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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Meritocracia | Blogs El Espectador</title>
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        <title>DIVERSIDAD EN LA DIPLOMACIA: ENTRE EL DISCURSO Y LA REALIDAD*</title>
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        <description><![CDATA[<p>La verdad es que a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia aún le falta diversidad.&nbsp; Esta es una verdad incómoda de la que a veces se prefiere no hablar porque quienes tocan el tema usualmente no lo hacen con el ánimo de abordar el problema, sino de usarlo como excusa para desmontar la Carrera. [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La verdad es que a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia aún le falta diversidad.&nbsp;</p>



<p>Esta es una verdad incómoda de la que a veces se prefiere no hablar porque quienes tocan el tema usualmente no lo hacen con el ánimo de abordar el problema, sino de usarlo como excusa para desmontar la Carrera.</p>



<p>Uno de los aspectos en los que se hace evidente la falta de diversidad es en la brecha de género, que sirve como ejemplo perfecto para ilustrar la diferencia entre el enfoque técnico y el enfoque politiquero para abordar este tipo de sesgos.</p>



<p>La brecha de género en el ingreso es evidente. En 2023, el 60 % de los diplomáticos de carrera eran hombres. Esta diferencia se agravó en los últimos años y se redujo sustancialmente mediante medidas técnicas (no políticas) recientes que abordaron los problemas estructurales que la generaban.</p>



<p>La brecha de género se profundizó en los concursos celebrados entre el 2014 y el 2022. En los años anteriores a este lapso, las diferencias entre el número de hombres y mujeres que pasaban el concurso no eran significativas y se alternaban entre uno y otro género. Cuando se empezó a constatar la tendencia, se realizaron varios diagnósticos y se estudiaron alternativas para reducir la brecha, sin resultados exitosos.</p>



<p>Algunas de las propuestas que se presentaron para superar esta brecha fueron: enfocar la publicidad del concurso en mujeres, asignar cuotas de ingreso, etc. Esto, sin embargo, significaba no reconocer los problemas estructurales que dificultaban la paridad de género en el concurso.&nbsp;</p>



<p>En el año 2023 se realizó un estudio científico a profundidad que permitió identificar las causas de este sesgo. El primer hallazgo fue que en el año 2014 se modificó el formato de las pruebas de ingreso con un cuestionario enfocado en preguntas de carácter memorístico-enciclopédico. Es decir, se formulaban preguntas de selección múltiple con única respuesta sin contexto y limitadas a nombres propios, fechas específicas, datos puntuales que había que recitar de memoria.&nbsp;</p>



<p>Se ha documentado que los cuestionarios que omiten el análisis y se limitan a la memoria enciclopédica aumentan los sesgos, no solo de género, sino también los socioeconómicos, disciplinares, regionales, raciales, etc. El sesgo de género era el más evidente, pero no el único. Como resultado de este estudio, se realizó una primera modificación del formulario para incluir lecturas y realizar preguntas que implicaran cognición. Además, se tomaron otras medidas como establecer lineamientos y capacitaciones para los entrevistadores. Como resultado, el concurso realizado en el 2023 fue el primero en 8 años que contó con paridad de género en el ingreso sin necesidad de medidas populistas. Desde entonces, este modelo se ha seguido implementando con éxito.</p>



<p>El estudio y las medidas tomadas fueron realizadas por iniciativa y ejecución de funcionarios de carrera que son los primeros y más interesados por contar con una diplomacia fortalecida por la diversidad. Pero este interés no se queda allí.&nbsp;</p>



<p>Como ya se mencionó, los sesgos no se limitan al género. Otro de los sesgos más notorios es el regional. A 2024, el 54% de los diplomáticos de carrera son de Bogotá. Si bien en ocasiones anteriores como en el año 1990 el concurso de muy pocas plazas (5 de terceros secretarios) se llevó  a cabo en cinco ciudades del país, es destacable, que la iniciativa para sacar el concurso de Bogotá, de forma sostenida a partir del 2011, haya nacido en el seno de la Asociación Diplomática y Consular (ASODIPLO) y que el concurso ahora esté disponible en las 32 capitales de departamento haya surgido, también, de una propuesta de ASODIPLO. Igualmente, que la presentación de pruebas fuera de Colombia, solicitada por años desde la Asociación, finalmente se haya logrado gracias a la inclusión en el pliego de condiciones de la Unión de Diplomáticos de Carrera (UNIDIPLO) y que se implementara en el concurso de 2024. </p>



<p>Existe, indudablemente, un sesgo socioeconómico al interior de la Carrera, pero decir que todos pertenecen a élites es desconocer el esfuerzo de muchísimas personas que logramos acceder a la carrera desde los orígenes más humildes sin necesidad del favor de ningún político (lo cual es justamente lo más inconveniente desde su lógica). Este sesgo se ha venido reduciendo sustancialmente desde hace muchos años precisamente gracias al esfuerzo de los mismos diplomáticos de carrera.&nbsp;</p>



<p>Vale la pena recordar que, después de presentar las pruebas del concurso, los aspirantes seleccionados deben pasar un año estudiando en Bogotá. Durante mucho tiempo, los aspirantes no recibían remuneración alguna durante este año de formación. Por lo tanto, debían contar con una situación financiera que les permitiera pasar un año sin recibir salario o hacer toda clase de malabares para encontrar un salario cuyos horarios se acomodaran a los del curso de formación. Este es un mecanismo que indudablemente generaba desequilibrios económicos y es el tipo de problemas que se deben abordar para ampliar el acceso a la Carrera Diplomática y Consular.&nbsp;</p>



<p>Es por eso tan llamativo descubrir que, mientras para muchos políticos la inclusión no ha sido más que una excusa para nombrar a dedo diplomáticos sin requisitos, la Asociación Diplomática y Consular de Colombia (ASODIPLO) logró que en el año 2013 se pagara por primera vez un modesto ingreso a los estudiantes del curso de formación, ingreso sin el cual para muchos de nosotros habría sido insostenible participar, y en el 2024 solicitó su aumento hasta casi duplicarlo para el 2025. También fue la Asociación Diplomática la que instauró las Becas ASODIPLO en el 2024 destinadas a la población más vulnerable para facilitar su acceso a la diplomacia, también UNIDIPLO y el Fondo de Empleados de Carrera diplomática y Consular (FEMDI) han ofrecido auxilios.</p>



<p>En el ámbito del concurso de ingreso a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia se han escuchado toda clase de propuestas en nombre de la inclusión: celebrar concursos paralelos para ciertos grupos, eliminar requisitos básicos, crear rutas alternativas discrecionales&#8230; Propuestas, todas, que parten de un enfoque asistencialista (en el mejor de los casos) según el cual estas poblaciones carecen de las capacidades para ingresar. Como colombiano negro, de raíces indígenas, guajiro de origen campesino considero insultante este enfoque que, además, pretende desconocer los mecanismos estructurales de exclusión en nuestro país. Son estos mecanismos los que los mismos diplomáticos de carrera han venido abordando a lo largo de los años.</p>



