<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/nuevas-especies/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 21:25:52 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Nuevas Especies | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Confirmado: nueva especie de pulpo en aguas profundas chilenas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/confirmado-nueva-especie-de-pulpo-en-aguas-profundas-chilenas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Era 2007 y Javier Sellanes llevaba cuatro años explorando el fondo marino del margen continental de Chile. El oceanógrafo uruguayo estaba a bordo de un crucero científico, investigando zonas de filtración de metano. Tras hacer una rastra científica, que consiste en arrastrar una red por el lecho durante unos 10 minutos, salió un&nbsp;pulpo con características [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Graneledone Sellanesi, un pulpo capturado en 2007 frente a las costas de Chile, fue confirmado como especie nueva en 2026.</em></li>



<li><em>La combinación de estudios morfológicos y análisis genéticos fue determinante para distinguirlo de las 10 especies ya conocidas del género Graneledone.</em></li>



<li><em>Las colecciones de museos naturales y la colaboración internacional fueron indispensables para obtener las muestras necesarias para los análisis.</em></li>



<li><em>El descubrimiento ocurre mientras la taxonomía enfrenta una crisis de recursos humanos y una carrera desigual contra la pérdida de biodiversidad.</em></li>
</ul>



<p>Era 2007 y Javier Sellanes llevaba cuatro años explorando el fondo marino del margen continental de Chile. El oceanógrafo uruguayo estaba a bordo de un crucero científico, investigando zonas de filtración de metano. Tras hacer una rastra científica, que consiste en arrastrar una red por el lecho durante unos 10 minutos, salió un&nbsp;<strong>pulpo con características que no coincidían con las especies conocidas.</strong>&nbsp;Diecinueve años más tarde y tras una exhaustiva investigación sería nombrado en su honor:&nbsp;<strong><em>Graneledone sellanesi</em></strong>.</p>



<p>“Cuando sacas muestras a esas profundidades y en áreas del mundo tan poco estudiadas como Chile o Perú, lo que sacas tiene un potencial muy alto de ser nuevo para la ciencia”, dice en conversación con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;el profesor titular del Departamento de Biología Marina de la Universidad Católica del Norte de Chile.</p>



<p>El animal en cuestión pertenece al género&nbsp;<em>Graneledone</em>, un grupo de<strong>&nbsp;pulpos distribuidos en diferentes océanos del planeta</strong>. El género tenía diez especies conocidas, Sellanes y sus colegas sospechaban que tenían frente a ellos a la undécima.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/semana-especies-invasoras-peces-insectos-caracoles-amenazan-ecosistemas-latinoamerica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Semana de las especies invasoras: historias de peces, insectos y caracoles que amenazan ecosistemas en Latinoamérica</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269909"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045003/FKt240108-NicoAndJavierComputerElectronicsLab-20240112-Ingle-4592.jpg" alt="" class="wp-image-269909" /><figcaption class="wp-element-caption">Javier Sellanes a bordo del buque de investigación Falkor (too), en 2024. Foto: cortesía Alex Ingle/Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>En febrero de 2026, sus colegas Cecilia Pardo-Gandarillas y Christian Ibáñez publicaron un&nbsp;<a href="https://www.mdpi.com/2077-1312/14/3/311" target="_blank" rel="noreferrer noopener">artículo científico</a>&nbsp;en el que confirman que se trata de una nueva especie. Pardo-Gandarillas, todavía emocionada, señala que ha sido una experiencia en la que han experimentado asombro y humildad por revelar un poco del misterio que cobija al océano profundo. “Y orgullo porque estamos contribuyendo al&nbsp;<strong>conocimiento científico de nuestro planeta</strong>”, añade la bióloga y ecóloga evolutiva de la Universidad Andrés Bello de Chile.</p>



<p>El ejemplar fue hallado al norte de la isla Mocha, en la zona central del país. Ahora se conoce que la nueva especie de pulpo&nbsp;<strong>habita entre el norte de las aguas peruanas y el sur de Chile</strong>. Su rango de distribución también es amplio en cuanto a profundidad. Está entre los 400 y los 2400 metros de profundidad.</p>



<p>“Le dedicamos el nombre a Javier Sellanes por su trabajo y por todo el conocimiento que ha entregado”, cuenta Pardo-Gandarillas. Para el científico uruguayo que se ha dedicado a estudiar la biodiversidad de los&nbsp;<strong>moluscos en Chile</strong>, esta es una forma de trascender. “Es un honor que te dediquen una especie, es un reconocimiento”, dice emocionado.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269914"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045039/Museo-Santa-Barbara-USA-2015-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269914" /><figcaption class="wp-element-caption">Cecilia Pardo-Gandarillas y Christian Ibáñez analizan muestras en el Museo Natural de Historia Natural de Santa Bárbara, Estados Unidos, en 2015. Foto: cortesía Cecilia Pardo-Gandarillas</figcaption></figure>



<p><strong>Entre la comunidad científica marina uruguaya también hay orgullo.</strong>&nbsp;“Recibimos con mucha alegría y en gran sentido de justicia esta novedad”, señala Fabrizio Scarabino, docente investigador del Centro Universitario del Este de Uruguay.</p>



<p>Además, el hallazgo le parece asombroso. “Esto habla de que no solo las especies pequeñitas son desconocidas, sino también las de tamaño importante, y que tenemos especies propias de cada lugar geográfico de este planeta, por lo que cada país o región tienen&nbsp;<strong>responsabilidad de cuidar esa biodiversidad</strong>”, añade.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un trabajo de casi 20 años para describir la especie</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254343"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140106/FKt240708-FalkorToo-NazcaRidge-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-254343" /><figcaption class="wp-element-caption">El buque de investigación Falkor (too) en el Pacífico Sur, navegando sobre la cordillera submarina de Nazca. Foto: cortesía Misha Vallejo Prut/Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Pardo-Gandarillas e Ibáñez le han seguido<strong>&nbsp;el rastro a esta especie</strong>&nbsp;desde antes del crucero científico de 2007, cuando se obtuvo el holotipo o espécimen de referencia. “Esto ya es de varios años de recopilación de información, de muestras, de trabajo arduo”, puntualiza la científica.</p>



<p>En el año 2000 hubo un primer registro del género&nbsp;<em>Graneledone</em>&nbsp;en aguas chilenas y a partir de esa fecha encontraron más ejemplares sin clasificar en el Museo Nacional de Historia Natural de Chile y en muestras obtenidas de&nbsp;<strong>pesquerías de profundidad de bacalao</strong>&nbsp;(<em>Dissostichus eleginoides</em>) y crustáceos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269911"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045015/Graneledone-sellanesi-2024-1-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-269911" /><figcaption class="wp-element-caption">Las características del género son la disposición y número de ventosas. Foto: cortesía Javier Sellanes</figcaption></figure>



<p>Recién en 2012 obtuvieron el número suficiente de muestras para reportar el género&nbsp;<em>Graneledone&nbsp;</em>en Chile. Estas especies&nbsp;<strong>se caracterizan por habitar aguas profundas</strong>, de acuerdo con un&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/235256542_Morphological_and_molecular_description_of_a_new_record_of_Graneledone_Cephalopoda_Octopodidae_in_the_southeastern_Pacific_Ocean" target="_blank" rel="noreferrer noopener">artículo</a>&nbsp;de ese año liderado por Ibáñez y en el que también participaron Pardo-Gandarillas, Sellanes y Elie Poulin.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269918"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045603/NIWA-Nueva-Zalandia-2016-3.jpg" alt="" class="wp-image-269918" /><figcaption class="wp-element-caption">Conocer las características del género fue la base para describir a la especie. Foto: cortesía Cecilia Pardo-Gandarillas</figcaption></figure>



<p>Uno de los rasgos del género es la<strong>&nbsp;ausencia de un saco de tinta</strong>. Gran parte de los cefalópodos, incluidos los pulpos y los calamares, tienen esta estructura que les permite&nbsp;<a href="https://oceanconservancy.org/blog/2022/06/23/cephalopods-ink/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">expulsar un fluido oscuro</a>&nbsp;para distraer o confundir a sus depredadores mientras escapan. Sin embargo, algunas especies del mar profundo carecen de este saco, de acuerdo con la&nbsp;<a href="https://www.britannica.com/animal/mollusk" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enciclopedia Britannica</a>.</p>



<p>Después consiguieron más muestras y viajaron a museos naturales de Alemania, Estados Unidos y Nueva Zelanda, donde compararon ejemplares recolectados mediante pesca de arrastre y cruceros de investigación. Al analizar los rasgos fenotípicos, los investigadores encontraron que&nbsp;<strong>el pulpo chileno tenía más ventosas</strong>&nbsp;que sus especies hermanas y sus verrugas seguían un patrón distinto.</p>



<p>“Sin embargo, estas características diagnósticas han demostrado ser insuficientes para distinguir de manera fiable entre las especies del género”, señalan los autores en el estudio. La dificultad&nbsp;“probablemente refleja el origen relativamente reciente del linaje, estimado en aproximadamente de 3 a 7 millones de años”, explican.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los estudios moleculares fueron determinantes</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269912"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045022/Graneledone-sellanesi-2024-2-scaled.jpeg" alt="" class="wp-image-269912" /><figcaption class="wp-element-caption">Detalle del ojo izquierdo y de un tentáculo del pulpo&nbsp;<em>Graneledone sellanesi</em>. Foto: cortesía Javier Sellanes</figcaption></figure>



<p>Los&nbsp;<strong>análisis genéticos confirmaron que se trata de una nueva especie</strong>. De hecho, en la publicación científica de febrero de 2026, los autores destacan el valor de la taxonomía integrativa –la que combina el estudio morfológico con los datos moleculares o de ADN– para resolver los límites entre especies del género&nbsp;<em>Graneledone</em>. “Con estas dos herramientas pudimos indicar que estamos frente a una nueva especie”, explica Pardo-Gandarillas.</p>



<p>Para Scarabino, este proceso de casi dos décadas “muestra a la ciencia como una construcción colectiva”. Además, el docente investigador uruguayo&nbsp;<strong>destaca la importancia de las colecciones zoológicas</strong>. “Los museos como el de zoología de la Universidad de Concepción y el Museo Nacional de Historia Natural en Santiago son instituciones fundamentales para el conocimiento de la biodiversidad de Chile, de Sudamérica y del mundo”, agrega.</p>



<p>El artículo científico, que se publicó en el&nbsp;<em>Journal of Marine Science and Engineering</em>, apunta las principales características del pulpo recién descrito.&nbsp;<strong>Es de tamaño mediano</strong>, con una longitud que oscila entre 52 y 81 centímetros y, como las especies hermanas, carece de un saco de tinta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269917"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045557/Chile-2011-Octopus-mimus-1.jpg" alt="" class="wp-image-269917" /><figcaption class="wp-element-caption">Cecilia Pardo-Gandarillas junto a un pulpo de la especie&nbsp;<em>Octopus mimus</em>. Foto: cortesía Cecilia Pardo-Gandarillas</figcaption></figure>



<p>Presenta una sola fila de ventosas en brazos de longitud similar. El tercer brazo derecho es más corto y tiene menos de la mitad de ventosas que el brazo opuesto. “Entre todos los caracteres examinados,&nbsp;<strong>el número de ventosas opuestas proporciona el rasgo morfológico más sólido</strong>”, de acuerdo con la publicación.</p>



<p>Los científicos detallaron que&nbsp;<em>G. sellanesi</em>&nbsp;<strong>tiene ojos grandes</strong>, proyectados y se posicionan en forma más lateral que frontal. Representan aproximadamente el 20 % del tamaño de su manto.</p>



<p>Con la descripción formal del pulpo hallado en Chile, el género ahora comprende 11 especies reconocidas a escala mundial. Para los autores, esto subraya la necesidad de actualizar los análisis moleculares para&nbsp;<strong>afinar la historia evolutiva de este grupo de pulpos</strong>&nbsp;de aguas profundas. Según investigaciones previas citadas en el artículo, se cree que el género&nbsp;<em>Graneledone</em>&nbsp;se originó en el Océano Antártico.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/video/2026/02/el-bosque-el-pueblo-que-fue-tragado-por-el-mar/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El Bosque, el pueblo que fue tragado por el mar</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">La investigación frente a la triple crisis planetaria</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269913"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/24045031/Javier-Sellanes-2017-scaled.jpeg" alt="" class="wp-image-269913" /><figcaption class="wp-element-caption">Investigadores de la Universidad Católica del Norte revisan lo obtenido tras una pesca científica en un crucero de investigación en el océano Pacífico sur, en 2017. Foto: cortesía Javier Sellanes</figcaption></figure>



<p>La historia de la investigación del&nbsp;<em>Graneledone sellanesi</em>&nbsp;también muestra cómo&nbsp;<strong>la ciencia cambió a lo largo de los años</strong>. Cuando Sellanes hizo sus primeras expediciones del margen continental, a inicios de los 2000, la pesca de rastra era un método para obtener muestras, pero a ciegas. “Sacas una ensalada de cosas, todo revuelto”, describe.</p>



<p>Los&nbsp;<strong>nuevos buques de investigación científica</strong>&nbsp;cuentan con vehículos operados a control remoto y equipados con cámaras de alta resolución que permiten filmar el fondo marino e incluso hacer zoom para ver los detalles de las características de las especies. “Puedes ver su comportamiento, el hábitat en el que se encuentra, las especies con las que se relaciona”, explica Sellanes.</p>



<p>A pesar de los avances tecnológicos, para el científico uruguayo, la investigación de la biodiversidad enfrenta una carrera contra el tiempo. La Organización de las Naciones Unidas habla de la&nbsp;<a href="https://unfccc.int/news/what-is-the-triple-planetary-crisis" target="_blank" rel="noreferrer noopener">triple crisis planetaria</a>: el&nbsp;<strong>cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad</strong>. Aunque de manera frecuente se describen especies nuevas, los investigadores saben que la extinción acelerada por las presiones humanas está afectando incluso a especies todavía desconocidas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_250066"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/03/11174912/El-robot-ROV-SuBastian-Foto-Alex-Ingle-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-250066" /><figcaption class="wp-element-caption">El vehículo de operación remota ROV SuBastian regresa a la embarcación Falkor (too). Foto: cortesía Alex Ingle/Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>A esto se suma otro problema. De acuerdo con Sellanes,&nbsp;<strong>cada vez hay menos taxónomos</strong>, pues se trata de una carrera larga con pocas salidas laborales y una remuneración que no representa un retorno a la inversión realizada en estudios. “Quiero relevar la importancia de la taxonomía, la importancia de que los gobiernos apoyen la ciencia”, apunta el científico. “Hay muchas cosas interesantes por descubrir,&nbsp;<strong>es una nueva era de exploración marina</strong>”, añade.</p>



<p>Pardo-Gandarillas e Ibáñez lo saben bien. Desde hace cinco años trabajan con científicos de países de América, Europa, Asia y Oceanía para descifrar la&nbsp;<strong>diversidad y la distribución de los cefalópodos en todo el mundo</strong>. Están integrando análisis morfológicos y moleculares de unas 800 especies. “Este trabajo es tremendo, esperamos que pronto salga alguna publicación”, dice la científica.</p>



<p>Sellanes, por otro lado, está estudiando desde 2016 los montes submarinos ubicados frente a Chile, zonas aún menos exploradas que el margen continental. En 2024, a bordo del Falkor (too), el buque de investigación de Schmidt Ocean Institute, dirigió a un equipo que observó y recolectó muestras de más de&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/03/los-secretos-del-mar-cientificos-descubren-mas-de-cien-especies-marinas-que-podrian-ser-nuevas-para-la-ciencia/">100 especies potencialmente nuevas para la ciencia</a>. Tendrán que recorrer un proceso similar al del&nbsp;<em>G. sellanesi</em>&nbsp;para ser descritas formalmente como especies nuevas. “Tenemos mucho trabajo por delante”, asegura Sellanes.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> avistamiento in situ de la especie G. sellanesi durante la expedición del margen continental de Chile, a bordo de la embarcación Falkor (too).<strong> Foto:</strong> cortesía Javier Sellanes</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/02/nueva-especie-pulpo-chile-oceanos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126199</guid>
        <pubDate>Tue, 24 Feb 2026 22:52:45 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/24175109/Proyecto-nuevo-15-610x244-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Confirmado: nueva especie de pulpo en aguas profundas chilenas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Viaje a las profundidades: la misión científica que descubrió el fondo marino en Uruguay</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/viaje-a-las-profundidades-la-mision-cientifica-que-descubrio-el-fondo-marino-en-uruguay/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde la sala de control del buque de investigación&nbsp;Falkor (too), Alvar Carranza observa las imágenes transmitidas por el&nbsp;ROV SuBastian, sumergido a más de 230 metros en aguas del mar uruguayo, cuando finalmente ve los&nbsp;arrecifes. En 2010, el biólogo marino y su equipo los habían detectado usando tecnología de mapeo, pero pasaron quince años hasta que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La expedición número 100 del Schmidt Ocean Institute se llevó a cabo en aguas uruguayas y fue la primera exploración profunda del margen continental del país, marcando un hito para la ciencia nacional.</em></li>



