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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Pueblos Indígenas Archives | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Triple emergencia en Chocó colombiano: ataques con drones, desplazamiento y ecos del terremoto golpean a cerca de 3000 personas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/triple-emergencia-en-choco-colombiano-ataques-con-drones-desplazamiento-y-ecos-del-terremoto-golpean-a-cerca-de-3000-personas/</link>
        <description><![CDATA[<p>En los humedales y bosques densos de la cuenca del río San Juan, en Chocó, Colombia, las amenazas no provienen de un único frente. Las comunidades afrodescendientes que habitan el territorio colectivo del Consejo Comunitario General del San Juan (Acadesan) enfrentan una encrucijada crítica. Acadesan reúne a 72 comunidades distribuidas en los municipios chocoanos de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Las 72 comunidades afrocolombianas que integran el Consejo Comunitario General del San Juan (Acadesan) sufren los estragos combinados de la guerra entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Clan del Golfo.</em></li>



<li><em>Debido al uso de drones con explosivos y las secuelas del terremoto del pasado 10 de agosto, 652 familias se encuentran confinadas.</em></li>



<li><em>A los desplazamientos masivos y confinamientos se suma la falta de una respuesta institucional efectiva.</em></li>



<li><em>Ante las fallas en el censo oficial de damnificados y el abandono estatal, la comunidad lanzó su propia emisora para tratar de romper su aislamiento.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En los humedales y bosques densos de la cuenca del río San Juan, en Chocó, Colombia, las amenazas no provienen de un único frente. Las comunidades afrodescendientes que habitan el territorio colectivo del Consejo Comunitario General del San Juan (Acadesan) enfrentan una encrucijada crítica. <strong>Acadesan reúne a 72 comunidades distribuidas en los municipios chocoanos de Sipí, Nóvita, Medio San Juan, Istmina y Litoral del San Juan, así como en Buenaventura, Valle del Cauca</strong>. Es, además, el único consejo comunitario de Colombia que cuenta con un esquema de protección colectiva integral, aprobado por la Unidad Nacional de Protección (UNP).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras <strong>el fuego cruzado entre grupos armados ilegales y sus ataques con drones y tecnología de punta los obligan a desplazarse de su territorio o a quedar confinados en él</strong>, las secuelas del sismo de magnitud 7.4 ocurrido en la mañana del 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, terminaron de resquebrajar sus condiciones de subsistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según la Defensoría del Pueblo, desde el mismo 10 de agosto, presuntos <strong>integrantes del Clan del Golfo llegaron a la comunidad San Agustín, en Sipí, en donde permanecieron por tres días restringiendo la movilidad</strong> y las actividades agropecuarias, pesqueras y forestales de la población.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, <strong>los enfrentamientos entre el Clan del Golfo y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se extendieron a otras partes del territorio étnico</strong> de Acadesan <strong>en zonas rurales de Nóvita y Sipí</strong>, con un agravante: el uso de drones cargados con explosivos. El 23 de agosto, <a href="https://www.defensoria.gov.co/-/enfrentamientos-armados-en-la-subregion-del-san-juan-en-el-departamento-de-choco-generan-desplazamiento-y-confinamiento">en un comunicado</a>, la Defensoría denunció que uno de esos artefactos fue detonado en el corregimiento de Charco Hondo, una zona rural del municipio de Sipí, dejando tres civiles heridos (dos hombres y una mujer) y provocando el desplazamiento forzado de decenas de familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La entidad mencionó que <strong>cerca de 3000 personas (652 familias) están en situación de confinamiento y 90 familias más se desplazaron hacia otros municipios</strong> por estos hechos. Según el comunicado, la población civil vive atemorizada no solo por los enfrentamientos entre estos dos grupos ilegales, “sino por la posibilidad de que sus campos y caminos hayan quedado contaminados con artefactos explosivos debido al uso recurrente de drones”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con la defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, su equipo realizó una misión humanitaria el 25 de agosto en el corredor Nóvita–Sipí, en donde evidenciaron <strong>daños graves en viviendas y bienes colectivos, ocasionados por explosivos y ráfagas de fuego, así como afectaciones psicológicas</strong> importantes en la población.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Se acompañó el traslado de 40 personas desplazadas desde Torrá hacia Nóvita e Istmina, algunas de las cuales posteriormente continuaron su desplazamiento hacia otros lugares del país. Con estas acciones no se quiere decir que el corredor humanitario se encuentre plenamente normalizado. Persisten restricciones de movilidad y condiciones de seguridad que dificultan el acceso regular y seguro de la población y de la oferta institucional humanitaria. Por ello, <strong>continuamos realizando llamados a las autoridades competentes para garantizar condiciones efectivas de acceso, protección y atención</strong>”, señaló Ortiz a <strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, Mauricio Parra, asesor de Acadesan, asegura que quienes han logrado huir de la violencia o de la pérdida de sus viviendas en las zonas rurales enfrentan hoy un drama silencioso en los centros urbanos. “<strong>En el municipio de Istmina, las familias desplazadas se encuentran alojadas en condiciones de extremo hacinamiento</strong> en casas de familiares y amigos”, comenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/terremoto-colombia-pueblos-indigenas-afrodescendientes-censo-damnificados-vacio-informacion-oficial/">Terremoto en Colombia: pueblos indígenas y afrodescendientes hacen su propio censo de damnificados ante vacío de información oficial</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El terremoto que profundizó la crisis</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El escenario para las comunidades afro de Acadesan se ha complicado en las últimas semanas. <strong>La sede de la asociación en el municipio de Istmina, que históricamente ha funcionado como albergue temporal para atender las emergencias en el territorio, también resultó gravemente afectada por el terremoto</strong>, lo que impide alojar a las víctimas de los grupos armados. Todo esto ocurre mientras el departamento sigue sin terminar el censo de daños del sismo, lo que, según la propia Defensoría, impide dimensionar y atender oportunamente a las víctimas en zonas rurales que permanecen incomunicadas.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279164"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/25215629/Foto-4.jpeg" alt="Desplazamiento, ataques con drones y terremoto: la triple emergencia que enfrentan las comunidades afrocolombianas del río San Juan en Chocó" class="wp-image-279164" style="aspect-ratio:0.75;width:960px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La sede de Acadesan en Istmina, Chocó, que también funciona como albergue, presenta fallas en su estructura debido al terremoto del 10 de agosto ocurrido en Colombia. Foto: cortesía Acadesan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Acadesan calcula que <strong>más de 200 viviendas del territorio colectivo quedaron totalmente destruidas o inhabitables</strong> debido al sismo y a un vendaval posterior el 13 de agosto, aunque esta cifra es un estimado preliminar y es posible que sean muchas más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como si esto fuera poco, el proceso de censo y registro de damnificados por los desastres naturales ha enfrentado una serie de desafíos tanto logísticos como de seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien muchas familias no están en sus casas debido a los enfrentamientos, otras denuncian que no han recibido la visita de los funcionarios públicos de las alcaldías para llenar el formulario de afectaciones a sus viviendas tras el terremoto, dispuesto por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 4 de septiembre de 2026, Acadesan envió derechos de petición (solicitudes de información oficial) a las alcaldías de Sipí, Nóvita, Medio San Juan, Istmina, Litoral del San Juan (Chocó) y Buenaventura (Valle del Cauca), <a href="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/23232030/Derecho-de-peticion-para-UNGRD-solicitud-intervencion-humanitaria-urgente-ACADESAN-4-de-septiembre-de-2026-FINAL.pdf">así como a la UNGRD</a>, para <strong>denunciar posibles irregularidades en la recolección de información en terreno</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Tenemos entendido que los formularios de la UNGRD deben ser completados directamente por funcionarios públicos. Sin embargo, no conocemos ningún caso en donde se haya realizado este procedimiento. Por el contrario, algunas comunidades han manifestado que servidores públicos han enviado o dejado los formularios en las comunidades para que sean las mismas personas afectadas quienes los llenen”, denuncia Felipe Nery Martínez Arboleda, representante legal de Acadesan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la perspectiva de la organización étnica, esta práctica vicia el procedimiento legal y <strong>amenaza con dejar por fuera del registro oficial a cientos de familias que perdieron sus casas o cultivos, lo que posteriormente les impedirá acceder a la ayuda estatal</strong> o a programas de reconstrucción.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/colombia-el-imperio-de-alias-calarca-que-devora-el-bosque-amazonico-en-caqueta/">Colombia: el imperio de alias “Calarcá” que devora el bosque amazónico en Caquetá</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279166"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/25215636/Foto-2.jpeg" alt="Desplazamiento, ataques con drones y terremoto: la triple emergencia que enfrentan las comunidades afrocolombianas del río San Juan en Chocó" class="wp-image-279166" style="aspect-ratio:2.168021680216802;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La escuela de la comunidad de Charco Largo, en Sipí, quedó reducida a escombros tras el terremoto del 10 de agosto. Foto: cortesía Acadesan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para tratar de encontrar una solución rápida a las familias que no pueden regresar a sus hogares debido a que sus casas quedaron destruidas por el sismo, por el vendaval o por los enfrentamientos armados, <strong>Acadesan también solicitó a la UNGRD la construcción de ocho casas comunitarias</strong>, una por cada una de las ocho zonas que componen su territorio, que sirvan para resguardarse frente a desastres naturales y para el desarrollo de actividades comunitarias. “<strong>Estas casas buscan que las comunidades no tengan que desplazarse necesariamente a las cabeceras municipales, en donde el desplazamiento se vive de manera mucho más brutal</strong>”, agrega Martínez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque <strong>Mongabay Latam</strong> consultó a la UNGRD para conocer sobre estos hechos, desde su oficina de prensa se limitaron a indicar que no tienen información al respecto.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El modelo de protección colectiva</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hace particular la forma de organización de Acadesan en términos de seguridad es que, desde enero de 2024, <strong>cuentan con un esquema de protección colectiva para las 72 comunidades que la conforman</strong>. Se trata del <strong>primer esquema de este tipo reconocido en Colombia</strong>, tras más de cuatro años de insistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debido al contexto de conflicto armado en la cuenca del río San Juan, <strong>la UNP aprobó 50 medidas de protección a cargo de 23 entidades del Gobierno Nacional</strong>, un modelo que buscaba superar el enfoque tradicional de protección individual (escoltas, chalecos, celulares) para atender el riesgo de la comunidad como sujeto colectivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esas 50 medidas apuntan a fortalecer el proceso organizativo de las comunidades e incluyen lanchas para misiones humanitarias, infraestructura para evacuaciones rápidas en medio de combates y casas comunitarias que sirvan de refugio. Además, procesos de recuperación de la cultura, el arte y la historia del pueblo negro de la cuenca del Rio San Juan y la financiación de equipos técnicos propios que le den a la organización mayor capacidad de diálogo con el Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El eje central de estas medidas de protección es la estricta neutralidad</strong>. Acadesan rechazó cualquier tipo de esquema armado para evitar que sus líderes e integrantes fueran señalados por los actores legales o ilegales que operan en la zona. Bajo este enfoque, <strong>creen que la protección no se construye con armas, sino reduciendo las vulnerabilidades históricas de la población</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio/">Colombia: la sobreexplotación pesquera afecta a por lo menos tres especies clave para comunidades del Pacífico | ESTUDIO</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279167"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/25215639/Foto-3.jpeg" alt="Desplazamiento, ataques con drones y terremoto: la triple emergencia que enfrentan las comunidades afrocolombianas del río San Juan en Chocó" class="wp-image-279167" style="aspect-ratio:1.7777777777777777;width:1280px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Río San Juan visto desde la comunidad de Palestina, corregimiento del municipio de Litoral del San Juan, en el departamento de Chocó. Foto: cortesía Acadesan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y es justamente este concepto de protección colectiva el que, según Astrid Torres, coordinadora del programa Somos Defensores, muchas comunidades han insistido en recibir, pero el Estado aún no lo contempla. “El analista es quien determina las medidas de protección preconcebidas dentro del Estado, cuando realmente son las personas en los territorios quienes pueden establecer con mayor claridad y rigurosidad qué tipo de acciones se deben desarrollar en términos de prevención, protección y reacción”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la pregunta que surge ante los hechos de violencia de agosto de 2026 es evidente: ¿qué tan efectivas han sido esas 50 medidas frente a una escalada de esta magnitud?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mauricio Parra pone un ejemplo concreto sobre esa brecha: cuando se aprobó la medida de protección colectiva, Acadesan recibió gasolina para el uso de sus lanchas y botes a través de donaciones. Hoy, dos años después, <strong>no pueden mover sus medios de transporte, los cuales sirven, precisamente, para evacuar a la población y trasladar ayuda humanitaria en medio de emergencias como la actual</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque el suministro de gasolina está consignado en la medida 42 de una <a href="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/23232506/Resolucion-317-de-2024-Medidas-de-Proteccion-Colectiva-de-ACADESAN-UNP-22-de-enero-de-2024.pdf">Resolución DGRP del 22 de enero de 2024</a>, el mismo acto administrativo que aprobó la protección colectiva, Parra asegura que no han recibido ni gasolina ni el mantenimiento necesario para las lanchas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Un gran porcentaje de las personas que usan vehículos de protección de la UNP son personas de estratos 4, 5, 6 [los más ricos del país] que pueden pagar la gasolina y pueden pagar el mantenimiento de los vehículos. Mientras que las comunidades rurales que se mueven por vía fluvial, en botes, están en un escenario de pobreza o de pobreza extrema, en un escenario de violaciones masivas a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Pero a <strong>esas comunidades les toca sacar dinero que no tienen para pagar la gasolina. Ese sigue siendo un problema que debe ser corregido por el Gobierno</strong>”, denuncia Parra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con la resolución citada, <strong>el Ministerio de Minas y Energía es la entidad encargada de suministrar “gasolina motor corriente” para 12 lanchas del colectivo</strong> y de establecer una mesa técnica que estipula un mecanismo de financiamiento para asegurar la entrega del combustible de manera anual. Sin embargo, <a href="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/23231512/Respuesta-MinMinas-a-Acadesan.pdf">en respuesta del 9 de septiembre de 2026</a> a una solicitud de Acadesan por la emergencia del sismo, <strong>el ministerio afirmó que no era posible atribuirle la obligación de suministrar el combustible ni autorizar recursos públicos para ese fin</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong> contactó al Ministerio de Minas y al Ministerio del Interior. Esta última entidad es la responsable de hacer seguimiento a los avances de la implementación de las medidas de protección colectiva y a la respuesta institucional ante el desplazamiento masivo. Hasta el momento de la publicación de este reportaje ninguna de las entidades ha respondido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Astrid Torres, en este tipo de contextos de crisis humanitaria, es esencial una acción que parece simple y obvia: “<strong>El Gobierno Nacional debe iniciar una comunicación directa con la comunidad y valorar las medidas necesarias ante la situación de emergencia</strong>, no solo del terremoto, sino por el confinamiento y el desplazamiento causado por el conflicto armado. También es indispensable reconstruir de manera inmediata la sede comunitaria que funciona como refugio y reconocer las agendas colectivas y de autoprotección que ya se tienen para enfrentar este tipo de situaciones”. Sin embargo, <strong>los voceros de Acadesan aseguran que hasta el momento el Gobierno Nacional no ha establecido diálogo con ellos</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La otra función de Acadesan</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Acadesan, el&nbsp; consejo comunitario tiene la responsabilidad de velar por la conservación y protección de los derechos de la propiedad colectiva y por la integridad de los territorios titulados a las comunidades afrocolombianas del río San Juan y sus afluentes. También, de adelantar campañas en defensa del ambiente y sus recursos naturales, según establece la organización en su propia carta de principios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta labor cobra especial relevancia porque <strong>el territorio colectivo se ubica en pleno Chocó biogeográfico</strong>, considerado uno de los <a href="https://www.cepf.net/resources/ecosystem-profile-documents/tropical-andes-ecosystem-profile-2021-0">36 hotspots de biodiversidad en el mundo</a>, según la clasificación global de Conservation International (CI) y el Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF), pero que está sometido a un deterioro acelerado. Muestra de esta presión es que, según <a href="https://globalnaturewatch.org/dashboards/country/COL/13/?map=eyJjYW5Cb3VuZCI6dHJ1ZX0%3D">cifras de Global Nature Watch,</a> <strong>entre 2002 y 2025, el departamento del Chocó perdió 38 000 hectáreas de bosque primario húmedo</strong>, lo que representa el 29 % de su pérdida total de cobertura arbórea. El 62 % de la pérdida de cobertura vegetal en el departamento correspondió a deforestación permanente, impulsada principalmente por la agricultura permanente (75 000 hectáreas) y los procesos mineros y extractivos (5700 hectáreas), sumados a la infraestructura y asentamientos humanos (450 hectáreas).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a este panorama, gran parte de las medidas de protección colectiva reconocidas a Acadesan en 2024 no solo buscan blindar a la población del conflicto armado, sino también avanzar en la garantía de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, es decir, mejorar la educación, la salud, la seguridad alimentaria y los ingresos de las familias a través de proyectos productivos y el acceso a energía limpia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta dimensión ambiental añade otra capa de urgencia a la crisis actual: mientras el conflicto armado y el terremoto concentran la atención institucional, <strong>el territorio que Acadesan busca proteger sigue expuesto a la presión de actores legales e ilegales que disputan el control de sus recursos naturales y corredores fluviales</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jazmín González Díaz, secretaria de Acadesan y directiva zonal en el municipio de Litoral del San Juan, señala que, entre las 50 medidas de protección adoptadas, el Ministerio de Ambiente y Codechocó —la autoridad ambiental regional— se comprometieron a implementar el Plan de Ordenamiento y Manejo Ambiental del territorio colectivo de Acadesan. <strong>El objetivo era proteger el territorio frente a la tala, la pesca y la minería ilegales. Sin embargo, asegura que ese compromiso sigue sin cumplirse.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos profundamente decepcionados y con muy poca esperanza porque no ha habido ningún avance en estos planes, a pesar de que el plan de manejo era un compromiso asumido por el gobierno anterior”, manifiesta González. <strong>A la lideresa le preocupa que, tras las afectaciones del reciente terremoto, la crisis obligue a las familias a recurrir a la extracción de recursos para subsistir</strong>: “Nos preocupa que muchas familias se vean forzadas a extraer oro de manera irregular, así como a talar madera en los manglares y en las más de 590 000 hectáreas de bosque del territorio de Acadesan, pues aquí la gente vive exclusivamente de lo que produce la tierra”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong> consultó al Ministerio de Ambiente y a Codechocó pero hasta el momento no se han obtenido respuestas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Acadesan Radio 101.3 FM: una herramienta contra el aislamiento</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En medio del confinamiento, la incomunicación y la falta de energía eléctrica que afecta a la mayoría de los poblados rurales de la cuenca del río San Juan, <strong>las autoridades de Acadesan le apostaron a una última herramienta de autoprotección: la radiodifusión</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/04/erosion-costera-pacifico-colombiano-termales-nuqui/">Erosión costera en el Pacífico colombiano: una comunidad de Nuquí podría desaparecer</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279163"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/25215624/Foto-5-1-scaled.jpg" alt="Desplazamiento, ataques con drones y terremoto: la triple emergencia que enfrentan las comunidades afrocolombianas del río San Juan en Chocó" class="wp-image-279163" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La emisora de Acadesan mantendrá informadas a las comunidades del San Juan ante emergencias como el terremoto del 10 de agosto, así como sobre crisis humanitarias por desplazamiento y confinamiento. Foto: cortesía Acadesan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El pasado miércoles 9 de septiembre de 2026, tras un largo proceso de gestiones y convocatorias ante el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), <a href="https://acadesanradio.org/inicia-el-trabajo-de-parto-de-acadesan-radio/">salió oficialmente al aire Acadesan Radio (101.3 FM)</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de que el montaje de las torres y transmisores representó un enorme esfuerzo económico para el consejo comunitario, <strong>la emisora busca convertirse en el canal central para difundir alertas de emergencia, información comunitaria y resistencia cultural</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La emisora es muy importante en un territorio en el que la mayoría de las comunidades no tiene energía o no tiene energía estable, y donde la telefonía e internet son muy precarios. Poder tener una emisora en FM, donde la gente simplemente con un radio de 30 000 o 50 000 pesos [entre 10 y 16 dólares] pueda saber qué está pasando en su territorio o <strong>recibir noticias de un familiar, tiene que ver con esa posibilidad de resistencia</strong>”, dice Mauricio Parra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Previo al otorgamiento de la licencia, Acadesan recibió apoyos de alrededor de 10 entidades, entre estatales y ONG, para su funcionamiento. “Estas alianzas han permitido contar con un equipo intermitente para la gestión radial, desarrollar procesos de formación, realizar sondeos de audiencia, producir contenidos para redes sociales, sensibilizar a la comunidad sobre el lanzamiento y avanzar en infraestructura, como por ejemplo la donación de la antena, la mesa de mezclas, los micrófonos y otros equipos”, detalla Jonathan Sánchez Sinisterra, coordinador de Comunicación de Acadesan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para las 72 comunidades del consejo comunitario, <strong>mantener encendidos sus radios representa hoy una de las pocas garantías para informarse, prevenir nuevos impactos de la guerra</strong> y evitar que su historia y su cultura se borren en medio de la selva del Pacífico colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Dado que se trata de un territorio geográficamente disperso donde muchas comunidades no se conocen entre sí, la radio fortalece las expresiones locales y permite reconocer la vigencia de prácticas compartidas. Por ejemplo, dentro de nuestra programación tenemos un espacio para la tradición oral («la hora del cuento»), concebido para registrar la memoria local y tejer redes de protección comunitaria alrededor de la palabra”, concluye Sánchez.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> en el extremo sur de Chocó, las comunidades del Litoral del San Juan enfrentan con temor una guerra que ha escalado: los grupos armados que se disputan el territorio ahora utilizan drones cargados con explosivos. <strong>Foto:</strong> cortesía Acadesan</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/tatiana-rojas-hernandez/">Tatiana Rojas Hernández</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/triple-emergencia-choco-colombiano-ataques-drones-desplazamiento-terremoto/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/09/triple-emergencia-choco-colombiano-ataques-drones-desplazamiento-terremoto/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Mon, 28 Sep 2026 22:10:34 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133640</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Pueblos Indígenas de Venezuela bajo fuego: 26 grupos armados y minería ilegal los amenazan en el Arco Minero del Orinoco</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/pueblos-indigenas-de-venezuela-bajo-fuego-26-grupos-armados-y-mineria-ilegal-los-amenazan-en-el-arco-minero-del-orinoco/</link>
        <description><![CDATA[<p>«Desde 2010 tenemos más de 40 crímenes de personas indígenas pertenecientes a los pueblos pemón, warao, jivi, yanomami, piaroa y wayúu que han sido asesinados por las fuerzas públicas o actores no estatales», afirma Óscar Murillo, coordinador general del Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea). Lo dice luego del asesinato de Julio [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>En agosto de 2026, Julio Rodríguez, máxima autoridad del pueblo indígena jivi ekunay, fue asesinado y aunque no se ha esclarecido quiénes fueron los autores, su muerte expone la situación de vulnerabilidad y amenazas de los pueblos indígenas en la zonas mineras.</em></li>



<li><em>Ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la lideresa indígena del pueblo pemón Lisa Henrito presentó un panorama de la violencia que enfrentan los pueblos indígenas en el estado de Bolívar.</em></li>



<li><em>La situación se repite en todas las zonas mineras, donde la población indígena vive en medio de disputas entre grupos armados, entre ellos las disidencias de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional, ambos de Colombia.</em></li>



