerda que su primer laboratorio no fue una universidad, sino la chagra de su abuela. Allí aprendió que la ciencia también se siembra, se hereda y se cuida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El asesinato de María Quiguantar sigue impune.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>Nohora Alejandra Quiguantar, lideresa indígena y bióloga, forjó una carrera científica en Colombia y el mundo. <strong>Foto:</strong> cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/mariana-guerrero/">Mariana Guerrero</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130923</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Jul 2026 14:14:40 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/01090548/Foto_-Ricardo-Vejarano_Voragine-610x407-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Nohora Alejandra Quiguantar: la mujer pasto que convirtió la búsqueda de justicia para su abuela en una carrera científica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Seis científicas indígenas llevan el conocimiento ancestral a la academia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/seis-cientificas-indigenas-llevan-el-conocimiento-ancestral-a-la-academia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La naturaleza ha sido su laboratorio, las abuelas sus maestras, las plantas medicinales sus instrumentos y la flora y fauna de su entorno su objeto de estudio. Cuando eran niñas no sabían lo que era vestir una bata blanca o manipular un microscopio, pero observar a las aves, bañarse en el río y escuchar los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Mujeres de diferentes pueblos indígenas de América Latina se enfocan en romper la brecha que existe entre los saberes ancestrales y la ciencia occidental.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam presenta las historias de Yarina Tapuy, Avita Taricuarima, Marisel Mamani, Rosa Marina Flores Cruz, Paola Moreno-Roman y Nohora Alejandra Quiguantar.</em></li>



<li><em>Las seis son científicas que buscan que sus investigaciones contribuyan a la conservación de la naturaleza y la defensa de sus territorios.</em></li>



<li><em>Cuatro de ellas son las primeras mujeres de sus familias en estudiar una carrera universitaria.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La naturaleza ha sido su laboratorio, las abuelas sus maestras, las plantas medicinales sus instrumentos y la flora y fauna de su entorno su objeto de estudio</strong>. Cuando eran niñas no sabían lo que era vestir una bata blanca o manipular un microscopio, pero observar a las aves, bañarse en el río y escuchar los relatos de sus pueblos las preparó para llegar a la universidad y convertirse en las primeras científicas de su familia y, en muchos casos, de sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Siempre tuve una pregunta para todo lo que mis abuelos me decían. ¿Por qué el río crece? ¿Por qué el pez respira dentro del agua? ¿Por qué las aves vuelan? Quería encontrar las respuestas y por eso quise ser bióloga”, cuenta&nbsp;<strong>Avita Taricuarima, científica del pueblo indígena kukama, de Perú</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/yarina-tapuy-cientifica-kichwa-revela-misterioso-mundo-insectos-ecuatorianos/"><strong>Yarina Tapuy: la científica kichwa que revela el misterioso mundo de los insectos ecuatorianos</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa niña que caminaba más de 10 kilómetros diarios a través de la selva amazónica para ir a la escuela jamás imaginó que a sus 32 años ya habría publicado un artículo científico, estaría por graduarse de la carrera de biología y sería&nbsp;<strong>parte de la lista de&nbsp;<a href="https://www.explorers.org/about/history-including-famous-firsts/">The Explorers Club</a>, que reconoce a los 50 mejores investigadores del planeta</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Yarina Tapuy tampoco habría pensado que a esa misma edad ya habría descrito 14 especies nuevas de insectos ni Alejandra Nohora Quiguantar que llegaría a integrar el&nbsp;<a href="https://www.sp-amazon.org/es">Panel Científico por la Amazonía</a></strong>.<strong>&nbsp;Si a la pequeña Marisel Mamani le hubiesen dicho que en su adultez viajaría a Suecia para realizar un doctorado, a Paola Moreno-Roman que estudiaría en la Universidad de Stanford o a Rosa Marina Flores Cruz que lograría utilizar la ciencia para luchar contra las amenazas a su pueblo, no lo habrían creído.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas ellas son científicas de diferentes pueblos y nacionalidades indígenas de&nbsp;<strong>Bolivia, Colombia, Ecuador, México</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Perú</strong>&nbsp;que, gracias a sus hallazgos, no solo han aportado a la biología, sino que han logrado demostrar que los conocimientos ancestrales pueden ser una parte esencial de la ciencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273809"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18161104/YAPUY-2.jpg" alt="" class="wp-image-273809" /><figcaption class="wp-element-caption">Gracias a sus estudios, la ecuatoriana Yarina Tapuy ganó una beca para estudiar una maestría en Entomología durante dos años en el Instituto Nacional de Investigaciones Amazónicas, en Manaos, Brasil. Foto: cortesía Yarina Tapuy</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero uno de sus principales retos ha sido abrirse paso en un campo históricamente ocupado por los hombres. Según datos de la&nbsp;<a href="https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000393768">Unesco</a>,&nbsp;<strong>solo una de cada tres científicos en el mundo es mujer</strong>. “Partamos de que ya existe una baja representación de mujeres en la investigación científica a nivel mundial, pero c<strong>uando uno va a buscar la participación de mujeres indígenas en ciencias, no existe un mapeo de esa situación, no hay cifras</strong>”, explica Janeth Bonilla, vicepresidenta de la fundación Kichwa Institute of Sciences, Technology and Humanities (<a href="https://kisth.org/">Kisth</a>), la cual apoya y visibiliza el trabajo de las científicas de pueblos y nacionalidades indígenas de Ecuador.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/marisel-mamani-cientifica-aymara-busca-reducir-uso-agroquimicos-bolivia/">Marisel Mamani: la científica aymara que busca reducir el uso de agroquímicos en Bolivia</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que explica Bonilla es otro de los desafíos que están enfrentando estas investigadoras: son invisibles en las estadísticas. A esto&nbsp;<strong>se suman la falta de recursos económicos, los prejuicios y la discriminación dentro de la academia</strong>&nbsp;y la necesidad de visibilizar no solo su trabajo, sino que la ciencia también se construye en los territorios.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273956"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/22225541/Tras-vencer-retos-de-idioma-cultura-y-duelos-Mamari-cursa-un-doctorado-en-Suecia-y-busca-identificar-la-mayor-coleccion-de-hongos-Trichoderma-de-America-Latina-scaled.jpg" alt="Tras vencer retos de idioma, cultura y duelos, Mamari cursa un doctorado en Suecia y busca identificar la mayor colección de hongos Trichoderma de América Latina" class="wp-image-273956" /><figcaption class="wp-element-caption">Tras vencer retos de idioma, cultura y duelos, Mamani cursa un doctorado en Suecia y busca identificar la mayor colección de hongos Trichoderma de América Latina. Foto: cortesía Marisel Mamani</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este informe especial,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;presenta las historias de estas seis científicas indígenas de Latinoamérica que buscan que sus investigaciones contribuyan a la conservación y defensa de sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/paola-moreno-roman-cientifica-quechua-lleva-microscopios-papel-escuelas-rurales-peru/">Paola Moreno-Roman: la científica quechua que lleva microscopios de papel a escuelas rurales de Perú</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Ciencia desde y para las comunidades</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sus visitas diarias a la chagra en su infancia, sin saberlo, fueron los primeros pasos de Nohora Alejandra Quiguantar en la biología</strong>. En su comunidad Mellamués, ubicada en las montañas de Nariño,&nbsp;<strong>entre el Pacífico y la Amazonía colombiana</strong>, las&nbsp;<strong>plantas medicinales</strong>&nbsp;de la huerta tenían un rol fundamental. Con ellas, su abuela curaba enfermedades, asistía los partos y protegía su legado ancestral. Y, gracias a esas mismas plantas, Quiguantar obtuvo su título de bióloga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su tesis de grado se enfocó en la&nbsp;<strong>identificación de 90 especies y sus usos</strong>, pero, al inicio, sus resultados fueron invalidados por no apegarse de forma estricta al método científico. Ante eso,<strong>&nbsp;implementó una metodología comunitaria para contar la historia de su pueblo a través de las plantas</strong>&nbsp;y, a pesar de la resistencia a sus métodos, se graduó como bióloga.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273771"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/17215733/Captura-de-pantalla-2026-06-17-a-las-2.56.49-p.m.png" alt="Perfil Paola Moreno-Román - Perú - Científicas indígenas" class="wp-image-273771" /><figcaption class="wp-element-caption">Paola Moreno-Roman, bióloga y genetista de origen quechua. Foto: cortesía Paola Moreno-Roman</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Mi trabajo de investigación no lo estaba haciendo para la universidad, sino para la gente”, explica a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;sobre este proceso en el que colaboraron las madres, lideresas, parteras, docentes y taitas de su comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/nohora-alejandra-quiguantar-mujer-pasto-cientifica-colombia/"><strong>Nohora Alejandra Quiguantar: la mujer pasto que convirtió la búsqueda de justicia para su abuela en una carrera científica</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Romper esa brecha que existe entre los saberes ancestrales y la ciencia occidental es uno de los objetivos de Quiguantar y sus colegas</strong>. Un estudio publicado en&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1462901125001352#sec00">Science Direct</a>&nbsp;demuestra que el “enfoque estructurado y sistemático para comprender el mundo natural”, refiriéndose al método científico tradicional, “parece erosionar la sabiduría y legitimidad del conocimiento indígena”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273830"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18173828/NOHORA-Central-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273830" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigación de la colombiana Nohora Quiguantar documentó conocimientos sobre plantas medicinales y alertó sobre la desaparición de saberes conservados históricamente por abuelas y parteras. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El artículo, por otro lado, resalta las oportunidades de articular las prácticas científicas con los saberes ancestrales, ya que esto conduce a estrategias de conservación más completas y eficaces, además de reconocer y valorar los aportes que han tenido estos pueblos durante siglos de observación y convivencia con la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/rosa-marina-flores-cruz-cientifica-afrozapoteca-investigacion-ambiental-mexico/"><strong>Rosa Marina Flores Cruz: la científica afrozapoteca que sigue el camino del viento en México</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para Yarina Tapuy, científica kichwa de la provincia de Napo, ubicada en la Amazonía ecuatoriana, los conocimientos que le heredaron sus antepasados y las experiencias que vivió en su comunidad, Capirona, han sido esenciales para estudiar insectos.</strong>&nbsp;Por ejemplo, desde que era niña, sabía que la picadura de la hormiga conga era una de las más fuertes o que hay abejas que pican y otras que no tienen aguijón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En el caso de los bichos, hay muchas cosas que ya sabía y después la ciencia me sirvió para entender qué hay detrás. Prácticamente es lo mismo, pero con diferente explicación”, dice a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Tapuy, quien&nbsp;<strong>ha descrito 14 especies nuevas de escarabajos</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273819"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18164350/AVITAT1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273819" /><figcaption class="wp-element-caption">Avita Taricuarima es la primera indígena peruana en formar parte de The Explores Club, una asociación internacional de científicos con más de 100 años de antigüedad. Foto: Patrick Murayari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, más allá de que sus aportes a la ciencia estén publicados en revistas indexadas, su sueño es que la comunidad los pueda usar para su protección. Uno de sus objetivos es crear una fundación en la Amazonía que se enfoque en promover el desarrollo comunitario para&nbsp;<strong>fomentar la participación activa de los pueblos indígenas en las investigaciones</strong>&nbsp;y que no sean tratados solo como objeto de estudio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273831"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18174136/PAOLA-MORENO-1-central.png" alt="" class="wp-image-273831" /><figcaption class="wp-element-caption">Paola Moreno-Roman lleva a las escuelas y comunidades un microscopio de bajo costo hecho de papel y ha impulsado proyectos educativos en escuelas rurales de Perú. Foto: cortesía Paola Moreno-Roman</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La ciencia no solo debe recolectar datos, sino compartirlos”, dice Taricuarima, quien coincide con Tapuy en que la información que se extrae debe regresar a los territorios. Un&nbsp;<a href="https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/aaf300">artículo&nbsp;</a>realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Colorado muestra que&nbsp;<strong>el 87 % de los estudios enfocados en cambio climático han seguido un modelo extractivo</strong>. Esto quiere decir que investigadores ajenos a las comunidades han utilizado los conocimientos de los pueblos indígenas sin su participación en la toma de decisiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/avita-taricuarima-biologa-kukama-amazonia-peruana-conocimiento-cientifico-comunidad/"><strong>Avita Taricuarima: la bióloga kukama de la Amazonía peruana que devuelve el conocimiento científico a su comunidad</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Además,&nbsp;<strong>los resultados no han sido socializados ni utilizados para beneficiar a los lugares de donde se extrajeron los datos</strong>. Este es un aspecto que muchas veces se critica a la ciencia occidental y que estas mujeres buscan cambiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Taricuarima, por ejemplo, se ha enfocado en el estudio de los peces, ya que son la principal fuente de alimento de su pueblo, los kukama, conocidos como gente de río</strong>. La idea de su primer&nbsp;<a href="https://repositorio.iiap.gob.pe/items/da06c031-ac80-4bc3-bb43-f86fbf47215f">artículo</a>&nbsp;como coautora, publicado en la revista Zoonotic Parasite, surgió mientras tomaba una sopa de pescado. En las escamas, recuerda, encontró unos gusanos de color blanco y, tras analizarlos en el laboratorio, descubrió que eran dañinos para la salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la intención de proteger a las comunidades amazónicas, continuó analizando otros parásitos con potencial zoonótico presentes en los peces. “No les digo que dejen de comer, sino que les recomiendo buenas prácticas para alimentarse sin perder riqueza cultural o nuestra identidad”, explica la bióloga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora,&nbsp;<strong>su tesis está enfocada en analizar bacterias de aguas calientes o termófilas para degradar diferentes tipos de microplásticos</strong>, lo cuál ayudaría a proteger sus ríos. “Cada logro, lo comparto con mi comunidad. Al ser la primera en todo esto, ellos aprenden de lo que yo aprendo”, dice Taricuarima.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273801"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18155213/La-boliviana-Marisel-Mamari-es-bioquimica-y-la-primera-mujer-de-su-familia-en-llegar-a-la-Universidad.-Foto_-cortesia-Marisel-Mamari-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273801" /><figcaption class="wp-element-caption">La boliviana Marisel Mamani es bioquímica y la primera mujer de su familia en llegar a la Universidad. Foto: cortesía Marisel Mamani</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Una herramienta contra las amenazas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Además del contacto con la naturaleza,&nbsp;<strong>las amenazas que afectan su territorio también han incentivado a estas mujeres a estudiar ciencias</strong>. “La preocupación que tengo por estos peces, porque hay minería ilegal [que contamina las aguas con mercurio] y pesca, es lo que me ha motivado. Quiero proteger mis recursos y rescatar lo que aún tenemos haciendo llegar mi voz a más lugares”, explica la bióloga kukama sobre sus esfuerzos para conservar lo que aún queda para su “gente del río”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273829"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18173527/central-1.jpg" alt="" class="wp-image-273829" /><figcaption class="wp-element-caption">La historia de Rosa Marina Flores Cruz se cruzó con la expansión de la energía eólica en Oaxaca, cuando comenzaron a instalarse cientos de aerogeneradores y a firmarse contratos de renta de tierras en comunidades del Istmo. Foto: cortesía Rosa Marina Flores Cruz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Rosa Marina Flores Cruz conoce de cerca lo que es enfrentar los impactos negativos de actividades que ponen en riesgo a la “gente de las nubes” o Binnizá, que es el nombre con el que el pueblo zapoteco se reconoce.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de la experta afrozapoteca se relaciona con la expansión de la energía eólica en Oaxaca, sobre todo, en el Istmo de Tehuantepec, que entre 2007 y 2012 vivió el crecimiento más acelerado de la energía eólica en México. Allí se ubica su natal Juchitán que, poco a poco, se fue transformando por los aerogeneradores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273878"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19161057/NOHORAQUIGUANTAR15-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273878" /><figcaption class="wp-element-caption">La colombiana Quiguantar busca demostrar que el conocimiento heredado de su comunidad también podía reclamar su lugar en la ciencia. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Al final, mi decisión de estudiar Ciencias Ambientales tuvo que ver con todo eso”, dice Flores Cruz. En 2007, salió de su comunidad para cursar esta carrera en Michoacán, en un campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y después una maestría enfocada en conflictos territoriales, capitalismo verde y resistencias comunitarias en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de sus investigaciones,&nbsp;<strong>Flores Cruz también ha analizado los impactos del terremoto de septiembre de 2017 en el Istmo de Tehuantepec.</strong>&nbsp;Su estudio se centra en un proyecto de reconstrucción de cocinas liderado por mujeres, el cual no solo buscó reparar daños físicos, sino reactivar la economía local.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En el caso de Marisel Mamani, su respuesta ha sido contra otra amenaza: el uso desmedido de pesticidas.</strong>&nbsp;Según&nbsp;<a href="https://www.sudamericarural.org/index.php/nuestra-produccion/dialogos/dilogo/224?utm_source=chatgpt.com">datos</a>&nbsp;del Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica, la importación y el uso de plaguicidas en Bolivia se incrementó en un 400 % entre 2005 y 2016.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273804"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18160019/MAMANI-4-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273804" /><figcaption class="wp-element-caption">El objetivo de Mamani es generar controladores naturales de plagas agrícolas, para lo cual trabaja junto a productores cafetaleros de su país. Foto: cortesía Marisel Mamani</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante su maestría en Ciencias Biológicas y Biomédicas,&nbsp;<strong>esta científica aymara logró demostrar que era posible destruir la pared celular de hongos dañinos para el mango y eliminar las larvas de la mosca de la fruta en el suelo sin uso de pesticidas</strong>. Siguiendo su línea de estudio, publicó un&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/15amW3fz70TDT0GQrLsZFK_f0sp8VG_eG/view">artículo</a>&nbsp;sobre la diversidad de Trichoderma en la Amazonía boliviana y su potencial para el&nbsp;<strong>control de enfermedades del café sin utilizar químicos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Mamani, más allá de los hallazgos, lo más importante de estas investigaciones ha sido&nbsp;<strong>la incorporación de los saberes locales en el proceso</strong>. “Ellos me hablan de los rituales y yo los respeto. La ciencia no puede estar separada de la parte ancestral”, dice la científica sobre su trabajo con los productores de café en las Yungas de La Paz, que son quienes aportaron con su conocimiento y, al mismo tiempo, se han beneficiado de sus hallazgos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273832"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18174645/ROSA-MARINA-FLORES-1-central.jpg" alt="" class="wp-image-273832" /><figcaption class="wp-element-caption">Rosa Marina Flores Cruz trabaja entre la investigación ambiental y la defensa del territorio Binniza’ en el Istmo de Tehuantepec, una región donde el viento forma parte central de la vida cotidiana. Foto: cortesía Nisaguie Flores</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Rompiendo estereotipos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo quería ser una Jane Goodall de Perú en la selva amazónica. Era el único ejemplo de científica que tuve por muchísimos años”, dice Paola Moreno-Roman. Esta bióloga quechua se refiere a un problema que también experimentaron sus colegas:&nbsp;<strong>la falta de referentes mujeres indígenas en ciencias ambientales que demostraran que este camino era posible.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el fin de cambiar esta realidad,&nbsp;<strong>Moreno-Roman es parte del proyecto&nbsp;<a href="https://foldscope.com/">Foldscope</a>, ideado por investigadores de la Universidad de Stanford, que consiste en llevar un microscopio de papel sintético a las comunidades</strong>&nbsp;para fomentar el uso de estas herramientas a las cuales ni ella ni otras tantas científicas indígenas tuvieron acceso durante su infancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La educación me ha abierto las puertas y es mi rol contribuir de diferentes formas, no solo con el microscopio, sino también para apoyar a las personas a que puedan usarlo y perseguir los sueños que ellos tengan”, dice la científica que estudió en Yale y en Stanford. Moreno-Roman también usa sus redes sociales, a través del perfil Yachaq Warmi (Mujeres en STEM), para&nbsp;<strong>difundir la ciencia y mostrar el trabajo de otras científicas de toda la región.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273828"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18171549/DURANT1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273828" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante una década, Avita Taricuarima, indígena kukama kukamiria, trabajó como guía turística en la Amazonía peruana sin olvidar su sueño de niña: ser científica. Foto: Patrick Murayari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado,&nbsp;<strong>Taricuarima espera que su incorporación a la lista The Explorers Club 50, en la que se reconoce a las personas que están aportando a la ciencia, la conservación y la exploración, motive a otras niñas a seguir su ejemplo</strong>. “Este no solo es un paso para mí, sino para las que vienen detrás. Para hacerlas sentir que son escuchadas y valoradas y que podemos hacer muchas cosas”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Quiguantar, Tapuy y Mamani no solo han sido las primeras de sus familias en obtener una licenciatura, sino también de sus comunidades, donde han demostrado que hay otras opciones para las mujeres</strong>. “A nosotras justamente nos han enmarcado en unos roles de reproducción y cuidado. Cuando iba a empezar la carrera, los comentarios eran que era una pérdida de tiempo, que ya tenía edad para casarme o mantener un marido”, cuenta Quiguantar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273846"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19043307/Captura-de-pantalla-2026-06-18-a-las-9.32.18-p.m.png" alt="Perfil Paola Moreno-Román - Perú - Científicas indígenas" class="wp-image-273846" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante el taller de capacitación de Moreno-Roman en Cajamarca, los docentes participan en prácticas de montaje y uso de sus Foldscopes. Foto: cortesía Paola Moreno-Roman</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, es parte del Panel Científico por la Amazonía y ha llevado su mensaje de inclusión y conservación a eventos internacionales como las Conferencias de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP). También publicó junto a otros investigadores un&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/376831275_Evaluacion_Rapida_de_la_Diversidad_Biologica_y_Servicios_Ecosistemicos_de_la_CuencaRegion_Amazonica_CAPITULO_4_Dialogo_de_saberes_y_conocimientos_tradicionales_asociados_a_la_diversidad_biologica">artículo</a>&nbsp;sobre la necesidad de reconocer el rol de los sabedores tradicionales y proteger sus conocimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Flores Cruz ha roto otro estereotipo: el de la científica de bata blanca</strong>. Tras culminar su maestría, decidió tomarse un respiro de la producción de artículos y enfocarse más en el trabajo comunitario y territorial para encontrar otras formas de investigar fuera del espacio académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora está estudiando una licenciatura en Comunicación y forma parte del colectivo Red Futuros Indígenas, que agrupa a mujeres indígenas con formación en ciencia, humanidades, psicología y ciencias biológicas para reflexionar sobre metodologías que se impulsen desde los territorios.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273822"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18165021/Avita-trabajando-3-Foto_-Patrick-Murayari-scaled.jpg" alt="“La ciencia no solo debe recolectar datos, sino compartirlos”, dice Taricuarima. Foto: Patrick Murayari" class="wp-image-273822" /><figcaption class="wp-element-caption">“La ciencia no solo debe recolectar datos, sino compartirlos”, dice Taricuarima. Foto: Patrick Murayari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El camino recorrido por estas investigadoras demuestra que la ciencia no se limita a las paredes de un laboratorio ni se valida únicamente con una publicación indexada</strong>. Al proteger los ríos, conservar la selva y defender sus recursos, están inspirando a las próximas generaciones de niñas indígenas a entender que sus entornos y las enseñanzas de sus abuelas también son parte de la ciencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sus historias están transformando el panorama de la investigación en América Latina</strong>, dejando claro que el rigor académico y la identidad cultural no son caminos excluyentes. Como dice Mamani: “Hacer ciencia no es olvidar tus raíces”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Ilustración de portada: </strong>Juan Pablo Dellacha</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/isabel-alarcon/">Isabel Alarcón</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/" id="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130822</guid>
        <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Seis científicas indígenas llevan el conocimiento ancestral a la academia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Elecciones en Colombia: dos modelos ambientales se enfrentan en la segunda vuelta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/elecciones-en-colombia-dos-modelos-ambientales-se-enfrentan-en-la-segunda-vuelta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este domingo, Colombia decidirá quién será su próximo presidente: el candidato de la izquierda oficialista,&nbsp;Iván Cepeda, del Pacto Histórico; o el opositor de ultraderecha Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria.&nbsp;Ambos han ampliado recientemente las propuestas ambientales en sus planes de gobierno, las cuales se enfrentan principalmente en la protección y el aprovechamiento [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella buscarán este domingo ganar la Presidencia de Colombia.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam revisó los nuevos planes de gobierno, presentados apenas días antes de la segunda vuelta, y consultó a especialistas y a quienes asesoran a los candidatos para contrastar las dos visiones ambientales.</em></li>



