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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de #mujer | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Simone de Beauvoir (1908-1986)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/simone-beauvoir-1908-1986/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esta parisina que revolucionaría el eterno femenino, nació en una cuna de privilegios, y en medio de un contexto bastante religioso. Asistió siempre a colegios e institutos católicos, mostrando un intelecto superior, y destacándose como la primera en su curso, y así también como una mente que desde muy pequeña se mostró desafiante ante su [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Esta parisina que revolucionaría el eterno femenino, nació en una cuna de privilegios, y en medio de un contexto bastante religioso. Asistió siempre a colegios e institutos católicos, mostrando un intelecto superior, y destacándose como la primera en su curso, y así también como una mente que desde muy pequeña se mostró desafiante ante su propia educación. En su adolescencia, y pese al descontento de su familia, la pequeña gran filósofa se declararía atea, entendiendo que las religiones servían para subyugar el espíritu humano.</p>
<p>Su padre cae en bancarrota y la familia se muda a un pequeño departamento en un barrio modesto de la capital, situación que generaba vergüenza, ya que evidenciaba que la prestante familia oligarca había caído en desgracia. Es por esta época cuando Simone empieza a cuestionar la posición social de la mujer, condicionada y sujeta a la suerte de su marido, y más inquietud tendrá toda vez que su padre le manifestara que su deseo era tener un hijo varón. Pese a esto, su padre se enorgullecía del talento de su hija y apoyó siempre su educación. Le decía: “Tienes un cerebro de hombre.”</p>
<p>La familia solía pasar sus vacaciones cerca a un parque que sería fundado décadas atrás por el bisabuelo de Simone. Según lo describió en una de sus novelas autobiográficas, su infancia sería la de una niña feliz, que gustaba de dar largos paseos a solas en medio de la naturaleza, y donde se iría despertando ese afán por dejar una huella en el mundo.</p>
<p>A la edad de los 15 años ya Simone de Beauvoir había definido su destino: quería cumplir a su vocación literaria. Es así como en 1925, obteniendo su título de bachiller, se matricula en el Instituto Católico de París, donde afianzará principalmente sus conocimientos matemáticos, para luego empezar su formación literaria en el Instituto Sainte-Marie de Neuilly. No desaprovechará el tiempo y se dedicará también al estudio del latín, ética, filosofía y psicología, dándole fin a sus estudios superiores con una tesis de grado dedicada a Gottfried Leibniz.</p>
<p>En 1929 comenzaría su historia con Jean-Paul Sartre. Uno de sus primeros encuentros sucedería en un concurso filosófico en el que ambos compitieron y en donde de Beauvoir obtendría el segundo puesto, superada por el lúcido y prometedor filósofo. Desde entonces, Simone quedaría deslumbrada por aquel hombre, quien también reconocería en ella la más idónea para convertirse en su compañera. Simone diría respecto a esas primeas impresiones que tuvo de Sartre: “Era la primera vez en mi vida que yo me sentía intelectualmente dominada por alguno.”</p>
<p>Ese mismo año de 1929 Simone fue nombrada profesora en Marsella, y así también Sartre debería encarar otro destino, por lo que el filósofo le sugirió que se casaran. En su libro <em>La fuerza de las cosas </em>la decidida filósofa dejaba en claro el porqué de su negativa: “Tengo que decir que no pensé en aceptar aquella propuesta ni un segundo. El matrimonio multiplica por dos las obligaciones familiares y todas las faenas sociales. Al modificar nuestras relaciones con los demás, habría alterado fatalmente las que existían entre nosotros dos. El afán de preservar mi propia independencia no pesó mucho en mi decisión; me habría parecido artificial buscar en la ausencia una libertad que, con toda sinceridad, solamente podía encontrar en mi cabeza y en mi corazón.” Y es que para de Beauvoir el matrimonio no era más que una “institución burguesa repugnante, similar a la prostitución, en la que la mujer depende económicamente de su marido y no tiene posibilidad de independizarse.”</p>
<p>Es así como la pareja decide establecer un pacto peculiar, controvertido, polémico para aquel entonces, y que a la luz de hoy día también lo sería: “Entre nosotros se trata de un amor necesario, pero conviene que también conozcamos amores contingentes”, es así como se lo propondría Sartre, convirtiendo su relación en ese “amor necesario”, en oposición a otros “amores contingentes”.</p>
<p>El acuerdo debía revisarse cada dos años y, de aprobarse, se renovaría por dos años más; la pareja había decidido no convivir bajo un mismo techo y de igual forma no tener hijos ni constituir un hogar. Queriendo rebelarse frente a los cánones tradicionales de la burguesía, y oponiéndose férreamente a la institución matrimonial, así como a la monogamia, la pareja consintió una relación abierta, un amor libre, donde cada quien podría tener cuántos “amores contingentes” quisiera, siendo Sartre quien mejor sabría sacarle provecho al pacto.</p>
<p>De Beauvoir tendría un corto amorío con un alumno de Sartre, pero al filósofo se le cuentan docenas de alumnas entre sus amantes. Así lo explicaba de Beauvoir: “Sartre no tenía la vocación de la monogamia; le gustaba estar en compañía de las mujeres, a las que encontraba menos cómicas que los hombres; no comprendía, a los veintitrés años, el renunciar para siempre a su seductora diversidad.”</p>
<p>En 1936 la pareja se establece en París, donde Simone se empleará como profesora del Liceo Molière, y de donde sería expulsada dos años más tarde por iniciar un idilio amoroso con una de sus alumnas.</p>
<p>Por aquellos años las renombradas editoriales Gallimard y Grasset desestimaron la publicación de su primera novela, <em>Primaldad de lo espiritual</em>, y que vería la luz pasadas cuatro décadas bajo el título de <em>Cuando predomina lo espiritual.</em></p>
