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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Petrismo | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Volvamos al Frente Nacional pa´que se acabe la vaina</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/volvamos-al-frente-nacional-paque-se-acabe-la-vaina/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hace 50 años se puso fin al Frente Nacional (1958-1974), y hoy una figura así, pero con alcances altruistas, podría ser útil para poner fin a la polarización y sacar al país del atolladero en que lo metieron los políticos y sus partidos. ¿O somos una nación bipolar y sin remedio?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a0ddd1cc32d5f00192d8e137fca030ab"><strong>“Los tiempos están cambiando. La gente toma en serio a los comediantes y se ríe de los políticos”:</strong> Will Rogers, actor gringo.</p>



<p>De la burla, uno que otro político se salva. </p>



<p>El título de esta columna era otro: “¡Al diablo los expresidentes!”. Recapacité: prefiero lanzar una propuesta que, a primera vista, me hará ver como alguien políticamente incorrecto: crear un Frente Nacional adaptado a los tiempos modernos. Ya desmenuzaré el asunto, porque toca primero hablar de los exmandatarios.</p>



<p>Me da el patatús cada vez que alguno de ellos salta a las primeras páginas de los periódicos con sus recetarios salvadores; tuvieron el sartén por el mango y no hicieron mayor cosa para sacar al país del atolladero, aplazando reformas necesarias y premiando con cargos en el exterior a funcionarios enlodados.</p>



<p>Tenemos que aguantarlos hasta que se mueran. Ninguno de los vivos aprendió de Belisario Betancur, que se encerró a leer poemas en Barichara mientras Dalita hacia figuras de barro, pasando de agache ante la historia, que todavía no olvida la responsabilidad política del “poeta de Amagá” en el Holocausto del Palacio de Justicia.</p>



<p>Iván Duque, que anda en campaña por el puestico de Secretario General en la ONU, se les adelantó a los demás expresidentes y propuso una “gran alianza nacional republicana”. </p>



<p>—¿De qué me hablas, viejo? </p>



<p>Le puso apellido y todo para parecer original. Como no nos volvimos Venezuela, hay nuevos estribillos: la <strong>“democracia está amenazada” y “golpe a las instituciones”; </strong>en consecuencia, propuso la unión de la centro-derecha de donde debería salir<strong> “quien puede representar una verdadera alternativa&nbsp;a toda esta catástrofe”. </strong>Sólo le faltó el acompañamiento de su guitarra. Bla bla blá. </p>



<p>El doctor Duque no explicó si la catástrofe a la que se refiere abarca a los gobiernos anteriores, incluido el suyo, que, por supuesto, no estuvo exento de escándalos, aunque se sabe que los políticos tienen el don de la memoria selectiva. &nbsp;</p>



<p>Petro es el Satán a vencer y la Derecha el Dios Salvador. Quieren mostrar al primer gobierno de izquierda con mezquindad sin reconocerle medio mérito, pasando por el alto el hecho de que si bien este ha sido un gobierno improvisador en unos aspectos y falto de rigor gerencial en otros, la oposición  parece una figura decorativa más, con sueldo de nuestros impuestos, oponiéndose a todo porque sí, como único argumento. </p>



<p>Sin propuestas, la Derecha colombiana se volvió experta en marchas: salen los domingos y le gritan al viento <em>“Fuera Petro”</em>. &nbsp;Y en efecto, las palabras se las lleva el aire sucio de nuestras contaminadas ciudades. No creí que viviría para verla midiendo calles y arengando. Los ricos marchan para defender privilegios y los pobres marchan para exigir derechos. Es lo que entiendo.</p>



<p>La “gran alianza nacional republicana” (ojalá ese no sea el nombre de un nuevo partido político), debería servir no para privilegiar a unos partidos, si no para embarcarnos en un nuevo proyecto de país, porque a este lo dejaron maltrecho por todos los exabruptos y corrupciones acumuladas a lo largo de gobiernos y desgobiernos.</p>