<li><em>Si bien ambos coinciden en diagnósticos y realidades como la deforestación, minería ilegal y violencia contra defensores del territorio, proponen respuestas diferentes.</em></li>



<li><em>La política energética y la adaptación climática son temas en los que ambos aspirantes tienen mayores diferencias en sus propuestas.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Este domingo, Colombia decidirá quién será su próximo presidente: el candidato de la izquierda oficialista,&nbsp;<strong>Iván Cepeda, del Pacto Histórico; o el opositor de ultraderecha Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria.</strong>&nbsp;Ambos han ampliado recientemente las propuestas ambientales en sus planes de gobierno, las cuales se enfrentan principalmente en la protección y el aprovechamiento de los recursos naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de la primera vuelta, cuando&nbsp;<a href="https://resultados.registraduria.gov.co/resultados/0/00" target="_blank" rel="noreferrer noopener">De la Espriella ganó con un porcentaje del 43.74 % frente al 40.90 % de Cepeda,</a>&nbsp;los candidatos emitieron nuevos documentos como parte de sus planes de gobierno, en los que profundizan las propuestas en temas como&nbsp;<strong>deforestación, minería ilegal, combustibles fósiles y adaptación climática.</strong>&nbsp;También, en<strong>&nbsp;la situación de personas defensoras del territorio y derechos humanos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña de Cepeda y su candidata vicepresidencial, Aida Quilcué, publicó recientemente el documento<a href="https://www.presidenteivancepeda.com/plan-de-gobierno" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;“Tres Revoluciones para hacer de Colombia una potencia mundial de la vida”</a>, donde detalla más a fondo con respecto a su plan anterior las medidas para una agenda ambiental centrada en&nbsp;<strong>justicia climática y atención a las causas estructurales de los conflictos socioambientales.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, De la Espriella, junto con José Manuel Restrepo como candidato vicepresidencial, emitió la&nbsp;<a href="https://defensoresdelapatria.com/wp-content/uploads/2026/06/ABC-DEL-MILAGRO-AMBIENTAL-1.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">agenda ABC (Agua. Biodiversidad. Comunidades)</a>, en la que plantea la&nbsp;<strong>bioeconomía y la protección ambiental como un asunto que se vincula con la productividad económica, la seguridad y la inversión.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;analizó estos planes de gobierno junto a expertos y consultó a quienes asesoran a los candidatos para contrastar las dos visiones ambientales que si bien coinciden en algunos temas prioritarios difieren en iniciativa y estrategia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/elecciones-colombia-candidatos-presidente-agenda-ambiental/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Elecciones en Colombia: los principales candidatos relegan la agenda ambiental con propuestas incompletas</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273785"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18094637/elecciones-en-colombia-propuestas-ambientales-cepeda-de-la-espriella-2.png" alt="Urnas y mesas electorales en Colombia" class="wp-image-273785" /><figcaption class="wp-element-caption">Abelardo De la Espriella ganó la primera vuelta en Colombia con más del 43 % de los votos. Este domingo enfrenta a Iván Cepeda en segunda vuelta. Foto: Registraduría Nacional del Estado Civil</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Defensores del territorio, entre estrategias de seguridad y de derechos humanos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ambas campañas reconocen la crisis de violencia que enfrentan las personas defensoras del territorio y de derechos humanos</strong>, pero sus propuestas plantean diagnósticos y caminos diferentes para enfrentar un problema que afecta a Colombia desde hace décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como parte de una “revolución ética”, la campaña de Cepeda propone mantener la iniciativa de Acuerdos de Paz, diálogo social y medidas de protección a comunidades y personas defensoras. También plantea la creación de la&nbsp;<strong>“Red Nacional de Defensoras y Defensores de la Vida» y un fondo para su sostenibilidad,</strong>&nbsp;con el objetivo de garantizar condiciones dignas para el ejercicio de su labor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las comunidades indígenas jugarán un papel activo y protagónico en la política de paz del gobierno», afirma en documento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los programas de bienestar social también incluye una&nbsp;<strong>remuneración económica para al menos 5000 líderes sociales en regiones de alto riesgo</strong>, buscando garantizar “condiciones materiales de dignidad y estabilidad para quienes dedican su vida a la defensa de las comunidades”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, la campaña de De la Espriella aborda la violencia ambiental como un enfoque de seguridad y, ante la ausencia del Estado, plantea la&nbsp;<strong>recuperación del control territorial frente a los grupos armados mediante un control “militar-policial” en zonas críticas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La bióloga marina Sandra Bessudo, fundadora de la Fundación Malpelo y Otros Ecosistemas Marinos y asesora ambiental de la campaña de De la Espriella, aseguró a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que la protección de líderes ambientales, sociales y comunitarios debe acompañarse del&nbsp;<strong>fortalecimiento en justicia, inteligencia y la fuerza pública.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“La mejor política para proteger a los líderes ambientales es derrotar a las organizaciones criminales que hoy están detrás de la deforestación, la minería ilegal, el narcotráfico y buena parte de la violencia que golpea a la Amazonía, el Cauca y otras regiones del país”, dijo la ambientalista en diálogo con este medio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un dato: ninguna de las campañas menciona entre sus propuestas mejorar la implementación del Acuerdo de Escazú</strong>, el gran tratado regional sobre información, participación y justicia ambiental de Latinoamérica que enfrenta grandes retos para lograr la protección de personas defensoras del territorio en Colombia, que en&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/violencia-contra-defensores-colombia-derechos-humanos-2025-informe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">2025 tuvo el año más violento para este sector desde la asunción de Gustavo Petro.</a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262021"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/26000731/defensores-colombia-asesinatos-derechos-humanos-informe-3.jpg" alt="Integrantes de la comunidad de Maloka Los Yaguas en Leticia, Colombia" class="wp-image-262021" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades y líderes indígenas se enfrentan constantemente con las dinámicas de grupos armados en Colombia, lo que aumenta los riesgos de violencia contra este grupo. Foto: Defensoría del Pueblo y la Naturaleza</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Laura Restrepo, de la organización Climate Action Network Latin America (CANLA), advierte varios vacíos en ambas propuestas sobre cómo abordar la protección de líderes ambientales frente a la realidad del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hace falta un abordaje integral de las rutas para defender derechos de los y las defensoras del ambiente y los derechos humanos, entre otros”, dijo la oficial de incidencia de la organización internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Natalia Escobar, coordinadora de justicia ambiental de la organización DeJusticia, hace falta una mayor perspectiva de derechos humanos en el plan presentado por De la Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Es necesario&nbsp;el reconocimiento de la relación de ambiente y derechos humanos y que las comunidades no sean vistas como beneficiarias de programas,</strong>&nbsp;sino también sus propuestas de conservación que hoy día también son las que han mantenido y han sostenido el bosque”, afirmó.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/colombia-en-temas-ambientales-y-defensores-seguimos-siendo-pais-que-se-queda-retorica-entrevista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“En Colombia, en temas ambientales y de defensores seguimos siendo un país que se queda mucho en la retórica” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Fórmulas repetidas contra la deforestación</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las candidaturas que buscan la Presidencia de Colombia identifican varios motores de la deforestación en las<strong>&nbsp;economías ilegales y el crecimiento desordenado de actividades, como la expansión ganadera, el acaparamiento de tierra y de la frontera agropecuaria, así como en débil presencia del Estado en zonas críticas,</strong>&nbsp;pero nuevamente difieren en las alternativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De la Espriella plantea la&nbsp;<strong>persecución penal a financiadores y promotores de la deforestación,</strong>&nbsp;un sistema de alerta con monitoreo satelital y contención de la frontera agrícola en ecosistemas estratégicos. Pero, además, pone el foco en una visión económica y propone el impulso de la bioeconomía para “<strong>transformar conocimiento, recursos biológicos y capital natural en nuevos mercados</strong>, cadenas productivas y ventajas competitivas para el país”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La campaña plantea que&nbsp;<strong>la deforestación no se enfrenta solo con fuerza pública</strong>. Se propone avanzar en titulación y catastro multipropósito, fortalecer sistemas agroforestales, productos no maderables del bosque, turismo de naturaleza, pagos por servicios ecosistémicos, restauración remunerada y cadenas productivas legales”, explicó Bessudo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263263"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/06065325/deforestacion-en-colombia-2024-amazonia-bosques-8.jpeg" alt="Área deforestada en la Amazonía colombiana" class="wp-image-263263" /><figcaption class="wp-element-caption">En la Amazonía se identificó como causa directa de deforestación la praderización, relacionada con el acaparamiento de tierras. Foto: cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La experta que asesora al candidato de ultraderecha agrega que en regiones como la Amazonía y Parques Nacionales se buscará crear alternativas económicas para&nbsp;<strong>que “conservar sea más rentable que deforestar”,</strong>&nbsp;así como medidas que incluyen fortalecer los pagos por servicios ambientales, créditos de biodiversidad, bonos verdes, canjes de deuda por naturaleza y esquemas de financiamiento climático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, Cepeda propone como parte de la “revolución ambiental” y agraria impulsar medidas como una nueva&nbsp;<strong>Ley de Ordenamiento Territorial</strong>&nbsp;construida con las comunidades y territorios, teniendo como principios el respeto por el agua, la biodiversidad y la diversidad cultural de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Promoveremos estatutos especiales para regiones estratégicas como la Amazonía y el Pacífico, orientados a consolidar modelos de desarrollo sustentados en la protección ambiental, la soberanía territorial y las economías regenerativas”, sostiene la campaña que también busca cumplir con la meta de cero deforestación 2030.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este tema, Escobar considera que&nbsp;<strong>ambos planes retoman fórmulas pasadas para frenar la deforestación.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Cepeda, la especialista detecta dos elementos que dan continuidad a la política del actual presidente Gustavo Petro:&nbsp;<strong>un modelo de inteligencia militar y los pactos territoriales con comunidades,</strong>&nbsp;una estrategia que le ha permitido a la actual administración reducir la deforestación durante el primer tramo de gobierno, señala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No hay mucha profundización desde su plan de gobierno en el tema de forestación, pero deja claro que busca avanzar alrededor de una estrategia de inteligencia y de seguimiento de grandes capitales alrededor de la deforestación, que da como resultados, por ejemplo, las capturas de [supuestos deforestadores] de la semana pasada en el Meta”, aseguró la especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la propuesta de De la Espriella,&nbsp;<strong>la experta ve una estrategia similar a la del expresidente Iván Duque, que aborda la deforestación como un problema únicamente de economías criminales.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Está retomando la estrategia de comando y control, militarización de parques nacionales, una tesis que planteó Iván Duque en el pasado cuando implementó el modelo de Operación Artemisa”, sostuvo Escobar y agregó que es una visión incompleta del fenómeno. “La investigación que hemos realizado alrededor de&nbsp;<strong>la deforestación y ganadería da cuenta efectivamente de un rol sobre el vínculo con economías ilegales, pero también una participación directa de la economía formal y lícita</strong>&nbsp;dentro del proceso”, explicó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Felipe Roa-Clavijo, ecólogo y profesor en la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, señaló que si bien los nuevos planes de gobierno dan mayor importancia a los temas ambientales no se plantean de forma integral reconociendo sus complejidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo fácil de comunicar y gana votos es decir ‘combate a la ilegalidad’, pero la complejidad y&nbsp;<strong>lo que está debajo de la punta del iceberg es la comida, la expansión de la frontera agrícola, la expansión de la ganadería y el acaparamiento de tierras</strong>. El reconocimiento de esa complejidad es lo que no estamos viendo en ninguno de los programas”, dijo el especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con el plan del candidato de la izquierda, se busca&nbsp;<strong>transformar los núcleos activos de pérdida de bosque en territorios de restauración y bioeconomía comunitaria,</strong>&nbsp;a través de figuras como las concesiones forestales campesinas y otros mecanismos de ordenamiento territorial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Esta estrategia tendrá especial prioridad en regiones como la Amazonía, el Bajo Cauca, el Catatumbo y el sur de Bolívar</strong>”, detalla el documento.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_253068"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/07/22154115/fragua-churumbelos-colombia-portada.jpg" alt="" class="wp-image-253068" /><figcaption class="wp-element-caption">Draga de minería ilegal en el río Caquetá. Foto: Juan Carlos Contreras</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">También se busca implementar y articular la figura de las Entidades Territoriales Indígenas (ETI), así como sus sistemas propios y jurisdicciones en salud, educación, ambiente, justicia e infraestructura desde los gobiernos propios. “Esta apuesta implica superar las limitaciones que han impedido su materialización y avanzar hacia una administración integral del territorio desde el principio del reconocimiento de los gobiernos indígenas”, subraya la plataforma.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;buscó en repetidas ocasiones a la exministra y coordinadora de Ambiente de la campaña de Iván Cepeda, Susana Muhamad, para ahondar en las propuestas ambientales clave del candidato, pero hasta la publicación de esta nota no se tuvo respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/deforestacion-colombia-2024-parques-conflicto-armado/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Colombia: los grupos armados son los grandes ausentes en el reporte oficial de deforestación</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263411"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08050402/congreso-colombia-proyectos-ambientales-5-scaled.jpg" alt="Maquinaria para minería ilegal de oro" class="wp-image-263411" /><figcaption class="wp-element-caption">El avance de la minería ilegal en ecosistemas clave como la Amazonía es uno de los ejes de la agenda ambiental en Colombia. Foto: Policía Nacional de Colombia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Leyes contra la minería ilegal</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto De la Espriella como Cepeda coinciden en la amenaza socioambiental que representa la minería ilegal, especialmente por su vinculación al mercado internacional de oro y el control que grupos armados tienen sobre esta actividad en los territorios. Proponen diferentes respuestas, como&nbsp;<strong>cambios en la ley para enfrentar el fenómeno.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña de De la Espriella plantea una&nbsp;<strong>Ley contra la Extracción Ilícita de Minerales</strong>&nbsp;que diferencia la “minería criminal, minería informal, minería de subsistencia, minería ancestral y pequeña minería en proceso de formalización”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este proceso plantea distintos plazos para la conversión de quienes se dedican a esta actividad: después de 18 meses, quien no haya iniciado el trámite será considerado “operador de extracción ilícita”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Reformaremos el canon superficiario para castigar los títulos especulativos», dice el programa. Además, plantea crear varios órganos y estrategias específicos en el Estado:&nbsp;<strong>Planes Mineros Unificados a nivel departamental y municipal;</strong>&nbsp;y «un Área Especial de Control Territorial contra la Extracción Ilícita, donde el Ejército y la Policía tendrán un rol protagónico y permanente en las zonas críticas (Bajo Cauca y La Mojana, Chocó biogeográfico y Cauca-Nariño)”, detalla la propuesta de Defensores de la Patria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre los proyectos de minería legal, Bessudo asegura que deberán contener&nbsp;<strong>“estrictas medidas de corrección, mitigación, compensación y restauración”</strong>&nbsp;por parte de los responsables. “En relación con las autoridades de otros países para atender economías ilegales, se promoverá una cooperación y monitoreo real Estado a Estado y con las autoridades de los países limítrofes, así como esquemas de cooperación con países más desarrollados en temas tecnológicos y control de economías ilegales y deforestación”, agregó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien el ABC de la campaña de De la Espriella sostiene que se deberán cumplir estándares ambientales y sociales rigurosos, esto contrasta con los&nbsp;<strong>pronunciamientos que ha realizado el candidato sobre mecanismos como la consulta previa, libre e informada a comunidades,</strong>&nbsp;al cual ha calificado como ineficaz para el desarrollo de proyectos en los territorios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, Cepeda propone crear una nueva&nbsp;<strong>Ley Minera que “ordene socioambientalmente la actividad”,</strong>&nbsp;con la participación ciudadana y mayor participación del Estado para recuperar su control en el sector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Trabajaremos por el retorno del Estado al ciclo minero, buscando su participación directa en la producción, transformación y comercialización, así como en la industrialización del sector. Esto permitirá fortalecer economías locales, reducir la informalidad mediante alianzas con las comunidades mineras y avanzar en la superación del modelo extractivo”, señala la propuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Andrés Camacho Morales, exministro de Minas y Energía en el gobierno de Petro y parte del comité programático de Cepeda, afirmó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que la campaña del candidato&nbsp;<strong>plantea fortalecer un monitoreo de elementos estratégicos contra la actividad ilegal en el país.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Camacho considera que Cepeda asume avanzar con el legado de Petro en algunas cuestiones: un monitoreo sobre los minerales estratégicos, mecanismos para la trazabilidad, principalmente en el oro, donde el aumento de los precios ha tenido impactos también por la minería ilegal. «<strong>Ahí la tecnología será clave y se requiere una mayor presencia institucional del Ministerio de Minas y Energía y de la Agencia Nacional de Minería</strong>”, reconoció Camacho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Afirmó, además, que la propuesta de fondo también es un nuevo modelo minero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nuestro candidato ha señalado la necesidad de&nbsp;<strong>una nueva ley minera que permita resolver problemas del pasado, de informalidad e ilegalidad</strong>&nbsp;pero también garantizar un ejercicio soberano y responsable de la minería”, afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/colombia-amazonia-mineria-ilegal-rios-imagenes/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Imágenes satelitales revelan la devastación de la minería ilegal en los ríos de la Amazonía colombiana</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fany Kuiru Castro, líder del pueblo uitoto e integrante de la&nbsp;<strong>Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA),</strong>&nbsp;sostiene hay una preocupación de los pueblos indígenas ante varias de las propuestas que abordan economías ilícitas en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos proponiendo la recuperación, la restauración y la regeneración del 80 % de la Amazonía porque según los estudios la degradación ya ha avanzado”, sostuvo la dirigente durante un&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/live/Hw6GSxpJWyo" target="_blank" rel="noreferrer noopener">seminario organizado por el Grupo de Financiamiento Climático de Latinoamérica y el Caribe (GFLAC).</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>También cuestionó los planteamientos que sólo se centran en el aspecto de la seguridad.</strong>&nbsp;“El Gobierno y los Estados han creído que hacer presencia en los territorios más alejados es militarizar. Estamos repitiendo la misma historia y agravando la situación de derechos humanos. Se requieren políticas públicas claras, de frontera y que por fin hablemos de temas regionales y globales”, sostuvo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/ecopetrol-colombia-emisiones-contaminantes-estudio/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Colombia: estudio afirma que emisiones contaminantes persisten en instalaciones de Ecopetrol en Magdalena Medio, pese a compromisos ambientales</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273743"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/16201812/desertificacion-sequia-dia-mundial-centroamerica-amazonia-chaco-1.jpg" alt="Día Mundial de Acción contra la Desertificación y la Sequía: una crisis silenciosa avanza desde Centroamérica hasta la Amazonía y el Chaco sudamericano" class="wp-image-273743" /><figcaption class="wp-element-caption">Una sección seca del río Amazonas, en Santa Sofía, en las afueras de Leticia. Colombia, el 20 de octubre del 2024. Foto: AP/Iván Valencia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Extremos energéticos en campaña más allá del fracking</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La política energética es quizás el tema donde los candidatos presidenciales tienen mayores diferencias en sus propuestas de gobierno.</strong>&nbsp;Por un lado, Cepeda se ubica en una posición que busca la descarbonización acelerada, prioriza la salida de los combustibles fósiles y la expansión de las energías renovables. En cambio, De la Espriella se mantiene en la explotación de los hidrocarburos por sus beneficios fiscales y económicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña de De la Espriella argumenta que la transición energética debe ser ordenada y no un “salto al vacío». Si bien señala que habrá un impulso a la energía solar, eólica e hídrica,<strong>&nbsp;el candidato ha dado mayor prioridad a la extracción de combustibles fósiles</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso ha propuesto&nbsp;<strong>la explotación del fracking «con responsabilidad ambiental».</strong>&nbsp;Su campaña sostiene que mediante “pilotos regulados, evaluados con la mejor ciencia disponible y veeduría independiente” se buscará decidir con evidencia científica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263408"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08050333/congreso-colombia-proyectos-ambientales-2.jpg" alt="" class="wp-image-263408" /><figcaption class="wp-element-caption">Un proyecto de ley que buscaba prohibir el fracking en Colombia. Foto: cortesía Alianza Colombia libre de Fracking</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La campaña no propone desarrollar fracking en Parques Nacionales ni en ecosistemas estratégicos, páramos, humedales Ramsar, zonas de recarga hídrica, acuíferos estratégicos”, aseguró Bessudo, asesora de la campaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con la especialista, el uso de fracking se tiene pensado en lugares donde “no existan determinantes ambientales que la hagan inviable». «Todas las decisiones respecto al impulso del fracking se toman con rigor científico, legal y social”, argumentó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la campaña omite<a href="https://opsur.org.ar/wp-content/uploads/2024/11/COMPENDIO_-OPSur.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;información y evidencia sobre los impactos de esta actividad en las fuentes de agua, el ambiente y la salud de las personas expuestas a sus efectos.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado,&nbsp;<strong>Cepeda se ha pronunciado abiertamente contra esta técnica de explotación del gas y petróleo</strong>&nbsp;en el subsuelo argumentado que bajo esta lógica se han perdido ecosistemas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El candidato, que propone avanzar hacia una transición “democrática y participativa”, plantea acelerar el cambio de la matriz energética del país para alcanzar al menos 10 gigavatios de energías renovables no convencionales mediante el&nbsp;<strong>desarrollo de fuentes más limpias como la solar y la eólica</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, Cepeda propone que&nbsp;<strong>Ecopetrol, la mayor empresa petrolera de Colombia, no sea privatizada.</strong>&nbsp;“La defenderemos como patrimonio público y eje de la transición energética, consolidándose como una empresa multienergética que fortalece su base en hidrocarburos mientras avanza en energías limpias como la solar y la eólica”, sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como asesor de la campaña, Camacho destacó la propuesta de&nbsp;<strong>verificación y reorientación en el sistema de regalías sobre combustibles fósiles y minerales estratégicos</strong>&nbsp;para que la riqueza ayude a combatir desigualdades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Iván Cepeda ha propuesto nuevos mecanismos participativos para que junto con las comunidades se defina el uso y se verifique cómo se van utilizando esos recursos de la extracción», afirmó. Además, planteó que esos recursos sean destinados también al apalancamiento financiero para que las regiones y los territorios puedan avanzar en la transición energética.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Promesas de adaptación, ante la crisis climática</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las dos candidaturas también reconocen que los efectos de la crisis climática ya se viven con&nbsp;<strong>sequías, inundaciones, aumento del nivel del mar y fenómenos extremos,</strong>&nbsp;pero difieren en las propuestas para adaptarse a la nueva realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda propone una reforma a la<strong>&nbsp;ley de servicios públicos</strong>&nbsp;que incorpore mecanismos de adaptación y mitigación climática, enfocada en la protección de las cuencas hídricas, la restauración ecológica y nuevas fuentes sostenibles de abastecimiento de agua en regiones especialmente vulnerables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nuestro propósito será avanzar hacia una verdadera convergencia entre el Sistema Nacional Ambiental, las políticas de cambio climático y los sistemas de gestión del riesgo», dice la plataforma de la izquierda. La principal estrategia de prevención de la crisis climática, dice, se basa en la protección de los ecosistemas, el fortalecimiento de los territorios y el cuidado del agua.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273019"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27065556/ecopetrol-colombia-emisiones-estudio-6.jpg" alt="Barril de Ecopetrol en instalaciones petroleras" class="wp-image-273019" /><figcaption class="wp-element-caption">Cepeda plantea no privatizar la petrolera colombiana Ecopetrol. Foto: cortesía Earthworks-EIA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, De la Espriella se enfoca en mecanismos para generar financiamiento y recursos que permitan movilizar inversión, aumentar competitividad y “<strong>convertir el capital natural en una fuente sostenible de crecimiento económico”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Roa-Clavijo señala que el programa de De la Espriella tiene acciones más claras que el de Cepeda en cuanto a medidas de adaptación, sin embargo considera que&nbsp;<strong>ambas son muy ambiguas para los efectos que ya se viven en Colombia por la crisis climática.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“La adaptación no se puede quedar solamente dentro de un eje ambiental, tiene que estar transversal en la salud, en la economía, en la productividad, en el turismo. Vemos que está mencionado, como un saludo a la bandera por mencionar el tema, pero no se desarrolla de manera mucho más específica”, señaló el académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También advierte que&nbsp;<strong>quien gane deberá inmediatamente trabajar en la entrada del fenómeno de&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/2026-traera-mas-incendios-eventos-extremos-cambio-climatico-el-nino/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El Niño</a></strong>&nbsp;para lo que resta de 2026 y el primer semestre de 2027.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Ambientalmente, quien llegue a la Presidencia va a tener que mostrar su capacidad para gestionar los desafíos que esto va a tener. Tendrá que activar rutas de reacción rápida, una línea de prevención, un enfoque que el país por muchas décadas no ha tenido.&nbsp;<strong>La pregunta es cómo van a hacer una propuesta de largo plazo de prevención y no solamente de atención a la emergencia</strong>”, advirtió Roa-Clavijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>* Imagen principal:</strong> Iván Cepeda y Abelardo De la Espriella buscarán ganar la Presidencia de Colombia este 21 de junio. <strong>Fotos:</strong> Facebook Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/elecciones-colombia-propuestas-ambientales-cepeda-de-la-espriella/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130615</guid>
        <pubDate>Fri, 19 Jun 2026 20:47:16 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/19154540/elecciones-en-colombia-propuestas-ambientales-cepeda-de-la-espriella-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Elecciones en Colombia: dos modelos ambientales se enfrentan en la segunda vuelta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/la-tenacidad-del-agua-comunidades-indigenas-campesinos-y-afrodescendientes-del-darien-llevan-sus-vidas-acuaticas-al-museo-nacional-de-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Jhoana Garrido, una mujer indígena de Arquía, un&nbsp;resguardo del pueblo guna en el Darién chocoano, en Colombia, tenía 14 años el día en que descubrió el poder del agua. Desde niña había escuchado a las mujeres mayores y a los sabios hablar del agua como una madre, como lo primero y lo primordial en la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>A mediados de mayo de 2026, distintos pueblos del municipio de Unguía, en el Darién colombiano, viajaron a Bogotá para inaugurar &#8220;Caminos de agua&#8221;, una exposición sobre su arte e historia en el Museo Nacional.  </em></li>



