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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Partido Comunista | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Dónde está el cuerpo de Faustino López?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/donde-estan-los-huesos-faustino-lopez/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente” (Traducción del artículo 12 de la Constitución Política de Colombia, en lengua wayuunaiki) Paramilitares encapuchados lo sacaron de su casa en Puerto Boyacá, metido dentro de un costal como si fuera un animal, la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em>“Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente”</em> (Traducción del artículo 12 de la Constitución Política de Colombia, en lengua wayuunaiki)</p></blockquote>
<p>Paramilitares encapuchados lo sacaron de su casa en Puerto Boyacá, metido dentro de un costal como si fuera un animal, la noche del 5 de septiembre de 1984. Nadie supo si Faustino López estaba vivo, muerto o inconsciente. Con 78 años, era un militante activo y orgulloso del Partido Comunista. Ese fue su delito: pensar distinto; se dedicó a trabajar en favor de los humildes, gente como él, un campesino andariego, nacido en 1906 en medio de la pobreza, criado entre montañas, en Zipacón, Cundinamarca. Aprendió el oficio de la carpintería y de eso vivió. El tiempo restante lo dedicó a enseñarles a otros a no quedarse callados, que debían reclamar sus derechos, diera el agua donde diera. Por su propia cuenta aprendió a leer y escribir para no dejarse enredar con cuentos.</p>
<p>La mañana lluviosa de aquel martes, luego de beber un tinto, se despidió de Gladys, su única hija, que lo mantuvo escondido durante año y medio en su casa de Bogotá, un rancho humilde, de latas zinc en el techo, paredes de madera y piso de tierra.</p>
<p>Las amenazas de los paramilitares le llegaron por carta.  Palabras más, palabras menos: <em>“Se larga o lo desapareceremos, tal por cual”. </em></p>
<p>No valieron las súplicas de ella. Le rogaba por enésima vez que desistiera de regresar al Magdalena Medio, región donde fue dirigente agrario y asesoró al sindicato de la USO. En aquel lugar  reinaron a sus anchas los paramilitares, antes lo hizo la guerrilla. Un puerto en disputa por cuenta de la tierra y el petróleo.</p>
<p>—<em>“Pero él, testarudo como era, aquí no se amañaba. El frío lo enfermaba, extrañaba su casa y se sentía avergonzado de ser una carga por nuestra situación económica”, </em>recuerda Gladys, una sobreviviente de la Violencia del 48 (tenía 5 años cuando mataron a Gaitán) y madre cabeza de familia, con cinco hijos a cargo, tres varones y dos mujeres. Vivían hacinados sobre una montaña de Ciudad Bolívar, donde al principio no había agua, luz ni alcantarillado. Esa localidad se fue llenando de desplazados y tugurios conforme la violencia los escupía de sus territorios, a partir de los años cincuenta del siglo anterior. Llegaron de distintos departamentos con su dignidad pisoteada, envuelta en costales y cajas de cartón amarradas con cabuyas.</p>
<p>Sin embargo, no era la primera vez que Faustino recibía amenazas por debajo de la puerta. En 1954 salió desplazado de La Dorada, Caldas. Ya había enviudado cuando dejó a Gladys, de apenas 8 años de edad, al cuidado de unos vecinos, y empezó una larga travesía de pueblo en pueblo para salvar su vida, pero el miedo no venció su espíritu proletario: Riosucio, Supía, Quinchía y Manizales fueron sus destinos iniciales. Con otros compañeros vivieron clandestinos como si debieran algo sin deber nada. Una noche, el ruido de la máquina de escribir los delató: fueron retenidos en Manizales y trasladados a la cárcel La Picota de Bogotá. La persecución continuaba.</p>
<p>Con el ambiente aún tenso, regresó por Gladys, que ahora tenía 13 años, vendió la casa y empezaron una nueva vida en Puerto Boyacá, donde la matriculó en un internado. Ella, viendo que no tenía un papá de tiempo completo, al cumplir los 16 años se fue con el primer novio que encontró en el camino.</p>
