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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Premio Emmy | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Jane Fonda</title>
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        <description><![CDATA[<p>Jane fue semilla de un ciprés, o en todo caso fruto de un árbol robusto y enorme, y al crecer, la sombra de este árbol dificultaría que Jane tomara altura, notoriedad, reconocimiento. “Crecí a la sombra de un monumento nacional”, así lo expresó ella misma. Su padre no sólo era el talentoso y querido actor [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Jane fue semilla de un ciprés, o en todo caso fruto de un árbol robusto y enorme, y al crecer, la sombra de este árbol dificultaría que Jane tomara altura, notoriedad, reconocimiento. “Crecí a la sombra de un monumento nacional”, así lo expresó ella misma. Su padre no sólo era el talentoso y querido actor de Hollywood, Henry Fonda, sino que además servía como un modelo ejemplar del hombre estadounidense que encarnaba los valores familiares, el hombre trabajador, consagrado a su oficio y a sus hijos. Pero lo cierto es que de puertas para adentro Henry Fonda era un ser distanciado de las emociones, casi carente de afecto, aparte de ser un mujeriego consumado. “Manifestar y exteriorizar las emociones era algo repugnante, había que guardárselo dentro, y eso es lo que hice”, nos cuenta Jane respecto a su entorno familiar. Ante semejante monumento, Jane hizo siempre lo posible por complacer o deslumbrar de alguna manera a su padre, quien solía reparar en los defectos de su hija, como no en sus virtudes y talentos por explotar. Le recriminaba que estuviera perdiendo la línea y dejándose engordar, a lo que la joven Jane respondió con un trastorno alimenticio desatado por la bulimia. “Vi que los romanos lo hacían después de sus grandes banquetes y empecé a hacerlo con una amiga. No sabía que muchas más personas lo hacían”, reveló años más tarde. Respecto a su madre, Frances Ford Seymour, sería ella quien la bautizaría con el nombre de Jane, supuestamente por ser una pariente lejana de Lady Jane Seymour, tercera esposa de Enrique VIII. Con su madre la experiencia sería mucho más traumática, ya que esta sufría de una severa depresión que finalmente la llevaría a cortarse el cuello mientras permanecía reposando en un sanatorio mental. “No sé por qué pero sentía aversión por ella. Era muy débil. Me pone muy triste”, confiesa Jane mientras ve una vieja foto y repara en el rostro de su madre. Henry quiso ocultar a sus hijos los motivos de la muerte de su esposa, diciéndoles que su madre había muerto por un infarto fulminante, y así lo recuerda Jane: “Vino, soltó la noticia y se fue a rodar una película.” Pero tratándose de un actor reconocido la notica se hizo pública y Jane se enteraría en los medios que su madre se había suicidado. “No lloré. Nunca lloré”, recuerda la actriz respecto a esta época de su vida. Sería entonces a través de la actuación que padre e hija lograran encontrarse y reconocerse. Peter, hermano de Jane y también actor, decía que “sin guion mi padre no puede expresarse. Necesita la máscara para mostrar sus sentimientos.” Es así como años más tarde Jane financiaría la película <em>En el estanque dorado </em>para que su padre, por medio de unas líneas guionadas, pudiera decirle por primera vez: “te quiero.” En un comienzo Jane no mostró un interés particular por seguir los pasos de su padre y de su hermano, pero en 1954 hizo la apuesta, interpretando un papel en la obra teatral en la que actuaba su Henry, <em>The country girl</em><em>. </em>Luego de esta experiencia Jane tomará la decisión de iniciar una carrera actoral. Recibe clases de modelaje, se matricula en la Universidad de Vassar, estudia actuación en el Actors Studio bajo la dirección de Lee Strasberg y afianza sus conocimientos en arte tomando un par de cursos en París. Jane regresa a las tablas con la obra <em>Tall story </em>(Me casaré contigo)<em>, </em>y que en 1960 sería llevada al cine, coprotagonizada por Anthony Perkins, siendo esta su primera aparición en la gran pantalla. En 1962 la veremos en <em>Period of adjustment </em>(Reajuste matrimonial) y en <em>Walk on the wild side </em>(La gata negra), y ya para ese momento es galardonada con el Globo de Oro en la categoría a Nueva Actriz. Un año más tarde protagonizará <em>Sunday in New York, </em>papel controvertido, ya