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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Millicent Fawcett | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Teresa Billington-Greig (1877-1964)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/teresa-billington-greig-1877-1964/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nacida para rebelarse, Teresa mostró desde niña un pensamiento de avanzada, un alma libre y un coraje para hacer valer aquello en lo que creía. Creía, por ejemplo, y a diferencia de la estricta formación católica que recibió, que los dioses eran un asunto que no le competía discutir, por lo que ya en la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Nacida para rebelarse, Teresa mostró desde niña un pensamiento de avanzada, un alma libre y un coraje para hacer valer aquello en lo que creía. Creía, por ejemplo, y a diferencia de la estricta formación católica que recibió, que los dioses eran un asunto que no le competía discutir, por lo que ya en la adolescencia se identificó sin miramientos con el agnosticismo.</p>
<p>También se rebeló ante la academia, desertando de pequeña de la escuela para dedicarse a conocer el oficio de la sombrerería. Pese a esto, no desistiría de estudiar, decantándose por recibir clases nocturnas y aspirando un día convertirse en maestra. Y así sucedió cuando consiguió emplearse como docente de la escuela católica de Mánchester, y en cuyas instalaciones la avezada Teresa aprovecharía para seguir cultivando sus estudios. Sin embargo las posturas y creencias religiosas de la institución le impidieron a la agnóstica convencida continuar trabajando en una formación que en principio discutía, y así mismo sucedió con quienes trabajaría después en la Escuela de Educación Municipal.</p>
<p>No obstante, su paso por aquella academia significaría para Teresa el encuentro con su causa vocacional, y esa lucha por la que persistiría con encono por el resto de su vida: la defensa por los derechos de la mujer y la igualdad de géneros.</p>
<p>Para 1903 Billington-Greig formó parte del Comité de Educación, y sería allí donde conocería a la líder de la Unión Social y Política de las Mujeres (WSPU), Emmeline Pankhurst, quien le ofrecería convertirse en miembro y organizadora del Partido Laborista Independiente.</p>
<p>En el año de 1904 Teresa funda y oficia como secretaria honoraria de la rama de Mánchester de la Liga de Igualdad Salarial dentro de la Unión Nacional de Mujeres Docentes, y ese mismo año es  nombrada como oradora itinerante de la WSPU.</p>
<p>Es así como Billington-Greig comienza pues su incansable oficio de activista y, contando con muy poco dinero, y en compañía de Annie Kenney -quien decía haberse inspirado en el “mazo de lógica y fría razón” de Teresa-, viajará a Londres con el afán de incentivar el movimiento en dicha ciudad, consiguiendo finalmente una acogida enorme, y siendo cuestión de pocos años para que la capital inglesa pasara a convertirse en el centro sede de la WSPU.</p>
<p>Al año siguiente, y en compañía de Janie Allan, Teresa viajó a Escocia con el mismo propósito de darle alas al movimiento sufragista, y ya para ese momento su compromiso sería pleno, dedicándose por entero a trabajar en el Partido Laborista, oficiando como encargada de hacerle publicidad al movimiento, y así también como de organizar las convocatorias y manifestaciones públicas.</p>
<p>Para 1906 muchas mujeres exhibieron pancartas frente a la Cámara de los Comunes con la consigna: <em>“Votes for women”. </em>Ese mismo año Teresa se convirtió en la primera sufragista en ser detenida en la prisión de Holloway, donde tendría que cumplir un presidio de dos meses o el pago de una fianza que, a la postre, acabaría pagando un lector anónimo del <em>Daily Mirror</em><em>. </em></p>
<p>En 1907 conoce a Frederick Lewis Greig, con quien contrae matrimonio, y de quien adoptará su apellido, y ese mismo año comenzarán las discrepancias con Pankhurst, desistiendo de su cargo de organizadora y finalmente abandonando junto a otras mujeres el WSPU.</p>