<p>En aquel pueblo sufrió el primer atentado.  Un carro fantasma le pasó por encima. Sobrevivió milagrosamente. Eso fue en el 79, en tiempos del Estatuto de Seguridad del gobierno de Turbay Ayala. Bajo ese régimen de terror, los abusos contra la población civil iban desde allanamientos de domicilio sin orden judicial y detenciones arbitrarias, pasando por torturas, desaparición forzada y hasta consejos verbales de guerra para juzgar a ciudadanos de a pie.</p>
<p>En otra ocasión la familia le perdió el rastro durante tres meses. Lo creían muerto pero no: estaba como preso político en una cárcel de Neiva. Cuatro años duró en prisión. Las torturas dejaron secuelas en su cuerpo, -una desviación de columna y su salud mental afectada-, por lo que el partido lo envió a Moscú, donde recibió tratamiento médico durante ocho meses.</p>
<p>Después empezaron los seguimientos y las amenazas contra Gladys. La acusaban de ser auxiliadora de la guerrilla.  La situación empeoró cuando empezó la búsqueda del papá. En una ocasión le tomaron fotografías mientras caminaba por el centro de Bogotá con León Restrepo López, su hijo menor, que la acompañaba a una cita médica.</p>
<p>—Mamá, un tipo nos acaba de tomar fotos —le dijo él, muy asustado.</p>
<p>Al mes exacto León apareció muerto en el barrio Vitelma. Tenía 20 años. Eso fue en octubre del 2004.</p>
<p>Luego de enterrarlo, sin tiempo para llorarlo, hizo de tripas corazón para continuar la búsqueda. ¿Qué sigue?, se preguntaba en medio de su tragedia.</p>
<p>Sí Faustino López viviera, este 5 de septiembre cumpliría 117 años. Pero vivo no está. De sus restos, de sus huesos, no se sabe nada desde hace 39 años. El luctuoso aniversario coincide cada año con el Día de las Víctimas de la Desaparición Forzada (30 de agosto).</p>
<p>A pesar de las exhumaciones adelantadas por la Fiscalía, no hay rastro de él. Sí, literalmente la tierra se lo tragó. Los desaparecidos se cuentan por miles. La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (creada tras el Acuerdo de Paz de 2016), calcula en más de 103 mil las víctimas de 60 años de conflicto armado.</p>
<blockquote><p><em>¿Dónde está el cuerpo de Faustino López? ¿Dónde llora su osamenta? ¿Apretujada con otros difuntos, en esa infamia de la historia que llaman fosas comunes? </em></p></blockquote>
<p>Faustino salió con vida desde Bogotá hacia Puerto Boyacá la noche del 4 de septiembre de 1984, junto con otros amigos, entre ellos Miguel Ángel Díaz. Al día siguiente ambos se presentaron en la oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Puerto Boyacá para legalizar la escritura de una casa perteneciente al Partido Comunista.</p>
<p>“A las 11:30 a.m., Miguel Ángel fue a recoger la escritura y al momento de salir de la oficina fue introducido a la fuerza en un carro Renault 12, al que seguía una motocicleta roja, conducida por el detective rural del DAS Jorge Luis Barrero”, según relata <a href="https://www.elespectador.com/judicial/la-lucha-de-la-familia-diaz-mancilla-article-297185/?outputType=amp"><strong>El Espectador </strong></a>en una nota fechada el 5 de septiembre de 2011.</p>
<p>El mismo artículo cuenta lo que pasó con Faustino.</p>
<p>“Siete horas después, cuatro encapuchados y el agente del DAS irrumpieron en el apartamento de Faustino, de donde, de acuerdo a la versión de los vecinos, lo sacaron en un costal y lo subieron a un carro”.</p>
<p>Gladys viajó al sitio en busca de la verdad. El alcalde de Puerto Boyacá, en ese entonces un militar, le dijo en tono jocoso que no se preocupara. Que a lo mejor se había ido de juerga con los amigos, que en cualquier momento aparecería. Gladys lleva más de catorce mil días con sus noches esperando ese <em>cualquier momento</em>.</p>
<p>De acuerdo con <strong>El Espectador</strong>, el agente Barrero fue condenado por el delito de secuestro simple en 1986, recluido en 1987 en la cárcel El Barne y puesto en libertad en febrero de 1990.</p>
<p>Luego fueron por Martha Inés, la tercera de los cinco hijos de Gladys. Con 20 años y una niña de brazos, era la secretaria de la Unión Patriótica en el barrio y trabajaba en un taller como guarnecedora de calzado. Allá empezó a recibir llamadas donde le decían que la iban a matar. No tuvo otro camino que huir sin su hija para protegerla: se refugió en Venezuela durante seis meses.</p>
