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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 09 Apr 2026 15:21:11 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Pablo Escobar | Blogs El Espectador</title>
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        <title>El día que doña Nydia Quintero culpó a César Gaviria de la muerte de su hija Diana Turbay, madre de Miguel Uribe</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-dia-que-dona-nydia-quintero-culpo-a-cesar-gaviria-de-la-muerte-de-su-hija-diana-turbay-madre-de-miguel-uribe/</link>
        <description><![CDATA[<p>Dos autores imprescindibles en la literatura colombiana nos contaron la Colombia de los años 80 y 90 con maestría. Capítulos de horror y dolor de nuestra historia: el uso de niños como sicarios y los secuestros abominables de Pablo Escobar.  </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-433879b2e44d52d91168819aa9836853"><strong>“El informe de la necropsia señaló: ´La esperanza de vida de Diana se calculaba en quince años más´”: <em>Noticia de un secuestro.</em> &nbsp;</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-082f1f81c4fbf543bb9bdab8f36ac024"><strong>“Por la gracia de San Judas Tadeo, que estas balas den en el blanco y sin fallar, y que el difunto no sufra”: <em>La virgen de los sicarios.</em></strong></p>



<p>La buena literatura es imperecedera. En Colombia no muchos escritores han entendido eso. Gabriel García Márquez y Fernando Vallejo, plumas brillantes, en mi juicio de modesto lector, y testigos extraordinarios de su época, fueron capaces de contarnos a través de su prosa lo que sus ojos vieron, <em>el mundo de ayer</em> como lo llamó Stefan Zweig. La memoria que se repliega en las páginas de un libro negándose a morir.</p>



<p>En mi biblioteca encontré dos libros que narran la Colombia agría de los años 80s y 90s, una que vimos en directo por televisión. Dos obras que cobran vigencia y nos ayudan a entender la sinrazón de una nación fracturada en lo político y en lo social, y cómo esas dos realidades terminan juntándose trágicamente.</p>



<p>El primero, el maestro Gabo, lo hizo a través de un extenso reportaje con destellos literarios, <em>Noticia de un secuestro</em>, y el otro, Vallejo, con una novela corta, <em>La virgen de los sicarios</em>, ambas obras llevadas además al cine y la televisión. La actriz <a href="https://www.elespectador.com/cromos/famosos/premios-platino-2023-majida-issa-se-lleva-el-galardon-a-mejor-actriz-de-reparto/">Majida Issa fue premiada</a> por su papel de Diana Turbay.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Noticia de un secuestro - Tráiler oficial | Prime Video" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/B3zEorSpp74?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>García Márquez relata el antes y el después del secuestro, en 1990, de varios personajes importantes <a href="https://www.elespectador.com/judicial/quien-era-la-mama-de-miguel-uribe-asi-fue-el-secuestro-y-la-muerte-de-diana-turbay">por parte de Los Extraditables</a><strong>,</strong> al mando del narco Pablo Escobar, entre ellos la periodista Diana Turbay (madre del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay) y de cinco miembros de su equipo periodístico, pues el momento del rapto se desempeñaba como directora del tele noticiero Criptón y de la revista Hoy x Hoy. Era hija de Julio Cesar Turbay Ayala, ex presidente de la República.  </p>



<p>“El primer secuestro de aquella racha sin precedentes –el 30 de agosto pasado y apenas tres semanas después de la toma de posesión del presidente César Gaviria- había sido el de Diana Turbay”, dice Gabo.</p>



<p>Cuenta que la periodista entró en depresión por haber llevado a sus pupilos “a la trampa sin salida”, que sus captores nunca estuvieron enmascarados, “usaban sobrenombres de tiras cómicas”, “el menor de ellos podía tener quince años”, “jugaban a las barajas, al dominó, al ajedrez”, “y muchas veces ayudaron a hacer las listas de mercado”. En cautiverio escucharon música de Rocío Dúrcal y Juan Manuel Serrat.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0a949a239c450e4f1424ce76c3a23ab5"><strong>“También cayó entonces en la cuenta de que había olvidado cerrar la caja fuerte por las prisas con que salió la última vez rumbo al viaje de la desgracia”</strong>: &#8220;Noticia de un secuestro&#8221; sobre Diana Turbay. </p>



