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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Portugal | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Mundial 2026 ¿Solicitó boletas? Usted entró a la rifa más peleada de la historia del deporte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/mundial-2026-solicito-entradas-usted-entro-a-la-rifa-mas-peleada-de-la-historia-del-deporte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si usted es colombiano y hace unas semanas diligenció el formulario de la FIFA para intentar comprar entradas a la Copa Mundo 2026, conviene empezar con una verdad incómoda, pero necesaria; no perdió por mala suerte. Perdió —o ganó— en una competencia estadística sin precedentes en la historia del deporte. Una rifa global, masiva, feroz, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Si usted es colombiano y hace unas semanas diligenció el formulario de la FIFA para intentar comprar entradas a la Copa Mundo 2026, conviene empezar con una verdad incómoda, pero necesaria; no perdió por mala suerte. Perdió —o ganó— en una competencia estadística sin precedentes en la historia del deporte. Una rifa global, masiva, feroz, en la que la ilusión individual quedó reducida a un porcentaje microscópico.<br><br>Hoy, en la plataforma oficial de reventa de la FIFA, hay disponibles boletas para el duelo Colombia vs. Portugal por un precio máximo de USD 57.500 (un poco más de $210 millones); pero tranquilos, aparece una opción más económica de USD 1.687 (un poco más de seis millones de pesos). Esa doble cara —la oferta oficial de acceso y un mercado que dispara los precios— resume la paradoja de esta preventa masiva con millones de ilusiones y sólo unos pocos que podrán comprar lo que la suerte les negó.<br><br>Iniciando el año, la propia FIFA lo confirmó en su boletín oficial. En apenas 33 días, entre el 11 de diciembre y el 13 de enero, la plataforma oficial recibió más de 500 millones de solicitudes de entradas, verificadas una a una con tarjetas de crédito distintas. Esto representa un récord en la demanda para un evento deportivo, y no fueron clics, no fueron simples visitas, no fueron bots; fueron personas, aficionados reales intentando lo mismo que usted: estar en un partido del mundial más grande de la historia.<br><br><strong>La frialdad de los números</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="584" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-1024x584.png" alt="" class="wp-image-125689" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-1024x584.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-300x171.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-768x438.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1.png 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Ahora pongamos los números sobre la mesa. El mundial de 2026 tendrá 104 partidos y, tomando como referencia un promedio de 65.355 espectadores por partido, el aforo total estimado llega a 6.796.920 boletas. Con 500 millones de peticiones por delante, la probabilidad promedio de obtener al menos una entrada en este sorteo fue de aproximadamente 1,36 %; es decir, una boleta por cada 73,6 solicitudes; eso sin contar que parte de esos tiquetes ya se habían asignado en fases previas. <br><br>Esa es la fría estadística. La relación es brutal. En promedio, la probabilidad matemática de éxito fue del 1,36 % por solicitud. Traducido a un lenguaje más cotidiano y para que cualquier desprevenido lo comprenda, por cada 100 personas que pidieron entradas, sólo una o, máximo dos, las obtendrán. Si llevamos la cifra hasta mil solicitudes, sólo 13 o 14 resultarán ganadoras.<br><br>Y ese es apenas el promedio. Porque el promedio, como casi siempre en estadística, esconde más de lo que revela. El mejor ejemplo es el partido Colombia vs. Portugal, que se jugará el 27 de junio en Miami. Según la FIFA, fue el encuentro más solicitado, incluso por encima del partido inaugural y de la gran final en Nueva Jersey. Para ese sólo juego llegaron 30 millones de solicitudes, pero el Hard Rock Stadium tiene capacidad para 65.326 espectadores. El resultado demoledor: la probabilidad de éxito para ese choque es del 0,21 %.<br><br>Al final, la probabilidad real de obtener una boleta para el duelo de Cristiano vs. James es casi nula. De cada 1.000 solicitudes, sólo dos conseguirán entrada. Visto de forma más cruda, una boleta por cada 458 personas que la pidieron. Esto lleva a que más del 99,7 % de los aficionados interesados se quede, por ahora, al margen. En ese contexto, el correo de la FIFA que muchos colombianos esperaban con ansiedad no era una notificación, era el resultado de una lotería global en la que no importó el orden de llegada ni el amor por la camiseta. Fue sólo azar.</p>



<p><strong>Reventa oficial y legal</strong></p>



<p>Pero esta historia no termina ahí. Apenas horas después de que se conocieran los primeros resultados del sorteo, apareció el inevitable epílogo del fútbol moderno: el mercado. En la plataforma oficial de reventa de la FIFA ya hay boletas disponibles para ese Colombia vs. Portugal. Los precios hablan por sí solos; desde USD 1.687 la más barata, en categoría 3, hasta USD 57.500 la más cara, en categoría 1. Aquí terminó la estadística y empezó el dinero.<br><br>Y aquí vale la pena una reflexión más amplia. La FIFA realizó un proceso que parece equitativo, aleatorio y transparente, y seguro que técnicamente lo fue. Pero el fenómeno deja al descubierto una tensión estructural del fútbol de hoy y sus pasiones, esa promesa de democratización frente a la realidad del acceso. El sorteo abre la puerta a todos, sí, pero el mercado posterior la cierra para casi todos.<br><br>Definitivamente, nunca antes un evento deportivo había generado tal volumen de demanda. Nunca antes el fútbol había sido tan global, tan deseado, pero tan escaso. El mundial de EE. UU., México y Canadá, con 48 selecciones, amplió el espectáculo, pero no multiplicó los asientos. Y en esa ecuación, millones de aficionados —colombianos incluidos— quedaron atrapados entre la ilusión, la desilusión y la estadística.<br><br>Y si en algún listado de reventa -oficial o no- encontró entradas a precios estratosféricos, esa cifra no es una anécdota, es la consecuencia más tangible —y cruel— de la demanda que genera la máxima fiesta del fútbol que, cada vez, es un privilegio para pocos. Si ya revisó su correo y no encontró el mensaje esperado, conviene decirlo con claridad; usted no fue víctima de la mala suerte… simplemente, estaba participando en la rifa más peleada que haya conocido el deporte mundial.</p>



<figure class="wp-block-embed aligncenter is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">🎟️BONUS| El mercado secundario apareció<br><br>Hoy ya hay boletas de REVENTA OFICIAL disponibles para 🇨🇴 vs. 🇵🇹 en FIFA Tickets.<br><br>Los precios dicen mucho:<br><br>👉 USD 1.687 la más barata (categoría 3)<br>👉 USD 57.500 la más cara (categoría 1)<br><br>La estadística terminó… y empezó el mercado.💰 <a href="https://t.co/AN01QAmfnl">pic.twitter.com/AN01QAmfnl</a></p>&mdash; 𝗔𝗻𝗱𝗿𝗲́𝘀 𝗡𝗼𝘀𝘀𝗮® (@nossadeportes) <a href="https://twitter.com/nossadeportes/status/2021103778649239841?ref_src=twsrc%5Etfw">February 10, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
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<p><strong><em>Por:&nbsp;<a href="https://twitter.com/nossadeportes">@nossadeportes</a></em></strong></p>
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        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
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        <pubDate>Wed, 11 Feb 2026 00:43:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mundial 2026 ¿Solicitó boletas? Usted entró a la rifa más peleada de la historia del deporte]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>Lai Choi San (1920)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/lai-choi-san-1920/</link>
        <description><![CDATA[<p>En los mares de la China Meridional como en el Caribe sería común la presencia de los piratas. Sea en un mar u otro, solemos imaginarlos como ciertamente fueron: tipejos barbados, borrachos empedernidos, zarrapastrosos, pistoleros descorazonados que adonde arribaban hacían de las suyas saqueando las posesiones de los pobladores y violando a sus mujeres. Pero [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>En los mares de la China Meridional como en el Caribe sería común la presencia de los piratas. Sea en un mar u otro, solemos imaginarlos como ciertamente fueron: tipejos barbados, borrachos empedernidos, zarrapastrosos, pistoleros descorazonados que adonde arribaban hacían de las suyas saqueando las posesiones de los pobladores y violando a sus mujeres.</p>
<p>Pero lo cierto es que durante la década de los años veinte del siglo veinte sería una mujer la que establecería sus dominios sobre las aguas del este asiático. Se trató de la china Lai Choi San, cuyo nombre significa “Montaña de riqueza”, quien habría heredado de su padre el legado de una escuadra de naves compuesta por lo menos de doce embarcaciones, y con la cual se convertiría en el temor de las aguas orientales.</p>
<p>Poco se conoce de su historia, y lo poco es debido a un hombre llamado Aleko Lilius, quien estuvo acompañándola en varias de sus travesías hacia el final de la década, y quien para 1931 publicó un libro con estos relatos titulándolo: <em>I sailed with pirates. </em>El autor comienza por destacar la figura de una gran líder, apenas comparable con una antecesora que unos años antes era dueña de esos mares, la también pirata china Zhèng Shì (Ching Shih).</p>
