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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 18 Apr 2026 16:38:37 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Páramo | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Comienza El Cine Suma Paz 2024</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/comienza-el-cine-suma-paz-2024/</link>
        <description><![CDATA[<p>En la plataforma virtual www.elcinesumapaz.com se pueden ver gratis las 25 películas de la selección oficial, además de conferencias y charlas.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Este miércoles 11 de septiembre comienza la cuarta edición de <strong>El Cine Suma Paz</strong>, festival internacional de cine que tiene como objetivo promover la producción audiovisual nacional e internacional relacionada con la protección del medio ambiente.</p>



<p>Este 2024 la curaduría está enfocada en el cuidado del agua y la promoción de la conciencia hacia el cuidado del páramo, que en los últimos meses ha sido víctima de los incendios forestales.</p>



<p>Es importante destacar que el festival se desarrolla en un contexto ambiental complejo, caracterizado por la pérdida significativa de páramos debido a incendios forestales y racionamientos de agua en algunas ciudades por la sequía.</p>



<p><strong>El Cine Suma Paz</strong>, organizado por la Fundación Cine Social, tiene como objetivo principal este <strong>2024</strong> generar conciencia sobre el cuidado del agua y promover acciones a favor de los páramos para proteger este vital recurso hídrico.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-vimeo wp-block-embed-vimeo wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="1 SPOT_OFICIAL_ALTA" src="https://player.vimeo.com/video/1006774905?dnt=1&amp;app_id=122963" width="500" height="281" frameborder="0" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture; clipboard-write"></iframe>
</div></figure>



<p>El cortometraje documental “<strong>Guardianas de semillas</strong>” de Juan Sebastián Malaver (Colombia) sobre la tradición semillera de la comunidad Zenú colombiana, el cortometraje de ficción de Turquía “<strong>Agrietada</strong>”, sobre una niña que vive en un pueblo donde es escaza el agua; el corto documental de Ecuador “<strong>El río de nuestros hijos</strong>” o el largometraje de Perú y España “Este fue nuestro castigo” son algunas de las 25 producciones que se pueden ver <strong>gratis</strong> en la plataforma virtual <strong>www.elcinesumapaz.com</strong>, que además transmite conferencias y charlas.</p>



<p>Para quienes disfrutan los eventos presenciales, <strong>El Cine Suma Paz </strong>tiene organizados unos en<strong> Bogotá</strong>, <strong>Cota</strong>, <strong>Sibaté</strong>, <strong>Villavicencio</strong>, <strong>Soacha</strong> y <strong>Fusagasugá</strong>.</p>



<p>“El Cine Suma Paz busca reafirmar nuestro compromiso con la educación ambiental y la defensa del medio ambiente, así como con las personas que luchan por transformar social y ambientalmente sus comunidades en todo el mundo. <em>Esta es una valiosa oportunidad para visibilizar las problemáticas ambientales de nuestro país, sensibilizar sobre la importancia del cuidado del agua y movilizar a la comunidad hacia acciones que ayuden a su preservación</em>”, manifiesta Cristhian Ossa, director del festival y de la Fundación Cine Social.</p>



<p>Por otra parte, la Fundación Cine Social ha creado un contenido audiovisual titulado “<strong>Siembra Agua</strong>”, que explora una serie de <strong>crónicas</strong> sobre el concepto de <strong>sembrar agua</strong> y los frutos que provienen del páramo.</p>



<p>Cabe recordar que “<strong>Siembra Agua</strong>” es un capítulo de la <strong>serie transmedia</strong> que el festival ha desarrollado desde su inicio y que actualmente cuenta con más de 12 capítulos relacionados con el páramo y las temáticas del festival.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-vimeo wp-block-embed-vimeo wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="2 SELECCIÓN OFICIAL" src="https://player.vimeo.com/video/1006775870?dnt=1&amp;app_id=122963" width="500" height="281" frameborder="0" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture; clipboard-write"></iframe>
</div></figure>



<p></p>



<p><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a>&nbsp;–&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@LiarteconArte&nbsp;</a></p>



