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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de narcotraficantes | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Los Char, una familia turca sinvergüenza</title>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-97129 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/char--300x214.png" alt="" width="300" height="214" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/char--300x214.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/char--150x107.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/char-.png 700w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Comencemos con que solo tienen dos generaciones en Colombia, y a mí, que no traten de identificarse como costeños, o caribeños, como se quieren identificar algunos ahora, porque lo que son es turcos. Ratifico, los de mi generación nos identificamos como costeños, porque ese era el término usado. En mi ausencia de Colombia por más de cuarenta años, algunos decidieron cambiar el término a caribeños.</p>
<p>Corroborando mi fobia personal contra los “cachacos”, se me ocurre que en esa región determinaron que ese término era el más apropiado debido a la influencia de los indios de las islas caribeñas, que, aunque existe, no nos corresponde a todos los costeños. ¿Qué porcentaje? No es de mi interés saber, solo mencionarlo, por si se encuentra algún estudioso que le interese el tema. Ratifico, me identifico como costeño.</p>
<p>Volviendo a la rama generacional de los Char, quienes apuradamente tienen cien años en Colombia, solo son de dos generaciones de familia nacidos en el país. Aclaro, Ricardo, el padre de Fuad no nació acá; era un inmigrante turco, haciéndolo como primera generación colombiana, y el criminal del hijo, alcalde de Barranquilla nuevamente, segunda generación.</p>
<p>Y utilizo la palabra <a href="https://dle.rae.es/criminal">criminal</a> para definirlo como lo hace la RAE, que adapto a mi vocabulario. Lo que sucede es, que no lo han juzgado todavía, porque con su poder económico e influencias políticas, el país no ha encontrado un individuo con pantalones que enfrente esta mafia, por miedo; dicen que hasta tienen una rama de pistoleros ejecutando a sus contrincantes, por sus nexos con el paramilitarismo, David Char; el cártel de Sinaloa, Fuad Char;  el Banco Serfinanza y la compra de votos, Arturo y Álex Char.</p>
<p>Peor todavía, ¿qué tan fuerte es la alianza criminal de esta familia que logra interponer, clausurar o impedir investigaciones como la de la liga contra el silencio? <a href="https://ligacontraelsilencio.com/2022/02/28/un-expediente-vinculo-al-clan-char-con-el-narcotrafico/">https://ligacontraelsilencio.com/2022/02/28/un-expediente-vinculo-al-clan-char-con-el-narcotrafico/</a></p>
<p>¿Cuánto les costaría la Magistrada Maritza Aristizábal para que se pronunciara a favor de su candidatura a la alcaldía de Barranquilla por tercera vez? ¿Será que todavía les falta plata por robar? ¿O cuánto sería el costo de estas elecciones pasadas? ¿A cómo pagaron el voto? Chusma y pellejos de la corrupción, es lo que son.</p>
<p>Yo les pregunto a esta familia criminal, ¿para qué necesitan tanta plata? ¿Y ese poder mal habido? ¿Creen que les va a durar toda la vida? ¿Les recuerdo lo que le pasó a los Gerlein? ¿Y a Álvaro Uribe? Todo principio tiene un fin, cercano o lejos, pero lo tiene. ¡Qué lástima que Petro no se ajustó los pantalones! Le quedó grande la yegua (la presidencia), como cantó alguna vez una cantante mejicana refiriéndose a uno de sus amantes.</p>
<p>Los descendientes de los Gerlein quedaron irreconocibles ante el sistema, puestos mediocres – si acaso – y desechados por los ámbitos sociales de la costa atlántica (todos somos de sangre azul); y los hijos de Uribe catalogados, como enriquecidos por el paso de su padre Álvaro por el erario colombiano.</p>
<p>Pero lo que más me sorprende, es que, la gente de la costa, se vanaglorie de “ser, o pertenecer a su núcleo social”. Para mí, sería una vergüenza decir que tengo vínculos con criminales como la familia Char.</p>
<p>Linajes como de seis, siete, y hasta ocho generaciones en la costa, escogen ser tildados de criminales al asociarse con la podredumbre del narcotraficante, paramilitar, comprador de votos de Fuad, y los gusanos de hijos que tuvo. ¡Hey, turcos, regrésense a Siria!</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ben Bustillo</author>
                    <category>Mi Opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97127</guid>
        <pubDate>Tue, 07 Nov 2023 22:47:06 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Los Char, una familia turca sinvergüenza]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ben Bustillo</media:credit>
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        <title>La piel que elegimos</title>
