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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 20 Apr 2026 20:54:23 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de periodista | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Ya veremos lo que trae el tiempo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/ya-veremos-lo-que-trae-el-tiempo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Había una vez un campesino muy sabio, que trabajaba la tierra y le enseñaba a su hijo todo lo que sabía acerca de la siembra. Un día el hijo le dijo: -¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo. -¿Por qué le llamas desgracia? – respondió el padre – veremos lo que trae el [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Había una vez un campesino muy sabio, que trabajaba la tierra y le enseñaba a su hijo todo lo que sabía acerca de la siembra. Un día el hijo le dijo:</p>



<p>-¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.</p>



<p>-¿Por qué le llamas desgracia? – respondió el padre – veremos lo que trae el tiempo…</p>



<p>A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.</p>



<p>-¡Padre, qué suerte! – exclamó esta vez el muchacho – Nuestro caballo ha traído otro Caballo.</p>



<p>– ¿Por qué le llamas suerte? – repuso el padre – Veamos qué nos trae el tiempo.</p>



<p>En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo.</p>



<p>El muchacho se quebró una pierna. -¡Padre, qué desgracia! – exclamó el muchacho – ¡Me he quebrado la pierna!</p>



<p>Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, le dijo: -¿Por qué le llamas desgracia? ¡Veamos lo que trae el tiempo! El muchacho no hacía más que maldecir lo que había sucedido.&nbsp;</p>



<p>A los pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevarlos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.</p>



<p>El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo para comprender que todo tiene una razón de ser por muy difícil que nos parezca.&nbsp;</p>



<p>A veces se vuelve una frase repetitiva y sin sentido el decir:&nbsp; “todo pasa por una razón” pero así es. Siempre he pensado que todos tenemos que vivir ciertas cosas y todo lo que llega, sucede o se va, hace parte de un plan perfecto para cada persona. Uno tenía que pasar por eso…&nbsp; Nos guste o no.&nbsp;</p>



<p>Después de cada herida, de cada dolor, de cada alegría, de cada éxito o de cada fracaso, ¿quién termina siendo la misma persona que era antes? Nadie… Todo lo que pasa modifica algo, tal vez a simple luz no se vea, pero profundamente forjan nuestro carácter, nuestro corazón, nos hace ver las cosas más nítidamente. Hace parte de la evolución del ser humano.&nbsp;</p>



<p>Así que cuando nos veamos frente a una situación que a simple vista no logremos entender el por qué…&nbsp; tomemos una bocanada de aire… y ya veremos lo que trae el tiempo…</p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=108600</guid>
        <pubDate>Tue, 26 Nov 2024 21:26:58 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Ya veremos lo que trae el tiempo]]></media:description>
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        <item>
        <title>Sin pendientes</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/sin-pendientes/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hace un par de semanas Carolina, la administradora del conjunto donde vivo, una mujer joven de aproximadamente 50 años, estaba haciendo unas compras y se desmayó. La llevaron a la clínica y tuvo varios infartos y murió.  Esa mañana nos habíamos encontrado en la recepción del edificio, el saludo cordial de siempre y esa misma [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Hace un par de semanas Carolina, la administradora del conjunto donde vivo, una mujer joven de aproximadamente 50 años, estaba haciendo unas compras y se desmayó. La llevaron a la clínica y tuvo varios infartos y murió.  Esa mañana nos habíamos encontrado en la recepción del edificio, el saludo cordial de siempre y esa misma noche ya no estaba.  </p>



<p></p>



<p>Todos estos días la he tenido en la mente, pienso en su hijo, en su perrito, en su esposo, en ese vacío absoluto que deben estar sintiendo, cuando se va para siempre un ser querido. ¿Cuál fue su última palabra? ¿Su última comida? ¿Su último abrazo?&nbsp;</p>



<p>En estas tardes cuando salgo a caminar con mi perrito Copito, he pensando mucho en ella, porque continuamente me la encontraba en el parque paseando a su perrito. He pensado mucho en la vida, en la crudeza del día a día… En que así uno no quiera, el reloj no entiende de dolores, de sufrimientos, de frustraciones, de tristeza:&nbsp; La mañana sigue llegando, el sol continúa saliendo, la luna ocultándose, el calendario sigue su curso cada día, sin detenerse, sin esperar a nadie.</p>



<p>Se busca un reemplazo rápidamente en su puesto de trabajo, porque esa es la vida por muy duro que parezca, y dejará un vacío profundo en sus seres amados que nada ni nadie lo reemplazará.&nbsp; El implacable paso del tiempo.&nbsp;</p>