<p></p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105243</guid>
        <pubDate>Wed, 11 Sep 2024 19:49:58 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Comienza El Cine Suma Paz 2024]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>El Cine Suma Paz: así se puede disfrutar este festival en streaming</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/cine-suma-paz-asi-se-puede-disfrutar-este-festival-streaming/</link>
        <description><![CDATA[<p>Creo firmemente que, más que la educación tradicional o las noticias, el arte ayuda a entender muchas de las cosas que suceden en el mundo, pues un mismo hecho puede ser narrado desde diferentes voces. Por eso, este #MiércolesdeBlog está dedicado a la tercera edición del festival El Cine Suma Paz que este 2023 tiene [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Creo firmemente que, más que la educación tradicional o las noticias, el arte ayuda a entender muchas de las cosas que suceden en el mundo, pues un mismo hecho puede ser narrado desde diferentes voces.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-96189 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Cine_Suma_Paz_Liarte-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Cine_Suma_Paz_Liarte-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Cine_Suma_Paz_Liarte-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Cine_Suma_Paz_Liarte-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Cine_Suma_Paz_Liarte-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Cine_Suma_Paz_Liarte.png 1081w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Por eso, este #MiércolesdeBlog está dedicado a la tercera edición del festival <strong>El Cine Suma Paz</strong> que este 2023 tiene como eje temático la reconciliación ya que, como su nombre lo indica, proyecta historias que hablan sobre el cuidado del medio ambiente, la conciencia ambiental y la promoción de la cultura de paz.</p>
<p>Entre el 9 y el 23 de septiembre los asistentes pueden ver películas de Colombia, América Latina y de territorios tan lejanos como Nepal, Suiza, Luxemburgo, Trinidad y Tobago o Bielorrusia. Gran oportunidad de estas miradas cinematográficas que es difícil que lleguen a salas de cine tradicional.</p>
<p>El festival El Cine Suma Paz cuenta con <strong>escenarios presenciales y digitales</strong>, así que los documentales y películas de ficción que hacen parte de la selección, así como los conversatorios, pueden ser disfrutadas sin costo y desde cualquier parte del mundo a través de la plataforma web del festival  <a href="http://www.elcinesumapaz.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer">www.elcinesumapaz.com</a> entre el 9 y el 23 de septiembre.</p>
<p><iframe loading="lazy" title="SPOT OFICIAL- ECSP 2023" src="https://player.vimeo.com/video/836556030?dnt=1&amp;app_id=122963" width="500" height="281" frameborder="0" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture; clipboard-write"></iframe></p>
<p>En la selección oficial hay 40 títulos, aquí nombro algunos:</p>
<p>*<strong>Medio ambiente</strong></p>
<p>“Páramos, la siembra del agua” (Colombia), “Fanel y Chablais de Cudrefin, cuando la naturaleza recupera su derecho” (Suiza), Incendio forestal (Nepal), “Isla nómada” (Luxemburgo), “Operación Pacífico, Marina y el espíritu del mar” (Chile), “En el pantano de Polessie” (Bielorrusia), “Aguas turbulentas” (Finlandia), “Los hijos del hielo” (Colombia), “Escucha: la tierra fue rasgada” (Brasil).</p>
<p>*<strong>Cultura de paz</strong></p>
<p>“Paraíso” (Noruega), “Embera land” (Colombia), “Una flor para los vivos” (Irán), “Campana de escuela” (India), “Los zancos son vida” (Trinidad y Tobago), “Recuerdos de una infancia olvidada” (Alemania).</p>
<p>*<strong>Simbiosis</strong></p>
<p>“La sonrisa” (Países Bajos), “Ave negra” (Turquía), “Como gritos, como susurros” (Argentina), “Carlitos” (Colombia), “Mujeres del manglar” (Colombia), “Mentawai” (Alemania &#8211; Indonesia).</p>
<p><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">@LiarteconArte</a></p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96188</guid>
        <pubDate>Wed, 06 Sep 2023 15:48:07 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El Cine Suma Paz: así se puede disfrutar este festival en streaming]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
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        <item>
        <title>El Crucero, el puerto más largo y bonito de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/crucero-puerto-mas-largo-bonito-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Sinfonía del Pedal realizó una de las rutas más extraordinarias de su historia. Los trazados y los paisajes de los departamentos del Casanare y Boyacá marcaron el derrotero de un destino ciclístico digno de repetirse. El ascenso al Crucero y la vuelta a la Laguna de Tota, se suman a nuestro palmarés de ciclistas [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>La Sinfonía del Pedal realizó una de las rutas más extraordinarias de su historia. Los trazados y los paisajes de los departamentos del Casanare y Boyacá marcaron el derrotero de un destino ciclístico digno de repetirse. El ascenso al Crucero y la vuelta a la Laguna de Tota, se suman a nuestro palmarés de ciclistas aficionados.</p>



<span id="more-81268"></span>
</blockquote>



<p><strong>Bogotá, 9 de diciembre de 2020</strong>. Como si nos hubiéramos metido en <em>La Vorágine</em> de José Eustasio Rivera, nos vimos sumergidos en el piedemonte llanero en busca de aventuras ciclísticas dignas de ser contadas. El ánimo explorador nos condujo a Aguazul, la segunda población más grande del Casanare, un departamento clave en la historia de Colombia.</p>



<p>La Ruta Libertadora, como habíamos denominado este proyecto, en homenaje a la gesta independentista del ejército de Simón Bolívar que arrancó en esa región, también podría llamarse ‘La Ruta del Agua’, por cuanto en la geografía trasegada están los ríos Cusiana, Unete, quebradas y chorros y la inmensa y majestuosa Laguna de Tota.</p>



<p>Aguazul es sinónimo de tierra fértil, pues al estar justo en la transición entre la llanura y la cordillera oriental tiene una amplia actividad productiva: ganadería extensiva, cultivos de arroz, plátano, yuca, palma de aceite, café y maíz. Además, el municipio de casi 50 mil habitantes recibe regalías del campo petrolero Cupiagua.</p>



<p><strong>El Crucero</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81272"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/GOPR0813.jpg" alt="" class="wp-image-81272" /><figcaption class="wp-element-caption">Primero metros de recorrido; el clima seco fue nuestro aliado</figcaption></figure>



