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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de novela | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Vereda, una novela de Oscar Pantoja</title>
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        <description><![CDATA[<p>En la novela “Madre” (Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá, 2022) de Oscar Pantoja, los fantasmas se vuelven protagonistas para relatar la violencia que han debido enfrentar miles de campesinos colombianos ante la indiferencia del resto de compatriotas, ahí la imaginación del autor pareciera entretejerse perfectamente con la denuncia estética que hace de nuestra [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En la novela “Madre” (Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá, 2022) de Oscar Pantoja, los fantasmas se vuelven protagonistas para relatar la violencia que han debido enfrentar miles de campesinos colombianos ante la indiferencia del resto de compatriotas, ahí la imaginación del autor pareciera entretejerse perfectamente con la denuncia estética que hace de nuestra propia realidad nacional. Ahora, en “Vereda”, el protagonista se difumina en una realidad que es también una ilusión, la casa que su madre soñó para su hijo, quien vuelve al lugar de origen después de fracasar buscando una solución para su vida en una gran ciudad, teniendo como única alternativa la reparación de unos hornos abandonados, cuyo propósito es verdad sabida por muchos compatriotas.</p>



<p>Vereda transcurre en cualquier espacio rural de Colombia, de norte a sur y de occidente a oriente, en donde todo tipo de violencia arrecia contra la población más indefensa, los campesinos que deben sortear entre sobrevivir frente a los grupos al margen de la ley, frente a sus propios miedos manifiestos en unas manchas que van apareciendo por todas las casas, como una plaga que se va esparciendo, imponiendo un silencio en medio de un lugar donde pareciera que nada pasa.</p>



<p>En 27 capítulos los protagonistas van mutando, la casa al inicio es un mero sueño, hasta que poco a poco se va volviendo realidad, entonces hay una resistencia física frente a lo que acontece en el pueblo, las manchas no llegan tan pronto a ese espacio donde los ladrillos van formando paredes, ventanales sin vidrios y dinteles sin puertas, pero que permiten a su hacedor tener instantes de ilusiones y de sueños. Ahí, en una carpa improvisada dentro de la estructura, se permite conocer el amor, aunque sea por unos instantes, sin energía, sin acueducto, por algunos momentos la casa le permite cierta felicidad en la complacencia de hacer realidad el sueño de su madre.</p>



<p>Sin embargo la casa va tomando vida, una especie de conciencia que se manifiesta en sueños, exigiéndole a su morador que cabe un hueco para construir aparentemente un sótano. Una alegoría quizá al inconsciente colectivo que subyace en los miles de NN que siguen perdidos en los campos colombianos, pero también de un grito silencioso de esperanza para seguir habitando, como el protagonista de la novela, en el encuentro con lo perdido, ahí es la voz de la madre la que se vuelve espanto y habita la casa, animando a su hijo a ir tras otros desaparecidos también amados, también despreciados por muchos, mientras la mancha sigue creciendo y atrapando en su red a todo aquel que busque la memoria perdida.</p>



<p>“Vereda” es más que una metáfora de este país, ahí la fantasía y el onirismo permiten comprender una realidad que quiere ser ocultada por muchos, la memoria de un país que, pese a todo lo que se diga, vive en y desde la ruralidad, las otras patrias que muchos quieren desconocer.</p>



<p>En hora buena por la apuesta de Rey Naranjo Editores con esta novela en donde las letras, las manchas y la simbología numérica cobran especial relevancia en un lugar donde la muerte y los desaparecidos siguen siendo una realidad.</p>



<p>Pantoja, O. (2025). Vereda. Bogotá: Rey Naranjo Editores.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Thu, 12 Jun 2025 12:14:38 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Vereda, una novela de Oscar Pantoja]]></media:description>
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        <item>
        <title>Moscas en la casa</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/direccion-unica/moscas-en-la-casa/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lo primero, la muerte del padre de Lina y la narración en primera persona que nos habla en confianza del duelo a partir de un ejercicio de memoria. Luego, moscas en la casa y la sensación de ser amedrentada por una sombra. Reseña de La mano que cura.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>&#8220;Soledad aprendió a identificar las señales, sobre todo por las moscas negras que precedían a los visitantes con su vuelo insistente. Las moscas anuncian cosas (&#8230;), acompañan la enfermedad, acompañan la muerte o la desgracia porque son sabias, el problema es de la gente, que no sabe entenderlas&#8221; (p. 68).</p></blockquote></figure>
</blockquote>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><br><em>La mano que cura</em><br>Lina María Parra Ochoa<br>Alfaguara<br>Bogotá, 2024<br>208 páginas</p></blockquote></figure>



<p>Lo primero, la muerte del padre de Lina y la narración en primera persona que nos habla en confianza del duelo a partir de un ejercicio de memoria. Luego, moscas en la casa y la sensación de ser amedrentada por una sombra, “un animal que se esconde y que parece existir” siempre agazapado en los rincones de su apartamento. &#8220;Me parece que los pasos del animal se me acercan desde el corredor”. Junto a esta presencia, más y más moscas, negras y gordas. Lina carga con una certeza: “cuando las moscas rondan, siempre traen consigo un mensaje” (p. 17).</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="177" height="284" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/15175618/images-1.jpg" alt="" class="wp-image-110419" style="width:352px;height:auto" /></figure>



<p>Publicada en principio por la editorial española Tránsito dentro de su “catálogo de autoras diversas”, <em>La mano que cura </em>se alimenta de ese halo entre tenebroso y cultural donde emergen –entre rezos, violencia simbólica y hechicería–, toda clase de rituales producto de una cultura de hibridaciones y realidades ocultas. A medio camino entre la parroquia de los abuelos y los amarres, entierros, limpias y amuletos, los personajes de <em>La mano que cura</em> hacen frente a sus demonios desde dos relatos paralelos: el relato de Lina y la historia de juventud de su Moscas en la casa madre Soledad y la maestra Ana Gregoria, “una señora negra, con el pelo muy cortito, casi rapada” y con quien inicia el trasunto de toda la novela, “los poderes”.</p>



<p>Como tocada por una fuerza exterior a ella, la niña Sole heredará a la que será en unos años su hija, Lina, la capacidad de ver y hacer lo que otros no, esto desde las prácticas –en algo tenebrosas– sobre las que Ana Gregoria instruirá a su joven estudiante de quinto de primaria. Y es aquí donde nace la idea del experto curandero, el sanador, aquel que detenta los poderes, aquellos que:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;..están en todas partes y no eran nada o eran todo y eran la tierra y las raíces y los tallos y las hojas y las flores y las frutas y las semillas y lo que se pudre en la tierra y los pelos de los animales y los animales con su carne y sus huesos y su sangre y las piedras que van por el río&#8230;&#8221; (p. 28)</p>
</blockquote>



<p>Ana Gregoria y Sole, “ahí sentadas sobre la tierra, sobre los poderes, siendo los poderes” encarnarán en ellas aquel papel sanador al tiempo que la una enseñará a la otra en el arte de la brujería. <em>La mano que cura </em>irá entonces de la tercera persona de Soledad a la vida de Lina, encargada ahora de decidir qué suerte ha de tener la biblioteca de su padre muerto, y a la vez espantar moscas mientras intenta hallar alguna forma para acabar con esa sombra que la persigue. Ambas relatan su vida en los entresijos del tema principal.</p>



<p>Entonces descubrimos la postal familiar junto a la hermana de Lina, Estefanía –dedicada al cuidado animal–; la historia de amor de sus padres –ya signada como se verá por la presencia de Ana Gregoria– y los devaneos psicológicos de cada cual, fantasmas que rondan en la vigilia o el sueño para conducir la lectura al mismo punto sobre el plano.</p>



<p>Temerosa de la desgracia, Lina a menudo sobrepiensa los acontecimientos, persigue las moscas con un frasco de Raid, tal será el clima que ronda en su casa que hasta las plantas mueren de repente entre el descuido y la superstición. Al otro lado, Sole continúa en su salto en el tiempo. Las lecciones con la maestra se llenan de hierbas curativas, personas posesas y hasta brebajes de amor: “las personas buscaban a Ana Gregoria por que estaban enfermas y los médicos no podían ayudarlas” (p. 69), conflictos sin solución aparente, embarazos no deseados, otras que desean hijos pero no pueden, o madres de “niños medio estúpidos o descontrolados” por obra del diablo. Encomiada a su papel como sanadora, aparece en escena una Lina pequeña que Sole pone en manos de Ana Gregoria, “la niña nació apestada”, le dice. El juego temporal conduce la novela en una interesante espiral con la que regresaremos a algunos lugares para hallar las piezas sueltas del relato. Cementerios, un geriátrico y una Lina perseguida da a menudo por el asma, una Lina pálida “como si estuviera siempre al borde de la enfermedad”.</p>



<p>En esta búsqueda de los poderes, una Lina adulta emprende su camino hacia el quid de la novela. Aquí su reencuentro con Ana Gregoria:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;Frente a la puerta del geriátrico, siendo ya una adulta, le parece que esa infancia es cada vez más distante y gaseosa. Siente nostalgia de esa niña, como si fuera otra; quiere abrazarla cuidarla. Lleva más de diez minutos frente a la puerta sin tocar el timbre. Con la mano izquierda se agarra la medallita&#8221; (p. 86).</p>
</blockquote>



