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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de pornografía | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Cuerpo, belleza, deseo e inteligencia artificial en la obra de Felipe Lozano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/cuerpo-belleza-deseo-e-inteligencia-artificial-la-obra-felipe-lozano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si hay un arte del que me parece difícil escribir es del contemporáneo conceptual y el que recurre a las nuevas tecnologías. Hace varios meses vi por primera vez en Espacio El Dorado la obra de Felipe Lozano, quien, según me explicaron en ese entonces, recurre a la inteligencia artificial para producir imágenes de cuerpos [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Si hay un arte del que me parece difícil escribir es del contemporáneo conceptual y el que recurre a las nuevas tecnologías. Hace varios meses vi por primera vez en Espacio El Dorado la obra de <strong>Felipe Lozano</strong>, quien, según me explicaron en ese entonces, recurre a la <strong>inteligencia artificial</strong> para producir imágenes de <strong>cuerpos humanos</strong> desnudos.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-97823 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte1-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte1-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte1-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte1-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte1-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte1-1200x1200.png 1200w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Como este tipo de temas es difícil tratarlos en redes sociales, preferí no tocarlo mucho en <strong>@LiarteconArte</strong>, pero cuando leí que Felipe Lozano expone en el marco de <strong>Bogoshorts</strong>, el Festival de Cortos de Bogotá también conocido como Bogotá Short Film Festival, decidí explorar su obra.</p>
<p>Bogoshorts es un festival cinematográfico que se realiza cada diciembre en Bogotá que tiene como objetivo proyectar cortometrajes, un género difícil de ver en pantalla grande. La edición de 2023 rindió <strong>honor al cuerpo</strong> porque, según los organizadores, “<em>los cuerpos nos reconocen, nos diferencian, nos identifican, nos permiten correr y saltar, reír y llorar, tocar y sentir; pero, sobre todo, nos cuentan historias</em>”, y con ese contexto Felipe Lozano exhibe “<strong>F.L.E.S.H.</strong>” (Figuras Luminosas en Situaciones Hedonistas).</p>
<p>En esta muestra que se puede ver gratuitamente hasta el 28 de enero de 2024 en la Sala E de la Cinemateca de Bogotá (entre las 2:00 p.m. y 5:00 p.m.) el artista reflexiona sobre los <strong>cuerpos deseados y deseables</strong>, y por los estándares de belleza en la era del <strong>capitalismo farmacopornográfico</strong>.</p>
<p>No quería dejar de escribir sobre “<strong>F.L.E.S.H.</strong>”, así que entrevisté a <strong>Felipe Lozano</strong> para conocer su proceso artístico.</p>
<p><img decoding="async" class="size-medium wp-image-97824 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte2-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte2-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte2-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte2-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte2-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte2-1200x1200.png 1200w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p><strong>¿De dónde surgen sus proyectos artísticos?</strong></p>
<p>Más que proyectos, son procesos que van emergiendo sin la intención de hacer el producto final y gracias a la experimentación van saliendo varias cosas.</p>
<p>Todo parte de la influencia que ha tenido la pornografía y la democratización de estas producciones audiovisuales con el internet. Me interesar entender la sexualidad y el placer, sobre todo porque mi generación y nuestras generaciones nació y creció con el internet, así que considero que tuvimos un primer acercamiento a la educación sexual con la pornografía. La pornografía nos enseñó cómo se debía practicar la sexualidad.</p>
<p>Exploré sobre la pornografía y sobre esta esta gran producción audiovisual y con la inteligencia artificial quise hacer porno en el que no haya humanos, quise crear nuevas formas de entender la sexualidad y el placer más allá de lo que se nos muestra sobre las culturas estandarizadas.</p>
<p><strong>¿Qué encontró en esa búsqueda y propuesta?</strong></p>
<p>Yo pensé que me iba a encontrar como con el futuro de la pornografía que no explotara cuerpos humanos, que se saliera de los estándares de los cuerpos esculturales, generalmente blancos; pero lo que sucedió es que se generaron unos cuerpos no hegemónicos, pero le daban la posibilidad al espectador de interpretar nuevas formas de entender el cuerpo porque se acerca más al cuerpo mutante o el cuerpo monstruoso.</p>
<p><strong>¿Cómo fue eso?</strong></p>
<p>Yo creé un gran banco de imágenes con varias categorías y le di al algoritmo con inteligencia artificial la orden de crear nuevas imágenes. Lo que sucedió fue que me generó unos errores cromáticos en los que uno podía reconocer ciertos patrones, pero la mayoría eran imágenes abstractas y bizarras, me llamó la atención porque se parecía a las obras de Francis Bacon como entre lo erótico y lo monstruoso, entre el placer y el dolor.</p>
<p>De este proceso me parece interesante es que estaba educando a la inteligencia artificial en la educación sexual basada en la pornografía.</p>
<p><strong>Y esa fue la exposición en Espacio El Dorado…</strong></p>
<p>Allí presenté “Delirio carnal”, el resultado de esa colaboración con la inteligencia artificial. Había pinturas bidimensionales y un video continuo en el cual el espectador tenía la posibilidad de sumergirse en esta ‘gangbang’ u orgía de bits (en relación con la categoría del porno y por el nombre del algoritmo que usa el artista). Era una explosión de imágenes en las cuales el espectador no reconoce nada literalmente, pero sí le resultan familiares.</p>