<li><em>Esta muestra reúne obras que cuentan las vidas acuáticas y relaciones anfibias de los pueblos embera dóbida, embera eyábida y guna, comunidades cimarronas y colonos que habitan el Darién desde hace siglos.</em></li>



<li><em>Al mismo tiempo, la exposición muestra cómo la arqueología comunitaria navega los raudales del conflicto armado y los actos de resistencia para contar la historia de quienes viven en el golfo de Urabá y el delta del río Atrato.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam acompañó a las comunidades en su viaje hasta la ciudad de Bogotá y dialogó sobre la historia que atraviesa sus conexiones con el agua.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Jhoana Garrido, una mujer indígena de Arquía, un&nbsp;<strong>resguardo del pueblo guna en el Darién chocoano</strong>, en Colombia, tenía 14 años el día en que descubrió el poder del agua. Desde niña había escuchado a las mujeres mayores y a los sabios hablar del agua como una madre, como lo primero y lo primordial en la vida de las personas y los demás seres. Había interiorizado ese credo y lo entendía en un nivel básico: el agua era su bebida favorita por encima de los jugos o las gaseosas; amaba la lluvia —el sonido de las gotas golpeando el dosel; la forma en que refrescaba su cuerpo y la respiración de la selva—, y desde que tenía recuerdo nadaba en el río como si fuera un bocachico, su comida preferida. Pero el agua era un mero milagro físico, por ponerlo de alguna manera. Algo para sentir, beber, surcar. Al menos hasta ese día en que se enfrentó por primera vez al mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una mañana de 2010, la familia Garrido navegó la ciénaga de Unguía, el delta del&nbsp;<strong>río Atrato y las aguas del golfo de Urabá</strong>&nbsp;hasta llegar a Titumate, un poblado de playas ceniza enmarcadas por palmeras, selva y mangle. Mientras sus padres y hermanos disfrutaban del lugar, Jhoana Garrido dudaba si meterse al mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">Llega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca lo había hecho, a pesar de su habilidad para nadar en el río. La detenía el miedo. Desconfiaba de las olas y la magnitud del mar. El agua iba y venía con una fuerza capaz de tumbarla y raptarla. A veces lo imaginaba: cuando por fin se decidía a ingresar, una ola la agarraba desprevenida y se la llevaba mar adentro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese día, había algo adicional: Garrido llevaba un tiempo deprimida. Se sentía mal todo el tiempo, sin razón alguna. No era la persona que solía ser y no entendía qué le estaba ocurriendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la playa, dudó un tiempo y, finalmente,&nbsp;<strong>se lanzó al mar.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273667"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143346/DSC9637-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273667" /><figcaption class="wp-element-caption">Para las comunidades indígenas del Darién, el agua es la madre. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio fue instantáneo. Apenas sintió el agua salada, el miedo dejó de importarle. Si una ola se la llevaba, no sería el fin. Sumergida, abrazada por la sal, la tristeza desapareció. Se sentía bien. El contacto con las aguas del golfo había borrado la depresión que cargaba hacía días. Era magia. El agua no solo sostenía la vida de todos los seres, también los transformaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Me sentí diferente”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;una mañana lluviosa de mayo, en el muelle de Unguía. “A partir de ese momento comencé a ver el agua de una manera distinta”, añadió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, con 30 años, aguarda la salida de una lancha junto a un grupo de&nbsp;<strong>indígenas guna, embera dóbida, embera eyábida, afrodescendientes y campesinos</strong>&nbsp;del Darién colombiano. La mayoría charla y se toma fotos mientras una llovizna teje puntadas en la superficie del río. El grupo se dispone a viajar a Bogotá para inaugurar Caminos de agua, una exposición construida de manera colectiva por más de veinte comunidades de la región con el apoyo del Museo Nacional, el&nbsp;Museo Afro y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jhoana Garrido participó cosiendo relatos sobre el agua en una serie de molas, un arte textil del pueblo guna en el que se superponen y cortan recuadros de tela de diferentes colores para crear complejos patrones geométricos y figurativos. Algunas molas incluyen símbolos de protección, explica señalando una estampa de fondo negro con figuras rosa, amarillo, verde, azul, magenta y rojo en su torso. Es una mola para tener un buen viaje, dice. Hay otras para el trabajo, para caminar por la selva, para protegerse del jaguar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las decenas de obras sobre el agua que integran la exposición fueron elegidas por&nbsp; el&nbsp;<strong>Comité Cultural del Darién</strong>, una organización de la sociedad civil que surgió a partir de la creación del Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Fue la excavación de esta ciudad perdida, una de las más importantes en la conquista de América, la que permitió crear y llevar la exposición a Bogotá y reunir a las comunidades afro, campesinas e indígenas embera y guna para navegar el territorio, mostrar sus culturas, narrar la historia desde su punto de vista y revivir cómo han resistido a la violencia que los golpea desde hace siglos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273680"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144351/DSC9418-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273680" /><figcaption class="wp-element-caption">Molas: arte textil del pueblo guna. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La ciudad perdida</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para entender el Comité Cultural del Darién hay que retroceder más de 1000 años, dice Carolina Quintero, líder del área de Museología y una de las personas que impulsó la llegada de<strong>&nbsp;Caminos de agua al Museo Nacional en Bogotá.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quintero lleva más de una década viajando de manera regular al Darién. Visitó la zona por primera en 2015, cuando estudiaba Historia en la Universidad Nacional de Colombia, y se enamoró de las personas, el calor, la humedad y la vida acuática de las ciénagas, que le recordaba su infancia en Leticia (su padre fue uno de los primeros gobernadores del departamento de Amazonas). En 2016, se unió oficialmente a un proyecto interdisciplinario, iniciado por el ICANH tres años antes, cuyo propósito era delimitar y excavar&nbsp;<strong>Santa María la Antigua del Darién,</strong>&nbsp;la primera ciudad española fundada en América continental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de la llegada de los europeos, el pueblo indígena cueva ocupaba la zona del Darién, cuenta Quintero una noche de mayo en las costas del golfo de Urabá. Se cree que vivieron en el istmo entre el siglo XI y el XVI y que desaparecieron poco tiempo después de la llegada de los españoles debido a epidemias, matanzas y los demás culpables de siempre. Según los cronistas de la época, hablaban cueva, una lengua perdida de familia desconocida, y ocupaban un pueblo llamado Darién, a las orillas del río del mismo nombre.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273682"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144401/DSC9507-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273682" /><figcaption class="wp-element-caption">Selva del Darién colombiano. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los primeros conquistadores llegaron a esa zona en busca de esclavos en 1504. Pocos años después, tras establecer y abandonar un fuerte ante la resistencia indígena, embarcaciones españolas atravesaron la bahía y se dirigieron al poblado de Darién. Cémaco, el cacique, los esperaba con quinientos indígenas listos para combatir. Al verse ampliamente superados en número, los españoles se lanzaron a rezar y prometieron dedicar una futura población a la Virgen de la Antigua, la imagen de&nbsp;<strong>María en la Catedral de Sevilla</strong>&nbsp;a la que solían encomendarse los marinos antes de zarpar hacia el Nuevo Mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Milagrosamente, dijo Quintero entornando los ojos, los españoles derrotaron a Cémaco y, en diciembre de 1510,&nbsp;<strong>fundaron Santa María de la Antigua del Darién,</strong>&nbsp;la primera ciudad en regla de la América continental. Por sus méritos en el combate, el conquistador Vasco Núñez de Balboa fue elegido alcalde y, más tarde, gobernador de la nueva provincia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la ciudad, Balboa expandió el dominio español del istmo, saqueando poblaciones indígenas, negociando alianzas con caciques afines y asesinando a manera de ejemplo a rebeldes e incautos para mantener el control de la población. Gracias a una alianza, en 1513 atravesó el istmo y se convirtió en el primer europeo en “tomar posesión” del océano Pacífico en nombre de la corona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al otro lado del mundo, el rey no tardó en enterarse de la designación y las hazañas de Balboa. Para retomar el control, envió en 1514 a&nbsp;<strong>Pedro Arias Dávila, mejor conocido como Pedrarias,</strong>&nbsp;un sangriento militar castellano que cada año dormía en un ataúd para conmemorar el día que había “regresado a la vida” tras un episodio de catalepsia. Pedrarias navegó el Atlántico con veinte barcos y 2000 personas, la mayor flota española hasta ese punto, para asumir como nuevo gobernador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273679"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144348/DSC9370-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273679" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua» en el Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Al ver la flota, Balboa recibió a Pedrarias con un banquete. El castellano, quien al parecer envidiaba sus logros, retribuyó la atención encerrándolo, quitándole las propiedades y asumiendo su puesto. Como nuevo gobernador, Pedrarias rompió las alianzas con los pueblos indígenas y multiplicó las redadas en busca de oro, masacrando a la mayoría de los habitantes de cada poblado y tomando como esclavos a los sobrevivientes. Con el tiempo, su crueldad le granjeó el apodo de la “Ira de Dios” casi medio siglo antes de las acciones de Lope de Aguirre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Balboa fue decapitado, por orden de Pedrarias, el 15 enero de 1519. No mucho después, Pedrarias, satisfecho con la muerte de su rival, dejó la ciudad y se dirigió hacia el norte, donde fundó Panamá. El centro del poder se movió con él y la primera ciudad del Reino de Tierra Firme se fue desalojando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1524, apenas catorce años después de su fundación,&nbsp;<strong>grupos indígenas asaltaron y quemaron Santa María de la Antigua del Darién.</strong>&nbsp;Con el paso de los siglos, la selva la cubrió, continúa Quintero, y su historia, en gran medida, se olvidó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las olas arrastraban el sonido del viento en el golfo de Urabá. Quintero respiró profundo y observó el mar. Aquí es cuando surge el Comité Cultural del Darién, dijo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273681"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144354/DSC9422-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273681" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua». Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las violencias recientes</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una tarde a mediados de mayo, Vilardo Escobar, un hombre de 48 años resguardado por un sombrero vueltiao, un poncho y un machete, recoge un trozo de metal oxidado del suelo arcilloso del Darién. Lo sostuvo a contraluz entre el índice y el pulgar antes de arrojarlo a la selva.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Es un clavo español”,</strong>&nbsp;dice encogiéndose de hombros y retomando el paso hacia la exposición de Caminos de agua, presentada originalmente en el Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Escobar es el administrador del parque arqueológico, el sexto y más reciente del país. También es miembro del Comité Cultural del Darién y ha sido uno de los principales testigos de los cambios que ha traído el proyecto a la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente de la zona sabía de la existencia de una ciudad antigua por los objetos de hierro, vidrio, cerámica, plata y oro que afloraban entre la maleza después de las lluvias, dijo Escobar. Algunos ancianos recordaban una expedición arqueológica liderada por el Rey Leopoldo de Bélgica en 1956. Luego, en 1986, hubo otros estudios realizados cerca del poblado de Tanela por el antropólogo paisa Graciliano Arcila Vélez. Pero los esfuerzos rara vez eran sostenidos y casi nunca involucraban a personas de la comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escobar nació en Gilgal, un corregimiento de Unguía ubicado a alrededor de una hora de Santuario, la vereda donde se encuentra el parque. Desde niño vio cómo diferentes actores armados se disputaron El Darién.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273684"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144415/DSC9679-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273684" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinos del Darién viajan a Bogotá para la exposición en el museo. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En los años 70, testaferros de Pablo Escobar llegaron a la zona y compraron enormes fincas. El propósito no era recreativo: una vez las drogas ocuparon los titulares del mundo, los narcotraficantes comenzaron a enviar cargamentos al norte por las aguas del golfo. La cobertura de la selva, las costas poco pobladas y la ausencia del Estado en la región les facilitaban el trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con las nuevas rutas, llegaron las guerrillas y los paramilitares. Como cuenta la Comisión de la Verdad, entre finales de los 80 y principios de los 90, Fidel y Carlos Castaño, los fundadores de las Autodefensas Unidas de Colombia, se dieron a la tarea de conquistar la región del Urabá. Los hermanos ordenaron decenas de masacres y asesinatos selectivos en contra de supuestos colaboradores de las guerrillas o señalados incautos. Sus grupos desplazaron a gran parte de las comunidades indígenas y afro del Darién.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/desplazados-chilapa-ataques-comunidades-ardillos-mexico/">Desplazamiento forzado en México: miedo a narcos y destrucción impiden el retorno total de comunidades campesinas e indígenas a Chilapa</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1991, como parte de un proceso de negociación con el gobierno, Fidel Castaño entregó las tierras que había tomado del resguardo Tanela, del pueblo embera eyábida, a la Diócesis de Apartadó, que a su vez las parceló y distribuyó entre campesinos y desmovilizados de la guerrilla del Ejército Popular de Liberación (EPL). En esas tierras era donde aparecían clavos, cuentas de vidrio y monedas de plata que guaqueros de pueblos vecinos recogían después de los aguaceros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa desmovilización, en la práctica no fue tal, como cuenta la Comisión de la Verdad. Durante toda la década de los 90, los Castaño, a menudo con ayuda de las fuerzas militares, se enfrentaron por el territorio y las rutas marítimas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En el Darién, controlaban a la población y establecían sus propias leyes. En un principio, por ejemplo, el alcohol estaba prohibido. Y cualquier persona acusada de pertenecer o colaborar con uno u otro bando corría un alto riesgo de desaparecer o ser torturado y asesinado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo mismo, había una desconfianza creciente entre la población. Se veía con recelo a los demás. Las comunidades se hablaban poco, dice Vilardo Escobar. Nadie imaginaba que los restos de esa ciudad española, olvidada en medio de la selva, ayudaría a unirlas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273664"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143339/DSC9562-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273664" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades embera viajaron con sus instrumentos para mostrar sus danzas en la capital de Colombia. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El nacimiento del Comité Cultural del Darién</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los arqueólogos e investigadores regresaron formalmente a Santa María de la Antigua del Darién a mediados de los 2000, después del proceso de paz del gobierno de Álvaro Uribe con los paramilitares. Paolo Vignolo, un profesor de historia de la Universidad Nacional en Bogotá, contactó a la comunidad y empezó a organizar eventos —partidos de fútbol, sancocho, cine— para involucrarlos y hablarles sobre la historia de Santa María de la Antigua del Darién. Luego, en 2013, el ICANH y el Ministerio de Cultura financiaron un proyecto para proteger y recuperar los restos de la ciudad. Alberto Sarcina, un arqueólogo italiano que había visitado por primera vez el Darién en 2006, fue el encargado del plan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de iniciar las excavaciones, Sarcina convocó a una decena de comunidades indígenas, afro y campesinas. El plan no era simplemente excavar, cercar lo que se hallara y crear un museo a partir de la investigación de los arqueólogos, sino incluir los conocimientos de todos al contar la historia de la ciudad y, con suerte, convertir la zona arqueológica en un espacio que todas pudiesen utilizar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273665"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143341/DSC9582-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273665" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades del Darién formaron parte de la recuperación de Santa María de la Antigua. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las reuniones iniciales no fueron prometedoras, dice Vilardo Escobar, mientras recorre el parque. ¿Por qué debería interesarles contar la historia de las personas que llegaron a asesinar y acabar con sus comunidades?, preguntaron algunos habitantes indígenas. ¿Qué podía ofrecerles un parque arqueológico cuyo fin era preservar una ciudad española y hablar de la Conquista? ¿Se volvería a hablar del “descubrimiento” de sus propias tierras? ¿De esa cultura “civilizadora” que aniquiló a pueblos como los cueva?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo decenas de discusiones, pero finalmente se alcanzaron varios acuerdos. Para empezar, los habitantes de la zona participarían en las excavaciones. Es decir, no solo harían parte de los equipos de sondeo: también recolectarían datos y formarían parte de la reconstrucción e interpretación de la historia. Los recuentos de los sabios de las comunidades indígenas, por ejemplo, se incluirían a la hora de contar la historia de Santa María de la Antigua del Darién. Se dejaría de simplificar la historia, que suele hablar solamente de la conquista y de la visión de los cronistas españoles, para incluir las luchas de los habitantes indígenas y cimarrones en la zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se definió que los objetos hallados durante las excavaciones no saldrían del territorio: permanecerían en un museo nuevo en Santa María de la Antigua, una casa patrimonial que se construiría para alojar las piezas y contaría la historia de la ciudad y los puntos de vista sobre la región de los diferentes pueblos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, se compartirían los descubrimientos y la información arqueológica a través de exposiciones y memorias con la gente de la región. De esa manera, las comunidades podrían ver el recuento de su pasado en un contexto oficial.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273687"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144429/DSC9774-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273687" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades se trasladaron por agua, tierra y aire hasta llegar a Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las labores iniciaron en 2013. Vilardo Escobar y otras cinco personas de las comunidades, coordinadas por Alberto Sarcina, excavaron más de 820 pozos de sondeo en un área de 6 kilómetros cuadrados. Se descubrió que la ciudad tenía dos veces el tamaño registrado por el antropólogo Graciliano Arcila, y que, en su apogeo, alcanzó a alojar a más de 5000 personas. También se hallaron centenares de piezas de cerámica, miles de clavos, una daga, balas y franjas de calles empedradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2015, Santa María de la Antigua fue declarada Bien de Interés Cultural de la Nación. El ICANH aprobó nuevas excavaciones y se recaudaron fondos internacionales para acoger la colección de objetos recuperados. Al mismo tiempo, las comunidades siguieron conversando con los arqueólogos. Entre todas, se acordó incluir construcciones propias de cada grupo dentro del parque arqueológico y se diseñó un proyecto sobre maternidades para una sala de exposición temporal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Comité Cultural del Darién, como se bautizó al grupo que continuaba reuniéndose para discutir el futuro del parque, se formalizó en 2018. Durante la pandemia, mientras el mundo se encerraba, indígenas embera y guna, comunidades afro, colonos, campesinos y arqueólogos se reunieron a hablar sobre una siguiente exposición.<strong>&nbsp;A todos les interesaban dos temas: la espiral y el agua.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las conversaciones, se decantaron por el segundo y delimitaron tres ejes: las vidas en el agua, las formas del agua y la justicia del agua. Una vez se decidieron los temas centrales, siguieron hablando y se contaron historias, barcos que trajeron la muerte, resistencias, poderes, ballenas y amor.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273670"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143356/DSC9726-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273670" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades del Darién se trasladan al Museo Nacional en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las fuerzas del agua</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El bote avanza a toda velocidad a través de la ciénaga de Unguía. Murallas de palmas, taruyas, yarumos, bejucos y arracachos franquean el agua. En uno de los asientos, cerca de Jhoana Garrido, Carolina Quintero y Vilardo Escobar, Patricia Guazarupa, una mujer embera eyábida de 28 años, observa el agua en forma de cascada que sale disparada a los lados de la lancha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Patricia Guazarupa llegó al Comité Cultural del Darién por María Guazarupa, su madre, una gobernadora del resguardo Cuti, en el municipio de Unguía. María llevó a su hija a las reuniones y Patricia poco a poco se ganó un puesto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras se discutían los ejes de Caminos del agua, Patricia escuchó historias sobre&nbsp;<strong>barcos camaroneros que hace 30 años causaron daños irreparables en el golfo con la pesca de arrastre; ríos que murieron por culpa de la minería ilegal; terratenientes que deforestan las riberas; y poblados que lanzan los desechos y los cuerpos de los mataderos al agua</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otros de los miembros del comité hablaron de las rutas de esclavos que atravesaron el océano hace siglos, las lanchas rápidas cargadas de drogas y las pangas repletas de migrantes que en ocasiones naufragaban y se perdían bajo las olas. Unos últimos también hablaron de&nbsp; los sitios sagrados y los seres que habitan en los ríos y el mar; las aguas medicinales; y el agua como cuerpo, lo primordial y lo primero.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273662"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143333/DSC9461-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273662" /><figcaption class="wp-element-caption">El arte de las comunidades indígenas expuesta en el Museo Nacional en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como los demás, Patricia Guazarupa también tiene una historia para contar. Cuando era niña, la violencia llegó al resguardo Cuti. Hombres de las AUC entraban a las casas preguntando a qué grupo guerrillero pertenecían. Les gritaban y, como muchos habitantes indígenas no hablaban español, los terminaban golpeando o asesinando. Robaban sus animales y sus cultivos y había enfrentamientos y balaceras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayoría de las personas del resguardo Cuti fueron desplazadas. Solo quedaron Patricia Guazarupa, su madre, dos de sus hermanos, y Aurora Domicó, una mujer indígena con discapacidad intelectual que hacía poco había dado a luz a una niña llamada Zunilda. En ese tiempo, huían cada vez que escuchaban a los paramilitares acercándose. Pasaban días o semanas en el monte sin comida. Buscaban frutas o vegetales y, en los peores momentos, lamían la sal de las reses en los potreros de las fincas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de su cautela, hubo ocasiones en que las tomaron desprevenidas. A María Guazarupa la torturaron. Sus hijos, incluida Patricia, lo vieron. Sin embargo, María Guazarupa se rehusó a partir.<strong>&nbsp;Los paramilitares llegaron varias veces a insistirle que vendiera las tierras</strong>&nbsp;del resguardo a unas personas de Gilgal. Con una sola firma, le darían dinero suficiente para que no volviera a tener que preocuparse en el futuro. Podría comprar nuevas tierras en otro lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella se negó. No quería dejar su tierra. Era lo único que podía ofrecerles a sus hijos. Allí había buena tierra para cosechar y un río lleno de peces. Les dijo que había hablado con los demás miembros del resguardo y que todos planeaban regresar en tres meses. Era una mentira, pero los paramilitares le creyeron, aunque le advirtieron que, si en ese tiempo no volvían, la matarían con sus hijos y la mujer discapacitada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de las amenazas, María Guazarupa persistió. Primero convenció a su madre y a su hermana de que regresaran, y luego a otras madres solteras.&nbsp;<strong>Marchó hasta Unguía para solicitar que la posesionarán como gobernadora del resguardo y así poder exigir la ayuda del Estado</strong>. Después viajó a Pereira, Cali y Bogotá para denunciar lo que estaba ocurriendo en los alrededores de Gilgal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273689"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15151532/DSC9888-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273689" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua» en el Museo Nacional, en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las cosas se calmaron un poco gracias a su labor y unos pocos hombres regresaron. Por fin, se sentían algo protegidas cuando, una noche, el río creció en medio de una tormenta y el agua se metió en las casas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María Guazarupa había salido a visitar a un nieto enfermo y había dejado sola a Aurora Domicó y a su niña, a quienes había intentado cuidar a lo largo de todo ese tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasada la medianoche, el viento arreciaba y Aurora Domicó dejó a la bebé en la cama para prender el fogón y calentarse. Se demoró encontrando el mechero y sintió que algo andaba mal. Regresó a buscar a Zunilda, pero no estaba por ninguna parte. Poco después del amanecer, los primos de Patricia Guazarupa hallaron el cuerpo de la niña arrastrado por el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Patricia Guazarupa cuenta la historia una tarde de mayo en el aeropuerto de Apartadó, poco antes de salir hacia Bogotá a inaugurar Caminos de agua. Está emocionada por la exposición, dice. No tiene saco, pero Carolina Quintero le va a prestar uno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de lo ocurrido, su madre, María Guazarupa la envió a terminar el bachillerato en la ciudad de Quibdó, la capital del departamento del Chocó. Es la única de su familia con ese diploma. Al graduarse, entró a estudiar Psicología. Ya le falta poco para terminar. Se inclinó por esa carrera porque quiere aprender a cuidar a los demás. En el Darién la violencia no ha acabado: las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) son una de las principales autoridades en la región desde hace casi dos décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Patricia Guazarupa quiere escuchar a las personas y escucharse, dice. Aprender cómo contar el pasado y persistir.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273688"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144436/DSC9804-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273688" /><figcaption class="wp-element-caption">Representantes de las comunidades pudieron compartir su cultura con los visitantes del Museo Nacional. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Los cuerpos del agua</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Minutos antes de la inauguración de la exposición, los miembros del Comité Cultural participan en una ceremonia con el equipo del Museo Nacional. En un gran óvalo, se prende una vela y todos se presentan y hablan mientras la sostienen. Varias personas mencionan las diferentes maneras de interpretar el agua: en la ciudad, por ejemplo, el agua es algo que sale cuando se abre una llave; el agua “se acaba” el día que deja de salir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Darién, el agua es como una madre, lo primordial y lo primero, dicen los sabios. La palabra di, río en guna, también significa, dependiendo del contexto, estar, vivir, pisar y sobrevivir. Aún más importante, el agua tiene poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una sala cercana, cuelgan las molas que Garrido y las demás mujeres de Arquía cosieron durante meses. A ella, su madre le enseñó a coser a los siete años. Comenzó con molas de dos capas y fue progresando. Las de la exposición tienen cinco. Son mapas, recuerdos de otros tiempos, historias del pasado de los guna y el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de ellas muestra a una niña guna de doce años que se enamoró de una ballena. La niña aprendió su idioma y las claves para vivir bajo el agua. Un nele, un gran sabio, alertó a la comunidad, pues la niña no debía tener una pareja que no fuera guna. Le prohibieron seguir viendo a la ballena. Pero durante una ceremonia para celebrar la pubertad de la joven, mientras la comunidad se emborrachaba bebiendo chicha, un grupo de ballenas rodeó el poblado. La tierra se agrietó y empezó a salir agua a borbotones. El pueblo se hundió y allí, donde antes estaban las casas, se formó la ciénaga de Unguía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fui feliz mientras tejía las molas, le había dicho Garrido a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;en el muelle de Unguía, en tanto la llovizna punteaba el río.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tejía las imaginaba y era feliz.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>exposición «Camino del Agua», en el Museo Nacional en Bogotá.<strong> Foto: </strong>Camila Morales</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/santiago-wills/">Santiago Wills</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/agua-comunidades-indigenas-campesinos-afrodescendientes-darien-vidas-acuaticas-museo-nacional-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130488</guid>
        <pubDate>Wed, 17 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/16152027/DSC9838.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Defensores ambientales en América Latina: cinco países acuerdan impulsar red de apoyo ante asesinatos, criminalización y desplazamientos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/defensores-ambientales-en-america-latina-cinco-paises-acuerdan-impulsar-red-de-apoyo-ante-asesinatos-criminalizacion-y-desplazamientos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cecilia Aguilera habla pausado, pero con firmeza. “Ha sido una linda jornada, dos días muy bonitos dentro del dolor que también vivimos en nuestros territorios”, dice la lideresa diaguita, de la Tercera Región de Chile, que llegó a Lima para el&nbsp;Encuentro Internacional de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos y Ambientales. Junto a Aguilera está [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Representantes de pueblos indígenas de Ecuador, Colombia, Perú, Brasil y Chile se reunieron en Lima para debatir sobre los problemas que enfrentan en la región.</em></li>



<li><em>Los representantes de Bolivia no pudieron llegar a la cita debido a la crisis política y social que enfrenta el país y que ha generado bloqueos y problemas para movilizarse.</em></li>



<li><em>La defensa del territorio, la criminalización, los impactos socioambientales de actividades extractivas y la violencia en los territorios indígenas son los problemas que se repiten en todos los países.</em></li>