<p>Surgiría así un movimiento sufragista que ya no sería tan radical, y que se concentraría en sacar adelante sus iniciativas legales por medios igualmente acordes con la ley, y esto fue la Women’s Freedom League (WFL), cuyo lema era “Atrévete a ser libre”, y en la cual Billington-Greig ocuparía el cargo de Secretaria Nacional Honoraria de la Organización de la Liga.</p>
<p>En 1910 Teresa expuso sus discrepancias con la WFL, y aunque no dejó de ser miembro, se concentró en una militancia por cuenta propia, dando así inicio a una prolífica carrera como escritora y oradora.</p>
<p>Teresa se dedicaría el resto de su vida a documentar el movimiento sufragista, para lo cual se valió de testimonios y biografías que iría compilando, y de cuyo trabajo solía valerse <em>The Guardian</em> para redactar su sección de obituarios.</p>
<p>Varios de sus escritos serían publicados en revistas, destacándose no solo por defender la igualdad de sexos respecto al matrimonio, la educación y el derecho al voto, sino también como una conocedora de leyes y experta en asuntos políticos.</p>
<p>En 1911 publica un artículo crítico hacia el movimiento sufragista, titulado <em>The militant suffrage movement, </em>además de otro reconocido ensayo que sería publicado por la revista <em>Contemporary Review, </em>titulado <em>Feminism and politics. </em>Sería en este ensayo en el que se lee: “No hay ninguna organización feminista ni ningún programa feminista. Y aunque el primero no es esencial, el segundo sí lo es.”</p>
<p>Otro de sus textos más sonados, también muy crítico del movimiento, es <em>The feminist revolt: an alternate policy</em>, donde afirmó que “el movimiento militante se ha mantenido en camino recto y estrecho, y para no tocar la vida se ha cubierto de artificio e hipocresía.”</p>
<p>Billington-Greig proponía una técnica de combate más sutil e inteligente, distanciándose cada vez más de la protesta violenta y el vandalismo al que estaban ya acostumbrados ciertos movimientos sufragistas. Decía: “Por un lado, se podría protestar dentro del Tribunal de Policía, por otro lado, fuera, en reuniones públicas y en la prensa pública… Las huelgas y los boicots podrían emplearse en nuevas líneas feministas.”</p>
<p>En 1915 tuvo a su hija Fiona, enfocándose durante un par de años en su labor de madre, así como en colaborar con su marido en una exitosa empresa de mesas de billar, negocio que duraría más de dos décadas, y en donde Billingnton-Greig no descuidaría su principal empresa, siendo así que acabaría fundando la Asociación Femenina de Billar.</p>
<p>Pasados unos años Teresa se reconcilió con la WFL, pasando a integrar parte del Comité Electoral Femenino, y dictando conferencias en las que lograba sumar cada vez más mujeres a sus causas feminista. Se destaca su participación en la Conferencia Sobre el Punto de Vista Femenino, y su participación hacia el año de 1958 como miembro del Six Point Group.</p>
<p>En 1964 su lucha llegaría a su fin. Son varios los reconocimientos y honores póstumos que se le han conferido, como aquel de ser una de las 58 sufragistas cuya foto reposa en Parliament Square, en el zócalo de la escultura dedicada a la líder del movimiento, Millicent Fawcett.</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Sat, 09 Mar 2024 04:28:14 +0000</pubDate>
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        <title>Las Suffragette</title>
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        <description><![CDATA[<p>Las mujeres no eran dignas de ocupar altos puestos políticos, y ni siquiera resultaban idóneas para apoyar alguna ideología o un candidato desde las urnas. Era así como se pensó desde siempre, tratándosele a la mujer finalmente como a una incapaz. Algunos avances y progresos se habían obtenido en el siglo XIX, como el derecho [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Las mujeres no eran dignas de ocupar altos puestos políticos, y ni siquiera resultaban idóneas para apoyar alguna ideología o un candidato desde las urnas. Era así como se pensó desde siempre, tratándosele a la mujer finalmente como a una incapaz. Algunos avances y progresos se habían obtenido en el siglo XIX, como el derecho a que las mujeres casadas dispusieran por sí mismas de sus propios bienes sin la intervención de ningún tutor, y así también el derecho de participar con su voto en elecciones de poca importancia y a poder ser miembros de consejos escolares.</p>
