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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de proceso de paz | Blogs El Espectador</title>
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        <title>LA DEMOCRACIA MUERE ENTRE PARADOJAS HISTÓRICAS Y TRAMOYAS INSTITUCIONALES</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-democracia-muere-entre-paradojas-historicas-y-tramoyas-institucionales/</link>
        <description><![CDATA[<p>La democracia muere en Colombia entre paradojas históricas, como tener la más intensa y devastadora violencia política del continente y el conflicto armado interno más prolongado con cerca de 450.666 muertos[i], junto a la más sofisticada tramoya institucional de elecciones celebradas ininterrumpidamente durante 67 años, desde el Frente Nacional en 1957. Seguramente por ello, desde [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La democracia muere en Colombia entre paradojas históricas, como tener la más intensa y devastadora violencia política del continente y el conflicto armado interno más prolongado con cerca de 450.666 muertos<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a>, junto a la más sofisticada tramoya institucional de elecciones celebradas ininterrumpidamente durante 67 años, desde el Frente Nacional en 1957. </p>



<p>Seguramente por ello, desde el colombiano más humilde hasta el más encumbrado; desde el casi analfabeta hasta el más erudito académico, considera que todavía vive en una de las democracias más longevas y estables del continente americano. Exceptuando, obviamente, la estadounidense, que hoy se encuentra en su fase agónica bajo el liderazgo de un autócrata como Donald Trump. Un autócrata que exhibe con orgullo su perfil de gánster político<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a> impune en lugar de estadista, puesto que incitó la toma del Capitolio el 6 de enero de 2021 para desconocer e impugnar el legítimo triunfo electoral del presidente Joe Biden, sin consecuencia judicial y menos política alguna. </p>



<p>Más bien todo lo contario, acaba de ser electo presidente por más de 71 millones de estadounidenses, cubriéndose así de inmunidad e impunidad. Algo muy parecido nos sucedió con la reelección del presidente Uribe entre el 2006-2010. Una reelección posible después de la aprobación de un artículito de la Constitución mediante la comisión del delito de cohecho, que le costó la condena a cárcel a sus ministros del Interior y Justicia, Sabas Pretelt de la Vega y de Salud, Diego Palacio Betancourt<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a>, en el escándalo conocido como la “Yidispolítica”. </p>



<p>En la reelección de ambos presidentes, Trump y Uribe, la legitimidad democrática, que presupone la legalidad y el respeto a la Constitución, fue sustituida por su legitimidad carismática, pues a sus millones de electores nada les importó que ellos desconocieran en forma olímpica las reglas del juego democrático e incluso promovieran delitos. </p>



<p>Así, en forma imperceptible, muere la democracia en nombre de las elecciones, siendo esta la mayor paradoja de los tiempos aciagos que corren. Lo han demostrado en otras latitudes mandatarios tan distintos como Putin, Bukele, Ortega y Maduro, desde orillas ideológicas y políticas opuestas, pero con una personalidad carismática y autoritaria que los reviste y autoproclama como salvadores de sus pueblos, pero también victoriosos e impunes sepultureros de la democracia y el Estado de derecho, elegidos y admirados por millones de sus seguidores.</p>



<p><strong>La Tramoya De Elecciones Contra La Democracia</strong>.</p>



<p>Lo paradójico es que todo ello se realiza bajo la tramoya de las elecciones, que por sí solas parecen conferir legitimidad a semejantes gobernantes electos y estabilidad a la democracia. Tramoya en las dos acepciones del diccionario de la Real Academia Española (RAE). La primera, como <em>“conjunto de dispositivos manejados durante la representación teatral para realizar los cambios de decorado y los efectos escénicos”</em> y, la segunda, <em>“de enredo dispuesto con ingenio, disimulo y maña”</em>. Ambos atributos son propios de las mencionadas elecciones, sin que por ello se pueda afirmar que sean suficientes para la existencia de la democracia. Más bien suele suceder todo lo contrario.</p>