<p>El gran propósito de nuestro plan era escalar el puerto de montaña pavimentado más largo de Colombia: El Crucero. Este coloso es más extenso que el Alto de Letras, pues lo supera con sus 96 kilómetros de subida, contados desde el corazón de Aguazul o los 91 kilómetros del segmento en la aplicación Strava, una longitud importante que le da la categoría del <strong>Gran Coloso de Colombia</strong>.</p>



<p>Con el respeto que merece un gigante de esa magnitud, empezamos a pedalear pasadas las 6:00 de la mañana, el domingo 6 de diciembre. Los rayos anaranjados del sol nos acompañaron de inmediato, mientras el espacio se engalanaba con nubes tenues, geométricamente diseñadas por el viento.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-81270 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01198.jpg" alt="" class="wp-image-81270" /><figcaption class="wp-element-caption">Primero kilómetros entre Aguazul y Boquerón</figcaption></figure>



<p>Los primeros 13 kilómetros nos llevaron al alto del Cogoyo, un tramo al 3.3%, pero con algunas curvas del 10 y 11%. La zona está marcada por un túnel de árboles y un clima agradable de 27 grados centígrados, ideal descansar de las mangas y las chaquetas. Puntos de referencia: Río Únete, planta de abastecimiento Cupiagua, Batallón y Monterralo.</p>



<p>Posteriormente, pedaleamos seis kilómetros, entre Cichaca y Boquerón, al 6.6% en promedio, con algunos metros al 10 y 12%. Aquí quedamos listos para descender cinco kilómetros, la bajada más larga de todo el recorrido. Casi de inmediato llegamos a la única población de todo el trayecto: Pajarito. Como llevábamos la hidratación y el refrigerio en el vehículo acompañante, no fue necesario hacer ninguna parada.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81273"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01243.jpg" alt="" class="wp-image-81273" /><figcaption class="wp-element-caption">Bajada de cinco kilómetros entre Boquerón y Pajarito</figcaption></figure>



<p>Entre Pajarito y el páramo de Toquilla (kilómetro 76), hay 43.5 kilómetros al 4.9%, lo que significa una ganancia de 2.150 metros. En el corazón de este segmento se encuentra la parte más dura del Crucero: 24 kilómetros al 6.2%, con permanentes pasos por sectores de doble dígito. La carretera suele ser engañosa, pues hay espacios, donde se ve plana, a pesar de que su dificultad no baja del 8%.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81274"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01270.jpg" alt="" class="wp-image-81274" /><figcaption class="wp-element-caption">Guillermo Pinillos en solitario en uno de los puente más largas de la zona</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #ff6600">“Es un puerto muy exigente y exquisito, recomendado para todos, aunque no es fácil, los segmentos son muy variables, hay unos del 8, 10 y 12%. Me pareció curioso que hay un falso plano al 8:8%, así que no se confíen, porque es un tramo muy quema piernas. La vía está buena en un 95% y se puede transitar tranquilamente”, aseguró Guillermo Pinillos, quien se fugó desde el kilómetro 15 y realizó el ascenso en cinco horas y 27 minutos.</span></p>
</blockquote>



<p>Hasta este punto de la vía encontramos algunos puntos de referencia como el hotel – restaurante adornado con un semáforo y el Alto de virgen. Siempre, muy majestuoso, permanece al costado derecho, fluyendo en contravía, el Río Cusiana, de aguas claras y azuladas, cuna por excelencia de las truchas.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81275"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01287.jpg" alt="" class="wp-image-81275" /><figcaption class="wp-element-caption">Asistencia en carretera, no hubo paradas</figcaption></figure>



<p>Es imposible no hacer referencia a la majestuosidad de la naturaleza protegida por el marco legal del Parque Natural Regional Siscunsí – Ocetá, un ecosistema típico de alta montaña tropical, conformado en su mayor parte por áreas de páramo, pastizales, rastrojo y bosque altoandino, colindante con el lago de Tota y el PNN Pisba.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81276"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01331.jpg" alt="" class="wp-image-81276" /><figcaption class="wp-element-caption">Michael Andrés Arias Giraldo</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #ff6600">“Es un puertazo, yo creo que es de las mejores subidas que tiene Colombia, los paisajes son increíbles, el río acompañándonos casi todo el camino, puentes y cascadas. Es el puerto más largo del país con rampas muy duras, algunas del 12% y 13%. Hubo algunas lloviznas, pero regulamos y al final lo logramos y fue una experiencia increíble, muy agradecido con la Sinfonía del Pedal”, expresó Michael Andrés Arias Giraldo, uno de los exploradores que proyectaba escalar, entre ocho y nueve horas, muy distante a las cinco horas y 32 minutos de su registro.</span></p>
</blockquote>



<p>La llegada al Páramo de Toquilla está precedida por un paso a nivel del Río Cusiana, lugar en el que las montañas lucen escarpadas y filosas. La vía serpentea y se deja ver a lo lejos con sus curvas insinuantes. El paso por Toquilla es uno los momentos más mágicos de esta ruta, pues a lado y lado aparecen lagunas naturales, adornos que plantaron los dioses en un valle sobre los 3.000 metros sobre el nivel del mar.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81277"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01345.jpg" alt="" class="wp-image-81277" /><figcaption class="wp-element-caption">Río Cusiana en zona de páramo</figcaption></figure>



