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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de oso andino | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Oso de anteojos: campesinos se unen a científicos para proteger la especie</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/oso-de-anteojos-campesinos-se-unen-a-cientificos-para-proteger-la-especie/</link>
        <description><![CDATA[<p>El&nbsp;oso andino&nbsp;(Tremarctos ornatus)&nbsp;es la única especie de oso que habita América del Sur. Es fácil reconocerlo por las marcas de café claro en el pelaje alrededor de sus ojos, razón por la cual también se le conoce como “oso de anteojos”. Su hábitat recorre los países de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y, hasta hace [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Cada 21 de febrero se conmemora el Día Internacional para la Protección de los Osos del Mundo, una fecha que busca poner el reflector sobre la importancia de proteger a estas especies.</em></li>



<li><em>El oso andino o de anteojos es una especie actualmente catalogada como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).</em></li>



<li><em>Campesinos y ganaderos en países como Perú, Ecuador y Colombia —comúnmente envueltos en conflictos con los osos andinos que se comen sus cultivos o atacan a sus animales—, han demostrado que sí se puede construir una relación amistosa con la especie.</em></li>



<li><em>Estos son cuatro proyectos en tres países que lo están logrando.</em></li>
</ul>



<p>El&nbsp;<strong>oso andino</strong>&nbsp;<em>(Tremarctos ornatus)</em>&nbsp;es la única especie de oso que habita América del Sur. Es fácil reconocerlo por las marcas de café claro en el pelaje alrededor de sus ojos, razón por la cual también se le conoce como “oso de anteojos”. Su hábitat recorre los países de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y, hasta hace muy poco, se comprobó que podía llegar hasta el noroeste de Argentina.</p>



<p>Es una especie carismática y&nbsp;<strong>muy relevante para los ecosistemas que habita</strong>&nbsp;—pues es un gran dispersor de semillas muy importantes para la conservación de los árboles en los bosques—, pero también está muy amenazada. Los cambios en el uso de su territorio que fragmentan su hábitat y las persecuciones y cacería en manos de campesinos y ganaderos que lo señalan por destruir sus cultivos y atacar a sus animales son algunos de los motivos que lo han puesto en esta situación.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257775"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20034925/11110037_%C2%A9Camara-trampa-FZS-Peru-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-257775" /><figcaption class="wp-element-caption">Oso andino detectado por una cámara trampa en Perú. Foto: FZS Perú</figcaption></figure>



<p>Sin embargo, han sido los campesinos y los ganaderos en países como&nbsp;<strong>Perú, Ecuador y Colombia</strong>&nbsp;quienes han demostrado que otra relación con el oso sí es posible. Son varios los esfuerzos promovidos desde las comunidades, apoyadas por organizaciones y gobiernos, que están trabajando por limar las asperezas con la especie y establecer una relación amistosa y de coexistencia con las personas.</p>



<p>Cada 21 de febrero se conmemora el&nbsp;<strong>Día Internacional para la Protección de los Osos del Mundo</strong>, una fecha que busca llamar la atención sobre la importancia de proteger a estas especies.</p>



<p>En&nbsp;<strong>Mongabay Latam&nbsp;</strong>te presentamos cuatro iniciativas que, a través de la adaptación y el mejoramiento de los cultivos y zonas de ganadería, están posicionando al café, el maíz y el fruto del aguaymanto como ejemplos de productos amigables con los osos andinos y que están logrando cambios importantes para las comunidades y el medio ambiente.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257776"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20035039/00-DSC_2403_Monitoreo-participativo-con-la-comunidad-para-conocer-la-dinamica-del-oso-con-el-territorio-comunal_%C2%A9Daniel-Rosengren-FZS-Peru.jpg" alt="" class="wp-image-257776" /><figcaption class="wp-element-caption">Monitoreo participativo con la comunidad para conocer la dinámica del oso andino con el territorio comunal, en el Parque Nacional del Manu, en Perú. Foto: Daniel Rosengren / FZS Perú</figcaption></figure>



<p><strong>Lee más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/02/cardenalito-batalla-venezuela-salvar-ave-en-peligro/">Cardenalito pa’ rato: la batalla de expertos en Venezuela para salvar a un ave en peligro</a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Perú: el fruto que el oso no quiere</strong></h3>



<p>Diez años atrás, era impensable que los campesinos y el oso andino pudieran sostener una relación cordial. En 2014, en la zona de amortiguamiento del&nbsp;<strong>Parque Nacional del Manu, en Perú</strong>, las quejas por la depredación de cultivos de maíz y ataques al ganado eran constantes, hasta que los campesinos llegaron al límite y tomaron una medida extrema.</p>



<p>“Los pobladores tenían secuestrado a un osezno de apenas unos meses”, narra&nbsp;<strong>Óscar Mujica</strong>, biólogo de la&nbsp;<strong>Sociedad Zoológica de Fráncfort</strong>&nbsp;(SZF). “Ellos mismos llamaron a Sernanp [Servicio de Áreas Naturales Protegidas por el Estado] y reclamaron que, si no recibían una compensación por los daños que los osos causaban en la zona, iban a matar al osezno”, afirma el especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257755"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20023317/%C2%A9Camara-trampa-FZS-Peru-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-257755" /><figcaption class="wp-element-caption">Oso andino detectado por una cámara trampa en Perú. Foto: FZS Perú</figcaption></figure>



<p>La SZF fue a la zona a negociar y rescató a la cría. A partir de allí, fueron dos años continuos de investigación para conocer los verdaderos impactos del oso andino sobre los cultivos.&nbsp;<strong>La sorpresa fue que solo entre el 20 % y el 25 % de los daños podían atribuirse a esa especie y que más del 70 % correspondía a loros, roedores, cerdos y otros animales.</strong></p>



<p>“A raíz de eso, iniciamos algunos pilotos para diversificar las actividades económicas de la comunidad y pensamos en cultivos y productos que ayudaran.&nbsp;<strong>Eran varios, pero el aguaymanto era el único que el oso no consumía</strong>”, dice Mujica. Aunque no todos&nbsp; apostaban por el trabajo de un nuevo cultivo,&nbsp;<strong>ese fruto pequeño, amarillo y de sabor agridulce fue la clave.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257759"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20023631/00-DSC09389_%C2%A9Ingrid-Chalan-FZS-Peru.jpg" alt="" class="wp-image-257759" /><figcaption class="wp-element-caption">Fruto de aguaymanto. Foto: Ingrid Chalán / FZS Perú</figcaption></figure>



<p>A partir de 2016, después de una campaña de capacitaciones, equipamiento e implementación del proyecto, el aguaymanto empezó a posicionarse entre los campesinos y&nbsp;<strong>se demostró que este cultivo, comparado con el maíz, tiene un mejor rendimiento por hectárea</strong>. Es decir, el aguaymanto se produce en un periodo de nueve meses, mientras que el maíz, en ocho. Sin embargo, el rendimiento por hectárea en el caso del primer fruto es de 11 600 kilos, mientras que el segundo rinde 1700 kilos en el mismo espacio. El precio por kilo del aguaymanto es de 3.50 soles por kilo y el maíz 2.50 por kilo.</p>



<p>“Entonces,&nbsp;<strong>el aguaymanto produce unos 40 600 soles por hectárea, contra el maíz con 4250 soles</strong>. Este modelo se fue replicando con otros campesinos y dijeron: ‘Uy, el aguaymanto es una alternativa importante’”, sostiene el biólogo.</p>



<p>No todo fue perfecto. Las sequías intensas, las heladas e incluso la pandemia del COVID-19 impactaron la producción de aguaymanto en años recientes. Por ello, uno de los retos ha sido cerrar la cadena de valor. En las actividades agrícolas —dice el especialista—, se puede tener un producto de excelente calidad, pero si no se cuenta con un comprador, se corta el beneficio para las comunidades.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257761"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20023902/DSC09440%C2%A9Ingrid-Chalan-FZS-Peru.jpg" alt="" class="wp-image-257761" /><figcaption class="wp-element-caption">Productora de aguaymanto, en Perú. Foto: Ingrid Chalán / FZS Perú</figcaption></figure>



<p>“Fue interesante porque justo a inicios de la pandemia, cuando ya existía este crecimiento de las fortalezas productivas del aguaymanto, se hizo contacto con una empresa a través del Sernanp: Grupo AJE, de Kola Real, que tiene una línea de productos que apoyan la conservación”, explica Mujica.</p>



