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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Wed, 10 Jun 2026 16:06:19 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Neofascismo | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Qué es eso del “fascismo criollo mafioso”?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/que-es-eso-del-fascismo-criollo-mafioso/</link>
        <description><![CDATA[<p>En este articulo exploramos la expresión &#8220;fascismo criollo mafioso&#8221; que Iván Cepeda usó para calificar la apuesta política de su contrincante para las elecciones presidenciales del próximo 21 de junio.  ¿De qué se trata? ¿Qué peligros representa?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>“El fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice a cada una de sus formas nuevas, todos los días, en todos los rincones del mundo”. &nbsp;&nbsp;</strong></em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>UMBERTO ECO</strong></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la noche del pasado 31 de mayo Iván Cepeda, el candidato progresista a la presidencia de Colombia, al referirse a Abelardo de la Espriella, usó la expresión “Fascismo criollo mafioso”. Más allá del adjetivo “criollo”, que se usa para calificar, denigrar o despreciar “lo tropical”, lo que surge desde América Latina, y que por eso mismo no me gusta, es válido preguntarse si la expresión “fascismo mafioso” tiene pleno sentido,  y si configura un riesgo para la sociedad colombiana, pues implicaría el peligro de que se instaure un régimen político y social autoritario, dictatorial, excluyente, violento y violador de los derechos humanos. Es urgente preguntarse si Abelardo de la Espriella representa ese peligro y si encarna la posibilidad de que ese fascismo se instaure en el pais. Pero ¿qué es el fascismo, por qué es peligroso? ¿Puede decirse que de la Espriella lo representa? &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando hablamos del “fascismo histórico”, el que se materializó en Alemania con Hitler, pensamos en una <em>ideología totalitaria</em>, como lo vio Hannah Arendt, una ideología que pretende tener una explicación <em>única</em>, <em>verdadera y omnicomprensiva</em> de la realidad social, de la historia, y que a través de la <em>propaganda</em> moviliza a las masas. El fascismo toma fuerza en momentos de crisis y aparece como una solución a los problemas de la sociedad, ya sea la crisis económica, la descomposición social, el hambre, el desempleo, la falta de perspectivas de futuro, y por eso logra la adhesión de la gente. Lo movilizan las clases altas en el poder, y se encarna en las clases medias y populares. Por eso, el fascismo es <em>mesiánico </em>y se muestra como salvador. El fascismo tiene la pretensión de resolver los problemas que enfrenta una sociedad en un momento determinado y por eso aparece con la <em>pretensión salvacionista</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fascismo se alimenta de <em>la angustia, la inseguridad vital, la desesperanza</em> y se moviliza siempre contra <em>un “gran Otro”, un culpable, un chivo expiatorio</em>. El fascismo siempre fabrica un culpable, al cual hace responsable de todos los males y las desgracias de la sociedad. Por eso, el fascismo pone a una parte de la sociedad contra otra, ya sean minorías judías, comunistas o inmigrantes. <em>Por eso, las armas del fascismo son el odio, el rencor y el miedo. </em>Todos estos son “afectos inmunitarios” para decirlo con la filósofa Laura Quintana, que legitiman la expulsión, el encerramiento y la eliminación del Otro, el cual es visto como un <em>virus</em>, una <em>enfermedad </em>oun <em>peligro</em> para el cuerpo social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fascismo actúa con una lógica defensiva y agresiva contra ese otro, el <em>enemigo</em> en la lógica de Carl Schmitt, busca controlarlo o extirparlo. Para ello crea una narrativa de la nación, la patria o el pueblo, los cuales, según la ideología fascista, es corrompido, degenerado, dañado  o imposibilitado por el Otro, por el enemigo, el comunista, el judío, el guerrillero. El fascismo imagina una Edad Dorada de un tiempo pasado que fue mejor, al que hay que volver; imagina una sociedad pura, virginal, adánica o edénica, que ha sido corrompida por el Otro, por eso imaginan un paraíso al cual se desea volver o el cual se desea restaurar en el futuro. De ahí que el fascismo suele tener tintes conservadores. Ahora, esas ideas con las cuales se construye la imagen idealizada de la patria, la nación, el pueblo, suelen ser simplísimas, básicas, de poca profundidad tal como la “superioridad de la raza aria”. Esto es así porque ante todo tienen que poder ser traducidas en frases cortas o eslóganes efectistas, que puedan ser hábilmente difundidas por el aparato mediático de propaganda (sean estatales o privados). El fascismo busca una comunicación efectiva que movilice los afectos de odio y de miedo hacia el Otro; es, también, profundamente dogmático y cerrado, lo cual también se expresa cuando expele el fondo bestial de su entusiasmo que actúa como combustible en su operación inmunológica frente al &#8220;enemigo&#8221;. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero una vez en el poder, una vez ha logrado la legitimación social o una vez ha logrado la hegemonía en la sociedad, el fascismo se vuelve más peligroso porque se <em>institucionaliza</em>. Crea una vigilancia generalizada hacia la sociedad; crea cierto aparato burocrático y fuerzas policiales (estatales o paramilitares) para el control de los disidentes, de los críticos, de la oposición; busca criminalizar la protesta social o eliminar la oposición política. Es ahí donde aparecen los señalamientos, las estigmatizaciones, las desapariciones, los encarcelamientos, los internamientos, las cárceles, las deportaciones o la tortura; surge la violación de las libertades de expresión, pensamiento, movimiento, etc., en fin, de los derechos humanos. Emerge una <em>dictadura fascista</em> que se impone sobre el cuerpo social, y que actúa con una <em>complicidad</em> de parte de la sociedad, tal como ocurrió en Alemania, donde muchos ciudadanos sabían y otros se hicieron los ciegos frente al exterminio judío.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otro escrito he sostenido que en la actualidad Estados Unidos camina hacia un fascismo, debido a que en el gobierno de Donald Trump se ha dado una</p>



<p class="wp-block-paragraph">“vuelta a un nacionalismo chovinista, las políticas xenofóbicas, la caza de migrantes, la destrucción de la división de poderes y las instituciones intra e interestatales, la censura de la prensa, la censura de libros, el ataque a la autonomía universitaria, los ataques a la libertad de expresión y de reunión, el anti-intelectualismo, el rechazo de la ciencia en los movimientos antivacunas, la defensa a ultranza de los valores familiares tradicionales, el negacionismo climático, la movilización del miedo y del odio como afectos inmunitarios contra el diferente, el otro, el extranjero, el pobre; la persecución de los opositores o de los disidentes, la misoginia, la proscripción de los discursos de género y la negación de los derechos para las minorías, el supremacismo blanco racista; el aumento del securitismo y el militarismo, el culto a la personalidad de sus seguidores”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que estos mismos peligros corre la sociedad colombiana con el “tipo de ideas” que encarna Abelardo de la Espriella. Esta clase de ideas son claramente de tipo fascista. De la Espriella [a] ha creado la narrativa de un “país milagro”, escatológica, al que [b] hay que salvar. [c]Rellena esa narrativa con frases simples o eslóganes como “Firmes por la patria” y [d] promueve las banderas de la defensa de la <em>propiedad</em> (de los más ricos) y de la <em>seguridad</em>. También crea [d] una narrativa del enemigo, del chivo expiatorio culpable de todos los males del país, en este caso, la <em>izquierda comunista y guerrillera. </em>Esa izquierda es el “gran Otro” del que hablamos atrás. Esa izquierda es el <em>virus </em>al que hay que eliminar para mantener sano ese “cuerpo social” que es la <em>patria</em>. La patria aparece como un significante <em>afectivo, romántico, efectista, </em>que promueve [e] la militarización de la sociedad en su conjunto y la proliferación de miles de cárceles. A esto se suma [f] la promoción de la <em>virilidad tóxica patriarcal </em>del fuerte, de la fortaleza. El “tigre” es ese símbolo de fortaleza pero que también tiene un componente violento: es el que destroza a los enemigos de Colombia, a los enemigos de la “gente de bien” que la derecha que encarna defiende. Esto es así porque, entre otras cosas, [g] este neofascismo es profundamente <em>clasista</em> y <em>elitista. </em>Estas dos características las epidermiza y encuerpa el propio candidato (en realidad un “rastacuero recienvenido”) con su estética personal y sus actitudes (esos “desprecios que matan”). A esto se suma la [h] vieja defensa de los sagrados valores familiares por medio de una religión. Y cuando la religión aparece mezclada con la política, el cóctel es peligroso, ya lo sabemos por múltiples experiencias históricas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fascismo que encarna Abelardo de la Espriella es manifiesto en el [i] ataque continuo a la prensa y la persecución de periodistas, [j] la animadversión que ha mostrado frente a la educación pública, crítica y secular; sus [k] ataques a la diversidad, su misoginia, su homofobia, su sexismo y su machismo explícitos. Este último aspecto lo convierten en un candidato <em>anti-derechos, </em>algo tan propio de los neofacismos que buscan conculcar los logros históricos de las luchas de las mujeres y los movimientos LGTBIQ+.