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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 09 Apr 2026 20:38:04 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Nayib Bukele | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Las caras ocultas de Bukele y Milei</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/las-caras-ocultas-de-bukele-y-milei/</link>
        <description><![CDATA[<p>Gobiernos populistas como el de Nayib Bukele (El Salvador) y Javier Milei (Argentina) usan la mano dura (el primero) y el recorte de las ayudas sociales (el segundo) pisoteando derechos ciudadanos. (Breves lecciones sobre Fascismo: #3)</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-a12e81bfb50ff76c65ae3dfd50802718"><strong><strong>&#8220;ES HORA DE AULLAR, PORQUE SI NOS DEJAMOS LLEVAR POR LOS PODERES QUE NOS GOBIERNAN Y NO HACEMOS NADA POR CONTRARRESTARLOS, SE PUEDE DECIR QUE NOS MERECEMOS LO QUE TENEMOS&#8221;: JOSÉ SARAMAGO PREMIO NOBEL DE LITERATURA. </strong></strong></p>



<p>En España un creciente número de personas menores de 35 años considera que <em>“en algunas circunstancias, un gobierno autoritario es preferible a un sistema democrático”,</em> y a otros les <em>“da igual un gobierno que otro”. </em>Tal desazón, la resumió el escritor <strong><a href="https://elpais.com/ideas/2024-06-16/por-que-cada-vez-menos-jovenes-creen-en-la-democracia.html">Oriol Bartomeus</a> </strong>en pocas palabras: <em>“algo ha fallado en la trasmisión de los valores democráticos”.</em></p>



<p>Si eso ocurre en países con educación privilegiada, qué podemos esperar los tercermundistas de Latinoamérica, donde la política es un asunto que el grueso de los ciudadanos desprecia. Y es hasta entendible, porque mientras unos cantan goles, millones están viendo cómo no ahogarse en su propia miseria.</p>



<p>Con una juventud con poco interés por el pasado y las noticias, a los viejos nos toca ponernos en la tarea de enseñar la historia y, llegado el caso, pintarla con plastilina, como quien enseña a leer y escribir a personas analfabetas.</p>



<p>Si perdemos la fe en las democracias estaremos perdidos, y condenados a repetir la historia. Si un fascismo encubierto prospera en Europa, ¿Cuánto tardará en pisar duro en América? No es fácil anticiparlo, pero ya hemos visto que la Historia se recicla a sí misma por una razón simple: nacen nuevas personas y todo vuelve a empezar. ¿O acaso no hay por ahí, en Palestina y en Ucrania, pequeños <em>Hitleres </em>desangrando el mapamundi? ¿Qué podemos decir de los que no han nacido? ¡Nada! El futuro es siempre incierto por más de que uno quiera beberlo en infusiones de optimismo.</p>



<p>Ayer los nazis asesinaron a seis millones los judíos, hoy suman más de 35 mil los palestinos muertos a manos del ejército de Israel, y alrededor de 200 mil soldados han pedido la vida en la guerra Rusia-Ucrania. Las matemáticas son lo de menos cuando condenan a inocentes a la <em>pena de muerte</em> sin merecerla. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>¿Populistas con piel de oveja?</strong></p>



<p>Medios como <a href="https://www.infobae.com/colombia/2024/06/12/el-bukele-colombiano-dio-un-nuevo-paso-para-combatir-la-inseguridad-en-bucaramanga-de-cual-se-trata">Infobae</a> llaman folclóricamente <em>“el Bukele colombiano” </em>al alcalde de Bucaramanga, Jaime Andrés Beltrán, sin advertirles a los lectores que el verdadero Bukele ha impuesto su propio <em>régimen del terror</em> contra las pandillas en El Salvador.</p>



<p>Haciéndole el juego a los políticos, consciente o inconscientemente, la prensa usa calificativos que terminan inflando la imagen de un personaje, hasta convertirlo en celebridad política, <em>outsider</em> en el lenguaje de ahora. Algunos medios informan que ese mismo alcalde le entregó al expresidente Uribe la camiseta del Atlético Bucaramanga, luego de que aquel equipo ganó el campeonato de fútbol. Intento entender la cosa: ¿Un par de políticos usan un triunfo deportivo ajeno con fines meramente electoreros? Ojalá este guiño no signifique que el país caiga otra vez en manos <em>del que diga Uribe</em>. Ya una vez puso a un Iván Duque biche de presidente, cuyo &#8220;principal legado&#8221; son los cinco tomos de lujo de sus memorias anticipadas, bajo el nombre de “Obras selectas”, las cuales se pagaron con nuestros impuestos.</p>



