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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de narcotráfico | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿DE LA PAZ TOTAL A LA GUERRA SIN FIN?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/de-la-paz-total-a-la-guerra-sin-fin/</link>
        <description><![CDATA[<p>“La experiencia histórica enseña que a ideales desmesurados corresponden siempre catástrofes prácticas”. Giovanni Sartori.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La Paz Total es una dolorosa constatación más del sabio aforismo de Sartori. La Paz Total es un fracaso colosal, no sólo por los errores tácticos y de método en su conducción -como lo señaló el senador Ariel Ávila, en conversatorio en Cali convocado por “La Paz Querida”<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>&#8212; sino sobre todo por ser un fin inalcanzable. En efecto, no es posible alcanzar una paz total sin antes conjurar y neutralizar aquello que la convierte en una guerra sin fin: la existencia de economías ilegales que le aportan el combustible necesario y suficiente para nunca extinguirse. Por eso se ha degradado a los niveles actuales, donde supuestas organizaciones guerrilleras se enfrentan y aniquilan por el control de vastos territorios sembrados de coca, desconociendo todos los principios y limitaciones del Derecho Internacional Humanitario. Está claro que dichas organizaciones perdieron hace mucho tiempo, con su accionar criminal, todo asomo de proyecto político rebelde.</p>



<p><strong>“Ejército Liberticida Nacional”</strong></p>



<p>El caso más grotesco y patético es el del ELN, cuyas siglas ahora significan Ejército Liberticida Nacional, pues confina y niega a las comunidades rurales la libertad de movimiento y existencia en el Catatumbo, Chocó y Cauca. Ya demostraron sus comandantes ser incapaces de comprender el lenguaje de la paz, dilapidando una vez más la generosa e ingenua oportunidad brindada por este gobierno en prolongadas y extenuantes mesas de diálogo, que culminaron en la actual crisis humanitaria. Todo parece indicar que les ha llegado la hora de entender las armas, el único “lenguaje” que saben articular y disparar. Por eso tiene sentido el nombramiento del general Pedro Sánchez<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a> como ministro de defensa. Quizá así se compruebe, una vez más, la grave sentencia de Hobbes: “<strong><em>Los pactos que no descansan en la espada no son más que palabras, sin fuerza para proteger al hombre, en modo alguno</em></strong><em>”</em>. Ello significaría, por doloroso y cruel que suene, que para dichas organizaciones solo<strong><em>“la paz con sangre entra</em></strong>”, pues no le han dejado al “gobierno del cambio” otra opción que confrontarlas en el campo de batalla, sobre el cual sin duda sabe mucho más el general Sánchez que el saliente y bien intencionado ministro Iván Velásquez, un hombre de leyes y no de armas, extraviado en el laberinto de esta guerra degradada.</p>



<p><strong>Un general para la Paz</strong></p>



<p>Sería también una oportunidad histórica para la Fuerza Pública, pues el general Pedro Sánchez podrá refutar los hipócritas y falaces argumentos de exministros civiles como Rafael Pardo y Martha Lucía Ramírez, que ahora ponen el grito en el cielo y hablan de <strong><em>“inconsistencia ideológica”</em></strong> del primer presidente de izquierda. Dice la exministra de defensa, Martha Lucía Ramírez: <em>“Es inconcebible que después de <strong>todo el avance de Colombia para que haya un poder civil</strong> a la cabeza de las Fuerzas se ceda este poder. (Petro) lo hace para congraciarse con las Fuerzas Militares, a las que no ha <strong>hecho otra cosa que maltratar</strong></em><strong>”.</strong> Más bien es todo lo contrario, exministra, lo inconcebible es que usted, bajo la dirección del presidente Uribe y el mando del general Mario Montoya, haya realizado la Operación Orión en la comuna 13 de Medellín, en asocio criminal con Don Berna, Diego Fernando Murillo<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>, de las AUC, cuyo saldo de crímenes impunes no solo “maltrató” a las Fuerzas Militares, sino que las deslegitimó y degradó. Algo similar le sucedió al exministro Rafael Pardo, el primero civil recién estrenada la Constitución del 91, que no solo prometió llevar a la mesa de negociaciones a las FARC en seis meses y estuvo al frente de la fracasada “guerra integral”, sino que además promovió con el entonces presidente César Gaviria la creación de las CONVIVIR<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>, mampara de la actuación de las AUC en muchas regiones del país que luego anegaron en sangre con sus masacres. Cooperativas que siempre auspició y defendió el muy civilista gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez, que condecoró como general de la Paz a Rito Alejo del Río, condenado a 26 años por su ejemplar colaboración con las AUC y el crimen de Marino López Mena en el marco de la Operación Génesis adelantada en el Cacarica y Salaquí entre el 24 y 27 de febrero de 1997<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>.</p>



