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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Nasa | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Ovejas colombianas en la Luna.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/ovejas-colombianas-en-la-luna/</link>
        <description><![CDATA[<p>Dicen que una buena fórmula para conciliar el sueño, cuando este nos ha abandonado es contar ovejas, nunca he podido saber si funciona con otros animales, pero al parecer es por su condición de saltarinas. Ahora bien, es posible que deban ser colombianas y que sus saltos sean en el espacio sideral. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Nota preliminar</strong>: Se publica simultáneamente con la columna que el autor lleva en el periódico <em>El Correo del Golfo</em>, en donde firma con su nombre de pila<strong>.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="480" height="270" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045629/Registro-Performance-2.png" alt="" class="wp-image-106516" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045629/Registro-Performance-2.png 480w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045629/Registro-Performance-2-300x169.png 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>



<p>Dicen que una buena fórmula para conciliar el sueño, cuando este nos ha abandonado es contar ovejas, nunca he podido saber si funciona con otros animales, pero al parecer es por su condición de saltarinas. Ahora bien, es posible que deban ser colombianas y que sus saltos sean en el espacio sideral. Para tranquilidad del lector, que a estas alturas debe pensar que estoy desvariando, voy a compartir una historia que me parece extraordinaria.</p>



<p>En una suerte de&nbsp;<em>matrioshka</em>&nbsp;literaria, debo decir que este relato lo encontré en las&nbsp;<em>Lecturas Dominicales</em>&nbsp;del periódico bogotano&nbsp;<em>El Tiempo,</em>&nbsp;escrita por Fernando Gómez Echeverry, Director de ese legendario suplemento literario, gracias a una investigación de Andrés Quintero, quien a su vez descubrió en un artículo periodístico de 1969 a un personaje digno de novela. Se trata de Raquel Vivas Rincón, colombiana, oriunda de Floresta, población del bello departamento de Boyacá, una de las pocas personas que en tiempos de la Guerra Fría, trabajó para estadounidenses y soviéticos, sin ser doble espía, todo gracias a sus prodigiosas ovejas.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="400" height="601" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045705/Andres-Quintero2.png" alt="" class="wp-image-106517" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045705/Andres-Quintero2.png 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045705/Andres-Quintero2-200x300.png 200w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p>Andrés Quintero es un artista de la Universidad Nacional, cuyas raíces también se encuentran en Boyacá, específicamente en el municipio de Güicán de la Sierra, en donde residen algunos de sus familiares y gracias a su curiosidad investigativa encontró la crónica sobre una emprendedora campesina. Güicán ubicado a casi 3000 metros de altura, hace parte del Parque Nacional Natural El Cocuy que cuenta con varios picos nevados. En esa región del centro de Colombia, se introdujeron unas ovejas inglesas, que originalmente no correspondían a las características de una comarca tan fría, en las inmediaciones del nevado y con el paso de los años, no sólo se adaptaron, sino que comenzaron a producir un tipo de lana tan fuerte y densa, que traspasó los límites geográficos colombianos y como diría el&nbsp;<em>Capitán James Tiberius Kirk</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Star Trek</em>, llegó más allá de la frontera final.</p>



<p>Andrés Quintero tuvo que reconstruir con paciencia y labor artesanal el reportaje periodístico sobre Raquel Vivas Rincón, propietaria de la empresa “<em>Fábrica de Telas Huatay</em>”, cuyo tejido de lana, fue uno de los componentes de la legendaria misión espacial&nbsp;<em>Apolo XI.</em>&nbsp;Una frase de Raquel Vivas en la entrevista dejó pensando a Andrés, seguramente la astronave&nbsp;<em>Eagle</em>&nbsp;olía a oveja. El hecho es que esta lana, con unas propiedades únicas de protección, resultó ideal para cubrir las paredes de las aeronaves espaciales que se desarrollaron en los años sesenta, pero lo más sorprendente es que este producto colombiano, hizo parte tanto de los componentes espaciales de los Estados Unidos y de la Unión Soviética, en naves y en los trajes de astronautas / cosmonautas. Los tejidos de lana cumplían con tres propiedades básicas, anticombustible, térmica y antiestática, habían sido utilizados en aeronaves colombianas comerciales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045536/Campo-Abierto-Andres-Quintero-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-106515" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045536/Campo-Abierto-Andres-Quintero-1024x683.