<li><em>Según un informe de SOS Orinoco, por lo menos 26 grupos armados operan en cuatro estados del sur venezolano: Amazonas, Bolivar, Delta Amacuro y Esequibo (zona en disputa con Guyana).</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">«<strong>Desde 2010 tenemos más de 40 crímenes</strong> <strong>de personas indígenas pertenecientes a los pueblos pemón, warao, jivi, yanomami, piaroa y wayúu</strong> <strong>que han sido asesinados por las fuerzas públicas o actores no estatales»</strong>, afirma Óscar Murillo, coordinador general del Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea). Lo dice luego del <strong>asesinato de Julio Rodríguez, capitán –máxima autoridad de comunidad o pueblo– del pueblo indígena jivi ekunay</strong>, quien fue secuestrado el 2 de agosto y hallado muerto días después.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El hecho ocurrió en Bolívar, un estado con intensa actividad minera, en su mayoría ilegal,</strong> <strong>que forma parte del Arco del Orinoco</strong> -una extensa área minera creada por el presidente Nicolás Maduro- <strong>y tiene fuerte presencia de grupos armados</strong>. “Es un territorio donde se explota el oro, pero también el estaño y el coltán. Y está cerca a la comunidad donde Julio Rodríguez ejercía como capitán», señala el antropólogo Aimé Tillett, integrante de <a href="https://wayamoutheri.org/">Wayamoutheri</a>, un programa de promoción de los derechos indígenas en Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/terremoto-venezuela-alertan-escombros-arrojados-mar-riesgos-salud/" target="_blank" rel="noopener">Terremoto en Venezuela: alertan por escombros arrojados al mar y riesgos para la salud</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_213450"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2020/03/25012952/TdR_Venezuela_Pemones_7_FotoLorenaMele%CC%81ndez.jpg" alt="Veneuzuela Lisa Henrito" class="wp-image-213450" style="aspect-ratio:1.7777777777777777;width:1920px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La lideres indígena pemón Lisa Henrito presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) un panorama de la violencia que enfrentan los pueblos indígenas en el estado de Bolívar. Foto: cortesía Lorena Meléndez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este caso vuelve a poner sobre la mesa <strong>la</strong> <strong>situación de amenaza para los líderes indígenas en los territorios venezolanos</strong> <strong>ocupados por actividades mineras ilegales</strong>. Según un informe de SOS Orinoco, publicado en julio de 2026, “el estado Bolívar constituye el principal núcleo de actividad criminal, concentrando la mayor cantidad de grupos armados”. El reporte señala que <strong>por lo menos 26 grupos armados operan en cuatro estados del sur venezolano: Amazonas, Bolivar, Delta Amacuro y Esequibo (zona en disputa con Guyana)</strong>. Según el informe, estos grupos están presentes en 20 de los 21 municipios que existen en esta zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación también sostiene que estos grupos armados actúan <strong>“como estructuras de gobernanza de facto que regulan la vida económica y social de amplias zonas del territorio”</strong>. En los lugares donde actúan, “predominan los mecanismos de control territorial, administración informal de justicia, extorsión sistemática, control de corredores fluviales y fronterizos, regulación de la actividad minera y provisión de servicios básicos a comunidades donde la presencia estatal es débil o inexistente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se menciona que la expansión criminal no se explica solo por la fortaleza de los grupos armados ante la ausencia del Estado, sino que apunta a <strong>“la existencia de un sistema de gobernanza criminal híbrida caracterizado por distintos niveles de tolerancia, coexistencia, facilitación y presunta colaboración entre actores estatales y organizaciones armadas”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estos grupos armados operan cobrando ‘vacunas’ –extorsión–, regulando la vida cotidiana, ‘administrando justicia’ en las minas y realizando otras tareas que corresponden a las instituciones del Estado, como el pago de salarios a maestros y médicos, e incluso repartiendo alimentos y medicinas”, precisa el documento.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279019"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/23164134/Mapa-Bolivar-grupos-armados-SOS-Orinoco-1.jpg" alt="El mapa muestra los grupos armados que operan en el estado de Bolívar, en el sur de Venezuela. Fuente: SOS Orinoco." class="wp-image-279019" style="aspect-ratio:1.3761467889908257;width:750px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Dónde operan los grupos armados en el estado de Bolívar, en el sur de Venezuela. Mapa: cortesía SOS Orinoco</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Hay muy poca presencia del Estado venezolano.</strong> No hay contacto permanente. Son comunidades que además padecen falta de medicamentos y alimento, se ha trastocado absolutamente sus modos de subsistencia. <strong>El caso de Julio es el espejo de una crisis más profunda que se ha venido acelerando y que no habíamos calculado</strong>”, agrega Murillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/venezuela-expertos-cuestionan-laxitud-de-nueva-ley-de-minas-mientras-la-mineria-ilegal-avanza-sin-control/" target="_blank" rel="noopener">Venezuela: expertos cuestionan laxitud de nueva ley de minas mientras la minería ilegal avanza sin control</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Pueblos indígenas dentro del Arco Minero</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Como indígenas que vivimos dentro del Arco Minero podemos decir que nada ha cambiado desde el 3 de enero, específicamente en las zonas mineras del sur del estado de Bolívar, municipio de Sifontes, mientras <strong>aumenta la contaminación por mercurio en los principales ríos</strong> como Cuyuni, Yuruari, Chicanán, afectando la salud materna de las mujeres y de los niños”, dice la lideresa indígena del pueblo pemón y defensora ambiental Lisa Henrito al iniciar su participación durante el 196 período de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), realizado en agosto. Allí representantes de Venezuela expusieron los impactos de la minería y otras actividades extractivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Henrito habló sobre lo que ocurre con las comunidades indígenas en Bolívar por la presencia minera y la criminalidad organizada. Dijo que <strong>“la contaminación de los ríos por mercurio está afectando la salud materna de las mujeres y niños”</strong>. Además, <strong>alertó sobre “el consumo de estupefacientes por parte de menores de edad en las comunidades”</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278499"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/17010646/Venezuela-2-Apoipo-draga-minera-1-foto-Maria-Ramirez-Cabello.jpg" alt="Venezuela 2 Apoipo - draga minera 1 - foto María Ramírez Cabello" class="wp-image-278499" style="aspect-ratio:1.3337515683814303;width:2126px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Una draga minera vista desde el margen izquierdo del río Kukenán, en el estado de Bolívar. Foto María Ramírez Cabello</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Desde diciembre de 2025 hasta esta fecha se han registrado varios y diversos tipos de crímenes de los cuales resaltan tres por la crueldad con la que fueron ejecutados”, agrega para luego describir asesinatos cometidos por jóvenes indígenas bajo los efectos de las drogas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El panorama que describe incorpora casos de tráfico de menores y divisiones dentro de los pueblos indígenas. “<strong>Hay conflictos entre los propios pueblos indígenas,</strong> <strong>entre quienes defienden los valores ancestrales frente a quienes apuestan por la minería como único mecanismo de subsistencia</strong>, situación que conviene al sistema de gobernanza criminal que reina en nuestra zona y al gobierno de turno”, cuestiona.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“El despojo territorial es una de las mayores amenazas</strong> vigentes y graves que podemos vivir como comunidades indígenas”, dice Henrito y continúa su discurso para adentrarnos en la inseguridad y violencia impuesta por los remanentes de los grupos armados de Colombia y los sobrevivientes de las bandas criminales que “siguen generando brotes de violencia intermitente” en medio de disputas y ofrecimientos económicos a las comunidades indígenas para tomar el control de las zonas mineras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco deja de lado al Gobierno, por entregar “zonas ricas en oro y otros minerales a grandes empresas y grupos con poder económico y político sin implementar medios de vida para la población local”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_269502"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/10221622/Delcy-Rodriguez-presidenta-de-Venezuela-Ariana-Cubillos-AP-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269502" style="aspect-ratio:1.4997070884592854;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La presidenta de Venezuela anunció que el país incrementará la producción de oro en 30 % para 2026. Foto: Ariana Cubillos/AP</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la audiencia, <strong>Javier Palummo Lantes, relator especial sobre los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales de la CIDH, informó que pese a haber sido convocado, el Estado venezolano no respondió ni participó en la audiencia</strong>. No obstante, Palummo señaló que continuará monitoreando la situación en ese país.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong> solicitó al Ministerio del Poder Popular para los Pueblos Indígenas información sobre las acciones realizadas para la protección de los pueblos indígenas en las zonas mineras con presencia del crimen organizado, pero hasta el cierre de esta nota no había recibido respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Han habido ejecuciones, desapariciones, reclutamientos forzados, desplazamiento masivo de comunidades indígenas</strong> <strong>y todo esto operando con la anuencia de las autoridades civiles y militares de Venezuela”</strong>, dice Cristina Burelli, directora ejecutiva de SOS Orinoco, sobre lo que se vive en los pueblos indígenas ubicados en los estados mineros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Burelli señala que es muy difícil documentar las amenazas y asesinatos en la Amazonía venezolana por el temor que tienen las personas de contar lo que sucede, por tanto, “se quedan callados”, y <strong>solamente se conocen los crímenes “muy visibles”</strong> <strong>como el caso de Virgilio Trujillo, del pueblo indígena uwottuja, asesinado en 2022</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_261421"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/11164225/Virgilio-Trujillo-lider-indigena-asesinado-por-luchar-contra-la-mineria-ilegal.jpg" alt="Virgilio Trujillo fue asesinado a tiros cerca de Puerto Ayacucho, capital del estado Amazonas. Foto: cortesía ORPIA" class="wp-image-261421" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:1000px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Virgilio Trujillo fue asesinado a tiros cerca de Puerto Ayacucho, capital del estado de Amazonas. Foto: cortesía ORPIA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Trujillo se oponía a la minería ilegal y a la presencia de grupos armados que entraban a su territorio comunal en el estado de Amazonas. “Sabemos que los yanomami, los pemón, los piaroa, los yekwana están siendo amenazados”, agrega Burelli.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/venezuela-estudio-emergencia-humanitaria-territorios-indigenas-mineria-ilegal-grupos-armados/" target="_blank" rel="noopener">Venezuela: estudio califica de “emergencia humanitaria” situación en territorios indígenas debido al avance de la minería ilegal y presencia de grupos armados</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Vivir en medio de disputas violentas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio de SOS Orinoco <strong>identifica a los 26 grupos armados que operan en los cuatro estados del sur de Venezuela</strong>, que incluye al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y los grupos derivados de las ex Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lista también suma al Primeiro Comando da Capital (PCC), al Tren de Aragua y a Tren de Guayana, entre otros.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279020"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/23164136/Mapa-grupos-armados-estado-de-Amazonas-Venezuela-SOS-Orinoco-1.jpg" alt="El mapa muestra los grupos armados que operan en el estado de Amazonas, en el sur de Venezuela. Fuente: SOS Orinoco." class="wp-image-279020" style="aspect-ratio:1.3812154696132597;width:750px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Los grupos armados que operan en el estado de Amazonas, en el sur de Venezuela. Mapa: cortesía SOS Orinoco</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Según esta investigación, <strong>los grupos armados con mayor presencia fueron el ELN y las disidencias de las FARC,</strong> los mismos que están presentes en 16 de los 21 municipios que hay en toda esta zona. Otras organizaciones locales como la Organización 3R, el Tren de Guayana y varios de los ‘sindicatos mineros’ tienen un dominio focalizado sobre enclaves estratégicos de extracción aurífera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las amenazas que rodean a las comunidades indígenas venezolanas están en manos de grupos armados ilegales, tanto extranjeros como nacionales”, comenta Murillo, de Provea. “Hay una combinación letal en el país donde grupos armados de criminalidad urbana migraron a los yacimientos mineros y ahora <strong>coexisten con grupos armados internacionales como las disidencias de las FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia] y la guerrilla colombiana del ELN [Ejército de Liberación nacional]</strong>”, dice Murillo sobre el panorama de violencia en las zonas mineras del sur de Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El asesinato de Julio Rodríguez no ha sido esclarecido.</strong> “No se saben los detalles”, dice Murillo, pero explica que el año pasado <strong>hubo una ruptura de lo que era una especie de alianza de entendimiento entre las disidencias de las FARC y el ELN</strong>. “Entraron en una disputa más violenta de esos territorios y en medio están las comunidades indígenas, absolutamente vulnerables y abandonadas”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_253567"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/08/08075214/Indigenas-del-pueblo-Yanomami-en-Venezuela-Foto-Grupo-de-Trabajo-Socioambiental-Wataniba.png" alt="Venezuela: estudio califica de “emergencia humanitaria” situación en territorios indígenas debido al avance de la minería ilegal y presencia de grupos armados" class="wp-image-253567" style="aspect-ratio:1.3328358208955224;width:893px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El pueblo yanomami de Venezuela vive bajo amenaza de actores ilegales. Foto: cortesía Grupo de Trabajo Socioambiental Wataniba</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Allí hay muy poca presencia del Estado venezolano. El último contacto con representantes del Estado, nos dicen ellos, fue hace más de un año.”, comenta Murillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El antropólogo Tillett comenta también sobre otros asesinatos ocurridos en las zonas mineras. Menciona el caso de un indígena warao, en el estado de Bolívar, así como el caso de dos indígenas piaroas, en la misma zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los crímenes de la población indígena en Venezuela no son esclarecidos. El informe de Provea sobre Derechos de los Pueblos Indígenas 2025 incluye tres casos de asesinatos que permanecen impunes. El caso de Virgilio Trujillo es uno de ellos, también está el de Joaquín Hernández, indígena ye’kwana de la comunidad de Tencua, en el estado de Amazonas, considerado un guardián de su territorio, asesinado en septiembre de 2024 por individuos que no han sido identificados. Un tercer caso es el de Franklin Fernández, indígena yukpa, a quien mataron en la plaza central de Machiques, estado de Zulia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> un trabajador usa agua para comprobar cuánto oro absorbe una placa de cobre cubierta de mercurio en El Callao, estado de Bolívar. <strong>Foto:</strong> AP/Matías Delacroix</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/pueblos-indigenas-venezuela-bajo-fuego-grupos-armados-mineria-ilegal-arco-minero-orinoco/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/09/pueblos-indigenas-venezuela-bajo-fuego-grupos-armados-mineria-ilegal-arco-minero-orinoco/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133483</guid>
        <pubDate>Wed, 23 Sep 2026 19:50:38 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/foto-1_AP23136547880564.jpg?quality=60&amp;#038;w=1024" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Día de los Pueblos Indígenas 2026: la partería indígena como defensa de la vida y la naturaleza</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-de-los-pueblos-indigenas-2026-la-parteria-indigena-como-defensa-de-la-vida-y-la-naturaleza/</link>
        <description><![CDATA[<p>Antes de que un&nbsp;recién nacido&nbsp;respire por primera vez, una&nbsp;partera indígena&nbsp;ya ha leído el territorio. Ha observado la luna y reconocido las&nbsp;plantas medicinales&nbsp;que aliviarán a su madre del dolor, ha preparado infusiones, encendido el fuego y convocado un conocimiento transmitido durante generaciones. En muchas comunidades indígenas, traer una vida al mundo nunca ha sido un acto [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Este año, el Día Internacional de los Pueblos Indígenas reconoce la partería indígena como una práctica que salvaguarda la vida y el bienestar y Mongabay Latam cuenta tres historias en Ecuador, Panamá y México.</em></li>



<li><em>Desde el pueblo guna de Panamá, una investigación sobre medicina tradicional y partería indígena propone fortalecer la formación y reconocimiento de las parteras.</em></li>



<li><em>En la Amazonía ecuatoriana, una iniciativa de salud intercultural con los pueblos achuar y shuar articula conocimientos ancestrales y atención comunitaria para fortalecer el acompañamiento materno.</em></li>



