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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Partido Liberal colombiano | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Gaviria y Cepeda podrían revivir el Frente Nacional?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/gaviria-y-cepeda-podrian-revivir-el-frente-nacional/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hace casi 70 años, liberales y conservadores pactaron en España la alternancia del poder, quitando del camino al general Rojas Pinilla. Hoy, esos mismos partidos pactan, ¿güisqui en mano?, en el apartamento del expresidente Cesar Gaviria en Bogotá, para &#8220;quitar del camino&#8221; a la Izquierda. ¿Habrá francachela y habrá comilona? </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Fotografía de los expresidentes Alberto Lleras y Laureano Gómez, de la cuenta Historia de Colombia en la red social X. </em></p>



<p>En Colombia, un empleado normal pasa “a mejor vida” (la merecida jubilación) al cumplir los 62 años (en el caso de los hombres) y 57 años (en el caso de las mujeres). En la política no ocurre lo mismo, porque pasa que los políticos, pero en especial los expresidentes, no descansan, ni dejan que el país descanse de ellos.</p>



<p>Los políticos han sido empleados de la cosa pública toda la vida y reciben jugosas pensiones a las que ninguno de nosotros accederá jamás. Por ejemplo, César Gaviria (1947), lleva 16 años de vida licenciosa como pensionado en su calidad de expresidente de la República, y completa poco más de 50 años de vida política que comenzó cuando lo nombraron director del diario <em>La Tarde,</em> de Pereira.</p>



<p>A sus 78 años, el hombre ya tiene las ojeras puestas en el 2026, porque -como buen político con afanes burocráticos- se adelanta a su tiempo cada cuatro años. Pero resulta que la campaña presidencial no ha empezado, ni empezará antes de noviembre cuando la mayoría de partidos unjan a sus candidatos después de las consultas internas de octubre.</p>



<p>A puerta cerrada, en su apartamento de Bogotá, que lo imagino muy lujoso y con vista a los cerros orientales, el pasado 17 de marzo el doctor Gaviria, en su condición de <em>jefe pluma blanca </em>de Partido Liberal, recibió a sus colegas del Partido Conservador (Efraín Cepeda y Nadia Blel); del Partido de la U (Alexander Vega, codirector) y del Nuevo Liberalismo (Juan Manuel Galán), entre otros <a href="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-2026-coalicion-de-partidos-tradicionales-contra-petro-se-enreda-por-divisiones-de-las-bancadas-noticias-hoy"><em>ilustres</em> invitados.</a></p>



<p>Mientras usted lee esta nota, hoy 1º de abril, ellos sostendrán una segunda cumbre de alto turmequé -no sabemos si con francachela y comilona-, porque otra vez se creen los salvadores, como lo creyeron y lo hicieron creer siete décadas atrás. </p>



<p>Todos son liberales y todos son conservadores, como en las viejas épocas, no para arreglar el país, que es lo que uno quisiera, sino queriendo revivir, a su manera, el fantasma del Frente Nacional en busca del trono perdido.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Durante el Frente Nacional,  liberales y conservadores se repartieron la presidencia y los puestos cada cuatro años.</h2>



<p>Hagamos memoria:</p>



<p>El Frente Nacional se creó para sacar al general Gustavo Rojas Pinilla del poder, de modo que los partidos Liberal y Conservador pudieran <em>repartirse</em> la presidencia y los puestos cada cuatro años, lo que efectivamente ocurrió entre 1958 y 1974. En esos dieciséis años mandaron Alberto Lleras Camargo, Guillermo León Valencia, Carlos Lleras Restrepo y Misael Pastrana.</p>



<p>Liberales y conservadores se juntaron en un pacto para, según ellos, poner fin a la violencia bipartidista; pero en la práctica, el Frente Nacional consolidó la violencia al excluir a otras vertientes ideológicas, siendo esa la génesis del monstruo (conflicto armado y guerrillas) que sobrevive hasta nuestros días.</p>



<p>Lo curioso de la violencia bipartidista –cuentan los que saben- es que entre <em>1876 y 1877</em>, aquellos que por la mañana se daban plomo con la guerrilla conservadora de <em>Los Mochuelos, </em>en las fincas de la Sábana de Bogotá, eran los mismos que en la noche celebraban en un club con sus “enemigos” liberales, como si nada. Siempre han sido <em>amiguis</em>: se tapan con la misma cobija para abrigar intereses comunes. <strong> </strong></p>



