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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Pedro Sánchez | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Un general en Defensa: una apuesta realista ante la crisis de seguridad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/el-cuento/un-general-en-defensa-una-apuesta-realista-ante-la-crisis-de-seguridad/</link>
        <description><![CDATA[<p>La reciente designación del general retirado Pedro Sánchez como ministro de Defensa representa un cambio importante en la política de seguridad del país. La incorporación de un militar en servicio pasivo a esta cartera  responde a una realidad innegable: el deterioro de la seguridad ha alcanzado niveles alarmantes.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por: Sergio Enrique Mosquera Córdoba (@semcordoba)</p>



<p>La reciente designación del general retirado Pedro Sánchez como ministro de Defensa representa un cambio importante en la política de seguridad del país. La incorporación de un militar en servicio pasivo a esta cartera –por primera vez en más de treinta años– responde a una realidad innegable: el deterioro de la seguridad ha alcanzado niveles alarmantes, con amplios territorios bajo el control de grupos armados y un aumento de la violencia.</p>



<p>Aunque el gobierno ha apostado desde el principio por el diálogo con actores ilegales, el aumento de los enfrentamientos y el debilitamiento de la presencia estatal en varias regiones han demostrado que esta estrategia, sin una capacidad efectiva de respuesta, ha sido insuficiente. Ante esta situación, el nombramiento de un ministro con formación operativa y conocimiento del terreno es un intento de corregir el rumbo con pragmatismo y firmeza.</p>



<p>Pedro Sánchez no es un militar cualquiera. Su liderazgo en la Operación Esperanza, que permitió el rescate de cuatro niños indígenas en la selva colombiana, lo presentó ante la opinión pública como un oficial con capacidad de gestión, visión estratégica y cercanía con la comunidad. Su perfil equilibra la experiencia táctica con un enfoque humanitario, lo que lo convierte en una figura clave para dirigir una estrategia que combine el fortalecimiento de la seguridad con la protección de los derechos humanos.</p>



<p>Históricamente, sectores de izquierda han rechazado la idea de que un militar dirija el Ministerio de Defensa, y este nombramiento no ha sido la excepción. Su postura se basa en una desconfianza arraigada en el papel que las Fuerzas Armadas han desempeñado en diferentes momentos de la historia de Colombia. Desde la Doctrina de Seguridad Nacional hasta la implementación de estrategias contrainsurgentes en el conflicto armado, la izquierda ha visto a la institución castrense como un actor más alineado con la defensa del statu quo que con la transformación social que promueven sus agendas políticas.</p>



<p>Durante los últimos treinta años, la tradición de liderazgo civil en esta cartera se ha consolidado con el argumento de que es necesario un control externo sobre las Fuerzas Militares y de Policía. La presencia de civiles en el Ministerio se ha interpretado como una garantía de que la estrategia de seguridad no quedará exclusivamente en manos de la cúpula militar, sino que responderá a lineamientos políticos definidos por el gobierno de turno.</p>



<p>El temor de la izquierda radica en que la designación de un general retirado pueda llevar a una visión exclusivamente militarista del problema de seguridad, dejando en un segundo plano los esfuerzos por abordar las causas estructurales de la violencia. También existe la preocupación de que esta decisión refuerce la idea de que la única respuesta efectiva frente a los grupos armados ilegales es la confrontación, en lugar de buscar estrategias más integrales que incluyan el diálogo y la inversión social en los territorios más afectados por el conflicto.</p>



<p>Sin embargo, ignorar la realidad del momento actual sería un error. El país enfrenta un resurgimiento de la violencia, donde grupos como el ELN, las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo han desafiado abiertamente la autoridad del Estado, expandiendo su control territorial y afectando a las comunidades con desplazamientos forzados, confinamientos y extorsión. En este contexto, más que rechazar la designación de un militar en abstracto, la discusión debería centrarse en qué tipo de liderazgo ejercerá Pedro Sánchez y cómo su gestión equilibrará el uso de la fuerza con estrategias de seguridad ciudadana y justicia.</p>



<p>Defender la designación de Sánchez no implica ignorar los riesgos que conlleva militarizar la política de seguridad. Sin embargo, sí significa reconocer que, dadas las circunstancias actuales, contar con un ministro que comprenda el funcionamiento interno de las Fuerzas Armadas y que tenga la confianza de la tropa puede ser una ventaja.</p>



