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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Pacífico Colombiano | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Tumaco ya existía en 1605</title>
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        <description><![CDATA[<p>Apuntes sobre su fundación La posición oficial de las autoridades tumaqueñas reconoce el 30 de noviembre de 1640 como la fecha oficial de la fundación de la ciudad por parte del sacerdote jesuita Francisco Rugi, los datos son tomados del libro Tumaco historia y cultura (1993), de Telmo Leusson Flórez, quien a la vez sustenta [&hellip;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading"><strong>Apuntes sobre su fundación</strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="529" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-1024x529.jpg" alt="" class="wp-image-125399" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-1024x529.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-300x155.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-768x396.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-1536x793.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-2048x1057.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 1. Carte e la Terre Ferme Du Perou Du Bresil et du pais del Amazones, por Guillaume de Delisle, 1708 (fragmento: aparece La Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo. Es el mapa más antiguo encontrado en esta investigación donde aparece dicho nombre).</sub></em></figcaption></figure>



<p>La posición oficial de las autoridades tumaqueñas reconoce el 30 de noviembre de 1640 como la fecha oficial de la fundación de la ciudad por parte del sacerdote jesuita Francisco Rugi, los datos son tomados del libro <em>Tumaco historia y cultura</em> (1993), de Telmo Leusson Flórez, quien a la vez sustenta su tesis en lo expuesto por el padre José María Garrido en el libro <em>La misión de Tumaco. Creencias religiosas</em> (1981), quien apunta su hipótesis basado en la carta que el propio Rugi redacta, y que Garrido toma de una fuente secundaria.</p>



<p>La fuente de la afirmación de que el padre Rugi fue el fundador de Tumaco es tomada del extenso trabajo que escribiera Juan Manuel Pacheco: <em>Los Jesuitas en Colombia, tomo 1 (1567-1654)</em>, en donde se anota que la ciudad de Santa Bárbara, unos kilómetros al norte de Santa María del Puerto del Telembí , fue trasladada finalmente por este sacerdote jesuita a Tumaco, el texto literal es el siguiente:</p>



<p><em>“Hacia 1640, volvió el P. Rugi a Santa Bárbara, y llevó a cabo la traslación de la ciudad al puerto de Tumaco. El mismo escribe que trasladó la ciudad a una playa abierta y brava en que estaba, a otro sitio, más sano, con dos puertos abrigados y capaces de grandes navíos, situados “en la Isla de San Miguel del Gallo y en la Isla de la Gorgonilla, que llaman Tumaco, donde desemboca el río de Mira”. “Esta ciudad de Santa Bárbara, dice en otra carta a su superior el P. Rodrigo Barnuevo, yo lo fundé en el sitio que hoy está, ayudándome también de soldados. Traje a ella 1.900 almas, que hoy sirven, parte en la ciudad de Telembí, parte en la ciudad de Santa Bárbara y parte en el real de Timbiquí.” Los saqué de los montes, los reduje, catequicé y bauticé con mucho riesgo de vida, trabajo y pobreza. Describiendo el puerto de Tumaco, escribe: “el puerto de la mar de las islas de Tumaco es de los mejores que hay, muy abrigado, seguro, limpio, seis brazas y más de baja mar, nueve de pleamar, capaz de muchos navíos, cercado de esteros, de lindos peces, ostras y ostiones a montón. La isla fértil de maíz, plátanos y fruta. Fáltale al agua; esa se puede traer con facilidad del río de Mira para beber; pozos para el servicio de casa”&nbsp; (pp. 373-374).</em></p>



<p>El jesuita José Jouanen anota que el padre Rugi formó parte de las expediciones que adelantaron los jesuitas tanto al oriente como al occidente de Quito, inclusive en solicitud al Superior General, se pide que vayan acompañados de soldados <em>“Sería bueno ir en su compañía, porque los indios necesitan que primero se les infunda temor con las armas y que sepan que hay quien defiende a los misioneros”</em> (Jouanen, 1941, p. 157), para 1630 el gobernador de Barbacoas solicita que los padres de la Compañía se encarguen de la conversión de los indígenas de aquellos territorios.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="898" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1-1024x898.jpg" alt="" class="wp-image-125406" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1-1024x898.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1-300x263.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1-768x674.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1.jpg 1493w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 2. Descripción o carta reducida, de las costas de tierra firma de la America Meridional, en la Mar del Sur õ Pacifico claculada la longitud al meridiano Tenerife y corregido algunos yerros pr. lo que toca al estrecho de Magallanes y el de maire, y toda la Tierra del Fuego, y las islas sur de la Tierra, por Antonio Mattos, 1734 (fragmento: aparece Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo).</sub></em></figcaption></figure>



<p></p>



<p>En 1633 se encuentran en las misiones de “<em>Barbacoas, Telembí y Santa Bárbara</em>” los padres Francisco Rugi y Lucas de la Cueva (p. 144), al respecto hay que hacer las siguientes precisiones: el territorio se conocía desde la conquista como Barbacoas, después sería el nombre de una de las tres provincias en que se dividía el territorio, junto a Isla del Gallo y Sindaguas; los nombres obedecen a los cambios administrativos a medida que se iba conquistando el territorio, Telembí es el nombre del río que atraviesa el territorio y que desemboca en el Patía, de tal manera que en muchos documentos de la época así se llama al territorio; y Santa Bárbara obedece al nombre con que se denominó un punto enclave para la conquista, Santa Bárbara de la Isla del Gallo, actualmente en el municipio de Francisco Pizarro, muy cerca a la cabecera municipal denominada Salahonda (Paredes, 2020; Paredes, 2019). De igual manera es necesario entender que muchas de estas fundaciones tuvieron vida efímera, debido al coraje con que los Sindaguas defendían su territorio, es así como en los mapas se encuentra Santa María del Puerto de las Barbacoas y más al norte, Telembí arriba, está Santa Bárbara de Barbacoas (Herrera, 2016). La isla de Tumaco, por algún tiempo, fue conocida como La Gorgonilla, diferente a la isla que queda cerca a la Gorgona. Esto permite comprender los nombres que aparecen en los documentos de la época y que se presta para confusiones.</p>