<p>Hagamos un nuevo Frente Nacional, pero no para que los partidos Liberal y Conservador (con sus derivaciones) se repartan el poder y los puestos cada cuatrienio, que fue la fórmula utilizada de 1958 a 1974. En esos dieciséis años mandaron Alberto Lleras Camargo, Guillermo León Valencia, Carlos Lleras Restrepo y Misael Pastrana. Liberales y conservadores se juntaron en un pacto para sacar del poder al general Gustavo Rojas Pinilla, marcando además el fin (entre comillas) de la violencia bipartidista. Digo entre comillas, porque en realidad el Frente Nacional consolidó la violencia al excluir a otras vertientes ideológicas, siendo esa la génesis del conflicto armado y las guerrillas que se mantienen hasta nuestros días.</p>



<p>Lo sostiene el historiador Jorge Orlando Melo en un amplio ensayo para la revista <a href="https://cambiocolombia.com/imaginar-la-democracia/democracia-en-colombia-y-sus-momentos-criticos">Cambio</a>: “… <em>desde el siglo XIX, este sistema político ha sido muy limitado por la existencia de una gran violencia y porque ha sido una ‘democracia de las oligarquías’”.</em></p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-e82b29fffdd06fb4696a284346493be1"><blockquote><p><em>“…liberales y conservadores, que se habían enfrentado a sangre y fuego pero estaban en muchos asuntos de acuerdo, se repartían constitucionalmente el poder, elegían un congreso paritario y alternaban la ocupación de la presidencia de la República, al menos hasta 1970 en las normas, pero hasta los noventa en la realidad”: Jorge Orlando Melo, historiador.</em></p></blockquote></figure>



<p>El nuevo Frente Nacional, desde mi ilusa posición de opinador, debe servir para que puedan gobernar, equitativamente, la Izquierda, la Derecha y el Centro (sobre el cual mantengo mis dudas). Cuando los unos gobiernen, los otros se irán a representar al país en cargos diplomáticos (embajadas, consulados, lo que caiga), y legislarán decorosamente. Y viceversa. Ganaría el país y ellos, felices, podrían seguir mamando de la teta pública, que es lo que alimenta la voracidad de nuestra clase política.</p>



<p>Se requiere un acuerdo nacional donde estén representados los ciudadanos y los distintos idearios políticos para sacar lo mejor de cada uno. Un acuerdo donde si caben los expresidentes, también deberían caber los intelectuales, la academia y las organizaciones sociales. Un acuerdo que sirva para poner fin a los apedillazgos que tanto han contribuido a la polarización (hoy Uribe-Petro, dos siglos atrás Bolívar-Santander). Se debe permitir el natural relevo generacional, no partidos políticos con geriátrico propio, y se deben robustecer los partidos políticos, la Izquierda, la Derecha y el Centro, aunque este último, para el caso colombiano, me sigue pareciendo un embeleco que encontró su excusa en la polarización, y tras el escándalo de corrupción que implosionó al Partido Verde demostró ser más de lo mismo. Quizás sea hora de revisar a qué se refería Tony Blair con la “Tercera vía”.</p>



<p>Un acuerdo nacional para unir a este país fragmentado en lo social y en lo geográfico, porque &nbsp;a veces tiene uno la impresión de que somos dos países dentro de uno, o un país con dos personalidades irreconciliables, sin cura para el paciente bipolar que somos; una nación desconectada de sí misma porque hasta  sus vías terciarias  no son más que trochas intransitables.</p>



<p>Petro acertó al hablar de un acuerdo nacional al principio de su mandato y erró al sacar del gobierno a figuras progresistas como José Antonio Ocampo o Cecilia López. No incluí a Alejandro Gaviria, porque dentro y fuera del gobierno, demostró ser el más desleal, lo que en política es doble pecado: imperdonable e impresentable. Otro representante de ese Centro que no termina de cuajar. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>¿Será capaz el presidente Petro de unir a una Izquierda que cree ingenuamente que podrá retener el poder cada quien tirando por su lado? </p>



<p>Es un momento difícil, no solo por la ausencia de figuras de peso, sino porque en el ambiente se siente el hartazgo por los políticos, como el que siente Ignacio Escobar, el protagonista de &#8220;<em>Sin remedio</em>&#8220;, la única novela que dejó escrita Antonio Caballero, quien dibujó con ironía a la burguesía bogotana de los años 70s, pero sobre todo al país sin remedio que somos desde entonces.</p>



