<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/pergaminos-de-melquiades/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 19 Apr 2026 15:13:38 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Pergaminos de Melquiades | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Gabriel García Márquez era Piscis y les tenía terror a los astrólogos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/gabriel-garcia-marquez-era-piscis-y-eso-lo-explicaria-todo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Gabo era un Piscis: nació un día como hoy, 6 de marzo de 1927. Encendamos 98 velas en memoria del escritor que vive eternamente en sus libros. ¿Era García Márquez la encarnación de Melquiades, o viceversa?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Gabo y su esposa Mercedes Barcha </em>(f<em>otografía del Centro Gabo)  y Melquiades (personaje de la serie &#8220;Cien años de soledad&#8221; de Netflix). </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-489d6e611cb325a0e55d781869daea26"><strong><em>“En todo artista anida siempre una disensión esotérica: cuando la vida lo zarandea ferozmente, anhela el sosiego; cuando le es dada la tranquilidad, añora con nostalgia las tensiones”:</em></strong> Stefan Zweig, escritor austriaco. (<em>El mundo de ayer</em>). </p>



<p><em>“</em>Cien años de soledad<em> es un libro totalmente pisciano, porque Piscis rige la magia y lo trascendente”,</em> sentencia el astrologo bogotano Mauricio Puerta, <em><a href="https://spreaker.onelink.me/A4NZ/dhql1atd">El señor de las cartas astrales</a></em><strong><em>,</em></strong> con quien converso telefónicamente<strong>.</strong></p>



<p>Entonces me pongo a pensar: ¿Habría dejado de ser el genio que fue, si Gabo&nbsp;nace bajo otro signo?</p>



<p>Paciencia, ya podrán sacar conclusiones.</p>



<p>Así como Gabriel García Márquez es un personaje más dentro de su <em>Crónica de una muerte anunciada</em>, lo es también en <em>Cien años de soledad</em>, pero no por la mención que hace de sí mismo casi al final de la obra. <em>“Aquel fatalismo enciclopédico fue el principio de una gran amistad. Aureliano siguió reuniéndose todas las tardes con los cuatro discutidores, que se llamaban Álvaro, Germán, Alfonso y <strong>Gabriel</strong>, los primeros y últimos amigos que tuvo en la vida”.</em></p>



<p>No por esa mención, repito. Desde hace rato venía alimentando la sospecha de que Gabo era el gitano Melquiades. O Melquiades es Gabo, como quieran verlo, y por razones no precisamente literarias, sino más bien esotéricas, por así decirlo, relacionadas con la superchería y su personalidad de hombre tímido e introvertido (que así lo describieron quienes lo conocieron, aunque otros le endilgaron la fama de arrogante); aquel que estaba destinado a convertir la realidad en algo fantástico, y convencernos de lo contrario gracias a su pluma prodigiosa. Con su <em>realismo mágico</em> embrujó a los señores de la academia sueca, que en 1982 lo elevaron al Olimpo de los escritores al concederle el Premio Nobel de las letras.</p>



<p>He venido recogiendo pruebas sobre las que quiero hablarles.</p>



<p>Todo comenzó cuando leí una frase del escritor que llamó mi atención: <strong><em>“Mi signo es Piscis y mi mujer es Mercedes. Esas son las dos cosas más importantes que me han ocurrido en la vida, porque gracias a ellas, al menos hasta ahora, he logrado sobrevivir escribiendo”</em>.</strong> (‘Retratos y autorretratos’, 1973)</p>



<p>Ahí, en el hecho de haber nacido un día como hoy, 6 de marzo, de hace 98 años, bajo el signo Piscis, están las claves de estas pesquisas. De mil formas se ha dicho lo importante que fue para él su esposa, la Gaba (Mercedes Barcha), pero nadie se ha preguntado qué tuvo que ver su signo zodiacal con su consagración literaria y cómo conecta en esta historia el personaje de Melquiades.</p>