<p>También, en medio de la nada y a la orilla de la carretera, hay un monumento conmemorativo de un hecho amargo: la masacre de 15 personas perpetrada por paramilitares del Casanare, en el año 2001. No hay duda de que el ciclismo nos permite conocer lo bonito y lo horrendo.</p>



<p><strong>Parte final del Crucero</strong></p>



<p>Tras surtir el valle de Toquilla, el puerto termina con 8 kilómetros duros, al 5.2% de dificultad promedio, con rampas del 10 y 12%, capaces de poner a cualquiera en apuros. Aquí es donde se pone a prueba el cuerpo y la mente, porque como dijo Nairo Quintana “Cuando se cansan las piernas, se pedalea con el corazón”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81278"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01334.jpg" alt="" class="wp-image-81278" /><figcaption class="wp-element-caption">David Triana, uno de los integrantes más destacados de a Sinfonía del Pedal</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #ff6600">“Es un puerto muy bonito, la vista es maravillosa. En cuanto a exigencia, de uno a diez, le pongo siete, porque tiene unos repechos duros y sus respectivos descansos”, complementó David Triana, quien el día anterior había escalado el Crucero por el costado de Sogamoso, surtiendo 250 kilómetros desde Bogotá. Desde Aguazul, su tiempo fue de cinco horas y 39 minutos.</span></p>
</blockquote>



<p>En mi caso, puedo decir que es una de las rutas más bonitas que ha realizado al Sinfonía del Pedal. A pesar de que íbamos temerosos por el posible mal estado de la vía, encontramos una carretera agradable, con tres pasos destapados muy cortos y transitables en bicicleta de ruta. Este puerto no tiene comparación por la inigualable belleza del Río Cusiana, el canto de las aves y el halo salvaje y solitario de las montañas.</p>



<p>Mi tiempo fue de cinco horas y 32 minutos, muy por encima de las expectativas. “Hombre de poca fe”, me dijeron, pero en la vida, como en el ciclismo, es mejor ir de menos a más. Eso sí, la calidad de esta experiencia fue posible gracias al equipo logístico integrado por Tatiana Nossa (fisioterapeuta, fotógrafa, asesora) y Jaime Bautista (conductor acompañante y consejero de la Sinfonía del Pedal).</p>



<p><strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=Kx11YqWMmfU&amp;feature=youtu.be">VIDEO: El Crucero, el puerto más largo y bonito de Colombia</a></strong></p>



<p><strong>Vuelta a Tota</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81279"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01477.jpg" alt="" class="wp-image-81279" /><figcaption class="wp-element-caption">Vuelta a la Laguna de Tota, recompensa al esfuerzo</figcaption></figure>



<p>Al siguiente día, como recompensa, la Sinfonía del Pedal hizo una salida de puro placer: La vuelta a la Laguna de Tota. Suficientes fueron sus 48 kilómetros de perímetro para experimentar una alta dosis de alegría.</p>



<p>A pesar del dolor en las piernas, el paisaje inigualable de la laguna más grande Colombia, fue más que un incentivo para rodar en completa armonía. Eso sí, un par de repechos duros, nos pusieron a respirar finito, esa mañana del lunes 7 de diciembre.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81280"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/La-Sinfonia-en-Aguazul.jpg" alt="" class="wp-image-81280" /><figcaption class="wp-element-caption">Equipo logístico: César Penagos, Tatiana Nossa y Jaime Bautista</figcaption></figure>



<p>Ojalá, ustedes ciclistas aficionados, se animen a conocer estas maravillas de nuestra geografía y vivan su propia vorágine.</p>



<p><strong><a href="https://www.facebook.com/LaSinfoniaDelPedal/posts/1781589388659289">ÁLBUM DE FOTOGRAFÍAS RUTA LIBERTADORA</a></strong></p>



<p>Escrito por César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>Instagram: @la_sinfonia_del_pedal</p>



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<p>Club Strava: La Sinfonía Del Pedal</p>



<p>Mail: <a href="mailto:lasinfoniadelpedal@gmail.com">lasinfoniadelpedal@gmail.com</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=81268</guid>
        <pubDate>Wed, 09 Dec 2020 20:35:17 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
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        <title>Boquerón, un gran puerto en las entrañas de Bogotá</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/boqueron-gran-puerto-las-entranas-bogota/</link>
        <description><![CDATA[<p>Boquerón es uno de los páramos que bordea a Bogotá y un puerto de montaña de alto nivel para los ciclistas aficionados. Ascender sus 16 kilómetros y enamorarse de sus curvas es una tentación, en circunstancias que nos obligan a explorar nuevas rutas. Bogotá, 18 de agosto de 2020. Boquerón es uno de los balcones [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08694.jpg" alt="" class="wp-image-78165" /></figure>



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<p><em>Boquerón es uno de los páramos que bordea a Bogotá y un puerto de montaña de alto nivel para los ciclistas aficionados. Ascender sus 16 kilómetros y enamorarse de sus curvas es una tentación, en circunstancias que nos obligan a explorar nuevas rutas.</em></p>