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo de la Espriella no solo encarna elementos del “fascismo histórico”, sino que adopta elementos más recientes [l] como la lucha contra lo que llaman “ideología woke”, que en sus comienzos fue progresista y que, posteriormente, devino en <em>fundamentalismo identitario</em>. Pero el problema es que dentro de lo “woke”, que ellos asimilan a “progresismo”, el fascismo actual incluye todo aquello que es de su desagrado o que defiende demandas y valores emancipatorios que el fascismo detesta. Esto es parte de la batalla cultural que el fascismo actual o sus manifestaciones (Con Trump, Milei, Vox o Bukele) asumen como tarea en los medios y en el proselitismo político diseñado para confundir y movilizar a las masas, asimilados más a creyentes. Asimismo, [m] parte de los nuevos dispositivos que incorpora este neofascismo es la <em>pornopolítica</em>, en la cual la política misma se vacía de contenido y se convierte en espectáculo, en show, en escena, dejando de lado los debates esenciales para la sociedad como la salud, la naturaleza, la justicia social, la equidad, el arte, la educación y la cultura. Esto es así porque el fascismo se basa en un <em>régimen de simplificación</em> que minimiza lo complejo, ensalza exageradamente ciertos valores y contenidos <em>y rehúye la complejidad y la heterogeneidad de lo real, </em>entonces, resulta más simple hablar de patria, emprendimiento o seguridad. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El “fascismo criollo mafioso” como lo llamó Cepeda es, en verdad, el que [n] representa un peligro para la institucionalidad, la constitución y la democracia real. Ya se anunció un gobierno como el de Trump en el cual se gobierna por medio de una avalancha de decretos presidenciales, soslayando el debate en el congreso, en el legislativo, y presionando a las Cortes para su aprobación. Con métodos de captura y amenaza constante de la institucionalidad fue que Bukele logró cambiar la constitución para instaurar la reelección indefinida en el Salvador. Así podrá perpetuarse en el poder por los próximos años. Y todo eso se fundamenta y legitima en el dogma del <em>securitismo</em> y en su papel de salvador de la patria. De este modo, la alternación democrática es la primera damnificada, al igual que la participación del ciudadano en los asuntos que le conciernen. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1995 Umberto Eco dictó su célebre conferencia “Il fascismo eterno” traducida al español como “Contra el fascismo” en el cual señala varias características “esenciales”, “eternas del fascismo” que permiten reconocerlo, entre ellas: el culto a la tradición, al pasado, el irracionalismo, el culto a “la acción por la acción” pues “la vida es para la lucha”, la sospecha hacia el  mundo intelectual o el anti-intelectualismo (pues los intelectuales críticos siempre son una molestia o un peligro), el rechazo al desacuerdo o a la disidencia argumentada, pues “el desacuerdo es traición”; el miedo a la diferencia y la búsqueda de un <em>consenso homologante</em> impuesto en la sociedad; su apoyo en las clases medias, el culto a la identidad nacional; el “elitismo popular”, pues los ciudadanos defensores de sus ideas son “los mejores” ciudadanos; el heroísmo, el “culto a la muerte” y la lógica del sacrificio (hacerse matar por la patria) y, por su puesto, comenta Umberto Eco, el machismo y el culto a las armas. Quien lea bien el texto de Eco podrá hacer una tabla comparativa y comprobar si el abogado, “estafador de estafadores” como lo llamó Cepeda, encarna muchas de esas características.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, el fascismo “mafioso” se representa en que el candidato ha sido un comprobado <em>defensor jurídico </em>de la mafia, en lo cual no ha mostrado escrúpulos pues al fin y al cabo la “ética nada tiene que ver con el derecho”, según dice, sino además porque los regímenes que se están configurando en la región, como el de Ecuador con Noboa, han mostrado un entronque entre el narcotráfico y todo tipo de economías ilícitas con sectores políticos y con el aparato estatal. De configurarse el fascismo mafioso en Colombia, las expresiones “enriquecimiento sin causa” o “enriquecimiento ilícito” serían moneda de cada día. Este es el molotov que se avecina para Colombia si los ciudadanos deciden elegir el pasado securitista, excluyente y oligárquico por sobre un modelo de sociedad más justo y equitativo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias bibliográficas claves</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Arendt, Hannah. (1951). <em>The origins of totalitarism. </em>New York: Harcourt Brace Jovanovich Inc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eco, Umberto. (2025). <em>Contra el fascismo. </em>Barcelona: Lumen. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cruz, Edwin. (2025). <em>Pornopolítica</em>. Bogotá: Desde abajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pachón, Damián. (2026). “El fascismo americano y las ultraderechas autoritarias”. En: <a href="https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/el-fascismo-americano-y-las-ultraderechas-autoritarias/">https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/el-fascismo-americano-y-las-ultraderechas-autoritarias/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quintana, Laura. (2021). <em>Rabia. Afectos, violencia, inmunidad. </em>Barcelona: Herder.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
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        <pubDate>Tue, 02 Jun 2026 15:32:54 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
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        <item>
        <title>¿Es el Fascismo una amenaza para Colombia?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/es-el-fascismo-una-amenaza-para-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia gobiernos democráticos, entre comillas, han usado la mano firme más allá de lo que mandan la Constitución y las leyes. (Breves lecciones sobre Fascismo #4)</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-e60bbc7f2eb5c30760e0d444da2080f9 wp-block-paragraph"><strong>“NO HAY NADA MÁS PARECIDO A UN FASCISTA QUE UN BURGUÉS ASUSTADO”: BERTOLD BRETCH, POETA Y DRAMATURGO. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos visto pasar el horror ante nuestros ojos sin escandalizarnos. Padecemos de esa <em>ceguera blanca</em> de la cual habló el premio Nobel José Saramago en su famoso <em>Ensayo sobre la ceguera: </em>estamos ciegos aun teniendo los ojos buenos y bien abiertos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Ha habido fascismo en Colombia o tan siquiera prácticas aisladas propias de los regímenes autoritarios? ¿Podemos catalogar como tales la Masacre de las bananeras (1928); la muerte despiadada de liberales a manos de los conservadores durante La Violencia bipartidista, los campos de concentración de Villa Rica, Tolima, en el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla, el Estatuto de Seguridad (1978) de Julio César Turbay Ayala (que usó la represión amparándose en la figura del <em>Estado de sitio </em>con la excusa de mantener el orden), el genocidio político contra la <a href="https://verdadabierta.com/exterminio-de-la-up-si-fue-un-genocidio-politico/">Unión Patriótica </a>(1985-1993), reconocido como un crimen de lesa humanidad, o las 6.402 ejecuciones extrajudiciales (son asesinatos, no falsos positivos) a manos del ejército, cuando era presidente Álvaro Uribe Vélez? ¿Se parecen en algo los hornos crematorios que usaron en Colombia los paramilitares para borrar cualquier rastro de sus víctimas y las cámaras de gas que usaron los nazis para exterminar judíos?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em> “…el exterminio y desaparición de la Unión Patriótica jamás debió haber ocurrido; y reconocer que el Estado no tomó medidas suficientes para impedir y prevenir los asesinatos, los atentados y las demás violaciones, a pesar de la evidencia palmaria de que esa persecución estaba en marcha”,</em> dijo el presidente Juan Manuel Santos en un acto público de perdón en 2016, al reconocer la responsabilidad del Estado en la persecución, muerte y desaparición de cientos de sus miembros y simpatizantes.  La Corte Interamericana de Derechos Humanos <a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/la-cidh-declaro-responsable-al-estado-colombiano-por-el-exterminio-de-la-union-patriotica/">(CIDH)</a> hizo lo propio en el 2023, al declarar al Estado colombiano responsable de este genocidio contra la Izquierda colombiana.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="654" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/11074050/UP-1-654x1024.jpg" alt="" class="wp-image-103042" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/11074050/UP-1-654x1024.jpg 654w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/11074050/UP-1-192x300.jpg 192w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/11074050/UP-1-768x1202.