<p><strong>¡Civiles guerreristas contra el general Sánchez!</strong></p>



<p>Y para completar el corifeo de indignados por la presencia del general Sánchez en el ministerio de defensa, tenemos la flamante y reveladora declaración del representante a la Cámara por el Centro Democrático, José Jaime Uzcátegui, hijo del general (r) Jaime Humberto Uzcátegui<em>: “Que el nuevo ministro sea de origen militar permite pensar que se va a reactivar la ofensiva de la Fuerza Pública que necesita Colombia, pero a su vez queda la duda de si Sánchez es una persona <strong>capaz de decirle ‘No’ al Presidente y anteponer los intereses del sector Defensa a la obediencia debida que tienen los militares ante el jefe de Estado</strong>”.</em> Declaración inaudita en un congresista, pues afirma que los <strong><em>“intereses del sector Defensa</em></strong><em>”</em> deben estar por encima del poder civil presidencial y de la Constitución que manda en su artículo 22: <strong><em>“La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”. </em></strong>Sin duda, las reacciones de estos tres acérrimos civilistas, confirma el aserto atribuido a Don Miguel de Unamuno: <strong><em>“Es más fácil civilizar a un militar, que desmilitarizar a un civil</em></strong>”. Sobre todo, porque esos civilistas acérrimos nunca han estado en el campo de batalla exponiendo sus vidas y cuando más se han limitado a dar órdenes desde sus seguros escritorios ministeriales o vociferar discursos belicistas en sus encumbradas curules del Congreso. Todo lo contrario del general Sánchez, con 35 años en servicio, <strong><em>quien “lideró en 2023 la &#8216;Operación Esperanza&#8217;,</em></strong> con la que se logró el rescate de los menores Lesly Mucutuy, de 13 años; Soleiny Mucutuy, de 9; Tien Noriel Ranoque Mucutuy, de 4 años, y Cristin Ranoque Mucutuy, de uno, en un operativo <strong><em>que contó con el apoyo de los conocimientos ancestrales de las guardias indígenas</em></strong>”. Solo cabe desearle igual éxito al general Sánchez en el rescate del orden público nacional, demostrando que la seguridad humana y territorial es el presupuesto necesario para la paz, confrontando eficaz y legítimamente, con el cumplimiento del DIH y los Derechos Humanos, a las organizaciones criminales que hoy los desconocen y conculcan la vida, libertad y seguridad de civiles en vastas regiones del país.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.youtube.com/@oromocafelibreriaeditorial367?si=-npNUggER8SCnkNj">https://www.youtube.com/@oromocafelibreriaeditorial367?si=-npNUggER8SCnkNj</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/el-general-pedro-sanchez-designado-mindefensa-lidero-el-rescate-de-los-ninos-de-la-selva-3428600">https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/el-general-pedro-sanchez-designado-mindefensa-lidero-el-rescate-de-los-ninos-de-la-selva-3428600</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/20-anos-de-la-operacion-orion-la-intervencion-armada-urbana-de-mayor-impacto-en-el-conflicto-armado/">https://centrodememoriahistorica.gov.co/20-anos-de-la-operacion-orion-la-intervencion-armada-urbana-de-mayor-impacto-en-el-conflicto-armado/</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://verdadabierta.com/las-convivir-motor-de-la-guerra-paramilitar/">https://verdadabierta.com/las-convivir-motor-de-la-guerra-paramilitar/</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.justiciaypazcolombia.com/26-anos-de-condena-al-general-r-rito-alejo-del-rio/">https://www.justiciaypazcolombia.com/26-anos-de-condena-al-general-r-rito-alejo-del-rio/</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111912</guid>
        <pubDate>Fri, 21 Feb 2025 00:58:33 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>JESÚS ABAD COLORADO, UN FOTÓGRAFO DE VERDAD</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/jesus-abad-colorado-un-fotografo-de-verdad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Al disparar su cámara, Jesús Abad Colorado nunca elige al azar un objetivo. No fotografía la belleza sino la verdad, por más atroz que ella sea, sin lentes deformantes. Por eso siempre elige rostros, manos y cuerpos horadados por la violencia y el sufrimiento. Su mirada nunca es objetiva, está emocionalmente afectada y comprometida con [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Al disparar su cámara, Jesús Abad Colorado nunca elige al azar un objetivo. No fotografía la belleza sino la verdad, por más atroz que ella sea, sin lentes deformantes. Por eso siempre elige rostros, manos y cuerpos horadados por la violencia y el sufrimiento. Su mirada nunca es objetiva, está emocionalmente afectada y comprometida con el padecimiento de las víctimas y su agonía.</p>