<p>En ese universos sin estrellas, o con estrellas estrelladas, no es descabellado pensar que la Derecha termine entregada a la aspirante Vicky Dávila, lo que, de suceder, solo demostraría que en Colombia los partidos tradicionales sí están debilitados, sin “ideas ingeniosas” como cuando eran <em>amiguis </em>repartiéndose el pastel. Lo dijo el poeta <a href="https://open.spotify.com/episode/1hV6xyx2WsPEYFuFNb4zzA?si=C0b4ZzjyRBi7gAc_3HZVMQ">Eduardo Escobar</a>: <em><strong>“en Colombia todos los conservadores son liberales y los liberales godos”.</strong></em> Traduzco: Harina el mismo costal. Se alían ellos para beneficiarse ellos. Lo malo de la rosa es no pertenecer a la élite. ¡Devuélvanle la dignidad a los partidos! </p>



<p>(Paréntesis largo: Seguimos sin saber cuál fue el objetivo de la arenga de Vicky Dávila contra el presidente Petro en la Asamblea de la Asobancaria, reunión que se supone es de banqueros, no de periodistas. Llamó a defender la prensa libre, mismo discursito que usó cuando el CPB le dio en febrero de 2024 un premio de periodismo por una investigación inconclusa, que nadie le prohibió publicar. ¿Será esa la estrategia del grupo Gilinski para tantear el terreno para una posible candidatura de su pupila? Después de referirse a los pobres, la periodista-candidata dijo que <em>“vivía exclusivamente de su salario, que era muy bueno&#8221;</em>, pero no me queda claro si les enrostraba el sueldo a los pobres o a los ricos empresarios que la escuchan exultantes. A lo mejor, quería contarnos que usa chimenea en vez de ruana para el frío).</p>



<p>Con unos partidos políticos desprestigiados, todos quieren asegurarse una buena pesca en 2026. ¿No es lo que hace Andrés Pastrana cada cuatro años? Desde que salió de la Presidencia (con la vergüenza a cuestas por un proceso de paz fracasado donde <em>Tirofijo</em> lo dejó, literalmente, hablando solo), se ha dedicado a vivir con su Nueva Fuerza Democrática en la luna de miel burocrática con los gobiernos de turno (menos el actual). Ya debe estar pensando qué negociar de aquí a Elecciones, si termina de cocinarse la “gran alianza” que le propone Duque a la Derecha. Revolvemos los ingredientes y nos sale otro partido: Nueva Fuerza Burocrática.</p>



<p>Insistiré en lo de un nuevo Frente Nacional. La utopía es el sueño de los ilusos, lo acepto. Idealista irremediable como soy, seguiré soñando despierto porque la política debería servir para algo distinto que llevarse al país por delante.</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=101990</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Jun 2024 11:54:56 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>Los políticos nacen buenos y el petrismo los corrompe</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-politicos-nacen-buenos-y-el-petrismo-los-corrompe/</link>
        <description><![CDATA[<p>Solo hay una forma de acabar con la corrupción: que no nazcan más seres humanos y esperar a que los demás se mueran. O fusilar a todo el que robe como ordenó Simón Bolívar. Me dirán que estoy loco y es posible. ¿Quién no lo está en este país?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Voté por Claudia López para alcaldesa de Bogotá. Prometo comportarme en adelante. Verán por qué.</p>



<p>No es sino que estalle un nuevo escándalo para saber de qué lado están ciertos medios de comunicación y los propios políticos que en materia de oportunismo son campeones. Uno creería que la prensa está siempre del lado de los ciudadanos para informarlos con objetividad, sin meter las manos en las brasas por los poderosos a los que debe vigilar, y los políticos asumiendo la responsabilidad compartida que les cabe como miembros de un partido, y no en la desbandada del sálvese quien pueda.</p>



<p>No se habla de nada distinto a otra <em>gran estafa</em> made in Colombia: la presunta corrupción al interior de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo en Desastres (UNGRD) por la compra de carrotanques para llevar agua a La Guajira.</p>