<p><em>“Melquiades es de las entrañas del misterio que es Piscis”,</em> añade Mauricio Puerta, que ha sido el astrólogo de cabecera de políticos y celebridades. Lleva más de 50 años haciendo cartas astrales. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05155813/A-MAURICIO-PUERTA-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-112479" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05155813/A-MAURICIO-PUERTA-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05155813/A-MAURICIO-PUERTA-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05155813/A-MAURICIO-PUERTA.jpg 960w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Mauricio Puerta, astrólogo colombiano, en su apartamento de Bogotá. Primero fue antropólogo y en un trabajo de campo conoció Tierradentro, Cauca, se enamoró de este territorio ancestral y lo convirtió en su segundo hogar. Desde allí ha contribuido a impulsar los sueños de la comunidad Nasa. Es su deseo morir en este lugar mágico, donde también fue enterrada su señora madre. </em></p>



<p>Gabo fue un auténtico Piscis. Dice Mauricio Puerta: <em>“Piscis es el signo de las EMES: la <strong>Magia</strong>, el Misterio, los <strong>Milagros</strong>, la Meditación, el <strong>Misticismo</strong>, los Movimientos de solidaridad, la Metafísica que está Más Allá de lo físico&#8230; Es el signo <em>de personas que, como Gabo, viven en otro mundo, como en el País de las Maravillas</em>. Piscis también es el signo de las ESES… <strong>Soledad</strong>, sensibilidad, sexto sentido, si quisimos, sueños…”.</em></p>



<p>Desde la página uno de la novela ya conocemos a Melquíades: <em>”… gitano corpulento de barba montaraz y manos de gorrión” que llega a Macondo cada mes de marzo</em> (mismo mes en que Gabo llegó al mundo en 1927), y sorprende a sus habitantes con <em>“una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia”.</em></p>



<p>Esta descripción puede emparentar a Gabo con el personaje por algo que dijo de sí mismo una vez: <em>“Soy escritor por timidez. <strong>Mi verdadera vocación es la de prestidigitador,</strong> pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco que <strong>he tenido que refugiarme en la soledad de la literatura</strong>. Ambas actividades, en todo caso, me conducen a lo único que me ha interesado desde niño: que mis amigos me quieran más”. </em>(‘Retratos y autorretratos’, 1973).</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f1d5237f638a54442c1ae0f2f0068bbd"><blockquote><p><strong>&nbsp;</strong><em><strong>“El que no tenga Dios, que tenga supersticiones”:</strong> </em>Gabo en <em>El olor de la guayaba</em>.</p></blockquote></figure>



<p>Dice el <a href="https://twitter.com/CentroGabo/status/1765055433180578210">Centro Gabo</a> que <em>“por superstición Gabo no revelaba las ideas de sus libros”</em>, excepción hecha en 1997 con <em>En agosto nos vemos, </em>su novela póstuma que se publicó en 2024, a diez años de su muerte.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="ldKNMb9XAq"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/no-lean-agosto-nos-vemos/">No lean “En agosto nos vemos”…</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;No lean “En agosto nos vemos”…&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/no-lean-agosto-nos-vemos/embed/#?secret=F9Qgp4lbuY#?secret=ldKNMb9XAq" data-secret="ldKNMb9XAq" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Su personalidad de hombre de premoniciones y corazonadas quedó manifiesta en las conversaciones que sostuvo con el periodista Plinio Apuleyo Mendoza y consignadas en el libro <em>El olor de la guayaba</em>. Página 119: <em>“Mientras haya flores amarillas nada malo puede ocurrirme. Para estar seguro necesito tener flores amarillas (de preferencia rosas amarillas) o estar rodeado de mujeres”,</em> le dijo a su amigo.</p>



<p>Curiosamente, el escritor asociaba el oro y el color oro con la mierda y los malos presagios, por lo que según reveló nunca llevaba puestas pulseras, cadenas, anillos o relojes de oro, ni había en su casa objetos con ese metal.</p>