<p>Los periodistas deberían ser más cuidadosos con la terminología usada, porque terminan endiosando poderosos en vez de vigilar sus actuaciones. Cuando el río está revuelto, urge una prensa capaz de desenmascarar intenciones, no buena razones, antes de que los ciudadanos nos convirtamos en el pez a pescar. O a callar, porque ya sabemos cómo muere el pez en los regímenes autoritarios.</p>



<p><em>“Nosotros consideramos que Nayib Bukele es un dictador, y esa es la postura editorial del periódico y la hemos publicado”,</em> le dijo a <strong>El Espectador</strong> el periodista salvadoreño Oscar Martínez, director del diario <a href="https://www.elespectador.com/mundo/america/en-el-salvador-cuando-los-aplausos-terminen-sera-la-hora-de-las-botas-militares">El Faro</a>. <em>&#8220;Cuando los aplausos terminen será la hora de las botas militares&#8221;</em>, recalcó el reportero. &nbsp;</p>



<p>Debería preocuparnos también lo que pasa en Argentina.&nbsp; Javier Milei llegó a la Casa Rosada negando los desmadres de la dictadura de Rafael Videla: Entre 1976 y 1983 hubo ejecuciones, torturas, exilios y pérdida de las libertades civiles y políticas.</p>



<p>Por cuenta de su &#8220;Ley de desguace&#8221; del Estado, despidió al 85% de empleados del <em>Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad</em>, cortó las ayudas a la Línea 144 (de asistencia a víctimas de violencia de género) e hizo cerrar el <em>Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo</em> (Inadi), el Instituto de Agricultura Familiar Campesina e Indígena&nbsp;y la agencia de noticias Télam. Al que se hace llamar <em>libertario</em> poco le importan las políticas públicas relacionadas con lo social, o sea con el bienestar de la gente.</p>



<p>Milei también redujo las indemnizaciones por despidos laborales y amplió el periodo de prueba de 3 a 6 meses, y hasta en un año en el caso de las pequeñas y medianas empresas (pymes). Mis abuelos llamaban a eso la <em>ley del embudo</em>: lo ancho para los empresarios, lo angosto para los trabajadores.&nbsp;</p>



<p>Lo mismo pasó en Colombia siendo presidente Álvaro Uribe: Desmejoró las condiciones laborales eliminando dominicales y horas nocturnas, derechos que la Reforma Laboral del gobierno de Gustavo Petro prometió restituir, si&nbsp; la oposición lo deja. Ya hundieron el proyecto de ley que prohibía las “terapias de conversión”, pues consideran que el homosexualismo es una enfermedad que tiene cura. Recuerden que el <strong><a href="https://www.dw.com/es/homosexuales-las-v%C3%ADctimas-olvidadas-del-r%C3%A9gimen-nazi/a-64515348">régimen nazi</a></strong> se cebó contra los gais, los sometió a la persecución y tortura, y <em>“muchos fueron asesinados sistemáticamente”</em>, como recuerda el canal alemán DW.</p>



<p>Milei envió a su ministra de Seguridad, Patricia Buillrich, a recorrer las cárceles salvadoreñas (la prensa ha denunciado violaciones a los derechos humanos en ellas) para copiar el modelo en su país. &nbsp;</p>



<p><em>&#8220;La vida no es buena. Si no, le preguntamos a un antílope en la Sabana cómo le va cuando lo caza un leopardo. La naturaleza es esa y hay que saber dar contiendas Demostrar que no sos una persona débil frente a una maquinaria gigantesca que te puede oprimir. Todavía se puede salir de eso. Hay que dar esperanza”,</em> dice la escritora argentina Camila Sosa Villada, refiriéndose a lo que pasa en su país o a cualquier otro donde peligran derechos ya conquistados, como la interrupción voluntaria del embarazo o el matrimonio igualitario. &nbsp;</p>