<p>Nos despertamos el domingo con el titular justiciero de la revista Semana: “El gobierno Petro los compró”. O sea, sin que la Corte Suprema de Justicia ni la Fiscalía hayan fallado todavía, ya esa revista resolvió el caso con cinco palabras en su tapa. Por poco y titulan: “Gobierno Petro los corrompió”.</p>



<p>La analista de medios María Teresa Herrán hizo dos observaciones desapasionadas sobre un comportamiento que se volvió repetitivo en la revista de los Gilinski que dirige Vicky Dávila.</p>



<p><em>“… Semana acusa ambiguamente al &#8220;Gobierno Petro&#8221; de un delito no comprobado, lo que se ha vuelto costumbre de ciertos medios, que solo los desprestigia, aunque no se configura (en este caso de Semana para el medio y su directora) el delito de calumnia por su carácter general”. (…) “Es cierto que las acusaciones son comprobadas (pero &#8220;como acusaciones&#8221;, pues los ex funcionarios del caso analizado se defienden atacando)”.</em></p>



<p>El editorial de <strong><a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/muchas-dudas-de-corrupcion-en-el-caso-de-la-ungrd">El Espectador</a> </strong>se pronunció con vehemencia sin ser juez: <em>“El presidente de la República, Gustavo Petro, hizo lo correcto al pedir la renuncia de piezas claves dentro de su administración que podrían estar involucradas, <strong>pero la responsabilidad política del Gobierno no puede terminar allí”</strong>.</em></p>



<p>Vayamos a otra orilla. Decir como dice Juanita León, la dueña del portal <em><a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/lopez-aprovecha-crisis-verde-para-2026/">La Silla Vacía,</a></em> que el Partido Alianza Verde <em>“ha sido capturado por el petrismo”</em> es tanto como asegurar que el presidente les puso un revólver en la cabeza a ciertas figuras de esa colectividad para que formaran parte del gobierno.</p>



<p>Pobrecitos: los políticos nacen buenos y el Petrismo los corrompe. Como si fueran el <em>Chapulín Colorado</em> de la política, otros se aprovechan de su nobleza pero no contábamos con su astucia, como si un Iván Name llevara  apenas horas -y no 34 años- haciendo proselitismo: empezó en 1980 cuando fue diputado del Partido Liberal por Cundinamarca (siendo barranquillero él). Si el dato sirve de algo, Gustavo Petro está activo desde 1990.</p>



<p>Ay, Juanita bonita, que llevas lustros ejerciendo el periodismo político, se te olvida que la política es producto de coaliciones y que no por nada el susodicho partido tiene la palabra “Alianza” en la mitad de su nombre. &nbsp;Apostarle a Dios y al Diablo al mismo tiempo se volvió costumbre en Colombia.</p>



<p>¿Y si fuera al revés? ¿Un gobierno capturado por la clase política tradicional?</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Verde que (ya no) te quiero verde</strong></p>



<p>Los “verdes” nacieron en 2005 prometiendo luchar contra los rateros del erario y hoy el escándalo por posible corrupción les estalló literalmente en las manos untadas, si se les comprueba. Sin saber cuántas fichas podrían caer, tres de sus figuras están en la picota pública, -no en La Picota-, inocentes hasta que se demuestre lo contrario: Iván Name, Sandra Ortiz y Carlos Román González; el primero presidente del Congreso y un férreo opositor a las reformas del presidente Petro; ella Consejera Presidencial para las Regiones, a quien le tocó renunciar, &nbsp;y el tercero es la cabeza del mencionado partido. La llegada de Iván Name a la presidencia del Senado fue resultado de los acuerdos que suelen hacerse cada 20 de julio para la elección de las mesas directivas del Congreso de la República.</p>



<p>Lamentable que los tres personajes pertenezcan al mismo partido que en 2018&nbsp;lideró la&nbsp;llamada <em>Consulta popular anticorrupción</em>, a la cual le faltaron escasos doscientos mil y pico de votos para los 12 millones que se necesitaban para ser Ley. (Ese día los políticos debieron celebrar con champán).</p>