<p>No hay que romantizar tampoco a la Carrera Diplomática y Consular, precisamente porque no somos un cuerpo homogéneo. Cuando la Asociación Diplomática y Consular intentó realizar una encuesta sobre el origen socioeconómico de sus afiliados, muchos participaron con entusiasmo y algunos se incomodaron tanto con la iniciativa que se desafiliaron. En parte porque es común que las personas se sientan incómodas cuando se cuestiona su privilegio y en parte porque se suele confundir cuestionar el privilegio con cuestionar el mérito, esto es lo que muchas veces los políticos hacen, no siempre de forma ingenua. El mérito de quienes han ingresado a la diplomacia de carrera es incuestionable: superamos las pruebas y hemos demostrado nuestras capacidades. Es el privilegio lo que sí se debe cuestionar, siempre, en todos los espacios. Hay personas que también cuentan con las capacidades, pero no tienen acceso a muchos espacios por razones diferentes.&nbsp;</p>



<p>En La Carrera Diplomática y Consular hay muchos orígenes y muchas formas de pensar, de eso se trata la diversidad y nuestra carrera es diversa. Aún le falta diversidad, como también falta en todos los órganos del Estado, como falta también en el sector privado. Es algo en lo que tenemos que trabajar como sociedad. En el caso de la diplomacia, estamos avanzando con medidas concretas que fortalecen la Carrera Diplomática y Consular.&nbsp;</p>



<p>Necesitamos un Servicio Exterior más profesional, no menos profesional. La Carrera Diplomática y Consular ha recibido ataques por parte de todos los gobiernos por la misma razón: el deseo de hacer nombramientos a dedo, de saltarse los requisitos, de desconocer el mérito. En esto no se diferencian las ideologías políticas. Este interés, por supuesto, nunca se reconoce en forma explícita; se usan diferentes excusas para tratar de imponerlo. Usar la inclusión para desmontar el mérito es de las más preocupantes porque crea una falsa dicotomía entre ellos. El mérito no es un privilegio, es justamente la forma de democratizar el acceso a cargos públicos (que de otra forma se asignan a dedo).</p>



<p>La inclusión requiere de políticas públicas estructurales que faciliten el acceso a cargos por mérito, que garanticen las condiciones de participación para reducir los sesgos socioeconómicos. Cualquier hijo de obrero, como cualquier colombiano, debería poder ser diplomático, pero no por un favor político, sino porque puede presentarse al concurso de ingreso de la carrera diplomática, asistir al curso de formación y ser nombrado por su propio mérito.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Carlos Arturo García Bonilla es Primer Secretario de la Carrera Diplómatica y Consular. Actualmente, Consul General de Colombia en Sao Paulo, Brasil. Ingeniero químico de la Universidad Industrial de Santander con maestría en Educación de la Universidad tecnica de las Americas.</li>
</ul>



<p></p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Wed, 17 Dec 2025 15:51:19 +0000</pubDate>
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                            </item>
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        <title>Carta a El Tiempo sobre editorial &amp;#8220;Diplomacia con requisitos&amp;#8221;</title>
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        <description><![CDATA[<p>A raiz del editorial del diario El Tiempo del 29 de junio del corriente año, la Asociación Diplomatica y Consular remitió la siguiente carta que compartimos, por considerarla de interés general. Bogotá, 30 de junio 2025 SeñoresDiario El TiempoCiudad. Estimados señores: En relación con el Editorial del 29 de junio “Diplomacia con requisitos”, la Asociación [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>A raiz del editorial del diario El Tiempo del 29 de junio del corriente año, la Asociación Diplomatica y Consular remitió la siguiente carta que compartimos, por considerarla de interés general.</p>



<p></p>



<p>Bogotá, 30 de junio 2025</p>



<p>Señores<br>Diario El Tiempo<br>Ciudad.</p>



<p>Estimados señores:</p>



<p>En relación con el Editorial del 29 de junio “Diplomacia con requisitos”, la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO- se permite formular las siguientes consideraciones.</p>



<p>Afirman ustedes, sin asidero probatorio y contra toda evidencia, que, “no todos los embajadores pueden ni deben ser diplomáticos de carrera. En la diplomacia moderna y en el ejercicio práctico de las relaciones internacionales, la designación de representantes especiales, aliados políticos, expertos sectoriales o voces provenientes del sector privado o la academia ha sido una constante no solo en Colombia, sino en buena parte del mundo. Ser embajador no es un derecho exclusivo de quienes ingresaron por concurso a la carrera diplomática, ni debería serlo.” Estas afirmaciones desconocen el mandato constitucional consagrado en el artículo 125 de la Carta Política, que establece la Carrera como regla general para el ingreso y ascenso en el empleo público, sin perjuicio de las excepciones que la propia Constitución o la ley contemplen, como ocurre con el nombramiento de embajadores. Sin embargo, el carácter excepcional de esta figura no puede convertirse en una puerta abierta para designar, sin ningún tipo de requisitos, a quienes representan los intereses de la Nación y de todos los colombianos en el exterior. Por el contrario, debe ser una oportunidad para fortalecer el servicio exterior y consolidar la Carrera Diplomática como columna vertebral de la política exterior del Estado.</p>



<p>Eximir de requisitos a quienes ocupan los cargos de mayor responsabilidad en materia internacional no solo resulta contradictorio, sino que también pone en riesgo la ejecución coherente y eficaz de la política exterior del país. Basta observar la composición del cuerpo diplomático en países que han logrado consolidar una política exterior exitosa: el 100 % de los embajadores pertenecen a la Carrera Diplomática en Austria, Dinamarca, Estonia, Irlanda, Suiza y Tailandia; el 99 % en Alemania, Portugal, España, Turquía y el Reino Unido; el 98 % en Brasil, Grecia, Egipto, el Vaticano y Finlandia; y más del 90 % en Japón, Australia, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos y Francia. En contraste, en Colombia la ley únicamente exige que el 20 % de los embajadores sean de carrera. La mayoría de los Estados, en cambio, establece como mínimo el nombramiento del 70 % de embajadores de carrera como jefes de misión.</p>



