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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
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	<title>Blogs de prensa escrita | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>Eva Rey y Emilio Tapia: La Gallardía de Preguntar Frente a la Dictadura del Click</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/eva-rey-y-emilio-tapia-la-gallardia-de-preguntar-frente-a-la-dictadura-del-clic/</link>
        <description><![CDATA[<p>Recientemente, una conversación con un colega y amigo sobre la entrevista de Eva Rey a Emilio Tapia Aldana me llevó a una profunda reflexión. Este diálogo, vía WhatsApp, fue clave para matizar mis ideas. El colega sospecha que a Eva no le habrían dado la entrevista si fuera para confrontar a Emilio Tapia. O para aclarar dudas sobre su situación judicial. Él especula que la entrevista fue condescendiente. Que no fue periodismo serio para cuestionar al personaje. La misión del periodismo profesional no es complacer. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Reflexiones desordena</strong>das </li>



<li>La misión del periodismo profesional no es complacer. A diferencia de medios que &#8220;ofrecen muy poca información de fondo, hechos y diversidad de opiniones&#8221; (Konrad-Adenauer-Stiftung).</li>



<li><strong>La Autocensura y la Libertad de Prensa</strong></li>
</ul>



<p>Recientemente, una conversación con un <strong>colega y amigo</strong> sobre la entrevista de Eva Rey a <strong>Emilio Tapia Aldana</strong> me llevó a una profunda reflexión. Este diálogo, vía WhatsApp, fue clave para matizar mis ideas.</p>



<details class="wp-block-details is-layout-flow wp-block-details-is-layout-flow"><summary>Este intercambio sobre la entrevista a un personaje así evidenció las presiones en la comunicación digital. La reacción instantánea de la audiencia puede convertirse en una poderosa censura.</summary>
<p></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />
</details>



<p><strong>Emilio Tapia</strong>, conocido como un &#8220;zar de la contratación&#8221;, ha sido condenado por el &#8220;Carrusel de la Contratación&#8221; en Bogotá. Más recientemente, fue sentenciado por el caso &#8220;Centros Poblados&#8221;, donde desvió millones de pesos (El Espectador, 2023; El Tiempo, 2024).</p>



<p>Actualmente, Tapia está en libertad condicional, tras cumplir más del 60% de su condena. Ha expresado arrepentimiento y el compromiso de devolver el dinero (Semana, 2025).</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>En mi opinión</strong></li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/28143729/evaem-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-117508" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/28143729/evaem-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/28143729/evaem-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/28143729/evaem-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/28143729/evaem.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p> Como Educomunicadora, es inaceptable que las audiencias dicten qué deberíamos o no deberíamos publicar. Esto es tan reprochable como cualquier otra censura, incluso la de los dueños de los medios.</p>



<p>En una democracia, la <strong>libertad de prensa</strong> es un derecho fundamental. Nos permite entrevistar a quien sea necesario. La prensa podría generar controversia, gustar o disgustar. Lo que jamás debería existir es la censura, ni la coacción a la autocensura.</p>



<p>El colega planteaba que entrevistar a quien sea no implica un aplauso a una &#8220;mala&#8221; entrevista. Esto es cierto. Una cosa es la <strong>crítica para evaluar, pesar y medir</strong> un trabajo. Otra, muy distinta, es el acoso que lleva a la autocensura.</p>



<p>Para él, no hubo coacción a autocensurarse.</p>



<p> Para mí sí la hubo.</p>



<p> La coacción a autocensurarse es tan detestable como la censura misma. No importa su origen o motivo.</p>



<p>Para un juicio válido sobre un contenido, es indispensable conocer el material completo. No solo fragmentos o promocionales.</p>



<p>La semiótica, clave en el periodismo, nos enseña a interpretar signos (UPN Blogs, 2020).</p>



<p>  Pienso que evaluar una entrevista solo por fragmentos ignora la complejidad de su significado . Criticar sin revisar la labor íntegra es injusto.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>La Percepción Pública y el Periodismo de Entretenimiento</strong></li>
</ul>



<p>Surgió un punto álgido: <strong>la dinámica de las reacciones públicas frente al periodismo</strong>.</p>



<p> <strong>El colega señalaba que</strong> Eva Rey, con su estilo picante y tendiente al entretenimiento, se habría equivocado. Habría entrevistado a un &#8220;bandido sin cuestionar su bandalismo&#8221;. Lo habría &#8220;banalizado&#8221;. Esto, al &#8220;vender&#8221; la entrevista con videos cortos que generaron un efecto <em>boomerang</em>.</p>



<p><strong>Su argumentación era que</strong> una entrevista así, con el entrevistado &#8220;muerta de risa, hablando de sexo, en una casa llena de lujos, vestidos con trajes de diseñador&#8221;, no era digna de aplauso.</p>



<p><strong>Desde mi punto de vista</strong>, no podemos juzgar una labor completa por unos segundos de promoción. Las entrevistas son complejas. Un pedazo fuera de contexto podría volverse ruido. Cuestionar el contenido es válido. Incluso enfadarse o hacer una campaña crítica de fondo. Eso es parte del ejercicio comunicativo.</p>



<p>Lo inaceptable es que esto derive en acoso. Que lleve a una periodista a eliminar su trabajo y a disculparse. Que prometa &#8220;contenidos a la medida&#8221;.</p>



<p>Esto, <strong>a mi parecer</strong>, raya en la <strong>dictadura del clic</strong>. Una condescendencia con audiencias que buscan &#8220;pan y circo&#8221;. La audiencia debería ser crítica. Debería medir lo que consume. Lo que no está bien es matonear sin conocer el trabajo.</p>



<p>Si soy periodista, de entretenimiento o no, tengo libertad para asumir mi labor. Las audiencias pueden cuestionar y evaluar. Mas no pueden imponer agendas ni llevar a la autocensura. Cada periodista tiene derecho a mover su publicidad desde su estilo. <strong>Yo observo</strong> mucha doble moral en este país.</p>



<p>Todo el tiempo deberíamos entrevistar a criminales. A presuntos criminales. A gente condenada. Sé que Emilio Tapia es cuestionable.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>El Estilo Propio y la Ética Periodística</strong></li>
</ul>