<p>Lai Choi San no se contentaría con asolar únicamente las costas que frecuentaba cerca al puerto de Macao y los mares meridionales, interesándose por cubrir un territorio mucho más amplio que la llevaría con su flota al asalto de los mares orientales y hasta Palawan, Filipinas, y el que fuera conocido como el mar de Sulu.</p>
<p>Lilius comenta del arsenal y dice que se trataba de “doce cañones de aspecto medieval de ánima lisa a bordo, y dos bastantes modernos. A lo largo de las amuradas del junco había hileras atornilladas de pesadas placas de hierro.” Y así también a la tropa la describe como “todos tipos temibles, hombres musculosos con el torso desnudo que usaban sombreros de ala ancha y pañuelos rojos atados alrededor del cuello y la cabeza”, y señala que los portugueses solían llamarlos “ladrones”.</p>
<p>Y aunque algunos pueden recordarla como a una suerte de Robin Hood que asistía a los pescadores, lo cierto es que esta montaña de riqueza haría su fortuna muchas veces con el beneplácito de comerciantes y las mismas autoridades que le permitían ejecutar sus fechorías sin ciertas restricciones.</p>
<p>No se sabe cómo murió. Una versión cuenta que en el año de 1937 su flota se enfrentó a una escuadra japonesa que tenía por misión combatir el contrabando y en donde la mítica pirata caería en batalla. Otra versión nos cuenta que esto no fue más que un rumor que la misma Lai Choi San quiso difundir para simular su muerte, y de esta forma poder pasar al anonimato tranquila y sin que ya nadie la estuviera persiguiendo.</p>
<p>La cultura popular ha recobrado su historia y ha venido sacándola del olvido, presentándola a las nuevas culturas a través de cómics, libros y series.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-90552" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/06/280.-LAI-CHOI-SAN-234x300.jpg" alt="LAI CHOI SAN" width="234" height="300" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Sat, 13 Apr 2024 12:11:55 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Marguerite Yourcenar (1903-1987) &amp;#8220;El encanto de la pluma francesa&amp;#8221;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/marguerite-yourcenar-1903-1987/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;Todo ser que haya vivido la aventura humana, vive en mí&#8221;, concluyó Marguerite Cleenewerck de Crayencour, una aristócrata belga nacida en un ambiente intelectual, culto, y que le sirvió como un bastión para formarla en el mundo literario y hasta lograr consagrarla como una de las más grandes escritoras de todos los tiempos. &#8220;Mis primeras [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Todo ser que haya vivido la aventura humana, vive en mí&#8221;, concluyó Marguerite Cleenewerck de Crayencour, una aristócrata belga nacida en un ambiente intelectual, culto, y que le sirvió como un bastión para formarla en el mundo literario y hasta lograr consagrarla como una de las más grandes escritoras de todos los tiempos. &#8220;Mis primeras patrias fueron los libros. Y, en menor grado, las escuelas.&#8221;</p>
<p>Su madre murió diez días después del parto, dejando a su esposo de 50 años la crianza exclusiva de su pequeña, y por quien sabría velar para atenderla en todos sus cuidados y, sobre todo, procurar que gozara de la mejor educación. Es así como Marguerite no asiste a la escuela para ser instruida en su educación básica por tutores y así también como por su padre, un tipo descontento y trotamundos que había recorrido toda Europa, y que fuera quien le daría a conocer a su hija algunos escritores que supieron iluminarla en su camino literario, como el dramaturgo Jean Racine, o escritores como Flaubert, Rilke y Maeterlinck, además de algunos clásicos como Aristófanes y Virgilio, este último uno de sus favoritos de siempre. El método consistía en leer en voz alta, alternando entre padre e hija, y fue así como se dice que a los 12 años la pequeña ya casi dominaba el latín y dos años más tarde leía con fluidez el griego.</p>
<p>En 1913 su padre adquiere una propiedad en Ostende, y será entre esta casona burguesa y Lille donde Marguerite llevará una infancia tranquila y no exenta de ciertos privilegios. Sin embargo la propiedad de Ostende sería destruida durante la Gran Guerra, por lo que la familia tuvo que huir a Londres, para más tarde regresar a Francia y establecerse en París. Por aquel entonces, y por recomendación de su padre, Marguerite conoce el pensamiento pacifista de Romain Rolland, Premio Nobel de Literatura en 1915, y que mucha influencia tendría en el pensamiento antibelicista de la futura gran escritora.</p>
<p>Para 1915 padre e hija viajan por Italia y Suiza, para finalmente establecerse en Montecarlo, luego de que a su padre se le diagnosticara un cáncer que al cabo de los años acabaría con su vida.</p>
<p>En 1919 Marguerite deja de lado su nombre de pila, y empieza a firmar con un anagrama de su apellido que había creado junto a su padre, Crayencour (con ausencia de la letra “C”): Yourcenar.</p>
<p>“Mi oficio me pareció inútil, lo que es casi tan absurdo como creerlo sublime”, diría años más tarde la joven que para 1921 estaría dando a conocer las primeras expresiones de su lírica, en un par de poemarios titulados: <em>El jardín de las quimeras</em> y <em>Los dioses no han muerto</em>, y las cuales no serían incluidas en el corpus de sus obras, publicada muchos años después por la Biblioteca de la Pléiade.</p>
<p>Antes de morir, en 1929, el padre de Marguerite alcanza a leer la primera novela de su hija, <em>Alexis o el tratado del inútil combate</em>, a la cual calificaría como una novela “límpida”, y que también la crítica vería con visto bueno, destacando su estilo profundo y decantado, maduro, austero, y con notorias influencias de escritores como el Premio Nobel de Literatura de 1927, André Gide. La trama de la novela se desarrolla por medio de una extensa carta que un músico escribe a su mujer declarándole su homosexualismo y su voluntad de abandonarla para serle fiel a sus más honestos e inevitables sentires.</p>
<p>Para 1931 su amigo André Fraigneau -con quien mantuvo una estrecha relación durante toda su vida y que Yourcenar hubiera querido escalar a otro plano y a pesar de que ambos fueran homosexuales- sería quien le ayudaría por medio de la editorial Grasset para la publicación de su segunda novela: <em>La nueva Eurídice</em>.</p>
<p>Luego de morir su padre, Yourcenar dividirá la herencia con su hermano, permitiéndose con su parte presupuestar sus gatos para los próximos diez años, y cuya tranquilidad económica le posibilitaron dedicarse con pleno propósito a sus tareas como escritora.</p>
<p>Siguiendo los pasos de viajero que heredó de su padre, Marguerite viaja a Roma y a Nápoles, y fruto de este recorrido publicará dos novelas, ambas en 1934, <em>El denario del sueño</em> y <em>La muerte conduce la trama</em>, y para fines de ese año viajará a la tierra que consideró como su patria espiritual, Grecia, y donde conocerá al intelectual Andreas Embirikos, quien se convertirá en uno de sus mejores aliados y amigos, y cuya amistad comenzaría por recorrer en bote las distintas islas del Peloponeso.</p>
<p>Ardorosa, apasionada, literalmente fogosa, la escritora se vale de algunos relatos y mitos para publicar en 1935 una de sus obras más conocidas: <em>Feux</em> <em>(Fuegos)</em>.</p>
<p>En 1936 se encuentra con la obra poética de Constantino Cavafis, y en compañía de su amigo Constantin Dimaras, deciden en conjunto -y a pesar de las discrepancias de interpretación- traducir la obra del escritor griego a la lengua francesa. Por esa misma época Marguerite tendrá una relación sentimental con Lucy Kyriakos, quien estaba casada y tenía un hijo, y era la prima de la esposa de Dimaras.</p>
<p>Un año más tarde, y dado que la venta de sus libros no le representaba mayores ganancias, Yourcenar traduce al francés la novela <em>Las olas</em>, de la escritora británica Virginia Woolf, con quien se reunirá en su casa de Bloomsbury para ajustar detalles y darle vida a la traducción que sería publicada en 1937.</p>
<p>En 1938 la editorial Grasset vuelve a apostarle a Yourcenar, publicando <em>Los sueños y las suertes</em>, donde al estilo de Rilke, y a modo poético, la autora revivirá sus sueños y manifestaciones oníricas. Ese mismo año La Nouvelle Revue Française (NRF) también hará su apuesta por la escritora y sacará a la luz <em>Cuentos</em> <em>orientales</em>, que es un compilado de historias y leyendas provenientes de Japón, China y otras culturas que sedujeron el interés de la escritora y que estuvieron siempre latentes en cada uno de sus escritos. Y ese mismo año, escrito de una sola tirada, <em>Le coup de grâce (El tiro de gracia)</em> fue también publicado por la NRF, y considerada por muchos como una auténtica obra maestra. El relato cuenta la situación bélica que se vivió en la zona de los Balcanes entre los rojos y blancos luego de la Revolución Rusa, y en donde tres personajes tendrán que relacionarse y amarse a partir de sus diferencias étnicas e ideológicas.</p>
<p>En 1939, antes de escapar del conflicto mundial que recién comenzaba, tradujo algunas obras de Yukio Mishima, y así también <em>Lo que Maisie sabía</em>, de Henry James. Sería su amiga Grace Frick quien le ayudaría a establecerse en New York, e incluso le consiguió un trabajo como profesora de Literatura comparada. Junto a Grace, Marguerite viviría una historia de amor que se prolongaría por cuarenta años, hasta la muerte de Frick. Un tiempo después la pareja se mudará a Hartford (Connecticut). “El amor y la locura son los motores que hacen andar la vida.”</p>