<p>Entre 2020 y 2021, se firmó un acuerdo comercial tripartito entre la empresa, la Asociación de Productores de Aguaymanto y el Sernanp,<strong>&nbsp;con el objetivo de extraer la pulpa de aguaymanto para producir jugos naturales que ahora se venden a nivel nacional</strong>. A finales de 2024, también se logró un primer acuerdo con una empresa chocolatera Alemana que compró 300 kilos de aguaymanto deshidratado para mezclarlo con un chocolate y venderlo en aquel país. Además, los productores están por obtener el licenciamiento de la marca sostenible Manu Reserva de Biosfera, cuyo símbolo es el oso andino.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257762"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20024123/Envio-a-Cusco-para-procesar-aguaymanto-%C2%A9Nicomedes-Ojeda.jpeg" alt="" class="wp-image-257762" /><figcaption class="wp-element-caption">Envío de aguaymanto a Cusco para su procesamiento. Foto: Nicomedes Ojeda</figcaption></figure>



<p>“Hemos entendido que vivimos cerca del parque y que los osos van a estar permanentemente con nosotros”, dice&nbsp;<strong>Nicomedes Ojeda</strong>, productor del distrito de Challabamba y presidente de la Asociación de Productores de Aguaymanto.</p>



<p>Ojeda afirma que, con la producción del fruto, no sólo mejoró la convivencia con la especie, sino que mejoró la calidad de vida de la comunidad y aumentó los ingresos con los que sostienen a sus familias y con los que pueden enviar a sus hijos a estudiar.</p>



<p>“Hemos tomado conciencia de que al trabajar el aguaymanto ya no tendremos ese conflicto con los osos. Aún trabajamos el maíz, pero en zonas cercanas a nuestras casas donde no viene el oso”, agrega el campesino. “Hemos entendido que, al cuidar de él, pudimos firmar convenios de conservación del medio ambiente y tener acceso a los mercados, que es uno de los factores que realmente nos está ayudando bastante.”</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257763"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20024229/00-Nicomedes-Ojeda-lider-de-la-asociacion-de-apicultores-%C2%A9Julio-Ramos-FZS-Peru.jpg" alt="" class="wp-image-257763" /><figcaption class="wp-element-caption">Nicomedes Ojeda, productor de aguaymanto. Foto: Julio Ramos / FZS Perú</figcaption></figure>



<p>El biólogo Óscar Mujica afirma que hace más de 10 años&nbsp;<strong>la percepción del poblador local hacia la especie era un 90 % negativa</strong>. El oso siempre fue considerado perjudicial. Pero ahora, tras los años de trabajo y un nuevo estudio para medir el impacto entre las comunidades, los resultados son muy distintos.</p>



<p>“<strong>El 70 % tiene una percepción muy positiva, positiva o neutral del oso andino</strong>”, afirma Mujica. “El cambio es muy importante y no solamente se traduce en la percepción, sino también en la participación de los pobladores en actividades sostenibles gracias a la oportunidad que ofreció el oso andino”, agrega. “Por ejemplo, con asociaciones productoras de miel y asociaciones de artesanas. Ahora los mensajes de la población local son muy bonitos porque consideran al oso como una especie muy importante”, explicó.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257764"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20024353/Feria-septiembre-49-%C2%A9Hussein-Monge-FZS-Peru.jpg" alt="" class="wp-image-257764" /><figcaption class="wp-element-caption">Las artesanas han creado piezas únicas con representaciones del oso andino. Foto: Hussein Monge / FZS Perú</figcaption></figure>



<p><strong>Lee más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/01/fauna-silvestre-atrapada-por-muro-fronterizo-entre-estados-unidos-mexico/">Fauna silvestre atrapada por el muro fronterizo entre Estados Unidos y México</a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Ecuador: los saquillos de maíz que apoyan a los campesinos y los osos</strong></h3>



<p>Mientras trabajaba en un proyecto de investigación del oso andino en la región de San Jorge —comunidad en la provincia de Tungurahua, Ecuador—, el biólogo&nbsp;<strong>Armando Castellanos&nbsp;</strong>conoció de cerca la problemática de los productores de choclo, como se le conoce al maíz en el valle de Leito. De sus cerca de 2000 hectáreas de cultivos, unas 1200 están pegadas a los bosques y otras 300 están dentro de ellos. Esa cercanía al sitio donde habitan los osos —principalmente, provenientes del Parque Nacional Llanganates, pues están en su zona de influencia— fue un foco rojo de interacciones negativas.</p>



<p>“Desde antes de la pandemia, estuve capturando osos andinos para ponerles collares y estudiar su comportamiento. Así recibí muchas quejas respecto a que los osos atacaban los maizales y la gente que tiene cultivos casi dentro del bosque había recorrido a todas las autoridades cantonales, provinciales y del ambiente sin respuestas positivas”, describe el biólogo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257777"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20035612/Captura-de-Pantalla-2025-02-19-a-las-20.55.04.png" alt="" class="wp-image-257777" /><figcaption class="wp-element-caption">Captura de un oso andino para colocación de collar. Foto: Armando Castellanos</figcaption></figure>



<p>Basado en su experiencia como presidente de la Fundación Oso Andino, Castellanos buscó una solución inspirada en dos casos similares en las provincias de Imbabura y Napo, con el objetivo de apoyar a los campesinos a sobreponerse a sus pérdidas económicas.</p>



<p>“Inicialmente, con donaciones pequeñas, nosotros devolvíamos a la gente perjudicada el valor de lo que el oso se había comido.&nbsp;<strong>Por cosas de la vida, yo veía los saquillos o fundas de embalaje de los choclos y se me juntaron dos palabras: ChoclOso</strong>”.</p>



<p>Así nació una campaña de compensación bajo ese nombre. “Como no siempre hay donadores que puedan aportar dinero, pensé que podía salir de tantos cultivadores de maíz que necesitan saquillos: ¿por qué no los vendemos y que el poco dinero reunido sea para los más afectados?”, explica el biólogo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257772"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20033802/WhatsApp-Image-2025-02-10-at-18.47.05.jpeg" alt="" class="wp-image-257772" /><figcaption class="wp-element-caption">El biólogo Armando Castellanos, creador de la iniciativa ChoclOso en Ecuador. Foto: Armando Castellanos</figcaption></figure>



<p>En 2023, iniciaron con la venta de 10 000 saquillos impresos con una simpática caricatura del oso andino. “En el mercado, cada saquillo cuesta 25 centavos y nosotros los vendíamos a 23 centavos, pero a nosotros nos costaban 20 centavos cada uno. Entonces teníamos una ganancia de 3 centavos”, describe Castellanos.</p>



<p>Así, por 10 000 saquillos vendidos, ganaban 300 dólares que se podían donar a los campesinos afectados. Para 2024, la campaña tuvo tal éxito —pues el maíz empacado en los saquillos con la simpática caricatura del oso andino llegó a cada rincón del Ecuador—, que la propia compañía fabricante de los saquillos les dijo que no había necesidad de comprarlos, sino que les entregaría 100 000 unidades a consignación a los campesinos y a la Fundación.</p>



<p>“Ha sido tan espectacular que ya hace un mes se nos acabaron todos los saquillos y todavía nos quedan dos meses más de cosecha”, celebra el biólogo. “<strong>Estamos muy felices porque la campaña viene trabajando muy bien</strong>, hemos llegado incluso a gente que no tiene acceso a internet y que ahora relaciona al choclo con el oso, porque los saquillos tienen toda esa información y&nbsp;<a href="https://osoandino.org/">nuestra página</a>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257773"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20033946/Captura-de-Pantalla-2025-02-19-a-las-20.25.03.png" alt="" class="wp-image-257773" /><figcaption class="wp-element-caption">Los saquillos ChoclOso son vendidos para apoyar al programa de compensación, cumpliendo además con el objetivo de difundir la imagen del oso andino en Ecuador. Foto: Fundación Oso Andino</figcaption></figure>



<p>Los campesinos afectados tienen una buena relación con la Fundación, dice Castellanos, pues “saben que les creemos, los compensamos y les ayudamos”, afirma el biólogo. Sin embargo, reconoce que el trabajo todavía es minúsculo, pues hasta ahora están atendiendo al 10 % de las 2000 hectáreas de cultivos.</p>



<p>Aún así, la percepción de las personas hacia los osos ha cambiado radicalmente. A raíz de la campaña ChoclOso, por ejemplo, se ideó&nbsp;<strong>la Feria del Choclo</strong>, que no existía. Este evento reúne a la comunidad para celebrar la relación del maíz, el oso, el bosque y la gente.</p>