<p>Todos tenemos una fecha de caducidad de la que desconocemos su cuándo y su cómo. Y lo más triste de todo, es que todos los seres humanos sabemos que algún día llegará ese día y aún así, a veces, solo vemos lo que nos falta y no lo que tenemos.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>En días pasados estaba en el apartamento de mi hermana y llegó de trabajar mi cuñado Mauricio, tan pronto sonó la llave en la puerta, mi hermana, mi sobrinita y Estrellita la perrita, salieron a su encuentro a abrazarlo. Era una escena maravillosa.&nbsp; Al final eso es lo importante, eso es lo que vale, eso es lo que cuenta. Eso es lo que debería importar: nuestros seres amados, a quienes tenemos. Y ¿Lo demás? Claro que es importante, porque estamos en modo terrenal, pero todo tiene su momento y las cosas que nos preocupan del día a día, se soluciona de una u otra forma. Pero ante la muerte no hay nada que hacer.&nbsp; Por eso es importante establecer prioridades en la vida. Yo siempre he dicho en mis blogs que creo, que lo que llaman libre albedrío, en verdad se trata de que lo único que podemos controlar en la vida es la manera en que reaccionamos a lo que nos pasa. Lo demás es cuestión de mover las velas del barco dependiendo del clima de la vida.&nbsp;</p>



<p>&nbsp;Alguna vez leí un texto que decía:&nbsp;</p>



<p>“Cada minuto alguien deja este mundo. Todos estamos en “la fila” sin saberlo. Nunca sabremos cuántas personas están delante de nosotros, ni quiénes detrás… No podemos movernos al fondo de la fila. No podemos salirnos de la fila. No podemos evitar la fila.</p>



<p>Así que mientras esperamos en línea. ¡Haz que tus momentos cuenten! Organiza tus prioridades en la vida. Deja una buena huella en las personas que te rodean.&nbsp; Ten más seguido momentos que te hagan feliz.&nbsp; Haz que la gente que te importa se sienta importante. Haz cosas grandes de instantes pequeños. Haz sonreír a alguien. Haz el cambio tú y deja de quejarte por lo que no hizo el otro. Haz el amor, haz la paz.&nbsp; Arréglate. Asegúrate de decirle con acciones a tu gente que la amas. Arregla las cosas con las personas con quienes tuviste algún problema.&nbsp; Asegúrate de no tener arrepentimientos. Asegúrate de estar listo”.</p>



<p>No sé quién lo escribió, pero me encantó. En este momento cae bien recordar que en la vida nada es garantía de nada.&nbsp;</p>