<p>Para 1943, habiendo gastado ya su herencia, comienza a dictar clases de francés e italiano en el College Sarah Lawrence, un instituto femenino de corte elitista, y en donde estará durante los próximos años, a excepción de ese año de 1950 en el que se permitió hacer una pausa para encarar la redacción de una de sus novelas más célebres y ambiciosas: <em>Mémoires d&#8217; Hadrien (Memorias de Adriano).</em></p>
<p>En 1951, en París, se dio a conocer la novela histórica para la cual la autora se habría sabido documentar con minucia y en la que estuvo consultando e investigando durante más de una década. Esta novela podría destacarse como una de las pioneras en el género de la novela histórica. Trata la historia de uno de los más venerados emperadores de la antigua Roma, narrado en un tono poético, a través de una extensa carta que el gobernante le escribe a su nieto adoptivo y futuro sucesor, el reconocido Marco Aurelio. El emperador le contará a Marco Aurelio sus aventuras pasadas, sus triunfos y derrotas, y así también como sus filosofías de vida y su amor por Antínoo.</p>
<p>La novela sería un éxito rotundo. Julio Cortázar se encargaría de traducirla al español, y así también otros idiomas gozarían del talento de una escritora que ya era reconocida en medio mundo, razón por la cual Marguerite decide regresar a Francia.</p>
<p>“Tengo varias religiones, como tengo varias patrias, de manera que en cierto sentido no pertenezco quizás a ninguna.” Desde 1947, año en el que le fue concedida la nacionalidad estadounidense, la escritora se había establecido junto a Grace en Mount Desert Island, en la costa de Maine, donde adquirieron una casona a la que bautizaron: <em>Petite Plaisance</em>. “Existe entre nosotros algo mejor que un amor: una complicidad.” Pero después de doce años regresarán a Europa, donde recorrerán varios países dictando conferencias y charlas. Viajan por Italia, Suiza, Holanda y territorios escandinavos. Visitan Leningrado, Lisboa, pasan la Semana Santa en Sevilla y también visitan Granada, donde Yourcenar dejará sobre el supuesto lugar donde fue ejecutado Federico García Lorca una carta dirigida a la hermana del poeta, como un gesto que honraba al escritor español.</p>
<p>Teniendo como personaje principal al médico, filósofo y alquimista Zenón, la novela <em>Opus</em> <em>nigrum</em> <em>(La obra en negro)</em> verá la luz en el año de 1965, y tres años después será galardonada con el Premio Femina. En el marco de la Europa del siglo XVI, la escritora logra recrear con majestuosidad ese momento transicional entre la Edad Media y el Renacimiento, y esto a través de un personaje ávido de conocimientos, un sabio con la “rabia del saber”, y quien tendrá que padecer los prejuicios y dogmas religiosos que deniegan de sus descubrimientos científicos.</p>
<p>Durante los años setenta la pareja regresó a <em>Petite</em> <em>Plaisance</em>, donde Yourcenar estuvo atenta a los cuidados de su compañera que padecía cáncer de mama, y donde aprovecharía para escribir los dos primeros volúmenes de su trilogía de memorias familiares: <em>El laberinto del mundo: recordatorios</em>, y <em>Los archivos del Norte</em>. En el primero contará sobre su familia por el lado materno y en el segundo abordará la de su padre.</p>
<p>En 1970 se le hace miembro de la Academia de Lenguas de Bélgica, y un año más tarde publicará <em>Teatro</em>, dos volúmenes que recogen sus obras teatrales.</p>
<p>Comprometida con el cuidado del medio ambiente y la protección animal -causas que estuvieron siempre presentes en sus escritos y que resultaban innovadores para la época-, en 1978 Yourcenar apoya públicamente la Declaración Universal de los Derechos de los Animales.</p>
<p>En 1979 su amada Grace pierde la batalla contra el cáncer. “Cuando lo pierdo todo, me queda Dios. Si pierdo a Dios, vuelvo a encontrarte.”</p>
<p>En 1980 es condecorada con el prestigioso Premio Erasmus, y ese mismo año, consagrada como una de las plumas más prominentes y respetadas, Marguerite Yourcenar se convierte en la primera mujer que es elegida como miembro de la Academia de la Lengua francesa, y quienes son reconocidos como “los inmortales”. “Los escritores mienten, aun los más sinceros&#8230; Los libros divagan y mienten, igual que los hombres.” Cierra ese año con la publicación de varias entrevistas que fue concediendo y que recopiló bajo el título: <em>Con los ojos abiertos: conversaciones con Marguerite Yourcenar</em>, y en donde nos mostrará algunas facetas de su personalidad y revelará parte de su pensamiento que hasta ese momento se tenía reservado.</p>
<p>En adelante la consumada viajera se dedicará de nuevo a recorrer mundo, y acompañada de un fotógrafo estará de visita por Marruecos, Egipto, India, Japón, experiencias que condensó también a través de las letras en dos libros que serían publicados póstumamente: <em>Peregrina y extranjera </em>y<em> Una vuelta por mi cárcel.</em></p>
<p>Hizo amistades con los más célebres escritores y artistas de la época, destacándose la amistad que tuvo hacia el final de su vida con el presidente francés, el reconocido devorador de libros François Mitterrand.</p>
<p>Por si le faltaran condecoraciones y reconocimientos, y mereciendo cada uno de ellos, en 1986 es galardonada con la Legión de Honor francesa. “A menudo he pensado con tristeza que un alma verdaderamente hermosa no alcanzaría la gloria, porque no la desearía.” Ese mismo año tiene el gusto de conocer en Ginebra a Jorge Luis Borges, y a solo seis días de la muerte del autor de <em>Ficciones</em>, Yourcenar le preguntó: “Borges, ¿cuándo saldrás del laberinto?” A lo que Borges respondió: “Cuando hayan salido todos.” Ese mismo año Marguerite dictará en la Universidad de Harvard una serie de conferencias sobre el recién fallecido escritor argentino.</p>
<p>En 1981 consigue finalizar sus memorias con la publicación del libro titulado <em>Mishima o la visión del vacío</em>. “He llegado a la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada.”</p>
<p>Poco antes de morir, en 1987, en su penúltima conferencia, Yourcenar recalcó en su discurso la importancia de que el ser humano atienda al trato indiscriminado que se le ha venido dando al planeta y a los recursos naturales.</p>
<p>“Soledad&#8230; yo no creo como ellos creen, no vivo como ellos viven, no amo como ellos aman&#8230; Moriré como ellos mueren.” Y así fue: sucedió el 17 de diciembre de 1987 en el hospital Bar Harbor, debido un ataque al corazón, cerca a su casona de <em>Petite</em> <em>Plaisance</em>, donde pasaría una buena parte de su vida acompañada de su infaltable Grace, junto a la cual sería enterrada en aquella isla donde prosperó su amor, y sus restos reposan juntos en una modesta tumba en el Brookside Cemetery de Somesville. Su casa es hoy un museo en el que los visitantes pueden apreciar pertenencias y escritos de la reconocida y laureada escritora francesa. “¡Qué insípido hubiera sido ser feliz! Toda felicidad es inocencia&#8230;”</p>
<p>Dejó sus escritos a la Harvard University Cambridge, y así también en Houghton Library se conserva gran parte de su correspondencia, fotografías y manuscritos que pueden ser libremente consultados, a excepción de algunos documentos que solo serán revelados en el año de 2057. También en Bruselas el Centre International Documentation Marguerite Yourcenar (CIDMY) recoge buena parte del material de la autora y ofrece actividades para dar a conocer su vida y obra. “Todos nos transformaríamos si nos atreviéramos a ser lo que somos”.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-89129" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/04/255.-MARGUERITE-YOURCENAR-300x213.jpg" alt="MARGUERITE YOURCENAR" width="300" height="213" /></p>
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]]></content:encoded>
        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=89128</guid>
        <pubDate>Fri, 22 Dec 2023 08:40:45 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Marguerite Yourcenar (1903-1987) &#8220;El encanto de la pluma francesa&#8221;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Portugal, tierra de ancestros. Crónica de viaje #3</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/portugal-tierra-ancestros-cronica-viaje-3/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; En ningún otro lugar he sentido el mestizaje tan profundamente como en Portugal, los paisajes, las ciudades, pero por sobre todo las personas, confirman nuestro posible origen lusitano. No sobra recordar que fueron extremeños los grandes invasores en tierras americanas: Hernán Cortes, Francisco Pizarro, Pedro de Valdivia, Nuflo de Chaves, por mencionar solo algunos; [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_95787" aria-describedby="caption-attachment-95787" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95787" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-2-300x225.jpg" alt="Lisboa, barrio Alfama. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-2-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-2-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-2-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-2-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-2-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95787" class="wp-caption-text">Lisboa, barrio Alfama.</figcaption></figure></p>