<li><em>En México, una organización ayuujk defiende otras formas de nacer, sanar y acompañar vinculadas con la lengua, el territorio y la cosmovisión comunitaria.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de que un&nbsp;<strong>recién nacido</strong>&nbsp;respire por primera vez, una&nbsp;<strong>partera indígena</strong>&nbsp;ya ha leído el territorio. Ha observado la luna y reconocido las&nbsp;<strong>plantas medicinales</strong>&nbsp;que aliviarán a su madre del dolor, ha preparado infusiones, encendido el fuego y convocado un conocimiento transmitido durante generaciones. En muchas comunidades indígenas, traer una vida al mundo nunca ha sido un acto exclusivamente médico: es también una forma de cuidar el bosque, el agua, las semillas, la lengua y la memoria colectiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese vínculo entre nacimiento y conocimiento ancestral es el eje del&nbsp;<strong>Día Internacional de los Pueblos Indígenas&nbsp;</strong>en 2026, dedicado a&nbsp;<strong>reconocer la partería indígena</strong>&nbsp;como una práctica que salvaguarda la vida y el bienestar. La fecha busca visibilizar el aporte de quienes acompañan los nacimientos, pero también los desafíos que amenazan su continuidad: la falta de reconocimiento institucional, la interrupción de su transmisión entre generaciones y los cambios que atraviesan los territorios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a estas presiones, la partería indígena continúa sosteniendo la salud de miles de familias, especialmente en lugares&nbsp;<strong>donde los servicios médicos son insuficientes</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276025"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07175915/20250622_114755.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276025" /><figcaption class="wp-element-caption">La antropóloga guna Yadixa Del Valle-Guardia entrevista a Cecilia Arango en su casa, mientras una Siggwi Gaed (partera guna), quien la acompañaría durante el parto, permanece sentada al fondo de la vivienda. La imagen refleja la estrecha relación entre las mujeres embarazadas y las parteras guna. Foto: cortesía Yadixa Del Valle-Guardia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Es imprescindible que defendamos los derechos de las mujeres indígenas a tomar decisiones informadas sobre su propio cuerpo y cuidados. La sabiduría tradicional puede proteger las nuevas vidas”, afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres, en el&nbsp;<a href="https://www.un.org/ht/node/88724">mensaje oficial</a>&nbsp;de la conmemoración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;conversamos con tres mujeres de&nbsp;<strong>Panamá</strong>,&nbsp;<strong>Ecuador</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>México</strong>&nbsp;que trabajan por mantener viva la partería indígena desde sus territorios y muestran los retos que enfrentan quienes buscan transmitir estos saberes, ejercerlos y defender el derecho de las comunidades a decidir cómo nacer.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276029"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07180826/Intercambio-de-conocimientos-ancestrales-scaled.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276029" /><figcaption class="wp-element-caption">Recuperar y fortalecer la partería tradicional también significa reconocer el valor de los conocimientos de las mujeres indígenas y su papel en la construcción de autonomía comunitaria. Foto: cortesía Organización de Mujeres Poj Kääj A.C.</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Panamá: la medicina del territorio</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Antes del amanecer, un&nbsp;<em>Inaduled</em>&nbsp;—médico tradicional&nbsp;<strong>guna</strong>— entra al bosque. No habla en voz alta. Antes de cortar una planta medicinal, pide permiso en un susurro a&nbsp;<em>Nabbguana</em>, la Madre Tierra. En la tradición guna, el bosque no es un lugar inerte del que se extraen recursos: los animales, los peces y el agua también forman parte de esa relación y perciben las palabras con las que se acercan a ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo entonces comienza a recoger las plantas que, después de un cuidadoso proceso de preparación, se convertirán en&nbsp;<strong><em>Muu Ina</em></strong>, el conjunto de medicinas que las parteras conocidas como&nbsp;<strong><em>Siggwi Gaed</em></strong>&nbsp;ofrecen a las mujeres para acompañarlas durante el embarazo, el parto y el posparto en las comunidades de Gunayala,&nbsp;<strong>Panamá</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276021"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07175311/20250614_120302.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276021" /><figcaption class="wp-element-caption">Siggwi Gaed Iguabbidili, partera de la comunidad guna de Aggwadub, transportando Muu Ina (medicina guna) hacia la vivienda de una mujer embarazada. Foto: cortesía Yadixa Del Valle-Guardia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El propio nombre contiene una forma de entender la vida.<em>&nbsp;Muu Ina</em>&nbsp;une&nbsp;<em>Muu</em>, que significa abuela, pero a la vez útero, e&nbsp;<em>Ina</em>, que hace referencia a la medicina. Para la antropóloga e investigadora guna Yadixa Del Valle-Guardia, quien documentó esta práctica en su&nbsp;<a href="https://uwo.scholaris.ca/items/7a643037-b6f4-4283-8b29-a4b3f4c20988">investigación de maestría</a>&nbsp;en The University of Western Ontario, traducirlo únicamente como “medicina de plantas” deja afuera parte de su significado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Representa un conjunto de plantas medicinales y una diversidad de momentos en que las mujeres se tratan”, explica. El&nbsp;<em>Muu Ina</em>&nbsp;acompaña distintas etapas del embarazo:&nbsp;<strong>puede aliviar malestares, preparar el cuerpo para el nacimiento o ayudar en la recuperación después del parto.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En las comunidades guna, la preparación de estas medicinas requiere conocimiento y cuidado. Las plantas se limpian y son molidas sobre una piedra conocida como&nbsp;<em>Aggwa Muu</em>, la “piedra de la abuela”, donde hojas, flores y ramas se transforman en preparados para distintos momentos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276019"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07174630/20250611_135406-scaled.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276019" /><figcaption class="wp-element-caption">Aggwa (piedra) y muu (abuela/partera). Esta piedra de moler representa un objeto de conocimiento y práctica ancestral de las parteras. En ella se procesan plantas medicinales utilizadas para preparar el Muu Ina, la medicina tradicional asociada al cuidado de las mujeres durante el embarazo y el parto. Foto: cortesía Yadixa Del Valle-Guardia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación de Del Valle-Guardia, basada en trabajo etnográfico en ocho comunidades y entrevistas con médicos tradicionales —los&nbsp;<em>Inadulegan</em>, en plural—, las parteras&nbsp;<em>Siggwi Gaed</em>&nbsp;y las mujeres muestra que el&nbsp;<em>Muu Ina</em>&nbsp;forma parte de un&nbsp;<strong>sistema de cuidado</strong>&nbsp;más amplio. Los médicos botánicos preparan las medicinas y las parteras acompañan a las mujeres durante el embarazo, reciben a los bebés y continúan el cuidado después del nacimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Además del&nbsp;<em>Muu Ina</em>, la partera utiliza también su mano y otros elementos”, explica Del Valle-Guardia. “Cuando ella necesita la medicina para la limpieza después del parto, para que limpie todos los residuos que puedan quedar, se la pide al médico botánico”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276022"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07175448/20250615_121813.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276022" /><figcaption class="wp-element-caption">Bun Bibbi, partera guna de la comunidad de Molakedub, cuyo conocimiento proviene de una larga trayectoria de transmisión familiar. Foto: cortesía Yadixa Del Valle-Guardia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ese acompañamiento también puede cambiar la relación con el sistema de salud convencional. Del Valle-Guardia recuerda el caso de una mujer a quien los médicos habían advertido que su bebé estaba en una posición que podía requerir una cesárea. Ella acudió primero con una partera&nbsp;<strong>porque no quería una intervención quirúrgica</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Te fuiste a ver a la abuela Claudina, ¿verdad? Mira, el bebé está bien, tiene buena posición. Ya no te vamos a practicar la cesárea”, recuerda la investigadora sobre el momento en que el médico confirmó que la operación ya no era necesaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las escenas que más marcó a la investigadora fue precisamente con la&nbsp;<em>Siggwi Gaed</em>&nbsp;Claudina, quien&nbsp;<strong>recuperaba las placentas de mujeres</strong>&nbsp;que habían dado a luz en hospitales. Después de limpiarlas y bañarlas ritualmente con cacao, las enterraba bajo su casa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276023"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07175557/IMG-20250809-WA0025.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276023" /><figcaption class="wp-element-caption">Siggwi Gaed Claudina, partera guna de la comunidad de Uggubseni, sostiene en sus manos dos pequeños nudsugana elaborados en madera de balsa. Estos asistentes espirituales son utilizados durante el Obired, una técnica tradicional para ayudar a colocar al bebé en la posición adecuada para el parto. Foto: cortesía Yadixa Del Valle-Guardia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Las enterraba&nbsp;<strong>para que la inteligencia del bebé no se destruya</strong>”, explica la investigadora. “Me llamó la atención que a ella no le interesa si es su familiar, una comunera o una mujer de otra comunidad la que ha parido. Ella en lo que piensa es en mantener el espíritu de la madre y del bebé bien resguardados&nbsp;<strong>para que tengan una buena salud</strong>&nbsp;más adelante”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero este conocimiento enfrenta un desafío: la falta de relevo generacional. Aunque existe formación para médicos botánicos,<strong>&nbsp;no hay una escuela de partería</strong>&nbsp;desde la propia visión guna. “Hay una urgente necesidad de crear una escuela de formación de parteras”, afirma Del Valle-Guardia. “Si no lo hacemos ahora,&nbsp;<strong>sí estamos en riesgo de que la partería guna desaparezca</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la investigadora, preservar este conocimiento no significa incorporarlo como un complemento subordinado a otro sistema de salud. “No hay que capacitar a las parteras. Las parteras ya saben”, concluye. “Es al revés: vamos a capacitarnos con los conocimientos de las parteras. Uno no puede estar por encima del otro”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276024"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07175815/PHOTO-2026-08-05-09-04-14.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276024" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigadora y antropóloga guna Yadixa Del Valle-Guardia. Foto: cortesía Yadixa Del Valle-Guardia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Ecuador: nacer en la selva</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la&nbsp;<strong>Amazonía</strong>&nbsp;ecuatoriana, las&nbsp;<strong>mujeres achuar y shuar</strong>&nbsp;suelen decir que el bosque lo tiene todo: árboles que alimentan, plantas que curan y saberes que acompañan la llegada de una nueva vida. Allí, la partería no es solo una práctica de salud; también es una forma de cuidar el territorio, preservar la memoria de las abuelas y mantener vivo un conocimiento comunitario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese vínculo dio origen hace casi dos décadas a&nbsp;<strong>Ikiama Nukuri</strong>, que en lengua achuar significa “mujeres protectoras de la selva”. La iniciativa nació en 2006, cuando Narcisa Mashienta, mujer shuar y fundadora del programa, conoció de cerca las dificultades que enfrentaban las mujeres achuar para acceder a atención materna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Había muerte materna no registrada; era súper alta. También había niños que padecían muchas enfermedades”, dice Mashienta. “Desde ahí parte esta iniciativa, del sueño de crear este programa&nbsp;<strong>para poder salvar vidas de niños y mujeres</strong>, pero también de empoderar a las mujeres”, recuerda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276000"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07161022/IMG_8556-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276000" /><figcaption class="wp-element-caption">Una partera realiza una visita de seguimiento a una mujer embarazada. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En ese momento,&nbsp;<strong>muchas mujeres parían solas</strong>, lejos de los centros de salud y sin posibilidad de traslado en una emergencia. Los hospitales podían estar a horas —o días— de distancia y una avioneta era una alternativa costosa que pocas familias podían asumir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mashienta cuenta que la idea de fortalecer la partería tradicional tomó forma durante una ceremonia de ayahuasca junto a Margaret Love, una partera jubilada que visitaba la Amazonía. Allí recibió el llamado. Con el acompañamiento de la&nbsp;<a href="https://www.pachamama.org.ec/"><strong>Fundación Pachamama</strong></a>, organización con la que se aliaron, Ikiama Nukuri comenzó a trabajar para fortalecer los saberes de las parteras sin reemplazarlos, articulándolos con la medicina occidental cuando fuera necesario.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276001"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07161143/IMG_8558-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276001" /><figcaption class="wp-element-caption">Parteras de Ikiama Nukuri durante procesos de intercambio de conocimientos y capacitación. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante dos décadas, la iniciativa&nbsp;<strong>ha formado una red de mujeres parteras</strong>&nbsp;en comunidades achuar y shuar. Actualmente&nbsp;<strong>reúne a más de 60 parteras y ha acompañado alrededor de 3900 partos</strong>, promoviendo una atención materna más cercana a las prácticas y decisiones de cada comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Mashienta, la salud de las mujeres y la protección de la Amazonía son inseparables. “Las mujeres somos las que vivimos en realidad en la naturaleza; la mujer es la que sabe del territorio, sabe de la tierra, sabe de la contaminación. Mientras más salud tengamos,&nbsp;<strong>más vida vamos a tener para seguir cuidando el bosque</strong>”, afirma la lideresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese vínculo también está en las plantas medicinales que acompañan el embarazo, el parto y el posparto. “La selva es nuestra farmacia, siempre lo decimos.&nbsp;<strong>Si el bosque se contamina, se acaban nuestras plantas medicinales</strong>”, sostiene. “Las mujeres parteras usan la medicina tradicional tal como nos han enseñado nuestras abuelas, por eso hay peligro de que estos conocimientos se pierdan porque nuestras abuelas ya no se quedan muchos años. Por eso queremos que este conocimiento sea pasado a las más jóvenes”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276002"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07161303/IMG_8557-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276002" /><figcaption class="wp-element-caption">Ikiama Nukuri busca generar capacidades para las mujeres promotoras de salud comunitaria para que proporcionen una atención materna segura y culturalmente adecuada a mujeres embarazadas. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mashienta explica que los saberes tradicionales conviven con la medicina occidental cuando existen complicaciones en los partos, pero insiste en que esa relación debe construirse desde el respeto y no desde la imposición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese reconocimiento, sin embargo, todavía enfrenta obstáculos. Cristina Melo, abogada y coordinadora del programa de derechos de la Fundación Pachamama, explica que aunque Ecuador reconoce constitucionalmente la salud intercultural y la medicina ancestral, las parteras indígenas siguen enfrentando barreras para ejercer y articularse con el sistema público de salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No hay la capacidad estatal para cubrir la salud, pero aún así se le monopoliza&nbsp;<strong>y se criminaliza a quienes desean organizarse autónomamente</strong>&nbsp;para poder acceder a ella”, advierte Melo. “Los pueblos indígenas tienen la capacidad y los conocimientos, pero se pone en segundo plano sus sistemas de salud propios”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276003"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07161733/IMG_8553-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276003" /><figcaption class="wp-element-caption">Ikiama Nukuri busca aportar soluciones a los problemas de morbimortalidad materna e infantil dentro del territorio achuar y shuar. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276006"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07162408/IMG_8554-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276006" /><figcaption class="wp-element-caption">Kit de cuidados de parto que se entregan a mujeres indígenas a través de las parteras. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mashienta señala que esa falta de reconocimiento&nbsp;<strong>genera temor entre las propias parteras</strong>. “En la Constitución está escrita la interculturalidad plurinacional; quiere decir que debe existir respeto y escucha, pero no los hay”, asevera. “Nosotras como parteras tenemos miedo de asistir un parto: si algún incidente nos pasa o una mujer muere,&nbsp;<strong>somos condenadas a estar en la cárcel</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la lideresa shuar, la defensa de la partería también es una defensa del bosque. La&nbsp;<strong>contaminación de los ríos, la expansión de actividades extractivas y la pérdida de la selva</strong>&nbsp;amenazan las plantas medicinales y los conocimientos que sostienen la vida comunitaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si cambia nuestra vida, llega el extractivismo, viene la minería, nos matan nuestras plantas y nos matan a nuestros abuelos, estos conocimientos van a ir desapareciendo”, agrega Mashienta. “Ese es nuestro miedo”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276004"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07161946/IMG_8560-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276004" /><figcaption class="wp-element-caption">Las promotoras de salud comunitaria realizan visitas prenatales, asisten partos, ofrecen atención posparto y facilitan la conexión entre las mujeres amazónicas y el sistema de salud pública. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aun así, Mashienta mira hacia el futuro con esperanza. El mayor logro de Ikiama Nukuri, dice, no es solo haber acompañado miles de nacimientos, sino haber impulsado a mujeres que&nbsp;<strong>hoy son parteras, lideresas y defensoras</strong>&nbsp;de sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Queremos que la partería tradicional no se pierda, que el liderazgo femenino sea valorado y que nuestra población indígena sea escuchada y respetada”, concluye. “La naturaleza y la farmacia que nos da vida nos van a seguir sosteniendo. Cuidamos al pulmón del mundo para toda la gente que respira”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276005"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07162217/IMG_8555-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276005" /><figcaption class="wp-element-caption">El objetivo del programa es identificar posibles complicaciones de salud a través de un chequeo médico básico, para orientar a las mujeres indígenas, y para acceder a cuidados pre y post parto. Foto: cortesía Fundación Pachamama</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">México: la memoria de un nacimiento</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Después del parto, la madre y su bebé entran al&nbsp;<strong>temazcal</strong>, un espacio de calor, plantas y acompañamiento familiar donde continúa el cuidado. Para Lilia Heber Pérez Díaz, originaria del pueblo&nbsp;<strong>ayuujk</strong>, esta práctica expresa una manera distinta de entender la vida: “La primera casa de nosotras es el vientre de la madre, luego es el temazcal, luego la casa y luego el pueblo”, sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Santa María Tlahuitoltepec, en la Sierra Norte de&nbsp;<strong>Oaxaca</strong>, el nacimiento no termina cuando llega un bebé al mundo. Para las mujeres ayuujk, nacer es entrar en relación con un territorio, una comunidad y una memoria que comienza antes del primer aliento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pérez Díaz es coordinadora de la&nbsp;<strong>Organización de Mujeres&nbsp;Poj Kääj</strong>&nbsp;—“Jaguar del viento” en lengua mixe—, que nació en 2009 como un proceso organizativo de mujeres de Santa María Tlahuitoltepec que regresaron a su comunidad después de estudiar fuera, con la intención de poner sus conocimientos al servicio del pueblo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2011 realizaron un diagnóstico sobre las violencias que enfrentaban las mujeres y encontraron una preocupación común:&nbsp;<strong>la pérdida de autonomía para decidir cómo, dónde y con quién parir.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276013"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07172711/Preparacion-del-Temazcal-Tlahui-AL-scaled.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276013" /><figcaption class="wp-element-caption">Preparación del temazcal, un baño de vapor tradicional donde se usan piedras muy calientes y agua con hierbas medicinales. Foto: cortesía Lilia H. Pérez Díaz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de esas conversaciones, la organización comenzó a recuperar los testimonios de mujeres y parteras ayuujk, que más tarde se convertirían en un&nbsp;<em><a href="https://open.spotify.com/episode/1wCitF3o8kll1SNrXxJQgf?si=UCltVVQAR86odd3kINugOQ">podcast</a></em>&nbsp;y círculos de escucha. La iniciativa no solo documentó experiencias de parto, sino que abrió preguntas sobre lo que ocurre cuando una comunidad pierde los rituales, los saberes y los vínculos que acompañan la llegada de una nueva vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de esos vínculos está relacionado con la placenta. En la tradición ayuujk, explica Pérez Díaz, “es un elemento fundamental para la identidad de la persona que nació y que le vincula con su espacio territorial”. Cuando el nacimiento ocurre en un hospital,&nbsp;<strong>muchas veces esa relación ritual se interrumpe</strong>&nbsp;y con ella se pierden prácticas familiares y comunitarias.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276014"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07173459/Dialogos-Parto2_Poj-KaaAO-scaled.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276014" /><figcaption class="wp-element-caption">Diálogos que quedaron plasmados en el podcast «Kaxë’ëjkën, parir al calor del hogar y del territorio», de la iniciativa Periodismo de lo Posible. Foto: cortesía Organización de Mujeres Poj Kääj&nbsp;A.C.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los testimonios recogidos por Poj Kääj también revelaron<strong>&nbsp;experiencias de violencia obstétrica</strong>&nbsp;y barreras para las mujeres indígenas, especialmente cuando no pueden comunicarse plenamente en español. Pérez Díaz insiste en que la defensa de la partería no significa rechazar los servicios médicos, sino garantizar que las mujeres puedan decidir sobre sus cuerpos y sus partos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No debería ser una limitante para tomar decisiones como mujeres que nos embarazamos y que queremos parir, no únicamente en una institución u hospital porque no se tiene otra opción”, afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2021, Poj Kääj abrió la&nbsp;<strong>Casa Temazcal</strong>, una construcción de adobe con un temazcal, espacios para masajes y una cocina donde se prepara medicina y alimentos. Allí trabaja Virginia Pérez, cofundadora de la organización y una de las pocas parteras que mantiene vivo este acompañamiento en la comunidad, junto con otras mujeres que comparten sus saberes.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276015"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07173849/Temazcal-AL_-Poj-Kaa.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276015" /><figcaption class="wp-element-caption">La estructura del temazcal resguarda una práctica ancestral vinculada al cuidado, la medicina tradicional y la transmisión de conocimientos entre mujeres y familias. Foto: cortesía Lilia H. Pérez Díaz</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276030"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07181111/Herbario-Ayuujk_Poj-Kaa-AO.jpeg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276030" /><figcaption class="wp-element-caption">Poj Kääj ha desarrollado un herbario ayuujk para la documentación y preservación de sus plantas medicinales. Foto: cortesía Organización de Mujeres Poj Kääj A.C.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El desafío más urgente es la continuidad.</strong>&nbsp;Pérez Díaz explica que muchas parteras ayuujk que conservan estos conocimientos son mujeres mayores, de 60 o 70 años, mientras que son pocas las jóvenes que están aprendiendo. Las abuelas parteras cuentan que recibieron su llamado a través de sueños, pero las nuevas generaciones enfrentan otros ritmos y otras formas de relacionarse con estos saberes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Pérez Díaz, documentar estos conocimientos es importante, pero no suficiente. “No es lo mismo que esté documentado a que la gente lo siga practicando”, explica. La partería vive en las manos de quienes acompañan los nacimientos, en las plantas medicinales nombradas en ayuujk, en los rituales y en la lengua que transmite una forma propia de comprender el cuerpo y el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si nombramos la partería desde nuestra lengua, que es el contenedor de todos estos conocimientos que nuestras abuelas y abuelos han desarrollado, ahí radica el reconocimiento mismo del existir de los pueblos y comunidades indígenas”, dice.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276016"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07174213/Foto-Lilia-Perez.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276016" /><figcaption class="wp-element-caption">Lilia Heber Pérez Díaz, coordinadora de Poj Kääj. Foto: cortesía Lilia H. Pérez Díaz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En Santa María Tlahuitoltepec, Poj Kääj busca que las nuevas generaciones puedan imaginar otras formas de nacer y cuidar. Porque cada nacimiento, para las mujeres ayuujk, no solo recibe a una persona: mantiene viva una relación entre la comunidad, la tierra y la memoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es por lo que hemos apostado y ahora hay mucha gente de la comunidad que ha empezado a interesarse por el temazcal, que ha empezado a volver a su uso para sanarse y atenderse”, concluye. “Creo y siento que lo estamos logrando, pero también falta mucho por hacer”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276017"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/07174331/ARCHIVO-MIRNA-BORREGO-2.jpg" alt="Día Internacional de los Pueblos Indígenas 2026 - Ecuador - México - Panamá - Partería indígena" class="wp-image-276017" /><figcaption class="wp-element-caption">Las redes de cuidado tejidas por las mujeres ayuujk muestran que el bienestar no depende únicamente de los servicios médicos, sino también de la organización, la solidaridad y el conocimiento colectivo. Foto: cortesía Mirna Borrego</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;una partera realiza una visita de seguimiento a una mujer embarazada en la Amazonía ecuatoriana.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía Fundación Pachamama</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/"><a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a></a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/dia-de-los-pueblos-indigenas-2026-la-parteria-indigena-como-defensa-de-la-vida-y-la-naturaleza/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Sun, 09 Aug 2026 15:58:59 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Minería ilegal en Colombia: deforestación por el oro avanza en el Parque Río Puré y pone en riesgo a pueblos indígenas en aislamiento</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/mineria-ilegal-en-colombia-deforestacion-por-el-oro-avanza-en-el-parque-rio-pure-y-pone-en-riesgo-a-pueblos-indigenas-en-aislamiento/</link>
        <description><![CDATA[<p>La minería ilegal está llegando a lugares cada vez más recónditos de Colombia, como el Parque Nacional Natural Río Puré, en la zona fronteriza con Brasil. Allí, esta actividad ha disparado la&nbsp;deforestación con pérdidas de 506 hectáreas de bosque desde 2024,&nbsp;de acuerdo con un reciente&nbsp;reporte del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP), una [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un informe detectó 506 hectáreas deforestadas por minería ilegal desde enero de 2024 hasta mayo de 2026, a lo largo de la zona ribereña del río Puré, cerca de la frontera con Brasil.</em></li>



<li><em>Especialistas consultados por Mongabay Latam advierten que la minería ilegal cada vez se adentra más en la zona protegida, donde también habitan comunidades y pueblos en aislamiento voluntario, como los yuri y passé.</em></li>



<li><em>Los operativos binacionales entre Colombia y Brasil no han logrado disminuir la minería ilegal en la zona: solo en 2026, la deforestación avanzó hasta mayo con un total de 177 hectáreas.</em></li>



