<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/paramilitarismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 23:15:47 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Paramilitarismo | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>La novela de Daniel Ángel sobre la masacre de El Salado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-novela-de-daniel-angel-sobre-la-masacre-de-el-salado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Como lector me siento devastado, como si lo narrado en &#8220;Montes de María&#8221; hubiera ocurrido esta mañana, y no hace 25 años, cuando recién estrenábamos siglo. Entrevista con el autor. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Daniel Ángel, autor de la novela histórica &#8220;Montes de María&#8221;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-2885bed59c955d93fe0c30ad970f8304"><em>“Las personas del pueblo no eran malas. Malas las que llegaron aquella mañana a matarnos”.</em></p>



<p></p>



<p>Pensé que no iba a llorar, pero con el correr de las hojas entendí que los muertos de El Salado merecen cada lamento del lector.  </p>



<p>“Montes de María” (Periscopio Casa Editorial, 151 páginas) es una novela que llora y sangra. Tratándose de la historia reciente de Colombia no podía ser de otra manera. En el libro de Daniel Ángel (Bogotá, 1985), hasta los muertos hablan: <em>“Nosotros no tememos que nos maten el cuerpo, sino el alma”.</em></p>



<p>Es imposible no llorar por ellos y con ellos: con la profe Doris, con Jairito, con ´el bobo del pueblo´, con Lucho y los demás personajes: <em>“… le acaricié la mano y le dije: tranquila, madre, nos vemos donde Diosito”.</em></p>



<p>El escritor bogotano los desenterró de donde el tiempo ya no existe, para que cuenten el horror que vivieron en el preludio de aquella carnicería humana: <em>“Esto que nos ocurrió no se lo deseo ni al mismo diablo”.</em>   </p>



<p>Los paramilitares no respetaron a nadie: ni a mujeres, ni a niños, ni a hombres, ni a ancianos: <em>“Doris vio en el piso un papelito blanco (…) </em>vieja ijueputa, se morirá como todos los sapos, con las tripas por fuera<em>. Estaba firmado en la parte inferior con las iniciales AUC”.</em></p>



<p>La sevicia de la guerra y la crueldad del hombre danzan en sincronía por estas páginas: <em>“La desnucaron y luego le metieron un palo por allá”.</em></p>



<p>Hay oraciones que suenan a letanía: <em>“Es una bella noche. Una hermosa noche para la muerte”.</em></p>



<p>Un día llovieron amenazas desde un helicóptero: <em>“Coman, beban y celebren estas fiestas de fin de año, porque serán las últimas para ustedes”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-2571d7f37a28ecacab6f1a1df1fae86c"><strong><em>“Todas las noches antes de dormir me envuelvo en mi mortaja para no tener que afanar a nadie con ese trabajo”.</em> </strong>(Montes de María, novela del colombiano Daniel Ángel).</p>



<p>Uno quisiera creer que esto no ocurrió, pero sí ocurrió y duele más porque ¿Quién nos asegura que no volverá a ocurrir o que no está ocurriendo mientras leemos esto?: <em><strong>“Observé que los cerdos y algunos chulos comían y retozaban sobre los cadáveres de nuestros familiares y vecinos”.</strong></em></p>



<p>Hasta los ríos, convertidos en féretros, pueden dar razón de los difuntos: <em>“… no bebió de dicha agua, pues sabía que en ella corrían los despojos de muchos de sus conocidos, que luego de asesinados fueron arrojados a los ríos con los vientres abiertos”.</em></p>



<p>Donde está la muerte también están Dios y el diablo, aunque nos parezca que el segundo lleva la ventaja: <em>&#8220;Si pasó lo que pasó fue porque Dios así lo quiso&#8221;. </em>No así con el diablo, que en el caos siempre tiene oficio: “<em>Maulló mientras el anciano le hizo un corte con un cuchillo en una de sus patas delanteras. </em>(…) <em>nos pidió que tomáramos de esa sangre, asegurándonos que ya estábamos cruzados y que no nos entraría la bala</em> (…) <em>y nos pintó las uñas de negro, para que el ´Negro´ —como el anciano llamó a Satanás— nos reconociera en la guerra y nos pudiera defender del plomo”.</em></p>