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<p><strong>Bogotá, 18 de agosto de 2020</strong>. Boquerón es uno de los balcones más impresionantes que tiene Bogotá. Como todos los páramos, es muy alto, frío y casi siempre está cubierto de las nubes que duermen en su cima. Boquerón es hijo del Sumapaz y hermano del Verjón.</p>



<p>Con una altitud de 3206 msnm, Boquerón es un puerto de montaña atractivo para los ciclistas y atletas, que llegan por dos caminos: por la Avenida Boyacá o por San Cristóbal (antigua vía al Llano). En esta ocasión, detallaré el ascenso por la segunda vertiente.</p>



<p>La antigua vía al Llano dejó de ser usada masivamente, tras la inauguración del túnel de Bóqueron, en 1999. Antes, todo el tráfico de carga, pasajeros y particular serpenteaba por los barrios del suroriente de Bogotá. No obstante, cuando hay cierres en el corredor principal, el camino vuelve a cumplir su función original.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78166 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08681.jpg" alt="" class="wp-image-78166" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Sebastíán Tabares, Luis Olaya, Valentina Rozo, Camilo Guevara. César Penagos y Alejandro Amaya pasan por el mural del barrio Guacamayas</em></figcaption></figure>



<p><strong>Primera parte</strong></p>



<p>La subida inicia a 2604 msnm, en la carrera 10 con calle 34 sur, en el barrio San Isidro de la localidad de San Cristóbal. Inmediatamente aparece una pendiente de unos 400 metros a un promedio del 8% y con una máxima de 12%. La intensidad de este primer momento disminuye al desembocar a una recta que conecta con un inmenso mural.</p>



<p>“Es muy lindo saber que hay lugares tan bonitos dentro de Bogotá, tan cercanos, que no se conocen por miedo o por cosas que han dicho como ‘no vayan por allá’, ‘el sur es peligroso’, pero que sí se puede subir; hay demasiada gente y es super tranquilo, en Bogotá es más la gente buena y los lugares bonitos. Es una subida bien empinada, me encantó”, comenta Valentina Rozo (@lvalentinarozo) , invitada especial de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78168 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08718.jpg" alt="" class="wp-image-78168" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Valentina Rozo le pone paso al grupo que pasa por la &#8216;Y&#8217;</em></figcaption></figure>



<p>Los paraderos de los buses del SITP sirven como referencia de los lugares que van pasando, y así aparecen los nombres de los barrios Guacamayas, La Victoria y Bellavista, que conforman el primer tramo de 3.8 kilómetros al 6%. En ese segmento, donde la vía es amplia y el pavimento está en muy buen estado, aparece el primer descanso de unos 200 metros.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78169 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08734.jpg" alt="" class="wp-image-78169" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Camilo Guevara no pierde la rueda del grupo y va atento a los cambios de velocidad</em></figcaption></figure>



<p>“Es otra de las tantas subidas que tenemos en Bogotá, otro mirador más, espectacular para que vayan y conozcan. La cantidad de ciclistas subiendo es impresionante, cualquier subida o en cualquier rincón donde uno vaya en Bogotá siempre va a encontrar a centenares de ciclistas”, agregó Camilo Guevara (@camilovelo ), un gran aficionado al ciclismo de ruta e invitado especial de la jornada.</p>



<p><strong>Segunda parte</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/07/DSC08425.jpg" alt="" class="wp-image-77366" /></figure>



<p>La siguiente sección está comprendida entre la ‘Y’ y Juan Rey, de una longitud de 4.1 kms con una pendiente promedio de 5%. La señalización va indicando que los barrios Los Alpes, La Grovana, Nueva Delhi y Los Libertadores llenan las bellas montañas de la cordillera oriental, donde nacen las quebrada Toches, Aguamonte, Silverio, Chiguaza, Seca, Morales y Verejones , entre otros afluentes.</p>



<p>Juan Rey es uno de los barrios con mayor altitud en Bogotá con sus 3060 msnm, un punto en el que el ascenso suma 9 kilómetros y 400 metros de desnivel positivo. Posteriormente, siguen 2 kilómetros planos, entre Juan Rey y Tihuaque, el último barrio de la ciudad por este costado. El carácter rural es evidente por los cultivos de papa, los potreros y las vacas que embellecen el paisaje.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78170 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08752.jpg" alt="" class="wp-image-78170" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Remate de Alejandro Amaya al llegar a Juan Rey; defiende el uniforme de la Universidad Nacional</em></figcaption></figure>



<p>“Es un puerto que no conocía, me agradó bastante, uno ve muchísima gente, y lo importante del ciclismo es seguir conociendo, porque definitivamente, a veces, uno se cierra a ir siempre a los mismos lugares y se pierde de conocer muchas cosas por prejuicios o por miedos bobos”, compartió Alejandro Amaya (@alejomagno2), integrante del grupo explorador convocado por este blog.</p>



<p><strong>Tercera parte</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-77382 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/07/DSC08471.jpg" alt="" class="wp-image-77382" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Tramo plano entre Juan Rey y Tihuaque, los cultivos de papa hacen parte del paisaje</em></figcaption></figure>



<p>En el último fragmento, hay un kilómetro de la vía en mal estado, muy deteriorado, pero conecta con el pavimento de los últimos 4.000 metros, al 4% de dificultad promedio.</p>