<p>Tras narrarle a Ana Gregoria de su situación,“de las moscas, de las matas del apartamento que amanecieron todas muertas, de una gotera en la canilla, del olor a humedad, de las capas de polvo (&#8230;), del raspar de uñas como de perro, siempre a sus espaldas” (p. 90), Lina inicia su proceso de limpieza, ella misma es el problema según parece, solo le queda tomar consciencia sobre sus poderes En ese proceso de cura mental, recoge algunos de sus pasos, duerme aquella noche en casa de su madre,</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;&#8230;se acuesta en su cama de la infancia e inmediatamente vuelve a encontrar sus formas en el colchón viejo. En la mano tiene una piedra que le dio Ana Gregoria antes de despedirse. Piedra del fondo del río, le dijo&#8221; (p. 91).</p>
</blockquote>



<p>De regreso al paisaje truculento que rodea a Ana Gregoria, la novela salta a los años de juventud de Soledad. Aquí como la inmersión en otro capítulo intermedio plagado de amuletos, patas de gallo y la escena nocturna del campo en donde Parra Ochoa revitaliza su relato desde lo macabro del personaje transversal de la novela. Allí decide trazar una línea para marcar un antes y un después en la vida de Soledad y su instructora de brujería. Esto también como la despedida de Soledad, quien parte de su pueblo, Heliconia, mientras se aleja “sentada en la chiva, cuñada entre Esperanza [hermana suya] y un costal de café&#8230;” (p. 107).</p>



<p>Sin entrar en el spoiler, baste con decir que es precisamente en esta brecha del libro donde se conectan algunos detalles dejados entre las páginas anteriores y la imagen de Ana Gregoria cobra su mayor protagonismo, en medio de muerte, redención y venganza, “con los ojos blancos de los poderes encima de los suyos propios”. De vuelta al principio, Soledad vela junto a sus hijas a un moribundo padre. Como forma de justificar la interrelación de sus personajes, La mano que cura aborda ahora la vida de un Iván que al morir puso en situación el duelo como detonante.</p>



<p>Entonces nos hallamos frente a un nuevo tema: la telepatía. De un padre que confiesa sentirse perdido hace tiempo, enfermo y encerrado en un laberinto sin salida, Lina, de nuevo relatora en primera persona, nos pone al tanto de lo que ocurre:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;Supe entonces que me estaba pidiendo ayuda. Nunca lo dijo, no le salió de la boca, pero solo allí, al borde del abismo, me di cuenta de que el papá sabía más de lo que revelaba. Sabía de los poderes en la mamá, en mí, incluso en Estefanía. Sabía de los poderes en las manos, en la tierra. Sabía que esas cosas raras que hacía la mamá también estaban de cierta manera en él, en todo&#8221; (p. 113).</p>
</blockquote>



<p>Iván confiesa ser también un mago, y lo hace desde un lenguaje propio que nos lleva incluso a hurgar en expedientes de la Segunda Guerra o en la historia de Isaac Newton y sus estudios secretos sobre lo oculto y sus textos sacrílegos. Lina, víctima en ese instante de unos cólicos terribles, descubre en su padre los poderes: “Y solo hasta esa noche en el hospital entendí que el dolor me lo había quitado la mano que cura, la mano del papá, no las pastillas ni la aguadepanela” (p. 118).</p>



<p>La narración, que pasa ahora a los episodios librescos y el amor de Iván por el conocimiento, queda de alguna forma en manos de Estefanía, la hermana menor, amante de la ciencia como su padre. Luego, del relato constreñido a arrojar luz y pruebas sobre el pasado de Ana Gregoria junto a Sole, Lina emprende su sanación, con otro personaje que la acompaña, Babalú, una cachorrita que aparece para apaciguar el desenlace de La mano que cura. Ana Gregoria permanece recluida y Lina la visita con frecuencia para aprovechar que aún está de cuerpo presente y para que le hable de los poderes. “Solo la maestra Ana Gregoria, la perra Babalú y yo existimos en este jardín secreto”. Ana Gregoria imparte entonces su lección central:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;Una mano cura y la otra mano mata, dice. Las dos juntas son los poderes, los invocan, los contienen, los moldean como barro, ninguna es buena ni mala, por que a veces la cura es una maldición y a veces la muerte es bienvenida&#8221; (p. 163).</p>
</blockquote>



<p>Para la anhelada limpieza de Lina, aparece el momento de Estefanía. Al ponerle al tanto de lo que ocurre en la vida de su madre y hermana, inician juntas ese último ritual tras el que las cosas estarán mejor. Ana Gregoria se “desbarranca” por el abismo del olvido. Lina conserva consigo algunos amuletos y su vida junto a Sole, Estefanía y Babalú sigue su camino.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Carlos Andrés Almeyda Gómez</author>
                    <category>Dirección única</category>
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        <pubDate>Wed, 15 Jan 2025 23:03:08 +0000</pubDate>
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        <title>AMANDA… by A.L</title>
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        <description><![CDATA[<p>Llega una PROPUESTA por demás interesantísima de la  ABOGADA y  ESCRITORA de origen COLOMBIANA, ANGÉLICA VARGAS LEÓN, quien MARCA su ENTRADA en el GÉNERO de la NOVELA ROMÁNTICA y PRÓXIMAMENTE estará en COLOMBIA con su OBRA… La que se presenta por todo lo ALTO… pues pocos ESCRITORES se dan el LUJO de tener su BOOK [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Llega una PROPUESTA por demás interesantísima de la  ABOGADA  y  ESCRITORA de origen COLOMBIANA, </strong> <strong>ANGÉLICA VARGAS LEÓN</strong>, <strong>quien</strong> <strong>MARCA su ENTRADA en el GÉNERO de la NOVELA ROMÁNTICA  y PRÓXIMAMENTE estará en COLOMBIA con su OBRA</strong>…</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="1004" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14213824/IMG_4199-1024x1004.jpeg" alt="" class="wp-image-104500" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14213824/IMG_4199-1024x1004.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14213824/IMG_4199-300x294.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14213824/IMG_4199-768x753.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14213824/IMG_4199.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La que se presenta por todo lo ALTO… pues pocos ESCRITORES se dan el LUJO de tener su BOOK TRÁILER digno de esas PELIS de un HOLLYWOODENSE estilo que nos recuerda lo del… “AQUELLO que SIEMPRE quiso LEER y no LEYÓ…(sic)” y como decimos siempre… una IMAGEN…</p>



<p></p>



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<iframe title="BOOK TRAILER…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/HtOuU4Y3qMY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p>“Torbellino de pasión, misterio y sorpresas enmarcadas en las enérgicas ciudades de Colombia y una obra que apasionará a los amantes de la mejor literatura romántica, especialmente de la que se entremezcla con otros géneros. Angélica León hila una trama en la que Amanda León Cardona, una mujer en la encrucijada de la vida, regresa a su hogar tras años de ausencia, solo para encontrarse con un entramado de acontecimientos que desafían sus más profundos deseos y convicciones. León fusiona hábil y notablemente elementos de romance, intriga y fantasía, creando una historia que seduce por su originalidad y por su exquisito acabado. Amanda, en su búsqueda de amor y redención, acaba protagonizando un enigma que abarca desde viejos amores hasta oscuros secretos familiares, pasando por intrigas empresariales y misteriosos encuentros con lo sobrenatural, en una amalgama ecléctica completa y absolutamente cohesionada. El estilo de León es convincente, detallado y rítmico, transportándonos a través de las calles de Bogotá y otras ciudades colombianas mientras sigues los pasos de Amanda en su viaje hacia la verdad y la aceptación. Además, los personajes están hábilmente trazados, cada uno con sus propias motivaciones y secretos y evolucionando de manera magistral y creíble. &#8216;Amanda&#8217; es una muy recomendable novela romántica y también un retrato logrado de la condición humana, explorando temas globales y universales como el amor, la amistad, la lealtad y el perdón. León no teme adentrarse en territorios emocionales oscuros y&nbsp;más desafiantes, enriqueciendo así una historia tan accesible como rica en diferentes capas y lecturas. Un libro notable mucho más allá de los límites de la literatura romántica al uso.</p>



<p>​​​​​​​​Colección Mil Amores”</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14213750/IMG_4200-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-104499" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14213750/IMG_4200-768x1024.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14213750/IMG_4200-225x300.jpeg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14213750/IMG_4200-1152x1536.jpeg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14213750/IMG_4200.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>“<strong>Angélica</strong> nació en Bogotá D. C., Colombia, es abogada y especialista en Gestión Pública e Instituciones Administrativas. Con una destacada trayectoria en el sector gubernamental y privado, consolidó una carrera profesional. En el año 2018, dio un giro en su vida al dejar la abogacía para explorar su pasión por la escritura que la llevo a estudiar en la Escuela de Escritores de Madrid. Durante este tiempo, publicó <em><strong>Obsesión por un cocinero</strong></em> dentro del libro anual: <em>Y al otro lado está el mar</em>, así como dos e-books: <em><strong>Don Miedo, doña Confianza y Quedirán</strong></em> y <em><strong>A la hora de rezar</strong></em> disponibles en diversas plataformas como Amazon. Su más reciente obra, <em><strong>Amanda</strong></em>, marca su entrada en el género de la novela romántica. Actualmente, reside en México, donde continúa escribiendo con determinación y vocación.</p>