<p>Daniel Ángel, autor, entre otras obras, de “Sepultar tu nombre”, “Silva” y “Rifles bajo la lluvia”, también les ha dado voz a los asesinos en “Montes de María”: <em>“Claro que hubiera preferido otro tipo de vida (…) pero en ese pueblo maluco en el que crecí solo había coca, putas, trago y violencia”.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="QS0yY3PfeN"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/relato-pavoroso-daniel-angel-campo-exterminio-colombia/">El relato pavoroso de Daniel Ángel sobre un campo de exterminio en Colombia</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;El relato pavoroso de Daniel Ángel sobre un campo de exterminio en Colombia&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/relato-pavoroso-daniel-angel-campo-exterminio-colombia/embed/#?secret=WWP5FTgz7L#?secret=QS0yY3PfeN" data-secret="QS0yY3PfeN" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>El parque del pueblo es el teatro de la infamia transformado en anfiteatro. Los que van a morir esperan su turno en las escalinatas de la iglesia. La lotería de la muerte tiene dos números: treintaiuno y veintiuno. En lugar de un Réquiem, suenan vallenatos y se desocupan botellas de cerveza y ron. De los victimarios, conocemos sus alías, algunos están encapuchados: <strong><em>“Piraña es el mejor sacando información </em>(…) <em>ata a sus víctimas primero y luego se las come a pedazos, especialmente sus caras”.</em></strong></p>



<p>Se prepararon para el acto de ese día y los siguientes: <strong><em>“En el campamento de formación nos enseñan a destajar cuerpos humanos con motosierra y con machete”</em>.</strong></p>



<p>Otro de ellos es más específico: “<em>A los dos meses de estar allí ya había asesinado a dos de mis compañeros y comido un pedazo de nalga de uno de ellos, por extraño que parezca.</em> (…) <em>me tuvo vomitando como una semana”.</em></p>



<p>Uno quisiera creer que esto lo soñó. Pero no. La masacre de El Salado quedó incrustada en la memoria de nuestras vergüenzas como nación: 450 paramilitares, -pertenecientes a las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC-, asesinaron a más de cien personas indefensas, acusándolas de tener pactos con la guerrilla, cuando apenas amanecía el siglo XXI. Era febrero del año 2000.</p>



<p>La Serranía de San Jacinto, como también se le conoce a los Montes de María, sigue llorando a sus hijos y a sus hijas, veinticinco años después. Daniel Ángel, narrador, poeta y profesor de literatura, ha escrito este relato histórico doloroso pero necesario para recordarnos que no hay muertos ajenos porque todos somos hijos de la misma tierra. </p>



<p>Esta es una novela corta que debemos leer, porque los muertos de la guerra vuelven a la vida a través de la literatura para vivir una segunda muerte, esta sí digna, en el corazón de los lectores. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="573" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26203232/A-DANI-ANGEL-573x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113561" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26203232/A-DANI-ANGEL-573x1024.jpg 573w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26203232/A-DANI-ANGEL-168x300.jpg 168w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26203232/A-DANI-ANGEL.jpg 667w" sizes="(max-width: 573px) 100vw, 573px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Entrevista con el autor</strong></p>



<p><strong>¿Se puede escribir un libro tan desgarrador como el que has escrito y seguir como si nada?</strong></p>



<p>No, es imposible, no solo con este libro, sino con cualquiera. Supongo que todos los escritores salimos afectados luego de escribir un libro, algo cambia, se transforma (no sé si para bien o para mal), pero transmutarse en los personajes te hace ver la vida desde otras orillas, unas que jamás hubieras vivido. Sin embargo, fue especialmente con <em>Montes de María</em> que conocí una sensibilidad más honda y dolorosa, por unos seres humanos que padecieron lo indecible, que murieron o que vieron morir a sus familiares y amigos en condiciones de total indefensión.</p>



<p>El primer día de la masacre los paramilitares llegaron a El Salado, en horas de la noche y luego de cometer cualquier cantidad de vejámenes, mandaron a dormir a los habitantes del pueblo a sus casas, pero con las puertas abiertas; entonces, me imaginaba cómo pudo ser esa noche para ellos, qué pudieron pensar y sentir, de qué modo lograron soportar el tiempo que los separaba de sus verdugos y, también, durante mucho tiempo pensé y sentí que eran insuficientes las palabras para expresarlo.</p>



<p>La investigación duró un poco más de un año, pero la escritura de la primera versión me tomó tres meses; jamás he escrito un libro tan rápido. Entendí que necesitaba deshacerme de esa carga emocional y la única forma posible era escribiendo el libro.</p>



<p><strong>Esta ficción histórica es un tributo a las víctimas del conflicto armado. En un país como Colombia, que lee muy poca literatura, ¿vale la pena insistir en la novela de La Violencia?</strong></p>



