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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Neit | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Neithotep (Siglo XXX a.C.)</title>
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        <description><![CDATA[<p>No ostentó el cargo de faraona, como después correspondería a Sobekneferu de manera oficial, pero en la historia egipcia Neithotep aparecerá tal vez como la primera mujer en asumir el control de mando y destacarse como gobernante. Situándonos en el Período Arcaico, Neithotep fue supuestamente la reina consorte del rey Aha (“El luchador”), sucesor del [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>No ostentó el cargo de faraona, como después correspondería a Sobekneferu de manera oficial, pero en la historia egipcia Neithotep aparecerá tal vez como la primera mujer en asumir el control de mando y destacarse como gobernante. Situándonos en el Período Arcaico, Neithotep fue supuestamente la reina consorte del rey Aha (“El luchador”), sucesor del fundador y unificador de la primera dinastía egipcia, el rey Narmer. Poco se sabe de un personaje que vivió hace más de cuarenta siglos, y sin embargo algunos vestigios arqueológicos nos permiten contar algo de su historia. Algunos historiadores opinan que Aha sería no su esposo, sino su hijo, y que su marido sería el rey Narmer. El nombre de Neithotep significa “la diosa Neit está satisfecha”, refiriéndose a la diosa guerrera llamada Neit, y que era venerada en el Delta del Nilo, por lo que se cree es oriunda del Bajo Egipto, y de allí que su matrimonio con Narmer, nacido en el Alto Egipto, tuviera por conveniencia la de unificar a todo un país y dar comienzo a la historia de dinastías y faraones y que hoy conocemos como el Antiguo Egipto. Sea como sea, parece ser que Neithotep fue madre de Horus Aha, quien sucedería a Narmer siendo todavía un niño, y por lo que su madre sería quien estuviera a cargo del comienzo de una sucesión de dinastías que gobernarían durante siglos. Todo indica que su muerte acaeció durante el reinado de Horus Aha, y quien mandó construir una gigantesca mastaba para su madre en el cementerio de Naqada. A finales del siglo XIX se hicieron las primeras excavaciones de esta compleja estructura fabricada en adobe endurecido, y que al comienzo se creyó que era la tumba del faraón Narmer dado la suntuosidad del recinto. Las paredes externas tenían huecos donde estarían incrustadas algunas estatuas; la construcción en forma piramidal tenía en su parte alta un acceso que conectaba con la cámara mortuoria, y en cuyas paredes se encontraban tallados sellos e inscripciones, etiquetas de arcilla y marfil y toda clase de fórmulas e impresiones en piedra y que tenían su nombre. También se encontraron tablillas y varias representaciones de la faraona grabadas en la fachada conocidos como serek (serekht o serej). Los serek contenían el nombre del faraón escrito en jeroglíficos, y sobre el nombre la figura del halcón como el animal que representaba al dios Horus. Muchos de los serek de Neithotep consistían en un par de sellos fusionados, en el que además de su nombre y la figura del halcón se incluía el estandarte que simbolizaba a la diosa Neit, todo un sello particular que sería su distintivo iconográfico. En el 2012 un descubrimiento en las canteras del Sinaí, en Wadi Ameyra, arroja nuevos datos que podrían corroborar o desmentir algunas hipótesis. Tallados en las rocas se encontraron una inscripción del tercer faraón de la dinastía I, Dyer (Djer), y que se trata de un grabado de la flota naval de este faraón, con el serek que lo identificaba al lado derecho, y a la izquierda de su serek el nombre de Neithotep. Otra peculiaridad de esta representación es que el halcón que simboliza al dios Horus porta en sus manos un mazo de guerra con el cual golpea a un enemigo que permanece arrodillado. Muchos creen ver en estos hallazgos los indicios de que la reina aún vivía cuando Dyer estuvo gobernando, y para otros confirma la tesis de que Neithotep lideró unas expediciones mineras a las montañas del Sinaí, dejando en estos territorios un testimonio del nombre de la mujer que mandaba por aquel entonces, una mujer que aparece en la historia humana como una de las primeras en gobernar por sí misma, y aunque fuera por un corto período, y aunque nunca fue coronada oficialmente como reina.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 20 Oct 2023 23:46:28 +0000</pubDate>
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        <title>Nitocris (2145 a.C.)</title>
