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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Patricia Rodríguez Archives | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Petronila “Petita” O’Higgins Riquelme Rodríguez (1808-1870)</title>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Su corazón latía con mucha intensidad, era el pálpito y la ansiedad de reencontrarse con sus hijos, y el afán por reclamar finalmente lo que fue suyo desde el día en que nació y que le fue negado: un padre y su legítimo apellido. Petronila se acercaba ya a la bahía de Valparaíso, y apenas siete millas la separaban para que entonces pudiera atisbar a su familia, a quienes llevaba casi una década sin ver, cuando su corazón ya no pudo soportar la tanta dicha y acabó por colapsar.</p>
<p>Había emprendido su viaje desde el puerto de Callao en el otoño de 1870, dispuesta y decidida a regresar a Chile después de casi cinco décadas, para exigir por su identidad y su herencia, y recuperar asimismo a su familia.</p>
<p>Petronila “Petita” O’Higgins Riquelme Rodríguez fue hija del “Padre de la Patria” chilena, Bernardo O’Higgins, y aunque este nunca reconociera legalmente su filiación.</p>
<p>En 1823, exiliado, O’Higgins viaja en la corbeta británica <em>Fly </em>con destino a las costas peruanas. Con él se encuentran su madre, su media hermana y Patricia Rodríguez, que es quien cuida de los dos pequeños que se unen al viaje: Pedro Demetrio y Petronila.</p>
<p>Petronila nació en Los Ángeles, en la hacienda Las Canteras, y es difícil precisar la fecha exacta de su nacimiento, ya que al parecer esta sería destruida en medio de un ataque del Ejército Realista a la ciudad. El desconocimiento de esta acta de bautismo representará la historia misma de su protagonista anónima, ninguneada, huérfana de padre.</p>
<p>Algunos también discuten sobre quién habría sido su madre, y sin embargo serán pocos los que puedan desmentir de que se trató de aquella indígena mapuche llamada Patricia Rodríguez, quien se desempeñaba como sirvienta en la casa de O’Higgins, y que aún permaneció haciendo su trabajo después de haber parido a una niña del “Padre de la Patria”.</p>
<p>La niña llevó una infancia no exenta de privilegios en la hacienda Montalván, cerca a Cañate, donde se paseaba libremente por la casa de gobierno ignorando su condición de hija ilegítima. Y aunque para los demás nunca dejaría de ser una “indiecita”, una “huérfana” o una “salvaje”, el prócer la trataría siempre con el afecto de un padre, y procuraría para ella las mismas atenciones y la misma educación que hubiera brindado a una hija legítima.</p>
<p>Fue así como “Petita”, que así le llamaban cariñosamente, aprendería a leer desde muy niña a la par que su hermano medio, Demetrio, hijo de la criolla Rosario Purga y Bernardo O’Higgins. Tampoco Demetrio fue reconocido por su padre, siendo ambos excluidos de su testamento. Este era el destino que tendrían que padecer los venidos al mundo por fuera de la institución matrimonial, y peor todavía si se trataba de una huacha, una indígena inconfundible, y que por lo mismo sería discriminada, y así también su hija.</p>
<p>Petronila tenía unos rasgos notoriamente inconfundibles que respondían al fenotipo genuino de la mujer araucana, y ciertamente muy pocos visos de una sangre europea que sin embargo corría por sus venas. Es por esto que tendría que soportar siempre el repudio de los demás familiares miembros que componían el núcleo familiar de los O’Higgins y que estuvieron compartiendo de cerca con ella.</p>
<p>Cercana a los 26 años Petita contrae nupcias con el criollo burgués José Toribio Pequeño, y que en adelante estaría al frente del control productivo de la hacienda Montalván. Hasta el día de su boda Petronila sería una hija de nadie, N.N, sin apellidos, por lo cual tuvo que acuñarse un nombre completo que le permitiera recibir legalmente el sacramento del matrimonio. En el acta de matrimonio aparecerán entonces como padres legítimos de la novia Nicolás Riquelme, de origen español, y Juana Letelier de descendencia francesa. Formalizado el matrimonio, la indiecita Petita pasaba a convertirse en Petronila Riquelme y Letelier.</p>