<p>Menos cierto es que, la Carrera Diplomática sea limitada en términos de pluralidad. De hecho, nuestra composición étnica refleja precisamente la diversidad de la población colombiana, toda vez que la Carrera Diplomática está integrada en su gran mayoría por personas que se auto identifican (criterio utilizado por el DANE en el censo poblacional de 2018) como mestizos, blancos, afro colombianos e indígenas. Pero la Carrera Diplomática no solo refleja étnicamente al país sino que es inclusiva, con miembros de la comunidad LGTBIQ+ y mujeres, todos funcionarios que además provienen de todas las regiones de Colombia. Si se aprecia con rigor el nivel socio económico de los miembros de la Carrera Diplomática, es evidente que laCarrera es en realidad un sistema que permite no solo a profesionales idóneos ingresar por concurso de méritos y ascender en el servicio exterior sino que genera movilidad social y económica, con la consecuente reducción proporcional del índice de desigualdad, que sitúa a Colombia, desafortunadamente, en un deshonroso lugar.</p>



<p>Coincidimos en el análisis certero del editorial, en cuanto a que las reformas de años recientes, si bien, han ampliado las posibilidades de ingreso al servicio diplomático, deben profundizarse, lo cual estará lejos de lograrse si se persiste en eliminar requisitos que garantizan la idoneidad para el ejercicio del cargo y que fundamenta un sistema democrático basado en el mérito.</p>



<p>Es de destacar que, la meritocracia precisamente disminuye prácticas indeseables para el acceso al servicio público, como el clientelismo y, con el, la corrupción, que con sus desmesurados niveles han sido uno de los obstáculos principales para el desarrollo de Colombia. La meritocracia es el pilar fundamental del Estado moderno y, por eso, tanto las potencias, como la mayoría de naciones, han establecido servicios exteriores conformados por funcionarios que ingresan a la carrera diplomática mediante concurso de méritos, ascienden a las distintas categorías según prueben sus competencias en evaluaciones y capacitación así como en el ejercicio diplomático y son embajadores de Carrera los que representan a esos Estados.</p>



<p>La discrecionalidad no puede conllevar al retroceso en la profesionalización del servicio exterior. No basta para Colombia un servicio exterior cada vez más diverso e incluyente, sino que además debe ser ante todo y sobre todo profesional, idóneo y competente.</p>



<p>Atentamente,</p>



<p>Junta Directiva<br>Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO-</p>



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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Wed, 02 Jul 2025 04:49:28 +0000</pubDate>
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        <title>SER EMBAJADOR NO ES UN DERECHO SINO UNA RESPONSABILIDAD QUE EXIGE EXCELENCIA: Carta al señor Presidente de la República, Gustavo Petro Urrego* </title>
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        <description><![CDATA[<p>Excelentísimo señor Presidente: Respecto a sus declaraciones recientes sobre los requisitos para que una persona pueda ser nombrada como embajador de Colombia, así como las afirmaciones sobre la Carrera Diplomática y Consular de la República, es pertinente, señor presidente, aclarar importantes asuntos. En primer lugar, no, señor presidente, ser hijo(a) de un obrero no otorga, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Excelentísimo señor Presidente:</p>



<p>Respecto a sus declaraciones recientes sobre los requisitos para que una persona pueda ser nombrada como embajador de Colombia, así como las afirmaciones sobre la Carrera Diplomática y Consular de la República, es pertinente, señor presidente, aclarar importantes asuntos.</p>



<p>En primer lugar, no, señor presidente, ser hijo(a) de un obrero no otorga, por sí solo, el mérito para ser embajador<strong>,</strong>&nbsp;del mismo modo que tampoco lo otorga ser hijo de un político o de un industrial. El mérito lo tiene la persona, y ese mérito se cultiva, se construye y se gana; no se hereda ni es un regalo.</p>



<p>Desafortunadamente, señor presidente, parece usted no ser distinto a Iván Duque, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos, o a los demás expresidentes: todos han desestimado la Carrera Diplomática cuando les incomoda para nombrar a sus allegados, pero no dudan en utilizarla cuando necesitan que esos mismos diplomáticos de carrera hagan el trabajo de las personas que nombran y que desconocen el oficio.</p>



<p>Y créanos que se equivoca, señor presidente, la Carrera Diplomática no es “blanca”. Muy pocos de sus miembros son descendientes directos de europeos, o llevan apellidos de origen italiano, alemán, o cualquier otro extranjero, sin que eso descalifique a quien los tenga para ingresar a la Carrera por mérito. La Carrera es diversa, y su verdadero valor está en el conocimiento, el servicio y la experiencia, no en el origen social, en el apellido, ni en la cercanía al poder.</p>



<p>Colombia, según el censo de 2018, está compuesta casi en un 90% por mestizos, seguidos de afrodescendientes e indígenas, y la Carrera Diplomática refleja no solo esta realidad étnica, sino también al país en términos de género, de origen regional y estrato socioeconómico. Ahora bien, si no es aún más diversa, la responsabilidad no recae en las y los diplomáticos de Carrera. Esa es una deuda histórica de su Gobierno y de todos los anteriores, que no han hecho lo suficiente para ampliar la base de acceso. La responsabilidad recae en sus Cancilleres y en quienes los precedieron, no en quienes hemos ingresado por concurso público abierto, compitiendo con transparencia y mérito.</p>



<p>¿Quiere usted, señor presidente ser realmente inclusivo? Pues, a cambio de nombrar embajadores, con los gastos que ello representa, por un periodo poco mayor a un año, que es lo que queda de este Gobierno, ya que los Embajadores tienen en cada cambio de Gobierno la obligación de presentar su renuncia protocolaria al nuevo Presidente, lo que se debería hacer es, por una parte, ampliar el número de cupos en la convocatoria actual al Curso Anual de Formación Diplomática y, por otra, nombrar a los embajadores de Carrera que se han preparado toda una vida para el ejercicio del cargo. Con acciones como esas le abrirá la puerta a muchos jóvenes de todos los orígenes para competir de manera transparente en un concurso público de méritos, y aquellos que ocupen los primeros puestos por excelencia académica posterior a un año de estudios, podrán ingresar a la Carrera Diplomática y Consular para, después de más de dos décadas, cuando estén formados y tengan la experiencia, opten por mérito a ser embajadoras(es) de la República, cumpliendo exactamente el mismo proceso que hemos surtido todos quienes hoy&nbsp;&nbsp;pertenecemos a la Carrera.</p>



<p>Con esa medida, que solo requiere de la voluntad de su Gobierno y la firma de la señora ministra en una resolución, podrá además neutralizar el pretexto que han usado los Gobiernos anteriores y este, de que los funcionarios de Carrera no somos suficientes para cubrir todos los cargos y que, por esa razón, han debido nombrar a políticos o sus familiares, presentadores de televisión, hermanas de artistas, hijos de empresarios, entre otros.</p>