<li><em>La misión conocida como Uruguay Sub200, liderada por científicos uruguayos, utilizó tecnología de punta como el buque Falkor (too) y el ROV SuBastian, capaz de alcanzar profundidades de hasta 4500 metros.</em></li>



<li><em>Se descubrió un extenso sistema de arrecifes de coral vulnerables de aguas frías, se registraron al menos 30 posibles nuevas especies para la ciencia y, por primera vez, se exploraron los restos del naufragio ROU Uruguay.</em></li>



<li><em>Las transmisiones en vivo permitieron que miles de personas siguieran los descubrimientos en tiempo real.</em></li>
</ul>



<p>Desde la sala de control del buque de investigación&nbsp;<em>Falkor (too)</em>, Alvar Carranza observa las imágenes transmitidas por el&nbsp;<em>ROV SuBastian</em>, sumergido a más de 230 metros en aguas del mar uruguayo, cuando finalmente ve los&nbsp;<strong>arrecifes</strong>. En 2010, el biólogo marino y su equipo los habían detectado usando tecnología de mapeo, pero pasaron quince años hasta que pudo observarlos con sus propios ojos. “Hola, ¿qué tal? Tanto tiempo”, alcanzó a decir antes de romper en llanto, mientras desde&nbsp;<strong>Uruguay</strong>&nbsp;miles de personas seguían el emotivo momento a través de una transmisión en vivo.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/descubrimiento-cocodrilos-caribe-mexicano-nuevas-especies/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Descubrimiento en el Caribe mexicano: los cocodrilos se adaptaron a las islas y se transformaron en nuevas especies</a></strong></p>



<p>A su lado, la oceanógrafa Leticia Burone, también conmovida hasta las lágrimas, agregó: “Era una duda que teníamos: si estas estructuras, si estos corales iban a estar vivos o no. Pues bien, ahora los tenemos en la pantalla”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266065"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14192103/FKt250812-S0839-20250904T154446Z-0-scicam-CoralLandscape.jpg" alt="" class="wp-image-266065" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Desmophyllum pertusum</em>, una especie de coral pétreo de crecimiento lento de aguas frías, y un pez trompetero (<em>Notopogon sp.</em>). La imagen se capturó a 203 metros de profundidad durante una inmersión con ROV en el borde exterior de la Plataforma Continental, cerca de la cabecera del cañón submarino de José Ignacio. El sitio se encuentra bajo la influencia de la corriente de Brasil, que transporta aguas tropicales y agua antártica intermedia reciclada. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>El hallazgo marcó un momento histórico para la ciencia marina en Uruguay. Durante 29 días de misión —culminada el 19 de septiembre de 2025— el equipo <em><strong>Uruguay Sub200</strong></em>, conformado por científicos uruguayos e internacionales y respaldado por el <strong><a href="https://schmidtocean.org/">Schmidt Ocean Institute</a></strong>, logró confirmar algo inédito: los <strong>arrecifes de coral de aguas profundas</strong> frente a la costa uruguaya no solo existen, sino que están prosperando y floreciendo. Lo que encontraron superó todas las expectativas. Formados por <strong><em>Desmophyllum pertusum</em></strong> —un coral pétreo de aguas frías, de crecimiento lento y recientemente catalogado como <strong>vulnerable a la extinción</strong>— estos arrecifes se revelaron más grandes, más saludables y más llenos de vida de lo que nadie imaginaba.</p>



<p>Aquel arrecife que Alvar Carranza y Leticia Burone describieron en vivo para el público era uno de los complejos más grandes:&nbsp;<strong>cubre un área de 1.3 kilómetros cuadrados</strong>&nbsp;—el equivalente a más de 180 canchas de fútbol— y su montículo más alto alcanza los 40 metros de altura.</p>



<p>“Cuando comunicamos el hallazgo en 2010, no sabíamos si eran realmente arrecifes de coral o gigantescas rocas con coral encima”, explica Carranza, académico de la Universidad de la República y el Centro Universitario Regional del Este, a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. “Sabíamos que había coral ahí, pero resultó que toda la estructura era arrecife: coral sobre coral, sobre coral. Desde que los encontramos, yo decía: ‘Tengo que volver para ver esto con un submarino, con cámara, con algo…’. Era una cosa pendiente. La reacción ya la vio todo el mundo: yo me emocioné hasta las lágrimas, literalmente, al ver que estaban vivos”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266067"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14194552/FKt250812-S0848-20250912T102634Z-280-scicam-New_Bamboo_Coral.jpg" alt="" class="wp-image-266067" /><figcaption class="wp-element-caption">Una posible nueva especie de coral bambú fue documentada a una profundidad de 2415 metros en la base del cañón submarino de Cabo Polonio, frente a la costa de Uruguay. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Pero eso no fue todo. El equipo descubrió al menos&nbsp;<strong>30 especies potencialmente nuevas para la ciencia</strong>&nbsp;—entre esponjas, caracoles y crustáceos— y documentó cientos de organismos jamás registrados en aguas uruguayas, como calamares de cristal, el enigmático pulpo&nbsp;<em>dumbo</em>&nbsp;y peces trípode.</p>



<p>“Yo trabajo con el fondo, con el sedimento, con su morfología y con lo que está dentro de él”, explica Burone, académica de la Universidad de la República. “Allí también vamos a estudiar la fauna —la microfauna, la meiofauna—&nbsp;<strong>que no se ve, pero está</strong>. Me parece que la cantidad de especies nuevas que puedan aparecer también abre otro mundo. Son trabajos muy minuciosos, que llevan tiempo y se hacen bajo lupa, con microscopio, pero aportan muchísimos datos para la biodiversidad”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266078"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201811/FKt250812-S0844-20250909T193810Z-scicam-Calliosthoma_GreenShrimp_1.jpg" alt="" class="wp-image-266078" /><figcaption class="wp-element-caption">Una esponja (<em>Haliclona sp</em>), sobre un gran montículo de coral pétreo&nbsp;<em>Desmophyllum pertusum</em>, documentada a 269 metros de profundidad. Esta inmersión se realizó cerca de la cabecera del cañón submarino de Cabo Polonio. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Lo mismo podría decirse de las muestras tomadas a lo largo de la expedición, agrega Carranza: “Las muestras de la columna de agua, del plancton y las muestras macro que obtenía el ROV con sus manitos y bracitos… en todo hay cosas nuevas para describir”.</p>



<p>Cada hallazgo ha sido como encajar piezas en un gran rompecabezas, explica el científico. “Tenés fragmentos de información, pero mínimos. Yo solía contar que los paleontólogos encuentran un diente fósil y, a partir de ese diente, reconstruyen cómo se vería el animal. Esto es como ver el dinosaurio completo: antes solo veíamos los dientes, pero ahora es como si un paleontólogo viajara al pasado, a&nbsp;<em>Jurassic Park</em>, y pudiera ver todo. Es, esencialmente, lo mismo.”</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266074"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14200535/FKt250812-S0849-20250913T145454Z-scicam-Coral_Reef.jpg" alt="" class="wp-image-266074" /><figcaption class="wp-element-caption">Se documentó la presencia de peces gallineta (<em>Helicolenus dactylopterus</em>), entre corales blandos (<em>Heteropolypus sp.</em>), a 246 metros de profundidad frente a la costa de Uruguay. La inmersión con el ROV se realizó en la cabecera del Cañón de Montevideo, en la ladera superior. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Explorar lo desconocido</h2>



<p>El objetivo de la expedición era ambicioso:&nbsp;<strong>recorrer muchos puntos en poco tiempo</strong>&nbsp;para abarcar la enorme variabilidad ecológica de la zona económica exclusiva de Uruguay. El equipo trabajó desde los 200 hasta los 4000 metros de profundidad, a lo largo de un eje norte-sur que incluyó&nbsp;<strong>seis cañones submarinos</strong>&nbsp;con biogeografías tan distintas como el ambiente subtropical y el subantártico. “Queríamos cubrir todos los gradientes ambientales del área”, explica Carranza.</p>



<p>La posibilidad de hacerlo fue única: “Encontrarnos con esta tecnología de punta fue increíble, porque en nuestro país no tenemos un equipo así a disposición. Creo que en muy pocas partes del mundo debe existir un equipo como este, un barco como este y un ROV como este”, sostiene el científico que lideró durante dos años la solicitud al Schmidt Ocean Institute para llevar a cabo la expedición.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266069"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14195213/FKt250812-20250823-Dive827PreparationAndDeployment-Ingle-7319.jpg" alt="" class="wp-image-266069" /><figcaption class="wp-element-caption">El ROV SuBastian es lanzado desde el buque de investigación Falkor (too), frente a las costas de Uruguay, para explorar las profundidades del océano. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Los hallazgos no dejaban de sorprender al equipo. Uno de los más fascinantes fue&nbsp;<strong>la convivencia de especies subtropicales y templadas</strong>, favorecida por la confluencia de corrientes cálidas y frías frente a la costa uruguaya. Entre los habitantes registrados en estos arrecifes se encontraban peces colibrí, caracoles de hendidura, meros y tiburones.</p>



<p>Pero una escena aún más inesperada apareció en otro punto de la expedición:&nbsp;<strong>gusanos</strong>&nbsp;<em>Lamellibrachia victori</em>, que habitan en manantiales fríos ricos en metano, creciendo junto a corales de aguas profundas. Dos comunidades que sobreviven gracias a fuentes de energía totalmente distintas —una alimentada por microalimentos de la columna de agua, la otra por compuestos químicos del lecho marino— compartiendo, sin embargo, un mismo y sorprendente paisaje submarino.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266070"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14195345/FKt250812-S0847-20250910T202903Z-0-scicam-chemosynthetic_tubeworms.jpg" alt="" class="wp-image-266070" /><figcaption class="wp-element-caption">Gusanos quimiosintéticos (<em>Lamellibrachia victori</em>) crecen junto a los montículos arrecifales. Si bien no es frecuente, estudios previos han demostrado que es una parte normal de la evolución de la comunidad. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Uno de los momentos más conmovedores para Leticia Burone ocurrió en el cañón submarino<strong>&nbsp;Cabo Polonio</strong>, el más grande del país. Allí, pudo ver cómo las formas del fondo marino se convertían en el hogar de muchos organismos. Pero hubo una imagen que la marcó para siempre: “El&nbsp;<strong>pulpo</strong>&nbsp;bajó delante de la cámara, se dejó caer con las patitas abiertas —sus tentáculos—, y el tipo se paró ahí, como un modelo”, ríe la científica. “Parecía que nos miraba: nunca más se me va a borrar de la mente”. Para ella, fue un instante transformador: ver ese mundo vivo y en movimiento, ahí mismo, cambió por completo su forma de relacionarse con el océano.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266064"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14190950/FKt250812-S0831-20250828T024530Z-0-scicam-OctopusCliff_3.jpg" alt="" class="wp-image-266064" /><figcaption class="wp-element-caption">Un pulpo se mueve entre corales de aguas profundas a 1612 metros, durante una inmersión del vehículo operado remotamente ROV SuBastian, cerca de la histórica estación oceanográfica 320 del HMS Challenger, donde se recolectaron las primeras muestras de coral del país, hace casi 150 años. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Las imágenes que revelaron los secretos del fondo marino fueron posibles gracias al&nbsp;<em><strong>ROV SuBastian</strong></em>, un vehículo submarino no tripulado operado de forma remota por el equipo del Schmidt Ocean Institute. Capaz de descender hasta los 4500 metros, está equipado con cámaras de alta definición, luces potentes y brazos articulados para recolectar muestras del lecho marino. Pero maniobrar un robot así en las profundidades no está exento de riesgos.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/retorno-ciguenas-area-protegida-bolivia-amenazada-invasores-incendios/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El gran retorno de las cigüeñas a un área protegida de Bolivia amenazada por invasores e incendios</a></strong></p>



<p>“En una ocasión, a 3000 metros,&nbsp;<strong>el submarino se enganchó con un cable de pesca</strong>”, recuerda Carranza. “Además tiene seis kilómetros de fibra óptica entre él y el barco, y los pilotos maniobraron durante 40 minutos para liberarlo. Hubiera sido catastrófico. No volaba una mosca en la sala de control:<strong>&nbsp;era un quirófano</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266071"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14195811/FKt250812-20250823-Dive827PreparationAndDeployment-Ingle-7396.jpg" alt="" class="wp-image-266071" /><figcaption class="wp-element-caption">La científica Leticia Burone, de la Universidad de la República de Uruguay, e investigadores observan imágenes del fondo marino transmitidas en vivo en la Sala de Control del buque Falkor (too). Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Burone cuenta que también enfrentaron inmersiones abortadas por corrientes tan fuertes que arrastraban al vehículo. “La velocidad era tan alta y el sedimento tan inconsolidado que no podíamos ver nada. Eso se transforma en un peligro para la herramienta y para los pilotos. Pero al contrario, cualquier cosita era solucionada de forma tan ágil, que te quedabas impresionadísimo”, explica la científica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266079"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14203557/FKt250812-20250829-Dive833_Shipwreck-Ingle-1110.jpg" alt="" class="wp-image-266079" /><figcaption class="wp-element-caption">El científico Sebastián Serra y otros investigadores trabajando para identificar corales y otros organismos durante las operaciones del ROV SuBastian. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Esta tecnología también les permitió lograr otro hito: la expedición fue la primera en explorar los restos del&nbsp;<strong>ROU Uruguay</strong>, un destructor clase cañonera que originalmente sirvió como el USS Baron durante la&nbsp;<strong>Segunda Guerra Mundial</strong>. Estados Unidos lo transfirió a Uruguay en 1952, y fue utilizado durante décadas como patrullero y buque escuela, hasta que en 1995 fue hundido en un ejercicio naval. Hoy, tres décadas más tarde, ese mismo naufragio&nbsp;<strong>se ha transformado en un sorprendente hábitat arrecifal</strong>. El equipo dedicó un día entero a estudiarlo, recopilando datos para entender cómo ha cambiado la estructura con el paso del tiempo y evaluar la posible presencia de contaminantes.</p>



<p>“Para la arqueología submarina uruguaya es un hito porque es la primera vez que se visita un naufragio a 1000 metros de profundidad y aprendimos muchísimas cosas”, agrega Carranza. “Por ejemplo, que en 30 años el destructor pasó de ser un casco desnudo al momento del hundimiento,<strong>&nbsp;a un arrecife con fecha de nacimiento</strong>. Eso sugiere que si uno deja quietito algo en el fondo marino, con suficiente tiempo, la naturaleza lo recobra, mostrando que hay potencial de restauración o de regeneración de los sistemas marinos”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266072"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14200219/FKt250812-S0833-20250829Txx-SS-Shipwreck_01.jpg" alt="" class="wp-image-266072" /><figcaption class="wp-element-caption">El equipo de investigación exploró el naufragio del ROU Uruguay bajo el agua. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>La visita al naufragio del ROU Uruguay tuvo una carga emocional inesperada. En la tripulación científica participaron dos arqueólogos marítimos que entraron en contacto con&nbsp;<strong>extripulantes del buque</strong>&nbsp;para entrevistarlos. Sin embargo, al ver las imágenes del barco en el fondo del mar, comenzaron a compartir historias, datos y anécdotas que enriquecieron aún más la exploración. “Creo que todos lloramos ahí; no se salvó nadie porque fue muy emocionante”, recuerda Burone. “Estar en un ambiente tan alejado de la costa y poder llevar esa información, es una forma también de que la gente se adueñe de ese patrimonio cultural”, agrega la científica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266073"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14200347/FKt250812-S0833-20250829Txx-SS-Shipwreck_02.jpg" alt="" class="wp-image-266073" /><figcaption class="wp-element-caption">El barco utilizado originalmente durante la Segunda Guerra Mundial fue donado por Estados Unidos a Uruguay en 1952 y hundido en 1995 como ejercicio naval. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>El componente humano estuvo presente en cada momento de la expedición y marcó profundamente a quienes participaron, agrega Burone. Durante la campaña, un hecho conmovió profundamente al equipo: falleció la madre de Alvar Carranza. “Nos desmoronamos de alguna forma”, recuerda la científica. La respuesta fue unánime: respeto, contención y una red de apoyo en medio del océano.</p>



