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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Pueblos Indígenas | Blogs El Espectador</title>
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        <title>La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/la-tenacidad-del-agua-comunidades-indigenas-campesinos-y-afrodescendientes-del-darien-llevan-sus-vidas-acuaticas-al-museo-nacional-de-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Jhoana Garrido, una mujer indígena de Arquía, un&nbsp;resguardo del pueblo guna en el Darién chocoano, en Colombia, tenía 14 años el día en que descubrió el poder del agua. Desde niña había escuchado a las mujeres mayores y a los sabios hablar del agua como una madre, como lo primero y lo primordial en la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>A mediados de mayo de 2026, distintos pueblos del municipio de Unguía, en el Darién colombiano, viajaron a Bogotá para inaugurar &#8220;Caminos de agua&#8221;, una exposición sobre su arte e historia en el Museo Nacional.  </em></li>



<li><em>Esta muestra reúne obras que cuentan las vidas acuáticas y relaciones anfibias de los pueblos embera dóbida, embera eyábida y guna, comunidades cimarronas y colonos que habitan el Darién desde hace siglos.</em></li>



<li><em>Al mismo tiempo, la exposición muestra cómo la arqueología comunitaria navega los raudales del conflicto armado y los actos de resistencia para contar la historia de quienes viven en el golfo de Urabá y el delta del río Atrato.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam acompañó a las comunidades en su viaje hasta la ciudad de Bogotá y dialogó sobre la historia que atraviesa sus conexiones con el agua.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Jhoana Garrido, una mujer indígena de Arquía, un&nbsp;<strong>resguardo del pueblo guna en el Darién chocoano</strong>, en Colombia, tenía 14 años el día en que descubrió el poder del agua. Desde niña había escuchado a las mujeres mayores y a los sabios hablar del agua como una madre, como lo primero y lo primordial en la vida de las personas y los demás seres. Había interiorizado ese credo y lo entendía en un nivel básico: el agua era su bebida favorita por encima de los jugos o las gaseosas; amaba la lluvia —el sonido de las gotas golpeando el dosel; la forma en que refrescaba su cuerpo y la respiración de la selva—, y desde que tenía recuerdo nadaba en el río como si fuera un bocachico, su comida preferida. Pero el agua era un mero milagro físico, por ponerlo de alguna manera. Algo para sentir, beber, surcar. Al menos hasta ese día en que se enfrentó por primera vez al mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una mañana de 2010, la familia Garrido navegó la ciénaga de Unguía, el delta del&nbsp;<strong>río Atrato y las aguas del golfo de Urabá</strong>&nbsp;hasta llegar a Titumate, un poblado de playas ceniza enmarcadas por palmeras, selva y mangle. Mientras sus padres y hermanos disfrutaban del lugar, Jhoana Garrido dudaba si meterse al mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">Llega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca lo había hecho, a pesar de su habilidad para nadar en el río. La detenía el miedo. Desconfiaba de las olas y la magnitud del mar. El agua iba y venía con una fuerza capaz de tumbarla y raptarla. A veces lo imaginaba: cuando por fin se decidía a ingresar, una ola la agarraba desprevenida y se la llevaba mar adentro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese día, había algo adicional: Garrido llevaba un tiempo deprimida. Se sentía mal todo el tiempo, sin razón alguna. No era la persona que solía ser y no entendía qué le estaba ocurriendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la playa, dudó un tiempo y, finalmente,&nbsp;<strong>se lanzó al mar.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273667"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143346/DSC9637-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273667" /><figcaption class="wp-element-caption">Para las comunidades indígenas del Darién, el agua es la madre. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio fue instantáneo. Apenas sintió el agua salada, el miedo dejó de importarle. Si una ola se la llevaba, no sería el fin. Sumergida, abrazada por la sal, la tristeza desapareció. Se sentía bien. El contacto con las aguas del golfo había borrado la depresión que cargaba hacía días. Era magia. El agua no solo sostenía la vida de todos los seres, también los transformaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Me sentí diferente”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;una mañana lluviosa de mayo, en el muelle de Unguía. “A partir de ese momento comencé a ver el agua de una manera distinta”, añadió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, con 30 años, aguarda la salida de una lancha junto a un grupo de&nbsp;<strong>indígenas guna, embera dóbida, embera eyábida, afrodescendientes y campesinos</strong>&nbsp;del Darién colombiano. La mayoría charla y se toma fotos mientras una llovizna teje puntadas en la superficie del río. El grupo se dispone a viajar a Bogotá para inaugurar Caminos de agua, una exposición construida de manera colectiva por más de veinte comunidades de la región con el apoyo del Museo Nacional, el&nbsp;Museo Afro y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jhoana Garrido participó cosiendo relatos sobre el agua en una serie de molas, un arte textil del pueblo guna en el que se superponen y cortan recuadros de tela de diferentes colores para crear complejos patrones geométricos y figurativos. Algunas molas incluyen símbolos de protección, explica señalando una estampa de fondo negro con figuras rosa, amarillo, verde, azul, magenta y rojo en su torso. Es una mola para tener un buen viaje, dice. Hay otras para el trabajo, para caminar por la selva, para protegerse del jaguar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las decenas de obras sobre el agua que integran la exposición fueron elegidas por&nbsp; el&nbsp;<strong>Comité Cultural del Darién</strong>, una organización de la sociedad civil que surgió a partir de la creación del Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Fue la excavación de esta ciudad perdida, una de las más importantes en la conquista de América, la que permitió crear y llevar la exposición a Bogotá y reunir a las comunidades afro, campesinas e indígenas embera y guna para navegar el territorio, mostrar sus culturas, narrar la historia desde su punto de vista y revivir cómo han resistido a la violencia que los golpea desde hace siglos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273680"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144351/DSC9418-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273680" /><figcaption class="wp-element-caption">Molas: arte textil del pueblo guna. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La ciudad perdida</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para entender el Comité Cultural del Darién hay que retroceder más de 1000 años, dice Carolina Quintero, líder del área de Museología y una de las personas que impulsó la llegada de<strong>&nbsp;Caminos de agua al Museo Nacional en Bogotá.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quintero lleva más de una década viajando de manera regular al Darién. Visitó la zona por primera en 2015, cuando estudiaba Historia en la Universidad Nacional de Colombia, y se enamoró de las personas, el calor, la humedad y la vida acuática de las ciénagas, que le recordaba su infancia en Leticia (su padre fue uno de los primeros gobernadores del departamento de Amazonas). En 2016, se unió oficialmente a un proyecto interdisciplinario, iniciado por el ICANH tres años antes, cuyo propósito era delimitar y excavar&nbsp;<strong>Santa María la Antigua del Darién,</strong>&nbsp;la primera ciudad española fundada en América continental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de la llegada de los europeos, el pueblo indígena cueva ocupaba la zona del Darién, cuenta Quintero una noche de mayo en las costas del golfo de Urabá. Se cree que vivieron en el istmo entre el siglo XI y el XVI y que desaparecieron poco tiempo después de la llegada de los españoles debido a epidemias, matanzas y los demás culpables de siempre. Según los cronistas de la época, hablaban cueva, una lengua perdida de familia desconocida, y ocupaban un pueblo llamado Darién, a las orillas del río del mismo nombre.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273682"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144401/DSC9507-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273682" /><figcaption class="wp-element-caption">Selva del Darién colombiano. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los primeros conquistadores llegaron a esa zona en busca de esclavos en 1504. Pocos años después, tras establecer y abandonar un fuerte ante la resistencia indígena, embarcaciones españolas atravesaron la bahía y se dirigieron al poblado de Darién. Cémaco, el cacique, los esperaba con quinientos indígenas listos para combatir. Al verse ampliamente superados en número, los españoles se lanzaron a rezar y prometieron dedicar una futura población a la Virgen de la Antigua, la imagen de&nbsp;<strong>María en la Catedral de Sevilla</strong>&nbsp;a la que solían encomendarse los marinos antes de zarpar hacia el Nuevo Mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Milagrosamente, dijo Quintero entornando los ojos, los españoles derrotaron a Cémaco y, en diciembre de 1510,&nbsp;<strong>fundaron Santa María de la Antigua del Darién,</strong>&nbsp;la primera ciudad en regla de la América continental. Por sus méritos en el combate, el conquistador Vasco Núñez de Balboa fue elegido alcalde y, más tarde, gobernador de la nueva provincia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la ciudad, Balboa expandió el dominio español del istmo, saqueando poblaciones indígenas, negociando alianzas con caciques afines y asesinando a manera de ejemplo a rebeldes e incautos para mantener el control de la población. Gracias a una alianza, en 1513 atravesó el istmo y se convirtió en el primer europeo en “tomar posesión” del océano Pacífico en nombre de la corona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al otro lado del mundo, el rey no tardó en enterarse de la designación y las hazañas de Balboa. Para retomar el control, envió en 1514 a&nbsp;<strong>Pedro Arias Dávila, mejor conocido como Pedrarias,</strong>&nbsp;un sangriento militar castellano que cada año dormía en un ataúd para conmemorar el día que había “regresado a la vida” tras un episodio de catalepsia. Pedrarias navegó el Atlántico con veinte barcos y 2000 personas, la mayor flota española hasta ese punto, para asumir como nuevo gobernador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273679"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144348/DSC9370-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273679" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua» en el Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Al ver la flota, Balboa recibió a Pedrarias con un banquete. El castellano, quien al parecer envidiaba sus logros, retribuyó la atención encerrándolo, quitándole las propiedades y asumiendo su puesto. Como nuevo gobernador, Pedrarias rompió las alianzas con los pueblos indígenas y multiplicó las redadas en busca de oro, masacrando a la mayoría de los habitantes de cada poblado y tomando como esclavos a los sobrevivientes. Con el tiempo, su crueldad le granjeó el apodo de la “Ira de Dios” casi medio siglo antes de las acciones de Lope de Aguirre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Balboa fue decapitado, por orden de Pedrarias, el 15 enero de 1519. No mucho después, Pedrarias, satisfecho con la muerte de su rival, dejó la ciudad y se dirigió hacia el norte, donde fundó Panamá. El centro del poder se movió con él y la primera ciudad del Reino de Tierra Firme se fue desalojando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1524, apenas catorce años después de su fundación,&nbsp;<strong>grupos indígenas asaltaron y quemaron Santa María de la Antigua del Darién.</strong>&nbsp;Con el paso de los siglos, la selva la cubrió, continúa Quintero, y su historia, en gran medida, se olvidó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las olas arrastraban el sonido del viento en el golfo de Urabá. Quintero respiró profundo y observó el mar. Aquí es cuando surge el Comité Cultural del Darién, dijo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273681"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144354/DSC9422-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273681" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua». Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las violencias recientes</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una tarde a mediados de mayo, Vilardo Escobar, un hombre de 48 años resguardado por un sombrero vueltiao, un poncho y un machete, recoge un trozo de metal oxidado del suelo arcilloso del Darién. Lo sostuvo a contraluz entre el índice y el pulgar antes de arrojarlo a la selva.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Es un clavo español”,</strong>&nbsp;dice encogiéndose de hombros y retomando el paso hacia la exposición de Caminos de agua, presentada originalmente en el Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Escobar es el administrador del parque arqueológico, el sexto y más reciente del país. También es miembro del Comité Cultural del Darién y ha sido uno de los principales testigos de los cambios que ha traído el proyecto a la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente de la zona sabía de la existencia de una ciudad antigua por los objetos de hierro, vidrio, cerámica, plata y oro que afloraban entre la maleza después de las lluvias, dijo Escobar. Algunos ancianos recordaban una expedición arqueológica liderada por el Rey Leopoldo de Bélgica en 1956. Luego, en 1986, hubo otros estudios realizados cerca del poblado de Tanela por el antropólogo paisa Graciliano Arcila Vélez. Pero los esfuerzos rara vez eran sostenidos y casi nunca involucraban a personas de la comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escobar nació en Gilgal, un corregimiento de Unguía ubicado a alrededor de una hora de Santuario, la vereda donde se encuentra el parque. Desde niño vio cómo diferentes actores armados se disputaron El Darién.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273684"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144415/DSC9679-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273684" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinos del Darién viajan a Bogotá para la exposición en el museo. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En los años 70, testaferros de Pablo Escobar llegaron a la zona y compraron enormes fincas. El propósito no era recreativo: una vez las drogas ocuparon los titulares del mundo, los narcotraficantes comenzaron a enviar cargamentos al norte por las aguas del golfo. La cobertura de la selva, las costas poco pobladas y la ausencia del Estado en la región les facilitaban el trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con las nuevas rutas, llegaron las guerrillas y los paramilitares. Como cuenta la Comisión de la Verdad, entre finales de los 80 y principios de los 90, Fidel y Carlos Castaño, los fundadores de las Autodefensas Unidas de Colombia, se dieron a la tarea de conquistar la región del Urabá. Los hermanos ordenaron decenas de masacres y asesinatos selectivos en contra de supuestos colaboradores de las guerrillas o señalados incautos. Sus grupos desplazaron a gran parte de las comunidades indígenas y afro del Darién.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/desplazados-chilapa-ataques-comunidades-ardillos-mexico/">Desplazamiento forzado en México: miedo a narcos y destrucción impiden el retorno total de comunidades campesinas e indígenas a Chilapa</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1991, como parte de un proceso de negociación con el gobierno, Fidel Castaño entregó las tierras que había tomado del resguardo Tanela, del pueblo embera eyábida, a la Diócesis de Apartadó, que a su vez las parceló y distribuyó entre campesinos y desmovilizados de la guerrilla del Ejército Popular de Liberación (EPL). En esas tierras era donde aparecían clavos, cuentas de vidrio y monedas de plata que guaqueros de pueblos vecinos recogían después de los aguaceros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa desmovilización, en la práctica no fue tal, como cuenta la Comisión de la Verdad. Durante toda la década de los 90, los Castaño, a menudo con ayuda de las fuerzas militares, se enfrentaron por el territorio y las rutas marítimas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En el Darién, controlaban a la población y establecían sus propias leyes. En un principio, por ejemplo, el alcohol estaba prohibido. Y cualquier persona acusada de pertenecer o colaborar con uno u otro bando corría un alto riesgo de desaparecer o ser torturado y asesinado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo mismo, había una desconfianza creciente entre la población. Se veía con recelo a los demás. Las comunidades se hablaban poco, dice Vilardo Escobar. Nadie imaginaba que los restos de esa ciudad española, olvidada en medio de la selva, ayudaría a unirlas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273664"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143339/DSC9562-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273664" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades embera viajaron con sus instrumentos para mostrar sus danzas en la capital de Colombia. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El nacimiento del Comité Cultural del Darién</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los arqueólogos e investigadores regresaron formalmente a Santa María de la Antigua del Darién a mediados de los 2000, después del proceso de paz del gobierno de Álvaro Uribe con los paramilitares. Paolo Vignolo, un profesor de historia de la Universidad Nacional en Bogotá, contactó a la comunidad y empezó a organizar eventos —partidos de fútbol, sancocho, cine— para involucrarlos y hablarles sobre la historia de Santa María de la Antigua del Darién. Luego, en 2013, el ICANH y el Ministerio de Cultura financiaron un proyecto para proteger y recuperar los restos de la ciudad. Alberto Sarcina, un arqueólogo italiano que había visitado por primera vez el Darién en 2006, fue el encargado del plan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de iniciar las excavaciones, Sarcina convocó a una decena de comunidades indígenas, afro y campesinas. El plan no era simplemente excavar, cercar lo que se hallara y crear un museo a partir de la investigación de los arqueólogos, sino incluir los conocimientos de todos al contar la historia de la ciudad y, con suerte, convertir la zona arqueológica en un espacio que todas pudiesen utilizar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273665"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143341/DSC9582-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273665" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades del Darién formaron parte de la recuperación de Santa María de la Antigua. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las reuniones iniciales no fueron prometedoras, dice Vilardo Escobar, mientras recorre el parque. ¿Por qué debería interesarles contar la historia de las personas que llegaron a asesinar y acabar con sus comunidades?, preguntaron algunos habitantes indígenas. ¿Qué podía ofrecerles un parque arqueológico cuyo fin era preservar una ciudad española y hablar de la Conquista? ¿Se volvería a hablar del “descubrimiento” de sus propias tierras? ¿De esa cultura “civilizadora” que aniquiló a pueblos como los cueva?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo decenas de discusiones, pero finalmente se alcanzaron varios acuerdos. Para empezar, los habitantes de la zona participarían en las excavaciones. Es decir, no solo harían parte de los equipos de sondeo: también recolectarían datos y formarían parte de la reconstrucción e interpretación de la historia. Los recuentos de los sabios de las comunidades indígenas, por ejemplo, se incluirían a la hora de contar la historia de Santa María de la Antigua del Darién. Se dejaría de simplificar la historia, que suele hablar solamente de la conquista y de la visión de los cronistas españoles, para incluir las luchas de los habitantes indígenas y cimarrones en la zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se definió que los objetos hallados durante las excavaciones no saldrían del territorio: permanecerían en un museo nuevo en Santa María de la Antigua, una casa patrimonial que se construiría para alojar las piezas y contaría la historia de la ciudad y los puntos de vista sobre la región de los diferentes pueblos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, se compartirían los descubrimientos y la información arqueológica a través de exposiciones y memorias con la gente de la región. De esa manera, las comunidades podrían ver el recuento de su pasado en un contexto oficial.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273687"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144429/DSC9774-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273687" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades se trasladaron por agua, tierra y aire hasta llegar a Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las labores iniciaron en 2013. Vilardo Escobar y otras cinco personas de las comunidades, coordinadas por Alberto Sarcina, excavaron más de 820 pozos de sondeo en un área de 6 kilómetros cuadrados. Se descubrió que la ciudad tenía dos veces el tamaño registrado por el antropólogo Graciliano Arcila, y que, en su apogeo, alcanzó a alojar a más de 5000 personas. También se hallaron centenares de piezas de cerámica, miles de clavos, una daga, balas y franjas de calles empedradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2015, Santa María de la Antigua fue declarada Bien de Interés Cultural de la Nación. El ICANH aprobó nuevas excavaciones y se recaudaron fondos internacionales para acoger la colección de objetos recuperados. Al mismo tiempo, las comunidades siguieron conversando con los arqueólogos. Entre todas, se acordó incluir construcciones propias de cada grupo dentro del parque arqueológico y se diseñó un proyecto sobre maternidades para una sala de exposición temporal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Comité Cultural del Darién, como se bautizó al grupo que continuaba reuniéndose para discutir el futuro del parque, se formalizó en 2018. Durante la pandemia, mientras el mundo se encerraba, indígenas embera y guna, comunidades afro, colonos, campesinos y arqueólogos se reunieron a hablar sobre una siguiente exposición.<strong>&nbsp;A todos les interesaban dos temas: la espiral y el agua.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las conversaciones, se decantaron por el segundo y delimitaron tres ejes: las vidas en el agua, las formas del agua y la justicia del agua. Una vez se decidieron los temas centrales, siguieron hablando y se contaron historias, barcos que trajeron la muerte, resistencias, poderes, ballenas y amor.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273670"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143356/DSC9726-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273670" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades del Darién se trasladan al Museo Nacional en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las fuerzas del agua</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El bote avanza a toda velocidad a través de la ciénaga de Unguía. Murallas de palmas, taruyas, yarumos, bejucos y arracachos franquean el agua. En uno de los asientos, cerca de Jhoana Garrido, Carolina Quintero y Vilardo Escobar, Patricia Guazarupa, una mujer embera eyábida de 28 años, observa el agua en forma de cascada que sale disparada a los lados de la lancha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Patricia Guazarupa llegó al Comité Cultural del Darién por María Guazarupa, su madre, una gobernadora del resguardo Cuti, en el municipio de Unguía. María llevó a su hija a las reuniones y Patricia poco a poco se ganó un puesto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras se discutían los ejes de Caminos del agua, Patricia escuchó historias sobre&nbsp;<strong>barcos camaroneros que hace 30 años causaron daños irreparables en el golfo con la pesca de arrastre; ríos que murieron por culpa de la minería ilegal; terratenientes que deforestan las riberas; y poblados que lanzan los desechos y los cuerpos de los mataderos al agua</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otros de los miembros del comité hablaron de las rutas de esclavos que atravesaron el océano hace siglos, las lanchas rápidas cargadas de drogas y las pangas repletas de migrantes que en ocasiones naufragaban y se perdían bajo las olas. Unos últimos también hablaron de&nbsp; los sitios sagrados y los seres que habitan en los ríos y el mar; las aguas medicinales; y el agua como cuerpo, lo primordial y lo primero.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273662"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143333/DSC9461-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273662" /><figcaption class="wp-element-caption">El arte de las comunidades indígenas expuesta en el Museo Nacional en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como los demás, Patricia Guazarupa también tiene una historia para contar. Cuando era niña, la violencia llegó al resguardo Cuti. Hombres de las AUC entraban a las casas preguntando a qué grupo guerrillero pertenecían. Les gritaban y, como muchos habitantes indígenas no hablaban español, los terminaban golpeando o asesinando. Robaban sus animales y sus cultivos y había enfrentamientos y balaceras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayoría de las personas del resguardo Cuti fueron desplazadas. Solo quedaron Patricia Guazarupa, su madre, dos de sus hermanos, y Aurora Domicó, una mujer indígena con discapacidad intelectual que hacía poco había dado a luz a una niña llamada Zunilda. En ese tiempo, huían cada vez que escuchaban a los paramilitares acercándose. Pasaban días o semanas en el monte sin comida. Buscaban frutas o vegetales y, en los peores momentos, lamían la sal de las reses en los potreros de las fincas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de su cautela, hubo ocasiones en que las tomaron desprevenidas. A María Guazarupa la torturaron. Sus hijos, incluida Patricia, lo vieron. Sin embargo, María Guazarupa se rehusó a partir.<strong>&nbsp;Los paramilitares llegaron varias veces a insistirle que vendiera las tierras</strong>&nbsp;del resguardo a unas personas de Gilgal. Con una sola firma, le darían dinero suficiente para que no volviera a tener que preocuparse en el futuro. Podría comprar nuevas tierras en otro lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella se negó. No quería dejar su tierra. Era lo único que podía ofrecerles a sus hijos. Allí había buena tierra para cosechar y un río lleno de peces. Les dijo que había hablado con los demás miembros del resguardo y que todos planeaban regresar en tres meses. Era una mentira, pero los paramilitares le creyeron, aunque le advirtieron que, si en ese tiempo no volvían, la matarían con sus hijos y la mujer discapacitada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de las amenazas, María Guazarupa persistió. Primero convenció a su madre y a su hermana de que regresaran, y luego a otras madres solteras.&nbsp;<strong>Marchó hasta Unguía para solicitar que la posesionarán como gobernadora del resguardo y así poder exigir la ayuda del Estado</strong>. Después viajó a Pereira, Cali y Bogotá para denunciar lo que estaba ocurriendo en los alrededores de Gilgal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273689"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15151532/DSC9888-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273689" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua» en el Museo Nacional, en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las cosas se calmaron un poco gracias a su labor y unos pocos hombres regresaron. Por fin, se sentían algo protegidas cuando, una noche, el río creció en medio de una tormenta y el agua se metió en las casas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María Guazarupa había salido a visitar a un nieto enfermo y había dejado sola a Aurora Domicó y a su niña, a quienes había intentado cuidar a lo largo de todo ese tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasada la medianoche, el viento arreciaba y Aurora Domicó dejó a la bebé en la cama para prender el fogón y calentarse. Se demoró encontrando el mechero y sintió que algo andaba mal. Regresó a buscar a Zunilda, pero no estaba por ninguna parte. Poco después del amanecer, los primos de Patricia Guazarupa hallaron el cuerpo de la niña arrastrado por el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Patricia Guazarupa cuenta la historia una tarde de mayo en el aeropuerto de Apartadó, poco antes de salir hacia Bogotá a inaugurar Caminos de agua. Está emocionada por la exposición, dice. No tiene saco, pero Carolina Quintero le va a prestar uno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de lo ocurrido, su madre, María Guazarupa la envió a terminar el bachillerato en la ciudad de Quibdó, la capital del departamento del Chocó. Es la única de su familia con ese diploma. Al graduarse, entró a estudiar Psicología. Ya le falta poco para terminar. Se inclinó por esa carrera porque quiere aprender a cuidar a los demás. En el Darién la violencia no ha acabado: las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) son una de las principales autoridades en la región desde hace casi dos décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Patricia Guazarupa quiere escuchar a las personas y escucharse, dice. Aprender cómo contar el pasado y persistir.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273688"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144436/DSC9804-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273688" /><figcaption class="wp-element-caption">Representantes de las comunidades pudieron compartir su cultura con los visitantes del Museo Nacional. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Los cuerpos del agua</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Minutos antes de la inauguración de la exposición, los miembros del Comité Cultural participan en una ceremonia con el equipo del Museo Nacional. En un gran óvalo, se prende una vela y todos se presentan y hablan mientras la sostienen. Varias personas mencionan las diferentes maneras de interpretar el agua: en la ciudad, por ejemplo, el agua es algo que sale cuando se abre una llave; el agua “se acaba” el día que deja de salir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Darién, el agua es como una madre, lo primordial y lo primero, dicen los sabios. La palabra di, río en guna, también significa, dependiendo del contexto, estar, vivir, pisar y sobrevivir. Aún más importante, el agua tiene poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una sala cercana, cuelgan las molas que Garrido y las demás mujeres de Arquía cosieron durante meses. A ella, su madre le enseñó a coser a los siete años. Comenzó con molas de dos capas y fue progresando. Las de la exposición tienen cinco. Son mapas, recuerdos de otros tiempos, historias del pasado de los guna y el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de ellas muestra a una niña guna de doce años que se enamoró de una ballena. La niña aprendió su idioma y las claves para vivir bajo el agua. Un nele, un gran sabio, alertó a la comunidad, pues la niña no debía tener una pareja que no fuera guna. Le prohibieron seguir viendo a la ballena. Pero durante una ceremonia para celebrar la pubertad de la joven, mientras la comunidad se emborrachaba bebiendo chicha, un grupo de ballenas rodeó el poblado. La tierra se agrietó y empezó a salir agua a borbotones. El pueblo se hundió y allí, donde antes estaban las casas, se formó la ciénaga de Unguía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fui feliz mientras tejía las molas, le había dicho Garrido a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;en el muelle de Unguía, en tanto la llovizna punteaba el río.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tejía las imaginaba y era feliz.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>exposición «Camino del Agua», en el Museo Nacional en Bogotá.<strong> Foto: </strong>Camila Morales</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/santiago-wills/">Santiago Wills</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/agua-comunidades-indigenas-campesinos-afrodescendientes-darien-vidas-acuaticas-museo-nacional-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130488</guid>
        <pubDate>Wed, 17 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/16152027/DSC9838.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Defensores ambientales en América Latina: cinco países acuerdan impulsar red de apoyo ante asesinatos, criminalización y desplazamientos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/defensores-ambientales-en-america-latina-cinco-paises-acuerdan-impulsar-red-de-apoyo-ante-asesinatos-criminalizacion-y-desplazamientos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cecilia Aguilera habla pausado, pero con firmeza. “Ha sido una linda jornada, dos días muy bonitos dentro del dolor que también vivimos en nuestros territorios”, dice la lideresa diaguita, de la Tercera Región de Chile, que llegó a Lima para el&nbsp;Encuentro Internacional de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos y Ambientales. Junto a Aguilera está [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Representantes de pueblos indígenas de Ecuador, Colombia, Perú, Brasil y Chile se reunieron en Lima para debatir sobre los problemas que enfrentan en la región.</em></li>