<p>Eso fue a raíz del secuestro del que fue víctima el 19 de abril de 1986. Saliendo de una reunión en el Concejo de Bogotá mientras esperaba la buseta, después de comprar la leche en polvo para su hija, dos hombres vestidos de soldados la subieron a un Renault 4, le vendaron los ojos y la mantuvieron retenida en una casa. No supo dónde estaba. Esa noche fue golpeada y violada.</p>
<p>—“Al día siguiente, llegó un tipo para interrogarme y se dio cuenta de que yo no era la persona que buscaban. Me sacaron del lugar, otra vez vendada”. La dejaron en el sector de La Granja al mediodía, tirada en medio de la calle, sin dinero, porque los captores le quitaron la quincena, los documentos personales y hasta el tarro de leche materna. Ultrajada y en shock, mendigó para devolverse a su casa, la misma loma en las goteras de Bogotá.</p>
<p>En otra oportunidad fue bajada de un bus y llevada a rastras hacia los cerros orientales para advertirla que le podría ir muy mal si no dejaba “esa mierda”, refiriéndose a su trabajo político. En 1995 salió desplazada hacia Barranquilla, con signos de estrés postraumático.</p>
<p>Estas dos mujeres –la hija y la nieta de Faustino López-, sacan fuerzas de donde no tienen para continuar, sabiendo que cada año se alejan las posibilidades de encontrar los restos de “El viejo”, como le decían cariñosamente. Vencida por la artritis -y habiendo superado un cáncer-,  Gladys puso fin a su misión humanitaria, luego de 37 años  como defensora de derechos humanos, la misma vocación que lleva en la sangre Martha Inés como víctima del conflicto armado.</p>
<blockquote><p>—&#8221;No podemos pasar por este mundo sin dejar huella&#8221;, dice Gladys, a sus 80 años.</p></blockquote>
<p>Ella sabe que sus esfuerzos y el de tantas personas no han sido en vano. En 2021, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano por el genocidio contra la Unión Patriótica, el movimiento que nació como resultado de los acuerdos de paz entre el gobierno de Belisario Betancur y la Guerrilla de las FARC, con el apoyo del Partido Comunista. Esa matazón fue tan real como la Masacre de las bananeras en 1928. En YouTube hay una prueba desgarradora de los crímenes de Estado contra la UP: <strong>“<a href="https://www.youtube.com/watch?v=9vbG4rRUN9M">El baile rojo</a>: </strong>memoria de los silenciados” se llama el impactante documental. Más de cinco mil personas fueron asesinadas o desaparecidas entre 1984 y 2018.</p>
<p><iframe title="&quot;EL BAILE ROJO: Memoria de los Silenciados&quot;" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/9vbG4rRUN9M?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9vbG4rRUN9M">sentencia de la CIDH</a> exige, entre muchas otras órdenes, que las víctimas sean reparadas e indemnizadas por estos crímenes de lesa humanidad, y se determinen las responsabilidades penales. También pide que se establezca un Día Nacional en Conmemoración de las Víctimas de la UP y que el mensaje se difunda en escuelas y colegios públicos.</p>
<p>—<em>“No hay dinero que reponga todo lo que perdimos, nada nos liberará del dolor por la ausencia de mi abuelo. Nunca recuperaremos los abrazos que no pudo darnos ni el tiempo que mamá dejó de estar a nuestro lado por buscarlo a él. La vida se nos fue escondiéndonos aquí y allá para que no nos pasara lo mismo. Nada va a reparar el miedo y la zozobra con que hemos vivido todos estos años”, </em>dice Martha, arrastrando la voz, con los ojos vidriosos.</p>
<p>Los inquilinos de la casa de Puerto Boyacá afirman que un señor bajito, ya viejo y de sombrero, con sus manos callosas, se les aparece de vez en cuando como fantasma. Gladys les cree porque ella también ha escuchado los sonidos del martillo y el serrucho. Es un dolor que no se va, supura silencioso en su corazón cada 5 de septiembre, recordándole que hay duelos enquistados en el alma.</p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96150</guid>