<p>Es fundadora de&nbsp;<em>La Clase de los Sueños</em>&nbsp;un proyecto dedicado a llevar lectura y escritura a niños de escasos recursos en los países&nbsp;donde ha vivido. También es creadora del sitio web&nbsp;<a href="http://www.1esmasquepalabras.com/">www.1esmasquepalabras.com</a>&nbsp;donde comparte la mayoría de las historias que ha escrito. Además, es la productora de&nbsp;<em>Desempolvando los Libros</em>, un programa en directo que transmite a través de su cuenta de Instagram @angelicaleon_1esmasquepalabras con el objetivo de fomentar los hábitos de lectura, logrando una gran acogida entre público. Tras la publicación de&nbsp;<em>Amanda</em>, incursiona como conferencista.&nbsp;Su más reciente promoción y firma de ejemplares de su novela la llevó a cabo en la Feria de Sant Jordi en Barcelona.</p>



<p>Su próximo libro, una obra colectiva escrita por autores de diferentes nacionalidades que verá la luz en el segundo semestre de 2024.</p>



<p>Además de su especialización como abogada, ha ampliado sus horizontes académicos con una certificación en Habilidades Gerenciales, un diplomado en Programación Neurolingüística, una Maestría en Yoga &amp; Energética, una Certificación de Barras de Access Consciousness.&nbsp;</p>



<p>También realizó el programa en línea “Tu Éxito Editorial con el Método MAPEA” para escritores y es miembro del Club que lleva el mismo nombre, bajo la dirección de Roger Domingo, una figura prominente en el sector editorial español…”</p>



<p></p>



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</div></figure>



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<p><strong>Y no se olvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="724" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14205118/IMG_3719-724x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-104495" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14205118/IMG_3719-724x1024.jpeg 724w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14205118/IMG_3719-212x300.jpeg 212w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14205118/IMG_3719-768x1086.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14205118/IMG_3719-1086x1536.jpeg 1086w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14205118/IMG_3719.jpeg 1131w" sizes="auto, (max-width: 724px) 100vw, 724px" /></figure>



<p><strong>CONTINUARÁ</strong>…</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="168" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/06203742/IMG_2928.jpeg" alt="" class="wp-image-102890" style="width:650px;height:auto" /></figure>



<p><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



<p></p>



<p></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=104493</guid>
        <pubDate>Sat, 17 Aug 2024 11:14:57 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/14213727/IMG_4202.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[AMANDA… by A.L]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Diario de una mujer borracha</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/diario-de-una-mujer-borracha/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Qué es lo más terrible que hizo el lector estando bajo los efectos del licor?</p>
<p>“Lo mío no fue un instante, fueron años de caminar al vacío”. (De la novela, “El último Pas de Deux: una hija por una gota de vino”, de la escritora colombiana Claudia Forero)</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><br>Botellas, botellas, botellas.&nbsp; Vacías.</p>



<p>Muchas veces se levantó prometiendo tomar menos.&nbsp;<em>“… hoy sí, solo una copa…”.</em>&nbsp;Estaba tan fuera de sí que poco le faltó para lanzarse a un tren.</p>



<p>Bebe como beber agua.</p>



<p>Al levantarse escupe sangre,&nbsp;<em>“convertida en una masa sudorosa, sucia y sin recordar exactamente qué había pasado”.</em></p>



<p>Bebe cualquier cosa con alcohol: cerveza y vinos baratos,&nbsp;<em>“aun enjuagues bucales”.</em></p>



<p>¿Por qué esta mujer y Jonathan hablan sobre tener una relación abierta?</p>



<p>¿Por qué los de Servicios Sociales interrogan a Rebecca?</p>



<p><em>“Decía cosas como ´mami, hueles a vino´ o ´estás fea, no te quiero´”.&nbsp;</em>Rebecca es una niña ocurrente, criada y educada en casa por su propia madre. ¿Qué podría salir mal? ¿Por qué no quiso ir más a la escuela?</p>



<p>El día menos pensado la mujer los abandona. Le pesa su propia existencia. &nbsp;</p>



<p>Bebe desde que iba a la universidad y asegura conocer&nbsp;la psicología del mal bebedor. Ahora se embriaga con otros alcohólicos.</p>



<p>Se quedó dormida en lugares públicos, dejó muchos lugares llenos de vómitos, tiró botellas de vino desocupadas contra las paredes, defecó delante de otros y agredió a su marido.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><em>“…siente que él está prendado de esa mujer”.</em></p></blockquote></figure>



<p>Empezó a llevar un diario, y aún ebria lo escribe, liberada de pudores.</p>



<p>Se pregunta si un amante lo cambiaría todo. ¿De qué será capaz? &nbsp;</p>



<p>Un día coquetea con un hombre joven,&nbsp;<em>“con su cuerpo moldeado en el oficio de la construcción…”.</em>&nbsp;En otra ocasión pasó algo en un almacén de tapetes. Ebria.</p>



<p>Hay que verla cuando está sobria. Su otra vida. </p>



<p>Tiene tanto para decirle a Adele, su consejera. ¿Acaso eso le ayudará a beber menos?&nbsp;<em>“Ser inmigrante no tiene nada que ver con el alcoholismo”</em>, se defiende ante aquella.</p>



<p>Incapaz de lidiar con la felicidad ajena, se deshace frente al espejo. —<em>“Cómo te odio, cabrona”.</em></p>



<p>¿Cuántas copas son unas copas de más?&nbsp;<em>“Se levanta, le duele todo el cuerpo, en especial la vagina y el ano…”.</em></p>



<p>Clara -o Claire, como guste el lector-, es la protagonista de <em>“El último Pas de Deux: una hija por una gota de vino”</em>, (<a href="https://favilaeditorial.com/man-in-the-box">Favila Editorial</a>), la historia de una ejecutiva latina exitosa, amante del arte y la danza, casada con un inglés, que&nbsp;<em>“también está lleno de miedos”.</em></p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong><em>“… su cara lucía casi azul, tenía delirios” (…) “…el hígado y el páncreas a punto de dejar de funcionar”.</em></strong></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="310" height="707" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/03115623/CLAUDIA-FORERO-FOTO-1.jpeg" alt="" class="wp-image-100332" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/03115623/CLAUDIA-FORERO-FOTO-1.jpeg 310w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/03115623/CLAUDIA-FORERO-FOTO-1-132x300.jpeg 132w" sizes="auto, (max-width: 310px) 100vw, 310px" /></figure>



<p>Esta es la segunda novela de la escritora y periodista colombiana Claudia Forero.</p>



<p>Conversamos por Messenger, ella desde Londres:&nbsp;<em>“Como inmigrante, he vivido un proceso fundamental el llegar sola a un país donde no conocía a nadie y el encuentro con otros inmigrantes me hizo ver temas comunes: la soledad, el refugio en el alcohol, en algunos casos, ya sea porque no hay comunicación con otros o porque precisamente en los pubs (Public Houses) solamente con una cerveza la gente establece contacto humano”.</em></p>



<p>El licor es el hilo de una trama donde subyacen otros dramas. ¿Acaso frustraciones? Sus 246 páginas de <em>malos tragos </em>y buena pluma nos hablan de diferencias culturales, de competencia profesional en las parejas, de la relación entre padres e hijos… de los dolores reales invisibles. De un paseo por el precipicio.</p>



<p><em>“De niña &#8211;</em>continúa Claudia-<em>&nbsp;escribía cuentos cortos y empecé mi primera novela”</em>.</p>



<p>Opina que para hacerse escritor es necesario salirse de las estructuras periodísticas.&nbsp;<em>“Una persona puede ser estupenda como periodista, pero eso no le garantiza ser un buen escritor o escritora”.</em>&nbsp;En su caso se cumplen ambas virtudes.</p>



<p>Desde el primer párrafo, la obra causa intriga; su prosa limpia fluye como un río tranquilo, sin adornos innecesarios en el lenguaje, salvo por una que otra frase en inglés justificada o una metáfora correcta: <em>&#8220;Soy como tierra árida&#8221;</em> (&#8230;) <em>&#8220;Creo que yo soy la ardilla&#8221;</em>. Y de pronto, nada está en su sitio: en esas <em>idas y venidas</em>, <em>vueltas y revueltas</em> del ayer al hoy, emerge de las aguas una intimidad turbulenta.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>“Solo en una copa de vino ve la liberación y la anestesia necesarias para esquivar la violencia interior que la transforma y distorsiona”, se lee en la contraportada sobre Claire.</p>



<p>Claudia Forero fue reportera de los diarios <strong>El Espectador </strong>y El País de Cali. Publicó su primera novela en 2017: “Entre aquí y allá” y ganó el&nbsp;<em>Amazon Winter in London</em>, un concurso de historias cortas. &nbsp;Lo suyo es la ficción femenina, lo que no significa que este libro sea solo para mujeres.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Lanzamiento de la novela: El último Pas de Deux: una hija por una gota de vino de Claudia Forero" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/tPclJQAupqM?start=445&#038;feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Prepara dos nuevas historias: la de una colombiana que establece una relación con un japonés al término de la era del Emperador Hirohito y la otra sobre una niña en el seno de una familia dominada por hombres.</p>



<p>Cierro el libro y me pregunto si Claire es otra mujer rota de las que habló Charles Bukowski. O si más bien se parece a la Dorothy Parker que no podía pasar de dos&nbsp;<em>Martinis</em>, porque con el tercero ya estaba debajo de la mesa, “<em>después del cuarto, debajo de mi anfitrión”.</em> </p>