<p>“En los últimos kilómetros se vale chupar rueda, porque el viento es demasiado fuerte. También, es muy llamativo que la parte final de Boquerón es similar a la llegada de Romeral, por el frío, la niebla y la sensación de que el terreno se aplana”, complementó Sebastián Tabares (@sebastabaresm)&nbsp; de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78171 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/IMG_20200628_083342.jpg" alt="" class="wp-image-78171" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Entrada al páramo de Boquerón, donde la vía pierde inclinación, pero donde el viento y la altitud hacen lo suyo</em></figcaption></figure>



<p>Como es característico en casi todos los páramos, el final del recorrido se divisa desde lejos, lo que anima a muchos a aumentar la velocidad para desprenderse de sus amigos o para alcanzar a los punteros.</p>



<p>“El puerto es atractivo por su exigencia y la belleza oculta del páramo; espero tener la oportunidad de seguirlo visitando muchas veces más”, concluyó Guillermo Pinillos (@guillermo_pinillos) de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78172 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/Guillermo-Horizontal-.jpg" alt="" class="wp-image-78172" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Guillermo Pinillos en el Boquerón, ese paso angosto que se abre hacia los Llanos orientales de Colombia</em></figcaption></figure>



<p><strong>Explorar, conocer y gozar</strong></p>



<p>Definitivamente, en Bogotá hay mucho terreno por pedalear. El ciclismo es un deporte que nos permite conocer lugares mágicos y es tal vez por esa razón que cada día nos multiplicamos sin descanso. Dejarnos sorprender siempre será un gran aliado de nuestra pasión por las bielas.</p>



<p><a href="https://www.facebook.com/LaSinfoniaDelPedal/posts/1674412716043624">Álbum de fotografías del ascenso a Boquerón</a></p>



<p>Agradecimientos a los pedalistas:</p>



<p>Valentina Rozo @lvalentinarozo</p>



<p>Camilo Guevara @camilovelo</p>



<p>Alejandro Magno @alejomagno2</p>



<p>Sebastián Tabares @sebastabaresm</p>



<p>Luis Olaya @luis_olaya3</p>



<p>Guillermo Pinillo @guillermo_pinillos</p>



<p>Fisioterapeuta-fotógrafa: Tatiana Nossa Caballero @Tatiananc12</p>



<p>Acompañante-escolta: Jaime Bautista @Jaime.Bautista</p>



<p>Escrito por: César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>Facebook: @LaSinfoniaDelPedal</p>



<p>Instagram: @la_sinfonia_del_pedal</p>



<p>Mail: <a href="mailto:lasinfoniadelpedal@gmail.com">lasinfoniadelpedal@gmail.com</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=78164</guid>
        <pubDate>Tue, 18 Aug 2020 19:33:12 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/08/08104940/DSC08690-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Boquerón, un gran puerto en las entrañas de Bogotá]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El agua está amenazada por todos los frentes</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/300-gotas/agua-esta-amenazada-todos-los-frentes/</link>
        <description><![CDATA[<p>A pesar de ser el séptimo país con mayor disponibilidad de recursos hídricos, Colombia no está administrando muy bien sus fuentes de agua y los estragos ya comienzan a ser notorios. Colombia cuenta con casi la mitad de los páramos del planeta, y que son una de las principales fuentes hídricas que nutren al país, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>A pesar de ser el séptimo país con mayor disponibilidad de recursos hídricos, Colombia no está administrando muy bien sus fuentes de agua y los estragos ya comienzan a ser notorios.</p>
<p>Colombia cuenta con casi la mitad de los páramos del planeta, y que son una de las principales fuentes hídricas que nutren al país, siendo estos territorios grandes retenedores de agua donde las lluvias se regulan y que constituyen una poderosa fuente hídrica. Sin embargo los páramos son áreas vulnerables a los cambios climáticos y durante los últimos años se ha notado su deterioro.</p>
<p>Las cuencas más importantes del país, Amazona, Orinoquía y Magdalena-Cauca, presentan problemas de contaminación debido a las operaciones industriales, empresas químicas, de cosméticos, ganadería y agricultura, y de la misma forma han sido afectadas las cuencas menores en las vertientes Pacífico y Caribe. Así también los acuíferos han sufrido estos impactos ocasionados por la avaricia o el gozo de un momento, una época, el placer momentáneo de una cultura que no prevé, y que ni siquiera pareciera cuestionarse respecto a lo insostenible que resulta su modelo.</p>
<p>Los glaciares pierden un centímetro diario de nieve. En los últimos cien años pasamos de tener casi 400 kilómetros de superficies nevadas a contar con un poco más del 10%, y se estima que estas áreas nevadas no lograrán sobrevivir hasta la mitad de este siglo. Sube así mismo el nivel de los mares.</p>
<p>El clima está trastornado en todo el globo. La temperatura aumenta año tras año. El Fenómeno del Niño y el de la Niña. En algunos lugares las inundaciones devastan regiones y en otras partes las sequías tampoco dan tregua.</p>
<p>En Colombia abunda el agua en aquellos territorios menos poblados, y de manera inversa donde más se concentra su gente se cuenta con menos recursos hídricos.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-63780" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/270.png" alt="Fotografía: ingeniería.bogota.unal.edu.co" width="227" height="222" /></p>
<p>Fuente: elespectador.com / sostenibilidad.semana.com</p>
<p>Fotografía: ingeniería.bogota.unal.edu.co</p>
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        <author>Bastián Baena</author>
                    <category>300 GOTAS</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=63779</guid>
        <pubDate>Tue, 20 Nov 2018 23:26:55 +0000</pubDate>
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                            </item>
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        <title>Letras, un puerto para graduarse como ciclista aficionado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/letras-puerto-graduarse-ciclista-aficionado/</link>
        <description><![CDATA[<p>El páramo de Letras es el puerto de montaña mítico por excelencia en Colombia y uno de los más largos del mundo. Su trazado inicia en Mariquita a 495 msnm y termina en el límite entre los departamentos del Tolima y Caldas, a 3679 msnm. Dicho ascenso es una prueba decisiva para los ciclistas aficionados, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
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<p>El páramo de Letras es el puerto de montaña mítico por excelencia en Colombia y uno de los más largos del mundo. Su trazado inicia en Mariquita a 495 msnm y termina en el límite entre los departamentos del Tolima y Caldas, a 3679 msnm. Dicho ascenso es una prueba decisiva para los ciclistas aficionados, que siempre estamos en la búsqueda de nuevos y más exigentes retos.</p>