que algunos críticos la tildaron de ser “la peor actriz del año”, mientras que otros se refirieron a ella como “la más encantadora joven actriz.” Para 1964 aparecerá en <em>Los felinos </em>y un año más tarde junto a Lee Marvin en la comedia <em>Cat Ballou </em>(La ingenua explosiva), siendo esta película una de las más taquilleras de aquel año. Por esa misma época se destacan producciones como <em>La jauría humana, </em>con Robert Redford y Marlon Brando; la comedia de 1966 <em>Any Wednesday, </em>y <em>Barefoot in the park </em>de 1967. A mediados de los sesenta Jane se casa con el francés Roger Vadim, quien la dirigió en la película de ciencia ficción <em>Barbarella,</em> con quien tendría a su hija Vanessa y con quien permanecería durante ocho años. Luego de esta película Jane Fonda alcanzará un reconocimiento internacional, destacándose por su sensualismo y consagrándola como una de las <em>sex symbol </em>del momento. La película tenía matices cómicos, eróticos, cósmicos, y se recuerda una de las escenas del inicio en donde Fonda, vestida de astronauta, tendría que hacer un striptease mientras flotaba en el espacio. “Tuve que tomar mucho vodka para rodar esa escena”, recuerda la actriz, quien de cualquier forma al día siguiente tendría que repetir la escena ya que las tomas del día antes no habían gustado al director. Ya consagrada como una figura erótica, Fonda protagoniza el filme de Sydney Pollack, <em>They shoot horses, don’t they? </em>(“Danzad, danzad malditos” o “El baile interminable”), interpretación que le valió su primera nominación a los premios de la Academia. Para 1971 protagonizará junto a Donald Sutherland la película <em>Klute </em>(Mi pasado me condena), donde actuara el rol de una prostituta, y cuya interpretación le mereció el Oscar a la Mejor Actriz, y así también el Globo de Oro, además de haber sido nominada al Premio BAFTA en la misma categoría. En 1972 rodará junto a Yves Montand la película dirigida por Jean-Luc Godard, <em>Tout va bien; </em>para 1973 <em>Steelyard Blues </em>(Material americano); en 1976 el fracaso comercial del director George Cukor, <em>The blue bird, </em>donde también participaron Ava Gardner y Elizabeth Taylor; dos años más tarde se recuerda la cinta <em>California suite </em>y para finales de la década de nuevo es dirigida por Sydney Pollack en la película <em>El jinete eléctrico. </em>Fonda se separa del director francés y para 1973 se casa por segunda vez, en esta ocasión con el líder pacifista Tom Hayden, con quien tuvo a su segundo hijo llamado Troy Garity. Durante los años sesenta Jane Fonda comenzó a mostrar su interés por los movimientos civiles y políticos, consagrándose poco a poco como una reconocida activista en favor de los derechos de las negritudes y otras minorías, o mostrando su inconformismo respecto a la guerra de Vietnam. “Me pregunto cómo había llegado a los 32 años siendo tan ignorante. Tenía que convertirme en activista”, señala la influyente actriz, que se vería inmiscuida con la <em>Panteras negras </em>y así como con el Partido Comunista. Se había comprometido con el activismo y estas tareas las compartía con su agitado ritmo de vida como actriz, asistiendo a reuniones para incentivar a los soldados y luego corriendo para cumplir con el rodaje de una película, lo que acabaría por desatarle trastornos alimenticios, y en especial la anorexia. “Iba a todas partes acelerada y muerta de hambre”, nos comenta en sus memorias. Jane Fonda viaja a Vietnam del Norte y luego de enterarse de cómo los aviones estadounidenses bombardeaban poblaciones civiles, comienza a desatar todo tipo de polémicas y escándalos, participando en programas radiales de las emisoras de Hanoi o fotografiándose sentada sobre una batería antiaérea, y por lo que sería tildada como una sediciosa y traidora de Estados Unidos. La imagen sería publicada en todo el mundo y la prensa la apodaría Hanoi Jane, evento que Fonda recuerda como un episodio del cual se arrepiente. También será conocido el retrato de su ficha policial, en el que aparece con su puño levantado en alto, luego de que fuera arrestada por participar de una protesta pública. En 1970 le decomisaron algunas sustancias ilícitas en un aeropuerto, que Jane alegó se trataba de vitaminas, y que la razón real de sus acusaciones era por motivos políticos e ideológicos. Para comienzos de la década de los años ochenta Jane Fonda se convertirá en la pionera de