<p>Se entiende entonces que rapidito Claudia López haya saltado en paracaídas desde ese avión fallando, lo mismo que <a href="https://www.alianzaverde.org.co/nosotros/historia">Antanas Mockus</a>, <em>“cofundador y ex candidato presidencial de la Alianza Verde en 2010, máximo exponente de la ética y la cultura ciudadana en el país”</em>, a quien yo daba por jubilado de las lides políticas. &nbsp;</p>



<p>No sé ustedes, pero para mí la aspiración presidencial de Claudia López saldrá herida; ella lo sabe, y lo confirma al despojarse del traje “verde”. Queda mal parada y en adelante muy seguramente se dedicará a renegar de aquel que le sirvió de paraguas (“si te vi no me acuerdo”) para que nada trunque <em>su pasito tun tun</em> hacia la Casa de Nariño, mientras encuentra un nuevo color que le siente bien a su candidatura.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-80f31da43b0451fbfb2835202be6c040"><blockquote><p><strong>“Golpear con fuerza cuando la oportunidad le sea propicia”,</strong> recomiendan los autores de “Las 48 leyes del poder”.</p></blockquote></figure>



<p>La tendrá difícil porque sus contendores le refregarán el pasado reciente del partido en su cara de estudiante aplicada de Harvard. ¿Hizo lo correcto al abandonar el nido que la llevó a la alcaldía de Bogotá en 2020? Creo que se equivocó: aceleró sin encender&#8230; &nbsp;y sin imaginarse que sería llamada por la Fiscalía para responder por presunta corrupción en el <a href="https://www.elespectador.com/judicial/fiscalia-llamo-a-interrogatorio-a-claudia-lopez-en-caso-por-corrupcion-en-el-metro/">Metro de Bogotá</a>. ¿Perdimos a la investigadora <em>tesa</em> de la parapolítica para quedarnos con una política más de lo mismo?</p>



<p>El asunto de pensar como hombre y mujer a la vez puede que termine por causarle más problemas que beneficios a la hora de jugar sus cartas; en una sociedad enferma de machismo tendrá que sortear el hecho de ser una mujer por encima del de ser una admirable mujer lesbiana.</p>



<p>Debió izar las banderas del partido, solicitar la purga y llevar el episodio hasta las últimas consecuencias, “caiga quien caiga”, que es la otra frasecita que repiten hasta el cansancio en este país, usada con cinismo por una oposición que se cree con el derecho a tirar la primera piedra. Porque si alguien sabe sacarle punta a cada escándalo político en este país, son los propios políticos. ¡Vaya paradoja! Por mera sospecha, los presidentes de ambas Cámaras deberían ser separados de sus cargos, y así cada funcionario del gobierno que esté señalado.</p>



<p>A menos de dos años de las elecciones presidenciales, los demás partidos se asegurarán una buena pesca en el río revuelto, ondearán el eslogan de la decencia y ya deben estar engendrando, a puerta cerrada, otro partido anticorrupción: uno que abrigue a la candidata López. &nbsp;</p>



<p>Doctora Claudia: Por si le sirve de consuelo, existe una amplia gama de verdes para armar rancho aparte: verde petróleo, cerceta, huevo de pato, aguamarina, esmeralda, pino, menta, pasto, manzana, pistacho, lima, limón, musgo, oliva o aceituna, suculenta, safari o militar…</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-a184b86012ee9c29731d92422567fca3"><blockquote><p><strong>“Aunque sienta que debe tenderle una mano a alguien que se está hundiendo, lo único que logrará con ello será acelerar su propia caída”: </strong>Ley 10ª de “Las 48 leyes del poder”.</p></blockquote></figure>



<p>Cada escándalo me conduce a la misma pregunta: ¿Con qué cara transitan los políticos por los ascensores de sus edificios? Pa’mí que deben vivir en <em>penthouses </em>con elevador privado para evitar vergüenzas. Se podrían vestir de sotana si quieren, pues al final no son distintos a esos curas que predican sin aplicar.</p>