<p>“Es tremendamente fácil ver a los osos en San Jorge y la gente sabe que nosotros los cuidamos, por eso tampoco los molestan”, concluye Castellanos. “La gente que transporta o vende choclo en otras zonas de Ecuador, me han dicho que la gente se entusiasma viendo la caricatura del oso y lo piden así: ‘¡Deme el choclo del osito!’”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257774"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20034155/391621063_10223799726117255_8352092615515736149_n.jpg" alt="" class="wp-image-257774" /><figcaption class="wp-element-caption">La venta de los saquillos a bajo costo ha permitido compensar a campesinos que sufren pérdidas en sus maizales por las incursiones de los osos andinos. Foto: Armando Castellanos</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Colombia: un café para los osos</strong></h3>



<p>El&nbsp;<strong>café&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/cafeosoandino">Guardianes del Oso Andino</a></strong>, cultivado por comunidades cafeteras del norte del Valle del Cauca, en la Cordillera Occidental, se ha convertido en el primero en Colombia y Sudamérica en recibir la certificación&nbsp;<em>Andean Bear Friendly</em>, un reconocimiento a su producción sostenible y en armonía con el hábitat de esta emblemática especie.</p>



<p>Todo comenzó a finales de 2016. La alianza&nbsp;<strong>Conservamos la Vida</strong>&nbsp;—integrada por organizaciones públicas y privadas para la conservación de poblaciones de oso en cinco grandes áreas priorizadas de Colombia—&nbsp;<strong>comenzó a trabajar con los campesinos del municipio de El Águila, para liberar áreas en sus fincas</strong>&nbsp;anteriormente usadas para cultivar café, pero que poseían nacederos de agua y bosques naturales importantes para el oso andino.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257751"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20022102/472300303_613727297706129_9130662212112138099_n.jpg" alt="" class="wp-image-257751" /><figcaption class="wp-element-caption">Vista de una parte de las 470 hectáreas que actualmente se encuentran en conservación para el hábitat del oso andino en Colombia. Foto: Café Oso Andino / Conservamos la Vida</figcaption></figure>



<p>“En contraprestación y, en un proceso de concertación voluntaria por la liberación de estas áreas de conservación, se implementaron acciones de mejoramiento productivo dentro de la producción cafetera”, explica&nbsp;<strong>Iván Mauricio Vela Vargas,&nbsp;</strong>biólogo especialista en oso andino que coordinó la alianza y acompañó el proceso de certificación desde WCS Colombia, en colaboración con Parques Nacionales Naturales de Colombia, la Fundación Grupo Argos, Fundación Smurfit Kappa Colombia y la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca.</p>



<p>Con ello, se mejoró la infraestructura cafetera, se aplicaron prácticas sostenibles y planes de fertilización con insumos orgánicos para aumentar la producción de café en las áreas usadas tradicionalmente por los productores, sin incrementarlas. Esto ha permitido que cerca de 470 hectáreas en esta localidad en el norte del Valle del Cauca sean protegidas para acciones de conservación exclusivas, celebra el biólogo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257753"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20022504/473080001_613052867773572_4577190023203695466_n.jpg" alt="" class="wp-image-257753" /><figcaption class="wp-element-caption">El café Guardianes del Oso Andino es cultivado por las familias caficultoras del norte del Valle del Cauca. Foto: Café Oso Andino / Conservamos la Vida</figcaption></figure>



<p>“Los cafeteros vieron que tenían un producto de alta calidad, con una historia de conservación detrás que era efectiva y real, que se podía verificar a través de datos y evaluaciones que realizamos dentro del programa de Conservamos la Vida. En 2022, los productores cafeteros decidieron asociarse y generar su propia empresa:&nbsp;<strong>Productos de Exportación Guardianes del Oso Andino</strong>”, detalla Vela.</p>



<p>Lo que empezó con una primera venta de 700 kilos de café en 2019, se convirtió en siete toneladas para 2024. Esta iniciativa no sólo aseguró la protección de la especie en esa zona, sino que también ofreció una oportunidad para que los productores cafeteros que cumplan con sus estándares accedan a mejores ingresos y mercados más sostenibles.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257778"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20035930/4.-Foto-22El-PATO22-Salcedo-WCS-Colombia-D41_1406.jpg" alt="" class="wp-image-257778" /><figcaption class="wp-element-caption">El café que cultivan los guardianes del oso andino. Foto: El Pato Salcedo / WCS Colombia</figcaption></figure>



<p>“Los campesinos vieron que, gracias a este café, están ayudando a conservar al oso, que ahora camina dentro de esas áreas de conservación sin ningún problema, sin dañar los cultivos y sin generar ningún tipo de interacción negativa con los productores. Por eso decidieron seguir produciendo este café”, concluye Vela.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257754"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20022725/472786464_613726607706198_2694532631606021951_n.jpg" alt="" class="wp-image-257754" /><figcaption class="wp-element-caption">La iniciativa del norte del Valle del Cauca no sólo asegura la protección del oso andino, sino que mejores ingresos y mercados más sostenibles para los productores. Foto: Café Oso Andino / Conservamos la Vida</figcaption></figure>



<p>Un proyecto similar a este ocurre en la región Cordillera Oriental, en la región andina de Colombia. En las inmediaciones del&nbsp;<strong>Parque Nacional Natural Chingaza</strong>, los&nbsp;<strong>ganaderos</strong>&nbsp;—acostumbrados a las interacciones negativas con los osos— han apostado por la conservación: durante los últimos 30 años,&nbsp;<strong>comenzaron voluntariamente a dejar libres las partes altas de sus predios para la conservación</strong>&nbsp;y para que el oso andino pueda transitar sin afectar al ganado.</p>



<p>Ellos convirtieron sus áreas gradualmente, sin esperar una retribución económica. Sin embargo, a partir de 2020, el parque comenzó a formalizar acuerdos con los ganaderos. Tal es el caso de&nbsp;<strong>Choachí</strong>, uno de los seis municipios con los que el parque trabaja. A la fecha, de las 280 hectáreas totales que componen el acuerdo de conservación con los ganaderos, ya se logró convertir en áreas de conservación un total de 218 hectáreas —correspondientes al 80 % del área acordada—, mientras que el resto han pasado por un proceso de restauración pasiva y de mejoramiento de sistemas productivos para optimizar espacios, recursos y ganancias.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257767"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20031159/IMG-20250211-WA0027.jpg" alt="" class="wp-image-257767" /><figcaption class="wp-element-caption">Las familias ganaderas de las inmediaciones del Parque Nacional Natural Chingaza empezaron a recibir contraprestaciones por destinar áreas de sus predios a la conservación. Foto: Juan Camilo Bonilla</figcaption></figure>



<p>“Si la comunidad tiene una iniciativa y la está haciendo durante muchos años, es natural recibir algo a cambio. Es una contraprestación por ese servicio tan importante. Ellos sacrifican realmente una parte de su economía para apostar por la conservación. Durante muchos años no habían recibido nada y a través de los acuerdos de conservación se ha permitido mejorar sus sistemas productivos”, explica&nbsp;<strong>Juan Camilo Bonilla</strong>, especialista en oso andino en el&nbsp;<a href="https://www.parquesnacionales.gov.co/nuestros-parques/pnn-chingaza/">Parque Nacional Natural Chingaz</a>a.</p>



<p>Cada acuerdo se construyó individualmente, dice Bonilla. Se visitó a los ganaderos y se realizó un estudio minucioso de los predios para conocer las necesidades de cada familia y cada propietario de los terrenos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257768"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20031529/IMG-20250211-WA0022.jpg" alt="" class="wp-image-257768" /><figcaption class="wp-element-caption">Los ganaderos han trabajador en el mejoramiento de sus sistemas productivos para optimizar espacios, recursos y ganancias. Foto: Juan Camilo Bonilla</figcaption></figure>



<p>“Si bien la actividad productiva en general puede ser similar, el crecimiento de cada propietario va de acuerdo con su visión. El decreto no es decir que deben cambiar de actividad de un día para otro, porque sería un error total. Por ello, al permitir que se sigan haciendo las actividades, pero con mayor certificación y producción en menor área, con menores esfuerzos y con una mayor retribución en temas económicos, se va a permitir&nbsp;<strong>el bienestar en la comunidad</strong>”, dice el especialista.</p>



<p>Por ende, la percepción de la gente cambia frente a la presencia de las especies como el oso, dice Bonilla. “Es una manera en la que se puede coexistir y que siempre haya un ganar-ganar de las dos partes”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257770"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20031837/WhatsApp-Image-2022-09-22-at-11.04.26-2.jpeg" alt="" class="wp-image-257770" /><figcaption class="wp-element-caption">Los ganaderos se han capacitado en la instalación de cámaras trampa para detectar al oso andino en sus áreas conservadas voluntariamente. Foto: Juan Camilo Bonilla</figcaption></figure>