la instrucción de ejercicios aeróbicos, lanzando una colección de vídeos, siendo el primero de ellos <em>Jane Fonda`s workout challenge </em>y consiguiendo un récord de más de 17 millones de copias vendidas. A través de su propia productora cinematográfica, IPC Films, Jane filmará una serie de películas, entre las que se destacan la comedia <em>Fun with Dick and Jane </em>(Roba sin mirar a quién) y el drama <em>Julia, </em>papel que le valió una vez más el Globo de Oro y nuevamente una nominación al Oscar. Y dos filmes de protesta que tuvieron gran acogida: <em>El regreso </em>(Regreso sin gloria) y <em>El síndrome de China </em>junto a Jack Lemmon y Michael Douglas. En 1980 actúa en <em>Cómo eliminar a su jefe </em>y participa en el éxito comercial que fue la comedia <em>Nine to five, </em>junto a Dolly Parton, para luego filmar junto a Katherine Hepburn y especialmente junto a su padre la adaptación al cine de la obra teatral <em>On Golden pond </em>(En el estanque dorado), y cuyo papel representaría para Henry Fonda el único Oscar de su carrera. El premio sería recibido por su hija, ya que su padre se encontraba en una condición delicada de salud, y moriría cinco meses después de haber sido homenajeado. En 1982 Fonda y su esposo adoptan de manera no oficial a una adolescente afroamericana, hija de una pareja miembros de las <em>Panteras negras. </em>Dos años después la veremos en <em>Agnes de Dios, </em>y dos años más tarde será de nuevo la presentadora durante la gala de los Premios Oscar, ya que nueve años antes había tenido dicha oportunidad. En 1987 interpreta a una mujer con problemas de alcoholismo en el thriller <em>A la mañana siguiente </em>y una vez más es nominada a la codiciada estatuilla. Dos largometrajes más para destacar de finales de la década de los ochenta e inicios de los noventa: del director Luis Puenzo la película <em>Gringo viejo, </em>junto a Gregory Peck, y el drama romántico junto a Robert De Niro, <em>Stanley &amp; Iris </em>(Cartas a Iris). A comienzos de los años noventa Jane pone fin a su matrimonio, por lo que su exesposo, pese a la fortuna de Fonda, tendría que pagar a la actriz acciones de su compañía estimadas en unos 10 millones de dólares. Un año más tarde Jane vuelve a contraer nupcias, y su tercer marido será el adinerado Ted Turner, fundador de la cadena CCN, y de quien se divorciaría diez años más tarde. Luego de tres décadas dedicadas al mundo de la actuación, para 1991 Jane Fonda anuncia su retiro de la industria del cine; sin embargo volvería catorce años después, para el 2005, compartiendo reparto junto a Jennifer Lopez en la taquillera película <em>Monster in law </em>(La madre del novio), y en adelante la veríamos hacer parte de algunos otros largometrajes como en <em>The Butler </em>(El mayordomo); en<em> This is where I leave you</em> (Ahí se quedan); en el filme <em>Georgia</em> <em>Rule</em> y en <em>Youth </em>(La juventud), dirigida por Paolo Sorrentino. También aparecerá en series televisivas como en <em>The newsroom, </em>y en la serie de Netflix, <em>Grace and Frankie. </em>En el 2005 dará a conocer sus memorias con una autobiografía titulada <em>My life so far, </em>donde cuenta cómo a pesar de haberse criado como atea, ha conseguido encontrar en la devoción a Cristo un sentido profundo de vida, además de practicar la meditación trascendental y el yoga, y por supuesto contarnos algunas anécdotas de lo que ha sido su vida. En el 2009 vuelve a pisar los tablados, y luego de 45 años sin el contacto directo de un público, Jane Fonda regresa a Broadway con la obra teatral <em>33 variations, </em>y cuya interpretación le valdría la nominación al Premio Tony. Para 2009 comenzó una relación con el productor Richard Perry, con quien estaría durante ochos años hasta que decidieran separarse. “No necesito un hombre que me haga sentir bien”, concluye finalmente la actriz. En el 2010 es intervenida quirúrgicamente con una tumorectomía que acabará con el cáncer de mama que le había sido diagnosticado unos meses atrás. En el 2011 publicó un nuevo libro de memorias, <em>Prime Time, </em>esta vez mucho más confidencial, y en donde se permitió compartir sucesos reveladores que marcaron su vida, como la confesión de que a la edad de los 12 años fue violada por un grupo de jóvenes que abusaron de ella en el asiento trasero de un carro. “Siempre pensé que había sido mi culpa; que hice o dije algo que no era correcto”, comenta