<p>Realmente el trabajo de Telmo Leussón Flórez replica lo dicho por Garrido, sin ahondar o investigar en las fuentes principales, así se concluye luego de estudiar las obras en donde describe la fundación de Tumaco. En el libro “<em>Conozca a Tumaco</em>” (1996), anota que, según lo anotado por Juan Manuel Pacheco, en su obra “<em>Historia Extensa de Colombia</em>”, la fundación se debe al padre Francisco Rugi, el jesuita español que estuvo primero en Bogotá y luego en Quito, en 1640 según un manuscrito encontrado en el Archivo Provincial de los Jesuitas en Quito; así mismo, retomando a Garrido, anota que la fecha de fundación pudo ser el 30 de noviembre de 1640, ya que ese día los católicos celebran la fiesta de San Andrés. Todo esto, sin mayores conjeturas, llevó a que el alcalde Nilo del Castillo Torres expidiera la resolución 414 del 17 de noviembre de 1995, donde se reconoce la fecha de fundación y se ordena que al municipio se le denomine San Andrés de Tumaco. Sin embargo, el propio Leussón (1992) anota: “<em>debo concluir que a Tumaco se le han proyectado narraciones novedosas de gran interés, con el afán de encontrarle un fundador, como Balboa, Pizarro, Manco Cápac, Oviedo, <u>el padre Rugi, etc., pero no pasan de ser meras conjeturas</u></em>” (p. 13).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="484" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-1024x484.jpg" alt="" class="wp-image-125405" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-1024x484.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-300x142.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-768x363.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-1536x726.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-2048x968.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 3. Amérique méridionale, Jean Baptiste Bourguignon d&#8217; Anville, 1748 (fragmento: Tumaco o Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo, es el primer mapa encontrado en donde aparece Tumaco como tal).</sub></em></figcaption></figure>



<p><strong>En 1605 se menciona a la ciudad de Tumaco.</strong></p>



<p>La fecha de la fundación del poblado se pierde en el origen de los tiempos, ya que cuando llegaron los españoles a este territorio estaba habitado por indígenas Tumas, y que para entonces, hace mil años, había sido poblada por la comunidad llamada Tumaco-La Tolita.&nbsp; Lo que hacen los españoles, por el afán de demostrar poderío de unos frente a otros, así como de ganar indulgencias con la corona, es fundar pueblos, muchas veces cumpliendo el protocolo que para ello se inventaron, es decir levantando un acta firmada por el fundador, testigos, un cura y alguien que hacía las veces de notario. Sin embargo, dadas las condiciones de muchas fundaciones, este protocolo no se realizó o se protocolizó muchos años después, es así como ni siquiera la ciudad de Pasto tiene el acta de fundación, pese a todos los esfuerzos que han hecho sus historiadores para encontrarla.</p>



<p>En el caso de Tumaco, llama poderosamente la atención un documento fechado en 1605 y que desvirtúa por sí mismo la fecha de 1640 escogida por José María Garrido, sacerdote católico, y que se tiene por cierta. El documento se titula: “<em>Relación anónima de la costa sur del Istmo de Panamá y noticia de la que la continua al N.O. Por Alonso Duarte, año de 1605</em>”, este documento aparece publicado en: “<em>Colección de documentos inéditos sobre la geografía y la historia de Colombia. Tomo II. Costa Pacífica, provincias litorales y campañas de los conquistadores.</em> Bogotá: Casa Editorial de J. J. Pérez, pp. 3-6”, de Antonio Cuervo (1892), donde se lee textualmente:</p>



<p><em>De Guascama á Timbiqui 4 leguas: de dicho rio Timbiqui á la isla del Gallo 3 leguas costa menos peligrosa y en la parte del N. de ella se pue de fondear que allí es el puerto de Salahonda. Aquí se vé un crucifijo con dos lamparas, estando a distancia de 50 pasos, que mas distante solo se percibe un genero de betun oleaginoso: aquí hay agua, leña, &amp;c.: es costa mas alta que la de La Gorgona y llueve todo el año sin conocerse verano. De la isla del Gallo á Punta de Manglares 10 leguas, costa baja á la mar y en su intermedio está Tumaco; es buen puerto y de toda providencia: en él hay españoles é indios: para surgir en este puerto se necesita avalizar la canal por ser variable: en este puerto hay toda providencia (menos pan, lo que sucede en todos desde Guayaquil hasta Acapulco) y tambien muchos bajos y piedras de los que abunda Punta de Manglares: por estos lugares se han perdido varias embarcaciones y así cuidado con la sonda desde 2 leguas á la mar. De Punta de Manglares sigue la gran enseuada de Ancon de Sardinas la que tiene 10 leguas de largo: es costa anegadiza y de manglares con algunos bajos y al remate está el rio Santiago. De este rio á Punta de la Galera 14 leguas. De este á Rio Verde 21 leguas. De aquí levanta la tierra para Babia de San Mateo. El rio Santiago tiene 4 brazas en su canal y en sus orillas muchos cedros </em>(p. 6).</p>



<p>Es decir, que describiendo el viaje que realiza el autor, de norte a sur, pasando de la isla del Gallo, que queda en el actual municipio de Francisco Pizarro, a Punta Manglares, está en su intermedio Tumaco, además anota que es un buen puerto y que habitan ahí españoles e indios. Anota que el cruce es complicado, por eso sugiere que es necesario abalizar, es decir señalar con balizas algún paraje en aguas navegables, según definición de la RAE, algo que quienes hemos navegado aún en pleno siglo XXI sabemos lo complicado que es el cruce de Salahonda a Tumaco; y como si esto no bastara, anota que hay mucha providencia, es decir que se pueden proveer de alimentos, con excepción del pan que escaseaba por entonces en casi todo el Pacífico sur y centro americano, esto en razón a que para entonces no existía el cultivo de cereales, principalmente trigo en los lugares aledaños donde se podía producir, o que para entonces el comercio del mismo era muy complicado.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1014" height="799" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03183731/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3.jpg" alt="" class="wp-image-125416" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03183731/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3.jpg 1014w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03183731/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3-300x236.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03183731/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3-768x605.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1014px) 100vw, 1014px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 4. Carta de la Provincia de Quito y de sus adjacentes, por Pedro Vicente Maldonado Flórez, 1750 (fragmento: Isla o Puerto de Tumaco o de La Gorgonilla. Aparecen las islas: Viciosa, Viuda, Placer de Perlas, El Morro, Viudo y aparece la célebre ciudad de Usmal).</sub></em></figcaption></figure>



<p>La descripción de 1605 coincide con lo que autores posteriores han escrito, entre ellos el célebre texto “<em>Viaje científico alrededor del Mundo, dirigido por el Capitán Alejandro Malaspina. Navegación frente a las costas del Cauca y Panamá. Año de 1790</em>”, de tal manera que es imposible describir un poblado de esa manera en 1605 y creer que fue fundado 35 años después. Lo descrito permite aseverar que Tumaco existía en 1605 y que la población española pudo ser fundada con anterioridad, ya que se describe claramente que ahí habitaban españoles e indígenas.</p>