<p>“Alvar es una persona muy querida y eso quedó claro. Todos intentamos sostenerlo y él tuvo la fuerza de continuar”, agrega Burone. Fue un mes intenso, no solo por los hallazgos científicos, sino por lo vivido a nivel emocional. “Uno sube de una forma y baja de otra”, dice. Ese tránsito compartido terminó por consolidar los lazos entre el equipo científico y la tripulación del&nbsp;<em>Falkor (too)</em>, que no solo demostró excelencia técnica, sino una calidad humana que atravesó toda la campaña, afirma la especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266068"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14194749/FKt250812-20250904-ShipToShoreCall-Ingle-3929.jpg" alt="" class="wp-image-266068" /><figcaption class="wp-element-caption">El jefe científico Alvar Carranza, de la Universidad de la República, junto a miembros del equipo, narra en vivo imágenes de las profundidades marinas transmitidas para el público de Uruguay y del mundo. Las tomas fueron captadas por el ROV SuBastian, operado de forma remota por pilotos desde el buque. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Compartir en tiempo real</strong></h2>



<p>Lo vivido a bordo del&nbsp;<em>Falkor (too)</em>&nbsp;traspasó las paredes del buque. A través de las transmisiones en vivo, miles de personas siguieron la expedición desde sus pantallas, presenciando en tiempo real lo que muy pocos humanos han podido ver.</p>



<p>Para el equipo fue un desafío enorme, pero también una satisfacción profunda. No solo cumplieron sus objetivos científicos, sino que lograron algo igual de valioso:&nbsp;<strong>acercar la oceanografía a la sociedad</strong>. “Uno de nuestros principales propósitos era democratizar la ciencia”, afirma Leticia Burone. Y lo lograron.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266075"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201220/FKt250812-S0843-20250909T000444Z-scicam-Shark_Gills.jpg" alt="" class="wp-image-266075" /><figcaption class="wp-element-caption">Un tiburón gato de aguas profundas (<em>Scyliorhinus haeckelii</em>) fue documentado a 198 metros en el borde exterior de la plataforma continental, cerca de la cabecera del cañón submarino La Paloma. El sitio está influenciado por la Corriente de Brasil, que transporta aguas tropicales y centrales del Atlántico Sur. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Durante los&nbsp;<em>streamings</em>, el público enviaba preguntas, escuelas compartían dibujos, liceos mandaban tareas inspiradas en la campaña. “Cosas divinas como:&nbsp;<em><strong>‘Imagínense que ustedes son los científicos a bordo del Falkor’</strong></em>”, cuenta Burone con emoción. Al regresar al continente, los especialistas trajeron no solo datos y muestras, sino algo más grande: un hito colectivo, un antes y un después para el país. “Crecimos todos”, resume la investigadora.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266080"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14203734/FKt250812-20250831-Dive834_Samples-Ingle-1671.jpg" alt="" class="wp-image-266080" /><figcaption class="wp-element-caption">La científica Jessica Risaro, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Museo Argentino de Ciencias Naturales, toma submuestras de una estrella de mar para análisis de ADN en el laboratorio principal del buque de investigación Falkor (too), frente a la costa de Uruguay. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Los datos recolectados durante la expedición orientarán la forma en que Uruguay&nbsp;<strong>gestionará y protegerá sus recursos marinos</strong>, explica Carranza. La gran ventaja es que las propias autoridades ambientales estuvieron embarcadas en la expedición y fueron parte del equipo, así que tienen la información de primera mano.</p>



<p>“También&nbsp;<strong>tenemos material para décadas</strong>&nbsp;o generaciones de investigadores. Tan solo para el análisis de video, tenemos más de 200 horas de grabaciones de alta definición: con cada video, sale más de una tesis. Es básicamente inconmensurable la cantidad de cosas que se pueden hacer con esto”, agrega Carranza.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266076"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201447/FKt250812-S0846-20250910T103343Z-scicam-Stars_Fish.jpg" alt="" class="wp-image-266076" /><figcaption class="wp-element-caption">Estrellas y corales encontrados a una profundidad de 278 metros. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Por ahora, la información se continuará compartiendo por todas las vías posibles en el corto y mediano plazo: exposiciones en museos, creación de libros, documentales, material didáctico y espectáculos artísticos, entre otros, enlistan los científicos. Estos productos irán surgiendo a medida que se procese la información recopilada.</p>



<p>“Los más veteranos siempre lo repetimos: somos de la generación de Jacques Cousteau y fuimos influenciados por lo que nos mostraba”, concluye Burone. “Para mí era el poeta azul, por sus frases profundas que resumen que uno no puede proteger lo que no conoce. Ojalá, y creo que así será, este trabajo inspire a la juventud de hoy, tal como él nos inspiró a nosotros.”</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266077"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201544/FKt250812-S0841-20250907T070826Z-0-scicam-Gonatus_2.jpg" alt="" class="wp-image-266077" /><figcaption class="wp-element-caption">Calamar del género Gonatus observado a 1462 metros de profundidad. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;un pulpo se mueve entre corales de aguas profundas a 1612 metros, durante una inmersión del vehículo operado remotamente ROV SuBastian, cerca de la histórica estación oceanográfica 320 del HMS Challenger, donde se recolectaron las primeras muestras de coral del país hace casi 150 años.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/mision-cientifica-descubrio-fondo-marino-uruguay/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121456</guid>
        <pubDate>Sun, 19 Oct 2025 14:22:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/17172700/FKt250812-S0831-20250828T024530Z-0-scicam-OctopusCliff_3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Viaje a las profundidades: la misión científica que descubrió el fondo marino en Uruguay]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Descubrimiento en el Caribe mexicano: los cocodrilos se adaptaron a las islas y se transformaron en nuevas especies </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/descubrimiento-en-el-caribe-mexicano-los-cocodrilos-se-adaptaron-a-las-islas-y-se-transformaron-en-nuevas-especies/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los&nbsp;cocodrilos son fósiles en movimiento,&nbsp;maestros del juego evolutivo y guardianes de una historia planetaria que trasciende cinco o quizás seis extinciones masivas. No solo han&nbsp;sobrevivido&nbsp;55 millones de años, estos reptiles semiacuáticos han colonizado agua dulce y salada, tierra firme y pantanosa, continentes e islas. Temidos por muchos en el imaginario colectivo, estos depredadores sostienen la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un estudio reveló que los cocodrilos de Cozumel y Banco Chinchorro, en la península de Yucatán, esconden linajes distintos que podrían constituir dos nuevas especies.</em></li>



<li><em>Estas poblaciones insulares muestran adaptaciones únicas: en Cozumel, nidadas pequeñas y hocicos largos para atrapar peces; en Chinchorro, tolerancia a salinidades extremas y cráneos anchos para romper caparazones.</em></li>



<li><em>Los análisis genéticos indican que ambas poblaciones se separaron del continente hace unos 11 000 años, tras glaciaciones y cambios en el nivel del mar.</em></li>



<li><em>Con menos de mil individuos reproductores en cada isla, su reconocimiento oficial tendría implicaciones urgentes para la conservación de los ecosistemas insulares del Caribe mexicano.</em></li>
</ul>



<p>Los<strong>&nbsp;cocodrilos son fósiles en movimiento,</strong>&nbsp;maestros del juego evolutivo y guardianes de una historia planetaria que trasciende cinco o quizás seis extinciones masivas. No solo han&nbsp;<strong>sobrevivido</strong>&nbsp;<strong>55 millones de años</strong>, estos reptiles semiacuáticos han colonizado agua dulce y salada, tierra firme y pantanosa, continentes e islas. Temidos por muchos en el imaginario colectivo, estos depredadores sostienen la mordida más fuerte, el corazón más complejo y el estómago más ácido del reino animal. El género&nbsp;<em>Crocodylus</em>&nbsp;es el más ampliamente distribuido de los cocodrilianos y reúne actualmente 14 especies presentes en regiones tropicales y subtropicales de casi todos los continentes. A pesar de ello, se creía que en América solo existían cuatro, pero eso está a punto de cambiar.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/millonaria-obra-energia-amenaza-passiflora-refugio-jaguar-bolivia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Una millonaria obra de energía amenaza al santuario Passiflora, refugio del jaguar en la Amazonía boliviana</a></strong></p>



<p>Un equipo internacional de científicos ha descubierto dos nuevas especies de cocodrilos en las islas frente a Quintana Roo, en la península de Yucatán. Sus hallazgos desafían la antigua creencia de que&nbsp;<em>Crocodylus acutus</em>&nbsp;era una sola especie distribuida desde Baja California hasta Venezuela, en los neotrópicos. Mediante un análisis genético, investigadores de la Universidad de McGill, en Montreal, y científicos de ocho universidades y centros de investigación en México, además de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y el Smithsonian Tropical Research Institute de Panamá, revelaron que las poblaciones de cocodrilos en la isla de Cozumel y el atolón de Banco Chinchorro presentan una divergencia genética tan significativa que amerita clasificarlas como especies distintas, aunque aún no han sido nombradas. El equipo también detectó diferencias morfológicas en los cráneos y escamas, reforzando la evidencia genética.</p>



<p>La investigación&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1055790325000582" target="_blank" rel="noreferrer noopener">publicada en la revista científica</a>&nbsp;Molecular Phylogenetics and Evolution, en marzo de 2025, sugiere que estas poblaciones endémicas&nbsp;<strong>han evolucionado rápidamente</strong>, impulsadas por el aislamiento geográfico, las condiciones extremas de salinidad y una dieta especializada. Los cocodrilos de Banco Chinchorro, por ejemplo, toleran salinidades superiores a cualquier otra especie del género&nbsp;<em>Crocodylus</em>. Además, su crecimiento es más lento que el de sus contrapartes continentales, sus huevos más pequeños y sus nidadas más reducidas, todo lo cual apunta a una adaptación ecológica notable.</p>



<p>El hallazgo no sólo reescribe la historia evolutiva de los cocodrilos neotropicales, sino que también plantea una urgencia de conservación: ambas poblaciones tienen tamaños efectivamente pequeños (con m<strong>enos de 1000 individuos reproductores en cada isla</strong>), están aisladas reproductivamente y enfrentan amenazas como el turismo masivo, la urbanización y el cambio climático. Reconocerlas como nuevas especies tendría implicancias clave para su protección legal y la de sus hábitats, convirtiéndolas en candidatas emblemáticas para esfuerzos de conservación de los ecosistemas insulares en el Caribe mexicano.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265888"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114444/DSC09887-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265888" /><figcaption class="wp-element-caption">Cocodrilo acecha en Banco Chinchorro. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Cozumel y Chinchorro: ecosistemas insulares, linajes únicos</h2>



<p>Hasta un reptil se enamoraría de una isla caribeña. Sus aguas turquesa perduran, los arrecifes se extienden por kilómetros y las playas de arena blanca se han convertido en escenario de postales que recorren el mundo. Además, ambas islas resguardan lagunas interiores rodeadas de manglares, hábitats vitales para aves, peces y cocodrilos.</p>



<p>La Reserva de la Biósfera Banco Chinchorro, el atolón coralino más grande de México, resguarda una riqueza biológica deslumbrante y un cementerio de galeones hundidos. Cozumel, la isla habitada más grande del país, guarda en sus arrecifes un imán turístico de escala global y una historia cultural maya que la reconoce como el santuario de la diosa Ixchel.</p>



<p>Pierre Charruau, herpetólogo francés, se enamoró de Chinchorro en 2003 cuando llegó por primera vez como parte de sus estudios de maestría. A Cozumel viajó en 2007 para realizar análisis genéticos y desde entonces también la visita con frecuencia. Continuó con el doctorado y hoy es profesor e investigador en El Colegio de la Frontera Sur. “A estas dos poblaciones las conozco muy bien”, indica. “Historias tengo muchas, pero lo más sorprendente, viéndolo en retrospectiva, es que al inicio [a los cocodrilos] los vi diferentes. Pero, como eran las poblaciones con las que empecé a estudiar cocodrilos para mí se convirtieron en la referencia de lo que era un acutus, y los demás comenzaron a parecerme distintos”, recuerda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265877"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114324/DJI_0961-2-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265877" /><figcaption class="wp-element-caption">Cayo Centro, Reserva de la Biosfera Banco Chinchorro. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<p>Actualmente se reconocen cuatro especies de cocodrilos en los neotrópicos, que son las regiones tropicales de América:&nbsp;<em>Crocodylus acutus</em>,&nbsp;<em>C. moreletii,</em>&nbsp;<em>C. rhombifer y C. intermedius.</em>&nbsp;“El cocodrilo americano (<em>C. acutus</em>) es el que tiene mayor distribución en todo el continente, comenzando en el sur de Florida por el Atlántico y el norte de Sinaloa por el Pacífico, y bajan por ambas costas hasta Perú y Venezuela. También colonizaron muchas islas del Caribe, como Cuba e incluso Bahamas”, explica el experto.</p>



<p>Lo que revela la investigación reciente es que esa aparente homogeneidad oculta&nbsp;<strong>diferencias profundas</strong>. No solo desafía los cánones de la taxonomía de los cocodrilos neotropicales, sino que reescribe los parámetros de investigación, ampliando el horizonte de lo que se podría encontrar en los ecosistemas insulares. “Podemos hipotetizar que en otras islas del Caribe tenemos el mismo escenario, que si uno investiga como nosotros —la ecología, la morfología y la genética a la misma vez— podrían encontrarse nuevas especies”, dice Charruau.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las islas como laboratorios de adaptabilidad</h2>



<p>Hicieron falta dos décadas de observaciones ecológicas para comprender que estas poblaciones insulares no solo sobreviven, sino que prosperan en condiciones extremas. Según Pierre Charruau, su estabilidad y resiliencia se explican por una capacidad de adaptación asombrosa: “A nivel de anidación tienen algo muy especial. Hemos visto crías sobrevivir a huracanes categoría cinco. Están adaptados a esas tormentas que, aunque les pueden afectar a corto plazo, a la larga les generan nuevas áreas de anidación y mejores condiciones reproductivas. De hecho, podríamos decir que necesitan huracanes para reproducirse”.</p>



<p>En Cozumel, esa adaptabilidad se traduce en&nbsp;<strong>un modo de anidar distinto al de otros cocodrilianos</strong>. Mientras en el continente las hembras construyen montículos de vegetación que, al descomponerse, generan el calor necesario para incubar los huevos, en la isla cavan sus nidos en bancos de arena que las tormentas dejan descubiertos. Allí, la energía solar mantiene la temperatura adecuada para el desarrollo embrionario. Este cambio de estrategia va acompañado de otras adaptaciones reproductivas: huevos de menor tamaño, nidadas reducidas —menos de 17 huevos frente a los 25 a 35 habituales— y crías que alcanzan la madurez siendo más pequeñas y con un crecimiento físico más lento. Todas estas son, en palabras del científico, claras “adaptaciones a las limitaciones de la isla”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265878"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114330/DSC00203-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265878" /><figcaption class="wp-element-caption">Cría de aproximadamente un año de edad en Banco Chinchorro. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<p>En Banco Chinchorro, el desafío es distinto. Más allá de la postal luminosa del falso atolón, sus lagunas interiores rodeadas de mangle rojo, negro, blanco y botoncillo esconden un laboratorio natural de resistencia. Allí, la salinidad alcanza un promedio de&nbsp;<strong>52.9 partes por mil</strong>&nbsp;—con registros de hasta 65 partes por mil—, los niveles más altos documentados para cualquier especie de&nbsp;<em>Crocodylus</em>. En otras palabras: casi el doble de lo que exhibe el mar abierto. Para soportar ese entorno, los cocodrilos cuentan con un verdadero arsenal fisiológico: glándulas linguales que expulsan el exceso de sal, un epitelio bucal —el tejido protector que recubre el interior de la boca— endurecido por queratina, y una cloaca osmorreguladora —la cavidad que regula el equilibrio de agua y sales.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/camaras-trampa-castaneros-peru-conservacion-monitoreo-especies-amazonia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Con cámaras trampa, los castañeros de Perú trabajan en la conservación y monitoreo de especies en la Amazonía</a></strong></p>