<p>Ahora bien, ¿afirmar que todos los diplomáticos de Carrera son excelentes? Por supuesto que no. Como en cualquier cuerpo profesional, hay personas que no están a la altura del honor que representa servir al Estado colombiano. Pero son la excepción, no la regla. Y si algo habría que revisar en los requisitos para ser embajador(a) de Colombia, no es para flexibilizarlos, sino para hacerlos aún más estrictos.</p>



<p>Representar al país no es un derecho automático para nadie, ni siquiera para quienes pertenecemos a la Carrera, y mucho menos para quienes son nombrados por fuera de la Carrera. Es un privilegio, un honor y una inmensa responsabilidad que debería reservarse a quienes puedan servir a Colombia con dignidad, competencia y profundo respeto por sus instituciones.</p>



<p>Ser embajador no debe seguir siendo una recompensa familiar o política. Debe ser el resultado de décadas de servicio al Estado por parte de personas que han recorrido el camino difícil, visitando con constancia y usando incluso sus propios recursos para asistir a los colombianos en adversas circunstancias, detenidos, enfermos; organizando jornadas consulares en fines de semana interminables, enfrentando los retos del sistema de pasaportes y de las limitaciones tecnológicas en los tramites; diseñando y ejecutando, muchas veces con recursos económicos propios, iniciativas para las comunidades en el exterior, embajadores y cónsules que enfrentan las más diversas situaciones de emergencia, con escasísimos recursos y apoyo, para salvaguardar los derechos de los colombianos en su vida e integridad, así como para preservar y defender los intereses de la Nación. Ser embajador debe ser un honor para quienes han dedicado su vida al servicio diplomático profesional, han invertido en estudiar más, aprender nuevos idiomas y formarse en temas especializados, con la única finalidad de servir mejor al país y ejecutar la política exterior de Estado, no para otros intereses.</p>



<p>Ahora bien, señor presidente, no todos los nombramientos políticos son malos. De hecho, la mayoría son personas íntegras y bien intencionadas. El problema no es su calidad humana: el problema de la mayoría es que no conocen el trabajo. No saben qué es una Nota Verbal, ni cómo se redacta, ni por qué importa; no conocen las formas diplomáticas, ni entienden que no se negocia igual que en el sector privado; muchos se frustran con las restricciones legales que regulan el gasto público y no comprenden que sus actos comprometen al Estado. En resumen, aunque tengan las mejores intenciones y sean personas decentes y respetables, no son idóneas para el cargo porque no tienen la formación ni la experiencia para ello.</p>



<p>Usted, señor presidente, y sus antecesores, parecen desconocer el enorme costo en recursos públicos que implican las largas curvas de aprendizaje que sus nombrados deben recorrer. Tampoco, cuántos errores y pérdidas para el Estado evitamos las y los diplomáticos de Carrera, normalmente en silencio y a menudo ganándonos la antipatía de nuestros jefes, simplemente para proteger la institucionalidad y la dignidad del país.</p>



<p>Reducir los requisitos para ser embajador no solo constituye una falta de respeto hacia quienes hemos ingresado y ascendido mediante concursos públicos, evaluaciones anuales, cursos rigurosos y exámenes de ascenso. Significa también abrir más la puerta para que el próximo Gobierno, como lo han hechos todos, nombre a más “amigos”, premiando vínculos políticos o familiares en lugar de capacidades profesionales. Usted, señor presidente, estaría haciéndole el favor más grande a los Gobiernos que lo precedieron y a los que seguirán: concretar el deterioro del servicio exterior, la crisis de su profesionalización y de su especialización. Estaría mancillando un régimen, que aún debe seguir consolidándose, construido con esfuerzo por hijas e hijos de obreros, de maestros, de contadores, de campesinas, de bachilleres, de economistas, de miembros de las FFMM, de amas de casa, etc., e integrado por personas que se han formado por décadas con denuedo para representar con dignidad y responsabilidad a Colombia y a los colombianos.</p>



<p class="has-medium-font-size">¿Sabe usted, señor presidente, cuántos de nosotros venimos de universidades públicas? ¿Cuántos terminamos nuestros estudios en universidades privadas gracias a becas de excelencia académica o a créditos del ICETEX? ¿Sabe usted que el 100 % de los diplomáticos de Carrera somos, bilingües y que casi todos somos políglotas? ¿Que la mayoría tenemos una o varias maestrías, cuando no doctorados? La Asociación Diplomática y Consular -ASODIPLO- le ha solicitado en varias ocasiones una reunión para que usted conozca los miembros de la Carrera, para que sepa la calidad de profesionales con que cuenta el Servicio Exterior de Colombia, con quienes cuenta usted como Jefe de las relaciones internacionales del país.&nbsp;No somos una élite privilegiada; somos colombianos y colombianas que nos hemos formado para servir a Colombia con responsabilidad y compromiso y que gracias a la Carrera Diplomatica y Consular, pudimos llegar a pertenecer al servicio exterior sin tener padrinazgos políticos ni apellidos “ilustres”.<img decoding="async" class="wp-image-117315" style="width: NaNpx" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/22203732/WhatsApp-comparacion-Image-2025-06-22-at-7.14.28-PM-2.tiff" alt="Funcionarios del servicio exterior: Carrera y Libre nombramiento o provisional."></p>



<p>Por eso, señor presidente, lo que pedimos no es un favor: es respeto. Respeto por un sistema de acceso al servicio público que ha sido construido con inmenso esfuerzo por quienes hacemos parte de él, con años de servicio lejos de casa y de nuestras familias. Respeto por una vocación que no busca aplausos ni cámaras, sino resultados para Colombia. Respeto por quienes hemos entregado nuestra vida a defender los intereses del país en los lugares más complejos del mundo. Porque, dicho sea de paso, los destinos difíciles están normalmente cubiertos por las y los diplomáticos de Carrera, y lo hemos hecho con entrega y compromiso; y bien sea en Viena o en Puerto Obaldía, en Beirut o Tel Aviv, en Barinas o en París, en Tokio o en Esmeraldas, nuestra visión es el Estado y las y los colombianos en el exterior.</p>



<p>Fíjese, señor presidente que usted está transitando por el mismo camino que recorrieron esos Gobiernos que, con tanta razón, critica por su falta de respeto y dignidad hacia el servicio público. Está repitiendo la historia que prometió cambiar, pues bien recordamos sus promesas de campaña, y en el proceso, está ignorando y desvalorizando a cientos de servidores y servidoras que hemos dedicado nuestras vidas, profesional y personalmente, al Estado colombiano, a quienes habiendo ingresado por mérito al servicio exterior, somos ejemplo vivo de cómo se reparan desigualdades. Presidente, está usted cayendo en el mismo desprecio por la institucionalidad, en la misma lógica clientelista de otros gobiernos, en el mismo daño profundo a un servicio exterior que merece ser fortalecido, no destruido.</p>