<p>Diana Turbay, que poseía “la facultad divina de percibir hasta las terceras intenciones de la gente”, anhelaba trabajar por la paz. “Ya no estoy en trance de pelear con nadie ni tengo el ánimo de armarle broncas a nadie —dijo entonces—. Ahora soy totalmente conciliadora”.</p>



<p>Vio por televisión a su familia la noche de Navidad. “Le encantó la madurez de María Carolina, le preocupó el retraimiento de Miguelito, y recordó con alarma que aún no estaba bautizado”.</p>



<p>De acuerdo con el relato, una vidente anticipó su destino trágico. La periodista murió desangrada en un quirófano, en Medellín, como resultado del fuego cruzado entre el ejército y los secuestradores. Era el 25 de enero de 1991. Hasta hoy siguen siendo confusos los hechos que rodearon su trágica muerte.</p>



<p>De acuerdo con el autor, “tenía la columna vertebral fracturada al nivel de la cintura por una bala explosiva de alta velocidad y mediano calibre que estalló en esquirlas dentro de su cuerpo y le produjo una parálisis general de la que no se habría repuesto jamás”.</p>



<p>Ya separada del expresidente Turbay, doña Nydia Quintero, madre de Diana, gestora de la Caminata de Solidaridad, en varias oportunidades se enfrentó a César Gaviria por el manejo que le dio a la situación.  “Le reclamó al presidente su indiferencia y su frialdad por no cumplir con la obligación constitucional de salvar la vida de los secuestrados”, cuenta Gabriel García Márquez en <em>Noticia de un secuestro</em>.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b142730595087bb8b9493ec4a7242e81">—Mataron a Diana, señor presidente —le dijo. Y eso es obra suya, es su culpa, es la consecuencia de su alma de piedra.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2b311573f6e269b8ce6668000734ffcd">El presidente se alegró de poder contradecirla con una buena noticia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8147a2c09d2298a4e859dde55715e711">—No señora, dijo con su voz más calmada—. Parece ser que hubo un operativo y todavía no se tiene nada claro. Pero Diana está viva.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8cd604e6a87303e02ab0c97e6f97228c">—No, replicó Nidia—. La mataron.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b2d65747696c73dd876de26719449744">(…)</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b071642d8ef1abff901b5e92c16feb05">—¿Y por qué lo sabe?</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fd69f08a8e4940ee42f67c583eb4d7b7">—Porque me lo dice mi corazón de madre”.</p>



<p>Gaviria reunió a cuatro de sus&nbsp; colaboradores, Fabio Villegas, Miguel Silva, Rafael Pardo y Mauricio Vargas para “elaborar un rechazo enérgico a la declaración de Nydia” pero después de mucho pensarlo concluyeron “que el dolor de una madre no se controvierte”.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="La virgen de los sicarios (2000) TRAILER" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/Wo-AIekMOGg?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p>En <em>La virgen de los sicarios</em>, los protagonistas son Fernando, un escritor homosexual, y Alexis, un chico de 16 años que trabaja como asesino a sueldo en la Medellín de los años 80. Un <em>Ángel Exterminador</em> que va por la vida dejando regueros de sangre. Cuando matan a Alexis, el escritor busca a su asesino pero encuentra a Wilmar, tan parecido a aquel, en “barrios y barrios de casuchas amontonadas unas sobre otras en las laderas de las montañas”, y con la virtud &#8220;de desencadenarme todos mis demonios interiores”. En el fondo vacío de sus ojos verdes vio reflejada “la inmensa, la inconmensurable, la sobrecogedora maldad de Dios”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e85ee92dbf2ec006ba2994e4e5d64757"><strong>“—Los muchachos no son de nadie —dice él—, son de quien los necesita”, escribe Vallejo en <em>La virgen de los sicarios</em>.</strong></p>



<p>La obra del escritor antioqueño, de una profunda sensibilidad social, recrea la Medellín de la narcoviolencia, de la época en que “un revólver es para lo que se pueda ofrecer”, porque “aquí te disparan desde donde menos lo piensas. ¡Hasta desde un carro de funeraria!”.</p>



<p>“—Yo a este mamarracho lo quisiera matar.</p>



<p>—Yo te lo mato —me dijo Alexis con esa complacencia suya atenta siempre a mis más mínimos caprichos”.</p>



<p>El autor usa su pluma para cuestionar a la prensa: “En la agonía de esta sociedad los periodistas son los heraldos del enterrador. Ellos y las funerarias son los únicos que se lucran”.</p>