<p><strong>Óscar Raigozo&nbsp;</strong>es guardaparque en Chingaza y es integrante de la comunidad de Choachí. Él sostiene que, si bien, al interior del área protegida del parque se tiene un alto grado de conservación, la labor voluntaria y las iniciativas que han nacido en las comunidades en conservar la zona colindante han sido claves para lograr ese resultado.</p>



<p>“Recuperar esa relación de las comunidades locales con las entidades —específicamente con el Parque Chingaza—, ha sido importante porque, en su momento, cuando se crearon las áreas protegidas, se causaron molestias y situaciones de inconformidad por las áreas que eran terrenos privados de las comunidades”, explica el guardaparque. “Con los acuerdos hemos logrado algo muy importante, que es generar confianza. Afortunadamente, con lo que hemos venido haciendo, la gente ve de otra manera al oso andino, como un amigo”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257769"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/20031651/WhatsApp-Image-2022-09-17-at-17.57.10-1.jpeg" alt="" class="wp-image-257769" /><figcaption class="wp-element-caption">En las áreas conservadas por la comunidad, se han instalado cámaras trampa con las que se han detectado 13 especies de mamíferos, como el oso andino. Foto: Juan Camilo Bonilla</figcaption></figure>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;Oso andino en Colombia.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;El Pato Salcedo / WCS Colombia</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/02/oso-de-anteojos-campesinos-cientificos-conservacion/">P</a><a href="https://es.mongabay.com/2025/01/concho-sapo-en-peligro-que-aparece-nuevo-album-bad-bunny/">uedes revisarlo aquí.</a></em></p>



<p><em>Si quieres leer más sobre&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/list/pueblos-indigenas/"><em>pueblos indígenas&nbsp;</em></a><em>en Latinoamérica, puedes revisar&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/list/pueblos-indigenas/"><em>nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/"><em>Twitter</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/"><em>Instagram</em></a><em>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Medio ambiente</category>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111927</guid>
        <pubDate>Fri, 21 Feb 2025 21:01:32 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Oso de anteojos: campesinos se unen a científicos para proteger la especie]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Día Internacional para la Protección de los Osos: una mirada a la especie emblemática de Sudamérica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-internacional-la-proteccion-los-osos-una-mirada-la-especie-emblematica-sudamerica/</link>
        <description><![CDATA[<p>El&nbsp;oso andino o de anteojos (Tremarctos ornatus)&nbsp;es la única especie de úrsidos que habita en Sudamérica. Los científicos lo describen como carismático, pero esta cualidad no lo ha salvado de estar considerado En Peligro en Venezuela y en Bolivia, así como una situación de Vulnerabilidad en Colombia, Ecuador y Perú, de acuerdo con la Unión [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El oso andino o de anteojos habita en Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela. De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, su presencia es incierta en Argentina.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam conversó con expertos de Colombia, Venezuela, Perú y Bolivia para saber cuál es la situación de los osos de anteojos en esos países y qué se está haciendo para su conservación.</em></li>
</ul>



<p>El&nbsp;<strong>oso andino o de anteojos (<em>Tremarctos ornatus</em>)</strong>&nbsp;es la única especie de úrsidos que habita en Sudamérica. Los científicos lo describen como carismático, pero esta cualidad no lo ha salvado de estar considerado En Peligro en Venezuela y en Bolivia, así como una situación de Vulnerabilidad en Colombia, Ecuador y Perú, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), organismo que señala que es probable que algunas poblaciones de este mamífero también se encuentren en el norte de Argentina.</p>



<p>Esta especie, que también recibe los nombres de oso frontino, ucumari y jucumari, enfrenta varias amenazas. La pérdida de su hábitat es la más preocupante, aunque también están la caza y los conflictos con los humanos cuando ingresan a campos de cultivo en busca de alimentos.</p>



<p>En el&nbsp;<strong>Día Internacional para la Protección de los Osos del Mundo,</strong>&nbsp;Mongabay Latam ofrece una visión de los esfuerzos de conservación de las poblaciones de osos de anteojos que se realizan en cuatro países de Sudamérica: Colombia, Venezuela, Perú y Bolivia.</p>



<p><strong>Lee más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2024/02/laboratorios-contra-el-cambio-climatico-humedales-la-mojana-colombia/" data-wpel-link="internal">Los laboratorios contra el cambio climático en uno de los humedales más grandes de Colombia</a></p>



<h3 class="wp-block-heading">Colombia: trabajo con las comunidades</h3>



<p>En Colombia, el oso andino está considerado en situación Vulnerable. Expertos de la Fundación Wii señalan que la principal amenaza para la especie es la construcción de carreteras en su hábitat natural.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_249561"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/02/20201853/Empresa-de-Acueducto-de-Bogota-Colombia-Fundacion-Wii.jpg" alt="" class="wp-image-249561"/><figcaption class="wp-element-caption">Un oso andino en los bosques de Colombia. Foto: Fundación Wii</figcaption></figure>



<p>Daniel Rodríguez, investigador y representante legal de la Fundación Wii, explica que en Colombia el oso de anteojos se distribuye en todas las cordilleras andinas, desde los 500 metros de altura sobre el nivel del mar hacia las partes más altas. “Eso significa que tenemos un amplio rango de distribución altitudinal y en cada ambiente altitud se presentan diferentes niveles de afectación”.</p>



<p>En las zonas bajas, explica Rodríguez, están sometidos a fuertes procesos de deforestación de su hábitat, principalmente por la presencia de cultivos ilícitos, principalmente coca; mientras que en las partes altas de la cordillera, la pérdida de hábitat se relaciona con la<strong>&nbsp;ampliación de las áreas de pastoreo y de cultivo.</strong></p>



<p>La diferencia altitudinal también significa una variación de los ecosistemas que pasan por bosques húmedos bajos, reserva subandina y bosques andinos. “Las interacciones negativas por ganadería están presentes principalmente en los bosques andinos altos, por encima de los 2000 metros, donde la ganadería podría llamarse extensiva. En las partes bajas se da por la extracción de madera y cultivos ilícitos principalmente”, explica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_249568"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/02/20203610/Oso-Colombia-3-Fundacion-Wii-1.jpeg" alt="" class="wp-image-249568"/><figcaption class="wp-element-caption">La Fundación Wii trabaja con comunidades en proyectos de conservación del oso de andino. Foto: Fundación Wii.</figcaption></figure>



<p>Para proteger y conservar al oso de anteojos, la Fundación Wii trabaja con comunidades en el departamento de Huila, al sur de Colombia. “Con las comunidades tenemos un proceso de monitoreo en zonas donde antes se presentaba un nivel de conflicto o de interacción negativa por los cultivos de maíz”. Ahora, comenta Rodríguez, esto ha cambiado porque dejaron de cultivar maíz para dedicarse al café, entonces el ingreso de los osos a los maizales ya no ocurre en estas zonas. “Este proyecto pone en evidencia la gran importancia del trabajo comunitario en la conservación de la especie”.</p>



<p>La bióloga de vida silvestre Adriana Reyes, de la Fundación Wii, resalta la importancia de la conservación de los osos andinos para la salud del bosque. La bióloga explica que si bien esta especie es omnívora —consume vegetales y carnes—, su principal fuente de alimentación son las frutas, por tanto, es un gran dispensador de semillas que favorece el mantenimiento de los bosques. “Se debe tener en cuenta que el oso andino tiene la capacidad de caminar y desplazarse grandes distancias, por tanto, su capacidad de dispersión es mayor que otras especies”.</p>



<p>Reyes explica que el oso de anteojos es considerado el jardinero del bosque por su gran capacidad como dispersor de semillas, pero también porque al desplazarse abre claraboyas que dejan pasar la luz del sol a través de los árboles, lo que favorece a las plántulas en su crecimiento. Además, al ayudar a mantener los bosques, la especie contribuye a la regulación de los ciclos hídricos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_249562"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/02/20201859/Empresa-de-Acueducto-de-Bogota-Colombia-Yeimy-Fundacion-Wii.jpg" alt="" class="wp-image-249562"/><figcaption class="wp-element-caption">Imagen de una osa de anteojos y su cría captada por una cámara trampa. Foto: Fundación Wii.</figcaption></figure>



<p>Desde el año 2011, la Fundación Wii monitorea a esta especie a través de cámaras trampa, lo que ha permitido a los investigadores entender sobre la ecología de la especie. Reyes menciona que con estas imágenes han determinado, por ejemplo, que no existen épocas marcadas para el nacimiento de las crías sino que ocurre durante todo el año. “En el primer trimestre del año, más o menos, empezamos a ver a las hembras con sus crías pequeñas, entre los tres y cinco meses. También hemos visto que durante todo el año podemos encontrar actividades reproductivas como cortejos y cópulas”.</p>