<p>La vida no es estática, cambia, se mueve, se transforma, es incierta y como alguna vez le escuché decir a alguien “uno controla lo que puede controlar y se pone a salvo de lo que puede ponerse a salvo, uno trata lo más que puede, pero cuando no hay manera de escapar de la tormenta… es cuando uno le entra a la batalla de la vida… de ser posible… con heroísmo”.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Tal vez cuando pasan cosas así, que se va gente de este mundo de repente, es como un sacudón para quienes nos quedamos, como si nos recordaran qué es lo más importante, y como dice el autor anónimo, de esta manera asegurarnos de estar listos sin pendientes.    </p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=108603</guid>
        <pubDate>Sun, 17 Nov 2024 21:42:04 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Sin pendientes]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ANDREA VILLATE</media:credit>
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        <item>
        <title>PORFIRIO BARBA-JACOB, LA LLAMA AL VIENTO[1]</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/porfirio-barba-jacob-la-llama-al-viento1/</link>
        <description><![CDATA[<p>A Rafael Pérez Unquiles, fundador de periódicos y viajero. Esta es la breve crónica de un hombre con muchos nombres, sin clara identidad, aunque los verdaderos amantes de la poesía lo reconocen sin ambages así aquel intente esconderse en mil seudónimos, para ellos siempre será Porfirio Barba-Jacob[2]. Bautizado católicamente como Miguel Ángel Osorio Benítez, nacido [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_1177" aria-describedby="caption-attachment-1177" style="width: 336px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-1177 " alt="Porfirio Barba-Jacob" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/09/Porfirio-Barba-Jacob.jpg" width="336" height="496" /></a><figcaption id="caption-attachment-1177" class="wp-caption-text">Porfirio Barba-Jacob</figcaption></figure>
<p style="text-align: right" align="right"><b>A Rafael Pérez Unquiles, fundador de periódicos y viajero.</b></p>
<p style="text-align: justify">Esta es la breve crónica de un hombre con muchos nombres, sin clara identidad, aunque los verdaderos amantes de la poesía lo reconocen sin ambages así aquel intente esconderse en mil seudónimos, para ellos siempre será Porfirio Barba-Jacob<a title="" href="#_ftn2">[2]</a>. Bautizado católicamente como Miguel Ángel Osorio Benítez, nacido en Santa Rosa de Osos (Antioquia, Colombia) en 1883, tuvo muchos oficios en la vida, pasó de ser profesor de escuela a periodista, corresponsal viajero, poeta existencial y finalmente decidió transmutarse en una llama al vaivén del viento.<span id="more-26020"></span></p>
<p style="text-align: justify">De Barba-Jacob, se ha dicho que era un “príncipe sombrío”, un “poeta maldito, desorbitado y trashumante”, aunque  los poetas malditos en su destino, suelen ser bendecidos en sus creaciones, cosas de la ley de la compensación universal. Este migrante de la palabra, alcanzó sus mejores versos y dejó su herencia periodística, en los múltiples recorridos por Centroamérica y México. Barba-Jacob fue precursor e innovador del periodismo en esa parte del mundo, fundador de periódicos, algunos circulan todavía.</p>
<p style="text-align: justify">La literatura exalta a Barba-Jacob como autor de memorables poesías, las cuales siempre reinventaba, como la estremecedora “Canción de la Vida Profunda”, discurso lírico filosófico sobre la existencia. Uno no puede morirse, sin leer esa parábola seglar hecha verso. En una época en que los poetas eran famosos personajes, como los cantantes y actores contemporáneos, Barba-Jacob fue gran celebridad. Sus recitales llenaban los teatros en donde se programaban. Sin embargo, él mismo nunca promovió la publicación de sus versos, en vida y en muerte, la edición de su obra poética ha sido labor de amigos y admiradores. Quizás nunca estuvo convencido de su talento, gustaba de corregir permanentemente sus líneas.</p>
<p style="text-align: justify"><img decoding="async" class="alignnone  wp-image-1178" alt="" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/09/FG8490.jpg" width="350" height="543" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Quien desee conocer la vida y pecados (porque milagros nunca hizo, aparte de sus logros con la palabra y la noticia) de este complejo hombre, puede leer la exhaustiva biografía “El Mensajero”, escrita en un solo profuso capítulo, sin límites ni separaciones, por otro paisano del poeta periodista, el controvertido Fernando Vallejo, tan proclive como Barba-Jacob al escándalo, pero también   a la ofensa, muchas veces gratuita. Soy de los que no soportan algunas expresiones y salidas de tono de Vallejo, pero reconozco su oficio y talento.</p>
<figure id="attachment_1179" aria-describedby="caption-attachment-1179" style="width: 432px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class=" wp-image-1179  " alt="" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/09/Fernando-Vallejo-y-El-Mensajero-1.jpg" width="432" height="319" /></a><figcaption id="caption-attachment-1179" class="wp-caption-text">Fernando Vallejo autor de la biografía &#8220;El Mensajero&#8221;</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify">Como apuntaba en el primer párrafo y si el lector ya lo olvidó, le refresco la memoria, Barba-Jacob primero se llamó Miguel Ángel Osorio, pero los periodistas de Centroamérica y México lo conocieron como Ricardo Arenales. A lo largo de su vida coleccionó muchos más nombres, Maín Ximénez, Junios Califax, Almafuerte, El Corresponsal Viajero, Juan Sin Miedo. incluso en una crisis económica, llegó a personificar a un sacerdote en Honduras con el nombre de Manuel Santoveña, en un trámite notarial en Colombia se hizo pasar por el señor Salvador Castro. El mismo hombre a quien el poeta guatemalteco Rafael Arévalo,  inmortalizó en un ensayo homenaje titulado “El Hombre que parecía un Caballo”.</p>