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<p><strong>Bogotá, 2 de mayo de 2017. </strong>Puedo decir que el ascenso en bicicleta al Alto de Letras es un ensayo contra la renuncia. Los extenuantes 80 kilómetros de carretera serpentina son el examen más difícil para todo ciclista aficionado que le guste ostentar de sus proezas sobre la bicicleta. Pasar la prueba, no es más que dominar los crecientes deseos de renuncia que suelen atacar los ánimos de los escarabajos.</p>



<p>Recibí el ‘diploma’ de ciclista aficionado en la tarde del domingo 30 de abril 2017, fecha en la que una espesa neblina cubrió la cordillera, llevando consigo lluvias inesperadas y frío. Inicié el reto en San Sebastián de Mariquita (495 msnm), pueblo de tierra ardiente, dónde había llegado el día anterior en bicicleta, desde Bogotá.</p>



<p>Ese domingo, encaré con mucha paciencia esos primeros 25 kilómetros, hasta el empinado municipio de Fresno, un tramo para calentar el cuerpo. En ese empinado segmento, sobresalían árboles de guanábana, aguacates, y cultivos de café, entremezclados con matas de plátano.</p>



<p>El calentado de fríjoles y el tinto que tomé en aquel pueblo tolimense de acento paisa, me sirvieron de ‘combustible’, hasta el final de recorrido y, dicha parada fue la única de ese &nbsp;riguroso examen para ciclistas aficionados. Tal vez, ‘examen’ es una palabra presumida, más para ese campesino que al verme pasar, comentó socarronamente: “No hay que meterse con los bobos, porque ellos se matan solos”.</p>



<p>El desalentador comentario me recordó el viaje en bici a la Guajira, a principios de 2016, cuando pinché subiendo el alto de Las Pavas, en la vía a Medellín. Allí, con mi cara llena de sudor y grasa, mientras solucionaba el percance mecánico, un niño se me acercó y con la más pasmosa curiosidad me preguntó: “¿Usted es un ciclista de verdad?”. En esa ocasión, sonreí y muy contrariado le pedí al infante que me ayudara con la llanta para que dejara de preguntar.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/IMG_20170430_120751.jpg" alt="img_20170430_120751" class="wp-image-56160" title="últimos kilómetros del ascenso a Letras " /></figure>



<p></p>



<p>A pesar de mis atuendos de ciclista y de los exigentes retos que me impongo, yo no compito, ni me preparo para la Vuelta a Colombia, ni el Tour de Francia, ni el Giro de Italia, pues para eso están los más jóvenes con capacidades extraordinarias, cuyos registros dejan a cualquiera con la boca abierta. Por ejemplo, el mejor tiempo en el Alto de Letras es de 3 horas 34 minutos.</p>



<p>A cambio de eso, en los tres años que llevo de aficionado activo, he desarrollado un gusto por viajar, explorar pueblos, ciudades y conocer rutas &nbsp;en bicicleta. Por ejemplo, dos semanas antes, había escalado 63 kilómetros en mi máquina de aluminio, entre Apulo y Bogotá. A principios de 2016, había recorrido 1600 kilómetros entre la capital colombiana y la Guajira, y a finales de 2014, me había enfrentado al gigantesco reto de pasar los Andes, a través de la ruta que comunica a Argentina con Chile.</p>



<p>Volviendo al ‘examen’, pasé por La Aguadita y luego por Padua, otro pueblo tolimense de acento paisa, donde los campesinos hacían sus remesas, vendían patos, tomaban cerveza y bajaban las cargas de los tradicionales <em>jeeps</em>.&nbsp; Padua es el mejor punto para tomar un descanso, pues luego de ese corregimiento, siguen Las Degaditas, lugar en el que inicia la parte más dura.</p>