<p>Si bien el oso andino en Colombia está presente en los tres ramales de la Cordillera de los Andes, las poblaciones más estables se encuentran en los dos extremos, explica Reyes. Uno de estos sectores está en la Cordillera Occidental que da hacia el Pacífico y el otro en la Cordillera Oriental que colinda con la zona de monte amazónico, extensiones de bosque que aún no están altamente impactadas.</p>



<p><strong>Lee más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2023/12/venezuela-sequia-acelera-ciclo-de-desarrollo-aguilas-harpia-entrevista/" data-wpel-link="internal">Venezuela: la sequía acelera el ciclo de desarrollo de las águilas harpía | ENTREVISTA</a></p>



<h3 class="wp-block-heading">Venezuela: protegido por un sistema de parques nacionales</h3>



<p>En Venezuela, al oso de anteojos se le conoce como oso frontino y su situación es más compleja que en el resto de Sudamérica, pues en este país está considerado En Peligro.</p>



<p>“En Venezuela, el grado de amenaza del oso frontino es mayor que en los demás países por la fragmentación y la pérdida de su hábitat”, señala Marcos Hidalgo, director del Proyecto Oso Andino Guaracamal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_249566"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/02/20202310/Oso-Frontino-Venezuela-Proyecto-Oso-Andino-Guaracamal-4.jpg" alt="" class="wp-image-249566"/><figcaption class="wp-element-caption">El oso andino o frontino, como lo llaman en Venezuela, está categorizado En Peligro en ese país. Foto: Proyecto Oso Andino Guaracamal.</figcaption></figure>



<p>Lo positivo de los últimos años, comenta Hidalgo, es que la mortalidad por cacería se ha reducido. “En las últimas dos décadas se ha avanzado en el tema de educación con respecto al oso y las personas han dejado de cazar, pues saben que es ilegal, además, se desmitificó la creencia de que es una especie feroz, es decir, ‘el gran salvaje’”.</p>



<p>Hidalgo también comenta que otro paso a favor de la conservación de esta especie en Venezuela ha sido que la mayor parte de su hábitat está bajo alguna figura de protección, principalmente parque nacional. “Es un trabajo que se emprendió a final de la década del ochenta con las primeras investigaciones científicas sobre el oso en el país, cuyo pionero ha sido el biólogo Edgar Yerena, nuestro director científico. Y aunque la situación del oso no es óptima, desde mi punto de vista, ha mejorado”.</p>



<p>En la década del ochenta se creó un sistema interconectado de varios parques nacionales en Venezuela para asegurar la conservación del hábitat del oso, que va desde el Estado de Táchira hasta el Estado de Lara. “Se fueron ensamblando los parques nacionales como en un rompecabezas, y actualmente tenemos un sistema formado por 12 parques nacionales y un monumento natural que fueron creados o configurados para proteger el hábitat del oso frontino”, señala Hidalgo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_249567"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/02/20202316/Oso-Frontino-Venezuela-Proyecto-Oso-Andino-Guaracamal.jpg" alt="" class="wp-image-249567"/><figcaption class="wp-element-caption">Venezuela tiene un sistema conectado de parques nacionales para la protección del oso frontino. Foto: Proyecto Oso Andino Guaracamal.</figcaption></figure>



<p>El especialista advierte que aún faltan cuatro áreas críticas por consolidar: tres corredores de conexión entre parques nacionales y la creación del Parque Nacional del Eje Norte de la Sierra de Trujillo.</p>



<p>Para Hidalgo, la creación del Parque Nacional Ramal de Calderas&nbsp;<strong>—de 500 kilómetros cuadrados o 50 000 hectáreas—</strong>&nbsp;en el año 2021 fue un gran avance porque permitió concretar el corredor central de conservación del oso frontino.</p>



<p>Sin embargo, la población del oso de anteojos en Venezuela sigue siendo la más pequeña en comparación con los otros cuatro países donde habita esta especie, pues se calcula que existen apenas 1 500 individuos distribuidos en los estados de Táchira, Mérida, Trujillo, Lara, Portuguesa, Barinas y en la Sierra de Perijá en el Estado de Zulia.</p>



<p>“Es vital asegurar la conectividad (de las diferentes zonas), porque si se pierde la conexión el flujo genético se detiene y los osos van a comenzar a extinguirse, pues obviamente no habrá entrecruzamiento entre las poblaciones. Si no aseguramos la conectividad a largo plazo la especie no va a sobrevivir en Venezuela”, sentencia Hidalgo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_249564"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/02/20202300/Oso-Frontino-Venezuela-Proyecto-Oso-Andino-Guaracamal-2.jpg" alt="" class="wp-image-249564"/><figcaption class="wp-element-caption">La mayor amenaza del oso frontino en Venezuela es la pérdida de su hábitat. Foto: Proyecto Oso Andino Guaracamal.</figcaption></figure>



<p>Para aportar en la conservación del oso frontino, el Proyecto Oso Andino Guaracamal trabaja con comunidades del estado de Trujillo, impulsando programas de educación rural comunitaria y promoviendo actividades compatibles con la conservación, pero que al mismo tiempo sean sustentables y apuesten al desarrollo a escala local para mejorar la calidad de vida de las personas.</p>



<p>Uno de sus programas se denomina “Oso, gente y café”, y busca promover la caficultura orgánica en las zonas de conexión entre los parques nacionales. Hidalgo explica que las zonas donde trabajan eran lugares en los que tradicionalmente se cultivaba café, pero con el tiempo estos campos se convirtieron en potreros para ganado, se perdió la vegetación y el territorio empezó un proceso de sabanización.</p>



<p>“Si bien la vegetación del cultivo de café no es un bosque propiamente dicho, si representa un tipo de cobertura para que el oso puede usar como corredor”, agrega Hidalgo. Es por ello que el proyecto promueve el retorno del cultivo de café.</p>



<p>Los primeros resultados positivos ya se empiezan a mirar. Por ejemplo, se han construido las dos primeras secadoras para café y se están impartiendo cursos de capacitación para producir abonos orgánicos, entre otros avances.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_249565"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/02/20202305/Oso-Frontino-Venezuela-Proyecto-Oso-Andino-Guaracamal-3.jpg" alt="" class="wp-image-249565"/><figcaption class="wp-element-caption">La población de osos andinos en Venezuela es la más pequeña de la región. Foto: Proyecto Oso Andino Guaracamal.</figcaption></figure>



<p>Otra de las actividades que realiza el Proyecto Oso Andino Guaracamal es el monitoreo con cámaras trampa que, en los últimos siete años, les ha permitido crear una base de datos con más de 30 000 registros. Los equipos han sido colocados por lo menos en tres áreas protegidas, el Parque Nacional Ramal de Caldera, el Parque Nacional Guaramacal y el Monumento Natural Teta de Niquitao-Guirigay.</p>



<p>Las imágenes de las cámaras trampa han captado a más de&nbsp;<strong>22 especies de mamíferos y 25 especies de aves terrestres asociadas al bosque.</strong>&nbsp;Esa información ha servido como estudio de base para la creación del Parque Nacional Ramal de Calderas.</p>



<p><strong>Lee más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2024/02/peru-comunidad-alpaquera-siembra-agua-para-no-desaparecer/" data-wpel-link="internal">Una comunidad alpaquera que siembra agua para no desaparecer en Perú</a></p>



<h3 class="wp-block-heading">Perú: monitoreo de osos en Machu Picchu</h3>



<p>En el año 2022, la Sociedad para la Conservación del Oso de Anteojos (SBC, por sus siglas en inglés) empezó un proyecto de monitoreo de esta especie en el Santuario Histórico de Machu Picchu, en Cusco, en el sur de Perú. Hasta ese momento, la institución sólo había trabajado en los bosques secos del norte del país.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_249551"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/02/20190442/Osos-de-Machu-Picchu-SBC-Peru-3.jpg" alt="" class="wp-image-249551"/><figcaption class="wp-element-caption">Una osa de anteojos y sus dos crías caminan en los bosques del Santuario Histórico de Machu Picchu. Foto: SBC Perú.</figcaption></figure>



<p>Alex More, director ejecutivo de SBC, señala que se decidió iniciar el proyecto en Machu Picchu por tres razones. La primera, por la necesidad de investigar a los osos en esa zona y comparar su ecología con lo que ya se conocía de ellos en el norte del país. La segunda razón es porque la persona que más estudió osos en Perú, entre finales de la década de los setenta e inicios de los ochenta, fue Bernie Peyton, quien hizo su tesis de maestría en Machu Picchu. Y la tercera, por lo icónico que es Machu Picchu y las investigaciones que desde hace diez años se hacen en esta área protegida.</p>



