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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 12 Apr 2026 13:01:22 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de María Corina Machado | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Intelectuales de derecha contra intelectuales de izquierda (caso Venezuela y “Hay Festival”)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/intelectuales-de-derecha-contra-intelectuales-de-izquierda-caso-venezuela-y-hay-festival/</link>
        <description><![CDATA[<p>En la batalla cultural que libra hoy el mundo para imponer las ideas, los intelectuales colombianos se corrigen o vapulean unos a otros. “Muchos escritores van al Hay Festival a meter cocaína”, dijo Carolina Sanín en su monólogo quincenal, y la cosa pasó como si nada.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>De izquierda a derecha, los escritores colombianos Juan Gabriel Vásquez, Laura Restrepo, Giuseppe Caputo y Carolina Sanín. </em></p>



<p>¿Qué cosa es un intelectual y para qué sirve? No lo sé, pero les prometo averiguarlo. Mientras tanto, observo las peleas entre aquellos a quienes llaman intelectuales. Celebremos la polémica, pues es señal de que (todavía) no se han extinguido. Celebremos incluso si nuestros intelectuales nadan en la orilla por temor a ahogarse en la profundidad de los debates.</p>



<p>A dos escritores, Carolina Sanín y Juan Gabriel Vásquez, les chocó la carta que otra escritora, Laura Restrepo, envió al <em>Hay Festival</em>, anunciando que se marginaba del evento en rechazo a la presencia de la líder política venezolana María Corina Machado, quien pidió la intervención militar de su país por parte de Estados Unidos. Ya vimos: Los <em>Reyes Magos</em> le cumplieron el sueño de forma anticipada.</p>



<p>En <a href="https://open.spotify.com/episode/6tHf6EsvUb6HzvAbsoKrbC">su monólogo</a> para <em>Cambio</em>, Sanín se arrogó el derecho de corregir la carta de Restrepo, y lo hizo en términos despectivos. La tildó de taimada, lambona, “esta señora”, adolescente de colegio, “un numerito”.</p>



<p>A la voz de Restrepo se sumaron otras veces, todas corregidas por la cultísima Sanín. <em>“Chambonada de textos”,</em> dijo refiriéndose a los escritos de Laura Restrepo, Giuseppe Caputo y Mikaelah Drullard (escritora dominicana).</p>



<p>A Caputo lo llamó perezoso por, según ella, no esforzarse por escribir mejor<em>. “Estoy perezosa yo también con la lengua, ya estoy</em> <em>caputesca</em>”, dijo una Sanín experta en inventar palabras.</p>



<p><em>“De paso mátenla”,</em> sugirió porque Drullard declaró que tampoco ella estaba dispuesta a compartir el mismo espacio con la cuestionada Nobel de Paz. &nbsp;</p>



<p>Luego dijo que hicieron de María Corina alguien “moralmente asesinable”, en referencia a <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/catalina-ruiz-navarro/maria-corina-machado-en-el-hay-festival">esta columna</a> de Catalina Ruiz Navarro en <strong>El Espectador</strong>, a la que califica de <em>“barrabasadas”.</em></p>



<p>Pero Sanín no es la única persona de derecha que cuestiona a los intelectuales de izquierda, como si estos fueran responsables de la tragedia que viven Venezuela y los venezolanos. &nbsp;</p>



<p>En <a href="https://letraslibres.com/politica/el-imperialismo-bueno-de-laura-restrepo/16/12/2025/">Letras Libres</a>, Juan Carlos Méndez escribió: <em>“Laura Restrepo conoce cuál es el único futuro deseable para millones de venezolanos: de aquí a la eternidad, soportar la corrupción, las caravanas de refugiados, la miseria humillante, el saqueo y la muerte <strong>solo para que ella pueda asistir tranquila a los eventos literarios del mundo</strong>”.&nbsp;</em></p>



<p>En <a href="https://www.lasillavacia.com/opinion/la-raya-que-laura-restrepo-no-quiere-cruzar">La Silla Vacía</a>, Isabel Arroyo escribió: <em>“Considero, en síntesis, que, al cancelar su participación en el&nbsp;</em>Hay<em>, nuestra querida novelista, lejos de estar haciendo una valiente declaración en contra de la opresión de los pueblos, <strong>encontró razones para, al igual que otros intelectuales de izquierda, seguir ignorando el sufrimiento de los venezolanos</strong>. Esa es la raya que no parece dispuesta a cruzar”.</em></p>