<p>Ya para 1876 Hubert Auclert pretendió incluir a las mujeres para que estas pudieran votar y ser votadas, para lo cual creó The Rights of Women, y que para 1883 sería rebautizada como Women’s Suffrage Society. Y años más tarde, ad portas de culminar el siglo, Millicent Fawcett intentaría impulsar la propuesta del sufragio, para lo cual fundó la Unión Nacional de Sociedades de Sufragio Femenino (NUWSS).</p>
<p>Fawcett argumentaba de forma lógica y convincente, cuestionando cómo era posible que las mujeres tenían que acatar leyes que nunca tuvieron la oportunidad de crear y ni siquiera cuestionar. La idea quería presentarse de manera dialogada y pacífica, pero no tan pacífica sería la propuesta activista y desafiante de Emmeline Pankhurst, quien junto a sus hijas Sylvia y Christabel fundaría desde Inglaterra un movimiento más radical, conocido como la Unión Social y Política de las Mujeres (WSPU).</p>
<p>El WSPU surge como una división al interior del partido de Fawcett, cuando muchas descontentas se cansaron de reuniones y redacciones de misivas, para volcarse a las calles y hacer una presencia pública que en algunos casos llegaría a ser un actuar desmedido y extremo. Surgen así las <em>Suffragette, </em>que es como se les conocería a las mujeres que conformaban esta sociedad un poco más extremista, y quienes estaban decididas a combatir por sus ideales y así tuvieran que poner por el frente su propio pellejo.</p>
<p>Estaba claro que la pelea era la misma, pero la diferencia radicó en la manera de encararla. El método de las <em>Suffragette </em>era, por no decir más, de armas tomar. Habían dejado las manifestaciones pasivas para convertirse en un grupo cada vez más numeroso de mujeres comprometidas con generar un impacto mucho más contundente y así hacerse escuchar. Y la sociedad muy pronto tuvo que hacerles caso y reparar en ellas, toda vez que empezaron las primeras infracciones severas de la ley.</p>
<p>En 1905 dos <em>Suffragettes </em>serían multadas por emitir improperios durante un debate político del Partido Liberal, prefiriendo ser llevadas a prisión antes que tener que pagar la multa. Este gesto que dejaba en ridículo a las autoridades generó simpatía en muchas personas que ya empezaban a congeniar con las estrategias de las <em>Suffragettes</em>, y quienes tenían por lema: <em>“Deeds, not words!” </em>(“Hechos, no palabras”).</p>
<p>A partir de ese momento se hicieron comunes los encarcelamientos, y en un periodo de ocho años más de un millar de mujeres tuvieron su paso por las cárceles inglesas después de haber roto con las leyes, desobedecido normas sociales, y sobre todo por haber participado de revueltas incendiarias y varias conductas vandálicas. En 1906 el <em>Daily Mail </em>acuñó el término de <em>Suffragettes </em>para diferenciarlas del movimiento pacífico que lideraba Emmeline Pankhurst.</p>
<p>Para 1913 los hombres, es decir, quienes decidían por todos, entendieron que ya era demasiado con tanta huelga de hambre, y principalmente porque muchas de estas mujeres estaban empezando a correr riesgos letales al abstenerse de ingerir alimentos. En vano fue tratar de obligarlas a que probaran bocado, y fue entonces cuando se les ocurrió crear una ley en donde el sistema se deshiciera de su responsabilidad de cuidar por la salud de estas detenidas, y ante los primeros síntomas de desnutrición las condenadas serían puestas en libertad, para que una vez recuperadas de su salud tuvieran que ser devueltas a las cárceles. A esta ley un tanto tramposa se le conocería de varias formas, siendo más conocida popularmente como la <em>Ley del gato y el ratón.</em></p>