<p>El monitoreo con 200 cámaras que se lleva a cabo en Machu Picchu es un estudio que consiste en saber en qué lugares del área protegida hay registros de la especie. Las imágenes están mostrando que la mayor parte del área protegida tiene presencia de osos. Ante ello, el estudio también busca conocer cómo el turismo afecta a la fauna silvestre.</p>



<p>“Empezamos en el 2022 con un monitoreo piloto de 44 cámaras trampas durante tres o cuatro meses. En ese momento registramos alrededor de 20 individuos incluyendo crías. Esto se amplió a un estudio más intenso para el 2023 cuando colocamos 200 cámaras trampa”, explica More.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_249553"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/02/20190453/Osos-de-Machu-Picchu-SBC-Peru-2.jpg" alt="" class="wp-image-249553"/><figcaption class="wp-element-caption">Unas 200 cámaras trampa han sido colocadas en el Santuario Histórico de Machu Picchu para monitorear a los osos andinos. Foto: SBC Perú.</figcaption></figure>



<p>El director de SBC comenta que entre octubre y noviembre de 2023 se lograron identificar 29 individuos de la especie, una cifra mayor al 2022. “No esperábamos que tuviéramos tantos registros. Actualmente se están revisando, en coordinación con San Diego Zoo Global, unos 4.9 millones de imágenes que fueron captadas por las cámaras”.</p>



<p>Los resultados preliminares indican que la zona donde se registró la mayor cantidad de osos ha sido el sitio arqueológico Wiñayhuayna, en el Camino Inca. “Hemos encontrado cinco osos en las imágenes de una sola cámara”.</p>



<p>Otro dato que les ha llamado la atención es que varios de los osos que han sido registrados por las cámaras presentan la nariz pigmentada con manchas blancas. Según explica More, el cambio en el color de la nariz ocurre con el paso del tiempo, más o menos a partir de los 10 años de edad, pues cuando son más jóvenes la tienen negra. “Pareciera que los osos de Machu Picchu son longevos.&nbsp;<strong>En cautiverio viven hasta 35 años, pero los que hemos visto en los bosques secos del norte no pasaban de los 15 años”.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_249552"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/02/20190448/Osos-de-Machu-Picchu-SBC-Peru.jpg" alt="" class="wp-image-249552"/><figcaption class="wp-element-caption">Hasta ahora se han identificado unos 29 osos andinos en Machu Picchu. Foto: SBC Perú.</figcaption></figure>



<p>El siguiente paso en el estudio de Machu Picchu será la colocación de collares para hacer un seguimiento al desplazamiento de los osos, para ello, cuenta More, tienen la autorización del Servicio Nacional de Áreas Protegidas por el Estado (Sernanp). “El Santuario de Machu Picchu no está aislado, el Área de Conservación Regional de Choquequirao está muy cerca, así como las comunidades originarias, entonces, queremos saber si los osos se desplazan hacia Choquequirao o a las comunidades. Esa información será importante para diseñar y fortalecer la conservación”.</p>



<p><strong>Lee más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2024/01/obras-publicas-incendios-amenazan-area-protegida-del-pantanal-boliviano/" data-wpel-link="internal">Obras públicas e incendios amenazan área protegida del Pantanal boliviano</a></p>



<h3 class="wp-block-heading">Bolivia: se amplía el hábitat del oso</h3>



<p>En Bolivia, el oso andino —conocido como jucumari— ha pasado de estar considerado en situación Vulnerable a ser catalogado En Peligro. La bióloga Ximena Vélez-Liendo, directora del Programa para la Conservación de Carnívoros Andinos, explica que este cambio se debe a que se ha ampliado el área de distribución del oso andino, y esta extensión ha significado sumar todo el ecosistema del bosque seco interandino, un espacio natural que está críticamente amenazado.</p>



<p>“En los últimos siete años hemos generado información sobre el oso andino en varios relictos de bosques seco interandino que no eran considerados su hábitat. Con esta nueva información se ha ampliado aproximadamente un tercio de lo que era su área de distribución”, explica Vélez-Liendo.</p>



<p>La fragmentación y pérdida de funcionalidad de su hábitat aparece como la principal amenaza en Bolivia, comenta Vélez-Liendo. Una segunda causa de riesgo es la cacería por “retaliación”, es decir, a medida que el ser humano avanza su expansión hacia el hábitat del oso, crece el conflicto con esta especie a consecuencia de la crianza de ganado en estas zonas. Una tercera amenaza, señala la bióloga, son los efectos del cambio climático sobre la calidad del hábitat del oso.</p>



<p>“Tenemos un proyecto enfocado en reducir la carga ganadera de la montaña, porque es la principal causa de fragmentación y de conflicto. Trabajamos con las comunidades para generar alternativas económicas amigables con la naturaleza que puedan dar valor agregado a estas familias y la posibilidad de coexistir con osos, jaguares, pumas y otras especies”, cuenta Vélez-Liendo sobre los proyectos que realiza el Programa para la Conservación de Carnívoros Andinos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_190685"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2017/05/29173932/bolivia-oso-andino-4.jpg" alt="" class="wp-image-190685"/><figcaption class="wp-element-caption">El Programa para la Conservación de Carnívoros Andinos tiene el proyecto más grande de monitoreo de osos en Bolivia. Fotografía: Whitley Fund For Nature.</figcaption></figure>



<p>Una de las alternativas, explica Vélez, es la apicultura, que ofrece doble ventaja a las comunidades. Por un lado, las personas reciben beneficios económicos y, al mismo tiempo, las abejas apoyan en la polinización de sus campos agrícolas.</p>



<p>Otro de los proyectos es el monitoreo de la biodiversidad. “Tenemos el monitoreo de cámaras trampas más grande en Bolivia. Son 1,000 kilómetros cuadrados —100 000 hectáreas— que vigilamos en un lugar con una población de osos que estaba prácticamente al borde de la extinción”, precisa Vélez-Liendo.</p>



<p>Adicionalmente, el programa que lidera Vélez-Liendo, busca que las comunidades se apropien de estas iniciativas de conservación y se den cuenta que existe un valor en el trabajo de proteger a estas especies.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_186745"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2016/09/03171702/oso-andino-bolivia-mongabay.jpg" alt="" class="wp-image-186745"/><figcaption class="wp-element-caption">El Programa para la Conservación de Carnívoros Andinos ha colocado cámaras trampa en puntos estratégicos. Foto Ximena Velez -Liendo y CJ. Quiroga / Programa para la Conservación de Carnívoros Andinos.</figcaption></figure>



<p>“Vamos a lanzar una certificación amigable con el oso andino, un proyecto que hemos trabajado junto con WCS Colombia. Es la primera vez que dos países —Colombia y Bolivia— se han unido para lograr esa certificación que apoya las actividades económicas en las áreas donde habitan los osos para que esos productos puedan tener un sello que los identifique en los mercados de precios justos”, dice Vélez. “En el caso de Colombia son los cafeteros, mientras que en Bolivia es la miel”, finaliza.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;oso andino en Colombia.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;Fundación Wii.</em></p>