<p>Por supuesto que vale la pena seguir escribiendo sobre la historia de Colombia y sobre la historia de la violencia en Colombia. Ya sabemos que, a muchos medios de comunicación, que trabajan en contubernio con cientos de empresas que incluso llegaron a financiar el paramilitarismo, no les interesa que estas historias anden rondando por ahí; por el contrario, cambian las narrativas o simplemente les echan tierra, para que nadie recuerde nada, para que continuemos como si nada hubiera pasado.</p>



<p>No obstante, una cosa es la información sobre la violencia y otra muy distinta es la narración sobre la violencia, porque mientras la función de la información es llana y efímera, la de la narración es honda, es perdurable en la medida en que se pregunta por el fondo de los acontecimientos, no por el acontecimiento en sí, se pregunta el por qué cierto grupo humano fue capaz de hacer tal o cual cosa.</p>



<p>La literatura y el arte nos permiten reflexionar sobre nuestro papel en el mundo, ponernos en los zapatos del otro, del que ha sufrido, del que ha perdido, del que ha sido despojado de su identidad y de su humanidad.</p>



<p><strong>Tuviste la oportunidad de conocer El Salado y reconocer los escenarios reales que inspiraron la novela. ¿Qué recuerdos conservas?&nbsp;&nbsp;</strong></p>



<p>Hace quince años recorrí esa hermosa región, de paisajes alucinantes, de colores vivos y fulgurantes, de una gran riqueza cultural. Me impresioné al observar sus montañas abrillantadas por el sol, sus extensos pastizales y las carreteras de las que emergían polvaredas que parecían fantasmas de oro. Personas humildes iban y venían por estas carreteras destapadas con sus burros y los productos de sus cosechas.</p>



<p>Hablé con ellos sobre lo que pasó y bebimos algunas cervezas. Por aquella época el pueblo aún estaba deshabitado, pocos habían regresado a sus heredades y, de cierta forma, El Salado recobraba vida, porque dime tú ¿qué es de un territorio sin sus habitantes?, o en el caso contrario ¿qué es de los habitantes sin sus territorios?</p>



<p>Cuando existen este tipo de desplazamientos masivos, solemos pensar solamente en los bienes que las víctimas dejaron atrás, pero es mucho más que eso, porque al huir de sus terruños, lo que la gente abandona es todo lo que fue, su relación con el mundo, el lugar en donde están enterrados sus ancestros, sus mitos y creencias, es la memoria de sus familias.</p>



<p><strong>Entiendo que también hablaste con algunos paramilitares durante el proceso de investigación. De hecho, en tu relato dos de ellos hablan en primera persona. ¿Es necesario darles voz también a los victimarios?</strong></p>



<p>Esas entrevistas han sido de las más difíciles que he hecho en toda mi vida. Escuchar de su propia voz lo que hicieron no es fácil. Recuerdo que cuando llegué a una de las cárceles de Bogotá en la que estaba recluido uno de ellos, tenía mucho miedo y al salir tenía miedo y rabia, además de una suerte de enajenación, como si no lograra entender todo lo que había acabado de escuchar. </p>



<p>Pero, a su vez pensé que, si iba a escribir algo sobre la masacre, también tendría que usar la voz de los victimarios, con el riesgo de que me dijeran que estaba haciendo una apología al paramilitarismo. Si lo decidí, fue porque tengo la convicción de que la literatura es el espacio para poner en escena a todos esos personajes que no logramos entender: al pederasta, al sicario, al tirano, al hombre que asesina a sus hijos, no para entenderlo (incluso la sicología o la psiquiatría están a años luz de hacerlo), sino para mostrarlos y preguntarnos qué es lo que se ha hecho mal en la sociedad para que estas personas hayan hecho lo que hicieron. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="623" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26203257/A-DANI-MONTES-623x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113562" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26203257/A-DANI-MONTES-623x1024.jpg 623w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26203257/A-DANI-MONTES-183x300.jpg 183w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26203257/A-DANI-MONTES-768x1262.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26203257/A-DANI-MONTES-935x1536.jpg 935w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26203257/A-DANI-MONTES.jpg 974w" sizes="(max-width: 623px) 100vw, 623px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>&#8220;La literatura y el arte nos permiten ponernos en los zapatos del otro, del que ha sido despojado de su identidad y de su humanidad&#8221;: Daniel Ángel, escritor colombiano.  </strong></h2>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=113557</guid>
        <pubDate>Thu, 27 Mar 2025 12:48:50 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26203105/DANIEL-ANGEL.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La novela de Daniel Ángel sobre la masacre de El Salado]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>JESÚS ABAD COLORADO, UN FOTÓGRAFO DE VERDAD</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/jesus-abad-colorado-un-fotografo-de-verdad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Al disparar su cámara, Jesús Abad Colorado nunca elige al azar un objetivo. No fotografía la belleza sino la verdad, por más atroz que ella sea, sin lentes deformantes. Por eso siempre elige rostros, manos y cuerpos horadados por la violencia y el sufrimiento. Su mirada nunca es objetiva, está emocionalmente afectada y comprometida con [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Al disparar su cámara, Jesús Abad Colorado nunca elige al azar un objetivo. No fotografía la belleza sino la verdad, por más atroz que ella sea, sin lentes deformantes. Por eso siempre elige rostros, manos y cuerpos horadados por la violencia y el sufrimiento. Su mirada nunca es objetiva, está emocionalmente afectada y comprometida con el padecimiento de las víctimas y su agonía.</p>