<p>No hay manera fácil de acabar con la corrupción, a no ser que revivamos nuestra historia: hace exactamente 200 años (1824), Simón Bolívar decretó la pena capital<strong> </strong>para los responsables de la robadera estatal en las cinco naciones liberadas.</p>



<p>Gabriel García Márquez lo cuenta en <em>“El general en su laberinto”</em> (Página 192): <em>“Era tan riguroso en el manejo de los dineros públicos que no conseguía volver sobre este asunto sin perder los estribos. Siendo presidente había decretado la pena de muerte para todo empleado oficial que malversara o se robara más de diez pesos”. </em></p>



<p>¿De diez pesos en adelante? ¿Serán esas las justas proporciones a las que aludió el ex presidente Turbay Ayala para reducir la corrupción?</p>



<p>En el mismo <a href="https://mundialmedios.com/en-1824-simon-bolivar-decreto-pena-de-muerte-para-corruptos/">Decreto</a>, emitido por el Libertador desde el Palacio Dictatorial de Lima, se lee: “<em>Los jueces a quienes, según la ley, compete este juicio, que en su caso no procedieren conforme a este decreto, serán condenados a la misma pena”.</em></p>



<p class="has-medium-font-size">Como la Constitución del 91 prohíbe hoy la pena de muerte en su artículo 11, nos queda la esperanza de la “muerte política” para esos servidores públicos que se sirven de nuestros recursos y que se les obligue a devolvernos hasta el último peso. No es justo que el único castigo posible por delitos contra la administración pública (como el peculado) sea el de convertir en <em>disfuncionarios</em> a funcionarios malandros vestidos de etiqueta. De poco sirve la cárcel si cumplida la pena vuelven como el perro al vómito. </p>