<p>El deterioro de la seguridad no se soluciona únicamente con discursos o acuerdos en la mesa de negociación. Se necesita liderazgo en el terreno, decisiones bien fundamentadas y una estrategia coordinada para detener la expansión del crimen organizado y las estructuras armadas ilegales. La experiencia de Sánchez en operaciones especiales y su conocimiento de la inteligencia militar pueden facilitar una respuesta más efectiva a estos desafíos.</p>



<p>Más allá de su perfil, su nombramiento también transmite un mensaje de flexibilidad por parte del gobierno. La inclusión de un militar en el gabinete de un presidente que históricamente ha sido crítico de las Fuerzas Armadas refleja una capacidad de adaptación ante las circunstancias. Al tomarle juramento, Gustavo Petro dejó claro que esta decisión no implica una renuncia a la paz, sino una reafirmación del compromiso de proteger la vida y la tranquilidad de los colombianos.</p>



<p>A pesar de los aciertos de esta decisión, también es importante señalar sus desafíos. La respuesta militar, por sí sola, no garantiza una paz duradera. El Estado debe complementar la estrategia de seguridad con inversión social, acceso a la justicia y fortalecimiento institucional en las regiones más afectadas.</p>



<p>Uno de los principales riesgos de este cambio en la política de defensa es que se le otorgue un peso desproporcionado a la acción militar, en detrimento de los mecanismos políticos y sociales para abordar el conflicto. Si bien es esencial frenar el avance de los grupos armados y recuperar el control territorial, una estrategia basada exclusivamente en la fuerza podría resultar en nuevas tensiones o en la radicalización de ciertos sectores.</p>



<p>Sánchez enfrenta el desafío de demostrar que su liderazgo no se limitará a las operaciones militares, sino que también será capaz de articular esfuerzos entre diferentes sectores del gobierno para abordar las causas profundas de la inseguridad. Su éxito dependerá de su habilidad para equilibrar el uso legítimo de la fuerza con medidas de estabilización y desarrollo en las comunidades afectadas por la violencia.</p>



<p>El nombramiento de Pedro Sánchez como ministro de Defensa es una decisión pragmática que responde a la necesidad urgente de fortalecer la seguridad en el país. Este cambio se basa en las necesidades actuales, más que en dogmas o discursos ideológicos. Sin embargo, su gestión debe ser evaluada de manera constante para asegurar que el enfoque adoptado no se desvíe hacia excesos o una visión exclusivamente militar del problema.</p>



<p>Más que una concesión a sectores conservadores, este nombramiento debe interpretarse como una oportunidad para construir una estrategia de seguridad más efectiva, donde la acción de la Fuerza Pública se complemente con la presencia integral del Estado. Si se logra este equilibrio, el país podría estar ante un punto de inflexión positivo en la lucha por la estabilidad y la paz. El gobierno ha dado un paso audaz y necesario. Ahora, la gran pregunta es si podrá mantener el equilibrio entre la firmeza y las soluciones de fondo. En esta ecuación se juega no solo el éxito del nuevo ministro, sino también el futuro de la seguridad en Colombia.</p>