<p>Sus fotografías no tienen objetivos, mucho menos, pretenden ser objetivas. Son radicalmente subjetivas, desgarradoras y verdaderas. Ellas llevan nuestras miradas más allá de las víctimas, de sus heridas insondables y sus cuerpos mutilados. Sus fotografías nos interpelan por cientos de miles de vidas destrozadas y sueños truncados. Su cámara, en un segundo, registra y realza la dignidad de hombres, mujeres, niños y niñas que en vida fueron condenados al olvido y solo son reconocidos en el momento de su atroz muerte. La mayoría, campesinos que durante sus vidas honraron, cuidaron y cultivaron la tierra, la amaron, y de manera injusta y arbitraria fueron sepultados y hasta desaparecidos en sus oscuras entrañas, donde miles aún permanecen anónimos en fosas comunes por encontrar y desenterrar.</p>



<p>Así, Jesús Abad, conjura su ausencia definitiva y los resucita a este mundo. Sus vidas quedan inmortalizadas y grabadas en la recamara de la memoria colectiva. Por eso es un fotógrafo y periodista de verdad. Siempre anda armado con su cámara, con ella apunta y dispara e impide que los proyectiles de los victimarios asesinen también la memoria de sus víctimas. Su cámara es un dispositivo de la historia, nos narra con la fuerza irrebatible de las imágenes las identidades y responsabilidades de los victimarios, pero también retrata sin concesiones nuestra indolencia e insensibilidad frente a lo sucedido.</p>



<p><strong>Los múltiples rostros de la verdad</strong></p>



<p>Sin duda, los testimonios de sus incontables y dolorosas imágenes nos permiten comprender y ver la verdad contenida en esta paradójica reflexión de Kafka: <em>“Es difícil decir la verdad; <a>porque si bien es cierto que solo es una, también es cierto que es algo vivo y, por tanto, <strong>tiene un rostro vivo y cambiante”</strong></a><strong>.</strong></em> Esos cientos de rostros, fue lo que nos reveló en su discurso Jesús Abad Colorado, al recibir el Gran premio a la Vida y Obra de un periodista en la clausura de los premios Simón Bolívar de Periodismo 2024<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a> y narrarnos con sus fotografías el intrincado laberinto de violencias en que vivimos y miles mueren atrapados.</p>



<p>Porque no es cierto, en nuestra compleja realidad social y política, que una imagen valga más que mil palabras. Todas esas imágenes están inscritas y son consecuencia de una oscura trama de intereses y conflictos que apenas estamos vislumbrando, gracias a rigurosas investigaciones realizadas en los últimos años por el Centro Nacional de Memoria Histórica<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a> y el Informe final de la Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición.</p>



<p>Para conocer esas terribles verdades y sus responsables, por acción u omisión, hay que ver el documental “<strong><em>No hubo tiempo para la tristeza</em></strong>”<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>, en donde aparecen numerosas fotografías de Jesús Abad Colorado, y consultar el portal de la Comisión de la Verdad y su informe final “<strong><em>Hay futuro, si hay verdad”</em></strong><a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>. Gracias a ellos y la incansable reportería gráfica de Jesús Abad, sabemos que la verdad “<strong><em>tiene un rostro vivo y cambiante”, </em></strong>que no es otro que el de las víctimas y sus victimarios. Un rostro tan vivo y mutante que en ocasiones es intercambiable e indescifrable, pues las víctimas de ayer se convierten en victimarios mañana, formando así una maraña de terror y venganzas interminables, que todavía no cesa y muchos pretenden prolongar indefinidamente en nombre de la justicia.</p>



<p><strong>Más allá de las víctimas y los victimarios</strong></p>



<p>Lo más cruel y paradójico es que el mayor número de víctimas hayan sido y sigan siendo los campesinos, las comunidades indígenas y negras, convertidas por todos los actores armados, desde los legales e institucionales hasta los ilegales, insurgentes y paramilitares, en carne de cañón y en masa de maniobra de sus mortíferas estrategias militares. Es lo que está sucediendo hoy en El Plateado, en Chocó, en Arauca, Putumayo, en el norte del Cauca, en Antioquia, para solo referir los territorios y las poblaciones más victimizadas.</p>



<p>Ayer, esos campesinos para sobrevivir al asedio del Ejército Nacional en Marquetalia, se convirtieron en guerrilleros y luego, obnubilados por sus victorias y delirios de poder, se ensañaron contra otros campesinos en su disputa territorial contra el ejército y los paramilitares. Luego, para el sostenimiento de sus filas, se transformaron en liberticidas e hicieron del secuestro una industria. Ahora son narcodependientes, traficantes y cancerberos de economías ilegales, que desafían y sepultan las esperanzas de la “Paz Total”.</p>