la veterana actriz. En el 2018 le fue extirpado con éxito un tumor en el labio y ese mismo año la vimos en la película <em>Book Club</em><em>. </em>Jane Fonda ha sido nominada en siete ocasiones al Premio Oscar y se ha alzado dos veces con la estatuilla, también ha ganado el Globo de Oro en cuatro oportunidades, dos Premios BAFTA y un Premio Emmy. Jane Fonda no ha parado nunca en su activismo político: la vimos participando en la televisión chilena para apoyar el plebiscito por el “No” en oposición a la dictadura de Augusto Pinochet; la vimos apoyando la ocupación de la isla de Alcatraz y también apoyando a los nativos norteamericanos y a los sin techo; la vimos junto a Susan Sarandon manifestando su inconformismo ante la guerra contra Irak; la vimos en Ciudad Juárez protestando por los asesinatos masivos de mujeres; la vimos planeando reuniones benéficas para la recaudación de fondos que ayuden a promover la educación sexual y la prevención de embarazos adolescentes; la vimos hombro a hombro en los festines organizados para defender los derechos de los homosexuales y así también protestando por los derechos de los ancianos; la vimos apoyar toda causa referente al movimiento feminista del cual sirve como un ejemplo y modelo a seguir; la vimos protestando su enojo frente a las posturas de Donald Trump, y más recientemente la vimos quejándose cada viernes frente al Capitolio de Washington y liderando protestas por las políticas que afecten al medioambiente, y por lo que ha sido arrestada en cuatro oportunidades. Jane Fonda ha manifestado abiertamente sus ideologías liberales y ha sabido mantener en firme sus posturas. En años recientes, en el marco de la gala de los Globo de Oro, a Jane Fonda le fue otorgado el premio Cecil B. DeMille por su prolífica trayectoria en la industria cinematográfica. Esos ojos saltones de la juventud y que hoy están repletos de experiencia y seguridad, sus tantos cortes, estilos de peinados y cambios de color de su cabello, su porte de dama y sus vestimentas de buen gusto que le han valido en varias oportunidades la distinción y el reconocimiento de ser la “más elegante” de los Oscar. Jane Fonda rompe con todos los moldes para presentarnos un ejemplar bello de la mujer madura. Ícono de la belleza, esta deslumbrante mujer, pese a ser casi nonagenaria, aún conserva una figura esbelta y que envidiaría cualquier jovencita, y es hoy día la imagen de varios productos de belleza, resaltando la hermosura de la mujer madura y que ha sabido envejecer con gracia. Confiesa que se ha hecho un par de retoques estéticos pero que le “encantan las caras viejas. Con historia… La edad es sólo una cosa mental. Yo era más vieja con 20 años”, revela la vitalista Jane, quien desfiló a sus ochenta años en la Semana de la Moda de París junto a la también veterana Helen Mirren, como embajadoras de la imagen L’Oreal, y con esa gracia que la caracteriza comenta que en vez de promocionar cosméticos debería dedicarse a publicitar “aceites para embalsamar”.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Fri, 05 May 2023 21:40:53 +0000</pubDate>
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        <title>Joan Fontaine (1917-2013)</title>
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        <description><![CDATA[<p>Relatar su historia es tener que referirnos también a la de su hermana Olivia, como si hubieran nacido siamesas pero el destino las hubiera separado para convertirlas en rivales y enemigas. Joan de Beauvoir de Havilland fue la hija menor de un abogado y una actriz que andaban por esos días instalados en Tokio debido [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Relatar su historia es tener que referirnos también a la de su hermana Olivia, como si hubieran nacido siamesas pero el destino las hubiera separado para convertirlas en rivales y enemigas. Joan de Beauvoir de Havilland fue la hija menor de un abogado y una actriz que andaban por esos días instalados en Tokio debido al trabajo del padre. Allí nacieron sus dos hijas, en un país asiático del que no conservarán tampoco ningún recuerdo. Joan no gozó de buena salud, padeció de una infección de estreptococos y de anemia infantil, pero estas afecciones fueron viéndose atenuadas por el tiempo. La familia regresa a Estados Unidos, la pareja se divorcia, y es entonces cuando la madre se mudará a Saratoga, California, en compañía de sus dos pequeñas de dos y tres años. Joan