<li><em>Durante la cita acordaron establecer redes de apoyo entre los defensores de todos los países asistentes y extender esta propuesta al resto de Latinoamérica.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Cecilia Aguilera habla pausado, pero con firmeza. “Ha sido una linda jornada, dos días muy bonitos dentro del dolor que también vivimos en nuestros territorios”, dice la lideresa diaguita, de la Tercera Región de Chile, que llegó a Lima para el&nbsp;<strong>Encuentro Internacional de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos y Ambientales.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto a Aguilera está sentada Marcela González Yanqui, lideresa de la Asociación Departamental de Mujeres Campesinas de Puno, en Perú. “Soy mujer quechua-hablante”, dice para dar un saludo en quechua. Entre el grupo de defensores ambientales reunidos en esa mesa para conversar con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;también están Ezequiel, del pueblo indígena tremembé, de Brasil; y Yuvelis Morales, una de las seis ganadoras del Premio Goldman 2026 y representante de la Alianza Colombia Libre de Fracking.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">Llega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273419"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061611/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-18.jpg" alt="Los defensores de derechos humanos y ambientales compartieron experiencias en un encuentro realizado en Lima, Perú. Foto: cortesía CooperAcción." class="wp-image-273419" /><figcaption class="wp-element-caption">Los defensores de derechos humanos y ambientales compartieron experiencias en un encuentro realizado en Lima, Perú. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La defensa del territorio, la criminalización y la presencia de actividades extractivas</strong>&nbsp;<strong>en sus tierras fueron los temas que se iban repitiendo en la conversación</strong>, con diferencias y semejanzas en cada país. “Los defensores en estos países somos perseguidos por defender el territorio, la vida, la permanencia”, dice Ezequiel para abrir el diálogo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hemos compartido varias experiencias, tenemos en común muchas cosas, el extractivismo, la trata de mujeres, el feminicidio, las desapariciones forzadas“, agrega Aguilera sobre los temas que se fueron presentando en el encuentro que&nbsp;<strong>reunió a 40 defensores de cinco países sudamericanos</strong>&nbsp;(Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y Perú) los días 27 y 28 de mayo. Los representantes de Bolivia, que también estaban invitados a la cita, no pudieron asistir por los conflictos sociales y políticos en el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reunión no solo fue un espacio para compartir experiencias, sino también para&nbsp;<strong>establecer una red latinoamericana</strong>&nbsp;<strong>de coordinación y protección de los defensores</strong>. “Lo que recojo es que el tejido social es el único que siempre va a avanzar, el tejido social es el que nos va a cuidar y el que nos va a proteger”, afirma Aguilera. La defensora agrega que estas instancias internacionales les permiten conocerse, generar contactos, crear en conjunto. “Siempre pienso y creo que si Latinoamérica se uniera contra el extractivismo lograríamos algo”, sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la declaración final, los participantes&nbsp;<strong>expresaron su solidaridad con diversas comunidades que actualmente enfrentan conflictos socioambientales y procesos de criminalización</strong>, señaló CooperAcción, institución que organizó el encuentro, en un comunicado difundido luego de la cita.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273417"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061603/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-16.jpg" alt="La reunión fue un espacio para establecer una red latinoamericana de coordinación y protección de los defensores. Foto: cortesía CooperAcción. " class="wp-image-273417" /><figcaption class="wp-element-caption">La reunión fue un espacio para establecer una red latinoamericana de coordinación y protección de los defensores. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">CooperAcción también afirmó que “el encuentro concluyó con un llamado a los Estados de la región para fortalecer los mecanismos de protección existentes, garantizar la participación de las comunidades en las decisiones que afectan sus territorios y reconocer el papel que cumplen quienes trabajan en la defensa del ambiente”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las amenazas para los pueblos indígenas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“La invasión de tierras y territorios para arrebatarnos nuestra cultura, nuestra tradición, nuestras costumbres en todos los países son similares”, comenta Ezequiel, de Brasil. ”En cada país hay alguien que defiende, alguien que protege, alguien que lucha, pero no sabemos cuánto tiempo más viviremos, cuánto tiempo más lucharemos, porque cada día nos persiguen”, asegura el defensor brasileño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El líder indígena cuenta su experiencia personal para describir lo que se vive en los territorios indígenas de Brasil. “Toda<strong>&nbsp;mi familia está siendo procesada por la lucha por el territorio</strong>. En 2014 estuve fuera del territorio durante meses porque me amenazaron, en ese momento era muy joven”, recuerda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273412"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061545/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-11.jpg" alt="Los defensores cuestionan la contaminación por minería y petróleo en sus territorios. Foto: cortesía CooperAcción." class="wp-image-273412" /><figcaption class="wp-element-caption">Los defensores cuestionan la contaminación por minería y petróleo en sus territorios. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El último informe presentado por Global Witness sobre la situación de los defensores ambientales a nivel global señala que Latinoamérica se mantiene como la región con más asesinatos de personas defensoras en el mundo. De acuerdo con este reporte, al menos&nbsp;<strong>120 personas han sido asesinadas o desaparecidas en Latinoamérica</strong>&nbsp;durante 2024.&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/personas-defensoras-ambientales-latinoamerica-2024/">Esta cifra representa el 82 % de las agresiones a nivel global</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A nivel regional,&nbsp;<strong>Colombia lidera este registro con 48 casos</strong>. En segundo lugar está Guatemala, con 20 asesinatos en un año. México ocupa el tercer sitio con 18 asesinatos y una desaparición, seguido de Brasil con 12 homicidios de defensores ambientales. En la lista continúa Honduras con cinco casos, Nicaragua y Perú con cuatro cada uno, Ecuador registró tres personas defensoras asesinadas; mientras que Venezuela, Argentina, Chile y República Dominicana reportaron un caso por país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Con este encuentro&nbsp;<strong>hemos evidenciado la grave crisis de derechos humanos</strong>&nbsp;que supone para nosotros ser defensores, líderes sociales, ambientales y defensores de derechos humanos y medioambiente. Y esta crisis se agrava en un contexto extractivista”, complementa Yuvelis Morales, de Colombia. “Vemos como&nbsp;<strong>nuestros territorios hoy siguen siendo territorios de sacrificio</strong>, como las comunidades siguen siendo sacrificadas, contaminadas, asesinadas, desplazadas y violentadas de todas las maneras posibles”, agrega la ganadora del Premio Goldman 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Morales también habla de<strong>&nbsp;la defensa territorial contra el fracking</strong>,&nbsp;<strong>una técnica utilizada para extraer gas natural y petróleo de formaciones rocosas profundas</strong>. “Es una técnica extrema porque se necesita mucha energía y por que también utiliza grandes cantidades de agua, químicos y aditivos que se filtran fácilmente en los humedales subterráneos, contaminan acuíferos y también el suelo”, sostiene la lideresa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273420"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061615/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-19.jpg" alt="Latinoamérica continúa siendo la región mas peligrosa para los defensores ambientales y de derechos humanos. Foto: cortesía CooperAcción. " class="wp-image-273420" /><figcaption class="wp-element-caption">Latinoamérica continúa siendo la región mas peligrosa para los defensores ambientales y de derechos humanos. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La lideresa colombiana afirma que los “proyectos extractivistas” que se establecen en los territorios indígenas “incurren en transgresión a los derechos humanos, hacia las comunidades y sus liderazgos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Morales pone como ejemplo lo que sucede en su región, en Magdalena Medio, un territorio donde&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2020/03/fracking-en-colombia-proyectos-piloto-magdalena-medio-video/">en 2020 se estableció por decreto</a>&nbsp;la realización de proyectos pilotos de investigación usando la técnica de fractura hidráulica, más conocida como fracking. “Hemos visto en Colombia cómo hablar de las situaciones particulares de los territorios respecto a proyectos, en nuestro caso a proyectos de fracking de petróleo y gas, supone de inmediato un riesgo inminente a la vida”, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras habla de lo que sucede en su país, Morales pone énfasis en los escenarios adversos en materia de derechos humanos y medioambiente que enfrentan “las juventudes y las niñeces” en los territorios indígenas de Colombia. “No tenemos la posibilidad de respirar un ambiente sano, no tenemos la posibilidad de respirar un aire limpio y, mucho menos, y cada vez más crítico, el acceso al agua potable. Sin embargo, los gobiernos siguen legislando a favor del extractivismo, entregando concesiones de agua e incluso privatizando el agua”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Marcela Gonzáles, de Puno, Perú, también habla de las empresas extractivas que afectan a los territorios. En su caso, la gran minería.<strong>&nbsp;“Tenemos la agricultura familiar, tenemos la ganadería y con estas minas, toda la polvareda se levanta, todito el pastizal se empolva y&nbsp; eso nos está contaminando a nosotros”</strong>, reclama.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273427"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061640/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-26.jpg" alt="Los representantes de los cinco países de Sudamérica conversando sobre las amenazas en sus territorios. Foto: cortesía CooperAcción. " class="wp-image-273427" /><figcaption class="wp-element-caption">Los representantes de los cinco países pusieron el foco de los conflictos en la minería y sus impactos socioambientales. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La situación que describe implica impactos en la salud, en la alimentación y en la economía de los pueblos ubicados cerca de las minas en el sur de Perú. “Nosotros comíamos los peces, así como se come del mar, comíamos del lago, teníamos el carachi, el mauri, el suche, el pejerrey. Hoy no podemos comer porque está contaminado. Muchos hermanos, hermanas, niños están con metales pesados en el cuerpo, con arsénico”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lideresa también cuenta que&nbsp;<strong>algunas lideresas y defensoras tienen miedo de hacerse las pruebas para determinar si tienen metales pesados en su organismo</strong>. “Tengo miedo de que me digan: ‘Tú tienes metales pesados’ y me enferme”, dice la lideresa</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Me da mucha pena, de verdad. ¿Qué vida nos están dando? Saben que el Estado debe cuidarnos, que la policía debería cuidarnos, pero salen en nuestra contra”, cuestiona la lideresa con la voz entrecortada. “Hablar para mí de este tema es muy doloroso”, dice mientras su compañera chilena la abraza para consolarla.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una red latinoamericana</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En conversación con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, Isaías Quinatoa, dirigente de Relaciones Internacionales de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Quichua del Ecuador (Ecuarunari), señaló que “hasta el momento tienen el&nbsp;<strong>registro de por lo menos 300 personas criminalizadas por defender los territorios y proteger el agua en Ecuador</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273403"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061510/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-2-rotated.jpg" alt="Representantes de pueblos indigenas de Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú asistieron al encuento de defensores ambientales en Lima, Perú. Foto: cortesía CooperAcción." class="wp-image-273403" /><figcaption class="wp-element-caption">«Algunas lideresas y defensoras tienen miedo de hacerse las pruebas para determinar si tienen metales pesados en su organismo», contó uno de las representantes indígenas. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Durante esta reunión, construimos un mecanismo de estrategias, pero también&nbsp;<strong>trazamos un mapa de los desafíos que podemos abordar colectivamente</strong>&nbsp;en todos los países y cómo cada país puede contribuir a esta red de comunicación”, dice el líder indígena de Brasil sobre el trabajo para establecer una red de apoyo regional para los defensores en Latinoamérica. “Hoy, en el cierre final, hemos visto que necesitamos unirnos para fortalecernos, porque existe una jerarquía muy grande de dominio de poder” agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la lideresa chilena, el encuentro “ha sido una linda jornada” en la que se “han llenado de amor y de cariño, porque siempre decimos que&nbsp;<strong>el autocuidado va entre nosotros mismos,&nbsp;</strong>&nbsp;porque los Estados no nos protegen, no nos cuidan”. Por tanto, su apuesta es por un tejido social de cuidado entre defensores y defensoras. “El día de mañana, si tenemos que escapar de nuestros países, están las redes. Necesitamos asilos políticos también en los países latinoamericanos, no hablemos solamente de Sudamérica, hablemos de Latinoamérica”, dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde Ecuador, la lideresa Erika Quilumba, defensora ambiental del pueblo kitu kara, comentó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que entre los asistentes al encuentro se acordó establecer una red latinoamericana. Comentó también que&nbsp;<strong>en Ecuador ya manejan una red de defensores</strong>&nbsp;que les permite saber lo que sucede en otras regiones. “Por más que yo sea de Quito, sé lo que está pasando en Loja y en otras provincias como Cotopaxi con la defensa del territorio. Eso nos permite estar en constante apoyo y ayuda de los defensores. Por eso aquí hemos acordado que ese tejido sea internacional”, explicó.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273424"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061630/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-23.jpg" alt="Durante el encuentro tambien se habló del autocuidado entre defensores y defensoras. Foto: cortesía CooperAcción. " class="wp-image-273424" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante el encuentro también se habló del autocuidado entre defensores y defensoras. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Una de las cosas que consideramos importante es el tema de las redes para saber qué está pasando exactamente en los otros países. Todo lo estatal, los gobiernos se manejan a través de redes”, comenta la lideresa y señala que&nbsp;<strong>esta conexión puede ayudar a quienes están enfrentando situaciones de crisis en otros países</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quilumba cita el ejemplo de Bolivia, donde llevan más de un mes de movilización social. “Nosotros decíamos, no estamos en Bolivia, pero está pasando lo mismo que hemos pasado en Ecuador, lo mismo que pasa aquí en Perú. Entonces, el apoyo debe ser a través de las redes. Por eso hemos hecho un&nbsp;<strong>compromiso de tejer redes a nivel internacional</strong>&nbsp;con la intención de buscar el cuidado entre nosotros”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;la reunión fue un espacio para establecer una red latinoamericana de coordinación y protección de los defensores.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía CooperAcción.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/defensores-ambientales-america-latina-red-apoyo-ante-asesinatos-criminalizacion-desplazamientos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130286</guid>
        <pubDate>Fri, 12 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/11121232/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-16.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Defensores ambientales en América Latina: cinco países acuerdan impulsar red de apoyo ante asesinatos, criminalización y desplazamientos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Colombia anuncia mayor protección para la Sierra Nevada de Santa Marta: la implementación será el reto</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-anuncia-mayor-proteccion-para-la-sierra-nevada-de-santa-marta-la-implementacion-sera-el-reto/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una reserva que declara a la&nbsp;Sierra Nevada de Santa Marta&nbsp;como un&nbsp;territorio libre de minería y explotación de hidrocarburos&nbsp;en el extremo norte de Colombia, junto con&nbsp;un decreto presidencial&nbsp;reciente que precisa el territorio ancestral de los pueblos arhuaco, kogui, wiwa y kankuamo son parte de la respuesta del Gobierno colombiano para proteger a esta región montañosa única [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un nuevo decreto y la declaratoria de una reserva en la Sierra Nevada de Santa Marta son las decisiones del gobierno de Gustavo Petro para proteger esta zona montañosa, donde habitan diferentes comunidades indígenas.</em></li>