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        <description><![CDATA[<p>En el Antiguo Reino de Egipto gobernó Neferkara Pepy II, y a su muerte un listado de dieciocho reyes y una reina lo sucedieron durante un convulso período de 16 años, del 2150 hasta el 2134 a.C., y que hoy conocemos como el “Reinado de los 19”. El Alto Egipto estaba siendo azotado por las [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>En el Antiguo Reino de Egipto gobernó Neferkara Pepy II, y a su muerte un listado de dieciocho reyes y una reina lo sucedieron durante un convulso período de 16 años, del 2150 hasta el 2134 a.C., y que hoy conocemos como el “Reinado de los 19”. El Alto Egipto estaba siendo azotado por las bajas y las crecidas del Río Nilo, inundaciones y sequías que estropeaban los cultivos y viviendas, una hambruna generalizada por todo el territorio (y en la que se relatan escenas de canibalismo), y un descontento social que impedía a los distintos reyes gobernar en momentos tan revueltos. Neferkara Pepy II había descentralizado el poder y en muchos de estos territorios las familias más prestantes acabarían por empezar a rebelarse, y a mandar sobre sus propios dominios desobedeciendo las órdenes de los faraones. En este clima de fatalidad aparece la figura de una mujer que gobernaría antes de Nefertiti y de Hatshepsut, y que fuera posiblemente la última gobernante de la Dinastía VI de Egipto. Nitocris, cuyo nombre significa “Excelente”, gobernaría según parece durante un corto período que comprende los años de 2164 al 2162 a.C., y aunque Mantenón sugiere que pudieron haber sido 12, y tras lo cual se daría inicio a lo que ahora llamamos el Primer Período Intermedio de Egipto. El sacerdote e historiador del siglo III a.C., Manetón, comenta en sus epítomes que Nitocris era “más valiente que todos los hombres de su época, la más bella de todas las mujeres, de piel hermosa y rojas mejillas”, además de darle el crédito de ser ella quien mandó a construir la “tercera pirámide” de Guiza, perteneciente a Micerino (Menkaura), pero que parece más probable se tratara de la “tercera pirámide” ubicada en Saqqara como un tributo a Neit, antigua diosa de la guerra. Más adelante será Heródoto en su colección de <em>Historias </em>quien se refiera a una historia en particular, siendo este relato el único suceso que cuenta un poco más sobre su vida. Se dice que Nitocris reunió en un banquete a los asesinos de su hermano y marido, y a quien ella sucedió en el trono como reina, y que una vez confinados en un recinto mandó a enclaustrarlos para que no pudiera salir, y valiéndose de un cauce que había construido con antelación dejó que las aguas del Nilo corrieran hacia el interior del claustro y ahogaran a los asesinos. Una vez llevada a cabo su venganza la reina se suicidaría, y el mito dice que lo haría empleando un método un tanto increíble lanzándose a una hoguera. En palabras de Heródoto, “después de la muerte de Nitocris, el país se hunde en un estado de inestabilidad, confusión y caos.” Dado que apenas se cuenta con este par de testimonios, y ningún hallazgo se tiene hoy de una estela o inscripción de la época que dé cuenta de ella, muchos se convencen de que Nitocris nunca existió, que se trata de un mito o que se confunde con algún otro rey. En el Canón de Turín, que recoge el compendio de los faraones que gobernaron durante siglos hasta la Dinastía XIX, figura el nombre de Neithikerty, rey de la Dinastía VI, por lo que ciertamente podría tratarse de un hombre. Algunos dicen que se trata de un nombre borroso del que no pueden confiarse, y en contraste con la Lista Real de Abidos, el nombre sería el del faraón Necherkara Siptah, que igualmente figura como faraón de la Dinastía VI. Algunos egiptólogos creen que Nitocris fue la esposa de Merenra Nemtyemsaf II, “El amado de Ra”, sexto faraón de la Dinastía VI y sucesor de Neferkara Pepy II, y quien pudo haber sido faraón por un corto período, ese mismo período en el que se presume pudo haber gobernado una mujer. En el siglo III a.C. Eratóstenes dio crédito a la existencia histórica de Nitocris y discutía que había sido gobernante de Tebas durante seis años. Lo que sí es seguro es que no debe confundirse con la figura histórica de la divina adoratriz o esposa del dios Amón, que vivió hacia mediados del siglo VII a.C., hija del faraón Psamético I, y de quien sí se tienen registros históricos e incluso una tumba dedicada a ella que fue hallada en Medinet Habu, y que fuera conocida como Nitocris II. Luego de que los persas ocuparan los territorios que eran del dominio de su familia, Nitocris II se exilió en el Oráculo de Siwa, tratando de liderar desde allí una resistencia contra la satrapía de Cambises II, quien había asesinado a su hermano, el faraón Psamético III. Este suceso resulta similar al relato en el que la reina ahoga a los asesinos de su esposo y hermano, y algunos opinan que este episodio verídico inspiró la versión mítica de la supuesta Nitocris que supuestamente gobernó dos milenios antes. También se conoce de Nitocris de Babilonia, que según las <em>Historias </em>de Heródoto sería la esposa del último monarca de la ciudad de Labyneto, y que vivió en el siglo VI a.C., por la época de Darío I el persa, a quien engañaría con una ubicación arbitraria de su tumba para que éste no pudiera acceder a ella. Recientemente Nitocris ha comenzado a figurar en la cultura popular, como en el caso de un videojuego para Android en donde aparece como un <em>servant; </em>se le representa portando un cetro real, sonriente y dominante y acompañada por un espejo mágico.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Sat, 13 May 2023 00:43:54 +0000</pubDate>
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        <title>Merneith “Merytneit” (2950 a.C.)</title>