y su hermana asistirán a la escuela en Los Gatos High School y más adelante concluirán en el Notre Dame Convent Roman Catholic, en Belmont, California. Ambas hermanas comenzaron a tomar clases de dicción, interesándose las dos por el mundo de la actuación y del espectáculo, y alentados sus sueños por una madre quien, tal vez, sin proponérselo, también promovería una descarnada competencia entre las hermanas. Años más tarde, ya conocida la historia de rivalidad entre ambas, Joan explicaría en un reportaje: “El odio, lo agotamos siendo jovencitas. Ahora nos ignoramos.” Ambas eran estudiantes destacadas, siendo un poco más aventajada la hermana mayor, quien ya mostraba su particular interés por el mundo actoral dando inicio a sus estudios de arte dramático. A los 15 años Joan viaja a Japón para reunirse con su padre, y luego de pasar dos años entre la cultura nipona, retorna a California para seguir los pasos de su hermana mayor. Su madre no estaba del todo contenta con la decisión de Joan de convertirse, como su hermana, en actriz, y le propuso a su hija que al menos cambiara su nombre para que el público no las relacionara. En cierto modo esto pudo representar una ruptura simbólica, como una división espiritual de estas siamesas separadas, y desde entonces Joan desistió de su apellido y asumió el de su padrastro. Su primera aparición en el mundo cinematográfico fue en 1935 en las producciones <em>Call it a day </em>y <em>No más mujeres</em>, a lo que luego vendría la firma de un contrato con la productora RKO, de la que era dueño el excéntrico millonario Howard Hughes. Dos años más tarde grabará junto a Fred Astaire la primera película en la que el afamado bailarín no contará con su emblemática pareja, la actriz Ginger Rogers, titulada <em>Señorita en desgracia</em>. La película no tuvo una buena aceptación por parte del público, sin embargo la actuación de Joan fue notable y la crítica empezaría a interesarse en su talento. En los años siguientes Fontaine rodaría una docena de películas, destacándose en 1939 por su papel en <em>Gunga Din. </em>Ese mismo año se vencería su contrato con RKO, así como también contrajo matrimonio por vez primera, en un prontuario que la llevaría a acumular cuatro casamientos durante toda su vida. Por esos días Joan asistió a una fiesta de gala donde tuvo la oportunidad de conocer al afamado productor David O. Selznick, reconocido por su reciente éxito, <em>Lo que el viento se llevó</em>, película en la que su hermana Olivia interpretó el papel de Melania, desestimando el protagónico, el de la ingenua Scalett O’Hara, y ante lo cual la actriz expresaría: “Para hacer el papel de tonta llamen a mi hermana”. Olivia logró ser nominada al Oscar con este rol, y en adelante empezó la carrera de las hermanas por ver quién lograba primero la consagración actoral, el reconocimiento y la fama internacional, los máximos premios y galardones. La pelea era bien conocida en el ámbito del cine y la prensa gozaba de sus encontronazos, sus declaraciones abyectas, la revelación de los secretos familiares, las blasfemias. No había nada que ocultar: las hermanas se odiaban a muerte y su enemistad era una guerra pública. Joan decía que el marido de su hermana, escritor, tenía un inventario largo de mujeres y apenas un solo libro escrito. Años atrás Olivia había sido abandonada por su amante, nada menos que el multimillonario Howard Hughes, y todo porque el magnate había comenzado a coquetearle a su hermanita. Y eran este tipo de comentarios los que resonaban una y otra vez en cada entrevista que Olivia o Joan concedían para los medios. Joan y Selznick departieron en aquella fiesta sobre la novela <em>Rebecca</em>, de la escritora Daphne du Maurier, y que Alfred Hitchcock tenía planeado llevar a la gran pantalla. Era esta la oportunidad que Joan estaba esperando para destacarse por encima de su hermana mayor; el director inglés estaba preparando su debut cinematográfico en el universo estadounidense, y haría lo imposible por ser ella quien consiguiera quedarse con el anhelado papel. Audicionó varias veces y durante más de seis meses estuvo persiguiendo el protagónico, hasta que finalmente Hitchcock la elegiría entre las más de cien postuladas. Olivia había logrado renombre y notoriedad con su nominación al Oscar, pero en esa carrera profesional Joan quería ser la primera en trabajar para el reconocido director inglés, y darle así ese disgusto a su