<li><em>Los representantes de Bolivia no pudieron llegar a la cita debido a la crisis política y social que enfrenta el país y que ha generado bloqueos y problemas para movilizarse.</em></li>



<li><em>La defensa del territorio, la criminalización, los impactos socioambientales de actividades extractivas y la violencia en los territorios indígenas son los problemas que se repiten en todos los países.</em></li>



<li><em>Durante la cita acordaron establecer redes de apoyo entre los defensores de todos los países asistentes y extender esta propuesta al resto de Latinoamérica.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Cecilia Aguilera habla pausado, pero con firmeza. “Ha sido una linda jornada, dos días muy bonitos dentro del dolor que también vivimos en nuestros territorios”, dice la lideresa diaguita, de la Tercera Región de Chile, que llegó a Lima para el&nbsp;<strong>Encuentro Internacional de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos y Ambientales.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto a Aguilera está sentada Marcela González Yanqui, lideresa de la Asociación Departamental de Mujeres Campesinas de Puno, en Perú. “Soy mujer quechua-hablante”, dice para dar un saludo en quechua. Entre el grupo de defensores ambientales reunidos en esa mesa para conversar con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;también están Ezequiel, del pueblo indígena tremembé, de Brasil; y Yuvelis Morales, una de las seis ganadoras del Premio Goldman 2026 y representante de la Alianza Colombia Libre de Fracking.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">Llega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273419"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061611/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-18.jpg" alt="Los defensores de derechos humanos y ambientales compartieron experiencias en un encuentro realizado en Lima, Perú. Foto: cortesía CooperAcción." class="wp-image-273419" /><figcaption class="wp-element-caption">Los defensores de derechos humanos y ambientales compartieron experiencias en un encuentro realizado en Lima, Perú. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La defensa del territorio, la criminalización y la presencia de actividades extractivas</strong>&nbsp;<strong>en sus tierras fueron los temas que se iban repitiendo en la conversación</strong>, con diferencias y semejanzas en cada país. “Los defensores en estos países somos perseguidos por defender el territorio, la vida, la permanencia”, dice Ezequiel para abrir el diálogo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hemos compartido varias experiencias, tenemos en común muchas cosas, el extractivismo, la trata de mujeres, el feminicidio, las desapariciones forzadas“, agrega Aguilera sobre los temas que se fueron presentando en el encuentro que&nbsp;<strong>reunió a 40 defensores de cinco países sudamericanos</strong>&nbsp;(Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y Perú) los días 27 y 28 de mayo. Los representantes de Bolivia, que también estaban invitados a la cita, no pudieron asistir por los conflictos sociales y políticos en el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reunión no solo fue un espacio para compartir experiencias, sino también para&nbsp;<strong>establecer una red latinoamericana</strong>&nbsp;<strong>de coordinación y protección de los defensores</strong>. “Lo que recojo es que el tejido social es el único que siempre va a avanzar, el tejido social es el que nos va a cuidar y el que nos va a proteger”, afirma Aguilera. La defensora agrega que estas instancias internacionales les permiten conocerse, generar contactos, crear en conjunto. “Siempre pienso y creo que si Latinoamérica se uniera contra el extractivismo lograríamos algo”, sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la declaración final, los participantes&nbsp;<strong>expresaron su solidaridad con diversas comunidades que actualmente enfrentan conflictos socioambientales y procesos de criminalización</strong>, señaló CooperAcción, institución que organizó el encuentro, en un comunicado difundido luego de la cita.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273417"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061603/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-16.jpg" alt="La reunión fue un espacio para establecer una red latinoamericana de coordinación y protección de los defensores. Foto: cortesía CooperAcción. " class="wp-image-273417" /><figcaption class="wp-element-caption">La reunión fue un espacio para establecer una red latinoamericana de coordinación y protección de los defensores. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">CooperAcción también afirmó que “el encuentro concluyó con un llamado a los Estados de la región para fortalecer los mecanismos de protección existentes, garantizar la participación de las comunidades en las decisiones que afectan sus territorios y reconocer el papel que cumplen quienes trabajan en la defensa del ambiente”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las amenazas para los pueblos indígenas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“La invasión de tierras y territorios para arrebatarnos nuestra cultura, nuestra tradición, nuestras costumbres en todos los países son similares”, comenta Ezequiel, de Brasil. ”En cada país hay alguien que defiende, alguien que protege, alguien que lucha, pero no sabemos cuánto tiempo más viviremos, cuánto tiempo más lucharemos, porque cada día nos persiguen”, asegura el defensor brasileño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El líder indígena cuenta su experiencia personal para describir lo que se vive en los territorios indígenas de Brasil. “Toda<strong>&nbsp;mi familia está siendo procesada por la lucha por el territorio</strong>. En 2014 estuve fuera del territorio durante meses porque me amenazaron, en ese momento era muy joven”, recuerda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273412"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061545/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-11.jpg" alt="Los defensores cuestionan la contaminación por minería y petróleo en sus territorios. Foto: cortesía CooperAcción." class="wp-image-273412" /><figcaption class="wp-element-caption">Los defensores cuestionan la contaminación por minería y petróleo en sus territorios. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El último informe presentado por Global Witness sobre la situación de los defensores ambientales a nivel global señala que Latinoamérica se mantiene como la región con más asesinatos de personas defensoras en el mundo. De acuerdo con este reporte, al menos&nbsp;<strong>120 personas han sido asesinadas o desaparecidas en Latinoamérica</strong>&nbsp;durante 2024.&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/personas-defensoras-ambientales-latinoamerica-2024/">Esta cifra representa el 82 % de las agresiones a nivel global</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A nivel regional,&nbsp;<strong>Colombia lidera este registro con 48 casos</strong>. En segundo lugar está Guatemala, con 20 asesinatos en un año. México ocupa el tercer sitio con 18 asesinatos y una desaparición, seguido de Brasil con 12 homicidios de defensores ambientales. En la lista continúa Honduras con cinco casos, Nicaragua y Perú con cuatro cada uno, Ecuador registró tres personas defensoras asesinadas; mientras que Venezuela, Argentina, Chile y República Dominicana reportaron un caso por país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Con este encuentro&nbsp;<strong>hemos evidenciado la grave crisis de derechos humanos</strong>&nbsp;que supone para nosotros ser defensores, líderes sociales, ambientales y defensores de derechos humanos y medioambiente. Y esta crisis se agrava en un contexto extractivista”, complementa Yuvelis Morales, de Colombia. “Vemos como&nbsp;<strong>nuestros territorios hoy siguen siendo territorios de sacrificio</strong>, como las comunidades siguen siendo sacrificadas, contaminadas, asesinadas, desplazadas y violentadas de todas las maneras posibles”, agrega la ganadora del Premio Goldman 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Morales también habla de<strong>&nbsp;la defensa territorial contra el fracking</strong>,&nbsp;<strong>una técnica utilizada para extraer gas natural y petróleo de formaciones rocosas profundas</strong>. “Es una técnica extrema porque se necesita mucha energía y por que también utiliza grandes cantidades de agua, químicos y aditivos que se filtran fácilmente en los humedales subterráneos, contaminan acuíferos y también el suelo”, sostiene la lideresa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273420"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061615/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-19.jpg" alt="Latinoamérica continúa siendo la región mas peligrosa para los defensores ambientales y de derechos humanos. Foto: cortesía CooperAcción. " class="wp-image-273420" /><figcaption class="wp-element-caption">Latinoamérica continúa siendo la región mas peligrosa para los defensores ambientales y de derechos humanos. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La lideresa colombiana afirma que los “proyectos extractivistas” que se establecen en los territorios indígenas “incurren en transgresión a los derechos humanos, hacia las comunidades y sus liderazgos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Morales pone como ejemplo lo que sucede en su región, en Magdalena Medio, un territorio donde&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2020/03/fracking-en-colombia-proyectos-piloto-magdalena-medio-video/">en 2020 se estableció por decreto</a>&nbsp;la realización de proyectos pilotos de investigación usando la técnica de fractura hidráulica, más conocida como fracking. “Hemos visto en Colombia cómo hablar de las situaciones particulares de los territorios respecto a proyectos, en nuestro caso a proyectos de fracking de petróleo y gas, supone de inmediato un riesgo inminente a la vida”, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras habla de lo que sucede en su país, Morales pone énfasis en los escenarios adversos en materia de derechos humanos y medioambiente que enfrentan “las juventudes y las niñeces” en los territorios indígenas de Colombia. “No tenemos la posibilidad de respirar un ambiente sano, no tenemos la posibilidad de respirar un aire limpio y, mucho menos, y cada vez más crítico, el acceso al agua potable. Sin embargo, los gobiernos siguen legislando a favor del extractivismo, entregando concesiones de agua e incluso privatizando el agua”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Marcela Gonzáles, de Puno, Perú, también habla de las empresas extractivas que afectan a los territorios. En su caso, la gran minería.<strong>&nbsp;“Tenemos la agricultura familiar, tenemos la ganadería y con estas minas, toda la polvareda se levanta, todito el pastizal se empolva y&nbsp; eso nos está contaminando a nosotros”</strong>, reclama.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273427"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061640/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-26.jpg" alt="Los representantes de los cinco países de Sudamérica conversando sobre las amenazas en sus territorios. Foto: cortesía CooperAcción. " class="wp-image-273427" /><figcaption class="wp-element-caption">Los representantes de los cinco países pusieron el foco de los conflictos en la minería y sus impactos socioambientales. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La situación que describe implica impactos en la salud, en la alimentación y en la economía de los pueblos ubicados cerca de las minas en el sur de Perú. “Nosotros comíamos los peces, así como se come del mar, comíamos del lago, teníamos el carachi, el mauri, el suche, el pejerrey. Hoy no podemos comer porque está contaminado. Muchos hermanos, hermanas, niños están con metales pesados en el cuerpo, con arsénico”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lideresa también cuenta que&nbsp;<strong>algunas lideresas y defensoras tienen miedo de hacerse las pruebas para determinar si tienen metales pesados en su organismo</strong>. “Tengo miedo de que me digan: ‘Tú tienes metales pesados’ y me enferme”, dice la lideresa</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Me da mucha pena, de verdad. ¿Qué vida nos están dando? Saben que el Estado debe cuidarnos, que la policía debería cuidarnos, pero salen en nuestra contra”, cuestiona la lideresa con la voz entrecortada. “Hablar para mí de este tema es muy doloroso”, dice mientras su compañera chilena la abraza para consolarla.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una red latinoamericana</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En conversación con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, Isaías Quinatoa, dirigente de Relaciones Internacionales de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Quichua del Ecuador (Ecuarunari), señaló que “hasta el momento tienen el&nbsp;<strong>registro de por lo menos 300 personas criminalizadas por defender los territorios y proteger el agua en Ecuador</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273403"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061510/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-2-rotated.jpg" alt="Representantes de pueblos indigenas de Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú asistieron al encuento de defensores ambientales en Lima, Perú. Foto: cortesía CooperAcción." class="wp-image-273403" /><figcaption class="wp-element-caption">«Algunas lideresas y defensoras tienen miedo de hacerse las pruebas para determinar si tienen metales pesados en su organismo», contó uno de las representantes indígenas. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Durante esta reunión, construimos un mecanismo de estrategias, pero también&nbsp;<strong>trazamos un mapa de los desafíos que podemos abordar colectivamente</strong>&nbsp;en todos los países y cómo cada país puede contribuir a esta red de comunicación”, dice el líder indígena de Brasil sobre el trabajo para establecer una red de apoyo regional para los defensores en Latinoamérica. “Hoy, en el cierre final, hemos visto que necesitamos unirnos para fortalecernos, porque existe una jerarquía muy grande de dominio de poder” agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la lideresa chilena, el encuentro “ha sido una linda jornada” en la que se “han llenado de amor y de cariño, porque siempre decimos que&nbsp;<strong>el autocuidado va entre nosotros mismos,&nbsp;</strong>&nbsp;porque los Estados no nos protegen, no nos cuidan”. Por tanto, su apuesta es por un tejido social de cuidado entre defensores y defensoras. “El día de mañana, si tenemos que escapar de nuestros países, están las redes. Necesitamos asilos políticos también en los países latinoamericanos, no hablemos solamente de Sudamérica, hablemos de Latinoamérica”, dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde Ecuador, la lideresa Erika Quilumba, defensora ambiental del pueblo kitu kara, comentó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que entre los asistentes al encuentro se acordó establecer una red latinoamericana. Comentó también que&nbsp;<strong>en Ecuador ya manejan una red de defensores</strong>&nbsp;que les permite saber lo que sucede en otras regiones. “Por más que yo sea de Quito, sé lo que está pasando en Loja y en otras provincias como Cotopaxi con la defensa del territorio. Eso nos permite estar en constante apoyo y ayuda de los defensores. Por eso aquí hemos acordado que ese tejido sea internacional”, explicó.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273424"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09061630/Encuentro-Defensores-ambientales-de-America-Latina-Cooperaccion-23.jpg" alt="Durante el encuentro tambien se habló del autocuidado entre defensores y defensoras. Foto: cortesía CooperAcción. " class="wp-image-273424" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante el encuentro también se habló del autocuidado entre defensores y defensoras. Foto: cortesía CooperAcción</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Una de las cosas que consideramos importante es el tema de las redes para saber qué está pasando exactamente en los otros países. Todo lo estatal, los gobiernos se manejan a través de redes”, comenta la lideresa y señala que&nbsp;<strong>esta conexión puede ayudar a quienes están enfrentando situaciones de crisis en otros países</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quilumba cita el ejemplo de Bolivia, donde llevan más de un mes de movilización social. “Nosotros decíamos, no estamos en Bolivia, pero está pasando lo mismo que hemos pasado en Ecuador, lo mismo que pasa aquí en Perú. Entonces, el apoyo debe ser a través de las redes. Por eso hemos hecho un&nbsp;<strong>compromiso de tejer redes a nivel internacional</strong>&nbsp;con la intención de buscar el cuidado entre nosotros”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;la reunión fue un espacio para establecer una red latinoamericana de coordinación y protección de los defensores.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía CooperAcción.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/defensores-ambientales-america-latina-red-apoyo-ante-asesinatos-criminalizacion-desplazamientos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130286</guid>
        <pubDate>Fri, 12 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Colombia anuncia mayor protección para la Sierra Nevada de Santa Marta: la implementación será el reto</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-anuncia-mayor-proteccion-para-la-sierra-nevada-de-santa-marta-la-implementacion-sera-el-reto/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una reserva que declara a la&nbsp;Sierra Nevada de Santa Marta&nbsp;como un&nbsp;territorio libre de minería y explotación de hidrocarburos&nbsp;en el extremo norte de Colombia, junto con&nbsp;un decreto presidencial&nbsp;reciente que precisa el territorio ancestral de los pueblos arhuaco, kogui, wiwa y kankuamo son parte de la respuesta del Gobierno colombiano para proteger a esta región montañosa única [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un nuevo decreto y la declaratoria de una reserva en la Sierra Nevada de Santa Marta son las decisiones del gobierno de Gustavo Petro para proteger esta zona montañosa, donde habitan diferentes comunidades indígenas.</em></li>



<li><em>La norma precisa el territorio ancestral de los pueblos arhuaco, kogui, wiwa y kankuamo, que tienen 348 espacios sagrados interconectados ambiental y culturalmente en un sistema conocido como la Línea Negra.</em></li>



<li><em>El Ministerio de Ambiente también oficializó recientemente una reserva para blindar a la región de los posibles impactos socioambientales de nuevas concesiones mineras y de explotación de hidrocarburos.</em></li>



<li><em>Especialistas y líderes indígenas destacan los elementos clave de estos nuevos instrumentos y los desafíos para la protección de la región conocida como el “corazón del mundo”.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Una reserva que declara a la&nbsp;<strong>Sierra Nevada de Santa Marta</strong>&nbsp;como un&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/gobierno-protege-la-sierra-nevada-de-santa-marta-de-la-explotacion-minera-y-de-hidrocarburos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">territorio libre de minería y explotación de hidrocarburos</a>&nbsp;en el extremo norte de Colombia, junto con&nbsp;<a href="https://dapre.presidencia.gov.co/normativa/normativa/DECRETO%20No.%200514%20DEL%2019%20DE%20MAYO%20DE%202026.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un decreto presidencial</a>&nbsp;reciente que precisa el territorio ancestral de los pueblos arhuaco, kogui, wiwa y kankuamo son parte de la respuesta del Gobierno colombiano para proteger a esta región montañosa única en el país. Especialistas y líderes indígenas celebran la decisión, pero también advierten los desafíos que existen para traducir estas herramientas en protección efectiva de una zona conocida como el “corazón del mundo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ambos instrumentos eran una promesa del presidente Gustavo Petro para la protección ambiental, cultural y espiritual de la Sierra Nevada y de los pueblos que la habitan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Expertos consultados por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;destacan que además de estas nuevas medidas, el Estado colombiano debe activar mecanismos y acompañar su implementación, por ejemplo, con el fortalecimiento de consultas previas frente a los&nbsp;<strong>proyectos energéticos, de minería, ganaderos o de infraestructura en la región.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/05/puma-fest-2026/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Regístrate gratis y conoce el Puma Fest: primer Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273396"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09044123/sierra-nevada-colombia-retos-proteccion-2.jpeg" alt="La declaratoria de la Reserva de Recursos Naturales Renovables de carácter definitivo ‘Corazón del Mundo’, ubicada en la Sierra Nevada de Santa Marta" class="wp-image-273396" /><figcaption class="wp-element-caption">La declaratoria de la nueva reserva busca detener nuevas concesiones de minería y explotación de hidrocarburos. Foto: cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La Línea Negra, un sistema clave de espacios sagrados</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El nuevo decreto 0514, emitido el pasado 19 de mayo, surge en respuesta a una decisión del Consejo de Estado, uno de los altos tribunales de Colombia, que declaró la nulidad de un decreto anterior, el&nbsp;<a href="https://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.asp?id=30035809" target="_blank" rel="noreferrer noopener">1500 de 2018.</a>&nbsp;Esta norma redefinió el territorio ancestral de los cuatro pueblos indígenas mediante un límite simbólico y sagrado conocido como la&nbsp;<strong>“Línea Negra”, que abarca un sistema 348 espacios sagrados</strong>&nbsp;que están interconectados y sostienen el equilibrio espiritual, cultural y ambiental en la región, según estas comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Jaime Luis Arias Ramírez, gobernador del pueblo kankuamo y miembro del Consejo Territorial de Cabildo, la Línea Negra es lo que permite llamar a esta región el&nbsp;<strong>“corazón del mundo”</strong>, dada su importancia para el ordenamiento territorial y cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para nosotros la Línea Negra representa el tejido de espacios sagrados, cumple una función natural y ancestral y es donde se salvaguarda el conocimiento, la semilla y los elementos que equilibran la vida en el territorio”, explica el líder indígena a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la cartografía de estos espacios sagrados ya se encontraba reconocida en el decreto anterior (el 1500), uno de los argumentos del Consejo de Estado para anular la norme fue que al momento de ser expedido no existía cartografía oficial del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/colombia-fallo-proteccion-sierra-nevada-santa-marta-pueblos-indigenas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colombia: un polémico fallo pone a prueba la protección de la Sierra Nevada de Santa Marta y sus pueblos indígenas</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270260"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/05221802/La-Sierra-Nevada-de-Santa-Marta-es-el-sistema-montanoso-costero-mas-alto-del-mundo-Foto-Cortesia-fundacionchasquis-scaled.jpg" alt="La Sierra Nevada de Santa Marta es el sistema montañoso costero más alto del mundo. Foto: Cortesía @fundacionchasquis" class="wp-image-270260" /><figcaption class="wp-element-caption">La Sierra Nevada de Santa Marta es el sistema montañoso costero más alto del mundo. Foto: cortesía @fundacionchasquis</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Al respecto, Yeny Rodríguez, abogada de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), destaca que el nuevo decreto 0514 no solo repara en esta falla de procedimiento, sino que&nbsp;<strong>también retoma una resolución de la</strong>&nbsp;<strong>Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)</strong>&nbsp;de 2022. Allí, se&nbsp;<a href="https://ich.unesco.org/es/RL/sistema-de-conocimiento-ancestral-de-los-cuatro-pueblos-indigenas-arhuaco-kankuamo-kogui-y-wiwa-de-la-sierra-nevada-de-santa-marta-01886" target="_blank" rel="noreferrer noopener">inscribió al sistema de conocimiento ancestral de los pueblos arhuaco, kankuamo, kogui y wiwa de la Sierra Nevada a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.</a>&nbsp;Esto implica que para proteger el sistema ancestral de conocimientos de los pueblos es necesaria la protección del territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El Gobierno tiene un mandato de reafirmar la protección de estos territorios a nivel interno y adoptar medidas para su protección. Ya no es un sistema que se protege solamente como patrimonio cultural y material para Colombia, sino que es de la humanidad y que está siendo vigilado por una instancia global”, señala la especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/colombia-secretos-swaka-centro-pensamiento-arhuaco-sierra-nevada-santa-marta/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colombia: los secretos de Swaka, un centro de pensamiento arhuaco en la Sierra Nevada de Santa Marta</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro de los argumentos por los cuales el Consejo de Estado anuló el decreto anterior fue que no se agotó&nbsp;<strong>la consulta previa con otros grupos indígenas y afrodescendientes que habitan la Sierra Nevada,</strong>&nbsp;por lo que la nueva norma también tuvo que corregir este señalamiento. Para ello, realizó procesos de consulta con otras comunidades étnicas, como los&nbsp;<strong>pueblos taganga, ette ennaka, wayuu y comunidades afrocolombianas, raizales y palenqueras</strong>&nbsp;que habitan en el sistema de espacios sagrados de la Línea Negra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque han surgido críticas de autoridades indígenas,<a href="https://cambiocolombia.com/poder/articulo/2026/5/no-hay-indigenas-de-segunda-el-descontento-de-los-wayuu-con-el-decreto-de-gustavo-petro-que-revivio-la-linea-negra" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;por ejemplo del pueblo wayuu</a>, que consideran que ambos decretos mantienen una jerarquización entre pueblos indígenas, el Ministerio del Interior sostuvo que en los procesos de consulta se identificaron dinámicas territoriales con “necesidades de atención sin preferencias y con toda la imparcialidad debida apartándose de intereses particulares”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rodríguez comenta que este aspecto es de los más difíciles de atender al considerar que los pueblos indígenas que habitan la Sierra Nevada tienen diferentes formas de diálogo intercultural dentro de la Línea Negra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Fueron consultas formales acompañadas por las autoridades del Gobierno, el Ministerio del Interior, Parques Nacionales y allí se realizaron algunos acuerdos de concertación donde se incorporó el respeto de las otras comunidades hacia lo que es la Línea Negra”, señala,</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_229323"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2021/10/25151131/Arhuacos-8-of-31.jpeg" alt="Los pueblos de Sierra Nevada se consideran íntimamente interconectados con su entorno natural. Foto: Cortesía de El Proyecto Esperanza." class="wp-image-229323" /><figcaption class="wp-element-caption">El nuevo decreto retoma una resolución de la UNESCO de 2022. Foto: cortesía de El Proyecto Esperanza</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para Arias, el proceso de consulta para el nuevo decreto también contó con el apoyo de otros pueblos indígenas y afrodescendientes. “Se estableció una ruta de diálogo con los pueblos indígenas y afros, que es lo que llevó finalmente a tramitar la consulta previa que ratificó el contenido, pero también llevó a tener en cuenta esas medidas que puedan preservar algunos derechos que también tienen las otras comunidades que están en este territorio”, reconoce.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2023/03/parque-nacional-sierra-nevada-de-santa-marta-se-amplia-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Colombia: Parque Nacional Sierra Nevada de Santa Marta se amplía en más de 172 000 hectáreas</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Una reserva complementaria en Sierra Nevada</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El 4 de junio el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible entregó oficialmente una resolución que delimita y declara como&nbsp;<strong>Reserva de Recursos Naturales Renovables a la Sierra Nevada de Santa Marta</strong>. Esto implica que es considerada un territorio libre de nuevos títulos mineros, así como de la explotación de combustibles fósiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ministra de Ambiente, Irene Vélez, sostuvo que esta reserva&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/gobierno-protege-la-sierra-nevada-de-santa-marta-de-la-explotacion-minera-y-de-hidrocarburos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">no solo es un documento, sino “una herramienta”</a>&nbsp;para que los pueblos de la Sierra Nevada puedan defender el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos diciendo que en el corazón del mundo no se hará minería, ni explotación de hidrocarburos porque rompe las conectividades naturales y el tejido espiritual que sostiene el territorio.&nbsp;<strong>La reserva permite la agricultura, el turismo, el ecoturismo y turismo de los pueblos, las economías para la vida y las economías productivas</strong>”, agregó la ministra.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273398"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09044134/sierra-nevada-colombia-retos-proteccion-5.jpeg" alt="Ministra de Ambiente con mujeres de la Sierra Nevada, Colombia" class="wp-image-273398" /><figcaption class="wp-element-caption">La ministra de Ambiente, Irene Vélez, sostuvo que la nueva reserva es una «herramienta» para que los pueblos de la Sierra Nevada puedan defender el territorio. Foto: cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, Rodrígez advierte que la medida no detiene toda la actividad minera pues los proyectos que ya cuentan con título minero, permisos ambientales y autorizaciones vigentes podrán continuar operando, además de que se mantienen&nbsp;<strong>excepciones para materiales de construcción destinados a obras públicas</strong>&nbsp;—asociados a gran parte de la minería en Sierra Nevada— y para ciertos procesos de formalización de pequeña minería en ríos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con datos procesados por AIDA, existen al menos&nbsp;<strong>120 títulos mineros vigentes activos en la Línea Negra de Sierra Nevada y más de 90 solicitudes en evaluación.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273400"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09044322/sierra-nevada-colombia-retos-proteccion-1.jpg" alt="Zona de Reserva Temporal que recientemente había creado el Ministerio de Ambiente con la Resolución 280 del 27 de marzo de 2026." class="wp-image-273400" /><figcaption class="wp-element-caption">Zona de Reserva Temporal creada por el Ministerio de Ambiente con la Resolución 280 del 27 de marzo de 2026. Imagen: cortesía AIDA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a los avances que puede representar el decreto y la reserva para la protección de la sierra, la especialista advierte que un reto está en la implementación de estos instrumentos no sólo por parte de las comunidades y gobiernos indígenas, sino especialmente por parte de las autoridades nacionales, especialmente ahora que Colombia está en medio de una elección y un cambio de gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para que el nuevo decreto no vuelva a generar conflictos jurídicos [en temas de consulta previa] esto va a depender de que el Gobierno adopte regulaciones para proteger los territorios, implemente el nuevo decreto, pero también blinde jurídicamente la Sierra Nevada para no generar expectativas en el sector privado”, explica la abogada a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rodríguez considera clave que el nuevo decreto avance en la recuperación espiritual y física de esos espacios en lugar de abrir camino a nuevos proyectos extractivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arias considera que existe un desafío para la protección de la región frente a intereses económicos en el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Aún hay amenazas de megaproyectos mineros, extractivos, también presión turística y de otros sectores productivos en este territorio. Con este Gobierno venimos trabajando una propuesta que pueda generar un instrumento vinculante complementario al decreto frente a una moratoria minera”, expone el dirigente indígena sobre la reserva.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273397"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/09044129/sierra-nevada-colombia-retos-proteccion-3-scaled.jpg" alt="Mediante consultas formales, los pueblos indigenas de la Sierra Nevada de Santa Marta avalaron el nuevo decreto de protección en la región. Foto: Coque Gamboa / Cancillería" class="wp-image-273397" /><figcaption class="wp-element-caption">Mediante consultas formales, los pueblos indigenas de la Sierra Nevada de Santa Marta avalaron el nuevo decreto de protección en la región. Foto: cortesía Coque Gamboa</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.cinep.org.co/publi-files/PDFS/20241127_Situacion_seguridad_SNSM.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Informes elaborados por el CINEP</a>&nbsp;dan cuenta también de cómo el conflicto armado, junto con el avance de la minería y otros megaproyectos, representan una amenaza directa para poblaciones indígenas de la Sierra Nevada, quienes enfrentan&nbsp;<strong>crisis humanitarias, desplazamiento forzado y persecución por la defensa de sus territorios.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Rodríguez insiste también en cómo la comprensión del concepto del territorio será clave a la hora de saber si procede o no un proyecto extractivo en la Sierra Nevada y en los espacios sagrados de la Línea Negra, los cuales señala que deben entenderse no sólo como espacios físicos sino como espacios sagrados para los pueblos donde existen complejas interconexiones culturales y espirituales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es un territorio indígena cuyos espacios se interconectan entre sí, lo que quiere decir que la definición, por ejemplo, del área de influencia de un proyecto debe valorar las interconexiones espirituales que existen entre los diversos espacios sagrados”, explica la especialista. Rodríguez agrega: “Si el espacio 40 se conecta con el espacio 41 de determinada forma, el concepto de afectación directa debe ampliarse y construirse con enfoque biocultural y en respeto de ese sistema ancestral de conocimiento”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> las poblaciones indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta se enfrentan a megaproyectos mineros, energéticos o turísticos por sus impactos socioambientales. <strong>Foto:</strong> cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/sierra-nevada-santa-marta-colombia-retos-proteccion/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130282</guid>
        <pubDate>Thu, 11 Jun 2026 16:25:50 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/11112425/sierra-nevada-colombia-retos-proteccion.jpg" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Colombia: un herbario en el Putumayo une ciencia y saber ancestral para defender el territorio</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-un-herbario-en-el-putumayo-une-ciencia-y-saber-ancestral-para-defender-el-territorio/</link>
        <description><![CDATA[<p>La placenta de Ángela Jhoana Jacanamejoy está enterrada en la cocina de su casa, justo bajo la tulpa o el&nbsp;Shinyak: el fogón que mantiene el fuego en el que tradicionalmente los&nbsp;kamëntšá&nbsp;han cocinado sus alimentos en el departamento amazónico de Putumayo, al sur de Colombia. Es bióloga de corazón y de profesión,&nbsp;artista, artesana, tejedora e integrante [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>En Mocoa, Putumayo, un herbario etnobotánico resguarda más de 22 000 muestras de plantas, junto a las cuales se recopilan referencias del conocimiento local de comunidades indígenas y campesinas.</em></li>