<p>Sobre la industria del crimen y cómo ésta se aprovechó de los niños en condición de miseria para convertirlos en sicarios, el periodista Gonzalo Guillén, hace un relato crudo <a href="https://www.lanuevaprensa.com.co/component/k2/el-muerto-de-prueba?tztc=1">en este artículo</a>:</p>



<p>“En las comunas populosas de la miseria en Medellín, agentes de Escobar buscaban adolescentes de familias paupérrimas, por lo general a cargo solo de las madres, y les ofrecían la oportunidad de llevarles a ellas una estufa o un televisor nuevos a cambio de “acostar” a alguien. Primero, les enseñaban a utilizar una pistola que le regalaban y luego a cada chico lo encerraban en una habitación durante varios días, en los que debían mirar fijamente el rostro del que iban a asesinar y de él no conocían más que el nombre de pila, de manera que el día de la verdad debían seguirlo, pronunciar con un grito el nombre, la víctima volvería la cabeza de manera instintiva para ver quién lo mencionaba, el asesino constataría que era exactamente el de la foto y entonces, sí, le descerrajaría la carga de la pistola y se escabulliría, generalmente en la moto potente de un acompañante que lo esperaba, para ir recibir el pago”.</p>



<p><em>“Noticia de un secuestro”</em> y <em>“La virgen de los sicarios”</em> nos hablan de dos Colombias unidas por un sino trágico: la Colombia que no pasa necesidades y la Colombia, sin esperanzas, donde los que no tienen nada, se alquilan para matar para no pasar necesidades. Cuando seamos capaces de conciliar esas dos naciones, quizás entonces se escriban otros libros. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/12094914/ZETA-DIANA-TURBAY-2-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-116940" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/12094914/ZETA-DIANA-TURBAY-2-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/12094914/ZETA-DIANA-TURBAY-2-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/12094914/ZETA-DIANA-TURBAY-2-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/12094914/ZETA-DIANA-TURBAY-2-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/12094914/ZETA-DIANA-TURBAY-2.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Fri, 13 Jun 2025 11:47:58 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Otro Día del Periodista sin don Guillermo Cano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/don-guillermo-cano-martir-del-periodismo-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>¡La falta que hace don Guillermo Cano en Colombia! Semblanza y homenaje al mártir  del periodismo colombiano, a través del testimonio de quienes trabajaron a su lado, a propósito del Día del Periodista y del “Año Guillermo Cano”, así declarado por el Ministerio de Cultura en el centenario de su nacimiento.   </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: Archivo El Espectador. Don Guillermo Cano Isaza, director de El Espectador (1925-1986).</em></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>“Mataron a Guillermo Cano (…) Acaba de pasar. Por eso no quiero volver a Colombia. Están matando a mis amigos”: Gabriel García Márquez en “Un vida”, la biografía sobre el Nobel.</strong></h2>



<p>Don Guillermo Cano fue el periodista que en esencia todos deberíamos ser. Su valentía es la prueba de que el periodismo se lleva en la sangre hasta el día de la muerte. Su sacrificio habrá valido la pena cuando el periodismo colombiano sea otra vez lo que fue en sus mejores épocas. Salía de su periódico amado, hace casi cuarenta años, cuando la mafia le cobró con balas su gallardía. El periodismo quedó huérfano. Se dice Día del Periodista pero no feliz.</p>



<p>Don Guillermo dijo lo que se tenía que decir, publicó verdades, hizo lo que periodísticamente tocaba hacer durante una de las épocas más oscuras de Colombia, sino la más oscura. La suya fue, como escribió Antonio Caballero <em>“una vida digna de haber sido vivida”.</em></p>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="MKMpbqQQUR"><a href="https://fundacionguillermocano.com.co/guillermo-cano/visiones-multiples/vida-digna-ser-vivida/">La vida digna de ser vivida</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;La vida digna de ser vivida&#8221; &#8212; Fundación Guillermo Cano Isaza" src="https://fundacionguillermocano.com.co/guillermo-cano/visiones-multiples/vida-digna-ser-vivida/embed/#?secret=oq2MLgd1hP#?secret=MKMpbqQQUR" data-secret="MKMpbqQQUR" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p>Para que valga la pena ser periodista en Colombia, el mejor tributo para alguien de su estatura moral es respetar y exigir respeto por los principios de este oficio.</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>IGNACIO GÓMEZ, director de <em>Noticias Uno</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="757" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213033/A-CANO-NACHO-1024x757.jpeg" alt="" class="wp-image-111411" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213033/A-CANO-NACHO-1024x757.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213033/A-CANO-NACHO-300x222.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213033/A-CANO-NACHO-768x568.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213033/A-CANO-NACHO-1536x1135.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213033/A-CANO-NACHO-2048x1514.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: Archivo El Espectador. </em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ec530c9ae77cb2b0f660f95c07e66aae"><strong>Fue legendaria su fama como buen titulador.</strong></p>