<p>En la catedral de Lima y con todo lujo es bautizado el primogénito de la pareja, siendo sus padrinos Bernardo O’Higgins e Isabel Riquelme, y con el pasar de los años la familia se haría más numerosa teniendo un total de seis hijos, de los cuales uno moriría siendo todavía un infante.</p>
<p>La relación matrimonial se vivió en la mayor parte del tiempo mediada por el distanciamiento. Petronila permanece en la ciudad mientras que su esposo atiende a los negocios de la hacienda, manteniendo un vínculo fundamentado en misivas que darán no tanto cuenta de su amor, pero sí de cuentas por pagar, gastos y, sobre todo, reclamos por las múltiples felonías del marido.</p>
<p>José Toribio era un mujeriego que no desaprovechaba la lejanía de su familia para hacer de las suyas en la intimidad de la hacienda. Según parece tuvo varios hijos que nunca reconoció y sus amantes se cuentan por montones. Pero sería su sobrina “Carmencita” quien acabaría por desatar la ira incontenible de la injuriada esposa, quien no pudo creer las palabras de su marido que explicaban su labor como tío de tener que cuidar a su desahuciada sobrina, ya que esta se encontraba en el momento necesitada de contención familiar. Enérgica, furibunda, ya cansada de tener que soportar años de infidelidades y excusas, Petronila le contesta en una misiva: “Pequeño voi a darte un movimiento de biles siento mucho las cosas que dicen de ti de tu conducta principalmente te han molido tus huesos i tu honor que esta vez se a desparramado por todo Lima… dice toda esta familia que tú te has sacado a Carmen de su casa, del lado de su marido, dicen que tú has hecho el papel muy bien. Ahora esta vergüenza es para mí porque hasta vergüenza me da de salir… porque me dirán que soy una cornuda.”</p>
<p>El esposo comprende que ya fue suficiente, que su conducta ha ido demasiado lejos y que lo más conveniente sería abandonar a su esposa, no sin antes llevarse consigo al resto de la familia. Y es así como Petronila se verá apartada de sus hijos, quienes por más de diez años la pasarían residenciados junto a su padre en tierras chilenas.</p>
<p>Petronila jamás volvería a verlos, y poco a poco iría sintiéndose más sola, teniendo como única compañía a Demetrio. Ya O’Higgins había muerto, y la única compañía de su medio hermano también acabaría cuando este, desdichado por el despecho de una pena de amor, se suicida ingiriendo un frasco de veneno.</p>
<p>Dos años más estaría Petronila esperando por nada en la hacienda de toda la vida, hasta que entonces tomaría la determinación de emprender el viaje de reencuentro, un viaje que podría llevarla a retomar su vida en pareja, un viaje en donde estarían esperando por ella los cinco hijos que hacía años que no veía, un viaje en el que tenía la misión de validar legalmente el reconocimiento de su verdadera identidad, a través de un documento que certificara que, su apellido, era el apellido de un prócer.</p>
<p>El periódico chileno <em>La Patria </em>comunicó sobre la muerte de Petronila: “En el vapor Perú, que fondeó la tarde del lunes, llegó el cadáver de doña Petronila Riquelme O’Higgins de Pequeño hija, según se nos dice, del ilustre general Bernardo O’Higgins. Esta señora se embarcó algo enferma desde el Callao con destino a Valparaíso y falleció siete millas antes de llegar a puerto”.</p>
<p>Fue enterrada en Valparaíso y su tumba reposa en la cima del monte Panteón, de vista al mar. En dicha ciudad también se encuentra el acta de defunción, y en ella se lee el apellido de su padre legítimo. Su último viaje no sería del todo en vano. Nótese cómo al final de su vida finalmente Petita tendría su reconocimiento, y el anunció del periódico dejaría para la historia de que la difunta se trataba, pues, de la hija del prócer Bernardo O’Higgins.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Fri, 26 Apr 2024 09:48:19 +0000</pubDate>
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