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045536/Campo-Abierto-Andres-Quintero-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045536/Campo-Abierto-Andres-Quintero-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045536/Campo-Abierto-Andres-Quintero-1536x1025.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045536/Campo-Abierto-Andres-Quintero-2048x1366.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Gracias a Camila Panader de&nbsp;<em>SKETCH Gallery,</em>&nbsp;galería de arte en Bogotá que alojó la exposición “<em>Campo Abierto</em>” de Andrés Quintero pude tener su contacto y de hecho, con mi esposa Patricia, tuvimos oportunidad de visitarlo en&nbsp;<em>Artbo</em>, la más importante exposición colectiva de arte en la capital colombiana, que se llevó a cabo en el centro de convenciones Ágora. Andrés me ha autorizado a publicar las imágenes que se aprecian en este artículo y deseo reconocer a la galería SKETCH, las fotos fueron tomadas por Samuel Monsalve y Andrés Quintero.</p>



<p>Qué las ovejas puedan ser espaciales o estar emparentadas con la ciencia-ficción, eso ya lo comprobó el gran Philip K. Dick con su novela&nbsp;<em>¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?&nbsp;</em>Cuyo argumento todos conocimos en el cine gracias a la película&nbsp;<em>Blade Runner</em>&nbsp;de Ridley Scott, aunque en la cinta no llegamos a conocer la oveja eléctrica del protagonista Rick Deckard, pero me la imagino como uno de las bellos y fotogénicos ejemplares de Güicán, Boyacá.</p>



<p>Ahora bien, puestos a especular, como muchos saben mientras Michael Collins los esperaba, Neil Armstrong y Buzz Aldrin pisaron la Luna, el 20 de julio de 1969, 20 de julio, es decir, el día nacional de Colombia. Quizás, gracias a los saltos cósmicos de las ovejas colombianas, puestos a especular podemos imaginar a los amigos de la NASA, que no dejan nada al azar, escogiendo esa gloriosa fecha, para un hecho fundamental en la historia de la ciencia y las exploraciones humanas. Otro dato interesante, la nave madre de la misión que pilotaba Collins se llamó “<em>Columbia</em>”.</p>



<p>En cualquier caso, si esta noche, luego de leer esta nota, el insomnio lo ataca querido lector, le recomiendo que cuente ovejas, pero que sean colombianas y espaciales, para que tenga mejor resultado.</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que antes se llamaba Twitter a la hora del recreo lo encuentran como @dixonmedellin&nbsp;</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="432" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045439/Andres-Quintero-y-oveja2.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045439/Andres-Quintero-y-oveja2.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/12045439/Andres-Quintero-y-oveja2-300x169.png 300w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Sun, 13 Oct 2024 13:07:54 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Rosalind Elsie Franklin (1920-1958) “Descubridora del ADN”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/rosalind-elsie-franklin-1920-1958-descubridora-del-adn/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se dice que padece el Síndrome de Matilda aquella mujer que ha destacado en alguna disciplina científica, artística o cultural, pero que ha sido eclipsada por los hombres, y el producto de su estudio ha quedado relegado al olvido o sencillamente le ha sido hurtado, sin concedérsele ningún reconocimiento. Las ninguneadas, aquellas cuyos trabajos no [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Se dice que padece el <em>Síndrome de Matilda </em>aquella mujer que ha destacado en alguna disciplina científica, artística o cultural, pero que ha sido eclipsada por los hombres, y el producto de su estudio ha quedado relegado al olvido o sencillamente le ha sido hurtado, sin concedérsele ningún reconocimiento. Las ninguneadas, aquellas cuyos trabajos no fueron reconocidos y que sirvieron para inspirar la obra de otros, o que incluso fueron plagiadas y sus ideas robadas, hasta el punto de no enterarnos nunca de la verdadera autora detrás del hallazgo.</p>
<p>Esta fue la suerte que correría Rosalind Franklin, a quien nunca se le daría el crédito que mereciera por sus investigaciones y descubrimientos, como sí le sería reconocido su trabajo a sus colegas masculinos, siendo así que para el año de 1962 ella también hubiera merecido hacer parte del comité ganador del Premio Nobel de Fisiología o Medicina que le fue otorgado a sus compañeros de laboratorio.</p>
<p>El camino escabroso empezaría con su padre, quien se oponía a que su hija se enrutara en el campo de la ciencia, creyendo que esta ruta no le depararía un próspero porvenir, simplemente por tratarse de una mujer. Sería entonces una tía suya la que se encargaría de costear sus estudios, convencida del potencial intelectual que desde muy niña caracterizó a su avezada sobrina. Esto dijo de ella: “Rosalind es inteligente de manera alarmante. Pasa todo el tiempo estudiando aritmética por gusto e invariablemente obtiene los resultados correctos de las sumas.” Sobresalía en todas las materias y así también en los deportes, especialmente en el críquet y el hockey, y desde muy joven comenzó a integrar movimientos sindicales y a involucrarse en la lucha por el reconocimiento del sufragio femenino.</p>