<p>En 1943 Simone publicará <em>La invitada, </em>una novela que escribiría en medio de una París allanada por los nazis, y en la que tendría como referencia a su pareja, así como la relación que durante un tiempo sostuvo con una de sus más entrañables amigas, y en la cual se permitiría describir el aspecto filosófico de este modelo de relación. La autora reflexiona sobre la existencia humana, la libertad y la responsabilidad, tópicos sobre los que ahondaría en su próxima novela publicada al año siguiente: <em>La sangre de los otros. </em>Pese a los escándalos que generó <em>La invitada</em> -hasta el punto de que a de Beauvoir la suspendieron de la Educación Nacional-, la obra captó el interés de un público numeroso y la novela se consagraría de inmediato como un éxito en ventas.</p>
<p>Durante la Ocupación, de Beauvoir trabajó en el programa musical de la Radio Vichy, bajo el gobierno del mariscal Phillippe Pétain, para lo cual quiso dejar en claro su postura religiosa, manifestando públicamente no pertenecer a ningún credo ni iglesia.</p>
<p>Para ese entonces, y en colaboración con su pareja y un círculo notable de intelectuales de izquierda, Simone de Beauvoir funda la revista <em>Les Temps Moderns, </em>una revista que pretendió dar a conocer el movimiento existencialista, además de abordar temas de interés en el pensamiento contemporáneo, como el comunismo y el ateísmo.</p>
<p>Luego de la liberación de París, a de Beauvoir se le permitió retomar sus labores como profesora, sin embargo para ese momento de su vida ya se trataba de una escritora consagrada y reconocida en todo el mundo, por lo que se permitiría dedicarse de lleno y con libertad plena a su oficio como escritora y filósofa.</p>
<p>Realiza varios viajes por el mundo. Visita a Mao Zedong en China y al Che Guevara en La Habana, se pasea por Rusia y luego viaja hacia Estados Unidos, donde entablará una amistad con el músico Richard Wright, así como un romance con el escritor Nelson Algren, con quien mantendría un vínculo que se extendió durante años en un intenso ir y venir de unas trescientas cartas.</p>
<p>De Beauvoir logró su consagración en 1949 luego de la publicación de su más grande obra: <em>Le deuxième sexe (El segundo sexo), </em>referente indiscutido del movimiento feminista, en donde abordará a profundidad el rol y figura de la mujer en la construcción social. Su enérgico ensayo de casi mil páginas surge después de haberse aprobado el sufragio femenino, pero en un contexto donde la mujer siguió siendo relegada a las tareas tradicionales del hogar. Simone empezó a idear su libro una vez meditó sobre lo que significaba para ella el ser “mujer”.</p>
<p>“Este mundo ha pertenecido siempre a los hombres.” Así comenzaba el largo ensayo con el que de Beauvoir revolucionaría la condición femenina. La autora realizará un análisis exhaustivo del rol de la mujer a lo largo de la historia, ofreciendo una amplia mirada que abarcará la sociología, la psicología, antropología, biología, religión, mitos y tradiciones. Simone sostiene que lo que se entiende como “mujer” es un producto cultural, una construcción social, y que se ha cimentado sobre el cuerpo sexuado de las mujeres. La mujer coqueta, sumisa, cariñosa, devota, la mujer que desea agradar. “El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.”</p>
<p>Sostiene pues que la cultura y la sociedad se han encargado de hacer de la mujer algo distinto del hombre. “Toda mujer consiste en el útero,” concluye finalmente, haciendo notar cómo la mujer ha sido limitada por su constitución biológica, representando para el hombre un referente del sexo, un cuerpo, algo que se reproduce y nada más allá. Para de Beauvoir ser mujer no es una condición natural, sino más bien el resultado de una historia, ya que una condición biológica no puede encasillarla, siendo pues la historia misma de la civilización la encargada de haberle dado su estatus de inferioridad. Pese a esto, considera que “el opresor no sería tan fuerte si no tuviera cómplices entre los propios oprimidos”, y de allí que sus palabras sean un llamado de alerta que hiciera despertar a muchas.</p>
<p>Para Simone, “un hombre no puede definir a una mujer”; y sin embargo esto es lo que ha sucedido desde siempre al determinarle y definirle respecto a algo: madre, hermana, esposa. La mujer es la “Otra” frente a lo “Uno”, lo masculino, impidiéndole encontrar una correspondencia con el sujeto, ya que “él es el Sujeto, el Absoluto: ella es la Alteridad.” El sujeto, argumenta, se piensa con relación a lo que se le opone, afirmándose como lo fundamental, siendo el objeto una construcción suya y desde luego secundaria. La mujer, pues, no figura en esta relación como un sujeto, es decir, no es un “Mismo”. “Nadie es más arrogante, violento, agresivo y desdeñoso contra las mujeres, que un hombre inseguro de su propia virilidad.”</p>
<p>Visto que la mujer está como apresada en una suerte de naturaleza a la que es condenada, siendo no más que objeto, la filósofa sugiere que la mujer es “inmanencia”. Su naturaleza biológica parecería limitarla, constriñe su esencia e impide su autorrealización, exponiéndola a esa mirada reduccionista de madre, esposa o hermana. La mujer, visto así, se criará anhelando el encuentro de un hombre, es decir, su sujeto, llenándole de miedos e inseguridades, menguando su confianza y haciéndole dudar de sí misma, atormentándola con el cumplimiento de ser “mujer”, y privándose finalmente de ejercer su propia libertad. “Una mujer libre es justo lo contrario de una mujer fácil”, concluirá.</p>
<p>La autora entiende que la feminidad no es una esencia natural sino una especie de conquista, y por ello propone una mujer que ya no se identificará por su genética sino por su educación, una mujer capaz de conquistar su identidad particular y forjar criterios propios, el logro del eterno femenino, condensando así su tesis en una de sus citas más célebres: “No se nace mujer: se llega a serlo.” Y agrega: “Que nada nos limite. Que nada nos defina. Que nada nos sujete. Que la libertad sea nuestra propia sustancia.”</p>
<p><em>El segundo sexo </em>fue traducido a varios idiomas y tan solo en la primera semana se vendieron más de veinte mil copias, y en cuestión de meses más de un millón de estadounidenses se habían hecho a su ejemplar, suscitando en sus lectores la curiosidad, fascinación, escándalo. El Vaticano incluyó el libro entre el “Índice de Libros Prohibidos” por decreto del Santo Oficio, y también fueron famosas las palabras del escritor François Mauriac refiriéndose a la autora y también líder de la revista <em>Les Temps Moderns</em>: “Ahora lo sé todo sobre la vagina de vuestra jefa.” Sin embargo nada de esto lograría que <em>El segundo sexo </em>se difundiera por todo el mundo y hasta llegar a convertirse en un clásico, e incluso considerársele como una obra enciclopédica.</p>