<p>Las puertas de los Naylor Santamaría se abren de par en par, sin secretos; a lo mejor quieran contar copas, botellas,&nbsp;resacas o infidelidades. ¿Habrá redención? Antes o después, quizás el lector también necesite una copa de vino. ¿Una nada más?&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100327</guid>
        <pubDate>Sun, 05 May 2024 11:48:34 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/03115308/CLAUDIA-FORERO-LIBRO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Diario de una mujer borracha]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>100 años de La Vorágine: Las mentiras de Arturo Cova</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/hypomnemata/100-anos-de-la-voragine-las-mentiras-de-arturo-cova/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cómo leer una obra de la que, en apariencia, se ha dicho todo? ¿Cómo abordar una novela que ha madurado en cada nueva lectura desde la fecha de su publicación (1924)?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>La palabra ha sido concedida al hombre para que éste disfrace con ella su pensamiento.</p>
<cite><em>Malagrida</em><sup data-fn="06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5" class="fn"><a id="06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5-link" href="#06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5">1</a></sup></cite></blockquote>



<p>Cómo leer una obra de la que, en apariencia, se ha dicho todo? ¿Cómo abordar una novela que ha madurado en cada nueva lectura desde la fecha de su publicación (1924)?<sup data-fn="f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830" class="fn"><a id="f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830-link" href="#f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830">2</a></sup> Desde esta perspectiva la lectura de la vorágine en el siglo XXI no es una tarea sencilla. Se corre el riesgo de no ahondar en su complejidad artística y seguir repitiendo las valoraciones de los críticos que nos preceden. Y desde luego empobrecer nuestra lectura.</p>



<p>Sin embargo, cuando se lee atentamente y se toman todas las consideraciones necesarias para comprenderla, es decir, analizando, en un primer momento, la novela sin necesidad de apreciaciones ajenas y comparando después nuestras reflexiones con las de los críticos; La vorágine del colombiano José Eustasio Rivera se convierte en una obra completa, brillante, llena de símbolos y de claves que la enriquecen y hacen que el lector formule infinidad de hipótesis a partir de cada elemento, por insignificante que parezca, que la novela le ofrezca.</p>



<p>Así pues, por ejemplo, no podría entenderse La vorágine sin saber cuáles son la razones por las que Arturo Cova, su narrador y escritor ficcional, la escribe, a quién, y cuándo. Esta clave la conoceremos ya terminando la historia: Arturo Cova escribe su texto para relatarle a su amigo Ramiro Estévanez su «Odisea» mientras están en las barracas del Guaracú, y es fundamental para entender a Cova como personaje, ya que podemos comprender el tono que usa y su intención primordial al escribir:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>No ambiciono otro fin que el de emocionar a Ramiro Estévanez con el breviario de mis aventuras, confesándole por escrito el curso de mis pasiones y defectos, a ver si aprende a apreciar en mí lo que en él regateó el destino.</p>
</blockquote>



<p>A partir de esta afirmación que hace Arturo Cova es indiscutible que el interlocutor de su relato es Ramiro; es a él, en principio, a quien quiere relatarle sus vicisitudes, sorprendiéndolo con su relato. Pero no nos detengamos, podemos examinar más y descubrir cuál es la relación psicológica que Cova tiene con este personaje. Arturo Cova cuando lo ve recuerda el afecto que siente por él, manifiesta querer ser su hermano menor y muestra la importancia que Estévanez tiene en sus actos: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>De tal suerte llegue a habituarme a comparar nuestros pareceres, que ya en todos mis actos me preocupaba una reflexión: ¿Qué pensará de esto mi amigo mental?</p>
</blockquote>



<p>Ahora bien, este sentimiento que une a Arturo Cova con Ramiro Estévanez se hace más significativo para entender la obra cuando, este último, en un primer momento se muestra «incólume ante la seducción de mis aventuras» (192) ante esto, Cova, para demostrar que lo que le ha pasado es aún más importante que el desamor y la pérdida de la mujer de Estévanez, afirma: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Quise tratarlo como a pupilo, desconociéndolo como a mentor, para demostrarle que los trabajos y decepciones me dieron más ciencia que los preceptores de filosofismo, y que las asperezas de mi carácter eran más a propósito para la lucha que la prudencia débil, la mansedumbre utópica y la bondad inane. </p>
</blockquote>



<p>Y más tarde:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Viéndolo inerme, inepto, desventurado, le esbocé con cierta insolencia mi situación para deslumbrarlo con mi audacia: –Hola, ¿no me preguntas qué vientos me empujan por estas selvas? –La energía sobrante, la búsqueda del Dorado, el atavismo de algún abuelo conquistador&#8230; –¡Me robé una mujer y me la robaron! ¡Vengo a matar al que la tenga!</p>
</blockquote>



<p>Cova menosprecia las circunstancias de la vida de su amigo para resaltar el valor de las propias, dándonos una vez más la clave para descifrar los excesos en su narración: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Su vida de comerciante en Ciudad Bolívar, de minero en no sé qué afluente del Caroní, de curandero en San Fernando del Atabapo, carece de relieve y de fascinación (…) En cambio, yo sí puedo enseñarle mis huellas en el camino, porque si son efímeras, al menos no se confunden con las demás. Y tras de mostrarlas quiero describirlas, con jactancia o con amargura, según la reacción que producen en mis recuerdos, ahora que las evoco bajo las barracas del Guaracú.</p>
</blockquote>



<p>Esta búsqueda de atención que busca Arturo Cova en Ramiro Estévanez, y la ostensible alabanza propia supeditan toda la narración de sus aventuras. El narrador en su afán de dar a su historia un tinte de majestuosidad y originalidad exagera los sucesos que acontecieron. Quizá la historia fue relatada para complacer a su amigo, lo que explicaría lo que dice Cova en la última parte de la novela, cuando la narración se lo peones, donde no nos conozcan ni persigan! ¡Con Alicia y nuestros amigos! ¡Esa varona es buena y yo la perdí! ¡Yo la salvaré! ¡No me reproches este propósito, este anhelo, esta decisión!</p>



<p>La única razón del posible reproche de Estévanez serían las incoherencias entre lo que narró Cova y lo que va a hacer ahora. Recuérdese que en el desarrollo de la historia Alicia era menospreciada, echada a menos. «Alicia me estorbaba como un grillete», dice Cova en las primeras páginas de su relato. Pero ahora, Arturo se decide a ir por ella asegurando que «Esa varona es buena».</p>



<p>¿Podríamos pensar, entonces, que Cova ha estado mintiendo y encareciendo su relato todo este tiempo? ¿Cómo podríamos averiguarlo si conocemos la historia únicamente por medio de su relato? Estos son algunos de los retos que propone Eustasio Rivera en su obra y que quedan a consideración del lector. El lector es aquí puesto a prueba: puede quedarse con la historia tal como la relata Arturo Cova, o puede pasearse, incrédulo, por la selva espesa, sopesando cada palabra, cada silencio y escudriñar qué hay más allá.</p>



<p>Esta reflexión, que no pasa de ser un primer acercamiento, es muy importante para comprender la obra. La vorágine aún despierta el interés en sus lectores y estoy seguro de que será analizada cada vez más desde diferentes puntos de vista. Es una novela completa, original y sugerente que debe ser leída y apreciada como el clásico que es</p>