<p>Lo reiteró en la revista <em>Cambio</em> el historiador Jorge Orlando Melo: “… <em>desde el siglo XIX, este sistema político ha sido muy limitado por la existencia de una gran violencia y porque ha sido una ‘democracia de las oligarquías’”. (…) “…liberales y conservadores, que se habían enfrentado a sangre y fuego pero estaban en muchos asuntos de acuerdo, se repartían constitucionalmente el poder, elegían un congreso paritario y alternaban la ocupación de la presidencia de la República, al menos hasta 1970 en las normas, pero hasta los noventa en la realidad”.</em></p>



<p>En resumidas cuentas, el país nos les debe nada y en cambio ellos, los partidos tradicionales, sí nos deben más que disculpas, pues lo único que nos heredaron es esta violencia sin fin, desde cuando Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez celebraron a manteles en España, güisqui de por medio, supone uno. </p>



<p>El 24 de julio de 1956 (pleno apogeo de la dictadura franquista en ese país), acordaron lo que acordaron: el <em>Pacto de Benidorm</em>, que condenó al país a que los dos mismos partidos de siempre y sus tecnócratas siguieran gobernando al país, y en realidad no hasta 1974, sino hasta la llegada al poder de otro Gustavo, Gustavo Petro, quien, al igual que lo hizo Rojas Pinilla, partió en dos la historia política de Colombia.  </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Foto de Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez en las conversaciones para crear el Frente Nacional y poner fin a dictadura de 1956 <a href="https://t.co/xsFZxNUvik">pic.twitter.com/xsFZxNUvik</a></p>&mdash; Historia de Colombia (@colombia_hist) <a href="https://twitter.com/colombia_hist/status/1513263550608732163?ref_src=twsrc%5Etfw">April 10, 2022</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Los líderes políticos de nuestro tiempo no deberían morirse sin antes haber arreglado los males que sus partidos engendraron. </h2>



<p>Que nos digan el doctor Gaviria y su hijo Simoncito cuál es el plato del día. Si el país va a entrar en modo Frente Nacional, con la idea de dejar sin postre a los demás, entonces deben recordar que la Izquierda ya no está pintada en la pared.</p>



<p>Si están pensando en alternar poder entre rojos y godos como hicieron el siglo pasado, tal vez es hora de que vayan pensando que un país posible puede ser aquel en el que convivan pacíficamente la Derecha y la Izquierda, que dejó de ser la convidada de piedra. El primer gobierno genuinamente izquierdista, que no es poco tras 200 años de vida republicana, será el principal legado de Gustavo Petro, aunque él siga confiado en que lo serán sus ambiciosas reformas.</p>



<p>Si ayer liberales y conservadores se dieron mañas de sellar acuerdos convenientes, hoy podrían pensar en una alianza entre contradictores que ponga fin a la violencia de las palabras para que avance el país. Es decir, diseñar un acuerdo nacional bajo el compromiso de que cada corriente política materialice, a su turno, las reformas que necesita Colombia, y de ese modo garantizar una <em>burocracia sana</em> que privilegie por igual al país de los políticos y al país de los ciudadanos.</p>



<p>Se imaginan que los electores pudiéramos tener la certeza de que lo que un presidente comenzó, el siguiente lo continuará, todo dentro de un esquema consensuado. Sé que es la utopía de los tontos, pero es que yo tampoco quiero morirme sin ver las grandes transformaciones que nos merecemos; y los señores y señoras de la clase política, antes de desaparecer de la escena, como desaparecieron de ella Lleras y Gómez, a diferencia de aquellos podrían  demostrar que la nobleza de su espíritu es más grande que sus voracidades personales, partidistas o burocráticas.</p>



<p>Este sería un nuevo “hagámonos pasito”, donde ganan ellos y gana el país. Un Frente Nacional<strong> </strong>entre Izquierda y Derecha permitiría, incluso, que los del Centro se dejen de ambigüedades y por fin nos digan si son zurdos o diestros.   </p>