<p>La obra culmen de de Beauvoir es hoy considerada sin lugar a dudas como el bastión y pilar fundacional del feminismo de la igualdad, un feminismo existencialista y, por lo mismo, humanista, ese que propugna por la igualdad de género, destacando cómo en una sociedad de iguales, ambos sexos se beneficiarían.</p>
<p>Obra condecorada con el Premio Goncourt, <em>Los mandarines </em>sería publicado en 1954, y de inmediato se ganaría la atención de los más intelectuales, así como de un público que la consagraba como una de las escritoras más leídas del momento. Ambientada en el periodo de posguerra, y valiéndose de la ficción, Simone contará algunos detalles de su relación con Nelson Algren, con quien finalmente rompería su vínculo romántico toda vez que revalidaba su pacto con Jean-Paul.</p>
<p>Hacia 1958, y comenzando con la publicación de<em> Memorias de una joven formal (Memorias de una joven de buena familia), </em>Simone se dedicará a componer una serie de libros autobiográficos, narraciones que dan cuenta del entorno aburguesado y estrictamente católico en el que se crio, su entrañable relación con el filósofo existencialista, sus primeros cuestionamientos respecto a lo que significaba encarar su propia sexualidad femenina, los tantos obstáculos que se presentaron en su vida debido a su condición biológica, y sus propias conclusiones en torno a la corriente del existencialismo.</p>
<p>Para 1964 publica <em>Una muerte muy dulce, </em>considerado por Sartre como el mejor escrito de de Beauvoir, y en donde la autora nos cuenta el final de la vida de su madre, una historia emotiva que se permite ahondar en temas como la eutanasia o el luto. En 1970, <em>La vejez, </em>es una novela en la que Simone reflexionará sobre los años dorados, la enfermedad y el abandono. Y dos años después dará a conocer su cuarta novela autobiográfica, <em>Final de cuentas</em>, un escrito en donde condensará las preocupaciones generales de su vida, sirviendo este texto como un testimonio de su época, aparte de develarnos su historia con Sylvie Le Bon, una estudiante a la que conoció años atrás y con quien entabló una enigmática relación, adoptándola legalmente como hija pero convirtiéndola ciertamente en su amante, e incluso la nombraría oficialmente heredera de su obra literaria y de su fortuna. Y todo esto a pesar de que fuera ella misma quien recomendara en uno de sus libros que lo más conveniente es que “no te enamores de una mujer.”</p>
<p>En 1980 muere su amado Jean-Paul, y un año más tarde en la <em>Ceremonia del adiós </em>la prolífica escritora recordará de primera mano las anécdotas que vivió junto al ilustre escritor, centrándose principalmente en describir los últimos diez años, y para lo cual se valió de una serie de conversaciones que mantuvieron en Roma y que habrían sido grabadas.</p>
<p>La pareja Sartre-de Beauvoir, una de las más sonadas de la época, sería sin duda una auténtica, genuina y única historia de amor. “Castor”, era este el sobrenombre que Sartre le tenía a su amada, dado que <em>“beaver” </em>(castor en inglés) rimaba con la pronunciación de “Beauvoir”. “Un amor revolucionario”, sería como le llamaría Fidel Castro a esta unión cuando estuvieron visitándolo en La Habana. Un amor que duró hasta que fuera la muerte hiciera lo suyo, a lo que de Beauvoir diría: “Su muerte nos separa. Mi muerte no nos reunirá. Así es; ya es demasiado bello que nuestras vidas hayan podido juntarse durante tanto tiempo.”</p>
<p>Los últimos treinta años los pasó residenciada en París. Fue enterrada portando en uno de sus dedos un anillo de plata que le dio Nelson Algren, y sus restos reposan en el cementerio de Montparnasse, en la división 20, junto a la tumba de Sartre.</p>
<p>Simone de Beauvoir también será recordada por ser una acérrima defensora de la legalización del aborto: “El aborto es parte integral de la naturaleza y la historia humana. Esto no es un argumento ni a favor o en contra, sino un hecho innegable. No hay pueblo, ni época donde el aborto no fuera practicado legal o ilegalmente. El aborto está completamente ligado a la existencia humana.” Fue así la fundadora del movimiento <em>Choisir, </em>además de haber servido como una de las principales redactoras del conocido <em>Manifiesto de las 343</em>, y que estaría apoyado por mujeres notables dentro del movimiento feminista, como la novelista Marguerite Duras o la actriz y cineasta Agnes Vardà.</p>
<p>Activista incansable, le vimos denunciando los maltratos perpetrados a las mujeres durante la Guerra de Argelia, mostrándose en contra del colonialismo de su país en territorios africanos, y así también le vimos protestando en medio de las revueltas de Mayo del 68, y también alzando su voz contra la Guerra de Vietnam. “El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente”, dijo alguna vez la autora de <em>El segundo sexo.</em></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 16 Feb 2024 06:56:14 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Simone de Beauvoir (1908-1986)]]></media:description>
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        <title>Reflejos</title>
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        <description><![CDATA[<p>Por: Andrey Gutiérrez Eres el sueño que me acompaña cuando me hallo solo. El viento que brinda su suave toque. La locura y confidencia libre de reproche; pensamiento latente que vive en mi hoy. El agua que puede saciar la sed de un alma vagabunda. El sol que calienta y desmonta mis fríos recuerdos, como [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter  wp-image-98011" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/jetty-4155214_640-1.jpg" alt="" width="381" height="254" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/jetty-4155214_640-1.jpg 640w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/jetty-4155214_640-1-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/jetty-4155214_640-1-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 381px) 100vw, 381px" /></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Por: Andrey Gutiérrez</strong></em></p>