<p>Y, en medio de ese degradado entramado criminal, otros muchos campesinos, también para sobrevivir o cobrar venganza, se vistieron de paramilitares. Hasta llegar al extremo gubernamental de que otros campesinos, portando el uniforme del Ejército Nacional, en cumplimiento de órdenes y supuestas políticas de “seguridad democrática”, como la Directiva 029 de 2005<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>, asesinaran a miles de jóvenes campesinos y citadinos, disfrazándolos de guerrilleros y sepultándolos como “falsos positivos”<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a>.</p>



<p>Pero lo más inaudito es que todos los anteriores victimarios revistan sus crímenes con narrativas inverosímiles como la defensa de la democracia, la justicia social, la revolución y hasta la soberanía nacional. Narrativas que Jesús Abad Colorado con el valor, la sensibilidad, la fidelidad de sus lentes y la contundencia de sus fotografías, desnuda y deshace por completo, revelándonos verdades que no se pueden seguir ocultando con las lentes deformantes de instituciones, intereses y privilegios al servicio de los victimarios, amparados en sus coartas criminales, sean ellas supuestamente democráticas, revolucionarias y hasta populares.</p>



<p>La vida y obra periodística de Jesús Abad Colorado nos ha revelado esa terrible verdad en cientos de fotografías, confrontándonos con los rostros de miles de víctimas y los de unos cuantos victimarios, que todavía cínicamente evaden sus responsabilidades históricas gracias a la complacencia de millones de ciudadanos que los admiran y de un poderoso corifeo de medios periodísticos que los adulan, excusan y hasta llaman “salvadores de la patria”. Solo cabe esperar que la JEP no sea inferior al único desafío histórico que quizá pueda cumplir: contarnos todas las verdades, identificar a sus principales responsables y sancionarlos simbólicamente, pues no hay penas para el tamaño, número y gravedad de sus execrables crímenes. Muchos menos para reparar a sus innumerables víctimas, su desaparición irreversible y el dolor inconsolable de sus descendientes.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/jesus-abad-colorado-gran-premio-a-la-vida-y-obra-de-un-periodista-en-los-premios-simon-bolivar-2024-noticias-hoy/">https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/jesus-abad-colorado-gran-premio-a-la-vida-y-obra-de-un-periodista-en-los-premios-simon-bolivar-2024-noticias-hoy/</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/">https://centrodememoriahistorica.gov.co/</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.youtube.com/watch?v=das2Pipwp2w">https://www.youtube.com/watch?v=das2Pipwp2w</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/">https://www.comisiondelaverdad.co/</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.infobae.com/america/colombia/2021/02/19/este-fue-la-directiva-029-de-2005-que-reglamento-el-pago-de-recompensas-de-hasta-3800000-a-militares-por-capturar-o-dar-de-baja-a-guerrilleros/">https://www.infobae.com/america/colombia/2021/02/19/este-fue-la-directiva-029-de-2005-que-reglamento-el-pago-de-recompensas-de-hasta-3800000-a-militares-por-capturar-o-dar-de-baja-a-guerrilleros/</a></p>