<p>En nuestro caso, los dos sentidos se cumplen simultáneamente, gracias al ingenio y la astucia de la llamada “clase política”, más allá incluso de las ideologías de derecha, centro o izquierda que exhiban sus líderes y partidos políticos. Basta recordar la “democrática” fórmula del Frente Nacional, que permitió “<em>realizar cambios de decorado y efectos escénicos</em>” durante 16 años, conservando casi intacto el Statu Quo para garantizar que el “país político” continuará viviendo a expensas del “país nacional”.</p>



<p>Se institucionalizó, entonces, aquello contra lo que Gaitán siempre luchó y le costó su vida: <strong><em>“el triunfo de las oligarquías liberales y conservadores”</em></strong> de una manera tan estable, civilista y antidemocrática que perdura y resiste hasta el presente, bloqueando o recortando tímidas reformas sociales como la agraria, laboral, pensional y de salud de este gobierno, que la oposición tilda de mamertas y comunistas porque supuestamente amenazan de muerte la democracia.</p>



<p><strong>Del Golpe de Opinión al robo de las elecciones y el holocausto de la Justicia.</strong></p>



<p>Así lo hizo el entonces presidente Carlos Llera Restrepo<a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a> cuando escamoteó y burló el triunfo del general Gustavo Rojas Pinilla en 1970, obtenido legítimamente en las urnas. Lo más irónico y paradójico es que a ese mismo general lo catapultaron y sentaron líderes civiles de ambos partidos en el solio presidencial en 1953, mediante un “golpe de opinión” promovido por el patricio liberal Darío Echandía y el conservador Mariano Ospina Pérez.</p>



<p>Tales acontecimientos, ambos profundamente antidemocráticos, se consumaron en nombre de la democracia y son por ello el mejor ejemplo de un <strong>“<em>enredo dispuesto con ingenio, disimulo y maña</em>”</strong>, como terminó siendo el juicio en el Congreso contra el general Rojas Pinilla promovido por los mismos que lo llevaron a la Presidencia. Enredo que solo en ocasiones extremas queda al desnudo y nos revela así el disimulo y la maña de esa falsa civilidad que exhiben impúdicamente supuestos líderes democráticos y jefes de Estado. </p>



<p>Una civilidad acostumbrada a gobernar en complicidad con el poder militar y su impunidad histórica casi absoluta, sin asumir responsabilidad alguna por la violación sistemática y generalizada de los derechos humanos y las libertades públicas, sin las cuales no existe democracia. </p>



<p>Así sucedió hace 39 años, el 6 y 7 de noviembre de 1985, cuando el poder civil, representado por el presidente Belisario Betancur, actuó en complicidad con el poder militar y en nombre de la democracia decapitó la cúpula de la rama judicial y fueron sacrificados 11 magistrados, al no atender el llamado de “cese el fuego” que imploraba el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía. <br></p>



<p>Como lúcida y valientemente lo expresó el entonces Procurador General de la Nación, Carlos Jiménez Gómez, en su denuncia ante la Cámara de Representantes: <em>“En el Palacio de Justicia <strong>hizo crisis en el más alto nivel el tratamiento que todos los Gobiernos han dado a la población civil en el desarrollo de los combates armados</strong>”.</em> Ese es el típico tratamiento de las dictaduras, apenas comparable con el bombardeo de Pinochet a la Casa de la Moneda en Chile en 1971 contra el presidente Salvador Allende. Ambos operativos, respaldados por numerosos líderes civiles y ejecutados por militares, destruyeron en lugar de retomar los dos edificios republicanos, arrasando de paso con la democracia. </p>



<p>Un tratamiento que recientemente se repitió violentamente contra la población juvenil en el paro nacional del 2021, bajo la presidencia de Iván Duque, cuyo lema de “Paz con legalidad” terminó siendo paz con letalidad, pues dejó entre 46 víctimas mortales según la ONU<a id="_ednref5" href="#_edn5">[v]</a> y 80 para diversas organizaciones de derechos humanos, como “Rutas del Conflicto”<a id="_ednref6" href="#_edn6">[vi]</a>.</p>