<p>En <a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-12-29/sobre-el-caso-de-laura-restrepo-y-el-hay-festival.html">El País de España</a>, Juan Gabriel Vásquez escribió<em>: “Al cancelar su participación en el festival, y al hacerlo con el argumento de que el festival había invitado a una mujer cuyas posiciones no comparte,&nbsp;</em><strong><em>Laura Restrepo&nbsp;abdicó del principal deber de un intelectual público: entrar en el debate”.</em></strong></p>



<p>Haciendo de abogado del diablo, me gustaría conocer el manual de deberes y derechos de los intelectuales, si es que algo así existe. Yo creo que tan lícito es participar del debate como marginarse de él. De hecho, el silencio es una forma de protesta válida. A diferencia de los políticos, que deben rendir cuentas por sus actos y están obligados a poner la cara siempre, no se puede pretender meter a los escritores a la fuerza dónde y con quien no quieren estar. La estatura de un intelectual y la de un político no son equiparables; hacerlo es prácticamente un insulto con los primeros.</p>



<p>Además, Vásquez no entendió que en el terreno de las ideas al callar, al ausentarse, ya se ha dicho demasiado. Marginarse es una forma lícita de protestar y a la protesta se le debe considerar otra forma del debate. Ese es el mensaje y no hay arrogancia en ello. Y aunque suene grosero, el intelectual, quizás por el hecho de serlo, debe sentirse con el permiso de estar o no estar donde se le dé la gana.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La estatura de un intelectual y la de un político no son equiparables; hacerlo es prácticamente un insulto con los primeros.</h2>



<p>Podríamos, en cambio, preguntarle a quien corresponda cuál es el propósito de invitar a una líder política, con ansías de poder, a un evento literario, que eso se supone es el <em>Hay Festival</em>.</p>



<p>Mientras escribo estas líneas, lo que muchos temían acabó sucediendo. El ejército estadounidense sacó por la fuerza a Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela. Corina Machado, la manzana de la discordia, se ha declarado triunfal: <a href="https://www.infobae.com/venezuela/2026/01/03/maria-corina-machado-estamos-preparados-para-hacer-valer-nuestro-mandato-y-tomar-el-poder/"><em>“Estamos preparados para hacer valer nuestro mandato y tomar el poder”.</em>&nbsp;</a> Mientras tanto, Trump tomó las riendas del país hasta que <em><a href="https://www.bbc.com/mundo/live/cg5g7y081dpt">“se pueda llevar a cabo una transición segura”</a>, según recogió la BBC.</em> Es decir, la nación vecina entró en un rio revuelto, ganancia de pescadores. Por ahora, Machado quedó descartada para gobernar, porque no tiene <em><a href="https://www.elmundo.es/internacional/2026/01/03/69595ef9fdddffe7018b45b0.html">“ni el respeto ni el apoyo de su país”</a></em><strong>,</strong> dijo Trump. Ella le dedicó su Premio Nobel de Paz a Trump y Trump le agradeció con palabras de menosprecio. </p>



<p>Es que, señoras y señores, incluida doña Carolina Sanín, el problema de fondo no es si unos escritores van o no van a un evento cultural por la inquina hacia fulana o perencejo; el problema de fondo es si estamos o no de acuerdo con el hecho de que el autoritario Donald Trump profane la soberanía de otro país y a qué costo en términos de vidas humanas, como la de los lancheros interceptados y enseguida ejecutados sin fórmula de juicio. Y, lo más grave, qué consecuencias traerá la intromisión de Estados Unidos en Venezuela para los demás países de la región. </p>



<p>Recomiendo <a href="https://elpais.com/opinion/2026-01-03/fuerza-bruta-en-venezuela.html">este editorial </a>del diario español El País: <em><strong>&#8220;No existe transición legítima bajo tutela extranjera ni democracia posible si el futuro de un país se administra desde fuera como un protectorado&#8221;.</strong></em> Por otra parte, el análisis de The New Yorker es contundente: <a href="https://www.newyorker.com/news/q-and-a/the-brazen-illegality-of-trumps-venezuela-operation">la operación de Trump en Venezuela fue ilegal.</a> </p>