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        <description><![CDATA[<p>Desde que mataron o encanaron a sus precursores ya no son tan ostentosos ni hacen tan evidente su afán de protagonismo. Eso se lo dejan a unos mimados con ilusión de jeques que adoptaron nuevas elegancias como megáfono de sus poderes heredados. Los que conservan los brillos empalagosos son recicladores de estéticas. Estos nuevos se [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400">Desde que mataron o encanaron a sus precursores ya no son tan ostentosos ni hacen tan evidente su afán de protagonismo. Eso se lo dejan a unos mimados con ilusión de jeques que adoptaron nuevas elegancias como megáfono de sus poderes heredados. Los que conservan los brillos empalagosos son recicladores de estéticas. Estos nuevos se distanciaron del llamar la atención ridículamente porque la primera generación de traquetos les enseñó que más vale una vida de lujos solapados que una cárcel en Estados Unidos o una bala prematura en cualquier acera.</span></p>
<figure id="attachment_93294" aria-describedby="caption-attachment-93294" style="width: 376px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-93294 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Estrella-hija-de-narco.jpg" alt="" width="376" height="375" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Estrella-hija-de-narco.jpg 376w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Estrella-hija-de-narco-150x150.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Estrella-hija-de-narco-300x300.jpg 300w" sizes="(max-width: 376px) 100vw, 376px" /><figcaption id="caption-attachment-93294" class="wp-caption-text">Estrella Hermila Ramos creció bajo el yugo y los privilegios de su padre Juan &#8220;Johnny&#8221; Ramos, precursor del Cartel de Sinaloa. Crédito <a href="https://www.instagram.com/shaulschwarz/?hl=en">Shaul Schwarz</a> para la <a href="https://www.marieclaire.com/culture/news/a3279/mexican-drug-cartels/">revista Marie Claire</a></figcaption></figure>
<p><span style="font-weight: 400">Una mirada apenas aguda puede <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43835654">reconocerlos</a>: unos más jóvenes que otros, algunos de ellos con títulos y nombres divinamente, ya adoptados por las élites, pero <a href="https://www.infobae.com/america/mexico/2018/08/03/los-nuevos-narco-juniors-mexicanos-quienes-son-y-cual-es-su-sello/">todos con la misma mirada nerviosa</a>, la misma inseguridad de sus rabos de paja. Son cautelosos, pero logran hacer <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/pelea-de-petro-y-el-fiscal-por-cancelar-mesa-tecnica-de-la-sae-BH20144353">maniobras para comprar Fiscalías</a>. Viajan en asientos privilegiados, tratando de disimular operaciones y rellenos, ostentan conocimientos en financias mundiales, posan de empresarios o integrantes de alguna Unidad de Trabajo Lícito (UTL), pero fallan al disimular.</span></p>
<figure id="attachment_93283" aria-describedby="caption-attachment-93283" style="width: 767px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="size-large wp-image-93283" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-767x1024.jpeg" alt="Ilustra la posición de la fiscalia frente e los hijos de los mafiosos" width="767" height="1024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-767x1024.jpeg 767w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-112x150.jpeg 112w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-225x300.jpeg 225w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19-768x1025.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/WhatsApp-Image-2023-01-19-at-10.06.19.jpeg 1196w" sizes="(max-width: 767px) 100vw, 767px" /><figcaption id="caption-attachment-93283" class="wp-caption-text">Comunicado oficial para no hacer investigaciones sobre propiedades de la mafia. Los resultados no hablan por la Fiscalía.</figcaption></figure>
<p><span style="font-weight: 400">Pero todavía hay <a href="https://www.elcorreo.com/internacional/america-latina/muere-popeye-jefe-20200207214721-nt.html">algunos</a> que conservan huellas de la era estridente de los carteles. Me crucé con uno en algún aeropuerto, en una de esas caravanas parsimoniosas de emigración en las que unos agentes escanean, otros controlan, otros verifican la validez de los pasaportes y otros conducen a los menos afortunados a las salas aisladas de Alerta Aeropuerto. Me generó un asco que no sentía hace años. No tuve la calma para expresarle mi aversión, o asumir la vocería de una generación que creció entre bombas, secuestros y las esperanzas que generaba una gran Constitución.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">El hombre llevaba por lo menos una cabeza de altura, aunque una jiba le empieza a pegar el mentón a un pecho cansado. Tendría unos cincuenta años. Se ocultaba bajo una gorra cualquiera y se había dejado crecer la barba canosa siguiendo la tendencia del que se quiere venderse como leñador. Tenía los brazos descubiertos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Yo, que algo sé de las imágenes icónicas de Colombia, reconocí en su antebrazo derecho la mirada burlona de Pablo Escobar Gaviria preso en 1976, cuando sonrió para la foto de registro penitenciario, sabiendo que le apretaba el gaznate al país y que su horda de políticos, agentes, sicarios, patrulleros, <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/yohir-akerman/licencias-que-matan/">directores de controladoras aéreas</a>, traficantes y matones impediría que sobre él cayera alguna forma de justicia seria. </span></p>