<p>Respecto a su pensamiento y sus ideologías, ella misma se definía como una agnóstica que se reconoce como tal, no por una influencia de otros sino por sus conclusiones propias, meditadas, reflexivas. Siendo muy niña quiso desvirtuar la falacia de un dios increpando a su madre con el siguiente análisis: “Bueno, pues de cualquier manera, cómo sabes que ‘Él’, ¿no es ‘Ella’?” Pese a su escepticismo, Rosalind cultivó a solas las tradiciones judías, y aunque no asistía a la sinagoga aprendería hebreo por su propia cuenta, además de pertenecer a la Sociedad Judía. Pero su interpretación del mundo con una mirada científica le impedía convencerse de cualquier religión o creencia, y es así como se lo reclamaba a su padre: “La ciencia y la vida diaria no pueden y no deberían ser separadas. La ciencia, para mí, otorga una explicación parcial de la vida… No acepto tu definición de fe, es decir, en la vida después de la muerte… Tu fe se basa en tu futuro y el de otros individuos; la mía, en mi futuro y en el de mis sucesores. Me parece que la tuya es más egoísta… Refiriéndome a la pregunta de un Creador. ¿Creador de qué? No veo razón para creer que el creador del protoplasma o de la materia primigenia tenga alguna razón para sentir interés por nuestra insignificante raza en un pequeño rincón del universo.”</p>
<p>A los 9 años Rosalind comienza su formación académica en la Escuela Lindores para señoritas en Sussex, y dos años más tarde se traslada a la Escuela St. Paul’s, donde destacará como una alumna aventajada en todas las materias, y especialmente en la práctica de deportes, así como en sus estudios de alemán, francés y latín, siendo la primera en su clase y haciéndose acreedora de varios premios académicos. Y tan calificado fue su desempeño, que a la edad de los 18 años obtiene la beca universitaria School Leaving Exhibition, que le otorgaría 30 libras anuales durante tres años, dinero que por petición de su padre acabó donando para la asistencia de estudiantes refugiados de la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>Viajera de toda la vida, en 1938 viaja a Francia y queda prendida de una cultura y un estilo de vida, y así como de su lengua, considerando el modo de vida francés “muy superior al estilo” inglés, refiriéndose a estos como a seres a quienes consideraba que “poseían caras ausentes y estúpidas y una complacencia infantil.”</p>
<p>En 1939, a comienzos de la guerra, la familia tendrá dificultades para abandonar Noruega y regresar a Inglaterra, y dos años después la precoz estudiante ya se habría graduado en Ciencias Naturales en el Newnham College de Cambridge, a lo que continuó un doctorado en Química Física en la Universidad de Cambridge, obteniendo un reconocimiento de honor por haber logrado la segunda mejor calificación en el examen final, y pese a lo cual su título académico sólo sería conferido hacia 1947, cuando entonces Cambridge comenzó a otorgar títulos retroactivos de licenciatura y maestría a las mujeres.</p>
<p>Sus títulos y distinciones honoríficos como estudiante la llevaron a ganar un puesto en el laboratorio de investigación de fisioquímica de la universidad, donde trabajó de la mano y supervisión de quien fuera su mentor, Ronald George Wreyford Norrish, quien para 1967 ganaría el Premio Nobel de Química, y con quien no sostuvo las mejores relaciones. Franklin se refirió a Norrish como a un tipo “bebedor” y “prepotente” y al que llegó inclusive a despreciar. Por fortuna para 1942 le ofrecen trabajar como asistente en la Asociación Británica para la Investigación del Uso del Carbón (BCURA), y cuyo trabajo le permitiría en 1945 obtener su doctorado en Cambridge con la tesis: <em>La fisioquímica de coloides orgánicos sólidos con referencia especial al carbón</em><em>. </em>Rosalind auscultó en la porosidad del carbón, descubriendo un fino espacio permeable, aportando respecto a la clasificación de los carbones y permitiendo ponderar con exactitud su idoneidad para el uso de combustibles.</p>
<p>Otra de sus aventuras como viajera la llevó a los Alpes franceses, donde caería por un precipicio y que por poco le cuesta la vida, y pese a lo cual insistía en el embelesamiento que le causaba el territorio francés, y así se lo manifestó a su madre por esos días a través de una misiva: “Estoy segura de que podría merodear felizmente en Francia por siempre. Amo la gente, el país y la comida.”</p>
<p>Sería por ese amor a Francia que para 1947 acepta trabajar en París como <em>chercheur </em>(investigadora), al lado de Jacques Mering en el Laboratoire Central des Services Chimiques de l’Etat, y con quien desarrollará todo tipo de nuevas teorías respecto a la cristalografía, que es la ciencia encargada de estudiar las estructuras cristalinas adoptadas por minerales y otros compuestos y materiales orgánicos cuando se presentan las condiciones óptimas. Por medio de rayos X, Mering había estudiado durante años miles de cristales, pero sería Franklin quien pusiera la lupa sobre el carbón, y en particular respecto a los cambios en la disposición de los átomos cuando se convierten en grafito. Sus descubrimientos serían publicados en distintos artículos, constituyendo la base del campo de la física y la química del carbón.</p>