<p><img decoding="async" class="size-medium wp-image-97825 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte3-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte3-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte3-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte3-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte3-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte3-1200x1200.png 1200w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p><strong>¿Cómo llega a “F.L.E.S.H”?</strong></p>
<p>“F.L.E.S.H” sigue por la obsesión por consumir cuerpos, algo que surge de la pornografía, algo que no solo cambió la manera de ver y entender la sexualidad, sino también los estándares de belleza muy específicos sobre cómo se debe esculpir el cuerpo.</p>
<p>Me obsesioné en la influencia que ha tenido la pornografía en la manera de construir nuestro cuerpo, pero más que una crítica (entendiendo que estos estándares han trascendido a otros medios como las redes sociales). No es una crítica, sino un reflejo porque yo mismo me considero una víctima de este capitalismo en el que el cuerpo se vuelve un objeto de consumo.</p>
<p>Hay varias piezas que hablan sobre la idea antropofágica del consumo de cuerpo y la metáfora del consumo del cuerpo en la virtualidad, le dan al espectador la posibilidad de pensar el cuerpo con una masa de carne.</p>
<p><strong>¿Qué nos puede contar de las obras?</strong></p>
<p>Mi objetivo es sacar esas imágenes de los cuerpos construidos con inteligencia artificial y trasladarlas al mundo material, y por eso hay una trotadora que sirve para esculpir el cuerpo y que también despersonaliza el cuerpo porque no importa la persona o la identidad, sino el cuerpo bello.</p>
<p>Casi siempre hago pintura y obras bidimensionales, pero esta vez exploré con piezas tridimensionales como la escultura blanda gigante que es una alegoría a esta idea de la masa de carne. En el piso estaban ubicadas unas pantallas que muestran el supuesto interior del cuerpo humano con imágenes creadas con inteligencia artificial. Esta pieza habla sobre la obsesión de ingresar al cuerpo del otro a través de una cámara (como en la pornografía).</p>
<p>Hay otra en la que gira una masa de carne hecha de látex, en la que baja continuamente como alegoría del<em> scroll</em> que se realiza en internet y hay un globo flotando sobre aire.</p>
<p>Al final de la exposición hay dos obras que son unas pantallas que bien podrían ser las ventanas virtuales que se sobreponen unas sobre otras. En una pantalla se puede ver la imagen de portada de la exhibición y la otra es una masa de carne que está construyendo obsesivamente en una trotadora en el gimnasio… me encanta porque uno está ahí durante muchas horas luchando por tener un buen cuerpo, pero finalmente uno está quieto en un mismo punto.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-97826 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte4-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte4-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte4-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte4-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte4-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte4-1200x1200.png 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p><strong>¿Cómo te fue con la creación de las esculturas?</strong></p>
<p>“F.L.E.S.H.” es un proyecto más mucho más experimental, mucho más conceptual que fue pensado en el marco de la Cinemateca de Bogotá. Este proyecto es el resultado de una residencia que gané con Idartes, era más pequeño, pero cuando se vinculó a Bogoshorts se extendió… Al director Jaime Manrique le comentaron sobre mi propuesta con el cuerpo y el video expandido, que era en principio lo que iba a hacer en la residencia, pero mutó.</p>
<p>“<strong>F.L.E.S.H</strong>” hace preguntas actuales que no están resueltas, como la inteligencia artificial, que más que un medio o una técnica es un punto de inflexión, una entidad con la que colabora para producir su trabajo; y para mí el arte tiene más valor y cobra sentido cuando el espectador le da sentido, cuando su pensamiento dialoga con la obra.</p>
<p><strong>¿Cómo ve la relación de su obra, de “F.L.E.S.H” con Bogoshorts?</strong></p>
<p>Cuando me pregunté cuál es el vínculo de mi obra con la Cinemateca y con Bogoshorts me di cuenta de que es el video porque mi proyecto que parte del video expandido y la pornografía. Hay que recordar que la pornografía fue una industria audiovisual del sexo que surge en el cine, que fue durante mucho tiempo una producción de culto a la que no muchas personas que podían acceder, pero con la democratización del internet se fue volviendo banal.</p>
<p>Creo que la exposición genera el deseo de entender lo que sucede en la sala, el deseo, el dolor, el placer, la atracción y la repulsión.</p>
<ul>
<li><em>Crédito fotos: Juanita González y Camo</em>.</li>
</ul>
<p><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/">@LiarteconArte</a></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-97827 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte5-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte5-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte5-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte5-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte5-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Flesh_Felipe_Lozano_Liarte5-1200x1200.png 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
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        <pubDate>Wed, 10 Jan 2024 23:38:24 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Porno, mojigatería y 70 años de Playboy</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/porno-mojigateria-70-anos-playboy/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Sólo existen dos cosas importantes en la vida, la primera es el sexo y la segunda no me acuerdo”: Woody Allen.  Ese día iba tarde para el colegio porque me entretuve derrochando lo del recreo en maquinitas. Encontré en la calle una revista y la puse en mi maleta, sin saber que era un ejemplar [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><b>“Sólo existen dos cosas importantes en la vida, la primera es el sexo y la segunda no me acuerdo”: Woody Allen. </b></p></blockquote>
