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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Movimiento M-19 | Blogs El Espectador</title>
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        <title>15 lecciones de Germán Castro Caycedo para un periodismo en crisis</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/15-lecciones-de-german-castro-caycedo-para-un-periodismo-en-crisis/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cronista de cronistas, sigue dando lecciones de periodismo basadas en una vida de película. Enseñó que las buenas historias nacen de escuchar a la gente. La muerte lo seguía adónde iba. Homenaje al maestro por el Día del Periodista (9 de febrero).</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-left has-small-font-size"><em>Foto: © Alejandro Mendoza</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-191001f26b1b74bd834b16cb6c1eab85"><strong>“… siento que desde ahora estoy felizmente condenado a escribir por el resto de mi vida”: Germán Castro Caycedo.</strong></p>



<p>Hay libros que valen lo que pesan. <strong><em>“Mi padre, Germán Castro Caycedo”</em> </strong>(Editorial Planeta, 711 páginas), son muchos libros a la vez. Es una biografía pero también una clase magistral de periodismo. Es un libro de confesiones pero también un manual sobre el duelo.</p>



<p>Es un libro de historia de Colombia a través de la mirada de un contador de historias, pero también es un libro sobre política y conflicto armado. Germán Castro Caycedo fue periodista y, sin quererlo, por gajes del oficio, también protagonista de una Colombia difícil.  La <em>Colombia amarga</em>, que así la llamó él.</p>



<p>Usó el periodismo para condolerse por las desigualdades sociales. <em>“Nuestra violencia viene con nuestra cultura, todo se quiere arreglar, antes a machetazos y hoy a balazos. Somos un pueblo depravado por la violencia”.</em></p>



<p>Empecé la lectura por el final donde están las 50 fotografías que resumen su vida en imágenes: con su esposa, con su única hija, con sus dos nietas, con sus amigos, con sus compañeros, con sus entrevistados, entre ellos Gabriel García Márquez, las&nbsp; avionetas accidentadas. que por poco le cuestan la vida.&nbsp;</p>



<p>Quería ser pianista, pero <em>“escuchó que sus dedos eran cortos y que nunca llegaría a sobresalir en este arte”.</em> Otras teclas lo esperaban. Muy temprano descubrió su vocación.</p>



<p><em>“Recordaba perfectamente el día que tomó la decisión de ser cronista. Fue un martes de 1959, en su último año de bachillerato, A su casa materna llegaban cada mañana El Tiempo y <strong>El Espectador</strong>, los diarios más importantes de Colombia, y desde que él tenía quince años, Helena, su madre, lo acostumbró a hojearlos para que se asomara al mundo más allá de Zipaquirá”.</em></p>



<p>Este cundinamarqués nació en 1940. Su infancia <em>“estuvo enmarcada por dos hechos dolorosos: el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el abandono de su padre”.</em> Muchos años después se reencontraron siendo ya reportero en El Tiempo.<em> “… me repitió hasta el cansancio que un hijo no tenía derecho a juzgar a los padres; que podía no estar de acuerdo y debatir ciertas cosas, (…) con argumentos, pero jamás juzgar”, </em>recuerda Catalina Castro Blanchet, autora de la biografía.</p>



<p>Aprendió el oficio por su cuenta, leyendo a los nuestros. <em>“Aquí hay unos cronistas muy verracos. Lo que pasa es que no los conocen los profesores. Y creen que nuestra crónica nació en Miami. ¡No joda! Nació aquí con los cronistas de Indias”. (…) En ese ejercicio, se topó con escritores magníficos, especialmente en <strong>El Espectador</strong>”.</em></p>



<p>Un amigo lo definió como “<em>un dandi de tiempo completo, pero también todo lo opuesto: era del pueblo llano, del pueblo que bebe, que disfruta (…) Sus héroes eran los hombres y las mujeres que salían de la nada”.</em> De adulto seguía riendo como niño viendo los capítulos repetidos del Chavo del 8.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-b75da49147cbb7252eede4c17f5c20ad"><strong><em>“Le entusiasmaba dar conferencias y hablar con los nuevos estudiantes de Periodismo (…) Los jóvenes de colegios y universidades siempre tuvieron prioridad en su agenda, por encima de los medios que lo llamaban para entrevistarlo”.</em></strong></p>



<p>Decía que <strong><em>“la crónica es el género mayor del periodismo”.</em> </strong>El 13 de septiembre de 1968 publicó la primera, relacionada con los restos humanos de 25 patriotas del Ejército Libertador. Germán Castro Caycedo deshizo los pasos de Simón Bolívar en tres ocasiones (1976, 1979 y 1983), al cruzar el páramo de Pisba en mula, soportando &#8220;<em>la violencia de las lluvias, los vientos y la niebla”.</em> En su <em>Ruta Libertadora</em> conoció a los <em>“descendientes directos de los soldados del ejército libertador”</em>, acompañado por Gloria, su esposa.</p>



<p><em>“… llevamos aguardiente en botellas pequeñas y Pielroja, y con eso pagábamos las posadas”.</em> Con los de su equipo durmió en una iglesia abandonada, dentro de sacos de dormir, con millones de murciélagos alrededor.</p>



<p>Al final de la odisea les confesó a sus televidentes: <em>“Bolívar perdió su tiempo, pues todos esos pueblos que quedan en la ruta del olvido están más atrasados que en 1819”.</em></p>



<p>En 1970 recibió su primer reconocimiento, premio que se le subió a la cabeza, según reconoció después. <em>“… don Hernando Santos, viendo mi actitud, en una forma cariñosa pero enérgica, me agarró de las solapas y me dijo: ´Vea, mijito, yo he visto a muchos periodistas que los acaba un premio…”.</em></p>