<p>En 1950 es merecedora de la beca Turner and Newall, la cual ofrece un puesto como asociada de investigación en la Unidad de Biofísica del Consejo de Investigación Médica (CIM) en el King’s College de Londres, dirigido por John Randall, y en donde descubriría las propiedades primordiales del ADN (Ácido Desoxirribonucleico), dando pie a una lectura detallada de su estructura de doble hélice. Para identificar estas formas la científica se valió de una microcámara y un tubo de enfoque fino que ella misma refinó y ajustó, y por medio de la difracción de rayos X sería como conseguiría captar las más detalladas imágenes de dicha molécula.</p>
<p>En el King’s College trabajaban apenas un puñado reducido de mujeres, a las que incluso se les destinaba el espacio del vestíbulo para las horas de almuerzo, mientras que los caballeros disponían de un comedor amplio. En una carta enviada a un amigo Rosalind hace una triste alusión, resaltando el trabajo de una de sus colegas, e insistiendo en que era “muy buena, pero era mujer.” No estaba criticando sin duda su género sino más bien sus posibilidades para abrirse camino en el campo científico. Y es que esta sería la historia que Rosalind Franklin tendría que vivir, cuando sus descubrimientos interpelaban y contradecían el trabajo y las supuestas conclusiones que otros investigadores habían dado como por verídicas. Su manera sustanciosa de expresarse y la forma determinada como solía encarar a las personas consiguieron intimidar a más de un científico y hasta el punto de ganarse su enemistad. Es así como Franklin tendría que pelear insistentemente por dar validez a sus descubrimientos, y aunque esto significara desmontar los antiguos modelos propuestos por un hombre. “Es muy bonito, pero, ¿cómo van a comprobarlo?”, increpó en su momento a sus compañeros de laboratorio, arguyendo que sus supuestos descubrimientos no habían sido corroborados con la rigurosidad de sus propios trabajos, y que contrariaban las antiguas posturas.</p>
<p>El resultado y las conclusiones de sus trabajos serían publicados en varias revistas científicas, y en especial la revista <em>Nature, </em>donde algunos de sus colegas acabarían dándole la razón a Franklin, ya que estos descubrimientos de Franklin les servirían a ellos mismos para acabar de dar forma y finiquitar los estudios relacionados con la estructura del ADN, llegando a ganar incluso el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1962. James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins fueron condecorados con dicha distinción, y aunque para aquel momento ya Rosalind Franklin hubiera fallecido, al mundo le queda el sinsabor de que no hubiera sido incluida entre los ganadores y ni siquiera hubiera tenido su merecido reconocimiento póstumo. Años más tarde el Premio Nobel habilitaría la posibilidad de ser otorgado a personas difuntas.</p>
<p>Sin embargo, hoy Rosalind Franklin es reconocida por haber dado a conocer la “Fotografía 51”, una imagen de difracción de rayos X del ADN con su estructura de doble hélice, y que más adelante el propio Crick aceptaría como una clave para sus estudios posteriores, y que años después sería confirmado por Watson, dándole de esta manera un justo reconocimiento en las investigaciones que les valdría el haber ganado el Premio Nobel.</p>
<p>Luego de dos años trabajando en los laboratorios del King’s College, en 1953, y no consiguiendo adaptarse al equipo, y en especial a su director John Randall, Franklin logra ser reclutada como investigadora y científica sénior por John Desmond Bernal, director del Departamento de Física del laboratorio de Birkbeck College, quien destacó las imágenes tomadas por Franklin como “las más hermosas que se han tomado alguna vez de una sustancia.” John Desmond Bernal era conocido por brindar oportunidades a las mujeres dentro de sus instalaciones, y fue por esto que Franklin consiguió desplegar con libertad sus conocimientos en cristalografía y publicar varios artículos en los que daría a conocer sus descubrimientos. Pasar del King’s College para trabajar en estos laboratorios fue según ella como “mudarse de un palacio a los barrios bajos… pero más agradable al mismo tiempo.”</p>
<p>Financiada por el Consejo de Investigación de Agricultura, Franklin se dedicó a investigar sobre las estructuras moleculares de los virus, y en especial del mosaico de la polio y del tabaco (TMV). Por aquel entonces Aaron Klug era un recién doctorado que trabajó de la mano de Franklin, y que dando continuidad a estas investigaciones sería galardonado en 1982 con el Premio Nobel de Química, “por su desarrollo de la microscopía cristalográfica de electrones y su elucidación estructural de complejos ácido nucleico-proteína biológicamente importantes.” Franklin ya habría muerto décadas atrás, pero no cabe duda de que en esta ocasión también hubiera merecido compartir el codiciado premio.</p>