<p>Ese día iba tarde para el colegio porque me entretuve derrochando lo del recreo en maquinitas. Encontré en la calle una revista y la puse en mi maleta, sin saber que era un ejemplar de <em>Playboy</em>. Lo juré aquella vez y lo juro hoy. Era la época en que leía cualquier cosa que cayera en mis manos. Cuando una compañera tomó sin permiso la dichosa revista, -enrollada en uno de los bolsillos, a la vista de todos- nadie creyó mi versión de los hechos. Deshecho quedé y así, humillado y abochornado, perdí la inocencia a los 14 años, aunque es de esas pérdidas que nadie  lamenta.</p>
<p>Me acordé del asunto a raíz del documental sobre el creador de la icónica publicación: <strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=LZ96tXaov-k">Playboy Americano</a>: la historia de Hugh Hefner</strong> (Amazon Prime).</p>
<p>Acepten que la primera vez de muchos fue con la revista del conejito aquel, símbolo del apetito libidinoso, y de las conejitas de piernas contorneadas. Hefner dejó de ser un oficinista del montón el día que le negaron un aumento de sueldo: ganaba 60 dólares y pedía cinco más como redactor publicitario de la revista <em>Esquire</em>. Anticipándose a   la llamada revolución sexual,  hace 70 años (1953) creó  en la cocina de su casa la pionera de las revistas de entretenimiento para adultos, con Marilyn Monroe en la  primera portada: llegó a vender 7,2 millones de copias por cada número. Hefner se defendió en los tribunales contra los puritanos para demostrar que lo suyo era arte, no porno, y levantó un emporio –casinos, productora de cine, jet…- rodeado de chicas voluptuosas. Volvió oro lo que tocó… y vaya sí tocó. Su máxima bien pudo ser la misma del dramaturgo Henry Miller: <em>“El sexo es una de las nueve razones para la reencarnación… las otras ocho no son importantes”.</em></p>
<p>Sobre su vida libertina se ocupa otro documental, <em>Secrets of Playboy</em>, cuyo contenido lo resume este titular de prensa:  &#8220;Sedantes para aguantar tantas <a href="https://elpais.com/icon/2022-01-29/sedantes-para-aguantar-tantas-orgias-y-sexo-animal-en-la-mansion-playboy-un-documental-relata-los-abusos-de-hugh-hefner.html">orgías y sexo animal</a> en la mansión Playboy&#8221;.</p>
<p>Hablando de bacanales, el historiador inglés Burgo Partridge (1935-1963) escribió una curiosa anécdota en<em> Historias de las orgías</em>, refiriéndose a la época victoriana, cuando al sexo se le consideraba una inmundicia “que debía existir en la sombra”.</p>
<blockquote>
<ul>
<li>Página 190:<em> “Los caballeros victorianos, como todo el mundo sabe, se volvían locos de deseo con el descubrimiento accidental o, tal vez, intencionado de un tobillo femenino (como el resto permanecía bien tapado, los pobres hombres tenían que conformarse con esto). Ciertas damas victorianas, sin embargo, en un acto de proyección de sus propios deseos reprimidos en sus amistades masculinas, decidieron que, en aras de la reputación, la protección de la castidad de sus hijas y la moralidad de los propios caballeros, convenía tapar las patas de los pianos, los sofás y los sillones con telas semejantes a las de los vestidos de sus propietarias. De ese modo, no habría peligro de que una visita masculina sufriera un repentino acceso de lujuria ante la visión, inevitablemente acompañada de una sencilla asociación de ideas, de una pata desnuda”. </em></li>
</ul>
</blockquote>
<p>Felipe Ossa, <strong><a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/la-suma-de-las-voces/felipe-ossa-y-el-origen-del-decano-de-los-libreros-colombianos/">decano de los libreros </a></strong>colombianos, (¡lleva 60 años en el oficio!) me cuenta que la Librería Nacional llegó a vender cinco mil ejemplares de cada número de <em>Playboy</em> y que era cliente habitual un sacerdote que merodeaba por el lugar acompañado por algún muchachito.</p>
<p>Como lo señala el librero, hubo un tiempo en que el consumo de pornografía estuvo penalizado en Colombia: la policía decomisaba este tipo de revistas y la distribución se hacía de forma clandestina. También nos recuerda lo popular que llegó a ser la literatura erótica, gracias a autores como Vladimir Nabokov (<em>Lolita</em>); D. H. Lawrence (<em>El amante de madame Chatterley</em>); Henry Miller (<em>Trópico de cáncer</em>) o, para el caso colombiano, José María <strong><a href="https://www.banrepcultural.org/biblioteca-virtual/credencial-historia/numero-125/cien-anos-de-ibis-novela-erotica-y-misogina-de-jose-maria-vargas-vila">Vargas Vila</a>, </strong>autor de Ibis, una novela erótica publicada hace más de un siglo y que originó la excomunión del escritor bogotano.</p>
<p>Me recomienda dos libros, <em>“La mujer de tu prójimo&#8221;</em> (Debate) y <em>&#8220;El motel del voyeur&#8221;</em> (Alfaguara), ambas historias del gran periodista Gay Talese. La una es un amplio reportaje con los protagonistas de la revolución sexual del siglo XX y la segunda trata acerca de un hombre, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=kTAYqsT05Dc&amp;t=34s"><strong>Gerald Foos</strong></a>, que se compró un hotel con el único fin de espiar y grabar a los clientes teniendo sexo; sobre esta hay un documental en Netflix.</p>
<p>Escuchen aquí los fascinantes apuntes de Felipe Ossa.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Felipe Ossa habla sobre el mercado de la pornografía by Alex" width="500" height="400" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?visual=true&#038;url=https%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Ftracks%2F1554255490&#038;show_artwork=true&#038;maxheight=750&#038;maxwidth=500"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Casi es seguro que mi hijo Esteban –hoy de 16 años- no encontrará una <em>Playboy</em> tirada por ahí, en cualquier andén, porque la pornografía ya no es como antes. La industria del sexo evolucionó con la tecnología, por lo cual se me ocurre que el hombre nace bueno pero internet lo corrompe. También murió <em>El Espacio</em> –rey de la prensa sensacionalista- que traía apuñalados en portada y modelos en <em>topless</em> en  la penúltima página, la de los chismes de Juan Sin Miedo, creación del periodista Yamit Amat. Eso sí, existe un sobreviviente del cine triple equis en Bogotá: el teatro Esmeralda Pussycat (Calle 24 con 7ª). Nunca he ido, me contaron.</p>