        <pubDate>Sun, 03 Sep 2023 00:29:42 +0000</pubDate>
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        <title>Jane Fonda</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/jane-fonda/</link>
        <description><![CDATA[<p>Jane fue semilla de un ciprés, o en todo caso fruto de un árbol robusto y enorme, y al crecer, la sombra de este árbol dificultaría que Jane tomara altura, notoriedad, reconocimiento. “Crecí a la sombra de un monumento nacional”, así lo expresó ella misma. Su padre no sólo era el talentoso y querido actor [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Jane fue semilla de un ciprés, o en todo caso fruto de un árbol robusto y enorme, y al crecer, la sombra de este árbol dificultaría que Jane tomara altura, notoriedad, reconocimiento. “Crecí a la sombra de un monumento nacional”, así lo expresó ella misma. Su padre no sólo era el talentoso y querido actor de Hollywood, Henry Fonda, sino que además servía como un modelo ejemplar del hombre estadounidense que encarnaba los valores familiares, el hombre trabajador, consagrado a su oficio y a sus hijos. Pero lo cierto es que de puertas para adentro Henry Fonda era un ser distanciado de las emociones, casi carente de afecto, aparte de ser un mujeriego consumado. “Manifestar y exteriorizar las emociones era algo repugnante, había que guardárselo dentro, y eso es lo que hice”, nos cuenta Jane respecto a su entorno familiar. Ante semejante monumento, Jane hizo siempre lo posible por complacer o deslumbrar de alguna manera a su padre, quien solía reparar en los defectos de su hija, como no en sus virtudes y talentos por explotar. Le recriminaba que estuviera perdiendo la línea y dejándose engordar, a lo que la joven Jane respondió con un trastorno alimenticio desatado por la bulimia. “Vi que los romanos lo hacían después de sus grandes banquetes y empecé a hacerlo con una amiga. No sabía que muchas más personas lo hacían”, reveló años más tarde. Respecto a su madre, Frances Ford Seymour, sería ella quien la bautizaría con el nombre de Jane, supuestamente por ser una pariente lejana de Lady Jane Seymour, tercera esposa de Enrique VIII. Con su madre la experiencia sería mucho más traumática, ya que esta sufría de una severa depresión que finalmente la llevaría a cortarse el cuello mientras permanecía reposando en un sanatorio mental. “No sé por qué pero sentía aversión por ella. Era muy débil. Me pone muy triste”, confiesa Jane mientras ve una vieja foto y repara en el rostro de su madre. Henry quiso ocultar a sus hijos los motivos de la muerte de su esposa, diciéndoles que su madre había muerto por un infarto fulminante, y así lo recuerda Jane: “Vino, soltó la noticia y se fue a rodar una película.” Pero tratándose de un actor reconocido la notica se hizo pública y Jane se enteraría en los medios que su madre se había suicidado. “No lloré. Nunca lloré”, recuerda la actriz respecto a esta época de su vida. Sería entonces a través de la actuación que padre e hija lograran encontrarse y reconocerse. Peter, hermano de Jane y también actor, decía que “sin guion mi padre no puede expresarse. Necesita la máscara para mostrar sus sentimientos.” Es así como años más tarde Jane financiaría la película <em>En el estanque dorado </em>para que su padre, por medio de unas líneas guionadas, pudiera decirle por primera vez: “te quiero.” En un comienzo Jane no mostró un interés particular por seguir los pasos de su padre y de su hermano, pero en 1954 hizo la apuesta, interpretando un papel en la obra teatral en la que actuaba su Henry, <em>The country girl</em><em>. </em>Luego de esta experiencia Jane tomará la decisión de iniciar una carrera actoral. Recibe clases de modelaje, se matricula en la Universidad de Vassar, estudia actuación en el Actors Studio bajo la dirección de Lee Strasberg y afianza sus conocimientos en arte tomando un par de cursos en París. Jane regresa a las tablas con la obra <em>Tall story </em>(Me casaré contigo)<em>, </em>y que en 1960 sería llevada al cine, coprotagonizada por Anthony Perkins, siendo esta su primera aparición en la gran pantalla. En 1962 la