<p>Rosalind continúa desafiando conceptos científicos prestablecidos a través de la publicación de artículos en distintas revistas científicas, y en donde conseguía demostrar con veracidad cada uno de sus postulados, y es así como en 1956 publicará seis artículos y otros seis más al año siguiente. Para ese año de 1957 sus descubrimientos respecto al virus de la polio consiguen un financiamiento por parte del Servicio Público de Salud y del Instituto Nacional de Salud, en los Estados Unidos, logrando avanzar en las investigaciones respecto al virus.</p>
<p>Su beca de investigación expira pero se le concede una extensión por un año, solicitando una nueva beca que le fue concedida en 1958, y que incluía una asistencia económica de 10.000 libras anuales durante tres años.</p>
<p>Se dice que Rosalind era de temperamento fuerte, y es que de cualquier otra forma no hubiera sido posible abrirse paso entre el patriarcado. No le gustaba el apodo que le tenían en el laboratorio, y así como con todo lo demás que pensaba, no tuvo reparos para recalcar cómo quería ser llamada cuando se lo consultaron: “Me temo que Rosalind… No ‘Rosy’.” En asuntos políticos no calló la boca para denostar a Winston Churchill en su aspecto bélico y así también para elogiarlo respecto al valor de sus discursos.</p>
<p>No se le conoció una pareja, y apenas expresó haber sentido un cariño particular por alguno de sus asistentes, a quien consideraba como un buen partido, y de quien confiesa pudo haberse enamorado, y hasta llegar a establecer una familia. También parece haber estado interesada en su mentor francés, Jacques Mering, quien se encontraba casado, y el cual confesó no ser indiferente y haberse dejado seducir por la “inteligencia y belleza” de Franklin. Sin embargo la vida de Franklin no sería la de una mujer de hogar, y sus esfuerzos estarían dedicados a consagrarse en sus estudios e investigaciones y en dar con nuevos descubrimientos que pudieran significar un aporte para toda la humanidad.</p>
<p>Para mediados de la década de los años cincuenta se le descubrió un tumor en el abdomen y tuvo que convalecer hospitalizada en New York durante un largo período, luego de lo cual regresaría a su trabajo, y para 1958 fue nombrada como Asociada de Investigación Biofísica, la cual le encomendaría la tarea de presentar sus recientes descubrimientos respecto a la estructura del virus del mosaico del tabaco (TMV), en el marco del primer evento internacional científico que fuera celebrado luego de acabada la Segunda Guerra Mundial, el Expo 58, en Bruselas, y que tendría su lugar en el Pabellón Internacional de Ciencia.</p>
<p>Franklin pretendía representar un modelo a escala de la estructura del virus, que contaba con cinco pies de altura y que estaba compuesto por pelotas de ping-pong entrelazadas con agarraderas plásticas de manubrios de bicicleta. Pero justamente un día antes de inaugurarse la feria Rosalind Franklin moriría en Chelsea debido a un cáncer de ovario. También se le había diagnosticado carcinomatosis secundaria y una bronconeumonía que finalmente acabaría ocasionándole la muerte. Escrito en hebreo, en su epitafio se lee: “Científica. Su investigación y sus descubrimientos en materia de virus quedan como un beneficio para la humanidad.” Varios miembros de su familia y algunos de sus colegas murieron de cáncer, y se especula que esto pueda derivarse como una consecuencia de la continua exposición a los rayos X.</p>
<p>Luego de la muerte de quien hubiera encontrado “el secreto de la vida”, como lo expresó algún investigador, Rosalind Franklin recibiría un sinfín de reconocimientos y honores póstumos. En 1982 fue nombrada como Miembro Honorario Nacional por la Iota Sigma Pi. Son varios los laboratorios, edificios, escuelas, bibliotecas, y todo tipo de fundaciones que conceden becas y premios en su nombre, como es el caso de la Sociedad Rosalind Franklin, que desde el 2014 y en sociedad con la Organización de la Industria Biotecnológica otorga el Premio BIO Rosalind Franklin, destinado al apoyo de aquellas mujeres que sobresalen en el campo de la biotecnología industrial y bioprocesos.</p>
<p>La Escuela St. Paul’s, donde estudió de niña, fundó el Centro de Tecnología Rosalind Franklin, y la Real Academia de Química declaró al King’s College de Londres como “Sitio Histórico Nacional de Química”. En la Universidad de Nottingham Trent se llevó a cabo un proyecto millonario que acabó convertido en el prestigioso centro de investigación Rosalind Franklin, y así podemos encontrar su nombre en placas y reseñas que se han colocado en los muros de varios institutos y academias, y que recuerdan los logros de la destacada científica. Su vida y logros ha inspirado películas, obras teatrales, documentales, libros y biografías, e incluso la NASA ha querido recordarla entre los astros, bautizando un asteroide descubierto en 1997 con el nombre de <em>Rosfranklin, </em>y así también <em>Google </em>dedicó en el 2013 uno de sus <em>doodle</em>, en donde contemplamos a Rosalind Franklin reparando la estructura helicoidal del ADN frente a la famosa “Fotografía 51”.</p>