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<p>En ningún otro lugar he sentido el mestizaje tan profundamente como en Portugal, los paisajes, las ciudades, pero por sobre todo las personas, confirman nuestro posible origen lusitano. No sobra recordar que fueron extremeños los grandes invasores en tierras americanas: Hernán Cortes, Francisco Pizarro, Pedro de Valdivia, Nuflo de Chaves, por mencionar solo algunos; y que a tierras del actual departamento de Nariño, perteneciente tanto al virreinato del Perú como al de la Nueva Granada, llegaron muchos portugueses buscando fortuna, de ahí los apellidos que perviven en medio de pieles cobrizas y costumbres indígenas: Almeida, Alvares, Alvear, Bravo, Chaves, Lopes, Miranda, Moreno, Saa; muchos de ellos agregando zetas y tildes para castellanizarlos.</p>
<p>Pero antes hagamos una parada en el camino. Estábamos en Ourense, y de ahí partimos en tren hasta Vigo, un recorrido de aproximadamente 1`30”, siendo una de las ciudades más pobladas de Galicia, puerto marítimo que mantuvo contacto permanente con América desde el siglo XVI, la ciudad guarda una perfecta armonía entre lo antiguo -especialmente el casco histórico- y lo moderno -como las estaciones de buses y de trenes-, conjugando de esta manera una historia que va desde la cultura castreña, pasando por la romana, la invasión francesa y su resistencia, hasta formar la hermosa ciudad actual, llena de parques y de playas que la convierten en uno de los sitios preferidos para los turistas de todo el mundo.</p>
<p>Nuestro destino próximo en tren era Lisboa, con lo que no contábamos era con la huelga de los trabajadores ferroviarios de Portugal, quienes alegaban mejoras salariales, afectando este sistema de comunicación entre España y Portugal, particularmente Galicia y Extremadura, de tal manera que debimos ajustar nuestro itinerario y partir en bus hacia Porto y de ahí a Lisboa. La tecnología tienes sus ventajas y sus desventajas, y así lo comprobamos, ya que en la taquilla al anunciarnos que no podíamos tomar el tren, solicité los tiquetes para viajar en bus, ante lo cual me informan que la compra debe hacerse por internet, ¡carambas!, de tal manera que cuando dejen de existir las redes informáticas con seguridad volveremos a la edad de piedra y más de media humanidad perecerá.</p>
<p>Porto u Oporto en español, fue fundada por uno de los Argonautas, Cale, dando lugar a la populosa ciudad que es hoy en día, la tercera más poblada de Portugal, estrechamente ligada en su historia a Galicia, de tal manera que los idiomas se asemejan profundamente, ya que tienen la misma raíz, así que el paso de un lugar a otro es una constancia de identidades. Los frutos secos, el aceite de oliva, pero por sobre todo el vino de Porto son los productos que más se comercializan, cuyos aromas invaden el ambiente invitando al deleite. Imposible no brindar, no atravesar los históricos y modernos puentes sobre el río Duero, el Casco Viejo -patrimonio de la Humanidad-, la Catedral, la Torre de los Clérigos o la Casa de los Músicos, considerada como la de mejor acústica en el mundo.</p>
<p><figure id="attachment_95788" aria-describedby="caption-attachment-95788" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95788" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-7-300x208.jpg" alt="Porto. " width="300" height="208" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-7-300x208.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-7-150x104.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-7.jpg 650w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95788" class="wp-caption-text">Porto.</figcaption></figure></p>
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<p>Continuamos nuestro recorrido en bus, creo que esta es la mejor manera de conocer los lugares por primera vez, desde la ventana se aprecian los paisajes que muchas veces nos recuerdan nuestras comarcas, se ven las personas en sus trabajos cotidianos, los animales que sirven para el sustento en todas sus formas, los molinos de viento que no sirven ya para espantar Quijotes sino para generar energía eólica, en fin, la mejor manera de sentir y palpar el mundo, además porque hacen paradas en lugares maravillosos, donde se puede degustar las comidas típicas de los diferentes lugares y hasta para dialogar un momento con los parroquianos del lugar.</p>
<p>Lisboa, por fin una de las ciudades soñadas. El estuario del rio Tajo copa nuestras miradas, allá se vierte generoso por sobre el Atlántico, en la ciudad posiblemente fundada por Ulises, el que vagó por tanto tiempo por entre mares. No hay tiempo ni ganas de descansar, presurosos salimos a recorrer la ciudad, a pie como es nuestra costumbre principal, aunque el metro y el tranvía soy una buena posibilidad. La fachada de las casas muestra la variedad de azulejos que la adornan, las aceras empedradas decoradas con la bandera jironada de la ciudad y otros motivos, herencia musulmana que se remonta al siglo VIII y que la apropiaron tan bien los portugueses, de tal manera que todo ese collage termina por formar a la maravillosa Lisboa.</p>
<p>Como en toda Europa, las construcciones son inmensas y los monumentos apoteósicos, ahí la Torre de San Jorge, en el barrio alto, uno de los más antiguos de la ciudad y la verdad algo descuidado; la Torre de Belém que pasó de ser enclave de invasiones y descubrimientos a faro y prisión; el Monasterio de los Jerónimos, lugar donde reposan Vasco da Gama, Luís de Camões y Fernando Pessoa. La plaza Martim Moniz es una babel de culturas, a sus alrededores las calles repletas de indios, musulmanes y muchos africanos que llegan buscando un mejor porvenir. Llegamos a la Baixa por la Plaza de Rossio, que es el corazón de la ciudad, reconstruido después del terremoto que destruyó casi por completo la ciudad en 1755, de tal manera que las calles y las plazas son amplísimas, ahí unas hermosas fuentes enmarcan el escenario del Teatro de D. María II, llama nuestra atención un iluminado tío vivo dentro de un hermoso local, lugar donde se venden las más finas sardinas enlatadas del mundo.</p>
<p><figure id="attachment_95789" aria-describedby="caption-attachment-95789" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95789" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-5-300x225.jpg" alt="Al fondo el castillo de San Jorge. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-5-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-5-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-5-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-5-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-5-1200x900.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-5.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95789" class="wp-caption-text">Al fondo el castillo de San Jorge.</figcaption></figure></p>
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<p>Por la Rua Augusta llegamos a la Plaza del Comercio, en cuyo centro está la inmensa estatua de Jose I, reformador de la ciudad, y en los alrededores restaurantes y bares donde se puede degustar la mejor comida portuguesa, como es lógico, principalmente marina, lugar donde el bacalao ocupa un lugar muy importante, así como los delicados pasteles de Belém. La vida nocturna pulula en Lisboa, no hay un lugar que esté vacío y gente de todo el mundo nos asombramos con la belleza que se expone frente al Atlántico, hasta el punto de que mi esposa no resiste la tentación y en el Muelle de las Columnas se quita los zapatos y busca la playa que ahí se forma, seguida por los niños que eran retenidos por sus padres, quienes terminan en la pilatuna del llamado al mar que es inevitable.</p>
<p>En nuestra libre itinerancia llegamos a la Rua de Carvalho, ahí la Rua Rosa, el nombre se debe al piso que ha sido pintado de este color, lugar mágico donde el jazz y la bosa nova nos deleitan con un buen vino portugués, y cuyo cielo está tachonado de sombrillas de todos los colores y aunque no se ve el mar se presiente cercano, a escasos metros está el Jardim de Roque Jameiro, en donde se puede apreciar la tonalidad azul mágica del Atlántico.</p>
<p>En el corazón del Chiado está la librería Bertrand, la más antigua del mundo, fundada en 1732, busco insaciablemente por la rua Direita do Loreto ese espacio, ni siquiera me percato de lo pequeña que es la entrada, para sumergirme, como decenas de turistas, en un laberinto que me recuerda gran parte de lo que he querido ser en mi vida, también un humilde demiurgo de libros. Ahí no resisto la tentación de buscar un Quijote en portugués, al cual se le estampa en su primera página un sello en donde se garantiza que se adquirió en la librería más antigua del mundo, ostentando el Guinness Record desde 2016.</p>