<p>Los grandes personajes de la segunda mitad del siglo XX pasaron frente a él en el programa de televisión <em>Enviado Especial</em>: Gabriel García Márquez –que todavía no era Premio Nobel-; Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha, Carlos Castaño, Álvaro Fayad (ver video); Antonio Navarro Wolf… Las anécdotas sobre estos encuentros están contadas en el libro con lujo de detalles.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Enviado Especial - Entrevista de Germán Castro Caycedo a Álvaro Fayad" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/rjTBX7xCHBg?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p>De las 1.018 emisiones sólo se conservan 48 editadas y 14 sin editar:<em> “… aquel archivo histórico se perdió, por un lado, porque en aquella época se grababa varias veces sobre las mismas cintas con el fin de economizar y, por el otro, debido a malas prácticas de conservación”.</em> Lo que se salvó está en su <a href="https://germancastrocaycedo.co/portal/">página web</a>.</p>



<p>Hizo dos veces la travesía por el Tapón del Darién, la selva inhóspita donde mucha gente sigue muriendo buscando el sueño americano, y otro programa sobre los polizones, de donde surgió la idea de escribir <em>El Hueco</em>.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-fc0a61d1f5208200634d8771fe1c5297"><strong><em>“… me duele que la situación de Colombia sea hoy aún más dolorosa que cuando comencé a ejercer el periodismo”: Germán Castro Caycedo.</em></strong></p>



<p>En sus 52 capítulos, la biografía ahonda en anécdotas sobre su extensa obra periodística. Por ejemplo, los hechos raros que rodearon la investigación para escribir <em>La bruja.</em> <em>“… enterraba cuarzos en el jardín a manera de protección, leía salmos bíblicos en las noches…”.</em></p>



<p>Fue secuestrado por el M-19 en 1980, por los días en que ocurrió la toma de la embajada de República Dominicana por ese mismo movimiento guerrillero. <em>“Compadre, serénese un poco, no somos asesinos, solamente queremos conversar con usted unas horas, ¿bien?”,</em> le dijo el mismísimo Jaime Bateman Cayón, en medio de aguardientes. Fue el emisario de “<em>una carta al presidente Turbay en la que le proponían establecer un diálogo de paz”.</em></p>



<p>Eran los tiempos del Estatuto de Seguridad, <em>“durante el cual, entre otras cosas, se prohibía la protesta social, limitando la libertad de prensa o callando a quien pensara diferente, fuera guerrillero o no”, </em>cuenta su hija Catalina Castro.</p>



<p>Día y medio después fue liberado en las oficinas de <strong>El Espectador</strong>, hasta donde llegaron cuatro oficiales del B2 que<em> “rompieron los vidrios (…)  buscándolo”.</em></p>



<p><em>“—Respeten, esto es un periódico, es la democracia”,</em> gritó indignado don Guillermo Cano, el director.</p>



<p>Los detalles los contó en primera persona durante ocho entregas dominicales en <em>El Siglo</em>, bajo el título<em> “Obligado a preguntar”.</em></p>



<p>Entre 1986 y 1987 se encontró diez veces con Pablo Escobar: un mayor del Ejército o alías Popeye –uno de los sicarios del capo- lo recogían en un hotel de Medellín. <em>“…varias veces, en medio de la conversación, debía excusarse para ir al baño a trasbocar”, </em>por los detalles escabrosos que narraba el capo. </p>



<p>Tiempo después el hijo de Escobar le confesó avergonzado que su padre había ordenado matarlo. Uno de los matones mintió: dijo que Germán era policía y no periodista, con el único fin de ganarse una recompensa. El libro relata los detalles de cómo salvó su vida.</p>



<p>Con medio siglo de periodismo a cuestas, murió en 2021, con 81 años, víctima de cáncer de páncreas. <em>“Su rostro había adquirido un color extraño, amarillento; el cáncer opacaba su semblante, otrora atractivo”.</em></p>



<p>Germán Castro Caycedo entendió como pocos la nobleza de este oficio. No dejemos que la crónica muera. Ese es el único homenaje posible para honrarlo en este presente.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Las lecciones del maestro en 15 frases</strong></p>



<p>En las páginas de <em>&#8220;Mi padre, Germán Castro Caycedo&#8221; </em>hay muchas lecciones de este cronista de cronistas para los reporteros de hoy.</p>



<p>·       1. “Lo único urgente es descubrir la vocación verdadera. De lo contrario, el trabajo se te volverá mañana una desgracia”.</p>



<p>·       2.  “Recuerda, la objetividad no existe”. Para él, lo importante son el equilibrio y la precisión.</p>



<p>·       3. “El periodista que no tiene nada que contar no está en nada”.</p>



<p>·       4. “… era un hombre culto, de una inteligencia sorprendente y un lector empedernido. Leía la prensa a diario, religiosa y obsesivamente”.</p>



<p>·       5. “Ese era mi trabajo, descubrir un país. Me pagaban por hacerlo y la gente me leía”.</p>



<p>·       6. “Encontraba los temas principalmente en la prensa, en la radio, en los noticieros de televisión y escuchando a la gente durante sus viajes”.</p>



<p>·      7.  “… no soportaba el mal uso del lenguaje y los adjetivos innecesarios lo incomodaban. ´Tu capacidad de contar es hacer sentir los lugares y las situaciones. Para eso no necesitas adjetivos´”, solía decirle a su hija.</p>



<p>·       8. “Sostenía que ´el periodista que se atreve a decir en un periódico que ´los arreboles de la tarde mueren en el río´, debe ser honesto, retirarse del oficio y dedicarse a escribir cuentos´”.</p>



<p>·       9. “El periodismo colombiano está lleno de poetas mientras que la gente simplemente quiere información”, le dijo a Gonzalo Guillén en 1979, en una entrevista que él tituló “Este campesino hace los mejores reportajes en Colombia”.</p>



<p>·      10. ¿Cuál fue su estilo?  <em>“… haber ido siempre hasta el lugar de los hechos para sentir sus olores, entender las luces y las sombras, los colores, las tradiciones y las costumbres (…) Esto, mezclado con una investigación rigurosa, muchas veces apoyada por especialistas en ciertos temas”.</em></p>