<p><strong>La Tramoya de incivilidad y criminalidad del ELN</strong>.</p>



<p>Para completar semejante tramoya de incivilidad y criminalidad, hoy supuestos rebeldes del ELN exigen cínicamente al gobierno su reconocimiento como organización política insurgente, pero realizan un paro armado en el Chocó que alcanza un nivel de degradación insuperable y ahoga a miles de familias campesinas en el confinamiento de la desesperación, el hambre y la muerte, mucho más profundo que el agua de los ríos desbordados que las circundan. </p>



<p>Semejante comportamiento no es otra cosa que la criminalidad propia de un grupo armado organizado y como tal no tiene cabida reconocer al ELN como un grupo rebelde con proyecto político. </p>



<p>Sin libertad de locomoción de la población campesina no hay política, sino confinamiento, miedo y desolación, que es lo propio de los criminales y los reaccionarios con sus campos de concentración. </p>



<p>Por todo lo anterior, sin superar la paradoja mortal de la violencia política, el entramado de imposturas de esta tramoya estatal cacocrática y la supuesta civilidad de nuestros gobernantes y opositores armados, continuaremos muriendo en el ensueño de ser la democracia más longeva y estable de Suramérica. </p>



<p>Longeva en perpetuar múltiples violencias, desfalcar los bienes y el presupuesto público en beneficio de cacocratas disfrazados de políticos. Pero también muy estable en cavar trincheras y fosas comunes en defensa de una democracia y un Estado de derecho que ha sido condenado en 50 ocasiones por la Corte Interamericana de Derechos Humanos<a id="_ednref7" href="#_edn7">[vii]</a> por violaciones sistemáticas y generalizadas de los derechos fundamentales de su población, como las más de 6.000 víctimas de la Unión Patriótica<a id="_ednref8" href="#_edn8">[viii]</a> y su exterminio como partido político.</p>



<p><strong>Últimas noticias de la Tramoya nacional criminal.</strong></p>



<p>Para terminar, las noticias de esta semana condensan en forma inverosímil tan desolador escenario. Conocimos la absolución de Santiago Uribe<a id="_ednref9" href="#_edn9">[ix]</a> por falta de pruebas concluyentes en la conformación del grupo paramilitar de los llamados 12 apóstoles, por lo cual su hermano, el expresidente Álvaro Uribe, dio gracias a Dios, como si se tratará de un milagro celestial, que seguro espera se repita en la investigación penal en su contra por los delitos de soborno a testigo y fraude procesal. </p>



<p>Continuó con el reconocimiento de los miembros del Secretariado de la extinta Farc-Ep de haber reclutado cerca de 18.677 niños y niñas entre 1996 y 2016, según la imputación realizada por la JEP<a id="_ednref10" href="#_edn10">[x]</a>, además de cometer graves delitos contra su integridad personal, abusos y violencia sexual<a id="_ednref11" href="#_edn11">[xi]</a>. Y, por si fuera poco, el presidente Gustavo Petro nombra como gestor de paz a Hernán Giraldo<a id="_ednref12" href="#_edn12">[xii]</a>, temible jefe paramilitar del Bloque Tairona, apodado “taladro” por ser sindicado de la violación sexual de más de 200 niñas menores de edad, prontuario de depredador sexual por el cual fue expulsado de la jurisdicción de Justicia y Paz <em>“por seguir en la vía del crimen, ligado principalmente a delitos sexuales contra menores”</em><a id="_ednref13" href="#_edn13">[xiii]</a>. </p>



<p>Ante semejante tramoya criminal nacional, asistimos a la rehabilitación y absolución de numerosos victimarios, bien por cuestionados fallos judiciales o resoluciones gubernamentales, que terminan revictimizando y mancillando la memoria y dignidad de miles de víctimas. </p>