<p>Y esto lo escribe alguien que viene por un lado de una rama familiar con algo más de holgura, pero que, por otro, es orgullosamente nieta de una mujer humilde: una señora de los tintos en la Caja Agraria. Mi abuelita, de origen campesino, no tuvo diplomas ni títulos, pero tuvo algo que usted hoy desprecia: dignidad, esfuerzo y un amor inmenso por su familia. Con su trabajo silencioso y sacrificios enormes, sirviendo café y lavando grecas mientras otros tomaban decisiones, logró lo que parecía imposible: que sus hijos estudiaran, que soñaran con un futuro mejor. Mis primos y yo somos parte de ese sueño. Mis colegas de la Carrera Diplomática son la concreción de su esfuerzo y de los sueños de sus madres, padres y abuelos; sueños y logros que hoy, usted, señor presidente parece querer desconocer.</p>



<p>*<strong>Mónica Beltrán Espitia</strong>, es Ministra Plenipotenciaria de la Carrera Diplomática y Consular, profesional en Finanzas y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia y master en Ciencia Política, con especialización en Estudios de Mujeres, de la Universidad de Ottawa. Actualmente se encuentra en situación administrativa de disponibilidad, siendo su anterior designación la de Ministra Plenipotenciaria en la embajada de Colombia en Canadá.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>**<em> Las opiniones expresadas en los blogs corresponden a sus autores</em>.</p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Mon, 23 Jun 2025 11:31:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/22203205/WhatsApp-tiempos-ascensos-Image-2025-06-22-at-7.14.28-PM.tiff" type="image/tiff">
                <media:description type="plain"><![CDATA[SER EMBAJADOR NO ES UN DERECHO SINO UNA RESPONSABILIDAD QUE EXIGE EXCELENCIA: Carta al señor Presidente de la República, Gustavo Petro Urrego* ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>CARRERA CONTRA LA CORRUPCIÓN: UNA APUESTA POR LA INSTITUCIONALIDAD*</title>
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        <description><![CDATA[<p>La Carrera Diplomática —al no depender de cuotas ni padrinazgos— permite tener una visión de Estado de largo plazo. Esa visión no siempre coincide con la inmediatez de los intereses partidistas, pero es la que garantiza la continuidad institucional y la defensa del interés nacional más allá de los ciclos electorales.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En Colombia, hablar de lucha contra la corrupción suele remitirnos a titulares escandalosos, promesas de mano dura o reformas legales que rara vez se implementan con eficacia. Hay, sin embargo, una herramienta poderosa —silenciosa, técnica, sostenible— que sigue siendo subvalorada: el fortalecimiento de las carreras administrativas. Esta estrategia, tan simple como revolucionaria, no solo ha demostrado ser eficaz, sino que constituye una de las vías más sólidas para garantizar la estabilidad institucional, reducir el clientelismo y proteger la democracia. Paradójicamente, también es una de las menos promovidas —y a veces, deliberadamente obstaculizada— por los gobiernos.</p>



<p><strong>Más allá del mérito: una lógica distinta de poder</strong></p>



<p>El mérito, como principio rector, no implica una superioridad moral. Los funcionarios de carrera no somos santos ni héroes. Somos, ante todo, profesionales que accedimos a cargos por medio de concursos públicos, no de favores ni lealtades. Nuestra única lealtad es, en general, con la ciudadanía y con los intereses permanentes del Estado. Esta lógica rompe de forma radical con las dinámicas que han gobernado históricamente el acceso al poder en Colombia: el clientelismo y el nepotismo.</p>



<p>El clientelismo fue, según una narrativa extendida, un “mal necesario” que permitió desescalar la violencia política histórica entre liberales y conservadores a través de acuerdos como el Frente Nacional. El poder se transaba. El problema no era solo ético, sino estructural: se vaciaba de contenido la participación democrática. El voto se convirtió en una moneda devaluada que compraba favores, contratos, servicios públicos. El ciudadano no votaba para cambiar, sino para sobrevivir.</p>



<p>Con el tiempo, surgieron proyectos que prometieron acabar con esa lógica. Pero muchos simplemente reemplazaron la transacción por la lealtad personal a un caudillo. Al clientelismo se le opuso el nepotismo, donde lo importante ya no era negociar beneficios, sino demostrar fidelidad incuestionable a un líder o a una causa. Ambas formas son distintas caras de una misma moneda: restringen el acceso equitativo al poder y erosionan la democracia.</p>



<p>Frente a estas dinámicas, las carreras administrativas ofrecen otra ruta. Una ruta menos espectacular, pero más duradera. Una que no depende del favor del poderoso de turno, ni de la transacción circunstancial, sino de la preparación, la competencia y el servicio público. Mientras el clientelismo necesita que las personas pidan favores y el nepotismo exige que sigan ciegamente un mandato, las carreras administrativas permiten que los derechos se ejerzan sin intermediarios.</p>



<p><strong>La Carrera Diplomática y Consular: un caso particular</strong></p>



<p>Las carreras administrativas no son populares con los gobiernos que demuestran su rechazo evitando que sean convocadas a concurso público. Pueden pasar años antes de que abra una convocatoria y, una vez abierta, pueden pasar otros tantos años antes de que se complete su proceso. La Carrera Diplomática y Consular debe convocarse anualmente por ley. Esa obligación formal dificulta maniobras dilatorias, por esto, el rechazo de los políticos se materializa de otras maneras, usualmente, tratando de deslegitimar a sus integrantes.</p>



<p>Cada nuevo gobierno, sin importar su color, parece repetir el mismo libreto: acusa a los diplomáticos de carrera de ser adversarios, de pertenecer a la oposición. Las etiquetas cambian, pero el patrón se mantiene pendularmente: la derecha nos tilda de ser de izquierdas; la izquierda, de ser de derecha. Lo que incomoda no es, por supuesto, la ideología, ya que lo que guía nuestros actos es la legalidad; lo que incomoda es la autonomía.</p>



<p>Para la lógica política, que gira en torno a la transacción o la lealtad, resulta desconcertante que haya funcionarios que no deban su cargo a pactos políticos, que no necesiten pagar favores para mantenerse. Que, sencillamente, estén ahí para hacer su trabajo.</p>



<p>Es necesario hacer énfasis en esto: los funcionarios de carrera estamos dedicados a servir, no somos un obstáculo, ni un lastre para los gobiernos. Las carreras administrativas son una herramienta poderosa para gobernar bien. Están constituidas por profesionales entrenados para transformar las decisiones políticas legítimas en acciones sostenibles, técnicas y alineadas con los intereses permanentes del país. No nos oponemos al poder democrático; lo canalizamos de forma efectiva.</p>