<p><figure id="attachment_95790" aria-describedby="caption-attachment-95790" style="width: 225px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95790" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-4-225x300.jpg" alt="Libreria Bertrand, la más antigua del mundo. " width="225" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-4-225x300.jpg 225w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-4-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-4-768x1024.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-4.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /><figcaption id="caption-attachment-95790" class="wp-caption-text">Libreria Bertrand, la más antigua del mundo.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En Lisboa como en la Europa Occidental, se encuentra toda clase de advocaciones a vírgenes, santos y santas católicas, en el histórico barrio de La Alfama está la Capilla de San Antonio de Lisboa, el mismo llamado de Padua, cuya estatua está presente en calles, plazas y casas de Portugal; en las afueras del templo barroco, en donde nació el santo portugués, nos encontramos con Natalie, nieta de mi buen amigo y hermano cofrade de don Quijote, Vicente Pérez Silva, apellido materno venido de las sabanas del sur, Túquerres, reafirma la expansión lusitana por nuestras tierras. De ahí subimos presurosos al Castillo de San Jorge, en cuyo alrededor hay un sinnúmero de viejas edificaciones casi que en estado de abandono, lo cual llama nuestra atención, ya que la ciudad en general está muy bien cuidada. Desde luego se debe aclarar que esta es una visión de un turista de paso, las razones de peso las tendrán con seguridad los lugareños. Las 18 torres que se yerguen para defender el castillo han sido testigos de conquistas, invasiones y, por sobre todo, de la férrea defensa de los lisboetas por más de 20 siglos.</p>
<p>De ahí, más pausados, buscamos afanosamente los miradores en el barrio Alfama, desde donde se divisa el estuario del Tajo, así como las tejas terracotas que le dan un color naranja a la ciudad, sinónimo de frescor que trae el viento con los ecos de los marineros que se divisan desde lejos; bajando, el fado es lo que pulula en todos los rincones de este tradicional barrio, entre callejuelas las voces de hombres y mujeres se vuelven tonadas con las guitarras que los acompañan, ahí está el alma portuguesa, cargada de misterios y de saudades, por eso la melodía melancólica embarga el alma y nos lleva también, aunque sea momentáneamente, a nuestras propias añoranzas.</p>
<p><figure id="attachment_95791" aria-describedby="caption-attachment-95791" style="width: 208px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95791" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-6-208x300.jpg" alt="Monumento a Pessoa. " width="208" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-6-208x300.jpg 208w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-6-104x150.jpg 104w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/LISBOA-6.jpg 520w" sizes="auto, (max-width: 208px) 100vw, 208px" /><figcaption id="caption-attachment-95791" class="wp-caption-text">Monumento a Pessoa.</figcaption></figure></p>
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<p>Momento oportuno aquí para hablar de Fernando Pessoa, uno de los más célebres poetas portugueses. Lo curioso es que al enterarse de mi visita a Lisboa, amigos y conocidos insistían en recordarme a Pessoa, que visite su casa, que no deje de ir a su tumba, que busque algo que lo recordara. Claro que hay monumentos y sus bustos son comercializados en puestos de recuerdos. En las librerías sus libros y su imagen es otra constancia. Museos que muestran sus pertenencias ya vacías de vida. Pessoa está en el aire de Lisboa, en cada gota de lluvia que es recibida por el océano, el que me permite decir con él, más como un deseo que una añoranza en sí:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center">Otra vez vuelvo a verte -Lisboa y Tajo y todo-</p>
<p style="text-align: center">transeúnte inútil de ti y de mí,</p>
<p style="text-align: center">extranjero aquí como en todas partes,</p>
<p style="text-align: center">tan casual en la vida como en el alma,</p>
<p style="text-align: center">fantasma errante por salones de recuerdos</p>
<p style="text-align: center">con ruidos de ratas y de maderas que crujen</p>
<p style="text-align: center">en el castillo maldito de tener que vivir…</p>
<p>&nbsp;</p>
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]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95786</guid>
        <pubDate>Fri, 04 Aug 2023 13:40:24 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Portugal, tierra de ancestros. Crónica de viaje #3]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Mary Shelley (1757-1851)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/mary-shelley-1757-1851/</link>
        <description><![CDATA[<p>Rodeada de celebridades, Mary asumió la tarea de ser grande no como un suplicio, y aceptó la responsabilidad de peso que significaba tener unos padres ilustres y famosos, y luego casarse con un poeta de renombre que también pasaría a la historia. No fue algo que la presionara por lograr el exitismo; para ella fue [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Rodeada de celebridades, Mary asumió la tarea de ser grande no como un suplicio, y aceptó la responsabilidad de peso que significaba tener unos padres ilustres y famosos, y luego casarse con un poeta de renombre que también pasaría a la historia. No fue algo que la presionara por lograr el exitismo; para ella fue un destino fijado que le correspondía cumplir: “No es extraño que siendo la hija de dos personas que han alcanzado la celebridad literaria, haya tenido desde muy pequeña deseos de escribir.”</p>
<p>En plena época victoriana, en medio de la revolucionada Londres, con su afán por explotar el desarrollo industrial, nacería la hija del novelista y filósofo político, William Godwin, y de Mary Wollstonecraft, reconocida filósofa y escritora de uno de los baluartes del feminismo, <em>La vindicación de los Derechos de la Mujer</em><em>, </em>y que moriría después de dar a luz a Mary luego de que no pudiera expulsar la placenta, y debido a los problemas de asepsia acabaría contrayendo una letal infección. La pareja gozaba de cierta estabilidad emocional, Wollstonecraft decía haber encontrado en Godwin “la verdadera felicidad… la amistad e intimidad que nace entre dos seres iguales.”</p>
<p>La niña conoció de fondo el pensamiento de su madre, inspirando muchas de sus propias ideas respecto a ser una mujer independiente, intelectualmente preparada, además de una artista. “El recuerdo de mi madre ha sido el orgullo de mi vida”, diría, y al parecer nunca podría superar una rara culpa por sentir que su nacimiento fue precisamente lo que le ocasionó la muerte. Fue por esto que Mary sería criada por su padre, por quien siempre mostró un “cariño excesivo”; un hombre de letras que animó a su hija para que escribiera cartas, a lo que siguieron las primeras historias de una futura gran escritora.</p>
<p>La biblioteca de su padre sirvió como bastión de su conocimiento, que sería afianzado luego de que éste le contratara una institutriz y un tutor, y que él mismo dedicara parte de su tiempo para instruir personalmente a su hija. Su método de enseñanza, clásico, riguroso, incluía lecturas en griego y latín de las antiguas obras de Grecia y Roma. A todo este bagaje educativo se sumarían las amistades que solían frecuentar a su padre, y en cuyas tertulias participaba Mary, despertando de esta forma su interés político y filosófico y sus ideas liberales.</p>
<p>Tuvo una infancia feliz, pese a no sentir nunca un especial afecto por su madrastra, Mary Jane Clairmont, con quien su padre contraería nupcias cuando Mary contaba con tres años de edad. Se trataba de una vecina que tenía un par de hijos y que no contaba con muy buena reputación, a parte que no le agradaba mucho a los amigos de William. Sin embargo su presencia serviría para alentarlo a emprender una editorial, que al comienzo conseguiría despegar pero que finalmente acabaría llevándolo a la bancarrota. Desesperado por las deudas, el reconocido filósofo estuvo a punto de pagar cárcel por moroso.</p>
<p>En 1811 Mary pasó seis meses en un internado en Ramgsten, y para ese entonces su padre la describía como una joven “singularmente valiente, un tanto impetuosa y de mente abierta. Sus ansias de conocimiento son enormes, y su perseverancia en todo lo que hace es casi invencible.” Y un año después, cuando su padre la envió a vivir a casa de William Baxter, cerca a Dundee, en Escocia, escribió a su amigo respecto a las prometedoras expectativas que ya albergaba sobre la grandeza de su hija: “Estoy ansioso de que ella crezca, como filósofa, o incluso como escéptica.”</p>
<p>Dos años después regresó a la casa de Baxter para pasar una temporada de diez meses, y sería allí donde por primera vez tuvo la ocurrencia de una suerte de monstruo creado por el hombre, y que el mundo recordará un día como Frankestein. “Imaginé este libro allí. Fue bajo los árboles que rodean la casa, o en las desiertas laderas de las montañas cercanas, donde tuvieron lugar las primeras ideas genuinas y los primeros vuelos de mi imaginación”, es así como describe su epifanía en la introducción del libro editado en 1831.</p>
<p>Alrededor de 1814 Mary conoció al idealista Percy Bysshe Shelley, quien fuera ferviente admirador de Godwin y en especial de su obra <em>Justicia política</em><em>. </em>De condición burgués, Percy había renunciado a una vida cómoda y había donado parte de su herencia anticipada para iniciativas filantrópicas y causas benéficas. En su momento prometió a Godwin ayudarlo económicamente, pero jamás concretaría su asistencia, por lo que Godwin, decepcionado y sintiéndose traicionado, se opondría a que Percy cortejara a su hija. Percy se encontraba casado pero esto no fue impedimento para que comenzara una relación furtiva con Mary, con quien solía reunirse a hurtadillas en el cementerio de St. Pancras Churchyard, sobre la tumba de Mary Wollstonecraft, la madre de Mary. Él tenía 22 años y ella 17.</p>