<p>Es hora de preguntarse si Latinoamérica podría contagiarse de ese europeísmo alocado que le da palmaditas a la extrema derecha. ¿Está reviviendo el Fascismo a través del <em>neofascismo</em> o los gobiernos populistas como los de Bukele y Milei? ¿Viviremos para verlo, padecerlo, escribirlo y luego, impotentes,&nbsp;morir habiendo perdido la fe en la humanidad como lo hizo el escritor Stefan Zweig? ¿Encarnan Nayib Bukele y Javier Milei el principio del fin de las democracias latinoamericanas? ¿Qué vendrá después de ellos? ¿Qué significa ser ultra en términos políticos? ¿En qué se diferencian los ultraderechistas de los ultraizquierdistas? ¿Qué personajes en Colombia abrazan esos extremos del espectro político? &nbsp;Que no se nos haga tarde: A menos de dos años de las elecciones presidenciales, deberíamos estar hablando de estos temas antes de que los <em>Mileis </em>y los <em>Bukele</em>s se reproduzcan. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-8206dbf64e296194ba004f6807675247"><strong>Cuarta entrega: ¿Es el Fascismo una amenaza para Colombia?</strong></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=102662</guid>
        <pubDate>Wed, 03 Jul 2024 23:56:41 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Las caras ocultas de Bukele y Milei]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>El desprecio a la poesía</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-peaton/desprecio-la-poesia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El desprecio a la poesía por parte del gobierno salvadoreño y su amenaza a la democracia y a la Constitución «Hay mucho más consenso en el odio a la poesía que en la propia definición de lo que realmente es la poesía». Esto manifiesta Ben Lerner en su ensayo El odio a la poesía, que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>El desprecio a la poesía por parte del gobierno salvadoreño y su amenaza a la democracia y a la Constitución</strong></p>
<p><figure id="attachment_73163" aria-describedby="caption-attachment-73163" style="width: 1360px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/02/nayib-bukele-entre-los-militares-y-dios.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-73163" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/02/nayib-bukele-entre-los-militares-y-dios.jpg" alt="" width="1360" height="905" /></a><figcaption id="caption-attachment-73163" class="wp-caption-text">Nayib Bukele irrumpiendo en la Asamblea Legisativa de El Salvador. Foto: celag.org.</figcaption></figure></p>
<p>«Hay mucho más consenso en el odio a la poesía que en la propia definición de lo que realmente es la poesía». Esto manifiesta <strong>Ben Lerner</strong> en su ensayo <em>El odio a la poesía</em>, que bien pudiera ser el título de esta bagatela sobre <strong>El Salvador</strong>. El 6 de julio de 2019 llegué a ese pequeño país de corazón inmenso con destino al <a href="https://literariedad.co/category/amada-libertad/">Festival Internacional de Poesía <em>Amada Libertad</em></a>, cuyo nombre viene del seudónimo de <strong>Leyla Quintana Marxelli</strong>, poeta asesinada a la sombra del volcán de San Salvador por el ejército y quien se suma a una larga e impune lista de <a href="https://www.youtube.com/playlist?list=PLamv8f3xyKBjg6Ukn0vr3RlaEhKRFQ8OW">poetas caídos en la guerra civil de este país</a> al lado de <strong>Claudia María Jovel</strong>, por ejemplo, <strong>Alfonso Hernández</strong>, <strong>Lil Milagro Ramírez</strong>, <strong>Amílcar Colocho</strong> y el mismo <strong>Roque Dalton</strong>. El nombre de este último pasaba por mi mente en el momento de mi llegada al aeropuerto, mezclado con el insondable sonido de los pájaros de los alrededores, del verde poderoso de las riberas del Pacífico centroamericano y del olor de café que me hacía sentir como en casa; pero mi emoción se volvió aflicción y vergüenza pues, de un modo contundente, la agente de migración que me recibió, después de preguntarme por el motivo de mi viaje y de escuchar mi pudorosa respuesta, me hizo la peor pregunta que jamás nadie podrá volverme a hacer en la vida.</p>
<p>―Conque viene a un festival de poesía, entonces dígame <strong><em>qué es la poesía</em></strong>.</p>
<p>Hubiera preferido decir que el motivo de mi viaje era comer <em>pupusas</em>. Sí, así, a secas: <em>vine a comer pupusas (hermanas gemelas de las arepas de mi montaña andina) y a refocilarme en la cultura cafetera de San Salvador, tan parecida a la de mi amada Pereira</em>. Pero no, fui tan torpe de decir que escribía poesía.</p>