<p>Al cierre de esta columna converso con un amigo:</p>



<p>—¡Qué les corten las manos!</p>



<p>—¡Capaz que usan los pies!</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Imagen tomada de www.mundialmedios.com</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="785" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/08145123/Corrupcion-decreto-785x1024.jpg" alt="" class="wp-image-100595" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/08145123/Corrupcion-decreto-785x1024.jpg 785w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/08145123/Corrupcion-decreto-230x300.jpg 230w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/08145123/Corrupcion-decreto-768x1002.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/08145123/Corrupcion-decreto.jpg 1019w" sizes="(max-width: 785px) 100vw, 785px" /></figure>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
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        <pubDate>Thu, 09 May 2024 01:15:58 +0000</pubDate>
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        <title>¿Es el petrismo una ideología?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/de-ti-habla-la-historia/petrismo-una-ideologia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Jerónimo Carranza Bares Sin recurrir al diccionario ni a las innumerables interpretaciones de la palabra ideología, digamos que la mejor es la de Marx, según la cual esta es el espectro de la burguesía. Podríamos decir que es la figuración del poder. Representaciones ideales (o idealizadas) de la burguesía colombiana hay que descartar, de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_98533" aria-describedby="caption-attachment-98533" style="width: 920px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="wp-image-98533 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/uribismopetrismo3UJO5L4B6VFRTA6AAOVD6R3D3I.jpg" alt="Uribe, Petro" width="920" height="613" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/uribismopetrismo3UJO5L4B6VFRTA6AAOVD6R3D3I.jpg 920w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/uribismopetrismo3UJO5L4B6VFRTA6AAOVD6R3D3I-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/uribismopetrismo3UJO5L4B6VFRTA6AAOVD6R3D3I-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/uribismopetrismo3UJO5L4B6VFRTA6AAOVD6R3D3I-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 920px) 100vw, 920px" /><figcaption id="caption-attachment-98533" class="wp-caption-text">Archivo: fotos El Espectador</figcaption></figure></p>
<p>Por: Jerónimo Carranza Bares</p>
<p>Sin recurrir al diccionario ni a las innumerables interpretaciones de la palabra <em>ideología</em>, digamos que la mejor es la de Marx, según la cual esta es el espectro de la burguesía. Podríamos decir que es la figuración del poder.</p>
<p>Representaciones ideales (o idealizadas) de la burguesía colombiana hay que descartar, de antemano, fenómenos como el duquismo o el gavirismo, por la falta de carácter del referente primero y de carisma, en el caso del segundo. Los dos expresidentes –Duque y Gaviria– y a quienes les cabría una presencia burda en el espectro de su clase, no convocan a nadie.<span id="more-98532"></span></p>
<p>Pero, aún peor que ellos, se halla el pastranismo. Por defecto, lleva a pensar en el padre del personaje y aún vivo delfín, Andrés Pastrana Arango. Porque antes de quedarse con el poder en las elecciones polémicas de 1970, Misael Pastrana Borrero engendró a un oscuro galán de pacotilla, hijo suyo que también pudo hacer lo mismo. Nada, y quizás fue peor.</p>
<p>Por su parte, el samperismo remite a la politiquería y al caso de los narcocasetes revelados por Pastrana Arango en las elecciones de 1994. Pero Samper es un referente menos autómata como político y, eso sí, la imagen que tiene, gracias a esos casetes y a una reunión en Panamá, en los años 70, es más cercana a la de la burguesía contemporánea: corrupta, narcotraficante y de alcurnia.</p>
<p>En cuanto al santismo, le pasa lo mismo que al gavirismo: su ser carece de gracia y todos saben que Juan Manuel pudo ser presidente en dos periodos gracias a la misma cualidad de Gaviria: la inteligencia del jugador –los dos son economistas, así como Samper.</p>
<p>Ese talento les ha permitido a los tres seguir activos en la opinión pública, pero sólo para ponerlos en contra o en el mismo costal de los dos únicos políticos colombianos que despiertan admiración, amor y odio en millones de compatriotas: los contradictores Álvaro Uribe y Gustavo Petro.</p>
<p>Si es posible reconocer el término del uribismo como una grandeza para sus seguidores y lo mismo sea en el caso de los petristas, que hasta rechazan tal afiliación –igual que el apóstol al negar tres veces al crucificado–, se puede decir que solo existen dos ideologías vivas en Colombia. Uribismo y Petrismo.</p>
<p>Al decir que cada una de estas dos corrientes de sendos personajes se basan en la imagen de la clase burguesa, se aprecian las formas convenidas. Por una parte, la propaganda armada de los tres huevitos de Uribe, sobre sus virtudes: trabajar, trabajar y trabajar.</p>
<p>Un eslogan acoplado con otro rasgo de la burguesía criolla: su gusto por los símbolos de la opulencia señorial. Tierras, ganado y voz de mando, tradición que admiran los colombianos. A eso, se añade el guion que el expresidente ha fabricado de su vida, que lo retrata como un triunfador enfrentado a la adversidad.</p>