<li><em>Expertos señalan al aumento del precio del oro, la falta de trazabilidad y la facilidad para movilizar y lavar el oro ilícito como factores que impulsan la minería ilegal en la Amazonía.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La minería ilegal está llegando a lugares cada vez más recónditos de Colombia, como el Parque Nacional Natural Río Puré, en la zona fronteriza con Brasil. Allí, esta actividad ha disparado la&nbsp;<strong>deforestación con pérdidas de 506 hectáreas de bosque desde 2024,</strong>&nbsp;de acuerdo con un reciente&nbsp;<a href="https://www.maapprogram.org/es/mineria-ilegal-rio-pure-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reporte del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP)</a>, una iniciativa de la organización Amazon Conservation Association.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El monitoreo de las organizaciones que integran esta iniciativa advierte que la deforestación en esta región y la contaminación del río Puré por el uso de mercurio están aumentando los riesgos tanto para la biodiversidad de la región como para las comunidades indígenas en aislamiento voluntario, entre ellos, los yuri y passé.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/colombia-amazonia-mineria-ilegal-rios-imagenes/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Imágenes satelitales revelan la devastación de la minería ilegal en los ríos de la Amazonía colombiana</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2025, mediante el uso de imágenes satelitales, la misma alianza había documentado la presencia de al menos&nbsp;<a href="https://www.maapprogram.org/es/mineria-ilegal-amazonia-colombiana/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">27 dragas de extracción ilegal sobre el río Puré.</a>&nbsp;Ahora, identificó cuatro zonas críticas, donde la minería ilegal ya afectó significativamente a algunas de sus riberas, incluso en zonas donde se realizaron operativos fronterizos entre Colombia y Brasil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La demanda y precios históricos del oro, la falta de rastreo en su comercialización, así como la poca coordinación entre los países amazónicos han contribuido al deterioro ambiental de esta zona, considerada como refugio de biodiversidad y fuente importante de agua y alimento, de acuerdo con autores del reporte y especialistas consultados por&nbsp;<strong>Mongabay Latam.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/grupos-armados-mineria-ilegal-mercurio-frontera-colombia-venezuela/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Grupos armados, minería ilegal y mercurio: la tragedia silenciosa en la frontera amazónica entre Colombia y Venezuela</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275620"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30082407/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure-3.jpeg" alt="Deforestación minera a lo largo del alto río Puré, en la sección superior adyacente a Brasil, desde su inicio en 2024 hasta el presente momento en 2026." class="wp-image-275620" /><figcaption class="wp-element-caption">La deforestación minera a lo largo del río Puré, en la sección superior adyacente a Brasil, desde su inicio en 2024 hasta el presente. Imagen: cortesía MAAP</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Deforestación ribereña enciende las alarmas</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El análisis advierte que desde enero de 2024 se detectó la deforestación minera a lo largo de la zona ribereña del río Puré —el cual atraviesa el núcleo del área protegida y cruza hacia la Amazonía brasileña—, donde las extensiones de la deforestación pasaron de menos de cinco hectáreas en el primer semestre del año a un acumulado de 38 hectáreas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para el comienzo de 2025 ya se había detectado el doble de deforestación,</strong>&nbsp;<strong>respecto a diciembre de 2024</strong>. Aunque esta situación ha generado dos operativos binacionales en la zona fronteriza entre mayo y noviembre del año pasado, la pérdida de bosque continúa. Solo en lo que va de 2026, se identifican más de 177 hectáreas deforestadas en el área protegida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Andrés Santana, gerente para combatir la deforestación ilegal en Amazon Conservation Association, señala que<strong>&nbsp;los operativos han tenido poco efecto para frenar la actividad, así como una respuesta descoordinada de gobiernos</strong>&nbsp;para la protección del Parque Río Puré.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo desalentador en este caso es que el efecto del operativo duró solo dos meses. Estos operativos son costosos porque son áreas en donde los Estados no tienen presencia normalmente. Las fuerzas militares están unos días y después salen”, dice el especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Santana señala que este tipo de acciones han provocado la dispersión de la minería ilegal a otras áreas. Agrega que&nbsp;<strong>el monitoreo de MAAP detectó cuatro zonas críticas que se expanden hacia el interior del área protegida.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275621"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30082410/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure-4.jpeg" alt="Zonas críticas de minería ilegal en el Parque Río Puré" class="wp-image-275621" /><figcaption class="wp-element-caption">Las zonas críticas muestran la expansión de la deforestación causada por la minería ilegal de oro, entre febrero de 2024 y mayo de 2026. Imagen: cortesía MAAP</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Los operativos se enfocaron en la frontera, sin embargo, el flujo del río va mostrando que hay gente que está dispuesta a adentrarse más en el parque nacional para excavar, extraer oro. Refleja básicamente la dificultad que tienen los dos Estados en hacer control de la presencia de mineros ilegales”, explica, en referencia a Colombia y Brasil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un&nbsp;<a href="https://fcds.org.co/wp-content/uploads/2025/11/sc-spa-seguridad-climatica-de-la-amazonia-1.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">informe de la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS) de Colombia y el Instituto Igarapé</a>&nbsp;destaca que el alto valor ecológico de la red de ríos que conectan al río Puré coincide también con la exposición a la minería ilegal y con la poca presencia del Estado en las extensas áreas selváticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En materia fiscal, ambiental y aduanera,&nbsp;<strong>la presencia institucional es principalmente simbólica</strong>. Colombia carece de puestos de migración o aduana en esta sección de frontera y los operativos de Corpoamazonia [Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia en Colombia] o Parques Nacionales son esporádicos”, destaca el documento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/04/colombia-peru-mineria-ilegal-oro-dinero-narcotrafico-yansura-entrevista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>“En Colombia y Perú, la minería ilegal de oro genera más dinero para grupos del narcotráfico que el mismo narcotráfico” | ENTREVISTA</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_245113"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/16164831/Captura-de-Pantalla-2023-08-15-a-las-17.57.29.png" alt="" class="wp-image-245113" /><figcaption class="wp-element-caption">Una balsa de dragado en un río en la triple frontera entre Colombia, Brasil y Perú. Foto: cortesía Ejército Nacional de Colombia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Riesgos para los pueblos en aislamiento voluntario</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Julia Yansura, directora del programa contra delitos ambientales y finanzas ilícitas de la coalición Financial Accountability and Corporate Transparency (FACT), destaca que&nbsp;<strong>la minería ilegal de oro ha llegado en los últimos años a zonas más vulnerables y remotas</strong>, lo que implica contactos no deseados con las comunidades y pueblos indígenas en aislamiento voluntario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Ahora está penetrando en el corazón del bosque, donde nunca había llegado. Esto significa que está afectando regiones muy sensibles en su biodiversidad, en sus bosques, son zonas muy especiales. Está alcanzando por primera vez a pueblos no contactados, como los yuri y passé”, comenta la especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los cuatro puntos críticos identificados en el informe de MAAP registran diferentes grados de afectación en el Parque Río Puré, una región donde también habitan estas poblaciones, lo que implica un riesgo adicional, de acuerdo con Santana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>La minería ilegal está llegando a tal grado dentro del parque que nos da indicios de que va a haber un contacto no deseado.</strong>&nbsp;Los pueblos indígenas que están en aislamiento allí van a ser contactados por mineros que están viniendo principalmente desde Brasil”, advierte el especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este acercamiento ha sido advertido por diferentes instituciones, como el&nbsp;<a href="https://2a3f6590-01f7-46df-a467-4d3f53198431.filesusr.com/ugd/fe48e9_5172432a9a6c47778fd897246a9ad19d.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Grupo de Trabajo Internacional de Protección de Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento y Contacto Inicial (GTI-PIACI)</a>, la FCDS y la Defensoría del Pueblo de Colombia, quienes han señalado los riesgos de encuentros no deseados con estas poblaciones&nbsp;<strong>vulnerando no solo su decisión de no ser contactadas, sino también exponiéndolas a enfermedades y violencia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las incursiones ilegales en zona intangible significaban un alto riesgo de contacto entre los mineros, madereros y los pueblos indígenas yuri-passé, lo cual podría resultar en encuentros violentos y en el&nbsp;<strong>contagio de enfermedades que podrían ser devastadoras para los grupos en aislamiento,</strong>&nbsp;dada su altísima vulnerabilidad epidemiológica», concluyó la&nbsp;<a href="https://alertasstg.blob.core.windows.net/alertas/007-24.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Defensoría en una alerta emitida en 2023. «</a>Las actividades mineras y madereras ilegales a su vez pueden modificar los determinantes ambientales que permiten la subsistencia de los pueblos en situación de aislamiento”, agregó el organismo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_202180"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2018/12/11141550/mejor-calidad-Maloca-Foto-Crist%C3%B3bal-von-Rothkirch-Tomado-de-Cariba-Malo2.jpg" alt="Los Yurí y los Passé son los dos pueblos indígenas en estado natural confirmados en la Amazonía colombiana. Hay indicios sobre la existencia de otros 15. Foto de portada: Cristobal von Rothkirch – Tomado del libro Cariba Malo." class="wp-image-202180" /><figcaption class="wp-element-caption">Los yurí y los passé son pueblos indígenas en aislamiento confirmados en la Amazonía colombiana. Hay indicios sobre la existencia de otros 15. Foto: Cristóbal von Rothkirch tomada del libro&nbsp;<em>Cariba Malo</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Además, se han estudiado también los impactos socioambientales que deja esta actividad con la&nbsp;<strong>presencia de mercurio en los ríos, peces y cultivos de las poblaciones para subsistir.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al respecto, Yansura también destaca que los niveles de violencia en esta región serán un indicador clave, ante el aumento de la minería ilegal de oro y la deforestación del parque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La minería ilegal se asocia de manera estadística con mayores niveles de violencia. No solo la minería llega a las zonas más remotas, sino que el crimen organizado también llega a esas zonas ahora. No es la minería ilegal por sí sola, sino quiénes están detrás”, expone la experta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La c<a href="https://miningcalculator.conservation-strategy.org/map?dataId=husyq0md5clnk95i7cw0ki" target="_blank" rel="noreferrer noopener">alculadora de impactos desarrollada por Conservation Strategy Fund, que hace parte de la iniciativa Amazon Mining Watch,&nbsp;</a>estima que la extracción de un kilogramo de oro utiliza 2.33 kilos de mercurio, de los cuales el 9 % se vierte en los ríos, de los que un 3 % puede ser absorbido por peces que migran hasta 2000 kilómetros. En un escenario conservador, se estima que el radio de dispersión del mercurio es de 100 kilómetros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/oro-ilegal-amazonia-estados-unidos-estudio/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>&nbsp;De la mina a la joyería: así es cómo el oro ilegal de la Amazonía se lava en el sistema financiero de Estados Unidos | ESTUDIO</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275619"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30082403/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure-2-leonardo-villa-scaled-1.jpg" alt="Balsas en aguas del Parque Nacional Río Puré" class="wp-image-275619" /><figcaption class="wp-element-caption">El Parque Nacional Natural Río Puré se enfrenta a la minería ilegal en sus territorios. Foto: cortesía Parques Nacionales Naturales de Colombia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Demanda global del oro, un factor clave</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto Yansura como Santana coinciden en que el precio del oro, la alta demanda a nivel global y la falta de trazabilidad tienen una responsabilidad grande que impulsa a la minería ilegal no solo en el río Puré, sino en la región de la Amazonía, debido a la rentabilidad del metal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos en un año donde el precio del oro ha alcanzado cifras récord a nivel internacional y eso se debe principalmente a que la demanda responde a tiempos de crisis geopolítica, de incertidumbre.&nbsp;<strong>Cuando sentimos que no sabemos qué viene en el futuro queremos invertir en activos muy sólidos, tradicionales y antiguos como el oro”</strong>, afirma Yansura a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la experta considera que&nbsp;<strong>la demanda y el precio del oro son solo un factor</strong>, pues advierte que el sistema de opacidad en el que opera es el que permite el avance de la minería ilegal y el lavado de oro ilícito en el mercado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El incremento que vemos ahora en la minería ilegal en la Amazonía no solo se debe al precio del oro. También&nbsp;<strong>es la facilidad con la que se lava [blanquea], con la que se transporta, es la falta de debida diligencia en los mercados, son lagunas y brechas profundas</strong>”, sostiene.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264158"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/25031958/oro-ilegal-amazonia-estados-unidos-estudio-4.jpeg" alt="Decomiso de piezas de oro presuntamente ilegal en Brasil" class="wp-image-264158" /><figcaption class="wp-element-caption">Según estudios, como los de Yansura, existen debilidades del sistema de Estados Unidos que permiten la entrada y lavado del oro ilegal. Foto: Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de Brasil</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Santana agrega que más allá de que sea un refugio para inversionistas, la falta de mecanismos, especialmente en la Amazonía, impiden rastrear su origen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El comercio internacional de oro tiene&nbsp;<strong>graves falencias en términos de trazabilidad y debida diligencia</strong>&nbsp;que permiten que el oro siga siendo extraído de esta forma ilegal, que entre a una cadena formal y de esta forma muchas organizaciones criminales o ilegales se están enriqueciendo”, afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso del Parque Río Puré, la&nbsp;<a href="https://miningcalculator.conservation-strategy.org/map?dataId=husyq0md5clnk95i7cw0ki" target="_blank" rel="noreferrer noopener">calculadora de Conservation Strategy Fund&nbsp;</a>estima que es mayor el valor monetario en impactos socioambientales (más de 26 millones de dólares) por 180 hectáreas afectadas que el valor del oro extraído (poco más de 20 millones de dólares).</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si tú lo miras desde la perspectiva económica,&nbsp;<strong>ni siquiera es un buen negocio.</strong>&nbsp;Lo están extrayendo a un costo ambiental, humano y social que no es rentable y nosotros, como ciudadanos, vamos a terminar pagando el precio”, sostiene Santana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reporte de MAAP asegura que uno de los retos en este caso es fortalecer acciones sostenidas para la construcción de una estrategia de prevención, así como coordinar acciones con el gobierno de Brasil para frenar los insumos de la industria minería ilegal y la movilización del oro extraído.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270331"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/10/07172750/PARA-WEB-Foto12_TextoGeneral_Parques-Primera-1.jpg" alt="" class="wp-image-270331" /><figcaption class="wp-element-caption">Dragas ilegales en el Parque Nacional Amacayacu afectan los ríos Cotuhé y Purité. Foto: Alianza Regional Amazónica para la Reducción de los Impactos de la Minería de Oro</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Los operativos y estas acciones para aplicar la ley, en realidad tienen un efecto temporal. Nosotros vemos ahí la oportunidad de que los gobiernos colaboren más en términos de alinear sus marcos normativos para dar una respuesta unificada frente a este fenómeno que es transnacional”, agrega Santana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> pese a los operativos binacionales entre Colombia y Brasil, la minería ilegal se intensifica en el río Puré. <strong>Foto:</strong> cortesía Fuente Aeroespacial Colombiana</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure/" id="https://es.mongabay.com/2026/07/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131702</guid>
        <pubDate>Sat, 01 Aug 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure-1.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Colombia: en cinco meses asesinaron a 67 líderes y defensores de derechos humanos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-en-cinco-meses-asesinaron-a-67-lideres-y-defensores-de-derechos-humanos/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia,&nbsp;67 personas defensoras de derechos humanos fueron asesinadas en los primeros cinco meses de 2026,&nbsp;de acuerdo con un&nbsp;reporte de la Defensoría del Pueblo, que registró el periodo más letal en el mes de abril con 20 casos. Esto representó&nbsp;una disminución de cerca del 17 % de los asesinatos contra este sector, respecto a los&nbsp;81 [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En Colombia,&nbsp;<strong>67 personas defensoras de derechos humanos fueron asesinadas en los primeros cinco meses de 2026,</strong>&nbsp;de acuerdo con un&nbsp;<a href="https://www.defensoria.gov.co/-/colombia-no-detiene-la-violencia-en-los-territorios" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reporte de la Defensoría del Pueblo</a>, que registró el periodo más letal en el mes de abril con 20 casos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto representó&nbsp;<strong>una disminución de cerca del 17 % de los asesinatos contra este sector</strong>, respecto a los&nbsp;<a href="https://www.defensoria.gov.co/-/ascienden-a-81-los-asesinatos-de-personas-defensoras-de-derechos-humanos-y-liderazgos-sociales-en-2025?p_l_back_url=%2Fweb%2Fguest%2Fsearch%3Fq%3Dlideres%2B2025" target="_blank" rel="noreferrer noopener">81 casos que la misma Defensoría reportó en los primeros cinco meses del 2025.</a>&nbsp;Sin embargo, los patrones de violencia se mantienen, pues la institución sostiene que los homicidios se concentran en territorios donde “comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes defienden la tierra y el medioambiente frente a la presencia de grupos armados”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En casi 10 años de registro,&nbsp;<strong>la Defensoría del Pueblo documentó 1732 casos</strong>&nbsp;de líderes, lideresas, defensores y defensoras de derechos humanos asesinados en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A las cifras dadas a conocer por la Defensoría del Pueblo se suman también&nbsp;<strong>58 masacres con 238 víctimas,</strong>&nbsp;las cuales ocurrieron en 20 departamentos del país, así como el asesinato de tres personas firmantes del Acuerdo de Paz, ocurridos en Caquetá, Cauca y Huila.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con el&nbsp;<a href="https://indepaz.org.co/observatorio-de-derechos-humanos-y-conflictividades/visor-de-asesinato-a-personas-lideres-sociales-y-defensores-de-derechos-humanos-en-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">monitoreo del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz)</a>, los liderazgos comunales, políticos, comunitarios e indígenas fueron los más afectados en este periodo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo que va de 2026, los departamentos que concentran la mayoría de los asesinatos son<strong>&nbsp;Cauca, con 16 casos; Antioquia, con 11; y Arauca, con seis homicidios.</strong>&nbsp;Estos territorios coinciden como focos de violencia en el país.&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/violencia-contra-defensores-colombia-derechos-humanos-2025-informe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Durante 2025, por ejemplo, Valle del Cauca, Cauca, Nariño y Putumayo concentraron casi el 39 % del total de las agresiones contra personas defensoras</a>, de acuerdo con el&nbsp;<a href="https://somosdefensores.org/informe-anual-2025-i-promesas-rotas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">informe&nbsp;<strong>“Promesas rotas”</strong>, realizado por el Programa Somos Defensores</a>&nbsp;y que sostiene que se trató del año más violento para este sector desde la asunción de Gustavo Petro, con 165 asesinatos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.frontlinedefenders.org/sites/default/files/fld_ga_2025-26_digital.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un informe global de la organización Front Line Defenders</a>&nbsp;dado a conocer el pasado 15 de junio también documentó 165 asesinatos de defensores en Colombia durante 2025, colocando al país, nuevamente, como el más letal para quienes se dedican a esta labor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con el informe, la inestabilidad en los procesos de paz a lo largo de 2025 estuvo acompañada por la&nbsp;<strong>expansión de actores armados en áreas rurales estratégicas, así como en la minería ilegal, el acaparamiento de tierras y la expansión de la ganadería.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“En este contexto, la violencia contra los defensores de derechos humanos está estrechamente vinculada a los esfuerzos por controlar la tierra, los recursos y los flujos económicos. Líderes indígenas, campesinos y afrocolombianos, así como excombatientes que promueven alternativas comunitarias, han sido amenazados, silenciados y asesinados por desafiar estos sistemas”, destaca el informe global.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> los departamentos que concentran la mayoría de los asesinatos de defensores, incluyendo defensores indígenas del territorio, son Cauca, Antioquia y Arauca. Sin embargo, los asesinatos de defensores se han cometido en 20 departamentos de Colombia. <strong>Foto:</strong> Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC)</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/"><em>Gonzalo Ortuño López</em></a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/06/colombia-defensores-derechos-humanos-asesinatos-2026/" id="https://es.mongabay.com/short-article/2026/06/colombia-defensores-derechos-humanos-asesinatos-2026/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130995</guid>
        <pubDate>Mon, 06 Jul 2026 15:04:35 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/colombia-defensores-derechos-humanos-asesinatos-2026-610x404-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=610" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: en cinco meses asesinaron a 67 líderes y defensores de derechos humanos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <title>Nohora Alejandra Quiguantar: la mujer pasto que convirtió la búsqueda de justicia para su abuela en una carrera científica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/nohora-alejandra-quiguantar-la-mujer-pasto-que-convirtio-la-busqueda-de-justicia-para-su-abuela-en-una-carrera-cientifica/</link>
        <description><![CDATA[<p>A&nbsp;Nohora Alejandra Quiguantar, indígena pasto, no le contaron de inmediato que&nbsp;a su abuela María Quiguantar la habían torturado y asesinado. Era 17 de febrero de 2002. Había regresado del colegio más tarde de lo habitual, en el resguardo indígena Mallamues, en Nariño, en el suroeste de&nbsp;Colombia. Tal vez se quedó jugando o recogiendo moras en [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La lideresa indígena y bióloga se convirtió en una de las científicas indígenas de América Latina en ocupar espacios para que los conocimientos ancestrales de su comunidad en Nariño sean reconocidos y valorados por la academia.</em></li>



<li><em>La abuela de Quiguantar, asesinada y torturada, fue una lideresa y defensora del territorio de su pueblo en Nariño, en el suroeste de Colombia.</em></li>



<li><em>La investigación de esta científica documentó conocimientos sobre plantas medicinales y alertó sobre la desaparición de saberes conservados históricamente por abuelas y parteras.</em></li>



<li><em>Hoy lleva la agenda de mujeres indígenas y la defensa del conocimiento tradicional a escenarios científicos y climáticos internacionales.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">A&nbsp;<strong>Nohora Alejandra Quiguantar</strong>, indígena pasto, no le contaron de inmediato que&nbsp;<strong>a su abuela María Quiguantar la habían torturado y asesinado</strong>. Era 17 de febrero de 2002. Había regresado del colegio más tarde de lo habitual, en el resguardo indígena Mallamues, en Nariño, en el suroeste de&nbsp;<strong>Colombia</strong>. Tal vez se quedó jugando o recogiendo moras en el camino; no lo recuerda con claridad. De ese día le quedaron apenas fragmentos: la casa llena de gente, el murmullo espeso de la comunidad, los rostros tensos y ese silencio extraño del miedo cuando todavía no se entiende del todo la tragedia, pero ya se siente en el cuerpo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María Quiguantar no era solo su abuela.&nbsp;<strong>Era partera, médica tradicional y lideresa de un proceso de recuperación de tierras que colonos, terratenientes y miembros de la Iglesia Católica</strong>&nbsp;<strong>les habían arrebatado a decenas de familias indígenas en Nariño</strong>. Su asesinato condenó a la familia al desplazamiento. Pero antes de la violencia, también había sembrado una herencia más profunda: la chagra -huerta-, las plantas medicinales y la certeza de que la salud nace de la relación con la tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/"><strong>Seis científicas indígenas llevan el conocimiento ancestral a la academia</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue allí, junto a ella, donde Nohora Alejandra Quiguantar aprendió el poder de las mujeres indígenas en el cuidado y la sanación. Vio a su abuela curar enfermedades con lo que la tierra daba e incluso asistir el parto de una de sus hermanas. Ese saber sembrado en la infancia, la llevó años después a&nbsp;<strong>convertirse en una de las pocas científicas indígenas de América Latina con voz en escenarios de Naciones Unidas y en cumbres como la Conferencia de las Partes de la Convención Marco para el Cambio Climático</strong>. Esta es su historia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273876"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19160937/NOHORAQUIGUANTAR7-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273876" /><figcaption class="wp-element-caption">El asesinato de su abuela, María Quiguantar, terminó de empujar a Quiguantar. “Quería buscar justicia por lo de mi abuela. Para eso tenía que acceder a información y la información estaba en la escuela”, afirma. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El color de las hojas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Nohora Alejandra Quiguantar creció entre las montañas de Nariño, en una zona que colinda con el Pacífico y el Amazonas. La escuela quedaba a dos kilómetros de su casa, pero el trayecto casi nunca era directo: se detenía a trepar árboles, a mirar hojas, a preguntarse por qué unas eran verdes y otras rojizas. La curiosidad empezó así, caminando. En casa, un pequeño espacio de barro y de una sola habitación donde vivía con su mamá, su abuela y sus hermanas, encontró sus primeras respuestas.&nbsp;<strong>“Mi mamá fue mi primera maestra de biología”, dice a&nbsp; Mongabay Latam y Vorágine para el especial Científicas Indígenas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/marisel-mamani-cientifica-aymara-busca-reducir-uso-agroquimicos-bolivia/">Marisel Mamani: la científica aymara que busca reducir el uso de agroquímicos en Bolivia</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Su madre, Lupe Quiguantar,&nbsp;<strong>le enseñó que la ciencia también estaba en la chagra: en la sopa de quinoa, en el maíz, el trigo, los tubérculos y las plantas medicinales</strong>&nbsp;que sostenían la vida familiar. Su abuela le dejó la selección de semillas, el trabajo de huerta y la defensa del territorio. Su familia ha sido un matriarcado y el cuidado, en su comunidad, también ha sido una cuestión de mujeres. De ellas aprendió no solo a curar, sino a liderar y desafiar el destino que parecía escrito para ella: ser esposa y madre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El asesinato de María Quiguantar terminó de empujar esa decisión.&nbsp;<strong>“Quería buscar justicia por lo de mi abuela. Para eso tenía que acceder a información y la información estaba en la escuela”, afirma.</strong>&nbsp;Quiso ser abogada o médica, pero las brechas de la educación que recibió en el resguardo le cerraron esas puertas y eligió biología. Fue la primera profesional de su familia materna y una de las pocas mujeres de su generación en llegar a la universidad. A la Universidad del Quindío.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí, Nohora Alejandra Quiguantar por fin encontró la respuesta a por qué las hojas de los árboles que la vieron crecer tenían colores distintos. Pero la academia también fue otro escenario de disputa.<strong>&nbsp;Era la única indígena en su clase.</strong>&nbsp;A los prejuicios se sumaba la ausencia de profesores indígenas y de espacios donde los sistemas de conocimiento de comunidades como la suya dialogaran en igualdad con la ciencia occidental.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/avita-taricuarima-biologa-kukama-amazonia-peruana-conocimiento-cientifico-comunidad/"><strong>Avita Taricuarima: la bióloga kukama de la Amazonía peruana que devuelve el conocimiento científico a su comunidad</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">De esa incomodidad nació el primer cabildo indígena universitario, un organismo estudiantil para reconocer y garantizar los derechos de los pueblos originarios. Por ejemplo, sus lenguas, creencias y prácticas. Sin embargo, las tensiones continuaron, especialmente cuando llegó el momento de su tesis de grado.&nbsp;<strong>Para ella, las plantas no eran únicamente materia, también eran memoria, protección y espiritualidad. Sus profesores, sin embargo, veían esas ideas como algo ajeno al método científico</strong>. Sus resultados no eran considerados datos y, por eso, eran invalidados.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273878"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19161057/NOHORAQUIGUANTAR15-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273878" /><figcaption class="wp-element-caption">“Mi mamá fue mi primera maestra de biología”, dice Quiguantar. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El legado de las abuelas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a la resistencia, Quiguantar decidió cambiar las reglas. Implementó una metodología comunitaria y colectiva, se deshizo de la rigidez del lenguaje académico y empezó a narrar la historia de sus antepasadas a través de las plantas y de los usos que les habían dado durante generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En mingas alrededor de la tulpa -el espacio de encuentro de su resguardo- habló con madres, mujeres líderes, parteras, docentes y taitas que identificaron 90 plantas medicinales.</strong>&nbsp;Las organizó en categorías: espirituales y protectoras, curativas, tintóreas y usadas en la partería. Guante blanco como insecticida; jujún para el dolor de estómago y para “sacar el frío”; culantrillo para los trastornos menstruales. Ese fue su trabajo de grado al que tituló: “Plantas medicinales utilizadas en el resguardo indígena de Muellamués, pueblo de los pastos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el inicio supo que&nbsp;<strong>esa investigación no era solo una tesis, sino una forma de sostener una memoria sagrada que estaba desapareciendo</strong>. El cambio climático había hecho más difícil encontrar algunas plantas. Muchos jóvenes se habían ido del resguardo y quienes guardaban ese conocimiento estaban muriendo. “Mi trabajo de investigación no lo estaba haciendo para la universidad, sino para la gente”, dice. A pesar de la resistencia frente a su metodología, se graduó como bióloga,&nbsp;<strong>demostrando que el conocimiento heredado de su comunidad también podía reclamar su lugar en la ciencia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/paola-moreno-roman-cientifica-quechua-lleva-microscopios-papel-escuelas-rurales-peru/">Paola Moreno-Roman: la científica quechua que lleva microscopios de papel a escuelas rurales de Perú</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Su cercanía con la Amazonía la llevó a indagar en la necesidad de políticas públicas que protejan los conocimientos tradicionales de esa zona y el rol de los sabedores tradicionales en espacios académicos. Ese reclamo terminó plasmado en un artículo que hace parte del libro&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/376831275_Evaluacion_Rapida_de_la_Diversidad_Biologica_y_Servicios_Ecosistemicos_de_la_CuencaRegion_Amazonica_CAPITULO_4_Dialogo_de_saberes_y_conocimientos_tradicionales_asociados_a_la_diversidad_biologica">“Evaluación rápida de la diversidad biológica y servicios ecosistémicos de la cuenca/región amazónica”</a>, publicado por la Universidad Javeriana. Fueron 19 los casos de estudio que le permitieron a ella, junto a otros colegas, abordar el papel de las mujeres en la transmisión de conocimiento, los modelos de gestión de la biodiversidad y la bioeconomía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su trayectoria la llevó a retornar a su territorio,&nbsp;<strong>ser parte del Panel Científico por la Amazonía, una iniciativa regional para evaluar el estado de los ecosistemas amazónicos y proponer soluciones sostenibles, y a llegar a más de 200 jóvenes en América Latina mediante talleres</strong>&nbsp;que ella lideró. Su objetivo es construir un manifiesto colectivo sobre los problemas de las comunidades amazónicas, la tenencia de tierras y el rol de las juventudes en la preservación de la selva.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273830"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18173828/NOHORA-Central-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273830" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigación de la colombiana Nohora Quiguantar documentó conocimientos sobre plantas medicinales y alertó sobre la desaparición de saberes conservados históricamente por abuelas y parteras. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Descolonizar el conocimiento</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Crisseyda Roman conoció a Nohora Alejandra Quiguantar en septiembre de 2024,&nbsp; durante una cumbre de cambio climático en Nueva York. Entre los asistentes había dos grupos, recuerda: los que dominaban el inglés y los que no. Ambas estaban en el segundo y se volvieron cercanas. “Nohora tiene esa habilidad para conectar a pesar de las barreras lingüísticas. Me decía: ‘Yo no entiendo nada, pero estoy allí, y quiero entender’”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Si acceder a investigaciones científicas ya era difícil desde su resguardo, el idioma levantaba otra frontera.</strong>&nbsp;La mayoría de los textos estaban en inglés, un idioma distante de su experiencia como mujer indígena de un pueblo que, hasta hace apenas diez años, creía extinta su lengua ancestral, el pastos, y que hoy solo unos pocos preservan.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>También faltaban referentes: quienes habían trabajado metodologías similares a las que ella buscaba aplicar escribían en otros idiomas o circulaban poco en los espacios académicos tradicionales</strong>. “Busqué muchos referentes de las epistemologías del sur [la rama de la filosofía que estudia cómo se construye, valida y limita el conocimiento]. No eran tan mencionados, pero ya de una u otra manera venían trabajando ciertos temas”, dice a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Vorágine</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/rosa-marina-flores-cruz-cientifica-afrozapoteca-investigacion-ambiental-mexico/"><strong>Rosa Marina Flores Cruz: la científica afrozapoteca que sigue el camino del viento en México</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa búsqueda la llevó también a enfrentarse a lo que llama&nbsp;<strong>extractivismo científico: investigaciones que llegan a los resguardos, toman conocimiento y nunca regresan</strong>. Las comunidades no saben qué pasó con su participación, dónde se publicó o para qué sirvió. Quiguantar se opone a esa lógica. Por eso insistió en una ciencia que devolviera algo a su gente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la promesa de retornar lo investigado, pudo confirmar que eran las abuelas quienes guardaban la mayor parte del conocimiento sobre plantas medicinales y que las parteras ocupaban un lugar central en ese saber hoy en riesgo de desaparecer. “Estos sistemas tienen que aterrizar en los espacios de toma de decisiones que tienen los gobiernos para que así puedan responder a las necesidades más cercanas que tienen los pueblos indígenas. Que se reconozca su trabajo desde otras miradas”, explica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Quiguantar todavía nota la cara de asombro de quienes escuchan que es científica e indígena.</strong>&nbsp;Ese debate, insiste, no está en si los pueblos originarios pueden hacer ciencia, sino en que todavía no se les reconoce plenamente como expertos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Llevar el territorio</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Nohora Alejandra Quiguantar ya rompió varios precedentes en su familia: construir un hogar en el lugar del que fue desplazada tras la muerte de su abuela, estudiar, y ocupar espacios donde antes no había mujeres como ella. “A nosotras nos han enmarcado en unos roles de reproducción y cuidado.&nbsp;<strong>Cuando iba a empezar la carrera, los comentarios eran que era una pérdida de tiempo, que ya tenía edad para casarme o mantener un marido</strong>”, cuenta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273799"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18153422/Mongabay_cientificasindigenas_v4_web.jpg" alt="" class="wp-image-273799" /><figcaption class="wp-element-caption">Científicas indígenas es un especial de Mongabay Latam que ahonda en las historias de seis mujeres que rompen moldes y llevan el conocimiento ancestral a la academia. Ilustración: Juan Pablo Dellacha</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Roto ese molde, su camino científico se convirtió, también, en conocimiento reconocido por aquello que su abuela María y su madre Lupe le enseñaron desde niña. Llevarlo a escenarios donde ese saber no era considerado ciencia. Eso&nbsp;<strong>le ha abierto las puertas a paneles científicos en la Amazonía, a la Cumbre de Clima de Nueva York, a ser integrante de la Coalición de Acción Feminista por la Justicia Climática de ONU Mujeres, a coordinar talleres en la COP30 en Belém, Brasil, y a crear Tejiendo Pensamiento</strong>. En esta organización, que busca empoderar a las mujeres y niñas en la conservación de ecosistemas, sigue haciendo lo mismo que aprendió en la chagra: escuchar, cuidar y defender el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/yarina-tapuy-cientifica-kichwa-revela-misterioso-mundo-insectos-ecuatorianos/"><strong>Yarina Tapuy: la científica kichwa que revela el misterioso mundo de los insectos ecuatorianos</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Su amiga Julie Topf dice que ha conocido Colombia a través de sus relatos: las montañas, el páramo, la biodiversidad y la riqueza de las comunidades indígenas de las que, casi siempre, Nohora Alejandra Quiguantar es la única representante en la mesa. “Gran parte de nuestra sociedad todavía está caminando y entendiendo el trabajo de los pueblos indígenas”, dice&nbsp; Topf.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un último reto, por ahora, mora en su comunidad. Los cargos de liderazgo suelen estar reservados para personas casadas y, hasta hoy, no ha habido ninguna mujer liderando las autoridades del resguardo</strong>. Incluso quienes se postulan, difícilmente son elegidas. Señalar esas desigualdades le ha costado distancias y cuestionamientos profundos dentro de su propio pueblo, pero también se ha convertido en parte de su propósito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía cuando alguien se sorprende de que una mujer indígena sea científica, recuerda que su primer laboratorio no fue una universidad, sino la chagra de su abuela. Allí aprendió que la ciencia también se siembra, se hereda y se cuida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El asesinato de María Quiguantar sigue impune.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>Nohora Alejandra Quiguantar, lideresa indígena y bióloga, forjó una carrera científica en Colombia y el mundo. <strong>Foto:</strong> cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/mariana-guerrero/">Mariana Guerrero</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130923</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Jul 2026 14:14:40 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Seis científicas indígenas llevan el conocimiento ancestral a la academia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/seis-cientificas-indigenas-llevan-el-conocimiento-ancestral-a-la-academia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La naturaleza ha sido su laboratorio, las abuelas sus maestras, las plantas medicinales sus instrumentos y la flora y fauna de su entorno su objeto de estudio. Cuando eran niñas no sabían lo que era vestir una bata blanca o manipular un microscopio, pero observar a las aves, bañarse en el río y escuchar los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Mujeres de diferentes pueblos indígenas de América Latina se enfocan en romper la brecha que existe entre los saberes ancestrales y la ciencia occidental.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam presenta las historias de Yarina Tapuy, Avita Taricuarima, Marisel Mamani, Rosa Marina Flores Cruz, Paola Moreno-Roman y Nohora Alejandra Quiguantar.</em></li>