<p>Lo antes descrito, forma parte de un ensayo mucho más completo, que esperamos sea publicada en una revista académica para poder compartir con nuestro público lector, en donde se dan pormenores del poblamiento hispánico del Pacífico nariñense, particularmente de Tumaco, revelando nombres y fechas que permiten claramente comprender que para inicios del siglo XVII, Tumaco ya existía como una población próspera y creciente, y que es posible que su fundador sea el jesuita Onofre Esteban, quien estuvo las dos últimas décadas del siglo XVI y primeras del XVII en el Pacífico norte ecuatoriano y sur colombiano, fundando San Mateo de las Esmeraldas, aproximadamente en 1588. Haremos otra entrega con estos pormenores.</p>



<p>Adenda.</p>



<p>Se incluyeron en el artículo algunos mapas del siglo XVII, donde aparece Tumaco, conocido originariamente como isla La Gorgonilla, no confundir con la isla Gorgonilla ubicada al sur de la isla Gorgona, esto se deduce porque La Gorgonilla aparece al sur de la isla del Gallo. Esta aclaración es muy importante para esclarecer la historia del Pacífico nariñense, ya que en posteriores mapas va a aparecer como isla La Gorgonilla o Tumaco y posteriormente solo Tumaco. Se señalan las generalidades de cada uno de los mapas, en otra entrega se hablará más detalladamente de ellos y se compartirán otros de interés para esta investigación.</p>



<p>Mapa 1. <em>Carte e la Terre Ferme Du Perou Du Bresil et du pais del Amazones</em>, por Guillaume de Delisle, 1708 (fragmento: aparece La Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo. Es el mapa más antiguo encontrado en esta investigación donde aparece dicho nombre).</p>



<p>Mapa 2. <em>Descripción o carta reducida, de las costas de tierra firma de la America Meridional, en la Mar del Sur õ Pacifico claculada la longitud al meridiano Tenerife y corregido algunos yerros pr. lo que toca al estrecho de Magallanes y el de maire, y toda la Tierra del Fuego, y las islas sur de la Tierra, </em>por Antonio Mattos, 1734 (fragmento: aparece Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo).</p>



<p>Mapa 3. <em>Amérique méridionale</em>, Jean Baptiste Bourguignon d&#8217; Anville, 1748 (fragmento: Tumaco o Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo, es el primer mapa encontrado en donde aparece Tumaco como tal).</p>



<p>Mapa 4. <em>Carta de la Provincia de Quito y de sus adjacentes, </em>por Pedro Vicente Maldonado Flórez, 1750 (fragmento: Isla o Puerto de Tumaco o de La Gorgonilla. Aparecen las islas: Viciosa, Viuda, Placer de Perlas, El Morro, Viudo y aparece la célebre ciudad de Usmal).</p>



<p></p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Tue, 03 Feb 2026 23:29:03 +0000</pubDate>
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        <title>Tumaco – La Tolita, ¿memoria, de quién?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/tumaco-la-tolita-memoria-de-quien/</link>
        <description><![CDATA[<p>Recuerdo el asombro que me causaba la figurilla de una cabeza, de lo que entonces se llamaba un infiel, que poseía en su colección de precolombinos mi tío Fabio Chaves, quien a más de ser un maravilloso médico era un coleccionista de arte y de antigüedades. Esa cabeza me recordaba a los faraones egipcios, con [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Recuerdo el asombro que me causaba la figurilla de una cabeza, de lo que entonces se llamaba un infiel, que poseía en su colección de precolombinos mi tío Fabio Chaves, quien a más de ser un maravilloso médico era un coleccionista de arte y de antigüedades. Esa cabeza me recordaba a los faraones egipcios, con unos tocados alargados que le daban una característica muy singular de entre todas las piezas. Pertenecía a la cultura Tumaco-La Tolita, una de cuyas características era encontrar las cabezas separadas del cuerpo, sin que hasta ahora se comprenda la razón de ser de tal práctica funeraria.</p>



<p>Con el tiempo me interesé más por la cultura Tumaco-La Tolita, de tal manera que en los museos que visitaba buscaba esas piezas, atraído sin duda alguna por la perfección en la elaboración, en porte y manejo muy diferentes a las que había visto de otras culturas precolombinas. Cuando visité Tumaco indagué por las piezas que según decían se encontraban en el territorio, muchas reposaban entonces en la Casa de la Cultura, salvándose de un cruel mercado ilegal que terminó por vender a extranjeros miles de piezas de un valor incalculable.</p>



<p>Los guaqueros hicieron de las suyas, atraídos principalmente por las piezas de oro y por las raras piezas en platino, siendo los primeros en utilizarlo en el mundo, en las cuales eran expertos orfebres, abriéndose un mercado clandestino que casi arrasa con lo que dejó como legado cultural un pueblo perdido ya en el horizonte de los tiempos. Hoy las piezas reposan en la casa Estrella de la Mar, resguardadas y en espera de que se construya un museo para que sean exhibidas al público tumaqueño, generando así la posibilidad de una apropiación con el pasado de su territorio.</p>



<p>Cuando llegaron los primeros españoles, atraídos por las riquezas del Perú, ya la cultura Tumaco – Lo Tolita había desaparecido hace mil años, habitando el lugar aproximadamente desde el 900 ac, hasta el 400 dc. De tal forma que con seguridad para quienes habitaban el territorio eran ya antiguos, siendo común el uso del oro como un elemento principal para sus joyas, las cuales eran enterradas junto con sus propietarios. Oro que se extraía de la región de Barbacoas y de Iscuandé, donde aún subsisten minas que siguen alimentando la riqueza de unos cuantos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="697" height="933" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163257/La-tolita-6.jpg" alt="" class="wp-image-104931" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163257/La-tolita-6.jpg 697w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163257/La-tolita-6-224x300.jpg 224w" sizes="auto, (max-width: 697px) 100vw, 697px" /></figure>



<p>Diezmados los indígenas por las enfermedades y el maltrato dado por los invasores españoles, pronto acudieron a la mano de fuerza de africanos, quienes eran cruelmente atrapados por ingleses y portugueses, para luego ser vendidos como esclavos a los españoles que tenían sus negocios en Las Indias, como mal llamaron al continente. De tal forma que pronto llegaron africanos a las minas de Barbacoas e Iscuandé, generando con toda seguridad un choque con los indígenas, quienes pronto se vieron desplazados de sus territorios, ya que, buscando la libertad, muchos de estos africanos fundaron sus propias repúblicas cimarronas en terrenos que eran de los indígenas, o por lo menos terrenos que éstos conocían muy bien y de donde se proveían de alimentos y demás pertrechos para vivir.</p>