<p>Como educomunicadora y periodista para el desarrollo humano, <strong>jamás me habría echado atrás como lo hizo Eva</strong>. <strong>Sostengo que</strong> la censura no debería venir ni de la audiencia.</p>



<p>¿Cómo pueden evaluar sin escuchar el material completo? Los y las <strong>periodistas evidenciamos realidades</strong>. No estamos para dar gusto. Eva podría ser criticada por su estilo. Lo que no puede pasar es que ofrezca disculpas por un ejercicio periodístico.</p>



<p>Los ejercicios periodísticos son libres. No está bien que la labor de Eva se evalúe solo por videos micro o publicaciones de expectativa. Para evaluar la labor periodística de cualquier persona, debería ser un consumidor responsable. Debería conocer todo el material para un juicio.</p>



<p>He visto entrevistas a todo tipo de personalidades. En este país, incluso se entrevistó a Pablo Escobar. A personajes problemáticos y actores políticos de la violencia. Diariamente deberíamos entrevistar a personas cuestionadas. Alguna vez se entrevistó a Garavito.</p>



<p>Puede gustar o disgustar el material. El material debería transitar libremente.</p>



<p>Las críticas al estilo periodístico son válidas. El periodismo promiscuo, que abarca muchos temas, exige una técnica semiótica y un estilo complejo. No es sencillo complacer a todos con nuestra labor. Un periodista no es un artista buscando aplausos. Es alguien que narra realidades. Desde la pregunta, respuesta y contrapregunta.</p>



<p>Este ejercicio puede hacerse de diferentes maneras. No solo periodismo crítico o político. A veces es mixto. Las técnicas periodísticas, con el estilo propio, son un desafío diario. Siempre busqué un periodismo para el desarrollo humano. Que uniera biografías, historias de vida, personalidades, textos, contextos, realidades. Todo para generar diálogos de saberes y educomunicación. El &#8220;compromiso profesional es buscar y difundir la verdad de los hechos, nunca mentir&#8221; (Restrepo, 2004, citado en Redalyc).</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>La Defensa de la Profesión</strong></li>
</ul>



<p>En mi ejercicio como periodista he cometido diferentes errores técnicos. Sin embargo, no me arrepiento de ninguna entrevista. </p>



<p>Mi interés genuino de preguntar, contra preguntar y narrar la historia siempre estuvo.</p>



<p>No siempre me gusta el resultado de los ejercicios de Eva. Aun así, comprendo que como audiencia decido qué consumir. </p>



<p>Puedo encontrar aprendizajes en la disimilitud profesional.</p>



<p>No fue grato ver a una periodista disculparse con la audiencia. Por atreverse a traer un contenido que le nacía hacer. Fue juzgada y lapidada sin conocer el material. Algunos colegas la felicitaron por disculparse. </p>



<p>Mi interlocutor reflexivo  vehementemente me dijo que<strong> </strong>yo no respetaba a la señora audiencia.</p>



<p>Mi postura es que sí reconozco a la señora audiencia.</p>



<p>Solo le exijo rigor: si van a juzgar mi trabajo, deberían conocerlo a plenitud. </p>



<p>No quiero un mundo sin libre tránsito para nuestras labores periodísticas. </p>



<p>Ni periodistas de primera y segunda categoría.</p>



<p>No quiero un mundo donde el periodismo se mida diferente por intersubjetividades no documentadas. </p>



<p>A mí sí me hubiera gustado saber qué hablaron con ese señor. Conocer el diálogo. Para causar mis propias impresiones. Para cuestionarme a fondo. </p>



<p>No puedo decir nada de un material que no he visto.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>En esta era de interconectividad y burbujas virtuales. Donde la gente no quiere ver nada que no sea de su agrado. Donde forman nichos de pensamiento similar. Donde muchos se cuelgan del escándalo para fortalecer sus marcas. Incluso por indignación colectiva. Deberíamos pensarnos <strong>ejercicios semióticos conscientes</strong>. Y revisar las líneas del periodismo que consumimos.</p>
</blockquote>



<pre class="wp-block-verse"><br><br>La discusión con el colega reafirmó algo fundamental. Como profesionales de la comunicación, no estamos para complacer audiencias o ser "impólutos". Estamos para informar y generar diálogo. La <strong>crítica</strong> es bienvenida para <strong>evaluar, pesar y medir</strong>. El matoneo y la coacción a la autocensura son deplorables. Deberíamos trabajar por audiencias más conscientes. Capaces de un consumo crítico y con argumentos. Que sepan diferenciar el desagrado personal de la censura.</pre>



<p>Conseguir entrevistas con personajes públicos o complejos es un trabajo arduo. Requiere tejer relaciones. </p>



<p>El colega sospecha que a Eva no le habrían dado la entrevista si fuera para confrontar a Emilio Tapia. O para aclarar dudas sobre su situación judicial. Él especula que la entrevista fue condescendiente. Que no fue periodismo serio para cuestionar al personaje.</p>



<p>Yo le he planteado que a veces es bueno hacer preguntas triviales. O hablar de temas &#8220;tontos&#8221; en entrevistas densas. Pensando que quizás se habló de sexo y temas picantes para luego abordar preguntas complejas. </p>



<p>Ni el colega ni yo sabemos lo que realmente sucedió. Lo que sí sabemos es que la entrevista no se publicó.</p>



<p>Fue tanto el matoneo y la condena a la periodista. Que se vio presionada a disculparse con la audiencia. Por haber hecho un trabajo que, para ella, tenía valor.</p>



<p> A mi juicio, eso no debería pasar. Las audiencias hoy deberían ser críticas y rigurosas. No &#8220;criticones de oficio&#8221;. Para confrontar un contenido, deberíamos hacerlo con argumentos.</p>



<p>Vi muchos <em>influencers</em> haciendo contenido contra Eva. Sin conocer el material de fondo. Son especulaciones. </p>



<p>Nadie sabe cómo llegó a esa entrevista.</p>



<p> En mi opinión<strong>, </strong>especular que no le habrían dado la entrevista si fuera alguien que iba a confrontarlo, me parece una falta de criterio.</p>