veremos en <em>Period of adjustment </em>(Reajuste matrimonial) y en <em>Walk on the wild side </em>(La gata negra), y ya para ese momento es galardonada con el Globo de Oro en la categoría a Nueva Actriz. Un año más tarde protagonizará <em>Sunday in New York, </em>papel controvertido, ya que algunos críticos la tildaron de ser “la peor actriz del año”, mientras que otros se refirieron a ella como “la más encantadora joven actriz.” Para 1964 aparecerá en <em>Los felinos </em>y un año más tarde junto a Lee Marvin en la comedia <em>Cat Ballou </em>(La ingenua explosiva), siendo esta película una de las más taquilleras de aquel año. Por esa misma época se destacan producciones como <em>La jauría humana, </em>con Robert Redford y Marlon Brando; la comedia de 1966 <em>Any Wednesday, </em>y <em>Barefoot in the park </em>de 1967. A mediados de los sesenta Jane se casa con el francés Roger Vadim, quien la dirigió en la película de ciencia ficción <em>Barbarella,</em> con quien tendría a su hija Vanessa y con quien permanecería durante ocho años. Luego de esta película Jane Fonda alcanzará un reconocimiento internacional, destacándose por su sensualismo y consagrándola como una de las <em>sex symbol </em>del momento. La película tenía matices cómicos, eróticos, cósmicos, y se recuerda una de las escenas del inicio en donde Fonda, vestida de astronauta, tendría que hacer un striptease mientras flotaba en el espacio. “Tuve que tomar mucho vodka para rodar esa escena”, recuerda la actriz, quien de cualquier forma al día siguiente tendría que repetir la escena ya que las tomas del día antes no habían gustado al director. Ya consagrada como una figura erótica, Fonda protagoniza el filme de Sydney Pollack, <em>They shoot horses, don’t they? </em>(“Danzad, danzad malditos” o “El baile interminable”), interpretación que le valió su primera nominación a los premios de la Academia. Para 1971 protagonizará junto a Donald Sutherland la película <em>Klute </em>(Mi pasado me condena), donde actuara el rol de una prostituta, y cuya interpretación le mereció el Oscar a la Mejor Actriz, y así también el Globo de Oro, además de haber sido nominada al Premio BAFTA en la misma categoría. En 1972 rodará junto a Yves Montand la película dirigida por Jean-Luc Godard, <em>Tout va bien; </em>para 1973 <em>Steelyard Blues </em>(Material americano); en 1976 el fracaso comercial del director George Cukor, <em>The blue bird, </em>donde también participaron Ava Gardner y Elizabeth Taylor; dos años más tarde se recuerda la cinta <em>California suite </em>y para finales de la década de nuevo es dirigida por Sydney Pollack en la película <em>El jinete eléctrico. </em>Fonda se separa del director francés y para 1973 se casa por segunda vez, en esta ocasión con el líder pacifista Tom Hayden, con quien tuvo a su segundo hijo llamado Troy Garity. Durante los años sesenta Jane Fonda comenzó a mostrar su interés por los movimientos civiles y políticos, consagrándose poco a poco como una reconocida activista en favor de los derechos de las negritudes y otras minorías, o mostrando su inconformismo respecto a la guerra de Vietnam. “Me pregunto cómo había llegado a los 32 años siendo tan ignorante. Tenía que convertirme en activista”, señala la influyente actriz, que se vería inmiscuida con la <em>Panteras negras </em>y así como con el Partido Comunista. Se había comprometido con el activismo y estas tareas las compartía con su agitado ritmo de vida como actriz, asistiendo a reuniones para incentivar a los soldados y luego corriendo para cumplir con el rodaje de una película, lo que acabaría por desatarle trastornos alimenticios, y en especial la anorexia. “Iba a todas partes acelerada y muerta de hambre”, nos comenta en sus memorias. Jane Fonda viaja a Vietnam del Norte y luego de enterarse de cómo los aviones estadounidenses bombardeaban poblaciones civiles, comienza a desatar todo tipo de polémicas y escándalos, participando en programas radiales de las emisoras de Hanoi o fotografiándose sentada sobre una batería antiaérea, y por lo que sería tildada como una sediciosa y traidora