hermana, quien jamás podría arrebatarle tan destacada primicia. La película no sólo fue un éxito sino que además representó para Joan su primera nominación a la codiciada estatuilla, por la que nuevamente competiría un año más tarde, cuando Hitchcock volvió a elegirla para que protagonizara su film <em>Sospecha, </em>pasando a convertirse en la primera de las “rubias” del director, listado al que se sumarían después las actrices Ingrid Bergman, Grace Kelly y Kim Novak. Hitchcock, según diría años después Fontaine, la elegiría a ella para profundizar su desencuentro con Olivia, comentando que el lema celoso del director era el mismo de Julio César: “<em>Divide et impera</em>” <em>(Divide y vencerás)</em>, queriendo también que la actriz que había elegido como su musa fuera exclusiva y no figurara en los trabajos de otro director. La legendaria disputa entre ambas hermanas se vería exacerbada cuando Olivia fuera también nominada como Mejor Actriz por su interpretación en la película <em>Si no amaneciera. </em>Olivia había conseguido ser la primera en obtener una nominación en el año de 1937, y años más tarde con su segunda postulación competiría nada menos que con su odiada hermana, quien a la postre se alzaría con el premio, siendo la primera persona de un elenco dirigido por Hitchcock al que le reconocían con el premio de la Academia. Joan le había ganado a su hermana y peor enemiga en la carrera por obtener el máximo título, y ser la primera de las dos en consagrase en la historia de los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. La ganadora subió a recibir su premio (el único Oscar que ganaría), y al bajar del estrado le pasó por el lado a su hermana, la perdedora, en un gesto que despertaría la envidia de Olivia, así como el morbo por parte de unos medios interesados desde hacía años por la llegada de este momento. Años más tarde, para 1947, Olivia tendría la oportunidad de ganar el primero de los dos premios Oscar en su carrera, con la película <em>La vida íntima de Julia Norris </em>(su segundo premio vendría dos años después con <em>La heredera, </em>película dirigida por William Wyler), y al bajar de ese podio repitió la escena que años antes había protagonizado junto a Joan, devolviéndole el gesto de desprecio cuando su hermana menor se dignó a estirarle la mano para felicitarla y, esta vez, ganadora, Olivia se empeñaría en despreciarla. Para aliviar este menosprecio y humillación público, la también rencorosa Joan diría: “Yo me casé primero, gané el Oscar antes que Olivia y, si muero antes que ella, seguramente se indignará porque le he ganado también en eso.” En 1942 protagoniza <em>Sé fiel a ti mismo, </em>y un año más tarde obtiene su ciudadanía estadounidense, para empezar a gozar de toda una década en la que sería amada por el público, y en donde tendría la posibilidad de codearse con las principales figuras del medio y ser dirigida por los más prestigiosos. Para 1943 rodará <em>La ninfa constante, </em>película por la cual será nominada por segunda vez al Oscar, y un año más tarde participa de películas como <em>El pirata y la dama, Alma rebelde</em>, y <em>Jane Eyre</em>, esta última basada en la novela de la escritora Charlotte Brönte, y cuya actuación sería aclamada por el público y la crítica. En 1948 se destaca la película <em>Abismos, </em>y un año después <em>Carta a una desconocida</em>, inspirada en el relato del escritor austriaco Stefan Zweig. A comienzos de los años cincuenta será dirigida por el prestigioso Orson Wells en la película <em>Otelo. </em>Dos años más tarde filmará la película de aventuras medievales <em>Ivanhoe, </em>y un año después se destacan <em>El bígamo </em>y <em>Noches del Decamerón</em>, esta última producción que sería rodada en España<em>. </em>Fontaine regresa a Estados Unidos para filmar <em>La gran noche de Casanova</em>, y comenzar a partir de allí una carrera actoral que decreció en el cine pero que tomó un nuevo impulso a través del teatro y la televisión. En 1948 tuvo a su única hija, y unos años más tarde adoptaría a otra niña la cual no sabría adaptarse, y que siendo una adolescente abandonó a su madre adoptiva, perdiéndose de la escena familiar sin dejar ningún rastro. Joan nunca más la volvió a ver ni a saber nada de ella. En 1954 la vemos protagonizar en Broadway, junto a Antonhy Perkins, la exitosa obra teatral <em>Tea and sympathy. </em>Regresa al cine en 1956 con el musical <em>Serenade, </em>y