<p><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/jep-revela-nombres-de-victimas-de-falsos-positivos-botas-congreso-BK25949594">https://www.elcolombiano.com/colombia/jep-revela-nombres-de-victimas-de-falsos-positivos-botas-congreso-BK25949594</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109052</guid>
        <pubDate>Fri, 06 Dec 2024 16:36:19 +0000</pubDate>
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        <title>Las “tragedias familiares” de la élite colombiana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/consideraciones-politicas/las-tragedias-familiares-la-elite-colombiana/</link>
        <description><![CDATA[<p>El prejuicio de que el narcotráfico es un negocio de pobres que quieren volverse millonarios de la noche a la mañana está mandado a recoger. Son varias las investigaciones, documentos desclasificados y testimonios que afirman lo contrario. Desde sus inicios, el tráfico de drogas ha sido coordinado y dirigido por sectores de la élite colombiana, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>El prejuicio de que el narcotráfico es un negocio de pobres que quieren volverse millonarios de la noche a la mañana está mandado a recoger. Son varias las investigaciones, documentos desclasificados y testimonios que afirman lo contrario. Desde sus inicios, el tráfico de drogas ha sido coordinado y dirigido por sectores de la élite colombiana, generando -lo que ellos mismos han llamado- “tragedias familiares”. A continuación, algunos de estos infortunios.</p>
<p>A finales de 1956 los hermanos Rafael y Tomás Herrán Olózaga fueron capturados en La Habana, Cuba, con un cargamento avaluado en 16.000 dólares. Rafael y Tomás confesaron haber transportado drogas con anterioridad, aparentemente desde 1948. A inicios de 1957 el entonces Servicio de Inteligencia de Colombia allanó el laboratorio de los Herrán Olózaga en Medellín y encontraron que se había procesado cocaína, al menos, desde 1952, además de que habían adquirido opio ecuatoriano anteriormente.</p>
<p>Paradójicamente, los dos hermanos eran tataranietos de Tomas Cipriano de Mosquera y bisnietos de Pedro Alcántara Herrán, los dos presidentes de Colombia durante el siglo XIX. El abuelo de los hermanos, Tomás Herrán, fue el encargado de negociar el tratado para la construcción del canal de Panamá y firmó el convenio Hay-Herrán. Rafael Herrán, padre de los hermanos, “fue cónsul de Colombia en Hamburgo, era esposo de Lucía Olózaga, concuñado de Gabriel Echevarría y tío político de los Echavarría Olózoga, miembros del principal clan de industriales de Medellín”.</p>
<p>Estos datos extraídos de la investigación <em>La Conexión Cubana: Narcotráfico, contrabando y juego en Cuba entre los años 20 y comienzos de la Revolución</em> elaborada por el profesor Eduardo Saenz Rovner ponen de presente que históricamente el negocio de las drogas ilícitas ha sido manejado por representantes de la élite colombiana.</p>
<p>Quizás fue por la penalización internacional al cultivo, fabricación y comercialización de estupefacientes, establecida por la <a href="https://www.incb.org/documents/Narcotic-Drugs/1961-Convention/convention_1961_es.pdf">ONU en 1961</a>, que el tráfico de drogas empezó a incrementar su clandestinidad y a utilizar, cada vez más, métodos tecnificados para no ser descubiertos y, por esta vía, evitar improperios contra la élite colombiana.</p>
<p>Sin embargo, los documentos desclasificados por la National Security Archive, publicados ayer por varios <a href="https://www.wradio.com.co/2024/04/15/documentos-desclasificados-revelan-presiones-de-carter-a-lopez-michelsen-por-narcotrafico/">medios de comunicación colombianos</a>, pusieron de presente que en 1977 la administración norteamericana de Jimmy Carter entregó al entonces presidente colombiano Alfonso López Michelsen una lista de 36 altos funcionarios vinculados con el narcotráfico. <a href="https://www.infobae.com/colombia/2024/04/16/familiares-de-expresidentes-colombianos-estan-vinculados-con-el-narcotrafico-segun-documentos-desclasificados-de-eeuu/">Entre las personas nombradas en el dossier</a> están el ministro de defensa, Abraham Varón Valencia, el ministro de trabajo, Óscar Montoya Montoya, y el coronel Humberto Cardona Orozco, entonces responsable de Indumil. Al tiempo, los documentos señalan a Alfonso López Caballero (hijo del presidente López Michelsen) de “posibles actividades de narcotráfico”.</p>
<p>El informe sirvió, también, para que en 1978 la cadena CBS hiciera un reportaje que acusaba al entonces candidato presidencial Julio César Turbay Ayala, abuelo del actual Senador Miguel Uribe Turbay, de tener vínculos con el narcotráfico. Según <a href="https://www.infobae.com/colombia/2024/04/16/familiares-de-expresidentes-colombianos-estan-vinculados-con-el-narcotrafico-segun-documentos-desclasificados-de-eeuu/">los documentos</a>, “existían alegaciones de que Turbay, a través de su sobrino Aníbal Turbay Bernal, mantenía conexiones con narcotraficantes influyentes capaces de influir en la selección de líderes de las agencias encargadas de la aplicación de la ley en Colombia, en el evento de que Turbay asumiera la presidencia”. El objetivo de Carter era presionar al gobierno colombiano para que luchara contra la corrupción y el narcotráfico.</p>