<p>Un mensaje final para los doctores Gaviria y Cepeda: Los líderes políticos de nuestro tiempo no deberían morirse sin antes haber arreglado los males que sus partidos engendraron. </p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-88d641ce648190c3ed13952c80295321"></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=113823</guid>
        <pubDate>Tue, 01 Apr 2025 12:30:48 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Gaviria y Cepeda podrían revivir el Frente Nacional?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Germán Vargas Lleras: ¿el Olafo de la política colombiana?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/german-vargas-lleras-el-olafo-de-la-politica-colombiana/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuarenta y cinco segundos de evidencia en video pueden arruinar la reputación de un político y sus posibilidades de lucir la banda presidencial. Breve perfil de Germán Vargas Lleras, el primer nieto de la nación que no ha llegado a presidente.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-left has-small-font-size"><em>Germán Vargas Lleras, imagen de su cuenta en X.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-9807fbd0a3c9ebe98fa02c2d2d4b5e9f"><strong><em>“Esta es la historia de aquel novillo / Que había nacido allá en la sierra /</em></strong> <strong><em>De bella estampa, mirada fiera / Tenía los cuernos, puntas de lanza”</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-866fd5d13c576e1c0216b5fc1858d1a1"><strong><em>&#8220;Los hijos y los nietos observan para admirar y admiran para aprender y desarrollar el potencial que, por herencia, llevan dentro&#8221;:</em> </strong>Thomas Mann (La montaña mágica) </p>



<p>Si una imagen vale más que mil palabras, nada nos convencerá de que Germán Vargas Lleras es un buen tipo. Parece la antítesis del político tradicional: ni amable, ni atento, incapaz de controlar la ira, el típico cascarrabias, que en la campaña presidencial de 2018 regañó al aire a la periodista Yolanda Ruiz por, según él, hacer<em> </em><a href="https://www.vanguardia.com/politica/elecciones/2018/05/21/que-preguntas-tan-chimbas-asi-descalifico-vargas-lleras-preguntas-de-yolanda-ruiz/">&#8220;preguntas tan chimbas&#8221;.</a> No es el candidato adiestrado que finge sentir lo que no siente y si se junta con el pobre no lo hará para tomar whisky como buenos compadres.</p>



<p>Él es un <em>animal político </em>difícil de amansar. Quizás le viene de abolengo. Presumo que desde niño se acostumbró a hacer su santa voluntad. En esta foto, de cuando tenía seis años, se le ve encaramado en la misma mesa donde, sentado como la gente, hablaba el presidente de la República, el doctor Carlos Lleras Restrepo, su abuelo, cuya hazaña ha querido emular sin éxito, a pesar de que incluso sus contradictores reconocen que le cabe el país en la cabeza. Al menos como columnista tiene soluciones para todo, pero las cosas tienden a complicarse con su partido <em>Cambio Radical</em> envuelto y revuelto en permanentes polémicas.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Dic de 1968. Germán Vargas Lleras subido en una mesa mientras su abuelo el presidente de la República tenía el poder del micrófono <a href="https://t.co/IeqD9ZWE6u">pic.twitter.com/IeqD9ZWE6u</a></p>&mdash; Historia de Colombia (@colombia_hist) <a href="https://twitter.com/colombia_hist/status/929713144007622657?ref_src=twsrc%5Etfw">November 12, 2017</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Habiendo nacido en cuna de oro, el apellido no le ha servido –hasta ahora- para vestir la banda presidencial, pero sí para probar las mieles de la burocracia.</p>



<p>Esta dinastía política comienza con el ilustre santafereño Lorenzo María Lleras González (1811-1868), miembro fundador del Partido Liberal colombiano, <em>trastatarabuelo </em>del doctor Vargas Lleras. De ella forman parte también el médico Federico Lleras Acosta, que dedicó su vida a la causa altruista de investigar la cura de la lepra; el expresidente Alberto Lleras Camargo, primos segundos con el ex presidente Carlos Lleras Restrepo; Carlos Lleras de La Fuente, tío de Vargas Lleras, único de los hijos que le sobrevive al expresidente Lleras Restrepo; Enrique Vargas Lleras, su hermano, ex candidato a la alcaldía de Bogotá, y Felipe Zuleta Lleras, su primo lejano, periodista y ex-diplomático, nieto de Lleras Camargo.</p>