<p>Al anterior tramado y tinglado de impunidad, se suma la forma vergonzosa y oprobiosa en que el representante a la Cámara, Miguel Polo Polo<a id="_ednref14" href="#_edn14">[xiv]</a>, agredió a la Madres de Soacha al botar a la basura cientos de botas de plástico que simbolizaban la memoria de sus hijos ejecutados extrajudicialmente, cuyo número asciende a 6.400 “falsos positivos” que investiga la JEP<a id="_ednref15" href="#_edn15">[xv]</a> por los cuales ya han sido imputados numerosos agentes de la Fuerza Pública<a id="_ednref16" href="#_edn16">[xvi]</a>. </p>



<p>Crímenes que ahora niega cínicamente el representante Polo, contra toda la evidencia judicial demostrada por la JEP<a id="_ednref17" href="#_edn17">[xvii]</a>. Sin duda, estamos sumergidos en un desastre nacional no solo por causa de las lluvias, sino por la degradación ética y política de quienes persisten en llamar democracia a esta tanática tramoya institucional y defender este supuesto Estado de derecho que condena a millones de sus cándidos pobladores a malvivir y morir sin haberles garantizado el ejercicio de sus derechos ciudadanos básicos: los civiles: a la vida, libertad, propiedad, seguridad y justicia; los políticos: a elegir, expresarse y oponerse sin temor a ser asesinados o desaparecidos y los sociales a vivir en paz en un medio ambiente sano y a salvo de catástrofes evitables, con empleos decentes, pan, techo, educación, salud y dignidad, que es lo mínimo que garantiza, promueve y existe en toda auténtica democracia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/informe-final-comision-de-la-verdad/conflicto-dejo-450666-muertos-los-datos-que-revelo-la-comision-de-la-verdad/">https://www.elespectador.com/colombia-20/informe-final-comision-de-la-verdad/conflicto-dejo-450666-muertos-los-datos-que-revelo-la-comision-de-la-verdad/</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/regresa-un-ganster-a-la-casablanca-blanca/">https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/regresa-un-ganster-a-la-casablanca-blanca/</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/corte-suprema-confirma-condenas-a-exfuncionarios-de-uribe-por-caso-yidispolitica-BK25498845">https://www.elcolombiano.com/colombia/corte-suprema-confirma-condenas-a-exfuncionarios-de-uribe-por-caso-yidispolitica-BK25498845</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/">https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.hchr.org.co/documentos/el-paro-nacional-2021-lecciones-aprendidas-para-el-ejercicio-del-derecho-de-reunion-pacifica-en-colombia/">https://www.hchr.org.co/documentos/el-paro-nacional-2021-lecciones-aprendidas-para-el-ejercicio-del-derecho-de-reunion-pacifica-en-colombia/</a></p>



<p><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://rutasdelconflicto.com/especiales/victimas-mortales-paro">https://rutasdelconflicto.com/especiales/victimas-mortales-paro</a></p>



<p><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a> <a href="https://corteidh.or.cr/mapa_casos_pais.cfm">https://corteidh.or.cr/mapa_casos_pais.cfm</a></p>



<p><a href="#_ednref8" id="_edn8">[viii]</a> <a href="https://www.minjusticia.gov.co/Sala-de-prensa/Documents/resumen-455-esp.pdf">https://www.minjusticia.gov.co/Sala-de-prensa/Documents/resumen-455-esp.pdf</a></p>



<p><a href="#_ednref9" id="_edn9">[ix]</a> <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/estas-son-las-claves-del-fallo-que-absolvio-a-santiago-uribe-velez/202409/">https://www.semana.com/nacion/articulo/estas-son-las-claves-del-fallo-que-absolvio-a-santiago-uribe-velez/202409/</a></p>



<p><a href="#_ednref10" id="_edn10">[x]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/las-cifras-que-tuvo-en-cuenta-la-jep-para-imputar-a-los-exfarc-por-reclutamiento-forzado-noticias-hoy/">https://www.elespectador.com/judicial/las-cifras-que-tuvo-en-cuenta-la-jep-para-imputar-a-los-exfarc-por-reclutamiento-forzado-noticias-hoy/</a></p>



<p><a href="#_ednref11" id="_edn11">[xi]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/jep-y-farc-respuesta-del-secretariado-por-imputacion-donde-reconoce-reclutamiento-de-ninos/">https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/jep-y-farc-respuesta-del-secretariado-por-imputacion-donde-reconoce-reclutamiento-de-ninos/</a></p>