<p>Desde la década del ochenta, se ha visto cómo el narcotráfico ha influenciado campañas presidenciales, cooptado instituciones del Estado, transformado leyes a su acomodo, empañado la justicia colombiana, creado ejércitos ilegales e, incluso, involucrado a personajes de la farándula colombiana. Entre los casos recientes más sonados está el hermano de la exvicepresidenta Martha Lucía Ramírez, el esposo de la modelo y presentadora Alejandra Azcárate y el comediante Juan Guillermo Noreña Zapata, conocido como ‘carroloco’.</p>
<p>Urge a Colombia continuar con la búsqueda de verdad histórica para desmitificar el imaginario de que los narcotraficantes son, solamente, personas humildes que ascendieron socialmente por los exorbitantes réditos del negocio ilegal. Hay que dejar claro que representantes de la élite colombiana y de las “familias de bien” fueron quienes iniciaron con tráfico de drogas y se han lucrado desde hace más de medio siglo.</p>
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        <author>Maylor Caicedo</author>
                    <category>Consideraciones políticas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=99094</guid>
        <pubDate>Wed, 17 Apr 2024 07:17:51 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/Las-tragedias-Familiares-1200x539.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las “tragedias familiares” de la élite colombiana]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maylor Caicedo</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La piel que elegimos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/la-piel-elegimos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde que mataron o encanaron a sus precursores ya no son tan ostentosos ni hacen tan evidente su afán de protagonismo. Eso se lo dejan a unos mimados con ilusión de jeques que adoptaron nuevas elegancias como megáfono de sus poderes heredados. Los que conservan los brillos empalagosos son recicladores de estéticas. Estos nuevos se [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400">Desde que mataron o encanaron a sus precursores ya no son tan ostentosos ni hacen tan evidente su afán de protagonismo. Eso se lo dejan a unos mimados con ilusión de jeques que adoptaron nuevas elegancias como megáfono de sus poderes heredados. Los que conservan los brillos empalagosos son recicladores de estéticas. Estos nuevos se distanciaron del llamar la atención ridículamente porque la primera generación de traquetos les enseñó que más vale una vida de lujos solapados que una cárcel en Estados Unidos o una bala prematura en cualquier acera.</span></p>
<p><figure id="attachment_93294" aria-describedby="caption-attachment-93294" style="width: 376px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-93294 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Estrella-hija-de-narco.jpg" alt="" width="376" height="375" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Estrella-hija-de-narco.jpg 376w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Estrella-hija-de-narco-150x150.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Estrella-hija-de-narco-300x300.jpg 300w" sizes="(max-width: 376px) 100vw, 376px" /><figcaption id="caption-attachment-93294" class="wp-caption-text">Estrella Hermila Ramos creció bajo el yugo y los privilegios de su padre Juan &#8220;Johnny&#8221; Ramos, precursor del Cartel de Sinaloa. Crédito <a href="https://www.instagram.com/shaulschwarz/?hl=en">Shaul Schwarz</a> para la <a href="https://www.marieclaire.com/culture/news/a3279/mexican-drug-cartels/">revista Marie Claire</a></figcaption></figure></p>
<p><span style="font-weight: 400">Una mirada apenas aguda puede <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43835654">reconocerlos</a>: unos más jóvenes que otros, algunos de ellos con títulos y nombres divinamente, ya adoptados por las élites, pero <a href="https://www.infobae.com/america/mexico/2018/08/03/los-nuevos-narco-juniors-mexicanos-quienes-son-y-cual-es-su-sello/">todos con la misma mirada nerviosa</a>, la misma inseguridad de sus rabos de paja. Son cautelosos, pero logran hacer <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/pelea-de-petro-y-el-fiscal-por-cancelar-mesa-tecnica-de-la-sae-BH20144353">maniobras para comprar Fiscalías</a>. Viajan en asientos privilegiados, tratando de disimular operaciones y rellenos, ostentan conocimientos en financias mundiales, posan de empresarios o integrantes de alguna Unidad de Trabajo Lícito (UTL), pero fallan al disimular.</span></p>
<p><figure id="attachment_93283" aria-describedby="caption-attachment-93283" style="width: 767px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="size-large wp-image-93283" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-767x1024.jpeg" alt="Ilustra la posición de la fiscalia frente e los hijos de los mafiosos" width="767" height="1024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-767x1024.jpeg 767w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-112x150.jpeg 112w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-225x300.jpeg 225w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-768x1025.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19.jpeg 1196w" sizes="(max-width: 767px) 100vw, 767px" /><figcaption id="caption-attachment-93283" class="wp-caption-text">Comunicado oficial para no hacer investigaciones sobre propiedades de la mafia. Los resultados no hablan por la Fiscalía.</figcaption></figure></p>