<p>La resistencia de los nativos fue proverbial, hasta el punto de que en el siglo XVII recién fueron vencidos los aguerridos sindaguas, que habitaban el territorio de Barbacoas, incendiando la ciudad varias veces con el fin de recuperar lo que por derecho propio era suyo: su territorio, sus minas, su espacio vital. Nada raro el choque de dos culturas diferentes, los unos sintiéndose expropiados y los otros buscando la libertad escapando de los crueles esclavistas. Se habla de un barco esclavista que viajaba de Panamá a Lima en octubre de 1553, el cual encalló en las costas de Esmeraldas, generando así una república cimarrona en donde los afros lograron consolidar su dominio.</p>



<p>El caso de Alonso de Illescas, liberto cimarrón, a finales del siglo XVI en Esmeraldas, en su guerra contra los jefes indígenas, entre otros casos como el del cimarrón Antón, dan muestra de esas diferencias, lo cual no debe extrañarnos ya que puestos los unos en un escenario diferente al suyo y los otros desarropados de lo suyo, generaría duros conflictos por el territorio. El caso de Francisco de Arobe es único en América, ya que descendía de aquellos que naufragaron, sometiendo a los indígenas, lograron fundar en Esmeraldas su propio reino, lo cual preocupó a las autoridades españolas, para finalmente lograr un sometimiento que favorecía a ambas partes, quedando demostrado que Francisco de Arobe y sus hijos reconocían a la corona española.</p>



<p>A tal punto es la importancia de este hecho, que en 1599 el oidor la Real Audiencia de Quito, Juan del Barrio de Sepúlveda, envía al rey Felipe II un retrato que muestra a don Francisco de Arobe y a sus dos hijos. El cuadro es el primero que retrata a afroamericanos, siendo de un simbolismo muy profundo, ya que están vestidos a la usanza española, engalanados con joyas indígenas y portando lanzas de origen africano, demostrando de esta manera el mestizaje que se había iniciado ya en el continente. “Los tres mulatos de Esmeraldas”, es el nombre con el que reposa en Madrid dicha obra, autoría del pintor mestizo Andrés Sánchez Gallque.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="503" height="291" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163404/La-tolita-3.jpg" alt="" class="wp-image-104932" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163404/La-tolita-3.jpg 503w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163404/La-tolita-3-300x174.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 503px) 100vw, 503px" /></figure>



<p>Desde el siglo XVI al XIX se crean diferentes alianzas entre los pueblos afros e indígenas, hay un mestizaje manifiesto ya en el cuadro descrito, y en esa lista interminable de cruces de sangres aparecen zambos y mulatos, donde la sangre implica alianzas y defensas mutuas, sobre todo frente a los opresores, sentimiento que con seguridad pasarían a la época de la independencia, buscando a quien les ofrezca garantías sobre la libertad y condiciones para vivir dignamente en un territorio que, aunque conocido, no dejó de serles agreste.</p>



<p>En Colombia, la ley del 21 de mayo del año de 1851, sancionada por el presidente José Hilario López, declarando libres a todos los esclavos que existieran en el territorio nacional. En Ecuador la manumisión sería firmada el 24 de julio de 1851 por el presidente José María Urbina. Entonces vendrían otras luchas y otras reivindicaciones, tanto para pueblos indígenas como para afroamericanos, una lucha constante que, desde luego, no ha cesado pese a todos los posibles avances en el reconocimiento de los derechos humanos de los derechos de los pueblos a su autodeterminación.</p>



<p>Lo que no se logra entender en Tumaco, es la falta de apropiación por los elementos indígenas, particularmente de la cultura llamada Tumaco-La Tolita, por su ubicación geográfica en los dos países hermanos: Ecuador y Colombia. Como se dijo al inicio de esta crónica, el saqueo mediante la técnica de la guaquería fue lo común en la Isla del Morro y a lo largo del río Mira, donde aun se encuentran entierros de considerable valor. 6206 piezas fueron recuperadas por el ICANH en 2018, todas a un solo particular, lo cual nos pone en dimensión del contrabando que existió durante décadas desde Tumaco para los coleccionistas del mundo entero.</p>



<p>Ni en Tumaco ni en ninguno de los 10 municipios que conforman el Pacífico nariñense hay un museo que permita apreciar estas piezas, ni muchos menos el ejercicio pedagógico que conduzca a la apropiación y estima por un pasado que ha terminado por marcar a sus habitantes. El 3 de abril de 2022, con los bombos y los platillos acostumbrados, la administración municipal entregó el parque Memoria La Tolita &#8211; Tumaco, ubicado en el barrio La Florida, de obligatoria observancia para todos aquellos que se dirijan a la isla de El Morro. El parque estaba decorado con 8 figuras, 7 antropomorfas que representan hombres y mujeres, y 1 zoomorfa que representa un caimán, hoy ya extinto. En abril de 2022 empezó la debacle del hermoso parque. Una de las piezas fue vandalizada, con un simbolismo terrible, ya que le fue cortado el falo a una de las piezas. Freud daría muchas explicaciones sobre lo sucedido. La comunidad se indignó, la administración hizo lo propio y la policía nacional también, con comunicados de prensa se denunció el hecho, sin embargo, hasta donde hemos averiguado, la pieza no fue nunca reparada.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27164330/La-tolita-5-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-104938" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27164330/La-tolita-5-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27164330/La-tolita-5-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27164330/La-tolita-5-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27164330/La-tolita-5.jpg 1069w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Como si lo anterior no fuese suficiente, en junio de 2023 un árbol cayó en una escultura y la destruyó por completo, de igual manera, la pieza nunca fue respuesta.</p>