<p>Esa es la pepa de la almendra, y por las malquerencias de los unos hacia los otros, no deberíamos distraer la discusión sobre lo que debe importarnos. Si quitamos eso, todo lo que nos queda es una guerra de egos, la obligación de rellenar espacios y columnas, hablar por hablar, escribir por escribir, las veleidades de unos y otros que no se han tomado en serio su rol de intelectuales, quizás porque tampoco ellos saben para qué diablos sirve un intelectual en pleno siglo XXI.</p>



<p>El vil asesinato del presidente Salvador Allende (Chile, 1973), orquestado por Nixon y Kissinger, ilustra la gravedad del problema en que se encuentra América Latina tras la captura de Nicolás Maduro. Más allá de los cargos de narcoterrorismo y otros delitos en su contra, la región se enfrenta a un gobernante soberbio que busca imponer por la fuerza su propia doctrina política. De hecho, Trump ha venido metiendo las narices en elecciones que deberían ser libres, señalando quién es digno de ser elegido y quién no. <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2025/12/02/latinoamerica/influencia-trump-elecciones-latinoamericanas-orix"><em>“Muy seguramente lo va a intentar hacer en Colombia”</em>,</a> le dijo un analista a CNN.</p>



<p>No se pueden alentar voces como la de María Corina Machado, que antes y después de recibir el Premio Nobel de Paz propuso una salida irracional como solución a un régimen igual de irracional. Había que sentar un precedente contra esa actitud desquiciada. Intelectuales como Laura Restrepo lo hicieron de manera valiente.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Se abre otro debate</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="891" height="357" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04075050/ZETA-ZETA-HAY-FESTIVAL-LOGO.jpg" alt="" class="wp-image-124294" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04075050/ZETA-ZETA-HAY-FESTIVAL-LOGO.jpg 891w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04075050/ZETA-ZETA-HAY-FESTIVAL-LOGO-300x120.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04075050/ZETA-ZETA-HAY-FESTIVAL-LOGO-768x308.jpg 768w" sizes="(max-width: 891px) 100vw, 891px" /></figure>



<p>Al margen de esta discusión, me parece que el monólogo de Sanín abre un nuevo debate por el grueso calibre de otras afirmaciones suyas: <em>“El Hay Festival me parece muy lamentable de muchas maneras. Son unos señores y unas señoras, ricos y ricas en su mayoría más conspicua (…) que vienen de Bogotá y se ponen guayabera (…) y hay conversaciones que en su mayoría son muy malas (…) lo que me pareció siempre fue que se trata de hacer charlas para que los señoras y las señoras de las élites, aunque sean brutos, sientan que son inteligentes y cultivados porque pueden entender esas charlas, que son una manera de rebajar los libros (&#8230;) <strong>Creo que cumple esa función: que las élites se sientan inteligentes porque asisten a unas charlas, porque además las entienden, y eso evita que lean los libros (…)”.</strong></em></p>



<p>Sentí pena por los señores y las señoras de <em>alta alcurnia</em>, y más pena sentí al ver que nadie, empezando por los señores y las señoras de la sociedad bogotana, ha salido a defenderse de los insultos. </p>



<p>Sanín fue más lejos: <em>“Muchos escritores van allá, al Hay Festival de Cartagena, a meter cocaína. (…) Y probablemente también a buscar mujeres; esa no me consta, la de la cocaína sí”, </em>dijo. Me parece muy raro que, a pocas semanas de su realización (29 de enero al 1º de febrero), el <em>Hay Festival</em> brille por su silencio. </p>



<p>El mundo se habrá jodido para siempre el día en que todo nos resbale, incluso lo que opinen los intelectuales. </p>