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/11074050/UP-1.jpg 818w" sizes="(max-width: 654px) 100vw, 654px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><strong>Sepelio de Jaime Pardo Leal, candidato presidencial de la UP</strong>, asesinado el 11 de octubre de 1987. Fotos: cortesía Semanario Voz. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Como parte de una estrategia global anticomunista, en el gobierno de Turbay Ayala se decretó el polémico Estatuto de Seguridad, bajo el cual se cometieron excesos propios de las dictaduras: detenciones arbitrarias, torturas, consejos de guerra y desaparición forzada, hechos que están detallados en el Informe Final de la Comisión de la Verdad. Turbay, y antes de él otros presidentes, usaron a su acomodo la figura del <em>Estado de Sitio</em> (artículo 121 de la antigua Constitución de 1886) con el fin de suspender ciertas libertades y garantías individuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia se aplicó la censura de prensa a los periódicos y a la radio entre 1949 y 1957. En la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla<strong>, </strong>cuando los periodista se rebelaron, la respuesta del gobierno <em>“fue un decreto del Estado de Sitio a través del cual se anunció que la aplicación de la censura de prensa vigente, en adelante pasaba al Comando General de las Fuerzas Armadas</em><strong><em>, </em></strong><em>y que hasta los correctores de pruebas quedaban sujetos a la medida”</em>, como lo reseñó <strong><a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/los-dias-en-los-que-rojas-pinilla-censuraba-a-la-prensa-article-661063">El Espectador</a>. </strong>La Oficina de Censura del gobierno –que operaba a través de una red de censores desde las gobernaciones y brigadas del ejército- ordenaba lo que se podía y lo que no se podía publicar, evitando cualquier información que afectara al gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la Constitución de 1991, ya no se habla de Estado de sitio, si no de <em>Estado de excepción </em>en el que podrá declararse la <em>Conmoción interior</em><strong> </strong>para mantener el orden público, pero ningún gobierno está facultado para suspender los derechos humanos ni las libertades fundamentales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dice el Artículo 213 de la Constitución Política de Colombia: <em>&#8220;En caso de grave perturbación del orden público que atente de manera inminente contra la estabilidad institucional, la seguridad del Estado, o la convivencia ciudadana, el Presidente de la República, con la firma de todos los ministros, podrá declarar el estado de conmoción interior, por término no mayor de 90 días, prorrogable hasta por dos períodos iguales, el segundo de los cuales requiere concepto previo y favorable del Senado de la República&#8221;.</em></p>



<figure class="wp-block-pullquote has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-80ced26f2470544c30a9c92adc8aa731"><blockquote><p><em>“Nadie podrá salir a la calle después de las ocho, y hasta las cinco de la mañana, sin un salvoconducto firmado y sellado por el alcalde. La policía tenía la orden de dar tres veces la voz de alto a toda persona que se encontrara en la calle y si no era obedecida tenía orden de disparar&#8221;:</em> De la novela &#8220;<strong>La mala hora&#8221;, de Gabriel García Márquez.</strong></p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este 2024, la multinacional Chiquita Brands fue condenada a pagar millonarias indemnizaciones por financiar grupos paramilitares, responsables de matanzas ocurridas en el Urabá antioqueño entre 1997 y 2004, como lo denunció el periodista <strong>Ignacio Gómez</strong>, siendo entonces reportero de <strong><a href="https://www.elespectador.com/judicial/lo-que-hizo-chiquita-brands-y-lo-que-hace-el-clan-del-golfo-y-nos-">El Espectador</a></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo se llegó a esta barbarie en un país que, repito, se precia de democrático? Una explicación ilustrada la ofrece el podcast <em><a href="https://open.spotify.com/episode/0tE46Abb8XEHzaNWg48lzq?si=gIXcuFsRRimKdKnkQRLXEQ">El Hilo</a></em>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Chiquita Brands es la misma United Fruit Company asociada a la Masacre de las bananeras en 1928: Una huelga que fue resuelta a bala por el ejército y terminó en la matanza de trabajadores de esa empresa estadounidense, durante el gobierno&nbsp; del conservador Miguel Abadía Méndez, hecho al que se refirieron escritores como García Márquez o Álvaro Cepeda Samudio. Este último cuenta en su novela “La casa grande” que, con el fin de <em>&#8220;restablecer el imperio del orden&#8221;,</em> el Jefe Civil y Militar de la Provincia de Santa Marta, Carlos Cortés Vargas, declaró por decreto <em>“cuadrilla de malhechores a los revoltosos, incendiarios y asesinos que pululan en la actualidad en la zona bananera&#8221;,</em> llamando a los huelguistas &#8220;comunistas y anarquistas&#8221; y facultado a la fuerza pública para <em>“castigar por lar armas a aquellos que se sorprenda en infraganti delito de incendio, saqueo y ataque a mano armada&#8221;.