<p>·      11. “Pienso que hay dos clases de periodistas: Uno es el comentarista que da sus opiniones. El otro es el reportero que, en muchos casos, con mala fe, opina a través de lo que hace”.</p>



<p>·      12. Trataba con respeto a sus entrevistados. <em><strong>“Los abordaba con tacto, con humor cuando el tema lo permitía, conversaba primero, se embebía en su historia sin agredir, sin afán. En el momento de hablarles, sus encuentros eran ante todo amables y respetuosos”.</strong></em></p>



<p>·      13.  “… nunca recibió una solicitud de rectificación”.</p>



<p>·      14. “… todo el mundo le caminaba porque confiaban en su visión periodística, en su criterio y credibilidad”.</p>



<p>·      15.  “… era accesible, amable, trataba bien a todas las personas. Se desvivía por ayudar. Era tranquilo, humano sin importar el rango ni el nivel de educación. Para él, todo el mundo tenía algo para dar o recibir”.</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111232</guid>
        <pubDate>Thu, 06 Feb 2025 21:41:58 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>Dr. Robledo: ¿Por qué odia tanto a Petro?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dr-robledo-por-que-odia-tanto-a-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si todo es tan oscuro, y sombríos nuestros pensamientos, ¿Quién tiene en Colombia la linterna para sacarnos de las tinieblas? ¿Es posible construir un legado sin necesidad de derramar todo el frasco de tinta envenenada contra una sola persona?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-04e07d51079b4965a02e9e2c798cfe83"><strong><em>“Si escribo lo que siento es porque así disminuyo la fiebre de sentir”:</em> Fernando Pessoa, en <em>El libro del desasosiego</em>.</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bad8d90a2f9d4faf85c8fc387c52841b"><strong><em>“Envidio a todos el que no sean como yo”:</em> Fernando Pessoa, en <em>El libro del desasosiego.</em></strong></p>



<p>Hablar mal del presidente está dando resultados: su imagen favorable subió cinco puntos esta semana, según <a href="https://www.elespectador.com/politica/aprobacion-gustavo-petro-subio-segun-encuesta-invamer-poll-octubre-2024-noticias-politicas-de-hoy">Invamer Poll.</a></p>



<p>Me intriga saber de dónde nace la rabia del doctor Jorge Robledo contra Gustavo Petro. Algo terrible debió pasar entre ellos. Algo que ninguno de los dos ha contado. Y si no pasó nada, ¿de dónde tanta patada de ahogado?, ¿por qué descalificarlo de día y de noche sin concederle nada?</p>



<p>Pienso en lo que dijo Manuel Vilas, adaptándolo a nuestra muy colombiana manera de ser, que consiste en no dejar a los demás ser. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-8a43393935ed1b77608d920904e715b5"><em><strong>“Ser español es estar siempre luchando contra otros españoles. La españolidad es un estado de guerra con el vecino, es intentar matar al vecino”</strong></em>: Manuel Vilas, escritor español. </p>



<p>El doctor Robledo acaba de sacar un libro, <em>Sin pelos en la lengua</em>, (¡tan original el título!), dándole más relevancia a Gustavo Petro que a su propia figura y obra. Lo subtitula <em>“Mi vida y mis luchas”,</em> pero parece la continuación de su vida y sus luchas en X contra Petro. En esa red social donde mastica vidrio contra el otro sin pausa.</p>



<p>Curioso por naturaleza, pasé por una librería del centro solo para ojearlo, sin que la señorita me viera. No me equivoqué. Toda la segunda parte (capítulos 14, 15, 16, 17 y 18) se la dedica a Gustavo Petro, y no contento, en el capítulo 7 de la primera parte vuelve contra él. Demasiado evidente la obsesión. Si hay una segunda edición, quizás convenza a los editores de disimular esa bronca adherida al corazón como colesterol.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-df0cdb720ed4a770877567cdb7c632fe"></p>



<p>En una autobiografía el bombo es para uno, digo yo, ¿no? A nadie le importan ya las peleas entre Bolívar y Santander, del mismo modo que en 10 o 20 años nadie se acordará del encono de Jorge Robledo contra Gustavo Petro, y quizás tampoco de los libros que ambos escribieron… más <em>“por sus obras los conoceréis”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-cd0b76f3a2ff65d0c0be02c92043fd3c"><strong><em>“Unos gobiernan al mundo, otros son el mundo”:</em> Fernando Pessoa, en <em>El libro del desasosiego</em>.</strong></p>



<p>Y aquí salta la única verdad en medio de esta pelea: sin título nobiliario, Gustavo Petro llegó donde otros no pudieron llegar, al Palacio Liévano primero y al Palacio de Nariño después. Él pasará a la historia como presidente de la República y alcalde de Bogotá, y Robledo como el candidato que quiso pero no pudo. Petro hará historia como el exguerrillero que comandó a una nación, y el doctor Robledo podría modular su histeria, disimular la amargura del político en el ocaso, al que después del 2026 no le dirán &#8220;señor expresidente&#8221;. Se pueden estar dando la mano con Germán Vargas Lleras.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-8f7cf1ba31e24a239c8a57344e14aec7"><br><em>&#8220;<strong>El hombre famoso tiene la<br>amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen<br>sobre él otros&#8221;.</strong></em> Federico García Lorca, poeta español. &nbsp;<br><br><strong> &nbsp;</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-df0cdb720ed4a770877567cdb7c632fe"></p>



<p>Lo dijo Alfredo Molano Jimeno en <em><a href="https://cambiocolombia.com/reservados/la-amarga-despedida-de-jorge-robledo-de-la-politica-electoral">Cambio</a></em><strong><em>:</em></strong> <em>“La amarga despedida de Jorge Robledo de la política&nbsp;electoral”</em>, recordándonos que en las elecciones del 2023 para la Alcaldía de Bogotá<em>, “apenas 34.000 personas apoyaron al locuaz dirigente de izquierda que estaba acostumbrado a recibir un multitudinario respaldo ciudadano”<strong>.</strong></em></p>