<li><em>Desde iniciativas de monitoreo comunitario, pueblos indígenas siona, inga y kamëntšá han identificado especies en riesgo y realizado estrategias de restauración, como la propagación de árboles maderables amenazados.</em></li>



<li><em>El proyecto se ha consolidado como una herramienta para la defensa territorial, al aportar información científica y ancestral frente a proyectos extractivos como la minería de cobre que puedan afectar al medioambiente.</em></li>



<li><em>Pese a su importancia, el espacio enfrenta dificultades como la falta de sede permanente, recursos limitados y ausencia de personal estable para su funcionamiento.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La placenta de Ángela Jhoana Jacanamejoy está enterrada en la cocina de su casa, justo bajo la tulpa o el&nbsp;<em>Shinyak</em>: el fogón que mantiene el fuego en el que tradicionalmente los&nbsp;<em>kamëntšá</em>&nbsp;han cocinado sus alimentos en el departamento amazónico de Putumayo, al sur de Colombia. Es bióloga de corazón y de profesión,&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/jashnan_" target="_blank" rel="noreferrer noopener">artista</a>, artesana, tejedora e integrante de la comunidad indígena&nbsp;<em>kamëntšá</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jacanamejoy vive constantemente interactuando con aquel valle donde nació, con las montañas y las distintas tonalidades de verde que inundan el paisaje, los sonidos de los ríos, el olor a humedad y con las plantas de su territorio. Aquellas que poco a poco las comunidades han registrado en el&nbsp;<strong><a href="https://ipt.biodiversidad.co/sib/resource?r=itp_colectas-epifitas" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Herbario Etnobotánico del Piedemonte Andino-Amazónico&nbsp;<em>Jajen Saima’a</em></a>&nbsp;de la Institución Universitaria del Putumayo,</strong>&nbsp;que se encuentra en Mocoa, capital del departamento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/inteligencia-artificial-aliada-clave-conservar-biodiversidad-america-latina/">La inteligencia artificial se convierte en aliada clave para conservar la biodiversidad de América Latina</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este particular herbario es una biblioteca de plantas secas, “que&nbsp;<strong>guarda también el conocimiento en torno a su uso y manejo por parte de las comunidades indígenas, campesinas, afro</strong>&nbsp;o comunidades humanas que habitan un territorio en particular, en este caso, el departamento del Putumayo y el piedemonte andino-amazónico”, explica&nbsp;<a href="https://www.umakiwemadretierra.com/post/jorge-contreras-el-guardian-de-un-bosque-que-se-volvi%C3%B3-biblioteca" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Jorge Contreras</a>, coordinador del herbario, biólogo con maestría en ciencias de la Universidad Nacional, quien ha dedicado su vida a la botánica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A este enfoque de estudio de las interrelaciones que establecen los seres humanos con las plantas se le llama etnobotánica. Y para este caso, se hace referencia a un lugar que recopila&nbsp;<strong>más de 22 000 muestras, que representan cerca de 1500 especies recolectadas</strong>&nbsp;en el departamento del Putumayo y el piedemonte andino-amazónico y en otras regiones del país.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273051"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170125/11052026-2-768x512.jpg" alt="Ángela Jhoana Jacanamejoy en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273051" /><figcaption class="wp-element-caption">Ángela Jhoana Jacanamejoy en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mocoa es una ciudad que se ubica justo en una zona de transición entre las regiones andina y amazónica. Cuenta con una población cercana a los 45 000 habitantes, entre los que se encuentran los pueblos indígenas originarios del piedemonte como cofán, siona, inga, kamëntšá, coreguaje, mientras que, en el resto del departamento, que supera los 350 000 habitantes, también habitan pueblos como los murui y los kichwa, además de comunidades nasa, pasto, embera y awa que llegaron al territorio. Actualmente,&nbsp;<strong>las comunidades enfrentan tensiones por el avance de proyectos de cobre.</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">La biblioteca de saberes ancestrales</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La historia del herbario se desarrolla&nbsp;<strong>entre la investigación científica y la reivindicación de los saberes ancestrales del Putumayo</strong>.&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=zi36uFYk05E" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Nació</a>&nbsp;oficialmente a partir del proyecto&nbsp;<a href="https://www.naturamazonas.org/guardianes-del-conocimiento-botanic" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Guardianes del Conocimiento Botánico</a>, realizado entre 2018 y 2022, y que formaba parte del programa Natura Amazonas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este programa fue liderado por Conservación Internacional Colombia en alianza con Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia (Corpoamazonia), el Instituto Tecnológico del Putumayo (que pasó a ser una institución universitaria), Parques Nacionales y la Corporación Autónoma Regional del Cauca (CRC).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La iniciativa surgió por la voluntad de un grupo de investigadores e investigadoras, liderado por Contreras,&nbsp;</strong>quienes buscaron crear un espacio que no solo recolectara plantas bajo criterios científicos occidentales, sino que integrara los nombres y usos tradicionales dados por las comunidades, contando con el apoyo en primera instancia de dos personas visionarias como José Vicente Rodríguez-Mahecha director científico de Conservación Internacional Colombia y Luis Alexander Mejía-Bustos, director de Corpoamazonia en ese momento, quien facilitó el espacio físico para su inicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ángela Jhoana Jacanamijoy realizó su tesis de pregrado sobre&nbsp;<strong>el conocimiento de las plantas para el cuidado de la mujer desde la niñez hasta la menopausia</strong>&nbsp;y esto motivó a Contreras y su equipo, quienes ya venían trabajando en el herbario etnobotánico, a impulsar junto a ella y otras personas de diferentes comunidades del Putumayo a fortalecer el herbario.&nbsp;“¿Por qué no nos integramos?”, le preguntó. Así se empezó a consolidar este proyecto y, en 2022, el entonces Instituto Tecnológico del Putumayo emitió un&nbsp;<a href="https://itp.edu.co/web2016/phocadownload/Acuerdos/ConsejoDirectivo/2022/Acuerdo%20018%2023agosto2022%20Creaci%C3%B3n%20Herbario-ITP.pdf">a</a><a href="https://itp.edu.co/web2016/phocadownload/Acuerdos/ConsejoDirectivo/2022/Acuerdo%20018%2023agosto2022%20Creaci%C3%B3n%20Herbario-ITP.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cuerdo&nbsp;</a>con el cual se creó formalmente el herbario.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273046"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170105/11052026-15-768x512.jpg" alt="En el trabajo de campo, los monitores comunitarios aprenden a medir el Diámetro a la Altura del Pecho (DAP) de los árboles maderables, un dato técnico vital para calcular el estado de salud de los bosques del piedemonte. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273046" /><figcaption class="wp-element-caption">En el trabajo de campo, los monitores comunitarios aprenden a medir el Diámetro a la Altura del Pecho (DAP) de los árboles maderables, un dato técnico vital para calcular el estado de salud de los bosques del piedemonte. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Después, algunos sabedores y taitas que vinieron a conocer el espacio, al comienzo estuvieron un poco molestos porque veían que guardábamos las plantas secas y se preguntaban: ‘¿Para qué? Ya no tienen vida’. Entonces, se les explicó que&nbsp;<strong>en algún momento ese conocimiento, no solamente de nombre científico, sino de usos, podría servir como herramienta de conservación para la defensa del territorio</strong>”, recuerda Contreras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (<a href="https://biodiversidad.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">SIB Colombia</a>), en Putumayo se registran 5826 especies de plantas, de las cuales 316 son endémicas, es decir, que solo existen en esta zona del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el herbario, todos los conocimientos son válidos y están al mismo nivel, tanto los de la ciencia occidental como los indígenas. Esto es una postura ética que se integra en un enfoque diferencial para reconocer y proteger la diversidad biocultural del Putumayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contreras explica que “antes venían los investigadores al territorio y no se asumía una posición de respeto con las comunidades, sino que se les imponía sumisión. Ahora es diferente y&nbsp;<strong>se parte de un reconocimiento de esa transversalidad como sabedores y como investigadores del territorio</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/05/mineria-de-carbon-y-consultas-previas-con-indigenas-yukpa-colombia/">Colombia: el largo camino judicial de los indígenas yukpa para resarcir los impactos de la minería de carbón</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Construcción compartida del conocimiento</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El herbario funciona como un puente o canal donde se intercambian experiencias.&nbsp;<strong>Mientras los científicos y académicos como Contreras aportan técnicas de taxonomía y secado, la comunidad aporta la historia, el uso y el nombre en lengua materna de la planta</strong>. Para Jacanamejoy, esta biblioteca viva es una forma de «activar los genes ancestrales» y reconocerse en el territorio a través de lo que guarda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273045"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170101/11052026-10-768x512.jpg" alt="El monitoreo etnobotánico también ha permitido registrar fauna asociada a los bosques del territorio, como jaguares (Panthera onca), dantas (Tapirus terrestris) y borugas o guaguas (Cuniculus paca). Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273045" /><figcaption class="wp-element-caption">Cada muestra es guardada y requiere de un deshumidificador y aire acondicionado para mantener las condiciones y así evitar que la alta humedad amazónica genere hongos que destruyan la colección. Profesora Laura Clavijo de la Universidad Nacional revisa ejemplares del herbario durante su visita a las instalaciones. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este conocimiento sobre lo que hay en el territorio, ya sean especies endémicas, medicinales o sagradas,&nbsp;<strong>permite a las comunidades tener argumentos científicos y ancestrales</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/05/guardianas-alto-putumayo-desafian-monocultivos-ganaderia-vias/">para oponerse</a>&nbsp;a actividades extractivas como la megaminería de cobre, que ha venido instalándose en la región y que, aseguran los pobladores, degrada sus fuentes de vida y puede afectar el medioambiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El herbario se ha consolidado mediante proyectos de investigación, monitoreo comunitario y educación ambiental.</strong>&nbsp;Entre los más relevantes se destaca la publicación de un libro bilingüe, en español y maicoca (la lengua indígena materna del pueblo Zio Bain) sobre 25 plantas de importancia cultural, el cual fue liderado por Conservación Internacional Colombia y la comunidad Siona de Buenavista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2022 también se realizó Mocoa Biodiversa, una iniciativa de ecología urbana orientada a la formación ambiental de niños, niñas y jóvenes. Posteriormente en 2023 se continuó apoyando este tipo de propuestas educativas con el&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/episode/5PEgAWIeF6GBRotyL26xXG" target="_blank" rel="noreferrer noopener">proyecto Nacederos</a>, centrado en los vínculos entre vegetación y fuentes hídricas del territorio. Uno de sus logros fue la creación de&nbsp;<strong>cartillas didácticas que permitieron identificar aquellas plantas que actúan como guardianas naturales de los nacimientos de agua.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Luis Felipe Mora, ingeniero ambiental y miembro de la&nbsp;<a href="https://www.cntindigena.org/el-pueblo-cofan-tres-decadas-de-lucha-por-el-territorio-ancestral-en-el-putumayo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">comunidad indígena Cofán</a>, cuenta, por ejemplo, que investigadores de la Universidad de los Andes&nbsp;<strong>están estudiando sobre el cacao en el Putumayo con apoyo del herbario</strong>: “Estamos trabajando con variedades originarias de esta planta aquí en la región. Porque ya se está acabando, la gente no la cultiva. Entonces, tuvimos charlas y les fuimos a hablar sobre la importancia, con el fin de prevenir su pérdida”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273044"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170056/11052026-8-768x512.jpg" alt="Las fibras vegetales utilizadas en artesanías tradicionales también hacen parte de los conocimientos documentados por comunidades indígenas y campesinas en el Herbario Etnobotánico Jajen Saima’a, donde se registran los usos culturales de las plantas del Putumayo. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273044" /><figcaption class="wp-element-caption">Las fibras vegetales utilizadas en artesanías tradicionales también hacen parte de los conocimientos documentados por comunidades indígenas y campesinas en el Herbario Etnobotánico Jajen Saima’a, donde se registran los usos culturales de las plantas del Putumayo. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para las comunidades étnicas de la Amazonía colombiana el cacao nativo es un pilar de nutrición y medicina ancestral</strong>. “Sirve para el sistema cardiovascular, para el estrés, es alimento y además es muy nutritivo. Los abuelos dicen que antes lo preparaban para las mujeres durante y después del embarazo”, dice Mora. Asimismo, el ingeniero ambiental recuerda Árboles Semilleros, proceso mediante el cual se identificaron 71 tipos de árboles y se diseñaron métodos de propagación enfocados en la restauración forestal. Un proyecto liderado en su momento por la ingeniera Ligia Estela Peñafiel de Corpoamazonia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/frailejones-drones-inteligencia-artificial-monitoreo-incendio-paramo-berlin-colombia/">Con drones e inteligencia artificial monitorean la huella de un enorme incendio en los frailejones del Páramo de Berlín, Colombia</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Monitoreo participativo y comunitario</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Juliana Torres Jiménez, del resguardo inga de Yunguillo, ubicado en el área rural de Mocoa, habla con entusiasmo sobre el río Caquetá, que recorre su territorio y al que niños y niñas van a divertirse y a bañarse desde la mañana hasta el atardecer. “Tenemos sitios sagrados y ya no se caza como antes, ya somos más conscientes», dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Torres forma parte de&nbsp;<strong>una estrategia de monitoreo de biodiversidad implementada por las comunidades inga de Yunguillo para construir conocimiento</strong>&nbsp;en alianza con el herbario: “Clasificamos las plantas entre medicinales, ornamentales, artesanales, espirituales y las que son alimenticias tanto para nosotros como para los animales” comenta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273043"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170052/11052026-13-768x512.jpg" alt="Expertos y comunidades indígenas y campesinas utilizan la información que se ha recolectado en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273043" /><figcaption class="wp-element-caption">Expertos y comunidades indígenas y campesinas utilizan la información que se ha recolectado en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Han identificado las especies más vulnerables, entre las que destacan especialmente los árboles maderables: “En 10 años ya no vamos a tener árboles como, por ejemplo,&nbsp;<strong>el granadillo (<em>Platymiscium pinnatum</em>), quedan ya muy poquitos</strong>&nbsp;y en partes más bajas y medias está totalmente intervenido”, cuenta Torres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro de los árboles escasos es el caimo de monte, conocido como cascabel (<em>Chrysophyllum venezuelanense</em>). Torres cuenta que es “una semilla artesanal y de gran importancia espiritual y cultural». «<strong>En nuestro territorio del resguardo indígena de Yunguillo, de 26 480 hectáreas, sólo hay ocho</strong>, por lo cual se adelantaron procesos de restauración de esta especie”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del territorio de Yunguillo&nbsp;<strong>han participado en este monitoreo 16 personas</strong>, entre ellos sabedores y sabedoras, profesionales y jóvenes. “Recolectábamos las muestras, las limpiábamos, las dejábamos en un lugar muy adecuado para que no se nos fueran a infectar y a dañar, después las traíamos al laboratorio del herbario donde las muestras se deshidratan y se catalogan”, relata Torres.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273047"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170109/11052026-14-768x512.jpg" alt="El Instituto SINCHI considera que el herbario llena un vacío histórico de documentación botánica en el sur de Colombia. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273047" /><figcaption class="wp-element-caption">Los profesores Julio Betancurt y Julián Aguirre Santoro, acompañados por el&nbsp; investigador del herbario, David Hoyos, en expediciones y recorridos de recolección de material vegetal. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este proceso también se hace de la mano de personas sabedoras del territorio y jóvenes de las comunidades para que haya un diálogo y un intercambio de conocimientos.&nbsp;<strong>Quienes pertenecen a estos resguardos indígenas son coinvestigadores que aportan su conocimiento</strong>&nbsp;sobre los ciclos de floración, fructificación y ubicación de las especies según la ecología local. El registro se hace en español y en lengua materna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta investigación sobre la flora, apoyada por el Ministerio de Ciencias, les ha permitido conocer también la fauna que habita en la zona: “<strong>Con el monitoreo etnobotánico también han encontrado especies de animales</strong>: borugas (<em>Cuniculus paca</em>), armadillos (<em>Dasypus novemcinctus</em>), dantas (<em>Tapirus terrestris</em>), jaguares (<em>Panthera onca</em>) y ocelotes (<em>Leopardus pardalis</em>)”, expresa Torres.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/vivero-guarderia-de-frailejones-en-paramo-de-colombia/">La guardería de frailejones “bebés” que busca restaurar los páramos del Parque El Cocuy en Colombia</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Desafíos y amenazas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mocoa está atravesada por ríos y ha estado históricamente expuesta tanto a desastres socioambientales como a presiones derivadas de economías extractivas que pueden afectar los ecosistemas de la zona. En respuesta,&nbsp;<strong>se han fortalecido procesos organizativos de&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=BJ4iaL0LurE" target="_blank" rel="noreferrer noopener">defensa territorial</a>&nbsp;que buscan proteger el agua y los bosques frente a la expansión de proyectos mineros</strong>, principalmente de&nbsp;<a href="https://elcuartomosquetero.com/mineria-verde-la-paradoja-que-amenaza-a-la-naturaleza-en-mocoa-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cobre</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, Libero Cobre, una de las compañías interesadas en explotar el mineral, estima que&nbsp;<strong>en los suelos de Mocoa puede haber&nbsp;<a href="https://www.juniorminingnetwork.com/junior-miner-news/press-releases/2126-tsx-venture/lbc/143932-libero-copper-provides-update-on-projects.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">más de dos millones de toneladas de cobre</a></strong>, un metal apetecido para la transición energética, ya que con él se fabrican turbinas eólicas, paneles solares y baterías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La empresa posee&nbsp;<a href="https://www.anm.gov.co/sites/default/files/DocumentosAnm/AUTO_GSC_ZO_000047_FJT-141_06-12-2023.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cuatro títulos mineros</a>&nbsp;en esta capital amazónica, que abarcan cerca de 7800 hectáreas. El 6 de abril de 2022, Corpoamazonia, la autoridad ambiental en este departamento,&nbsp;<a href="https://conflictosambientales.unal.edu.co/oca/assets/doc/Corpoamazonia%20Auto%20DTP%20202%20de%2006-ABR-2022%20-%20DTP-196%20-%20DTP-292%20-%20Med%20Preventiva%20-%20LiberoCobre.pdf">ordenó la suspensión preventiva de las actividades de la empresa</a>&nbsp;en Mocoa, al evidenciar que la exploración se realizaba en una zona de alta amenaza por movimientos en masa, con antecedentes de deslizamientos, según el Servicio Geológico Colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La medida, que a la fecha sigue vigente, prohibió temporalmente cualquier uso o afectación de recursos naturales en los títulos mineros, hasta que la empresa subsanara supuestas inconsistencias administrativas y ambientales, entre ellas la ausencia de estudios de impacto ambiental, posibles afectaciones a fuentes hídricas y ecosistemas sensibles, y fallas en la documentación presentada.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>El Cuarto Mosquetero</strong>&nbsp;buscaron a Libero Cobre para saber el estado del proceso y si se subsanaron las presuntas inconsistencias administrativas y ambientales, pero hasta el momento de la publicación no se ha obtenido respuesta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273055"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27172118/WhatsApp-Image-2026-05-27-at-11.48.12-768x512.jpeg" alt="Carpa de Resistencia en Pueblo Viejo, Mocoa en el marco del año de la manifestación pacífica contra la minería de cobre. Foto: cortesía Paola Silva @LaMingaKiwe" class="wp-image-273055" /><figcaption class="wp-element-caption">Carpa de Resistencia en Pueblo Viejo, Mocoa, en el marco del año de la manifestación pacífica contra la minería de cobre. Foto: cortesía Paola Silva @LaMingaKiwe</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Es en este contexto en donde cobra gran importancia el herbario etnobotánico. Como dice Contreras, “<strong>si van a hacer alguna obra extractiva o alguna afectación en el territorio de las comunidades indígenas, ellas pueden respaldarse con la información que existe</strong>, con nombres científicos, porque hay plantas amenazadas o con algún criterio de amenaza reportado en los libros rojos de especies o en la Lista Roja de especies de la UICN, por lo cual tienen alto interés en conservación”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, y a pesar de su importancia,&nbsp;<strong>el herbario actualmente no tiene una sede fija</strong>. Antes se ubicaba en las instalaciones de Corpoamazonia, pero desde finales de 2025, la entidad pidió parte del espacio físico, por lo cual las colecciones tuvieron que dividirse: una parte está en las instalaciones de la Institución Universitaria del Putumayo y la otra continúa en la sede de la autoridad ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esta dificultad se le suma la&nbsp;<strong>limitación de recursos financieros y la precariedad laboral</strong>: Contreras, quien ha liderado el espacio históricamente, en la actualidad no cuenta con un contrato laboral que lo vincule a la institución universitaria y el proyecto no cuenta con una persona de planta que se dedique a su conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Miguel Ángel Canchala, vicerrector académico de la Institución Universitaria del Putumayo, plantea una serie de alternativas y compromisos: reconoce que se encuentra actualmente en un sitio inadecuado y temporal y que “para solucionar esto, la universidad está trabajando en la adecuación de unas instalaciones».</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Se espera que este sitio definitivo, más pertinente para el manejo de la colección, esté listo en un plazo aproximado de dos a tres meses</strong>”, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, el vicerrector se comprometió a trasladar a la universidad los armarios compactadores y otros equipos especializados que aún permanecen en Corpoamazonia por falta de presupuesto. Además,&nbsp;<strong>se pretende crear la figura de responsable o curador de planta.</strong>&nbsp;“Esta propuesta ya ha sido presentada a la nueva rectoría con el fin de contratar a una persona que no solo dirija el herbario, sino que actúe como gestora de proyectos para fortalecerlo”, expresó, y añadió que se ha contemplado dejar asignado un presupuesto anual dentro de los recursos de la universidad para garantizar el funcionamiento del herbario.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273034"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27162834/8-ok.jpeg" alt="Una de las muestras del herbario: flor andino amazónica. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273034" /><figcaption class="wp-element-caption">Una de las muestras del herbario: Marantaceae. Arbusto en rastrojo. Flora andino amazónica. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En esta institución, según indicó el funcionario,&nbsp;<strong>estudian 740 personas pertenecientes a comunidades indígenas.</strong>&nbsp;Además, dijo que el herbario fue vital para que el centro educativo pasara de instituto tecnológico a institución universitaria, y&nbsp;<strong>es un espacio importante para programas académicos como el de biología</strong>, que está en proceso de consolidación, y ofrecerá un enfoque diferencial dirigido a la protección de los vínculos entre las comunidades humanas y la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (SINCHI), el investigador Nicolás Castaño, biólogo, botánico y magíster en ecología tropical, resalta que&nbsp;<strong>este herbario cumple una función vital al llenar un «vacío de información» en el sur de Colombia</strong>, una región que carecía de un centro de documentación botánica de tal magnitud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Castaño subraya que este espacio es un ejemplo único de «sincretismo» entre la ciencia y el saber ancestral,&nbsp;<strong>destacándose probablemente como el único herbario en el país con un enfoque etnobotánico tan profundamente marcado</strong>. Más allá de la catalogación de especies, el experto enfatiza en la importancia de este centro para fortalecer la autonomía regional, permitiendo que la juventud se capacite en su propio territorio y contribuya a la conservación y la integridad del bosque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre plantas secas que guardan memorias vivas y comunidades indígenas que nombran el territorio en múltiples lenguas,&nbsp;<strong>el herbario se consolida como una apuesta por cuidar la vida desde los conocimientos científicos y ancestrales.</strong>&nbsp;En un contexto de actividades extractivas que pueden afectar el medioambiente, su existencia no solo preserva especies, sino que sostiene una forma de habitar y defender el Putumayo, donde la ciencia y la sabiduría étnica se entrelazan.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273048"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170113/11052026-5-768x512.jpg" alt="Miles de hojas y tallos se conservan en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273048" /><figcaption class="wp-element-caption">Miles de hojas y tallos se conservan en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> el herbario etnobotánico registra información botánica en español y también en lenguas indígenas. <strong>Foto:</strong> cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/simon-zapata-alzate/">Simón Zapata Alzate</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/colombia-herbario-putumayo-une-ciencia-saber-ancestral-defender-territorio/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129809</guid>
        <pubDate>Mon, 01 Jun 2026 16:06:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/01110426/Proyecto-nuevo-49.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: un herbario en el Putumayo une ciencia y saber ancestral para defender el territorio]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Litio: empresas chinas se consolidan en Latinoamérica sin transparencia ni estudios ambientales completos &amp;#124; INFORME</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/litio-empresas-chinas-se-consolidan-en-latinoamerica-sin-transparencia-ni-estudios-ambientales-completos-informe/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el Salar de Uyuni, en Bolivia, no saben cuánta agua tienen bajo sus blancos suelos. Lo único que saben los habitantes de este desierto es que si pierden el agua sus vidas se complican. Es por eso que&nbsp;se oponen a proyectos de extracción de litio sin procesos de consulta ni estudios ambientales. Algo similar [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Las empresas chinas operan sobre humedales altoandinos, sitios Ramsar y territorios indígenas bajo marcos legales que priorizan la atracción de inversión en la región, según el estudio.</em></li>