<p>Sus fotografías no tienen objetivos, mucho menos, pretenden ser objetivas. Son radicalmente subjetivas, desgarradoras y verdaderas. Ellas llevan nuestras miradas más allá de las víctimas, de sus heridas insondables y sus cuerpos mutilados. Sus fotografías nos interpelan por cientos de miles de vidas destrozadas y sueños truncados. Su cámara, en un segundo, registra y realza la dignidad de hombres, mujeres, niños y niñas que en vida fueron condenados al olvido y solo son reconocidos en el momento de su atroz muerte. La mayoría, campesinos que durante sus vidas honraron, cuidaron y cultivaron la tierra, la amaron, y de manera injusta y arbitraria fueron sepultados y hasta desaparecidos en sus oscuras entrañas, donde miles aún permanecen anónimos en fosas comunes por encontrar y desenterrar.</p>



<p>Así, Jesús Abad, conjura su ausencia definitiva y los resucita a este mundo. Sus vidas quedan inmortalizadas y grabadas en la recamara de la memoria colectiva. Por eso es un fotógrafo y periodista de verdad. Siempre anda armado con su cámara, con ella apunta y dispara e impide que los proyectiles de los victimarios asesinen también la memoria de sus víctimas. Su cámara es un dispositivo de la historia, nos narra con la fuerza irrebatible de las imágenes las identidades y responsabilidades de los victimarios, pero también retrata sin concesiones nuestra indolencia e insensibilidad frente a lo sucedido.</p>



<p><strong>Los múltiples rostros de la verdad</strong></p>



<p>Sin duda, los testimonios de sus incontables y dolorosas imágenes nos permiten comprender y ver la verdad contenida en esta paradójica reflexión de Kafka: <em>“Es difícil decir la verdad; <a>porque si bien es cierto que solo es una, también es cierto que es algo vivo y, por tanto, <strong>tiene un rostro vivo y cambiante”</strong></a><strong>.</strong></em> Esos cientos de rostros, fue lo que nos reveló en su discurso Jesús Abad Colorado, al recibir el Gran premio a la Vida y Obra de un periodista en la clausura de los premios Simón Bolívar de Periodismo 2024<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a> y narrarnos con sus fotografías el intrincado laberinto de violencias en que vivimos y miles mueren atrapados.</p>



<p>Porque no es cierto, en nuestra compleja realidad social y política, que una imagen valga más que mil palabras. Todas esas imágenes están inscritas y son consecuencia de una oscura trama de intereses y conflictos que apenas estamos vislumbrando, gracias a rigurosas investigaciones realizadas en los últimos años por el Centro Nacional de Memoria Histórica<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a> y el Informe final de la Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición.</p>



<p>Para conocer esas terribles verdades y sus responsables, por acción u omisión, hay que ver el documental “<strong><em>No hubo tiempo para la tristeza</em></strong>”<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>, en donde aparecen numerosas fotografías de Jesús Abad Colorado, y consultar el portal de la Comisión de la Verdad y su informe final “<strong><em>Hay futuro, si hay verdad”</em></strong><a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>. Gracias a ellos y la incansable reportería gráfica de Jesús Abad, sabemos que la verdad “<strong><em>tiene un rostro vivo y cambiante”, </em></strong>que no es otro que el de las víctimas y sus victimarios. Un rostro tan vivo y mutante que en ocasiones es intercambiable e indescifrable, pues las víctimas de ayer se convierten en victimarios mañana, formando así una maraña de terror y venganzas interminables, que todavía no cesa y muchos pretenden prolongar indefinidamente en nombre de la justicia.</p>