<p>“Están adaptados a las islas, y en gran medida, es por su dieta”, explica Charruau. En Banco Chinchorro,&nbsp;<strong>los cráneos tienden a ser más cortos y anchos</strong>, una forma asociada a la durofagia: un comportamiento alimentario que implica romper y procesar presas de caparazón duro (como cangrejos y caracoles). En Cozumel, en cambio, predominan cráneos más largos y estrechos, un perfil típico para capturar peces y presas ágiles. En el continente, las poblaciones de cocodrilo americano (<em>C. acutus</em>) presentan cráneos de formas variadas, desde más anchos hasta más alargados, sin la especialización marcada de las islas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265880"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114342/DSC00231-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265880" /><figcaption class="wp-element-caption">En Banco Chinchorro, los cocodrilos presentan más escamas en la nuca y el lomo que en Cozumel, una variación fenotípica que apoya la distinción entre ambas poblaciones. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<p>Confirmar científicamente estas diferencias parece sencillo, pero no lo es. Todo comienza en campo, con la labor de Héctor González, subdirector del Parque Ecoturístico Punta Sur (Fundación de Parques y Museos de Cozumel) y David Macías, guardaparque de la Reserva de la Biósfera Banco Chinchorro (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas), hallando y recuperando cráneos íntegros entre fango y mangle. Luego viene el reto de distinguir rasgos individuales de patrones poblacionales o de especie. El patrón no implica fronteras tajantes;&nbsp;<strong>el cambio es gradual</strong>&nbsp;a lo largo de la geografía, sin límites claros. Es como un degradado de color: del azul al verde, por ejemplo, con muchos tonos intermedios donde no hay un punto exacto donde termina uno y empieza el otro. En los cocodrilos, esa “paleta de colores” se refleja en la forma del cráneo: los hocicos cambian gradualmente en proporciones de largo y ancho según la región, con múltiples formas intermedias.</p>



<p>Para poner a prueba la hipótesis, Hoi-Nam Bui, estudiante de posgrado en McGill, analizó la forma de&nbsp;<strong>43 cráneos</strong>&nbsp;de diferentes lugares utilizando datos bidimensionales. Esto permitió identificar diferencias morfológicas entre poblaciones, sirviendo como evidencia concreta en la categorización de las nuevas especies. En síntesis: la forma del cráneo sigue la dieta, y las islas empujan a los cocodrilos hacia las soluciones morfológicas que mejor funcionan en sus nichos: atrapar en Cozumel; romper en Chinchorro.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265886"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114427/DSC09690-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265886" /><figcaption class="wp-element-caption">Uno de los grandes retos del estudio fue recuperar cráneos íntegros entre fango y mangle, tarea en la que apoyaron colaboradores locales. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<p>En este punto, la evidencia ecológica y morfológica apuntaba a que las poblaciones de cocodrilos de Cozumel y Chinchorro podrían ser consideradas especies crípticas: linajes distintos que se ocultan bajo la apariencia de una misma especie. A simple vista, se parecen tanto que la taxonomía tradicional pasó por alto durante décadas las diferencias, pero al analizar con más detalle su dieta, su forma de anidar y hasta la proporción de sus cráneos, emergió un patrón consistente de divergencia, aunque faltaba todavía la prueba definitiva: mirar dentro de su ADN.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una supercomputadora para desencriptar el ADN</h2>



<p>Los cocodrilos son arcosaurios, es decir, básicamente, son dinosaurios vivientes. Su historia evolutiva data de más de&nbsp;<strong>55 millones de años</strong>&nbsp;atrás y es particularmente elusiva para la ciencia. La complejidad es notable: en términos genéticos, los cocodrilos están más estrechamente relacionados con las aves que con algunos otros reptiles. Además, estos animales poseen una particularidad que dificulta aún más su estudio: la capacidad de hibridación, que es la habilidad de reproducirse con miembros de otras especies del género&nbsp;<em>Crocodylus</em>&nbsp;y producir crías viables y con capacidades reproductivas intactas. Por esto y más, encontrar poblaciones “genéticamente puras” de cocodrilos es un hito de proporciones fantásticas.</p>



<p>“El problema con los cocodrilos es que todos se hibridizan. Entonces, en sentido estricto, no encajan en el concepto biológico de especie, porque se pueden mezclar todos con todos y tener individuos viables. Por eso es difícil definirlos, además de que la taxonomía de cocodrilos no se ha revisado cómo en cien años”, dice José Ávila Cervantes, investigador de la Universidad de McGill.</p>



<p>Los miembros del género&nbsp;<em>Crocodylus</em>&nbsp;emigraron de África hacia América hace unos&nbsp;<strong>cinco millones de años</strong>, una hazaña posible gracias a su capacidad de nadar largas distancias (se han documentado trayectos de hasta mil kilómetros mar adentro). Mucho después, ya instalados en el Caribe, las poblaciones de Cozumel y Banco Chinchorro tomaron caminos distintos. El análisis demográfico sugiere que esa separación ocurrió hace unos&nbsp;<strong>11 000 años</strong>, impulsada por glaciaciones, cambios en el nivel del mar y en las corrientes marinas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265881"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114348/DSC00238-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265881" /><figcaption class="wp-element-caption">Reconocidos por su importancia ecológica, los cocodrilos actúan como “ingenieros” del manglar, pues, al transitar por el mismo, crean caminos que aportan a la conectividad hídrica de los ecosistemas. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<p>“Es una cosa bien complicada, tanto matemática como genéticamente”, advierte Ávila sobre el análisis demográfico que aplicaron a los cocodrilos de Cozumel y Banco Chinchorro. El equipo alimentó un programa de simulaciones con datos genéticos para probar cuatro posibles escenarios sobre la historia de estas poblaciones: sin migración, con migración en una sola dirección, en la dirección contraria o en ambas. El algoritmo ejecutó cientos de miles de repeticiones para encontrar el modelo que mejor encajaba con los datos y, a partir de ahí, lo volvió a correr millones de veces más para afinarlo. Así pudieron estimar, con la mayor precisión posible, cómo se han movido, mezclado y separado los cocodrilos entre ambas islas a lo largo del tiempo.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/cachuda-colombia-proteger-tiburon-martillo-mas-pequeno-del-mundo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Guardianes de la cachuda: un proyecto en Colombia para proteger al tiburón martillo más pequeño del mundo</a></strong></p>



<p>Para analizar la diversidad genética de estas poblaciones, se utilizan «marcadores», que son pequeños puntos del genoma donde puede variar una sola «letra» o base química del ADN, —adenina (A), timina (T), citosina (C) o guanina (G)—. Estos cambios, llamados polimorfismos de nucleótido único (SNPs, por sus siglas en inglés), permiten comparar poblaciones y ver si comparten o no estas variantes. Si dos poblaciones tienen marcadores en común, significa que ha habido flujo genético entre ellas (se han cruzado en algún momento). En cambio, si tienen marcadores exclusivos que no aparecen en ninguna otra, son linajes puros. “Usualmente se utilizan entre 10 y 30 marcadores, nosotros usamos 16 000”, explica Avila.</p>



<p>Aunque solo se haya analizado el&nbsp;<strong>3 % del genoma</strong>&nbsp;(verlo todo sería muy costoso), procesar esa cantidad de datos no es cosa simple, se requieren enormes cantidades de memoria RAM y potencia computacional. «A través de la Universidad de McGill y la Digital Research Alliance of Canada, tuvimos acceso a una supercomputadora, ya que una computadora normal, incluso una muy cara, no funciona», dice el investigador. «A este dispositivo de altísima potencia computacional, le toma entre 15 días y un mes de procesamiento continuo para llegar al resultado», remata. Y el resultado fue claro: las poblaciones de Cozumel y Banco Chinchorro mostraron divergencias genéticas tan profundas que corresponden a linajes genéticamente puros y distintos entre sí.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265879"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114338/DSC00205-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265879" /><figcaption class="wp-element-caption">Escamas caudales de una cría de cocodrilo en Banco Chinchorro: a diferencia de Cozumel, aquí la cola muestra un patrón más uniforme, con menos escamas irregulares fuera de las hileras principales. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">De lo que no hablamos cuando hablamos de amenazas</h2>



<p>“La biodiversidad está desapareciendo más rápido de lo que alcanzamos a descubrir lo que estamos perdiendo”, dijo Hans Larsson, coautor del estudio y profesor en la Universidad de McGill. Con poblaciones de&nbsp;<strong>menos de 1000 individuos reproductores</strong>&nbsp;y hábitats cada vez más presionados, nada es certero para estas especies. Siguiendo la investigación, el turismo masivo, la urbanización costera y el avance del cambio climático no sólo reducen sus hábitats, sino que multiplican las presiones sobre ecosistemas que ya de por sí son limitados. “La mayoría de las especies de cocodrilos ya enfrentan algún grado de amenaza de extinción y el desarrollo acelerado de las zonas costeras pone en peligro a casi todas las poblaciones”, advierte Larsson.</p>



<p>Su carácter anfibio y fisiología excepcional —capaz incluso de producir antibióticos naturales— les han permitido sobrevivir meteoritos, glaciaciones y crisis planetarias que borraron gran parte de la biodiversidad mundial más de una vez. “Son animales muy, muy resistentes, con una historia evolutiva y de adaptación enormes. Pero recordemos que antes existían muchísimas más especies de cocodrilianos:&nbsp;<strong>lo que tenemos hoy es apenas una fracción de lo que hubo</strong>”, explica Pierre Charruau. Además, “aunque son resistentes, el problema es que ahora enfrentan todas las amenazas al mismo tiempo. Y, una amenaza más otra no suman dos, juntas tienen un efecto sinérgico mucho mayor”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265884"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114415/DSC09465-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265884" /><figcaption class="wp-element-caption">Son carnívoros generalistas, cazan con emboscada y comen casi cualquier cosa que se acerque a ellos. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<p>El descubrimiento de estas nuevas especies hace aún más evidente la urgencia de protegerlas, pues cualquier perturbación podría acabar con un linaje genético único y poner fin a la historia viva que representan estos animales. Elevar el estatus taxonómico de las poblaciones de cocodrilos de Cozumel y Banco Chinchorro a nuevas especies tendría consecuencias significativas para su conservación. Estas “nuevas» y endémicas especies de cocodrilos pueden actuar como especies paraguas, porque al protegerlas también se resguardan los manglares que habitan, junto con los peces, crustáceos y aves que dependen de estos ecosistemas. “Como son especies con un nicho ecológico grande, si las proteges y proteges donde viven, puedes resguardar todo lo que está ahí incluido”, explica José Avila. Y eso&nbsp; podría atraer más atención y financiamiento para la conservación de sus hábitats y las especies coexistentes, indican los expertos.</p>



<p>Por eso, más allá de una curiosidad taxonómica, este hallazgo es un llamado a reconocer lo mucho que ignoramos del mundo que habitamos y la urgente necesidad de protegerlo.&nbsp; “Nuestro objetivo era descubrir la verdadera diversidad biológica de estos ecosistemas apartados, y lo que hallamos demuestra lo poco que aún sabemos”, dijo Hans Larsson. “Ahora que reconocemos a estos cocodrilos como especies distintas, es crucial proteger sus hábitats. Limitar el desarrollo costero e implementar estrategias de conservación cuidadosas en Cozumel y Banco Chinchorro será clave para favorecer su permanencia”, agregó. El descubrimiento será decisivo, no solo para fortalecer su conservación, sino también para reimaginar lo que aún ocultan los ecosistemas insulares de un Caribe cada vez más vulnerable.</p>



<p><em><strong>Imagen Principal:&nbsp;</strong>cocodrilo emerge del sargazo en la Reserva de la Biosfera Banco Chinchorro, Quintana Roo, México.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;Miguel Ángel Guillermo Amador</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/patricio-medina-herrero/">Patricio Medina Herrero</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/descubrimiento-cocodrilos-caribe-mexicano-nuevas-especies/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121339</guid>
        <pubDate>Mon, 13 Oct 2025 14:29:06 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/13092822/DSC09931.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Descubrimiento en el Caribe mexicano: los cocodrilos se adaptaron a las islas y se transformaron en nuevas especies ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Maravillas del mar: tres descubrimientos que asombran a la ciencia &amp;#124; Coyuntura ambiental</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/maravillas-del-mar-tres-descubrimientos-que-asombran-a-la-ciencia-coyuntura-ambiental/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las especies que habitan en las profundidades del mar siguen sorprendiendo a la ciencia. Recientemente, expertos hallaron gigantescas colonias de&nbsp;arrecifes de coral,&nbsp;bosque de&nbsp;hidrocorales rojos&nbsp;y otros animales que serían&nbsp;nuevos para la ciencia&nbsp;en México, Chile y Perú. Aquí te comentamos los detalles de estos descubrimientos. Científicos descubren monumentales arrecifes de coral en el Golfo de México Los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Las especies que habitan en las profundidades del mar siguen sorprendiendo a la ciencia. Recientemente, expertos hallaron gigantescas colonias de&nbsp;<strong>arrecifes de coral,</strong>&nbsp;bosque de&nbsp;<strong>hidrocorales rojos</strong>&nbsp;y otros animales que serían&nbsp;<strong>nuevos para la ciencia</strong>&nbsp;en México, Chile y Perú. Aquí te comentamos los detalles de estos descubrimientos.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><a href="https://es.mongabay.com/2024/07/cientificos-descubren-monumentales-arrecifes-de-coral-golfo-de-mexico/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Científicos descubren monumentales arrecifes de coral en el Golfo de México</a></h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252767"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/07/10003433/Mexico_Expeditions_Nelly-Quijano_3517-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-252767" /><figcaption class="wp-element-caption">Diferentes tipos de corales. En esta foto se aprecia coral abanico (izquierda); el más alto es coral duro (Orbicella faveolata); a sus pies, la más amarilla es la especie Porites astreoides; la especie con la mancha blanca es una colonia de coral cerebro (Pseudodiploria strigosa); y a su lado, Montastraea cavernosa (extrema derecha, abajo). Foto: Oceana/Nelly Quijano</figcaption></figure>



<p>Los resultados preliminares de una expedición en el Banco de Campeche, en el Golfo de México, asombran a los científicos. En el área hallaron<strong>&nbsp;gigantescas colonias de arrecifes de coral</strong>&nbsp;sanos, pese a las amenazas que se registran en la zona.&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/07/cientificos-descubren-monumentales-arrecifes-de-coral-golfo-de-mexico/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lee más aquí&nbsp;</a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><a href="https://es.mongabay.com/2024/07/descubren-en-chile-bosque-de-hidrocorales-rojos-mas-austral-somero-del-mundo-estudio/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Descubren en Chile el bosque de hidrocorales rojos más austral y somero del mundo | ESTUDIO</a></h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252808"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/07/12131116/mauricio-altamirano-expedicion-marina-magallanes-_MAY6307-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-252808" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Mauricio Altamirano</figcaption></figure>



<p>Una investigación reveló que en la Reserva Nacional Kawésqar, en Chile, existen grandes Bosques Marinos de Animales de la especie de&nbsp;<strong>hidrocoral&nbsp;</strong><strong><em>Errina Antarctica</em></strong><strong>.</strong>&nbsp;Las colonias serían las más australes del mundo y las más superficiales registradas hasta ahora.&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/07/descubren-en-chile-bosque-de-hidrocorales-rojos-mas-austral-somero-del-mundo-estudio/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lee más aquí&nbsp;</a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><a href="https://es.mongabay.com/2024/09/descubren-nueva-montana-submarina-posibles-nuevas-especies/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Descubren nueva montaña submarina y 20 posibles nuevas especies</a></h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254339"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140045/FKt240708-scicam-Coral_Fish_Pan-Schmidt-Ocean-Institute-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-254339" /><figcaption class="wp-element-caption">Las montañas submarinas ofrecen un terreno privilegiado para las esponjas, las anémonas y los corales de agua fría. Crédito: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.</figcaption></figure>



<p>Otra expedición exploró la Cordillera de Nasca, un área marina que se extiende por el fondo del océano Pacífico, atravesando los mares de Perú y Chile.&nbsp; Los exploradores identificaron 20 posibles nuevas especies para la ciencia.&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/09/descubren-nueva-montana-submarina-posibles-nuevas-especies/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lee más aquí&nbsp;</a></p>