<p>Desde entonces la vandalización es constante. Las piezas, construidas en fibra de vidrio y rellenas de icopor -poliestireno-, no han aguantado la intervención desmedida de algunos que quieren seguir manteniendo una mirada despectiva sobre la otredad. Curioso, cuando el racismo imperante en un país de clases y de centros debiera unirnos a unos y a otros ante todo acto de desprecio por aquel que algunos consideran diferente. La carga simbólica sigue estando presente en estos tristes hechos, han sido desprendidos los ojos, las manos, los brazos, los falos, los tocados que representaban las figuras que recuerdan ese importante legado de una cultura que ha trascendido en el tiempo y en el espacio.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="963" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163702/La-tolita-7.jpg" alt="" class="wp-image-104934" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163702/La-tolita-7.jpg 720w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163702/La-tolita-7-224x300.jpg 224w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p>Casi 500 años después del encuentro de indígenas, españoles y afros, pareciera que se mantuviera el odio que sembró el desencuentro, la fatalidad del esclavismo, la mortandad por enfermedades y exterminios programados para aquellos que los europeos consideraban diferentes e inferiores. Hoy, tristemente, esa falsa episteme se mantiene, la desmemoria campea sobre los hombros del odio, del tedio por aquello que de una u otra manera debiera recordarnos, querámoslo o no, un pasado común. Ya no es la tola que mostraba un lugar sagrado que contenía los restos de venerados antepasados, hoy esa tola se inflama con el simbolismo del desconocimiento por aquello que seguimos considerando diferente. Triste destino para un parque destinado a la memoria.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="631" height="843" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163753/La-tolita-11.jpg" alt="" class="wp-image-104935" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163753/La-tolita-11.jpg 631w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/27163753/La-tolita-11-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 631px) 100vw, 631px" /></figure>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=104929</guid>
        <pubDate>Tue, 27 Aug 2024 21:40:47 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Tumaco – La Tolita, ¿memoria, de quién?]]></media:description>
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            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Las aves del Pacífico colombiano: perlas aladas.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/las-aves-del-pacifico-colombiano-perlas-aladas/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; El Pacífico nariñense forma parte de Chocó biogeográfico, que se extiende desde Panamá hasta el norte del Perú, cubriendo una zona de aproximadamente 187.400 km², que va desde el nivel del mar a los 5000 msnm en Ecuador, caracterizada por ser una zona neotropical húmeda, siendo uno de los lugares con mayor pluviosidad del [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_81568" aria-describedby="caption-attachment-81568" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-81568" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/gaviotín-300x225.jpg" alt="Gaviotín. " width="300" height="225" /><figcaption id="caption-attachment-81568" class="wp-caption-text">Gaviotín.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Pacífico nariñense forma parte de Chocó biogeográfico, que se extiende desde Panamá hasta el norte del Perú, cubriendo una zona de aproximadamente 187.400 km², que va desde el nivel del mar a los 5000 msnm en Ecuador, caracterizada por ser una zona neotropical húmeda, siendo uno de los lugares con mayor pluviosidad del mundo, ubicándose ahí el municipio de Lloró, en el departamento del Chocó, considerado uno de los lugares más lluviosos del planeta. Se asienta ahí el manglar más productivo del mundo, Sanquianga, en Nariño.</p>
<p>Su posición estratégica al occidente de los Andes ha hecho de este lugar uno de los más biodiversos, encontrándose 9000 especies de plantas vasculares, 200 de mamíferos, 600 de aves, 100 de reptiles 120 de anfibios, el 25% de las cuales son especies que únicamente se encuentran ahí. Los cosmonautas han quedado impresionados con el verdor de esta región, a tal punto que la reconocen como un tapiz de clorofila.</p>
<p>La fauna es tan variada, que va desde las ballenas jorobadas hasta las ranas más venenosas del mundo; tigrillos, jaguares, monos araña, perezosos, tatabras, tres especies de saurios -dos lagartos y un geco-, además de muchas especies de insectos y de especies marinas; su diversidad es tan grande, que los científicos no han acabado de estudiar una especie y encuentran otras nuevas que deben clasificar.</p>
<p>Colombia ocupa el primer lugar en el mundo en avifauna con 1869 especies, en el Chocó se han reportado un total de 838 especies, 10 de las cuales son endémicas de esta zona. Se encuentran ahí aves acuáticas y terrestres, recordando que aquí muchas aves descansan de las migraciones estacionales que hacen periódicamente. De tal manera que el Pacífico nariñense donde se encuentran importantes ecosistemas, algunos de los cuales están protegidos, como el parque natural Sanquianga, las reservas naturales La Planada y Río Ñambí, por mencionar algunas, albergan innumerables especies animales y vegetales, muchas de las cuales son endémicas.</p>
<p><figure id="attachment_81569" aria-describedby="caption-attachment-81569" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-81569" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/chorlito-300x225.jpg" alt="Chorlito. " width="300" height="225" /><figcaption id="caption-attachment-81569" class="wp-caption-text">Chorlito.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Durante mi más reciente permanencia en dicho territorio, gracias a las redes sociales, encontré algo que me llamó mucho la atención, y es el grupo San Andrés de Tumaco Birding, de la Fundación Guandal, un grupo conformado por biólogos, naturalistas, ambientalistas y amantes de la preservación de las aves en el territorio. En el lugar donde viví, desde la terraza podía divisar las playas de El Bajito, uno de los espacios más hermosos y más tradicionales del Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturístico, y en la huerta de los vecinos mi distracción o pausa activa como llaman ahora a los recreos, era observar la cantidad de aves que ahí llegaban, asombrándome el número de especies, ahí azulejos, pájaros carpinteros, bobos coronados, pispirís, los encantadores kindes o quindes, también llamados colibríes, con sus hermosos colores verde y rojo, mis aves preferidas, sin duda alguna.</p>