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        <description><![CDATA[<p>Merneith, al igual que su abuela Neithotep, gobernaría a través de uno de sus hijos, siendo así que no se le reconoce como faraona, título que pasados varios siglos ostentaría oficialmente y por vez primera la reconocida Hatshepsut. También llamada Meryneit, contar su historia es intentar adivinar o descifrar en los pocos vestigios que quedan [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Merneith, al igual que su abuela Neithotep, gobernaría a través de uno de sus hijos, siendo así que no se le reconoce como faraona, título que pasados varios siglos ostentaría oficialmente y por vez primera la reconocida Hatshepsut. También llamada Meryneit, contar su historia es intentar adivinar o descifrar en los pocos vestigios que quedan de su pasado, y adentrarnos en los vericuetos de una historia que en cualquier caso parece más un producto de la imaginación. Su nombre significa “amada de Neit”, refiriéndose a una divinidad popular en el Bajo Egipto, y por lo que algunos infieren que es de allí de donde sería oriunda. En el Período Arcaico, también conocido como Tinita, y que comprende entre los años de 3100 y 2686 a.C., Egipto comenzó a tomar forma a través de las dinastías, siendo Narmer el primero de los faraones, seguido por Hor-Aha, el padre de Dyer (Djer). Por medio de los hallazgos arqueológicos los historiadores intentan reconstruir la vida de una mujer de la que apenas sí podemos inferir o colegir una información dudosa. No se ha logrado llegar a un acuerdo de quién fue ciertamente su marido, quién su padre y quién su hijo. Muchos opinan que su padre fue el tercer faraón de la Dinastía I, en el período conocido como Temprano Egipto, pero muchos otros creen más factible que se tratara de su marido. Quienes opinan que Dyer era su padre se atreven a postular como su marido al cuarto faraón de la Dinastía I, Dyet (Djet), convirtiéndola de esta forma en la bisnieta del primer faraón que unificó Egipto, el faraón Narmer. Todo parece indicar, sin embargo, que Merneith fue la madre de Den (Hor-Udimu), que sería quien la sucedería en el trono como el quinto faraón de la Dinastía I entre los años 2914 al 2867 a. C., siendo uno de los gobiernos más largos, y según indica la reconstrucción histórica Den sería hijo de Dyet, por lo que tendría más sentido que la faraona fuera, pues, la esposa de Dyet. En 1900, en la región de Abidos (Petrie), concretamente en Umm el-Qaab (“La madre de las vasijas”), encontramos un espacio para ella en el complejo mortuorio donde reposan los restos de varios faraones para quienes estaban destinados un recinto específico, además de un listado de esos primeros gobernantes de la Dinastía I y en el cual figura el nombre de Meryneit, por lo que en un principio se creyó que se trataba de un hombre. El nombre de Meryneit aparece en dos estelas grabadas cerca a la tumba de Dyet y de Den, dos estructuras monolíticas que se usaban a manera de lápida. Lo que se cree es que a la muerte de Dyet, su hijo Den era todavía un niño, y sería su madre Merneith quien se hiciera cargo de gobernar a través de él, en un período que se ubica entre el año 2970 y el 2927 a.C. Se sabe que una vez Den alcanzó la edad para gobernar le sería otorgado el título de “Rey del Bajo y Alto Egipto”, y en su tumba se encontró un sello con el nombre de Merneith seguido de una inscripción que dice: “Madre del Rey”. También se rescatan dos figuras en marfil que podrían ser la madre y su hijo. El hecho de compartir recinto fúnebre con los grandes faraones demuestra que Merneith fue un su momento una de ellos, siendo la única mujer en el listado de los gobernantes. Sin embargo los restos de la reina no se hallaban en esta famosa necrópolis, y para 1950, a 30 kilómetros de El Cairo y a un poco más de 20 de las pirámides de Guiza, en la ribera occidental del río Nilo, cercana a la ciudad de Menfis, concretamente en Saqqara, una tumba fue hallada y en su interior los restos de los que, según las inscripciones, parece se tratara de una mujer a la que hoy conocemos como Merneith. Al interior de una tumba de paredes construidas con ladrillos de barro, una cámara subterránea develó una especie de palacio con puertas y habitaciones. La mastaba, de forma rectangular y con una estructura escalonada, parece fusionar un estilo del norte y del sur, y pese a haber sido evidentemente saqueada, varios objetos con el nombre de Merneith pudieron ser encontrados, tales como vasijas de cerámica, instrumentos de tocador, jarras y varias inscripciones de piedra. Pero lo más impresionante será un séquito de tumbas que rodean la mastaba de la reina, contando un total de 41 hombres y 77 mujeres que serían quienes acompañarían a la reina para servirle en el más allá, costumbre que solía ser empleada por los faraones, lo que indica que sin lugar a dudas estamos en presencia de una figura destacada en el Antiguo Egipto. Al interior de la tumba fue hallado un barco funerario como un símbolo del navío con el que emprendería su viaje hacia la otra vida. En Asuán también fue hallada una estatua en granito de un babuino que llevaba tallado el nombre de “Meryneit”, y su nombre también figura en la lista de faraones en la Piedra de Palermo, en la que se le menciona como la madre de Hor-Udimu.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Sat, 25 Feb 2023 01:30:35 +0000</pubDate>
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