<p>Con todo, Venezuela debe dolernos. Trump ha pisoteado la dignidad del pueblo venezolano dentro de Estados Unidos y ahora los pisotea en su propia casa. <strong>Para saber cuál es el lado correcto de la historia, los colombianos no podemos olvidar que la independencia se la debemos a un venezolano, no a un gringo.  </strong></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124276</guid>
        <pubDate>Sun, 04 Jan 2026 13:15:50 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>Corté con La FM por Lozano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/corte-con-la-fm-por-lozano/</link>
        <description><![CDATA[<p> ¿Qué credibilidad puede tener una persona que actúa como político en una columna de opinión y posa de periodista en una emisora? Autopsia a una columna de prensa. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1a1c68dc11b29f00a2c44f87dbc227c6">Dice Omar Rincón en el último número de la <a href="https://gaceta.co/contenidos/entre-jurasicos-zombis-y-excitados/">revista Gaceta</a>:<strong> </strong><em><strong>&#8220;Los periodistas producen la desinformación porque pasaron de mediadores a actores políticos y militantes&#8221;. </strong></em><strong>  </strong></p>



<p>“Se chifló Juan Lozano”, fue lo primero que pensé tras leer su última columna en El Tiempo. Un texto cargado de realismo mágico, no necesariamente de certezas; es decir, lleno de frases hiperbólicas, que parecen escritas, no por un analista sesudo y sosegado, sino por un jovenzuelo que recién está descubriendo el mundo. <em>“El que no ha visto a Dios, cuando lo ve se asusta, mijo”</em>, decía mi abuela.</p>



<p>Pero él no está asustado. Como el buen periodista que no es —y el político profesional que sí es, hoy al mando de un medio periodístico radial— lo imaginé bailando en un solo píe mientras escribía la florida columna, casi un poema con sus indigestos adjetivos, para congraciarse con su amiga María Corina Machado, la nueva Premio Nobel de Paz. Entre políticos se entienden, pensé, y él no tiene vergüenza de gritarlo a los cuatro vientos.</p>



<p>Lo que sí da pena —pena ajena que llaman— son las flojas elucubraciones y la mala leche que derrama en su columna. Columna que es una lamentable diatriba contra el Acuerdo de Paz colombiano. Pero se entiende porque Juan Lozano es un uribista alineado con las posturas del máximo jerarca de la derecha colombiana, que detesta a Juan Manuel Santos y denigra de su Premio Nobel de Paz y de la resolución de nuestro conflicto interno con sus miles de muertos.  </p>



<p>Por eso, encuentro formidable y necesaria la respuesta, <a href="https://x.com/DeLaCalleHum/status/1977867648890507279?t=mg2bKCYscdaoKMZlatjhQQ&amp;s=08">en un tuit</a>, del exministro y hombre de paz Humberto De La Calle a la desafortunada columna de Juan Lozano: </p>



<p><em>“La furiosa columna de @JuanLozano_R hoy en vez de molestia me causó enorme dolor. Exaltar el premio de M Corina para atribuir al Acuerdo del Colón todos los males de la República, no solo es contraevidente sino que es una muestra patética del odio que martiriza esta sociedad. Equivale a decir que hubiese sido mejor que 13.000 guerrilleros siguiesen en armas. Y es una pavorosa ausencia de autocrítica. Borra el gobierno del Centro Democrático en cabeza de Duque pese al deterioro de la seguridad bajo su mando. Si afirmas que ella es “la más grande de las mujeres de América”, le haces un gran daño cuando la reduces al papel de anti Santos en indigna metáfora futbolística. He respetado a Juan desde la diferencia pero esto ya es la tapa”.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">La furiosa columna de <a href="https://twitter.com/JuanLozano_R?ref_src=twsrc%5Etfw">@JuanLozano_R</a> hoy en vez de molestia me causó enorme dolor. Exaltar el premio de M Corina para atribuir al Acuerdo del Colón todos los males de la República, no solo es contraevidente sino que es una muestra patética del odio que martiriza esta sociedad.…</p>&mdash; Humberto de la Calle (@DeLaCalleHum) <a href="https://twitter.com/DeLaCalleHum/status/1977867648890507279?ref_src=twsrc%5Etfw">October 13, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Por pura humanidad, la prensa debería estar siempre del lado de la paz, incluso si la paz es imperfecta. Tal y como lo dijo <strong>El Espectador</strong> el domingo anterior al celebrar en un editorial un principio de reconciliación entre Israel y Palestina: <strong>&#8220;El acuerdo de paz es un alivio, así siga un camino tortuoso&#8221;.  </strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Por pura humanidad, la prensa debería estar siempre del lado de la paz, incluso si la paz es imperfecta.</strong></h2>