<p>A mí me ha costado conseguir entrevistas. Los procesos para el diálogo con los personajes no son fáciles. No me gustaría que al lograr una entrevista se especule que me la dieron por pactar condescendencia.</p>



<p> Además, es cierto que los periodistas hacemos diálogos previos. Podemos acordar no hablar de ciertos temas. Eso no atenta contra la ética.</p>



<p>Estoy cansada de un mundo donde somos ligeros para condenar sin rigor. Condenar lo condenable debería hacerse con rigor.</p>



<p> Desde mi perspectiva, no veo rigor en la condena a Eva. Me pareció muy fuerte y problemático verla disculparse con la audiencia. Y prometer traer &#8220;contenido de su agrado&#8221;. </p>



<p>Algo así como &#8220;me voy a portar bien de ahora en adelante&#8221;. </p>



<p>Esto me dolió. <strong>Es algo que yo no haría</strong>.</p>



<p>Aunque muchos colegas y personas la felicitaron.</p>



<p> <strong>A mí no me parece</strong>. Consideré importante sentar mi opinión. </p>



<p>Hoy es Eva. Mañana podría ser cualquier periodista. Presionado por la sociedad del espectáculo. Teniendo que disculparse por su trabajo. Rodeada de matoneo y especulación.</p>



<p>Un periodista es responsable en lo que hace. Su tarea es delicada. Exige decisiones éticas y reflexivas. </p>



<p>Aspectos que Eva demostró con <strong>gallardía</strong>. Al atreverse a entrevistar a una persona tan controversial. Defendiendo su libertad de investigar y preguntar.</p>



<p><strong>Deberíamos ser conscientes que el mundo como lo conocemos se acabó. El desafío actual es la intermediación y la interconectividad. Y sus afectaciones en nuestra vida real. Para mí es menester empezar a comprender que todo pensamiento debería ser pesado, medido y evaluado.</strong> </p>



<p>La libertad de expresión es un derecho. Para ejercerla, deberíamos tener libertad de pensamiento y desarrollar un pensamiento crítico.</p>



<p> Necesitamos urgentemente ser conscientes de nuestros pensamientos propios. Evaluar nuestras propias críticas antes de exponerlas, medirlas.</p>



<p> Eso es una forma de construir paz.</p>



<p><strong>No estoy de acuerdo</strong> con que creamos que las audiencias deberían mandar sobre el contenido que deberíamos producir.</p>



<p> Jamás estaré de acuerdo con eso. Tener en cuenta la voz de las audiencias implica también tener en cuenta los argumentos de las audiencias. </p>



<p><strong>No estoy de acuerdo</strong> en recibir críticas de gente que no conoce nuestro contenido. </p>



<p><strong>En desacuerdo</strong> con  escuchar a quienes imponen su agenda en nuestros contenidos.</p>



<p>Alguna vez, en dos ocasiones, viví censura. No podía hacer nada. Estaba iniciando y necesitaba fortalecer mi marca. Nunca les contaré quiénes me censuraron. </p>



<p>Tuve que hacer maromas para que el producto saliera.</p>



<p> Tuve humildad, táctica y estrategia. Para que mi producto saliera sin perder los espacios ganados. Esa es la realidad que enfrentamos algunas veces de muchos de nosotros cómo periodistas.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Yo no puedo estar en contra de la censura. Y aplaudir la coacción a censura que hace la audiencia</strong>. </li>
</ul>



<p>No me odien por criticar a la sagrada audiencia.</p>



<p> Sé que la audiencia nos &#8220;pone la papa en el plato&#8221;.</p>



<p> Sin embargo, nací para ser una mujer putamente libre. Y me he pasado la vida entera peleando con quien &#8220;pone la papa en mi plato&#8221; cuando ha sido necesario.</p>



<p> Las dos veces que viví censura, dialogué amablemente con mis censuradores. Llegamos a un acuerdo para publicar. </p>



<p>Quedamos amigos sociales. </p>



<p>Ya han pasado muchos años.</p>



<p>Rechazo  la censura previa. Tanto cómo a la coacción a la autocensura.</p>



<p> Así como a la censura directa de dueños y directores de contenido. </p>



<p>Sé que es difícil defender nuestro derecho a transitar libremente con nuestros contenidos. Y que puede tener consecuencias en nuestro desarrollo profesional y económico. Aun así, yo nunca dejaré de ser una periodista putamente libre.</p>



<p>En el desarrollo de mi carrera también he  sido criticada por mi estilo. Sin ser de investigación documental. Sino entrevistadora. Siempre basándome en un proceso riguroso de contraste de información. Esta bien eso es parte del ejercicio.</p>



<p>Agradezco a todas las personas que han invertido su valioso tiempo en estas reflexiones desordenadas. Su interés es el motor que me impulsa a seguir pensando y compartiendo mis puntos de vista  también como escribidora.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Les invito a leer este contenido de respaldo a las reflexiones del día de hoy</strong></h3>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>El Espectador.</strong> (2023, 23 de noviembre). <em>Emilio Tapia es condenado a 6 años y 4 meses de prisión por el caso Centros Poblados</em>. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=https://www.elespectador.com/judicial/emilio-tapia-es-condenado-a-6-anos-y-4-meses-de-prision-por-el-caso-centros-poblados/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.elespectador.com/judicial/emilio-tapia-es-condenado-a-6-anos-y-4-meses-de-prision-por-el-caso-centros-poblados/</a></li>



<li><strong>El Tiempo.</strong> (2024, 25 de abril). <em>Los movimientos de Emilio Tapia para evitar ir a prisión por el caso Centros Poblados</em>. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/los-movimientos-de-emilio-tapia-para-evitar-ir-a-prision-por-el-caso-centros-poblados-3430383" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/los-movimientos-de-emilio-tapia-para-evitar-ir-a-prision-por-el-caso-centros-poblados-3430383</a></li>



<li><strong>Fallaci, O.</strong> (citada en Laviana, J. C. (2023, 14 de abril). <em>Oriana Fallaci, aquel viejo nuevo periodismo</em>. Zenda. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=https://www.zendalibros.com/oriana-falaci-aquel-viejo-nuevo-periodismo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.zendalibros.com/oriana-falaci-aquel-viejo-nuevo-periodismo/</a>)</li>