<p>Así que no dudé en contactarlos y nos pudimos conocer con Marcela Cabanzo González y Jonathan Sequeda Zuleta, quienes junto con Vinicio Góngora Fuenmayor, Miguel Ángel Martínez Prado y Deyber Hernández conforman el grupo base de San Andrés de Tumaco Birding. Iniciamos una amena conversación, claro, alrededor de las aves que existen en el Pacífico nariñense, la charla era interrumpida cuando un ave sobrevolaba por los árboles del parque Colón, señalando con el dedo y tomando nota mnemotécnica, repitiendo nombres que me recordaron mis viejas clases de latín. Ambos hablan con pasión del tema, me cuentan que el grupo surgió por la necesidad de llevar no solamente el registro de aves que existen en Tumaco, sino también la necesidad de preservar estos hermosos animales que son no solamente el deleite de quienes los observamos, sino que forman parte vital de la existencia de la vida en nuestro planeta.</p>
<p>Y mientras las aves siguen revoloteando y ululando a nuestro alrededor, ellos me cuentan que llevan importantes registros, los cuales han sido ya incluidos en los listados internacionales; de igual manera hablan con emoción de los encuentros que hacen en el año sobre los conteos de aves, y sus mayores orgullos son haber realizado en mayo de 2008 el Primer Seminario de Biodiversidad del Pacífico Sur, enfocado en el tema de aves, con una participación de más de 80 personas de Colombia y Ecuador, y el 32º Encuentro Nacional de Ornitología -ENO- realizado en Tumaco en agosto de 2019. Asombra el empeño que estos jóvenes biólogos le ponen a lo que les gusta y consideran importante para el territorio. Nos despedimos, no sin antes recibir unos hermosos almanaques con fotografías de aves del territorio y programando una salida para divisar esas perlas aladas, como bien los han llamado los miembros del grupo.</p>
<p><figure id="attachment_81570" aria-describedby="caption-attachment-81570" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-81570" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/piurita-300x225.jpg" alt="Piurita. " width="300" height="225" /><figcaption id="caption-attachment-81570" class="wp-caption-text">Piurita.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El evento al que gentilmente me invitaron fue el October Big Day, que es la segunda fecha más importante para la observación de aves en el mundo, después del Global Big Day, que se lleva a cabo en mayo. Nos encontramos en la Dirección General Marítima, ubicada en el mayor promontorio de la isla de El Morro, y que lastimosamente tiene entrada restringida, ahí se unen al grupo Christian Bermúdez Rivas y María del Pilar Aguirre Tapiero, biólogos que trabajan en la Dimar, también apasionados por este hermoso territorio y por sus aves. Aun nos encontrábamos en la entrada, y ya se estaban registrando diferentes especies, aves que pasean de un árbol a otro, otros que están sobre los cables y los postes, así como otras aves inquietas que se aproximan a nosotros.</p>
<p>No habíamos avanzado 100 metros dentro de la DIMAR, y el registro iba en aumento; debo confesar que era esta mi primera experiencia observando aves con verdaderos expertos y ,claro, por mi naturaleza comunicante, en más de una ocasión don Vinicio, un verdadero sabio ornitólogo, debió hacerme señas para que me callara. Fuimos ascendiendo hasta llegar al faro, para mi una verdadera novedad, ya que siempre había querido divisar a Tumaco en todo su esplendor desde ese maravilloso sitio. El asenso fue lento y pausado, ellos registrando aves hasta lograr una verdadera bandada, yo, aprendiendo a utilizar unos binoculares profesionales y ayudando a divisar también aves. En la cima, ¡qué majestuosidad!, desde ahí se divisa en su magnitud ese mar verde Pacífico, las islas de El Morro, la Viciosa y Tumaco, la magia de Salahonda y la Isla del Gallo, y en todo su verdor la ensenada de Tumaco. Verdaderamente di gracias a la vida por esa maravillosa oportunidad al lado de gente igualmente maravillosa.</p>
<p>Tuve suerte de principiante, observé dos especies de aves rapaces, una blanca y otra negra, las cuales revoloteaban encima de nosotros en lo que para mi parecía una danza mítica y para ellos la lucha por la supervivencia para lograr su espacio. El descenso fue un poco más rápido, por un bello sendero que sería realmente el deleite de todos los tumaqueños, ya que todo ese promontorio está lleno de vida, de insectos, aves y mamíferos, de hermosas orquídeas y de imponentes árboles que todo lo sostienen, incluidos nosotros los humanos. Al descender se sigue anotando en el registro, ya no con el papel y el lápiz como yo creía, sino directamente en una plataforma en vivo desde el celular.</p>
<p><figure id="attachment_81571" aria-describedby="caption-attachment-81571" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-81571" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/MAO-OBSERVANDO-AVES-300x225.jpg" alt="October Bird Day en Tumaco. " width="300" height="225" data-wp-editing="1" /><figcaption id="caption-attachment-81571" class="wp-caption-text">October Big Day en Tumaco.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ya en la parte baja, fue donde más silencio se nos pidió hacer, la intensión era detectar una especie que habita en los manglares y que es muy difícil de observar. El grupo observaba aves, pero yo los observaba a ellos, quienes sigilosamente, casi que en un rastreo, se movían para no espantar a esta escurridiza ave, los ojos les brillaron cuando uno de ellos señaló con el dedo a la Chitagua o Polla Manglera, mientras uno de ellos musitó: Aramides axillaris. Creo que esta fue la perla de la corona de esta maravillosa jornada que jamás olvidaré. Finalmente, ese día se registraron 58 especies observadas en Tumaco para el mundo entero.</p>
<p>Marcela me explica que en Tumaco hay 21 especies de aves de distribución restringida en Colombia, y que el territorio comparte con Ecuador y Perú, donde se extiende el Chocó biogeográfico, entre las cuales están: Tortolita ecuatoriana (Columbina buckleyi), Gorrión europeo (Passer domesticus), Reinita manglera (Setophaga petechia), Polla manglera (Aramides axillaris), Tordo negro (Dives warszewiczi), Halcón peregrino (Falco peregrino), Gaviota cocinera (Larus dominicanus), Gaviotín real (Thalasseus maximus), Chorlito piquigrueso (Charadrius wilsonia), Cachimbuda (Numenius phaeopus), Tijereta Fragata (Fregata magnificens), Garzón (Ardea alba), entre muchas otras especies, ya que, como me siguen explicando, Tumaco es un sitio de parada para las especies migratorias, en su viaje de norte a sur, y después de regreso de sur a norte, descansan y se alimentan en las playas o humedales, como en las piscinas camaroneras de Maragricola.</p>
<p>En 4 años de trabajo el grupo San Andrés de Tumaco Birding, solo en este municipio ha registrado más de 400 especies de aves, así que el número para el total del Pacífico nariñense debe ser mucho mayor, el cual esperan pronto registrar en el libro “Aves de Tumaco”, para poder compartir el registro de sus investigaciones, lo cual será un insumo muy importante a nivel mundial para la preservación y cuidado de todas las especies, incluidos nosotros.</p>