<li><em>Las seis son científicas que buscan que sus investigaciones contribuyan a la conservación de la naturaleza y la defensa de sus territorios.</em></li>



<li><em>Cuatro de ellas son las primeras mujeres de sus familias en estudiar una carrera universitaria.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La naturaleza ha sido su laboratorio, las abuelas sus maestras, las plantas medicinales sus instrumentos y la flora y fauna de su entorno su objeto de estudio</strong>. Cuando eran niñas no sabían lo que era vestir una bata blanca o manipular un microscopio, pero observar a las aves, bañarse en el río y escuchar los relatos de sus pueblos las preparó para llegar a la universidad y convertirse en las primeras científicas de su familia y, en muchos casos, de sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Siempre tuve una pregunta para todo lo que mis abuelos me decían. ¿Por qué el río crece? ¿Por qué el pez respira dentro del agua? ¿Por qué las aves vuelan? Quería encontrar las respuestas y por eso quise ser bióloga”, cuenta&nbsp;<strong>Avita Taricuarima, científica del pueblo indígena kukama, de Perú</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/yarina-tapuy-cientifica-kichwa-revela-misterioso-mundo-insectos-ecuatorianos/"><strong>Yarina Tapuy: la científica kichwa que revela el misterioso mundo de los insectos ecuatorianos</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa niña que caminaba más de 10 kilómetros diarios a través de la selva amazónica para ir a la escuela jamás imaginó que a sus 32 años ya habría publicado un artículo científico, estaría por graduarse de la carrera de biología y sería&nbsp;<strong>parte de la lista de&nbsp;<a href="https://www.explorers.org/about/history-including-famous-firsts/">The Explorers Club</a>, que reconoce a los 50 mejores investigadores del planeta</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Yarina Tapuy tampoco habría pensado que a esa misma edad ya habría descrito 14 especies nuevas de insectos ni Alejandra Nohora Quiguantar que llegaría a integrar el&nbsp;<a href="https://www.sp-amazon.org/es">Panel Científico por la Amazonía</a></strong>.<strong>&nbsp;Si a la pequeña Marisel Mamani le hubiesen dicho que en su adultez viajaría a Suecia para realizar un doctorado, a Paola Moreno-Roman que estudiaría en la Universidad de Stanford o a Rosa Marina Flores Cruz que lograría utilizar la ciencia para luchar contra las amenazas a su pueblo, no lo habrían creído.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas ellas son científicas de diferentes pueblos y nacionalidades indígenas de&nbsp;<strong>Bolivia, Colombia, Ecuador, México</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Perú</strong>&nbsp;que, gracias a sus hallazgos, no solo han aportado a la biología, sino que han logrado demostrar que los conocimientos ancestrales pueden ser una parte esencial de la ciencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273809"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18161104/YAPUY-2.jpg" alt="" class="wp-image-273809" /><figcaption class="wp-element-caption">Gracias a sus estudios, la ecuatoriana Yarina Tapuy ganó una beca para estudiar una maestría en Entomología durante dos años en el Instituto Nacional de Investigaciones Amazónicas, en Manaos, Brasil. Foto: cortesía Yarina Tapuy</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero uno de sus principales retos ha sido abrirse paso en un campo históricamente ocupado por los hombres. Según datos de la&nbsp;<a href="https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000393768">Unesco</a>,&nbsp;<strong>solo una de cada tres científicos en el mundo es mujer</strong>. “Partamos de que ya existe una baja representación de mujeres en la investigación científica a nivel mundial, pero c<strong>uando uno va a buscar la participación de mujeres indígenas en ciencias, no existe un mapeo de esa situación, no hay cifras</strong>”, explica Janeth Bonilla, vicepresidenta de la fundación Kichwa Institute of Sciences, Technology and Humanities (<a href="https://kisth.org/">Kisth</a>), la cual apoya y visibiliza el trabajo de las científicas de pueblos y nacionalidades indígenas de Ecuador.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/marisel-mamani-cientifica-aymara-busca-reducir-uso-agroquimicos-bolivia/">Marisel Mamani: la científica aymara que busca reducir el uso de agroquímicos en Bolivia</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que explica Bonilla es otro de los desafíos que están enfrentando estas investigadoras: son invisibles en las estadísticas. A esto&nbsp;<strong>se suman la falta de recursos económicos, los prejuicios y la discriminación dentro de la academia</strong>&nbsp;y la necesidad de visibilizar no solo su trabajo, sino que la ciencia también se construye en los territorios.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273956"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/22225541/Tras-vencer-retos-de-idioma-cultura-y-duelos-Mamari-cursa-un-doctorado-en-Suecia-y-busca-identificar-la-mayor-coleccion-de-hongos-Trichoderma-de-America-Latina-scaled.jpg" alt="Tras vencer retos de idioma, cultura y duelos, Mamari cursa un doctorado en Suecia y busca identificar la mayor colección de hongos Trichoderma de América Latina" class="wp-image-273956" /><figcaption class="wp-element-caption">Tras vencer retos de idioma, cultura y duelos, Mamani cursa un doctorado en Suecia y busca identificar la mayor colección de hongos Trichoderma de América Latina. Foto: cortesía Marisel Mamani</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este informe especial,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;presenta las historias de estas seis científicas indígenas de Latinoamérica que buscan que sus investigaciones contribuyan a la conservación y defensa de sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/paola-moreno-roman-cientifica-quechua-lleva-microscopios-papel-escuelas-rurales-peru/">Paola Moreno-Roman: la científica quechua que lleva microscopios de papel a escuelas rurales de Perú</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Ciencia desde y para las comunidades</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sus visitas diarias a la chagra en su infancia, sin saberlo, fueron los primeros pasos de Nohora Alejandra Quiguantar en la biología</strong>. En su comunidad Mellamués, ubicada en las montañas de Nariño,&nbsp;<strong>entre el Pacífico y la Amazonía colombiana</strong>, las&nbsp;<strong>plantas medicinales</strong>&nbsp;de la huerta tenían un rol fundamental. Con ellas, su abuela curaba enfermedades, asistía los partos y protegía su legado ancestral. Y, gracias a esas mismas plantas, Quiguantar obtuvo su título de bióloga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su tesis de grado se enfocó en la&nbsp;<strong>identificación de 90 especies y sus usos</strong>, pero, al inicio, sus resultados fueron invalidados por no apegarse de forma estricta al método científico. Ante eso,<strong>&nbsp;implementó una metodología comunitaria para contar la historia de su pueblo a través de las plantas</strong>&nbsp;y, a pesar de la resistencia a sus métodos, se graduó como bióloga.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273771"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/17215733/Captura-de-pantalla-2026-06-17-a-las-2.56.49-p.m.png" alt="Perfil Paola Moreno-Román - Perú - Científicas indígenas" class="wp-image-273771" /><figcaption class="wp-element-caption">Paola Moreno-Roman, bióloga y genetista de origen quechua. Foto: cortesía Paola Moreno-Roman</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Mi trabajo de investigación no lo estaba haciendo para la universidad, sino para la gente”, explica a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;sobre este proceso en el que colaboraron las madres, lideresas, parteras, docentes y taitas de su comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/nohora-alejandra-quiguantar-mujer-pasto-cientifica-colombia/"><strong>Nohora Alejandra Quiguantar: la mujer pasto que convirtió la búsqueda de justicia para su abuela en una carrera científica</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Romper esa brecha que existe entre los saberes ancestrales y la ciencia occidental es uno de los objetivos de Quiguantar y sus colegas</strong>. Un estudio publicado en&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1462901125001352#sec00">Science Direct</a>&nbsp;demuestra que el “enfoque estructurado y sistemático para comprender el mundo natural”, refiriéndose al método científico tradicional, “parece erosionar la sabiduría y legitimidad del conocimiento indígena”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273830"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18173828/NOHORA-Central-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273830" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigación de la colombiana Nohora Quiguantar documentó conocimientos sobre plantas medicinales y alertó sobre la desaparición de saberes conservados históricamente por abuelas y parteras. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El artículo, por otro lado, resalta las oportunidades de articular las prácticas científicas con los saberes ancestrales, ya que esto conduce a estrategias de conservación más completas y eficaces, además de reconocer y valorar los aportes que han tenido estos pueblos durante siglos de observación y convivencia con la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/rosa-marina-flores-cruz-cientifica-afrozapoteca-investigacion-ambiental-mexico/"><strong>Rosa Marina Flores Cruz: la científica afrozapoteca que sigue el camino del viento en México</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para Yarina Tapuy, científica kichwa de la provincia de Napo, ubicada en la Amazonía ecuatoriana, los conocimientos que le heredaron sus antepasados y las experiencias que vivió en su comunidad, Capirona, han sido esenciales para estudiar insectos.</strong>&nbsp;Por ejemplo, desde que era niña, sabía que la picadura de la hormiga conga era una de las más fuertes o que hay abejas que pican y otras que no tienen aguijón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En el caso de los bichos, hay muchas cosas que ya sabía y después la ciencia me sirvió para entender qué hay detrás. Prácticamente es lo mismo, pero con diferente explicación”, dice a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Tapuy, quien&nbsp;<strong>ha descrito 14 especies nuevas de escarabajos</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273819"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18164350/AVITAT1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273819" /><figcaption class="wp-element-caption">Avita Taricuarima es la primera indígena peruana en formar parte de The Explores Club, una asociación internacional de científicos con más de 100 años de antigüedad. Foto: Patrick Murayari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, más allá de que sus aportes a la ciencia estén publicados en revistas indexadas, su sueño es que la comunidad los pueda usar para su protección. Uno de sus objetivos es crear una fundación en la Amazonía que se enfoque en promover el desarrollo comunitario para&nbsp;<strong>fomentar la participación activa de los pueblos indígenas en las investigaciones</strong>&nbsp;y que no sean tratados solo como objeto de estudio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273831"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18174136/PAOLA-MORENO-1-central.png" alt="" class="wp-image-273831" /><figcaption class="wp-element-caption">Paola Moreno-Roman lleva a las escuelas y comunidades un microscopio de bajo costo hecho de papel y ha impulsado proyectos educativos en escuelas rurales de Perú. Foto: cortesía Paola Moreno-Roman</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La ciencia no solo debe recolectar datos, sino compartirlos”, dice Taricuarima, quien coincide con Tapuy en que la información que se extrae debe regresar a los territorios. Un&nbsp;<a href="https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/aaf300">artículo&nbsp;</a>realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Colorado muestra que&nbsp;<strong>el 87 % de los estudios enfocados en cambio climático han seguido un modelo extractivo</strong>. Esto quiere decir que investigadores ajenos a las comunidades han utilizado los conocimientos de los pueblos indígenas sin su participación en la toma de decisiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/avita-taricuarima-biologa-kukama-amazonia-peruana-conocimiento-cientifico-comunidad/"><strong>Avita Taricuarima: la bióloga kukama de la Amazonía peruana que devuelve el conocimiento científico a su comunidad</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Además,&nbsp;<strong>los resultados no han sido socializados ni utilizados para beneficiar a los lugares de donde se extrajeron los datos</strong>. Este es un aspecto que muchas veces se critica a la ciencia occidental y que estas mujeres buscan cambiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Taricuarima, por ejemplo, se ha enfocado en el estudio de los peces, ya que son la principal fuente de alimento de su pueblo, los kukama, conocidos como gente de río</strong>. La idea de su primer&nbsp;<a href="https://repositorio.iiap.gob.pe/items/da06c031-ac80-4bc3-bb43-f86fbf47215f">artículo</a>&nbsp;como coautora, publicado en la revista Zoonotic Parasite, surgió mientras tomaba una sopa de pescado. En las escamas, recuerda, encontró unos gusanos de color blanco y, tras analizarlos en el laboratorio, descubrió que eran dañinos para la salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la intención de proteger a las comunidades amazónicas, continuó analizando otros parásitos con potencial zoonótico presentes en los peces. “No les digo que dejen de comer, sino que les recomiendo buenas prácticas para alimentarse sin perder riqueza cultural o nuestra identidad”, explica la bióloga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora,&nbsp;<strong>su tesis está enfocada en analizar bacterias de aguas calientes o termófilas para degradar diferentes tipos de microplásticos</strong>, lo cuál ayudaría a proteger sus ríos. “Cada logro, lo comparto con mi comunidad. Al ser la primera en todo esto, ellos aprenden de lo que yo aprendo”, dice Taricuarima.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273801"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18155213/La-boliviana-Marisel-Mamari-es-bioquimica-y-la-primera-mujer-de-su-familia-en-llegar-a-la-Universidad.-Foto_-cortesia-Marisel-Mamari-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273801" /><figcaption class="wp-element-caption">La boliviana Marisel Mamani es bioquímica y la primera mujer de su familia en llegar a la Universidad. Foto: cortesía Marisel Mamani</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Una herramienta contra las amenazas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Además del contacto con la naturaleza,&nbsp;<strong>las amenazas que afectan su territorio también han incentivado a estas mujeres a estudiar ciencias</strong>. “La preocupación que tengo por estos peces, porque hay minería ilegal [que contamina las aguas con mercurio] y pesca, es lo que me ha motivado. Quiero proteger mis recursos y rescatar lo que aún tenemos haciendo llegar mi voz a más lugares”, explica la bióloga kukama sobre sus esfuerzos para conservar lo que aún queda para su “gente del río”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273829"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18173527/central-1.jpg" alt="" class="wp-image-273829" /><figcaption class="wp-element-caption">La historia de Rosa Marina Flores Cruz se cruzó con la expansión de la energía eólica en Oaxaca, cuando comenzaron a instalarse cientos de aerogeneradores y a firmarse contratos de renta de tierras en comunidades del Istmo. Foto: cortesía Rosa Marina Flores Cruz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Rosa Marina Flores Cruz conoce de cerca lo que es enfrentar los impactos negativos de actividades que ponen en riesgo a la “gente de las nubes” o Binnizá, que es el nombre con el que el pueblo zapoteco se reconoce.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de la experta afrozapoteca se relaciona con la expansión de la energía eólica en Oaxaca, sobre todo, en el Istmo de Tehuantepec, que entre 2007 y 2012 vivió el crecimiento más acelerado de la energía eólica en México. Allí se ubica su natal Juchitán que, poco a poco, se fue transformando por los aerogeneradores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273878"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19161057/NOHORAQUIGUANTAR15-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273878" /><figcaption class="wp-element-caption">La colombiana Quiguantar busca demostrar que el conocimiento heredado de su comunidad también podía reclamar su lugar en la ciencia. Foto: cortesía Ricardo Vejarano/Vorágine</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Al final, mi decisión de estudiar Ciencias Ambientales tuvo que ver con todo eso”, dice Flores Cruz. En 2007, salió de su comunidad para cursar esta carrera en Michoacán, en un campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y después una maestría enfocada en conflictos territoriales, capitalismo verde y resistencias comunitarias en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de sus investigaciones,&nbsp;<strong>Flores Cruz también ha analizado los impactos del terremoto de septiembre de 2017 en el Istmo de Tehuantepec.</strong>&nbsp;Su estudio se centra en un proyecto de reconstrucción de cocinas liderado por mujeres, el cual no solo buscó reparar daños físicos, sino reactivar la economía local.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En el caso de Marisel Mamani, su respuesta ha sido contra otra amenaza: el uso desmedido de pesticidas.</strong>&nbsp;Según&nbsp;<a href="https://www.sudamericarural.org/index.php/nuestra-produccion/dialogos/dilogo/224?utm_source=chatgpt.com">datos</a>&nbsp;del Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica, la importación y el uso de plaguicidas en Bolivia se incrementó en un 400 % entre 2005 y 2016.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273804"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18160019/MAMANI-4-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273804" /><figcaption class="wp-element-caption">El objetivo de Mamani es generar controladores naturales de plagas agrícolas, para lo cual trabaja junto a productores cafetaleros de su país. Foto: cortesía Marisel Mamani</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante su maestría en Ciencias Biológicas y Biomédicas,&nbsp;<strong>esta científica aymara logró demostrar que era posible destruir la pared celular de hongos dañinos para el mango y eliminar las larvas de la mosca de la fruta en el suelo sin uso de pesticidas</strong>. Siguiendo su línea de estudio, publicó un&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/15amW3fz70TDT0GQrLsZFK_f0sp8VG_eG/view">artículo</a>&nbsp;sobre la diversidad de Trichoderma en la Amazonía boliviana y su potencial para el&nbsp;<strong>control de enfermedades del café sin utilizar químicos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Mamani, más allá de los hallazgos, lo más importante de estas investigaciones ha sido&nbsp;<strong>la incorporación de los saberes locales en el proceso</strong>. “Ellos me hablan de los rituales y yo los respeto. La ciencia no puede estar separada de la parte ancestral”, dice la científica sobre su trabajo con los productores de café en las Yungas de La Paz, que son quienes aportaron con su conocimiento y, al mismo tiempo, se han beneficiado de sus hallazgos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273832"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18174645/ROSA-MARINA-FLORES-1-central.jpg" alt="" class="wp-image-273832" /><figcaption class="wp-element-caption">Rosa Marina Flores Cruz trabaja entre la investigación ambiental y la defensa del territorio Binniza’ en el Istmo de Tehuantepec, una región donde el viento forma parte central de la vida cotidiana. Foto: cortesía Nisaguie Flores</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Rompiendo estereotipos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo quería ser una Jane Goodall de Perú en la selva amazónica. Era el único ejemplo de científica que tuve por muchísimos años”, dice Paola Moreno-Roman. Esta bióloga quechua se refiere a un problema que también experimentaron sus colegas:&nbsp;<strong>la falta de referentes mujeres indígenas en ciencias ambientales que demostraran que este camino era posible.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el fin de cambiar esta realidad,&nbsp;<strong>Moreno-Roman es parte del proyecto&nbsp;<a href="https://foldscope.com/">Foldscope</a>, ideado por investigadores de la Universidad de Stanford, que consiste en llevar un microscopio de papel sintético a las comunidades</strong>&nbsp;para fomentar el uso de estas herramientas a las cuales ni ella ni otras tantas científicas indígenas tuvieron acceso durante su infancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La educación me ha abierto las puertas y es mi rol contribuir de diferentes formas, no solo con el microscopio, sino también para apoyar a las personas a que puedan usarlo y perseguir los sueños que ellos tengan”, dice la científica que estudió en Yale y en Stanford. Moreno-Roman también usa sus redes sociales, a través del perfil Yachaq Warmi (Mujeres en STEM), para&nbsp;<strong>difundir la ciencia y mostrar el trabajo de otras científicas de toda la región.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273828"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18171549/DURANT1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-273828" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante una década, Avita Taricuarima, indígena kukama kukamiria, trabajó como guía turística en la Amazonía peruana sin olvidar su sueño de niña: ser científica. Foto: Patrick Murayari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado,&nbsp;<strong>Taricuarima espera que su incorporación a la lista The Explorers Club 50, en la que se reconoce a las personas que están aportando a la ciencia, la conservación y la exploración, motive a otras niñas a seguir su ejemplo</strong>. “Este no solo es un paso para mí, sino para las que vienen detrás. Para hacerlas sentir que son escuchadas y valoradas y que podemos hacer muchas cosas”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Quiguantar, Tapuy y Mamani no solo han sido las primeras de sus familias en obtener una licenciatura, sino también de sus comunidades, donde han demostrado que hay otras opciones para las mujeres</strong>. “A nosotras justamente nos han enmarcado en unos roles de reproducción y cuidado. Cuando iba a empezar la carrera, los comentarios eran que era una pérdida de tiempo, que ya tenía edad para casarme o mantener un marido”, cuenta Quiguantar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273846"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19043307/Captura-de-pantalla-2026-06-18-a-las-9.32.18-p.m.png" alt="Perfil Paola Moreno-Román - Perú - Científicas indígenas" class="wp-image-273846" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante el taller de capacitación de Moreno-Roman en Cajamarca, los docentes participan en prácticas de montaje y uso de sus Foldscopes. Foto: cortesía Paola Moreno-Roman</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, es parte del Panel Científico por la Amazonía y ha llevado su mensaje de inclusión y conservación a eventos internacionales como las Conferencias de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP). También publicó junto a otros investigadores un&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/376831275_Evaluacion_Rapida_de_la_Diversidad_Biologica_y_Servicios_Ecosistemicos_de_la_CuencaRegion_Amazonica_CAPITULO_4_Dialogo_de_saberes_y_conocimientos_tradicionales_asociados_a_la_diversidad_biologica">artículo</a>&nbsp;sobre la necesidad de reconocer el rol de los sabedores tradicionales y proteger sus conocimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Flores Cruz ha roto otro estereotipo: el de la científica de bata blanca</strong>. Tras culminar su maestría, decidió tomarse un respiro de la producción de artículos y enfocarse más en el trabajo comunitario y territorial para encontrar otras formas de investigar fuera del espacio académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora está estudiando una licenciatura en Comunicación y forma parte del colectivo Red Futuros Indígenas, que agrupa a mujeres indígenas con formación en ciencia, humanidades, psicología y ciencias biológicas para reflexionar sobre metodologías que se impulsen desde los territorios.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273822"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18165021/Avita-trabajando-3-Foto_-Patrick-Murayari-scaled.jpg" alt="“La ciencia no solo debe recolectar datos, sino compartirlos”, dice Taricuarima. Foto: Patrick Murayari" class="wp-image-273822" /><figcaption class="wp-element-caption">“La ciencia no solo debe recolectar datos, sino compartirlos”, dice Taricuarima. Foto: Patrick Murayari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El camino recorrido por estas investigadoras demuestra que la ciencia no se limita a las paredes de un laboratorio ni se valida únicamente con una publicación indexada</strong>. Al proteger los ríos, conservar la selva y defender sus recursos, están inspirando a las próximas generaciones de niñas indígenas a entender que sus entornos y las enseñanzas de sus abuelas también son parte de la ciencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sus historias están transformando el panorama de la investigación en América Latina</strong>, dejando claro que el rigor académico y la identidad cultural no son caminos excluyentes. Como dice Mamani: “Hacer ciencia no es olvidar tus raíces”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Ilustración de portada: </strong>Juan Pablo Dellacha</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/isabel-alarcon/">Isabel Alarcón</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/" id="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130822</guid>
        <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/Mongabay_cientificasindigenas_v4_web-1800x1012-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Seis científicas indígenas llevan el conocimiento ancestral a la academia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Elecciones en Colombia: dos modelos ambientales se enfrentan en la segunda vuelta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/elecciones-en-colombia-dos-modelos-ambientales-se-enfrentan-en-la-segunda-vuelta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este domingo, Colombia decidirá quién será su próximo presidente: el candidato de la izquierda oficialista,&nbsp;Iván Cepeda, del Pacto Histórico; o el opositor de ultraderecha Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria.&nbsp;Ambos han ampliado recientemente las propuestas ambientales en sus planes de gobierno, las cuales se enfrentan principalmente en la protección y el aprovechamiento [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella buscarán este domingo ganar la Presidencia de Colombia.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam revisó los nuevos planes de gobierno, presentados apenas días antes de la segunda vuelta, y consultó a especialistas y a quienes asesoran a los candidatos para contrastar las dos visiones ambientales.</em></li>