<p>En la política colombiana, los apellidos son el poder transferido: pasa de padres a hijos o de abuelos a nietos, como si fuéramos una monarquía en vez de una República. Para la muestra, lo que pasó esta semana en la Convención del ya no tan glorioso Partido Liberal: se reeligió César Gaviria (quien se resiste a convertirse en cadáver político), con lo cual está casi garantizada la ascensión al trono de su hijo Simón cuando el papá falte. Tiene lógica el rumor de los mentideros políticos.</p>



<p>Todo lo cual nos lleva al título tan apropiado de la novela del bogotano Álvaro Salom Becerra: <em>“Al pueblo nunca le toca”, </em>una sátira política de nuestra clase dirigente, escrita con<em> </em>humor agudo y cáustico. Y al pueblo no le ha tocado, porque suele mandar la parentela de los que ya han mandado.</p>



<p>Con dos candidaturas presidenciales encima (2010 y 2018), el doctor Vargas Lleras quiere insistir a ver si a la tercera vence. Pero la fama que lleva a cuestas, la de encarnar al <em>“Olafo, el amargado”</em> de la política colombiana, poco le ayuda. Amargado es el muy <em>cachacho</em> calificativo para quien <em>“guarda resentimiento por frustraciones o disgustos”.</em> Y amargar significa estropear una situación. Mientras el <em>Olafo</em> de las historietas se dedica a atacar castillos europeos y luego se va de parranda, el doctor Vargas Lleras ataca en el país del <em>Sagrado Corazón</em> con <a href="https://www.elespectador.com/actualidad/coscorron-de-german-vargas-lleras-a-uno-de-sus-escoltas-article-671777">coscorrones</a> y manotazos. No me consta si con palabrotas también. ¿Entre más bravo el toro mejor la corrida? En política tal vez no, y menos ahora que están prohibidas.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-la-silla-vac-a wp-block-embed-la-silla-vac-a"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="iq2J5XqlGv"><a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/manotazo-de-german-vargas-lleras-a-asistente-queda-en-video/">Vargas Lleras le lanzó un manotazo a una asistente en su regreso a la política</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Vargas Lleras le lanzó un manotazo a una asistente en su regreso a la política&#8221; &#8212; La Silla Vacía" src="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/manotazo-de-german-vargas-lleras-a-asistente-queda-en-video/embed/#?secret=vbLrfPGagG#?secret=iq2J5XqlGv" data-secret="iq2J5XqlGv" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Dicho esto, metámosle el bisturí al escándalo de la semana.</p>



<p class="has-text-align-center has-x-large-font-size"><strong>Autopsia a un video</strong></p>



<p>Preocupado por los pobres, como buen político en campaña, se levantó preguntándose qué será de la vida de esas familias a las que hace diez años les entregó casita gratis (no de su bolsillo, claro), siendo el vicepresidente de Juan Manuel Santos. Entonces, se echó el viajecito hasta el Huila. Lo recibieron con tintico y música: <em>“Suenan trompetas, se oyen clarines, retumba el eco de las tamboras</em>, <em>brama el barcino, rueda en la arena”.</em></p>



<p><em>El Barcino</em> es un bambuco que habla —¡oh coincidencia!— <em>de “los tiempos de la violencia”, </em>la de <em>Tirofijo</em> y los otros guerrilleros, que era una violencia tenaz, no la “benévola” del  manotazo. Violencia que habría podido detenerse con una reforma agraria a tiempo, no aquella que malogró su señor abuelo, el doctor Lleras Restrepo.</p>



<p>El video delata su talante de toro bravo, ¿con alma de acero?, <em>“que llevas en la mirada fulgor de torito fiero, que llevas en el hocico…”.</em></p>