<p><a href="#_ednref12" id="_edn12">[xii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/">https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/</a></p>



<p><a href="#_ednref13" id="_edn13">[xiii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/">https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/</a></p>



<p><a href="#_ednref14" id="_edn14">[xiv]</a> <a href="https://www.pulzo.com/nacion/polo-polo-se-gano-denuncia-penal-botar-basura-obras-madres-soacha-PP4085140A#google_vignette">https://www.pulzo.com/nacion/polo-polo-se-gano-denuncia-penal-botar-basura-obras-madres-soacha-PP4085140A#google_vignette</a></p>



<p><a href="#_ednref15" id="_edn15">[xv]</a> <a href="https://www.jep.gov.co/macrocasos/caso03.html#container">https://www.jep.gov.co/macrocasos/caso03.html#container</a></p>



<p><a href="#_ednref16" id="_edn16">[xvi]</a> <a href="https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/jep-resolucion-conclusiones-imputados-falsos-positivos-catatumbo-sanciones-propias.aspx">https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/jep-resolucion-conclusiones-imputados-falsos-positivos-catatumbo-sanciones-propias.aspx</a></p>



<p><a href="#_ednref17" id="_edn17">[xvii]</a> <a href="https://caracol.com.co/2024/11/14/jep-rechaza-ataque-de-polo-polo-a-tributo-falsos-positivos-estan-probados-judicialmente/">https://caracol.com.co/2024/11/14/jep-rechaza-ataque-de-polo-polo-a-tributo-falsos-positivos-estan-probados-judicialmente/</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=108000</guid>
        <pubDate>Fri, 15 Nov 2024 00:16:56 +0000</pubDate>
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        <title>Vengan a la tienda de la paz</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/en-esta-tienda-del-barrio-la-candelaria-se-juntan-los-emprendimientos-de-sobrevivientes-del-conflicto-armado-colombiano-y-los-firmantes-del-acuerdo-de-paz/</link>
        <description><![CDATA[<p>Vayan a tomar té de coca o viche si no están muy biches. En esta tienda del barrio La Candelaria se juntan los emprendimientos de sobrevivientes del conflicto armado colombiano y los firmantes del acuerdo de paz.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“…nos quitaron el derecho a morir de viejos”</em>: Martín Cruz, escritor y poeta.</p>
</blockquote>



<p>El centro histórico es mi sitio favorito de Bogotá después de mi casa. Me siento ciudadano de una época lejana que debió ser la mía en otra vida. Recorro sus calles empedradas sin apuro, la vida cultural bulle en la calle o en cualquier teatro, bar o café; en sus librerías soy como niño en dulcería; alelado observo los balcones y, arrastrado por el tiempo, saludo con desdén a Sámano, el virrey de figura jorobada que ordenó fusilar a Policarpa Salavarrieta, o, fascinado, estoy en una tertulia literaria, invitado por el virrey Ezpeleta.</p>



<p>Regreso a La Candelaria una y otra vez… siempre hay una excusa para volver. Es la ciudad en sepia dentro de otra ciudad que presume de moderna. Pero la gente, enferma de afán, pasa por la historia, ignorándola, y en el peor de los casos, pisoteándola. Deberíamos aprender a caminar despacio, porque en la lentitud nos adueñamos del tiempo, de los fantasmas que vigilan la noche, del pasado que no murió si somos capaces de entregamos a la contemplación. El forastero lo sabe. Lo sabe y lo valora. </p>



<p>Siempre hay un pretexto para regresar. </p>



<p>Aquel viernes, por ejemplo, hicimos planes con un amigo para beber algo y ponernos al día.</p>



<p>—Te espero en la <em>Calle La Esperanza</em> —le dije.</p>



<p>Debió abrir los ojos como platos porque nadie en Bogotá llega fácil a una cita por el nombre de una calle.</p>