<p><strong><em>Imagen principal:&nbsp;</em></strong><em>Un Helicolenus lengerichi, conocido como pez escorpión, fue ubicado mientras el equipo científico inspeccionaba un monte submarino en cordillera de Nasca. Crédito: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por Mongabay Latam.</em><a href="https://es.mongabay.com/2024/09/tratado-internacional-de-plasticos-clave-para-lograr-descontaminacion-2030/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em> </em></a><em><a href="https://es.mongabay.com/2024/09/maravillas-del-mar-tres-descubrimientos-asombran-a-la-ciencia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Puedes revisarlo aquí.</a></em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Medio ambiente</category>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106067</guid>
        <pubDate>Mon, 30 Sep 2024 16:35:52 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30113121/FKt240708-scicam-NiceScorpionfishGreatZoomFraming-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Maravillas del mar: tres descubrimientos que asombran a la ciencia &#124; Coyuntura ambiental]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Descubren nueva montaña submarina y 20 posibles nuevas especies</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/descubren-nueva-montana-submarina-y-20-posibles-nuevas-especies/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Es fantástico lo que uno encuentra, pero te da la sensación de que es muy poco lo que realmente se alcanza a conocer de ese lugar.&nbsp;Con ese rayito de luz que se hizo en un lado de la montaña te tienes que hacer una idea de toda la biodiversidad que hay en ella”, dice Javier [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>En su tercera y última expedición recorriendo los montes submarinos del Pacífico Sudeste, el buque científico Falkor (too) ingresó en aguas internacionales para explorar la Cordillera de Nasca.</em></li>



<li><em>En esta incursión se hallaron corales que se sospecha tienen miles de años de antigüedad, así como una especie de calamar gigante que podría ser un nuevo género para la ciencia.</em></li>
</ul>



<p><strong>“Es fantástico lo que uno encuentra, pero te da la sensación de que es muy poco lo que realmente se alcanza a conocer de ese lugar.</strong>&nbsp;Con ese rayito de luz que se hizo en un lado de la montaña te tienes que hacer una idea de toda la biodiversidad que hay en ella”, dice Javier Sellanes, profesor del departamento de Biología Marina de la Universidad Católica del Norte, después de haber participado en la expedición que recorrió, en aguas internacionales, los&nbsp;<strong>montes submarinos de la Dorsal de Nasca,</strong>&nbsp;una cordillera que se desplaza por el fondo del océano pacífico atravesando en su camino los mares de Perú y Chile.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254342"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140100/FKt240708-scicam-Coral_Squat_Ctenophores-Schmidt-Ocean-Institute-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-254342" /><figcaption class="wp-element-caption">Corales dorados (crisogorgias) con especies asociadas como langostas y estrellas de mar. Crédito: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>El investigador que estuvo a bordo del buque científico Falkor narra cómo se hicieron los recorridos en el fondo del mar, utilizando un robot submarino que descendió entre 2000 a 3000 metros de profundidad. “Cuando bajamos el robot submarino hacemos un transecto de solo dos o tres kilómetros. Es como escalar una montaña de noche con una linterna y solo puedes ver lo que hay en ese transecto, es posible que estés pasando junto a un ecosistema maravilloso, pero no te das cuenta. Lo mismo sucede en el océano profundo”.</p>



<p>Durante los 28 días que duró la expedición del buque Falkor (too),&nbsp;<strong>los científicos identificaron una nueva montaña submarina de por lo menos 3109 metros de altura</strong>&nbsp;y con la ayuda del robot se logró explorar su cima donde se encontraron esponjas y corales milenarios. Además, los exploradores encontraron 20 posibles nuevas especies para la ciencia, así como el primer registro de un posible nuevo género de calamar.</p>



<p>Se trata de la tercera y última expedición a los montes submarinos del Pacífico Sudeste realizada por el&nbsp;<a href="https://schmidtocean.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Schmidt Ocean Institute</a>&nbsp;en coordinación con el Center for Coastal and Ocean Mapping de la Universidad de New Hampshire, el Centro de Ecología y Gestión Sostenible de Islas Oceánicas de la Universidad Católica del Norte (ESMOI) y la organización Oceana.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254353"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140153/FKt240708-After_mapping-Kw14176-Enhanced-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-254353" /><figcaption class="wp-element-caption">Un nuevo monte submarino fue descubierto durante la expedición del Falkor (too). Cubre un área aproximada de 70 kilómetros cuadrados y tiene una altura de 3 109 metros sobre el fondo marino. Crédito: Schmidt Ocean Institute.</figcaption></figure>



<p><a href="https://es.mongabay.com/2024/03/los-secretos-del-mar-cientificos-descubren-mas-de-cien-especies-marinas-que-podrian-ser-nuevas-para-la-ciencia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">En las dos anteriores expediciones</a>, los científicos a bordo del Falkor exploraron las cordilleras submarinas de Salas y Gómez y de Juan Fernández, así como el fondo marino que va desde la costa de Chile hasta las islas de Rapa Nui, en el mar jurisdiccional de Chile. En esta tercera ocasión, el plan inicial era explorar la Dorsal de Nasca, en el mar peruano, sin embargo, la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (DICAPI) denegó el permiso de la embarcación aduciendo motivos de seguridad nacional.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Un mundo de maravillas</h3>



<p>“Hemos dado un salto gigante en el conocimiento”, comenta Sellanes sobre los hallazgos que se hicieron con el buque Falkor (too). El investigador explica que antes de que se realizaran las expediciones, se conocía de una manera muy somera estos montes submarinos Apenas se había llegado a unos 500 a 800 metros de profundidad, pero ahora se tiene información sobre lo que hay hasta por lo menos los 3000 metros de profundidad.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254352"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140147/FKt240708-scicam-bubblegum_Parazoanthidae-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-254352" /><figcaption class="wp-element-caption">Coral cubierto de Parazoanthidae ubicado en los montes submarinos de la cordillera de Nasca frente a la costa de Chile. Crédito: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.</figcaption></figure>



<p>Además, Sellanes, quien también es investigador del ESMOI, explica que antes de que se realizaran estas expediciones se contaba con muy poca información de los montes submarinos, pero que ahora son más de 30 el número de montes explorados. “Podemos tener una idea mucho más clara de cómo se distribuye la biodiversidad, porque no es lo mismo lo que vive en la cima del monte, a lo que lo habita en la ladera, a una profundidad intermedia, a lo que vive en la base de la montaña submarina”, explica.</p>



<p>En conversación con Mongabay Latam,&nbsp;<strong>Sellanes menciona que durante la exploración lograron detectar la presencia de pesqueros en la zona,</strong>&nbsp;incluso se ubicaron líneas de pesca y trampas perdidas que se usan para pescar crustáceos “Se notaba que había cierto impacto en muchos de los montes que visitamos. Pero, por otra parte, en las zonas más profundas se veían ambientes muy prístinos y naturales”.</p>



<p>Entre los hallazgos de la expedición, Sellanes menciona los jardines de corales y las esponjas con corales gigantes “de dos a tres metros de altura, que se nota son colonias de corales muy antiguas, probablemente de cientos o miles de años”. También observaron fauna que no se había registrado en las expediciones anteriores. “En esta oportunidad fuimos un poco más profundo que en las campañas anteriores y vimos algunas especies que no habíamos registrado hasta ahora, sobre todo, unos erizos muy particulares que incluso pueden ser un nuevo género para la para la ciencia”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254351"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140142/FKt240708-MatiasPortflitt-Crustacean-3650-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-254351" /><figcaption class="wp-element-caption">Matías Portflitt Toro, biólogo marino y coordinador de divulgación del Centro de Ecología y Gestión Sostenible de Islas Oceánicas (ESMOI), examina una muestra de crustáceo en el laboratorio del buque de investigación Falkor (too). Crédito: Misha Vallejo Prut / Schmidt Ocean Institute.</figcaption></figure>



<p>Las imágenes tomadas por el robot submarino ROV SuBastian también captaron, por primera vez, a un calamar vivo del género Promachoteuthis. Se trata de un género muy raro del que solo se han descrito tres especies en base a unos pocos especímenes recolectados, varios de ellos de fines del siglo XIX. Hasta ahora este género de calamar solo se había descrito a partir de muestras encontradas en redes.</p>



<p>Los investigadores también documentaron un pulpo Casper, una especie que por primera vez se ha visto en el Pacífico Sur, además se encontraron dos sifonóforos Bathyphasa, comúnmente conocidos como monstruos espaguetis voladores.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Un área protegida para alta mar</h3>



<p>La Dorsal de Nasca es una cordillera que está protegida en sus extremos con reservas y parques marinos tanto en Chile como en Perú. Sin embargo, toda la zona que está en aguas internacionales está actualmente sin ningún tipo de resguardo, explica Sellanes. Pero eso podría cambiar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254346"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140120/FKt240708-scicam-NiceScorpionfishGreatZoomFraming-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-254346" /><figcaption class="wp-element-caption">Un Helicolenus lengerichi, conocido como pez escorpión, fue ubicado mientras el equipo científico inspeccionaba un monte submarino en cordillera de Nasca. Crédito: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.</figcaption></figure>



<p>En el 2023, luego de 20 años de negociaciones se firmó el acuerdo de Biodiversidad Marina de Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ, por sus siglas en inglés), conocido como Tratado de Alta Mar, que busca garantizar la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina en aguas internacionales.&nbsp;<strong>El acuerdo fue firmado por 80 países,</strong>&nbsp;sin embargo, para que entre en vigencia debe ser ratificado por 60 de ellos, una cifra a la que aún no se ha llegado.</p>



<p>Las cordilleras submarinas Dorsal de Nasca, y su adyacente Dorsal de Salas y Gómez, han sido consideradas por expertos como un lugar clave para ser designada como Área Marina Protegida en alta mar.</p>



<p>“Es importante seguir recopilando información de buena calidad, seguir revelando la importancia de la biodiversidad que habita esta zona para que llegado el momento se tenga los mejores datos posibles para poder declarar esta zona como un área marina protegida en aguas internacionales”, declara Sellanes.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254339"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140045/FKt240708-scicam-Coral_Fish_Pan-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-254339" /><figcaption class="wp-element-caption">Las montañas submarinas ofrecen un terreno privilegiado para las esponjas, las anémonas y los corales de agua fría. Crédito: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.</figcaption></figure>



<p>El investigador de ESMOI indica que las muestras biológicas que se han tomado en las tres expediciones se encuentran en la sala de colecciones biológicas de la Universidad Católica del Norte, en Coquimbo, Chile. “Las estamos catalogando, inventariando y ordenando. Con algunas muestras ya se ha avanzado en la parte taxonómica, pero estamos planificando, a partir de fin de año, hacer talleres con taxónomos de todo el mundo”.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Nuevos conocimientos sobre la vida en el mar</h3>



<p>El equipo de investigadores mapeó y exploró varias de las montañas que forman parte de la&nbsp;<strong>Cordillera de Nasca</strong>&nbsp;y en uno de estos montes encontró una colonia de coral prístino de aguas profundas que brinda refugio a una gran variedad de organismos como peces, estrellas de mar y cangrejos. Esta área recorrida tiene aproximadamente 800 metros cuadrados.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254344"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140111/FKt240708-scicam-Bathyphysa-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-254344" /><figcaption class="wp-element-caption">Una Bathyphysa conifera, conocida comúnmente como monstruo espagueti volador. Crédito: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.</figcaption></figure>



<p>Tomer Ketter, científico principal de la expedición y técnico marino del Schmidt Ocean Institute, señaló a Mongabay Latam que la zona recorrida es una región, hasta ahora, poco visitada. “Es una zona de biodiversidad muy especial por lo que realmente sentimos que es el lugar adecuado para volver y continuar con la investigación”.</p>



<p>Entre los hallazgos de esta última expedición, a Ketter le sorprendieron particularmente las colonias de corales y esponjas. “Son grandes áreas, muy densas en estas especies que son fundamentales porque crean hábitat para muchas otras. Encontramos varias de esas grandes colonias, que son un buen indicio de cuán saludables y vibrantes son esas comunidades”.</p>



<p>Sobre las 20 posibles nuevas especies para la ciencia que fueron halladas y recolectadas en la zona recorrida, Ketter señala que varias de ellas son bentónicas, es decir, que viven adheridas a los sustratos— y también algunos pelágicos. Confirmar si efectivamente son especies nuevas y describirlas, es un proceso que tomará tiempo, asegura el experto.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254347"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140125/FKt240708-MichaelRae-PilotsROV-3833-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-254347" /><figcaption class="wp-element-caption">Michael Rae, supervisor del ROV a bordo del Falkor (too), opera el ROV SuBastian desde la sala de control. Crédito: Misha Vallejo Prut / Schmidt Ocean Institute.</figcaption></figure>



<p><strong>“Lo que es tremendamente importante es que el nivel de conocimiento en toda esta zona era muy restringido hasta hace unos pocos años atrás.</strong>&nbsp;Hasta los años 90 se realizaban expediciones rusas en aguas internacionales buscando, principalmente, nuevas áreas de pesca”, señala Carlos Gaymer, director del Centro de Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas (ESMOI).</p>



<p>Luego hubo un período, entre el 2010 y 2013 —cuenta Gaymer— en el que Chile inició expediciones para tratar de proteger su ecosistema oceánico, una etapa en la que las exploraciones las realizaba National Geographic, Oceana y la Armada de Chile. Todas estas expediciones se realizaron en aguas jurisdiccionales de Chile, en cambio, las últimas expediciones, si bien en las dos primeras se visitó parte de la zona económica exclusiva de Chile, todas tuvieron un componente importante en aguas internacionales, que prácticamente no habían sido exploradas.</p>



<p>Aunque de todo el fondo marino solo se ha explorado aproximadamente un 25%, según Ketter, “en estas tres expediciones se recolectaron potencialmente 170 especies nuevas para la ciencia”, asegura Gaymer. “Es una enormidad. Por supuesto eso requiere todo un proceso de análisis. Además hay alrededor de 400 nuevos registros, es decir, especies que no se sabía que vivían en esa zona, pero que se conocen de otra parte del mundo”, cuenta el experto.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254349"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140133/FKt240708-Argopatagus_urchin-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-254349" /><figcaption class="wp-element-caption">Un erizo de mar del género Argopatagus, que podría ser una nueva especie, fue encontrado en una montaña de la cordillera de Nasca. Crédito: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.</figcaption></figure>



<p>Para el científico de ESMOI estos descubrimientos “son tremendamente importantes”, porque estas expediciones no solo están orientadas a conocer lo que existe en el fondo marino, sino también a poner en valor esas cordilleras. “Lo que se está tratando de promover a través de la Coalición de Arrecifes de Corales de Alta Mar es la creación de la que sería la primera área marina protegida de altamar que cubriría las zonas de aguas internacionales de la cordillera de Salas y Gómez y la Cordillera de Nasca”, menciona Gaymer.</p>



<p>El científico destaca que estas cordilleras no solo tienen un valor ecológico, sino que también son un apoyo para las pesquerías que se desarrollan en áreas adyacentes o más cerca del continente. “Por ejemplo, la zona sur de la cordillera de Nasca es un espacio de crianza del jurel, por tanto, es fundamental para la pesquería de la zona económica exclusiva de Perú y Chile, pues sin esa zona de crianza los jureles probablemente no podrían llegar a adultos”, explica.</p>



<p>Desde el punto de vista cultural también es importante, señala Gaymer, puesto que se trata de una carretera marina que conectaba a los pueblos de la Polinesia con los pueblos prehispánicos de Sudamérica. “Estas expediciones permiten demostrar que no es suficiente con proteger uno o dos montes submarinos. Estas cordilleras tienen más de 110 montes submarinos y cada uno tiene composiciones únicas de biodiversidad, no son iguales, por tanto, es fundamental avanzar hacia una protección de todas esas dos cordilleras”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_254343"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/09/18140106/FKt240708-FalkorToo-NazcaRidge-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" alt="" class="wp-image-254343" /><figcaption class="wp-element-caption">El buque de investigación oceanográfica Falkor (too) en el Pacífico Sur, navega sobre la dorsal de Nasca. Crédito: Misha Vallejo Prut / Schmidt Ocean Institute.</figcaption></figure>