<p>Eres el sueño que me acompaña cuando me hallo solo.</p>
<p>El viento que brinda su suave toque.</p>
<p>La locura y confidencia libre de reproche; pensamiento latente que vive en mi hoy.</p>
<p>El agua que puede saciar la sed de un alma vagabunda.</p>
<p>El sol que calienta y desmonta mis fríos recuerdos, como flor que alegra el pensamiento que vuela cuando quiero estar en blanco.</p>
<p>Suspiro que se roba cada palabra que exhalo. La fuerza extra que siento, cuando creo que fallo.</p>
<p>El motivo que me inspira a mirar al cielo, La mano que toco aún estando lejos. El reflejo en una profunda laguna.</p>
<p>Eres la montaña que quiero conquistar. Ese algo que imposible que anhelo derribar; ese puerto seguro donde espero atracar.</p>
<p>Eres dueña de una fuerza con la que quiero batallar.</p>
<p>Y vencerte entre mil risas, a ti, cálido cuerpo donde quiero refugiar mi frívola vida.</p>
<p>Y eres, motivo que no puedo controlar. Las líneas que el corazón hace deletrear en mis manos, la sonrisa que inunda y se adueña de mis fibras.</p>
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        <author>Adriana Patricia Giraldo Duarte</author>
                    <category>Lloronas de abril</category>
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        <pubDate>Sat, 27 Jan 2024 22:13:07 +0000</pubDate>
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        <title>Los tonos pastel me sientan bien</title>
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        <description><![CDATA[<p>Por: Laura M. Sánchez Dávila Abres tus ojos  ¿Qué colores ves? ¿Cuáles te gustan, cuáles te representan? No está mal que sean los tonos oscuros. Cuando nos damos la oportunidad de percibir otros colores, está bien. Puedes caer en un abismo, pensar que hay cosas que no tienen sentido, puedes sentir que retrocedes, que no [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter  wp-image-97958" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/pastel-2617770_640.jpg" alt="" width="533" height="355" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/pastel-2617770_640.jpg 640w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/pastel-2617770_640-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/pastel-2617770_640-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 533px) 100vw, 533px" /></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Por: Laura M. Sánchez Dávila</strong></em></p>
<p>Abres tus ojos  ¿Qué colores ves?</p>
<p>¿Cuáles te gustan, cuáles te representan?</p>
<p>No está mal que sean los tonos oscuros. Cuando nos damos la oportunidad de percibir otros colores, está bien.</p>
<p>Puedes caer en un abismo, pensar que hay cosas que no tienen sentido, puedes sentir que retrocedes, que no tienes ganas, que los colores que te rodean son tonos oscuros, opacos, sin vida.</p>
<p>Pero no está mal. Están por alguna razón. Te pueden estar mostrando una realidad difícil de afrontar, una realidad que pesa, que entristece pero que también te impulsa a salir de ella, a levantarte, cuando la procesas y la comprendes.</p>
<p>Te levantas sin prisa, pero con determinación, con la frente en alto, sin lágrimas, con un brillo poderoso que te muestra el principio de unos tonos pastel que empiezan a llegar a tu vida, a rodearte, a renovarte.</p>
<p>No frenes esos colores, déjalos llegar, déjalos que habiten también en ti.</p>
<p>Deja que esa colorimetría te muestre otro camino, te enseñe y te haga feliz.</p>
<p>Aprende a vivir entre todos los colores: claros, oscuros, pasteles, intensos, pálidos; todos hacen parte de algún momento; enseñan; todos pasan y todos se quedan.</p>
<p>¿Has visto tu armario? ¿Qué colores te representan? Dale vida a tu vida, se fuerte. Se arcoíris, se resiliente, perseverante. Lo mejor de caer es levantarse.</p>
<p>Hay tantos colores que día a día vemos y a veces ni los notamos.</p>
<p>Al despertar en tu habitación ¿te gusta lo que ves, lo que te rodea?</p>
<p>Esos tonos pastel te pueden sorprender, iluminar, hacerte sentir bien.</p>
<p>Más de Lloronas de Abril en <a href="https://www.facebook.com/lloronasdeabril?locale=es_LA">https://www.facebook.com/lloronasdeabril?locale=es_LA</a></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Adriana Patricia Giraldo Duarte</author>
                    <category>Lloronas de abril</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97957</guid>
        <pubDate>Mon, 22 Jan 2024 15:12:58 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Los tonos pastel me sientan bien]]></media:description>
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        <title>Escribo para no soltarme</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/lloronas-de-abril/escribo-no-soltarme/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Laura Castro M. Escribo este texto con la vulnerabilidad en mis manos. Despojada hasta lo más hondo de las vestiduras de mi ego (por lo menos del que soy consciente). Me desnudo hasta hallarme acurrucada, con la cabeza entre las rodillas y las manos en el corazón. Sintiendo cómo late, cómo mi tambor me [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-97857" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/writing-923882_640.jpg" alt="" width="353" height="235" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/writing-923882_640.jpg 640w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/writing-923882_640-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/writing-923882_640-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 353px) 100vw, 353px" /></p>
<p style="text-align: center;">Por: Laura Castro M.</p>
<p>Escribo este texto con la vulnerabilidad en mis manos. Despojada hasta lo más hondo de las vestiduras de mi ego (por lo menos del que soy consciente). Me desnudo hasta hallarme acurrucada, con la cabeza entre las rodillas y las manos en el corazón. Sintiendo cómo late, cómo mi tambor me indica que sigo viva, cargando el peso de este cuerpo que siente placer y dolor. ¡Bendito sea, porque me permite estar!</p>
<p>Escribo para no soltarme, para no derribarme, para no pasar por alto ni la más mínima de mis congojas. Porque creo que el amor propio no consiste en lograr que nada te afecte, sino en acudir a la herida sin juzgarla. Un golpe es un golpe, no importa la fuerza, objeto, técnica, si es de frente o de espaldas, ni quien te lo propine; un golpe es un golpe y quiero prestarle atención. Por eso, escribo este texto aún sin saber si me aventaré a publicarlo.</p>