<li><strong>Fundación Gabo.</strong> (2012). <em>Para los periodistas la palabra verdad significa fidelidad a los hechos sobre los que se informa</em>.</li>



<li><strong>Konrad-Adenauer-Stiftung.</strong> (s.f.). <em>Medios de comunicación y populismo en América Latina</em>. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=https://www.kas.de/documents/252036/4303975/medias_y_populismo.pdf/21430030-cf20-7988-a400-0e70a31fc102%3Fversion%3D1.0%26t%3D1530704943928" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.kas.de/documents/252036/4303975/medias_y_populismo.pdf/21430030-cf20-7988-a400-0e70a31fc102?version=1.0&amp;t=1530704943928</a></li>



<li><strong>Pérez Martínez, G.</strong> (s.f.). <em>La Semiótica de la Imagen</em>. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=https://www.edu.xunta.gal/centros/ieschapela/system/files/La%2Bsemi%25C3%25B3tica%2Bde_la_imagen.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.edu.xunta.gal/centros/ieschapela/system/files/La+semi%C3%B3tica+de_la_imagen.pdf</a></li>



<li><strong>Redalyc.</strong> (2004). <em>La verdad en el periodismo: entre la objetividad y la subjetividad</em>. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=https://www.redalyc.org/pdf/295/29511108.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.redalyc.org/pdf/295/29511108.pdf</a> (Hace referencia a Restrepo, J. (2004). <em>Ética para periodistas: principios y casos</em>. Norma.)</li>



<li><strong>SciELO México.</strong> (s.f.). <em>El papel de los medios de comunicación en la construcción de la realidad social</em>. Recuperado de <a href="https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632014000300007" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632014000300007</a> (Hace referencia a Fishman, M. (1980). <em>Manufacturing the news</em>. University of Texas Press.)</li>



<li><strong>Semana.</strong> (2025, 23 de abril). <em>Emilio Tapia recuperó su libertad y pidió perdón al país: ¿qué pasó?</em>. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=https://www.semana.com/nacion/articulo/emilio-tapia-recupero-su-libertad-y-pidio-perdon-al-pais-que-paso/202523/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.semana.com/nacion/articulo/emilio-tapia-recupero-su-libertad-y-pidio-perdon-al-pais-que-paso/202523/</a></li>



<li><strong>SUIN-Juriscol.</strong> (2012). <em>Sentencia C-592/12</em>. Corte Constitucional de Colombia. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=https://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2012/C-592-12.htm" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2012/C-592-12.htm</a></li>



<li><strong>UNAM.</strong> (s.f.). <em>Tesis: La ética periodística en el contexto digital</em>. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=http://132.248.9.195/ptd2019/octubre/0192534/Index.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">http://132.248.9.195/ptd2019/octubre/0192534/Index.html</a> (Hace referencia a Brooks, B. S., et al. (2011). <em>Ética periodística</em>. Trillas.)</li>



<li><strong>UNIR Revista.</strong> (2025). <em>¿Qué es la Semiótica? La Ciencia que se Oculta Tras la Comunicación</em>. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=https://www.unir.net/marketing-comunicacion/revista/semiotica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.unir.net/marketing-comunicacion/revista/semiotica/</a></li>



<li><strong>UPN Blogs.</strong> (2020). <em>La semiótica: el arte de la interpretación de la imagen</em>. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=https://blogs.upn.edu.co/la-semiotica-el-arte-de-la-interpretacion-de_la_imagen/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://blogs.upn.edu.co/la-semiotica-el-arte-de-la-interpretacion-de_la_imagen/</a></li>



<li><strong>UPS.</strong> (s.f.). <em>El valor de la ética en el ejercicio periodístico</em>. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=https://www.ups.edu.ec/web/etica-y-periodismo/el-valor-de-la-etica-en-el-ejercicio-periodistico/-/asset_publisher/T2kQ/content/el-valor-de-la-etica-en-el-ejercicio-periodistico" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.ups.edu.ec/web/etica-y-periodismo/el-valor-de-la-etica-en-el-ejercicio-periodistico/-/asset_publisher/T2kQ/content/el-valor-de-la-etica-en-el-ejercicio-periodistico</a></li>



<li><strong>Zenda.</strong> (2023). <em>Oriana Fallaci, aquel viejo nuevo periodismo</em>. Recuperado de <a href="https://www.google.com/search?q=https://www.zendalibros.com/oriana-falaci-aquel-viejo-nuevo-periodismo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.zendalibros.com/oriana-falaci-aquel-viejo-nuevo-periodismo/</a></li>
</ul>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117506</guid>
        <pubDate>Sat, 28 Jun 2025 19:43:10 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>200 años de prensa escrita en Nariño</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/200-anos-de-prensa-escrita-en-narino/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Pezcador de Barbacoas (1825) es el primer periódico publicado en lo que actualmente es el departamento de Nariño. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
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<p>Como bien lo anota Sergio Elías Ortiz en su importante estudio sobre la imprenta y las publicaciones del sur de Colombia durante el siglo XIX: “<em>Le cabe a Barbacoas el honor de haber sido la primera entre las ciudades de Nariño en tener un establecimiento de imprenta y la primera también en la iniciación del periodismo”</em>, en razón a que, como anota Gustavo Arboleda en su investigación sobre “<em>La imprenta en el occidente colombiano</em>”, a raíz de las guerras de independencia introdujo Mariano Rodríguez una imprenta en 1825, publicando el periódico “<em>El Pezcador</em>”.</p>



<p>Al respecto, se hace las siguientes precisiones. Si bien la imprenta de tipos móviles es un invento realizado por Gutenberg en 1440, llegó tardíamente a la Nueva Granada, ya antes había llegado a México en 1535, a Lima hacia 1660, a La Habana en 1707, y a Santafé de Bogotá en 1738, así mismo se habla de un impresor que había en Cartagena en el siglo XVIII, logrando una extensión mayor en el siglo XIX, en ciudades como Bogotá, Cartagena &nbsp;y Popayán principalmente, de tal manera que la imprenta de Mariano Rodríguez en Barbacoas la ubica como una de las primeras en todo el territorio de la actual Colombia.</p>