<p>A Guillermo Cano lo conocí prácticamente desde mis primeras letras, porque mi papá hacía verificación de si habíamos aprendido a leer o no, poniéndonos a leer en voz alta los artículos de <strong>El Espectador</strong>. Personalmente, lo conocí un lunes de julio de 1986, cuando entré a trabajar como reportero del equipo de <em>Informes Especiales</em> que dirigía Fabio Castillo y que más tarde, bajo mi dirección, se empezó a llamar PIE, Periodismo Investigativo <strong>El Espectador.</strong></p>



<p>En esa época ya conocía su papel, por ejemplo, frente al gobierno semimilitar de Julio César Turbay, frente a los abusos de los bancos y las denuncias contra el Grupo Gran Colombiano, su descubrimiento de Gabriel García Márquez como escritor y su pasión por el club deportivo Santafé, del que fue uno de sus fundadores.</p>



<p>En el mundo del periodismo digital de hoy no se entiende la dificultad de titular para un medio impreso; eso depende del tamaño y la página asignados. Se trata de utilizar pocas palabras y Guillermo Cano era el maestro en ese tema. Era legendaria la forma como había resuelto la titulación de la toma del Palacio de Justicia: <em>“A sangre y fuego”.</em></p>



<p>Estaba pendiente de cada detalle durante la elaboración del diario. Era común que él se metiera al archivo a buscar la foto correcta de la edición del día siguiente o verlo en la biblioteca consultando periódicos viejos para sus columnas. Era un demócrata, que fue definitivo para que la democracia se mantuviera en su época.</p>



<p>Yo creo que si Guillermo Cano viviera el periodismo no sería como el que se está haciendo hoy en Colombia. <strong>Fue paradigma y mantuvo en alto la vara del periodismo colombiano.</strong> <strong>A los demás colegas les daría vergüenza ser corruptos o hacer las cosas que hoy hacen políticamente si don Guillermo Cano estuviera vivo.</strong></p>



<p>Era muy dulce para hacer sus reclamos. Recuerdo la primera charla con él. Fue sobre un error que había cometido yo al convertir una queja de la Procuraduría en una investigación. Me angustié mucho y él me tranquilizó. Me dijo que eso me iba a pasar muchas veces como periodista y que lo que tenía que hacer era evitarlo cada vez más.  A un colega, al que le decíamos <em>Platanito</em>, por dejarse <em>chivear</em> con un informe sobre el Palacio de Justicia, le dijo: <em>“Ay, muchacho, ¡cómo te fue a pasar eso!”.</em> Ese fue todo el reproche”.</p>



<p>Cuando entré a trabajar a <strong>El Espectador</strong> ya se hablaba de que Pablo Escobar iba a matarlo. Ya habían matado a gente de <strong>El Espectador</strong>, se sabía que ser de <strong>El Espectador</strong> significaba un riesgo para la vida: desde el conductor de la redacción hasta el director, que ya entonces era símbolo del periodismo colombiano.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7cab3b0a99a07df93524ce90000744d1"><strong> “Era una época en la que el oficio no lo enseñaban en las universidades, sino que se aprendía al píe de la vaca, respirando tinta de imprenta, y El Espectador tenía los maestros mejores y de buen corazón pero de mano dura. Guillermo Cano había empezado allí desde las primeras letras, con notas taurinas tan severas y eruditas que su vocación dominante no parecía ser de periodista sino de novillero”: Gabriel García Márquez en “Vivir para contarla”.</strong></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>OSCAR ALARCÓN, columnista de El Espectador</strong> <strong>y autor de <em>Microlingotes</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="354" height="472" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213057/A-CANO-ALARCION.jpeg" alt="" class="wp-image-111412" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213057/A-CANO-ALARCION.jpeg 354w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213057/A-CANO-ALARCION-225x300.jpeg 225w" sizes="auto, (max-width: 354px) 100vw, 354px" /></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-530a086ade24503e84dd619052db25e5"><strong>Don Guillermo Cano encarnó el valor de la verdad. </strong></p>