<p>Lo de ahora son los sitios prepago, tipo  OnlyFans,  donde cobran por ver y no tocar. Y si tiene con qué presumir, ¡a empelotarse y facturar!  La misma semana en que esa <strong><a href="https://noticias.caracoltv.com/mundo/onlyfans-cancela-cuentas-de-modelos-rusas-tras-el-conflicto-en-ucrania">plataforma vetó a  modelos </a></strong>rusas en represalia por la invasión de su país a Ucrania –como si las fulanas tuvieran la culpa de que al otro se le alborotaron las hormonas de la guerra- Aura Cristina Geithner se confesaba sin recato: <em>“Me pego unas calentadas con OnlyFans”</em>. Desde el quinto piso (56 años), la actriz se dedica a vender contenido erótico.</p>
<p>Cómo no hablar de pornografía si el tema lo sirve la prensa a diario con el desayuno:  “<a href="https://www.nytimes.com/es/2023/03/30/espanol/trump-acusado.html#:~:text=El%20caso%2C%20cuyos%20detalles%20se,a%20cambio%20de%20su%20silencio.&amp;text=Donald%20Trump%20fue%20imputado%20en,personas%20con%20conocimiento%20del%20asunto.">Trump imputado</a> por pago a actriz porno”, dice The New York Times.  “Directora de colegio fue acusada por pornografía tras mostrar al <em>David</em>”, titula <strong><a href="https://www.elespectador.com/mundo/america/directora-de-colegio-fue-acusada-por-pornografia-tras-mostrar-al-david-de-miguel-angel/">El Espectador</a>.</strong>  “Más del 90% de los vídeos falsos hiperrealistas, que se duplican cada seis meses, es pornografía no consentida que se utiliza como arma de violencia machista”, advierte el diario global <a href="https://elpais.com/tecnologia/2023-03-19/deepfakes-la-amenaza-con-millones-de-visualizaciones-que-se-ceba-con-las-mujeres-y-desafia-la-seguridad-y-la-democracia.html">El País. </a><em>“Las entrañas de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/entranas-pornhub-salen-luz-documental-netflix_1_10064242.html">Pornhub</a> salen a la luz en un documental de Netflix”,</em> reseña El Diario de España en alusión a una producción que desde el título ya es bastante gráfica: <em>&#8216;Hasta el fondo: la historia de Pornhub&#8217;.</em></p>
<p>Es un negocio “opaco y poderoso”, como lo denomina la española Mabel Lozano, co-autora del libro  <strong><a href="https://open.spotify.com/episode/78AMT8Htpfl5pAuRloWFrd?si=Yh9WpuVJSXGf76xPiCyAtQ&amp;utm_source=whatsapp&amp;nd=1">«PornoXplotación»</a>,</strong> que incluye testimonios de las víctimas: mujeres y niñas engañadas con ofertas económicas para trabajar como modelos webcam, actrices y actores que terminan devastados por una  industria en constante búsqueda de «carne fresca» para satisfacer un mercado voraz.  Hagan cuentas: Cada segundo tres millones de personas buscan porno por Internet y cada 39 minutos se crea un video porno en Estados Unidos.  En Japón, dicha industria representa entre el 1 y 3% del PIB, pero curiosamente a los artistas del manga erótico les está prohibido mostrar los genitales de sus personajes. Los datos están en el episodio diez de <strong><em>“La cultura del sexo”</em> </strong>(Amazon Prime).</p>
<p>¿Cuándo empezó la pornografía y cuándo la adicción? La BBC reporta que “en las ruinas de la ciudad romana de Pompeya, sepultada tras la erupción del Vesubio, se encontraron cientos de<strong> </strong>frescos y <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-50837044">esculturas sexualmente explícitas”</a>. <strong> </strong></p>
<p>No hay consenso sobre los daños colaterales.  Unos expertos afirman que la adicción sí afecta la salud mental (depresión, ansiedad o disfunción eréctil) y otros que no. Yo digo que lo más seguro es que quién sabe.</p>
<p>Radio Ambulante divulgó la historia sobre lo mal que terminó el chileno <a href="https://open.spotify.com/episode/0j7Qyx5M3cXD6y5WCr3oia?si=91NOL0-fQXq7MsaCLeR7eQ&amp;utm_source=whatsapp">Deniss Maxwell</a> luego de trabajar como editor de esta clase de películas en Estados Unidos. El escritor Juan José Millás zanjó la cuestión con una frase inteligente: “Yo creo que el porno saludable es aquel que no ves pero que practicas con la pareja, con respeto”.  Hasta sí.</p>
<p>Y es que los escritores no han sido ajenos al tema. Mario Vargas Llosa reconoció  que prefiere la pornografía a la ciencia ficción, de la misma manera que prefiere la literatura rosa a los cuentos de terror. Lo declara en “<em>La orgía perpetua”</em>, su ensayo sobre Madame Bovary, la novela de Gustave Flaubert. <em>“…ella y yo compartimos estrechamente: nuestro incurable materialismo, nuestra predilección por los placeres del cuerpo sobre los del alma, nuestro respeto por los sentidos y el instinto, nuestra preferencia por esta vida terrenal a cualquier otra”,</em> confiesa el peruano&#8230; y sus ya famosos líos de faldas lo corroboran.</p>
<p>En otro libro, <em>La verdad de las mentiras</em>, dice categórico: “S<em>in la literatura, no existiría el erotismo. El amor y el placer serían más pobres, carecerían de delicadeza y exquisitez, de la intensidad que alcanzan educados y azuzados por la sensibilidad y las fantasías literarias. No es exagerado decir que una pareja que ha leído a Garcilaso, a Patrarca, a Góngora y a Baudelaire ama y goza mejor que otras de analfabetos semidiotizados por los programas de la televisión. En un mundo aliterario, el amor y el goce serían indiferenciables de los que sacian a los animales, no irían más allá de la cruda satisfacción de los instintos elementales: copular y tragar”.</em></p>
<p>Sin embargo, no han sido los únicos.</p>
<p><em>&#8220;En un juicio que le impidió seguir enseñando, en Nueva York en 1940, los escritos de Bertrand Rusell eran descritos como lascivos, libidinosos, venéreos, erotomaniacos, afrodisíacos, irreverentes, intolerantes, mentirosos y privados de fibra moral&#8221;. La cita es de David Markson </em>en<em> La soledad del lector. </em></p>
<p>En <em>El arte de amar</em>, el poeta romano Ovidio relata sin tapujos: “<em>Prefiero una amante que haya sobrepasado la edad de 35 años y encuentre ya cabellos canos en su melena: que los apresurados beban el vino nuevo; a mí me gusta más una mujer madura que conozca su placer. Tiene experiencia, que constituye todo el talento, y conoce en el amor mil posiciones”.</em> La aclaración obedece a que en su tiempo, como señala Irene Vallejo en <em>El infinito en un junco</em>, <em>“la pedofilia estaba permitida con alguien de rango inferior –esclavo, extranjero, no ciudadano-…”.</em></p>