<p>―No sé qué es, señora― atiné a decir, angustiado. Pensé en alguna teoría, en algún autor o alguna autora cuyas palabras o versos ingeniosos me sacaran del inconveniente; sin embargo, no estaba para mentir ese día, ni para deshonrar la poesía (de la que, como ven, no tenía ni tengo hoy idea de qué es, aunque la ame sobre todas las cosas, menos sobre el amor) con una retórica absurda.</p>
<p><strong>Estuve varias horas en migración avergonzado, por primera vez en mis viajes al extranjero, debido a un motivo distinto al de ser colombiano</strong>, hasta cuando los organizadores del Festival demostraron mi inocencia y disculparon mi torpeza para que pudiera ingresar a disfrutar unos de los mejores días de mi vida. Hoy este recuerdo viene a mi mente revuelto por las recientes imágenes de<strong> los sucesos del 9 de febrero en San Salvador</strong>. El presidente de la República, un <em>millennial</em> narcisista, sultán venido a menos, gato mestizo con ínfulas de tigre, está sentado en la silla del presidente, sí, pero de la Asamblea Legislativa, rodeado por docenas de soldados y policías con chalecos antibalas y fusiles, mientras llora como un niño a quien le prohíben salir a jugar, y dice que acaba de escuchar a Dios, quien le pide sea paciente y mejor se tome la Asamblea otro día.</p>
<p>Muchas personas interrumpieron la trasmisión de los frívolos premios Óscar para ver el intento de golpe de <strong>Bukele</strong>, lo compararon con <strong>Maduro</strong> y su destreza nigromante de hablar con los pájaros; la Sala de lo Constitucional, la ONU, la  OEA, y hasta lo menos imaginado: el embajador y el congreso de Estados Unidos ―aliados del recién estrenado golpista― condenaron la actuación y coincidieron en que usar las fuerzas armadas de ese modo, así como el hecho de tomarse el Legislativo donde el sentido común le decía que no tenía competencia, era irrefutablemente anticonstitucional e iba en contra de la democracia. En resumidas cuentas, sin saberlo, en El Salvador, desde ese día, entre las 4 y las 5 de la tarde, la gente empezó a sentir miedo de que su país se volviera como <strong>Colombia</strong>.</p>
<p>El partido del presidente, <strong>Nuevas Ideas</strong>, había publicado un día antes de la toma, a las 10:16 de la noche, un mensaje, tal vez con pretensiones irónicas, acompañado por la foto del mandatario sonriente, que decía: <strong>«Si esta es la imagen de un líder <em>dictador</em> quiero que El Salvador sea gobernado con su dictadura los siguientes 30 años…»</strong> Al día siguiente, este chiste de mal gusto iba a tomar otras dimensiones cuando empezara la pataleta de <strong>Nayib Bukele</strong> literalmente con un llamado a la insurrección popular, a raíz de que los diputados rechazaran la aprobación de uno de los préstamos solicitados por el Ejecutivo, por 109 millones de dólares, para financiar un plan de seguridad con el fin tácito de bajar los homicidios armándose terriblemente para la guerra. El presupuesto de su gobierno, es preciso recordar, entre junio de 2019 y diciembre de 2020, estipula la estrafalaria cantidad de $1.134’820.000 (MIL CIENTO TREINTA Y CUATRO MILLONES, OCHOCIENTOS VEINTE MIL DÓLARES) para seguridad en un país de seis millones de habitantes. ¿En qué consiste este plan de seguridad? Nadie lo sabe. No ha sido hecha pública su metodología, solo sabemos que esa cifra absurda de dinero destinada a la compra de armas recuerda a <strong>la infame Seguridad Democrática colombiana</strong>, que tiene pendiente en este momento la identificación de doscientas mil personas civiles inocentes en fosas comunes.</p>
<p>A pesar de esto, de la terrible amenaza en que consiste Bukele para su propio país, para sus instituciones, para la cultura, la educación y otros derechos fundamentales que, por lo visto, no son parte de su plan de gobierno, intento demostrar que <strong>también es una amenaza para la poesía</strong>. Y es que el desprecio a la poesía del actual gobierno salvadoreño es descomunal. No me refiero a que crea que los poetas se encuentren amenazados como los ya referidos, sino de algo menos cruel pero de igual vileza: la manera cómo, desde su posición, este mandatario y sus servidores públicos están usando <strong>la imagen sagrada de Roque Dalton</strong> para hacer campaña. Sí, precisamente la imagen del autor de <strong><em>Un libro rojo para Lenin</em></strong>, que si fuera de alguna persona (porque su imagen no le pertenece a nadie, jamás a ningún gobierno) no sería solo de la gente de a pie de El Salvador, sino también de las gentes de espíritu libre de Latinoamérica y del mundo, porque la memoria de Roque Dalton ―quien aconsejaba: <strong>«No olvides nunca/ que los menos fascistas/ de entre los fascistas/ también son/ fascistas»</strong>― está siendo profanada por el tipo de personas que con toda su inteligencia combatió, hasta el punto de decidirse a tomar las armas y con esto perder la vida.</p>