<ol class="wp-block-footnotes"><li id="06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5">Citado por Stendhal en <em>Rojo y Negro.</em> Libro I, capítulo XXII <a href="#06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota al pie 1">↩︎</a></li><li id="f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830">Su éxito fue instantáneo y ascendente. El New York Times la comentó con grandes elogios es su<br>sección de libros. Las ediciones se sucedieron incesantes y cuando Rivera murió en 1928, La<br>Vorágine ya había sido traducida a cerca de diez idiomas. Su aliento poético, el fuerte carácter de sus personajes, el halo de tragedia que los rodea y los consume, la perfección de la trama, hicieron de La Vorágine un hito literario y la situaron como una de las grandes novelas mundiales del Siglo XX.<br>SANTOS MOLANO, Enrique. La novela y los novelistas. En: Revista Credencial Historia. Bogotá. No. 31, Edición 203. (nov. 2006); p. 5 <a href="#f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota al pie 2">↩︎</a></li></ol>]]></content:encoded>
        <author>Jorge Eliécer Pacheco Gualdrón</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>El Magazín</category>
                    <category>Hypomnémata</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100396</guid>
        <pubDate>Sat, 04 May 2024 18:00:40 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[100 años de La Vorágine: Las mentiras de Arturo Cova]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Jorge Eliécer Pacheco Gualdrón</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Cada oscura tumba, no tanto el qué sino el cómo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/hundiendo-teclas/oscura-tumba-no-tanto-sino/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es habitual que los lectores despistados comulguen con la idea de que el tema es lo más importante en la ficción literaria. Los verdaderos literatos tienen siempre presente el tema, que en esta novela aborda uno de los miles de casos de asesinatos de jovencitos a manos del ejército para hacerlos pasar por guerrilleros. Pero [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Es habitual que los lectores despistados comulguen con la idea de que el tema es lo más importante en la ficción literaria. Los verdaderos literatos tienen siempre<br />
presente el tema, que en esta novela aborda uno de los miles de casos de asesinatos de jovencitos a manos del ejército para hacerlos pasar por guerrilleros. Pero esto no basta para garantizar que se escriba bien, que es para mí la sencilla solvencia de Octavio Escobar (qué difícil es hacer ver sencillo lo que no lo es: la buena prosa). Privilegiar el cómo sobre el qué.</p>
<p>El qué: la víctima del ejército, Anderson, es un joven con retraso mental, cuyo breve retrato es conmovedor sin caer en el patetismo. Profunda herida para su tía Melva Lucy, la protagonista justiciera que se va a topar con la oportunidad de hacer justicia por mano propia. Acá el autor, como no se le ha visto en otras ficciones, salda una deuda con la Historia nacional, a guisa de los vengadores de Tarantino ametrallando nazis en Bastardos sin gloria, en el sentido de la reivindicación que el arte puede hacer de las injusticias sociales.</p>
<blockquote><p>“Ánderson entrecierra los ojos porque no sabe qué tan duro van a sonar los disparos de mentira y piensa en cómo se va a dejar caer para ser un muerto convincente”.</p>
<p>“Trata de colgar su camisa a un clavo que sobresale de la pared de tablones, pero se cae una y otra vez”.</p>
<p>“Se queda en pantaloncillos. Son rojos y le quedan anchos en los muslos, y se pone el uniforme que le entregaron”.</p></blockquote>
<p>Así que el escritor le hace citar a Cuadrado, abogado defensor de derechos humanos, la frase que quedó para la Historia universal de la infamia: “(Con los falsos positivos) ganaban los soldados que los capturaban y los mataban, ganaban los oficiales que se hacían los de la vista gorda. Y el presidente mostraba resultados, y su ministro de defensa… ‘De seguro esos muchachos no estaban recogiendo café’, fue la frase de Uribe cuando el escándalo comenzó”.</p>
<p>Pero en Escobar, y ahí vamos al cómo, la sangre y el fuego ocupan apenas algunos párrafos: lo suyo es la sugestión, la descripción sin recargas, la acotación vivaz en los diálogos.</p>
<p>“Tanto el tema como el mensaje (es decir, el asunto y la manera concreta de exponerlo), probablemente destacan más en una novela corriente del Oeste que en En busca del tiempo perdido de Proust”, escribía Jhon Gardner en Para ser novelista. Quien se detenga en la prosa de Escobar percibirá ese tipo de inteligencia del narrador que se compone de varias cualidades, la mayoría de las cuales son, en la gente normal, señal de inmadurez o frivolidad.</p>
<p>La otra vez, al reseñar Mar de leva, comparé el estilo de Raymond Carver con el de Octavio Escobar y recibí una amable reprimenda en un audio vía Messenger del profesor Alejandro Agudelo, doctor en letras, quien alegó que, si bien no negaba las altas cualidades del colombiano, del que es lector y estudiosos, el parangón resultaba desproporcionado. (Ahora sabemos que parte del éxito de Carver se lo debe a Gordon Lish, el editor que le capaba cientos y miles de palabras). Con los libros de Escobar sus lectores creemos que todo está en la extensión que corresponde. Creo que he de mantener mi parangón, pues las descripciones del colombiano y su perfil de los personajes, abandonan toda aspiración heroica o excepcional, como en el norteamericano, para dedicarse a la pesquisa de las situaciones cotidianas que, pacientemente esperadas, nos sumergen en el asombro literario cuando aparecen.</p>
<blockquote><p>“Cuadrado tenía que hallar la manera de regalarle un par de vestidos sin humillarlo, y unas corbatas discretas, diferentes de los rezagos chillones de su época dorada, que entonces, y acompañados de pañuelos del mismo color, parecían audaces y cosmopolitas, pero que ahora solo empayasaban su pobreza”.</p>
<p>“Madrugaba con la cocinera a vender desayunos y preparar albóndigas y empanadas, y se quedaba allí, tomando café sin azúcar, maldiciendo la rutina que amaba”.</p>
<p>“Los clientes del final de la tarde ya se habían acostumbrado a que limpiara por encima de ellos, obligándolos a que levantara los pies cuando pasaba la trapeadora. En su mayoría mecánicos, pequeños comerciantes y jubilados, desde un principio se sintieron atraídos por la madura exuberancia de sus formas, por los ojos grandes con fondo de tristeza y la boca muy pintada”.</p>
<p>“El portero del edificio Alcázar, que siempre le coqueteaba, sostenía la aparatosa caja del televisor nuevo de una de las residentes, así que solo le pudo dedicar su sonrisa seductora, reprimiendo el piropo. Melba Lucy correspondió levantando la mano. Consciente de su retraso, dedicó apenas unos instantes a los futbolistas que perseguían un balón amarillo en la cancha múltiple, el aquero con el uniforme del Santa Fe, que empujaba a su equipo a punta de gritos, los muslos muy delgados para la corpulencia del tórax”.</p>
<p>“La mirada femenina combinaba el reproche y la coquetería”.</p></blockquote>
<p>***</p>
<p>Como es usual en la escritura de Escobar, las descripciones y la inmersión en la psicología y la proxémica femeniles, puntean en un refinado baremo, como quiera que desde Saide, su primera novela, el protagonismo en su novelística se lo llevan ellas. El lector se sorprenderá con la aparición de Paula Cristina, la protagonista de Destinos intermedios, que aparece en esta historia, logrando zurcir algunos hilos en el entramado del universo literario del autor, recreación de algunos lugares entre Bogotá y el Magdalena medio.</p>
<blockquote><p>“Pequeña pero proporcionada, la ‘seño’ Amalia legó a su hijo una consistente formación ética y la miopía. Todo lo demás en Cuadrado procedía del padre: la cabeza grande y chata, los huesos fuertes y anchos, estatura mediana y mandíbula de borde horizontal”.</p></blockquote>
<p>Las escenas que pinta Escobar de Bogotá, ora del Parkway de Teusaquillo, ora del Transmilenio, ora de la Caracas, o de los vientos llegados de los Cerros orientales, demuestran que, si bien el autor es visitante consuetudinario de esa ciudad, caminante de la calle, el <em>flâneur</em> baudeleriano, no pierde su capacidad de asombro, no permite que el derredor se le vuelva paisaje de tan caminado. Balzac describió la <em>flâniere</em> como gastronomía para los ojos. Lo mismo sucede con Manizales, Buenaventura, España, Aguasblancas (La Dorada), escenarios recurrentes en su obra, y con los espacios interiores en que actúan los personajes.</p>
<blockquote><p>“Un sol efímero, muy de tierra fría, enfatizó el contraste entre Belalcázar y Galerías”.</p>
<p>“Simulando prisas, saludó a los vendedores del negocio vecino –materiales para la construcción, eléctricos y de fontanería–, y entró decidida, percutiendo la baldosa del piso con sus tacones”.</p>
<p>“El ulular de una sirena se metió a la habitación, la recorrió, y salió con la misma rapidez con la que había llegado”.</p>
<p>“Por alguna razón le había quitado los bolsillos a su camisa, por lo que dos zonas rectangulares más oscuras marcaban sus senos, de proporciones considerables”.</p>
<p>“Subió los peldaños y se quedó mirando la virgen con ropas doradas, las bellas manos unidas sobre el pecho, bandas azul desvaído en los bordes del manto. La aureola la formaban las palabras: “Yo soy la inmaculada concepción”. A sus pies, el sagrario proyectaba rayos metálicos en todas direcciones. Se sentó en una de las bancas de atrás y elevó la mirada hacia la bóveda estrellada, sostenida por nervaduras de filigrana, Y oró con una concentración que pocas veces había tenido…”.</p></blockquote>
<p>Esta prosa se transparenta con el anhelo de Milán Kundera en el sentido de que “la ambición de mi vida ha sido unir la máxima seriedad del contenido –las ejecuciones extrajudiciales– con la máxima ligereza de la forma”.</p>
<p>En la página final de cada oscura tumba, vendedor de comercio “hablaba en exceso, indeclinable su sonrisa, mientras trataba de que un niño, en apariencia su hijo, no importunara mucho con su pistola de plástico verde. Los disparos, una onomatopeya que incluía el silenciador, los dirigía contra su propia silueta, repetida por los espejos del almacén&#8230; Después de algunas dificultades, la cajera consiguió que el datafono funcionara. Gabriel Álvarez Cuadrado firmó el recibo y contempló con desconsuelo al hijo del vendedor, que prorrumpía en una nueva ráfaga de disparos asordinados”.</p>
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        <author>Carlos Mario Vallejo</author>
                    <category>Hundiendo teclas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95908</guid>
        <pubDate>Sat, 12 Aug 2023 17:10:10 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Cada oscura tumba, no tanto el qué sino el cómo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Carlos Mario Vallejo</media:credit>
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        <item>