<p>En Colombia, el mejor ejemplo de complicidad entre prosa y porno ​se llama​​​​Hernán Hoyos, “a quien todo el mundo conoce como el pornógrafo de Cali”. Lanzó su carrera con las <em>Crónicas de la vida sexual de Cali,</em> escritas en una máquina Olivetti, y de ahí en adelante siguió ruborizando a la Colombia santurrona de los años 60 y 70 con títulos desabrochados: <em>Un alegre cabrón</em>, <em>El bruto y las lesbianas</em>, <em>La reina y el mariposo</em>, <em>Sin calzones llegó la desconocida</em>, <em>Aventuras de una Bogotana </em>y <em>Se me paró el negocio.</em> El portal <a href="https://app.relatto.com/cronica/el-ultimo-pornografo">Relatto</a> cuenta la interesantísima historia de este hombre que murió en 2021 de 91 años.</p>
<p>Somos producto del sexo. El milagro de la multiplicación de los penes, no de los panes. Digamos, en favor del porno, que sería un &#8220;método efectivo&#8221; en el control de la natalidad. En el año 1 d.C. éramos 300 millones, hoy somos alrededor de 8 mil millones, y no precisamente por obra y gracia del espíritu santo. Pero, cuidado, porque demasiada lujuria cansa. Según el filósofo Michel Foucault, <a href="https://elpais.com/diario/1984/06/27/cultura/457135204_850215.html">“el sexo es aburrido”. </a> A esa conclusión llegó tras escribir los tres volúmenes de <em>Historia de la sexualidad. </em></p>
<p>Yo, en cambio, no puedo concluir esta columna, porque treinta y ocho años después sigo sin saber quién se robó mi <em>Playboy en séptimo grado. </em></p>
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]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95321</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Jul 2023 00:03:12 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Foto-Playboy.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Porno, mojigatería y 70 años de Playboy]]></media:description>
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                            </item>
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        <title>Lolita (1955)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/lolita-1955/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es todavía una niña, pero ya despierta el encanto, la fascinación y el poderío atrayente de toda una mujer. Será la ingenuidad de su mirada pícara, o sus senos ya desarrollados, o tal vez la agudeza de su intelecto, pero todo en ella la hace parecer una mujer íntegra, adulta… Sin embargo no es así, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Es todavía una niña, pero ya despierta el encanto, la fascinación y el poderío atrayente de toda una mujer. Será la ingenuidad de su mirada pícara, o sus senos ya desarrollados, o tal vez la agudeza de su intelecto, pero todo en ella la hace parecer una mujer íntegra, adulta… Sin embargo no es así, y de muchas formas Lolita no dejará tampoco de ser una niñita, y es quizás esta mezcla genuina de inocencia y sensualidad la que enloquece a algunos hombres mayores que no pueden resistirse a su embrujo. Es el caso de Humbert Humbert, seudónimo empleado por un profesor inglés de literatura francesa de 40 años, que desde la prisión redacta sus memorias para explicar cómo fue que llegó a estar en esa cárcel, y antes de morir de una trombosis coronaria le compartirá a su psicólogo John Ray, Jr. aquel escrito que detalla sus tribulaciones y que tituló <em>Lolita o la confesión de un viudo blanco. </em>Humbert alquila una habitación a la viuda Charlotte Haze, quien vive de rentar algunos cuartos disponibles en su casa, y que vela por la crianza de su hija Dolores, una mujercita exultante de gracia y belleza que apenas llega a la edad de los 12 años. Humbert es proclive por naturaleza a desatar una pasión sexual por las menores, una pedofilia a la que no podrá evadirse toda vez conozca a la intrépida y coqueta muchachita que será entonces su perdición, su obsesión y delirio. Tanto es así que el profesor se las arreglará para enamorar a la madre y hasta casarse con ella, únicamente con el afán de permanecer lo más cerca posible de aquello que fuera su verdadero deseo: poseer a Dolores. Durante un paseo de campo Lolita conocerá a Clare Quilty, con quien tendrá su primer encuentro sexual, y que luego reaparecerá en su vida cuando más lo necesite. Al regresar a casa su madre ha muerto, y en adelante será el profesor quien se hará cargo de la menor, emprendiendo un largo peregrinar por distintos rincones de Estados Unidos, pasando las noches en albergues de mala muerte y sin permitirle a la joven la posibilidad de ingresar a una escuela. En una situación de extrema necesidad, Lolita no tendrá más remedio que obedecerle a ese hombre mayor que no sólo parece su padre sino también su amante, como en una especie de relación incestuosa de la que no puede escapar. Durante dos años Humbert mantendrá un vínculo emocional con su Lolita, y así también llevarán una intensa vida sexual a la que Lolita no encuentra cómo negársele. Cada vez que ella intenta dejar a Humbert, éste la amenaza con enviarla a una correccional en donde según él pasará hasta el último de sus días. Finalmente Clare Quilty regresará para ayudarla a escapar, y juntos se mudarán a Alaska, para establecerse en una nueva vida donde nadie conozca de su pasado. La joven Dolores comienza a trabajar como mesera de un restaurante, y es allí en donde conoce a quien se convertirá en su esposo, el señor Richard Schiller. A sus 17 años Lolita tendrá un reencuentro con Humbert. Éste venía buscándola desde hacía un tiempo porque tenía planes de recuperarla en su vida, reiniciar su aventura de amor, pero ella se encuentra embarazada y lo que menos le interesa es volver a su vida pasada al lado de ese hombre. Humbert desea saber de todas formas quién fue la persona con la que huyó años atrás, y Lolita no tiene reparos en afirmarle que en efecto se trató de Clare Quilty. Cegado por los celos, Humbert asesina al amante de su idílica musa, y es así como acabará confinado tras las rejas. La historia de Lolita acabará en tragedia cuando ésta dé a luz un niño que no pudo alumbrar, el día en que celebramos la Navidad, y unas horas después también a ella se le apagará la vida. Para 1953, tras cinco años de estar escribiendo las desventuras de la joven seductora, Vladimir Nabokov presentó su novela bajo un seudónimo, pero sus