<p>La ignominia nació con sentimientos encontrados, pues desde su cuenta de Twitter, el entonces posesionado <strong>Nayib Bukele</strong> ordenó, el 3 de junio de 2019, la destitución de <strong>Jorge Meléndez</strong>, quien había sido Director de Protección Civil durante diez años por el <strong>FMLN</strong>, a causa de estar <em>acusado del magnicidio de nuestro poeta Roque Dalton</em>; este, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TcqQp8YgkMs&amp;feature=youtu.be">en una rueda de prensa</a>, al día siguiente, con su cinismo habitual y su silencio imbécil frente a los sucesos del 10 de mayo de 1975<em>,</em> se «defendió», apelando a la tan citada cojera de la justicia y diciendo que le parecía el colmo que quienes hicieron la guerra en su época, del lado de la <strong>ERP</strong>, sean tachados de criminales, cuando tuvieron muchos prisioneros que hoy en día son sus amigos. Por supuesto, podríamos decir, todos son sus amigos, exceptuando Roque, a quien mataron y desaparecieron.</p>
<p>Asimismo, quien más ha arrojado ingredientes oprobiosos a este asunto es la ministra de cultura, <strong>Suecy Callejas Estrada</strong>, quien, <em>gracias a la iniciativa del presidente</em>, también desde su cuenta de Twitter, ha manoseado una y otra vez la figura del poeta con su inclusión en un <em>programa</em> para publicar su obra (que ya se encuentra publicada por <a href="http://www.oceansur.com/catalogo/titulos/el-salvador-monografia">Ocean Sur</a>, por ejemplo, o por el Fondo de Cultura Económica de México y muchas otras editoriales comerciales,  artesanales y cartoneras en el mundo hispanohablante) y construir en la que fuera su casa un centro cultural, cuando es sabido que <b>el poeta ni siquiera tiene una tumba y su crimen está todavía en la impunidad.</b> La ministra, al parecer, nunca ha leído a Dalton y habrá, a lo mucho, buscado en Wikipedia una biografía suya, porque si supiera de quién se trata y hubiese leído con atención los libros <strong><em>Pobrecito poeta que era yo</em></strong>, <strong><em>Las historias prohibidas de Pulgarcito</em></strong> o el célebre <strong><em>El Salvador. Monografía</em></strong>, tendría certeza de que el poeta e intelectual, cuya figura están usando para sacar del camino a sus enemigos políticos, nunca se hubiera prestado para nada relacionado con la afectación de su gente y nunca le hubiera dado la mano ni siquiera a <em>los menos fascistas de entre los fascistas</em>.</p>
<p>La suerte está jugada en este asunto del desprecio a la poesía por parte del gobierno salvadoreño y de su amenaza a la democracia y a la Constitución. Esperemos que haya justicia y memoria con los poetas que han caído en la guerra y que Roque pueda seguir transitando la eternidad, libre como ha sido desde hace ochenta y cinco años. <strong>Esperemos que las instituciones del Estado salvadoreño que desconocen, como yo, qué es la poesía, al menos la respeten</strong>. Y confiemos que el siguiente poema de <strong>William Alfaro</strong>, uno de los grandes poetas contemporáneos de El Salvador, adquiera otra significación para la amorosa y bella gente de este país, que tiene la esperanza de no salir afectada por el sonido de los clarines marciales dispersos en el ambiente después del 9 de febrero del año que corre:</p>
<p style="text-align: center"><strong>Breve apunte sobre mi odio</strong><br />
Odio el nombre de mi país por no poder salvarme</p>
<p><a href="https://twitter.com/amguiral">@amguiral</a> en Twitter</p>
]]></content:encoded>
        <author>Albeiro Guiral</author>
                    <category>El Peatón</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=73162</guid>
        <pubDate>Sat, 15 Feb 2020 15:56:56 +0000</pubDate>
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