<p>Su hermana Aida, autora del libro <em>Gabito, el niño que soñó a Macondo, </em>confirmó el asunto en un reportaje que le concedió al periodista <a href="https://www.eluniversal.com.co/suplementos/facetas/aida-garcia-marquez-y-el-nino-que-sono-macondo-126670-ITEU214914">Gustavo Tatis</a>, de El Universal de Cartagena. Eso fue en 2013, un año antes de la muerte del escritor en su casa de México.</p>



<p><em>“</em><em>Gabito es muy supersticioso”,</em> dijo ella.</p>



<p>Tatis revela el posible origen de esa personalidad. <em>“Entre los guajiros y los sucreños que conforman sus ancestros maternos y paternos, hay matices de supersticiosos. Mientras entre sus familiares guajiros es común dialogar con los muertos, entre los familiares sucreños, es común reencontrarse con los fantasmas de los muertos”.</em></p>



<p>Lo corrobora el astrólogo Mauricio Puerta: <em>“Los nativos Piscis son quienes tienen la más sincera tendencia religiosa en la más alta acepción del término”.</em></p>



<p><em>Dijo Aída: “Alguien dice que la familia García Márquez es una partida de locos” (…) “</em><em>Pero entre los locos nacen genios como Gabito”.</em></p>



<p>Gabo sentía curiosidad, incluso cierto respeto y hasta temor, por la astrología, los horóscopos y las cartas astrales, por lo que podríamos relacionar esto con otro  hecho: en <em>Cien años de soledad</em>, Melquiades se queda a vivir con la familia Buendía y en casa de ellos escribe los pergaminos en sánscrito donde está se descrito el destino de cada miembro de la familia… de la misma forma que la gente acude a la lectura de la carta astral para conocer su destino, con base en la hora y fecha de su nacimiento. </p>



<p>Podemos decir entonces que <em>Cien años de soledad</em> es una extensa carta astral que anticipa el final de los Buendía. Del mismo modo que Melquiades se adelanta al futuro con sus pergaminos, García Márquez anticipó el futuro, que es este presente, a través del mismo personaje: <strong><em>“´La ciencia ha eliminado las distancias´, pregonaba Melquiades. ´Dentro de poco, el hombre podrá ver lo que ocurre en cualquier lugar de la tierra, sin moverse de casa´”.</em></strong><em></em></p>



<p>También sabemos que fue Melquiades quien, contrariando a Úrsula, introdujo a José Arcadio Buendía hasta la obsesión en el conocimiento de la alquimia, definida por la Real Academia Española como el <em>“conjunto de especulaciones y experiencias, generalmente de carácter esotérico, relativas a la transmutación de la materia, que influyó en el origen de la materia”,</em> y en las que la astrología desempeña un papel importante.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bddac0b3ba5968af3a88b010f10f5ca9"><blockquote><p><strong><em>“No hay nada de este mundo ni del otro que no sea útil para un escritor”: </em></strong><em>(Página 265 de Vivir para contarla, su autobiografía).</em></p></blockquote></figure>



<p>En una ocasión, Gabo visitó al astrólogo Mauricio Puerta en su apartamento de Bogotá. Sucedió que en la revista <em>Semana</em> del 3 de mayo de 1993, él predijo que ese año matarían al narco Pablo Escobar, lo que efectivamente ocurrió el 2 de diciembre. La anécdota la cuenta Gabo en su libro <em>Noticia de un secuestro. </em>Publicada en 1996, la obra relata un capítulo de horror de la violencia que Pablo Escobar y <em>Los Extraditables</em> desataron en el país a principios de 1991.</p>



<p><em>—<strong>“García Márquez me dijo: sólo vengo a entrevistarlo, no quiero que me diga nada de mi signo porque yo le tengo terror a eso”,</strong></em> recuerda Puerta más de treinta años después.</p>



<p>Y es que la astrología fascinaba y asustaba con la misma intensidad al escritor, tanto que un personaje como <em>Nostradamus</em>, el famoso médico vidente francés, capturó su atención, hasta convertirse en el referente para dar vida a <em>Melquiades</em>.</p>