<p></p>
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        <author>Tres Puntos Aparte</author>
                    <category>El Cuento</category>
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        <pubDate>Wed, 05 Mar 2025 20:48:50 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>EL FENÓMENO PEDRO SÁNCHEZ*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/fenomeno-pedro-sanchez/</link>
        <description><![CDATA[<p>La revista colombiana Semana, en su edición del pasado domingo 23 de julio, publicó en su portada una fotografía del presidente del PP (partido popular) de España, Sr. Alberto Núñez Feijóo, incluyendo una entrevista con el político y tituló la nota: El fenómeno Feijóo, con motivo de las elecciones que se celebraron en la misma [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>La revista colombiana <em>Semana,</em> en su edición del pasado domingo 23 de julio, publicó en su portada una fotografía del presidente del PP (partido popular) de España, Sr. Alberto Núñez Feijóo, incluyendo una entrevista con el político y tituló la nota: <em>El fenómeno Feijóo</em>, con motivo de las elecciones que se celebraron en la misma fecha en España.<span id="more-95944"></span></p>
<p>El semanario vaticinaba un aplastante triunfo del candidato Feijóo. Sin embargo, no se dio y aunque el político entrevistado ganó las elecciones, es necesario recordar que el sistema político español es una monarquía parlamentaria y no necesariamente es presidente de gobierno quien obtiene mayor votación, sino mayor número de apoyos en el Congreso de los Diputados, por lo cual se inicia un periodo de negociaciones y alianzas para asegurar que alguno de los candidatos más votados, en este caso Núñez Feijóo o el actual presidente, Sr. Pedro Sánchez, puedan conformar gobierno.</p>
<p>Como observador externo, aunque permanente, de la situación política española, si yo fuera el director de cualquier revista informativa, cambiaría la portada y el título dejando una foto del actual presidente del gobierno español y con un titular en el que se leyera: <em>El fenómeno Pedro Sánchez</em>.</p>
<p>Son varios los elementos para tener en cuenta y explicar por qué el PSOE (partido socialista obrero español) sobrevivió a la arremetida de la derecha y extrema derecha representadas por el PP y Vox. Por qué un presidente de gobierno, sometido al desgaste natural del poder y de las decisiones en ocasiones impopulares, quien tiene fama de arrogante y poco carismático, pudo voltear el resultado de lo que se esperaba fuera una derrota sin atenuantes. Aquí mencionaremos algunos elementos de una compleja respuesta.</p>
<p>Las mentiras pueden funcionar momentáneamente en una candidatura, pero no pueden fundamentar un gobierno. El candidato Núñez Feijóo, quien había llegado a su nominación con fama de moderado y sensato, sorprendió con una campaña agresiva, irrespetuosa y cargada de mentiras o, para decirlo en términos suaves, inexactitudes. La primera de ellas es el supuesto mal manejo económico en España, apoyándose en el aumento de precio de bienes y productos que ha sido una constante global en los últimos años por causas bien conocidas. La evidente “imprecisión” sobre el tema de las pensiones en los días previos a la elección fue importante para que muchos españoles recuperaran la memoria y le quitaran votos al candidato Núñez Feijóo.</p>
<p><figure id="attachment_95945" aria-describedby="caption-attachment-95945" style="width: 216px" class="wp-caption alignright"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-95945" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Pedro_Sánchez_Wikipedia-216x300.jpeg" alt="" width="216" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Pedro_Sánchez_Wikipedia-216x300.jpeg 216w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Pedro_Sánchez_Wikipedia-108x150.jpeg 108w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Pedro_Sánchez_Wikipedia.jpeg 428w" sizes="(max-width: 216px) 100vw, 216px" /><figcaption id="caption-attachment-95945" class="wp-caption-text">Pedro_Sánchez_Wikipedia</figcaption></figure></p>
<p>El presidente Sánchez inició su gobierno con buen pie, un gabinete paritario, con mayor número de mujeres como vicepresidentas y expidiendo leyes progresistas que bajo otras administraciones habrían sido imposibles, como la de la eutanasia, la reforma laboral, la subida de pensiones acorde al índice de precios al consumidor, el ingreso mínimo vital, la ley del bienestar animal, la Ley Trans, la ley de cambio climático (calificada de ideológica por sus adversarios, en plena constatación del calentamiento global). De igual manera, ha mostrado un irrestricto apoyo a la Unión Europea en las decisiones de sus organismos regionales.</p>
<p>Sin embargo, llegó el 2020 y la pandemia del Covid-19 afectó a todo el mundo y muchos españoles se sintieron afectados por las medidas severas tomadas por un gobierno serio que impulsó el confinamiento y las vacunas. Fueron meses duros en los cuales la oposición hablaba de la violación de las libertades de las personas cuando se estaban salvando vidas humanas y el resultado se vio más tarde. Cuando muchos países seguían padeciendo los efectos del mal, España se daba el lujo de abrir los espacios, mostrando unos resultados envidiables en materia de vacunación, superando a países productores de las mismas vacunas.</p>