<p><i>El artículo original fue publicado por&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli&nbsp;</a></i><i>en&nbsp;Mongabay Latam.&nbsp;</i><a href="https://es.mongabay.com/2024/02/dia-internacional-para-la-proteccion-de-osos-conservacion-sudamerica/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/2023/11/dia-internacional-del-jaguar-historias-conservacion-latinoamerica/"><i>Puedes revisarlo aquí.</i></a></p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Wed, 21 Feb 2024 21:48:02 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Internacional para la Protección de los Osos: una mirada a la especie emblemática de Sudamérica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Día para la Protección de los Osos: dos proyectos para salvar al oso andino en Ecuador y Argentina</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-la-proteccion-los-osos-dos-proyectos-salvar-al-oso-andino-ecuador-argentina/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Proyecto Juco trabaja con las poblaciones más australes de oso andino y lograron confirmar, después de muchos años de incertidumbre, que el área de distribución de esta especie llega hasta las provincias de Salta y Jujuy en Argentina. Sus hallazgos permitieron la inclusión de la especie en el listado oficial de mamíferos del país. [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<ul>
<li><em>El Proyecto Juco trabaja con las poblaciones más australes de oso andino y lograron confirmar, después de muchos años de incertidumbre, que el área de distribución de esta especie llega hasta las provincias de Salta y Jujuy en Argentina. Sus hallazgos permitieron la inclusión de la especie en el listado oficial de mamíferos del país.</em></li>
<li><em>La Fundación Oso Andino en Ecuador tiene gran experiencia en telemetría satelital. A través de la tecnología, investigadores identificaron las principales zonas en donde se mueve el oso; además, lograron tener datos sobre la relación de crianza entre las osas y sus oseznos.</em></li>
</ul>
<p>Desde siempre, los osos provocan fascinación en el ser humano. Han sido motivo de leyendas y de historias que dejan huella en la memoria e, incluso, su presencia ha inspirado varias películas. En las últimas décadas, las ocho especies de oso que existen en el mundo también han sido protagonistas de proyectos científicos que buscan asegurarles un futuro y, al mismo tiempo, proteger sus hábitats. Este es el caso del <strong>oso andino</strong> o de anteojos, el único representante de la familia Ursidae y del género Tremarctos que habita en América del Sur y, que desafortunadamente, desde hace varios años <a href="https://www.iucnredlist.org/species/22066/123792952" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">está clasificado como Vulnerable</a> por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).</p>
<p>El oso andino habita en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y solo hasta hace muy poco se comprobó que su distribución llega hasta el noroeste de Argentina. Este gran mamífero <strong>es clave para la permanencia de los ecosistemas andinos.</strong> El gran territorio que necesita para vivir y alimentarse es una de las razones que lo convierten en una especie sombrilla, es decir, aquella que al ser conservada permite la protección de muchas otras, tanto de fauna como de flora.</p>
<p>Los expertos aseguran que el animal se encuentra en riesgo debido a la destrucción de sus hábitats y, en muchos casos, a la cacería que realizan campesinos que lo acusan de acabar con sus cultivos y ganado, a pesar de que en la mayoría de los casos no tienen evidencias al respecto.</p>
<p>Para poner el reflector sobre la situación que vive este gran mamífero, cada 21 de febrero se conmemora el <strong>Día Internacional para la Protección de los Osos del Mundo</strong>. Es por ello que Mongabay Latam destaca dos proyectos de investigación científica que tienen como objetivo conservar a los osos andinos en Ecuador y Argentina.</p>
<figure id="attachment_240369" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-240369 size-full" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170830/Oso-andino-ecuador-1.jpg" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170830/Oso-andino-ecuador-1.jpg 1600w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170830/Oso-andino-ecuador-1-768x432.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170830/Oso-andino-ecuador-1-1536x864.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170830/Oso-andino-ecuador-1-610x343.jpg 610w" alt="Uno de los trabajos más recientes de Armando Castellanos y la Fundación Oso Andino consiste en estudiar el comportamiento de las osas con sus oseznos. Foto: Armando Castellanos." width="1600" height="900" /><figcaption class="wp-caption-text">Uno de los trabajos más recientes de Armando Castellanos y la Fundación Oso Andino consiste en estudiar el comportamiento de las osas con sus oseznos. Foto: Armando Castellanos.</figcaption></figure>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/02/campesinos-transforman-zonas-deforestadas-en-fincas-amazonicas-sostenibles-en-colombia/" data-wpel-link="internal">Colombia: campesinos transforman zonas deforestadas en fincas amazónicas sostenibles en el sur del Caquetá</a></p>
<h3><strong>Explorando el hábitat más austral del oso andino</strong></h3>
<p>Durante mucho tiempo hubo una gran incertidumbre sobre la presencia del oso andino en Argentina, incluso, se debatía si estaba presente en el sur de Bolivia. De esto ya no existe duda.</p>
<p>Hacia los años 2005 y 2006, Fernando Del Moral, “casi por producto de la casualidad” —como él mismo dice— se encontró con huellas de oso andino, mientras estaba en una salida de campo investigando sobre jaguares en el departamento de Orán, en la provincia de Salta, al noroeste de Argentina. «Fue un hallazgo valioso porque la presencia del oso andino había sido muy discutida en Argentina e inclusive en el sur de Bolivia», le dice a Mongabay Latam el biólogo argentino.</p>
<p>Del Moral y otros de sus colegas presentaron los resultados en un boletín de la Asociación para el Estudio y Manejo de los Osos (<a href="https://www.bearbiology.org/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">IBA</a>), con sede en Estados Unidos. Ese, recuerda Del Moral, fue el inicio del <a href="https://summits.club/proyecto-juco/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Proyecto Juco</a>, una organización de la que actualmente es director y que tiene como objetivo el monitoreo, manejo y conservación a nivel poblacional del oso andino en las selvas nubladas del noroeste de Argentina y el sur de Bolivia, y que con el tiempo también empezó a trabajar con otros grandes carnívoros en esa región.</p>
<p>“El camino ha sido bastante extenso y a veces difícil porque los trabajos de campo y la permanencia del proyecto muchas veces han sido costeadas por los investigadores. En ese sentido, el proyecto fue adquiriendo un componente no solo científico, sino también social que está muy vinculado con las luchas territoriales, ambientales y sociales de comunidades indígenas y campesinas, la protección de las cuencas altas de agua y la preservación de la parte terminal de los Andes tropicales que está vinculada con selvas nubladas, pastizales de altura y cañales de alturas; un complejo regional muy poco conocido y con una alta diversidad”, relata Del Moral.</p>
<figure id="attachment_240364" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-240364 size-medium" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170515/Foto-10-480x512.jpg" alt="Huella fresca de pie de oso andino en su registro más austral en los Andes Tropicales del Sur, en la provincia de Jujuy (Noroeste de Argentina). Foto: Pablo Labarta." width="480" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Huella fresca de pie de oso andino en su registro más austral en los Andes Tropicales del Sur, en la provincia de Jujuy (Noroeste de Argentina). Foto: Pablo Labarta.</figcaption></figure>
<p>Los análisis genéticos que se han hecho en el<strong> Proyecto Juco</strong> han mostrado que las densidades de oso andino en Argentina (provincias de Salta y Jujuy) son extremadamente bajas. Los investigadores siguen intentando indagar más sobre las particularidades poblacionales en esta región, pues aún falta más información sobre esta especie a la que, hasta el momento, se ha vinculado con bosques y pastizales de altura.</p>
<p><strong>“Las estimaciones que manejamos son de entre 50 y 100 individuos.</strong> Una población extremadamente baja y con una tasa de encuentro con humanos muy baja. Como particularidad, el oso en este ecosistema [noroeste de Argentina y sur de Bolivia] tiene encuentros frecuentes con otras especies de grandes carnívoros como el jaguar, inclusive a cotas tan altas como los 3 800 y casi 4 000 metros de altura en algunas partes”, explica el investigador.</p>
<p>Uno de los principales logros del Proyecto Juco fue la inclusión del oso andino en el listado de mamíferos presentes en Argentina, pues las provincias de Jujuy y Salta no habían sido muy exploradas y lo que se conocía muchas veces correspondía a extrapolaciones de otros sitios. “El trabajo extensivo en territorio permitió este logro, también hemos llevado a cabo los primeros análisis genéticos para el oso en nuestra región y queremos vincular estos trabajos con otros investigadores en el sur de Bolivia, ya que esto nos va a abrir muchísimas más puertas, en cuanto a ver la diversidad genética que tiene el oso aquí e indagar en algunos aspectos de su historia evolutiva en su distribución más al sur”, asegura Del Moral.</p>
<figure id="attachment_240367" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-240367" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170539/Foto-6-768x512.jpg" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170539/Foto-6-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170539/Foto-6-1200x800.jpg 1200w" alt="Levantamiento de muestras genéticas de oso andino en los bosques húmedos montanos del norte de la Argentina. Foto: cortesía Proyecto Juco." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Levantamiento de muestras genéticas de oso andino en los bosques húmedos montanos del norte de la Argentina. Foto: cortesía Proyecto Juco.</figcaption></figure>