<p>En otro artículo, <em>La Silla Vacía</em> nos recuerda que se fue del Polo y fundó el Partido Dignidad, tan digno que se unió a personas de la Derecha para conformar la Coalición Verde Esperanza. Sometió su nombre como candidato presidencial en 2022 y quedó de último con 161.176 votos. Para qué decir que Petro les ganó a todos.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-la-silla-vac-a wp-block-embed-la-silla-vac-a"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="P0wfRlOWor"><a href="https://www.lasillavacia.com/quien-es-quien/jorge-enrique-robledo-castillo/">Jorge Enrique Robledo Castillo</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Jorge Enrique Robledo Castillo&#8221; &#8212; La Silla Vacía" src="https://www.lasillavacia.com/quien-es-quien/jorge-enrique-robledo-castillo/embed/#?secret=NPsBzO4miP#?secret=P0wfRlOWor" data-secret="P0wfRlOWor" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Nos consta que hizo mucho como senador, el país reconoce sus aportes, las altas votaciones que obtuvo como congresista y los tremendos debates, como el de los sobornos de Odebrecht, así ningún pez gordo esté en prisión.&nbsp;</p>



<p>De igual forma, el país sabe que como congresista Gustavo Petro se jugó la vida denunciando a gente peligrosa, inclusive <em>durmiendo con el enemigo</em> dentro del Congreso. Muchos parapolíticos terminaron <em>encanados</em>.  </p>



<p>Pasarán décadas para que volvamos a ver en el Capitolio Nacional gente valiente y juiciosa, como ellos dos, que justificaron con creces cada peso que pagamos los contribuyentes. La Izquierda ha aportado bastante verdad a la Historia reciente. Punto. </p>



<p>Admiro la sensatez del doctor Robledo: <em>“No habrá otra aspiración de Jorge Enrique Robledo a la Presidencia”</em>, dijo en <a href="https://www.lafm.com.co/politica/no-habra-otra-aspiracion-a-la-presidencia-jorge-enrique-robledo">La FM</a>. </p>



<p>¡Bravo! Después de ¡medio siglo! de activismo político, hay que dejar a las nuevas generaciones brillar. Si yo tuviera 74 años, estaría disfrutando de esa jugosa pensión, rodeado de los nietos y la familia, porque –y esta es otra verdad- cuando nos vayamos, la vida seguirá sin nosotros. La cuestión de fondo es ésta: ¿Cómo quiere uno que lo recuerden… eso que con tanta pomposidad llaman legado?</p>



<p>El sociólogo Eduardo Pizarro Leongómez se pregunta si los expresidentes son<em> “muebles viejos e inservibles”, </em>y en su<a href="https://contextomedia.com/los-expresidentes-de-colombia-muebles-viejos-e-inservibles/"> ensayo</a> plantea un camino para ponerlos donde menos estorben; la frase debería aplicar también para los políticos que van de salida.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-contexto wp-block-embed-contexto"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="hWgznTXZF9"><a href="https://contextomedia.com/los-expresidentes-de-colombia-muebles-viejos-e-inservibles/">Los expresidentes de Colombia: ¿muebles viejos e inservibles?</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Los expresidentes de Colombia: ¿muebles viejos e inservibles?» — Contexto" src="https://contextomedia.com/los-expresidentes-de-colombia-muebles-viejos-e-inservibles/embed/#?secret=hWgznTXZF9" data-secret="hWgznTXZF9" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>“Los expresidentes deberían hoy en Colombia jugar un papel más constructivo y, como los viejos sabios de la tribu, contribuir a encontrarle una salida al país en esta difícil encrucijada”.&nbsp;</em></strong></h2>



<p>Sobre esas palabras, y no sobre las que siguen, se podría construir un legado auténtico, pero se requieren espíritus sosegados para eso.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Autopsia a un libro </strong></p>



<p><em><a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/jorge-robledo-lanza-su-libro-sin-pelos-en-la-lengua-y-causa-un-vendaval-10-frases-demoledoras-contra-petro-mesias-y-manipulador/202455">Semana</a></em>, la publicación que se deleita replicando cualquier cosa que sirva para menospreciar al presidente, escogió del libro <em>Sin pelos en la lengua </em>“<em>10 frases demoledoras contra Petro</em>”, que en realidad son nueve. Como diría mi abuela, se juntaron el hambre con las ganas de comer. Haré un breve comentario.</p>



<p class="has-text-align-center has-x-large-font-size"></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-3094affb9c08ec9aacf50da0e5c3fca2"><strong>1. “Es difícil encontrar en Colombia a un presidente con una mayor capacidad de engaño”.</strong></p>



<p>En el pasado fuimos gobernados nada más que por santas palomas, ¡cómo es que no los han canonizado! Pongamos de ejemplo a Álvaro Uribe Vélez, hoy en juicio por los presuntos delitos de fraude procesal y soborno en actuación penal (manipulación de testigos, tan pariente esa palabreja del verbo <em>engañar</em>). Tenga la certeza de que si Uribe es hallado culpable, habrá encontrado a uno con capacidad para engatusar.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-996fd2b3ed2a8c9dfc86e39c2b9c5454"><strong>2. “Es notorio verlo actuar con autoritarismo y como si fuera un mesías, pose hasta cómica que desde siempre se le notó en la vida pública”.</strong></p>