<p>Hace unos días fui la protagonista de un escrito en un medio de comunicación. Una mujer hizo pública su lectura sobre mi forma de vestir, estatura, cuerpo, cabello, profesionalismo e inteligencia. Una mujer a quien nunca he mirado a los ojos, de quien desconozco las comisuras en su rostro al sonreír o llorar. Una mujer de la cual sé de su existencia porque un momento de su pasado coincide con mi presente. Una mujer con quien, muy probablemente, comparto muchas de las penas y batallas que libramos todas para encajar en este molde social que nos enfrenta y nos viste de trofeos.</p>
<p>Después de naufragar en la extrañeza del asunto, de girar mi mirada hacia la forma de mi cuerpo y sentir la presión de mi ego por no confirmar esas palabras que ponían en tela de juicio mi seguridad como mujer, tuve que conversar conmigo hasta reconocer que mi proceso de construcción personal no me resta humanidad. Concluí que no está mal que ese texto despertara sentimientos, que no habla mal de mí si reconozco mi sensibilidad.</p>
<p>Analizar los motivos que la llevaron a escribir y publicar una comparativa conmigo no está a mi alcance ni es asunto mío. Lo que sí me ocupa es la responsabilidad que tengo de cuidarme, de proteger el ritmo de mis latidos y responder siempre con amor a todo lo que por mi pase.</p>
<p>Si estás leyendo esto es porque me decidí a publicarlo, confirmando el poder de las palabras para crear y transmutar, para golpear y también aliviar.</p>
<p>Más de Lloronas de Abril en <a href="https://www.facebook.com/lloronasdeabril">https://www.facebook.com/lloronasdeabril</a></p>
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        <author>Adriana Patricia Giraldo Duarte</author>
                    <category>Lloronas de abril</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97856</guid>
        <pubDate>Sun, 14 Jan 2024 17:04:59 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Escribo para no soltarme]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Adriana Patricia Giraldo Duarte</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Mujer y Diplomacia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/mujer-y-diplomacia/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Nota preliminar: En mayo de 2019, tuve el honor de inaugurar el evento &#8220;Mujeres y Diplomacia&#8221; en el marco del simposio &#8220;Mujer, Género y Comunidad&#8221; en el Instituto Cervantes en la ciudad de Chicago, en donde presté servicios diplomáticos. Por ser hoy, 24 de junio, cuando se celebra el día internacional de las mujeres [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><strong><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-95237" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/mujer-diplomacia-mayo-2019-300x212.jpeg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/mujer-diplomacia-mayo-2019-300x212.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/mujer-diplomacia-mayo-2019-150x106.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/mujer-diplomacia-mayo-2019-768x543.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/mujer-diplomacia-mayo-2019.jpeg 848w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></strong></p>
<p><strong>Nota preliminar</strong>: En mayo de 2019, tuve el honor de inaugurar el evento &#8220;Mujeres y Diplomacia&#8221; en el marco del simposio &#8220;Mujer, Género y Comunidad&#8221; en el Instituto Cervantes en la ciudad de Chicago, en donde presté servicios diplomáticos. Por ser hoy, 24 de junio, cuando se celebra el día internacional de las mujeres en la diplomacia, considero vigentes aquellas palabras, que publico sin modificación. A todas las colegas y amigas, felicidades en este día.</p>
<p><span id="more-95236"></span></p>
<p>Buenas noches para todos.</p>
<p>Señoras y Señores,</p>
<p>Como diplomático y como hombre, me honra estar aquí, compartiendo unas ideas en el cierre de la Conferencia “Mujer, Género y Comunidad”, una necesaria y oportuna iniciativa de mi colega Aylin Joo Liem, Cónsul General de Chile y de la querida amiga Esther Quintero-Guzmán, Directora Asociada de la Universidad de De Paul. Felicitaciones a ellas, al Instituto Cervantes por acoger este panel de clausura y a todos los que han contribuido al evento.</p>
<p>A la diplomacia se le suele representar con la figura femenina y algunos la identifican como Irene, la diosa griega de la paz. En cierto libro se describía a la Diplomacia como una dama elegante que luce una corona de laurel y pisa trofeos militares destrozados. En la mano derecha tiene una pluma y en la izquierda un pliego donde se lee: Mis poderes son la persuasión, la sagacidad y la sabiduría.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de aquella temprana identificación femenina, en la diplomacia moderna, la misma que nació en los albores del Renacimiento y que se formalizó como profesión en el Congreso de Viena de 1815, no aparecen las mujeres en un rol protagónico, al menos en su inicio.</p>
<p>La diplomacia durante mucho tiempo, fue una actividad exclusivamente masculina, solo se permitió a las mujeres ingresar al servicio exterior de Estados Unidos en 1922 y hasta 1946 en el caso del Reino Unido.  Tuvo que haber sido particularmente difícil el camino iniciado por las primeras mujeres diplomáticas</p>
<p>Se tiene noticia de la señora Diana Apcar, que fue nombrada por la República de Armenia en 1918 como cónsul en Japón. La húngara Rosika Schwimmer, fue designada en 1918, como embajadora de su país en Suiza. En 1923, la Unión Soviética nombró como embajadora en Noruega a la reconocida revolucionaria Alexandra Mikhailovna Kollontai. Fueron las primeras diplomáticas reconocidas como jefes de misión en el Siglo XX.</p>
<p>En 1949 es designada Eugenie Anderson como la primera mujer embajadora de los Estados Unidos en Dinamarca. Solo hasta 1996, Madeleine Albright fue designada en 1996 como Secretaria de Estado, bajo el gobierno del presidente Bill Clinton. En Colombia, la Sra. Noemí Sanín, nuestra primera Ministra de Relaciones Exteriores, fue nombrada en 1991.</p>