<p>Conocida como “heroína agraviada”, “heroína olvidada”, “dama oscura del ADN”, o la “Sylvia Plath de la biología molecular”, lo cierto es que hoy Rosalind Franklin está cobrando protagonismo y ganándose su justo y merecido lugar en el mundo de los avances científicos, y hoy mejor le corresponde otro de los apelativos con el que es nombrada, el de “icono feminista”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-89132" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/04/257.-ROSALIND-FRANKLIN-234x300.jpg" alt="ROSALIND FRANKLIN" width="234" height="300" /></p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 05 Jan 2024 08:46:40 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Rosalind Elsie Franklin (1920-1958) “Descubridora del ADN”]]></media:description>
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        <title>El error matemático más fantástico de la NASA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/error-matematico-mas-fantastico-la-nasa/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las unidades de medida son tan esenciales que han estado presentes en todas las culturas, por lejanas que sean. Los patrones adoptados para referirse a las magnitudes de cantidades físicas son imprescindibles, y con las unidades estandarizadas para medir se desarrollaron completos sistemas de medición desde los pueblos antiguos. Por eso es imposible separar un [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-71742" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2019/11/Mars-Climate-Orbiter_0-300x183.jpg" alt="" width="300" height="183" /></p>
<p>Las unidades de medida son tan esenciales que han estado presentes en todas las culturas, por lejanas que sean. Los patrones adoptados para referirse a las magnitudes de cantidades físicas son imprescindibles, y con las unidades estandarizadas para medir se desarrollaron completos sistemas de medición desde los pueblos antiguos. Por eso es imposible separar un sistema de pesos y medidas como lo conocemos hoy, de un sistema numérico como el decimal. Y también por eso es imposible evadir la aritmética y el álgebra para resolver ecuaciones elementales y despejar las incógnitas que esconden cantidades buscadas en cualquier actividad.</p>
<p>Muchos de estos sistemas de medidas adoptaron partes del cuerpo para establecer un patrón de medidas de longitud y se usaron múltiplos de éstas para referirse a cantidades mayores. El pie humano ha sido uno de los principales patrones de medidas de longitud. La pulgada, originada en la medida del pulgar, se aproximó como la doceava parte del pie y así se fue introduciendo un sistema sexagecimal que resultó muy cómodo en algunas culturas, pues al dividirse el año también en 12, la medida del tiempo encajaba también en este sistema que aún hoy usamos para dividir la noche y el día en 12 partes (las horas), cada una de ellas subdividida en 60 minutos, múltiplo de 12.</p>
<p>La aparición de otras unidades de medida y la mezcla y uso de varias de ellas simultáneamente, aparentemente no ofrece dificultad alguna. Así por ejemplo la milla, que los romanos definieron como la distancia recorrida por una legión en 2000 pasos, reemplazó la del pie para medir grandes distancias, pero también aparecieron “el codo” y “el palmo” que junto con la pulgada y el pie produjeron la tortura de quienes no podían con las matemáticas para hacer las inevitables conversiones.</p>
<p>Lo mismo ha sucedido con las escalas para la medición de la temperatura, la fuerza, la masa, la intensidad eléctrica o la intensidad sísmica. Cuando hoy hablamos de internet, de inmediato pensamos en la medida creada para referirnos a la velocidad de transmisión. Hasta hemos adoptado una aparente “medida” para referirnos a las carreteras añoradas, estimadas en una medida de 4G.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Pero la fuerza dominante de la costumbre nos hace creer que nuestro sistema es el ideal y olvidamos con mucha frecuencia que nuestro sistema métrico decimal adoptado para longitud o peso, está siempre mezclado de unidades de medida que conducen a errores fatales, algunas veces por las aproximaciones y otras por la confusión. En Colombia compramos la leche por litros, pero la gasolina se mide en galones y el agua en botellas, litros, galones y hasta en bolsas de variado tamaño. La carne se compra por kilos, pero cuando es mucha, el múltiplo preferido es la arroba.</p>
<p>Las recetas de cocina son un martirio: onzas, gramos, pizcas, mililitros, tazas, copitas, cucharadas (múltiplos de cucharaditas) y cubitos. Y si las hemos heredado de nuestras abuelas les aseguro que encontrarán la mejor medida, la del tiempo de preparación: &#8220;hasta que dé punto&#8221; o &#8220;hasta que esté&#8221;; y servirla acompañada de un pan de a peso, de la panadería de los Ardila. <span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Cuando compramos café creemos que los paquetes pesan una libra, pues nos hemos acostumbrado a empaques de ese peso para todos los granos especialmente; pero si revisamos, algunos vienen de apenas 450 gramos (otra libra). <span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Si ustedes conducen un vehículo observan que el consumo de gasolina se indica anunciando el número de litros por cada 100 kilómetros y los de origen norteamericano lo presentan en millas.</p>