<p>En Colombia sólo ha habido un <em>mesías </em>verdadero. Tan mesías que resucitó para un segundo periodo (ni su bancada, doctor Robledo, pudo atajar el articulito de la reelección); tan Mesías que su hermano Santiago Uribe sigue pendiente de sentencia por paramilitarismo, acusado de patrocinar a <em>“<a href="https://www.pares.com.co/post/la-historia-de-los-12-ap%C3%B3stoles-el-grupo-paramilitar-que-habr%C3%ADa-patrocinado-santiago-uribe-v%C3%A9lez">El clan de los doce apóstoles”,</a></em> como lo contó la periodista Olga Behar en su libro<em>, </em>y tan Mesías que tenemos el <em>Credo en la boca</em>, pendientes de si lo <em>crucifican </em>o no. Por los clavos de Cristo, ¿usted quiere/cree que lo condenen, doctor Robledo?</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-cba04e6b58d309b0a4dc9873679716f8"><strong>3. “En cuanto a gobernar con acierto, nada —o muy poco— hay que resaltar”.</strong></p>



<p>Implícitamente reconoce que, aunque muy pocos, Petro ha tenido aciertos. Sumercé, que ha visto pasar a por lo menos dieciséis presidentes, díganos cuál sí gobernó con <em>sobradez </em>y tino, y sin una oposición (incluida la suya), haciéndole la vida de cuadritos.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-eb7b16f0c7df46042790691f2e0cb365"><strong>4. “Es difícil encontrar peor inicio de un gobierno colombiano que el de Gustavo Petro el 7 de agosto de 2022″.</strong></p>



<p>Le molestó el episodio de la espada de Bolívar al que llamó sainete. Si el presidente hubiese sido usted, en lugar de invocar a Bolívar, con seguridad habría acudido a Mao Tse-Tung para recordar sus orígenes y orgullosa militancia en el <em>Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR,</em> que al final murió (para dar paso al partido <em>Dignidad</em>, cuyos principales dirigentes son Robledo y Aurelio Suarez), como tantos movimientos políticos que en este país nacen, se reproducen (con otros partidos) y desaparecen (a la <em>Nueva Fuerza Democrática </em>de <a href="https://www.elespectador.com/judicial/partido-politico-de-andres-pastrana-perdio-personeria-juridica-en-el-consejo-de-estado-noticias-hoy">Andrés Pastrana</a> le acaban de quitar la personería jurídica).</p>



<p>La política es de símbolos; como político, eso lo sabe usted. Al final hay un hecho incontrovertible, otra verdad irrefutable: una de estas dos banderas ondeó y la otra permanece ignorada en cualquier <em>cuarto de San Alejo</em>, metáfora del olvido que seremos todos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="842" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/19163049/Z-BANDERA-MOIR-842x1024.jpg" alt="" class="wp-image-106812" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/19163049/Z-BANDERA-MOIR-842x1024.jpg 842w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/19163049/Z-BANDERA-MOIR-247x300.jpg 247w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/19163049/Z-BANDERA-MOIR-768x934.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/19163049/Z-BANDERA-MOIR.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 842px) 100vw, 842px" /></figure>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-b84e5acae04aa96fe426d6a0cf3d0d95">Hablando del MOIR, dos confesiones suyas me sorprendieron. Están en su <a href="https://www.jorgerobledo.com/jose-obdulio-uribe-y-el-moir/">página web</a>, bajo este título: <em>“José Obdulio, Uribe y el Moir”.</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>“…como autor del término, he explicado que este se refiere a los parapolíticos uribistas y no a todos los partidarios del Presidente. Por ejemplo, <strong>mi madre fue uribista, más no parauribista. </strong>Y la palabra tiene el respaldo de las cifras: los nueve congresistas presos son uribistas. 17 de los 19 parlamentarios en capilla son uribistas. Casi todos los firmantes del pacto de Santa Fe de Ralito son uribistas. Es uribista el ex director del DAS. Y más del 90 por ciento de los 83 parlamentarios mencionados por el estudio de la fundación Arco Iris sobre los parapolíticos es uribista”</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-jorge-robledo wp-block-embed-jorge-robledo"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="riAHInCLcg"><a href="https://www.jorgerobledo.com/jose-obdulio-uribe-y-el-moir/">JOSÉ OBDULIO, URIBE Y EL MOIR</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«JOSÉ OBDULIO, URIBE Y EL MOIR» — Jorge Robledo" src="https://www.jorgerobledo.com/jose-obdulio-uribe-y-el-moir/embed/#?secret=zIczvHavgc#?secret=riAHInCLcg" data-secret="riAHInCLcg" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-376c78bec44a05f014522d30aa40f4fa"><strong>5. “Es imposible comentar todos los disparates, errores graves y traiciones a sus promesas electorales, en especial al haberse presentado como ‘el gobierno del cambio’”.</strong></p>



<p>Su libro tiene 382 páginas y 40 están dedicadas a Gustavo Petro. Así que espacio tenía de sobra (342 páginas más) para comentar todos los <em>disparates, errores graves y traiciones</em>. Me pregunto si el propósito de darle vitrina a Petro era garantizar la venta del libro, porque ciertos medios compran peleas ajenas para tentar al algoritmo. La prueba es el artículo de <em>Semana </em>que comento.</p>



<p>Valiente gracia despotricar, más en las redes sociales desde donde es fácil tirar la piedra y esconder la mano, sin que le pongan el ojo negro a uno. Lo difícil, doctor, es el virtuosismo.<strong> </strong><a href="https://www.unav.edu/web/bebrave/opinar-entradas-anteriores/12">Platón </a>fue el que dijo: “<strong><em>El deber del político es luchar para que sus ciudadanos sean más <u>virtuosos”</u>.</em> </strong>No aspiremos a tanto: en estos tiempos, por andar trinando, increpándose mutuamente, los políticos no tienen tiempo para ser buen ejemplo de nada.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ad02011c9b20490de47006623d9ec8ec"><strong>6. “Debo decir que su gobierno resultó peor de lo que esperé, verdad que confirma el creciente número de arrepentidos”.</strong></p>