        <title>Espirales y torbellinos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/espirales-y-torbellinos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Reseña de la novela Las Tantas y extrañas muertes de Pedro Echavarría de Ricardo Sanín Restrepo. Nueve Editores; Bogotá, 2023. La novela solicita tiempo y disposición para enfrentarse a historias divergentes, conceptos que agujerean la trama y preguntas polémicas. Pero no se restringe a eso: también ofrece una historia densa, pero adictiva gracias a una [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-95472 size-medium" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Portada-Las-Tantas-188x300.jpg" alt="" width="188" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Portada-Las-Tantas-188x300.jpg 188w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Portada-Las-Tantas-94x150.jpg 94w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Portada-Las-Tantas-768x1225.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Portada-Las-Tantas-642x1024.jpg 642w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Portada-Las-Tantas-1200x1914.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px" /></p>
<p><strong>Reseña de la novela Las Tantas y extrañas muertes de Pedro Echavarría de Ricardo Sanín Restrepo. Nueve Editores; Bogotá, 2023.</strong></p>
<p>La novela solicita tiempo y disposición para enfrentarse a historias divergentes, conceptos que agujerean la trama y preguntas polémicas. Pero no se restringe a eso: también ofrece una historia densa, pero adictiva gracias a una prosa juguetona y de frases construidas con el pulso del pulidor de lentes; personajes tan redondos y profundos que retornan a la memoria en las noches frías o en los viajes por carretera; una escenografía construida con tanta pericia que hay que leer cobijado para resguardarse de los vientos que emergen de las páginas. <em>Las tantas y extrañas muertes</em> es un plato para masticar lenta y tranquilamente para que los jugos, sabores y contrastes se fermentan en las entrañas de la memoria. Como bien sabemos, no todo lo que se lee en literatura debe ser ligero, fácil y cómodo, como si se tratara de una hamburguesa en una tarde de domingo. Es lícito (y muchas veces necesario) exigirle al lector que se ponga en sintonía con la exigencia de un texto que crece como levadura y harina en un horno a 250 grados.</p>
<p>A pesar de lo dicho, no piense que se trata de una novela que sólo ofrece densidad y oscuridad. Todo lo contrario: <em>Las tantas y extrañas muertes</em> tiene fuerzas centrífugas y centrípetas en tensión constante; es tejido de historias, tramas y conceptos; es alquimia de atmósferas turbias y prosa luminosa; también es el vértigo de un crimen, la búsqueda de pistas, el asedio de preguntas y la incertidumbre de no saber quién asesinó a un Pedro que resulta tan múltiple y escurridizo como su ambición.</p>
<p>La mayoría de los hechos transcurren en El Páramo, un pueblo que “no era el intermedio de ninguna parte, ni era el centro de acopio de nada, ni era paso forzado de nadie hacia ningún lugar, era el fin y el comienzo del camino, de todos los caminos”. El pueblo formado por casas vecinas de precipicios o de bosques igual de peligrosos; con sótanos en los que el terror es tan común como el amanecer; sin centro, pero con extremos, como si fuera figuras lingüísticas (no geométricas); casas que crecieron hasta ser haciendas en las que la ambición es el caldo en el que se cocinan las peores y más perversas formas de humanidad. En estas viviendas habitan personajes que parecen neblina que se aferra a las ramas de un tiempo licuado y contingente y quienes representan conceptos tan diversos como el olvido, la violencia, la razón y la magia.</p>
<p>Este territorio, estos personajes, avanzan, retroceden, giran alrededor de Pedro Echavarría, dueño y señor de todo lo que se ve y todo lo que se mueve; Pedro, el patriarca de la ambición y de la violencia y, obviamente, del patriarcado que se multiplica en todos los personajes. A una distancia prudente, sin entrar en el campo gravitacional de Pedro, pero sin tener la posibilidad de escapar de él, se encuentra Inés, su esposa, su conexión a métodos más racionales y menos sangrientos, pero igual de alejados de la ley. La familia la completan dos hijos: Jerónimo, tan violento como el papá y Julián, errático como el tiempo, como la niebla, como las cavernas que abundan en El Páramo. A partir de ese sistema planetario se formó un imperio que produce riqueza, desplazados, muertos, heridos y terrenos devastados. Imperio que se erosionó lenta pero irreversiblemente hasta concluir en el asesinato del patriarca (pero no de su maldad ni, mucho menos, de su patriarcado).</p>
<p>Frente al asesinato de su esposo, Inés juega su carta más polémica: invitar a Dorian Cairns, escritor de novelas policiacas y salvador de Julián en extrañas circunstancias. Pero no es tan sencillo: Dorian descubre que el asesinato copia el universo narrativo en el que deambula Johnny Formosa, su detective de tinta y papel. En este punto la tensión crece, disminuye, aumenta, gira, se diluye en los sifones de mil historias que avanzan en espirales que amenazan con rebanar a todo lo que se atraviese en su camino.</p>
<p>Entre las telarañas de la investigación, surge la discusión sobre la naturaleza de la palabra. Asegura Benjamín que la palabra es “una metáfora de algo diferente que siempre le es exterior, pero con la que siempre forma una relación”. La palabra señala, rodea, cerca, pero no toca el objeto con el que establece una conexión. De esa manera, la palabra se parece al detective que sospecha, investiga, husmea, se acerca y hasta señala quién puede ser el asesino, pero que no puede capturarlo porque se abren grietas, abismos, que impedirá que sus manos puedan aferrar la camisa del culpable. Pero la palabra no siempre es estática, inerte, encerrada en significados: también tiene la posibilidad de desafiar sus alcances cuando se asocia con palabras con las que no tenía conexión, pero cuya nueva asociación abre nuevas heridas en la piel del tiempo y la realidad. Finalmente el lenguaje es ilimitado porque “nadie ni nada tiene la palabra final o un control sobre el lenguaje o lo que puede significar antes de que se use y se extienda a sus extremos”. Lenguaje con el que se construyó todo lo que vemos y percibimos y que, en <em>Las tantas y extrañas muertes</em> nos desafía y empuja a un torbellino de historias, hipótesis, conceptos, escenas, casas, territorios y personajes que se diluyen en una bruma que engulle a El Páramo con la misma voracidad con la que Pedro Echavarría devoró casas, territorios y ciudadanos.</p>
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        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95470</guid>
        <pubDate>Thu, 13 Jul 2023 16:49:22 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Espirales y torbellinos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Abismos y distancias</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/abismos-y-distancias/</link>
        <description><![CDATA[<p>(Foto tomada de El Heraldo) Reseña novela Las Distancias de Sergio Ocampo Madrid. FCE, Bogotá, 2023. La primera apuesta de Sergio fue narrar la novela con la voz del protagonista. Podría ser una alternativa normal en ficción, pero es una decisión arriesgada en una novela de No-Ficción. A pesar de la complejidad, del riesgo, fue [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-95366" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Portada-Las-Distancias.jpg" alt="" width="860" height="484" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Portada-Las-Distancias.jpg 860w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Portada-Las-Distancias-150x84.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Portada-Las-Distancias-300x169.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/Portada-Las-Distancias-768x432.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 860px) 100vw, 860px" /></p>
<p style="text-align: center;">(Foto tomada de El Heraldo)</p>
<p><strong>Reseña novela Las Distancias de Sergio Ocampo Madrid. FCE, Bogotá, 2023.</strong></p>
<p>La primera apuesta de Sergio fue narrar la novela con la voz del protagonista. Podría ser una alternativa normal en ficción, pero es una decisión arriesgada en una novela de No-Ficción. A pesar de la complejidad, del riesgo, fue una elección acertada gracias a que la novela es cálida y entrañable, incluso parece que escucháramos la historia de los labios de un amigo, sentado en la sala de la casa.</p>
<p>La segunda apuesta es el tacto y el respeto con el que abordó el tema. En este punto Sergio da una clase de ética periodística: él sabe que se puede atraer audiencia por el camino de la polémica y del morbo: nada más sencillo que obtener réditos saltando a la yugular de quien no se puede defender. Pero no lo hizo a pesar de que era fácil caer en esos fangales en una novela que trata sobre la vida de Luis Alfonso Galán, el hijo de Luis Carlos Galán con la empleada del servicio. Afortunadamente Sergio tomó el sendero más complejo y más humano: narró la vida de Alfonso sin esquivar oscuridades, matices ni contradicciones. Ese camino hace que cada página sea un poliedro en el que se muestran varias aristas al mismo tiempo.</p>
<p>Habría muchos pasajes para ilustrar lo que acabo de decir, pero trascribiré la primera página:<br />
<em>—No hablemos de eso.<br />
—A mí me van a matar tarde o temprano y tú vas a quedar muy indefenso… Eso de Medellín era para mí. ¡Hasta un rocket había y nadie dijo nada! Casi nadie. A mí me van a matar tarde o temprano…<br />
Quizás sintió que la charla se había puesto más dramática de lo conveniente para una relación que siempre había sido tan convencional, tan poco emotiva y tan poco dada a mostrar las flaquezas, de Él, las mías. Luego de esas palabras, tal vez consciente de que se había quebrado por unos segundos, de que había mostrado su miedo, decidió volver sobre un tema en el que ambos corríamos pocos riesgos.<br />
—Te voy a regalar un libro sobre Santander, el general Santander. Léelo. Hay que leer…<br />
Siempre recuerdo ese día, el día en que lo mataron, y siento una extraña nostalgia de que el último tema del que hablamos fuera sobre un libro.</em></p>
<p>A este pasaje le siguen los conmovedores capítulos de la muerte y sepelio de Luis Carlos Galán. En mi caso, me sacudió la escena en la que Alfonso hizo una fila de varias cuadras para ver a su papá dentro del ataúd. Al dolor del adolescente al que le asesinaron al papá se le unió el desconcierto de encontrarse con sus hermanos (quienes no conocían de su existencia): “<em>sentí pena por ellos. Y por mí. Por no poder acercarme a expresarlo. Y por no poder llorar juntos</em>”.</p>
<p>Después inicia el recorrido por la niñez de Alfonso, que es un peregrinaje por la marginalidad que implica ser el hijo de una empleada de servicio (razón por la que se vio obligado a encerrarse en cuartos en los patios de las casas en las que trabajaba su mamá). También es el recorrido por la vida de los campesinos que aprenden a leer a los ocho años, que desertan de la escuela en segundo de primaria o que van y vuelven durante años, sin que lleguen a primero de bachillerato; de los hombres y mujeres que deben dormir en cuartos con doce personas; de quienes no tienen más futuro que cultivar y cuidar tierras ajenas.</p>