<p>En el libro <em>“Tras las claves de Melquiades”</em>, su hermano Eligio García Márquez sugiere que quince años antes de publicarse <em>Cien años de soledad</em>, Gabo había retratado <em>“la figura de Melquiades, y sus artes adivinatorias”, </em>en dos columnas de opinión que escribió para el diario El Heraldo, de Barranquilla, una bajo el seudónimo de <em>Septimus </em>(tomado del personaje de “La señora Dolloway”, la novela de Virginia Wolf), y la otra escrita bajo el seudónimo del vidente de Aviñón.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-41c6fc03ea7ba996bdc4115e02e871a9"><blockquote><p><em>“Nostradamus, el enigmático y cabalístico poeta a quien se le dio nada menos que por hacer profecías versificadas, en grande escala y en tal estado de desorganización, que solo después de realizados los hechos puede conocerse la exactitud de los vaticinios”:</em> Gabo, citado por Eligio García Márquez en <strong>“Las claves de Melquiades”.</strong></p></blockquote></figure>



<p>Así que desde 1950 ya rondaba en su mente Melquiades, <em>“aquel ser prodigioso que decía poseer las claves de Nostradamus”,</em> como se lee en la novela. &nbsp;</p>



<p>“<em>Más aún:</em> –escribió Eligio- <em>el propio García Márquez reconoció con posterioridad que Melquiades estaba inspirado en este personaje misterioso del siglo XVI. Lo dijo en Cartagena de Indias, en abril de 1992, a bordo del barco francés Melquiades, que había arribado a la ciudad, en una misión cultural…”.</em></p>



<p>Eligio añade que Gabo leyó la vida de aquel hombre mientras estudió en el internado de Zipaquirá, en Cundinamarca.</p>



<p>En algún momento de <em>Cien años de soledad</em> nos enteramos de que Melquiades muere durante una epidemia en Singapur pero regresó luego a la vida y a Macondo, porque no puede soportar la soledad, y de paso prepara una bebida que cura a todos los habitantes de la peste del olvido.&nbsp;</p>



<p>García Márquez, que renegó de la muerte y la convirtió en uno de los temas centrales de su obra, murió por otra peste del olvido que la ciencia conoce con el nombre de <a href="https://www.pares.com.co/post/los-a%C3%B1os-m%C3%A1s-tristes-de-gabo-cuando-ya-no-se-acordaba-ni-de-su-nombre">Alzheimer</a> <em>&#8220;cuando ya no se acordaba ni de su nombre&#8221;.</em> Pero no se equivoquen, porque en realidad nunca murió. Gabo vive en sus libros y seguirá vivo hasta donde la memoria de los vivos alcance para recordarlo y celebrarlo. &nbsp;</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=112470</guid>
        <pubDate>Thu, 06 Mar 2025 12:34:50 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05203847/A-MELQUIADES-scaled.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Gabriel García Márquez era Piscis y les tenía terror a los astrólogos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Yo vi lo que usted no vio en Macondo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/yo-vi-lo-que-usted-no-vio-en-macondo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Como lector/espectador, y sin ánimo de hacer espóiler, tomé estos apuntes a lo largo de los ocho episodios de la primera de las dos temporadas de &#8220;Cien años de soledad&#8221;. Veamos si coincidimos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes: Netflix.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-a5cf2de8a48e23d737302435138e66bf"><em>“La presencia obsesionante del sexo en </em>Cien años de soledad<em> tiene connotaciones faulknerianas, no tanto por la principalísima función que el sexo cumple en ambos mundos, sino, más bien, por el carácter anómalo y trágico que adopta en ellos: el equivalente de los fornicadores descomunales de García Márquez son los degenerados sexuales de Faulkner”:</em> <strong>Mario Vargas Llosa en “García Márquez: Historia de un deicidio”.</strong></p>