<p>Nadie se comerá el cuento de que usted le auguraba nada bueno a este gobierno; al contrario, lo puedo imaginar celebrando, como celebra Polo Polo y compañía cada revés del presidente, regodeándose con la Derecha, que en el colmo del cinismo espera que el país se vaya de bruces para darse la razón en <em>pos</em> del trono.</p>



<p>El problema es que la Derecha quiere que un presidente de Izquierda gobierne como si fuera de Derecha. No va a pasar y les tomará dos años más entenderlo… O quizás más, lo que diga el oráculo.</p>



<p>Usted se juntó con la Derecha para dárselas de Centro (porque así de dinámica es la política), a ver qué pescaba y no pescó ni ballenas en el Chocó, como el doctor Sergio Fajardo. Un día podríamos hablar de<strong> </strong>ese pragmatismo oportunista: el de correrse hacia el Centro cada cuatro años (la estrategia del <em>hágase pallasito</em>) para mostrarse más dignos y decentes que los demás. En las elecciones de 2022 se llamaron Coalición Centro Esperanza (Robledo, Alejandro Gaviria, Carlos Amaya, Sergio Fajardo y Juan Manuel Galán), en la cual hubo <a href="https://www.infobae.com/america/colombia/2022/02/25/crisis-en-coalicion-centro-esperanza-alejandro-gaviria-rompio-los-acuerdos-jorge-enrique-robledo/">implosión </a>por exceso de egos. ¡Qué sencillo es inmolarse en la hoguera de las vanidades!</p>



<p>Hay que reconocer, eso sí, que la respuesta más inteligente de un candidato en campaña, la dio usted, doctor Robledo, cuando le preguntaron si no estaba muy viejo para gobernar a Bogotá: <em>“Yo les diría que tienen razón en esa apreciación si me estuvieran buscando para subir una nevera a un quinto piso, yo tengo todo mi vigor, mi capacidad intelectual, mi capacidad de trabajo y estoy haciendo una campaña al mismo ritmo que ustedes”.</em></p>



<p>Veo el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=tIzWe7lYblo">video </a>y me sigo riendo. Todos los políticos deberían reclutar cómicos para sus discursos, incluso para escribir libros; así, la política resultaría menos acartonada y no tan predecible como sus memorias, una a-versión minúscula del libro del desasosiego (perdonará el gran Pessoa), con más espacio para el resentimiento que para la esperanza (y no hablo ya de la <em>Coalición Verde Esperanza</em>).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Jorge Robledo desata las risas al responder si está “mayor” para gobernar | Debate final" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/tIzWe7lYblo?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-67d8f7f1346cc2b8c18e9394aed5a560"><strong>7. “Gustavo Petro es el único presidente de un país petrolero en el mundo que está haciendo el ridículo universal de señalar que Colombia no firmará nuevos contratos”.</strong></p>



<p>Se aterra&nbsp;sabiendo que en campaña el candidato prometió<em> “el cese de la contratación de exploración de petróleo en Colombia”, </em>como lo reseñó <a href="https://www.portafolio.co/elecciones-2022/petro-y-su-larga-polemica-frente-el-petroleo-566003"><em>Portafolio</em>.</a><em> </em>¿Al fin qué: que los políticos cumplan lo que prometen o no?</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right"><strong>En Colombia reina la anarquía verbal.</strong></h2>



<p>Insinúa que Petro quiere “<em>espantar a los inversionistas para darle gusto a su desviación izquierdista”,</em> ¿Desviación izquierdista? Me acordé de la senadora María Fernanda Cabal, que cuando se le da la gana los llama <em>izquierdópatas, </em>y del abogado Abelardo de la Espriella que los tilda de <em>“zurdos sarnosos”</em>. La <em>ideología del insulto</em> es la moda, aquello que define a la clase política actual. Es como llamarlos enfermos o humanos con sarna, ninguna diferencia con ese lenguaje pusilánime que se transformó en lápida para los miembros de la Unión Patriótica.  En Colombia reina la anarquía verbal. No hay respeto por el otro, ni quien lo exija. En un país en conflicto, las palabras envenenadas son cuchillo para las gargantas. Nada aprendimos de un genocidio.</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">La narrativa de este señor no tiene límites. Nos llama propagandistas, zurdos sarnosos, hordas de vándalos. Su discurso es burdo y merece un castigo y reproche social porque está repleto de odio y discriminación, lo que puede generar violencia e irrespeto por pensar diferente <a href="https://t.co/TJLouKrsRa">pic.twitter.com/TJLouKrsRa</a></p>&mdash; La Danni (@La_Danni) <a href="https://twitter.com/La_Danni/status/1845434751311548433?ref_src=twsrc%5Etfw">October 13, 2024</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-88791b4b71ca61c0a8a06e2f0907d7ce"><strong>8. “No se es de izquierda democrática si no se lucha —como no lucha en realidad Petro— por aumentar la producción de riqueza de Colombia por encima de los 6.657 dólares por habitante”.</strong></p>



<p>¿Cuál es esa fórmula mágica para que de un pupitrazo el salario mínimo pase de $1.300.000 a $2.337.993, que es el resultado que obtuve al convertir dólares (US$6.657) a pesos colombianos? Magnífica idea para dársela a los empresarios, a ver si se ríen como con el chiste de la nevera. Doctor, en este país los ricos también lloran. Dese cuenta: el Congreso aprobó la Reforma Laboral de Petro pero eliminó el contrato agropecuario que buscaba formalizar a millones de campesinos. Lo más seguro es que la sigan trasquilando en el Senado. Si los ricos no lloran, sus bolsillos se vacían. ¿Y los campesinos? ¡Pues que se sacrifiquen por la Patria y al destajo!</p>