<figure id="attachment_93297" aria-describedby="caption-attachment-93297" style="width: 715px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-93297" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-715x1024.jpg" alt="" width="715" height="1024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-715x1024.jpg 715w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-105x150.jpg 105w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-209x300.jpg 209w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug-768x1100.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/Pablo_Escobar_Mug.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 715px) 100vw, 715px" /><figcaption id="caption-attachment-93297" class="wp-caption-text">De Colombian National Police &#8211; Colombia National Registry; <a href="https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=49892673">Colombian National Police</a></figcaption></figure>
<p><span style="font-weight: 400">Ya he visto visto camisetas y mugs destinados a turistas pubertos, malinformados y ansiosos por gritarle al mundo que son tan simples como las drogas, el sexo y el reguetón que motiva su vida meimportaculista. Pero una cosa es adoptar estereotipos ramplones en visitas en las cuales gastan poco y delinquen mucho y otra es ofrecer la propia piel como lienzo prostituido por la mafia.</span></p>
<h3><span style="font-weight: 400">El zig zag de la fila volvió a dar sus curvas. Confirmé que el rostro del peor criminal de la historia colombiana no era lo único que el malandrete (que también entraba a mi país de destino) se había tatuado.</span></h3>
<p><span style="font-weight: 400">En el otro brazo estaba lo que también reconocí como patrimonio de mis pesadillas: la estructura de un edificio de por lo menos diez plantas cuyos marcos heridos dejaban ver los pasadizos vaciados por el horror. El tatuador había dibujado con sevicia y precisión la escena desgarradora que generó la bomba contra el DAS el 6 de diciembre de 1989: dos carros en primer plano, uno de ellos un taxi, destruidos por la expansión de más de 500 kilos que los lamesuelas de la cocaína detonaron cobardemente contra la vida de 53 personas, la integridad de otras 600 y la salud mental de un país entero.</span></p>
<figure id="attachment_93296" aria-describedby="caption-attachment-93296" style="width: 984px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-93296" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE.jpg" alt="" width="984" height="655" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE.jpg 984w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/A33UPAGFYJG4HBQQ4E7VF43SZE-768x511.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 984px) 100vw, 984px" /><figcaption id="caption-attachment-93296" class="wp-caption-text">Fotos Archivo<a href="https://www.elespectador.com/judicial/la-bomba-contra-la-justicia-article-531711/"> El Espectador</a></figcaption></figure>
<p><span style="font-weight: 400">Entre la estupefacción y el asco seguí con la mirada al tipo. Otro tatuaje leí en su nuca: “Plata o plomo”. La caligrafía enrevesada bien podría también anunciar la marca de un lubricante íntimo o el nombre-marca de cualquier reguetonero que canta luchando contra el estreñimiento.</span></p>
<h3><span style="font-weight: 400">Tres marcas se mandó a hacer este pelandrún para venderse como simpatizante de un cartel que asesinó, robó y dañó a través de la cobardía y la bajeza, que incluso traicionó a sus propios integrantes para mantenerse con el negocio y escalar en el poder. </span></h3>
<p><span style="font-weight: 400">El trácala los exhibía sin pena, acaso inconsciente de la vergüenza y la rabia que despierta. Seguía la línea del casquivano, diciéndole a medio mundo que simpatizaba con lo más bajo de la humanidad.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Supongo que tipos así se extinguirán poco a poco. Seguirán ostentando sus relaciones (ficticias o reales) con los grupos más asquerosos de la historia, retorciendo cada vez más silenciosos narrativas de salvadores y provocadores para justificar su adoración por el que supo hacer las cosas “a su manera” y “no dejarse de nadie”. Algún día los &#8220;artistas&#8221; dejaran de copiar las ostentosidad  y el mercado volverá a preferir el talento a las ganas baratas de atención. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Mientras tanto no es de extrañar que los hilos de la mafia lo operen taimados de corbatas finas y <a href="https://www.portafolio.co/tendencias/las-empresas-fachada-y-bancos-del-capo-rodriguez-orejuela-566276">empresas fachada</a>. Finalmente los números de producción y consumo de cocaína <a href="https://www.bloomberg.com/news/articles/2022-09-01/world-s-biggest-cocaine-producer-rethinks-the-war-on-drugs-q-a#:~:text=Colombia%2C%20the%20world's%20biggest%20producer,backed%20by%20US%20military%20aid.">siguen en escalada</a>. Qué importa el resto si hay un buen negocio&#8230;  </span></p>