<li><em>La norma precisa el territorio ancestral de los pueblos arhuaco, kogui, wiwa y kankuamo, que tienen 348 espacios sagrados interconectados ambiental y culturalmente en un sistema conocido como la Línea Negra.</em></li>



<li><em>El Ministerio de Ambiente también oficializó recientemente una reserva para blindar a la región de los posibles impactos socioambientales de nuevas concesiones mineras y de explotación de hidrocarburos.</em></li>



<li><em>Especialistas y líderes indígenas destacan los elementos clave de estos nuevos instrumentos y los desafíos para la protección de la región conocida como el “corazón del mundo”.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Una reserva que declara a la&nbsp;<strong>Sierra Nevada de Santa Marta</strong>&nbsp;como un&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/gobierno-protege-la-sierra-nevada-de-santa-marta-de-la-explotacion-minera-y-de-hidrocarburos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">territorio libre de minería y explotación de hidrocarburos</a>&nbsp;en el extremo norte de Colombia, junto con&nbsp;<a href="https://dapre.presidencia.gov.co/normativa/normativa/DECRETO%20No.%200514%20DEL%2019%20DE%20MAYO%20DE%202026.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un decreto presidencial</a>&nbsp;reciente que precisa el territorio ancestral de los pueblos arhuaco, kogui, wiwa y kankuamo son parte de la respuesta del Gobierno colombiano para proteger a esta región montañosa única en el país. Especialistas y líderes indígenas celebran la decisión, pero también advierten los desafíos que existen para traducir estas herramientas en protección efectiva de una zona conocida como el “corazón del mundo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ambos instrumentos eran una promesa del presidente Gustavo Petro para la protección ambiental, cultural y espiritual de la Sierra Nevada y de los pueblos que la habitan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Expertos consultados por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;destacan que además de estas nuevas medidas, el Estado colombiano debe activar mecanismos y acompañar su implementación, por ejemplo, con el fortalecimiento de consultas previas frente a los&nbsp;<strong>proyectos energéticos, de minería, ganaderos o de infraestructura en la región.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/05/puma-fest-2026/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Regístrate gratis y conoce el Puma Fest: primer Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273396"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09044123/sierra-nevada-colombia-retos-proteccion-2.jpeg" alt="La declaratoria de la Reserva de Recursos Naturales Renovables de carácter definitivo ‘Corazón del Mundo’, ubicada en la Sierra Nevada de Santa Marta" class="wp-image-273396" /><figcaption class="wp-element-caption">La declaratoria de la nueva reserva busca detener nuevas concesiones de minería y explotación de hidrocarburos. Foto: cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La Línea Negra, un sistema clave de espacios sagrados</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El nuevo decreto 0514, emitido el pasado 19 de mayo, surge en respuesta a una decisión del Consejo de Estado, uno de los altos tribunales de Colombia, que declaró la nulidad de un decreto anterior, el&nbsp;<a href="https://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.asp?id=30035809" target="_blank" rel="noreferrer noopener">1500 de 2018.</a>&nbsp;Esta norma redefinió el territorio ancestral de los cuatro pueblos indígenas mediante un límite simbólico y sagrado conocido como la&nbsp;<strong>“Línea Negra”, que abarca un sistema 348 espacios sagrados</strong>&nbsp;que están interconectados y sostienen el equilibrio espiritual, cultural y ambiental en la región, según estas comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Jaime Luis Arias Ramírez, gobernador del pueblo kankuamo y miembro del Consejo Territorial de Cabildo, la Línea Negra es lo que permite llamar a esta región el&nbsp;<strong>“corazón del mundo”</strong>, dada su importancia para el ordenamiento territorial y cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para nosotros la Línea Negra representa el tejido de espacios sagrados, cumple una función natural y ancestral y es donde se salvaguarda el conocimiento, la semilla y los elementos que equilibran la vida en el territorio”, explica el líder indígena a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la cartografía de estos espacios sagrados ya se encontraba reconocida en el decreto anterior (el 1500), uno de los argumentos del Consejo de Estado para anular la norme fue que al momento de ser expedido no existía cartografía oficial del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/colombia-fallo-proteccion-sierra-nevada-santa-marta-pueblos-indigenas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colombia: un polémico fallo pone a prueba la protección de la Sierra Nevada de Santa Marta y sus pueblos indígenas</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270260"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/05221802/La-Sierra-Nevada-de-Santa-Marta-es-el-sistema-montanoso-costero-mas-alto-del-mundo-Foto-Cortesia-fundacionchasquis-scaled.jpg" alt="La Sierra Nevada de Santa Marta es el sistema montañoso costero más alto del mundo. Foto: Cortesía @fundacionchasquis" class="wp-image-270260" /><figcaption class="wp-element-caption">La Sierra Nevada de Santa Marta es el sistema montañoso costero más alto del mundo. Foto: cortesía @fundacionchasquis</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Al respecto, Yeny Rodríguez, abogada de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), destaca que el nuevo decreto 0514 no solo repara en esta falla de procedimiento, sino que&nbsp;<strong>también retoma una resolución de la</strong>&nbsp;<strong>Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)</strong>&nbsp;de 2022. Allí, se&nbsp;<a href="https://ich.unesco.org/es/RL/sistema-de-conocimiento-ancestral-de-los-cuatro-pueblos-indigenas-arhuaco-kankuamo-kogui-y-wiwa-de-la-sierra-nevada-de-santa-marta-01886" target="_blank" rel="noreferrer noopener">inscribió al sistema de conocimiento ancestral de los pueblos arhuaco, kankuamo, kogui y wiwa de la Sierra Nevada a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.</a>&nbsp;Esto implica que para proteger el sistema ancestral de conocimientos de los pueblos es necesaria la protección del territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El Gobierno tiene un mandato de reafirmar la protección de estos territorios a nivel interno y adoptar medidas para su protección. Ya no es un sistema que se protege solamente como patrimonio cultural y material para Colombia, sino que es de la humanidad y que está siendo vigilado por una instancia global”, señala la especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/colombia-secretos-swaka-centro-pensamiento-arhuaco-sierra-nevada-santa-marta/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colombia: los secretos de Swaka, un centro de pensamiento arhuaco en la Sierra Nevada de Santa Marta</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro de los argumentos por los cuales el Consejo de Estado anuló el decreto anterior fue que no se agotó&nbsp;<strong>la consulta previa con otros grupos indígenas y afrodescendientes que habitan la Sierra Nevada,</strong>&nbsp;por lo que la nueva norma también tuvo que corregir este señalamiento. Para ello, realizó procesos de consulta con otras comunidades étnicas, como los&nbsp;<strong>pueblos taganga, ette ennaka, wayuu y comunidades afrocolombianas, raizales y palenqueras</strong>&nbsp;que habitan en el sistema de espacios sagrados de la Línea Negra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque han surgido críticas de autoridades indígenas,<a href="https://cambiocolombia.com/poder/articulo/2026/5/no-hay-indigenas-de-segunda-el-descontento-de-los-wayuu-con-el-decreto-de-gustavo-petro-que-revivio-la-linea-negra" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;por ejemplo del pueblo wayuu</a>, que consideran que ambos decretos mantienen una jerarquización entre pueblos indígenas, el Ministerio del Interior sostuvo que en los procesos de consulta se identificaron dinámicas territoriales con “necesidades de atención sin preferencias y con toda la imparcialidad debida apartándose de intereses particulares”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rodríguez comenta que este aspecto es de los más difíciles de atender al considerar que los pueblos indígenas que habitan la Sierra Nevada tienen diferentes formas de diálogo intercultural dentro de la Línea Negra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Fueron consultas formales acompañadas por las autoridades del Gobierno, el Ministerio del Interior, Parques Nacionales y allí se realizaron algunos acuerdos de concertación donde se incorporó el respeto de las otras comunidades hacia lo que es la Línea Negra”, señala,</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_229323"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2021/10/25151131/Arhuacos-8-of-31.jpeg" alt="Los pueblos de Sierra Nevada se consideran íntimamente interconectados con su entorno natural. Foto: Cortesía de El Proyecto Esperanza." class="wp-image-229323" /><figcaption class="wp-element-caption">El nuevo decreto retoma una resolución de la UNESCO de 2022. Foto: cortesía de El Proyecto Esperanza</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para Arias, el proceso de consulta para el nuevo decreto también contó con el apoyo de otros pueblos indígenas y afrodescendientes. “Se estableció una ruta de diálogo con los pueblos indígenas y afros, que es lo que llevó finalmente a tramitar la consulta previa que ratificó el contenido, pero también llevó a tener en cuenta esas medidas que puedan preservar algunos derechos que también tienen las otras comunidades que están en este territorio”, reconoce.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2023/03/parque-nacional-sierra-nevada-de-santa-marta-se-amplia-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Colombia: Parque Nacional Sierra Nevada de Santa Marta se amplía en más de 172 000 hectáreas</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Una reserva complementaria en Sierra Nevada</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El 4 de junio el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible entregó oficialmente una resolución que delimita y declara como&nbsp;<strong>Reserva de Recursos Naturales Renovables a la Sierra Nevada de Santa Marta</strong>. Esto implica que es considerada un territorio libre de nuevos títulos mineros, así como de la explotación de combustibles fósiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ministra de Ambiente, Irene Vélez, sostuvo que esta reserva&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/gobierno-protege-la-sierra-nevada-de-santa-marta-de-la-explotacion-minera-y-de-hidrocarburos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">no solo es un documento, sino “una herramienta”</a>&nbsp;para que los pueblos de la Sierra Nevada puedan defender el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos diciendo que en el corazón del mundo no se hará minería, ni explotación de hidrocarburos porque rompe las conectividades naturales y el tejido espiritual que sostiene el territorio.&nbsp;<strong>La reserva permite la agricultura, el turismo, el ecoturismo y turismo de los pueblos, las economías para la vida y las economías productivas</strong>”, agregó la ministra.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273398"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09044134/sierra-nevada-colombia-retos-proteccion-5.jpeg" alt="Ministra de Ambiente con mujeres de la Sierra Nevada, Colombia" class="wp-image-273398" /><figcaption class="wp-element-caption">La ministra de Ambiente, Irene Vélez, sostuvo que la nueva reserva es una «herramienta» para que los pueblos de la Sierra Nevada puedan defender el territorio. Foto: cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, Rodrígez advierte que la medida no detiene toda la actividad minera pues los proyectos que ya cuentan con título minero, permisos ambientales y autorizaciones vigentes podrán continuar operando, además de que se mantienen&nbsp;<strong>excepciones para materiales de construcción destinados a obras públicas</strong>&nbsp;—asociados a gran parte de la minería en Sierra Nevada— y para ciertos procesos de formalización de pequeña minería en ríos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con datos procesados por AIDA, existen al menos&nbsp;<strong>120 títulos mineros vigentes activos en la Línea Negra de Sierra Nevada y más de 90 solicitudes en evaluación.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273400"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09044322/sierra-nevada-colombia-retos-proteccion-1.jpg" alt="Zona de Reserva Temporal que recientemente había creado el Ministerio de Ambiente con la Resolución 280 del 27 de marzo de 2026." class="wp-image-273400" /><figcaption class="wp-element-caption">Zona de Reserva Temporal creada por el Ministerio de Ambiente con la Resolución 280 del 27 de marzo de 2026. Imagen: cortesía AIDA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a los avances que puede representar el decreto y la reserva para la protección de la sierra, la especialista advierte que un reto está en la implementación de estos instrumentos no sólo por parte de las comunidades y gobiernos indígenas, sino especialmente por parte de las autoridades nacionales, especialmente ahora que Colombia está en medio de una elección y un cambio de gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para que el nuevo decreto no vuelva a generar conflictos jurídicos [en temas de consulta previa] esto va a depender de que el Gobierno adopte regulaciones para proteger los territorios, implemente el nuevo decreto, pero también blinde jurídicamente la Sierra Nevada para no generar expectativas en el sector privado”, explica la abogada a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rodríguez considera clave que el nuevo decreto avance en la recuperación espiritual y física de esos espacios en lugar de abrir camino a nuevos proyectos extractivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arias considera que existe un desafío para la protección de la región frente a intereses económicos en el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Aún hay amenazas de megaproyectos mineros, extractivos, también presión turística y de otros sectores productivos en este territorio. Con este Gobierno venimos trabajando una propuesta que pueda generar un instrumento vinculante complementario al decreto frente a una moratoria minera”, expone el dirigente indígena sobre la reserva.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273397"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09044129/sierra-nevada-colombia-retos-proteccion-3-scaled.jpg" alt="Mediante consultas formales, los pueblos indigenas de la Sierra Nevada de Santa Marta avalaron el nuevo decreto de protección en la región. Foto: Coque Gamboa / Cancillería" class="wp-image-273397" /><figcaption class="wp-element-caption">Mediante consultas formales, los pueblos indigenas de la Sierra Nevada de Santa Marta avalaron el nuevo decreto de protección en la región. Foto: cortesía Coque Gamboa</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.cinep.org.co/publi-files/PDFS/20241127_Situacion_seguridad_SNSM.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Informes elaborados por el CINEP</a>&nbsp;dan cuenta también de cómo el conflicto armado, junto con el avance de la minería y otros megaproyectos, representan una amenaza directa para poblaciones indígenas de la Sierra Nevada, quienes enfrentan&nbsp;<strong>crisis humanitarias, desplazamiento forzado y persecución por la defensa de sus territorios.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Rodríguez insiste también en cómo la comprensión del concepto del territorio será clave a la hora de saber si procede o no un proyecto extractivo en la Sierra Nevada y en los espacios sagrados de la Línea Negra, los cuales señala que deben entenderse no sólo como espacios físicos sino como espacios sagrados para los pueblos donde existen complejas interconexiones culturales y espirituales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es un territorio indígena cuyos espacios se interconectan entre sí, lo que quiere decir que la definición, por ejemplo, del área de influencia de un proyecto debe valorar las interconexiones espirituales que existen entre los diversos espacios sagrados”, explica la especialista. Rodríguez agrega: “Si el espacio 40 se conecta con el espacio 41 de determinada forma, el concepto de afectación directa debe ampliarse y construirse con enfoque biocultural y en respeto de ese sistema ancestral de conocimiento”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> las poblaciones indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta se enfrentan a megaproyectos mineros, energéticos o turísticos por sus impactos socioambientales. <strong>Foto:</strong> cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/sierra-nevada-santa-marta-colombia-retos-proteccion/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130282</guid>
        <pubDate>Thu, 11 Jun 2026 16:25:50 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/11112425/sierra-nevada-colombia-retos-proteccion.jpg" type="image/jpeg">
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                            </item>
        <item>
        <title>Colombia: un herbario en el Putumayo une ciencia y saber ancestral para defender el territorio</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-un-herbario-en-el-putumayo-une-ciencia-y-saber-ancestral-para-defender-el-territorio/</link>
        <description><![CDATA[<p>La placenta de Ángela Jhoana Jacanamejoy está enterrada en la cocina de su casa, justo bajo la tulpa o el&nbsp;Shinyak: el fogón que mantiene el fuego en el que tradicionalmente los&nbsp;kamëntšá&nbsp;han cocinado sus alimentos en el departamento amazónico de Putumayo, al sur de Colombia. Es bióloga de corazón y de profesión,&nbsp;artista, artesana, tejedora e integrante [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>En Mocoa, Putumayo, un herbario etnobotánico resguarda más de 22 000 muestras de plantas, junto a las cuales se recopilan referencias del conocimiento local de comunidades indígenas y campesinas.</em></li>