</em></p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a95296c86492733fb319a508afe139fc"><blockquote><p>“—¿Quién va a manejar el tren entonces?<br>—No sé. Mandarán a un pelotón a buscarlos y los obligarán a trabajar.<br>—Bien hecho.<br>—¿Por qué bien hecho?<br>—Porque de otro modo cómo vamos a ir a los pueblos a acabar con la huelga.<br>—Sería mejor no poder ir a los pueblos. Sería mejor no tener que matar a nadie”. <strong>(La casa grande, obra de Álvaro Cepeda Samudio, sobre la Masacre de las bananeras).</strong></p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la ficción y desde la no ficción, los libros pintan una Colombia escabrosa. En <em>“Me hablarás del fuego: Los hornos de la infamia”</em>, Javier Osuna nos habla de los hornos crematorios que usaron en Norte de Santander las Autodefensas Unidas de Colombia AUC (un grupo paramilitar de Derecha) para incinerar los cuerpos de sus víctimas. Convirtieron trapiches y ladrilleras en cementerios. Un testimonio humano o inhumano según quien lo mire.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El prologuista Raúl Zurita dice: <em>“Quien escribió este libro ha sido amenazado, acosado, perseguido, incendiaron el departamento en que vivía y su vida corre peligro”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Le pregunté a Javier Osuna si existe relación entre los hornos crematorios del paramilitarismo y las cámaras de gas nazis. Su respuesta: <em>“Son crímenes comparables a pesar de las obvias diferencias históricas y políticas. Ambos pretendían borrar todo rastro de sus víctimas, suprimir del paisaje de la vida a seres humanos únicos e imprescindibles. Cada caso representa un insulto a la humanidad que no debe repetirse jamás. Además, en ambos casos, se trata de crímenes condenados al fracaso porque a los seres humanos no se les puede borrar como una cosa. Por eso no hablo de desaparecidos sino de ausentes”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué los colombianos no hemos sido capaces de construir una memoria sólida sobre ese pasado funesto que nos persigue, repitiéndose? Conjurar ese pasado implica reconstruir con paciencia un libro al que algunos le quieren arrancar páginas a las malas. El pasado debería avergonzarnos como sociedad a ver si un día deja de lacerarnos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En una nación políticamente amnésica, a jóvenes y a viejos hay que recordarles que la mano firme (léase dura) tiene formas diversas y peligrosas de interpretarse y empuñarse, así que <em>facho</em> y democrático no son lo mismo, del mismo modo que tiranía y ternura pertenecen a reinos diferentes. Democracia no es salir a votar cada cuatro años o que te dejen decir lo que quieras. Democracia es el conjunto de una Constitución y su cabal cumplimiento; por ejemplo, que te garanticen el derecho a la vida (artículo 12) y el derecho a vivir en paz (artículo 22). </p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el mundo gire, nadie puede garantizar que todo lo malo que ha ocurrido en Colombia (favor releer al segundo párrafo) no ocurrirá otra vez. Una sociedad profundamente desigual está lejos de ser democrática en su más amplia acepción. Una sociedad mezquina condena a unos a arrastrarse -hasta hacerlos invisibles a nuestra mirada y empatía- mientras otros se mecen en sus privilegios. Esa mezquindad política es nuestra ceguera blanca.</p>





<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-67cb933811fb9b36e37449e0669f494e wp-block-paragraph"><strong>Última entrega:</strong> Carta a mi nieta sobre el fascismo.</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=103002</guid>
        <pubDate>Thu, 11 Jul 2024 13:10:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Es el Fascismo una amenaza para Colombia?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>Las caras ocultas de Bukele y Milei</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/las-caras-ocultas-de-bukele-y-milei/</link>