<p>Luego vino la guerra de Rusia contra Ucrania, con todos los efectos económicos que todavía se sufren, especialmente en el plano energético. España comenzó a sufrir el incremento de los precios de la electricidad y la subida de los combustibles. El gobierno tuvo que tomar una posición fuerte al interior de la Unión Europea para defender la llamada “singularidad ibérica”, haciendo frente común con Portugal, logrando un tratamiento diferencial que ha contribuido a la caída de los precios para los consumidores. De todas formas, los efectos negativos de estos problemas han tenido repercusión en muchos votantes que desde el inicio han sido mal informados por sectores, como las grandes eléctricas privadas, afectadas por las medidas.</p>
<p>Todos los analistas internacionales han alabado el manejo económico de España, considerando tan grave coyuntura para el mundo. La inflación de España es de las más bajas de Europa y, aunque los habitantes sientan que los precios suben, si se compararan con otros países, la impresión cambiaría ostensiblemente. Muchos de sus vecinos quisieran tener a una ministra tan profesional como la vicepresidenta Nadia Calviño. De igual forma el desempleo ha venido bajando, al tiempo que se han mejorado los contratos de los trabajadores, privilegiando los indefinidos sobre los temporales. Se hizo reforma pensional, sin los traumatismos de Francia, así como se llegó a un acuerdo histórico entre empresarios y sindicados para aumentar el salario mínimo.</p>
<p>Los españoles saben que tienen a un presidente de gobierno serio y de estatura mundial, que a nivel externo no los hace quedar mal. Un hombre que se expresa muy bien en inglés y francés, que ha respaldado en Europa la bravía resistencia del pueblo ucraniano (otra inexactitud en la entrevista de Núñez Feijóo en la revista <em>Semana</em>), no en vano ostenta una placa en el Paseo de los Valientes en Kiev con la gratitud del presidente Volodímir Zelenski y del pueblo ucraniano. Sánchez es europeísta convencido. Debe recordarse que uno de sus primeros trabajos, aparte de profesor universitario, fue como asesor del Parlamento Europeo. No fueron pocos los que respiraron tranquilos en Bruselas al conocer que la extrema derecha no había arrasado en España.</p>
<p>En materia internacional, aparte de respaldar a Europa, Sánchez ha devuelto la mirada a América Latina y el acercamiento entre la realidad latinoamericana y europea ha sido uno de las columnas de la presidencia española. Ha visitado varias veces nuestro continente; en Colombia ha estado dos veces, tanto con el presidente Duque como con el actual presidente Petro, pues una de sus características es buscar tener buenas relaciones independientemente de las diferencias ideológicas, por lo cual ha tenido buena sintonía con mandatarios tan disímiles como Angela Merkel, Emmanuel Macron, Joe Biden o incluso la italiana Giorgia Meloni.</p>
<p>España bajo la administración Sánchez ha sido flexible y tolerante con el fenómeno migratorio, pero buscando que cada vez sea más ordenado y regulado. En 2022 organizó una de las reuniones más importantes de la OTAN en los últimos años. Se ha comprometido con la transición energética gradual. En lo que sí dio un giro inesperado, que ni siquiera sus aliados de Unidas-Podemos imaginaban, fue en la posición sobre el Sahara occidental. El PSOE se apartó del tradicional respaldo al Frente Polisario, priorizando la relación bilateral con Marruecos, lo que provocó la inusual protesta tanto de la derecha como de la izquierda radical representada por U-P. Sánchez privilegia el pragmatismo sobre las ideologías.</p>
<p>A Sánchez lo pueden tachar de cualquier cosa, menos de ser deshonesto o un adversario irrespetuoso o bajo. Hasta el momento no ha tenido escándalos de corrupción en su entorno y ha sido enemigo de la llamada “trumpización” de la política, es decir, del uso de noticias falsas o de los insultos para minimizar a los oponentes. Por el contrario, los partidarios de la derecha, al no encontrar mayores argumentos en su contra, reviven viejos miedos, como desenterrar a la extinta organización terrorista ETA, cuyo heredero político es el partido EH Bildu que ha sido una organización legal durante los últimos gobiernos, incluido los del PP, y ha votado algunas de las reformas y leyes progresistas, pero no hace parte de la coalición de gobierno.</p>
<p>Sánchez jugó con las cartas abiertas y sorprendió a todo el mundo cuando tomó la decisión de convocar elecciones generales en un momento en que su partido había perdido estrepitosamente las elecciones regionales del 28 de mayo y todas las encuestas daban por seguro el ascenso de la derecha y la ultraderecha. La oposición que clamaba semanas antes por elecciones generales, luego manifestó que Sánchez era un criminal por convocar los comicios en verano.</p>
<p>Una jugada audaz que a la postre resultó brillante. Otro gobernante podía haber preferido aguantar hasta fin de año e intentar mejorar o maquillar datos, o en el caso latinoamericano, para ganar tiempo con el fin de sacar provecho colegiado o personal, pero fue muy claro. Aparentemente los electores en los comicios regionales habían enviado un mensaje de cambio. Para la misma España era sano que se confirmara si efectivamente era lo que quería la gente o no. Si deseaban seguir con el actual gobierno o ensayar otro cuya palabra más repetida en campaña fue “derogar”, es decir, anular las leyes que aquí hemos mencionado.</p>