<p>El audio no es bueno, pero se ve clarito algo de lo que nadie habla: la señora que le pasa un tintico al doctor Vargas Lleras. Al margen de la polémica sobre el regaño en público a su jefe de prensa por tocarlo, me llama la atención que desprecia la bebida típica colombiana, dejándola servida, mientras le advierte a la asistente que no vaya<em> “a sacar eso”,</em> (consciente, aunque tarde, de su conducta alebrestada en acto público), refiriéndose a la grabación, en la que se le ve disgustado, tenso, malgeniado, histérico, incómodo. Es que la pobreza genera incomodidad, doctor, especialmente a quien vive dentro de ella. La periodista, —a quien por la voz se le siente sumisa, asustada o avergonzada, o las tres al tiempo— le repite al jefe: <em>“no sale, no sale”.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Germán Vargas Lleras lanza manotazo a una asistente" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/rNFjQaArG6Q?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Pero el video sí salió, en <em>La Silla Vacía:</em> se hizo viral para desgracia suya y fortuna de la prensa y de las redes sociales, que no perdonan al que da motivos. En solidaridad con la colega, ojalá su cabeza no haya rodado sobre la arena tras la publicación del video. ¡Que doña Mirta nos cuente en qué paró la vaina!</p>



<p>Al doctor Vargas Lleras, de quien uno asume, por la evidencia, que está acostumbrado a tratar a la gente <em>a las patadas</em>, se lo ve descompuesto, inexpresivo, con una sonrisa forzada; por ningún lado veo en esas imágenes a un ser humano condolido sincera y genuinamente con las realidades de la gente, mucho menos empático con el personal de su equipo, como si careciera de esas habilidades blandas que a todos nos exigen para cualquier ejercicio laboral, donde el trabajo en equipo es clave. Política y sentimientos, como el agua y el aceite, son dos lenguajes que se repelen. Sin embargo, las ansias de poder exigen sacrificios&#8230; como <em>untarse de pueblo</em> de vez en cuando.</p>



<p>A lo mejor, el doctor Vargas Lleras arrastra, como todos, algún trauma desde su tierna infancia; no sabemos si su temperamento brioso y esa personalidad hostil hacia los demás sea producto de la ausencia temprana de su madre. Cuando doña Clemencia murió a los 41 años (1975), él apenas tenía 13. O, quizás, todavía no se repone del divorcio de la politóloga risaraldense <a href="https://www.instagram.com/luzmazapata1?igsh=ZGhiZjR0c243amN2">Luz María Zapata</a>, actual directora de <em>Asocapitales</em>. En su momento, el tema trascendió a los medios. <a href="https://www.infobae.com/colombia/2023/02/13/german-vargas-lleras-y-su-esposa-luz-maria-zapata-estarian-en-proceso-de-divorcio/"><em>Infobae</em> </a>recogió versiones  según las cuales <em>&#8220;la relación venía en deterioro desde que Zapata llegó a ser considerada como opcionada para ocupar el cargo de fórmula vicepresidencial del actual jefe de Estado, Gustavo Petro&#8221;.</em></p>



<p>Lo que sea, sólo lo sabe él, pero, tratándose de una figura pública, me asalta la curiosidad por saber si de niño lo trataron a los <em>trancazos</em>. Del chiquillo de pantaloncitos cortos y tirantes solo queda la pose del orador en tarima y sus trinos agrios en X contra del presidente Petro, que sin casta se les adueñó de la plaza por una temporada. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="El Barcino" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/vnIHnd2cXYs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>El tema que suena de fondo, <em>El Barcino, </em>de Jorge Villamil en la voz del dueto <em>Silva y Villalba</em>, es muy importante por lo siguiente: El expresidente Carlos Lleras Restrepo tuvo en sus manos la posibilidad de hacer una gran reforma agraria pero al final se acobardó. Mucha violencia nos hubiera ahorrado si se les impone con voluntad a las élites de su época, los terratenientes liberales y conservadores, en quienes se siguió concentrando el poder de la tierra hasta nuestros días, causa de tantos males y del país desigual que somos.</p>



<p>La reforma agraria de la década del 60, con expropiación incluida, terminó enterrada en el <em><a href="https://open.spotify.com/episode/6O3NL8MzVlx7ZHFdnNzek4">Pacto de Chicoral,</a></em> donde liberales y conservadores firmaron su acta de defunción: el campo y los campesinos quedaron viendo un chispero. Hoy un pacto semejante quieren celebrar los partidos de Derecha que, desesperados, se hacen llamar <a href="https://www.elespectador.com/politica/partido-liberal-partido-de-la-u-y-partido-conservador-planean-consulta-para-un-candidato-unico-en-2026-noticias-hoy/">centroderecha</a>, como informa <strong>El Espectador</strong>: esta vez quieren unirse en torno a un candidato único para atravesársele al que diga Petro. No se juntan para impulsar las reformas que necesita el país, pero sí para defender los privilegios de clase.</p>