<p>Lentamente la novela se transforma en el croquis de un país que discrimina y segrega por el apellido del papá, lugar de nacimiento, barrio en el que vive o la marca de la ropa; un país en el que se incumple el artículo 13 de la Constitución, que afirma que “todos somos iguales ante la ley”; un país en el que una senadora afirmó: “Al Concejal [hay que] pedirle prudencia porque, si vamos a comparar las chuzadas de una sirvienta con las chuzadas de la Corte Suprema de Justicia, vamos a quedar muy mal librados”. Lo afirmó como si existieran dos raceros: uno para las empleadas del servicio y otro para los magistrados. Justamente ese es uno de los temas de la novela (no el único): ¿por qué deben tener trato preferente los hijos de magistrados, ministros o alcaldes frente a los hijos de empleadas de servicio, albañiles o profesores? ¿Cuál es la razón por la que se les abren las puertas a unos y se les cierra a otros? ¿Por qué no existe equidad entre quienes nacemos en el mismo territorio, bajo las mismas leyes?</p>
<p>A medida que avanza la novela se hace más complejo y más profundo la psicología del protagonista y se hace más nítida la relación con su papá. También se vislumbran los conflictos de la mamá y la historia de un país  impulsivo y frenético. Los temas se mezclan como si se fuera un coctel que se paladea al final del día, en un bar de luces tenues. Y no podía ser de otra manera porque la novela es un viaje amargo, pero luminoso; es la bitácora de un colombiano promedio y la ruta de un hombre que estuvo marcado por el asesinato de su padre; es la metáfora de un país que niega una fracción de su población como si fuera producto de una relación prohibida.</p>
<p><strong>Esquirla:</strong> las palabras de la senadora atrajo la indignación de Luis Alfonso Galán, el protagonista de la novela, el humano de carne y hueso. En su cuenta de Twitter escribió: “Luis Carlos Galán tuvo un hijo con María Isabel Corredor Barrera, mi madre, ella orgullosamente era una sirvienta”.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95364</guid>
        <pubDate>Wed, 05 Jul 2023 15:53:26 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Abismos y distancias]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Opresión</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/opresion/</link>
        <description><![CDATA[<p>Reseña de la novela El lugar de los descarnados de Alejandro Estivill. Nueve editores, 2021. La prosa de Estivill es abundante y generosa. Con ella construye escenarios y personajes con un arsenal de detalles, sonidos, olores, picos y hondonadas que llevan al lector a una suerte de jungla. Pero no es la selva a la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-94834" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/Portada-El-Lugar-de-los-descarnados2.jpg" alt="" width="450" height="413" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/Portada-El-Lugar-de-los-descarnados2.jpg 234w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/Portada-El-Lugar-de-los-descarnados2-150x138.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
<p><strong>Reseña de la novela El lugar de los descarnados de Alejandro Estivill. Nueve editores, 2021.</strong></p>
<p>La prosa de Estivill es abundante y generosa. Con ella construye escenarios y personajes con un arsenal de detalles, sonidos, olores, picos y hondonadas que llevan al lector a una suerte de jungla. Pero no es la selva a la que asistimos en la novela, sino a Ciudad de México con toda su pobreza, sus injusticias y desigualdades; con toda su violencia y su corrupción.</p>
<p>El gancho de la novela es el suicidio de un joven en una estación de metro. O lo que parece un suicidio, porque sospechamos que hay algo más en el canto de la cabuya.</p>
<p>La hermana Tomasa describe la desgracia con acierto:</p>
<p><em>Lo jurarías. Tú asegurarías que lo miraste y que rezaste por él. Esa forma tan rara que tienes de estar donde no debes y captar lo que no es para ti. Te pienso siempre atrapada por los líos. Viendo donde los demás no suponemos que debe dirigirse la mirada… Lo encontraste. Tus ojos se fueron al hoyo. Se fueron con él. Sin gritos…<br />
¡Pafff! Horrible. ¡Paff!<br />
Un suicidio.<br />
Yo sí vi el zapato. Volaba de regreso al andén, queriendo caminar. Tú viste otras cosas porque sabes mirar distinto, desde muy adentro. Su calzado, en cambio, rodó, rodó, rodó, entre varios escamados que regresaban con terror ante un posible fantasma. Ese zapato murió. Finalmente… Se quedó quieto. Como arrepentido. El muchacho, bajo las llantas del tren, murió igual.</em></p>
<p>Ese suicidio une el destino de la hermana Tomasa con el del agente Salvador López Peón. Pero Estivill no toma la ruta fácil de irse de frente con la intriga y la tensión, propias del género. Él prefiere construir los personajes desde las raíces genéticas y familiares. Finalmente nuestras vidas se vienen construyendo desde que los abuelos engendraron a nuestros padres en un lugar y unas circunstancias que determinaron la vida de nuestros padres, quienes nos marcaron con sus personalidades y decisiones.</p>
<p>De esa manera vamos conociendo la vida oscura y compleja de López y Tomasa: sus gustos y sus secretos, sus pasos vanos y sus pasos esenciales. Hay algo curioso en su descripción y es que no tenemos la oportunidad de conocer sus sueños ni sus aspiraciones. Se tiene la sensación de que Tomasa y López no quisieran o no pudieran pensar en el futuro. Sólo existen en un presente empantanado de violencia o un pasado hundido en la pesadumbre.</p>
<p>El escenario se diluye en los destinos y circunstancias de los personajes, lo que considero un acierto porque no somos elementos aislados: somos nuestra carga genética y familiar sumada al entorno y a las circunstancias. En la novela, todo se funde en Violencia-Pobreza-Corrupción, trinidad regentada por el diputado y Mama Pi, dos polos que se complementa y se funden en un círculo vicioso en el que todos suben y bajan, entran y salen, corren o se dejan arrastrar. Todo sucede a la sombra de la campaña para el Senado en la que el diputado hace su mayor apuesta, la hermana Tomasa busca la verdad y Salvador serpenteaen las dos orillas. La novela, de esa manera, se transforma en una casa de puertas falsas, corredores oscuros, sótanos malolientes y ventanas enrejadas en la que entramos a empujones y de la que no salimos ilesos.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94832</guid>
        <pubDate>Tue, 30 May 2023 20:28:49 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Opresión]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>El RETORNO de…</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/el-retorno-de/</link>
        <description><![CDATA[<p>A nuestras MESAS del CAFÉ LITERARIO llegan…sorprendentes PROPUESTAS de todo TIPO… pero si ellas vienen recomendadas por el SELLO y el CONTROL de CALIDAD de ANDREA HERRERA; un personaje SAGAZ e INTELIGENTE dentro de este apasionante MUNDO de las LETRAS…el TEMA ya se transforma en un excelente SONIDO que empieza a tomar visos de una [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>A nuestras MESAS del CAFÉ LITERARIO llegan…sorprendentes PROPUESTAS de todo TIPO… pero si ellas vienen recomendadas por el SELLO y el CONTROL de CALIDAD de ANDREA HERRERA; un personaje SAGAZ e INTELIGENTE dentro de este apasionante MUNDO de las LETRAS…el TEMA ya se transforma en un excelente SONIDO que empieza a tomar visos de una PARTITURA con TONOS dignos de una   OPERA  presentada en algún bello TEATRO del tipo italiano de cualquier parte del GLOBO TERRÁQUEO…</p>
<p>Si esta ANALOGÍA, nos acerca a la SIMPATÍA desgarradora, tan expresiva como su IMAGEN &amp; FORMA de SER…de la SEÑORA escritora venezolana <strong>Dña MARY VIVAS</strong>, quien como APERTURA nos regala…</p>
<p class="s3"><strong><span class="s2"><span class="bumpedFont15">“Un </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">mensaje desde mi teclado:</span></span></strong></p>
<p class="s3"><strong><span class="s2"><span class="bumpedFont15">Lo más difícil para mi al escribir este libro fue tratar de explicar con letras sencillas relatos </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">complicados, </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">lóbregos, penosos  e increíbles tratando de unirlos al más poderoso sentimiento: </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">E</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">l </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">A</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">mor. </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">H</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">istorias </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">que </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">plasmé en más de </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">ciento ochenta</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> páginas </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">de:</span></span> <span class="s4"><span class="bumpedFont15">El Retorno de Adonalís.</span></span></strong></p>
<p class="s3"><strong><span class="s2"><span class="bumpedFont15">Escribi</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">r</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> en hojas oscurecidas por la sombra de la tristeza y la desidia que abraza a un país no </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">es</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> fácil, me tropecé con tantos sentimientos por esa situación</span></span> <span class="s2"><span class="bumpedFont15">tan difícil de aceptar y </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">entender; como es</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">: la  descomposición </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">social , económica y política que envuelve a </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">un país que se cae a pedazos</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">.</span></span></strong></p>
<p class="s3"><strong><span class="s2"><span class="bumpedFont15">El día que decidí darle vida a Adonalís en territorio venezolano, sentí que debía </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">neutralizar</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> mi resentimiento hacia </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">ese </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">régimen que ha destruido a mi país</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">. Dosificar en mi corazón e</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">l</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> sentimiento t</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">l intencionados, convirtiéndonos en </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">hermanos </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">intolerantes y enemigos. </span></span></strong></p>