<p>Pedro Sánchez Pérez-Castejón es doctor en Economía y se inició en la política en su Madrid natal hasta el punto de convertirse en 2014 en el secretario general del PSOE recogiendo el sentir del sector centro-izquierdista. Sánchez tuvo que afrontar una crisis interna de su partido, y al no sentirse respaldado, renunció a su cargo e incluso a su acta de diputado (congresista), lo que forzó unas primarias internas en las que resultó ganador, saliendo más fortalecido que antes y obteniendo éxito en la moción de censura contra el ex presidente Mariano Rajoy en 2018, siendo investido presidente de gobierno ese mismo año. Actualmente detenta tres presidencias diferentes, del gobierno español, de la Internacional Socialista y del Consejo de la Unión Europea.</p>
<p>Ha sido evidente que, a pesar de apelar a los votantes de izquierda, Sánchez cada vez más convoca al centro, que en el mapa político español no parece tener doliente, ante la desaparición de <em>Ciudadanos</em>, formación liberal que terminó naufragando por su aproximación a la derecha y la radicalización progresiva del PP en favor de la extrema derecha. En sus discursos, Sánchez menciona frecuentemente la palabra socialdemocracia y quiere ubicar al PSOE en una posición que se identifique con la izquierda moderada y el centro.</p>
<p>Es innegable que los problemas en su gobierno han surgido de las divergencias con Unidas-Podemos, su socio en la coalición que en ocasiones cae en una provocación y terquedad casi infantil, como al no reconocer que la ley de garantía integral de la libertad sexual (conocida como del sólo sí es sí) había quedado mal redactada produciendo un efecto no deseado y el PSOE tuvo que corregirla, lo que costó un desgaste importante que la oposición capitalizó a su favor.</p>
<p>Amigo del diálogo, la estrategia de Sánchez parece haber funcionado en Cataluña en donde, vistos los últimos resultados electorales, los partidos independentistas han perdido apoyo, resultando ganador el PSC (Partido de los Socialistas de Cataluña). Se ha pasado de un ambiente de permanente conflicto, incluso violento (en la era Rajoy) a uno en el cual, se reconoce que el tema catalán es político y debe resolverse de esa manera.</p>
<p>Pedro Sánchez es el modelo de quien quiera ser político en el mundo actual. Un verdadero sobreviviente que ha caído varias veces, pero detenta una habilidad increíble para levantarse, superar las dificultades y vencer las tendencias adversas. Como dice el periódico <em>El País,</em> alguien que a punta de épica transformó una derrota en clamorosa victoria. El político ha sido fiel a su libro “<em>Manual de Resistencia</em>” escrito con la pensadora Irene Lozano, una referencia autobiográfica con reflexiones de diversa índole.</p>
<p>En el PP ha costado asumir la agridulce victoria del 22 de julio. Algunos temen que el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo no sea suficiente y comienzan a mirar hacia la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una política cuestionada, pero que indudablemente tiene un fuerte carisma. Díaz Ayuso es una estrella ascendente en la derecha, quien no esconde que haría gobierno con Santiago Abascal, el líder de Vox.</p>
<p>Ahora bien, Pedro Sánchez no lo tiene fácil para formar gobierno y todavía hay muchos factores en juego. No puede descartarse que haya una reacción de la derecha que intente tomar el poder a toda costa o que los independentistas catalanes erróneamente crean que pueden obtener todo lo que pidan a costo de su apoyo al actual presidente del gobierno. No se puede descartar que haya nuevas elecciones, pero Sánchez ha demostrado que es un gran estratega del ajedrez político y veremos sus próximas jugadas. Es posible que vuelva a sorprender.</p>
<p>Ignoro si Pedro Sánchez podrá convalidar un nuevo periodo como presidente del gobierno español, pero ya quisieran muchos partidos políticos contar con un líder como él. Sánchez seguramente figurará en el futuro en otros cargos de alta responsabilidad como en algún organismo internacional, recordando que trabajó en el gabinete del Alto Representante de Naciones Unidas en Bosnia-Herzegovina. Si llegase a ser, por ejemplo, futuro Secretario General de Naciones Unidas, creo que los habitantes de este mundo estaríamos bien representados, al menos representaría bien a quien esto escribe.</p>
<p><strong>*Dixon Moya Acosta es</strong> Embajador de la Carrera Diplomática y Consular, escritor por vocación, autor de varios libros, lleva un blog en el periódico colombiano <em>El Espectador</em> con sus apellidos literarios, en el cual escribe de</p>
<p>todo un poco: <a href="http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/">http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/</a>  En lo que era Twitter ocasionalmente aparece como @dixonmedellin</p>
<p><strong>**<em>E</em><em>l contenido de cada blog es responsabilidad exclusiva de los autores y por lo tanto no compromete ni representa a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO-</em></strong></p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Thu, 17 Aug 2023 11:04:17 +0000</pubDate>
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