<p>—Calle 10ª No 4-10, agregué. Arribita del Museo Militar y abajito del Museo de Bogotá, apenas a unos metros de la Librería Separata para más señas.</p>



<p>A la entrada verás una bandera de Palestina. ¡Imposible perderse con esas coordenadas!</p>



<p>Le envié la ubicación por WhatsApp. Se bajó del Transmilenio en la estación Museo del Oro: en cuestión de siete minutos nos encontramos. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Él pidió una cerveza artesanal y yo un té de coca.</p>



<p>Nos atendió Tania, una líder social del Pacífico, de turbante, trenzas largas, sonrisa acanelada. Huyó con sus hermanos de su natal Tumaco en 2007. Las cosas no han cambiado mucho por allá. El municipio nariñense ocupa el primer lugar en número de homicidios de defensores de derechos humanos, según Indepaz.</p>



<p>Lo suyo ahora es la bebida ancestral. De eso vive. El emprendimiento se llama Afrotumac. <em>“Con el viche queremos unir territorio y ciudad”</em>, dice emocionada. <em>“Es un legado ancestral, hecho a base de caña y diferentes tipos de plantas, con propiedades curativas”. </em> Según Tania, en algunas botellas de viche curado se pueden encontrar hasta 40 plantas diferentes.</p>



<p><em>“Todo hace parte de la espiritualidad, la medicina con la que nuestros antepasados se curaban, y aún las parteras los usan en los partos. Es un legado que quiero mantener”.</em></p>



<p>Me dio un <em>chorrito</em> y me quedé con ganas de otro. <em>“Es bueno para la tensión y la próstata”</em>, añade, muy convencida.</p>



<p><em>“Quiero salir adelante. Las víctimas merecemos otras oportunidades, no que nos vean como personas que no valemos. Ya no podemos quedarnos en el pasado. Quiero que haga parte de mi historia, pero no de mi presente ni de mi futuro”,</em> relata esta madre soltera.</p>



<p>Nos enseñó todos los productos que venden en este lugar, más de 35 emprendimientos de regiones azotadas por el conflicto armado (Nariño, Cauca, Huila, Sierra Nevada de Santa Marta, Caquetá o Putumayo): chocolate, chocolatinas, varios tipos de cerveza, galletas, libros escritos por los sobrevivientes de la guerra, morrales de excombatientes del colectivo <em>La Montaña</em>, camisetas, variedad de cafés y diferentes muñecas de trapo que si hablarán contarían los procesos de sanación por los que han pasados las mujeres sobrevivientes, productos medicinales a base de coca, joyería y arte indígena hecho por mujeres que perdieron a sus hijos en la guerra,</p>



<p>Cada producto integra memorias de sus territorios y saberes ancestrales elaborados por víctimas del conflicto armado que llegaron desplazadas a Bogotá y a la cual se sumaron después algunos firmantes de la paz.<strong> </strong>Son personas que han pasado por demasiado, lo mínimo que merecen es no ser ignoradas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-101155" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2-768x768.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112716/Tienda-paz-2.jpg 1496w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La tienda se llama <strong>Memorias Colombia</strong> – <strong>Emprendimientos de paz</strong>. Nació en la virtualidad en 2020 y desde finales de 2023 funciona en esta casa. Síganla en<strong> </strong><a href="https://www.instagram.com/memoriascolombia">Instagram</a>.</p>



<p>Vayan o pidan a domicilio. Compren un regalo aquí. Con lo que recaudan, pagan arriendo, servicios y empleado; las ganancias van a los colectivos. </p>



<p>¡Hagamos las paces con nuestro pasado! </p>



<p>En uno de los estantes vi este libro: “<em>El último fusil, relatos y poemas</em>,” (editorial Teoría y Praxis), escrito por Martín Cruz Vega, un ex guerrillero, nacido en Marquetalia, Caldas, (1964), a quien llamaban Rubín Morro en las montañas. Martín fue el encargado de coordinar la dejación de las 9.000 armas de las FARC-EP, las cuales <em>“pasaron a custodia de las Naciones Unidas para la construcción de los tres monumentos convenidos en el Acuerdo Final de La Habana”, </em>como cuenta en el libro.</p>