<p>Por su lado, Petro denota en los medios a otro tipo de burgués, exitoso de manera distinta, más cercana a la idea maliciosa hecha sobre él en el tiempo, la de un pobre con una suerte inmerecida, un resentido. Tiene una familia controversial –demasiadas controversias hay–, nunca llega temprano –porque es el patrón– y no habla inglés –porque se da el lujo de no matricularse en esa materia obligatoria– y se envanece de sus logros –aunque sean confusos e inciertos–.</p>
<p>Pero, sobre todo y al igual que la mayoría burguesa que orienta a la opinión –por ejemplo, periodistas como Néstor Morales o Julio Sánchez Cristo–, Gustavo Petro Urrego no es de una familia de la rancia burguesía, con panoplia de presidencias y cancillerías –como tampoco lo fueron Pastrana Borrero, Betancur Cuartas o Gaviria Trujillo– y eso es una dificultad para que el cienaguero de oro llegue a ser reconocido como una persona virtuosa por parte suya, de esos que se sienten entroncados a la colonia.</p>
<p>Quizás sea por eso que una gran cantidad de petristas vergonzantes prefieren –preferimos– asentir con la cabeza a las críticas contra el presidente, antes que contradecir el criterio de gente como Alberto Casas o Alejandro Gaviria, quienes saben mucho más que uno.</p>
<p>Petro también es economista y egresado de una universidad privada, como los tres ejemplos anteriores –Samper, Gaviria y Santos–. Es significativa esta inclinación por una escuela liberal y privada, al revés de Uribe, quien es profesional de una carrera más tradicional, el derecho, al igual que el centro de estudios del que se graduó, una universidad pública.</p>
<p>La lógica del poder indicaría que la corriente de economistas en el gobierno que se impuso desde la década de 1990 –con excepción de Pastrana, un abogado, como Uribe– debió seguir con alguien como Juan Manuel Santos, del perfil encomendado para aplicar la doctrina paradójica, en su caso: El neoliberalismo o la supresión del Estado. Acabar con el aparato del cual han vivido generaciones de burgueses de manera directa o indirecta.</p>
<p>Sin embargo, en 2002 se prefirió una manera más expedita de hacer las cosas: mano dura. Uribe Vélez había llegado a la política en su departamento, por los años setenta, con posturas cercanas a la izquierda y tuvo contactos con Gilberto Molina, cabeza del socialismo colombiano.</p>
<p>Pero ese proselitismo guardaba otros intereses que llevaron a su destitución como alcalde de Medellín, en 1982. Con el tiempo, resurgió su figura como senador, al sostener en el congreso las reformas del Estado.</p>
<p>Después obtuvo la gobernación de Antioquia y desde este punto, el señor se mimetizó sin dificultad en la conciencia de todos: Uribe es Dios, le decía un convicto de la rancia burguesía al testigo que ha hablado en su contra en los estrados judiciales y quien ha podido escapar de la muerte en varias ocasiones, a diferencia de la mayoría.</p>
<p>Petro Urrego contra Dios, es así la cuestión materialista de la lucha por la ideología. Porque, a pesar de todo, el presidente actual no se considera socialista sino liberal y, por lo tanto, afín con las ideas políticas básicas del sistema: libertad de expresión y de cultos, separación de poderes y respeto de la propiedad privada.</p>
<p>Al gobernar en cada una de estas esferas, el presidente debería actuar en contra de los poderes que han impedido que se realicen tales fundamentos, cuando existen monopolios de la información y de cultos –por ejemplo, el crucifico que cuelga en las cortes de justicia, a pesar de que es inconstitucional–, o se cuenta el registro millones de hectáreas despojadas y, por tanto, de falta de derechos de la propiedad a lo largo de décadas, por qué no de siglos. O la realidad de las ramas del poder público, en las que se exigen prebendas y puestos a cambio de la decisión política, lo que se llamaba simonía en el orden feudal.</p>
<p>Colombia nunca llegó a los términos que la ideología ha querido crear: una democracia estable, con instituciones probas y justicia para todos. Si Petro se niega a acudir a tales formas que han dejado la situación del presente será condenado ideológicamente, acusándolo de corrupto.</p>
<p>Al hablar de corrupción se entiende algo genérico pero odioso sin igual, ya que se considera la tara colombiana: la viveza. Un fenómeno de la ideología. El otro es más vivo, se suele pensar. En el caso de Petro, toca demostrar que es más vivo que Duque, que Santos y que Uribe. Algo muy difícil, aún.</p>
<p>Si no es un vivo, deberá ser catalogado de bobo. Su obsesión con los palestinos, con el cambio climático, con los pandilleros y con los derechos humanos. No es Bukele. Le faltan huevas. Hay que generar un modelo autoritario de nuevo corte, más sofisticado, un tecnocrático de la fuerza.</p>
<p>Una propaganda eficaz para las elecciones puede ser la de exaltar la imagen de una caballista o de una cantante de rancheras. Una aspiración ideológica más genuina que la de creernos etnia cósmica, preocuparnos de los frailejones y hacer hidrógeno verde, temas propios de las personas ociosas y marihuaneras.</p>
<p>Si los astros se alinean a su favor, se materializará el modelo postliberal de Petro, cargado de poética existencialista y alcanzará su fin –su realización– un proyecto capitalista y humano, algo contradictorio. Por lo tanto, es más probable que triunfe el orden de la estructura. Una nueva líder, decidida, altanera y obediente a ella.</p>
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        <author>detihablalahistoria</author>
                    <category>De ti habla la historia</category>
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        <pubDate>Wed, 06 Mar 2024 17:15:17 +0000</pubDate>
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