<li><em>La investigación del Colectivo sobre Financiamiento e Inversiones Chinas, Derechos Humanos y Ambiente (CICDHA) expone casos de Argentina, Bolivia, Chile, México y Brasil.</em></li>



<li><em>Los expertos aseguran que los estudios ambientales son incompletos y que las empresas y los Estados se manejan con poca transparencia.</em></li>



<li><em>Además, pueblos indígenas aseguran que las empresas chinas y los Estados no propician la consulta previa, libre e informada.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En el Salar de Uyuni, en Bolivia, no saben cuánta agua tienen bajo sus blancos suelos. Lo único que saben los habitantes de este desierto es que si pierden el agua sus vidas se complican. Es por eso que&nbsp;<strong>se oponen a proyectos de extracción de litio sin procesos de consulta ni estudios ambientales</strong>. Algo similar ocurre en las comunidades cercanas a salares en Chile y Argentina.&nbsp;<strong>Un estudio analizó diez proyectos de empresas chinas que, afirman, presentan riesgos para comunidades indígenas, estudios ambientales “incompletos” y falta de transparencia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/05/puma-fest-2026/">Conoce y regístrate en el Puma Fest: primer Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">El informe, titulado&nbsp;<a href="https://cicdha.org/wp-content/uploads/2026/05/presencia-de-china-en-el-sector-del-litio-en-america-latina-y-caribe-informe-CICDHA.pdf"><em>La presencia de China en el sector del litio en América Latina y el Caribe</em></a>, fue elaborado por el Colectivo sobre Financiamiento e Inversiones Chinas, Derechos Humanos y Ambiente (CICDHA). El documento tuvo el apoyo de Latinoamérica Sustentable (LAS), Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN, Argentina), Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), BRICS Policy Center (BPC, Brasil), el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA, Chile) y Cohesión Comunitaria e Innovación Social (CCIS, México).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación analiza la relación entre América Latina y China en torno a este mineral; y las políticas chinas y la presencia de sus empresas en la región. Además,<strong>&nbsp;ahonda en los principales proyectos y potenciales</strong>&nbsp;<strong>riesgos socioambientales en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y México</strong>; y en los desafíos ambientales, sociales y de gobernanza que plantea la presencia china en la región.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270997"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/30222705/proyecto-tres-quebradas-en-catamarca-20220321-1329628.jpg" alt="" class="wp-image-270997" /><figcaption class="wp-element-caption">Fiambalá es una ciudad ubicada en la provincia de Catamarca, en el norte de Argentina y comienza a ser afectada por la minería del litio, según sus habitantes. Foto: cortesía Fiambalá Despierta</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Marco Gandarillas, investigador senior de Latinoamérica Sustentable (LAS), explicó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que de los diez proyectos chinos analizados en la región,&nbsp;<strong>nueve presentan una sobrexplotación hídrica y en todos hay estrés hídrico</strong>. También afirmó que&nbsp;<strong>en ocho hay estudios ambientales “incompletos”, en seis existirían problemas de contaminación, nueve tienen conflictos con poblaciones locales e indígenas y seis carecen de políticas de transparencia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En el informe estudiamos diez proyectos a profundidad, cuando hay varios más en los demás eslabones de la cadena del litio. Nueve son del sector extractivo y una en el sector de manufactura, que está en Brasil.&nbsp;<strong>La mayoría de estos proyectos están en Argentina y Bolivia,</strong>&nbsp;pero en Argentina están más en fase avanzada de exploración y explotación”, detalló Gandarillas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La consolidación de China en el negocio del litio en América Latina&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/los-acuerdos-que-esta-firmando-estados-unidos-sobre-minerales-criticos-llegan-un-poco-tarde-pero-con-agresividad-entrevista/">tiene un nuevo escenario desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca</a>. El presidente de Estados Unidos, quien mantiene una tensa relación con la potencia asiática, ha autorizado los primeros acuerdos de su país&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/bolivia-trump-paz-minerales-criticos-tierras-raras-alerta-pueblos-indigenas/">con países de la región</a>&nbsp;para la extracción de minerales críticos y tierras raras por parte de empresas estadounidenses y<strong>&nbsp;con el fin de desplazar a China del negocio</strong>,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/mineria-mexico-estados-unidos-plan-impactos-ambientales/">como viene informando&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong></a>.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Las empresas chinas en la región</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La mayoría de las empresas chinas que intervienen en la cadena del litio&nbsp;<strong>declaran</strong>&nbsp;<strong>contar con políticas sociales, ambientales,</strong>&nbsp;<strong>de transparencia y mecanismos de denuncia</strong>. Zangge Mining, Zijin Mining, CATL, CMOC, Tianqi Lithium y BYD afirman contar con políticas en todos estos campos, mientras que Tsingshan Holding Group y Xinjiang TBEA Group Co. no reportan medidas equivalentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/colombia-empresarios-antioquenos-acumularon-tierra-baldia-llanos-orientales-vendieron-a-menonitas/">Colombia: empresarios antioqueños acumularon tierra baldía en los Llanos Orientales y la vendieron a una colonia menonita</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, en su Informe de Responsabilidad Social Corporativa (2023), la empresa BYD&nbsp;<strong>declara haber implementado reglamentos específicos de gestión sobre conservación del agua</strong>, procedimientos para la gestión de residuos sólidos y el control y monitoreo de emisiones de ruido y aguas residuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;se contactó con las ocho empresas chinas y solo Ganfeng Lithium, que opera en el norte argentino, respondió los requerimientos de este medio. La minera afirmó que su “gestión ambiental se apoya en la identificación, evaluación y el control de los aspectos e impactos ambientales y sociales con la finalidad de preservar el ambiente y la diversidad cultural, de la mano con la producción de un mineral estratégico para la generación de energía limpia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;se contactó con las embajadas de China en México, Argentina, Chile y Bolivia pero&nbsp;<strong>ninguna de las sedes diplomáticas contestó los pedidos de consulta</strong>&nbsp;sobre los proyectos de litio que ejecutan las empresas de su país en la región.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Los proyectos bajo estudio</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio tomó en cuenta los siguientes proyectos desarrollados por empresas chinas en Argentina: Cauchari-Olaroz, ejecutado por la compañía Ganfeng Lithium; Tres Quebradas, ejecutado por Zijin Mining Group Ltd.; y Mina Agonic, por China National Offshore Oil Corporation (CNOOC).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre el proyecto Cauchari-Olaroz, la minera Ganfeng Lithium informó que lleva “adelante un plan de manejo ambiental integral, implementando medidas apoyadas en el uso eficiente de los recursos naturales, cumpliendo con las normativas regulatorias nacionales, provinciales y municipales y apuntando a la preservación del ambiente en armonía con el desarrollo del proyecto”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268542"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/14223046/04-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-268542" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades de Las Salinas, en el noroeste de Argentina. Foto: cortesía Clemente Flores</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En Bolivia se estudiaron tres proyectos: EDL, en el Salar de Uyuni, desarrollado por Hong Kong CBC; EDL en el Salar de Coipasa, por el mismo consorcio; y Siete Salares, por Qinghai Citic Guonan Science and Technology Development Co Ltd. En los casos de Bolivia estos proyectos no se ejecutaron por la ausencia de una aprobación legislativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Chile se analizó el proyecto Salar de Atacama en la que la minera Tianqi Lithium tiene una importante participación accionaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En México se vio el caso de Sonora Lithium, de Ganfeng International.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras que en Brasil se vieron dos proyectos de fabricación de baterías y de vehículos eléctricos: Coronel Murta (ubicado en el Valle del litio) y Complejo de producción de vehículos en Camacari, implementados por la empresa BYD.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gandarillas resaltó que&nbsp;<strong>muchas poblaciones locales no fueron informadas por las empresas responsables de estos proyectos. “En la mayoría se habla de falta de consentimiento de parte de pueblos indígenas</strong>&nbsp;y falta de licencia social cuando no hay pueblos indígenas y habitan otras poblaciones, lo que explica la conflictividad creciente con las empresas chinas de litio”, dijo el experto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El especialista añadió que&nbsp;<strong>las empresas chinas aún no han desarrollado un relacionamiento “respetuoso” con las poblaciones locales</strong>, ya que más allá de sus políticas sociales y ambientales,&nbsp;<strong>su práctica se limita a hacer acuerdos con los Estados y “creen que las autoridades [locales] se encargarán de todo lo demás”</strong>. Gandarillas ve como un factor de poca transparencia que en la mayoría de los contratos con las empresas chinas existen cláusulas de confidencialidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lucio Cuenca, director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) de Chile, explicó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que, de acuerdo al informe, las directrices voluntarias que China ha adoptado para sus empresas en el exterior presentan vacíos significativos y su implementación es débil<strong>,</strong>&nbsp;advirtiendo además que&nbsp;<strong>la transición energética del país asiático no busca que la región avance en la cadena de valor, ya que su interés es asegurar materias primas a bajo costo</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En esta línea de ideas, mientras el mundo avanza hacia autos eléctricos y baterías limpias,&nbsp;<strong>los salares latinoamericanos se hunden</strong>,<strong>&nbsp;el agua escasea y las comunidades que habitan estos territorios por siglos enfrentan conflictos socioambientales</strong>”, destacó Cuenca.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Chile: el caso testigo de la región</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Chile concentra el 33 % de las reservas mundiales de litio, ubicadas principalmente en el Salar de Atacama.&nbsp;<strong>En el informe indica que en 2022 el 72 % de las exportaciones chilenas de litio tuvieron como destino China</strong>&nbsp;y la empresa Tianqi Lithium controla el 24 % de la compañía chilena SQM, la principal operadora del salar de Atacama y segunda productora mundial de litio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269068"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31203152/Piscinas-de-evaporacion-de-SQM-Autora-Barinia-Montoya-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-269068" /><figcaption class="wp-element-caption">Piscinas de evaporación de litio de la empresa SQM en el Salar de Atacama. Mientras la explotación industrial se consolida en la región, 15 ecosistemas adicionales en Antofagasta permanecen en la incertidumbre, a la espera de decretos de protección que podrían quedar truncados tras el cambio de gobierno. Foto: Barinia Montoya</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Chile, Cuenca afirmó que el costo socioambiental es documentado y que existen estudios recientes que confirman que&nbsp;<strong>el Salar de Atacama se hunde</strong>&nbsp;<strong>entre uno y dos centímetros</strong>&nbsp;<strong>por año como consecuencia del desequilibrio entre el agua extraída y la capacidad de recarga del acuífero</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cada tonelada de litio producida –explicó Cuenca-<strong>&nbsp;se evaporan entre 1400 y 2000 metros cúbicos de agua en uno de los</strong>&nbsp;<strong>desiertos más áridos del mundo.</strong>&nbsp;Ya en 2024, la Superintendencia del Medio Ambiente en Chile ordenó medidas urgentes por la muerte de ejemplares de golondrina de Mar de Collar, en las piscinas industriales del Salar del Carmen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a estos hechos, las comunidades indígenas lickanantay denuncian que no contaron con procesos de consulta efectivos, sostiene el estudio. Los intentos de empresas chinas como BYD por obtener contratos de explotación también&nbsp;<strong>fueron cuestionados judicialmente por ausencia de consulta previa, llegando incluso a una anulación por parte de la Corte Suprema</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un modelo que se repite en Argentina y Bolivia</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Ese modelo se replica en toda la región. Ganfeng, Zijin, CATL y BYD avanzan<strong>&nbsp;sobre humedales altoandinos, sitios Ramsar y territorios indígenas</strong>&nbsp;bajo marcos legales que priorizan la atracción de inversión. En Argentina, por ejemplo, la Corte Suprema de Catamarca suspendió autorizaciones en el salar del Hombre Muerto tras denuncias por pérdida de caudales. Sin embargo, en marzo de 2026, el mismo tribunal levantó la medida cautelar que paralizaba la minería de litio en la zona y volvió a habilitarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/dia-mundial-abejas-iniciativas-mujeres-indigenas-proteger-polinizadores-latinoamerica/">Día Mundial de las Abejas: tres iniciativas de mujeres indígenas para proteger a estos polinizadores en Latinoamérica</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Bolivia,&nbsp;<strong>estudios identificaron concentraciones de arsénico hasta cinco veces superiores a las naturales en estanques del Salar de Uyuni</strong>. Bajo los antecedentes conocidos, en ningún país se evalúan los impactos acumulativos entre proyectos que comparten una misma cuenca. Así,&nbsp;<strong>China, que</strong>&nbsp;<strong>controla el 65 % del litio refinado mundial y fabrica el 80 % de las baterías y partes de baterías para vehículos eléctricos</strong>, se consolida en la cima de la cadena de valor mientras la región permanece atrapada como proveedora de materia prima, afirman los autores del informe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En este escenario, el análisis transversal del informe identifica patrones comunes: tendencia a la integración vertical de la cadena del litio por parte de los actores chinos,&nbsp;<strong>escasa adhesión a estándares ambientales</strong>&nbsp;y sociales internacionales, opacidad contractual con los Estados anfitrión, y un consentimiento libre, previo e informado [con las comunidades] ausente o deficiente”, reprochó Cuenca.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257989"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/26201842/1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-257989" /><figcaption class="wp-element-caption">En el salar de Uyuni se instalan cañerías especiales para llevar agua a la planta piloto de litio, que está ubicada en la comunidad de Llipi. Foto: Iván Paredes</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En Bolivia los contratos del litio con empresas de China y Rusia están congelados.</strong>&nbsp;La Justicia Agroambiental, a pedido de la Defensoría del Pueblo, determinó en 2025 que la Asamblea Legislativa Plurinacional&nbsp;suspenda el tratamiento de los dos acuerdos para la explotación del litio&nbsp;mientras no se cumpla con la evaluación de impacto ambiental y la&nbsp;consulta previa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las comunidades indígenas y campesinas que habitan en el Salar de Uyuni&nbsp;<strong>aseguran que la extracción del mineral afectará los humedales altoandinos</strong>, lo que podría provocar la pérdida de agua y la salinización del agua dulce.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se calcula que Bolivia tiene 23 millones de toneladas métricas de litio&nbsp;concentradas sólo en los salares de Uyuni y Coipasa, según datos del Gobierno. Sin embargo, no todos los proyectos tuvieron su arranque porque no se concretaron las inversiones privadas. La estatal Yacimientos del Litio Boliviano (YLB) construyó una planta para procesar carbonato de litio&nbsp;en la localidad de Llipi, cerca del salar de Uyuni, y comenzó con la perforación de 178 pozos de agua en esa zona, pero también en los salares de Pastos Grandes y Coipasa, según información oficial.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La planta de Llipi es la única que actualmente produce litio en Bolivia</strong>&nbsp;a escala piloto y, también, la que más conflictos está ocasionando. Esa planta tiene inversión china.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2024,&nbsp;<strong>China concentró el 67.6 % de las exportaciones del litio de Argentina</strong>, según la Secretaría de Minería argentina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vanina Corral, investigadora de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) de Argentina, explicó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que&nbsp;<strong>América Latina enfrenta un “riesgo estructural”</strong>&nbsp;debido a que, en la minería del litio, principalmente la industria china, no se respetan los estándares ambientales, sociales y de derechos humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En Argentina [que concentra más del 17 % de las reservas mundiales de litio],<strong>&nbsp;existen numerosos proyectos emplazados sobre sitios protegidos</strong>&nbsp;por la convención Ramsar y que los Estudios de Impacto Ambiental no se alinean con los estándares de la Ley General del Ambiente en cuanto a la forma de presentación de información que suele ser parcial y ambigua”, detalló Corral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La experta puso como ejemplo el proyecto Tres Quebradas, que cuenta con autorización para consumir hasta 11 litros de agua por segundo, lo que equivale a&nbsp;<strong>950 400 litros diarios.</strong>&nbsp;Esta extracción impacta negativamente en la disponibilidad del agua del río Abaucán, afirma Corral. Este río es el principal curso hídrico del Bolsón de Fiambalá, al norte de Argentina, conectado a las lagunas altoandinas a través de cuencas subterráneas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268533"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/14220255/03-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-268533" /><figcaption class="wp-element-caption">La salmuera se evapora en piletas en las instalaciones de la planta de extracción de litio de la empresa SQM Lithium, cerca de Peine, Chile, el martes 18 de abril de 2023. Foto: cortesía AP Photo/Rodrigo Abd</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/05/de-colombia-a-chile-los-pueblos-olvidados-que-sostienen-la-energia-a-carbon/">De Colombia a Chile: los pueblos olvidados que sostienen la energía a carbón</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el informe, las comunidades campesinas que integran la Asociación de Campesinos del Abaucán&nbsp;<strong>ya enfrentan serias restricciones para sostener prácticas productivas tradicionales</strong>&nbsp;como la agricultura y la ganadería de subsistencia. La disminución o deterioro del recurso hídrico compromete su soberanía alimentaria y profundiza la pobreza estructural existente.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El caso mexicano: otro escenario para China</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">México cuenta con 1.7 millones de toneladas de recursos estimados de litio, lo que lo ubica como el&nbsp;<strong>noveno país en reservas del litio</strong>&nbsp;a nivel mundial. A diferencia de otras regiones productoras, la mayor parte de estos recursos se encuentra en depósitos de arcilla, un tipo de yacimiento que hasta la fecha no cuenta con antecedentes de explotación comercial viable en ningún país. Tanto en México como en Estados Unidos estos depósitos se encuentran en etapas tempranas de desarrollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Actualmente no existe actividad extractiva del litio a escala comercial en México</strong>, sin embargo, el estudio afirma que el avance de proyectos orientados a la explotación del litio en arcilla, como el Proyecto Sonora Lithium, ejecutado por la china Ganfeng Lithium a través de su filial Minera Sonora Borax S.A,&nbsp;<strong>plantea riesgos sociales y ambientales</strong>&nbsp;significativos. Según el informe, desde la fase exploratoria, estas actividades suelen generar impactos como la fragmentación de hábitats, la pérdida de biodiversidad y la alteración de ecosistemas frágiles. A ello se suma una legislación ambiental que carece de normas específicas para regular la minería del litio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> el salar de Uyuni, en Bolivia, es una de las reservas de litio más grandes del planeta. <strong>Foto:</strong> Iván Paredes</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ivan-paredes-tamayo/">Iván Paredes Tamayo</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/litio-empresas-chinas-consolidan-latinoamerica-sin-transparencia-ni-estudios-ambientales-completos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129378</guid>
        <pubDate>Sat, 23 May 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22100556/IVA0262-610x407-1.jpg" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Perú dividirá una comunidad indígena y dos áreas protegidas para construir una carretera hacia Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/peru-dividira-una-comunidad-indigena-y-dos-areas-protegidas-para-construir-una-carretera-hacia-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Marilyn Gatica Huanio llegó a la&nbsp;triple frontera entre Perú, Brasil y Colombia&nbsp;a fines de marzo para reunirse con sus pares, otras lideresas indígenas. Su objetivo es reducir el impacto ambiental y social que traería la construcción de la carretera Bellavista—El Estrecho, que impulsa el Gobierno peruano y que pasará por la mitad de su comunidad [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Según el estudio definitivo de la carretera Bellavista-El Estrecho, tramo Santo Tomás a Mazán, la vía pasará por medio de la comunidad Centro Arenal, del pueblo murui-muinani.</em></li>