<p>Lo abrí en cualquier página y este poema encontré:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-text-align-center"><em>“Nos quitaron la risa, los prados y sus múltiples colores.</em></p>



<p class="has-text-align-center"><em>La noche oscura se hizo interminable, nos apagaron los faroles de las aulas, nos prohibieron decir la verdad, nos despojaron de la educación, pisotearon nuestra historia, hicieron de Bolívar un recuerdo y, sobre él, una legalidad que nos oprime, que nos lacera, que nos hizo abrazar el justiciero metal.</em></p>



<p class="has-text-align-center"><em>Nos han quitado los derechos, los deberes se agigantan en impuestos miserables, nos quitaron el derecho a morir de viejos, nos labraron las bóvedas de la muerte para quedar insepultos en los andenes, en las fuentes de los ríos, en cualquier basurero o en un cantón militar apagaron la eternidad de los sueños, solo nos dejaron la lucha por la vida, por la paz y la esperanza y volver a soñar como los niños”.</em></p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=101152</guid>
        <pubDate>Thu, 23 May 2024 02:14:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/22112451/Tienda-paz-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Vengan a la tienda de la paz]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Contagiar la poesía</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-peaton/contagiar-la-poesia/</link>
        <description><![CDATA[<p>«Lo único para lo que siempre ha sido buena la poesía es para hacer que los niños odien la escuela». Bien decía Charles Simic que Lo único para lo que siempre ha sido buena la poesía es para hacer que los niños odien la escuela. Y no se equivocaba. Los profesores suelen mostrar, en algunos casos, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>«Lo único para lo que siempre ha sido buena la poesía es para hacer que los niños odien la escuela».</strong></p>
<p><figure id="attachment_82432" aria-describedby="caption-attachment-82432" style="width: 830px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="size-full wp-image-82432" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/02/escuela_radiofonica_en_la_costa_atlantica.jpg" alt="" width="830" height="576" /><figcaption id="caption-attachment-82432" class="wp-caption-text">Foto: Archivo Radio Sutatenza, Biblioteca Luis Ángel Arango (1967).</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify">Bien decía Charles Simic que <em><strong>Lo único para lo que siempre ha sido buena la poesía es para hacer que los niños odien la escuela</strong></em>. Y no se equivocaba. Los profesores suelen mostrar, en algunos casos, a la poesía como una horrible herramienta del amor —o del desamor—, como si tuviera una finalidad única y fuera conseguir favores íntimos de las demás personas, o mostrar de qué modo puede explayarse la libido gracias a sus efectos. La muestran, por otro lado, como una invocación al pasado y no hay nada más ajeno para la infancia que el pasado, nada más extraño para ella que las palabras de los eruditos, nada más desagradable que las metáforas que no son vivas, que no se palpan en el aire o no se ven triscar, sin que se conozcan sus nombres, con los animales. <strong>Un niño que se acerque así al </strong><em><strong>arte de robar el fuego </strong></em><strong>no va a ver el dios que lo habita</strong>, como decía Cervantes citando a Juvenal, ni va a ver este oficio como un aspecto valioso de la cultura, sino que encontrará a los poetas como personas aburridas a quienes de ningún modo se pueden imitar. Y no los culpo.</p>
<p style="text-align: justify">Con estas ideas he ido en varias oportunidades a la <strong>Institución Educativa Nueva Granada, sede Simón Bolívar del corregimiento de Modín, en Cartago, Valle del Cauca</strong>, a compartir parte de mi experiencia de lectura (¿y escritura?) de poesía.</p>
<p style="text-align: justify">Encontrarme con niños y niñas que como yo crecieron entre cafetales, cuyos abuelos les han enseñado la secreta oración para espantar los perros bravos; capaces de subir a la rama más alta para bajar la guayaba deseada o contemplar la primera vez que el sol da sobre la delicada piel del afrechero, niños y niñas que entienden el juego como aprendizaje sin que venga algún profesor a pervertirles la percepción de la naturaleza, encontrarme con ellos, digo, ha sido encontrarme conmigo mismo. <strong>Verlos era entender que la poesía me salvó no porque me haya llevado por el camino de su escritura y de la docencia, sino porque nunca me dejó apartar de lo que fui</strong>: un pequeño ingenuo a rabiar que creía con ceguedad e incomparable obstinación en el ser humano. Un contador de estrellas, un echador del agua.</p>