<p>Gaymer explica que en cada una de las expediciones, gracias a la tecnología de punta que lleva el Falkor (too), se han ubicado montes que no se sabía que existían.. “El porcentaje de montes mapeados en detalle no es tan grande, en estas tres expediciones se logró hacer la batimetría de 32 montes. Entonces aún queda mucho por mapear”.</p>



<p>Las expediciones con el Schmidt Ocean Institute han llegado a su fin, sin embargo, para el 2026 ya se tiene aprobada una expedición con el buque Red Ocean, una embarcación noruega, anuncia Gaymer, para regresar a esta zona. “Este año se cierra con tres expediciones increíbles, la tercera no la esperábamos porque lo que estaba planificado era recorrer la cordillera de Nasca en aguas peruanas, pero la Armada de Perú la detuvo y no permitió que salieran los científicos peruanos”, comenta Gaymer.</p>



<p>En julio de 2024, varias instituciones científicas y organizaciones civiles como SOA Perú, APECO y CooperAcción manifestaron su rechazo ante la negativa de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (DICAPI) para autorizar la expedición del Falkor (too). Mongabay Latam preguntó al Ministerio de Defensa las razones por las que no se dio la autorización, pero hasta el cierre de esta nota no recibimos respuesta.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:&nbsp;</strong>Por primera vez se registró un pulpo Casper en el Pacífico Sur, a 4 443 metros de profundidad.&nbsp;<strong>Crédito:</strong>&nbsp;ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2024/09/descubren-nueva-montana-submarina-posibles-nuevas-especies/">Puedes revisarlo aquí.</a></em></p>



<p><em>Si quieres leer más sobre&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/list/pueblos-indigenas/"><em>pueblos indígenas&nbsp;</em></a><em>en Latinoamérica, puedes revisar&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/list/pueblos-indigenas/"><em>nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/"><em>Twitter</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/"><em>Instagram</em></a><em>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Medio ambiente</category>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105907</guid>
        <pubDate>Fri, 27 Sep 2024 17:27:24 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/27122405/FKt240708-scicam-Casper_Octopus-Schmidt-Ocean-Institute.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Descubren nueva montaña submarina y 20 posibles nuevas especies]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Descubren una nueva especie de nutria en América Latina</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/descubren-una-nueva-especie-de-nutria-en-america-latina/</link>
        <description><![CDATA[<p>A medida que avanza la ciencia y la tecnología, los&nbsp;biólogos descubren más especies de plantas y animales.&nbsp;Muchos de esos nuevos hallazgos provienen del análisis de especies crípticas, es decir, aquellas que son muy similares en apariencia externa pero que son genéticamente distintas y, por lo tanto, constituyen especies diferentes. En grupos como los mamíferos, y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Durante mucho tiempo se pensó que la nutria Lontra longicaudis habitaba entre el norte de México y el norte de Argentina. Sin embargo, un nuevo estudio genético comprobó que en ese rango de distribución viven dos especies.</em></li>



<li><em>Lontra longicaudis está presente en las cuencas del Amazonas, el Orinoco y el Paraná, mientras que la nueva especie (Lontra annectens) habita en México, América Central y América del Sur, hasta la cordillera de los Andes de Colombia y Ecuador.</em></li>



<li><em>Ahora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) deberá validar la propuesta hecha en el estudio. Todas las anteriores investigaciones consideraban una sóla especie y la mayoría se referían a las poblaciones de Brasil.</em></li>
</ul>



<p></p>



<p>A medida que avanza la ciencia y la tecnología, los<strong>&nbsp;biólogos descubren más especies de plantas y animales.</strong>&nbsp;Muchos de esos nuevos hallazgos provienen del análisis de especies crípticas, es decir, aquellas que son muy similares en apariencia externa pero que son genéticamente distintas y, por lo tanto, constituyen especies diferentes.</p>



<p>En grupos como los mamíferos, y especialmente en los carnívoros, no es común este tipo de hallazgos. Así que cuando hay uno de ellos, el asombro se magnifica. Y eso ha sucedido ahora que un grupo de investigadores demostró que los ejemplares de nutria neotropical (<a href="https://www.iucnredlist.org/species/12304/219373698" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Lontra longicaudis</em></a>) en realidad pueden separarse en dos especies completamente diferenciadas.&nbsp;<strong>La segunda es la&nbsp;<em>Lontra</em>&nbsp;<em>annectens.</em></strong></p>



<p>Los datos que permitieron esta diferenciación se revelaron en&nbsp;<a href="https://academic.oup.com/jmammal/article-abstract/105/3/534/7631689" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un artículo científico publicado en marzo de 2024 en la revista&nbsp;</a><a href="https://academic.oup.com/jmammal/article-abstract/105/3/534/7631689" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Journal of Mammalogy</em></a>.</p>



<p>Anteriormente se consideraba que la nutria&nbsp;<em>Lontra longicaudis</em>&nbsp;tenía una amplia distribución que iba desde México, pasando por todos los países de Centroamérica y Sudamérica —con excepción de Chile—, hasta llegar al noreste de Argentina. Ahora, el nuevo hallazgo muestra que en realidad cada una de estas dos especies tiene una distribución más reducida.</p>



<p>Uno de los aspectos morfológicos que daba pistas de que hubiera más de una especie de nutria en ese&nbsp;<strong>rango de distribución es la variación en la forma de la almohadilla nasal p</strong>ero, durante mucho tiempo, lo que hicieron los expertos fue proponer tres subespecies de la nutria neotropical:&nbsp;&nbsp;<em>Lontra longicaudis annectens</em>, presente en México, América Central y América del Sur al oeste de los Andes;&nbsp;<em>Lontra longicaudis enudris</em>, en las cuencas del Amazonas y el Orinoco, y&nbsp;<em>Lontra longicaudis longicaudis</em>, en la cuenca del Paraná y el resto de la distribución hacia el oriente y sur de Sudamérica.</p>



<p>“Analizamos marcadores nucleares de todo el genoma de 29 individuos de&nbsp;<em>L. longicaudis</em>&nbsp;en todo el rango de la especie para evaluar su estructura poblacional […] Nuestros resultados apoyan el reconocimiento de las poblaciones transandinas de&nbsp;<em>L. longicaudis</em>&nbsp;como una especie de nutria distinta, que debe ser reconocida como&nbsp;<em>Lontra annectens”,&nbsp;</em>indica el artículo científico.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_253941"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/08/26162216/Screen-Shot-2024-08-26-at-10.35.57-AM.png" alt="Rosa: distribución e la nueva especie Lontra annectens. En verde: distribución de Lontra longicaudis enudris. En azul: distribución de Lontra longicaudis longicaudis. Mapa: artículo Genome-wide data support recognition of an additional species of Neotropical river otter (Mammalia, Mustelidae, Lutrinae)" class="wp-image-253941" /><figcaption class="wp-element-caption">Rosa: distribución e la nueva especie Lontra annectens. En verde: distribución de Lontra longicaudis enudris. En azul: distribución de Lontra longicaudis longicaudis. Mapa: artículo Genome-wide data support recognition of an additional species of Neotropical river otter (Mammalia, Mustelidae, Lutrinae)</figcaption></figure>



<p>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/08/huellas-en-la-arena-trafico-tortugas-charapa-ecuador/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Huellas en la arena: el tráfico de tortugas charapa en Ecuador</a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>De subespecie a especie</strong></h3>



<p>“Cuando estaba haciendo mi doctorado, notaba que había cambios entre las poblaciones de nutria del Golfo de México con las del Pacífico, así que me preguntaba: ‘si esta nutria tiene una distribución tan amplia, desde el norte de México hasta el norte de Argentina, donde existen una gran cantidad de ambientes,<strong>&nbsp;¿es probable que hayan ocurrido procesos de especiación?’”,</strong>&nbsp;comenta Pablo César Hernández, investigador del Laboratorio de Biodiversidad y Cambio Global (LABIOCG) de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y coautor del artículo.</p>



<p>El investigador, quien además es integrante del grupo de especialistas en nutrias de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se refiere a la especiación como el proceso evolutivo mediante el cual una población de organismos se separa en dos o más poblaciones distintas que ya no pueden reproducirse entre sí, dando lugar a nuevas especies.</p>



<p>Hernández también se preguntaba si, además de la forma de la nariz, existían otras características que permitieran separar a esta nutria en dos o más especies.</p>



<p>Las respuestas las obtuvieron a través de los estudios genéticos. “Nuestros análisis de datos nucleares a nivel del genoma apoyaron consistentemente una fuerte separación genética entre las nutrias de río neotropicales transandinas (desde México hasta el occidente de los Andes colombianos y ecuatorianos) y cisandinas (desde el oriente de los Andes colombianos y ecuatorianos hacia el resto de Sudamérica), tradicionalmente asignadas a&nbsp;<em>L. longicaudis</em>”, dice el estudio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_253938"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/08/26161213/Nutria-4-768x512.jpg" alt="Nutria neotropical (Lontra annectens). Imagen tomada en Costa Rica. Foto: Víctor - Flickr." class="wp-image-253938" /><figcaption class="wp-element-caption">Nutria neotropical (Lontra annectens). Imagen tomada en Costa Rica. Foto: Víctor – Flickr.</figcaption></figure>



<p>Vera de Ferran, investigadora brasileña del Laboratorio de Biología Genómica y Molecular de la Pontificia Universidad Católica do Rio Grande do Sul (PUCRS) y del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Wisconsin, y autora principal del artículo, comenta&nbsp; que uno de los mayores desafíos de este tipo de trabajos es la necesidad de tener un conjunto de datos que abarque muestras de la mayor parte de la distribución de la especie, incluyendo muestras de todas las poblaciones que se desean estudiar. “Esto puede ser especialmente desafiante para una especie que tiene un rango muy amplio, como la nutria de río neotropical. Este tipo de datos son importantes para determinar si las diferencias entre las poblaciones que observamos son reales o si sólo son producto de la distancia entre las poblaciones”.</p>



<p>Para la experta, la asignación incorrecta de especies puede llevar a los investigadores a conclusiones erróneas sobre el tema que se está estudiando. Esto también se aplica a las acciones de conservación, que se centran principalmente en el nivel de especie en lugar de en las subespecies. Por lo tanto, comenta, si una subespecie está amenazada, pero la especie en su conjunto está bien, la subespecie puede no recibir la atención que necesita. “Entonces, dada la forma en que se lleva a cabo actualmente la planificación y la acción de conservación,&nbsp;<strong>identificar una especie es muy importante para dirigir la atención y los esfuerzos hacia su protección”.</strong></p>



<p>Hernández considera que la designación de<em>&nbsp;Lontra</em>&nbsp;<em>annectens&nbsp;</em>como una especie diferente a<em>&nbsp;Lontra Longicaudis</em>&nbsp;es importante para tomar decisiones respecto a la conservación de ambas nutrias. Por ejemplo, menciona que uno de los criterios de la UICN para decidir si una especie está amenazada es el área de distribución, y esta nutria neotropical antes tenía un rango de distribución muy grande, “por lo que algunos podrían llegar a decir que no es tan preocupante si se extingue en México, porque todavía están las poblaciones Centroamérica y Sudamérica. Pero, ahora que separamos las especies, esas distribuciones se redujeron considerablemente para ambas nutrias”.</p>



<p>El biólogo mexicano también considera que la identificación de la nueva especie es importante para generar mayor conocimiento, ya que la mayor proporción de estudios estaban en Brasil, donde no habita la nueva especie descrita,<strong>&nbsp;“así que ahora hay que hacer más estudios en otros lugares, porque tenemos mayores vacíos de información para llenar”.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_253937"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/08/26161202/nutria-1-768x512.jpg" alt="Nutria neotropical (Lontra longicaudis enudris). Imagen tomada en Mato Grosso, Brasil. Foto: Carlos Sánchez - iNaturalist." class="wp-image-253937" /><figcaption class="wp-element-caption">Nutria neotropical (Lontra longicaudis enudris). Imagen tomada en Mato Grosso, Brasil. Foto: Carlos Sánchez – iNaturalist.</figcaption></figure>



<p>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/08/responsabilidad-de-bancos-en-danos-industria-petrolera-amazonia-entrevista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">¿Cuál es la responsabilidad de los bancos en los daños que ha dejado la industria petrolera en la Amazonía? | ENTREVISTA</a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Llenar vacíos de información</strong></h3>



<p>Las nutrias son animales semiacuáticos que se alimentan principalmente de peces y crustáceos, y que requieren hábitat tanto en agua como en tierra. El agua es importante porque es allí donde está su principal fuente de alimentación, mientras que en la tierra establecen sus zonas de refugio y reproducción.</p>



<p>Hernández menciona que hasta el momento se conocen 14 especies, de las cuales sólo dos son completamente marinas. Además, indica que la nutria es un depredador tope de los sistemas dulceacuícolas, donde comparte este título casi exclusivamente con caimanes y cocodrilos, aunque las nutrias los depredan cuando estos reptiles están en su estado juvenil.</p>



<p>“A través del estudio de las nutrias podemos biomonitorear de manera indirecta la calidad del hábitat donde viven y, de esta manera, podemos saber qué está pasando en el ambiente y tomar medidas de conservación”, dice el experto.</p>



<p>Vera de Ferrán menciona que, aún cuando las nutrias son muy populares entre la población en general, contrario a lo que se podría esperar, todavía hay muchas “lagunas” en el conocimiento que se tiene sobre ellas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_253939"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/08/26161219/nutria-3-768x512.jpg" alt="Nutria neotropical en Guyana. (Lontra longicaudis enudris). Foto: Simon Speich - Wikimedia Commons." class="wp-image-253939" /><figcaption class="wp-element-caption">Nutria neotropical en Guyana. (Lontra longicaudis enudris). Foto: Simon Speich – Wikimedia Commons.</figcaption></figure>



<p>“Quedan muchas preguntas que deben abordarse en futuros estudios. Preguntas sobre su rango, diversidad genética, conectividad entre poblaciones y adaptaciones locales son extremadamente importantes, y responder a estas preguntas nos ayudará a comprender mejor estas especies para poder conservarlas”, comenta.</p>



<p><strong>Con respecto a la nueva nutria&nbsp;<em>Lontra annectens</em>, de Ferran considera que es vital definir mejor su rango</strong>&nbsp;y sus límites para determinar si su distribución se superpone con otras especies de nutrias; estimar cuánto tiempo atrás ocurrió la separación entre esta especie y las otras especies sudamericanas; llevar a cabo estudios a nivel poblacional para comprender mejor su estado de conservación y, considerando la similitud entre esta especie y la nutria de río neotropical (<em>Lontra longicaudis</em>), llevar a cabo un estudio más profundo sobre cómo estas especies se diferencian.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_253940"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/08/26161225/nutria-2-768x512.jpeg" alt="Nutrias neotropicales (Lontra longicaudis) observadas en México. Ahora pertenecen a la especie (Lontra annectens). Foto: Cesar Lezama - iNaturalist." class="wp-image-253940" /><figcaption class="wp-element-caption">Nutrias neotropicales (Lontra longicaudis) observadas en México. Ahora pertenecen a la especie (Lontra annectens). Foto: Cesar Lezama – iNaturalist.</figcaption></figure>



<p>Marcelo Rheingantz es biólogo del Instituto de Biología de la Universidad Federal de Río de Janeiro, director ejecutivo de la ONG Refauna y miembro de los grupos de especialistas en translocación de conservación y nutrias de la UICN. Para él, es muy probable que la UICN reconozca a la nueva especie. “En los próximos meses tendremos que hacer esta validación. Si vamos a separar a la nutria en dos especies, tendremos que hacer dos evaluaciones de estatus, tanto para una como para la otra, porque todo lo que se ha evaluado hasta el momento fue considerado para una sola especie”.</p>



<p>Rheingantz, quien ha dedicado su carrera de investigación a la ecología y conservación de poblaciones de vertebrados en Brasil y Sudamérica, también considera que es necesario estudiar a las otras dos subespecies que quedaron de la nutria&nbsp;<em>Lontra Longicaudis</em>&nbsp;(<em>Lontra longicaudis enudris</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Lontra longicaudis longicaudis</em>), para saber si siguen considerándose como subespecies o si también se trata de especies distintas. También piensa que uno de los temas más importantes actualmente es comprender los efectos de las actividades humanas en las poblaciones de nutrias, “cuánto eso afecta su salud y también cómo eso afecta la forma en que utilizan el ambiente”.</p>