<li><em>Lideresas indígenas advierten que la construcción de la carretera solo generará más invasiones al territorio.</em></li>



<li><em>El Ministerio de Transportes y Comunicaciones asegura que realiza la consulta previa para la construcción del tramo con cuatro comunidades indígenas.</em></li>



<li><em>Sin embargo, no entregó a los pueblos indígenas el estudio de impacto ambiental, según las dirigentes originarias consultadas.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Marilyn Gatica Huanio llegó a la&nbsp;<strong>triple frontera entre Perú, Brasil y Colombia</strong>&nbsp;a fines de marzo para reunirse con sus pares, otras lideresas indígenas. Su objetivo es reducir el impacto ambiental y social que traería la construcción de la carretera Bellavista—El Estrecho, que impulsa el Gobierno peruano y que pasará por la mitad de su comunidad indígena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lideresa de 36 años es jefa de Centro Arenal, una comunidad indígena que reúne a&nbsp;<strong>300 integrantes del&nbsp;<a href="https://bdpi.cultura.gob.pe/pueblos/murui-muinani">pueblo murui-muinani</a></strong>&nbsp;en el distrito de Punchana, en la región de Loreto, en el oriente amazónico de Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/colombia-en-temas-ambientales-y-defensores-seguimos-siendo-pais-que-se-queda-retorica-entrevista/">“En Colombia, en temas ambientales y de defensores seguimos siendo un país que se queda mucho en la retórica” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://bdpi.cultura.gob.pe/localidades/centro-arenal">Centro Arenal</a>, ubicada apenas a 10 kilómetros de la ciudad de Iquitos, se encuentra en pie de lucha. “El trazo que propone el Ministerio de Transportes y Comunicaciones de la carretera pasa por la mitad de la comunidad. Esto solo traerá más invasores, no estamos de acuerdo”, dice Gatica Huanio a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;durante un viaje a la zona.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272341"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11130023/4.-Bellavista.-Foto-Vico-Mendez-setiembre-2023-scaled.jpg" alt="Foto: La comunidad centro arenal está habitada por 25 familias huitotos. Cortesía: Vico Méndez / SPDA." class="wp-image-272341" /><figcaption class="wp-element-caption">La comunidad Centro Arenal está habitada por 25 familias murui-muinani. Foto: cortesía Vico Méndez/SPDA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La&nbsp;<a href="https://spda.org.pe/conectividad-vial-sostenible/wp-content/uploads/2024/12/BELLAVISTA.pdf">ruta de la carretera</a>&nbsp;fue aprobada en 2025 por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones</strong>. El primer tramo de este proyecto unió Bellavista con Santo Tomás e implicó la construcción del puente Nanay. El segundo tramo se extenderá hasta Mazán. El tercero será una ruta fluvial de Mazán al Salvador y el cuarto llega hasta El Estrecho, con 147.4 kilómetros de carretera. En total el camino tendrá alrededor de 200 kilómetros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/7000959/6033095-ayuda-memoria-del-proyecto-construccion-de-la-carretera-bellavista-mazan-salvador-el-estrecho-tramo-santo-tomas-mazan.pdf?v=1727371017">Según el estudio definitivo del segundo tramo del proyecto, se construirán 35.6 kilómetros de carretera</a>, iniciando en el centro poblado de Santo Domingo —justo al final del puente Nanay—, pasando por las localidades Picuroyacu y San Antonio.&nbsp;<strong>La carretera llegaría a la comunidad indígena Centro Arenal, atravesando por la mitad este territorio</strong>. Luego avanzaría hacia el caserío San Juan de Sinchicuy hasta llegar a la comunidad campesina San Rafael y finalizaría en el río Mazán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Cuando hicieron el estudio no nos explicaron que la carretera pasaría por la mitad de nuestra comunidad</strong>, por eso es que los anteriores líderes lo aprobaron. Recién en 2024 nos enteramos que dividiría nuestro territorio”, cuestionó la lideresa.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Once denuncias en diez años</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para llegar a Centro Arenal se debe tomar un vehículo desde la ciudad de Iquitos. La ruta es un viaje de 20 minutos por un camino sin asfalto. Sin embargo, no es la única vía que hay dentro de la comunidad. En 2014, cuando se confirmó la construcción de la carretera Bellavista—El Estrecho y que pasaría cerca de la comunidad de los murui-muinani,&nbsp;<strong>empezaron las invasiones</strong>, según denuncian Gatica Huanio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272342"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11130355/mapa-final-proyecto-vial-putumayo-scaled.jpg" alt="Mapa del proyecto vial que atravesará dos Áreas de Conservación Regional (ACR) en la Amazonía peruana. Mapa: Instituto del Bien Común (IBC)" class="wp-image-272342" /><figcaption class="wp-element-caption">Mapa del proyecto vial que atravesará dos Áreas de Conservación Regional (ACR) en la Amazonía peruana. Mapa: Instituto del Bien Común (IBC)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La referente indígena explicó que la comunidad tiene 1977 hectáreas y está titulada desde 1967. “Nosotros nos encontramos al lado del río Amazonas y&nbsp;<strong>al otro extremo de la comunidad los invasores han abierto una trocha [camino de tierra] a la que denominaron Joaquin Abensur, por donde sacan madera ilegalmente de nuestro territorio</strong>”, asegura.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En los últimos 10 años, la comunidad realizó once denuncias por tala ilegal, sostiene Gatica Huaino.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Todas las denuncias que realizamos se archivan. No hay justicia para nosotros porque no podemos ingresar a esa parte de nuestro territorio. Cada vez que nos acercamos nos amenazan con armas o golpean”, contó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA)&nbsp;<a href="https://spda.org.pe/conectividad-vial-sostenible/wp-content/uploads/2024/12/BELLAVISTA.pdf">en un estudio de 2024</a>&nbsp;también identificó daños a la comunidad Centro Arenal, pese a que aún no se había iniciado con la construcción formal de la vía. “<strong>Luego de la ejecución del primer tramo y la construcción del puente Nanay se generaron invasiones, deforestación y tráfico de tierras</strong>&nbsp;en la comunidad Centro Arenal”, se lee en el documento.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272343"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11130725/Carretera-Mazan.png" alt="Foto: El Ministerio de Transportes y Comunicaciones plantea construir más de 35 kilómetros de carretera en el segundo tramo de la vía a El Estrecho. Imagen: MTC" class="wp-image-272343" /><figcaption class="wp-element-caption">El Ministerio de Transportes y Comunicaciones plantea construir más de 35 kilómetros de carretera en el segundo tramo de la vía a El Estrecho, atravesando territorio de comunidades indígenas. Mapa: MTC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Bryan Jara, especialista legal del Programa de Política y Gobernanza Ambiental de la SPDA, explicó a<strong>&nbsp;Mongabay Latam</strong>&nbsp;que la construcción de la carretera está afectando la forma de vida tradicional de la comunidad Centro Arenal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si bien la vía traería conectividad para los pobladores locales, también hay i<strong>mpactos de alto costo</strong>: deforestación, cambio en la vida comunal e invasiones.<strong>&nbsp;Si no se planifica bien esta carretera tendrá grandes impactos ambientales y sociales</strong>, principalmente para los habitantes indígenas de las zonas colindantes, por lo que los mecanismos de participación ciudadana deben considerar la vulnerabilidad de la población local”, afirmó.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Consulta previa: planes del Ejecutivo y críticas de los habitantes indígenas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En septiembre de 2024, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC)&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/7000957/6033095-plan-de-consulta-del-proyecto-construccion-de-la-carretera-bellavista-mazan-salvador-el-estrecho-tramo-santo-tomas-mazan.pdf?v=1727371016">inició el proceso de consulta previa para obtener la licencia social para la construcción del segundo tramo de la carretera</a>: Santo Domingo—Mazán. En ese primer encuentro<strong>&nbsp;el Gobierno informó a la comunidad que la carretera pasará por la mitad de la comunidad</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El plan del Ministerio es abrir una nueva vía dentro de la comunidad. Es decir, la trocha Joaquín Abensur, la que ya está invadida no está considerada, sino que será una nueva. Esto traerá más invasiones”, coincide Isaac Alejo, especialista legal de la ONG Derecho Ambiente y Recursos Naturales (DAR), quien acompaña a la comunidad en el proceso de consulta previa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272344"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11130841/58270a63-3a97-4414-897b-aa7c7eaa3c32.jpg" alt="Foto: Pese a las reiteradas inspecciones de la Policía por deforestación dentro de la comunidad, ninguna denuncia prosperó. Foto: Comunidad Centro Arenal" class="wp-image-272344" /><figcaption class="wp-element-caption">Pese a las reiteradas inspecciones de la policía por deforestación dentro de la comunidad, ninguna denuncia prosperó, dice la lideresa de Centro Arenal. Foto: cortesía Comunidad Centro Arenal</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El abogado explicó que durante 2025, el proceso de consulta previa se paralizó porque otras comunidades no habían sido incluidas, solo estaba Centro Arenal, pero tras los reclamos&nbsp;<a href="https://www.gob.pe/institucion/pvn/noticias/1370647-loreto-continuamos-impulsando-el-proceso-de-consulta-previa-para-el-proyecto-vial-santo-tomas-mazan">ahora también participan Santa Clotilde, El Milagro e Independencia</a>, que se verían afectadas de manera indirecta por el trazo de la carretera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo,&nbsp;<strong>el Ministerio solo ha puesto en consulta el estudio definitivo de la carretera</strong>. Es decir, el trazo que construirá, pero&nbsp;<strong>no se está poniendo en consulta el estudio de impacto ambiental ni el estudio de arqueología</strong>, sostienen los expertos y referentes indígenas consultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La justificación es que el Servicio Nacional de Certificación Ambiental (Senace)&nbsp;<strong>realizará su propio proceso de consulta del estudio de impacto ambiental</strong>, pero se debería llevar a consulta previa los impactos del estudio y las medidas de mitigación y adaptación y quienes intervienen dentro de eso para tener claro las cláusulas sociales y ambientales”, cuestionó Alejo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;consultó al Ministerio por qué no incluyen el estudio de impacto ambiental, pero hasta el cierre de esta nota no hubo respuesta. Mientras tanto, la Oficina de Diálogo y Gestión Social de esta cartera solicitó una aplicación de plazos de la consulta previa para gestionar temas administrativos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272345"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11131042/9.-Bellavista.-Foto-Vico-Mendez-setiembre-2023-768x512.jpg" alt="Foto: De camino a la comunidad hay zonas deforestadas a lado de caminos sin asfalto. Cortesía: Vico Méndez / SPDA" class="wp-image-272345" /><figcaption class="wp-element-caption">De camino a la comunidad Centro Arenal hay zonas deforestadas a lado de caminos sin asfalto. Foto: cortesía Vico Méndez/SPDA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Los talleres informativos deberán retomarse en julio”, adelantó Isaac Alejo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Dos áreas protegidas serán atravesadas por el proyecto</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mayra Collantes y Rubiela Ríos viven en extremos diferentes, pero comparten una misma lucha:&nbsp;<strong>evitar que la carretera Bellavista—El Estrecho pase por las áreas de conservación regional (ACR) Maijuna Kichwa y Ampiyacu Apayacu</strong>, territorios de sus pueblos que ahora están bajo la administración del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ambas lideresas se reunieron con Marilyn Gatica, jefa de Centro Arenal, en Leticia, en la Amazonía de Colombia, para hablar sobre el avance de la obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, la comunidad Pucaurquillo, de donde es Mayra Collantes, es parte de la cuenca del Ampiyacu. El último tramo de la carretera: Salvador—El Estrecho no pasará por su comunidad, ni cerca de ella. Sin embargo, sí afectará el territorio del ACR Ampiyacu Apayacu, un espacio protegido por su pueblo, los boras, desde hace siglos y que tras su creación,&nbsp;<a href="https://sinia.minam.gob.pe/mapas/area-conservacion-regional-ampiyacu-apayacu-departamento-loreto">en diciembre del 2010</a>, la Federación de Comunidades Nativas del Ampiyacu (Fecona) han ayudado a conservar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272346"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11131714/IMG_8385-scaled.jpg" alt="Las lideresas indígenas de la frontera entre Perú y Colombia advierten que la carretera incrementará las invasiones y deforestación dentro de sus comunidades y en áreas protegidas. Foto: Geraldine Santos" class="wp-image-272346" /><figcaption class="wp-element-caption">Las lideresas indígenas de la frontera entre Perú y Colombia advierten que la carretera incrementará las invasiones y deforestación dentro de sus comunidades y en áreas protegidas. Foto: Geraldine Santos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Una carretera que pase por el ACR solo traerá invasores y nos afectará a las comunidades que vivimos en el Ampiyacu</strong>. Esta zona está protegida, hacer una carretera que pase por medio de áreas protegidas es una irresponsabilidad”, cuestionó Collantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La comunidad de Rubiela Ríos está cerca del ACR Maijuna Kichwa, que&nbsp;<a href="https://sinia.minam.gob.pe/normas/establecen-area-conservacion-regional-maijuna-kichwa-ubicada">se instaló en junio de 2015</a>&nbsp;con 391 039 hectáreas, en las provincias de Maynas y Mariscal Ramón Castilla, del departamento de Loreto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No nos oponemos a la carretera, pero&nbsp;<strong>debe existir otra forma de tener esta vía sin afectar las áreas protegidas</strong>. Son espacios que cuidamos hace siglos para permitir que ahora sean deforestados. Las carreteras permiten el ingreso de extraños”, anotó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2011, cuando el Congreso de la República declaró de interés nacional la creación de esta carretera, ya existía el ACR Ampiyacu Apayacu y en 2014. Cuando el Ministerio de Transportes y Comunicaciones declaró la viabilidad de la ruta estaba en proceso la creación del ACR Maijuna Kichwa, que terminó siendo creada un año después.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a esto, el proyecto continuó, ejecutándose el primer primer tramo: Bellavista—Santo Tomás, incluyendo el puente Nanay, de 2017 a 2021.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272347"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/11131834/8.-Bellavista.-Foto-Vico-Mendez-setiembre-2023-scaled.jpg" alt="Las comunidades que viven en el Putumayo temen del incremento de las actividades ilegales ante el avance de la construcción de la carretera a El Estrecho Foto: cortesía Vico Méndez//SPDA" class="wp-image-272347" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades que viven en el Putumayo temen del incremento de las actividades ilegales ante el avance de la construcción de la carretera a El Estrecho, como aseguran que se dio ante la instalación de una ruta no asfaltada por parte de invasores. Foto: cortesía Vico Méndez/SPDA</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Consecuencias de una carretera resistida</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Con el avance del segundo tramo, las invasiones han incrementado. “<strong>Los invasores exigen la construcción de la carretera, mientras nosotros queremos seguridad para impedir más deforestación en nuestras tierras</strong>”, dice Gatica Huanio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, el estudio de Identificación de condiciones del proyecto que realizó la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible Perú (FCSD Perú)&nbsp;<strong>estima que se deforestarán 16 800 hectáreas de bosque para construir la carretera de Bellavista al Estrecho</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ciro Salazar, analista sectorial y de conflictos sociales de FCSD, señala que el principal cuestionamiento al estudio de factibilidad es la estimación de la intensidad media diaria (volumen de tráfico) de la carretera. “<strong>Se plantea que 1104 vehículos diarios recorrerán la vía hasta El Estrecho. La cual nos parece excesiva porque la ciudad de Iquitos tiene un tráfico similar y no podría alcanzar esa cantidad</strong>&nbsp;hasta la frontera, no encontramos sentido”, indica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El especialista también advierte que la carretera generará ventaja logística a los grupos criminales que realizan tráfico de drogas, extracción de oro y madera ilegal</strong>. “En el estudio también realizamos un estimado del costo económico que el Estado debe invertir para realizar interdicciones en este territorio tras la construcción de la carretera porque se necesitará mayor cuidado”, anotó.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>*Imagen principal:</strong> la carretera Bellavista–El Estrecho llegará hasta la frontera con Colombia. <strong>Foto:</strong> cortesía Vico Méndez/SPDA.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/geraldine-santos/">Geraldine Santos</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/peru-dividira-comunidad-indigena-dos-areas-protegidas-para-construir-carretera-hacia-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129071</guid>
        <pubDate>Fri, 15 May 2026 16:20:39 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/15111859/14.-Bellavista.-Foto-Vico-Mendez-setiembre-2023-scaled-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Perú dividirá una comunidad indígena y dos áreas protegidas para construir una carretera hacia Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Acuerdo de Escazú: la cuarta conferencia cierra con intensos debates sobre los defensores ambientales y acceso a la justicia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/acuerdo-de-escazu-la-cuarta-conferencia-cierra-con-intensos-debates-sobre-los-defensores-ambientales-y-acceso-a-la-justicia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nassau, la capital de Bahamas, fue este año la sede de la&nbsp;cuarta reunión de la Conferencia de las Partes del Acuerdo de Escazú.&nbsp;Durante cuatro días, entre el 21 y el 24 de abril, los representantes oficiales de 27 países de Latinoamérica y El Caribe —suscritos al acuerdo—&nbsp; estuvieron reunidos para debatir y aprobar diez decisiones [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La Cuarta Conferencia de las Partes del Acuerdo de Escazú se realizó en Nassau, Bahamas, entre el 21 y 24 de abril.</em></li>



<li><em>Durante la cita se debatieron temas relevantes como acceso a la justicia, la elaboración de un registro de emisiones contaminantes y la situación de los defensores ambientales.</em></li>



<li><em>El pedido para precisar de forma explícita la incorporación de pueblos indígenas y comunidades locales en el grupo ad hoc sobre acceso a la justicia quedó fuera de las decisiones.</em></li>



<li><em>A pesar de los intensos debates, especialistas entrevistados por Mongabay Latam destacaron la participación del público en las sesiones.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Nassau, la capital de Bahamas, fue este año la sede de la&nbsp;<strong>cuarta reunión de la Conferencia de las Partes del Acuerdo de Escazú.</strong>&nbsp;Durante cuatro días, entre el 21 y el 24 de abril, los representantes oficiales de 27 países de Latinoamérica y El Caribe —suscritos al acuerdo—&nbsp; estuvieron reunidos para debatir y aprobar diez decisiones que involucran temas como acceso a la justicia, contaminación, la transversalización de género en las decisiones, defensores ambientales, entre otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Acuerdo de Escazú es un&nbsp; tratado regional sobre el<strong>&nbsp;acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia</strong>&nbsp;en asuntos ambientales en América Latina y el Caribe. De los 27 países que han firmado el acuerdo, 19 de ellos han ratificado su adhesión. El último en sumarse ha sido Trinidad y Tobago.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269215"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/03044848/acuerdo-de-escazu-colombia-consulta-publica-4.jpg" alt="Conversatorio sobre la transversalización de la perspectiva de género en la implementación del Acuerdo de Escazú" class="wp-image-269215" /><figcaption class="wp-element-caption">La violencia contra personas defensoras del territorio es el mayor pendiente de la aplicación del Acuerdo de Escazú en toda Latinoamérica. Foto: CEPAL.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“En un mundo donde se cuestiona el multilateralismo, en el que la institucionalidad y los derechos son puestos en duda, con esta reunión reafirmamos nuestra voluntad de marchar unidos, de asegurar derechos y lograr que nadie quede atrás”, dijo durante la sesión de apertura Óscar Caputi, Subsecretario de Ambiente de Uruguay, país que ejerce la Presidencia de la Conferencia de las Partes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En conversación con Mongabay Latam, representantes de la sociedad civil que asistieron a la conferencia en Bahamas destacaron como los temas más importantes los debates sobre&nbsp;<strong>defensores ambientales y justicia ambiental, la decisión de elaborar un registro de emisiones contaminantes</strong>&nbsp;y la aprobación&nbsp; de la metodología para la presentación de informes de los países en las conferencias de las partes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la reunión también se eligió a la siguiente Mesa Directiva que estará presidida por el país caribeño San Cristóbal y Nieves e integrado en las vicepresidencias por Bahamas, Belice, Colombia y Panamá. La siguiente cita será en 2028.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/04/acuerdo-escazu-colombia-implementacion-informe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Los pendientes con el Acuerdo de Escazú en Colombia: protección a defensores, impunidad y acceso a la información</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Los acuerdos sobre justicia ambiental</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Esta COP se da en un escenario de crisis del derecho internacional, pero también es un escenario de oportunidad. En ese contexto se está poniendo sobre la mesa la protección de las personas defensoras del ambiente, se está sacando ese elefante debajo de la mesa que no se ha resuelto en nuestra región. Este es el punto más sensible en esta COP”, señala Vanessa Torres, subdirectora de la Asociación Ambiente y Sociedad de Colombia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271808"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/25082310/foto_general_sala_inauguracion_cop4escazu.jpeg" alt="" class="wp-image-271808" /><figcaption class="wp-element-caption">Inauguración de la cuarta reunión de la Conferencia de las Partes del Acuerdo de Escazú. Foto: CEPAL.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Torres menciona que un tema que ha quedado fuera de las decisiones ha sido el pedido para precisar de forma explícita la incorporación de pueblos indígenas y comunidades locales en el grupo ad hoc sobre acceso a la justicia. En ese sentido, menciona que se “vivió un momento intenso” en estas discusiones y que pese a la insistencia no se llegó a un consenso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Los pueblos indígenas seguimos siendo excluidos.</strong>&nbsp;Es un acto muy discriminatorio”, cuestiona el líder indígena peruano Jamer Manihuari, vicecoordinador de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica) y miembro de la Alianza Latinoamericana de Defensores y Defensoras del Territorio (Aladti)&nbsp; ante la decisión de no aprobar el pedido para precisar de forma explícita la incorporación de pueblos indígenas y comunidades locales en el grupo&nbsp;<em>ad hoc</em>&nbsp;sobre acceso a la justicia</p>