<p>La mezcla de unidades para medir las mismas cosas son una de las mayores fuentes de errores matemáticos o de aproximaciones numéricas debidas a la conversión. Pero así como ocurre cotidianamente y en algunos casos se aprovecha la confusión para engañar intencionalmente, (como en el caso de quien logra vender un vehículo con poco recorrido en millas a un comprador que cree que su recorrido está en kilómetros), también ocurre (como diríamos en Colombia) hasta en las mejores familias; aún de científicos.</p>
<p>El error más tonto de la historia de la NASA, por ejemplo, se debió a una confusión en las unidades de medida. En efecto, el 11 de diciembre de 1998 se anunció el lanzamiento de una sonda espacial que revolucionaría la investigación meteorológica. Ese día despegó el cohete encargado de llevar a Marte el primer satélite meteorológico enviado a otro planeta, bautizado como “Mars Climate Orbiter”. La nave debía orbitar el planeta Marte durante un año marciano; es decir durante 687 días terrestres y enviar a la Tierra la información meteorológica recolectada. <span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Se estimaba que en septiembre de 1999 la nave debía acercarse a unos 140 o 150 kilómetros de la superficie marciana para empezar el trabajo orbital desde esa distancia, pero la misión, que tuvo un costo aproximado de 125 millones de dólares, fracasó por un increíble error.</p>
<p>A medida que la nave se aproximaba a Marte los controladores tenían que corregir la trayectoria del cohete más de lo habitual, pero extrañamente la nave se desviaba más aún de su ruta sin una aparente justificación, hasta que el día 23 de septiembre de 1999 desapareció de las pantallas. Richard Cook, quien dirigía el proyecto informó que estaba previsto acercarse a Marte a una distancia que oscilaría entre 87 y 93 millas; es decir entre 140 y 150 kilómetros, pero la nave fue forzada a hacerlo por debajo del límite permitido de 85 kilómetros, al confundirse la unidad de medida en millas con la distancia<span class="Apple-converted-space"> </span>medida en kilómetros.<span class="Apple-converted-space">   </span></p>
<p>La nave se destruyó debido a un error imperdonable, pues el equipo de control en la Tierra hacía uso del Sistema Anglosajón de Unidades mientras que el implementado en la nave calculaba con el Sistema Métrico Decimal y fue así como también en el proceso de inserción en la atmósfera marciana, los parámetros usados en la información enviada estaban errados. Para las unidades de fuerza ocurrió lo mismo, no se usaron los newtons en kg⋅m/seg² sino las unidades de libra-fuerza (fuerza gravitacional ejercida sobre una masa de una libra) que tiene la siguiente equivalencia:<span class="Apple-converted-space">  </span></p>
<p>1 lbf = 4,448222 newtons.</p>
<p>Aunque este error que costó 125 millones de dólares, de una misión sumamente importante y controlada para la exploración espacial nos sirva de consuelo, debemos estar siempre atentos para evitar equivocarnos, especialmente cuando de dosis se trata y la alerta debe ser mayor aún cuando las cantidades medidas se refieran a medicamentos.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Hasta el mito de las espinacas que otorgan una fuerza sobrehumana a Popeye tiene su origen en el error introducido al traducir un estudio realizado en 1870 sobre las espinacas, escribiendo la cantidad de hierro con la coma corrida una cifra, como si se multiplicara por 10. Aun cuando no fue intencional, este ha sido posiblemente el más nutritivo y aceptado error matemático, gracias al cual los niños comen las espinacas que algunos aborrecen tanto como las aproximaciones matematicas.</p>
<p>@MantillaIgnacio</p>
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        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=71741</guid>
        <pubDate>Thu, 14 Nov 2019 22:52:11 +0000</pubDate>
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        <title>“Una mota de polvo suspendida en un rayo de sol”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/una-mota-polvo-suspendida-rayo-sol/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Tengo la costumbre de mirar al cielo varias veces al día, tal vez buscando una respuesta a las cosas que ocurren en este mundo que no logro entender. La guerra que se vive en Oriente Medio, las familias destruidas por la falta de control de armas, la corrupción, la maldad, la violencia, la falta [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_61953" aria-describedby="caption-attachment-61953" style="width: 640px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-61953" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/03/pun-to-azul.jpeg" alt="El pálido punto azul" width="640" height="427" /><figcaption id="caption-attachment-61953" class="wp-caption-text">El pálido punto azul</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tengo la costumbre de mirar al cielo varias veces al día, tal vez buscando una respuesta a las cosas que ocurren en este mundo que no logro entender. La guerra que se vive en Oriente Medio, las familias destruidas por la falta de control de armas, la corrupción, la maldad, la violencia, la falta de solidaridad, entre muchas otras cosas que me afligen y me cuestionan.</p>