<p>Después de todo, dudo de que el doctor Vargas Lleras haya aprendido la lección, porque <em>el que es nunca deja de ser,</em> pero confiemos en que a la próxima hará de tripas corazón bebiéndose el tintico en directo y sonriendo para la foto. Aunque no tiene pinta de ser persona de recibir consejos, de pronto le suenen las palabras del sabio Goethe, el poeta y novelista alemán:</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>“Aquí abajo habría menos amarguras si los hombres no se dedicasen con tanto ahínco a recordar dolores antiguos, en vez de soportar con entereza los presentes”: Goethe. </em></h2>



<p class="has-text-align-right"><em> </em>Clic para ver mi cuenta en X: <strong><a href="https://x.com/alexanvelasquez?t=NsPHwGx-c56jPIYojkmJgw&amp;s=03">@alexanvelasquez</a></strong></p>



<p></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=107514</guid>
        <pubDate>Sun, 03 Nov 2024 12:46:12 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Germán Vargas Lleras: ¿el Olafo de la política colombiana?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>Volvamos al Frente Nacional pa´que se acabe la vaina</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/volvamos-al-frente-nacional-paque-se-acabe-la-vaina/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hace 50 años se puso fin al Frente Nacional (1958-1974), y hoy una figura así, pero con alcances altruistas, podría ser útil para poner fin a la polarización y sacar al país del atolladero en que lo metieron los políticos y sus partidos. ¿O somos una nación bipolar y sin remedio?</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a0ddd1cc32d5f00192d8e137fca030ab"><strong>“Los tiempos están cambiando. La gente toma en serio a los comediantes y se ríe de los políticos”:</strong> Will Rogers, actor gringo.</p>



<p>De la burla, uno que otro político se salva. </p>



<p>El título de esta columna era otro: “¡Al diablo los expresidentes!”. Recapacité: prefiero lanzar una propuesta que, a primera vista, me hará ver como alguien políticamente incorrecto: crear un Frente Nacional adaptado a los tiempos modernos. Ya desmenuzaré el asunto, porque toca primero hablar de los exmandatarios.</p>



<p>Me da el patatús cada vez que alguno de ellos salta a las primeras páginas de los periódicos con sus recetarios salvadores; tuvieron el sartén por el mango y no hicieron mayor cosa para sacar al país del atolladero, aplazando reformas necesarias y premiando con cargos en el exterior a funcionarios enlodados.</p>



<p>Tenemos que aguantarlos hasta que se mueran. Ninguno de los vivos aprendió de Belisario Betancur, que se encerró a leer poemas en Barichara mientras Dalita hacia figuras de barro, pasando de agache ante la historia, que todavía no olvida la responsabilidad política del “poeta de Amagá” en el Holocausto del Palacio de Justicia.</p>



<p>Iván Duque, que anda en campaña por el puestico de Secretario General en la ONU, se les adelantó a los demás expresidentes y propuso una “gran alianza nacional republicana”. </p>



<p>—¿De qué me hablas, viejo? </p>



<p>Le puso apellido y todo para parecer original. Como no nos volvimos Venezuela, hay nuevos estribillos: la <strong>“democracia está amenazada” y “golpe a las instituciones”; </strong>en consecuencia, propuso la unión de la centro-derecha de donde debería salir<strong> “quien puede representar una verdadera alternativa&nbsp;a toda esta catástrofe”. </strong>Sólo le faltó el acompañamiento de su guitarra. Bla bla blá. </p>



<p>El doctor Duque no explicó si la catástrofe a la que se refiere abarca a los gobiernos anteriores, incluido el suyo, que, por supuesto, no estuvo exento de escándalos, aunque se sabe que los políticos tienen el don de la memoria selectiva. &nbsp;</p>