<p><strong>Más allá de las víctimas y los victimarios</strong></p>



<p>Lo más cruel y paradójico es que el mayor número de víctimas hayan sido y sigan siendo los campesinos, las comunidades indígenas y negras, convertidas por todos los actores armados, desde los legales e institucionales hasta los ilegales, insurgentes y paramilitares, en carne de cañón y en masa de maniobra de sus mortíferas estrategias militares. Es lo que está sucediendo hoy en El Plateado, en Chocó, en Arauca, Putumayo, en el norte del Cauca, en Antioquia, para solo referir los territorios y las poblaciones más victimizadas.</p>



<p>Ayer, esos campesinos para sobrevivir al asedio del Ejército Nacional en Marquetalia, se convirtieron en guerrilleros y luego, obnubilados por sus victorias y delirios de poder, se ensañaron contra otros campesinos en su disputa territorial contra el ejército y los paramilitares. Luego, para el sostenimiento de sus filas, se transformaron en liberticidas e hicieron del secuestro una industria. Ahora son narcodependientes, traficantes y cancerberos de economías ilegales, que desafían y sepultan las esperanzas de la “Paz Total”.</p>



<p>Y, en medio de ese degradado entramado criminal, otros muchos campesinos, también para sobrevivir o cobrar venganza, se vistieron de paramilitares. Hasta llegar al extremo gubernamental de que otros campesinos, portando el uniforme del Ejército Nacional, en cumplimiento de órdenes y supuestas políticas de “seguridad democrática”, como la Directiva 029 de 2005<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>, asesinaran a miles de jóvenes campesinos y citadinos, disfrazándolos de guerrilleros y sepultándolos como “falsos positivos”<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a>.</p>



<p>Pero lo más inaudito es que todos los anteriores victimarios revistan sus crímenes con narrativas inverosímiles como la defensa de la democracia, la justicia social, la revolución y hasta la soberanía nacional. Narrativas que Jesús Abad Colorado con el valor, la sensibilidad, la fidelidad de sus lentes y la contundencia de sus fotografías, desnuda y deshace por completo, revelándonos verdades que no se pueden seguir ocultando con las lentes deformantes de instituciones, intereses y privilegios al servicio de los victimarios, amparados en sus coartas criminales, sean ellas supuestamente democráticas, revolucionarias y hasta populares.</p>



<p>La vida y obra periodística de Jesús Abad Colorado nos ha revelado esa terrible verdad en cientos de fotografías, confrontándonos con los rostros de miles de víctimas y los de unos cuantos victimarios, que todavía cínicamente evaden sus responsabilidades históricas gracias a la complacencia de millones de ciudadanos que los admiran y de un poderoso corifeo de medios periodísticos que los adulan, excusan y hasta llaman “salvadores de la patria”. Solo cabe esperar que la JEP no sea inferior al único desafío histórico que quizá pueda cumplir: contarnos todas las verdades, identificar a sus principales responsables y sancionarlos simbólicamente, pues no hay penas para el tamaño, número y gravedad de sus execrables crímenes. Muchos menos para reparar a sus innumerables víctimas, su desaparición irreversible y el dolor inconsolable de sus descendientes.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/jesus-abad-colorado-gran-premio-a-la-vida-y-obra-de-un-periodista-en-los-premios-simon-bolivar-2024-noticias-hoy/">https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/jesus-abad-colorado-gran-premio-a-la-vida-y-obra-de-un-periodista-en-los-premios-simon-bolivar-2024-noticias-hoy/</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/">https://centrodememoriahistorica.gov.co/</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.youtube.com/watch?v=das2Pipwp2w">https://www.youtube.com/watch?v=das2Pipwp2w</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/">https://www.comisiondelaverdad.co/</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.infobae.com/america/colombia/2021/02/19/este-fue-la-directiva-029-de-2005-que-reglamento-el-pago-de-recompensas-de-hasta-3800000-a-militares-por-capturar-o-dar-de-baja-a-guerrilleros/">https://www.infobae.com/america/colombia/2021/02/19/este-fue-la-directiva-029-de-2005-que-reglamento-el-pago-de-recompensas-de-hasta-3800000-a-militares-por-capturar-o-dar-de-baja-a-guerrilleros/</a></p>