<p>De Mariano Rodríguez poco se sabe, inclusive hay investigaciones y obras de ficción que lo confunden con Mariano Ospina Rodríguez, presidente de la república en dos ocasiones 1857-1858 y 1858-1861, inclusive en una novela se cae en este error, al mencionar que la imprenta fue importada de Francia por el mencionado político conservador. Las pesquisas adelantadas han llevado a encontrar los siguientes datos: José Mariano Rodríguez Velasco, nació en Barbacoas en 1803, fueron sus padres Ignacio Rodríguez (Barbacoas, 1780) y María Velasco (Barbacoas, 1785), quienes contrajeron nupcias en 1800, fueron sus hermanos Pedro, Rafael, Luis y María. De tal manera que a la edad de 22 años inicia sus labores como impresor y periodista. Dichos datos se han encontrado en la <em>Gaceta Oficial</em> del 26 de febrero de 1857, donde se publica una sentencia en razón al pleito que se suscitó cuando el Gobernador de la Provincia, Enrique Diago, nombra en 1854 dos designados para reemplazar al Gobernador, lo cual se hizo irregularmente, implicando en ello al impresor.</p>



<p>En cuanto al periódico “<em>El Pezcador</em>”, Gustavo Arboleda anota: “<em>Fue a raíz de la independencia, apenas apagadas las últimas descargas de la tropa de Mosquera contra Agualongo, cundo introdujo don Mariano Rodríguez una pequeña imprenta a Barbacoas, la primera que existió en lo que hoy es departamento de Nariño. Estrenóse con El Pezcador (sic) pequeña hoja periódica. De dicho papel hay constancia en la Gaceta de Colombia</em>”. Se ha revisado la <em>Gaceta de Colombia</em>, los años 1825 y 1826, sin encontrar ninguna referencia en ellos a <em>El Pezcador</em>, continuamos en la pesquisa, ya que esta publicación va hasta el número 566, correspondiente al jueves 29 de diciembre de 1831, lo que realmente implica una detenida labor de ratón de biblioteca. El propio Ortiz anota que ha sido imposible dar con un número de este periódico, esto en razón a que Barbacoas ha sufrido múltiples incendios, además del clima no tan propicio para conservar elementos de esta especie.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" width="559" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114042/BARBACOAS-PRENSA-1885-559x1024.jpg" alt="Hoja volante, Barbacoas 1885. " class="wp-image-110893" style="width:355px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114042/BARBACOAS-PRENSA-1885-559x1024.jpg 559w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114042/BARBACOAS-PRENSA-1885-164x300.jpg 164w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114042/BARBACOAS-PRENSA-1885.jpg 730w" sizes="(max-width: 559px) 100vw, 559px" /></figure>



<p>Con el transcurrir de los años Barbacoas llegó a tener 12 imprentas durante el siglo XIX, las primeras ocho enumeradas por Ortiz (1935) y las otras fruto de la investigación que adelantamos, son éstas: 1. Imprenta de Mariano Rodríguez; 2. Imprenta de Joaquín N. Paz; 3. Imprenta de la Calle Nueva; 4. Imprenta Liberal; 5. Imprenta de los Hijos de E. Pérez; 6. Imprenta de Bernardo Díaz del Castillo; 7. Tipografía de Pérez Sarasti Hermanos; 8. Imprenta de los Hermanos del Valle; 9. Imprenta de M. Marceliano Márquez; 10. Imprenta de V. A. Rodríguez, 1867; 10. Imprenta de Dalmiro L. Rosero, con publicaciones en el año de 1887; 11. Tipografía de Silva. 1871. Aparece publicado en esta imprenta: “El procurador del circuito de Barbacoas, Fruto T. Gutiérrez a los señores Daniel y Miguel W. Angulo y al público.”; 12. Imprenta del Pueblo. 1885. Aparece publicada en esta imprenta: “Manifestación”, del 6 de Mayo de 1885, por Manuel Hipólito Quiñones.</p>



<p>Los periódicos de este periodo circulan mensual o quincenalmente, Ortiz (1935), menciona que Idelfonso Díaz del Castillo, de Barbacoas, fue el fundador del primer diario en el sur de Colombia, quizá sea el periódico La Costa (1891), donde fungió como codirector, junto con Francisco Albán. De tal manera que a Barbacoas se le debe no solamente ser la cuna del periodismo en Nariño, sino también en haber circulado el primer diario. Los periódicos que cita Ortiz son:&nbsp; El Pezcador (1825) imprenta de M. Rodríguez; Boletín Comercial (1858); La Palestra (1870), Órgano de la Sociedad Democrática, bajo la dirección de Sergio Solís; El Montañés, Órgano de la Sociedad Barbacoana, Imprenta de La Calle Nueva, (1876), director Clodomiro Díaz del Castillo; El Ciudadano (1886), director Rubén Hurtado y Ponce; La Costa: periódico político y de variedades. Imprenta de los Huérfanos de E. Pérez (1891), directores Idelfonso Díaz del Castillo y Francisco Albán; El Telembí: periódico político, noticioso e industrial (1897), director Rubén Hurtado y Ponce, Imprenta de los Hijos de E. Pérez, se publicaba mensualmente; La Voz Liberal: periódico bimensual, político y literario, Órgano del Comité. Tipografía de los Hijos de E. Pérez (1897); El Liberal (1898), directores Eladio Pérez y Etiel Cortés; El Telégrafo: política, comercio, variedades y noticias, director Avelino Córdoba Bravo. Imprenta de los Hijos de E. Pérez. (1897); Boletín Noticioso (1899).</p>