<p>Lo que son las cosas: la congresista Jennifer Pedraza, del partido Dignidad, creado por usted, se opuso al contrato a término fijo para los trabajadores del sector rural. &nbsp;¿Dónde quedarían enterradas las ganas de hacer la “Revolución Agraria” de la que tanto hablaba el MOIR? Para quien se gana 48 paquetes al mes, un salario mínimo con prestaciones sociales es un hecho&nbsp;indignante; esa es la Derecha que, sin gobernar, decide desde una curul quién puede comer más y quién comer menos.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-3b8b73eab2b09a62714ae93529b3dc81"><strong>9. “No ha habido en Colombia un presidente con una mayor capacidad de manipulación mediática que la suya”</strong>.</p>



<p>Me asombra que se asombre. La manipulación es inherente a la política. Nadie llega al poder con camándula en mano. Lo sabía Maquiavelo hace 500 años, que les enseñó a los políticos que las personas deben aprender a no ser buenas. Vea estas frases que encontré en <em><strong>Las 48 leyes del poder</strong></em>, libro de cabecera del expresidente Uribe, según dijo una vez Paola Ochoa:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-0df8fe6b06ad97baf29c5f1793772067"><strong><em>“El engaño es un desarrollado arte de la civilización y una de las armas más poderosas en el juego del poder” (…) El poder es, en esencia, amoral</em>”</strong>: Del libro <em>Las 48 leyes del poder</em>. </p>



<p>Mi cabeza explotó. Razón de más para que los ciudadanos aprendamos a no fiarnos de los políticos. De ninguno, doctor.</p>



<p>No existe un cielo para ustedes y, por lo mismo tanto, tampoco creo que les importe ganárselo aquí en la Tierra. Lo que sí sé es que su antagonismo le hace más daño a la Izquierda que al propio presidente. Se lleva por delante mucho de aquello en lo que supuestamente cree. </p>