<p>No obstante las dificultades, las diplomáticas han dejado huella en su trasegar por el mundo. Aparece el gran referente de Eleanor Roosevelt, quien independiente de su rol protagónico como Primera Dama en los cuatro periodos de su esposo, el presidente Franklin D. Roosevelt, fue delegada de Estados Unidos en la Asamblea General de las Naciones Unidas, fue la primera presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y ayudó a redactar la Declaración Universal de Derechos Humanos. Durante el gobierno de John F. Kennedy presidió la Comisión Presidencial sobre el Estatus de la Mujer.</p>
<p>De la gran patria que habla español, la comunidad hispanoamericana, deseo mencionar a una gran educadora y feminista, Lucila Godoy Alcayaga, más conocida como la gran poeta Gabriela Mistral, quien aparte de recibir el premio Nobel de Literatura en 1945 fue diplomática. En 1925 fue delegada por América Latina en el Instituto de Cooperación Intelectual de la Liga de las Naciones y sirvió como cónsul de Chile en diversas ciudades del mundo.</p>
<p>Para quienes servimos como diplomáticos en Chicago, es un gran orgullo, que la actual decana del cuerpo consular en la ciudad, sea una mujer, la querida amiga Patricia Maza, Cónsul General de El Salvador.</p>
<p>Afortunadamente en la actualidad, en todos nuestros países hay destacadas diplomáticas. En el caso de Colombia, deseo resaltar la figura de la ex ministra de Relaciones Exteriores María Ángela Holguín, la persona que ha estado por más tiempo en el cargo de Canciller en nuestro país, durante ocho años consecutivos de 2010 a 2018, marca que ningún hombre puede ostentar, en la historia colombiana. Ocho años, en los cuales la ex ministra Holguín tuvo entre muchos logros, un papel destacado en la construcción del acuerdo de paz entre la ex guerrilla de las FARC y el anterior gobierno del ex presidente Juan Manuel Santos.</p>
<p>El Ministro actual, Carlos Holmes Trujillo ha demostrado su confianza en la mujer, nombrando en su equipo cercano a varias colegas de carrera diplomática, en puestos de dirección importantes, como son la Viceministra Luz Stella Jara, la Jefe de Gabinete Diana Mejía y varias Directoras como la Consular, Embajadora Margarita Manjarrez.</p>
<p>No tengo que ir muy lejos para ver el predominio femenino en nuestra Cancillería. El Consulado General de Colombia en Chicago, que tengo el honor de liderar, está integrado por dos hombres y seis mujeres. Sin duda, es la explicación para entender por qué es uno de los mejores consulados de Colombia en el mundo, modestia aparte. A todas ellas, gracias por su labor, sacrificio y compromiso constantes.</p>
<p>Pero sea el momento también para reconocer una labor silenciosa y fundamental de otras mujeres en la diplomacia, quienes no reciben sueldo ni reconocimientos, la de las esposas de los diplomáticos varones, siempre voluntarias y dispuestas al apoyo de sus maridos. En mi caso, mi esposa Patricia ha representado la columna vertebral de mi trabajo. Sin ella, no creo que yo estuviera aquí hablándoles hoy día. Gracias amor.</p>
<p>La historia de las relaciones internacionales en el mundo ha rotado entre la guerra y la paz, el conflicto y el diálogo. Si no hemos llegado a una Tercera Guerra Mundial ha sido gracias a una figura femenina, la diplomacia, porque esta combinación entre ciencia y arte, no solo se representa con una figura femenina, es que por antonomasia la diplomacia es femenina.</p>
<p>Ahora, deseo dejarlos en compañía de la Ministra Consejera de la Embajada de España en Washington, Señora Cristina Fraile Jiménez de Muñana.</p>
<p>Muchas gracias.</p>
<p>Chicago, Instituto Cervantes, 15 de mayo de 2019.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95236</guid>
        <pubDate>Sat, 24 Jun 2023 10:49:51 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mujer y Diplomacia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Juana de Ibarbourou (1892-1979)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/juana-ibarbourou-1892-1979/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se quitaba tres años, y decía haber nacido en 1895, pero eso sí, uruguaya. Juana Fernández Morales fue hija de un español nacido en Lorenzana, provincia de Lugo, y cuya biblioteca municipal hoy lleva el nombre de su hija. Por otro lado, su madre era una mujer perteneciente a una de las familias españolas con [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Se quitaba tres años, y decía haber nacido en 1895, pero eso sí, uruguaya. Juana Fernández Morales fue hija de un español nacido en Lorenzana, provincia de Lugo, y cuya biblioteca municipal hoy lleva el nombre de su hija. Por otro lado, su madre era una mujer perteneciente a una de las familias españolas con mayor historia en el país oriental. Juana vivió en Melo hasta la edad de los 18 años, y recuerda esos parajes y su infancia feliz a donde no quiso volver jamás: “Fue mi Paraíso al que no he querido volver nunca más para no perderlo, pues no hay cielo que se recupere de Edén que se respira. Va conmigo, confortándome en las horas negras, tan frecuentes… Allí volará mi alma cuando me toque dormir el sueño más largo y pacificado que Dios me conceda a mí, la eterna insomne.” Expulsada del Edén, Juana arriba a la capital, que en un comienzo sería como un infierno, pero luego de un tiempo lograría adaptarse hasta el punto de considerar a Montevideo como “su ciudad”. A los 20 años contrae matrimonio con un capitán llamado Lucas Ibarbourou, y cuyo apellido seguirá empleando en sus escritos, después de que sus primeras producciones fueran firmadas bajo el seudónimo de Jeannette d’Ibar. En 1919 publica su primer libro, <em>Las lenguas del diamante, </em>que tiene como inspiración a su propio esposo, y que ya develaba un canto cargado de sensualidad, erotismo y pasión que serían propios en sus demás escritos. Una prestigiosa escritora de la época tras recibir un ejemplar comentó: “Yo no leo indecencias”. Gabriela Mistral, con una visión más profunda del sentimiento humano, diría que el libro de Juana era un “modelo de feminidad”. Un año más tarde vendría <em>El cántaro fresco </em>y para 1922 la publicación de <em>Raíz salvaje, </em>un escrito peculiar donde los elementos cotidianos interactúan constantemente, como el caso de un plumero, un tranvía, el agua. Estas tres primeras composiciones podrían suscribirse al movimiento modernista, donde se recurre constantemente a las imágenes sensoriales, referencias bíblicas y míticas y una continua exaltación por la naturaleza y sus cuatro