<p>Varias veces en sus <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/oscar-alarcon/guillermo-cano">columnas de opinión</a>, Óscar Alarcón ha referido sus recuerdos sobre el maestro de periodistas.</p>



<p>“Era un ruido infernal la redacción en aquellos tiempos. El tecleo incesante de las máquinas de escribir, los télex que escribían solos, los teletipos de las agencias internacionales, los teléfonos repicando, los noticieros radiales que muchos reporteros sintonizaban con alto volumen. Hasta un colega de judiciales que escribía dictándose así mismo con voz baritonal. Ese era el ambiente ruidoso en el que se producía El Espectador dirigido por Guillermo Cano Isaza en los años 70 y 80, época en la que el computador era apenas una especulación de los futuristas”.</p>



<p>“Guillermo Cano era una persona especial que recorría pausadamente todos los lugares del segundo piso del edificio de la Avenida 68, con una joroba que lo caracterizaba desde joven, heredada de su abuelo Fidel, fundador de <strong>El Espectador</strong>. Igual con su cabello blanco, propio de los Cano, y ahora de quienes fuimos sus discípulos”.</p>



<p>“También iba al archivo de fotografía en donde un día encontró la foto de Pablo Escobar cuando era joven y ladronzuelo precoz, y le sirvió para mostrarlo como un delincuente deseoso de grandeza, de la mala”.</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>ALEXANDRA PINEDA, ex reportera, hoy radicada en París   </strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="223" height="223" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08202048/CANO-ALEXANDRA.jpg" alt="" class="wp-image-111405" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08202048/CANO-ALEXANDRA.jpg 223w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08202048/CANO-ALEXANDRA-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px" /></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-17a3676f1ea58d7182720d620e745b21"><strong>Don Guillermo Cano enseñó ética con su ejemplo.</strong></p>



<p>Conocí a don Guillermo Cano en enero de 1980, cuando me contrató para trabajar en <strong>El Espectador.</strong> Yo tenía 25 años y escribir en ese diario era lo que siempre había soñado desde que decidí ser periodista. Trabajé sólo tres años. Hasta ese momento era impensable que don Guillermo fuera asesinado por la mafia.  </p>



<p>Durante los primeros meses me encargué de la información laboral y después empecé a cubrir la Cámara de Representantes y a hacer reportajes.</p>



<p>A don Guillermo lo veíamos poco durante el día pero todas las mañanas, sin falta, salía de su despacho y daba una vuelta por la redacción para saludar. Era una persona afable pero quizás un poco tímida. Recuerdo que en algunas ocasiones se detuvo a preguntarme qué opinaba sobre un tema de actualidad. Lo hizo el día que García Márquez se fue del país tras enterarse de que altos mandos militares tenían planes de detenerlo para interrogarlo. Yo le dije que para mí García Márquez estaba por encima del bien y del mal y que era absurdo que quisieran detenerlo. Al día siguiente encontré mis palabras en el editorial de <strong>El Espectador.</strong>&nbsp;</p>



<p>Así era don Guillermo. Un hombre que sabía escuchar. Era, para muchos de nosotros jóvenes periodistas, <strong>una figura paternal&nbsp;que con su ejemplo nos enseñó una ética en el ejercicio de la profesión</strong>. <strong>Nos enseñó que el buen periodismo tiene que ser independiente de todos los poderes: del poder político, del poder económico, del poder de las armas.</strong>&nbsp;</p>



<p>Sus únicos compromisos inquebrantables eran con la verdad, con la justicia, con el respeto de los derechos humanos. Y con su amada Ana María Busquets.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cde8f53e85ea7b66a30da9fb792cea00"><strong>“Nadie que no lo conociera de cerca hubiera podido vislumbrar, detrás de esas maneras suaves y un poco evasivas, la terrible determinación de su carácter”: Gabriel García Márquez sobre Guillermo Cano en “Vivir para contarla”. </strong></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>ORLANDO HENRÍQUEZ, ex reportero</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213123/A-CANO-ORLANDO-1024x682.jpeg" alt="" class="wp-image-111413" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213123/A-CANO-ORLANDO-1024x682.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213123/A-CANO-ORLANDO-300x200.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213123/A-CANO-ORLANDO-768x512.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213123/A-CANO-ORLANDO-1536x1023.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213123/A-CANO-ORLANDO-2048x1364.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: Archivo El Espectador. </em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-f6531fbd77ae59493e21efac92f94457"><strong>Si don Guillermo Cano viviera, estaría decepcionado del periodismo colombiano. &nbsp;</strong></p>