<p>Ese mismo año de 1814 huirían juntos a Francia, convenciendo a la hermanastra de Mary, Claire Clairmont, para que los acompañara en su aventura que finalmente los llevaría hasta Suiza. Mary describe la situación de aquellos días con excitación: “Estaba actuando en una novela, encarnando un romance.” Durante el viaje la pareja aprovecharía para conocer más a fondo los escritos de Mary Wollstonecraft, y así también aprovecharían para relatar sus experiencias de viaje.</p>
<p>Finalmente se agotarían los recursos y estando en Lucerna decidieron navegar el Rin y viajar hasta el puerto neerlandés de Marsluys, cerca a Gravesend, Kent, y a finales de año se instalarán en la capital inglesa. En aquel entonces Mary se encontraba embarazada​, y por esa época también la esposa de Percy, de la cual no se había separado, estaría también esperando a una criatura. Percy solía coquetear con la hermanastra de Mary, fiel a sus ideales de llevar una relación libre, y sin embargo Mary no jugaba sus cartas y mantuvo su fidelidad hacia el hombre que ciertamente amaba, y apenas flirteó de soslayo con un amigo que la pareja tenía en común, un tipo apellidado Hogg. Era frecuente que Percy viajara fuera de Londres tratando de evadir a los acreedores, lo que sumía a Mary en un estado de depresión que afectaba su embarazo y su salud mental. Sin embargo Mary sabía cómo distraerse en sus tareas intelectuales y en su compromiso como escritora, por lo que su casa sirvió como lugar de encuentro para convocar a intelectuales que solían frecuentarla para celebrar de la tertulia. “Nada contribuye a tranquilizar la mente como un propósito firme, un punto en el que pueda el alma fijar sus ojos intelectuales”, esto decía<strong> la mujer ejemplar que vivía para escribir, y que vivió para escribir. </strong></p>
<p>En 1815 Mary dio a luz a una niña sietemesina que no gozó de muy buena salud y que moriría unos días después. La escritora redactó de inmediato una carta para su amigo Hogg en la cual le relataba del espantoso, lamentable y triste suceso: “Mi querido Hogg: Mi bebé está muerto. Ven a verme tan pronto como puedas, deseo verte. Estaba perfectamente bien cuando me fui a dormir; desperté en la noche para alimentarla y parecía estar ‘durmiendo’ tan profundamente que no quise despertarla. Entonces ya había muerto, pero no me di cuenta de ello hasta la mañana siguiente. Por su apariencia seguramente murió de convulsiones. Ven, eres una criatura tan buena, y Shelley tiene miedo de que el bebé haya sufrido fiebre por la leche. Por el momento ya he dejado de ser madre.”</p>
<p>En 1816 la pareja pasó un verano invernal en Ginebra acompañados de un grupo de amigos intelectuales, entre los que se esperaba a Lord Byron, quien por aquel entonces había comenzado un amorío con Claire, la cual los acompañó en su viaje a Suiza y quien se encontraba embarazada del poeta. A partir de ese entonces Mary adoptó el apellido de Percy y comenzó a hacerse llamar como la conocería el mundo: “Sra. Shelley”.</p>
<p>El verano resultó ser, en palabras de Shelley, “húmedo y poco amable en lo que respecta al clima, ya que la lluvia incesante nos obligó a encerrarnos durante días en la casa.” Cuando el clima se los permitía, el grupo de intelectuales navegaba en el lago, pero principalmente aprovecharían el encierro para compartir ideas y entregarse a la lectura grupal en torno a la chimenea. Discutían respecto a los experimentos del filósofo del siglo XVIII, Erasmus Darwin, quien estuvo obsesionado con la idea de animar la materia sin vida, con la posibilidad de crear un cuerpo y darle un ánima, y así también se interesaban por la lectura de novelas clásicas alemanas sobre apariciones y fantasmas, todo lo cual llevaría a que Shelley tuviera sus primeros destellos y fuera ella quien le diera vida a una nueva idea. Definió este primer destello como un “siniestro terror”. “Vi, con los ojos cerrados pero con una nítida imagen mental, al pálido estudiante de artes impías, de rodillas junto al objeto que había armado. Vi al horrible fantasma de un hombre extendido y que luego, tras la obra de algún motor poderoso, éste cobraba vida, y se ponía de pie con un movimiento tenso y poco natural. Debía ser terrible; dado que sería inmensamente espantoso el efecto de cualquier esfuerzo humano para simular el extraordinario mecanismo del Creador del mundo.”​ Esta fue la idea que pondría en marcha toda vez que Byron propuso a sus amigos que escribiera cada uno un relato de tinte terrorífico, siendo Mary y John William Polidori los únicos que cumplieron con la tarea y le dieron “remate”, según palabras de la escritora. Polidori le daría vida a otro personaje de leyenda, el vampiro, mientras que Shelley concibió al también legendario Frankestein. “Me dediqué a pensar en una historia, una historia que rivalizara con las que nos habían entusiasmado con esta tarea. Una que hablara sobre los miedos misteriosos de nuestra naturaleza y despertara un horror emocionante, una que hiciera que el lector temiera mirar a su alrededor, que helara la sangre y acelerara los latidos del corazón. Si no lograba esto, mi historia de fantasmas sería indigna de su nombre.” Es así como describe la escritora el proceso creativo de su aclamada ficción y, lo que comenzó como un relato corto, acabaría en la aclamada novela de <em>Frankenstein o el moderno Prometeo. </em>Fue tanta la emoción que revelaba la artista, que lo definió como “el momento en que por primera vez salté de la infancia a la vida real.”</p>
<p>Percy no dejará de instarla para que mantenga en firme su deseo de consagrarse como una gran novelista. Todos esperaban mucho de ella: “Mi esposo estaba, al principio, muy ansioso de que yo pudiese mostrar orgullosamente mi origen, y escribir mi propia página en el libro de la fama. Siempre me incitó a obtener reputación en el ámbito literario.” Y así Mary pareció haber estado siempre dispuesta y comprometida a cumplir a tan alta demanda.</p>
<p>De regreso a Inglaterra, Mary busca mantener en secreto el embarazo de Claire, al tiempo que recibe un par de comunicados de su media hermana, Fanny Imlay, quien le relata su descontento con la vida y que por aquel entonces decidirá ponerle un fin a este desengaño bebiendo una botella de láudano y dejando apenas una desesperada nota. Así también sucedió con Harriet, la esposa de Percy, quien se arrojó al lago Serpentine de Hyde Park de Londres, siendo ambos suicidios encubiertos por la pareja y por sus familias. Los padres de Harriet se negaban a conceder la custodia de los hijos a Percy, por lo que se le recomendó formalizar su relación con Mary, quien se encontraba en embarazo, siendo así que ese mismo año de 1816 la pareja legalizaría su estado contrayendo matrimonio.</p>
<p>Un año antes de su publicación, Mary dio a conocer <em>Historia de una excursión en seis semanas, </em>un libro en el que recoge los escritos de viaje que escribió junto a su pareja durante su travesía por Francia y posteriormente en Suiza, y en donde incluyó el poema de Percy, <em>Mont Blanc. </em>A la manera como lo harían otros escritores, como era el caso de la misma madre de Shelley, la pareja combinó sus experiencias personales con su oficio de escribir, y en sus relatos se puede apreciar la relación de una pareja idealista y comprometida con su vocación política e intelectual.</p>
<p>A comienzos de 1817 nació la hija de Lord Byron y Claire Clairmont, a la que le dieron el nombre de Alba, pero quien sería luego reconocida como Allegra Byron. Ese mismo año, dando las últimas puntadas a su obra maestra, Mary daría a luz a su tercer hijo, una niña, pudiendo en parte superar la pérdida de su otra hija, a quien solía presenciar a través de tormentosas visiones que tal vez nunca superaría.</p>
<p>Finalmente para 1818 Mary Shelley dará a conocer, y aunque de manera anónima, la obra de terror que con el paso de los años acabaría por convertirse en uno de los grandes clásicos de la literatura universal. Su libro sería valorado por la crítica, y aunque en un comienzo no gozaría de un gran éxito entre el público. Así también el padre de Shelley valoraría enormemente el trabajo creativo de su hija: “<em>Frankestein </em>es el trabajo más maravilloso que se haya escrito en veinte años. Y, más afortunadamente para ti, has seguido un curso de lectura y cultivado tu mente en una manera tan admirable que te ha convertido en una gran exitosa autora. Si tú no puedes ser independiente, quién puede serlo.” Y es que ella misma se sentía orgullosa y sorprendida de su logro, y es así como lo expresaría años más tarde: “¿Cómo pude yo, entonces una muchacha joven, idear y explayarme en una idea tan horrible?”</p>
<p>Por aquellos días la pareja se vio asediada por la precaria situación económica, y asediado por las deudas el marido tendría que abandonar constantemente la ciudad, y esto sumado a sus deslices con otras mujeres, lo cual no resultaba conveniente para la salud de su esposa, quien tuvo siempre como prioridad el velar por sus hijos, sin desistir en ningún momento a su empresa como escritora.</p>
<p>Shelley se convenció de que su oficio como escritora podría brindarle no sólo el bienestar espiritual y su realización en la vida, sino además un modo de ganar el sustento para velar por sus hijos. Sus ambiciones como escritora las dejó claras en alguno de sus diarios: “Creo que puedo mantenerme a mí misma, y hay algo inspirador en la idea.” Finalmente la solución a sus percances financieros lograrían llegar a su fin cuando muere el abuelo de Percy, heredando este una pequeña fortuna que le permitiría a la familia un desahogo e incluso brindarse algunas comodidades.</p>