manuscritos serían rechazados una y otra vez. Después de varias negativas el autor consigue que en 1955 una casa editorial parisina de literatura erótica le publicara su novela. La editorial tenía una reputación de publicar contenidos pornográficos, y la novela <em>Lolita </em>sería calificada como la relación sexual de un “depravado” con su hijastra. El mismo Nabokov describe a su personaje principal como “una persona odiosa”. El nombre del autor apareció en la portada, y el libro contaría con la censura de ingleses y franceses que prohibieron su difusión y venta. Para 1958 aparece por primera vez en Estados Unidos, y nueve años más tarde el propio autor traduce su obra al ruso para publicarla en el idioma de su país de origen. Nacionalizado estadounidense, Nabokov describió una trama que para muchos se trata de una obra maestra de la literatura universal contemporánea, atreviéndose a encarnar el romanticismo y el erotismo en medio de una relación pecaminosa, indagando en los valores morales de la sociedad y en las patologías humanas de todos los tiempos. A pesar de que <em>Lolita </em>es su obra más conocida, Nabokov publicó diecinueve novelas, en las cuales seis de ellas tendrán cierta relación con el asunto de la sexualidad manifestada a temprana edad. Podría ser que esta historia de Dolores Haze se vio influenciada por el secuestro de una niña de unos 11 años, de la cual el escritor habría tenido noticia; un hombre de mediana edad que se enamoró de esta niña hasta el punto de llegar a secuestrarla. Fuera como sea, Lolita empezaría a tomar protagonismo en la cultura universal como aquella niña imposible de evadir. En 1962 la novela fue adaptada al cine por el propio Nabokov, y su realizador Stanley Kubrick tendría que rodar su película eligiendo a una niña un poco mayor que la sugerida por el libro, evitando así los esperados escándalos. Así mismo fue y sigue siendo escandalosa la novela de este autor, que por medio de las palabras construyó un personaje que existe en cada sitio, una niña que, sin dejar de serlo, cuenta desde su adolescencia con las facultades propias de una mujer letal.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-80451" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/11/128.-LOLITA.jpg" alt="LOLITA" width="297" height="271" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=80450</guid>
        <pubDate>Fri, 16 Jul 2021 08:03:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Lolita (1955)]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>PORNO PARA QUE LAS MUJERES VEAN MÁS PORNO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/sexo/follamos-luego-existimos/porno-las-mujeres-vean-mas-porno/</link>
        <description><![CDATA[<p>¡A nosotras sí nos gusta el porno! Pero, la pornografía en general tiene situaciones y estereotipos extremadamente absurdos; que en cambio de excitarnos, nos aburren. Esos guiones en los que la gente tiene sexo a primera vista, sin ningún sentido; donde la protagonista muestra su vulva completamente depilada y dispuesta a todo con todos; es [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><b></b><strong>¡A nosotras sí nos gusta el porno!</strong></p>
<p>Pero, la pornografía en general tiene situaciones y estereotipos extremadamente absurdos; que en cambio de excitarnos, nos aburren.</p>
<p><span style="font-weight: 400;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-54245" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/02/F_Low-71.jpeg" alt="f_low-71" width="900" height="600" /></span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><strong>Esos guiones en los que la gente tiene sexo a primera vista, sin ningún sentido; donde la protagonista muestra su vulva completamente depilada y dispuesta a todo con todos; es más bien poco común en la vida real y tampoco representa una fantasía muy inspiradora.</strong> Y aunque esto podría estimular a algunos hombres, la verdad es que estimular a las mujeres visualmente, requiere mucho más que imágenes de miembros gigantes y rostros que no paran de gemir. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Es por eso que en nombre de todas las mujeres que vemos películas para adultos y queremos algo realmente diferente;<strong> decidimos ir hasta Barcelona a buscar a la directora de cine porno que está cambiando las historias, los protagonistas y las ideas de siempre sobre este tipo de películas.</strong> </span></p>
<p><strong>Con ustedes Erika Lust:</strong></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-54237 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/02/Erika-Hunt-Me-Catch-Me-Eat-Me.jpeg" width="2953" height="1969" /></p>
<p><strong>¿De dónde sale la idea de hacer porno para mujeres?</strong></p>
<p>Sale de la frustración. Cuando empecé a tener ideas sobre la sexualidad, miré la pornografía para aprender sobre sexo y quedé muy triste con lo que veía porque sentía que no tenía nada que ver conmigo. <strong>No me sentía representada como mujer. No me parecía que los hombres fueran atractivos. Las historias no eran interesantes. Y mostraban un tipo de sexualidad enfocada en el placer masculino y no en placer femenino.</strong> De ahí nace el cabreo con el género de la pornografía. Y si no me gustaba ¿qué había para mí?</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Comencé como asistente de producción y me di cuenta que me encantaba ese mundo. <strong>Quería hacer una película adulta, pero adaptada a mis valores.</strong> En el 2004 escribí un pequeño guión e hice mi primer cortometraje que se llamaba “Good girl”. <strong>Esta película tuvo bastante éxito. Había comenzado a escribir un blog y ahí publiqué la película y en dos semanas tenía 2 millones de descargas.</strong> Me dijeron: ¿cuándo vas a hacer más? Empecé a pensar, ¡no soy solo yo!</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-54242" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/02/erikalust_filming_41.jpg" alt="erikalust_filming_41" width="1000" height="664" /></p>
<p><strong>¿La pornografía para mujeres, se puede considerar porno feminista?</strong></p>