<p>Tenía 25 años cuando conocí a don Guillermo Cano en 1983.</p>



<p>Empecé como redactor judicial y terminé como editor encargado de la sección Política, tras el nombramiento del colega Carlos Murcia (q.e.p.d), autor del famoso <em>Periscopio Político</em>, como cónsul en Barcelona, España.</p>



<p>En 1985 le rendimos un homenaje especial a don Guillermo, después de que el Círculo de Periodistas de Bogotá, CPB, le otorgó el Premio Nacional de Periodismo, por su columna dominical <em>Libreta de Apuntes</em>.&nbsp; En esa reunión, en el primer piso del periódico, que tenía su sede en la Avenida 68 con calle 22, don Guillermo nos dijo en tono de humor, palabras más palabra menos, que él padecía de alergia a los homenajes. Sin embargo, bailó muy contento con su señora esposa Ana María Busquets de Cano.</p>



<p>Si don Guillermo viviera, estaría demasiado triste y hasta decepcionado del periodismo que se hace hoy en Colombia, porque siempre defendió la libertad de expresión, la independencia, la objetividad, la veracidad, y la imparcialidad.</p>



<p>Esos principios rectores del periodismo los escribió don Guillermo Cano en 1984 cuando en una especie de premonición dijo: “Solo la independencia, el carácter, la objetividad y el buen criterio del periodista y de los medios pueden vencer estas tormentas terribles del nuevo mundo amenazado por todas partes de la libre información”.</p>



<p>Sobre el filo del mediodía de ese aciago 17 de diciembre hablamos de manera sucinta sobre la naciente creación del llamado Grupo de Los Ocho, integrado por igual número de países latinoamericanos, que tenía entre sus fines buscar una solución pacífica al candente conflicto centroamericano que se vivía en esa época.</p>



<p>Estaba en el periódico cuando ocurrió el trágico hecho. Al cuerpo de redacción le quedó un indescriptible dolor en el alma. Luego del sepelio, toda la prensa protestó con la Marcha del Silencio por ese vil asesinato de Don Guillermo Cano. Salimos desde la Plaza de Bolívar de Bogotá. Ese día no circuló ningún periódico, tampoco hubo noticieros en radio y televisión.</p>



<p>Don Guillermo ofrendó su vida por la verdad, la honestidad, la rectitud y la defensa de la justicia y la democracia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e903213ca0bf43c50540c6f3ffe21b9e"> <em>“Todos fuimos cobardes, menos él, que parecía tan tímido. (…) Armado solo con papel periódico y tinta de imprenta, Guillermo Cano, director de El Espectador, fue el primer periodista que tuvo el coraje de hacerles frente a los criminales (&#8230;) Trabajé a su lado muy poco tiempo, pero me alcanzó para descubrir de qué tamaño era la fortaleza de su espíritu. (..) estaba hecho con la misma materia indestructible con que hicieron a su abuelo, don Fidel Cano, que fundó El Espectador y pasó más de la mitad de su vida en la cárcel, perseguido por denunciar las arbitrariedades que los gobernantes cometen cuando los enloquece el poder”: <strong><a href="https://fundacionguillermocano.com.co/noticias/juan-gossain-recuerda-guillermo-cano/">Juan Gossain.</a></strong></em></p>



<p class="has-text-align-center"><strong>MARÍA JIMENA DUZÁN, directora del podcast <em>A fondo</em>  </strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="681" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213206/A-CANO-DUSSAN-1024x681.jpeg" alt="" class="wp-image-111414" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213206/A-CANO-DUSSAN-1024x681.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213206/A-CANO-DUSSAN-300x200.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213206/A-CANO-DUSSAN-768x511.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213206/A-CANO-DUSSAN-1536x1022.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213206/A-CANO-DUSSAN-2048x1363.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right"><em>Foto: Archivo El Espectador. </em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-80141c68c7bec2bb9f22ed4b416371eb"><strong>Don Guillermo Cano tuvo olfato periodístico.</strong></p>