<li><em>Desde iniciativas de monitoreo comunitario, pueblos indígenas siona, inga y kamëntšá han identificado especies en riesgo y realizado estrategias de restauración, como la propagación de árboles maderables amenazados.</em></li>



<li><em>El proyecto se ha consolidado como una herramienta para la defensa territorial, al aportar información científica y ancestral frente a proyectos extractivos como la minería de cobre que puedan afectar al medioambiente.</em></li>



<li><em>Pese a su importancia, el espacio enfrenta dificultades como la falta de sede permanente, recursos limitados y ausencia de personal estable para su funcionamiento.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La placenta de Ángela Jhoana Jacanamejoy está enterrada en la cocina de su casa, justo bajo la tulpa o el&nbsp;<em>Shinyak</em>: el fogón que mantiene el fuego en el que tradicionalmente los&nbsp;<em>kamëntšá</em>&nbsp;han cocinado sus alimentos en el departamento amazónico de Putumayo, al sur de Colombia. Es bióloga de corazón y de profesión,&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/jashnan_" target="_blank" rel="noreferrer noopener">artista</a>, artesana, tejedora e integrante de la comunidad indígena&nbsp;<em>kamëntšá</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jacanamejoy vive constantemente interactuando con aquel valle donde nació, con las montañas y las distintas tonalidades de verde que inundan el paisaje, los sonidos de los ríos, el olor a humedad y con las plantas de su territorio. Aquellas que poco a poco las comunidades han registrado en el&nbsp;<strong><a href="https://ipt.biodiversidad.co/sib/resource?r=itp_colectas-epifitas" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Herbario Etnobotánico del Piedemonte Andino-Amazónico&nbsp;<em>Jajen Saima’a</em></a>&nbsp;de la Institución Universitaria del Putumayo,</strong>&nbsp;que se encuentra en Mocoa, capital del departamento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/inteligencia-artificial-aliada-clave-conservar-biodiversidad-america-latina/">La inteligencia artificial se convierte en aliada clave para conservar la biodiversidad de América Latina</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este particular herbario es una biblioteca de plantas secas, “que&nbsp;<strong>guarda también el conocimiento en torno a su uso y manejo por parte de las comunidades indígenas, campesinas, afro</strong>&nbsp;o comunidades humanas que habitan un territorio en particular, en este caso, el departamento del Putumayo y el piedemonte andino-amazónico”, explica&nbsp;<a href="https://www.umakiwemadretierra.com/post/jorge-contreras-el-guardian-de-un-bosque-que-se-volvi%C3%B3-biblioteca" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Jorge Contreras</a>, coordinador del herbario, biólogo con maestría en ciencias de la Universidad Nacional, quien ha dedicado su vida a la botánica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A este enfoque de estudio de las interrelaciones que establecen los seres humanos con las plantas se le llama etnobotánica. Y para este caso, se hace referencia a un lugar que recopila&nbsp;<strong>más de 22 000 muestras, que representan cerca de 1500 especies recolectadas</strong>&nbsp;en el departamento del Putumayo y el piedemonte andino-amazónico y en otras regiones del país.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273051"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170125/11052026-2-768x512.jpg" alt="Ángela Jhoana Jacanamejoy en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273051" /><figcaption class="wp-element-caption">Ángela Jhoana Jacanamejoy en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mocoa es una ciudad que se ubica justo en una zona de transición entre las regiones andina y amazónica. Cuenta con una población cercana a los 45 000 habitantes, entre los que se encuentran los pueblos indígenas originarios del piedemonte como cofán, siona, inga, kamëntšá, coreguaje, mientras que, en el resto del departamento, que supera los 350 000 habitantes, también habitan pueblos como los murui y los kichwa, además de comunidades nasa, pasto, embera y awa que llegaron al territorio. Actualmente,&nbsp;<strong>las comunidades enfrentan tensiones por el avance de proyectos de cobre.</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">La biblioteca de saberes ancestrales</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La historia del herbario se desarrolla&nbsp;<strong>entre la investigación científica y la reivindicación de los saberes ancestrales del Putumayo</strong>.&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=zi36uFYk05E" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Nació</a>&nbsp;oficialmente a partir del proyecto&nbsp;<a href="https://www.naturamazonas.org/guardianes-del-conocimiento-botanic" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Guardianes del Conocimiento Botánico</a>, realizado entre 2018 y 2022, y que formaba parte del programa Natura Amazonas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este programa fue liderado por Conservación Internacional Colombia en alianza con Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia (Corpoamazonia), el Instituto Tecnológico del Putumayo (que pasó a ser una institución universitaria), Parques Nacionales y la Corporación Autónoma Regional del Cauca (CRC).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La iniciativa surgió por la voluntad de un grupo de investigadores e investigadoras, liderado por Contreras,&nbsp;</strong>quienes buscaron crear un espacio que no solo recolectara plantas bajo criterios científicos occidentales, sino que integrara los nombres y usos tradicionales dados por las comunidades, contando con el apoyo en primera instancia de dos personas visionarias como José Vicente Rodríguez-Mahecha director científico de Conservación Internacional Colombia y Luis Alexander Mejía-Bustos, director de Corpoamazonia en ese momento, quien facilitó el espacio físico para su inicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ángela Jhoana Jacanamijoy realizó su tesis de pregrado sobre&nbsp;<strong>el conocimiento de las plantas para el cuidado de la mujer desde la niñez hasta la menopausia</strong>&nbsp;y esto motivó a Contreras y su equipo, quienes ya venían trabajando en el herbario etnobotánico, a impulsar junto a ella y otras personas de diferentes comunidades del Putumayo a fortalecer el herbario.&nbsp;“¿Por qué no nos integramos?”, le preguntó. Así se empezó a consolidar este proyecto y, en 2022, el entonces Instituto Tecnológico del Putumayo emitió un&nbsp;<a href="https://itp.edu.co/web2016/phocadownload/Acuerdos/ConsejoDirectivo/2022/Acuerdo%20018%2023agosto2022%20Creaci%C3%B3n%20Herbario-ITP.pdf">a</a><a href="https://itp.edu.co/web2016/phocadownload/Acuerdos/ConsejoDirectivo/2022/Acuerdo%20018%2023agosto2022%20Creaci%C3%B3n%20Herbario-ITP.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cuerdo&nbsp;</a>con el cual se creó formalmente el herbario.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273046"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170105/11052026-15-768x512.jpg" alt="En el trabajo de campo, los monitores comunitarios aprenden a medir el Diámetro a la Altura del Pecho (DAP) de los árboles maderables, un dato técnico vital para calcular el estado de salud de los bosques del piedemonte. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273046" /><figcaption class="wp-element-caption">En el trabajo de campo, los monitores comunitarios aprenden a medir el Diámetro a la Altura del Pecho (DAP) de los árboles maderables, un dato técnico vital para calcular el estado de salud de los bosques del piedemonte. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Después, algunos sabedores y taitas que vinieron a conocer el espacio, al comienzo estuvieron un poco molestos porque veían que guardábamos las plantas secas y se preguntaban: ‘¿Para qué? Ya no tienen vida’. Entonces, se les explicó que&nbsp;<strong>en algún momento ese conocimiento, no solamente de nombre científico, sino de usos, podría servir como herramienta de conservación para la defensa del territorio</strong>”, recuerda Contreras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (<a href="https://biodiversidad.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">SIB Colombia</a>), en Putumayo se registran 5826 especies de plantas, de las cuales 316 son endémicas, es decir, que solo existen en esta zona del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el herbario, todos los conocimientos son válidos y están al mismo nivel, tanto los de la ciencia occidental como los indígenas. Esto es una postura ética que se integra en un enfoque diferencial para reconocer y proteger la diversidad biocultural del Putumayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contreras explica que “antes venían los investigadores al territorio y no se asumía una posición de respeto con las comunidades, sino que se les imponía sumisión. Ahora es diferente y&nbsp;<strong>se parte de un reconocimiento de esa transversalidad como sabedores y como investigadores del territorio</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/05/mineria-de-carbon-y-consultas-previas-con-indigenas-yukpa-colombia/">Colombia: el largo camino judicial de los indígenas yukpa para resarcir los impactos de la minería de carbón</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Construcción compartida del conocimiento</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El herbario funciona como un puente o canal donde se intercambian experiencias.&nbsp;<strong>Mientras los científicos y académicos como Contreras aportan técnicas de taxonomía y secado, la comunidad aporta la historia, el uso y el nombre en lengua materna de la planta</strong>. Para Jacanamejoy, esta biblioteca viva es una forma de «activar los genes ancestrales» y reconocerse en el territorio a través de lo que guarda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273045"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170101/11052026-10-768x512.jpg" alt="El monitoreo etnobotánico también ha permitido registrar fauna asociada a los bosques del territorio, como jaguares (Panthera onca), dantas (Tapirus terrestris) y borugas o guaguas (Cuniculus paca). Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273045" /><figcaption class="wp-element-caption">Cada muestra es guardada y requiere de un deshumidificador y aire acondicionado para mantener las condiciones y así evitar que la alta humedad amazónica genere hongos que destruyan la colección. Profesora Laura Clavijo de la Universidad Nacional revisa ejemplares del herbario durante su visita a las instalaciones. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este conocimiento sobre lo que hay en el territorio, ya sean especies endémicas, medicinales o sagradas,&nbsp;<strong>permite a las comunidades tener argumentos científicos y ancestrales</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/05/guardianas-alto-putumayo-desafian-monocultivos-ganaderia-vias/">para oponerse</a>&nbsp;a actividades extractivas como la megaminería de cobre, que ha venido instalándose en la región y que, aseguran los pobladores, degrada sus fuentes de vida y puede afectar el medioambiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El herbario se ha consolidado mediante proyectos de investigación, monitoreo comunitario y educación ambiental.</strong>&nbsp;Entre los más relevantes se destaca la publicación de un libro bilingüe, en español y maicoca (la lengua indígena materna del pueblo Zio Bain) sobre 25 plantas de importancia cultural, el cual fue liderado por Conservación Internacional Colombia y la comunidad Siona de Buenavista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2022 también se realizó Mocoa Biodiversa, una iniciativa de ecología urbana orientada a la formación ambiental de niños, niñas y jóvenes. Posteriormente en 2023 se continuó apoyando este tipo de propuestas educativas con el&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/episode/5PEgAWIeF6GBRotyL26xXG" target="_blank" rel="noreferrer noopener">proyecto Nacederos</a>, centrado en los vínculos entre vegetación y fuentes hídricas del territorio. Uno de sus logros fue la creación de&nbsp;<strong>cartillas didácticas que permitieron identificar aquellas plantas que actúan como guardianas naturales de los nacimientos de agua.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Luis Felipe Mora, ingeniero ambiental y miembro de la&nbsp;<a href="https://www.cntindigena.org/el-pueblo-cofan-tres-decadas-de-lucha-por-el-territorio-ancestral-en-el-putumayo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">comunidad indígena Cofán</a>, cuenta, por ejemplo, que investigadores de la Universidad de los Andes&nbsp;<strong>están estudiando sobre el cacao en el Putumayo con apoyo del herbario</strong>: “Estamos trabajando con variedades originarias de esta planta aquí en la región. Porque ya se está acabando, la gente no la cultiva. Entonces, tuvimos charlas y les fuimos a hablar sobre la importancia, con el fin de prevenir su pérdida”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273044"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170056/11052026-8-768x512.jpg" alt="Las fibras vegetales utilizadas en artesanías tradicionales también hacen parte de los conocimientos documentados por comunidades indígenas y campesinas en el Herbario Etnobotánico Jajen Saima’a, donde se registran los usos culturales de las plantas del Putumayo. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273044" /><figcaption class="wp-element-caption">Las fibras vegetales utilizadas en artesanías tradicionales también hacen parte de los conocimientos documentados por comunidades indígenas y campesinas en el Herbario Etnobotánico Jajen Saima’a, donde se registran los usos culturales de las plantas del Putumayo. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para las comunidades étnicas de la Amazonía colombiana el cacao nativo es un pilar de nutrición y medicina ancestral</strong>. “Sirve para el sistema cardiovascular, para el estrés, es alimento y además es muy nutritivo. Los abuelos dicen que antes lo preparaban para las mujeres durante y después del embarazo”, dice Mora. Asimismo, el ingeniero ambiental recuerda Árboles Semilleros, proceso mediante el cual se identificaron 71 tipos de árboles y se diseñaron métodos de propagación enfocados en la restauración forestal. Un proyecto liderado en su momento por la ingeniera Ligia Estela Peñafiel de Corpoamazonia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/frailejones-drones-inteligencia-artificial-monitoreo-incendio-paramo-berlin-colombia/">Con drones e inteligencia artificial monitorean la huella de un enorme incendio en los frailejones del Páramo de Berlín, Colombia</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Monitoreo participativo y comunitario</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Juliana Torres Jiménez, del resguardo inga de Yunguillo, ubicado en el área rural de Mocoa, habla con entusiasmo sobre el río Caquetá, que recorre su territorio y al que niños y niñas van a divertirse y a bañarse desde la mañana hasta el atardecer. “Tenemos sitios sagrados y ya no se caza como antes, ya somos más conscientes», dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Torres forma parte de&nbsp;<strong>una estrategia de monitoreo de biodiversidad implementada por las comunidades inga de Yunguillo para construir conocimiento</strong>&nbsp;en alianza con el herbario: “Clasificamos las plantas entre medicinales, ornamentales, artesanales, espirituales y las que son alimenticias tanto para nosotros como para los animales” comenta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273043"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170052/11052026-13-768x512.jpg" alt="Expertos y comunidades indígenas y campesinas utilizan la información que se ha recolectado en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273043" /><figcaption class="wp-element-caption">Expertos y comunidades indígenas y campesinas utilizan la información que se ha recolectado en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Han identificado las especies más vulnerables, entre las que destacan especialmente los árboles maderables: “En 10 años ya no vamos a tener árboles como, por ejemplo,&nbsp;<strong>el granadillo (<em>Platymiscium pinnatum</em>), quedan ya muy poquitos</strong>&nbsp;y en partes más bajas y medias está totalmente intervenido”, cuenta Torres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro de los árboles escasos es el caimo de monte, conocido como cascabel (<em>Chrysophyllum venezuelanense</em>). Torres cuenta que es “una semilla artesanal y de gran importancia espiritual y cultural». «<strong>En nuestro territorio del resguardo indígena de Yunguillo, de 26 480 hectáreas, sólo hay ocho</strong>, por lo cual se adelantaron procesos de restauración de esta especie”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del territorio de Yunguillo&nbsp;<strong>han participado en este monitoreo 16 personas</strong>, entre ellos sabedores y sabedoras, profesionales y jóvenes. “Recolectábamos las muestras, las limpiábamos, las dejábamos en un lugar muy adecuado para que no se nos fueran a infectar y a dañar, después las traíamos al laboratorio del herbario donde las muestras se deshidratan y se catalogan”, relata Torres.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273047"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170109/11052026-14-768x512.jpg" alt="El Instituto SINCHI considera que el herbario llena un vacío histórico de documentación botánica en el sur de Colombia. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273047" /><figcaption class="wp-element-caption">Los profesores Julio Betancurt y Julián Aguirre Santoro, acompañados por el&nbsp; investigador del herbario, David Hoyos, en expediciones y recorridos de recolección de material vegetal. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este proceso también se hace de la mano de personas sabedoras del territorio y jóvenes de las comunidades para que haya un diálogo y un intercambio de conocimientos.&nbsp;<strong>Quienes pertenecen a estos resguardos indígenas son coinvestigadores que aportan su conocimiento</strong>&nbsp;sobre los ciclos de floración, fructificación y ubicación de las especies según la ecología local. El registro se hace en español y en lengua materna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta investigación sobre la flora, apoyada por el Ministerio de Ciencias, les ha permitido conocer también la fauna que habita en la zona: “<strong>Con el monitoreo etnobotánico también han encontrado especies de animales</strong>: borugas (<em>Cuniculus paca</em>), armadillos (<em>Dasypus novemcinctus</em>), dantas (<em>Tapirus terrestris</em>), jaguares (<em>Panthera onca</em>) y ocelotes (<em>Leopardus pardalis</em>)”, expresa Torres.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/vivero-guarderia-de-frailejones-en-paramo-de-colombia/">La guardería de frailejones “bebés” que busca restaurar los páramos del Parque El Cocuy en Colombia</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Desafíos y amenazas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mocoa está atravesada por ríos y ha estado históricamente expuesta tanto a desastres socioambientales como a presiones derivadas de economías extractivas que pueden afectar los ecosistemas de la zona. En respuesta,&nbsp;<strong>se han fortalecido procesos organizativos de&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=BJ4iaL0LurE" target="_blank" rel="noreferrer noopener">defensa territorial</a>&nbsp;que buscan proteger el agua y los bosques frente a la expansión de proyectos mineros</strong>, principalmente de&nbsp;<a href="https://elcuartomosquetero.com/mineria-verde-la-paradoja-que-amenaza-a-la-naturaleza-en-mocoa-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cobre</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, Libero Cobre, una de las compañías interesadas en explotar el mineral, estima que&nbsp;<strong>en los suelos de Mocoa puede haber&nbsp;<a href="https://www.juniorminingnetwork.com/junior-miner-news/press-releases/2126-tsx-venture/lbc/143932-libero-copper-provides-update-on-projects.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">más de dos millones de toneladas de cobre</a></strong>, un metal apetecido para la transición energética, ya que con él se fabrican turbinas eólicas, paneles solares y baterías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La empresa posee&nbsp;<a href="https://www.anm.gov.co/sites/default/files/DocumentosAnm/AUTO_GSC_ZO_000047_FJT-141_06-12-2023.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cuatro títulos mineros</a>&nbsp;en esta capital amazónica, que abarcan cerca de 7800 hectáreas. El 6 de abril de 2022, Corpoamazonia, la autoridad ambiental en este departamento,&nbsp;<a href="https://conflictosambientales.unal.edu.co/oca/assets/doc/Corpoamazonia%20Auto%20DTP%20202%20de%2006-ABR-2022%20-%20DTP-196%20-%20DTP-292%20-%20Med%20Preventiva%20-%20LiberoCobre.pdf">ordenó la suspensión preventiva de las actividades de la empresa</a>&nbsp;en Mocoa, al evidenciar que la exploración se realizaba en una zona de alta amenaza por movimientos en masa, con antecedentes de deslizamientos, según el Servicio Geológico Colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La medida, que a la fecha sigue vigente, prohibió temporalmente cualquier uso o afectación de recursos naturales en los títulos mineros, hasta que la empresa subsanara supuestas inconsistencias administrativas y ambientales, entre ellas la ausencia de estudios de impacto ambiental, posibles afectaciones a fuentes hídricas y ecosistemas sensibles, y fallas en la documentación presentada.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>El Cuarto Mosquetero</strong>&nbsp;buscaron a Libero Cobre para saber el estado del proceso y si se subsanaron las presuntas inconsistencias administrativas y ambientales, pero hasta el momento de la publicación no se ha obtenido respuesta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273055"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27172118/WhatsApp-Image-2026-05-27-at-11.48.12-768x512.jpeg" alt="Carpa de Resistencia en Pueblo Viejo, Mocoa en el marco del año de la manifestación pacífica contra la minería de cobre. Foto: cortesía Paola Silva @LaMingaKiwe" class="wp-image-273055" /><figcaption class="wp-element-caption">Carpa de Resistencia en Pueblo Viejo, Mocoa, en el marco del año de la manifestación pacífica contra la minería de cobre. Foto: cortesía Paola Silva @LaMingaKiwe</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Es en este contexto en donde cobra gran importancia el herbario etnobotánico. Como dice Contreras, “<strong>si van a hacer alguna obra extractiva o alguna afectación en el territorio de las comunidades indígenas, ellas pueden respaldarse con la información que existe</strong>, con nombres científicos, porque hay plantas amenazadas o con algún criterio de amenaza reportado en los libros rojos de especies o en la Lista Roja de especies de la UICN, por lo cual tienen alto interés en conservación”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, y a pesar de su importancia,&nbsp;<strong>el herbario actualmente no tiene una sede fija</strong>. Antes se ubicaba en las instalaciones de Corpoamazonia, pero desde finales de 2025, la entidad pidió parte del espacio físico, por lo cual las colecciones tuvieron que dividirse: una parte está en las instalaciones de la Institución Universitaria del Putumayo y la otra continúa en la sede de la autoridad ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esta dificultad se le suma la&nbsp;<strong>limitación de recursos financieros y la precariedad laboral</strong>: Contreras, quien ha liderado el espacio históricamente, en la actualidad no cuenta con un contrato laboral que lo vincule a la institución universitaria y el proyecto no cuenta con una persona de planta que se dedique a su conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Miguel Ángel Canchala, vicerrector académico de la Institución Universitaria del Putumayo, plantea una serie de alternativas y compromisos: reconoce que se encuentra actualmente en un sitio inadecuado y temporal y que “para solucionar esto, la universidad está trabajando en la adecuación de unas instalaciones».</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Se espera que este sitio definitivo, más pertinente para el manejo de la colección, esté listo en un plazo aproximado de dos a tres meses</strong>”, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, el vicerrector se comprometió a trasladar a la universidad los armarios compactadores y otros equipos especializados que aún permanecen en Corpoamazonia por falta de presupuesto. Además,&nbsp;<strong>se pretende crear la figura de responsable o curador de planta.</strong>&nbsp;“Esta propuesta ya ha sido presentada a la nueva rectoría con el fin de contratar a una persona que no solo dirija el herbario, sino que actúe como gestora de proyectos para fortalecerlo”, expresó, y añadió que se ha contemplado dejar asignado un presupuesto anual dentro de los recursos de la universidad para garantizar el funcionamiento del herbario.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273034"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27162834/8-ok.jpeg" alt="Una de las muestras del herbario: flor andino amazónica. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273034" /><figcaption class="wp-element-caption">Una de las muestras del herbario: Marantaceae. Arbusto en rastrojo. Flora andino amazónica. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En esta institución, según indicó el funcionario,&nbsp;<strong>estudian 740 personas pertenecientes a comunidades indígenas.</strong>&nbsp;Además, dijo que el herbario fue vital para que el centro educativo pasara de instituto tecnológico a institución universitaria, y&nbsp;<strong>es un espacio importante para programas académicos como el de biología</strong>, que está en proceso de consolidación, y ofrecerá un enfoque diferencial dirigido a la protección de los vínculos entre las comunidades humanas y la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (SINCHI), el investigador Nicolás Castaño, biólogo, botánico y magíster en ecología tropical, resalta que&nbsp;<strong>este herbario cumple una función vital al llenar un «vacío de información» en el sur de Colombia</strong>, una región que carecía de un centro de documentación botánica de tal magnitud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Castaño subraya que este espacio es un ejemplo único de «sincretismo» entre la ciencia y el saber ancestral,&nbsp;<strong>destacándose probablemente como el único herbario en el país con un enfoque etnobotánico tan profundamente marcado</strong>. Más allá de la catalogación de especies, el experto enfatiza en la importancia de este centro para fortalecer la autonomía regional, permitiendo que la juventud se capacite en su propio territorio y contribuya a la conservación y la integridad del bosque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre plantas secas que guardan memorias vivas y comunidades indígenas que nombran el territorio en múltiples lenguas,&nbsp;<strong>el herbario se consolida como una apuesta por cuidar la vida desde los conocimientos científicos y ancestrales.</strong>&nbsp;En un contexto de actividades extractivas que pueden afectar el medioambiente, su existencia no solo preserva especies, sino que sostiene una forma de habitar y defender el Putumayo, donde la ciencia y la sabiduría étnica se entrelazan.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273048"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170113/11052026-5-768x512.jpg" alt="Miles de hojas y tallos se conservan en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273048" /><figcaption class="wp-element-caption">Miles de hojas y tallos se conservan en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> el herbario etnobotánico registra información botánica en español y también en lenguas indígenas. <strong>Foto:</strong> cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/simon-zapata-alzate/">Simón Zapata Alzate</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/colombia-herbario-putumayo-une-ciencia-saber-ancestral-defender-territorio/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129809</guid>
        <pubDate>Mon, 01 Jun 2026 16:06:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01110426/Proyecto-nuevo-49.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: un herbario en el Putumayo une ciencia y saber ancestral para defender el territorio]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Litio: empresas chinas se consolidan en Latinoamérica sin transparencia ni estudios ambientales completos &amp;#124; INFORME</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/litio-empresas-chinas-se-consolidan-en-latinoamerica-sin-transparencia-ni-estudios-ambientales-completos-informe/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el Salar de Uyuni, en Bolivia, no saben cuánta agua tienen bajo sus blancos suelos. Lo único que saben los habitantes de este desierto es que si pierden el agua sus vidas se complican. Es por eso que&nbsp;se oponen a proyectos de extracción de litio sin procesos de consulta ni estudios ambientales. Algo similar [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Las empresas chinas operan sobre humedales altoandinos, sitios Ramsar y territorios indígenas bajo marcos legales que priorizan la atracción de inversión en la región, según el estudio.</em></li>