<p>Fruto de la investigación que se viene adelantando, se han encontrado los siguientes: Boletín Industrial, Imprenta de Rodríguez, 1859; El Triunfo: periódico político y de variedades, publicado por el Órgano Nacionalista, en la Imprenta de M. Marcelino Márquez, publicado el primer número el 8 de julio de 1897 y el número 5 el 1 de noviembre de 1897; Revista del Liceo Nariño, volumen 1, publicado el 15 de mayo de 1897; Registro Municipal: Órgano de los Intereses del Distrito, Tipografía de Bernardo Díaz del Castillo, volumen 1 No. 1. 20 de julio de 1893; La Empresa: publicación quincenal. Tipografía de los Hijos de E. Pérez, 1883; Anales del Municipio. Imprenta de Pérez Hermanos, 1879-1883; El Montaraz, Imprenta Liberal, 1878 – 1882. Director, Clodomiro Díaz del Castillo, publicación quincenal; La Época: periódico de la juventud, Imprenta de Rodríguez, 1867.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" width="701" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114218/BARBACOAS-PRENSA-1886-701x1024.jpg" alt="Hoja volante, Barbacoas 1884. " class="wp-image-110894" style="width:392px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114218/BARBACOAS-PRENSA-1886-701x1024.jpg 701w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114218/BARBACOAS-PRENSA-1886-205x300.jpg 205w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114218/BARBACOAS-PRENSA-1886-768x1122.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114218/BARBACOAS-PRENSA-1886-1052x1536.jpg 1052w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114218/BARBACOAS-PRENSA-1886.jpg 1186w" sizes="(max-width: 701px) 100vw, 701px" /></figure>



<p>Afirmando lo dicho por Ortiz, le cabe a Barbacoas no solamente ser la cuna del periodismo escrito en Nariño, sino haber albergado la primera imprenta y ser la cuna del primer periódico diario que circuló en el departamento y uno de los primeros en el país. La ciudad, también en oro y leyendas cantada, alberga una ancestralidad muy importante para reconocer el derrotero que ha conducido a Nariño a ocupar el puesto que ocupa dentro del marco del desarrollo cultural de la nación, una contradicción si se observa bien, ya que durante muchos años el puerto sobre el Telembí sufrió el abandono estatal por décadas, hasta el punto de que hasta hace pocos años el viejo camino de barro, que era paso obligado entre la costa y la sierra, en donde debían transportarse a “lomo de indio”, fue remplazado por una carretera medianamente digna para una ciudad que tanto pero tanto le ha aportado al departamento y al país.</p>



<p>Es necesario volver la mirada a este territorio que configura el eje principal dentro del triángulo del Telembí, “<em>río el más bello quizás que abrigan las selvas ignoradas del Nuevo Mundo</em>” al decir del célebre libelista ecuatoriano Juan Montalvo, parece inconcebible que en pleno siglo XXI una trocha una a Barbacoas con Magüi Payán, y se hace necesaria la carretera que una a Roberto Payán con Tumaco por el camino que sale a la Guayacana. Barbacoas no puede vivir de glorias pasadas, esa tradición cultural debe implicar un verdadero desarrollo para el territorio, por eso se ve con beneplácito que se construya la sede de la Universidad de Nariño en Barbacoas, así como el puente que comunica por el Telembí a Barbacoas con el camino a Magüi Payán que, como se ha dicho, evoca los viejos caminos de herradura en un país que necesita interconectarse.</p>



<p>Se espera que tanto la Gobernación de Nariño como la Alcaldía de Barbacoas, con el apoyo del Ministerio de las Culturas, los Artes y los Saberes, conmemoren este importante bicentenario, nada más ni nada menos que del periodismo y la instalación de la imprenta en Nariño. Que la conmemoración no sea un espectáculo más, sino que se abran concursos sobre la historia local entre los estudiantes y habitantes del puerto fluvial, que se hagan unas jornadas académicas que permitan conocer y reconocer la historia de la ciudad, así como el trasegar por más de doscientos años de historia escrita, que se unan las voces de todos los nariñenses para que esta ocasión no pase desapercibida, como pasan desapercibidos tantos acontecimientos en las periferias de la hermosa ciudad de Atriz.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="690" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114324/BARBACOAS-PRENSA-1900-690x1024.jpg" alt="Boletín Liberal, Barbacoas 1900. " class="wp-image-110895" style="width:470px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114324/BARBACOAS-PRENSA-1900-690x1024.jpg 690w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114324/BARBACOAS-PRENSA-1900-202x300.jpg 202w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31114324/BARBACOAS-PRENSA-1900.jpg 730w" sizes="auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px" /></figure>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110891</guid>
        <pubDate>Fri, 31 Jan 2025 16:48:43 +0000</pubDate>
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        <title>Réquiem por el lector de periódicos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/requiem-por-el-lector-de-periodicos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los periódicos de papel pertenecen a la infancia feliz de muchos colombianos y se siguen leyendo por costumbre o por placer. Da tristeza pensar que un día los echaremos de menos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-19eb7afaceba8fd335e1d6d7dad70fae">&#8220;<em>Tu amor es un periódico de ayer</em> / <em>Que nadie más procura ya leer</em> / <em>Sensacional cuando salió en la madrugada</em> / <em>A mediodía ya noticia confirmada</em> / <em>Y en la tarde materia olvidada</em> / <em>Tu amor es un periódico de ayer</em> / <em>Fue el titular que alcanzó página entera</em> / ¿Y para qué leer un periódico de ayer?&#8221; <strong>(Héctor Lavoe)</strong></p>



<p>El otro día conversaba con la manicurista sobre mis <em>padrastros</em>. Sí, padrastros y en plural.</p>



<p>—Si no los quiere en su vida, deje de leer periódicos, me dijo ella sin vacilaciones.</p>



<p>—¡Está usted loca! Me pide un imposible, señorita —repliqué.</p>



<p>—La tinta al contacto con la piel causa resequedad y padrastros. Le tocará usar crema hidratante —agregó. </p>



<p>Los periódicos se están volviendo una rareza y un día –espero que muy, muy lejano- serán nada más que una pieza de hemeroteca. Ya no se ven colgados a la entrada de droguerías o misceláneas. El señor con el periódico debajo de un brazo y paraguas en el otro, o el que lee sentado en el parque, en el <em>metro</em> o en el autobús, es un espécimen en extinción. Recuerdo al tío que pasaba horas felices leyendo en el baño.</p>



<p>Cuando no había teléfonos celulares, los periódicos se leían con tanta devoción que había tiempo hasta para llenar el crucigrama. Cargar un periódico te hacía ver como alguien interesante o al menos informado. Todavía hay bichos raros que leen el periódico con el desayuno del domingo. </p>