<p>Porno ético, porno artístico, posporno. Hay una cantidad de categorías para expresar una pornografía distinta al pormo <em>mainstream</em>. <strong>En 2008 publiqué un libro que se llamaba “Porno para mujeres”. Pero hay gente que lo ha malinterpretado. Porque piensa que creo que hay un porno para mujeres.</strong> Ese título lo que quería decir, es que el porno que hay no es un porno para todo el mundo. <strong>Es un porno pensado para hombres.</strong> Yo creo que hago porno para todo el mundo que lo quiera ver. Y hay un público gigante de hombres que no está buscando lo básico. Que también se ha hartado de los valores machistas, agresivos y bastante feos del gran porno contra la mujer. <strong>“Porno para mujeres” quiere decir que es un porno que respeta a la mujer. </strong>Que no la ve como una herramienta para el placer del hombre, sino que ella está ahí con sus fantasías, con su propio placer.</p>
<p>Libro gratis: <a href="http://pornoparamujeres.com">pornoparamujeres.com</a></p>
<p><strong><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-54239" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/02/erikalust_crew_43.jpg" alt="erikalust_crew_43" width="900" height="600" /></strong></p>
<p><strong>¿Crees que este tipo de porno se está convirtiendo en tendencia?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sí. Yo creo que desde los medios hay muchísimo más interés. <strong>La gente está comenzando a descubrir que hay un mundo de cine adulto independiente, alternativo y diferente.</strong> La gente cuando piensa en porno entra a “yourporn” a “pornhub” y piensa que es lo único que hay. Si tú quieres algo más bonito, más abierto a una sexualidad femenina, vas a tener que buscar fuera de esos lugares. <strong>Tenemos</strong></span><span style="font-weight: 400;"><strong> un sitio donde puedes encontrar películas de cine erótico independiente.</strong> Si ves una película ahí la puedes alquilar. <strong>Hay películas de otros directores. Lo que hago con esta empresa es hacer la plataforma para que la gente pueda encontrar cine diferente.</strong></span></p>
<p>Ver sitio: <a href="http://eroticfilms.com">http://eroticfilms.com</a></p>
<p><strong>¿Quién escribe los guiones?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><strong>Los guiones los escribo yo.</strong> Ahora llevo 3 años trabajando en un proyecto </span><span style="font-weight: 400;">donde la gente sube sus historias. Lo que hago es que las leo y me inspiro y escribo guiones a partir de ahí. <strong>Entonces yo filmo las fantasías de la gente.</strong> Estamos estrenando una película cada dos semanas. Puedes subir tu confesión y puedes leer las de las demás para inspirarte. Es una lectura divertidísima. <strong>He filmado 100 cortometrajes para este proyecto en 3 años.</strong> </span></p>
<p>Ver proyecto: <a href="http://xconfessions.com">http://xconfessions.com</a></p>
<p><strong> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-54423" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/02/ADDMakingoffXC4-7980.jpeg" alt="addmakingoffxc4-7980" width="1200" height="797" /></strong></p>
<p><strong>¿Qué tipo de actores buscas?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Busco a gente que me resulta atractiva. ¿Pero esta palabra qué significa? <strong>Para mí no significa belleza convencional.</strong> Para mí significa gente que tiene algo que te interesa. Que hace que quieras ver más de ella. <strong>Busco gente que tiene un look personal, algo particular.</strong> Me gusta intentar un poco de diversidad también. Porque creo que es algo que hace falta. Diferentes colores, diferentes formas. </span></p>
<p><strong>¿Cómo manejas el tema de preservativos en tus películas?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><strong>Todos los actores están muy lejos de todos los estereotipos que pensamos. No es gente promiscua. No es gente perdida. No es gente terrible.</strong> La gran mayoría son muy simpáticos. Muy profesionales. Muy saludables. Ellos tienen un riguroso proceso de testing. Los que trabajan activamente, hacen sus pruebas de sangre cada dos o tres semanas. <strong>Los actores entre ellos siempre ven los resultados antes de rodar para saber que no tienen ITS.</strong> Hay muchas menos posibilidades que hayan infecciones entre actores profesionales que en un bar una noche. Muy pocas veces vas a decir: ¿puedo ver tus resultados? </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-54236" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/02/ADDMakingoffXC4-8940.jpeg" alt="addmakingoffxc4-8940" width="1200" height="800" /></span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Respecto a mis películas, ellos eligen si es algo que quieren usar. O depende de la situación. <strong>Porque a veces entra muy bien en la historia el uso del condón y a veces entra muy mal. </strong>Por ejemplo, si voy a rodar una historia de una pareja que quiere quedar embarazada, no vendría muy bien. <strong>Yo trabajo en un proceso de producción muy ético, donde nunca llamo a gente que no sabe con quién va a trabajar y qué tipo de sexo va a tener.</strong> Eso se hace en el porno <em>mainstream</em>. En mis rodajes una de las cosas más importantes es que hay muy buen ambiente. Hay una buena preparación y todo el mundo se siente cómodo y seguro. <strong>Mis rodajes tienen un ambiente muy especial porque el 90% del equipo técnico son mujeres. </strong>Es un ambiente muy simpático. </span></p>
<p><strong><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-54238" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/02/erikalust_crew_35.jpg" alt="erikalust_crew_35" width="1000" height="667" /></strong></p>