<li><em>La investigación del Colectivo sobre Financiamiento e Inversiones Chinas, Derechos Humanos y Ambiente (CICDHA) expone casos de Argentina, Bolivia, Chile, México y Brasil.</em></li>



<li><em>Los expertos aseguran que los estudios ambientales son incompletos y que las empresas y los Estados se manejan con poca transparencia.</em></li>



<li><em>Además, pueblos indígenas aseguran que las empresas chinas y los Estados no propician la consulta previa, libre e informada.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En el Salar de Uyuni, en Bolivia, no saben cuánta agua tienen bajo sus blancos suelos. Lo único que saben los habitantes de este desierto es que si pierden el agua sus vidas se complican. Es por eso que&nbsp;<strong>se oponen a proyectos de extracción de litio sin procesos de consulta ni estudios ambientales</strong>. Algo similar ocurre en las comunidades cercanas a salares en Chile y Argentina.&nbsp;<strong>Un estudio analizó diez proyectos de empresas chinas que, afirman, presentan riesgos para comunidades indígenas, estudios ambientales “incompletos” y falta de transparencia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/05/puma-fest-2026/">Conoce y regístrate en el Puma Fest: primer Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">El informe, titulado&nbsp;<a href="https://cicdha.org/wp-content/uploads/2026/05/presencia-de-china-en-el-sector-del-litio-en-america-latina-y-caribe-informe-CICDHA.pdf"><em>La presencia de China en el sector del litio en América Latina y el Caribe</em></a>, fue elaborado por el Colectivo sobre Financiamiento e Inversiones Chinas, Derechos Humanos y Ambiente (CICDHA). El documento tuvo el apoyo de Latinoamérica Sustentable (LAS), Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN, Argentina), Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), BRICS Policy Center (BPC, Brasil), el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA, Chile) y Cohesión Comunitaria e Innovación Social (CCIS, México).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación analiza la relación entre América Latina y China en torno a este mineral; y las políticas chinas y la presencia de sus empresas en la región. Además,<strong>&nbsp;ahonda en los principales proyectos y potenciales</strong>&nbsp;<strong>riesgos socioambientales en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y México</strong>; y en los desafíos ambientales, sociales y de gobernanza que plantea la presencia china en la región.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270997"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/30222705/proyecto-tres-quebradas-en-catamarca-20220321-1329628.jpg" alt="" class="wp-image-270997" /><figcaption class="wp-element-caption">Fiambalá es una ciudad ubicada en la provincia de Catamarca, en el norte de Argentina y comienza a ser afectada por la minería del litio, según sus habitantes. Foto: cortesía Fiambalá Despierta</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Marco Gandarillas, investigador senior de Latinoamérica Sustentable (LAS), explicó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que de los diez proyectos chinos analizados en la región,&nbsp;<strong>nueve presentan una sobrexplotación hídrica y en todos hay estrés hídrico</strong>. También afirmó que&nbsp;<strong>en ocho hay estudios ambientales “incompletos”, en seis existirían problemas de contaminación, nueve tienen conflictos con poblaciones locales e indígenas y seis carecen de políticas de transparencia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En el informe estudiamos diez proyectos a profundidad, cuando hay varios más en los demás eslabones de la cadena del litio. Nueve son del sector extractivo y una en el sector de manufactura, que está en Brasil.&nbsp;<strong>La mayoría de estos proyectos están en Argentina y Bolivia,</strong>&nbsp;pero en Argentina están más en fase avanzada de exploración y explotación”, detalló Gandarillas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La consolidación de China en el negocio del litio en América Latina&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/los-acuerdos-que-esta-firmando-estados-unidos-sobre-minerales-criticos-llegan-un-poco-tarde-pero-con-agresividad-entrevista/">tiene un nuevo escenario desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca</a>. El presidente de Estados Unidos, quien mantiene una tensa relación con la potencia asiática, ha autorizado los primeros acuerdos de su país&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/bolivia-trump-paz-minerales-criticos-tierras-raras-alerta-pueblos-indigenas/">con países de la región</a>&nbsp;para la extracción de minerales críticos y tierras raras por parte de empresas estadounidenses y<strong>&nbsp;con el fin de desplazar a China del negocio</strong>,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/mineria-mexico-estados-unidos-plan-impactos-ambientales/">como viene informando&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong></a>.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Las empresas chinas en la región</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La mayoría de las empresas chinas que intervienen en la cadena del litio&nbsp;<strong>declaran</strong>&nbsp;<strong>contar con políticas sociales, ambientales,</strong>&nbsp;<strong>de transparencia y mecanismos de denuncia</strong>. Zangge Mining, Zijin Mining, CATL, CMOC, Tianqi Lithium y BYD afirman contar con políticas en todos estos campos, mientras que Tsingshan Holding Group y Xinjiang TBEA Group Co. no reportan medidas equivalentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/colombia-empresarios-antioquenos-acumularon-tierra-baldia-llanos-orientales-vendieron-a-menonitas/">Colombia: empresarios antioqueños acumularon tierra baldía en los Llanos Orientales y la vendieron a una colonia menonita</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, en su Informe de Responsabilidad Social Corporativa (2023), la empresa BYD&nbsp;<strong>declara haber implementado reglamentos específicos de gestión sobre conservación del agua</strong>, procedimientos para la gestión de residuos sólidos y el control y monitoreo de emisiones de ruido y aguas residuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;se contactó con las ocho empresas chinas y solo Ganfeng Lithium, que opera en el norte argentino, respondió los requerimientos de este medio. La minera afirmó que su “gestión ambiental se apoya en la identificación, evaluación y el control de los aspectos e impactos ambientales y sociales con la finalidad de preservar el ambiente y la diversidad cultural, de la mano con la producción de un mineral estratégico para la generación de energía limpia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;se contactó con las embajadas de China en México, Argentina, Chile y Bolivia pero&nbsp;<strong>ninguna de las sedes diplomáticas contestó los pedidos de consulta</strong>&nbsp;sobre los proyectos de litio que ejecutan las empresas de su país en la región.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Los proyectos bajo estudio</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio tomó en cuenta los siguientes proyectos desarrollados por empresas chinas en Argentina: Cauchari-Olaroz, ejecutado por la compañía Ganfeng Lithium; Tres Quebradas, ejecutado por Zijin Mining Group Ltd.; y Mina Agonic, por China National Offshore Oil Corporation (CNOOC).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre el proyecto Cauchari-Olaroz, la minera Ganfeng Lithium informó que lleva “adelante un plan de manejo ambiental integral, implementando medidas apoyadas en el uso eficiente de los recursos naturales, cumpliendo con las normativas regulatorias nacionales, provinciales y municipales y apuntando a la preservación del ambiente en armonía con el desarrollo del proyecto”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268542"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/14223046/04-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-268542" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades de Las Salinas, en el noroeste de Argentina. Foto: cortesía Clemente Flores</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En Bolivia se estudiaron tres proyectos: EDL, en el Salar de Uyuni, desarrollado por Hong Kong CBC; EDL en el Salar de Coipasa, por el mismo consorcio; y Siete Salares, por Qinghai Citic Guonan Science and Technology Development Co Ltd. En los casos de Bolivia estos proyectos no se ejecutaron por la ausencia de una aprobación legislativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Chile se analizó el proyecto Salar de Atacama en la que la minera Tianqi Lithium tiene una importante participación accionaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En México se vio el caso de Sonora Lithium, de Ganfeng International.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras que en Brasil se vieron dos proyectos de fabricación de baterías y de vehículos eléctricos: Coronel Murta (ubicado en el Valle del litio) y Complejo de producción de vehículos en Camacari, implementados por la empresa BYD.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gandarillas resaltó que&nbsp;<strong>muchas poblaciones locales no fueron informadas por las empresas responsables de estos proyectos. “En la mayoría se habla de falta de consentimiento de parte de pueblos indígenas</strong>&nbsp;y falta de licencia social cuando no hay pueblos indígenas y habitan otras poblaciones, lo que explica la conflictividad creciente con las empresas chinas de litio”, dijo el experto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El especialista añadió que&nbsp;<strong>las empresas chinas aún no han desarrollado un relacionamiento “respetuoso” con las poblaciones locales</strong>, ya que más allá de sus políticas sociales y ambientales,&nbsp;<strong>su práctica se limita a hacer acuerdos con los Estados y “creen que las autoridades [locales] se encargarán de todo lo demás”</strong>. Gandarillas ve como un factor de poca transparencia que en la mayoría de los contratos con las empresas chinas existen cláusulas de confidencialidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lucio Cuenca, director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) de Chile, explicó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que, de acuerdo al informe, las directrices voluntarias que China ha adoptado para sus empresas en el exterior presentan vacíos significativos y su implementación es débil<strong>,</strong>&nbsp;advirtiendo además que&nbsp;<strong>la transición energética del país asiático no busca que la región avance en la cadena de valor, ya que su interés es asegurar materias primas a bajo costo</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En esta línea de ideas, mientras el mundo avanza hacia autos eléctricos y baterías limpias,&nbsp;<strong>los salares latinoamericanos se hunden</strong>,<strong>&nbsp;el agua escasea y las comunidades que habitan estos territorios por siglos enfrentan conflictos socioambientales</strong>”, destacó Cuenca.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Chile: el caso testigo de la región</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Chile concentra el 33 % de las reservas mundiales de litio, ubicadas principalmente en el Salar de Atacama.&nbsp;<strong>En el informe indica que en 2022 el 72 % de las exportaciones chilenas de litio tuvieron como destino China</strong>&nbsp;y la empresa Tianqi Lithium controla el 24 % de la compañía chilena SQM, la principal operadora del salar de Atacama y segunda productora mundial de litio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269068"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31203152/Piscinas-de-evaporacion-de-SQM-Autora-Barinia-Montoya-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-269068" /><figcaption class="wp-element-caption">Piscinas de evaporación de litio de la empresa SQM en el Salar de Atacama. Mientras la explotación industrial se consolida en la región, 15 ecosistemas adicionales en Antofagasta permanecen en la incertidumbre, a la espera de decretos de protección que podrían quedar truncados tras el cambio de gobierno. Foto: Barinia Montoya</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Chile, Cuenca afirmó que el costo socioambiental es documentado y que existen estudios recientes que confirman que&nbsp;<strong>el Salar de Atacama se hunde</strong>&nbsp;<strong>entre uno y dos centímetros</strong>&nbsp;<strong>por año como consecuencia del desequilibrio entre el agua extraída y la capacidad de recarga del acuífero</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cada tonelada de litio producida –explicó Cuenca-<strong>&nbsp;se evaporan entre 1400 y 2000 metros cúbicos de agua en uno de los</strong>&nbsp;<strong>desiertos más áridos del mundo.</strong>&nbsp;Ya en 2024, la Superintendencia del Medio Ambiente en Chile ordenó medidas urgentes por la muerte de ejemplares de golondrina de Mar de Collar, en las piscinas industriales del Salar del Carmen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a estos hechos, las comunidades indígenas lickanantay denuncian que no contaron con procesos de consulta efectivos, sostiene el estudio. Los intentos de empresas chinas como BYD por obtener contratos de explotación también&nbsp;<strong>fueron cuestionados judicialmente por ausencia de consulta previa, llegando incluso a una anulación por parte de la Corte Suprema</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un modelo que se repite en Argentina y Bolivia</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Ese modelo se replica en toda la región. Ganfeng, Zijin, CATL y BYD avanzan<strong>&nbsp;sobre humedales altoandinos, sitios Ramsar y territorios indígenas</strong>&nbsp;bajo marcos legales que priorizan la atracción de inversión. En Argentina, por ejemplo, la Corte Suprema de Catamarca suspendió autorizaciones en el salar del Hombre Muerto tras denuncias por pérdida de caudales. Sin embargo, en marzo de 2026, el mismo tribunal levantó la medida cautelar que paralizaba la minería de litio en la zona y volvió a habilitarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/dia-mundial-abejas-iniciativas-mujeres-indigenas-proteger-polinizadores-latinoamerica/">Día Mundial de las Abejas: tres iniciativas de mujeres indígenas para proteger a estos polinizadores en Latinoamérica</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Bolivia,&nbsp;<strong>estudios identificaron concentraciones de arsénico hasta cinco veces superiores a las naturales en estanques del Salar de Uyuni</strong>. Bajo los antecedentes conocidos, en ningún país se evalúan los impactos acumulativos entre proyectos que comparten una misma cuenca. Así,&nbsp;<strong>China, que</strong>&nbsp;<strong>controla el 65 % del litio refinado mundial y fabrica el 80 % de las baterías y partes de baterías para vehículos eléctricos</strong>, se consolida en la cima de la cadena de valor mientras la región permanece atrapada como proveedora de materia prima, afirman los autores del informe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En este escenario, el análisis transversal del informe identifica patrones comunes: tendencia a la integración vertical de la cadena del litio por parte de los actores chinos,&nbsp;<strong>escasa adhesión a estándares ambientales</strong>&nbsp;y sociales internacionales, opacidad contractual con los Estados anfitrión, y un consentimiento libre, previo e informado [con las comunidades] ausente o deficiente”, reprochó Cuenca.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257989"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/26201842/1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-257989" /><figcaption class="wp-element-caption">En el salar de Uyuni se instalan cañerías especiales para llevar agua a la planta piloto de litio, que está ubicada en la comunidad de Llipi. Foto: Iván Paredes</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En Bolivia los contratos del litio con empresas de China y Rusia están congelados.</strong>&nbsp;La Justicia Agroambiental, a pedido de la Defensoría del Pueblo, determinó en 2025 que la Asamblea Legislativa Plurinacional&nbsp;suspenda el tratamiento de los dos acuerdos para la explotación del litio&nbsp;mientras no se cumpla con la evaluación de impacto ambiental y la&nbsp;consulta previa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las comunidades indígenas y campesinas que habitan en el Salar de Uyuni&nbsp;<strong>aseguran que la extracción del mineral afectará los humedales altoandinos</strong>, lo que podría provocar la pérdida de agua y la salinización del agua dulce.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se calcula que Bolivia tiene 23 millones de toneladas métricas de litio&nbsp;concentradas sólo en los salares de Uyuni y Coipasa, según datos del Gobierno. Sin embargo, no todos los proyectos tuvieron su arranque porque no se concretaron las inversiones privadas. La estatal Yacimientos del Litio Boliviano (YLB) construyó una planta para procesar carbonato de litio&nbsp;en la localidad de Llipi, cerca del salar de Uyuni, y comenzó con la perforación de 178 pozos de agua en esa zona, pero también en los salares de Pastos Grandes y Coipasa, según información oficial.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La planta de Llipi es la única que actualmente produce litio en Bolivia</strong>&nbsp;a escala piloto y, también, la que más conflictos está ocasionando. Esa planta tiene inversión china.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2024,&nbsp;<strong>China concentró el 67.6 % de las exportaciones del litio de Argentina</strong>, según la Secretaría de Minería argentina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vanina Corral, investigadora de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) de Argentina, explicó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que&nbsp;<strong>América Latina enfrenta un “riesgo estructural”</strong>&nbsp;debido a que, en la minería del litio, principalmente la industria china, no se respetan los estándares ambientales, sociales y de derechos humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En Argentina [que concentra más del 17 % de las reservas mundiales de litio],<strong>&nbsp;existen numerosos proyectos emplazados sobre sitios protegidos</strong>&nbsp;por la convención Ramsar y que los Estudios de Impacto Ambiental no se alinean con los estándares de la Ley General del Ambiente en cuanto a la forma de presentación de información que suele ser parcial y ambigua”, detalló Corral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La experta puso como ejemplo el proyecto Tres Quebradas, que cuenta con autorización para consumir hasta 11 litros de agua por segundo, lo que equivale a&nbsp;<strong>950 400 litros diarios.</strong>&nbsp;Esta extracción impacta negativamente en la disponibilidad del agua del río Abaucán, afirma Corral. Este río es el principal curso hídrico del Bolsón de Fiambalá, al norte de Argentina, conectado a las lagunas altoandinas a través de cuencas subterráneas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268533"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/14220255/03-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-268533" /><figcaption class="wp-element-caption">La salmuera se evapora en piletas en las instalaciones de la planta de extracción de litio de la empresa SQM Lithium, cerca de Peine, Chile, el martes 18 de abril de 2023. Foto: cortesía AP Photo/Rodrigo Abd</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/05/de-colombia-a-chile-los-pueblos-olvidados-que-sostienen-la-energia-a-carbon/">De Colombia a Chile: los pueblos olvidados que sostienen la energía a carbón</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el informe, las comunidades campesinas que integran la Asociación de Campesinos del Abaucán&nbsp;<strong>ya enfrentan serias restricciones para sostener prácticas productivas tradicionales</strong>&nbsp;como la agricultura y la ganadería de subsistencia. La disminución o deterioro del recurso hídrico compromete su soberanía alimentaria y profundiza la pobreza estructural existente.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El caso mexicano: otro escenario para China</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">México cuenta con 1.7 millones de toneladas de recursos estimados de litio, lo que lo ubica como el&nbsp;<strong>noveno país en reservas del litio</strong>&nbsp;a nivel mundial. A diferencia de otras regiones productoras, la mayor parte de estos recursos se encuentra en depósitos de arcilla, un tipo de yacimiento que hasta la fecha no cuenta con antecedentes de explotación comercial viable en ningún país. Tanto en México como en Estados Unidos estos depósitos se encuentran en etapas tempranas de desarrollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Actualmente no existe actividad extractiva del litio a escala comercial en México</strong>, sin embargo, el estudio afirma que el avance de proyectos orientados a la explotación del litio en arcilla, como el Proyecto Sonora Lithium, ejecutado por la china Ganfeng Lithium a través de su filial Minera Sonora Borax S.A,&nbsp;<strong>plantea riesgos sociales y ambientales</strong>&nbsp;significativos. Según el informe, desde la fase exploratoria, estas actividades suelen generar impactos como la fragmentación de hábitats, la pérdida de biodiversidad y la alteración de ecosistemas frágiles. A ello se suma una legislación ambiental que carece de normas específicas para regular la minería del litio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> el salar de Uyuni, en Bolivia, es una de las reservas de litio más grandes del planeta. <strong>Foto:</strong> Iván Paredes</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ivan-paredes-tamayo/">Iván Paredes Tamayo</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/litio-empresas-chinas-consolidan-latinoamerica-sin-transparencia-ni-estudios-ambientales-completos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129378</guid>
        <pubDate>Sat, 23 May 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22100556/IVA0262-610x407-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Litio: empresas chinas se consolidan en Latinoamérica sin transparencia ni estudios ambientales completos &#124; INFORME]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Perú dividirá una comunidad indígena y dos áreas protegidas para construir una carretera hacia Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/peru-dividira-una-comunidad-indigena-y-dos-areas-protegidas-para-construir-una-carretera-hacia-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Marilyn Gatica Huanio llegó a la&nbsp;triple frontera entre Perú, Brasil y Colombia&nbsp;a fines de marzo para reunirse con sus pares, otras lideresas indígenas. Su objetivo es reducir el impacto ambiental y social que traería la construcción de la carretera Bellavista—El Estrecho, que impulsa el Gobierno peruano y que pasará por la mitad de su comunidad [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Según el estudio definitivo de la carretera Bellavista-El Estrecho, tramo Santo Tomás a Mazán, la vía pasará por medio de la comunidad Centro Arenal, del pueblo murui-muinani.</em></li>