de Estados Unidos. La imagen sería publicada en todo el mundo y la prensa la apodaría Hanoi Jane, evento que Fonda recuerda como un episodio del cual se arrepiente. También será conocido el retrato de su ficha policial, en el que aparece con su puño levantado en alto, luego de que fuera arrestada por participar de una protesta pública. En 1970 le decomisaron algunas sustancias ilícitas en un aeropuerto, que Jane alegó se trataba de vitaminas, y que la razón real de sus acusaciones era por motivos políticos e ideológicos. Para comienzos de la década de los años ochenta Jane Fonda se convertirá en la pionera de la instrucción de ejercicios aeróbicos, lanzando una colección de vídeos, siendo el primero de ellos <em>Jane Fonda`s workout challenge </em>y consiguiendo un récord de más de 17 millones de copias vendidas. A través de su propia productora cinematográfica, IPC Films, Jane filmará una serie de películas, entre las que se destacan la comedia <em>Fun with Dick and Jane </em>(Roba sin mirar a quién) y el drama <em>Julia, </em>papel que le valió una vez más el Globo de Oro y nuevamente una nominación al Oscar. Y dos filmes de protesta que tuvieron gran acogida: <em>El regreso </em>(Regreso sin gloria) y <em>El síndrome de China </em>junto a Jack Lemmon y Michael Douglas. En 1980 actúa en <em>Cómo eliminar a su jefe </em>y participa en el éxito comercial que fue la comedia <em>Nine to five, </em>junto a Dolly Parton, para luego filmar junto a Katherine Hepburn y especialmente junto a su padre la adaptación al cine de la obra teatral <em>On Golden pond </em>(En el estanque dorado), y cuyo papel representaría para Henry Fonda el único Oscar de su carrera. El premio sería recibido por su hija, ya que su padre se encontraba en una condición delicada de salud, y moriría cinco meses después de haber sido homenajeado. En 1982 Fonda y su esposo adoptan de manera no oficial a una adolescente afroamericana, hija de una pareja miembros de las <em>Panteras negras. </em>Dos años después la veremos en <em>Agnes de Dios, </em>y dos años más tarde será de nuevo la presentadora durante la gala de los Premios Oscar, ya que nueve años antes había tenido dicha oportunidad. En 1987 interpreta a una mujer con problemas de alcoholismo en el thriller <em>A la mañana siguiente </em>y una vez más es nominada a la codiciada estatuilla. Dos largometrajes más para destacar de finales de la década de los ochenta e inicios de los noventa: del director Luis Puenzo la película <em>Gringo viejo, </em>junto a Gregory Peck, y el drama romántico junto a Robert De Niro, <em>Stanley &amp; Iris </em>(Cartas a Iris). A comienzos de los años noventa Jane pone fin a su matrimonio, por lo que su exesposo, pese a la fortuna de Fonda, tendría que pagar a la actriz acciones de su compañía estimadas en unos 10 millones de dólares. Un año más tarde Jane vuelve a contraer nupcias, y su tercer marido será el adinerado Ted Turner, fundador de la cadena CCN, y de quien se divorciaría diez años más tarde. Luego de tres décadas dedicadas al mundo de la actuación, para 1991 Jane Fonda anuncia su retiro de la industria del cine; sin embargo volvería catorce años después, para el 2005, compartiendo reparto junto a Jennifer Lopez en la taquillera película <em>Monster in law </em>(La madre del novio), y en adelante la veríamos hacer parte de algunos otros largometrajes como en <em>The Butler </em>(El mayordomo); en<em> This is where I leave you</em> (Ahí se quedan); en el filme <em>Georgia</em> <em>Rule</em> y en <em>Youth </em>(La juventud), dirigida por Paolo Sorrentino. También aparecerá en series televisivas como en <em>The newsroom, </em>y en la serie de Netflix, <em>Grace and Frankie. </em>En el 2005 dará a conocer sus memorias con una autobiografía titulada <em>My life so far, </em>donde cuenta cómo a pesar de haberse criado como atea, ha conseguido encontrar en la devoción a Cristo un sentido profundo de vida, además de practicar la meditación trascendental y el yoga, y por supuesto contarnos algunas anécdotas de lo que ha sido su vida. En el 2009 vuelve a pisar los tablados, y luego