<p>De cine, sé lo más importante: que me gusta verlo.</p>



<p>Y desde que existe Netflix, tengo paciencia para las buenas series y me encanta maratonear. Mi debilidad son las películas, series o miniseries basadas en libros.</p>



<p>Recuerdo con especial afecto seis adaptaciones: <em>“Cóndores no entierran todos los días”</em> (1984), &nbsp;la novela de Gustavo Álvarez Gardeazábal &nbsp;(con ese actorazo que fue Frank Ramírez); <em>“Crónica de una muerte anunciada”</em> (1987), novela corta de García Márquez, donde la colombiana Vicky Hernández (<em>Clotilde Armenta</em>), compartió set con Antony Delon (<em>Santiago Nasar)</em>; Lucía Bosé, (<em>Plácida Linero</em>) y Ornella Muti, (<em>Ángela Vicario</em>); <em>“Los pecados de Inés de Hinojosa”</em> (1988), de Próspero Morales Pradilla, con Amparo Grisales y Margarita Rosa de Francisco; <em>“La Vorágine”</em> (1990), en la cual Armando Gutiérrez es el poeta <em>Arturo Cova</em> y Florina Lemaitre es <em>Alicia</em>, su amante; “<em>La casa de las dos palmas”</em> (1990), de Manuel Mejía Vallejo, con Gustavo Angarita (<em>Efraín Herreros</em>) y Carolina Trujillo (la bruja <em>Francisca García Muriel</em>) y Satanás (2007), basada en la novela de Mario Mendoza, donde el mexicano Damian Alcázar representa a Campo Elías Delgado, tristemente célebre por la masacre del restaurante Pozzetto, ocurrida el 4 de diciembre de 1986 en Bogotá.</p>



<p>Digo esto para señalar que Colombia ha tenido arte y parte en la producción para el cine y la televisión de grandes obras de la literatura colombiana. <em>“Cien años de soledad”,</em> con el sello Netflix, ya forma parte de esa tradición.</p>