<p>Mis ánimos se trastocaron en Mesones, al escuchar que aún me faltaba lo más duro y que por lo menos, en una hora llegaría a la meta. No llevaba ningún aparato para medir la velocidad, ni los kilómetros andados, iba a puro corazón, como se dice en el bajo mundo ciclístico.</p>



<p>Esos últimos kilómetros de curvas sinuosas, fueron una conexión con la naturaleza, el silencio y el agua, pues abundaban las cascadas a lado y lado de la vía. También, fueron una conexión con lo más profundo de mí ser, toda vez que salieron a flote algunas preguntas incómodas como: ¿soy un ciclista de verdad? ¿Quién me mandó a sufrir? ¿Por qué preferí el ciclismo en vez de la natación?</p>



<p>Según los registros, la primera vez que alguien pasó en bicicleta por esa vía, fue a finales de 1950, tiempos en los que se exploraban las vías para la Primera Vuelta a Colombia. “No escuchaba sino el sonido de los sapos y los grillos”, recuerda Efraín Forero, el Indomable Zipa, el primer ciclista en pasar el páramo.</p>



<p>El último tramo lo transité bajo la lluvia y acompañado de un viento tan frío como el de un congelador. Tras seis horas y 27 minutos de lucha, aparecieron los bosques enanos típicos del páramo y me parecía estar concluyendo la jornada. Un verdadero éxtasis de alegría y de dolor.</p>



<p>Pedalazo tras pedalazo, había abierto camino entre la niebla. Curva tras curva, había domado mis demonios. Allá, a 3.679 msnm, a la una de la tarde, luego de siete horas de pedaleo, una mujer del restaurante Sopa de Letras me preguntó desprevenidamente: “¿ustedes por qué hacen eso?”. Hubo un corto silencio. “Por gusto”, le respondí, mientras temblaba como un frailejón.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/05/IMG-20170430-WA0006.jpg" alt="img-20170430-wa0006" class="wp-image-56159" /></figure>



<p>Por: César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>Información y Contacto:</p>



<p>Facebook: @LaSinfoniaDelPedal</p>



<p>Instagram: @La_Sinfonia_Del_Pedal</p>



<p>mail: lasinfoniadelpedal@gmail.com</p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=56154</guid>
        <pubDate>Tue, 02 May 2017 21:31:38 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Letras, un puerto para graduarse como ciclista aficionado]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Cuenca alta del río Bogotá: ¿Dónde empiezan los problemas?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/el-rio/cuenca-alta-del-rio-bogota-donde-empiezan-los-problemas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Villapinzón y sus aguas negras, los primeros contaminadores. El Río Bogotá que a la altura de la capital la atraviesa de norte a sur, pasando por el lado opuesto a los cerros, se divide en tres cuencas: La alta que va desde su nacimiento hasta la estación hidrometeorológica Puente La Virgen; la media que está [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr" style="text-align: center"><strong>Villapinzón y sus aguas negras, los primeros contaminadores.</strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: center"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-243" alt="CUENCAS INFOG" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/07/CUENCAS-INFOG.jpg" width="800" height="600" /></p>
<p dir="ltr">El Río Bogotá que a la altura de la capital la atraviesa de norte a sur, pasando por el lado opuesto a los cerros, se divide en tres cuencas: La alta que va desde su nacimiento hasta la estación hidrometeorológica Puente La Virgen; la media que está desde Puente La Virgen hasta las compuertas de Alicachín, en el Embalse del Muña, y la cuenca baja, entre el Embalse del Muña y la desembocadura en el río Magdalena.</p>
<p dir="ltr"><strong>En la cuenca alta el río tiene un caudal de 10 metros cúbicos por segundo.</strong> Su cauce atraviesa los municipios de Villapinzón, Chocontá, Suesca, Sesquilé, Gachancipá, Tocancipá, Cajicá y Chía.</p>
<p dir="ltr">En este tramo su cauce se ve afectado por las aguas negras del municipio de Villapinzón, que vierte sus aguas negras directamente al río sin un tratamiento previo,  los desechos industriales de alrededor de 180 curtiembres y los fungicidas que emplean los papicultores para sus labores agrícolas. Más abajo, en Tocancipá, la contaminación empeora con las aguas residuales de la industria cervecera, la explotación de canteras y los vertimientos de escombros.</p>
<p dir="ltr">Según diferentes estudios,<strong> antes de llegar a Bogotá la cantidad de oxigeno del agua se reduce de 6.5 mg/l a 2.5 mg/l. Entre los metales pesados que llegan a sus aguas se encuentran mercurio, plomo, arsénico y cromo.</strong></p>
<p dir="ltr">
<p dir="ltr" style="text-align: center">Infografía por <strong>Esther Ramos</strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: center">Redacción por <strong>Natalia Gónima</strong></p>
<p dir="ltr">
]]></content:encoded>
        <author>El Espectador, Dejusticia y Patrimonio Natural</author>
                    <category>El Río</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/el-rio/?p=242</guid>
        <pubDate>Thu, 24 Jul 2014 22:40:04 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Cuenca alta del río Bogotá: ¿Dónde empiezan los problemas?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">El Espectador, Dejusticia y Patrimonio Natural</media:credit>
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    </channel>
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