<p class="wp-block-paragraph">Manihuari comenta que desde la sociedad civil “se construyó una propuesta para la incorporación de los pueblos indígenas”, sin embargo, “en el debate&nbsp; para alcanzar la decisión de incorporación, pocos países respaldaron la propuesta”, comenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hay una gran exclusión de los pueblos indígenas. Nosotros no podemos ser un actor más en la sociedad y en el público, porque tenemos un sistema de gobernanza propio y una forma de ver las cosas territorialmente. No están tomando en cuenta que somos los que sufrimos las amenazas de manera continua en el territorio. Entonces, ¿qué acceso a la justicia nos garantizan? Hablan de pueblos indígenas sin la participación de los pueblos indígenas”, cuestiona.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269213"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/03044838/acuerdo-de-escazu-colombia-consulta-publica-2.jpeg" alt="Protestas para exigir la ratificación del Acuerdo de Escazú" class="wp-image-269213" /><figcaption class="wp-element-caption">Autoridades de Colombia propusieron un borrador con 23 acciones prioritarias para implementar el tratado. Foto: Susana Muhamad.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Joaquín Salinas, coordinador de documentación y acompañamiento de la Fundación Escazú Ahora en Chile, también mostró su preocupación por la falta de acuerdo ante este pedido de incorporación de los pueblos y comunidades indígenas en el grupo de acceso a la justicia. “Los estados no llegaron a un acuerdo. Es una situación preocupante. Distintos pueblos y comunidades indígenas de Latinoamérica han empezado a pronunciarse”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el documento aprobado sobre&nbsp;<a href="https://acuerdodeescazu.cepal.org/cop4/sites/acuerdodeescazucop4/files/2600008s_cop-ez.4_pdc-9.pdf">acceso a la justicia en asuntos ambientales</a>&nbsp;se exhorta a los países a avanzar en la implementación mediante “la adopción de medidas para reducir o eliminar barreras en el ejercicio del derecho de acceso a la justicia y la atención a las necesidades de las personas o grupos en situación de vulnerabilidad”. También se invita a juristas, universidades y asociaciones de abogados a unirse en esta causa, además que se definió la creación del grupo de trabajo&nbsp; ad hoc sobre el tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, Salinas mencionó otros temas relevantes en los que se lograron avances, uno de ellos es la<strong>&nbsp;transversalización de género en las decisiones.</strong>&nbsp;“Es un paso relevante que se viene discutiendo desde la COP 2 del Acuerdo de Escazú, que se realizó en Argentina, que permite transversalizar la materia de género en todos los procesos de implementación del Acuerdo de Escazú a nivel regional y también a nivel de cada uno de los países”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro tema relevante ha sido el establecimiento de los registros de emisiones y&nbsp; transferencia de contaminantes. En el&nbsp;<a href="https://acuerdodeescazu.cepal.org/cop4/sites/acuerdodeescazucop4/files/2600008s_cop-ez.4_pdc-8.pdf">documento oficial</a>&nbsp;se destaca la elaboración del informe Registros de emisiones y transferencia de contaminantes en América Latina y el Caribe: estado actual, buenas prácticas y recomendaciones. También se precisa que quedó establecido&nbsp; un grupo técnico de expertos que deberá elaborar una propuesta de lineamientos regionales para el desarrollo y el fortalecimiento de los registros de emisiones y transferencia de contaminantes en los países, tomando en cuenta elementos comunes, estándares técnicos, mecanismos de asistencia técnica y criterios adaptables a diversos contextos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271809"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/25083503/COP-Acuerdo-de-Escazu-Iris-Olivera-DAR-scaled.jpg" alt="Delegaciones de pueblos indígenas y comunidades locales que participaron en la conferencia. Foto: Iris Olivera (DAR)." class="wp-image-271809" /><figcaption class="wp-element-caption">Delegaciones de pueblos indígenas y comunidades locales que participaron en la conferencia. Foto: Iris Olivera&nbsp;<em>/</em>&nbsp;DAR.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Se trata de un primer paso hacia la generación de datos que brinden mayor transparencia y permitan tomar decisiones informadas. Grupos de expertos continuarán trabajando para el alineamiento regional del registro de emisiones de cara a la COP5 a celebrarse en 2028”, señala Cristian Fernández, abogado y coordinador del área de Legales de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), de Argentina. Fernández agrega que países como Argentina, Brasil, Belice, Jamaica, Uruguay, Perú y Costa Rica tienen actualmente estos registros en una fase inicial.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/defensores-indigenas-impulsan-autoproteccion-exigen-mas-participacion-acuerdo-escazu/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Defensores indígenas impulsan la autoprotección mientras exigen más participación para incidir en el Acuerdo de Escazú</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El debate sobre defensores ambientales</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Un tema central el último día de la conferencia fue el debate sobre defensores ambientales. Durante la sesión, Joara Marchezini, representante electa del público, señaló que se está elaborando un informe con “las voces reales” para contribuir con el diagnóstico regional sobre la situación de los defensores ambientales. “Es difícil recopilar información de algunos países de la región por seguridad, porque cuando se hacen denuncias hay represalias”, comentó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante su intervención, Marchezin también mencionó que han recibido información de 15 países de Latinoamérica y el Caribe sobre la<strong>&nbsp;violencia física, asesinatos, criminalización, desplazamientos forzados de los que son víctimas los defensores ambientales.</strong>&nbsp;Además, se refirió a la estigmatización que sufren las personas defensoras y al aumento significativo de los ataques online y las agresiones en los eventos públicos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271810"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/25083511/COP-Acuerdo-de-Escazu-Iris-Olivera-DAR-2-scaled.jpg" alt="La participación del público es importante en las conferencias del Acuerdo de Escazú. Foto: Iris Olivera (DAR)" class="wp-image-271810" /><figcaption class="wp-element-caption">La participación del público es importante en las conferencias del Acuerdo de Escazú. Foto: Iris Olivera&nbsp;<em>/</em>&nbsp;DAR.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la cita, desde la oficina del alto comisionado para los derechos humanos de las Naciones Unidas expresaron su preocupación por los problemas crecientes que enfrentan los defensores ambientales debido a las “leyes o medidas vinculadas al orden público y la seguridad” que ejercen presión sobre ellos. También se mencionó que muchos defensores se ven obligados a abandonar sus territorios y países ante las crecientes amenazas y lamentó que actualmente esté ocurriendo “una crisis de financiamiento para la sociedad civil en el tema de seguridad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La participación del público —que cuenta con representantes elegidos— es abierta en las conferencias de las partes del Acuerdo de Escazú, quienes pueden asistir y proponer temas de debate en las reuniones oficiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Queda un arduo trabajo en el avance del Plan de implementación de defensores, que fue un tema de trabajo de esta COP desde la primera sesión”, destacó Irene Murillo, representante elegida del público para esta cuarta conferencia. En ese sentido, aseguró que la elaboración de este plan es urgente y “su ejecución es fundamental porque la violencia contra las personas defensoras no cesa”. Murillo agregó que los representantes electos del público presentarán un reporte sobre este tema a principios de 2027.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la cumbre otro de los asuntos centrales fue conocer cómo los países están avanzando en la implementación de sus hojas de&nbsp;<strong>ruta para cumplir con el Acuerdo de Escazú.</strong>&nbsp;En ese sentido, Vanessa Torres, de Colombia, destaca como un buen avance la aprobación de la metodología para la presentación de la hoja de ruta de los países.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270821"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/24172710/FOTO-1-ALADTI-scaled.jpg" alt="Defensores indígenas impulsan la autoprotección mientras exigen más participación para incidir en el Acuerdo de Escazú" class="wp-image-270821" /><figcaption class="wp-element-caption">Defensores indígenas impulsan la autoprotección mientras exigen más participación para incidir en el Acuerdo de Escazú. Foto: cortesía Aladti /DAR</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Torres comentó que su país es el más peligroso para la defensa del ambiente, con innumerables conflictos socioambientales, pero destaca que “desde el gobierno actual se plantea un escenario de voluntad política que se materializó con la ratificación del Acuerdo de Escazú y con la consolidación de una hoja de ruta y un sistema de gobernanza a nivel nacional”, señala sobre la participación de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La subdirectora de la Asociación Ambiente y Sociedad también destacó que la participación de la sociedad civil, de las organizaciones indígenas y de afrodescendientes, aunque menor que en versiones anteriores, ha sido muy importante y “ha fortalecido los temas técnicos respecto al Acuerdo de Escazú”. Torres resaltó que a través de la participación del público “se plantean soluciones de manera directa y rápida, porque estamos en el espacio de negociación, de esta forma se evita que sean negociaciones a puerta cerrada que nadie conoce”. También comentó que hay países que llegan con tensiones y denuncias de vulneración de derechos humanos, como ha sido este año el caso de Ecuador “con la denuncia sobre el proceso del [Parque Nacional] Yasuní y las demandas que han presentado contra el Estado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cristian Fernández, de FARN , señaló que la decisión con relación a las emisiones, en el caso de Argentina, guarda una estrecha relación con la industria hidrocarburífera. “Esta recopilación constituye la línea de base para diseñar políticas públicas orientadas a la reducción de emisiones y establecer límites máximos a las emisiones de gases de efecto invernadero como el metano. También resulta de utilidad para monitorear la calidad del aire y del agua en zonas en las que la extracción de hidrocarburos produce altos impactos ambientales y daños en la salud de las personas”, agregó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fernández también dijo que “en tiempos de líderes regionales y globales que niegan el cambio climático y crisis del multilateralismo y la cooperación internacional, espacios como la COP de Escazú resultan fundamentales”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262020"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/26000726/defensores-colombia-asesinatos-derechos-humanos-informe-2.jpg" alt="Colombia: ONU verifica 972 asesinatos de defensores de derechos humanos desde el acuerdo de paz" class="wp-image-262020" /><figcaption class="wp-element-caption">La organización Somos Defensores, de Colombia, registró 128 agresiones contra 120 personas defensoras de derechos humanos en los primeros tres meses de 2025. Foto: Defensoría del Pueblo y la Naturaleza</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Iris Olivera, coordinadora del Programa Sostenibilidad de la organización Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR), en Perú, destaca la participación del público en la conferencia. “Valoramos el esfuerzo de haber recibido recomendaciones del público, tanto antes como durante la COP, que llega con muchas expectativas y tiene preocupaciones respecto a los problemas ambientales y sociales que enfrentan en sus territorios”, en ese sentido, “destaca la participación de los pueblos indígenas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Olivera también menciona que desde la sociedad civil se ha planteado la necesidad de lograr una articulación del enfoque del Acuerdo de Escazú con otros acuerdos y compromisos ambientales y climáticos a nivel global.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;la Cuarta Conferencia de las Partes del Acuerdo de Escazú se realizó en Nassau, Bahamas.&nbsp;&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;CEPAL.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/04/acuerdo-escazu-cuarta-conferencia-intensos-debates-defensores-ambientales-acceso-justicia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128466</guid>
        <pubDate>Tue, 28 Apr 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/27152825/cuarta-reunion-de-la-conferencia-de-las-partes-del-acuerdo-de-escazu.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Acuerdo de Escazú: la cuarta conferencia cierra con intensos debates sobre los defensores ambientales y acceso a la justicia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Los pendientes con el Acuerdo de Escazú en Colombia: protección a defensores, impunidad y acceso a la información &amp;#124; Informe</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/los-pendientes-con-el-acuerdo-de-escazu-en-colombia-proteccion-a-defensores-impunidad-y-acceso-a-la-informacion-informe/</link>
        <description><![CDATA[<p>El camino para darle vida al&nbsp;Acuerdo de Escazú en Colombia&nbsp;está trazado: hay leyes y herramientas sólidas para implementar este gran tratado regional sobre información, participación y justicia ambiental. Sin embargo,&nbsp;aún existe una gran brecha que no permite que estos avances se traduzcan en los territorios. Así lo indica un reciente informe elaborado por las organizaciones&nbsp;Asociación [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un informe de organizaciones civiles evalúa la implementación del Acuerdo de Escazú en el país en cuanto a acceso a la información, participación pública, justicia ambiental y situación de personas defensoras.</em></li>



<li><em>Si bien hay avances en normas, leyes e instrumentos, el documento advierte fallas y limitaciones para aterrizar el acuerdo en los territorios.</em></li>



<li><em>Colombia vive un repunte de la violencia contra personas defensoras del territorio, lo que dificulta aún más implementar el acuerdo a nivel nacional.</em></li>



<li><em>Previo al inicio de la COP4 de Escazú, los autores del informe le cuentan a Mongabay Latam cuáles son los principales retos para poner en marcha el tratado en Colombia.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El camino para darle vida al<strong>&nbsp;Acuerdo de Escazú en Colombia</strong>&nbsp;está trazado: hay leyes y herramientas sólidas para implementar este gran tratado regional sobre información, participación y justicia ambiental. Sin embargo,&nbsp;<strong>aún existe una gran brecha que no permite que estos avances se traduzcan en los territorios.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Así lo indica un reciente informe elaborado por las organizaciones&nbsp;<strong>Asociación Ambiente y Sociedad, Dejusticia, World Wide Fund for Nature (WWF) Colombia y la Universidad del Rosario</strong>, quienes evaluaron la implementación del acuerdo a nivel nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La publicación del informe coincide con el inicio de la&nbsp;<strong><a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/04/comienza-cop4-escazu-latinoamerica-defensores-ambientales-contaminacion/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cuarta reunión de la Conferencia de las Partes (COP4) sobre el Acuerdo de Escazú</a>,</strong>&nbsp;espacio donde se dará seguimiento a decisiones del tratado, como la participación pública en decisiones ambientales o el plan de acción para defensores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien el informe identificó avances formales en la implementación del Acuerdo de Escazú, también detectó limitaciones y desafíos, como la falta de acceso a información sobre decisiones ambientales, la violencia contra personas defensoras del territorio y la impunidad en este tipo de delitos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Varios autores del documento le cuentan a Mongabay Latam los hallazgos y desafíos que enfrenta Colombia para que el Acuerdo de Escazú pase de ser un instrumento técnico a&nbsp;<strong>una política pública que avance en la acción climática y fortalezca la democracia ambiental.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/violencia-contra-defensores-colombia-derechos-humanos-2025-informe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colombia, 2025 fue el año más violento para defensores desde la asunción de Gustavo Petro | INFORME</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262020"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/26000726/defensores-colombia-asesinatos-derechos-humanos-informe-2.jpg" alt="Colombia: ONU verifica 972 asesinatos de defensores de derechos humanos desde el acuerdo de paz" class="wp-image-262020" /><figcaption class="wp-element-caption">La organización Somos Defensores, de Colombia, registró 128 agresiones contra 120 personas defensoras de derechos humanos en los primeros tres meses de 2025. Foto: Defensoría del Pueblo y la Naturaleza</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Violencia contra defensores e impunidad ambiental</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras las autoridades de Colombia han adoptado medidas para implementar el Acuerdo de Escazú, como la propuesta de una hoja de ruta y una consulta pública para darle vida al tratado, el país al mismo tiempo vive un repunte de&nbsp;<strong>violencia contra personas defensoras de derechos humanos, especialmente líderes que protegen el territorio y el ambiente.</strong>&nbsp;El 2025 fue el año más violento para este sector en Colombia, desde que asumió Gustavo Petro como presidente, de acuerdo con la&nbsp;<a href="https://somosdefensores.org/informe-anual-2025-i-promesas-rotas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">organización Somos Defensores.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">El informe sobre el Acuerdo de Escazú señala que&nbsp;<strong>hay limitaciones en los mecanismos actuales de protección</strong>,&nbsp;<strong>los cuales suelen ser “reactivos e individualizados, sin abordar las causas estructurales del riesgo</strong>&nbsp;ni las dinámicas territoriales”. Sin embargo, los autores de la investigación señalan que desde antes de adoptar el Acuerdo de Escazú, las instituciones de Colombia ya enfrentaban dificultades para prevenir esta violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Previo a la ratificación del Acuerdo de Escazú ya existía una brecha enorme en la protección y prevención de violencias a personas defensoras del ambiente, debido a la ausencia de armonía institucional materializada, por ejemplo, en la ineficiencia de la&nbsp;<strong>Mesa Nacional de Garantías o la necesaria reestructuración de la Unidad Nacional de Protección (UNP)</strong>”, explica Vanessa Torres, subdirectora de la Asociación Ambiente y Sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El informe señala que aunque hay mecanismos que permiten identificar riesgos, como el Sistema de Alertas Tempranas (SAT) de la Defensoría del Pueblo, también<strong>&nbsp;hay fallas en la articulación de instituciones responsables, falta de presupuesto</strong>&nbsp;y de medidas que aborden las causas estructurales de los conflictos socioambientales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Uno de los principales desafíos radica en transitar hacia modelos de protección que integren enfoques colectivos, reconozcan las formas propias de autoprotección territorial y aborden las causas estructurales de la conflictividad socioambiental”, destaca la investigación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Torres, esos desafíos también implican&nbsp;<strong>sensibilizar a funcionarios que acompañan los procesos de protección a nivel nacional sobre lo que implica ser una persona defensora</strong>, y reestructurar entidades responsables de protección con enfoque en los territorios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La materialización de un enfoque diferencial en las medidas de protección debe ser construido de la mano con quienes están en primera línea de defensa.&nbsp;<strong>También es importante el enfoque de género en la política pública, las mujeres defensoras enfrentan cargas adicionales a partir de su rol de cuidado y liderazgo</strong>”, dice la especialista en derecho ambiental a Mongabay Latam.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/acuerdo-de-escazu-colombia-consulta-publica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colombia abre consulta pública para implementar el Acuerdo de Escazú: qué funciona y qué no en otros países de Latinoamérica</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263013"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/30025801/jerico-mineria-campesinos-colombia-7.jpeg" alt="Mural de defensores del territorio en Jericó" class="wp-image-263013" /><figcaption class="wp-element-caption">Los 11 campesinos de Jericó enfrentan un proceso judicial por evitar actividades mineras en dos predios del municipio. Foto: cortesía Lina María Velásquez.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a la justicia ambiental, el informe señala que Colombia cuenta con herramientas importantes, como la acción de tutela o la acción popular para la defensa de derechos colectivos, pero que&nbsp;<strong>persisten las</strong>&nbsp;<strong>barreras en los procesos judiciales, costos, duración de los procedimientos y falta de especialización de los jueces en temas ambientales</strong>&nbsp;que dificultan el acceso a la justicia, especialmente para comunidades más vulnerables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A pesar de contar con un marco normativo robusto y con más de 100 instrumentos de protección,&nbsp;<strong>los esfuerzos estatales han resultado insuficientes debido a la fragmentación institucional y a niveles críticos de impunidad</strong>, donde el sistema judicial ha mostrado limitaciones para desmantelar las redes criminales y sancionar a los autores intelectuales”, destaca la investigación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El documento resalta que&nbsp;<strong>sólo una proporción limitada de los casos de violencia contra defensores obtiene una sentencia</strong>, con aún menores casos donde se determina y sanciona a los autores intelectuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Esta situación limita la posibilidad de desmantelar las estructuras criminales y económicas que subyacen a la violencia contra las personas defensoras. De igual forma,&nbsp;<strong>se evidencia un rezago significativo en la investigación de delitos no letales, como amenazas</strong>&nbsp;y violencias basadas en género, con altos niveles de estancamiento en etapas preliminares”, sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Mauricio Madrigal Pérez, especialista de Incidencia Política en WWF Colombia y coautor del informe, el enfoque de las normas ambientales debe concentrarse hacia las personas defensoras y sus contextos para generar mecanismos que permitan acceder a la justicia ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las normatividades y políticas ambientales son esencialmente tecnocráticas y buscan una mirada administrativa del derecho más que una mirada de derechos humanos y de justicia.&nbsp;<strong>Hoy más que nunca, las crisis ambientales son un asunto de derechos humanos y de justicia</strong>&nbsp;porque están en juego las condiciones básicas que hacen posible la vida”, explica a Mongabay Latam.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, afirma que&nbsp;<strong>la implementación del Acuerdo de Escazú a nivel territorial permite construir opciones de prevención de la violencia</strong>. Como ejemplo, destaca la red de guardianas del agua en municipios de Putumayo, donde hay procesos de formación en la defensa del territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Creamos una escuela intercultural de justicia ambiental y género, fundamentada en el Acuerdo de Escazú y en la forma como estas mujeres ven el acuerdo y lo amplifican. Son ejercicios potentes de reivindicación, de resistencia y de propuestas para una prevención y un manejo alternativo de los conflictos, para una mayor democracia ambiental y en definitiva una mayor justicia”, expone.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/defensores-indigenas-impulsan-autoproteccion-exigen-mas-participacion-acuerdo-escazu/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Defensores indígenas impulsan la autoprotección mientras exigen más participación para incidir en el Acuerdo de Escazú</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_242918"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/30165328/WhatsApp-Image-2023-05-30-at-11.52.53-AM.jpeg" alt="Minga de mujeres indígenas de la etnia Inga" class="wp-image-242918" /><figcaption class="wp-element-caption">Las mujeres de la etnia Inga, en el Putumayo, se reunieron para buscar opciones de producción sostenible. Foto: Visión Amazonía.</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Información ambiental limitada</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El informe identifica avances en normas y leyes para acceder a información ambiental, uno de los pilares del Acuerdo de Escazú. Sin embargo, también halló&nbsp;<strong>una negativa a entregar información, respuestas desiguales de instituciones responsables y falta de claridad para entregarla de forma accesible</strong>&nbsp;a poblaciones vulnerables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vanessa Torres, subdirectora de la Asociación Ambiente y Sociedad, señala que esto se refleja, por ejemplo, con la Ley de Transparencia y del Derecho de Acceso a la Información Pública Nacional (<a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=56882" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ley 1712 de 2014</a>) que, pese a ser una ley completa, es limitada al solicitar información por no contar con disposiciones específicas para la información ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Al no tenerse claridad sobre el manejo de la información en materia ambiental, esta es generalmente limitada hacia la ciudadanía, adicionalmente&nbsp;<strong>no se cuenta con un enfoque diferencial que elimine barreras de idioma, costos y presencialidad hacia pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos</strong>”, explica Torres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras analizar la respuesta a solicitudes de información hechas a entidades de orden nacional, organismos de control, autoridades judiciales, autoridades ambientales y entidades territoriales,&nbsp;<strong>el informe advierte que no hay justificación o criterios para denegar la información solicitada</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este patrón, indica el documento, genera que haya respuestas que no estén sometidas a la norma o a un criterio, lo que puede alargar el proceso para obtener información.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/balance-ambiental-latinoamerica-violencia-defensores-megaproyectos-extractivos-cambio-climatico/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Defensa del territorio a juicio: la lucha de 11 campesinos en Colombia contra la minería escala el conflicto en Jericó</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269213"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/03044838/acuerdo-de-escazu-colombia-consulta-publica-2.jpeg" alt="Protestas para exigir la ratificación del Acuerdo de Escazú" class="wp-image-269213" /><figcaption class="wp-element-caption">Autoridades de Colombia propusieron un borrador con 23 acciones prioritarias para implementar el tratado. Foto: Susana Muhamad</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Baja participación pública en decisiones ambientales</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La investigación también detecta limitaciones en los mecanismos que permiten la participación pública para la toma de decisiones ambientales</strong>, pues aunque existen espacios, suelen operar con acceso limitado y con baja capacidad de incidir en las decisiones finales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>La participación tiende a concentrarse en etapas tardías y enfrenta barreras para comunidades en situación de vulnerabilidad</strong>, lo que limita el cumplimiento de los estándares de participación temprana, informada e inclusiva establecidos por el Acuerdo de Escazú”, se menciona en el documento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Madrigal propone establecer cinco estándares mínimos para cumplir las obligaciones del Acuerdo de Escazú:&nbsp;<strong>la existencia de mecanismos, como audiencias públicas; información mínima sobre la decisión ambiental; garantizar la participación oportuna y previa; dar espacios de deliberación, y adecuar la información a los contextos locales y territoriales</strong>. Esto no solo en Colombia sino para cada país que ratificó el tratado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Una obligación de derechos humanos que no tenga un estándar es el gran problema que tenemos nosotros</strong>. Nunca va a ser ni medible ni verificable, y su incumplimiento va a estar marcado por una subjetividad que le quita legitimidad al propio acuerdo y a las propias acciones territoriales”, comenta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269215"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/03044848/acuerdo-de-escazu-colombia-consulta-publica-4.jpg" alt="Conversatorio sobre la transversalización de la perspectiva de género en la implementación del Acuerdo de Escazú" class="wp-image-269215" /><figcaption class="wp-element-caption">La violencia contra personas defensoras del territorio es el mayor pendiente de la aplicación del Acuerdo de Escazú en toda Latinoamérica. Foto: CEPAL</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>COP4 de Escazú, una nueva oportunidad</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Previo al arranque de la COP4, que se realizará del 21 al 24 de abril en Nassau, capital de Bahamas, los autores del estudio señalan que será un espacio clave para generar<strong>&nbsp;mecanismos de evaluación sobre cómo los países están implementando el tratado.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Madrigal señala que&nbsp;<strong>las expectativas en este encuentro estarán en darle mayor peso a las personas defensoras ambientales y a que la cooperación se traduzca en financiamiento</strong>&nbsp;para su protección.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si este es un convenio con un anclaje en la cooperación, hay que empezar a hablar de un fondo que financie este instrumento, para que le dé vida real a nivel internacional”, advierte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, Torres comenta que&nbsp;<strong>esa cooperación también deberá traducirse en fortalecer judicialmente a las personas defensoras</strong>&nbsp;en los países que han ratificado el acuerdo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Se discutirán avances significativos del tratado. Por ejemplo, la creación de un grupo de trabajo sobre justicia ambiental, lo cual impulsará dinámicas de cooperación entre Estados para fortalecer el Poder Judicial en favor de las personas defensoras. Esperamos que este grupo cuente con la participación del público para garantizar su funcionamiento”, sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> Colombia ha iniciado una hoja de ruta para la implementación del Acuerdo de Escazú, sin embargo organizaciones civiles alertan limitaciones. <strong>Foto:</strong> Ministerio de Ambiente de Colombia</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/04/acuerdo-escazu-colombia-implementacion-informe/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128172</guid>
        <pubDate>Tue, 21 Apr 2026 17:50:19 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/21124848/acuerdo-de-escazu-colombia-informe.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Los pendientes con el Acuerdo de Escazú en Colombia: protección a defensores, impunidad y acceso a la información &#124; Informe]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Colombia: tribunal de paz responsabiliza a militares por crímenes contra 16 mil afros, indígenas y campesinos en Nariño</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-tribunal-de-paz-responsabiliza-a-militares-por-crimenes-contra-16-mil-afros-indigenas-y-campesinos-en-narino/</link>
        <description><![CDATA[<p>Durante décadas, la costa pacífica del departamento de Nariño, en el sur de Colombia y limítrofe con Ecuador, ha vivido la violencia de la guerra entre grupos armados ilegales que se han disputado el territorio. Desde los años 90&nbsp;ejercieron control histórico los frentes 29 y la columna Daniel Aldana de la guerrilla de las Fuerzas [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El tribunal Jurisdicción Especial para la Paz sostiene que no se trató de hechos aislados, sino de patrones macrocriminales de estigmatización, ejecuciones presentadas como bajas en combate y control militar del territorio con daños al medioambiente y a comunidades afro, indígenas y campesinas.</em></li>



<li><em>La JEP documentó 72 hechos no amnistiables, de los cuales el 79 % contó con participación directa o indirecta del Ejército de Colombia.</em></li>



<li><em>Entre 2003 y 2012 se registraron 42 hechos de desplazamiento, confinamiento y hostilidades que afectaron a 16 337 personas, entre ellas 10 738 indígenas awá, 3796 afrocolombianas y 1800 campesinas.</em></li>