<li><em>Lideresas indígenas advierten que la construcción de la carretera solo generará más invasiones al territorio.</em></li>



<li><em>El Ministerio de Transportes y Comunicaciones asegura que realiza la consulta previa para la construcción del tramo con cuatro comunidades indígenas.</em></li>



<li><em>Sin embargo, no entregó a los pueblos indígenas el estudio de impacto ambiental, según las dirigentes originarias consultadas.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Marilyn Gatica Huanio llegó a la&nbsp;<strong>triple frontera entre Perú, Brasil y Colombia</strong>&nbsp;a fines de marzo para reunirse con sus pares, otras lideresas indígenas. Su objetivo es reducir el impacto ambiental y social que traería la construcción de la carretera Bellavista—El Estrecho, que impulsa el Gobierno peruano y que pasará por la mitad de su comunidad indígena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lideresa de 36 años es jefa de Centro Arenal, una comunidad indígena que reúne a&nbsp;<strong>300 integrantes del&nbsp;<a href="https://bdpi.cultura.gob.pe/pueblos/murui-muinani">pueblo murui-muinani</a></strong>&nbsp;en el distrito de Punchana, en la región de Loreto, en el oriente amazónico de Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/colombia-en-temas-ambientales-y-defensores-seguimos-siendo-pais-que-se-queda-retorica-entrevista/">“En Colombia, en temas ambientales y de defensores seguimos siendo un país que se queda mucho en la retórica” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://bdpi.cultura.gob.pe/localidades/centro-arenal">Centro Arenal</a>, ubicada apenas a 10 kilómetros de la ciudad de Iquitos, se encuentra en pie de lucha. “El trazo que propone el Ministerio de Transportes y Comunicaciones de la carretera pasa por la mitad de la comunidad. Esto solo traerá más invasores, no estamos de acuerdo”, dice Gatica Huanio a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;durante un viaje a la zona.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272341"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11130023/4.-Bellavista.-Foto-Vico-Mendez-setiembre-2023-scaled.jpg" alt="Foto: La comunidad centro arenal está habitada por 25 familias huitotos. Cortesía: Vico Méndez / SPDA." class="wp-image-272341" /><figcaption class="wp-element-caption">La comunidad Centro Arenal está habitada por 25 familias murui-muinani. Foto: cortesía Vico Méndez/SPDA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La&nbsp;<a href="https://spda.org.pe/conectividad-vial-sostenible/wp-content/uploads/2024/12/BELLAVISTA.pdf">ruta de la carretera</a>&nbsp;fue aprobada en 2025 por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones</strong>. El primer tramo de este proyecto unió Bellavista con Santo Tomás e implicó la construcción del puente Nanay. El segundo tramo se extenderá hasta Mazán. El tercero será una ruta fluvial de Mazán al Salvador y el cuarto llega hasta El Estrecho, con 147.4 kilómetros de carretera. En total el camino tendrá alrededor de 200 kilómetros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/7000959/6033095-ayuda-memoria-del-proyecto-construccion-de-la-carretera-bellavista-mazan-salvador-el-estrecho-tramo-santo-tomas-mazan.pdf?v=1727371017">Según el estudio definitivo del segundo tramo del proyecto, se construirán 35.6 kilómetros de carretera</a>, iniciando en el centro poblado de Santo Domingo —justo al final del puente Nanay—, pasando por las localidades Picuroyacu y San Antonio.&nbsp;<strong>La carretera llegaría a la comunidad indígena Centro Arenal, atravesando por la mitad este territorio</strong>. Luego avanzaría hacia el caserío San Juan de Sinchicuy hasta llegar a la comunidad campesina San Rafael y finalizaría en el río Mazán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Cuando hicieron el estudio no nos explicaron que la carretera pasaría por la mitad de nuestra comunidad</strong>, por eso es que los anteriores líderes lo aprobaron. Recién en 2024 nos enteramos que dividiría nuestro territorio”, cuestionó la lideresa.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Once denuncias en diez años</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para llegar a Centro Arenal se debe tomar un vehículo desde la ciudad de Iquitos. La ruta es un viaje de 20 minutos por un camino sin asfalto. Sin embargo, no es la única vía que hay dentro de la comunidad. En 2014, cuando se confirmó la construcción de la carretera Bellavista—El Estrecho y que pasaría cerca de la comunidad de los murui-muinani,&nbsp;<strong>empezaron las invasiones</strong>, según denuncian Gatica Huanio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272342"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11130355/mapa-final-proyecto-vial-putumayo-scaled.jpg" alt="Mapa del proyecto vial que atravesará dos Áreas de Conservación Regional (ACR) en la Amazonía peruana. Mapa: Instituto del Bien Común (IBC)" class="wp-image-272342" /><figcaption class="wp-element-caption">Mapa del proyecto vial que atravesará dos Áreas de Conservación Regional (ACR) en la Amazonía peruana. Mapa: Instituto del Bien Común (IBC)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La referente indígena explicó que la comunidad tiene 1977 hectáreas y está titulada desde 1967. “Nosotros nos encontramos al lado del río Amazonas y&nbsp;<strong>al otro extremo de la comunidad los invasores han abierto una trocha [camino de tierra] a la que denominaron Joaquin Abensur, por donde sacan madera ilegalmente de nuestro territorio</strong>”, asegura.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En los últimos 10 años, la comunidad realizó once denuncias por tala ilegal, sostiene Gatica Huaino.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Todas las denuncias que realizamos se archivan. No hay justicia para nosotros porque no podemos ingresar a esa parte de nuestro territorio. Cada vez que nos acercamos nos amenazan con armas o golpean”, contó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA)&nbsp;<a href="https://spda.org.pe/conectividad-vial-sostenible/wp-content/uploads/2024/12/BELLAVISTA.pdf">en un estudio de 2024</a>&nbsp;también identificó daños a la comunidad Centro Arenal, pese a que aún no se había iniciado con la construcción formal de la vía. “<strong>Luego de la ejecución del primer tramo y la construcción del puente Nanay se generaron invasiones, deforestación y tráfico de tierras</strong>&nbsp;en la comunidad Centro Arenal”, se lee en el documento.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272343"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11130725/Carretera-Mazan.png" alt="Foto: El Ministerio de Transportes y Comunicaciones plantea construir más de 35 kilómetros de carretera en el segundo tramo de la vía a El Estrecho. Imagen: MTC" class="wp-image-272343" /><figcaption class="wp-element-caption">El Ministerio de Transportes y Comunicaciones plantea construir más de 35 kilómetros de carretera en el segundo tramo de la vía a El Estrecho, atravesando territorio de comunidades indígenas. Mapa: MTC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Bryan Jara, especialista legal del Programa de Política y Gobernanza Ambiental de la SPDA, explicó a<strong>&nbsp;Mongabay Latam</strong>&nbsp;que la construcción de la carretera está afectando la forma de vida tradicional de la comunidad Centro Arenal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si bien la vía traería conectividad para los pobladores locales, también hay i<strong>mpactos de alto costo</strong>: deforestación, cambio en la vida comunal e invasiones.<strong>&nbsp;Si no se planifica bien esta carretera tendrá grandes impactos ambientales y sociales</strong>, principalmente para los habitantes indígenas de las zonas colindantes, por lo que los mecanismos de participación ciudadana deben considerar la vulnerabilidad de la población local”, afirmó.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Consulta previa: planes del Ejecutivo y críticas de los habitantes indígenas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En septiembre de 2024, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC)&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/7000957/6033095-plan-de-consulta-del-proyecto-construccion-de-la-carretera-bellavista-mazan-salvador-el-estrecho-tramo-santo-tomas-mazan.pdf?v=1727371016">inició el proceso de consulta previa para obtener la licencia social para la construcción del segundo tramo de la carretera</a>: Santo Domingo—Mazán. En ese primer encuentro<strong>&nbsp;el Gobierno informó a la comunidad que la carretera pasará por la mitad de la comunidad</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El plan del Ministerio es abrir una nueva vía dentro de la comunidad. Es decir, la trocha Joaquín Abensur, la que ya está invadida no está considerada, sino que será una nueva. Esto traerá más invasiones”, coincide Isaac Alejo, especialista legal de la ONG Derecho Ambiente y Recursos Naturales (DAR), quien acompaña a la comunidad en el proceso de consulta previa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272344"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11130841/58270a63-3a97-4414-897b-aa7c7eaa3c32.jpg" alt="Foto: Pese a las reiteradas inspecciones de la Policía por deforestación dentro de la comunidad, ninguna denuncia prosperó. Foto: Comunidad Centro Arenal" class="wp-image-272344" /><figcaption class="wp-element-caption">Pese a las reiteradas inspecciones de la policía por deforestación dentro de la comunidad, ninguna denuncia prosperó, dice la lideresa de Centro Arenal. Foto: cortesía Comunidad Centro Arenal</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El abogado explicó que durante 2025, el proceso de consulta previa se paralizó porque otras comunidades no habían sido incluidas, solo estaba Centro Arenal, pero tras los reclamos&nbsp;<a href="https://www.gob.pe/institucion/pvn/noticias/1370647-loreto-continuamos-impulsando-el-proceso-de-consulta-previa-para-el-proyecto-vial-santo-tomas-mazan">ahora también participan Santa Clotilde, El Milagro e Independencia</a>, que se verían afectadas de manera indirecta por el trazo de la carretera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo,&nbsp;<strong>el Ministerio solo ha puesto en consulta el estudio definitivo de la carretera</strong>. Es decir, el trazo que construirá, pero&nbsp;<strong>no se está poniendo en consulta el estudio de impacto ambiental ni el estudio de arqueología</strong>, sostienen los expertos y referentes indígenas consultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La justificación es que el Servicio Nacional de Certificación Ambiental (Senace)&nbsp;<strong>realizará su propio proceso de consulta del estudio de impacto ambiental</strong>, pero se debería llevar a consulta previa los impactos del estudio y las medidas de mitigación y adaptación y quienes intervienen dentro de eso para tener claro las cláusulas sociales y ambientales”, cuestionó Alejo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;consultó al Ministerio por qué no incluyen el estudio de impacto ambiental, pero hasta el cierre de esta nota no hubo respuesta. Mientras tanto, la Oficina de Diálogo y Gestión Social de esta cartera solicitó una aplicación de plazos de la consulta previa para gestionar temas administrativos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272345"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11131042/9.-Bellavista.-Foto-Vico-Mendez-setiembre-2023-768x512.jpg" alt="Foto: De camino a la comunidad hay zonas deforestadas a lado de caminos sin asfalto. Cortesía: Vico Méndez / SPDA" class="wp-image-272345" /><figcaption class="wp-element-caption">De camino a la comunidad Centro Arenal hay zonas deforestadas a lado de caminos sin asfalto. Foto: cortesía Vico Méndez/SPDA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Los talleres informativos deberán retomarse en julio”, adelantó Isaac Alejo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Dos áreas protegidas serán atravesadas por el proyecto</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mayra Collantes y Rubiela Ríos viven en extremos diferentes, pero comparten una misma lucha:&nbsp;<strong>evitar que la carretera Bellavista—El Estrecho pase por las áreas de conservación regional (ACR) Maijuna Kichwa y Ampiyacu Apayacu</strong>, territorios de sus pueblos que ahora están bajo la administración del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ambas lideresas se reunieron con Marilyn Gatica, jefa de Centro Arenal, en Leticia, en la Amazonía de Colombia, para hablar sobre el avance de la obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, la comunidad Pucaurquillo, de donde es Mayra Collantes, es parte de la cuenca del Ampiyacu. El último tramo de la carretera: Salvador—El Estrecho no pasará por su comunidad, ni cerca de ella. Sin embargo, sí afectará el territorio del ACR Ampiyacu Apayacu, un espacio protegido por su pueblo, los boras, desde hace siglos y que tras su creación,&nbsp;<a href="https://sinia.minam.gob.pe/mapas/area-conservacion-regional-ampiyacu-apayacu-departamento-loreto">en diciembre del 2010</a>, la Federación de Comunidades Nativas del Ampiyacu (Fecona) han ayudado a conservar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272346"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11131714/IMG_8385-scaled.jpg" alt="Las lideresas indígenas de la frontera entre Perú y Colombia advierten que la carretera incrementará las invasiones y deforestación dentro de sus comunidades y en áreas protegidas. Foto: Geraldine Santos" class="wp-image-272346" /><figcaption class="wp-element-caption">Las lideresas indígenas de la frontera entre Perú y Colombia advierten que la carretera incrementará las invasiones y deforestación dentro de sus comunidades y en áreas protegidas. Foto: Geraldine Santos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Una carretera que pase por el ACR solo traerá invasores y nos afectará a las comunidades que vivimos en el Ampiyacu</strong>. Esta zona está protegida, hacer una carretera que pase por medio de áreas protegidas es una irresponsabilidad”, cuestionó Collantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La comunidad de Rubiela Ríos está cerca del ACR Maijuna Kichwa, que&nbsp;<a href="https://sinia.minam.gob.pe/normas/establecen-area-conservacion-regional-maijuna-kichwa-ubicada">se instaló en junio de 2015</a>&nbsp;con 391 039 hectáreas, en las provincias de Maynas y Mariscal Ramón Castilla, del departamento de Loreto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No nos oponemos a la carretera, pero&nbsp;<strong>debe existir otra forma de tener esta vía sin afectar las áreas protegidas</strong>. Son espacios que cuidamos hace siglos para permitir que ahora sean deforestados. Las carreteras permiten el ingreso de extraños”, anotó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2011, cuando el Congreso de la República declaró de interés nacional la creación de esta carretera, ya existía el ACR Ampiyacu Apayacu y en 2014. Cuando el Ministerio de Transportes y Comunicaciones declaró la viabilidad de la ruta estaba en proceso la creación del ACR Maijuna Kichwa, que terminó siendo creada un año después.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a esto, el proyecto continuó, ejecutándose el primer primer tramo: Bellavista—Santo Tomás, incluyendo el puente Nanay, de 2017 a 2021.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272347"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11131834/8.-Bellavista.-Foto-Vico-Mendez-setiembre-2023-scaled.jpg" alt="Las comunidades que viven en el Putumayo temen del incremento de las actividades ilegales ante el avance de la construcción de la carretera a El Estrecho Foto: cortesía Vico Méndez//SPDA" class="wp-image-272347" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades que viven en el Putumayo temen del incremento de las actividades ilegales ante el avance de la construcción de la carretera a El Estrecho, como aseguran que se dio ante la instalación de una ruta no asfaltada por parte de invasores. Foto: cortesía Vico Méndez/SPDA</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Consecuencias de una carretera resistida</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Con el avance del segundo tramo, las invasiones han incrementado. “<strong>Los invasores exigen la construcción de la carretera, mientras nosotros queremos seguridad para impedir más deforestación en nuestras tierras</strong>”, dice Gatica Huanio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, el estudio de Identificación de condiciones del proyecto que realizó la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible Perú (FCSD Perú)&nbsp;<strong>estima que se deforestarán 16 800 hectáreas de bosque para construir la carretera de Bellavista al Estrecho</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ciro Salazar, analista sectorial y de conflictos sociales de FCSD, señala que el principal cuestionamiento al estudio de factibilidad es la estimación de la intensidad media diaria (volumen de tráfico) de la carretera. “<strong>Se plantea que 1104 vehículos diarios recorrerán la vía hasta El Estrecho. La cual nos parece excesiva porque la ciudad de Iquitos tiene un tráfico similar y no podría alcanzar esa cantidad</strong>&nbsp;hasta la frontera, no encontramos sentido”, indica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El especialista también advierte que la carretera generará ventaja logística a los grupos criminales que realizan tráfico de drogas, extracción de oro y madera ilegal</strong>. “En el estudio también realizamos un estimado del costo económico que el Estado debe invertir para realizar interdicciones en este territorio tras la construcción de la carretera porque se necesitará mayor cuidado”, anotó.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>*Imagen principal:</strong> la carretera Bellavista–El Estrecho llegará hasta la frontera con Colombia. <strong>Foto:</strong> cortesía Vico Méndez/SPDA.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/geraldine-santos/">Geraldine Santos</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/peru-dividira-comunidad-indigena-dos-areas-protegidas-para-construir-carretera-hacia-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Fri, 15 May 2026 16:20:39 +0000</pubDate>
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