<p style="text-align: justify">Sobre la identidad de Barba-Jacob, la realidad confirma y supera el mito. Uno de los tantos periódicos que el poeta colombiano ayudó a forjar, “El Porvenir”, de Monterrey, México, en su página de Internet habla de su fundador, el periodista Ricardo Arenales, a quien “se le conoció también como Miguel Ángel Osorio”. Ese dato no lo aporta Vallejo, es un modesto descubrimiento que me atribuyo.</p>
<p style="text-align: justify"><a href="http://www.elporvenir.com.mx/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=96&amp;Itemid=209&amp;dia=2015-09-07">http://www.elporvenir.com.mx/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=96&amp;Itemid=209&amp;dia=2015-09-07</a></p>
<p style="text-align: justify">Porfirio Barba-Jacob nunca tuvo dinero pero jamás le faltó crédito o efectivo, su ingenio para conseguir recursos económicos, sólo era comparable con su habilidad para despilfarrarlos. Vivió bien, hasta la exageración, murió sin nada en 1942 en México cuando le acompañaba Rafael Delgado, un joven nicaragüense, a quien el viajero periodista adoptó como hijo en una de sus correrías. Es incorrecto decir que murió sin nada, poseía una vieja maleta con los versos escritos en sus viajes, la mejor herencia de un escritor.</p>
<p style="text-align: justify">Los dictadores de comienzos de siglo XX tenían como deporte favorito, expulsar a Barba-Jacob de sus territorios. En ocasiones lo tachaban de revolucionario, en ocasiones de reaccionario. El pecado del hombre, fue escribir lo que siempre sintió, sin comprometerse con ninguna causa o ideología política. Un periodista implacable con los poderosos, un poeta clemente con los desheredados y marginales. Un pionero e innovador en el periodismo escrito que como el gran amigo a quien dedico estas líneas, impulsó y trabajó en medios en español en tierra de idiomas ajenos, pues también estuvo aventurándose en los Estados Unidos.</p>
<p style="text-align: justify">Fernando Vallejo no duda al afirmar que sabe más de la vida de Barba-Jacob, que el mismo poeta y agrega “Yo que sólo coincidí con él sobre esta tierra ese instante, ese único instante en que él se iba de esta comedia en México y yo venía en Antioquia&#8230;Pero naciendo yo como él bajo el mismo cielo. Y para las payasadas del destino y los cálculos de los astrólogos ese cielo es el que cuenta”. En otras palabras, el cielo antioqueño, firmamento colombiano.</p>
<p style="text-align: justify">Porfirio Barba-Jacob o como quiera llamarle el lector, legó algunas de las mejores páginas a la poesía hispanoamericana. Vallejo dice que finalmente lo encontró en forma de humo, en mi caso, prefiero seguir pensándolo como fuego vivo, desafiante ante poderosos, humanos y divinos. Como la llama al viento, descrita en su poema Futuro, con el cual así concluimos lo iniciado. Incluso deseo pensar, que a diferencia del último verso, el viento nunca lo apagó.</p>
<p style="text-align: justify"><i> </i></p>
<p style="text-align: justify"><b><i>FUTURO</i></b><b><i><br />
</i></b><i><br />
Decid cuando yo muera&#8230; (¡y el día esté lejano!):</i></p>
<p style="text-align: justify"><i>soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento,</i></p>
<p style="text-align: justify"><i>en el vital deliquio por siempre insaciado,</i></p>
<p style="text-align: justify"><i>era una llama al viento&#8230;</i></p>
<p style="text-align: justify"><i><br />
Vagó, sensual y triste, por islas de su América;</i></p>
<p style="text-align: justify"><i>en un pinar de Honduras vigorizó el aliento;</i></p>
<p style="text-align: justify"><i>la tierra mexicana le dio su rebeldía,</i></p>
<p style="text-align: justify"><i>su libertad, su fuerza&#8230; Y era una llama al viento.</i></p>
<p style="text-align: justify"><i><br />
De simas no sondadas subía a las estrellas;</i></p>
<p style="text-align: justify"><i>un gran dolor incógnito vibraba por su acento;</i></p>
<p style="text-align: justify"><i>fue sabio en sus abismos -y humilde, humilde, humilde-</i></p>
<p style="text-align: justify"><i>porque no es nada una llamita al viento&#8230;</i></p>
<p style="text-align: justify"><i><br />
Y supo cosas lúgubres, tan hondas y letales,</i></p>
<p style="text-align: justify"><i>que nunca humana lira jamás esclareció,</i></p>
<p style="text-align: justify"><i>y nadie ha comprendido su trágico lamento&#8230;</i></p>
<p style="text-align: justify"><i><br />
Era una llama al viento y el viento la apagó.</i></p>
<p style="text-align: justify"><b>Dixon Acosta Medellín</b></p>
<p style="text-align: justify">En Twitter mi otro seudónimo es <b>@dixonmedellin</b></p>
<hr style="margin-left:0;width: 33%" />
<div style="text-align: justify">
<p><a title="" href="#_ftnref1">[1]</a> Una versión preliminar del presente artículo fue publicada en el suplemento literario del periódico <em>La Prensa</em> de Managua en el año 2006.</p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify"><a title="" href="#_ftnref2">[2]</a> Algunos (incluso el biógrafo Fernando Vallejo) escriben el nombre sin el guión intermedio, pero existen documentos, en los cuales figura de esta manera la firma del poeta colombiano.</p>
</div>

<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="231" height="320" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2015/09/16014825/porfirio-barba-jacob-11.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2015/09/16014825/porfirio-barba-jacob-11.jpg 231w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2015/09/16014825/porfirio-barba-jacob-11-217x300.jpg 217w" sizes="auto, (max-width: 231px) 100vw, 231px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/?p=1175</guid>
        <pubDate>Sat, 12 Sep 2015 12:39:49 +0000</pubDate>
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