<p>La naturaleza misma de la Carrera Diplomática —al no depender de cuotas ni padrinazgos— permite tener una visión de Estado de largo plazo. Esa visión no siempre coincide con la inmediatez de los intereses partidistas, pero es la que garantiza la continuidad institucional y la defensa del interés nacional más allá de los ciclos electorales.</p>



<p><strong>Fortalecer las carreras, democratizar el Estado</strong></p>



<p>Las carreras administrativas, como espacios de mérito, son también vehículos de inclusión. La Carrera Diplomática y Consular ha avanzado, gracias a la acción de sus propios integrantes —especialmente a través de la Asociación Diplomática y Consular -ASODIPLO— en reducir barreras de entrada para jóvenes de todo el país. Hoy existen asignaciones económicas para los estudiantes del curso de formación gracias a la acción de la Asociación que además estableció un programa de becas para personas en situación de vulnerabilidad y solicitó la modificación del concurso para que sea posible presentar las pruebas escritas en todo el territorio nacional.</p>



<p>Aún falta mucho por trabajar en la inclusión, tanto en esta como en muchas de las carreras administrativas del estado, pero hemos logrado avances significativos para democratizar el servicio exterior colombiano. Somos los mismos diplomáticos de Carrera quienes hemos luchado porque la representación del país en el mundo no dependa del apellido o del padrino político, sino del talento y del compromiso de quienes, desde distintos orígenes, quieren servir a Colombia con dignidad.</p>



<p><strong>El futuro de la diplomacia colombiana</strong></p>



<p>La Carrera Diplomática y Consular no pertenece a ningún gobierno. Es patrimonio de todos los colombianos, es una herramienta para quienes están dispuestos a comprometer su vida con la construcción del Estado. Defenderla no es un acto de corporativismo, sino de responsabilidad democrática. Es por ello que existe una preocupación creciente por la reducción del número de plazas: para el próximo concurso de ingreso; los cupos se disminuyeron de 40 a 25.</p>



<p>Esta disminución no es un simple ajuste técnico. Significa, en la práctica, un mayor margen para la discrecionalidad, un retroceso en la lucha contra la provisionalidad y una oportunidad perdida para fortalecer la institucionalidad con más funcionarios de carrera. La única forma sostenible de reducir los nombramientos provisionales —tan propensos a la inestabilidad y al clientelismo— es aumentando el número de servidores que ingresan por mérito.</p>



<p>Las carreras administrativas no deben ser una excepción dentro de la administración pública, sino una regla. La lógica del mérito debe extenderse, no recortarse. Y toda decisión que la debilite debe ser vista como una alarma institucional.</p>



<p>Las carreras no son perfectas, pero su aporte a la democracia es fundamental: el acceso por méritos, la continuidad institucional, el compromiso con el interés general. Esa es la verdadera carrera contra la corrupción. No se corre esa carrera con discursos, sino con instituciones fuertes. No se gana con líderes providenciales, sino con profesionales comprometidos. Y no se sostiene desde la improvisación, sino desde la convicción profunda de que el poder debe estar al servicio del bien común.</p>



<p>No quiero dejar escapar esta ocasión para hacer una invitación indispensable a la luz de lo que se ha mencionado en este texto: Todos los colombianos pueden y deben apropiarse del Estado; una forma de hacerlo es velando por las carreras administrativas y participando en ellas. Por ello cabe extender una invitación a todas las personas interesadas en el servicio público, a quienes sueñan con representar al país y construir instituciones fuertes, a los jóvenes de todas las regiones de Colombia que creen en el poder transformador del mérito, los invitamos a presentarse al próximo concurso de ingreso a la Carrera Diplomática y Consular. Toda la información está disponible en la página de la Academia Diplomática Augusto Ramírez Ocampo. Este puede ser el primer paso de una vida dedicada al servicio del Estado.</p>



<p>*Carlos Arturo García Bonilla: Ingeniero de la Universidad Industrial de Santander con maestría en Educación. Primer Secretario de la Carrera Diplomática y Consular de Colombia, actualmente es Cónsul de Colombia en Sao Pablo, Brasil.&nbsp;</p>



<p>**<em> Las opiniones expresadas en el blog corresponden únicamente a los autores y no comprometen a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO, ni al Ministerio de Relaciones Exteriores. </em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Wed, 07 May 2025 16:57:18 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[CARRERA CONTRA LA CORRUPCIÓN: UNA APUESTA POR LA INSTITUCIONALIDAD*]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>De la meritocracia a la hipermeritocracia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/reencuadres/de-la-meritocracia-a-la-hipermeritocracia/</link>
        <description><![CDATA[<p>De la calidad de la educación depende en parte la movilidad social</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><em>Si cree usted que la educación es cara,&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>pruebe con la ignorancia</em></p>



<p class="has-text-align-right">DEREK CURTIS BOK</p>



<p class="has-text-align-right">&nbsp;Presidente Universidad de Harvard (1971-1991)</p>



<p></p>



<p>La educación cumple muchos propósitos. Enumerarlos es correr el riesgo de omitir alguno fundamental. Pero hay uno que, creo, está fuera de discusión. La educación debe promover la movilidad social. Que no es otra cosa que el desarrollo de las competencias de la gente para obtener y desempeñar un trabajo a la altura de su potencial y de sus gustos, por el cual pueda recibir ingresos suficientes para mejorar su situación material y cultural. En palabras más simples: que los hijos de los pobres no estén condenados a la pobreza.</p>



<p>En este sentido es que son desalentadores los más recientes resultados de las pruebas Pisa que elabora la OCDE (Organización para la cooperación y el desarrollo económico). Colombia ocupa el último lugar en <em>pensamiento creativo</em>, que define como «…la capacidad para participar en la generación, evaluación y mejora de las ideas»; que en últimas examina «…qué tan bien están preparando los sistemas educativos a los estudiantes para pensar de manera innovadora en diferentes contextos de tareas». Nada menos y nada más: una de las destrezas clave del progreso de un país y de las personas.</p>



<p>Ante tal resultado, el Jefe de Estado emitió una respuesta que lo deja a uno perplejo. Que la culpa es de los expresidentes Pastrana (1998-2002) y Uribe (2002-2010). (Esta reacción primaria evoca de inmediato aquella vieja historia de «la culpa es de la vaca», como explicación de las dificultades para promover las exportaciones de manufacturas de cuero). Si Colombia fuera una empresa y Petro su gerente, es probable que ya lo hubieran llamado a rendir cuentas. Le dirían que fue contratado para solucionar el problema, no para buscar responsables en la historia de la empresa. Es fácil conjeturar, pues, que no tiene en mente un plan para hacerse cargo del asunto.&nbsp;</p>