<p>Ingresó a <strong>El Espectador</strong> recién graduada de bachiller, 16 años, siendo estudiante de Ciencia Política en los Andes. En 2018 contó en el portal <em>Cerosetenta</em> sus recuerdos sobre don Guillermo Cano.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-cerosetenta wp-block-embed-cerosetenta"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="SfjxxH1l22"><a href="https://cerosetenta.uniandes.edu.co/mi-primer-trabajo-como-periodista-maria-jimena-duzan/">Mi primer trabajo como periodista: María Jimena Duzán</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Mi primer trabajo como periodista: María Jimena Duzán» — Cerosetenta" src="https://cerosetenta.uniandes.edu.co/mi-primer-trabajo-como-periodista-maria-jimena-duzan/embed/#?secret=mJiKfbwzQ9#?secret=SfjxxH1l22" data-secret="SfjxxH1l22" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>“Mientras trabajaba con él, me enseñó a hacer dos cosas. La primera que uno no le podía tener miedo a los políticos. Lo segundo, investigar muy bien y conocer cómo se trabajaba con las fuentes, algo que hasta el día de hoy le agradezco profundamente a Guillermo Cano”.</p>



<p>“… Guillermo tenía el olfato del periodista. Él me enseñó la necesidad de salir a buscar y mirar, que es fundamental sobre todo ahora donde el periodismo digital se ha vuelto un periodismo de salón. Yo creo que hay que volver a salir y seguir saliendo, porque siempre es importante saber qué pasa: qué pasa por fuera de los lugares donde uno no puede llegar…”.</p>



<p>“Guillermo me enseñó que el periodismo debía ser independiente, que siempre debíamos tener una posición política, pero ser independientes. Me enseñó a no ser un periodista de cócteles. (…) él no estaba con los poderosos. Y ese desprecio del poder siempre (…) me ha acompañado”.</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>ANTONIO ANDRAUS, ex reportero, comentarista deportivo y editor</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="669" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-669x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-111415" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-669x1024.jpeg 669w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-196x300.jpeg 196w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-768x1176.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-1003x1536.jpeg 1003w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-1337x2048.jpeg 1337w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213229/A-CANO-ANDRAUS-scaled.jpeg 1672w" sizes="auto, (max-width: 669px) 100vw, 669px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Foto: Archivo El Espectador. </em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-1a8568f5a97a97925f1e418a96acdafd"><strong>Don Guillermo Cano fue director y consejero. &nbsp;</strong></p>



<p>Conocí a don Guillermo en octubre de 1969, siendo corresponsal deportivo del periódico en Cartagena.</p>



<p>Acababa de cubrir la Serie Mundial de Béisbol Aficionado, en República Dominicana, y a mi regreso, me encontré con la grata noticia de que viajaría a cubrir los Juegos Bolivarianos, en Maracaibo, Venezuela, con el colega Isaías González y con el reportero gráfico, Humberto Rojas. Vine a Bogotá unos días antes de los Bolivarianos para conocer a mis compañeros de viaje y a la redacción de deportes, que encabezaba&nbsp;el inolvidable director de Deportes, Mike Forero-Nougués. Y fue don Mike, quien me llevó a la oficina de don Guillermo.&nbsp;Yo tenía 22 años.</p>



<p>Don Guillermo era un verdadero director. Tenía conocimiento de todo, y nunca se le escapaba nada de lo que fuera noticia. Rondaba por la redacción, de sección en sección, escuchando a los redactores y participando en las tertulias de los periodistas; contribuyendo como verdadero consejero y director, sobre&nbsp;qué era lo importante y por dónde se podía desarrollar la noticia. Vivía mejor informado que muchos redactores.</p>



<p>Recuerdo una charla muy larga y&nbsp;nostálgica. A don Guillermo con don Mike y doña Ana María, su esposa, les correspondió la cobertura de los Juegos Olímpicos de Munich 1972, cuando el &#8221;septiembre negro’’ de la magna cita deportiva. A su regreso, en una tarde cualquiera, don Guillermo apareció, como&nbsp;siempre&nbsp;lo hacía, después del mediodía en la redacción, y a boca de jarro, lo rodeamos para&nbsp;conocer sus impresiones sobre lo acontecido. Fue memorable su disertación de los&nbsp;hechos y de lo que había significado el resquebrajamiento de los Juegos por cuestiones&nbsp;políticas, que en el deporte no cabe por ningún ángulo.</p>