<p>Otro tema en el que Del Moral y sus colegas de investigación han sido pioneros es en el rastreo de huellas de oso auxilíandose del olfato de los perros. Para el investigador, al ser el perro un animal sumamente social, su fuerte vinculación con el humano ha sido un gran aporte a muchos proyectos científicos pues, en los trabajos de campo y de exploración, potencia y optimiza mucho más el éxito de los resultados que se pueden obtener. “Hay diversos estudios, y nosotros estamos llevando a cabo uno que está en pleno desarrollo, en donde se miden las tasas de encuentro de indicios de oso y jaguar (huellas, restos, olores, etc) obtenidas tanto por investigadores expertos como por perros. Hemos obtenido hasta cinco veces más éxito de hallazgos con los perros”, comenta.</p>
<p>De hecho, Del Moral recuerda que las primeras muestras de <strong>oso andino</strong> en Argentina fueron colectadas con dos de los perros del Proyecto Juco (Gaucho y Baquiano). Fueron esas muestras las que permitieron acceder a material genético que posteriormente fue secuenciado.</p>
<p>Otra de las investigaciones en las que trabajan actualmente tiene que ver con las interacciones del oso con el jaguar, tanto en áreas de altura, un hábitat poco frecuente para el felino, como en zonas bajas de selva lluviosa, un hábitat poco frecuente para el oso.</p>
<figure id="attachment_240366" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-240366" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170528/Foto-7-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170528/Foto-7-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170528/Foto-7-1200x800.jpg 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170528/Foto-7-1536x1024.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170528/Foto-7-2048x1366.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170528/Foto-7-610x407.jpg 610w" alt="&quot;Tarso&quot;, uno de los canes de rastreo durante el marcaje de una muestra de excreta en el campo. Foto: cortesía Proyecto Juco." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">«Tarso», uno de los canes de rastreo durante el marcaje de una muestra de excreta en el campo. Foto: cortesía Proyecto Juco.</figcaption></figure>
<figure id="attachment_240365" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-240365" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170520/Foto-9-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170520/Foto-9-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170520/Foto-9-1200x800.jpg 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170520/Foto-9-1536x1024.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170520/Foto-9-2048x1366.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170520/Foto-9-610x407.jpg 610w" alt="Marcaje de indicios odoríferos. Foto: cortesía Proyecto Juco." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Marcaje de indicios odoríferos. Foto: cortesía Proyecto Juco.</figcaption></figure>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/02/entrevista-con-carlos-tornel-problematica-ambiental/" data-wpel-link="internal">“Si queremos abordar la problemática ambiental, tenemos que confrontar el capitalismo en todas sus vertientes” | ENTREVISTA</a></p>
<h3><strong>Relación entre osa y oseznos</strong></h3>
<p>El biólogo ecuatoriano Armando Castellanos lleva 28 años trabajando con <strong>osos andinos</strong> en Ecuador y en el año 2000 creó la <a href="https://osoandino.org/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Fundación Oso Andino</a>. Para esa época, dedicaba gran parte de su tiempo a proyectos de liberación y reintroducción de estos animales a los que, luego de dejar en su hábitat natural, les hacían seguimiento por telemetría. Poco a poco también empezó a trabajar con osos silvestres.</p>
<p>Hoy el tema de la liberación y reintroducción es algo que poco hace y eso, para él, son buenas noticias. En los inicios del trabajo de Castellanos era muy común que aparecieran personas con oseznos a los cuales habían “rescatado”. “Para mí eso de ‘rescatado’ no es tal porque la gente, quizás sin saber, lo que hacía era prácticamente secuestrarlos. Y es que a través de los collares satelitales nos dimos cuenta que, sobre todo las osas primerizas, salían de sus nidos a buscar alimento y los oseznos, como cualquier bebe travieso, salían y se alejaban de su madre. Ella luego los busca y los encuentra, pero la gente pensaba que los osos estaban perdidos y por eso supuestamente los rescataban”, comenta Castellanos.</p>
<p>Este tipo de situaciones fueron frecuentes en Ecuador hasta 2013, pero Castellanos y su equipo hicieron un fuerte trabajo de concienciación junto a las autoridades ambientales  y asegura que hoy son muy pocos los casos de presuntos osos rescatados.<strong> “En 2015 liberé mi último oso”, afirma.</strong></p>
<figure id="attachment_240372" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-240372" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170856/oso-andino-ecuador-2-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170856/oso-andino-ecuador-2-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170856/oso-andino-ecuador-2-610x407.jpg 610w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170856/oso-andino-ecuador-2.jpg 1000w" alt="Oso Andino en Ecuador. Foto: cortesía Fundación Oso Andino." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Oso Andino en Ecuador. Foto: cortesía Fundación Oso Andino.</figcaption></figure>
<p>De acuerdo con el investigador, las estimaciones genéticas sugieren que en Ecuador hay entre 3 000 y 4 000 osos andinos en etapa reproductiva. Y aunque no se tiene ningún ejercicio de censo, el investigador cree que las poblaciones hoy deben estar entre los<strong> 5 000 y 6 000 individuos.</strong> El trabajo de la Fundación Oso Andino ha encontrado que la especie se mueve principalmente en los bosques nublados y los páramos, pero ha habido algunos reportes de osos casi llegando a la Amazonía, entre los 600 y los 800 metros sobre el nivel del mar.</p>
<p>A diferencia de lo que ocurre en Argentina, en donde las poblaciones de osos son bajas y los reportes de encuentros con humanos son pocos, una de las preocupaciones en Ecuador es el conflicto oso-humano, sobre todo porque algunos animales se alimentan de cultivos de maíz o depredan ganado. Sin embargo, estos problemas suelen darse por la destrucción del hábitat del oso, la ampliación de la frontera agropecuaria, o incluso la construcción de carreteras e hidroeléctricas que van quitándole áreas de movilidad, comida y descanso.</p>
<p>Una de las especialidades de Castellanos es <strong>el trabajo de telemetría y le ha puesto collares satelitales a muchos osos.</strong> “Las informaciones más relevantes que hemos obtenido respecto al comportamiento maternal han sido gracias a los collares satelitales. Nunca antes se había estudiado el comportamiento natural de una madre con sus oseznos; gracias a los collares pudimos llegar y observar ese comportamiento. Estamos muy felices porque de osos andinos no se conocía nada”, afirma.</p>
<figure id="attachment_240371" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-240371" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170853/oso-andino-ecuador-3-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170853/oso-andino-ecuador-3-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170853/oso-andino-ecuador-3-610x407.jpg 610w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170853/oso-andino-ecuador-3.jpg 1000w" alt="Osezno de Tremarctos ornatus. Foto: cortesía Fundación Oso Andino." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Osezno de Tremarctos ornatus. Foto: cortesía Fundación Oso Andino.</figcaption></figure>
<figure id="attachment_240370" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-240370" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/02/20170850/oso-andino-ecuador-4-768x512.jpg" alt="Oso andino en los páramos ecuatorianos. Foto: cortesía Fundación Oso Andino." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Oso andino en los páramos ecuatorianos. Foto: cortesía Fundación Oso Andino.</figcaption></figure>
<p>Castellanos y el equipo de la Fundación Oso Andino están próximos a publicar un artículo científico con todos los hallazgos y los detalles del proceso de telemetría. Por ejemplo, ahora saben que las madres primerizas paren una cría, mientras que las más experimentadas pueden tener dos y no se alejan de ellas.</p>
<p>Los proyectos de Castellanos y la Fundación Oso Andino no paran. Actualmente, están centrando su atención en identificar cuáles son las áreas preferidas por los osos y analizar muestras de sangre para identificar las enfermedades que padecen, muchas de las cuales provienen de animales domésticos. Además, como la minería y la contaminación están en aumento en zonas donde habitan los osos, es una prioridad conocer más sobre la presencia de metales pesados y microplásticos en el agua y en los cuerpos de estos animales. “Esperamos continuar investigando más, la ciencia es adictiva, siempre quieres conocer más y más”, destaca el biólogo.</p>
<p><strong><em>*Imagen principal: </em></strong><em>El Proyecto Juco trabaja con las poblaciones más australes de oso andino, en el sur de Bolivia y noroeste de Argentina. <strong>Foto:</strong> Cortesía Proyecto Juco.</em></p>
<p class="story-contents__font-paragraph "><i>El artículo original fue publicado por </i><a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><i>Antonio José Paz Cardona</i></a><i> en Mongabay Latam. </i><a href="https://es.mongabay.com/2023/02/conservacion-del-oso-andino-en-ecuador-y-argentina/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><i>Puedes revisarlo aquí.</i></a></p>
<p class="story-contents__font-paragraph "><i>Si quieres leer más sobre </i><a href="https://es.mongabay.com/list/pueblos-indigenas/"><i>pueblos indígenas </i></a><i>en Latinoamérica, puedes revisar </i><a href="https://es.mongabay.com/list/pueblos-indigenas/"><i>nuestra colección de artículos.</i></a><i> Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, </i><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/"><i>puedes suscribirte al boletín aquí</i></a><i> o seguirnos en </i><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/"><i>Facebook</i></a><i>, </i><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/"><i>Twitter</i></a><i>, </i><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/"><i>Instagram</i></a><i> y </i><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/"><i>Youtube</i></a><i>.</i></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93649</guid>
        <pubDate>Tue, 21 Feb 2023 17:08:56 +0000</pubDate>
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