<p>Los domingos las familias se reunían alrededor del periódico, así tuvieran chimenea. La edición era gigante y traía revistas. Cuadernillos y más cuadernillos. Cada quien encontraba lo suyo: el papá las noticias de política, los jóvenes las páginas deportivas, los niños las tiras cómicas, las señoras el horóscopo, el desempleado los avisos clasificados&#8230; A cierta edad uno lee hasta los obituarios. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="478" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/06105011/Requiem-2-1-478x1024.jpg" alt="" class="wp-image-102858" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/06105011/Requiem-2-1-478x1024.jpg 478w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/06105011/Requiem-2-1-140x300.jpg 140w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/06105011/Requiem-2-1-717x1536.jpg 717w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/06105011/Requiem-2-1.jpg 747w" sizes="auto, (max-width: 478px) 100vw, 478px" /></figure>



<p>Ya nadie roba periódicos porque cada vez hay menos lectores. No lo digo yo. Lo dicen las noticias, vaya paradoja. Una vecina viene cada mes a que le regale periódicos para limpiar ventanas y hacer la cama del gato. En otro tiempo envolvían panelas y maduraban aguacates. ¿Quién de niño no hizo barquitos de papel? </p>



<p>Uno <em>se hacía matar </em>(no literalmente) por el periódico. Cómo olvidar la fiebre que causó <strong>El Espectador</strong> a finales de los años 80 con su concurso de los martes <em>¿Dónde está Javier?</em> Llegábamos a la droguería antes de las 7:00 a.m. para ser los primeros en encontrar al rockero entre el gentío, en una doble página a todo color, para encerrarlo en un círculo y enviarlo al apartado aéreo 1367 de Bogotá.</p>



<p>Un locura semejante no se veía desde 1955 cuando el periódico publicó por entregas, durante catorce días consecutivos, el “<em>Relato de un náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de la belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre”. </em>Su autor, Gabriel García Márquez, abrevió el título y convirtió su reportaje en el libro “Relato de un náufrago”. &nbsp;</p>



<p>Gabo puso en sus memorias lo que pasó entonces: &#8220;<em>La rebatiña para comprar el periódico en la puerta de <strong><a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/la-historia-detras-del-relato-de-un-naufrago-segun-gabriel-garcia-marquez/">El Espectador&nbsp;</a></strong>antes de que saliera a la calle era cada vez mayor. Los empleados del centro comercial se demoraban para comprarlo y leer el capítulo en el autobús. Pienso que el interés de los lectores empezó por motivos humanitarios, siguió por razones literarias y al final por consideraciones políticas, pero sostenido siempre por la tensión interna del relato”.</em></p>



<p>El 22 de marzo de 1987, en su cumpleaños 100, <strong>El Espectador</strong> publicó una edición gordísima donde venía un cuadernillo titulado <em>&#8220;Autobiografía de un periódico&#8221;</em>. Recuerdo haberlo leído <em>de pe a pa</em> durante varios días y, terminada la lectura, supe qué quería ser cuando grande: quería ser periodista. En un periódico. Eso y nada más. Tenía 16 años recién cumplidos.&nbsp;</p>



<p>El puesto de periódicos y el voceador (repartidor de prensa) merecen un capítulo aparte en la historia del periodismo colombiano. Recuerdo con especial gratitud a Mariaté, una mujer amable que vendía periódicos extranjeros en la esquina de la carrera 7a con calle 19, aquí en Bogotá. Los viernes recogía mi ejemplar del domingo anterior de <em>El País </em>de España y la revista <em>El País Semanal</em>. Tengo la suscripción digital pero no es lo mismo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="708" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/06204559/Requiem-3-1024x708.jpg" alt="" class="wp-image-102893" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/06204559/Requiem-3-1024x708.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/06204559/Requiem-3-300x207.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/06204559/Requiem-3-768x531.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/06204559/Requiem-3.jpg 1351w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>“No veo ninguna posibilidad de que la actual generación de jóvenes acabe convirtiéndose en lectora de periódicos”</em>: Wolfgang Münchau, periodista alemán.</strong></h2>



<p>¿Quién lee periódicos hoy? Buena pregunta. ¿Se están acabando los periódicos? David Remnick, el director de la icónica revista <em>The New Yorker</em> le dijo a un colega de El País algo que, digo yo, podría interpretarse como el principio del fin de los periódicos impresos: “<em>Los más afectados han sido los periódicos pequeños y de tamaño medio. Publicamos hace un año una historia sobre el último reportero de medio ambiente en Virginia Occidental, epicentro de la minería del carbón. Lo despidieron. Así que ya no hay nadie que despierte cada mañana con la misión de escribir sobre el efecto de esa industria en el aire que respiras o en el agua que bebes. Me parece trágico. La desaparición de ese periodismo de proximidad está entre las causas de que nuestra imagen entre el público se haya vuelto terrible. No confían en nosotros…”.</em></p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-a65e0f7ec1f15ba409d90ec89c95784f">Sí, hay crisis y también desconfianza en los medios. Puede que lo primero obedezca a lo segundo. Los jóvenes están inmersos en otro cuento. <em>“</em><strong><em>No veo ninguna posibilidad de que la actual generación de jóvenes acabe convirtiéndose en lectora de periódicos como lo hicieron las generaciones jóvenes anteriores”,</em> </strong>sentenció <a href="https://elpais.com/opinion/2024-05-28/los-estudiantes-no-leen-lo-que-escribimos.html">Wolfgang Münchau</a>.<strong> </strong>&nbsp;</p>



<p>Es posible que el periodista alemán tenga razón. El otro día le envié a mi hija mayor la foto de un artículo de página entera, a seis columnas, sobre un tema que, sabía yo, era de su interés.</p>



<p>—Te guardaré este recorte —le dije.</p>



<p>—Ahórrate la molestia, papá. Yo busco el artículo por internet —me contestó.</p>



<p>Llegué a pensar que sufría de papirofobia. </p>



<p>¡Caramba! ¡El mundo que conocíamos se fue al traste, mientras me amarraba los zapatos!</p>



<p><em>“Si bien el periodismo en general está en apuros, hay medios en ciertas partes del mundo que continúan siendo rentables, independientes y ampliamente confiables”,</em> dice el último informe del <a href="https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/es/digital-news-report/2024/dnr-resumen-ejecutivo">Instituto Reuters.</a> Advierte también que ahora la gente consume noticias a través de Facebook, Youtube, WhatsApp, TikTok y X, en ese orden.</p>