<p>Ya para soltarlo, si me lo concede, sólo tengo una pregunta: ¿Por qué odia tanto a Petro, doctor Jorge Enrique Robledo Castillo? Cuente con este espacio para su respuesta.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Mi correo es: <a href="mailto:alexvelasquezcolombia@gmail.com">alexvelasquezcolombia@gmail.com</a></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Mi cuenta en X: <a href="https://twitter.com/alexanvelasquez?t=R02Q0yacqM4kgEGWS3ZkEw&amp;s=03">@alexanvelasquez</a></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106795</guid>
        <pubDate>Sun, 20 Oct 2024 12:49:02 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/19163305/Z-PORTADA-ROBLEDO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Dr. Robledo: ¿Por qué odia tanto a Petro?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Primer año de Petro con el Cristo de espaldas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/primer-ano-petro-cristo-espaldas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se frotan las manos los que quieren que este presidente se caiga. Como si tuvieran frío. Deben tener grande esa úlcera. Un año después me sigo preguntando cómo es que Gustavo Petro llegó a ser presidente de Colombia sin haber muerto en el intento y cómo al cumplirse el primer año de gobierno alcanzó una [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Se frotan las manos los que quieren que este presidente se caiga. Como si tuvieran frío. Deben tener grande esa úlcera.</p>
<p>Un año después me sigo preguntando cómo es que Gustavo Petro llegó a ser presidente de Colombia sin haber muerto en el intento y cómo al cumplirse el primer año de gobierno alcanzó una imagen positiva (48,8%) que supera la negativa (45,7%), según la<a href="https://canal1.com.co/noticias/nacional/gran-encuesta-del-cnc-primer-ano-del-gobierno-petro/"><strong> Gran Encuesta</strong></a> del Centro Nacional de Consultoría y CM&amp;, teniendo al Cristo de espaldas, léase una oposición que vocifera sin proponer, una Fiscalía que se convirtió en el cuarto poder, un hijo que le salió pícaro  y una parte de la prensa con trastorno bipolar, inducido por medio los titulares, como si bobos fuéramos para no darnos cuenta de que nos venden proselitismo por periodismo.</p>
<p>De ese mismo sondeo, un dato llama la atención: El 82% de los colombianos quieren que al presidente le vaya bien. Un sentimiento de genuina nobleza y amor por el país, nada que ver con esa actitud mezquina de una oposición insensible que desde el Congreso se le atraviesa como vaca muerta a las reformas. Cómo no, si a puerta cerrada y güisqui en mano, liberales y conservadores están defendiendo sus apetitos burocráticos, esa solitaria que infecta por dentro nuestro sistema político. Ahora, con más razón, se replegarán en el escándalo del momento para justificar la inconveniencia de cualquier reforma; así que démonos por mal servidos, como si el sueldo que se les paga no saliera de nuestros bolsillos.</p>
<p>Honorables: usen la misma sagacidad para interpretar el querer de la gente: El 70.1% de los colombianos quiere un gran acuerdo nacional. El país es como la familia: uno quiere estar bien dentro de ella porque no tiene otra.</p>
<p>De lejos, el balance más objetivo de estos primeros 365 días, lo hizo la periodista <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/maria-teresa-ronderos/un-ano-de-petro-ni-revolucion-ni-catastrofe/"><strong>María Teresa Ronderos</strong> </a>en su columna de El Espectador, en la cual expone los desaciertos del presidente pero igualmente destaca sus logros. <em>“&#8230; limpió la casa de alimañas que saqueaban los dineros de las regalías y de la paz, y propuso algo que es tan sencillo como emocionante: que el desarrollo económico consista en conseguir que todos los colombianos vivan con dignidad (y no sobre rellenos de basura como en Tumaco) y recuperar el agua que hemos contaminado y secado”. </em></p>
<p>Sin embargo, todavía hay quienes sufren de urticaria porque un ex guerrillero se pasea por el Palacio de Nariño como Petro por su casa. Ignoran que entre las élites criollas hubo simpatizantes del M-19 y también los que se unieron a sus filas siendo un grupo insurgente. El propio Felipe Zuleta Lleras (nieto del expresidente liberal Alberto Lleras) escribió lo siguiente en sus memorias (un libro, por cierto, mal escrito): <em>“En el Externado, en esos movidos años ochenta, estaba en su apogeo el Movimiento M-19 que había nacido en abril de 1970 cuando, de manera misteriosa, ganó las elecciones…  Misael Pastrana Borrero… (…) varios de mis compañeros eran abiertamente miembros del M-19. En no pocas ocasiones me invitaron a unas reuniones con el comandante Jaime Bateman, de quien, decían, me quería conocer. Eso nunca pasó, pues, entre otras cosas, durante el gobierno del presidente Julio César Turbay (1978-1982) la represión era muy fuerte”. </em></p>
<p>Inteligente como es, Zuleta Lleras prefirió no echar por el inodoro los privilegios de cuna: le sacó  brillo al apellido en la cosa pública y amplía es su hoja de vida como burócrata, contado por él: <em>“A pesar de haber yo militado en el Moir, -escribió- tengo desde chiquito alma de oligarca…”.</em> (<em>Más allá de la familia presidencial</em>, Intermedio, página 39).</p>
<p>En otro libro, “Anecdotario de mis guerras”, (editorial El Búho), Javier Correa Correa (él si un buen escritor, además de periodista y profesor universitario), cuenta que <em>“había varios ´guerrilleros del Chicó´, entre ellos algunos cercanos al M-19, y guerrilleros que de verdad habían empuñado las armas tras renunciar a las comodidades de su vida burguesa”.</em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-95818 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/FOTO-LIBRO-JAVIER-CORREA-190x300.jpg" alt="" width="190" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/FOTO-LIBRO-JAVIER-CORREA-190x300.jpg 190w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/FOTO-LIBRO-JAVIER-CORREA-95x150.jpg 95w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/FOTO-LIBRO-JAVIER-CORREA-768x1211.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/FOTO-LIBRO-JAVIER-CORREA-650x1024.jpg 650w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/FOTO-LIBRO-JAVIER-CORREA-1200x1892.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/FOTO-LIBRO-JAVIER-CORREA.jpg 1521w" sizes="auto, (max-width: 190px) 100vw, 190px" /></p>
<p>El propio Javier Correa (Barranquilla, 1959) vivió una vida de película en su doble papel periodista y militante (se llamaba Hernán Jaramillo), con la muerte acechándolo, sin haber disparado jamás un fusil, mientras asesinaban o desaparecían a sus amigos, algunas de esas historias dieron origen a su primera novela, <em>“La mujer de los condenados”</em> (Elibros editorial)</p>
<p><em>“No fue fiebre de adolescente lo que me impulsó a unirme a la guerrilla del M-19. Fueron las ganas de cambiar las condiciones económicas, políticas, sociales de este país”,</em> anota en el epílogo, con el cual remata 53 pequeñas crónicas reveladoras a lo largo de 195 páginas.</p>
<p>Igual sentimiento brotó en mí las veces que voté por Petro para presidente de Colombia. Eso me costó el afecto de algunos amigos, a los que solo les faltó tildarme de guerrillero. Una amiga, ofuscada, guasapeó:  <em>“Esperaba eso de cualquiera menos de ti”</em>, como si yo hubiera cometido el crimen del siglo. Le aclaré que no voté pensando en mí, en la familia o en las puertas que la vida me abrió. Antes de ser bloqueado le expresé que voté por esas millones de personas que no son más que una estadística de exclusión y pobreza en los fallidos planes de sucesivos gobiernos. Si me está leyendo, sepa que me criaron en medio del barro y, por si no lo sabe, hay vida y seres humanos más allá de sus cómodas burbujas. Esa gente merece otra suerte. Están luchando por ser alguien en este mundo.</p>
<p>Antonio Caballero, un periodista con pedigrí y un profundo sentido de los social, escribió en su única novela, “<em>Sin remedio”</em>, que <em>“los pobres viven prácticamente a la intemperie, bajo techos de cañas y cartones que ni techos son, y dejan pasar el agua, el viento, el sol, el frío, y hacinados de a cien en cada tugurio; y sin acceso a los bienes de la sociedad de consumo, a las rosas, y en general a todas las cosas, por falta de plata, lo cual para ellos no es más que un sueño ajeno”. </em>Eso es Colombia, una nación sin remedio, no de hoy, desde siempre.  Pero resulta muy jodido entenderlo si uno lo ha tenido todo desde chiquito.</p>
<p>Javier Correa también nos recuerda los orígenes de Carlos Pizarro, el primer ex guerrillero que quiso ser presidente de Colombia, llamado <em>comandante Papito</em> en el M-19 por su figura y porte, <em>“un hombre bonito, ex alumno de la prestigiosa Universidad Javeriana, hijo de un almirante y una mujer encantadora que hacía figuras eróticas en cerámica, alguien con un carisma que lo proyectaba como un invaluable dirigente de Colombia”.</em></p>
<p>Pero a Pizarro lo mataron en 1990, como mataron a Jaime Pardo Leal (1987) y a Bernardo Jaramillo Ossa (1990), que también soñaron despiertos con el cambio hasta cuando los atravesó una bala cobarde.  Con la elección de Petro se hizo justicia con ellos y miles más, hombres y mujeres, que murieron por pensar distinto.</p>
<p>Aceptemos entonces que el presidente de Colombia se llama Gustavo Francisco Petro Urrego hasta que la justicia demuestre otra cosa. Al emprender su segundo año, le corresponde desinfectar la casa de sus propias sabandijas. Pero ya cumplió su sueño de ser presidente. Ocupémonos ahora de los nuestros, y nunca está de más ver en qué andan metidos nuestros hijos. Mejor cuidarse de las úlceras.</p>
<ul>
<li><strong>Lapidario</strong></li>
</ul>
<blockquote><p><em><strong> </strong>“No tiene un padre enemigos como los hijos traviesos”:</em> Lope de Vega.</p></blockquote>
<p><strong> </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95816</guid>
        <pubDate>Sun, 06 Aug 2023 01:43:01 +0000</pubDate>
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