<li><em>Si bien ambos coinciden en diagnósticos y realidades como la deforestación, minería ilegal y violencia contra defensores del territorio, proponen respuestas diferentes.</em></li>



<li><em>La política energética y la adaptación climática son temas en los que ambos aspirantes tienen mayores diferencias en sus propuestas.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Este domingo, Colombia decidirá quién será su próximo presidente: el candidato de la izquierda oficialista,&nbsp;<strong>Iván Cepeda, del Pacto Histórico; o el opositor de ultraderecha Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria.</strong>&nbsp;Ambos han ampliado recientemente las propuestas ambientales en sus planes de gobierno, las cuales se enfrentan principalmente en la protección y el aprovechamiento de los recursos naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de la primera vuelta, cuando&nbsp;<a href="https://resultados.registraduria.gov.co/resultados/0/00" target="_blank" rel="noreferrer noopener">De la Espriella ganó con un porcentaje del 43.74 % frente al 40.90 % de Cepeda,</a>&nbsp;los candidatos emitieron nuevos documentos como parte de sus planes de gobierno, en los que profundizan las propuestas en temas como&nbsp;<strong>deforestación, minería ilegal, combustibles fósiles y adaptación climática.</strong>&nbsp;También, en<strong>&nbsp;la situación de personas defensoras del territorio y derechos humanos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña de Cepeda y su candidata vicepresidencial, Aida Quilcué, publicó recientemente el documento<a href="https://www.presidenteivancepeda.com/plan-de-gobierno" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;“Tres Revoluciones para hacer de Colombia una potencia mundial de la vida”</a>, donde detalla más a fondo con respecto a su plan anterior las medidas para una agenda ambiental centrada en&nbsp;<strong>justicia climática y atención a las causas estructurales de los conflictos socioambientales.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, De la Espriella, junto con José Manuel Restrepo como candidato vicepresidencial, emitió la&nbsp;<a href="https://defensoresdelapatria.com/wp-content/uploads/2026/06/ABC-DEL-MILAGRO-AMBIENTAL-1.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">agenda ABC (Agua. Biodiversidad. Comunidades)</a>, en la que plantea la&nbsp;<strong>bioeconomía y la protección ambiental como un asunto que se vincula con la productividad económica, la seguridad y la inversión.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;analizó estos planes de gobierno junto a expertos y consultó a quienes asesoran a los candidatos para contrastar las dos visiones ambientales que si bien coinciden en algunos temas prioritarios difieren en iniciativa y estrategia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/elecciones-colombia-candidatos-presidente-agenda-ambiental/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Elecciones en Colombia: los principales candidatos relegan la agenda ambiental con propuestas incompletas</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273785"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/18094637/elecciones-en-colombia-propuestas-ambientales-cepeda-de-la-espriella-2.png" alt="Urnas y mesas electorales en Colombia" class="wp-image-273785" /><figcaption class="wp-element-caption">Abelardo De la Espriella ganó la primera vuelta en Colombia con más del 43 % de los votos. Este domingo enfrenta a Iván Cepeda en segunda vuelta. Foto: Registraduría Nacional del Estado Civil</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Defensores del territorio, entre estrategias de seguridad y de derechos humanos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ambas campañas reconocen la crisis de violencia que enfrentan las personas defensoras del territorio y de derechos humanos</strong>, pero sus propuestas plantean diagnósticos y caminos diferentes para enfrentar un problema que afecta a Colombia desde hace décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como parte de una “revolución ética”, la campaña de Cepeda propone mantener la iniciativa de Acuerdos de Paz, diálogo social y medidas de protección a comunidades y personas defensoras. También plantea la creación de la&nbsp;<strong>“Red Nacional de Defensoras y Defensores de la Vida» y un fondo para su sostenibilidad,</strong>&nbsp;con el objetivo de garantizar condiciones dignas para el ejercicio de su labor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las comunidades indígenas jugarán un papel activo y protagónico en la política de paz del gobierno», afirma en documento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los programas de bienestar social también incluye una&nbsp;<strong>remuneración económica para al menos 5000 líderes sociales en regiones de alto riesgo</strong>, buscando garantizar “condiciones materiales de dignidad y estabilidad para quienes dedican su vida a la defensa de las comunidades”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, la campaña de De la Espriella aborda la violencia ambiental como un enfoque de seguridad y, ante la ausencia del Estado, plantea la&nbsp;<strong>recuperación del control territorial frente a los grupos armados mediante un control “militar-policial” en zonas críticas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La bióloga marina Sandra Bessudo, fundadora de la Fundación Malpelo y Otros Ecosistemas Marinos y asesora ambiental de la campaña de De la Espriella, aseguró a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que la protección de líderes ambientales, sociales y comunitarios debe acompañarse del&nbsp;<strong>fortalecimiento en justicia, inteligencia y la fuerza pública.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“La mejor política para proteger a los líderes ambientales es derrotar a las organizaciones criminales que hoy están detrás de la deforestación, la minería ilegal, el narcotráfico y buena parte de la violencia que golpea a la Amazonía, el Cauca y otras regiones del país”, dijo la ambientalista en diálogo con este medio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un dato: ninguna de las campañas menciona entre sus propuestas mejorar la implementación del Acuerdo de Escazú</strong>, el gran tratado regional sobre información, participación y justicia ambiental de Latinoamérica que enfrenta grandes retos para lograr la protección de personas defensoras del territorio en Colombia, que en&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/violencia-contra-defensores-colombia-derechos-humanos-2025-informe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">2025 tuvo el año más violento para este sector desde la asunción de Gustavo Petro.</a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262021"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/26000731/defensores-colombia-asesinatos-derechos-humanos-informe-3.jpg" alt="Integrantes de la comunidad de Maloka Los Yaguas en Leticia, Colombia" class="wp-image-262021" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades y líderes indígenas se enfrentan constantemente con las dinámicas de grupos armados en Colombia, lo que aumenta los riesgos de violencia contra este grupo. Foto: Defensoría del Pueblo y la Naturaleza</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Laura Restrepo, de la organización Climate Action Network Latin America (CANLA), advierte varios vacíos en ambas propuestas sobre cómo abordar la protección de líderes ambientales frente a la realidad del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hace falta un abordaje integral de las rutas para defender derechos de los y las defensoras del ambiente y los derechos humanos, entre otros”, dijo la oficial de incidencia de la organización internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Natalia Escobar, coordinadora de justicia ambiental de la organización DeJusticia, hace falta una mayor perspectiva de derechos humanos en el plan presentado por De la Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Es necesario&nbsp;el reconocimiento de la relación de ambiente y derechos humanos y que las comunidades no sean vistas como beneficiarias de programas,</strong>&nbsp;sino también sus propuestas de conservación que hoy día también son las que han mantenido y han sostenido el bosque”, afirmó.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/colombia-en-temas-ambientales-y-defensores-seguimos-siendo-pais-que-se-queda-retorica-entrevista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“En Colombia, en temas ambientales y de defensores seguimos siendo un país que se queda mucho en la retórica” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Fórmulas repetidas contra la deforestación</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las candidaturas que buscan la Presidencia de Colombia identifican varios motores de la deforestación en las<strong>&nbsp;economías ilegales y el crecimiento desordenado de actividades, como la expansión ganadera, el acaparamiento de tierra y de la frontera agropecuaria, así como en débil presencia del Estado en zonas críticas,</strong>&nbsp;pero nuevamente difieren en las alternativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De la Espriella plantea la&nbsp;<strong>persecución penal a financiadores y promotores de la deforestación,</strong>&nbsp;un sistema de alerta con monitoreo satelital y contención de la frontera agrícola en ecosistemas estratégicos. Pero, además, pone el foco en una visión económica y propone el impulso de la bioeconomía para “<strong>transformar conocimiento, recursos biológicos y capital natural en nuevos mercados</strong>, cadenas productivas y ventajas competitivas para el país”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La campaña plantea que&nbsp;<strong>la deforestación no se enfrenta solo con fuerza pública</strong>. Se propone avanzar en titulación y catastro multipropósito, fortalecer sistemas agroforestales, productos no maderables del bosque, turismo de naturaleza, pagos por servicios ecosistémicos, restauración remunerada y cadenas productivas legales”, explicó Bessudo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263263"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/06065325/deforestacion-en-colombia-2024-amazonia-bosques-8.jpeg" alt="Área deforestada en la Amazonía colombiana" class="wp-image-263263" /><figcaption class="wp-element-caption">En la Amazonía se identificó como causa directa de deforestación la praderización, relacionada con el acaparamiento de tierras. Foto: cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La experta que asesora al candidato de ultraderecha agrega que en regiones como la Amazonía y Parques Nacionales se buscará crear alternativas económicas para&nbsp;<strong>que “conservar sea más rentable que deforestar”,</strong>&nbsp;así como medidas que incluyen fortalecer los pagos por servicios ambientales, créditos de biodiversidad, bonos verdes, canjes de deuda por naturaleza y esquemas de financiamiento climático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, Cepeda propone como parte de la “revolución ambiental” y agraria impulsar medidas como una nueva&nbsp;<strong>Ley de Ordenamiento Territorial</strong>&nbsp;construida con las comunidades y territorios, teniendo como principios el respeto por el agua, la biodiversidad y la diversidad cultural de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Promoveremos estatutos especiales para regiones estratégicas como la Amazonía y el Pacífico, orientados a consolidar modelos de desarrollo sustentados en la protección ambiental, la soberanía territorial y las economías regenerativas”, sostiene la campaña que también busca cumplir con la meta de cero deforestación 2030.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este tema, Escobar considera que&nbsp;<strong>ambos planes retoman fórmulas pasadas para frenar la deforestación.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Cepeda, la especialista detecta dos elementos que dan continuidad a la política del actual presidente Gustavo Petro:&nbsp;<strong>un modelo de inteligencia militar y los pactos territoriales con comunidades,</strong>&nbsp;una estrategia que le ha permitido a la actual administración reducir la deforestación durante el primer tramo de gobierno, señala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No hay mucha profundización desde su plan de gobierno en el tema de forestación, pero deja claro que busca avanzar alrededor de una estrategia de inteligencia y de seguimiento de grandes capitales alrededor de la deforestación, que da como resultados, por ejemplo, las capturas de [supuestos deforestadores] de la semana pasada en el Meta”, aseguró la especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la propuesta de De la Espriella,&nbsp;<strong>la experta ve una estrategia similar a la del expresidente Iván Duque, que aborda la deforestación como un problema únicamente de economías criminales.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Está retomando la estrategia de comando y control, militarización de parques nacionales, una tesis que planteó Iván Duque en el pasado cuando implementó el modelo de Operación Artemisa”, sostuvo Escobar y agregó que es una visión incompleta del fenómeno. “La investigación que hemos realizado alrededor de&nbsp;<strong>la deforestación y ganadería da cuenta efectivamente de un rol sobre el vínculo con economías ilegales, pero también una participación directa de la economía formal y lícita</strong>&nbsp;dentro del proceso”, explicó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Felipe Roa-Clavijo, ecólogo y profesor en la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, señaló que si bien los nuevos planes de gobierno dan mayor importancia a los temas ambientales no se plantean de forma integral reconociendo sus complejidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo fácil de comunicar y gana votos es decir ‘combate a la ilegalidad’, pero la complejidad y&nbsp;<strong>lo que está debajo de la punta del iceberg es la comida, la expansión de la frontera agrícola, la expansión de la ganadería y el acaparamiento de tierras</strong>. El reconocimiento de esa complejidad es lo que no estamos viendo en ninguno de los programas”, dijo el especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con el plan del candidato de la izquierda, se busca&nbsp;<strong>transformar los núcleos activos de pérdida de bosque en territorios de restauración y bioeconomía comunitaria,</strong>&nbsp;a través de figuras como las concesiones forestales campesinas y otros mecanismos de ordenamiento territorial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Esta estrategia tendrá especial prioridad en regiones como la Amazonía, el Bajo Cauca, el Catatumbo y el sur de Bolívar</strong>”, detalla el documento.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_253068"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/07/22154115/fragua-churumbelos-colombia-portada.jpg" alt="" class="wp-image-253068" /><figcaption class="wp-element-caption">Draga de minería ilegal en el río Caquetá. Foto: Juan Carlos Contreras</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">También se busca implementar y articular la figura de las Entidades Territoriales Indígenas (ETI), así como sus sistemas propios y jurisdicciones en salud, educación, ambiente, justicia e infraestructura desde los gobiernos propios. “Esta apuesta implica superar las limitaciones que han impedido su materialización y avanzar hacia una administración integral del territorio desde el principio del reconocimiento de los gobiernos indígenas”, subraya la plataforma.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;buscó en repetidas ocasiones a la exministra y coordinadora de Ambiente de la campaña de Iván Cepeda, Susana Muhamad, para ahondar en las propuestas ambientales clave del candidato, pero hasta la publicación de esta nota no se tuvo respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/deforestacion-colombia-2024-parques-conflicto-armado/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Colombia: los grupos armados son los grandes ausentes en el reporte oficial de deforestación</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263411"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08050402/congreso-colombia-proyectos-ambientales-5-scaled.jpg" alt="Maquinaria para minería ilegal de oro" class="wp-image-263411" /><figcaption class="wp-element-caption">El avance de la minería ilegal en ecosistemas clave como la Amazonía es uno de los ejes de la agenda ambiental en Colombia. Foto: Policía Nacional de Colombia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Leyes contra la minería ilegal</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto De la Espriella como Cepeda coinciden en la amenaza socioambiental que representa la minería ilegal, especialmente por su vinculación al mercado internacional de oro y el control que grupos armados tienen sobre esta actividad en los territorios. Proponen diferentes respuestas, como&nbsp;<strong>cambios en la ley para enfrentar el fenómeno.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña de De la Espriella plantea una&nbsp;<strong>Ley contra la Extracción Ilícita de Minerales</strong>&nbsp;que diferencia la “minería criminal, minería informal, minería de subsistencia, minería ancestral y pequeña minería en proceso de formalización”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este proceso plantea distintos plazos para la conversión de quienes se dedican a esta actividad: después de 18 meses, quien no haya iniciado el trámite será considerado “operador de extracción ilícita”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Reformaremos el canon superficiario para castigar los títulos especulativos», dice el programa. Además, plantea crear varios órganos y estrategias específicos en el Estado:&nbsp;<strong>Planes Mineros Unificados a nivel departamental y municipal;</strong>&nbsp;y «un Área Especial de Control Territorial contra la Extracción Ilícita, donde el Ejército y la Policía tendrán un rol protagónico y permanente en las zonas críticas (Bajo Cauca y La Mojana, Chocó biogeográfico y Cauca-Nariño)”, detalla la propuesta de Defensores de la Patria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre los proyectos de minería legal, Bessudo asegura que deberán contener&nbsp;<strong>“estrictas medidas de corrección, mitigación, compensación y restauración”</strong>&nbsp;por parte de los responsables. “En relación con las autoridades de otros países para atender economías ilegales, se promoverá una cooperación y monitoreo real Estado a Estado y con las autoridades de los países limítrofes, así como esquemas de cooperación con países más desarrollados en temas tecnológicos y control de economías ilegales y deforestación”, agregó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien el ABC de la campaña de De la Espriella sostiene que se deberán cumplir estándares ambientales y sociales rigurosos, esto contrasta con los&nbsp;<strong>pronunciamientos que ha realizado el candidato sobre mecanismos como la consulta previa, libre e informada a comunidades,</strong>&nbsp;al cual ha calificado como ineficaz para el desarrollo de proyectos en los territorios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, Cepeda propone crear una nueva&nbsp;<strong>Ley Minera que “ordene socioambientalmente la actividad”,</strong>&nbsp;con la participación ciudadana y mayor participación del Estado para recuperar su control en el sector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Trabajaremos por el retorno del Estado al ciclo minero, buscando su participación directa en la producción, transformación y comercialización, así como en la industrialización del sector. Esto permitirá fortalecer economías locales, reducir la informalidad mediante alianzas con las comunidades mineras y avanzar en la superación del modelo extractivo”, señala la propuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Andrés Camacho Morales, exministro de Minas y Energía en el gobierno de Petro y parte del comité programático de Cepeda, afirmó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que la campaña del candidato&nbsp;<strong>plantea fortalecer un monitoreo de elementos estratégicos contra la actividad ilegal en el país.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Camacho considera que Cepeda asume avanzar con el legado de Petro en algunas cuestiones: un monitoreo sobre los minerales estratégicos, mecanismos para la trazabilidad, principalmente en el oro, donde el aumento de los precios ha tenido impactos también por la minería ilegal. «<strong>Ahí la tecnología será clave y se requiere una mayor presencia institucional del Ministerio de Minas y Energía y de la Agencia Nacional de Minería</strong>”, reconoció Camacho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Afirmó, además, que la propuesta de fondo también es un nuevo modelo minero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nuestro candidato ha señalado la necesidad de&nbsp;<strong>una nueva ley minera que permita resolver problemas del pasado, de informalidad e ilegalidad</strong>&nbsp;pero también garantizar un ejercicio soberano y responsable de la minería”, afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/colombia-amazonia-mineria-ilegal-rios-imagenes/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Imágenes satelitales revelan la devastación de la minería ilegal en los ríos de la Amazonía colombiana</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fany Kuiru Castro, líder del pueblo uitoto e integrante de la&nbsp;<strong>Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA),</strong>&nbsp;sostiene hay una preocupación de los pueblos indígenas ante varias de las propuestas que abordan economías ilícitas en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos proponiendo la recuperación, la restauración y la regeneración del 80 % de la Amazonía porque según los estudios la degradación ya ha avanzado”, sostuvo la dirigente durante un&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/live/Hw6GSxpJWyo" target="_blank" rel="noreferrer noopener">seminario organizado por el Grupo de Financiamiento Climático de Latinoamérica y el Caribe (GFLAC).</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>También cuestionó los planteamientos que sólo se centran en el aspecto de la seguridad.</strong>&nbsp;“El Gobierno y los Estados han creído que hacer presencia en los territorios más alejados es militarizar. Estamos repitiendo la misma historia y agravando la situación de derechos humanos. Se requieren políticas públicas claras, de frontera y que por fin hablemos de temas regionales y globales”, sostuvo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/ecopetrol-colombia-emisiones-contaminantes-estudio/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Colombia: estudio afirma que emisiones contaminantes persisten en instalaciones de Ecopetrol en Magdalena Medio, pese a compromisos ambientales</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273743"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/16201812/desertificacion-sequia-dia-mundial-centroamerica-amazonia-chaco-1.jpg" alt="Día Mundial de Acción contra la Desertificación y la Sequía: una crisis silenciosa avanza desde Centroamérica hasta la Amazonía y el Chaco sudamericano" class="wp-image-273743" /><figcaption class="wp-element-caption">Una sección seca del río Amazonas, en Santa Sofía, en las afueras de Leticia. Colombia, el 20 de octubre del 2024. Foto: AP/Iván Valencia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Extremos energéticos en campaña más allá del fracking</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La política energética es quizás el tema donde los candidatos presidenciales tienen mayores diferencias en sus propuestas de gobierno.</strong>&nbsp;Por un lado, Cepeda se ubica en una posición que busca la descarbonización acelerada, prioriza la salida de los combustibles fósiles y la expansión de las energías renovables. En cambio, De la Espriella se mantiene en la explotación de los hidrocarburos por sus beneficios fiscales y económicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña de De la Espriella argumenta que la transición energética debe ser ordenada y no un “salto al vacío». Si bien señala que habrá un impulso a la energía solar, eólica e hídrica,<strong>&nbsp;el candidato ha dado mayor prioridad a la extracción de combustibles fósiles</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso ha propuesto&nbsp;<strong>la explotación del fracking «con responsabilidad ambiental».</strong>&nbsp;Su campaña sostiene que mediante “pilotos regulados, evaluados con la mejor ciencia disponible y veeduría independiente” se buscará decidir con evidencia científica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263408"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08050333/congreso-colombia-proyectos-ambientales-2.jpg" alt="" class="wp-image-263408" /><figcaption class="wp-element-caption">Un proyecto de ley que buscaba prohibir el fracking en Colombia. Foto: cortesía Alianza Colombia libre de Fracking</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La campaña no propone desarrollar fracking en Parques Nacionales ni en ecosistemas estratégicos, páramos, humedales Ramsar, zonas de recarga hídrica, acuíferos estratégicos”, aseguró Bessudo, asesora de la campaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con la especialista, el uso de fracking se tiene pensado en lugares donde “no existan determinantes ambientales que la hagan inviable». «Todas las decisiones respecto al impulso del fracking se toman con rigor científico, legal y social”, argumentó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la campaña omite<a href="https://opsur.org.ar/wp-content/uploads/2024/11/COMPENDIO_-OPSur.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;información y evidencia sobre los impactos de esta actividad en las fuentes de agua, el ambiente y la salud de las personas expuestas a sus efectos.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado,&nbsp;<strong>Cepeda se ha pronunciado abiertamente contra esta técnica de explotación del gas y petróleo</strong>&nbsp;en el subsuelo argumentado que bajo esta lógica se han perdido ecosistemas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El candidato, que propone avanzar hacia una transición “democrática y participativa”, plantea acelerar el cambio de la matriz energética del país para alcanzar al menos 10 gigavatios de energías renovables no convencionales mediante el&nbsp;<strong>desarrollo de fuentes más limpias como la solar y la eólica</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, Cepeda propone que&nbsp;<strong>Ecopetrol, la mayor empresa petrolera de Colombia, no sea privatizada.</strong>&nbsp;“La defenderemos como patrimonio público y eje de la transición energética, consolidándose como una empresa multienergética que fortalece su base en hidrocarburos mientras avanza en energías limpias como la solar y la eólica”, sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como asesor de la campaña, Camacho destacó la propuesta de&nbsp;<strong>verificación y reorientación en el sistema de regalías sobre combustibles fósiles y minerales estratégicos</strong>&nbsp;para que la riqueza ayude a combatir desigualdades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Iván Cepeda ha propuesto nuevos mecanismos participativos para que junto con las comunidades se defina el uso y se verifique cómo se van utilizando esos recursos de la extracción», afirmó. Además, planteó que esos recursos sean destinados también al apalancamiento financiero para que las regiones y los territorios puedan avanzar en la transición energética.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Promesas de adaptación, ante la crisis climática</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las dos candidaturas también reconocen que los efectos de la crisis climática ya se viven con&nbsp;<strong>sequías, inundaciones, aumento del nivel del mar y fenómenos extremos,</strong>&nbsp;pero difieren en las propuestas para adaptarse a la nueva realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda propone una reforma a la<strong>&nbsp;ley de servicios públicos</strong>&nbsp;que incorpore mecanismos de adaptación y mitigación climática, enfocada en la protección de las cuencas hídricas, la restauración ecológica y nuevas fuentes sostenibles de abastecimiento de agua en regiones especialmente vulnerables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nuestro propósito será avanzar hacia una verdadera convergencia entre el Sistema Nacional Ambiental, las políticas de cambio climático y los sistemas de gestión del riesgo», dice la plataforma de la izquierda. La principal estrategia de prevención de la crisis climática, dice, se basa en la protección de los ecosistemas, el fortalecimiento de los territorios y el cuidado del agua.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273019"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27065556/ecopetrol-colombia-emisiones-estudio-6.jpg" alt="Barril de Ecopetrol en instalaciones petroleras" class="wp-image-273019" /><figcaption class="wp-element-caption">Cepeda plantea no privatizar la petrolera colombiana Ecopetrol. Foto: cortesía Earthworks-EIA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, De la Espriella se enfoca en mecanismos para generar financiamiento y recursos que permitan movilizar inversión, aumentar competitividad y “<strong>convertir el capital natural en una fuente sostenible de crecimiento económico”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Roa-Clavijo señala que el programa de De la Espriella tiene acciones más claras que el de Cepeda en cuanto a medidas de adaptación, sin embargo considera que&nbsp;<strong>ambas son muy ambiguas para los efectos que ya se viven en Colombia por la crisis climática.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“La adaptación no se puede quedar solamente dentro de un eje ambiental, tiene que estar transversal en la salud, en la economía, en la productividad, en el turismo. Vemos que está mencionado, como un saludo a la bandera por mencionar el tema, pero no se desarrolla de manera mucho más específica”, señaló el académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También advierte que&nbsp;<strong>quien gane deberá inmediatamente trabajar en la entrada del fenómeno de&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/2026-traera-mas-incendios-eventos-extremos-cambio-climatico-el-nino/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El Niño</a></strong>&nbsp;para lo que resta de 2026 y el primer semestre de 2027.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Ambientalmente, quien llegue a la Presidencia va a tener que mostrar su capacidad para gestionar los desafíos que esto va a tener. Tendrá que activar rutas de reacción rápida, una línea de prevención, un enfoque que el país por muchas décadas no ha tenido.&nbsp;<strong>La pregunta es cómo van a hacer una propuesta de largo plazo de prevención y no solamente de atención a la emergencia</strong>”, advirtió Roa-Clavijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>* Imagen principal:</strong> Iván Cepeda y Abelardo De la Espriella buscarán ganar la Presidencia de Colombia este 21 de junio. <strong>Fotos:</strong> Facebook Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/elecciones-colombia-propuestas-ambientales-cepeda-de-la-espriella/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130615</guid>
        <pubDate>Fri, 19 Jun 2026 20:47:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Elecciones en Colombia: dos modelos ambientales se enfrentan en la segunda vuelta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/la-tenacidad-del-agua-comunidades-indigenas-campesinos-y-afrodescendientes-del-darien-llevan-sus-vidas-acuaticas-al-museo-nacional-de-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Jhoana Garrido, una mujer indígena de Arquía, un&nbsp;resguardo del pueblo guna en el Darién chocoano, en Colombia, tenía 14 años el día en que descubrió el poder del agua. Desde niña había escuchado a las mujeres mayores y a los sabios hablar del agua como una madre, como lo primero y lo primordial en la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>A mediados de mayo de 2026, distintos pueblos del municipio de Unguía, en el Darién colombiano, viajaron a Bogotá para inaugurar &#8220;Caminos de agua&#8221;, una exposición sobre su arte e historia en el Museo Nacional.  </em></li>