<p><span style="font-weight: 400">Pero todavía hay <a href="https://www.elcorreo.com/internacional/america-latina/muere-popeye-jefe-20200207214721-nt.html">algunos</a> que conservan huellas de la era estridente de los carteles. Me crucé con uno en algún aeropuerto, en una de esas caravanas parsimoniosas de emigración en las que unos agentes escanean, otros controlan, otros verifican la validez de los pasaportes y otros conducen a los menos afortunados a las salas aisladas de Alerta Aeropuerto. Me generó un asco que no sentía hace años. No tuve la calma para expresarle mi aversión, o asumir la vocería de una generación que creció entre bombas, secuestros y las esperanzas que generaba una gran Constitución.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">El hombre llevaba por lo menos una cabeza de altura, aunque una jiba le empieza a pegar el mentón a un pecho cansado. Tendría unos cincuenta años. Se ocultaba bajo una gorra cualquiera y se había dejado crecer la barba canosa siguiendo la tendencia del que se quiere venderse como leñador. Tenía los brazos descubiertos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Yo, que algo sé de las imágenes icónicas de Colombia, reconocí en su antebrazo derecho la mirada burlona de Pablo Escobar Gaviria preso en 1976, cuando sonrió para la foto de registro penitenciario, sabiendo que le apretaba el gaznate al país y que su horda de políticos, agentes, sicarios, patrulleros, <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/yohir-akerman/licencias-que-matan/">directores de controladoras aéreas</a>, traficantes y matones impediría que sobre él cayera alguna forma de justicia seria. </span></p>
<p><figure id="attachment_93297" aria-describedby="caption-attachment-93297" style="width: 715px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="size-large wp-image-93297" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-715x1024.jpg" alt="" width="715" height="1024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-715x1024.jpg 715w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-105x150.jpg 105w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-209x300.jpg 209w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-768x1100.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug.jpg 800w" sizes="(max-width: 715px) 100vw, 715px" /><figcaption id="caption-attachment-93297" class="wp-caption-text">De Colombian National Police &#8211; Colombia National Registry; <a href="https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=49892673">Colombian National Police</a></figcaption></figure></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ya he visto visto camisetas y mugs destinados a turistas pubertos, malinformados y ansiosos por gritarle al mundo que son tan simples como las drogas, el sexo y el reguetón que motiva su vida meimportaculista. Pero una cosa es adoptar estereotipos ramplones en visitas en las cuales gastan poco y delinquen mucho y otra es ofrecer la propia piel como lienzo prostituido por la mafia.</span></p>
<h3><span style="font-weight: 400">El zig zag de la fila volvió a dar sus curvas. Confirmé que el rostro del peor criminal de la historia colombiana no era lo único que el malandrete (que también entraba a mi país de destino) se había tatuado.</span></h3>
<p><span style="font-weight: 400">En el otro brazo estaba lo que también reconocí como patrimonio de mis pesadillas: la estructura de un edificio de por lo menos diez plantas cuyos marcos heridos dejaban ver los pasadizos vaciados por el horror. El tatuador había dibujado con sevicia y precisión la escena desgarradora que generó la bomba contra el DAS el 6 de diciembre de 1989: dos carros en primer plano, uno de ellos un taxi, destruidos por la expansión de más de 500 kilos que los lamesuelas de la cocaína detonaron cobardemente contra la vida de 53 personas, la integridad de otras 600 y la salud mental de un país entero.</span></p>
<p><figure id="attachment_93296" aria-describedby="caption-attachment-93296" style="width: 984px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-93296" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE.jpg" alt="" width="984" height="655" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE.jpg 984w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE-768x511.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 984px) 100vw, 984px" /><figcaption id="caption-attachment-93296" class="wp-caption-text">Fotos Archivo<a href="https://www.elespectador.com/judicial/la-bomba-contra-la-justicia-article-531711/"> El Espectador</a></figcaption></figure></p>
<p><span style="font-weight: 400">Entre la estupefacción y el asco seguí con la mirada al tipo. Otro tatuaje leí en su nuca: “Plata o plomo”. La caligrafía enrevesada bien podría también anunciar la marca de un lubricante íntimo o el nombre-marca de cualquier reguetonero que canta luchando contra el estreñimiento.</span></p>
<h3><span style="font-weight: 400">Tres marcas se mandó a hacer este pelandrún para venderse como simpatizante de un cartel que asesinó, robó y dañó a través de la cobardía y la bajeza, que incluso traicionó a sus propios integrantes para mantenerse con el negocio y escalar en el poder. </span></h3>