<p>El hundimiento de la reforma educativa parece confirmar que el interés no era llevar un poco de alivio a esta problemática. El asunto no está en las prioridades del gobierno. Estaba a punto de ser aprobada porque contaba con un acuerdo político que así lo hacía pensar. Sin embargo, Fecode convocó un paro exigiendo el retiro de la reforma. Como se sabe, es un poderoso sindicato de profesores, que ha sido una efectiva organización para mejorar el nivel de vida y las condiciones de trabajo de sus asociados, y simultáneamente, a juicio de muchos, uno de los factores regresivos del sistema educativo público. Son tres los motivos de la movilización sindical: rechazo al reconocimiento del rol de la educación privada, cuestionamiento al fortalecimiento de la educación terciaria (educación para el trabajo y el desarrollo humano; como si la educación formal fuera suficiente) y resistencia a la evaluación de los docentes en concordancia con los resultados de los alumnos en las pruebas académicas.&nbsp;</p>



<p>Después de ver este panorama no tiene sentido sorprendernos por la baja generación de valor agregado del trabajador colombiano, y por ende, de su baja remuneración. La economía y la educación están estrechamente relacionadas. Curiosamente el presidente ha impelido a los empresarios a que no extraigan sus ganancias de los bajos salarios sino de la alta productividad. Pero está difícil aceptarle el reto. Una parte de la fuerza laboral escasamente lee y entiende lo que lee, y a duras penas resuelve problemas de aritmética elemental. Solo pueden ejecutar tareas simples y alcanzar un rendimiento mediano.</p>



<p>A este paso, el país continuará dependiendo de la exportación de recursos naturales; y en el futuro, parece, del turismo. Lejos estamos de pensar en producir servicios y artículos con valor agregado sofisticado, fruto de la aplicación del conocimiento y las nuevas tecnologías. Simplemente porque el sistema educativo, sobre todo el público, no desarrolla a plenitud y de acuerdo con las exigencias del mundo moderno, las facultades de los niños y jóvenes. Tan apremiante es el problema que las empresas no logran cubrir sus vacantes por falta de disponibilidad de talento calificado. Entre otras razones porque se considera, en el universo ideológico en el Poder y en Fecode, que la educación para el trabajo es una concesión a los empresarios.&nbsp;</p>



<p>Estamos, entonces, en un remolino fatal para el futuro de las generaciones. Mala educación, bajo nivel de desarrollo de competencias, malos empleos, mínima remuneración, poco progreso. Olvidémonos de la movilidad social. Descartemos por ahora la consolidación de una cultura meritocrática. Aquella que premia el esfuerzo, el talento y la disciplina. Hay unos pocos jóvenes con acceso a una educación privada de alto nivel que los prepara para los mejores trabajos en Colombia o en el exterior, y muchos otros casi predestinados para la informalidad laboral gracias a la educación pública. De configurarse la igualdad de oportunidades en nuestro país, no todos partirían del mismo sitio. Profundizaría la desigualdad.</p>



<p>Conmueve constatar que el mundo no se detiene. Las zonas más prósperas están pasando de etapas donde se impuso la meritocracia a otras donde se está instalando a velocidades siderales la hipermeritocracia. Lo que de alguna forma explica esa prosperidad. En ese universo los mercados laborales se están dividiendo entre las personas que logran trabajar con máquinas inteligentes y las que no. Entre aquellas cuyos conocimientos se están complementado con los de estos aparatos y otras que están peleando contra ellos. A este fenómeno lo denominan <em>polarización laboral</em>. En concordancia con estas tendencias, las nuevas generaciones se preparan en áreas tales como ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas; no tanto en derecho y administración, como acontece aquí. Si alguien es de las primeras categorías lo esperan mejores condiciones en sus ingresos y en el mundo laboral. Si pertenece a las segundas, es urgente que haga algo al respecto.</p>



<p>En nuestro medio, en tanto, amplios sectores de la población joven no pueden leer de corrido un texto y menos comprenderlo. Eso significa para ellos que los niveles de ingresos y de posiciones en el mundo del trabajo que les esperan no son muy halagüeñas. Pareciera señalados para los trabajos de baja productividad, poco exigentes en conocimientos, y con escasas posibilidades de adquisición de nuevas habilidades. En otras palabras, sus esperanzas de lograr un ascenso social a partir de la educación chocan contra un muro impenetrable. Ese es el costo de una mala formación. </p>



<p>Meterle el diente a esta calamidad social y económica debería ser una misión público-privada.</p>



<p><strong>Para seguir la pista</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>Se acabó la clase media. Cómo prosperar en un mundo digital</em>. Tyler Cowen. 2014. Antonio Bosch editor.</li>



<li><em>La tiranía del mérito. Qué ha sido del bien común</em>. Michael J Sandel. 2021. Debate.</li>



<li><em>La tiranía de la mediocridad. Por qué debemos salvar el mérito.</em> Sophie Coignard. 2024. Deusto.</li>