<li><em>Líderes afro e indígenas celebran la decisión de la JEP, pero consideran que faltó profundizar en temas de género, así como en afectaciones a la salud y al territorio.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Durante décadas, la costa pacífica del departamento de Nariño, en el sur de Colombia y limítrofe con Ecuador, ha vivido la violencia de la guerra entre grupos armados ilegales que se han disputado el territorio. Desde los años 90&nbsp;<strong>ejercieron control histórico los frentes 29 y la columna Daniel Aldana de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que se enfrentaban con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y los grupos paramilitares</strong>. Tras la firma del&nbsp;<a href="https://www.cancilleria.gov.co/sites/default/files/Fotos2016/12.11_1.2016nuevoacuerdofinal.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Acuerdo de Paz</a>&nbsp;en 2016, disidencias de las extintas FARC siguen disputándose las rutas del narcotráfico y otras economías ilegales con el ELN y el Clan del Golfo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En ese entramado de violencia y corrupción también se involucraron integrantes de la fuerza pública</strong>. Según reveló a mediados de marzo la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), ocho militares, pertenecientes al Grupo Cabal y al Batallón 93 del Ejército de Colombia, son responsables de&nbsp;<strong>crímenes contra el pueblo negro afrocolombiano, los pueblos indígenas awá y eperara siapidaara y comunidades campesinas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego de investigar y considerar los aportes de víctimas colectivas e individuales, de las autoridades étnicas y del Ministerio Público, además de los aportes de integrantes del Grupo Cabal y el Batallón 93, la Sala de Reconocimiento de la Verdad de la JEP&nbsp;<strong>imputó a los militares por estigmatización y violencia selectiva</strong>&nbsp;contra procesos organizativos,&nbsp;<strong>asesinatos presentados como bajas en combate (falsos positivos) y control militar sobre territorios étnicos y campesinos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el magistrado Alejandro Ramelli Arteaga, actual presidente de la JEP, por años los habitantes de los municipios de&nbsp;<strong>Barbacoas, Tumaco y Ricaurte sufrieron una violencia desproporcionada por crímenes</strong>&nbsp;que estaban completamente en la impunidad. “Territorios que desde hace mucho tiempo han estado abandonados, donde no ha llegado la Justicia por múltiples razones y donde la voz de las víctimas no había sido escuchada”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/04/colombia-deforestacion-aumento-amazonia-durante-2025-informe/">Colombia: la deforestación aumentó 6 % en la Amazonía durante 2025 | INFORME</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ramelli agregó: “Estamos haciendo justicia con los asesinatos de autoridades tradicionales, exeducadores, ex gobernadores indígenas, presidentes de juntas de acción comunal e igualmente por la destrucción de los cultivos, las plantas medicinales, el deterioro de la salud, los desplazamientos, los confinamientos, los atentados contra el medioambiente y todos los daños culturales que padecieron estas comunidades y sus territorios”. La JEP acreditó un total de&nbsp;<strong>110 677 víctimas</strong>&nbsp;entre las que están no sólo miembros de las comunidades afro, indígenas y campesinas, sino también los territorios ancestrales y colectivos de los pueblos étnicos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271241"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/08194916/Foto-14-768x512.jpeg" alt="Alejandro Ramelli, magistrado presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Foto: cortesía JEP" class="wp-image-271241" /><figcaption class="wp-element-caption">Alejandro Ramelli, magistrado presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Foto: cortesía JEP</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/investigadores-awa-ciencia-ancestralidad-proteger-selva-colombia/">Investigadores awá: el equipo que une ciencia y ancestralidad para proteger la selva en Colombia</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Los tres patrones criminales en los que operaba la fuerza pública</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación de los crímenes cometidos contra comunidades étnicas y campesinos en los municipios de Tumaco, Barbacoas y Nariño se conoce como&nbsp;<strong>el caso 02 de la JEP</strong>&nbsp;y ha sido una investigación que ha tomado casi ocho años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La magistrada Belkis Izquierdo es indígena arhuaca de la Sierra Nevada de Santa Marta, miembro de la Sala de Reconocimiento de la Verdad y ha sido la encargada de avanzar con el caso en el que se señala a los militares como&nbsp;<strong>responsables de tortura, homicidio, desaparición forzada, exterminio, traslado forzoso de la población y persecución</strong>. Estos delitos fueron calificados como crímenes de guerra y lesa humanidad. En su investigación se documentaron 72 crímenes no amnistiables y, según los hallazgos, los integrantes del Ejército Nacional participaron en el 79 % de los hechos investigados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Izquierdo asegura que la forma en la que se implementó la política estatal de consolidación territorial en los tres municipios, entre 2001 y 2012, se tradujo en&nbsp;<strong>una militarización intensiva de la vida cotidiana de sus habitantes</strong>, que no consideró que se trataba de un territorio mayoritariamente étnico y que se dio sin una coordinación con sus autoridades, sistemas organizativos y de gobierno propio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271243"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/08194922/Foto-12-768x512.jpeg" alt="Belkis Izquierdo, magistrada de la JEP a cargo del caso Tumaco, Barbacoas y Ricaurte en el departamento de Nariño, Colombia. Foto: cortesía JEP" class="wp-image-271243" /><figcaption class="wp-element-caption">Belkis Izquierdo, magistrada de la JEP a cargo del caso Tumaco, Barbacoas y Ricaurte en el departamento de Nariño, Colombia. Foto: cortesía JEP</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La investigación determinó que los crímenes no fueron hechos aislados</strong>, sino parte de tres «patrones macrocriminales sistemáticos» en la actuación de la fuerza pública. El primero de ellos es que, durante más de una década, integrantes de la fuerza pública ejercieron estigmatización y violencia selectiva orientada a debilitar procesos organizativos, así como sus expresiones políticas, sociales y culturales y la reivindicación de los derechos individuales, colectivos y territoriales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/08172609/Caso-02-JEP-fuerza-publica.pdf">El documento</a>&nbsp;en el que la JEP determinó la responsabilidad de la fuerza pública indica que&nbsp;<strong>la resistencia a modelos económicos de extractivismo, y las manifestaciones políticas, sociales y culturales, se interpretaron como actos de subversión</strong>&nbsp;que derivaron en el uso de la violencia por parte de miembros del Ejército Nacional. “Las víctimas de este patrón&nbsp;<strong>fueron señaladas y estigmatizadas como ‘guerrilleros’, ‘auxiliadores’ o ‘colaboradores’ de grupos armados ilegales, lo que derivó en homicidios selectivos</strong>, detenciones arbitrarias, torturas físicas y psicológicas, amenazas e intimidaciones individuales y colectivas”, señala la magistrada Izquierdo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El segundo patrón fue el asesinato de indígenas, afros y campesinos que fueron presentados ilegítimamente como bajas en combate para simular resultados operacionales del Ejército. La Sala de Reconocimiento de la Verdad señaló que&nbsp;<strong>los homicidios se dirigieron principalmente contra autoridades tradicionales, liderazgos sociales, etnoeducadores, ex gobernadores indígenas y presidentes de Juntas de Acción Comunal.</strong>&nbsp;Además, resalta que, en algunas ocasiones, dichos asesinatos estuvieron acompañados de torturas, tratos crueles y amenazas a testigos y familiares, lo que en muchos casos derivó en desplazamientos de familias y comunidades enteras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, el tercer patrón identificado fue el&nbsp;<strong>control militar y la privación de derechos sobre los territorios étnicos, la naturaleza y las tierras campesinas</strong>. La investigación reveló que entre 2003 y 2012 se registraron 42 hechos de desplazamiento, confinamiento y hostilidades contra pueblos étnicos y comunidades campesinas, asociados al actuar de la fuerza pública en la región. Estos hechos afectaron aproximadamente a 16 337 personas: 10 738 pertenecientes al pueblo awá, 3796 integrantes del pueblo afrocolombiano y 1800 campesinos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271244"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/08194924/Foto-10-768x512.jpeg" alt="Magistrados Alejandro Ramelli y Belkis Izquierdo saludan a sabedor ancestral del pueblo indígena Awá. Foto: cortesía JEP" class="wp-image-271244" /><figcaption class="wp-element-caption">Magistrados Alejandro Ramelli y Belkis Izquierdo saludan a sabedor ancestral del pueblo indígena awá. Foto: cortesía JEP</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La JEP reconoció ampliamente no sólo la afectación de las personas, sino que&nbsp;<strong>las agresiones se extendieron al territorio, la naturaleza y los lugares sagrados</strong>&nbsp;como sujeto colectivo de derechos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La magistrada Izquierdo destaca que “<strong>se identificaron afectaciones sobre la vida y los ecosistemas, cuerpos de agua, suelos, animales y plantas</strong>&nbsp;que sustentan la subsistencia y equilibrio territorial de los pueblos y comunidades”. Izquierdo añade que eso llevó también a la ruptura del tejido comunitario, los sistemas de conocimiento, la organización social, la espiritualidad y los sistemas de cuidado que garantizan la pervivencia física, cultural y espiritual de las comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El daño más grande que nos han causado es, sin duda, la pérdida de la vida de muchas personas, entre ellas varios de mis familiares. Pero, después de eso&nbsp;<strong>está</strong>&nbsp;<strong>el daño al tejido social que hasta hoy no se ha podido recuperar</strong>. Estamos trabajando en eso, pero el solo hecho de&nbsp;<strong>vivir actualmente inmersos en un conflicto armado que está activo, nos impide avanzar como debería ser</strong>”, le dice a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;una lideresa afro de la que omitimos su nombre por razones de seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un indígena awá, que pidió la reserva de su nombre, asegura que los diálogos de paz que el Gobierno adelanta con varios grupos armados en el país son necesarios y que muchas de esas personas podrían dejar las armas. Sin embargo, a él y a otros líderes les preocupa que estas personas no estén dispuestas a dejar los territorios. “<strong>La garantía es que abandonen las armas y se vayan para que nosotros volvamos a ser autónomos sobre nuestros territorios.</strong>&nbsp;El temor de muchos de nosotros es que los diálogos [de paz] se usen como una estrategia para despojarnos de nuestros territorios”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271238"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/08194906/Foto-7-768x512.jpeg" alt="Lideresas afro realizan ritual en el acto de presentación de la investigación de la JEP sobre responsabilidad de militares en crímenes contra comunidades étnicas y sus territorios en el Pacífico nariñense de Colombia. Foto: cortesía JEP" class="wp-image-271238" /><figcaption class="wp-element-caption">Lideresas afro realizan ritual en el acto de presentación de la investigación de la JEP sobre responsabilidad de militares en crímenes contra comunidades étnicas y sus territorios en el Pacífico nariñense de Colombia. Foto: cortesía JEP</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/03/colombia-onu-verifico-asesinatos-defensores-derechos-humanos-desde-acuerdo-de-paz/">Colombia: ONU verificó 972 asesinatos de defensores de derechos humanos desde el Acuerdo de Paz</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Los retos de una investigación de ocho años</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para la magistrada Izquierdo, uno de los principales retos de la investigación era probar los daños ambientales. Finalmente lograron determinar que la ubicación estratégica de los municipios de Ricaurte, Barbacoas y Tumaco (con fácil acceso al océano Pacífico) favoreció&nbsp;<strong>la expansión de los cultivos de coca para uso ilícito</strong>&nbsp;y que la erradicación mediante aspersión aérea de glifosato, desarrollada por la fuerza pública, impactó cultivos de subsistencia, ríos, ecosistemas y territorios colectivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las apuestas de la magistrada Izquierdo era lograr imputar las afectaciones a la salud y al medioambiente causadas por el glifosato, sin embargo, reconoce que en esa política participan muchas entidades nacionales e internacionales, por lo que era muy difícil determinar a quién se llamaba a versionar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, comenta la magistrada,&nbsp;<strong>optaron por hacer un acápite muy grueso de los daños ambientales al territorio</strong>&nbsp;y esperan que la visibilización de esos daños lleve a una reflexión entre los creadores de política pública sobre la política antidrogas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Izquierdo reconoce que otro de los obstáculos que tuvieron que sortear fue la falta de información sobre delitos cometidos por los militares. “<strong>Había más información de las FARC, más investigaciones en la Fiscalía. Sobre la fuerza pública hay poco</strong>&nbsp;y casi todo está relacionado con ejecuciones extrajudiciales. Además, en la costa pacífica nariñense la información que se tiene es aún menor”, afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque los pueblos afro, indígenas y campesinos celebran la imputación de cargos contra los militares, reconocen que&nbsp;<strong>no probar la responsabilidad por las afectaciones de las aspersiones aéreas con glifosato es uno de los grandes sinsabores&nbsp;</strong>que quedan.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_211844"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2020/01/14030007/glifosato-768x512.jpg" alt="El gobierno colombiano ha utilizado la fumigación con glifosato principalmente para erradicar los cultivos de coca. Foto: archivo/Ministerio de Defensa." class="wp-image-211844" /><figcaption class="wp-element-caption">El Gobierno colombiano ha utilizado la fumigación con glifosato principalmente para erradicar los cultivos de coca. Foto: archivo/Ministerio de Defensa</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La naturaleza nos está cobrando los daños que causaron los cultivos de coca que cada día se esparcían más y los daños que causó después su fumigación.&nbsp;<strong>Los químicos fueron dañando y afectando nuestras fuentes hídricas</strong>&nbsp;y hoy en día es difícil obtener productos que ancestralmente adquiríamos como el cangrejo de río, la mojarra de río y los animales de monte que cazábamos para el autoconsumo”, dice la lideresa afro.&nbsp;<strong>“Tuvimos una pérdida impresionante, tanto que para que nuestros suelos vuelvan a dar fruto tenemos que esperar alrededor de unos 50 a 60 años”</strong>, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro asunto que las comunidades sienten que no tuvo desarrollo en la última decisión de la JEP fue el tema de género. “<strong>Las mujeres fuimos muy afectadas, especialmente mujeres entre los 10 y los 18 años.</strong>&nbsp;Fueron muchas menores de edad y no sólo fueron casos sexuales, también fueron utilizadas para el transporte y consumo de sustancias psicoactivas”, dice la lideresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En 2023&nbsp;<a href="https://colombiadiversa.org/c-diversa/wp-content/uploads/2023/07/20230713-comunicado-078-Auto-de-Hechos-y-Conductas-Caso-02.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la JEP ya había atribuido responsabilidad a 15 exintegrantes de las antiguas FARC</a>&nbsp;por crímenes cometidos en los mismos tres municipios</strong>. En esa primera decisión se hicieron imputaciones por masacres; asesinatos selectivos y desapariciones forzadas; confinamientos y desplazamientos forzados; reclutamiento y utilización de niñas y niños; violencia sexual y de género; uso de minas antipersonal y artefactos explosivos, y destrucción del territorio y la naturaleza.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271239"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/08194909/Foto-4-768x512.jpeg" alt="Cielo en la costa pacífica nariñense en Colombia. Foto: cortesía JEP" class="wp-image-271239" /><figcaption class="wp-element-caption">Cielo en la costa pacífica nariñense de Colombia. Foto: cortesía JEP</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271240"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/08194913/Foto-2-768x512.jpeg" alt="Playa de Tumaco, Nariño, Pacífico colombiano. Foto: cortesía JEP" class="wp-image-271240" /><figcaption class="wp-element-caption">Playa de Tumaco, Nariño, Pacífico colombiano. Foto: cortesía JEP</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, con la decisión de la Sala de Reconocimiento de la Verdad respecto a la fuerza pública, se cerró la etapa de investigación para identificar a los responsables de crímenes contra las comunidades de la costa pacífica nariñense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué sigue ahora? Si los militares reconocen su responsabilidad, continuarán en la ruta dialógica, es decir, irán a una audiencia pública de reconocimiento y se les impondrán sanciones propias —penas restaurativas como trabajo comunitario y reparación a víctimas, no cárcel común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado,&nbsp;<strong>si no reconocen responsabilidad</strong>, serán remitidos a la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP, que decidirá si formula cargos ante el Tribunal para la Paz y, de ser hallados responsables,&nbsp;<strong>podrían enfrentar penas de hasta 20 años de prisión.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> viviendas en una comunidad afro del municipio de Tumaco, Nariño, Colombia. <strong>Foto:</strong> cortesía Ana Lucía Caicedo</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/">Antonio José Paz Cardona</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/04/colombia-tribunal-de-paz-responsabiliza-militares-crimenes-contra-afros-indigenas-campesinos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127875</guid>
        <pubDate>Mon, 13 Apr 2026 13:13:42 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/13081235/arquitectura_tumaco_00.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: tribunal de paz responsabiliza a militares por crímenes contra 16 mil afros, indígenas y campesinos en Nariño]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Amazonía peruana: 215 concesiones mineras afectan ríos y comunidades indígenas de Madre de Dios</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/amazonia-peruana-215-concesiones-mineras-afectan-rios-y-comunidades-indigenas-de-madre-de-dios/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando el fiscal Carlos Chirre y su comitiva llegaron al puerto, unas ochenta personas los esperaban con palos y amenazas de muerte. Chirre es titular de la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente de la región de&nbsp;Madre de Dios, en la Amazonía peruana, y regresaba de un operativo de interdicción contra la minería ilegal en el [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un análisis satelital realizado por Mongabay Latam determinó que al menos 215 concesiones mineras aprobadas por el Estado atraviesan cinco ríos de la región Madre de Dios y permanecen activas.</em></li>



<li><em>153 derechos mineros se encuentran sobre territorios indígenas y 15 cruzan áreas protegidas.</em></li>



<li><em>Las concesiones fueron entregadas con la condición de no explotar el mineral hasta obtener permisos ambientales y de no invadir los cuerpos de agua, sin embargo, muchas registran dragas trabajando.</em></li>