<p><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/jep-revela-nombres-de-victimas-de-falsos-positivos-botas-congreso-BK25949594">https://www.elcolombiano.com/colombia/jep-revela-nombres-de-victimas-de-falsos-positivos-botas-congreso-BK25949594</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109052</guid>
        <pubDate>Fri, 06 Dec 2024 16:36:19 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/06113321/Captura-de-pantalla-2024-12-06-a-las-17.32.38.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[JESÚS ABAD COLORADO, UN FOTÓGRAFO DE VERDAD]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Colombia va a terminar abrazando a los paramilitares.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/colombia-va-terminar-abrazando-los-paramilitares/</link>
        <description><![CDATA[<p>En las últimas semanas el discurso del gobierno nacional, especialmente de la cabeza del Estado se ha estado convirtiendo en uno de carácter más intenso, pasional y confrontativo de lo que ya nos tenía acostumbrado. El presidente Gustavo Petro, que ve cómo semana a semana desfilan sus ministros en las gradas del Congreso de la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>En las últimas semanas el discurso del gobierno nacional, especialmente de la cabeza del Estado se ha estado convirtiendo en uno de carácter más intenso, pasional y confrontativo de lo que ya nos tenía acostumbrado. El presidente Gustavo Petro, que ve cómo semana a semana desfilan sus ministros en las gradas del Congreso de la República buscando los votos para la aprobación de las reformas que desea implantar, ha empezado a calificar “paramilitar” a cualquiera que busque oponerse a sus propuestas.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-98736 size-medium" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/paramilitares-300x159.jpg" alt="" width="300" height="159" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/paramilitares-300x159.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/paramilitares-150x80.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/paramilitares-768x407.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/paramilitares.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Este es un camino complejo y arriesgado. En primer lugar, porque el presidente de la República, que según la constitución -que juró defender y ahora quiere cambiar- representa la unidad nacional. Lo que directamente le obliga a encontrar las vías de construir y consolidar consensos y mayorías, no de encontrar todas las maneras posibles para dividir, aún más, el país.</p>
<p>También es perjudicial para el precario avance que ha tenido el Acuerdo de Paz. Esto debido a que dentro de su afán para encontrar un enemigo invisible y de ponerle un calificativo se están invisibilizando las víctimas de un fenómeno que dentro del conflicto armado ha dejado en el país con más de 92.000 muertos y 205.000 víctimas directas, según cifras del Centro de Memoria Histórica.</p>
<p>Además, es preocupante porque muestra una faceta de auto engrandecimiento y mega exaltación del presidente sobre su figura y sobre sus ideas, ya conocida pero mucho más exacerbada. En esta nueva línea discursiva y de ataques a aquellos quienes no acogen sus voluntades Petro demuestra que solo él tiene la razón, solo él tiene el conocimiento, solo él tiene la forma y solo él tiene la solución a los problemas de la República. Esto aplicable no solo a las reformas que transitan en el legislativo, sino también a temas locales como el metro de Bogotá.</p>
<p>Pero lo que más debería preocuparnos es que dada la inconformidad que el presidente ha suscitado debido al incumplimiento de sus propuestas de campaña, los colombianos terminen acogiendo ese enemigo que tanto él menciona como una solución al incumplimiento del presidente y como una forma de viraje extremo para la difícil situación nacional que atraviesa el país.</p>
<p>Preocupante sería una palabra muy pequeña para poder describir lo que podría pasar en Colombia en el caso que se abracen los principios del paramilitarismo o que sus políticas se aplicaran a nivel nacional, como otrora ocurrió en algunas regiones del país.</p>
<p>Es destacable aclarar que en estas líneas no busco en absoluto defender la gestión del presidente, ni espero intentar convencer a usted -apreciado lector- a que tome alguna posición respecto a los procesos legislativos y formas de ejecución que está teniendo el gobierno. Más bien, es una invitación a detallarse más sobre las cosas que pasan en el día a día, porque como dicen por ahí “el diablo está en los detalles”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para cerrar la idea, y que este texto no se haga más tedioso, la situación seguirá empeorando mientras que la oposición siga citando desenfrenadamente a los ministros a debates de control político y el gobierno no abra las puertas a una conversación abierta y franca sobre las reformas en las que se incluyan los puntos que la oposición quiere que sean tenidos en cuenta.</p>
<p>Como siempre, gracias por leerme.</p>
]]></content:encoded>
        <author>@castroopina</author>
                    <category>CastroOpina</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98735</guid>
        <pubDate>Thu, 21 Mar 2024 14:41:34 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/paramilitares.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia va a terminar abrazando a los paramilitares.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@castroopina</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>