<li><em>Esta muestra reúne obras que cuentan las vidas acuáticas y relaciones anfibias de los pueblos embera dóbida, embera eyábida y guna, comunidades cimarronas y colonos que habitan el Darién desde hace siglos.</em></li>



<li><em>Al mismo tiempo, la exposición muestra cómo la arqueología comunitaria navega los raudales del conflicto armado y los actos de resistencia para contar la historia de quienes viven en el golfo de Urabá y el delta del río Atrato.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam acompañó a las comunidades en su viaje hasta la ciudad de Bogotá y dialogó sobre la historia que atraviesa sus conexiones con el agua.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Jhoana Garrido, una mujer indígena de Arquía, un&nbsp;<strong>resguardo del pueblo guna en el Darién chocoano</strong>, en Colombia, tenía 14 años el día en que descubrió el poder del agua. Desde niña había escuchado a las mujeres mayores y a los sabios hablar del agua como una madre, como lo primero y lo primordial en la vida de las personas y los demás seres. Había interiorizado ese credo y lo entendía en un nivel básico: el agua era su bebida favorita por encima de los jugos o las gaseosas; amaba la lluvia —el sonido de las gotas golpeando el dosel; la forma en que refrescaba su cuerpo y la respiración de la selva—, y desde que tenía recuerdo nadaba en el río como si fuera un bocachico, su comida preferida. Pero el agua era un mero milagro físico, por ponerlo de alguna manera. Algo para sentir, beber, surcar. Al menos hasta ese día en que se enfrentó por primera vez al mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una mañana de 2010, la familia Garrido navegó la ciénaga de Unguía, el delta del&nbsp;<strong>río Atrato y las aguas del golfo de Urabá</strong>&nbsp;hasta llegar a Titumate, un poblado de playas ceniza enmarcadas por palmeras, selva y mangle. Mientras sus padres y hermanos disfrutaban del lugar, Jhoana Garrido dudaba si meterse al mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">Llega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca lo había hecho, a pesar de su habilidad para nadar en el río. La detenía el miedo. Desconfiaba de las olas y la magnitud del mar. El agua iba y venía con una fuerza capaz de tumbarla y raptarla. A veces lo imaginaba: cuando por fin se decidía a ingresar, una ola la agarraba desprevenida y se la llevaba mar adentro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese día, había algo adicional: Garrido llevaba un tiempo deprimida. Se sentía mal todo el tiempo, sin razón alguna. No era la persona que solía ser y no entendía qué le estaba ocurriendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la playa, dudó un tiempo y, finalmente,&nbsp;<strong>se lanzó al mar.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273667"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143346/DSC9637-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273667" /><figcaption class="wp-element-caption">Para las comunidades indígenas del Darién, el agua es la madre. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio fue instantáneo. Apenas sintió el agua salada, el miedo dejó de importarle. Si una ola se la llevaba, no sería el fin. Sumergida, abrazada por la sal, la tristeza desapareció. Se sentía bien. El contacto con las aguas del golfo había borrado la depresión que cargaba hacía días. Era magia. El agua no solo sostenía la vida de todos los seres, también los transformaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Me sentí diferente”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;una mañana lluviosa de mayo, en el muelle de Unguía. “A partir de ese momento comencé a ver el agua de una manera distinta”, añadió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, con 30 años, aguarda la salida de una lancha junto a un grupo de&nbsp;<strong>indígenas guna, embera dóbida, embera eyábida, afrodescendientes y campesinos</strong>&nbsp;del Darién colombiano. La mayoría charla y se toma fotos mientras una llovizna teje puntadas en la superficie del río. El grupo se dispone a viajar a Bogotá para inaugurar Caminos de agua, una exposición construida de manera colectiva por más de veinte comunidades de la región con el apoyo del Museo Nacional, el&nbsp;Museo Afro y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jhoana Garrido participó cosiendo relatos sobre el agua en una serie de molas, un arte textil del pueblo guna en el que se superponen y cortan recuadros de tela de diferentes colores para crear complejos patrones geométricos y figurativos. Algunas molas incluyen símbolos de protección, explica señalando una estampa de fondo negro con figuras rosa, amarillo, verde, azul, magenta y rojo en su torso. Es una mola para tener un buen viaje, dice. Hay otras para el trabajo, para caminar por la selva, para protegerse del jaguar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las decenas de obras sobre el agua que integran la exposición fueron elegidas por&nbsp; el&nbsp;<strong>Comité Cultural del Darién</strong>, una organización de la sociedad civil que surgió a partir de la creación del Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Fue la excavación de esta ciudad perdida, una de las más importantes en la conquista de América, la que permitió crear y llevar la exposición a Bogotá y reunir a las comunidades afro, campesinas e indígenas embera y guna para navegar el territorio, mostrar sus culturas, narrar la historia desde su punto de vista y revivir cómo han resistido a la violencia que los golpea desde hace siglos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273680"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144351/DSC9418-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273680" /><figcaption class="wp-element-caption">Molas: arte textil del pueblo guna. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La ciudad perdida</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para entender el Comité Cultural del Darién hay que retroceder más de 1000 años, dice Carolina Quintero, líder del área de Museología y una de las personas que impulsó la llegada de<strong>&nbsp;Caminos de agua al Museo Nacional en Bogotá.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quintero lleva más de una década viajando de manera regular al Darién. Visitó la zona por primera en 2015, cuando estudiaba Historia en la Universidad Nacional de Colombia, y se enamoró de las personas, el calor, la humedad y la vida acuática de las ciénagas, que le recordaba su infancia en Leticia (su padre fue uno de los primeros gobernadores del departamento de Amazonas). En 2016, se unió oficialmente a un proyecto interdisciplinario, iniciado por el ICANH tres años antes, cuyo propósito era delimitar y excavar&nbsp;<strong>Santa María la Antigua del Darién,</strong>&nbsp;la primera ciudad española fundada en América continental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de la llegada de los europeos, el pueblo indígena cueva ocupaba la zona del Darién, cuenta Quintero una noche de mayo en las costas del golfo de Urabá. Se cree que vivieron en el istmo entre el siglo XI y el XVI y que desaparecieron poco tiempo después de la llegada de los españoles debido a epidemias, matanzas y los demás culpables de siempre. Según los cronistas de la época, hablaban cueva, una lengua perdida de familia desconocida, y ocupaban un pueblo llamado Darién, a las orillas del río del mismo nombre.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273682"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144401/DSC9507-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273682" /><figcaption class="wp-element-caption">Selva del Darién colombiano. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los primeros conquistadores llegaron a esa zona en busca de esclavos en 1504. Pocos años después, tras establecer y abandonar un fuerte ante la resistencia indígena, embarcaciones españolas atravesaron la bahía y se dirigieron al poblado de Darién. Cémaco, el cacique, los esperaba con quinientos indígenas listos para combatir. Al verse ampliamente superados en número, los españoles se lanzaron a rezar y prometieron dedicar una futura población a la Virgen de la Antigua, la imagen de&nbsp;<strong>María en la Catedral de Sevilla</strong>&nbsp;a la que solían encomendarse los marinos antes de zarpar hacia el Nuevo Mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Milagrosamente, dijo Quintero entornando los ojos, los españoles derrotaron a Cémaco y, en diciembre de 1510,&nbsp;<strong>fundaron Santa María de la Antigua del Darién,</strong>&nbsp;la primera ciudad en regla de la América continental. Por sus méritos en el combate, el conquistador Vasco Núñez de Balboa fue elegido alcalde y, más tarde, gobernador de la nueva provincia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la ciudad, Balboa expandió el dominio español del istmo, saqueando poblaciones indígenas, negociando alianzas con caciques afines y asesinando a manera de ejemplo a rebeldes e incautos para mantener el control de la población. Gracias a una alianza, en 1513 atravesó el istmo y se convirtió en el primer europeo en “tomar posesión” del océano Pacífico en nombre de la corona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al otro lado del mundo, el rey no tardó en enterarse de la designación y las hazañas de Balboa. Para retomar el control, envió en 1514 a&nbsp;<strong>Pedro Arias Dávila, mejor conocido como Pedrarias,</strong>&nbsp;un sangriento militar castellano que cada año dormía en un ataúd para conmemorar el día que había “regresado a la vida” tras un episodio de catalepsia. Pedrarias navegó el Atlántico con veinte barcos y 2000 personas, la mayor flota española hasta ese punto, para asumir como nuevo gobernador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273679"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144348/DSC9370-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273679" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua» en el Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Al ver la flota, Balboa recibió a Pedrarias con un banquete. El castellano, quien al parecer envidiaba sus logros, retribuyó la atención encerrándolo, quitándole las propiedades y asumiendo su puesto. Como nuevo gobernador, Pedrarias rompió las alianzas con los pueblos indígenas y multiplicó las redadas en busca de oro, masacrando a la mayoría de los habitantes de cada poblado y tomando como esclavos a los sobrevivientes. Con el tiempo, su crueldad le granjeó el apodo de la “Ira de Dios” casi medio siglo antes de las acciones de Lope de Aguirre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Balboa fue decapitado, por orden de Pedrarias, el 15 enero de 1519. No mucho después, Pedrarias, satisfecho con la muerte de su rival, dejó la ciudad y se dirigió hacia el norte, donde fundó Panamá. El centro del poder se movió con él y la primera ciudad del Reino de Tierra Firme se fue desalojando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1524, apenas catorce años después de su fundación,&nbsp;<strong>grupos indígenas asaltaron y quemaron Santa María de la Antigua del Darién.</strong>&nbsp;Con el paso de los siglos, la selva la cubrió, continúa Quintero, y su historia, en gran medida, se olvidó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las olas arrastraban el sonido del viento en el golfo de Urabá. Quintero respiró profundo y observó el mar. Aquí es cuando surge el Comité Cultural del Darién, dijo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273681"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144354/DSC9422-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273681" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua». Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las violencias recientes</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una tarde a mediados de mayo, Vilardo Escobar, un hombre de 48 años resguardado por un sombrero vueltiao, un poncho y un machete, recoge un trozo de metal oxidado del suelo arcilloso del Darién. Lo sostuvo a contraluz entre el índice y el pulgar antes de arrojarlo a la selva.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Es un clavo español”,</strong>&nbsp;dice encogiéndose de hombros y retomando el paso hacia la exposición de Caminos de agua, presentada originalmente en el Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Escobar es el administrador del parque arqueológico, el sexto y más reciente del país. También es miembro del Comité Cultural del Darién y ha sido uno de los principales testigos de los cambios que ha traído el proyecto a la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente de la zona sabía de la existencia de una ciudad antigua por los objetos de hierro, vidrio, cerámica, plata y oro que afloraban entre la maleza después de las lluvias, dijo Escobar. Algunos ancianos recordaban una expedición arqueológica liderada por el Rey Leopoldo de Bélgica en 1956. Luego, en 1986, hubo otros estudios realizados cerca del poblado de Tanela por el antropólogo paisa Graciliano Arcila Vélez. Pero los esfuerzos rara vez eran sostenidos y casi nunca involucraban a personas de la comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escobar nació en Gilgal, un corregimiento de Unguía ubicado a alrededor de una hora de Santuario, la vereda donde se encuentra el parque. Desde niño vio cómo diferentes actores armados se disputaron El Darién.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273684"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144415/DSC9679-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273684" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinos del Darién viajan a Bogotá para la exposición en el museo. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En los años 70, testaferros de Pablo Escobar llegaron a la zona y compraron enormes fincas. El propósito no era recreativo: una vez las drogas ocuparon los titulares del mundo, los narcotraficantes comenzaron a enviar cargamentos al norte por las aguas del golfo. La cobertura de la selva, las costas poco pobladas y la ausencia del Estado en la región les facilitaban el trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con las nuevas rutas, llegaron las guerrillas y los paramilitares. Como cuenta la Comisión de la Verdad, entre finales de los 80 y principios de los 90, Fidel y Carlos Castaño, los fundadores de las Autodefensas Unidas de Colombia, se dieron a la tarea de conquistar la región del Urabá. Los hermanos ordenaron decenas de masacres y asesinatos selectivos en contra de supuestos colaboradores de las guerrillas o señalados incautos. Sus grupos desplazaron a gran parte de las comunidades indígenas y afro del Darién.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/desplazados-chilapa-ataques-comunidades-ardillos-mexico/">Desplazamiento forzado en México: miedo a narcos y destrucción impiden el retorno total de comunidades campesinas e indígenas a Chilapa</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1991, como parte de un proceso de negociación con el gobierno, Fidel Castaño entregó las tierras que había tomado del resguardo Tanela, del pueblo embera eyábida, a la Diócesis de Apartadó, que a su vez las parceló y distribuyó entre campesinos y desmovilizados de la guerrilla del Ejército Popular de Liberación (EPL). En esas tierras era donde aparecían clavos, cuentas de vidrio y monedas de plata que guaqueros de pueblos vecinos recogían después de los aguaceros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa desmovilización, en la práctica no fue tal, como cuenta la Comisión de la Verdad. Durante toda la década de los 90, los Castaño, a menudo con ayuda de las fuerzas militares, se enfrentaron por el territorio y las rutas marítimas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En el Darién, controlaban a la población y establecían sus propias leyes. En un principio, por ejemplo, el alcohol estaba prohibido. Y cualquier persona acusada de pertenecer o colaborar con uno u otro bando corría un alto riesgo de desaparecer o ser torturado y asesinado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo mismo, había una desconfianza creciente entre la población. Se veía con recelo a los demás. Las comunidades se hablaban poco, dice Vilardo Escobar. Nadie imaginaba que los restos de esa ciudad española, olvidada en medio de la selva, ayudaría a unirlas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273664"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143339/DSC9562-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273664" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades embera viajaron con sus instrumentos para mostrar sus danzas en la capital de Colombia. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El nacimiento del Comité Cultural del Darién</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los arqueólogos e investigadores regresaron formalmente a Santa María de la Antigua del Darién a mediados de los 2000, después del proceso de paz del gobierno de Álvaro Uribe con los paramilitares. Paolo Vignolo, un profesor de historia de la Universidad Nacional en Bogotá, contactó a la comunidad y empezó a organizar eventos —partidos de fútbol, sancocho, cine— para involucrarlos y hablarles sobre la historia de Santa María de la Antigua del Darién. Luego, en 2013, el ICANH y el Ministerio de Cultura financiaron un proyecto para proteger y recuperar los restos de la ciudad. Alberto Sarcina, un arqueólogo italiano que había visitado por primera vez el Darién en 2006, fue el encargado del plan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de iniciar las excavaciones, Sarcina convocó a una decena de comunidades indígenas, afro y campesinas. El plan no era simplemente excavar, cercar lo que se hallara y crear un museo a partir de la investigación de los arqueólogos, sino incluir los conocimientos de todos al contar la historia de la ciudad y, con suerte, convertir la zona arqueológica en un espacio que todas pudiesen utilizar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273665"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143341/DSC9582-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273665" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades del Darién formaron parte de la recuperación de Santa María de la Antigua. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las reuniones iniciales no fueron prometedoras, dice Vilardo Escobar, mientras recorre el parque. ¿Por qué debería interesarles contar la historia de las personas que llegaron a asesinar y acabar con sus comunidades?, preguntaron algunos habitantes indígenas. ¿Qué podía ofrecerles un parque arqueológico cuyo fin era preservar una ciudad española y hablar de la Conquista? ¿Se volvería a hablar del “descubrimiento” de sus propias tierras? ¿De esa cultura “civilizadora” que aniquiló a pueblos como los cueva?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo decenas de discusiones, pero finalmente se alcanzaron varios acuerdos. Para empezar, los habitantes de la zona participarían en las excavaciones. Es decir, no solo harían parte de los equipos de sondeo: también recolectarían datos y formarían parte de la reconstrucción e interpretación de la historia. Los recuentos de los sabios de las comunidades indígenas, por ejemplo, se incluirían a la hora de contar la historia de Santa María de la Antigua del Darién. Se dejaría de simplificar la historia, que suele hablar solamente de la conquista y de la visión de los cronistas españoles, para incluir las luchas de los habitantes indígenas y cimarrones en la zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se definió que los objetos hallados durante las excavaciones no saldrían del territorio: permanecerían en un museo nuevo en Santa María de la Antigua, una casa patrimonial que se construiría para alojar las piezas y contaría la historia de la ciudad y los puntos de vista sobre la región de los diferentes pueblos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, se compartirían los descubrimientos y la información arqueológica a través de exposiciones y memorias con la gente de la región. De esa manera, las comunidades podrían ver el recuento de su pasado en un contexto oficial.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273687"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144429/DSC9774-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273687" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades se trasladaron por agua, tierra y aire hasta llegar a Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las labores iniciaron en 2013. Vilardo Escobar y otras cinco personas de las comunidades, coordinadas por Alberto Sarcina, excavaron más de 820 pozos de sondeo en un área de 6 kilómetros cuadrados. Se descubrió que la ciudad tenía dos veces el tamaño registrado por el antropólogo Graciliano Arcila, y que, en su apogeo, alcanzó a alojar a más de 5000 personas. También se hallaron centenares de piezas de cerámica, miles de clavos, una daga, balas y franjas de calles empedradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2015, Santa María de la Antigua fue declarada Bien de Interés Cultural de la Nación. El ICANH aprobó nuevas excavaciones y se recaudaron fondos internacionales para acoger la colección de objetos recuperados. Al mismo tiempo, las comunidades siguieron conversando con los arqueólogos. Entre todas, se acordó incluir construcciones propias de cada grupo dentro del parque arqueológico y se diseñó un proyecto sobre maternidades para una sala de exposición temporal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Comité Cultural del Darién, como se bautizó al grupo que continuaba reuniéndose para discutir el futuro del parque, se formalizó en 2018. Durante la pandemia, mientras el mundo se encerraba, indígenas embera y guna, comunidades afro, colonos, campesinos y arqueólogos se reunieron a hablar sobre una siguiente exposición.<strong>&nbsp;A todos les interesaban dos temas: la espiral y el agua.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las conversaciones, se decantaron por el segundo y delimitaron tres ejes: las vidas en el agua, las formas del agua y la justicia del agua. Una vez se decidieron los temas centrales, siguieron hablando y se contaron historias, barcos que trajeron la muerte, resistencias, poderes, ballenas y amor.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273670"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143356/DSC9726-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273670" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades del Darién se trasladan al Museo Nacional en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las fuerzas del agua</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El bote avanza a toda velocidad a través de la ciénaga de Unguía. Murallas de palmas, taruyas, yarumos, bejucos y arracachos franquean el agua. En uno de los asientos, cerca de Jhoana Garrido, Carolina Quintero y Vilardo Escobar, Patricia Guazarupa, una mujer embera eyábida de 28 años, observa el agua en forma de cascada que sale disparada a los lados de la lancha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Patricia Guazarupa llegó al Comité Cultural del Darién por María Guazarupa, su madre, una gobernadora del resguardo Cuti, en el municipio de Unguía. María llevó a su hija a las reuniones y Patricia poco a poco se ganó un puesto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras se discutían los ejes de Caminos del agua, Patricia escuchó historias sobre&nbsp;<strong>barcos camaroneros que hace 30 años causaron daños irreparables en el golfo con la pesca de arrastre; ríos que murieron por culpa de la minería ilegal; terratenientes que deforestan las riberas; y poblados que lanzan los desechos y los cuerpos de los mataderos al agua</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otros de los miembros del comité hablaron de las rutas de esclavos que atravesaron el océano hace siglos, las lanchas rápidas cargadas de drogas y las pangas repletas de migrantes que en ocasiones naufragaban y se perdían bajo las olas. Unos últimos también hablaron de&nbsp; los sitios sagrados y los seres que habitan en los ríos y el mar; las aguas medicinales; y el agua como cuerpo, lo primordial y lo primero.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273662"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143333/DSC9461-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273662" /><figcaption class="wp-element-caption">El arte de las comunidades indígenas expuesta en el Museo Nacional en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como los demás, Patricia Guazarupa también tiene una historia para contar. Cuando era niña, la violencia llegó al resguardo Cuti. Hombres de las AUC entraban a las casas preguntando a qué grupo guerrillero pertenecían. Les gritaban y, como muchos habitantes indígenas no hablaban español, los terminaban golpeando o asesinando. Robaban sus animales y sus cultivos y había enfrentamientos y balaceras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayoría de las personas del resguardo Cuti fueron desplazadas. Solo quedaron Patricia Guazarupa, su madre, dos de sus hermanos, y Aurora Domicó, una mujer indígena con discapacidad intelectual que hacía poco había dado a luz a una niña llamada Zunilda. En ese tiempo, huían cada vez que escuchaban a los paramilitares acercándose. Pasaban días o semanas en el monte sin comida. Buscaban frutas o vegetales y, en los peores momentos, lamían la sal de las reses en los potreros de las fincas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de su cautela, hubo ocasiones en que las tomaron desprevenidas. A María Guazarupa la torturaron. Sus hijos, incluida Patricia, lo vieron. Sin embargo, María Guazarupa se rehusó a partir.<strong>&nbsp;Los paramilitares llegaron varias veces a insistirle que vendiera las tierras</strong>&nbsp;del resguardo a unas personas de Gilgal. Con una sola firma, le darían dinero suficiente para que no volviera a tener que preocuparse en el futuro. Podría comprar nuevas tierras en otro lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella se negó. No quería dejar su tierra. Era lo único que podía ofrecerles a sus hijos. Allí había buena tierra para cosechar y un río lleno de peces. Les dijo que había hablado con los demás miembros del resguardo y que todos planeaban regresar en tres meses. Era una mentira, pero los paramilitares le creyeron, aunque le advirtieron que, si en ese tiempo no volvían, la matarían con sus hijos y la mujer discapacitada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de las amenazas, María Guazarupa persistió. Primero convenció a su madre y a su hermana de que regresaran, y luego a otras madres solteras.&nbsp;<strong>Marchó hasta Unguía para solicitar que la posesionarán como gobernadora del resguardo y así poder exigir la ayuda del Estado</strong>. Después viajó a Pereira, Cali y Bogotá para denunciar lo que estaba ocurriendo en los alrededores de Gilgal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273689"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15151532/DSC9888-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273689" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua» en el Museo Nacional, en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las cosas se calmaron un poco gracias a su labor y unos pocos hombres regresaron. Por fin, se sentían algo protegidas cuando, una noche, el río creció en medio de una tormenta y el agua se metió en las casas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María Guazarupa había salido a visitar a un nieto enfermo y había dejado sola a Aurora Domicó y a su niña, a quienes había intentado cuidar a lo largo de todo ese tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasada la medianoche, el viento arreciaba y Aurora Domicó dejó a la bebé en la cama para prender el fogón y calentarse. Se demoró encontrando el mechero y sintió que algo andaba mal. Regresó a buscar a Zunilda, pero no estaba por ninguna parte. Poco después del amanecer, los primos de Patricia Guazarupa hallaron el cuerpo de la niña arrastrado por el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Patricia Guazarupa cuenta la historia una tarde de mayo en el aeropuerto de Apartadó, poco antes de salir hacia Bogotá a inaugurar Caminos de agua. Está emocionada por la exposición, dice. No tiene saco, pero Carolina Quintero le va a prestar uno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de lo ocurrido, su madre, María Guazarupa la envió a terminar el bachillerato en la ciudad de Quibdó, la capital del departamento del Chocó. Es la única de su familia con ese diploma. Al graduarse, entró a estudiar Psicología. Ya le falta poco para terminar. Se inclinó por esa carrera porque quiere aprender a cuidar a los demás. En el Darién la violencia no ha acabado: las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) son una de las principales autoridades en la región desde hace casi dos décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Patricia Guazarupa quiere escuchar a las personas y escucharse, dice. Aprender cómo contar el pasado y persistir.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273688"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144436/DSC9804-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273688" /><figcaption class="wp-element-caption">Representantes de las comunidades pudieron compartir su cultura con los visitantes del Museo Nacional. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Los cuerpos del agua</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Minutos antes de la inauguración de la exposición, los miembros del Comité Cultural participan en una ceremonia con el equipo del Museo Nacional. En un gran óvalo, se prende una vela y todos se presentan y hablan mientras la sostienen. Varias personas mencionan las diferentes maneras de interpretar el agua: en la ciudad, por ejemplo, el agua es algo que sale cuando se abre una llave; el agua “se acaba” el día que deja de salir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Darién, el agua es como una madre, lo primordial y lo primero, dicen los sabios. La palabra di, río en guna, también significa, dependiendo del contexto, estar, vivir, pisar y sobrevivir. Aún más importante, el agua tiene poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una sala cercana, cuelgan las molas que Garrido y las demás mujeres de Arquía cosieron durante meses. A ella, su madre le enseñó a coser a los siete años. Comenzó con molas de dos capas y fue progresando. Las de la exposición tienen cinco. Son mapas, recuerdos de otros tiempos, historias del pasado de los guna y el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de ellas muestra a una niña guna de doce años que se enamoró de una ballena. La niña aprendió su idioma y las claves para vivir bajo el agua. Un nele, un gran sabio, alertó a la comunidad, pues la niña no debía tener una pareja que no fuera guna. Le prohibieron seguir viendo a la ballena. Pero durante una ceremonia para celebrar la pubertad de la joven, mientras la comunidad se emborrachaba bebiendo chicha, un grupo de ballenas rodeó el poblado. La tierra se agrietó y empezó a salir agua a borbotones. El pueblo se hundió y allí, donde antes estaban las casas, se formó la ciénaga de Unguía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fui feliz mientras tejía las molas, le había dicho Garrido a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;en el muelle de Unguía, en tanto la llovizna punteaba el río.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tejía las imaginaba y era feliz.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>exposición «Camino del Agua», en el Museo Nacional en Bogotá.<strong> Foto: </strong>Camila Morales</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/santiago-wills/">Santiago Wills</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/agua-comunidades-indigenas-campesinos-afrodescendientes-darien-vidas-acuaticas-museo-nacional-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130488</guid>
        <pubDate>Wed, 17 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/DSC9838.jpg?quality=60&amp;#038;w=1000" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <title>Defensores ambientales en América Latina: cinco países acuerdan impulsar red de apoyo ante asesinatos, criminalización y desplazamientos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/defensores-ambientales-en-america-latina-cinco-paises-acuerdan-impulsar-red-de-apoyo-ante-asesinatos-criminalizacion-y-desplazamientos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cecilia Aguilera habla pausado, pero con firmeza. “Ha sido una linda jornada, dos días muy bonitos dentro del dolor que también vivimos en nuestros territorios”, dice la lideresa diaguita, de la Tercera Región de Chile, que llegó a Lima para el&nbsp;Encuentro Internacional de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos y Ambientales. Junto a Aguilera está [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Representantes de pueblos indígenas de Ecuador, Colombia, Perú, Brasil y Chile se reunieron en Lima para debatir sobre los problemas que enfrentan en la región.</em></li>