<p>Un episodio fatídico representó el punto máximo de las medidas extremistas que las <em>Suffragette </em>estuvieron dispuesta a asumir. Sucedió en 1913 durante una corrida de caballos en la que participaba el equino del rey George V, y a Emily Davison no se le ocurrió una mejor manera de protestar, que atravesándosele en el camino a una bestia de doscientos kilos que corría precipitada a más de ochenta kilómetros por hora, queriendo de esta forma tal vez detener su marcha, pero de cualquier forma estropear la carrera del caballo real. Emily moriría a causa de la embestida.</p>
<p>En el marco de la Gran Guerra hubo una especie de tregua, como un alto al fuego, ya que los intereses nacionales se consideraron superiores a otras causas, y la mujer parece que tendría que asumir un destino en pro del país, de la misma forma como los hombres enfrentarían la guerra convirtiéndose en soldados. Fue así como ambos movimientos decidieron dejar de lado estas protestas y reclamos, que de cualquier forma parecían asuntos internos frente a las amenazas nacionales, y las mujeres tendrían que ocuparse de algunas labores agrícolas que desde siempre estuvieron a cargo de los hombres, y muchas volcarse al trabajo en las fábricas que producían toda clase de material bélico, para de esta forma poder mantener el sustento económico nacional.</p>
<p>En 1915 se destacó la labor de las <em>Suffragette </em>cuando dos de ellas, enfermeras de profesión, sirvieron como fundadoras de lo que terminó siendo el Endell Street Military Hospital, ubicado de manera improvisado en una antigua nave industrial cerca al distrito céntrico londinense de Covent Garden, y en donde un grupo notorio de desinteresadas sufragistas preparadas en medicina prestarían su ayuda a soldados y militares heridos. El hospital llegó a contar con casi 600 camas, y dicha labor conseguiría no solo que muchas personas miraran de otra manera a las hasta entonces agitadoras <em>Suffragette, </em>sino además que acabada la guerra, y dado sus logros en Francia, la War Office les ofreció a varias doctoras retornar al Reino Unido para montar un hospital que hiciera parte del cuerpo médico del Ejército Británico, el Royal Army Medical Corps (RAMC).</p>
<p>Una vez terminada la guerra, la Representation of the People Act fijaría la edad de los 21 años para que el varón pudiera votar, y permitió un primer paso respecto al voto femenino, dándole la posibilidad a las mujeres mayores de 30 años que fueran propietarias de algún predio estimado en cierto valor, o que contaran con algún título académico, para que estas pudieran presentarse en las urnas. Un escaño más lo consiguieron en 1928 cuando se le concedió el derecho al sufragio a las mujeres mayores de 21 años que hubieran participado activamente durante la Primera Guerra Mundial.</p>
<p>Algunos consideran que la presencia y el actuar de las <em>Suffragette </em>podría haber sido contraproducente y que incluso llevó a retrasar el proceso. Sea como fuera, de esta forma fue que el Reino Unido se convirtió en el octavo país del mundo en permitirle a sus mujeres ser partícipes de las elecciones en las urnas. Gracias a la labor de Kate Sheppard, Nueva Zelanda sería el primer país en aprobar el sufragio femenino en 1893, seguido de Australia en 1902, y Finlandia en 1906. Notar que Estados Unidos esperaría hasta 1919, y las francesas tendrían que esperar aún más, y apenas acabada la Segunda Guerra Mundial le dejarían a sus mujeres presentarse en las votaciones.</p>
<p>A las <em>Suffragette </em>las estamos viendo recientemente en películas, series, libros y documentales que han querido recordar a estas mujeres y destacar la importancia que tuvieron para la gran conquista que todavía hoy seguimos sin obtener, que es la de conseguir emparentar en todos los espacios de nuestras vidas la condición, indiferente, de haber nacido hombre o haber nacido mujer.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-90634" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/07/260.-LAS-SUFFRAGETTES-300x158.jpg" alt="LAS SUFFRAGETTES" width="300" height="158" /></p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=90633</guid>
        <pubDate>Fri, 26 Jan 2024 18:57:21 +0000</pubDate>
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