<p class="s3"><strong><span class="s2"><span class="bumpedFont15">De esta forma quiero agradecer a todas aquellas personas</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> y situaciones </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">que me enseñaron a </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">equilibrar</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> esos conceptos y sentimientos</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">, mientras escribía este libro. <img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-94092 alignleft" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/17285C4C-6C7B-4306-9DD9-A27B37D01404-191x300.jpeg" alt="" width="191" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/17285C4C-6C7B-4306-9DD9-A27B37D01404-191x300.jpeg 191w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/17285C4C-6C7B-4306-9DD9-A27B37D01404-95x150.jpeg 95w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/17285C4C-6C7B-4306-9DD9-A27B37D01404.jpeg 407w" sizes="auto, (max-width: 191px) 100vw, 191px" /></span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">Aprendí a </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">conocer</span></span></strong><span class="s2"><span class="bumpedFont15"><strong> el fondo de algunos seres humanos que, aunque</strong> <strong>tengamos diferencia</strong></span></span><strong><span class="s2"><span class="bumpedFont15">s</span></span> <span class="s2"><span class="bumpedFont15">en</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> conceptos, religión, hábitos, costumbres, educación e ideologías pude escucharlos</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">, mientras</span></span> <span class="s2"><span class="bumpedFont15">que</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> no </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">me </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">interpon</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">ía</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> ante su opinión</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">… </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">aunque no la compart</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">iera</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">. Hoy entiendo que </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">pueden ocurrir </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">situacion</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">es que son</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> más de fondo que de forma, y que solo Dios</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15"> y </span></span></strong><span class="s2"><span class="bumpedFont15"><strong>el aprendizaje que obtendremos </strong></span></span><strong><span class="s2"><span class="bumpedFont15">de ello </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">hará que </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">veamos</span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">la luz </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">de la paz y del amor </span></span><span class="s2"><span class="bumpedFont15">al final del túnel.”</span></span></strong></p>
<p><strong>A continuación un pequeño trozo de El RETORNO de ADONALÍS&#8230;</strong></p>
<p class="s6"><strong><span class="s4"><span class="bumpedFont15">“</span></span><span class="s5"><span class="bumpedFont15">Aquella mañana Adonalís se despertó más temprano que de costumbre. Unos inquietantes pensamientos no la habían dejado descansar. Los presagios, la ansiedad, la premura de ese repentino viaje hacían que en su cabeza girara un torbellino de situaciones que le impedía gestionar sus emociones. Se tropezaba con todo y la sensación de que algo le faltaba por empacar la obligaba a caminar en su mismo eje varias veces</span></span><span class="s5"><span class="bumpedFont15">”.               </span></span></strong></p>
<p class="s6" style="text-align: left"><span class="s5"><span class="bumpedFont15">Un TESTIMONIO lleno de un PROFUNDO sentir… de un GRITO agudo invitando a conocerle a través de su PLUMA  y de ese sutil, elegante y conmovedor CONTENIDO del que DE seguro le  INTERESARÁ al menos para poder UBICARLE entre esta NUEVA MOVIDA de ESCRITORES los que sin DUDAR tendrán un espacio  preponderante en la cercana </span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont15">FERIA INTERNACIONAL del LIBRO de BOGOTÁ. FILBO 2023…<img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-94095 alignright" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/AEC3D233-951F-48FE-88B4-E04B65E3C26B-225x300.jpeg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/AEC3D233-951F-48FE-88B4-E04B65E3C26B-225x300.jpeg 225w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/AEC3D233-951F-48FE-88B4-E04B65E3C26B-113x150.jpeg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/AEC3D233-951F-48FE-88B4-E04B65E3C26B.jpeg 480w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></span></span><span class="s4"><span class="bumpedFont15">NOVELA que dice más o menos asi…</span></span><strong><span class="s6"><span class="bumpedFont15">AD</span></span><span class="s6"><span class="bumpedFont15">O</span></span><span class="s6"><span class="bumpedFont15">NALÍS </span></span></strong> regresa a Venezuela luego de cinco años. Se había exilado luego que asesinaran a su novio Asdrúbal -un líder estudiantil que luchaba en las calles contra el régimen chavista-. Al llegar, su tía Tata le tiene una mala noticia.</p>
<p class="s7"><span class="s13"><span class="bumpedFont15">Justino es un joven criado en una familia humilde seguidora de la doctrina de Hugo Chávez. Aunque cree en la justicia social, no quiere ser tratado como un borrego. Su jefe le asignará una tarea inquietante.</span></span></p>
<p class="s7"><span class="s13"><span class="bumpedFont15">Adonalís</span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15"> y Justino se encuentran en una oficina gubernamental y se enamoran. ¿El amor podrá superar el abismo ideológico que los separa? Ambos tendrán que tomar una difícil decisión…</span></span></p>
<p class="s7"><span class="s13"><span class="bumpedFont15">Luego de incursionar en la autobiografía en </span></span><span class="s14"><span class="bumpedFont15">Mis Gordas Memorias Gordas</span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15"> y en la fantasía romántica en </span></span><span class="s14"><span class="bumpedFont15">Casa </span></span><span class="s14"><span class="bumpedFont15">Ananda</span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15">, MARY </span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15">presenta una obra que conjuga ambos géneros en <strong>“</strong></span></span><strong><span class="s14"><span class="bumpedFont15">El RETORNO de ADONALÍS..</span></span></strong><span class="s13"><span class="bumpedFont15"><strong>:</strong> Una historia de amor que se desarrolla en un país que se cae a pedazos.</span></span></p>
<p class="s7"><span class="s16"><span class="bumpedFont15">La imagen que MARY VIVAS; (1960 -Miami, USA – Caraballeda-Venezuela); combina con la palabra escrita y la creatividad, ambas contribuyen a aproximar de manera original y muy completa el contenido de un libro haciéndolo más accesible, bello y dinámico. Por este motivo, presentará su tercer libro y segunda novela en esta próxima FILBO ‘23…</span></span></p>
<p class="s7"><span class="s13"><span class="bumpedFont15">Para ELLA</span></span><span class="s18"><span class="bumpedFont15"> toda vida es apasionante, todo cuento es increíble, toda historia tiene sus curiosidades según la manera en que la mire y se la cuenten. Disfruta tanto la vida vivida, que mantiene un cuaderno o memoriza lo que ve convirtiéndolo en páginas escritas, llevándola a una historia digna para ser leída.</span></span></p>
<p class="s7"><span class="s13"><span class="bumpedFont15">En su libro </span></span><span class="s14"><span class="bumpedFont15">Mis gordas memorias gordas</span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15">,</span></span> <span class="s19"><span class="bumpedFont15">retrata muy bien su despertar ante la posibilidad de aceptar la Obesidad Mórbida como algo normal y narra el rescate que hizo de sí misma en esa época antes de recuperar un peso ideal, MARY con valentía nos revela sus historias escondidas bajo los pliegues de la obesidad.</span></span></p>
<p class="s7"><span class="s19"><span class="bumpedFont15">Su segundo libro y primera novela </span></span><span class="s20"><span class="bumpedFont15">Casa Ananda</span></span><span class="s19"><span class="bumpedFont15">, fue la llave que abrió la puerta a la narración de un hermoso realismo mágico, entretejiendo a cada personaje con hilos de vivencias reales y fantasías. El lector navega en un escenario de amor, espiritualidad, misticismo, la vida misma, el miedo. La sincronía de </span></span><span class="s20"><span class="bumpedFont15">Casa Ananda</span></span><span class="s19"><span class="bumpedFont15"> y el Camino de Santiago te invita a sentir cada paso narrado allí.</span></span></p>
<p class="s21"><span class="s20"><span class="bumpedFont15">El RETORNO de…</span></span><span class="s19"><span class="bumpedFont15">, nos cuenta MARY:</span></span></p>
<p class="s21"><span class="s19"><span class="bumpedFont15">“</span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15">El día que decidí darle vida a </span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15">ADONALÍS </span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15"> en territorio </span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15">venezolano, reflexioné sobre mi resentimiento hacia ese </span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15">régimen que ha </span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15">destruido mi</span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15"> país; entonces, desteñí </span></span><span class="s13"><span class="bumpedFont15">los matices de mi alma, acoplé puentes indivisibles, reubiqué leyendas y fracturé el miedo para poder escribir en cada página la realidad del espacio, el sueño de una tierra y la creencia en el amor”.</span></span></p>
<p>Así CONTADO…</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Qué tal el ESTILO…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/rMrUtNcPVSY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
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<div><strong>Y no se o</strong><strong>lvide de seguirnos en el&#8230;</strong></div>
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<div><strong>CONTINUARÁ&#8230;</strong></div>
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<p><strong>CON JABÓN&#8230;! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
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        <pubDate>Sat, 08 Apr 2023 12:59:11 +0000</pubDate>
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