<p><span style="font-weight: 400">El trácala los exhibía sin pena, acaso inconsciente de la vergüenza y la rabia que despierta. Seguía la línea del casquivano, diciéndole a medio mundo que simpatizaba con lo más bajo de la humanidad.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Supongo que tipos así se extinguirán poco a poco. Seguirán ostentando sus relaciones (ficticias o reales) con los grupos más asquerosos de la historia, retorciendo cada vez más silenciosos narrativas de salvadores y provocadores para justificar su adoración por el que supo hacer las cosas “a su manera” y “no dejarse de nadie”. Algún día los &#8220;artistas&#8221; dejaran de copiar las ostentosidad  y el mercado volverá a preferir el talento a las ganas baratas de atención. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Mientras tanto no es de extrañar que los hilos de la mafia lo operen taimados de corbatas finas y <a href="https://www.portafolio.co/tendencias/las-empresas-fachada-y-bancos-del-capo-rodriguez-orejuela-566276">empresas fachada</a>. Finalmente los números de producción y consumo de cocaína <a href="https://www.bloomberg.com/news/articles/2022-09-01/world-s-biggest-cocaine-producer-rethinks-the-war-on-drugs-q-a#:~:text=Colombia%2C%20the%20world's%20biggest%20producer,backed%20by%20US%20military%20aid.">siguen en escalada</a>. Qué importa el resto si hay un buen negocio&#8230;  </span></p>
<h5><span style="font-weight: 400"><strong>Ningún moralismo acompasa estas palabras.</strong> </span></h5>
<p><span style="font-weight: 400">Todos los seres vivos son cuadros complejos y se construyen a partir de una variedad de grises. Expreso un sentimiento de lástima por alguien que no se sabe discípulo de lo ruin, apenas un instrumento de quienes nunca aceptaron que tenemos que vivir bajo mínimas reglas para no perdernos ante leyes agresivas de la supervivencia del menos peor.</span></p>
<p>Sigo a un <a href="https://www.huffingtonpost.es/entry/paradoja-de-la-tolerancia-karl-popper-hit-daniel-grao_es_5f69e153c5b655acbc6fce71.html">Popper</a>, a lo mejor trastocado por la rabia al expresar mi absoluta resistencia a aceptar o siquiera tolerar este gesto de crueldad descarada. No tolero lo que no tolera unos mínimos principios por la compasión.</p>
<p><span style="font-weight: 400">Tatuarse es la prueba de presencia en el mundo, en palabras de <a href="https://www.academia.edu/40443400/David_Le_Breton_El_tatuaje">David LeBreton</a>. Intervenir la piel es ir más allá del color que nos diferencia o nos une a los otros. Es el paisaje de nuestra vida, las marcas que elegimos expresar, una seña que se abre a los demás para que nos interpreten. </span></p>
<p><figure id="attachment_93295" aria-describedby="caption-attachment-93295" style="width: 578px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-93295" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-578x1024.jpg" alt="" width="578" height="1024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-578x1024.jpg 578w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-85x150.jpg 85w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-169x300.jpg 169w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-768x1360.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940.jpg 1170w" sizes="auto, (max-width: 578px) 100vw, 578px" /><figcaption id="caption-attachment-93295" class="wp-caption-text">Mi propio tatuaje</figcaption></figure></p>
<p><span style="font-weight: 400">Aquel anónimo vocero del crimen canta con nostalgia tribal otra gentuza que arruinó vidas y países y que sigue causando sufrimiento en campos y ciudades. Arma una narrativa de sí mismo basado (al menos en estos tres adefesios) en su simpatía por incontables muertes injustificadas, crueles y feroces.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Las <a href="https://elcomercio.pe/noticias/cartel-jalisco-nueva-generacion/">nuevas generaciones de narcos</a> (que abundan) y terroristas (los de verdad, no los que imponen los dueños de las guerras) son menos ruidosos. Pasan desapercibidos, acaso porque ahora su red de contactos es más sutil y amplia, más silenciosa en la eficiencia de los procesos por estar cada vez más cerca de los poderes. Otro se han quedado con la estética de barrio falseado por el oro y la música fácil, inventándole altura a los oficios ruines. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ellos, los que controlan el negocio desde <a href="https://www.portafolio.co/tendencias/las-empresas-fachada-y-bancos-del-capo-rodriguez-orejuela-566276">emprendimientos fachada</a> o <a href="https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB131/index.htm">cargos públicos</a>, ya no se dan a sumar muertos porque han entendido que lo espectacular de la guerra sucia está reservado para los pobres. Como parte de la estrategia distractora botan al caldero a unos que se tragan un cargamento menor en <a href="https://www.lanacion.com.ar/seguridad/como-es-el-proceso-por-el-que-pasan-las-mulas-para-expulsar-la-droga-nid1699049/">bolsa de condón</a>. Dotan con armas a unos que tienen hambre, más rabia, poco corazón y sangre barata. A otros les ragalan tatuajes. Seguro se lo celebran. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Y sudan sus perfumes discretos cuando ven las filas que hacen los que tienen que hacer inmigración por ventanillas insomnes y no por la que aceptan sus pasaportes diplomáticos o sus <a href="https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/juan-lozano/columna-de-juan-lozano-el-rebajon-733922">torcidos impunes</a>. No se tatúan. No les hace falta. Callan el estigma pestilente en el alma que les tocó. No eligen nada para su piel. Porque no pueden. </span></p>
]]></content:encoded>
        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93278</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Jan 2023 16:39:47 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La piel que elegimos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Robert Max Steenkist</media:credit>
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