<p>Petro es el Satán a vencer y la Derecha el Dios Salvador. Quieren mostrar al primer gobierno de izquierda con mezquindad sin reconocerle medio mérito, pasando por el alto el hecho de que si bien este ha sido un gobierno improvisador en unos aspectos y falto de rigor gerencial en otros, la oposición  parece una figura decorativa más, con sueldo de nuestros impuestos, oponiéndose a todo porque sí, como único argumento. </p>



<p>Sin propuestas, la Derecha colombiana se volvió experta en marchas: salen los domingos y le gritan al viento <em>“Fuera Petro”</em>. &nbsp;Y en efecto, las palabras se las lleva el aire sucio de nuestras contaminadas ciudades. No creí que viviría para verla midiendo calles y arengando. Los ricos marchan para defender privilegios y los pobres marchan para exigir derechos. Es lo que entiendo.</p>



<p>La “gran alianza nacional republicana” (ojalá ese no sea el nombre de un nuevo partido político), debería servir no para privilegiar a unos partidos, si no para embarcarnos en un nuevo proyecto de país, porque a este lo dejaron maltrecho por todos los exabruptos y corrupciones acumuladas a lo largo de gobiernos y desgobiernos.</p>



<p>Hagamos un nuevo Frente Nacional, pero no para que los partidos Liberal y Conservador (con sus derivaciones) se repartan el poder y los puestos cada cuatrienio, que fue la fórmula utilizada de 1958 a 1974. En esos dieciséis años mandaron Alberto Lleras Camargo, Guillermo León Valencia, Carlos Lleras Restrepo y Misael Pastrana. Liberales y conservadores se juntaron en un pacto para sacar del poder al general Gustavo Rojas Pinilla, marcando además el fin (entre comillas) de la violencia bipartidista. Digo entre comillas, porque en realidad el Frente Nacional consolidó la violencia al excluir a otras vertientes ideológicas, siendo esa la génesis del conflicto armado y las guerrillas que se mantienen hasta nuestros días.</p>



<p>Lo sostiene el historiador Jorge Orlando Melo en un amplio ensayo para la revista <a href="https://cambiocolombia.com/imaginar-la-democracia/democracia-en-colombia-y-sus-momentos-criticos">Cambio</a>: “… <em>desde el siglo XIX, este sistema político ha sido muy limitado por la existencia de una gran violencia y porque ha sido una ‘democracia de las oligarquías’”.</em></p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-e82b29fffdd06fb4696a284346493be1"><blockquote><p><em>“…liberales y conservadores, que se habían enfrentado a sangre y fuego pero estaban en muchos asuntos de acuerdo, se repartían constitucionalmente el poder, elegían un congreso paritario y alternaban la ocupación de la presidencia de la República, al menos hasta 1970 en las normas, pero hasta los noventa en la realidad”: Jorge Orlando Melo, historiador.</em></p></blockquote></figure>



<p>El nuevo Frente Nacional, desde mi ilusa posición de opinador, debe servir para que puedan gobernar, equitativamente, la Izquierda, la Derecha y el Centro (sobre el cual mantengo mis dudas). Cuando los unos gobiernen, los otros se irán a representar al país en cargos diplomáticos (embajadas, consulados, lo que caiga), y legislarán decorosamente. Y viceversa. Ganaría el país y ellos, felices, podrían seguir mamando de la teta pública, que es lo que alimenta la voracidad de nuestra clase política.</p>



<p>Se requiere un acuerdo nacional donde estén representados los ciudadanos y los distintos idearios políticos para sacar lo mejor de cada uno. Un acuerdo donde si caben los expresidentes, también deberían caber los intelectuales, la academia y las organizaciones sociales. Un acuerdo que sirva para poner fin a los apedillazgos que tanto han contribuido a la polarización (hoy Uribe-Petro, dos siglos atrás Bolívar-Santander). Se debe permitir el natural relevo generacional, no partidos políticos con geriátrico propio, y se deben robustecer los partidos políticos, la Izquierda, la Derecha y el Centro, aunque este último, para el caso colombiano, me sigue pareciendo un embeleco que encontró su excusa en la polarización, y tras el escándalo de corrupción que implosionó al Partido Verde demostró ser más de lo mismo. Quizás sea hora de revisar a qué se refería Tony Blair con la “Tercera vía”.</p>