<p><figure id="attachment_81572" aria-describedby="caption-attachment-81572" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-81572" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/chitagua-300x225.jpg" alt="Chitagua. " width="300" height="225" /><figcaption id="caption-attachment-81572" class="wp-caption-text">Chitagua.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Desde entonces las aves tienen muchos más significados para mí, son no solamente el símbolo de la libertad en su vuelo, sino que entiendo que su presencia es fundamental en la existencia del planeta, que nuestro territorio está pletórico de vida y que ahí pulula la esperanza, por eso no puedo terminar esta columna sino con una sentida estrofa de “A una alondra”, del poeta inglés Percy Bysshe Shelley, para agradecer así, a este grupo, ese trabajo inmenso y maravilloso que están haciendo:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si un poco me dijeras</p>
<p>del gozo que tú sabes,</p>
<p>tal locura armoniosa</p>
<p>brotara de mis labios,</p>
<p>que, como yo te escucho, el mundo escucharía.</p>
<p><figure id="attachment_81573" aria-describedby="caption-attachment-81573" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-81573" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/equipo-de-trabajo-300x223.jpg" alt="Grupo San Andrés de Tumaco Birding." width="300" height="223" /><figcaption id="caption-attachment-81573" class="wp-caption-text">Grupo San Andrés de Tumaco Birding.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=81567</guid>
        <pubDate>Thu, 24 Dec 2020 17:56:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Las aves del Pacífico colombiano: perlas aladas.]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>Aquel 12 de diciembre de 1979, a las 3 de la mañana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/aquel-12-diciembre-1979-las-3-la-manana/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Jamás olvidaré aquel 12 de diciembre de 1979. Vivíamos entonces en Ipiales, en una vieja casona ubicado en el centro de la ciudad, con unas paredes de adobe que medían más de un metro y que hablaban, por sí solas, de la antigüedad de nuestra vivienda. Todos dormíamos, de repente, a eso de las [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_72140" aria-describedby="caption-attachment-72140" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-72140" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2019/12/TERREMOTO-TUMACO-300x199.jpeg" alt="Terremoto de 1979" width="300" height="199" /><figcaption id="caption-attachment-72140" class="wp-caption-text">Terremoto de 1979, Tumaco.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Jamás olvidaré aquel 12 de diciembre de 1979. Vivíamos entonces en Ipiales, en una vieja casona ubicado en el centro de la ciudad, con unas paredes de adobe que medían más de un metro y que hablaban, por sí solas, de la antigüedad de nuestra vivienda. Todos dormíamos, de repente, a eso de las 3 de la mañana, un terrible movimiento empieza a sacudir la casa, la ciudad, el mundo; mi padre y mi madre, con su tropa de hijos, nos conducen en brazos hasta el huerto, donde se cree es el sitio más seguro para todos; de repente, un viejo árbol de capulí cede y cae estruendosamente al piso. La tierra parecía bramar, un ruido emergía del fondo, era el nadir que quería convertirse en cenit. Inmediatamente, pasado el susto, fuimos corriendo donde mis abuelitos maternos que vivían frente a nuestra casa, estaban de rodillas, llorando, ambos recordaban los terremotos de Túquerres de décadas atrás, donde había vivido, y el miedo se había apoderado del hombre más fuerte que conocí sobre la faz de la tierra, mi abuelo Guillermo, y sobre la mujer más amorosa del mundo, mi abuela Leonor, una hermosa tuquerreña de pura cepa.</p>
<p>Pronto mi padre encendió el viejo radio Telefunken que nos conectaba con el mundo, porque entonces la internet y los celulares formaban parte de los Supersónicos, unos dibujos animados de corte futurista; así nos enteramos que el epicentro había sido en el Océano Pacífico y que poblaciones como El Charco y Mosquera habían desaparecido del mapa. Hablaban de un maremoto que había cubierto a todos los municipios del Pacífico nariñense, contaban que Tumaco había sido en parte arrasado, que islas como Bocagrande habían desaparecido y que cientos de personas habían muerto, primero víctimas del movimiento telúrico y después habían sido arrasados por gigantescas olas que terminaron por llevarse lo poco que había quedado en pie. En Ipiales, la primera casona de tres pisos, ubicada en una esquina del Parque La Pola, se vio seriamente afectada y el tercer piso tuvo que ser totalmente derribado.</p>
<p>166 kilómetros separan, en línea recta, a Ipiales de Tumaco, y se sintió con una fuerza terrible; hay registros de este movimiento en casi todo el occidente colombiano, en Bogotá y en otros rincones del país; afectó gravemente a la provincia de Esmeraldas en Ecuador y los efectos del Tsunami se sintieron en el Pacífico medio, llegando inclusive hasta Hawái.</p>
<p>Con el tiempo, puede conocer de cerca los testimonios que nos muestran la magnitud de la tragedia que vivió el Pacífico nariñense aquella terrorífica noche de diciembre de 1979. El movimiento telúrico tuvo como epicentro un punto del Océano Pacífico, a 79 kilómetros de Tumaco y a 17 kilómetros de profundidad; tuvo tres ondas expansivas, que se prolongaron desde las 2:59 am hasta las 3:04 am; alcanzó un grado IX en la escala de Mercalli y 8.1 en escala de Richter. Los puntos más críticos fueron San Juan de la Costa, totalmente arrasado y Guapi, también destruido. Algunos testigos afirman que después del terremoto, tres gigantescas olas, de casi 5 metros de altura, llegaron y arrasaron con lo poco que había quedado en pie. Algunas casas de madera, sostenidas sobre pilotes, soportaron la furia del movimiento, pero la fuerza del maremoto, hoy llamado tsunami, terminó por destruir los poblados. El terremoto se ocasionó debido al desfogue del cúmulo de energía ocasionado por el choque entre las fallas de Nazca y Suramericana.</p>
<p>Este maremoto, uno de los más grandes en la historia, arrasó con cuanto pudo, y lo que quedó en pie, como se ha dicho, fue rematado por el tsunami que le siguió. En El Charco, uno de sus viejos habitantes, a quien sorprendo mientras mira el horizonte sobre el rio Tapaje, dice: “Eso fue llevarse todo, aquí no quedó nada en pie, los que no murieron aplastados, murieron ahogados; yo vi como una mamá cargaba el cuerpo de su hijo muerto, mientras buscaba con desespero a sus otros hijos. Aquí esa noche Dios se olvidó de nosotros”. La tragedia rondaba por entre el Pacífico nariñense, caucano y ecuatoriano; el dolor se tomó los espacios que antes eran viviendas, calles y plazas, y las sombras de la noche aumentaban el terror; recuerdo ante el cual muchos aún se sobrecogen.</p>
<p>Lo más triste, fue que golpeó a un territorio incomunicado con el resto del país, con carreteras en pésimo estado, sin energía eléctrica, sin agua potable, con la comunicación de los esteros dañada, el territorio quedó por muchos días al amparo de su suerte. Las ayudas fueron llegando poco a poco, lo más oprobioso es que en Tumaco, que fue golpeada tremendamente por el maremoto, centro de acopio de las ayudas humanitarias, un famoso líder político las capitalizó para su beneficio personal; cuentan, quienes se resisten a dejar la memoria olvidada, que su finca se convirtió en lugar de despensa de todo lo que llegó de Colombia y otros países; ahí alimentos que terminaron pudriéndose, carpas que jamás protegieron a alguien, ropa y utensilios que fueron aprovechados en la próxima contienda electoral para comprar votos.</p>