<p><strong>¿Crees que el porno &#8220;para mujeres&#8221; está transformando la percepción del porno en general?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Yo creo que todavía es un porcentaje tan pequeño de todo el mercado que la gente no sabe que existe todavía. <strong>Creo que tenemos mucho trabajo para hacer a nivel de marketing y promoción para llegar a la gente.</strong> Porque yo estoy convencida de que si la gente supiera que tiene una alternativa, elegiría lo bueno. Lo que pasa es que no lo saben. <strong>Creo que el porno <em>mainstream</em> está en crisis porque ya hay tanta cantidad online y tanta cantidad gratis.</strong> Hace 20 años era un mundo secreto. Ahora es un mundo mucho más accesible para todo el mundo. <strong>Lo cual hace que la conversación sobre porno sea mucho más importante. Porque de alguna manera se ha vuelto un educador sexual.</strong> Aunque no lo queramos, aunque no nos parezca bien. Porque la gran mayoría de este porno tan terrible que hay online, está mostrando unos valores con los que cada vez más gente no está de acuerdo. <strong>Creo que esos valores que hay en el porno <em>mainstream</em> le llegan a todo el mundo. </strong>Y me preocupa mucho que gente joven, chicos y chicas estén aprendiendo que el sexo es como en el porno. Cuando el sexo en realidad es bastante lejano de esto. <strong>El problema de este porno no es solo el tratamiento de las mujeres sino también el tratamiento de los hombres.</strong> Porque están mostrando a los hombres como si fueran unas máquinas súper potentes. <strong>Y</strong> <strong>un chico que está creciendo y que tiene inquietud y tiene dudas sobre su sexualidad, se queda completamente frustrado. Se siente como en la nada, cuando se compara con esas máquinas penetrativas en esas películas.</strong> Y las chicas aprenden que básicamente el sexo es un juego donde tú tienes que complacer a los hombres y no es así. <strong>Y el sexo es algo que tiene que ser placentero para ti, divertido.</strong> Te tiene que quedar una buena sensación. <strong>No es como aprender a chuparle mejor la polla a él. Pues lindo si puedes hacerlo bien, no pasa nada. Pero él también debe saber complacerte a ti. O qué sentido tiene todo esto. </strong>Porque el sexo ¿qué es? Al fin al cabo el sexo es un intercambio de emociones. Y el porno no muestra eso. Yo deseo que en mis películas la gente pueda ver que el sexo no es algo tan mecánico. <strong>En mis películas el sexo es mucho más íntimo.</strong> Es mucho más apasionado, es mucho más un juego. Es una cosa que dos personas hacen juntas. <strong>No es una cosa que un hombre hace para castigar a una mujer o algo que una mujer hace para que él se pueda correr. </strong></span></p>
<p><strong><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-54240" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/02/erikalust_crew_44.jpg" alt="erikalust_crew_44" width="899" height="600" /></strong></p>
<p><strong>¿Se está reivindicando el papel de la mujer con esta pornografía?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Yo creo que la gran mayoría del porno es bastante horrible. Y no tiene que ser así. Porque en realidad si miramos lo que es el  porno, es ver imágenes sexuales que te hagan sentir cachonda. No hay nada de malo en ello. <strong>Lo malo son todos esos valores que se ponen dentro del porno. Pero no hay nada malo en la idea de ver a la gente teniendo sexo.</strong> En realidad es algo que puede ayudar mucho a las mujeres. Para que se inspiren y aprendan a relacionarse con otros seres humanos. <strong>Respecto al sexo hay tantos tabúes, tantos miedos. Y la gente se siente rara, sola y diferente.</strong> Y cuando tú puedes ver a otras personas como seres sexuales en ciertas situaciones, de repente te despiertas y dices: Oh, quizá me gusta. Quizá no solo a mí me gusta. <strong>Y yo creo que esto sí que puede apoderar a las mujeres. Ver que podemos llegar a ser seres sexuales.</strong> Y que no pasa nada. No hay nada malo en ello. Lo importante ahí es poder tener esas herramientas para poder decir “no” cuando no nos parece bien. Y decir “sí”, cuando sí nos parece bien. Y darnos esta oportunidad. Esa posibilidad de elección. <strong>Pero como mujer siempre es muy difícil. Porque estamos tan categorizadas en estos papeles: la buena mujer, la puta y la madona.</strong> Y muchas mujeres se sienten súper frustradas porque sienten que no pertenecen a ninguno. Y de hecho, nadie pertenece a ninguno de esos papeles. <strong>Porque todos somos todo. Porque un día quiero ser mala y otro ser buena y quiero ser las dos cosas.</strong> El mundo nos tiene que aceptar siendo todo eso. Los hombres tienen muchas más posibilidades de ser quienes quieran ser. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-54241" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/02/erikalust_filming_40.jpg" alt="erikalust_filming_40" width="1000" height="664" /></p>
<p><strong>¿El porno puede aportar a la autoestima de la mujer?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Creo que sí. <strong>Creo que perfectamente te puede permitir un pequeño momento para ti misma, sin que nadie te moleste.</strong> Disfrutas de algo que te gusta ver ¿no? Con los juguetes sexuales por ejemplo, hay muchísimas mujeres que los sacan cuando el hombre se va de casa. <strong>Es culpa del porno muchas veces que la gente crea que el orgasmo llega por sexo vaginal penetrativo. Y normalmente no es así.</strong> Por eso hay tantas mujeres que aprecian los juguetes y empiezan a descubrirse de la manera que ellas saben muy rápidamente. No tienes que estar intentando e intentando algo que nunca va a pasar. Yo lo veo mucho con las actrices. <strong>Hay gente más orgásmica que otra. Pero lo que se ve en muchas de mis películas por ejemplo, es que ellas se corren cuando se tocan.</strong> Lo ves y cuando ves a más mujeres en esa situación más puedes aprender. <strong>Tienes que tocarte, sino cómo vas a saber algo de ti misma.</strong> Además la sexualidad es una parte muy importante de quienes somos y cómo nos sentimos. <strong>Disfrutar de tu propio cuerpo al fin y al cabo te da felicidad, bienestar, salud.</strong> ¡No sé por qué la gente tiene tanta vergüenza respecto al sexo, es bastante ridículo! <strong>¡Estamos caminando en este planeta porque dos personas tuvieron sexo!</strong> Hay muy pocas personas que nacieron en un laboratorio. Es la clave de vida. Que la gente no olvide eso. </span></p>
<p dir="ltr"><strong>Únete a nuestra evolución sexual:</strong></p>
<p dir="ltr"><a href="https://www.instagram.com/hambreshop/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://www.instagram.com/hambreshop/</a></p>
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<p>&nbsp;</p>
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        <author>Charla con HAMBRE</author>
                    <category>Follamos, luego existimos</category>
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        <pubDate>Wed, 08 Feb 2017 21:23:30 +0000</pubDate>
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