<p>Mis apuntes:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>La serie tiene dos directores, (la colombiana Laura Mora y el argentino Álex García López), pero fíjense bien, en los créditos finales no aparecen los nombres de ambos, sino que cada uno es director de episodios intercalados, así: Alex García dirigió los episodios 1, 2, 3, 7 y 8. Y Laura Mora: los episodios 4, 5 y 6. Es natural preguntarse por qué ella asumió tres capítulos y él cinco, y cómo se llegó a esa decisión. &nbsp;Es decir, ¿no hicieron equipo para la dirección de los ocho capítulos? ¿Esto es algo que sucede con frecuencia? ¿No crea esto una especie de ruptura?</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Gracias a Netflix, hoy podemos decir que<em> “Cien años de soledad</em>” es nuestra mejor novela de época.&nbsp;Ambientación, vestuario y construcciones nos transportaron al siglo XIX colombiano.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>En la parte donde más sentí que Macondo es Colombia (o viceversa), fue en el episodio 5, dirigido por Laura Mora, cuando al final suena la <em>Cumbia sampuesana</em>, del compositor José Joaquín Bettin, en la interpretación original del Conjunto Típico Vallenato. Sería bueno que para los ocho capítulos restantes se tenga en cuenta la música del Caribe, el vallenato en particular, por <a href="https://www.elespectador.com/cromos/famosos/cien-anos-de-soledad-es-un-vallenato-de-400-paginas-gabo">algo que dijo</a> una vez Gabo: <em>“Cien años de soledad es un vallenato de 400 páginas”.</em></li>
</ul>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Cumbia sampuesana original" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/8B3KZLmRhuE?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-913e4e1125ea3f5369f394abfd105c6f"><em>&#8220;Sus hijos lo ven apenas en las noches, cuando sale de su escritorio, intoxicado de cigarrillos, después de jornadas extenuantes de ocho y diez horas frente a la máquina de escribir, al cabo de las cuales algunas veces sólo ha avanzado un párrafo del libro”:<strong> </strong></em><strong>Mario Vargas Llosa en “García Márquez: Historia de un deicidio”.</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Pienso que la producción habrá triunfado si los no lectores se acercan por primera vez a la obra de Gabriel García Márquez, como lo señala el escritor <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/william-ospina/sonar-con-los-ojos-abiertos">William Ospina</a>, en su columna de <strong>El Espectador.</strong></li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Lo más poético: el episodio 8 con las flores amarillas lloviendo sobre Macondo y el pueblo entapetado con ellas.&nbsp;El realismo mágico derrotando a los escépticos del cine. Escenas que por su belleza vale la pena repetir.</li>
</ul>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Imagen del Instagram de <a href="https://www.instagram.com/callmeakima?igsh=MTZ1YXBrMmFpcjFxbg==">Akima</a> </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="934" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18210805/Z-Z-REBECA-934x1024.jpg" alt="" class="wp-image-109439" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18210805/Z-Z-REBECA-934x1024.jpg 934w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18210805/Z-Z-REBECA-274x300.jpg 274w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18210805/Z-Z-REBECA-768x842.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18210805/Z-Z-REBECA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 934px) 100vw, 934px" /></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li>Me gustó el casting: más talento que rostros bellos, alejando a la serie de los estereotipos telenovelescos, con personajes más cercanos a lo que en realidad somos los colombianos. Una <a href="https://vt.tiktok.com/ZS6LAnWYQ">Rebeca</a>, por ejemplo, en la piel de la actriz <a href="https://www.instagram.com/callmeakima?igsh=MTZ1YXBrMmFpcjFxbg==">Akima</a> Maldonado, con sus rasgos indígenas, nada tiene que envidiarle a la belleza supuestamente correcta que impone la industria. </li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="780" height="565" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172344/Z-Z-AURELIANO.jpg" alt="" class="wp-image-109409" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172344/Z-Z-AURELIANO.jpg 780w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172344/Z-Z-AURELIANO-300x217.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172344/Z-Z-AURELIANO-768x556.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 780px) 100vw, 780px" /></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li>El actor Claudio Cataño, siendo bogotano, sorprende por su interpretación del hombre costeño que es Aureliano Buendía.&nbsp;Creo que se merece un premio a mejor actor y la caleña Marleyda Soto (Úrsula Iguarán), otro a mejor actriz.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Esperaba un Melquiades con más fuerza. Quizás menos humano, más sobrenatural, si se quiere. Mientras avanzaba entre capítulos tuve una extraña visión durante la peste del insomnio que azotó a Macondo: soñé que Peter Jackson (director de la trilogía de <em>El señor de los anillos</em>, escrita por J.R.R. Tolkien), dirige una versión para cine de <em>“Cien años de soledad”. </em>Sería interesante ver cómo Hollywood, con su extraordinario baúl de efectos, interpreta el realismo mágico. &nbsp;Es más: ¿Se imagina la bellísima versión animada del japonés Hayao Miyazaki? Ojalá me leyeran los hijos del maestro Gabo. </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Con Macondo ya construido en el municipio de Alvarado, Tolima, podrían filmarse otros relatos de Gabo, como <em>“La hojarasca” </em>y <em>“La mala hora”,</em> que prepararon el camino para <em>Cien años de soledad</em>, o convertirlo en un destino literario, añadiendo una librería con la obra del autor colombiano y los personajes vestidos a la usanza, como si fuera nuestro mundo mágico, no de Disney, sino de Macondo.