        <description><![CDATA[<p>Gobiernos populistas como el de Nayib Bukele (El Salvador) y Javier Milei (Argentina) usan la mano dura (el primero) y el recorte de las ayudas sociales (el segundo) pisoteando derechos ciudadanos. (Breves lecciones sobre Fascismo: #3)</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-a12e81bfb50ff76c65ae3dfd50802718 wp-block-paragraph"><strong><strong>&#8220;ES HORA DE AULLAR, PORQUE SI NOS DEJAMOS LLEVAR POR LOS PODERES QUE NOS GOBIERNAN Y NO HACEMOS NADA POR CONTRARRESTARLOS, SE PUEDE DECIR QUE NOS MERECEMOS LO QUE TENEMOS&#8221;: JOSÉ SARAMAGO PREMIO NOBEL DE LITERATURA. </strong></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En España un creciente número de personas menores de 35 años considera que <em>“en algunas circunstancias, un gobierno autoritario es preferible a un sistema democrático”,</em> y a otros les <em>“da igual un gobierno que otro”. </em>Tal desazón, la resumió el escritor <strong><a href="https://elpais.com/ideas/2024-06-16/por-que-cada-vez-menos-jovenes-creen-en-la-democracia.html">Oriol Bartomeus</a> </strong>en pocas palabras: <em>“algo ha fallado en la trasmisión de los valores democráticos”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si eso ocurre en países con educación privilegiada, qué podemos esperar los tercermundistas de Latinoamérica, donde la política es un asunto que el grueso de los ciudadanos desprecia. Y es hasta entendible, porque mientras unos cantan goles, millones están viendo cómo no ahogarse en su propia miseria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con una juventud con poco interés por el pasado y las noticias, a los viejos nos toca ponernos en la tarea de enseñar la historia y, llegado el caso, pintarla con plastilina, como quien enseña a leer y escribir a personas analfabetas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si perdemos la fe en las democracias estaremos perdidos, y condenados a repetir la historia. Si un fascismo encubierto prospera en Europa, ¿Cuánto tardará en pisar duro en América? No es fácil anticiparlo, pero ya hemos visto que la Historia se recicla a sí misma por una razón simple: nacen nuevas personas y todo vuelve a empezar. ¿O acaso no hay por ahí, en Palestina y en Ucrania, pequeños <em>Hitleres </em>desangrando el mapamundi? ¿Qué podemos decir de los que no han nacido? ¡Nada! El futuro es siempre incierto por más de que uno quiera beberlo en infusiones de optimismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ayer los nazis asesinaron a seis millones los judíos, hoy suman más de 35 mil los palestinos muertos a manos del ejército de Israel, y alrededor de 200 mil soldados han pedido la vida en la guerra Rusia-Ucrania. Las matemáticas son lo de menos cuando condenan a inocentes a la <em>pena de muerte</em> sin merecerla. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>¿Populistas con piel de oveja?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Medios como <a href="https://www.infobae.com/colombia/2024/06/12/el-bukele-colombiano-dio-un-nuevo-paso-para-combatir-la-inseguridad-en-bucaramanga-de-cual-se-trata">Infobae</a> llaman folclóricamente <em>“el Bukele colombiano” </em>al alcalde de Bucaramanga, Jaime Andrés Beltrán, sin advertirles a los lectores que el verdadero Bukele ha impuesto su propio <em>régimen del terror</em> contra las pandillas en El Salvador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Haciéndole el juego a los políticos, consciente o inconscientemente, la prensa usa calificativos que terminan inflando la imagen de un personaje, hasta convertirlo en celebridad política, <em>outsider</em> en el lenguaje de ahora. Algunos medios informan que ese mismo alcalde le entregó al expresidente Uribe la camiseta del Atlético Bucaramanga, luego de que aquel equipo ganó el campeonato de fútbol. Intento entender la cosa: ¿Un par de políticos usan un triunfo deportivo ajeno con fines meramente electoreros? Ojalá este guiño no signifique que el país caiga otra vez en manos <em>del que diga Uribe</em>. Ya una vez puso a un Iván Duque biche de presidente, cuyo &#8220;principal legado&#8221; son los cinco tomos de lujo de sus memorias anticipadas, bajo el nombre de “Obras selectas”, las cuales se pagaron con nuestros impuestos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los periodistas deberían ser más cuidadosos con la terminología usada, porque terminan endiosando poderosos en vez de vigilar sus actuaciones. Cuando el río está revuelto, urge una prensa capaz de desenmascarar intenciones, no buena razones, antes de que los ciudadanos nos convirtamos en el pez a pescar. O a callar, porque ya sabemos cómo muere el pez en los regímenes autoritarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Nosotros consideramos que Nayib Bukele es un dictador, y esa es la postura editorial del periódico y la hemos publicado”,</em> le dijo a <strong>El Espectador</strong> el periodista salvadoreño Oscar Martínez, director del diario <a href="https://www.elespectador.com/mundo/america/en-el-salvador-cuando-los-aplausos-terminen-sera-la-hora-de-las-botas-militares">El Faro</a>. <em>&#8220;Cuando los aplausos terminen será la hora de las botas militares&#8221;</em>, recalcó el reportero. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debería preocuparnos también lo que pasa en Argentina.&nbsp; Javier Milei llegó a la Casa Rosada negando los desmadres de la dictadura de Rafael Videla: Entre 1976 y 1983 hubo ejecuciones, torturas, exilios y pérdida de las libertades civiles y políticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cuenta de su &#8220;Ley de desguace&#8221; del Estado, despidió al 85% de empleados del <em>Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad</em>, cortó las ayudas a la Línea 144 (de asistencia a víctimas de violencia de género) e hizo cerrar el <em>Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo</em> (Inadi), el Instituto de Agricultura Familiar Campesina e Indígena&nbsp;y la agencia de noticias Télam. Al que se hace llamar <em>libertario</em> poco le importan las políticas públicas relacionadas con lo social, o sea con el bienestar de la gente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Milei también redujo las indemnizaciones por despidos laborales y amplió el periodo de prueba de 3 a 6 meses, y hasta en un año en el caso de las pequeñas y medianas empresas (pymes). Mis abuelos llamaban a eso la <em>ley del embudo</em>: lo ancho para los empresarios, lo angosto para los trabajadores.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo pasó en Colombia siendo presidente Álvaro Uribe: Desmejoró las condiciones laborales eliminando dominicales y horas nocturnas, derechos que la Reforma Laboral del gobierno de Gustavo Petro prometió restituir, si&nbsp; la oposición lo deja. Ya hundieron el proyecto de ley que prohibía las “terapias de conversión”, pues consideran que el homosexualismo es una enfermedad que tiene cura. Recuerden que el <strong><a href="https://www.dw.com/es/homosexuales-las-v%C3%ADctimas-olvidadas-del-r%C3%A9gimen-nazi/a-64515348">régimen nazi</a></strong> se cebó contra los gais, los sometió a la persecución y tortura, y <em>“muchos fueron asesinados sistemáticamente”</em>, como recuerda el canal alemán DW.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Milei envió a su ministra de Seguridad, Patricia Buillrich, a recorrer las cárceles salvadoreñas (la prensa ha denunciado violaciones a los derechos humanos en ellas) para copiar el modelo en su país. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;La vida no es buena. Si no, le preguntamos a un antílope en la Sabana cómo le va cuando lo caza un leopardo. La naturaleza es esa y hay que saber dar contiendas Demostrar que no sos una persona débil frente a una maquinaria gigantesca que te puede oprimir. Todavía se puede salir de eso. Hay que dar esperanza”,</em> dice la escritora argentina Camila Sosa Villada, refiriéndose a lo que pasa en su país o a cualquier otro donde peligran derechos ya conquistados, como la interrupción voluntaria del embarazo o el matrimonio igualitario. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es hora de preguntarse si Latinoamérica podría contagiarse de ese europeísmo alocado que le da palmaditas a la extrema derecha. ¿Está reviviendo el Fascismo a través del <em>neofascismo</em> o los gobiernos populistas como los de Bukele y Milei? ¿Viviremos para verlo, padecerlo, escribirlo y luego, impotentes,&nbsp;morir habiendo perdido la fe en la humanidad como lo hizo el escritor Stefan Zweig? ¿Encarnan Nayib Bukele y Javier Milei el principio del fin de las democracias latinoamericanas? ¿Qué vendrá después de ellos? ¿Qué significa ser ultra en términos políticos? ¿En qué se diferencian los ultraderechistas de los ultraizquierdistas? ¿Qué personajes en Colombia abrazan esos extremos del espectro político? &nbsp;Que no se nos haga tarde: A menos de dos años de las elecciones presidenciales, deberíamos estar hablando de estos temas antes de que los <em>Mileis </em>y los <em>Bukele</em>s se reproduzcan. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-8206dbf64e296194ba004f6807675247 wp-block-paragraph"><strong>Cuarta entrega: ¿Es el Fascismo una amenaza para Colombia?</strong></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=102662</guid>
        <pubDate>Wed, 03 Jul 2024 23:56:41 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Las caras ocultas de Bukele y Milei]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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