<p>Para esos momentos confusos de la vida siempre procuro traer a mi memoria una profunda y hermosa reflexión de Carl Sagan, astrónomo, activista y novelista estadunidense (1934-1996), la cual me ha servido, tal vez no como respuesta a todo lo que me aflige del mundo en que vivimos, pero si para acompañar esas tardes maravillosas viendo el cielo rojo despidiendo al sol o aquellas mañanas viendo las nubes formándose en una danza casi sublime y mágica en un cielo a veces azul, a veces en tonos grises, cambiante como la vida misma.</p>
<p>Esta hermosa reflexión nació una mañana de abril en 1990, cuando la sonda espacial Voyager 1 se preparaba para salir del sistema solar. Carl Sagan estaba atento observando las imágenes en las pantallas de la NASA, en Houston, Texas. Él les sugirió a los científicos que por una última vez hicieran girar la nave un poco más lejos, para tomar la foto más distante posible de nuestro planeta, en ese instante a 6 mil millones de kilómetros. En esa imagen él vería lo que tituló como &#8220;E<em>l pálido punto azul</em>&#8220;.</p>
<p><em>&#8220;Desde este punto tan distante la Tierra puede carecer de un interés especial, pero para nosotros es diferente. Consideremos de nuevo ese punto: ¡Es nuestro hogar, eso somos nosotros! En él, todo aquel que quieres, todo aquel que conoces, todo aquel del que hayas oído hablar, todos los seres humanos que han existido, vivieron aquí sus vidas. El conjunto de nuestras alegrías y sufrimientos, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y plebeyo, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, inventor o explorador, cada líder supremo, cada formador de moral, cada político corrupto, cada &#8220;super estrella&#8221;, cada líder supremo, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí, en esa mota de polvo suspendida en un rayo de sol. La tierra es un pequeñísimo escenario en una vasta e inmensa arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramados por todos esos generales y emperadores para que en gloria y triunfo pudieran convertirse en los amos momentáneos y soberbios de solo una fracción de un punto; piensa en las infinitas acciones crueles de los habitantes de esa pequeña parte hacia los casi indistinguibles habitantes de cualquier otra parte igual de pequeña. Piensa en la impaciencia por matarse los unos a los otros, en la frecuencia de sus mal entendidos, en lo fervientes que son sus oídos ante determinadas formas de pensar, lo necio de nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia y la falsa ilusión de tener una posición privilegiada en el universo. Todas esas creencias son desafiadas por ese punto de luz pálida, por una mota solitaria que es nuestro planeta, flotando en esta inmensa y envolvente oscuridad cósmica. Piensa en nuestra propia oscuridad. En toda esta inmensa vastedad no hay ningún indicio de que la ayuda vendrá de algún sitio para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora capaz de albergar la vida, y no hay ningún otro sitio, al menos en un futuro cercano, a donde nuestra especie pueda emigrar. ¿Visitar? si, establecerse, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y yo añadiría que también forja el carácter. En mi opinión, no hay mejor demostración de la locura que es la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, recalca la responsabilidad que tenemos de tratarnos los unos a los otros con más amabilidad y compasión, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido.&#8221; </em></p>
<p>¿No les parece que perdemos mucho el tiempo peleando por ideologías políticas, por quién pública más sátiras de uno u otro candidato, quién publica la mejor caricatura burlona del momento, quién toma la  mejor foto, quien consigue más likes, quien tiene más seguidores, quién tiene la razón, una competencia de egos desproporcionados, de competencias vacías, fanatismos exacerbados, de frivolidades, de minucias que no valen la pena?</p>
<p style="text-align: center"><strong>&#8220;La vida es sólo un vistazo momentáneo de las maravillas de este asombroso universo&#8221; </strong><strong>Carl Sagan</strong></p>
<p style="text-align: left">En Twitter <a href="https://twitter.com/AndreaVillate" target="_blank">@AndreaVillate</a></p>
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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=61952</guid>
        <pubDate>Sun, 01 Apr 2018 05:05:47 +0000</pubDate>
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