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Me pregunto si es posible rodar una versión de <em>“Cien años de soledad”</em> sin acudir a la voz en off. Yo creo que el narrador fue un recurso obligado para recitar partes de la obra que el cine es incapaz de mostrar. ¿Cómo remediarlo? Simple: hay que leer el libro para recuperar nuestra capacidad de asombro. En los pergaminos del gitano Melquiades, escritos en sanscrito, nada hablan de una maldición para quien no lo haga&#8230; pero&nbsp;no se confíen porque uno nunca sabe.&nbsp;Otro recurso interesante: ver la serie en un idioma distinto al español y subtitulada. A mi parecer, suena genial en francés. </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>La  serie me llevó, otra vez, al ensayo de Mario Vargas Llosa: <em>“García Márquez: Historia de un deicidio”</em>, magnífica autopsia literaria a la obra del escritor colombiano, que vale la pena leer. </li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="440" height="680" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172223/Z-Z-DEICIDIO.jpg" alt="" class="wp-image-109406" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172223/Z-Z-DEICIDIO.jpg 440w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172223/Z-Z-DEICIDIO-194x300.jpg 194w" sizes="auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-d3069cc169a9e1eb7673c0e6cf3e8e93"><em>“El que quiera saber qué opino, que lea mis libros. En </em>Cien años de soledad<em> hay 350 páginas de opiniones”: </em><strong>Mario Vargas Llosa en “García Márquez: Historia de un deicidio”.</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Macondo ya existe. Dan ganas de vivir allí o al menos pasar una noche en casa de los Buendía, la cual evoluciona hasta alcanzar su esplendor. Les recomiendo el reportaje que hizo <em><a href="https://www.nytimes.com/es/interactive/2024/12/09/espanol/cultura/cien-anos-soledad-netflix-serie.html?campaign_id=42&amp;emc=edit_bn_20241217&amp;instance_id=142425&amp;nl=el-times&amp;regi_id=192692173&amp;segment_id=185925&amp;user_id=7e6b73118bff5515037ec9eb882a040e#commentsContainer">The New York Times</a></em> en español, con datos interesantes sobre el detrás de cámaras.&nbsp;</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Sin embargo, se alcanza a percibir cierta claustrofobia, la pequeñez de la aldea, por el mismo aislamiento en que se encuentra, aún a pesar de que el coronel salió de allí para promover 32 guerras sin ganar ninguna. ¿Faltó imaginación o presupuesto para ampliar un poco el mundo?  Quizás en la segunda parte haya sorpresas.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>La violencia, la sangre, las balas, todo gratamente muy real, para que conste que llevamos matándonos desde siempre.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>La muerte, al igual que el sexo, son dos temas centrales en la obra de Gabriel García Márquez. En la serie los difuntos se ven demasiado reales, dentro y fuera de sus ataúdes. Los maquilladores hicieron un trabajo espléndido. ¿Qué tal Prudencio Aguilar como alma en pena?</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>He leído que algunos espectadores lloraron con la serie. No lloré y eso que soy fácil de conmover. ¿Se les puso vidrioso el ojo? </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Disiento con lo dicho por el escritor Efraím Medina, quien <a href="https://www.lanuevaprensa.com.co/component/k2/serie-mata-libro">en este artículo</a> de <em>La Nueva Prensa</em> dice que <em>&#8220;no hay cosa más estúpida, dañina e inútil&#8221; </em>que comparar la serie con el libro. Para quienes hemos leído con placer la obra nos es imposible evitar los paralelos.&nbsp; Y no, no somos idiotas, apreciado Efraím. Pensamos distinto que es distinto. </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Mi calificación del libro: 10 sobre 10. Mi calificación de la serie: 8.7 sobre 10. </li>



<li>PD: No comeré tierra como Rebeca, pero me produce ansiedad la espera de seis meses para el estreno de la segunda parte (junio de 2025).&nbsp;</li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172418/Z-Z-AFICHE-CIEN-ANOS-SOLEDAD-819x1024.jpg" alt="" class="wp-image-109410" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172418/Z-Z-AFICHE-CIEN-ANOS-SOLEDAD-819x1024.jpg 819w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172418/Z-Z-AFICHE-CIEN-ANOS-SOLEDAD-240x300.jpg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172418/Z-Z-AFICHE-CIEN-ANOS-SOLEDAD-768x960.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172418/Z-Z-AFICHE-CIEN-ANOS-SOLEDAD.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109403</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Dec 2024 12:27:36 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172301/Z-Z-URSULA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Yo vi lo que usted no vio en Macondo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>