<p><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;Nutria neotropical (Lontra longicaudis longicaudis) captada en el Pantanal, Brasil.<strong>&nbsp;Foto:</strong>&nbsp;John Tomsett – Flickr.</em></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>REFERENCIA</strong></h3>



<p><em>de Ferran, V., Vieira Figueiró, H., Trinca, C. S., Hernández-Romero, P. C., Lorenzana, G. P., Gutiérrez-Rodríguez, C., …&nbsp;</em><em>&amp; Eizirik, E. (2024). Genome-wide data support recognition of an additional species of Neotropical river otter (Mammalia, Mustelidae, Lutrinae). Journal of Mammalogy, 105(3), 534-542.</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/">Antonio José Paz</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2024/08/descubren-nueva-especie-nutria-america-latina/">Puedes revisarlo aquí.</a></em></p>



<p><em>Si quieres leer más sobre&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/list/pueblos-indigenas/"><em>pueblos indígenas&nbsp;</em></a><em>en Latinoamérica, puedes revisar&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/list/pueblos-indigenas/"><em>nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/"><em>Twitter</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/"><em>Instagram</em></a><em>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Medio ambiente</category>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=104966</guid>
        <pubDate>Wed, 28 Aug 2024 22:47:37 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/28174706/nutria-5.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Descubren una nueva especie de nutria en América Latina]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Biólogos y guardaparques hallan una nueva especie de árbol y de rana en áreas protegidas de Perú</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/biologos-guardaparques-hallan-una-nueva-especie-arbol-rana-areas-protegidas-peru/</link>
        <description><![CDATA[<p>Investigadores del Jardín Botánico de Missouri hallaron en el Parque NAcional Cordillera Azul una nueva especie de árbol que ha sido denominado Chrysochlamys montieliae. La rana Osteocephalus vasquezique fue descubierta en la Reserva Nacional Yanachaga Chemillén. El día que la bióloga Rocío Rojas y el equipo que exploraba el Parque Nacional Cordillera Azul encontraron un árbol [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<ul>
<li><em>Investigadores del Jardín Botánico de Missouri hallaron en el Parque NAcional Cordillera Azul una nueva especie de árbol que ha sido denominado Chrysochlamys montieliae.</em></li>
<li><em>La rana Osteocephalus vasquezique fue descubierta en la Reserva Nacional Yanachaga Chemillén.</em></li>
</ul>
<p>El día que la bióloga Rocío Rojas y el equipo que exploraba el Parque Nacional Cordillera Azul encontraron un <strong>árbol del género <em>Chrysochlamys</em></strong> diferente a lo que habían visto hasta entonces quedaron sorprendidos. “Nos impresionó verlo, un árbol de más o menos cuatro metros de alto, con un solo tallo, con las inflorescencias que brotan del mismo tallo y el tamaño de las flores, muy pequeñas. Nos sorprendió”.</p>
<p>El equipo del Jardín Botánico de Missouri había ingresado a una de las zonas menos exploradas del parque nacional, “un lugar remoto que incluso muchos de los guardaparques no conocían”, cuenta Rojas sobre la expedición que los llevó a descubrir una nueva especie de flora endémica en Perú.</p>
<figure id="attachment_245234" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-245234 size-full" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21154239/Osteocephalus-vasquezi-1-Parque-Nacional-Yanachaga-Chemillen.jpg" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21154239/Osteocephalus-vasquezi-1-Parque-Nacional-Yanachaga-Chemillen.jpg 1024w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21154239/Osteocephalus-vasquezi-1-Parque-Nacional-Yanachaga-Chemillen-768x576.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21154239/Osteocephalus-vasquezi-1-Parque-Nacional-Yanachaga-Chemillen-610x458.jpg 610w" alt="" width="1024" height="768" /><figcaption class="wp-caption-text"><em>Osteocephalus vasquezi</em> en el Parque Nacional Yanachaga Chemillén. Foto: Pablo Venegas.</figcaption></figure>
<p>Con este hallazgo suman diez los descubrimientos de plantas nuevas para la ciencia desde que Rojas, junto con Rodolfo Vásquez y un equipo de botánicos y guardaparques del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), realizó expediciones en el Parque Nacional Cordillera Azul.</p>
<p>En otra área protegida, una nueva especie de anfibio se suma a la lista de vertebrados en Perú. Esta especie, llamada <strong><em>Osteocephalus vasquezi</em>,</strong> fue descubierta en el Parque Nacional Yanachaga Chemillen. El hallazgo ocurrió cuando un equipo de científicos recorría el área para evaluar metodologías de registros de la biodiversidad en campo.</p>
<p><strong>Lee más |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2023/08/peru-desafio-de-desenterrar-fosil-de-ballena-mas-grande-conocida-hasta-hoy/" data-wpel-link="internal">Perú: el desafío de desenterrar el fósil de la ballena más grande conocida hasta hoy</a></p>
<h3>Los hallazgos en Cordillera Azul</h3>
<p>“Hemos encontrado diez especies nuevas. Y tenemos, por lo menos, otras diez especies que están en revisión”, cuenta Rojas sobre el trabajo que realizó el equipo de cuatro botánicos y los guardaparques en el Parque Nacional Cordillera Azul entre diciembre de 2016 a diciembre de 2022.</p>
<figure id="attachment_245232" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="wp-image-245232 size-full" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153859/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-10.jpg" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153859/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-10.jpg 1600w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153859/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-10-768x670.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153859/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-10-1536x1340.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153859/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-10-610x532.jpg 610w" alt="" width="1600" height="1396" /><figcaption class="wp-caption-text">La especie <em>Chrysochlamys montieliae</em> fue hallada en el Parque Nacional Cordillera Azul. Foto: Jardín Botánico de Missouri.</figcaption></figure>
<p>Rojas recuerda que desde la década del ochenta, como parte del equipo del Jardín Botánico de Missouri, realiza investigaciones de la flora en la Amazonía peruana. Empezaron en Loreto, en la denominada “Amazonía baja”, y luego decidieron investigar en las yungas peruanas. Así, desde el año 2002 empezaron su trabajo en el Parque Nacional Yanachaga Chemillen y su zona de amortiguamiento. En esta área protegida están realizando una <strong>catálogo de la flora vascular de la selva central.</strong></p>
<p>El trabajo en Yanachaga Chemillén llevó a este equipo a interesarse en otras áreas protegidas de la amazonía peruana y así empezaron las investigaciones en Cordillera Azul. “Cada vez que incursionamos en un área protegida empezamos a quererlo y se convierte en parte de nosotros. Es espectacular entrar y ver las maravillas de los ríos, cómo y dónde nacen; observar las quebradas. En Cordillera Azul hacemos un trabajo con el corazón”, cuenta Rojas, quien también es investigadora en el Herbario Selva Central Oxapampa (HOXA), de la estación biológica del Jardín Botánico de Missouri.</p>
<p>En esas expediciones en Cordillera Azul, que duraban entre 25 y 30 días, el equipo de investigadores “encontraba muchas especies de flora que nunca había visto”, confiesa la investigadora. “Ver el agua cristalina y respirar el aire limpio del bosque nos inspira para incursionar en zonas más profundas de las áreas naturales protegidas”.</p>
<figure id="attachment_245229" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="wp-image-245229 size-full" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153808/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-7.jpg" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153808/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-7.jpg 1600w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153808/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-7-768x576.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153808/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-7-1536x1151.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153808/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-7-610x457.jpg 610w" alt="" width="1600" height="1199" /><figcaption class="wp-caption-text">El Parque Nacional Cordillera Azul alberga especies de plantas desconocidas para la ciencia. Foto: Jardín Botánico de Missouri.</figcaption></figure>
<p>En una de esas expediciones encontraron la nueva especie de árbol que ha sido bautizada como <em><a href="https://www.researchgate.net/publication/371950863_Una_nueva_especie_de_Chrysochlamys_Clusiaceae_Clusioideae_Clusieae_del_Parque_Nacional_Cordillera_Azul_Loreto_Peru" rel="external noopener noreferrer" data-wpel-link="external">Chrysochlamys montieliae</a>. </em>Con su descubrimiento, Perú suma 11 especies de este género, cinco de ellas —incluida <em>montieliae</em>— son endémicas del país y están en el Parque Nacional Cordillera Azul.</p>
<p>Rojas señala que actualmente hay alrededor de <strong>22 000 especies de plantas en Perú,</strong> pero que aún hay muchas más por descubrir. “Hay muchas zonas prístinas a las que los investigadores no hemos llegado y que podrían albergar especies nuevas”.</p>
<p>Gustavo Montoya, jefe del Parque Nacional Cordillera Azul, señala que esta área protegida tiene un estado de conservación del 99.96 %, un trabajo de protección que se realiza en coordinación entre los guardaparques, los técnicos del Centro de Conservación, Investigación y Manejo de Áreas Naturales (CIMA) las comunidades nativas y las poblaciones locales, que forman parte del Comité de Gestión. Se trata del cuarto parque nacional más grande del Perú, con 1.3 millones de hectáreas y una gran diversidad de gradientes que va desde los 200 hasta los 2400 metros de altura.</p>
<figure id="attachment_245227" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-245227 size-full" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153750/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-5.jpg" sizes="auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153750/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-5.jpg 1600w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153750/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-5-768x576.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153750/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-5-1536x1152.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21153750/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-5-610x458.jpg 610w" alt="" width="1600" height="1200" /><figcaption class="wp-caption-text">Equipo de investigadores y guardaparques que recorrió el Parque Nacional Cordillera Azul. Foto: Jardín Botánico de Missouri.</figcaption></figure>
<p>“Tenemos estrategias de conservación con vigilancia participativa, educación ambiental, trabajos de restauración de paisajes, promoción de actividades económicas sostenibles para que las familias puedan mejorar su calidad de vida en la zona de amortiguamiento del parque”, señala Montoya y agrega que se continuará promoviendo la investigación dentro del área protegida.</p>
<p><strong>Lee más | </strong><a href="https://es.mongabay.com/2023/07/peru-doce-comunidades-indigenas-logran-titulacion-de-sus-territorios/" data-wpel-link="internal">Perú: en solo diez meses, doce comunidades indígenas ticuna logran la titulación definitiva de sus territorios</a></p>
<h3>Una nueva especie en Yanachaga Chemillén</h3>
<p>El herpetólogo Pablo Venegas, investigador de la organización <a href="https://www.google.com/search?client=firefox-b-e&amp;q=Rainforest+Partnership" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Rainforest Partnership</a>,  recuerda la expedición que hizo, junto a un equipo de investigadores, al Parque Nacional Yanachaga Chemillén en agosto del año 2010. La misión era evaluar metodologías para registros de biodiversidad, pero terminaron descubriendo nuevas especies para la ciencia.</p>
<figure id="attachment_245237" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-245237 size-full" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21161859/Osteocephalus-vasquezi-3-Parque-Nacional-Yanachaga-Chemillen.jpg" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21161859/Osteocephalus-vasquezi-3-Parque-Nacional-Yanachaga-Chemillen.jpg 1024w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21161859/Osteocephalus-vasquezi-3-Parque-Nacional-Yanachaga-Chemillen-768x576.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21161859/Osteocephalus-vasquezi-3-Parque-Nacional-Yanachaga-Chemillen-610x458.jpg 610w" alt="" width="1024" height="768" /><figcaption class="wp-caption-text">La rana <em>Osteocephalus vasquezi</em> fue hallada en la zona de Huampal, en el Parque Nacional Yanachaga Chemillén. Foto: Pablo Venegas.</figcaption></figure>
<p>Hasta ahora han descrito tres de ellas. Dos lagartijas bautizadas como <em>Enyalioides rudolfarndti </em>y<em> Euspondylus oreades </em>y la nueva especie de rana<em> Osteocephalus vasquezi,</em> cuya descripción se publicó en julio de 2023. Además, hay otras dos especies halladas en esta área protegida que están en proceso de descripción.</p>
<p>“Solo en Huampal, una zona junto a una carretera muy transitada y donde se ubica el puesto de Sernanp, encontramos dos especies nuevas para la ciencia. Ahí descubrimos a la rana <em>Osteocephalus vasquezi</em> y también una lagartija”, cuenta Venegas sobre el lugar donde se hallaron dos especies en Yanachaga Chemillén.</p>
<p>Los investigadores recorrieron también el sector de Santa Bárbara, una zona ubicada a 4000 metros de altura donde ubicaron a las otras especies. “El Parque Nacional de Yanachaga Chemillén tiene zonas de una geografía accidentada con lugares de difícil acceso, donde, posiblemente, existan más especies por descubrir”, sugiere Venegas.</p>
<figure id="attachment_245235" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-245235 size-full" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21154322/Enyalioides-rudolfarndti-Parque-Nacional-Yanachaga-Chemillen.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21154322/Enyalioides-rudolfarndti-Parque-Nacional-Yanachaga-Chemillen.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/21154322/Enyalioides-rudolfarndti-Parque-Nacional-Yanachaga-Chemillen-610x813.jpg 610w" alt="" width="768" height="1024" /><figcaption class="wp-caption-text"><em>Enyalioides rudolfarndti</em>, una especie de lagarto hallada en el Parque Nacional Yanachaga Chemillén. Foto: Pablo Venegas.</figcaption></figure>
<p>Sobre esta nueva especie, Venegas comenta que los renacuajos de la <em>Osteocephalus vasquezi</em> están adaptados para vivir en aguas torrentosas como las del río Huancabamba y para lograrlo han desarrollado una boca muy grande que les permite adherirse a las rocas, además de una cola musculosa que los ayuda a nadar. El nombre de la especie es un homenaje al profesor Pedro Vásquez, de la Universidad Nacional Agraria, quien es pionero en el manejo de fauna silvestre en el Perú.</p>
<p>Existen bastantes especies de <em>Osteocephalus</em> —explica Venegas— y los renacuajos de la mayoría de ellas viven en el agua, pero que no son torrentosas, algunos habitan en el agua que se empoza en plantas como las bromelias o en el hueco de un árbol, y no están adaptados a luchar contra la corriente, pero esta especie se ha adaptado a esta zona andina de montañas en donde las aguas discurren por zonas con pendiente.</p>
<p>Salome Antezano, jefa del Parque Nacional Yanachaga Chemillén, comenta que este parque nacional tiene una geografía que va desde los 370 metros de altura hasta los 3800 metros sobre el nivel del mar. Alberga más de 5000 especies de flora, de las cuales más de 700 son orquídeas. También se tiene el registro de más de 660 especies de aves y 150 de mamíferos. En el caso de los anfibios, hay un registro de 95 especies, de ellas, alrededor de 30 son endémicas.</p>
<p><strong>“Es importante conservar esta área protegida por la riqueza de especies de flora y fauna que alberga,</strong> pero también por los servicios ecosistémicos que provee. Hablamos, por ejemplo, del recurso hídrico que utiliza la población de los distritos de Oxapampa y Huancabamba que están dentro del ámbito del área natural protegida”, comenta la jefa del parque nacional.</p>
<p><em><strong>* Imagen principal:</strong> Investigadores del Jardín Botánico de Missouri recorrieron durante cinco años el Parque Nacional Cordillera Azul. <strong>Foto:</strong> Jardín Botánico de Missouri. </em></p>
<p class="story-contents__font-paragraph " data-mrf-recirculation="Enlaces Párrafos"><i>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a></i><i> en Mongabay Latam. </i><a href="https://es.mongabay.com/2023/08/hallan-nueva-especie-de-arbol-y-de-rana-en-peru/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/2023/08/especial-los-pequenos-y-olvidados-gatos-silvestres-de-latinoamerica/"><i>Puedes revisarlo aquí.</i></a></p>
<p class="story-contents__font-paragraph " data-mrf-recirculation="Enlaces Párrafos"><i>Si quieres leer más sobre </i><a href="https://es.mongabay.com/list/animales/" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/list/animales/"><i>animales</i></a><i> en Latinoamérica, </i><a href="https://es.mongabay.com/list/animales/" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/list/animales/"><i>puedes revisar nuestra colección de artículos.</i></a><i> Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, </i><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" data-mrf-link="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/"><i>puedes suscribirte al boletín aquí</i></a><i> o seguirnos en </i><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" data-mrf-link="https://www.facebook.com/MongabayLatam/"><i>Facebook</i></a><i>, </i><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" data-mrf-link="https://twitter.com/MongabayLatam/"><i>Twitter</i></a><i>, </i><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" data-mrf-link="https://www.instagram.com/mongabaylatam/"><i>Instagram</i></a><i> y </i><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" data-mrf-link="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/"><i>YouTube</i></a><i>.</i></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96025</guid>