<li><em>La culpa es de la vaca</em>. <a href="https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1233520">https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1233520</a></li>
</ul>
]]></content:encoded>
        <author>Manuel J Bolívar</author>
                    <category>Reencuadres</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=102261</guid>
        <pubDate>Sun, 23 Jun 2024 05:32:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[De la meritocracia a la hipermeritocracia]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>ASODIPLO CELEBRA EL VI ACTO DE RECONOCIMIENTO A LA CARRERA DIPLOMÁTICA Y CONSULAR DE COLOMBIA*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/asodiplo-celebra-vi-acto-reconocimiento-la-carrera-diplomatica-consular-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando, el 22 de septiembre de 2016, la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO, lanzó este blog “Ese extraño oficio llamado Diplomacia” en @ElEspectador, se informó a los lectores que uno de los propósitos era divulgar el conocimiento y compartir la experiencia de los diplomáticos colombianos y entonces, comenzamos por contar que la Carrera [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify; line-height: 16.2pt; background: white;">Cuando, el 22 de septiembre de 2016, la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO, lanzó este blog <strong>“</strong>Ese extraño oficio llamado Diplomacia<strong>”</strong> en @ElEspectador, se informó a los lectores que uno de los propósitos era divulgar el conocimiento y compartir la experiencia de los diplomáticos colombianos y entonces, comenzamos por contar que la Carrera Diplomática y Consular nació en Colombia en el año 1911 cuando se convocó por primera vez a un concurso de méritos para proveer cargos del servicio exterior.</p>
<p style="text-align: justify; line-height: 16.2pt; background: white;">Por su parte, la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO,  fundada en 1981, que agrupa a diplomáticos profesionales miembros de la Carrera Diplomática y Consular, tiene entre algunos de sus principales objetivos, llevar a cabo acciones que fortalezcan la Carrera Diplomática y propender por su conocimiento y divulgación, en ese contexto, ha llevado a cabo lo que ha denominado <em>Actos de Reconocimiento a la Carrera Diplomática y Consular.</em></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 16.2pt; background: white;">El <strong>“VI Acto de reconocimiento a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia” fue realizado por la Asociación el </strong>pasado miércoles 27 de septiembre de 2023, en el bello patio del Museo Colonial en Bogotá, con la participación de más de 150 personas. El acto fue presidido por el <strong>Primer Secretario, Martín Espinosa, Presidente de la Asociación </strong>y por el <strong>Embajador Franci</strong><strong>sco José Coy, Viceministro de Rela</strong><strong>ciones Exteriores</strong>.</p>
<p><figure id="attachment_96564" aria-describedby="caption-attachment-96564" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="Algunos miembros de la Junta Directiva 2023 y funcionarios ASODIPLO wp-image-96564 size-medium" title="Algunos miembros de la Junta Directiva 2023 y funcionarios ASODIPLO" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC5008-300x200.jpg" alt="Algunos miembros de la Junta Directiva y funcionarios ASODIPLO" width="300" height="200" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC5008-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC5008-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC5008-768x512.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC5008-1024x683.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC5008-1200x800.jpg 1200w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96564" class="wp-caption-text">Miembros de la Junta Directiva 2023 y funcionarios ASODIPLO</figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 16.2pt; background: white;">En el evento, el viceministro Coy, con emotivas palabras, se dirigió a los presentes compartiendo su experiencia personal y resaltando la importancia de la Carrera Diplomática y Consular como una carrera de servicio al país:</p>
<p style="text-align: justify; line-height: 16.2pt; background: white;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-96565" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Museo-Colonial-300x200.jpg" alt="" width="314" height="209" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Museo-Colonial-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Museo-Colonial-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Museo-Colonial-768x512.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Museo-Colonial-1024x683.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Museo-Colonial-1200x800.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Museo-Colonial.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 314px) 100vw, 314px" /><strong><em>“Luego de muchas décadas y desarrollos legales, Colombia cuenta en el Servicio Exterior con un cuerpo de funcionarios jerarquizado, especializado, que se refleja en una Carrera Diplomática a la que se ingresa por vocación y capacidad, en la que se permanece por un exigente sentido del deber y en la que se avanza por méritos profesionales, demostrados en forma constante y progresiva”</em></strong>.</p>
<p style="text-align: justify; line-height: 16.2pt; background: white;">Seguidamente, hizo entrega de placas conmemorativas a los miembros de la Carrera que ascendieron en los últimos años al rango de Embajador, la máxima categoría del escalafón a la que se llega luego de aproximadamente 25 años de servicio, e impuso las insignias a los Terceros Secretarios que fueron inscritos en el escalafón entre 2021 y 2023 y comienzan formalmente su Carrera Diplomática. Igualmente, dio la bienvenida a los funcionarios que ingresaron en periodo de prueba al Ministerio de Relaciones Exteriores, así como a los estudiantes que se encuentran realizando el curso de formación en la Academia Diplomática y aspiran a ser parte de la Carrera.</p>
<p style="text-align: justify; line-height: 16.2pt; background: white;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-96558" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4153-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4153-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4153-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4153-768x512.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4153-1024x683.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4153-1200x800.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" />Por su parte, el Presidente de la Asociación Diplomática y Consular, Martín Espinosa, agrad<span style="text-align: justify;">eció el trabajo de la Junta Directiva y del Comité de Bienestar para realizar el Acto, que  como se mencionó, obedece al propósito principal de </span><span style="text-align: justify;">ASODIPLO de fortalecer el Servicio Exterior colombiano mediante la profesionalización y el posicionamiento de la Carrera Diplomática y Consular de Colombia. De igual forma, destacó la labor meritocrática y la representación que ejercen, de todos los colombianos, los funcionarios de carrera que dedican su vida al servicio de la nación.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 16.2pt; background: white;"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-thumbnail wp-image-96557 alignleft" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4122-150x100.jpg" alt="" width="150" height="100" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4122-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4122-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4122-768x512.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4122-1024x683.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4122-1200x800.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px" />El evento contó con la asistencia de asociados, directivos de la Cancillería y de la Asociación, familias y colegas del Ministerio de Relaciones Exteriores, representantes de embajadas y misiones acreditadas en Colombia, académicos, entre otros.</p>
<p style="text-align: justify; line-height: 16.2pt; background: white;"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-thumbnail wp-image-96563 alignright" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4962-150x100.jpg" alt="" width="150" height="100" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4962-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4962-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4962-768x512.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4962-1024x683.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/AFC4962-1200x800.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px" /></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 16.2pt; background: white;">La Asociación Diplomática y Consular reitera su voluntad y compromiso para continuar enalteciendo y velando por el fortalecimiento de la Carrera Diplomática y Consular, activo de la nación y del servicio exterior colombiano.</p>
<p>Los invitamos a ver las publicaciones en nuestras redes sociales:</p>
<p>https://www.instagram.com/p/CxyHpKHLZ9U/?img_index=1</p>
<p>https://www.linkedin.com/posts/asodiplo_asodiplo-celebr%C3%B3-el-vi-acto-de-reconocimiento-activity-7113572424566075392-o8Bh?utm_source=share&#038;utm_medium=member_ios</p>
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true">
<p lang="es" dir="ltr">27 sep. Se realizó el “VI Acto de reconocimiento a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia”. Participaron más de 150 personas. Evento presidido por el Primer Secretario Martín Espinosa, Presidente <a href="https://twitter.com/asodiplo?ref_src=twsrc%5Etfw">@asodiplo</a> y Embajador Francisco Coy, Viceministro de Relaciones Exteriores. <a href="https://t.co/rwe5NDjKPn">pic.twitter.com/rwe5NDjKPn</a></p>
<p>&mdash; Asoc.Diplomática y Consular de Colombia (@asodiplo) <a href="https://twitter.com/asodiplo/status/1707802316156334537?ref_src=twsrc%5Etfw">September 29, 2023</a></p></blockquote>
<p><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></p>
<p>https://www.facebook.com/asociacion.diplomatica/posts/pfbid0jAYzHMahs9xtH93fSTks7qkoL48NKhsurg44uK4X5RCKq2bdvXdsYffCdnicmdnpl</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Comité Editorial Asodiplo</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96555</guid>
        <pubDate>Sat, 30 Sep 2023 11:06:39 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[ASODIPLO CELEBRA EL VI ACTO DE RECONOCIMIENTO A LA CARRERA DIPLOMÁTICA Y CONSULAR DE COLOMBIA*]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
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