<li><em>Representantes indígenas y expertos cuestionan la entrega de concesiones mineras en estas zonas y advierten impactos culturales, ambientales y sociales.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando el fiscal Carlos Chirre y su comitiva llegaron al puerto, unas ochenta personas los esperaban con palos y amenazas de muerte. Chirre es titular de la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente de la región de&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/mineria-ilegal-peru-deforestacion-contaminacion-asesinatos/">Madre de Dios</a>, en la Amazonía peruana, y regresaba de un operativo de interdicción contra la minería ilegal en el río Colorado. Junto a un grupo de policías y funcionarios habían destruido 15 dragas y volvían sin detenidos. Estos se habían fugado, pero la multitud no lo sabía. Por eso exigía a gritos la liberación de sus compañeros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Recuerdo que quemaron unos botes de la comitiva. No pudimos hacer nada porque no queríamos que prendieran fuego a las camionetas que habíamos dejado cerca. Sin ellas no podíamos regresar a la ciudad”, cuenta Chirre. Mientras todo ardía, una de las mujeres que lideraba la muchedumbre lo miró y le dijo: “Así interdicta el pueblo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquello ocurrió hace tres años y la violencia hoy no ha cambiado. El interés de los mineros por instalarse cerca de las fuentes de agua no es casual. El oro se concentra en los sedimentos de los ríos y puede extraerse sin túneles ni grandes inversiones: basta con remover la tierra y lavarla con mercurio para atrapar el mineral. En esta tarea las dragas son indispensables, pero es un delito usarlas en los ríos. El&nbsp;<a href="https://www.minam.gob.pe/disposiciones/decreto-legislativo-n-1100/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Decreto Legislativo 1100</a>, de 2012, prohíbe el uso de esta infraestructura debido a su poder destructivo. Por eso la Fiscalía persigue a quienes las manejan.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/elecciones-peru-propuestas-mineria-ilegal-planes-gobierno-son-pobres/">Elecciones en Perú: las propuestas sobre minería ilegal en los planes de gobierno son pobres y sin estrategias claras, plantean expertos</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“El solo hecho de remover los sedimentos tiene un impacto enorme en el ecosistema, altera el curso natural del agua y la dinámica de los seres que lo habitan. Y lo más grave, por supuesto, es el envenenamiento por mercurio. Este mineral tóxico llega al agua y a los peces que son el principal alimento de los pueblos amazónicos”, dice Julia Urrunaga, directora en Perú de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA, por sus siglas en inglés).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270770"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144853/Copy-of-Puerto-de-Laberinto-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-270770" /><figcaption class="wp-element-caption">El río Madre de Dios es el más afectado, con al menos 150 concesiones mineras que atraviesan sus cauces. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los ríos y sus fajas marginales son bienes públicos, intangibles e imprescriptibles, según la Ley General de Aguas de 1969 y la actual&nbsp;<a href="https://www.minam.gob.pe/wp-content/uploads/2017/04/Ley-N%C2%B0-29338.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ley de Recursos Hídricos</a>, de 2009. Esta última prohíbe actividades que alteren la calidad de sus aguas o limiten su acceso. Sin embargo, durante décadas, fue el propio Estado el que facilitó su ocupación al aprobar concesiones mineras que se superponen a los ríos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde finales de 1970 hasta 2010, el entonces Instituto Nacional de Concesiones y Catastro Minero (INACC), ahora Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), y las Direcciones Regionales de Energía y Minas, aprobaron 2692 permisos en Madre de Dios. En 2010, el Estado suspendió la adjudicación de nuevos permisos y delimitó las áreas para minería artesanal al ver la magnitud de la crisis ambiental y la violencia generada por la actividad ilegal, pero el daño ya estaba hecho.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;analizó imágenes satelitales y revisó cientos de expedientes mineros relacionados con las 1040 concesiones que permanecen actualmente activas en esta región. Lo que encontró fue un patrón muy peligroso: títulos concedidos sobre áreas protegidas, comunidades indígenas y fuentes de agua, todo al amparo de un marco legal opaco. Del total de permisos vigentes, al menos 215 atraviesan actualmente cinco ríos de la región en más de 219 kilómetros. Los afluentes más afectados son el Madre de Dios y el Inambari, donde también hay presencia comprobada de dragas, según informes de la&nbsp;<a href="https://fcds.org.pe/wp-content/uploads/2025/09/Mineria_aluvial_190925.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible</a>&nbsp;(FCDS) y la Dirección General de Capitanías y Guardacostas de la Marina de Guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El detalle de los expedientes revela que para aprobar el trámite no se exigió a los interesados redimensionar las áreas de concesión para excluir los cuerpos de agua o espacios protegidos. Aunque algunos petitorios se aprobaron con la instrucción explícita de no intervenir los ríos y de operar únicamente en sus alrededores, en otros ni siquiera se mencionó esa restricción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, aunque en Madre de Dios no se pueden otorgar nuevos títulos mineros desde 2010, la avalancha de solicitudes no se ha detenido: al menos 135 nuevos pedidos se encuentran actualmente en trámite. La mayoría de las solicitudes ingresaron el año pasado.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Ríos lotizados para la minería</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los cinco ríos con concesiones mineras son el Madre de Dios, Inambari, Los Amigos, Las Piedras y Colorado. Solo en los dos primeros,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;identificó 189 de los 215 derechos mineros que el Estado entregó sobre fuentes de agua. Al observar los ríos con imágenes satelitales, se pueden detectar dragas que extraen oro ilegalmente en diferentes puntos de sus cauces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En las imágenes captadas en julio de 2025, una de estas maquinarias aparece entre las aguas amarillentas, en la desembocadura del río Colorado que fluye hacía el río Madre de Dios. Al superponer la escena con el mapa del catastro minero, encontramos que la draga opera dentro de una concesión de 600 hectáreas denominada&nbsp;<em>Acumulación Los Venados</em>, y que fue titulada a favor de Hilda Matheus Bejar. Ella es una de las poco más de&nbsp;<a href="https://www.gob.pe/institucion/minem/informes-publicaciones/4631669-listado-de-mineros-formalizados" target="_blank" rel="noreferrer noopener">200 personas</a>&nbsp;que lograron cumplir los&nbsp;<a href="https://formalizacionminera.minem.gob.pe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">requisitos ambientales</a>&nbsp;para ingresar a la lista de mineros formales en la región, y sin embargo, en el límite norte de su concesión, vigente y legalizada, aparece este artefacto sobre el río.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/mineria-ilegal-oro-la-pampa-guardianes-trocha-peru/">Guardianes de la Trocha: la banda que se disputa el oro y siembra el terror en La Pampa peruana</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas aguas, en las que la&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/mineria-ilegal-latinoamerica-devasta-amazonia-comunidades/">minería ilegal</a>&nbsp;vierte mercurio, fluyen hacia la parcela contigua: la concesión minera Vicente 18, un área de 100 hectáreas que también atraviesa el río Colorado. El título fue otorgado a Florencio Matheus Bejar, hermano de Hilda Matheus, y aunque el derecho fue bloqueado en 2014 por el Ingemmet, tras incumplir el pago anual del derecho minero, las imágenes satelitales, tomadas en julio de 2025, permiten observar al menos otras dos dragas en su interior.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270768"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144839/Copy-of-Vicnte-y-Venados.jpg" alt="" class="wp-image-270768" /><figcaption class="wp-element-caption">Draga ubicada, en julio de 2025, en la intersección de las concesiones Acumulación Los Venados y Vicente 18. Foto: Google Earth – Ingemmet</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Un dato más se suma a esta escena: ambas parcelas, la vigente y la bloqueada, están dentro de la comunidad nativa San José de Karene, habitada por familias de la&nbsp;<a href="https://bdpi.cultura.gob.pe/pueblos/harakbut" target="_blank" rel="noreferrer noopener">etnia harakbut</a>. Según un&nbsp;<a href="https://cies.org.pe/wp-content/uploads/2021/06/analisis_de_conflictos_socioambientales_en_dos_comunidades_que_trabajan_oro_en_madre_de_dios.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">estudio</a>&nbsp;de junio de 2021, que analiza este caso, desde hace décadas la familia Matheus ejerce la actividad minera en el territorio indígena y posee, según la base de datos construida para esta investigación, al menos seis concesiones tituladas dentro del territorio de la comunidad nativa. Buscamos contactar de varias maneras a los hermanos Matheus Bejar y aunque logramos hablar con un familiar que indicó que les comunicaría que estábamos buscando su versión, no recibimos respuesta alguna hasta el cierre de esta publicación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ley, dentro de esas concesiones que se superponen con ríos no debería haber dragas. Sin embargo, es precisamente lo que ocurre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un comunero indígena, testigo durante décadas de la degradación de San José de Karene, que pidió a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;mantener su identidad en reserva por temor a represalias, contó que los mineros ilegales llegaron después de que las actividades de los concesionarios les abrieran el camino. Ante la desidia del Estado, ilegales e informales se consolidaron en la zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Ese territorio era ancestral, no se podía tocar, pero desde hace más de tres años lo están explotando intensamente. Todo el río está lleno de dragas. ¿De qué te sirve luchar ahora, cuando el terreno ya está concesionado? ¿De qué te sirve? Ya no se puede hacer absolutamente nada”, afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para César Ipenza, abogado ambientalista y vocero del Observatorio de Minería Ilegal, estos casos reflejan un vacío legal, pues los concesionarios mineros no están obligados a asumir responsabilidad administrativa o penal por no defender su concesión cuando ésta es ocupada por invasores. “Pueden alegar que son ilegales los que están en su perímetro y no hay consecuencias por ello”, señala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fiscal Chirre explica que este es un problema que se presenta en los operativos. “En Madre de Dios es difícil saber si los que operan las dragas son invasores o trabajadores contratados por los mismos concesionarios”, explica. “Ellos huyen cuando ven llegar al equipo de interdicción. Los pocos que son detenidos son los que se quedan intentando hundir el motor o aquellos que no tenían combustible para fugarse. Cuando se les captura guardan silencio, dicen que son agricultores que los llamaron para un trabajo puntual y que estaban de paso, pero no dicen quién los contrató”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más|&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/01/crimen-peru-destruccion-mafias-oro-madera-comunidades-rio-santiago/">Viaje al corazón del crimen en Perú: la destrucción que dejan mafias de oro y madera en comunidades del río Santiago</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los intervenidos son en su mayoría migrantes de la sierra centro y sur, quienes optan por no declarar, pues lo habitual es que el juzgado disponga que sean investigados en libertad y eso les permite abandonar la zona. Solo cuando el juez ordena la detención, el fiscal puede conseguir información. Chirre estima que en apenas una de cada diez interdicciones se logra detener a los operarios de las dragas. Y aunque algunos casos han llegado a juicio, asegura que identificar a los promotores o financistas detrás de estas actividades es muy difícil.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270767"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144835/Copy-of-Dragas-Huepetehue.jpg" alt="" class="wp-image-270767" /><figcaption class="wp-element-caption">Evidencias del paisaje transformado por la minería en las inmediaciones y sobre el cauce de los ríos en Madre de Dios. Donde antes había bosque, quedaron montículos de arena con residuos tóxicos tras la remoción de los sedimentos en busca de oro. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Fuentes de la Procuraduría Pública del Ministerio del Ambiente indican que el Estado se ha conformado con dinamitar dragas y ha descuidado la labor de inteligencia por temor a la reacción de los mineros. Además resaltan como un problema la falta de personal o recursos para investigar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ana Leyva, especialista en derecho ambiental de la ONG CooperAcción, coincide con ese diagnóstico, pero se centra en el problema mayor: la aprobación de concesiones sobre áreas intangibles, como lo son las fuentes de agua. “Es una incoherencia normativa que solo abre la puerta a la ilegalidad. El hecho de que los solicitantes deban pagar un derecho anual para mantener la concesión genera una expectativa de explotación en espacios que, en principio, están vedados para cualquier actividad futura”, señala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema, advierte César Ipenza, es que no existe una prohibición expresa que impida al Ingemmet y a las direcciones regionales otorgar concesiones sobre cuerpos de agua. Las autorizan bajo el argumento de que dicho título no equivale a una autorización de explotación, pues para ello se requiere permisos ambientales adicionales, pero en la práctica —dice— basta con que el petitorio sea aprobado para que muchos comiencen a operar sin permiso alguno. “Los mineros sorprenden a las comunidades indígenas, pues usan el título de la concesión para afirmar que el Estado les dio ese derecho”, añade.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Comunidades indígenas invadidas por la minería</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El cruce de datos y la información satelital recopilada por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;revela que 153 concesiones mineras tituladas y vigentes se superponen con ocho comunidades nativas de Madre de Dios. Se trata de los pueblos indígenas que viven en las comunidades Arazaire, Boca del Inambari, El Pilar, Puerto Arturo, San Jacinto, San José de Karene, Shiringayoc y Tres Islas, que han visto afectadas 12 768 hectáreas de sus territorios comunales. Una extensión un poco mayor que la superficie del distrito de Cusco o la ciudad de París.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los expedientes muestran la lucha que inició el líder indígena José Tijé Huarao para exigir la nulidad de las concesiones que invaden la comunidad Arazaire. Su pedido se inició en 1991 y no obtuvo respuesta hasta casi una década después, el 28 de diciembre de 1999, cuando el Registro Público de Minería lo declaró improcedente. El argumento fue que en los procesos para dejar sin efecto un petitorio minero solo pueden participar el titular y el Estado, “sin la intervención de terceros”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270766"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144641/Arazaire_concesiones.jpg" alt="" class="wp-image-270766" /><figcaption class="wp-element-caption">Al menos 11 concesiones que se superponen con la comunidad nativa de Arazaire también se encuentran sobre los ríos. Foto: Google Earth – Ingemmet</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, este pueblo, habitado por familias de la etnia harakbut, convive con 11 concesiones mineras tituladas y activas que cruzan ríos, algunas de las cuales pertenecen a mineros informales inscritos en el Reinfo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El líder indígena que pedía la nulidad de las concesiones falleció el 14 de julio de 2020, a los 81 años, tras sumarse a la lista de víctimas del Covid-19. Dos días después, el 16 de julio, el Ministerio de Energía y Minas formalizó a algunos de los mineros que operaban dentro de la comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo en noviembre de 2025, el Radar Mining Monitoring de Conservación Amazónica (ACCA) detectó&nbsp;<a href="https://mailchi.mp/conservacionamazonica/nuevas-alertas-de-mineria-en-la-plataforma-rami-para-noviembre25" target="_blank" rel="noreferrer noopener">85 alertas de deforestación</a>&nbsp;por minería en la comunidad nativa de Arazaire. Las familias afirman que ya ven el impacto en sus fuentes de agua. “Por la carretera Interoceánica hay agua de una quebrada que está bajando sucia. Está contaminada. Los pocos ojos de agua que había, los que eran más limpios, se han secado. Hay zonas donde la destrucción del bosque ha sido total”, dice uno de sus pobladores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270771"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23145045/LaPampa__I4A8587.jpg" alt="" class="wp-image-270771" /><figcaption class="wp-element-caption">Solo en noviembre de 2025, el Radar Mining Monitoring de Conservación Amazónica (ACCA) detectó 85 alertas de deforestación por minería en la comunidad nativa de Arazaire. Foto: Max Cabello</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la comunidad nativa de San Jacinto, la situación es similar: «Nosotros sentimos el cambio de todo lo que está pasando. Antes los peces pasaban por montones por el río, cerquita, entonces tú podías pescar fácilmente. Pero ahora no, ya no existe esa cantidad de peces porque el agua está sucia”, señala uno de sus habitantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mapa del catastro minero confirma que este pueblo indígena, de la etnia shipibo-konibo, ha sido atravesado por veinte concesiones que abarcan 907 hectáreas, y actualmente existen otros seis petitorios en trámite que abarcan otras 592 hectáreas de su territorio. Una de las que no ha logrado concluir el proceso es Playa Villa Vista 2007. Aunque esta concesión figura en trámite, las imágenes satelitales —de julio de 2025— muestran al menos nueve dragas operando dentro de sus límites, justo en el cauce del río que sustenta a la comunidad San Jacinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Augusto Villegas, director regional de Energía y Minas de Madre de Dios hasta diciembre pasado, indica que no pueden anular concesiones de oficio, a menos que exista una sentencia judicial, pues se trata de un derecho adquirido. Esto ocurrió, por ejemplo, con la comunidad nativa Tres Islas, ubicada también en Madre de Dios. En las resoluciones que forman parte del expediente, tanto Ingemmet como la Dirección Regional de Energía y Minas advierten que, durante la evaluación de las solicitudes mineras, no contaban con información cartográfica oficial de las comunidades nativas y campesinas para poder detectar la superposición.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270765"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144637/San-Jacinto.jpg" alt="" class="wp-image-270765" /><figcaption class="wp-element-caption">San Jacinto, pueblo de la etnia shipibo conibo, tiene más de 900 hectáreas que estarían siendo ocupadas por concesiones. Foto: Google Earth – Ingemmet</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Eusebio Ríos, vicepresidente de la Fenamad, organización que representa a los pueblos indígenas de la cuenca del río Madre de Dios, cuestiona que el Estado otorgue concesiones mineras sin consultar a las comunidades. Esa decisión, advierte, ha tenido un impacto devastador en sus bosques, porque no solo se han interrumpido formas de vida basadas en la pesca, la caza y la convivencia pacífica, también ha provocado una irremediable pérdida cultural y de biodiversidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esto se suma que el tránsito de personas foráneas, vinculadas a la cadena de extracción y producción de oro, ha provocado un aumento de la delincuencia, drogadicción y alcoholismo entre los jóvenes, muchos de los cuales han dejado de estudiar para trabajar en la minería. “En lugar de extinguir estas concesiones, por encontrarse dentro de territorios comunales, el Estado termina ampliando su vigencia con normas como el Reinfo. Eso es lo cuestionable”, dice el líder indígena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Carlos Ruiz, coordinador del área de Justicia Constitucional y Pueblos Indígenas del Instituto de Defensa Legal (IDL), sostiene que el núcleo del problema es la aparente inocuidad que el Estado atribuye a las concesiones mineras. Mientras el Tribunal Constitucional considera que un título no constituye una afectación directa a los pueblos indígenas, la Corte Interamericana de Derechos Humanos advierte que otorgar derechos sobre el subsuelo ya limita la capacidad de las comunidades para decidir sobre su propio territorio, y por ello hay suficientes argumentos para exigir la&nbsp;<a href="https://www.idl.org.pe/razones-juridicas-constitucionales-para-exigir-la-consulta-de-concesiones-que-se-superponen-al-territorio-de-comunidades-campesinas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">consulta previa</a>&nbsp;antes de otorgar las concesiones mineras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ruiz explica que estos derechos se tramitan sin una comunicación efectiva con los pueblos indígenas: los avisos se publican únicamente en el diario oficial, que circula principalmente en zonas urbanas. No se consideran las barreras lingüísticas ni geográficas, y su redacción técnica, basada en coordenadas y nomenclatura catastral, dificulta que las comunidades identifiquen que sus territorios podrían verse afectados.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270769"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144845/Copy-of-Mineria-Tambopata.jpg" alt="" class="wp-image-270769" /><figcaption class="wp-element-caption">El agua de los ríos en Madre de Dios se mezcla con los sedimentos removidos y el mercurio que se infiltra en el subsuelo. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La trampa del Reinfo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para explotar el oro, el dueño de una concesión minera debe tramitar los permisos ambientales que exige la ley, pero en la práctica muchos se saltan este proceso. Raquel Yrigoyen, abogada especialista en derecho indígena, ha litigado contra mineros que según ella se valen de esta estrategia. “Piden la titularidad de la concesión para cubrirse de la fiscalía. Les conviene ser considerados informales y no invasores ilegales, pero en realidad extraen el oro sin seguir los procedimientos”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta trampa se profundizó con el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo), un proceso que desde 2016 arrastra la promesa de regularizar a los mineros que extraen oro sin contar con certificados de explotación. Mientras dura el trámite, el Reinfo&nbsp;<a href="https://tc.gob.pe/jurisprudencia/2025/00017-2023-AI.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">les otorga inmunidad</a>&nbsp;ante posibles denuncias penales y administrativas, aunque sean detectados usando mercurio en los ríos, lo que está prohibido por ley.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Congreso prorrogó este mecanismo por quinta vez, hasta diciembre de 2026, pese a que la extensión de plazos no ha servido para poner orden, sino para permitir que&nbsp;<a href="https://pad.minem.gob.pe/REINFO_WEB/Index.aspx" target="_blank" rel="noreferrer noopener">2218 mineros</a>&nbsp;se mantengan hasta la fecha extrayendo y comercializando oro mientras se mantienen en este prolongado proceso de regularización.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270764"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144632/Copy-of-Mineria-Tambopata-2.jpg" alt="" class="wp-image-270764" /><figcaption class="wp-element-caption">El Reinfo ha permitido que los mineros continúen la extracción de oro mientras se dilata el proceso de regularización. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En Madre de Dios ya no se entregan nuevas concesiones, pero de las 215 que aparecen con título vigente sobre los ríos, al menos 89 están en actividad porque sus titulares se encuentran inscritos en el Reinfo. Es decir, extraen y comercializan el oro mientras se mantienen en este proceso de regularización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los expedientes analizados por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;también muestran que 38 mineros que operaban en concesiones tituladas sobre ríos fueron suspendidos del Reinfo por incumplir sus obligaciones ambientales, no declarar su producción u operar en áreas protegidas. Al buscar esas concesiones en imágenes satelitales pudimos confirmar que, entre 2023 y 2025, siete de estas tenían dragas operando ilegalmente en los cauces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una respuesta por escrito, el Ingemmet afirmó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que actúan conforme al marco legal vigente y que en cada expediente aprobado dejan explícitas las restricciones para ejercer la actividad minera en ríos. Pero cuando estas reglas se incumplen, o se incurre en minería ilegal, se generan responsabilidades administrativas y penales que corresponden ser sancionadas por otras entidades, entre ellas, los gobiernos regionales y el Ministerio Público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El exdirector regional de Energía y Minas de Madre de Dios, Augusto Villegas, explicó que fiscalizan a concesionarios formalizados para confirmar que cumplen con lo señalado en su Instrumento de Gestión Ambiental para la Formalización Minera (<a href="https://formalizacionminera.minem.gob.pe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Igafom</a>). Sin embargo, dice que algunas zonas son de difícil acceso, no cuentan con embarcaciones y al cierre del año solo contaban con un ingeniero fiscalizador en el equipo. “Y te hablo del trabajo en el corredor minero. Fuera de esta es casi imposible trabajar”, añade.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270763"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144627/Copy-of-Mineria-ilegal-Tambopata3-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-270763" /><figcaption class="wp-element-caption">Estas estructuras inclinadas son usadas para separar el oro del sedimento con el flujo del agua. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Concesiones polémicas en Tres Islas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La&nbsp;<a href="https://tesis.pucp.edu.pe/server/api/core/bitstreams/14b0f498-4401-4400-9908-d0a918a4b909/content" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Federación Minera de Madre de Dios</a>&nbsp;(Fedemin) se creó en 2002 para reunir a los mineros artesanales de la región, pero desde hace unos 15 años adquirió peso político tras promover huelgas para pedir la ampliación del proceso de formalización minera. En el camino, algunos de sus principales líderes empezaron a ocupar cargos públicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, Amado Romero dejó la presidencia de la Fedemin en 2011 al ser electo congresista. Desde su escaño presentó, sin éxito, un&nbsp;<a href="https://www.minam.gob.pe/informessectoriales/wp-content/uploads/sites/112/2016/02/12-La-lucha-por-la-legalidad-en-la-actividad-minera.pdf#page=220" target="_blank" rel="noreferrer noopener">proyecto de ley</a>&nbsp;para eliminar la prohibición del uso de dragas en los ríos amazónicos y&nbsp;<a href="https://www2.congreso.gob.pe/sicr/diariodebates/publicad.nsf/2b66b8a68552546d05256f1000575a5c/05256d6e0073dfe90525795a006aca26?OpenDocument" target="_blank" rel="noreferrer noopener">fue suspendido temporalmente</a>&nbsp;luego que la fiscalía iniciara una investigación en su contra por presuntos vínculos con la&nbsp;<a href="https://www.actualidadambiental.pe/fiscalia-denuncia-por-delito-ambiental-a-congresista-apodado-%e2%80%9ccomeoro%e2%80%9d/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">minería ilegal</a>. Romero ha manifestado públicamente que desde que fue elegido congresista no se dedica a la actividad minera y que sus concesiones tienen certificación ambiental. Hoy pretende regresar a la política y postularse al Senado por el partido Podemos Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro actor emblemático de la Fedemin es Luis Otsuka Salazar, quien se opuso a los operativos de interdicción contra la minería ilegal que impulsó el Ejecutivo en 2014, cuando presidía este gremio. Al año siguiente fue elegido gobernador regional de Madre de Dios para el periodo 2015-2018, y en 2023 volvió a ganar en ese cargo que ocupa hasta la actualidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 1999 Otsuka Salazar registra a su nombre una concesión de 300 hectáreas por la que paga puntualmente el depósito de vigencia para mantenerla activa. Se llama&nbsp;<a href="https://digital.ingemmet.gob.pe/serviciosdigitales/services/api/Consulta/ver-resumen-pdf?codigoDM=070016099" target="_blank" rel="noreferrer noopener">K-1</a>&nbsp;y se superpone parcialmente con la comunidad nativa Tres Islas,&nbsp;<a href="https://bdpi.cultura.gob.pe/index.php/localidades/tres-islas" target="_blank" rel="noreferrer noopener">titulada</a>&nbsp;en 1994 y ubicada entre los ríos Madre de Dios y Tambopata. Desde el aire, esta porción de bosque ya luce afectada: las imágenes satelitales a julio de 2025 muestran montículos de tierra removida, aguas teñidas de amarillo, caminos de trocha abiertos entre la vegetación y una draga operando dentro del área concesionada.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270762"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144620/Otsuka_Tres-Islas-1.jpg" alt="" class="wp-image-270762" /><figcaption class="wp-element-caption">La concesión K-1, del gobernador Otsuka, atraviesa cerca de 28 hectáreas de la comunidad nativa Tres Islas. Foto: Google Earth / Ingemmet</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La concesión del Gobernador fue incluida en el litigio que emprendieron las mujeres líderes de este pueblo shipibo-konibo para frenar la entrega de derechos mineros, los cuales llegaron a cubrir el&nbsp;<a href="https://www.oas.org/es/cidh/decisiones/pdf/2017/38-17MC113-16-PE.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">60 % de su territorio</a>. Un informe del Gobierno Regional de Madre de Dios, elaborado en 2018 como parte del proceso judicial, cuantificó por primera vez la magnitud de esta superposición. De acuerdo con el documento, 118 derechos mineros atravesaban el territorio de Tres Islas. De ellos, 42 seguían activos, cinco en superposición total y 37 de forma parcial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Empezamos el caso pensando que era un pequeño grupo de mineros ilegales, pero ahí nos enteramos de que eran decenas y con concesiones a su nombre. Estaban sacando oro sin tramitar las certificaciones ambientales, sin papeles, solo con la concesión. Yo me pregunto, ¿cómo se iba a enterar la comunidad de los permisos que entrega el Estado si lo notifican por el diario oficial? Eso no llega allá, mucho menos en su lengua”, dice Raquel Yrigoyen, la abogada que acompañó a la comunidad nativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2012, el Tribunal Constitucional reconoció la autonomía territorial de Tres Islas, y en 2018 el Poder Judicial aprobó una&nbsp;<a href="https://www.derechoysociedad.org/IIDS/Documentos/2019/sentencia-nulidad-concesiones.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">acción de amparo</a>&nbsp;que ordena la&nbsp;<a href="https://www.derechoysociedad.org/IIDS/Documentos/2019/Sentencia_Nulidad_Concesiones_Tres_Islas_.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">nulidad</a>&nbsp;de todas las concesiones y derechos de agua tramitados en su territorio. El histórico fallo señala que los derechos mineros fueron aprobados sin verificar los límites de la comunidad nativa y subraya la obligación de realizar una consulta previa antes de otorgar cualquier título en esta zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para acatar la sentencia, entre 2019 y 2021 el Gobierno Regional de Madre de Dios emitió resoluciones que anularon varias concesiones mineras superpuestas al territorio indígena. Sin embargo, años después, en el 2024, el propio Otsuka&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/6039001/5347047-rer-059-2024-goremad-gr.pdf?v=1710350883" target="_blank" rel="noreferrer noopener">dejó sin efecto las concesiones</a>&nbsp;que fueron anuladas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy al menos 23 figuran activas en el catastro minero. Una de ellas es la K-1, propiedad del Gobernador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270761"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144616/Otsuka_k1.jpg" alt="" class="wp-image-270761" /><figcaption class="wp-element-caption">Las imágenes satelitales a julio de 2025 muestran maquinarias y montículos de tierra al interior de la concesión K-1. Foto: Google Earth</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para entonces, el Ingemmet ya había cuestionado la actuación del Gobierno Regional. En los documentos analizados la entidad indica que no está obligada a acatar la acción de amparo porque no fue incluida en el proceso judicial y reclama a la dirección regional por anular títulos que fueron otorgados por su institución, sin tener competencia para ello. Precisamente los 23 derechos mineros que siguen vigentes en el catastro fueron aprobados por Ingemmet.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El actual director regional de Energía y Minas, Luis Bocangel Amable, dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, sobre la concesión K-1, indicó que el caso ya no está en su despacho, sino en el ámbito legal del Ingemmet, por lo que no tiene más información.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Insistimos con el Ingemmet sobre este caso y la entidad señaló que «no tiene pendiente el cumplimiento de ningún mandato judicial» ni «procedimiento de cancelación pendiente” en Tres Islas, y que si bien pidieron formar parte del proceso, el Poder Judicial lo desestimó. Sobre la concesión minera de Otsuka, indicaron que el permiso sigue vigente y que solo podría anularse por las causales previstas en la Ley General de Minería del Perú, como la falta de pago del derecho de vigencia, el abandono o haber sido otorgado a una persona legalmente inhabilitada.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;intentó buscar la versión del gobernador regional de Madre de Dios a través de su área de prensa y por comunicación directa, pero hasta el cierre de esta publicación no recibimos respuesta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270759"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144609/Anulacion-de-resoluciones.jpg" alt="" class="wp-image-270759" /><figcaption class="wp-element-caption">En 2021 el Gobierno Regional de Madre de Dios rechazó la apelación de Luis Otsuka tras la anulación de su concesión. En 2024, ya reelegido como gobernador, anuló las resoluciones que habían cancelado su derecho minero y el de otros.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La sentencia no frenó el avance de la minería ilegal en Tres Islas. Por ejemplo, en&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/1925932/RER%200179-2021-GOREMAD-GR.pdf.pdf?v=1622736159" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Playa Castillo</a>, una de las concesiones que el Gobierno Regional&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/1925932/RER%200179-2021-GOREMAD-GR.pdf.pdf?v=1622736159" target="_blank" rel="noreferrer noopener">anuló</a>&nbsp;y luego reactivó, las imágenes satelitales a julio de 2025 muestran al menos 14 dragas extrayendo oro del río Madre de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El vicepresidente de la Fenamad, Eusebio Ríos, explicó que la sentencia a favor de la comunidad llegó hasta la&nbsp;<a href="https://www.oea.org/es/cidh/decisiones/mc/2025/res_20-25_mc_113-16_pe_es.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Comisión Interamericana de Derechos Humanos</a>, la cual pidió evaluar el impacto de la contaminación por mercurio en los habitantes de la comunidad. “Se pidió brindar atención integral de salud a los niños y mujeres. Eso no se ha cumplido. Lo que tenemos hoy son más amenazas a los hermanos y líderes de la comunidad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Carlos Ruiz, de IDL, asegura que la entrega «indiscriminada» de concesiones se realiza en todo Perú, desde títulos que atraviesan chullpas o el cerro Siete Colores, en Cusco, hasta petitorios aprobados en los puntos de captación de agua potable del río Nanay, en la región de Loreto. “Unos pocos funcionarios, que no tienen representación popular, tienen el poder de reordenar el territorio para 30 millones de peruanos, basándose en criterios de promoción de la inversión minera», dice Ruiz.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/peru-extorsiones-asesinatos-devasta-bosques-la-pampa/">Perú: así funciona el sistema de extorsiones, amenazas y asesinatos que devasta los bosques en La Pampa</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270758"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144605/Copy-of-Mineria-ilegal-Tambopata-3-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-270758" /><figcaption class="wp-element-caption">La minería ilegal e informal ha transformado los bosques de Madre de Dios. Donde antes había selva nativa, ahora quedan pozos de agua con mercurio. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para Eusebio Ríos, de la Fenamad, ninguna norma o iniciativa estatal ha logrado aminorar la destrucción de Madre de Dios. Por el contrario, mecanismos como el Reinfo han terminado fortaleciendo a la minería ilegal, dejando a las comunidades nativas dentro de un sistema informal que canjea ríos y bosques por oro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>Actividad minera en el territorio de la comunidad indígena de San Jacinto. <strong>Crédito: </strong>Yvette Sierra Praeli</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/elizabeth-salazar-vega/">Elizabeth Salazar Vega</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/amazonia-peruana-concesiones-mineras-afectan-rios-comunidades-indigenas-madre-de-dios/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Tue, 24 Mar 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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