con la película <em>Más allá de la duda</em>, dirigida por el austriaco Fritz Lang. Un año más tarde el director Robert Rossen tuvo la arriesgada iniciativa de reunirla junto al galán de raza negra, Harry Belafonte, en la película <em>Una isla en el sol, </em>y que no agradó a un público generalmente racista, pasando casi desapercibida para todos. A comienzos de los sesenta vuelve al teatro en producciones como <em>Vidas privadas, Cactus flower </em>y <em>El león en invierno, </em>y un año más tarde la veremos en la película <em>Viaje al fondo del mar. </em>Durante cinco años Joan Fontaine se ausentará del escenario cinematográfico y retomará con lo que sería su última película (y en la cual también participó como coproductora), <em>The witches. </em>En 1975 las hermanas tuvieron una corta tregua mientras su madre padeció un cáncer, y tras su muerte bien pudieron haberse reconciliado, pero la historia que desde siempre las entrelazó preparaba otro final fatídico y la sentencia definitiva de divorcio entre ambas. Joan se molestó cuando su madre murió en el quirófano y Olivia se lo comunicaría en un telegrama que recibió tres días después, al otro lado del mundo. Olivia se quejaba de haberle compartido la noticia y justificó su ausencia: “No vino al funeral porque tendría otra cosa mejor que hacer.” Las hermanas dejarían de hablarse para siempre, e incluso cuando tenían que coincidir en celebraciones y banquetes, los organizadores sabían que debían distanciarlas lo más lejos posible una de la otra. En una ocasión se cruzarían al ser hospedadas en un mismo hotel, para lo cual Joan exigió estar separada de su hermana por lo menos diez plantas. Eran dos potencias que no podían coincidir juntas en un mismo espacio, en un mismo mundo. “Olivia es un león, y yo un tigre; y la ley de la selva dice que no podemos llevarnos bien”, diría Joan en su momento. En 1979 saca a la luz sus anécdotas y todos sus pormenores con la publicación de su autobiografía, <em>Bed of roses. </em>Durante los años siguientes continuó su carrera actoral participando ocasionalmente en series de televisión, siendo nominada al Premio Emmy en 1980 por su actuación en la telenovela <em>Ryan’s hope</em>. Casi tres décadas después, cuando ya la creíamos retirada de la industria del séptimo arte, la veríamos reaparecer en el filme <em>Good King Wenceslas</em>. Le gustaba pilotear aviones, pescar y jugar al golf, y a estos placeres y a muchos más se dedicó durante sus últimos años, casi recluida en su condominio de Carmel Highlands, en California. Actriz versátil, Joan Fontaine podía parecer una chica ingenua, torpe y estúpida, o convencernos de que se trataba de una dama desafiante y portentosa, confiada, segura de sí misma. Murió a los 96 años de causas naturales y sin reconciliarse con su hermana Olivia. Joan había acertado así en su vaticinio de que también sería la primera en morir. Tal vez el mejor guion que interpretaron juntas, fuera del plató, se trató de un trabajo inspirado en la obra de Sun-Tzu, <em>El arte de la guerra. </em>Toda una vida de una enemistad legendaria llegaba a su final con la muerte de uno de los rivales. Allí acabaría la vida de Joan, pero no su historia, ya que para esto tendríamos que narrar el desenlace de su hermana, la cual le sobreviviría algunos años más. En 1982 Olivia tendría una actuación notable al darle vida a la reina Isabel II en la producción televisiva <em>The royal romance of Charles and Diana, </em>y al cumplir un siglo de vida la misma reina Isabel II la nombraría Dama del Imperio Británico, convirtiéndose en la persona más longeva a la que se le otorga tal distinción. En su recorrido actoral grabaría más de un centenar de películas. Desde mediados de los años cincuenta la cinco veces nominada a los premios de la Academia se trasladaría a París, donde moriría a la edad de los 104, convirtiéndose en la última celebridad de aquel cine conocido como el “Hollywood dorado” y que dejaba este mundo, y dándole un final a una historia que nunca pudo desligarse de la de su hermana. Ambas fueron un par de ganadoras consagradas, y hoy la historia las recuerda como figuras legendarias del cine de mediados del siglo XX. Ambas poseen su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, ambas alcanzaron el firmamento.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Fri, 03 Mar 2023 09:37:51 +0000</pubDate>
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