de 45 años sin el contacto directo de un público, Jane Fonda regresa a Broadway con la obra teatral <em>33 variations, </em>y cuya interpretación le valdría la nominación al Premio Tony. Para 2009 comenzó una relación con el productor Richard Perry, con quien estaría durante ochos años hasta que decidieran separarse. “No necesito un hombre que me haga sentir bien”, concluye finalmente la actriz. En el 2010 es intervenida quirúrgicamente con una tumorectomía que acabará con el cáncer de mama que le había sido diagnosticado unos meses atrás. En el 2011 publicó un nuevo libro de memorias, <em>Prime Time, </em>esta vez mucho más confidencial, y en donde se permitió compartir sucesos reveladores que marcaron su vida, como la confesión de que a la edad de los 12 años fue violada por un grupo de jóvenes que abusaron de ella en el asiento trasero de un carro. “Siempre pensé que había sido mi culpa; que hice o dije algo que no era correcto”, comenta la veterana actriz. En el 2018 le fue extirpado con éxito un tumor en el labio y ese mismo año la vimos en la película <em>Book Club</em><em>. </em>Jane Fonda ha sido nominada en siete ocasiones al Premio Oscar y se ha alzado dos veces con la estatuilla, también ha ganado el Globo de Oro en cuatro oportunidades, dos Premios BAFTA y un Premio Emmy. Jane Fonda no ha parado nunca en su activismo político: la vimos participando en la televisión chilena para apoyar el plebiscito por el “No” en oposición a la dictadura de Augusto Pinochet; la vimos apoyando la ocupación de la isla de Alcatraz y también apoyando a los nativos norteamericanos y a los sin techo; la vimos junto a Susan Sarandon manifestando su inconformismo ante la guerra contra Irak; la vimos en Ciudad Juárez protestando por los asesinatos masivos de mujeres; la vimos planeando reuniones benéficas para la recaudación de fondos que ayuden a promover la educación sexual y la prevención de embarazos adolescentes; la vimos hombro a hombro en los festines organizados para defender los derechos de los homosexuales y así también protestando por los derechos de los ancianos; la vimos apoyar toda causa referente al movimiento feminista del cual sirve como un ejemplo y modelo a seguir; la vimos protestando su enojo frente a las posturas de Donald Trump, y más recientemente la vimos quejándose cada viernes frente al Capitolio de Washington y liderando protestas por las políticas que afecten al medioambiente, y por lo que ha sido arrestada en cuatro oportunidades. Jane Fonda ha manifestado abiertamente sus ideologías liberales y ha sabido mantener en firme sus posturas. En años recientes, en el marco de la gala de los Globo de Oro, a Jane Fonda le fue otorgado el premio Cecil B. DeMille por su prolífica trayectoria en la industria cinematográfica. Esos ojos saltones de la juventud y que hoy están repletos de experiencia y seguridad, sus tantos cortes, estilos de peinados y cambios de color de su cabello, su porte de dama y sus vestimentas de buen gusto que le han valido en varias oportunidades la distinción y el reconocimiento de ser la “más elegante” de los Oscar. Jane Fonda rompe con todos los moldes para presentarnos un ejemplar bello de la mujer madura. Ícono de la belleza, esta deslumbrante mujer, pese a ser casi nonagenaria, aún conserva una figura esbelta y que envidiaría cualquier jovencita, y es hoy día la imagen de varios productos de belleza, resaltando la hermosura de la mujer madura y que ha sabido envejecer con gracia. Confiesa que se ha hecho un par de retoques estéticos pero que le “encantan las caras viejas. Con historia… La edad es sólo una cosa mental. Yo era más vieja con 20 años”, revela la vitalista Jane, quien desfiló a sus ochenta años en la Semana de la Moda de París junto a la también veterana Helen Mirren, como embajadoras de la imagen L’Oreal, y con esa gracia que la caracteriza comenta que en vez de promocionar cosméticos debería dedicarse a publicitar “aceites para embalsamar”.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Fri, 05 May 2023 21:40:53 +0000</pubDate>
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