elementos. Los versos de Juana hablan de la belleza física, la maternidad, la devoción a la pareja, el sentimiento del amor, y que se transmite por medio de un lenguaje descomplicado, carente de florituras y menos de dificultades conceptuales, expresando optimismo y vitalismo, y una visión de la juventud que iría cambiando a medida que pasaran los años y con ellos la vejez, el insomnio, la noche y la soledad y el advenimiento de la muerte, la pérdida definitiva de esa juventud a la que antaño le cantaba. No tuvo reparos para hacerle llegar una copia de este libro a Miguel de Unamuno, pidiéndole además, como si fuera poco, que le hiciera llegar un par de ejemplares a los hermanos Antonio y Manuel Machado, así también como al señor Juan Ramón Jiménez. Unamuno se sorprendió por la ligereza de su lírica y esa falta de pudor o vergüenza al momento de expresar su sentir: “Una mujer, una novia, aquí, no escribiría versos como los de usted aunque se le vinieran a las mientes y si los escribiera no los publicaría y menos después de haberse casado con el que los inspiró… Por eso me ha sorprendido gratísimamente la castísima desnudez espiritual de las poesías de usted, tan frescas y tan ardorosas a la vez.” Luego de estos tres primeros libros la figura de Juana Ibarbourou comenzaba a cobrar prestancia, siendo así que el gobierno le propuso dictar cátedra de Lengua y Literatura en el Instituto Normal, empleando su libro <em>Páginas de literatura </em>como texto escolar. En 1929, en una ceremonia que ella describe con lujo de detalle y que sería como de ensueño, la poetisa es homenajeada en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, donde asisten poetas célebres y otras personalidades destacadas del mundo intelectual, sorprendiéndole a Juana la presencia grande del mexicano Alfonso Reyes, y sería el renombrado Juan Zorrilla quien la condecorara con un anillo de oro como gesto simbólico, además de bautizarle “Juana de América”. Para 1930 Juana sorprende de nuevo con la publicación de <em>La rosa de los vientos, </em>y en donde se permite explorar las corrientes de vanguardia e inmiscuirse en los pasajes oníricos del naciente movimiento surrealista. Para 1938 el Ministerio de Educación de Uruguay realiza el Curso Sudamericano de Vacaciones en la Universidad de Montevideo, donde compartiría un espacio junto a Gabriela Mistral y Alfonsina Storni para comentar sus experiencias en la aventura poética. En dicho conversatorio dictaría su conferencia titulada <em>Casi en pantuflas, </em>donde al estilo de Virginia Woolf con su famoso discurso <em>Una habitación propia, </em>la poetisa uruguaya sugiere que el acto de creación poética sucede en un espacio solitario, además de desmitificar la figura de santidad que se le confiere a ciertos poetas. En 1942 muere su esposo, y de aquellos días surgirán algunos escritos que apenas verán la luz casi una década después. En 1947 es elegida como miembro de la Academia Nacional de Letras, y se recuerdan sus palabras al momento de celebrar tan grata distinción: “Nunca conocí fiesta mayor que cuando mi padre recitaba, bajo el rico dosel del emparrado, versos de Rosalía. De ahí mi vocación.” En 1949 muere su madre, pero nada detendrá a Juana, y para 1950 la escritora tendría otras cinco publicaciones: <em>Loores de Nuestra Señora, Estampas de la Biblia, Chico Carlo </em>(libro que consideraba su preferido por tratarse de un escrito en el que evocaba su infancia), un libro de teatro infantil titulado <em>Los sueños de Natacha, </em>y un intento más con la poesía con su libro titulado <em>Perdida. </em>Ese mismo año es nombrada presidenta de la Sociedad Uruguaya de Escritores, consagrándola de esta manera como una de las figuras más importantes de las letras uruguayas de todos los tiempos. De allí en adelante fueron una lluvia de tributos y honores para la gran poetisa del Río de la Plata. En 1953 la Unión de Mujeres Americanas en New York la nombra “Mujer de las Américas”; en 1955 es galardonada por el conjunto de su obra por el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid; y para 1959 se le concede el Gran Premio Nacional de Literatura en su primera versión. Sobrándole reconocimientos, Juana sería postulada por aquel entonces para alzarse con el codiciado Nobel. Respecto a su vida personal, al parecer vivió una vida tormentosa al lado de quien fuera también su fuente de inspiración poética, padeciendo abusos y maltratos tanto físicos como psicológicos. Y según parece tampoco tendría muy buenos tratos con su hijo, y a todo esto su refugio fue la adicción permanente a la morfina y que acabaría menoscabando su salud. Era así como temía abandonar su casa, su zona de confort, y por lo cual fueron muchas las invitaciones que rechazó para que visitara varios países que esperaban por ella. Así le confesaba a un amigo y periodista excusándose el por qué prefería resguardarse en la comodidad de su hogar: “Tú sabes que hasta la esquina de mi casa resulta lejana e inaccesible para mí. Ya sabes mi lucha y la atención tensa y constante por mi casa. He vivido siempre dulcemente prisionera de ella y con un continuo ofrecimiento de alas para levantar vuelo inútilmente… Mi destino será el mundo a través de los vidrios de mi ventana.” Sin embargo Juana no tendría que moverse de su casa, ya que la misma se convertiría en un lugar donde solían confluir figuras destacadas de la época y que la frecuentaban, como es el caso de Federico García Lorca y Juan Ramón Jiménez. Murió en Montevideo, casi abandonada, cuidada por su hijo, ya vieja, en plena dictadura militar, y sin embargo sus exequias contaron con toda la gala y distinción que se le rinde a las grandes figuras, y fue velada en el mismo salón donde cincuenta años antes los grandes poetas le habían regalado aquel simbólico anillo de oro. El gobierno decretó un día de duelo nacional en memoria de “Juana de América” y el entierro en el panteón de su familia, en el Cementerio del Buceo, contó con todos los honores de Ministro de Estado, siendo la primera mujer a la que se le concedían tales honores. Un barrio de la capital uruguaya fue bautizado con su nombre, y pasado un tiempo comenzó a circular su rostro en el billete de 1.000 pesos uruguayos, siendo la única mujer en hacer presencia dentro de la numismática de este país. Juana Ibarbourou será recordada como una de las voces principales