<li><em>Los representantes de Bolivia no pudieron llegar a la cita debido a la crisis política y social que enfrenta el país y que ha generado bloqueos y problemas para movilizarse.</em></li>



<li><em>La defensa del territorio, la criminalización, los impactos socioambientales de actividades extractivas y la violencia en los territorios indígenas son los problemas que se repiten en todos los países.</em></li>



<li><em>Durante la cita acordaron establecer redes de apoyo entre los defensores de todos los países asistentes y extender esta propuesta al resto de Latinoamérica.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Cecilia Aguilera habla pausado, pero con firmeza. “Ha sido una linda jornada, dos días muy bonitos dentro del dolor que también vivimos en nuestros territorios”, dice la lideresa diaguita, de la Tercera Región de Chile, que llegó a Lima para el&nbsp;<strong>Encuentro Internacional de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos y Ambientales.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto a Aguilera está sentada Marcela González Yanqui, lideresa de la Asociación Departamental de Mujeres Campesinas de Puno, en Perú. “Soy mujer quechua-hablante”, dice para dar un saludo en quechua. Entre el grupo de defensores ambientales reunidos en esa mesa para conversar con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;también están Ezequiel, del pueblo indígena tremembé, de Brasil; y Yuvelis Morales, una de las seis ganadoras del Premio Goldman 2026 y representante de la Alianza Colombia Libre de Fracking.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">Llega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273419"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061611/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-18.jpg" alt="Los defensores de derechos humanos y ambientales compartieron experiencias en un encuentro realizado en Lima, Perú. Foto: cortesía CooperAcción." class="wp-image-273419" /><figcaption class="wp-element-caption">Los defensores de derechos humanos y ambientales compartieron experiencias en un encuentro realizado en Lima, Perú. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La defensa del territorio, la criminalización y la presencia de actividades extractivas</strong>&nbsp;<strong>en sus tierras fueron los temas que se iban repitiendo en la conversación</strong>, con diferencias y semejanzas en cada país. “Los defensores en estos países somos perseguidos por defender el territorio, la vida, la permanencia”, dice Ezequiel para abrir el diálogo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hemos compartido varias experiencias, tenemos en común muchas cosas, el extractivismo, la trata de mujeres, el feminicidio, las desapariciones forzadas“, agrega Aguilera sobre los temas que se fueron presentando en el encuentro que&nbsp;<strong>reunió a 40 defensores de cinco países sudamericanos</strong>&nbsp;(Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y Perú) los días 27 y 28 de mayo. Los representantes de Bolivia, que también estaban invitados a la cita, no pudieron asistir por los conflictos sociales y políticos en el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reunión no solo fue un espacio para compartir experiencias, sino también para&nbsp;<strong>establecer una red latinoamericana</strong>&nbsp;<strong>de coordinación y protección de los defensores</strong>. “Lo que recojo es que el tejido social es el único que siempre va a avanzar, el tejido social es el que nos va a cuidar y el que nos va a proteger”, afirma Aguilera. La defensora agrega que estas instancias internacionales les permiten conocerse, generar contactos, crear en conjunto. “Siempre pienso y creo que si Latinoamérica se uniera contra el extractivismo lograríamos algo”, sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la declaración final, los participantes&nbsp;<strong>expresaron su solidaridad con diversas comunidades que actualmente enfrentan conflictos socioambientales y procesos de criminalización</strong>, señaló CooperAcción, institución que organizó el encuentro, en un comunicado difundido luego de la cita.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273417"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061603/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-16.jpg" alt="La reunión fue un espacio para establecer una red latinoamericana de coordinación y protección de los defensores. Foto: cortesía CooperAcción. " class="wp-image-273417" /><figcaption class="wp-element-caption">La reunión fue un espacio para establecer una red latinoamericana de coordinación y protección de los defensores. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">CooperAcción también afirmó que “el encuentro concluyó con un llamado a los Estados de la región para fortalecer los mecanismos de protección existentes, garantizar la participación de las comunidades en las decisiones que afectan sus territorios y reconocer el papel que cumplen quienes trabajan en la defensa del ambiente”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las amenazas para los pueblos indígenas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“La invasión de tierras y territorios para arrebatarnos nuestra cultura, nuestra tradición, nuestras costumbres en todos los países son similares”, comenta Ezequiel, de Brasil. ”En cada país hay alguien que defiende, alguien que protege, alguien que lucha, pero no sabemos cuánto tiempo más viviremos, cuánto tiempo más lucharemos, porque cada día nos persiguen”, asegura el defensor brasileño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El líder indígena cuenta su experiencia personal para describir lo que se vive en los territorios indígenas de Brasil. “Toda<strong>&nbsp;mi familia está siendo procesada por la lucha por el territorio</strong>. En 2014 estuve fuera del territorio durante meses porque me amenazaron, en ese momento era muy joven”, recuerda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273412"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061545/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-11.jpg" alt="Los defensores cuestionan la contaminación por minería y petróleo en sus territorios. Foto: cortesía CooperAcción." class="wp-image-273412" /><figcaption class="wp-element-caption">Los defensores cuestionan la contaminación por minería y petróleo en sus territorios. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El último informe presentado por Global Witness sobre la situación de los defensores ambientales a nivel global señala que Latinoamérica se mantiene como la región con más asesinatos de personas defensoras en el mundo. De acuerdo con este reporte, al menos&nbsp;<strong>120 personas han sido asesinadas o desaparecidas en Latinoamérica</strong>&nbsp;durante 2024.&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/personas-defensoras-ambientales-latinoamerica-2024/">Esta cifra representa el 82 % de las agresiones a nivel global</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A nivel regional,&nbsp;<strong>Colombia lidera este registro con 48 casos</strong>. En segundo lugar está Guatemala, con 20 asesinatos en un año. México ocupa el tercer sitio con 18 asesinatos y una desaparición, seguido de Brasil con 12 homicidios de defensores ambientales. En la lista continúa Honduras con cinco casos, Nicaragua y Perú con cuatro cada uno, Ecuador registró tres personas defensoras asesinadas; mientras que Venezuela, Argentina, Chile y República Dominicana reportaron un caso por país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Con este encuentro&nbsp;<strong>hemos evidenciado la grave crisis de derechos humanos</strong>&nbsp;que supone para nosotros ser defensores, líderes sociales, ambientales y defensores de derechos humanos y medioambiente. Y esta crisis se agrava en un contexto extractivista”, complementa Yuvelis Morales, de Colombia. “Vemos como&nbsp;<strong>nuestros territorios hoy siguen siendo territorios de sacrificio</strong>, como las comunidades siguen siendo sacrificadas, contaminadas, asesinadas, desplazadas y violentadas de todas las maneras posibles”, agrega la ganadora del Premio Goldman 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Morales también habla de<strong>&nbsp;la defensa territorial contra el fracking</strong>,&nbsp;<strong>una técnica utilizada para extraer gas natural y petróleo de formaciones rocosas profundas</strong>. “Es una técnica extrema porque se necesita mucha energía y por que también utiliza grandes cantidades de agua, químicos y aditivos que se filtran fácilmente en los humedales subterráneos, contaminan acuíferos y también el suelo”, sostiene la lideresa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273420"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061615/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-19.jpg" alt="Latinoamérica continúa siendo la región mas peligrosa para los defensores ambientales y de derechos humanos. Foto: cortesía CooperAcción. " class="wp-image-273420" /><figcaption class="wp-element-caption">Latinoamérica continúa siendo la región mas peligrosa para los defensores ambientales y de derechos humanos. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La lideresa colombiana afirma que los “proyectos extractivistas” que se establecen en los territorios indígenas “incurren en transgresión a los derechos humanos, hacia las comunidades y sus liderazgos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Morales pone como ejemplo lo que sucede en su región, en Magdalena Medio, un territorio donde&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2020/03/fracking-en-colombia-proyectos-piloto-magdalena-medio-video/">en 2020 se estableció por decreto</a>&nbsp;la realización de proyectos pilotos de investigación usando la técnica de fractura hidráulica, más conocida como fracking. “Hemos visto en Colombia cómo hablar de las situaciones particulares de los territorios respecto a proyectos, en nuestro caso a proyectos de fracking de petróleo y gas, supone de inmediato un riesgo inminente a la vida”, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras habla de lo que sucede en su país, Morales pone énfasis en los escenarios adversos en materia de derechos humanos y medioambiente que enfrentan “las juventudes y las niñeces” en los territorios indígenas de Colombia. “No tenemos la posibilidad de respirar un ambiente sano, no tenemos la posibilidad de respirar un aire limpio y, mucho menos, y cada vez más crítico, el acceso al agua potable. Sin embargo, los gobiernos siguen legislando a favor del extractivismo, entregando concesiones de agua e incluso privatizando el agua”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Marcela Gonzáles, de Puno, Perú, también habla de las empresas extractivas que afectan a los territorios. En su caso, la gran minería.<strong>&nbsp;“Tenemos la agricultura familiar, tenemos la ganadería y con estas minas, toda la polvareda se levanta, todito el pastizal se empolva y&nbsp; eso nos está contaminando a nosotros”</strong>, reclama.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273427"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061640/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-26.jpg" alt="Los representantes de los cinco países de Sudamérica conversando sobre las amenazas en sus territorios. Foto: cortesía CooperAcción. " class="wp-image-273427" /><figcaption class="wp-element-caption">Los representantes de los cinco países pusieron el foco de los conflictos en la minería y sus impactos socioambientales. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La situación que describe implica impactos en la salud, en la alimentación y en la economía de los pueblos ubicados cerca de las minas en el sur de Perú. “Nosotros comíamos los peces, así como se come del mar, comíamos del lago, teníamos el carachi, el mauri, el suche, el pejerrey. Hoy no podemos comer porque está contaminado. Muchos hermanos, hermanas, niños están con metales pesados en el cuerpo, con arsénico”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lideresa también cuenta que&nbsp;<strong>algunas lideresas y defensoras tienen miedo de hacerse las pruebas para determinar si tienen metales pesados en su organismo</strong>. “Tengo miedo de que me digan: ‘Tú tienes metales pesados’ y me enferme”, dice la lideresa</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Me da mucha pena, de verdad. ¿Qué vida nos están dando? Saben que el Estado debe cuidarnos, que la policía debería cuidarnos, pero salen en nuestra contra”, cuestiona la lideresa con la voz entrecortada. “Hablar para mí de este tema es muy doloroso”, dice mientras su compañera chilena la abraza para consolarla.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una red latinoamericana</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En conversación con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, Isaías Quinatoa, dirigente de Relaciones Internacionales de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Quichua del Ecuador (Ecuarunari), señaló que “hasta el momento tienen el&nbsp;<strong>registro de por lo menos 300 personas criminalizadas por defender los territorios y proteger el agua en Ecuador</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273403"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061510/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-2-rotated.jpg" alt="Representantes de pueblos indigenas de Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú asistieron al encuento de defensores ambientales en Lima, Perú. Foto: cortesía CooperAcción." class="wp-image-273403" /><figcaption class="wp-element-caption">«Algunas lideresas y defensoras tienen miedo de hacerse las pruebas para determinar si tienen metales pesados en su organismo», contó uno de las representantes indígenas. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Durante esta reunión, construimos un mecanismo de estrategias, pero también&nbsp;<strong>trazamos un mapa de los desafíos que podemos abordar colectivamente</strong>&nbsp;en todos los países y cómo cada país puede contribuir a esta red de comunicación”, dice el líder indígena de Brasil sobre el trabajo para establecer una red de apoyo regional para los defensores en Latinoamérica. “Hoy, en el cierre final, hemos visto que necesitamos unirnos para fortalecernos, porque existe una jerarquía muy grande de dominio de poder” agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la lideresa chilena, el encuentro “ha sido una linda jornada” en la que se “han llenado de amor y de cariño, porque siempre decimos que&nbsp;<strong>el autocuidado va entre nosotros mismos,&nbsp;</strong>&nbsp;porque los Estados no nos protegen, no nos cuidan”. Por tanto, su apuesta es por un tejido social de cuidado entre defensores y defensoras. “El día de mañana, si tenemos que escapar de nuestros países, están las redes. Necesitamos asilos políticos también en los países latinoamericanos, no hablemos solamente de Sudamérica, hablemos de Latinoamérica”, dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde Ecuador, la lideresa Erika Quilumba, defensora ambiental del pueblo kitu kara, comentó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que entre los asistentes al encuentro se acordó establecer una red latinoamericana. Comentó también que&nbsp;<strong>en Ecuador ya manejan una red de defensores</strong>&nbsp;que les permite saber lo que sucede en otras regiones. “Por más que yo sea de Quito, sé lo que está pasando en Loja y en otras provincias como Cotopaxi con la defensa del territorio. Eso nos permite estar en constante apoyo y ayuda de los defensores. Por eso aquí hemos acordado que ese tejido sea internacional”, explicó.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273424"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061630/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-23.jpg" alt="Durante el encuentro tambien se habló del autocuidado entre defensores y defensoras. Foto: cortesía CooperAcción. " class="wp-image-273424" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante el encuentro también se habló del autocuidado entre defensores y defensoras. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Una de las cosas que consideramos importante es el tema de las redes para saber qué está pasando exactamente en los otros países. Todo lo estatal, los gobiernos se manejan a través de redes”, comenta la lideresa y señala que&nbsp;<strong>esta conexión puede ayudar a quienes están enfrentando situaciones de crisis en otros países</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quilumba cita el ejemplo de Bolivia, donde llevan más de un mes de movilización social. “Nosotros decíamos, no estamos en Bolivia, pero está pasando lo mismo que hemos pasado en Ecuador, lo mismo que pasa aquí en Perú. Entonces, el apoyo debe ser a través de las redes. Por eso hemos hecho un&nbsp;<strong>compromiso de tejer redes a nivel internacional</strong>&nbsp;con la intención de buscar el cuidado entre nosotros”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;la reunión fue un espacio para establecer una red latinoamericana de coordinación y protección de los defensores.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía CooperAcción.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/defensores-ambientales-america-latina-red-apoyo-ante-asesinatos-criminalizacion-desplazamientos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
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        <pubDate>Fri, 12 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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