<p>Un acuerdo nacional para unir a este país fragmentado en lo social y en lo geográfico, porque &nbsp;a veces tiene uno la impresión de que somos dos países dentro de uno, o un país con dos personalidades irreconciliables, sin cura para el paciente bipolar que somos; una nación desconectada de sí misma porque hasta  sus vías terciarias  no son más que trochas intransitables.</p>



<p>Petro acertó al hablar de un acuerdo nacional al principio de su mandato y erró al sacar del gobierno a figuras progresistas como José Antonio Ocampo o Cecilia López. No incluí a Alejandro Gaviria, porque dentro y fuera del gobierno, demostró ser el más desleal, lo que en política es doble pecado: imperdonable e impresentable. Otro representante de ese Centro que no termina de cuajar. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>¿Será capaz el presidente Petro de unir a una Izquierda que cree ingenuamente que podrá retener el poder cada quien tirando por su lado? </p>



<p>Es un momento difícil, no solo por la ausencia de figuras de peso, sino porque en el ambiente se siente el hartazgo por los políticos, como el que siente Ignacio Escobar, el protagonista de &#8220;<em>Sin remedio</em>&#8220;, la única novela que dejó escrita Antonio Caballero, quien dibujó con ironía a la burguesía bogotana de los años 70s, pero sobre todo al país sin remedio que somos desde entonces.</p>



<p>En ese universos sin estrellas, o con estrellas estrelladas, no es descabellado pensar que la Derecha termine entregada a la aspirante Vicky Dávila, lo que, de suceder, solo demostraría que en Colombia los partidos tradicionales sí están debilitados, sin “ideas ingeniosas” como cuando eran <em>amiguis </em>repartiéndose el pastel. Lo dijo el poeta <a href="https://open.spotify.com/episode/1hV6xyx2WsPEYFuFNb4zzA?si=C0b4ZzjyRBi7gAc_3HZVMQ">Eduardo Escobar</a>: <em><strong>“en Colombia todos los conservadores son liberales y los liberales godos”.</strong></em> Traduzco: Harina el mismo costal. Se alían ellos para beneficiarse ellos. Lo malo de la rosa es no pertenecer a la élite. ¡Devuélvanle la dignidad a los partidos! </p>



<p>(Paréntesis largo: Seguimos sin saber cuál fue el objetivo de la arenga de Vicky Dávila contra el presidente Petro en la Asamblea de la Asobancaria, reunión que se supone es de banqueros, no de periodistas. Llamó a defender la prensa libre, mismo discursito que usó cuando el CPB le dio en febrero de 2024 un premio de periodismo por una investigación inconclusa, que nadie le prohibió publicar. ¿Será esa la estrategia del grupo Gilinski para tantear el terreno para una posible candidatura de su pupila? Después de referirse a los pobres, la periodista-candidata dijo que <em>“vivía exclusivamente de su salario, que era muy bueno&#8221;</em>, pero no me queda claro si les enrostraba el sueldo a los pobres o a los ricos empresarios que la escuchan exultantes. A lo mejor, quería contarnos que usa chimenea en vez de ruana para el frío).</p>



<p>Con unos partidos políticos desprestigiados, todos quieren asegurarse una buena pesca en 2026. ¿No es lo que hace Andrés Pastrana cada cuatro años? Desde que salió de la Presidencia (con la vergüenza a cuestas por un proceso de paz fracasado donde <em>Tirofijo</em> lo dejó, literalmente, hablando solo), se ha dedicado a vivir con su Nueva Fuerza Democrática en la luna de miel burocrática con los gobiernos de turno (menos el actual). Ya debe estar pensando qué negociar de aquí a Elecciones, si termina de cocinarse la “gran alianza” que le propone Duque a la Derecha. Revolvemos los ingredientes y nos sale otro partido: Nueva Fuerza Burocrática.</p>



<p>Insistiré en lo de un nuevo Frente Nacional. La utopía es el sueño de los ilusos, lo acepto. Idealista irremediable como soy, seguiré soñando despierto porque la política debería servir para algo distinto que llevarse al país por delante.</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=101990</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Jun 2024 11:54:56 +0000</pubDate>
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