<p>La familia deja Londres con intenciones de no regresar, realizando un viaje vacacional en Torquay, antes de mudarse a Venecia. En su nueva travesía los acompaña Claire y Alba, esperanzadas de que la cercanía con Lord Byron sirva de pretexto para que este pueda por fin reconocer a su hija. Shelley describiría a Italia como un remanso del que conserva sus mejores memorias, “un país cuyo recuerdo está pintado como un paraíso.” Sin embargo no se entiende muy bien por qué Mary recordará con tanto agrado esta época en Italia, siendo que en los próximos dos años tendría que padecer nuevamente la pérdida de su hija, y unos meses más tarde también la de su hijo.</p>
<p>La pareja llevaría una vida un tanto nómada, yendo de un lado a otro, y estableciéndose durante cortas temporadas en ciertos lugares, entablando amistades y no desaprovechando ocasión para escribir, siendo significativa su estancia de tres meses en Nápoles, donde apenas si eran visitados por un médico. Las infidelidades de Percy, sumado a la depresión generada por la pérdida de sus hijos, sumirían a la escritora en un estado delicado de salud, del que lograría en parte recuperarse toda vez que en 1819 alumbrara nuevamente a un niño.</p>
<p>En adelante escribir será el único refugio y el sentido de vida de la escritora. Mary escribía además con el propósito de alivianar las deudas de su padre, ya que su marido siguió empeñado en no brindarle la ayuda prometida. En corto tiempo la prolífica novelista redactó la novela autobiográfica <em>Mathilda, </em>a la que le siguió una novela histórica titulada <em>Valperga, </em>y las obras teatrales <em>Prosperine </em>y<em> Midas</em>. En <em>Valperga </em>la aparición de mujeres dentro de un contexto político fue una aparición inédita. Shelley redime la figura femenina permitiéndose a través de sus personajes cuestionar las costumbres y los credos establecidos. Sus mujeres representan la ecuanimidad, la paciencia y la razón, el aspecto sensible, mientras que el hombre figura como una presencia irascible, básico, violento. “No deseo que las mujeres tengan más poder que los hombres, sino que tengan más poder sobre sí mismas.”</p>
<p>En la ciudad que Shelley describió como “un paraíso habitado por demonios”, Nápoles, la pareja tuvo que encarar acusaciones y sobornos de quienes querían achacar a Percy la paternidad de una niña, y cuyo caso jamás se esclarecería, sin saberse si se trataba de una hija extramatrimonial, una niña adoptiva u otra hija que Claire Clairmont pretendía ocultar.</p>
<p>En 1822 la pareja se muda a la apacible Villa Magni, junto a las costas de San Terezo, en la bahía de Lerici, y que tal vez por sus malas experiencias Mary recuerda como un “calabozo”, pues sería allí donde recibiría la noticia de que Allegra había muerto por causa de tifus, y donde sufriría un aborto espontáneo que por poco le ocasiona la muerte. Ante la incontrolable hemorragia, Percy sumergió a su mujer en una bañera con hielo, acto que según los médicos salvaría sin saberlo la vida de su esposa. Y sin embargo sería su vida la que no lograría salvar, y una vez más la fatídica muerte tocaba a las puertas de Mary Shelley, luego de que Percy saliera a navegar y una tormenta acabara hundiendo su navío. “Pero tenemos la obligación de esconder nuestro dolor para no aumentar el de los que nos rodean”, dice alguno de sus personajes.</p>
<p>Diez días después de haber zarpado, la marea arrojó hacia las costas de Viareggio el cuerpo sin vida de Percy Shelley. A partir de su muerte la viuda decide escribir la historia de su marido como una estrategia para la pena y el olvido: “Debo escribir sobre su vida; y así mantenerme ocupada en la única manera en que podré hallar consuelo.” Antes de que sus restos fueran incinerados, Mary pidió le extrajeran su corazón, el cual depositó en una reliquia y mantuvo envuelto en una página con un poema hasta el día de su muerte, un cuarto de siglo después.</p>
<p>Durante un año más permaneció en Italia, esta vez en Génova, en la casa de un amigo, donde aprovecharía para reunirse ocasionalmente con Lord Byron y ayudarle con la transcripción de sus poemas. Sin embargo la situación económica era apremiante, por lo que decide regresar a Inglaterra e instalarse con su hijo en la casa de su padre.</p>
<p>Durante la década de los años veinte Mary se ganó la vida redactando relatos breves para libros de regalo o anuarios. Su preocupación sería siempre la de velar por su hijo y por su padre. Una de las antologías más exitosas, <em>The keepsake </em>(El recuerdo), reúne dieciséis de los treinta y un relatos que escribió, en un volumen que tenía una envoltura de seda, y cuyas páginas de bordes dorados tenían como destinatarias a las mujeres de clase media.</p>
<p>Pese a sus tantos relatos escritos, Mary se concebía en principio como una novelista, y fue así como se lo manifestaba a un amigo por medio de correspondencia: “Escribo malos artículos que me ayudan a sentirme mal: pronto voy a escribir una novela buena y espero que su calidad limpie la mala prensa de las revistas.”</p>
<p>Después de mucho insistir, Mary consigue que su suegro le dé una pensión para su hijo, pese a lo cual no se verán nunca y tendrán que comunicarse siempre por medio de abogados. Sin embargo le impuso la condición de que no publicara ninguna biografía respecto a su hijo Percy, lo que no incluía propiamente su obra literaria. Fue por esto que durante años Mary se dedicó a editar los poemas de su marido, sobrellevando los gastos de su hijo y ayudando a su padre para cumplir a sus acreedores. Y pese a que las circunstancias económicas solían serle adversas, la escritora insistía en que “es justicia, no caridad, lo que está deseando el mundo.”</p>
<p>En 1824 Mary publica una selección de la poesía de Percy bajo el título, <em>Poemas póstumos,</em> en un intento por presentar a un artista más que a un político, ya que para ella “Percy identifica el espíritu de la poesía en sí misma”, y así mismo se reconocía como su “musa.” Quiso dar a conocer el trabajo de su marido de la forma “más popular posible”, y ya que le tenían vedado escribir acerca del autor, aprovechó muchos de los poemas para agregar algunos comentarios que contextualizan en parte sobre la vida del poeta.</p>
<p>Para 1826 Mary Shelley publica la novela de terror que muchos años después será llevada al cine y luego reencauchada, adaptación de <em>El último hombre</em> (en donde también aparecerá la ficción de una máquina voladora), y que protagonizaría Will Smith con el título de <em>Soy leyenda.</em> Un año más tarde publica su segunda novela histórica, <em>Perkin Warbeck</em>, y en la cual pretende valorar una vez más la presencia poderosa de la mujer como un agente determinante en la trama.</p>
<p>En 1828 contrae viruela mientras visitaba París, y pese a que pudo superar la enfermedad, su aspecto físico y su salud se verían severamente deteriorados. En 1830 vendió por 60 libras los derechos de autor de su <em>Frankestein, </em>y un año después vendría la segunda edición de su obra más grande.</p>
<p>De carácter gótico, considerada como la primera novela de ciencia ficción, <em>Frankestein </em>abre el camino para un género literario que a partir del momento cobrará un tremendo impulso. Shelley no expone argumentos propiamente científicos, y también sugiere que no esconde un sentido “filosófico”, que la novela surge como una simple “distracción” que acabó en un relato de terror con un tinte existencial.</p>
<p>Muchos críticos han querido ver en los relatos de Shelley y en sus personajes un reflejo de su propia vida y una transcripción de sus historias propias. El personaje fabricado por miembros humanos y que cobrará vida, es una criatura que carece de nombre, sugiriendo la orfandad que también padeció su creadora. Son múltiples las asociaciones que podríamos ingeniar, y especular una cantidad de interpretaciones respecto al carácter y la filosofía de sus personajes. Godwin defendió los personajes de su hija, argumentando que se trata de “estereotipos, no retratos.” Por su parte la autora señala que no daba crédito a que los artistas “se copiasen meramente de sus propios corazones.” Shelley dijo de su personaje monstruoso que “reconocía la división de la propiedad, las inmensas riquezas y la pobreza mísera.” Un ser sin embargo temible por no tener nada que perder: “Ten cuidado, porque no tengo miedo y eso me hace poderoso.”</p>
<p>Se trata así de un relato de terror que entremezcla el debate moral y político, encarnado en la figura protagónica del estudiante de medicina Victor Frankestein. “Yo era bueno y cariñoso; el sufrimiento me ha envilecido. Concededme la felicidad, y volveré a ser virtuoso”, dice el confundido creador del esperpento. “Una nueva especie que me bendecirá como su origen y creador”, augura Victor. Algún crítico percibe en Frankestein una especie de Satanás salido de <em>El paraíso perdido </em>de John Milton, así como del mito griego del Prometeo encadenado, un hombre que se ha revelado a los dioses para encarar su propio destino de dios creador. “Yo, como el archidemonio, llevaba un infierno en mis entrañas; y, no encontrando a nadie que me comprendiera, quería arrancar los árboles, sembrar el caos y la destrucción a mi alrededor, y sentarme después a disfrutar de los destrozos”, dirá alguno de sus personajes. Visto así, la novela se opone al sentido progresista de un individualismo egocéntrico, cuestionando el pensamiento antropocentrista que entiende al ser humano como el centro del universo, y desafiándolo a encontrar su lugar en la naturaleza para que por fin asuma el control de su propia historia.</p>