<h5><span style="font-weight: 400"><strong>Ningún moralismo acompasa estas palabras.</strong> </span></h5>
<p><span style="font-weight: 400">Todos los seres vivos son cuadros complejos y se construyen a partir de una variedad de grises. Expreso un sentimiento de lástima por alguien que no se sabe discípulo de lo ruin, apenas un instrumento de quienes nunca aceptaron que tenemos que vivir bajo mínimas reglas para no perdernos ante leyes agresivas de la supervivencia del menos peor.</span></p>
<p>Sigo a un <a href="https://www.huffingtonpost.es/entry/paradoja-de-la-tolerancia-karl-popper-hit-daniel-grao_es_5f69e153c5b655acbc6fce71.html">Popper</a>, a lo mejor trastocado por la rabia al expresar mi absoluta resistencia a aceptar o siquiera tolerar este gesto de crueldad descarada. No tolero lo que no tolera unos mínimos principios por la compasión.</p>
<p><span style="font-weight: 400">Tatuarse es la prueba de presencia en el mundo, en palabras de <a href="https://www.academia.edu/40443400/David_Le_Breton_El_tatuaje">David LeBreton</a>. Intervenir la piel es ir más allá del color que nos diferencia o nos une a los otros. Es el paisaje de nuestra vida, las marcas que elegimos expresar, una seña que se abre a los demás para que nos interpreten. </span></p>
<figure id="attachment_93295" aria-describedby="caption-attachment-93295" style="width: 578px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-93295" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-578x1024.jpg" alt="" width="578" height="1024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-578x1024.jpg 578w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-85x150.jpg 85w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-169x300.jpg 169w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940-768x1360.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/01/IMG_2940.jpg 1170w" sizes="auto, (max-width: 578px) 100vw, 578px" /><figcaption id="caption-attachment-93295" class="wp-caption-text">Mi propio tatuaje</figcaption></figure>
<p><span style="font-weight: 400">Aquel anónimo vocero del crimen canta con nostalgia tribal otra gentuza que arruinó vidas y países y que sigue causando sufrimiento en campos y ciudades. Arma una narrativa de sí mismo basado (al menos en estos tres adefesios) en su simpatía por incontables muertes injustificadas, crueles y feroces.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Las <a href="https://elcomercio.pe/noticias/cartel-jalisco-nueva-generacion/">nuevas generaciones de narcos</a> (que abundan) y terroristas (los de verdad, no los que imponen los dueños de las guerras) son menos ruidosos. Pasan desapercibidos, acaso porque ahora su red de contactos es más sutil y amplia, más silenciosa en la eficiencia de los procesos por estar cada vez más cerca de los poderes. Otro se han quedado con la estética de barrio falseado por el oro y la música fácil, inventándole altura a los oficios ruines. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ellos, los que controlan el negocio desde <a href="https://www.portafolio.co/tendencias/las-empresas-fachada-y-bancos-del-capo-rodriguez-orejuela-566276">emprendimientos fachada</a> o <a href="https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB131/index.htm">cargos públicos</a>, ya no se dan a sumar muertos porque han entendido que lo espectacular de la guerra sucia está reservado para los pobres. Como parte de la estrategia distractora botan al caldero a unos que se tragan un cargamento menor en <a href="https://www.lanacion.com.ar/seguridad/como-es-el-proceso-por-el-que-pasan-las-mulas-para-expulsar-la-droga-nid1699049/">bolsa de condón</a>. Dotan con armas a unos que tienen hambre, más rabia, poco corazón y sangre barata. A otros les ragalan tatuajes. Seguro se lo celebran. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Y sudan sus perfumes discretos cuando ven las filas que hacen los que tienen que hacer inmigración por ventanillas insomnes y no por la que aceptan sus pasaportes diplomáticos o sus <a href="https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/juan-lozano/columna-de-juan-lozano-el-rebajon-733922">torcidos impunes</a>. No se tatúan. No les hace falta. Callan el estigma pestilente en el alma que les tocó. No eligen nada para su piel. Porque no pueden. </span></p>
]]></content:encoded>
        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93278</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Jan 2023 16:39:47 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La piel que elegimos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Robert Max Steenkist</media:credit>
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