<p style="text-align: justify">Este encuentro, de tal modo, me hizo pensar en la tarea del profesor como tal, y recordar a <strong>Dino Seguro Robayo</strong>, un hombre que ha dispuesto su vida para desandar la pedagogía, como me decía, no sin cierta burla, en su maravillosa e idílica Escuela Pedagógica Experimental (EPE) donde trabajé, «<strong>los niños aprenden a pesar de sus profesores</strong>». Y en este caso afirmé la idea de que pretender enseñar a escribir poesía es absurdo e inútil —quizá alguien aquí se pregunte sobre mis razones de haber estudiado una maestría en escritura creativa, y le diría entonces que todo se debió al azar o a un impulso ciego o a mi declarada avidez por morirme de hambre—. Absurdo e inútil, sí, al querer enseñarla, pero es indispensable no dejar de contagiarla nunca. <strong>La poesía debe pasar de mano en mano como la antorcha de los dioses</strong>, debe estar en la cotidianidad de los seres humanos. La poesía no es un castigo de los profesores de español: es una ética, o un <em>pathos</em> necesario, un modo de vida responsable con el entorno, un contexto dinámico de creación y de reconocimiento de los demás.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>Los niños y las niñas, lo sabemos bien, son poetas en estado puro</strong>. No crecer sería la premisa, jugar con las palabras como se juega a las escondidas, con el trompo, las canicas, las muñecas o el balón. Contagiar la poesía y no enseñarla. <strong>Y los profesores de esta escuela de Modín entienden muy bien que la verdadera educación de calidad parte de la no prohibición, de pensar en las necesidades que los niños tienen en sus casas</strong>, de pensar, por ejemplo, en cómo solucionar la escasez de agua de la región, de ponerse tenis rotos para jugar con ellos en la cancha de polvo. Entienden que el lenguaje es mucho más que las palabras, por lo que han creado clubes de teatro y cine, danza y manualidades, y teniendo en cuenta la radio como el verdadero medio de la democracia, les demuestran a los niños que la autonomía es el camino, la creatividad tanto como la matemática. Al estar allí me enseñaron que la calidad del saber no está en seguir lo que dice el Ministerio de Educación (perito en burocracia, pero no en cultura) ni en taxonomizar el mundo. Por esta razón, creo que hay docentes más comprometidos en las instituciones con menos recursos y subestimadas tristemente por sus entes rectores, como esta, tal vez porque no alcanzan a concebirse como centros comerciales o porque sus profesores entienden que la paz no se puede dejar arrebatar por manos ambiciosas.</p>
<p style="text-align: justify">Contagiar la poesía, pues, fue lo que aprendí. De modo que les puse en las manos un cúmulo de palabras tristes y les pedí, con su perdón, que las vieran como a la naturaleza que los rodeaba y escribieran lo que les viniera a la cabeza. Intenté recordarles lo que ya sabían: que todo se trataba de crear imágenes, de apelar a la imaginación. <strong>Y los niños y las niñas de Modín, cuya sonrisa llevo por doquiera y a quienes les tengo la misma gratitud que a mis más grandes maestros de la universidad</strong>, después de escucharme leer con voz temblorosa algunos versos de Celan, escribieron los poemas más hermosos que he leído en mi vida.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right"><em>Entrada publicada originalmente en </em><a href="https://literariedad.co/2017/02/26/contagiar-la-poesia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">literariedad.co</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Albeiro Guiral</author>
                    <category>El Peatón</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=82431</guid>
        <pubDate>Sun, 21 Feb 2021 17:04:39 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Contagiar la poesía]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Albeiro Guiral</media:credit>
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