<p>Quienes pasamos por una sala de redacción, comprobamos que los reporteros de antes llevaban el periodismo en la sangre, lo mismo que -algunos- el licor los viernes por la tarde, antes, durante o después del cierre de edición.</p>



<p>¿Quién no le avisó a la familia, con el ego inflado, para que compraran el periódico del día siguiente porque su nombre aparecería en letra le molde? Un amigo enmarcó su primer artículo, hizo lo mismo con el cheque del primer sueldo. Créanme.</p>



<p>Se ejercía el periodismo por pura vocación, tanto que muchos pasaron sin escalas del bachillerato a una sala de redacción, pues no existían las facultades de periodismo en los años 50. Gabo lo dijo mejor: <em>&#8220;&#8230; se aprendía al píe de la vaca, respirando tinta de imprenta, y <strong>El Espectador</strong> tenía los maestros mejores y de buen corazón pero de mano dura&#8221;</em>, refiriéndose, entre otros, a don Guillermo Cano, el director.</p>



<p>El modelo de negocio cambió: ahora el alma desmantelada del periodismo son los clics.</p>



<p>Los periodistas de la Bogotá de antes eran gente prestante como los médicos y los poetas. Vestían de sombrero y gabardina oscura, a juego con el clima gris de la ciudad, pipa o cigarrillo en mano, frente a una ruidosa máquina de escribir, junto al diccionario de sinónimos, la grabadora y la libreta de apuntes. ¿Murieron los diccionarios? Nada se publicaba sin el visto bueno del corrector que se pillaba nuestras faltas ortográficas. Ala, ¿Qué será de la vida de esos personajes?</p>



<p>La generación de periodistas de la década 80 y del 90 (a la que pertenecí) de alguna manera fue privilegiada, testigos de una época dorada del periodismo colombiano, y de transformaciones en el mundo, sin olvidar que muchos reporteros pagaron el máximo precio por la lealtad al oficio, empezando por don Guillermo Cano: Pablo Escobar lo quitó del camino cuando del periódico iba hacia su casa.</p>



<p>Si usted no tenía con qué comprar un ejemplar, se conformaba con leer la primera página, ahí, colgada de la puerta de cualquier negocio. La noticia de hoy era más espeluznante que la de ayer; la gente estaba ávida de saberlo todo: el carro-bomba que explotaba, el personaje al que secuestraban, el futbolista al que mataban, el pícaro que tumbaba al Estado. La sangre estaba en los titulares o los titulares untados de sangre. Así que los periódicos –tanto como los noticieros de radio y televisión- eran parte de nuestra canasta familiar. No sé si lo sigan siendo. Que deje de circular un periódico debería ser motivo de tristeza, aunque no creo que sea el fin&#8230; no todavía. </p>



<p>“La<em> “chiva”</em> era para los periodistas lo que la “<em>guerra del centavo”</em> para los conductores de bus. Había que ser el primero en dar la noticia. Pero una noticia verdadera, no inventada.</p>



<p>El escritor Andrés Ospina cuenta una anécdota sobre el cronista&nbsp;José Joaquín Jiménez, quien solía escribir para diario El Tiempo sobre el hampa bajo el seudónimo de Ximénez. La mañana del 7 de marzo de 1935, Germán Arciniegas, el director, leyó con sospecha un titular insólito: <em>“Picardías increíbles: El esqueleto del Libertador fue vendido a un anticuario”.</em> El reportero aseguraba que un tipo venezolano había negociado, por cuatro mil pesos, los restos mortuorios de Simón Bolívar a una tienda de antigüedades. La misma nota afirmaba que el mismo tipo se presentó en el mismo anticuario ofreciendo la osamenta de cuando Bolívar tenía 17 años al mismo comprador, que obviamente se percató del fraude.</p>



<p>Jiménez se defendió alegando que la gente hablaba del asunto en el Café Granada. El autor de “Ximénez”, la biografía sobre el reportero judicial, recrea la conversación de aquel con el jefe:</p>



<p class="has-text-align-right">—&#8221;¿De manera que en los cafetines cuentan un chisme y usted lo convierte en noticia?</p>



<p class="has-text-align-right">—No son chismes. Son ´la voz del pueblo´.</p>



<p class="has-text-align-right">—¿Y no se le ocurrió buscar evidencias antes de darle vitrina a ´la voz del pueblo´?</p>



<p class="has-text-align-right">—Eso habría demandado mucho tiempo y seguramente en <strong>El Espectador</strong> se nos habrían adelantado contándolo&#8221;.</p>



<p>Varios tabloides estadounidenses reprodujeron la insólita “noticia” y la reprimenda de Arciniegas a Ximénez fue contundente: <em>“Es mejor que la gente lo reconozca como un buen periodista. No como un buen chismoso. ¿Entendido?”.</em></p>



<p>Algún parecido con este tiempo no es mera coincidencia. </p>



<p>La verdad es el alma inquebrantable del periodismo, su <em>&#8220;centro de gravedad, alrededor de esto lo demás se edifica solo&#8221;,</em> dicho por don José “<em>el Mono”</em> Salgar, maestro de periodistas en <strong>El Espectador</strong>. </p>



<p>Muchos medios perdieron su fuerza y virtud por andar persiguiendo <em>clickbait</em>s. No sé si moriré antes de que mueran los periódicos impresos. Una buena parte de mi tiempo lo invierto (todavía) en leerlos y una parte de mi sueldo se va en cremas humectantes para evitar los padrastros por recomendación de mi manicurista. Estaremos de luto el día en que se silencien las rotativas. Hace rato se silenciaron los télex, los faxes y las máquinas de escribir.</p>



<p>Larga vida para el diario de mis amores, <strong>El Espectador </strong>de papel, decano de la prensa colombiana, o como dijo Fernando Vallejo <em>“el único de los periódicos de los tiempos de Silva (el poeta) que ha perdurado y que hoy sigue saliendo día a día, religiosamente como sale el sol”.  </em></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=102742</guid>
        <pubDate>Sun, 07 Jul 2024 12:56:24 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Réquiem por el lector de periódicos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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