<p>En 1835 escribe <em>Lodore, </em>una novela basada en ideologías políticas, y que cuestiona el papel de la mujer en la sociedad, en medio de una cultura patriarcal y divisoria, y en donde a la mujer, sin acceso a la educación, no le queda más que ocupar el sumiso y obediente rol de un ser dependiente del hombre. La historia de la novela plantea un sistema educativo en igualdad de condiciones sin distinción de género, apoyando la idea de que esto significaría una mejora respecto a la justicia social, además del aporte intelectual y espiritual que la mujer tiene para ofrecer en el contexto histórico.</p>
<p>En 1837 publicó <em>Falkner, </em>novela singular dado que es la única en la que finalmente su heroína conquista su objetivo, sobreponiendo su coraje por encima de la agresión masculina, y cuestionando a los hombres por su falta de “compasión, comprensión y generosidad.” Por esos mismos días William Godwin morirá siendo ya un octogenario, y a partir de su muerte -y tal cual lo había pedido en su testamento- la incansable Mary, en su tarea editorial, empezó a reunir las cartas de su padre y todo tipo de documentos, para presentar una obra que diera razón de otros aspectos desconocidos del renombrado filósofo y político; pero unos años después renunciaría a este proyecto que nunca llegaría a concretarse. Sin embargo sí concretaría su tarea de reunir la biografía de algunos personajes notables de Italia, España, Portugal y Francia, contribuyendo con cinco tomos de lo que bautizó como <em>Dionysius Lardner: vidas de los científicos y escritores más eminentes</em><em>, </em>y que serían integrados a la exitosa obra de difusión enciclopédica para la clase media, <em>Cabinet Cyclopaedia</em>.</p>
<p>Mary no descansaría en su labor de dar a conocer a su admirado esposo, siendo así que para 1838 publica una nueva selección de sus poemas, cartas y ensayos en un libro titulado <em>Obras poéticas</em><em>, </em>y manteniendo en firme la promesa que hizo a su suegro de no publicar sobre la vida del autor, Mary se valdría nuevamente de la inclusión de disimuladas notas biográficas que juntaba a los poemas, dando cuenta de su personalidad y de algunas de sus experiencias. Para ese entonces la editora de Percy Shelley había cumplido su cometido y el nombre de su marido había cobrado importancia y admiración entre el público y la crítica, y más impulso cobraría luego de que durante años estuviera publicando varios de sus mejores poemas en el anuario <em>El recuerdo</em>.</p>
<p>En 1844 publica un trabajo que viene elaborando desde hace unos cuatro años, <em>Caminatas en Alemania e Italia</em>, un libro que recoge sus experiencias de viaje al lado de su hijo, y que saldría a la luz por la misma época en la que muere su suegro, ya casi nonagenario, “abandonando el mundo como una flor marchita”, en palabras de la misma Mary, y dejando para su nieto una pequeña fortuna con la cual finalmente la escritora y su hijo lograrían una cierta comodidad financiera.</p>
<p>A lo largo de su vida mantuvo romances e idilios breves con actores, políticos y escritores, y tuvo que enfrentar cartas de amenaza, sobornos en los que le reclamaban la paternidad de su exesposo por ciertos hijos ilegítimos, o demandas por la autoría en entredicho de algunos poemas publicados, pero a todo esto le haría frente la combativa escritora, perdiendo sin embargo su lucha en el terreno de la salud.</p>
<p>Sus últimos años tendría que lidiar con las dolencias y padecimientos que la llevaron a una parálisis de distintas extremidades, impidiéndole escribir e inclusive leer. Finalmente en 1851, a sus 53 años de edad, en Chester Square, la madre del monstruo sensible de la novela de <em>Frankestein </em>se despedía de este mundo debido a un tumor cerebral. “Amo la vida, pese a que no es más que un cúmulo de angustias, y la defenderé.”</p>
<p>Después de su muerte su hijo encontró entre los objetos de valor de su madre aquel corazón de Percy envuelto en un poema, además de un cuaderno escrito por ambos amantes y varios mechones de pelo de sus hijos difuntos. También estaba entre sus pertenencias una copia del poema escrito por Percy y que fuera titulado <em>Adonäis. </em>La mayor parte de la producción literaria que escribió en su juventud se ha perdido, y se habla de una obra que hubiera sido su primer poema y que se conoce como <em>Mounseer Nongtongpaw</em><em>, </em>y que contendría algunos versos cómicos que la prometedora escritora de 10 años redactó para el agrado de su padre.</p>
<p>Varias de sus obras ubican a la mujer como el centro de la trama y la solución al conflicto y el bastión de la familia, y así también se permite explorar sin tabúes el reprimido deseo sexual femenino, convirtiéndose sin que se lo hubiera propuesto en una pionera de la literatura feminista. Hacia 1970, con el auge de la revelación feminista, el mundo literario prestó mayor interés en la obra de Mary Shelley, y especialmente por la obra que le dio un lugar notable entre los grandes clásicos de la literatura universal, <em>Frankestein. </em>Hasta entonces solamente había sido apreciada como editora de las obras de su marido, aparte de ser la hija de aquellas figuras notables, pero una vez se redescubre su novela, el nombre de Mary Shelley cobrará un distintivo único.</p>
<p>Los últimos años sus otros relatos y novelas han ido siendo también desempolvadas y han ido despertando el interés de un público cada vez mayor. Pasados más de doscientos años de su primera publicación, el monstruo que se convirtió en un mito ha sido traducido a decenas de distintos idiomas. De su afamada historia se han hecho más de ciento cincuenta versiones distintas y su personaje ha sido producto de un sinfín de adaptaciones.</p>
<p>Escritora, dramaturga, ensayista, biógrafa, de esta prolífica autora y figura primordial del romanticismo se han hecho documentales, pinturas, obras teatrales, cómics y más recientemente su historia fue llevada al cine en la película <em>Mary Shelley. </em>En 1989 salió a luz la más esmerada biografía de Shelley, escrita por Emily Sunstein y titulada <em>Mary Shelley: romance y realidad.</em></p>
<p>La historia que escribió no sólo ha inspirado a otros escritores que le sucedieron como Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne y Herman Melville, sino que su propia historia ha servido para inspirar a otras mujeres que, como ella, reclaman independencia y se han forjado una carrera como destacadas escritoras. Su esfuerzo y dedicación a la disciplina que amaba, su esmero por engrandecer sus conocimientos y el empeño que sostuvo para mantener su propósito de convertirse en una gran escritora han tenido su recompensa.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Fri, 30 Jun 2023 08:51:17 +0000</pubDate>
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        <title>Recuento de los ríos más representativos</title>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Por su belleza, por su importancia política, por lo afamados que se hicieron a través del arte, por servir de fronteras y atravesar países, he aquí un recuento de las principales fuentes hidrográficas de nuestro planeta expresado en ríos.</p>
<p>Paseándose por toda Rusia, antes desembocar en el Mar Caspio, el <strong>Volga</strong> y el <strong>Ural</strong> son protagónicos en Europa. Encontramos también el <strong>Danubio</strong> alemán atravesando por varios países; en la península ibérica, Portugal y España comparten el <strong>Tajo</strong> y el <strong>Duero</strong>; el <strong>Ebro</strong> y el <strong>Guadalquivir</strong> recorren únicamente por España; el <strong>Loira </strong>y el <strong>Sena</strong> discurren por con exclusividad por territorio francés, y el <strong>Ródano</strong> que lo comparten con Suiza; el fluido <strong>Rin</strong> que sirvió de frontera al Imperio Romano; el <strong>Támesis</strong> que nace al sur de Inglaterra; en Italia el <strong>Tíber</strong> y el <strong>Po</strong>, y el polaco río<strong> Vístula</strong> que desemboca en el Mar Báltico.</p>
<p>En Asía China cuenta con el <strong>Yangtsé </strong>como uno de los más grandes del mundo, también viajan por allí el<strong> Mekong, </strong>el <strong>Brahmaputra </strong>y el <strong>Amarillo</strong>; el <strong>Tigris</strong> y el <strong>Éufrates</strong> reconocidos por formar la región mesopotámica; el divino <strong>Ganges</strong> y el <strong>Indo</strong> que comparten India y Pakistán.</p>
<p>En la selva de América el soberbio <strong>Amazonas</strong>; en la cuenca de la plata el inmenso <strong>Paraná</strong>; el <strong>Magdalena</strong> que atraviesa todo Colombia; en territorio estadounidense el aclamado <strong>Mississippi</strong> y el inmenso<strong> Misuri, </strong>y compartido entre México y EE.UU. el <strong>Colorado </strong>y el<strong> Grande, </strong>también conocido como el <strong>Bravo</strong> y que sirve como frontera.</p>
<p>En África el río <strong>Nilo</strong> le ha dado vida a la cultura egipcia, y por su inmensidad se destacan también al occidente el río <strong>Níger</strong> y hacia el centro el gigantesco río <strong>Congo</strong>.</p>
<p>Con destino a la desembocadura del océano Índico, Oceanía destaca el río <strong>Murray</strong> y su principal afluente, el inconmensurable <strong>Darling</strong>.</p>
<p>Fuente: saberespractico.com / hola.com</p>
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        <author>Bastián Baena</author>
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        <pubDate>Tue, 31 Jan 2017 05:42:20 +0000</pubDate>
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