<p>Jamás supimos sobre un posible atentado contra su vida. Nunca tuvo escolta. Nunca&nbsp;utilizó los servicios de un conductor. Todas las noches salía en su Subaru camino a su residencia solo. Nunca intuimos que la verticalidad del periódico frente a la delincuencia organizada, podría ser un factor determinante para que vilmente lo asesinaran aquella nefasta noche del 17 de diciembre de 1986.</p>



<p>Las cosas han cambiado tanto en el periodismo que a uno le queda difícil en estos momentos delinear lo bueno de lo malo. El apetito político obnubila a muchos colegas y&nbsp;a otros, les queda grande ser por lo menos ecuánimes e imparciales. Ser periodista es&nbsp;ser&nbsp;periodista. Y&nbsp;punto.</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>Héctor Hernández, director de <em>Primera Página</em></strong></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-d43312cf7bd7e5e4700cd532c6acf479"><strong>Don Guillermo Cano fue un periodista serio e independiente. </strong><strong></strong></p>



<p>Trabajé con don Guillermo desde 1985 hasta el día del asesinato. Era reportero judicial.</p>



<p>El día de su muerte, estuve con él en su oficina haciendo la polla de fútbol: jugaba el Cali y el Club América. Don Guillo era muy tímido, pero en materia noticiosa muy directo. Si a uno lo <em>chiveaban,</em> lo abordaba y le decía: <em>&#8220;Mire a ver qué más hay&#8221;</em> y no lo volvía a determinar.&nbsp; Lo castigaba a uno con la indiferencia.&nbsp; Pero si uno <em>chiveaba</em>, todo el día lo buscaba. Y subía sus abundantes cejas, y le repetía a cada nada:<em> &#8220;buena, buena&#8221;.</em></p>



<p>Él era riguroso y le daba a uno rienda suelta si estaba bien argumentado. Ese periodismo serio e independiente muy poco se ve ahora. En <em>Primera Página</em>, medio que dirijo, hacemos el periodismo de los ochentas, el que llevaba a la práctica don Guillo.</p>



<p>Todas las charlas con él eran memorables. Sobre hechos noticiosos. Sobre enfoques, sobre a qué fuentes acudir, etcétera.</p>



<p>Don Guillermo hacía lo que él creía que debía hacer. Unos días antes del asesinato, dio una entrevista en la que dijo que a uno lo pueden matar saliendo del periódico,&nbsp;pero no con la certeza de que lo fuesen a hacer. Nunca me imaginé que se fueran a meter con semejante institución y a la vez, una persona tan indefensa físicamente.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-d50fa78b59691cdd5b01ca1273f04aeb">“Lo único que se me ocurrió entonces, ofuscado por la conmoción, fue el mismo impulso instintivo de siempre: llamar por teléfono a Guillermo Cano para que me contara la noticia completa, y para compartir con él la rabia y el dolor de su muerte”: <strong>Gabriel García Márquez.</strong></h2>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Gabo reportero en El Espectador de los años 50, en la sede de la Avenida Jiménez con 4a. Foto: Archivo El Espectador. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="779" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213248/A-CANO-GABO.jpeg" alt="" class="wp-image-111416" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213248/A-CANO-GABO.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213248/A-CANO-GABO-300x228.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/08213248/A-CANO-GABO-768x584.jpeg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-fundaci-n-guillermo-cano-isaza wp-block-embed-fundaci-n-guillermo-cano-isaza"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="HFhKnLuQKr"><a href="https://fundacionguillermocano.com.co/guillermo-cano/visiones-multiples/mis-memorias-guillermo-cano/">De mis memorias: Guillermo Cano</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;De mis memorias:&lt;br&gt; Guillermo Cano&#8221; &#8212; Fundación Guillermo Cano Isaza" src="https://fundacionguillermocano.com.co/guillermo-cano/visiones-multiples/mis-memorias-guillermo-cano/embed/#?secret=JLjoGu9Lx0#?secret=HFhKnLuQKr" data-secret="HFhKnLuQKr" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111394</guid>
        <pubDate>Sun, 09 Feb 2025 13:10:07 +0000</pubDate>
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