de la lírica hispanoamericana, abriendo un camino que hasta entonces parecía vedado para las mujeres y que ella supo transitar sin temor a fallar, y aunque pudiera pesarle su naturaleza femenina que en todo caso la privaba de las libertades de las cuales goza el hombre, y así lo expresa en estos versos de su poema <em>Mujer: </em>“Si yo fuera hombre, ¡qué hartazgo de luna, de sombra y silencio, me había de dar! ¡Cómo, noche a noche, solo ambularía por los campos quietos y por frente al mar! Si yo fuera hombre, ¡qué extraño, qué loco, tenaz vagabundo que había de ser! ¡Amigo de todos los largos caminos que invitan a ir lejos para no volver! Cuando así me acosan ansias andariegas, ¡qué pena tan honda me da ser mujer!” Mujer de gran belleza física y espiritual, de un alma definitivamente apasionada, como lo exige la poesía, y que quedará en la memoria y el recuerdo de unos versos candorosos, efusivos, fogosos, como estos que hacen parte de su poema <em>El afilador</em>: “Este dolor heroico de hacerse para cada noche un nuevo par de alas… ¿Dónde estarán las que ayer puso sobre mis hombros el insomnio de la primera hora del alba? Día, afilador de tijeras de oro y puñales de acero y espadas de hierro: anoche yo tenía dos alas y estuve cerca del cielo. Pero esta mañana llegaste tú con tu flauta, tu piedra, tus doce cuchillos de plata. ¡Y lentamente me fuiste cortando las alas!”</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-85469" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/08/222.-JUANA-IBARBOUROU-300x169.jpg" alt="JUANA DE IBARBOUROU" width="300" height="169" /></p>
]]></content:encoded>
        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=85468</guid>
        <pubDate>Fri, 28 Apr 2023 21:37:34 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Juana de Ibarbourou (1892-1979)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>No hay consuelo en un consolador</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/sexo/follamos-luego-existimos/no-hay-consuelo-en-un-consolador/</link>
        <description><![CDATA[<p>De repente todos los estados de ánimo de las personas tienen que ver con el hecho de follar o no follar. Especialmente los de las mujeres. Si una mujer está furiosa “es falta de sexo”. Si se ve apagada “es falta de sexo”. Si coquetea “quiere sexo”. Si se lanza y agrega a un desconocido [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>De repente todos los estados de ánimo de las personas tienen que ver con el hecho de follar o no follar.</strong> Especialmente los de las mujeres. Si una mujer está furiosa “es falta de sexo”. Si se ve apagada “es falta de sexo”. Si coquetea “quiere sexo”. Si se lanza y agrega a un desconocido a alguna red social “definitivamente quiere sexo”.<strong> ¡Ah! Pero si está feliz “es porque tuvo sexo”.</strong></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-132" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/05/consuelo2.png" alt="consuelo2" width="1024" height="390" /><span id="more-114"></span></p>
<p dir="ltr"><strong>Y no se salva ninguna mujer.</strong> Las recién cuadradas, casadas o encuentadas, “obviamente están felices”, porque tienen sexo día y noche. Las que tienen relaciones monógamas y largas, son parcialmente felices porque tienen sexo con una intensidad más baja.<strong> Las solteras, son fácilmente irritables porque están desesperadas y por eso buscan sexo en todas partes. O no, y por eso están amargadas.</strong></p>
<p>Entonces, como aparentemente el comportamiento femenino depende de su satisfacción sexual; <strong>es normal pensar que las mujeres a las que se les nota su “falta de sexo” necesitan un hombre que las sepa complacer, o un objeto que cumpla con la misma función: un consolador.</strong> Cuyo consuelo pueda transformar sus peores estados de ánimo en felicidad. Porque eso es lo que supuestamente hace un pene ¿o no?</p>
<p dir="ltr">Es así como a la hora de buscar el remedio para todos los males de las mujeres, la primera idea que aparece sobre la mesa -además de encontrarles una pareja-, es pensar que necesitan un sustituto del miembro masculino. O sea, un consolador.</p>
<p><strong>Ahora, hay algo particularmente negativo alrededor de este juguete: su nombre.</strong> A ver, en teoría un consolador, consuela. Lo que hace pensar que es la única cosa capaz de transformar una actitud negativa (tristeza, rabia, antipatía, etc.) en algo positivo.</p>
<p dir="ltr"><strong>No todos nuestros problemas tienen que ver con sexo y no se resuelven con un miembro de goma que pueda simular la presencia de un hombre.</strong></p>
<p>Nosotras no necesitamos que nos consuele un pene de plástico. <strong>El consolador (o mejor dicho &#8220;dildo&#8221; que es su nombre original) está hecho para complacer una necesidad física, no para ser nuestro guía espiritual. </strong>Incluso, puede que en momentos de tristeza y desesperación, este juguete sea la cosa más inservible del mundo.</p>
<p>Ahora, si de verdad nos hace falta uno que otro orgasmo, podemos encontrar todo tipo de juguetes para conseguirlos. <strong>Y no a todos se les puede llamar consoladores.</strong> De hecho los más comunes son los vibradores, que como su nombre lo indica sirven para explorar y conocer mucho mejor todos nuestros puntos más sensibles, a través de vibraciones.</p>
<p>Entonces, quitémonos la idea de que cualquier estado de ánimo de la mujer tiene que ver con sexo. <strong>También entendamos que un juguete existe para resolver una necesidad física y no necesariamente sentimental.</strong> Que lo que conocemos como “consolador o dildo” es muy diferente a un vibrador. Y que ninguna de las dos cosas puede reemplazar a una persona.</p>
<p><strong>Si las mujeres tenemos un mal día o pasamos por un momento difícil de la vida, lo más probable es que necesitemos un consuelo y no un consolador.</strong></p>
<p><strong><em>Escrito por Alejandra Garavito.</em></strong></p>
<p dir="ltr"><strong>Únete a nuestra evolución sexual:</strong></p>
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<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Charla con HAMBRE</author>
                    <category>Follamos, luego existimos</category>
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        <pubDate>Thu, 05 May 2016 20:54:39 +0000</pubDate>
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