<p>Las muertes, ocasionadas por el maremoto y el tsunami que le siguió, jamás se conocerán a ciencia cierta, ya que el censo más próximo tenía más de 15 años de haberse realizado, con toda la problemática que implicaba entonces adentrarse al territorio y hacer un ejercicio real. Sin embargo, los grupos de socorro, como la Cruz Roja y la Defensa Civil, trataron de hacer sus propios conteos, quizá muy alejados de la realidad, pero las cifras permiten conocer la magnitud de la tragedia:</p>
<ul>
<li>Tumaco: 38 muertos, 400 heridos, 1280 casas destruidas.</li>
<li>EL Charco: 43 muertos, 300 heridos, todas las casas destruidas</li>
<li>San Juan: 161 muertos, todas las casas destruidas (268)</li>
<li>Mosquera: 12 muertos, 28 heridos, 20% de las casas destruidas</li>
<li>Salahonda: 1 muerto.</li>
</ul>
<p>En total se habla de 259 muertos, 798 heridos y 95 desaparecidos. Otros informes hablan de 450 muertos y más de mil personas heridas, dos mil casas averiadas y tres mil destruidas.</p>
<p>Quizá el mejor testimonio que existe sobre esta tragedia la registró Tadeo Ospina, en un documental de 31 minutos, llamado: “Tan solo una vez, con eso basta, Terremoto de 1979”, editado en 2006, pero con una grabación realizada el mismo día de la tragedia en Tumaco; ahí se pueden apreciar los daños ocasionados sobre la infraestructura de la ciudad, especialmente sobre el Puente del Morro, que terminó separándose de sus bases en casi 60 centímetros; de igual manera el daño a las casetas en la playa de El Morro; se escucha a habitantes de la ciudad describir el pavor que ocasionó en todos el movimiento telúrico; inclusive se escucha el testimonio de unos campesinos sobrevivientes de San Juan de la Costa, uno de ellos manifiesta su temeridad al confesar que con su canoa puede alcanzar a huir a la fuerza del tsunami. Se alcanza a vislumbrar la destrucción de la Avenida de Los Estudiantes, así como los efectos sobre el puente de El Pindo. Sin embargo, la escena más conmovedora es ver como el cuerpo de una niña permanece atrapado por el concreto que cayó sobre una casa de madera. Los rostros apesadumbrados permiten entrever el dolor que sintieron los habitantes del territorio, golpeados por una verdadera tragedia inesperada en una noche decembrina.</p>
<p>Los expertos hablan de los terremotos que desde tiempos antiguos han azotado al Pacifico nariñense, inclusive se maneja la teoría que los miembros de la cultura Tumaco – La Tolita (700 ac a 500 dc), maestros orfebres, debieron abandonar el territorio debido a un gran cataclismo; muestra de ello son el Quesillo, que emerge imponente frente a la playa, y el Arco de El Morro, reductos de una formación rocosa mayor. Lastimosamente no existen registros escritos de terremotos durante la mal llamada Conquista y la Colonia; pero si hay registros de finales del siglo XIX y del siglo XX, aquí algunos de los principales:</p>
<p>1882, septiembre 7, magnitud 8 escala de Richter.</p>
<p>1904, enero 20, magnitud 7.8 escala de Richter.</p>
<p>1906, enero 31, conocido como La Visita, inició a las 10 am y tuvo una duración de 10 minutos, considerado uno de los 7 terremotos más violentos en la historia sismológica mundial, con una magnitud de 8.8 escala de Richter, destruyendo casi en su totalidad los poblados del Pacifico nariñense y ecuatoriano, sobre todo por el tsunami generado, sus efectos llegaron hasta las costas del Japón. Se habla de un aproximado de 1500 muertos.</p>
<p>1933, octubre 2, magnitud 6,9 escala de Richter.</p>
<p>1942, mayo 14, magnitud 7,9 escala de Richter.</p>
<p>1953, diciembre 12, magnitud 7,4 escala de Richter. Graves daños en Tumaco y en esmeraldas.</p>
<p>1958, enero 19, 9:09 am, 7,8 escala de Richter. Dejó un aproximado de 500 muertos en las costas de Nariño y Esmeraldas.</p>
<p>Como se puede apreciar, son numerosos los maremotos que han asolado las costas nariñenses; lo triste sigue siendo la desidia con que los gobiernos nacionales y regionales siguen manejando el tema; nunca se sabrá con precisión cuando puede generarse un terremoto, pero si es posible estar preparados y prever la acción devastadora que puede ocasionar en los municipios del Pacifico nariñense; los expertos hablan de la importancia de reubicar algunos poblados, cosa casi difícil en el territorio, máxime cuando la tierra es uno de los principales problemas, pero no imposible cuando hay voluntad política y dinero para invertir; en muchas ocasiones, las construcciones palafíticas disminuyen los riesgos de los terremotos, pero aumentan cuando se generan tsunamis, por eso se habla de crear mecanismos alternativos de construcción, salvaguardando los saberes ancestrales en el uso de la madera para las viviendas, que han demostrado ser favorables; hacen falta políticas públicas preventivas frente a los riesgos naturales, solo de esa manera se reducirá el impacto negativo y se salvaguardarán las vidas y las propiedades que se consiguen con tanto esfuerzo en nuestro Pacífico.</p>
<p>Los mitos y las creencias aparecen también con ocasión de los maremotos, mostrando así la forma maravillosa con que se toma a veces la vida en el Pacifico nariñense; algunos argumentan que tanto maremoto se debe a que los Culimochos -descendientes de blancos en el territorio, pero con actitudes y comportamientos de negros- practican la endogamia, y que por eso son castigados a fundar y refundar una y otra vez sus poblados en Boquerones, Domingo Ortiz y los Reyes; otros afirman que en 1906 el tsunami se detuvo a los pies del fraile Gerardo Larrondo de San José, quien había conducido al pueblo hasta la playa con la intención de que cesara el terremoto y cuyas aguas, que habían retrocedido casi kilómetro y medio mar adentro, se frenaron al encontrar al sacerdote con la hostia grande en sus manos; o el milagro en la posición de Salahonda en el maremoto de 1979, ya que hizo que las aguas del tsunami se desviaran y no la afectaran, ocasionando el desastre únicamente un muerto.</p>
<p>Hoy, 40 años después del terrible maremoto que asoló las costas de Nariño, Cauca y Esmeraldas, recordamos a las victimas de este insuceso; pero más allá, queremos llamar la atención del Estado para que se aborden acciones preventivas de verdad, enmarcadas en la cotidianidad y la cultura del territorio, con recursos efectivos para tomar acciones verdaderas que disminuyan los riesgos de los efectos de la naturaleza, ante quien nadie tiene ni el saber ni la fuerza necesarias para detenerla, esperando, eso sí, que nunca más vuelvan a aparecer los detestables gamonales políticos, que se alimentan de las tragedias y hacen de los horrores el cumulo de sus capitales.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Wed, 11 Dec 2019 16:09:30 +0000</pubDate>
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