        <pubDate>Thu, 24 Aug 2023 21:35:52 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Parque-Nacional-Cordillera-Azul-Jardin-Botanico-de-Missouri-9-1200x900.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Biólogos y guardaparques hallan una nueva especie de árbol y de rana en áreas protegidas de Perú]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Colombia: descubren nueva especie de salamandra en los bosques nublados de Cundinamarca</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-descubren-nueva-especie-salamandra-los-bosques-nublados-cundinamarca/</link>
        <description><![CDATA[<p>La salamandra muisca fue hallada por investigadores de la Fundación Natura en predios donde se ejecuta un programa de restauración ecológica. Luego de dos años de estudio, pudieron declarar que se trata de una nueva especie para la ciencia. Este anfibio es una especie bastante sensible a las alteraciones de su hábitat. Requiere espacios muy [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<ul>
<li><em>La salamandra muisca fue hallada por investigadores de la Fundación Natura en predios donde se ejecuta un programa de restauración ecológica. Luego de dos años de estudio, pudieron declarar que se trata de una nueva especie para la ciencia.</em></li>
<li><em>Este anfibio es una especie bastante sensible a las alteraciones de su hábitat. Requiere espacios muy bien conservados y depende de la humedad para sobrevivir pues no tiene pulmones. Los anfibios son un bioindicador de la salud de los ecosistemas.</em></li>
</ul>
<p>Los bosques nubosos de Cundinamarca, en el centro de la región Andina de Colombia, todavía guardan bastantes secretos que los científicos intentan revelar. El más reciente de ellos fue el descubrimiento de una nueva especie de salamandra, a la que han bautizado como <strong><em>Bolitoglossa muisca.</em></strong></p>
<p>El anfibio fue encontrado en la vertiente occidental de la Cordillera Oriental de los Andes, en el municipio de Bojacá, cuando investigadores de la <a href="https://natura.org.co/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Fundación Natura</a> monitoreaban la herpetofauna —anfibios y reptiles— en un sector del área protegida regional <a href="https://www.car.gov.co/uploads/files/623ce2d574b19.pdf" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Distrito de Manejo Integrado Cerro Manjuí – Salto del Tequendama</a>, donde se han enfocado en mejorar el estado de los bosques nubosos remanentes de la región, mediante acciones de restauración y conservación.</p>
<p>En 2021, cuando se realizó el hallazgo de la nueva especie, Yeny Rocío López-Perilla, licenciada en ciencias naturales y educación ambiental, ya llevaba varias salidas de campo en las cuales observaba y recolectaba especímenes de anfibios y reptiles para conocer más sobre la riqueza natural de la zona, que ha sido históricamente afectada por la tala de bosques para actividades humanas y que se encuentra aproximadamente a 40 kilómetros de Bogotá. En el momento que capturó a <em>Bolitoglossa muisca </em>no tenía idea que se trataba de una nueva especie para la ciencia, pues se parecía bastante a otras especies descritas de salamandras. Sin embargo, cuando llegó al laboratorio se dio cuenta que no era exactamente igual a las que ya conocía.</p>
<figure id="attachment_242212" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-242212" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030939/Bolitoglossa-muisca_6-768x512.png" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030939/Bolitoglossa-muisca_6-768x512.png 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030939/Bolitoglossa-muisca_6-1200x800.png 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030939/Bolitoglossa-muisca_6-610x407.png 610w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030939/Bolitoglossa-muisca_6.png 1500w" alt="Las salamandras son un buen bioindicador de la salud de los ecosistemas. Foto: Yeny López-Perilla." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Las salamandras son un buen bioindicador de la salud de los ecosistemas. Foto: Yeny López-Perilla.</figcaption></figure>
<p>“Cuando estábamos revisando la salamandra, nos dimos cuenta que muchos de los caracteres morfológicos no coincidían con la especie que más se parecía [<em>Bolitoglossa adspersa</em>]. Con otros colegas empezamos a investigar más, se analizaron los tejidos y se hizo el análisis genético. Efectivamente, <strong>los resultados mostraron que era una nueva especie.</strong> Para mí fue una experiencia maravillosa porque nunca había tenido la oportunidad de trabajar describiendo una nueva especie”, comenta López-Perilla.</p>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/05/normas-vinculantes-union-europea-garantizar-produccion-sin-deforestacion-entrevista/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">“Necesitamos normas vinculantes como la de la Unión Europea para garantizar la producción sin deforestación” | ENTREVISTA</a></p>
<h3><strong>Así es este anfibio sin pulmones</strong></h3>
<p>La descripción de una nueva especie es un proceso exhaustivo y, literalmente, milimétrico. A esta nueva salamandra se le tomaron las medidas del cráneo, del cuerpo, de las patas y hasta de los dientes. De hecho, los investigadores encontraron que una de las principales diferencias con su especie hermana, la salamandra adspersa, era que el nuevo anfibio poseía más dientes.</p>
<p><strong><em>Bolitoglossa muisca</em> mide aproximadamente 5,28 centímetros</strong>, mientras que <em>adspersa</em> es un poco más pequeña, midiendo 4,5 centímetros en promedio, del hocico a la cloaca. Además, la cola de <em>adspersa</em> es delgada y larga en relación al tronco, mientras que la de muisca es gruesa y corta.</p>
<figure id="attachment_242206" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-242206" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030817/Bolitoglossa-muisca-2-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030817/Bolitoglossa-muisca-2-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030817/Bolitoglossa-muisca-2-1200x800.jpg 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030817/Bolitoglossa-muisca-2-1536x1024.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030817/Bolitoglossa-muisca-2-2048x1365.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030817/Bolitoglossa-muisca-2-610x407.jpg 610w" alt="Nueva especie de salamandra en Colombia (Bolitoglossa muisca). Foto: Yeny López-Perilla." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Nueva especie de salamandra en Colombia (Bolitoglossa muisca). Foto: Juan David Fernández.</figcaption></figure>
<p>El proceso de descripción de una nueva especie no es fácil, pues implica horas y horas de observación, análisis y comparación con las especies más parecidas que se encuentran en diferentes colecciones alrededor del país.</p>
<p>Por ejemplo, los investigadores encontraron que ya había ejemplares de la nueva salamandra, recolectados hace varias décadas, pero estaban asociados a otras especies. En el pasado, otros investigadores creían que se trataba de una especie diferente a<em> Bolitoglossa adspersa,</em> pero nunca realizaron los análisis para confirmarlo.</p>
<p>La salamandra muisca fue recolectada en el 2021. Tuvieron que pasar dos años más, para que los investigadores lograran publicar, en la revista científica Zookeys, el artículo científico <a href="https://zookeys.pensoft.net/article/99077/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external"><em>Una nueva Bolitoglossa (Amphibia, Caudata, Plethodontidae) de la Cordillera Oriental de Colombia</em></a>, donde se confirmó que se trata de una nueva especie para la ciencia.</p>
<p><strong>El pequeño anfibio fue nombrado <em>Bolitoglossa muisca</em> en honor a los indígenas del altiplano cundiboyacense y la sabana de Bogotá.</strong> Los muiscas consideraban a los anfibios como criaturas sagradas asociadas con el sexo, la fertilidad y la llegada de la temporada de lluvias.</p>
<figure id="attachment_242209" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-242209" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030857/Bolitoglossa-muisca_3-768x512.png" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030857/Bolitoglossa-muisca_3-768x512.png 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030857/Bolitoglossa-muisca_3-1200x800.png 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030857/Bolitoglossa-muisca_3-610x408.png 610w" alt="Las salamandras dependen de la humedad para sobrevivir. Foto: Yeny López-Perilla." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Las salamandras dependen de la humedad para sobrevivir. Foto: Yeny López-Perilla.</figcaption></figure>
<p>En los últimos años, países como Colombia y Ecuador han descrito una gran cantidad de anfibios, principalmente ranas. Sin embargo, la descripción de nuevas especies de salamandras y cecilias no es tan común. Por ejemplo, aunque el género más grande y diverso de salamandras es <em>Bolitoglossa</em>, en América solo se han registrado y catalogado cerca de 138 especies, entre el noreste de México y el centro de Bolivia. De estas, solo 24 pertenecen a Colombia. Es más, desde el año 2000 a la fecha, en el país solo se han registrado siete especies y el resto son descripciones anteriores a 1973.</p>
<p>“Las salamandras no tienen pulmones, entonces dependen totalmente de la humedad y son difíciles de ver, contrario a muchas ranas que pueden empezar a saltar mientras vas caminando. Hay que buscar [a las salamandras] en la vegetación, hay que buscar dentro de las bromelias. Tienes que remover la hojarasca. Hay que hacer una búsqueda exhaustiva para tener registros de salamandras”, comenta López-Perilla.</p>
<p>Otra de las particularidades del anfibio recién descrito es que fue encontrado en los predios de Peñas Blancas y Esmeralda en Bojacá (Cundinamarca), que pertenecen a Empresas Públicas de Medellín (EPM) y fueron adquiridos dentro de su plan de compensación ambiental por la construcción de la<a href="https://www.epm.com.co/site/Portals/0/Brochure%20Nueva%20Esperanza.pdf" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external"> línea de transmisión de energía eléctrica Nueva Esperanza</a>. Según Jorge Andrés Carillo, gerente general de EPM, estos predios serán entregados este año a las administraciones municipales y a la comunidad.</p>
<figure id="attachment_242211" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-242211" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030924/Bolitoglossa-muisca_5-768x512.png" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030924/Bolitoglossa-muisca_5-768x512.png 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030924/Bolitoglossa-muisca_5-1200x800.png 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030924/Bolitoglossa-muisca_5-610x408.png 610w" alt="Las salamandras son un buen bioindicador de la salud de los ecosistemas. Foto: Yeny López-Perilla." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Las salamandras son un buen bioindicador de la salud de los ecosistemas. Foto: Yeny López-Perilla.</figcaption></figure>
<p>“Este descubrimiento es un ejemplo de cómo las compensaciones y obligaciones ambientales del sector empresarial son una oportunidad para la gestión del conocimiento de nuestra biodiversidad y para consolidar acciones de conservación de los ecosistemas y de las especies colombianas”, dice Clara Ligia Solano, directora de la Fundación Natura.</p>
<p>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2023/05/estrategia-nacional-del-litio-en-chile/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-wpel-link="internal">Expertos y comunidades reciben con cautela la Estrategia Nacional del Litio en Chile</a></p>
<h3><strong>La salamandra y la salud de los ecosistemas</strong></h3>
<p>La Fundación Natura realiza restauración de bosque andino en los predios donde se encontró a la salamandra muisca desde hace cinco años. Ha sembrado 17 975 árboles de 26 especies nativas en el predio Esmeralda y en Peñas Blancas ha plantado 6996 árboles de 28 especies nativas. <strong>Esmeralda es un territorio de 54.86 hectáreas y Peñas Blancas ocupa 44.22.</strong></p>
<p>Al mismo tiempo que empezaron con la restauración del ecosistema, donde uno de los principales objetivos era conectar los parches de bosque fragmentados, iniciaron un monitoreo de aves, anfibios y reptiles.</p>
<figure id="attachment_242207" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-242207" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030831/Bolitoglossa-muisca_1-768x512.png" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030831/Bolitoglossa-muisca_1-768x512.png 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030831/Bolitoglossa-muisca_1-1200x800.png 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030831/Bolitoglossa-muisca_1-610x407.png 610w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08030831/Bolitoglossa-muisca_1.png 1500w" alt="Salamandra muisca mide poco más de 5 cm del hocico a la cloaca. Foto: Yeny López-Perilla." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Salamandra muisca mide poco más de 5 centímetros del hocico a la cloaca. Foto: Yeny López-Perilla.</figcaption></figure>
<p>“Los anfibios y reptiles son especies muy sensibles. Por ejemplo, las salamandras no tienen pulmones sino que respiran por la piel y necesitan unas condiciones ecosistémicas muy puntuales. Si en un proceso de restauración logras llegar a las condiciones que requieren este tipo de especies, ya sabes que estás haciendo algo bien. Quiere decir que se está recuperando la humedad, la cobertura vegetal y los sitios con sombra, condiciones muy puntuales que necesitan estas especies para sobrevivir. La presencia de anfibios y reptiles funcionan como bioindicadores de calidad en procesos de restauración”, dice Oriana Serrano, ecóloga de la Fundación Natura.</p>
<p>Para Clara Ligia Solano, “describir una nueva especie en un país [Colombia] que ocupa el segundo lugar en biodiversidad a nivel mundial, significa enviarle a la sociedad un mensaje contundente frente a la necesidad de frenar con mayor efectividad la degradación de los ecosistemas de alta montaña, pues con seguridad estamos perdiendo especies aún no reconocidas”.</p>
<p>Con la descripción de la salamandra muisca, Colombia alcanza 882 especies de anfibios, una de las cifras más altas en Latinoamérica para este grupo de animales. Según los expertos, se evidencia la necesidad de proteger los hábitats donde se encuentran las salamandras conocidas popularmente como “lengua de hongo” o “sin pulmones tropicales”, que están amenazadas por la deforestación y la tala de bosques.</p>
<figure id="attachment_242216" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-242216" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08031033/Yeny-L%C2%A2pez-2-768x512.jpeg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08031033/Yeny-L%C2%A2pez-2-768x512.jpeg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/05/08031033/Yeny-L%C2%A2pez-2-1200x800.jpeg 1200w" alt="Yeny López Perilla. Autora principal del artículo donde se describe la salamandra muisca, una nueva especie de anfibio para la ciencia. Foto: archivo particular." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Yeny López Perilla, autora principal del artículo en donde se describe la salamandra muisca, una nueva especie de anfibio para la ciencia. Foto: archivo particular.</figcaption></figure>
<p>“Con base en nuestros resultados y observaciones de campo, creemos que esta especie debe ser considerada como En Peligro (EN), según los criterios de la UICN, dado su pequeño rango conocido”, señala la investigadora Yeny Rocío López-Perilla.</p>
<p>La investigadora señala que se necesita seguir investigando a la salamandra muisca, pues es poco lo que se sabe de ella. No se tienen datos sobre su dieta o su densidad poblacional. “Vamos a empezar con el estudio poblacional, porque por ahora solo sabemos que la salamandra está asociada a bosques nublados, a helechos arbóreos principalmente en remanentes de bosques de roble. Por eso, el siguiente paso es empezar a hacer el monitoreo para ver características ecológicas mucho más puntuales”, menciona la investigadora.</p>
<h3>REFERENCIA</h3>
<p><em>* López-Perilla, Y. R., Fernández-Roldán, J. D., Meza-Joya, F. L., &amp; Medina-Rangel, G. F. (2023). A new Bolitoglossa (Amphibia, Caudata, Plethodontidae) from the Cordillera Oriental of Colombia. ZooKeys, 1158, 27-48.</em></p>
<p><em><strong>*Imagen principal:</strong> Nueva especie de salamandra en Colombia (Bolitoglossa muisca). <strong>Foto:</strong> Yeny López-Perilla.</em></p>
<section>
<p class="story-contents__font-paragraph "><i>El artículo original fue publicado por </i><a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><i>Antonio José Paz Cardona</i></a><i> en Mongabay Latam. </i><a href="https://es.mongabay.com/2023/05/descubren-nueva-especie-de-salamandra-en-colombia-animales/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><i>Puedes revisarlo aquí.</i></a></p>
<p class="story-contents__font-paragraph "><i>Si quieres leer más sobre </i><a href="https://es.mongabay.com/list/bosques/"><i>bosques</i></a><i> en Latinoamérica, </i><a href="https://es.mongabay.com/list/bosques/"><i>puedes revisar nuestra colección de artículos.</i></a><i> Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, </i><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/"><i>puedes suscribirte al boletín aquí</i></a><i> o seguirnos en </i><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/"><i>Facebook</i></a><i>, </i><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/"><i>Twitter</i></a><i>, </i><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/"><i>Instagram</i></a><i> y </i><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/"><i>YouTube</i></a><i>.</i></p>
</section>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95199</guid>
        <pubDate>Wed, 21 Jun 2023 15:37:09 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bolitoglossa-muisca_8-1200x803.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: descubren nueva especie de salamandra en los bosques nublados de Cundinamarca]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>