<p>Después de Gabo, don Juan Lozano y su prosa macondiana. Aquí una breve degustación; a lo mejor un día le dan el Nobel de Literatura, hay quienes opinan que por los lados de la academia la vara está cada vez más baja. </p>



<p><em>“María Corina Machado, la heroína viva, sobreviviente de carne y hueso obstinada y visionaria, que ha enfrentado con la mayor determinación a los verdaderos artífices de la violencia y a los reales enemigos de la paz en Venezuela, en nuestro hemisferio y, cómo no, también en Colombia”.</em></p>



<p><strong>Me pondré a investigar qué hizo Policarpa Salavarrieta para que en Colombia la llamaran heroína, después de morir fusilada en 1817.</strong></p>



<p><em>“Me lo dijo la propia María Corina –la más grande de las mujeres de América en las últimas décadas– en una cálida, generosa y reveladora entrevista reciente que hicimos en la FM: <strong>mientras no haya democracia en Venezuela, no habrá paz en Colombia.</strong> Y tiene toda la razón”.</em></p>



<p><strong>Profetas de nuestro tiempo, ambos: María Corina y don Juan. ¿Y de dónde sale, como no sea de una amistad entre pares, que María Corina es la más grande de las mujeres americanas? ¿Quién hizo esa encuesta? ¿Y de cuándo acá, Venezuela es responsable del conflicto interno colombiano?</strong> <strong>Que yo sepa, aquí ya nos estábamos matando, cuando allá no existían ni el <em>chavismo</em> ni el <em>madurismo</em>. </strong></p>



<p>Hay que concederle el mérito, eso sí, de ser una rival obstinada de Nicolás Maduro, una mujer con agallas si se quiere, y lIderesa de una oposición que cuestiona los abusos de poder del otro y quiere hacerse con ese mismo poder, como lo dije <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/maria-corina-machado-ni-pacifista-ni-pacificadora/">en este mismo blog</a>.</p>



<p><em>Los cucuteños, (…) lloraban de dicha, querían hacer caravanas de celebración y misas de acción de gracias porque entienden la inmensidad de la lucha que decidió librar María Corina, lo que esa lucha ha representado para Colombia y lo inconmensurable de su coraje”.</em></p>



<p><strong>Pues qué raro que no haya encontrado en la prensa mención a tanto júbilo inmortal, ni a las dichosas misas, que por lo visto sólo estaban en la cabeza de don Juan. Moraleja: Una cosa es escribir columnas de opinión documentadas y sustentadas, y cosa bien distinta es dejar volar la imaginación para escribir ficciones. </strong></p>



<p><em>“María Corina, por amor a su pueblo y a su patria, ha desafiado todo lo que parece letal, pestilente y a veces “inderrotable” en nuestra América, así la palabra inderrotable aún no sea reconocida por la Real Academia”.</em></p>



<p><strong>Con esta sola frase, don Juan Lozano ya se ganó su silla en la Real Academia de la Lengua Española.</strong></p>



<p><em>“El Nobel a María Corina, por lo demás, confirma que todos los astros se están alineando para que por fin le llegue la hora cero a la dictadura venezolana”.</em></p>



<p><strong>Político, periodista, columnista y, de ñapa, astrólogo. Don Juan Lozano es todo un personajillo.</strong></p>



<p><em>“¡Bravo, María Corina! ¡Felicitaciones desde el fondo del alma! Y gracias por todo lo que también ha hecho por Colombia”.</em></p>



<p>Espero don Juan que en la emisión de mañana de La FM haga usted el listado de todo lo que la empresaria María Corina ha hecho por Colombia. Busqué en Google, fui a Wikipedia y se lo pregunté a la IA, tan <em>sabionda</em> ella. Esto me dijo: <em>“María Corina Machado no ha tenido un papel directo en la política o acciones específicas hacia Colombia que sean ampliamente reconocidas”.</em></p>



<p>Al parecer el político-periodista o el periodista-político- sabe más que la inteligencia artificial. Me cuentan, por favor, si habla del tema, pues ahora que lo recuerdo hace un año corté con La FM&#8230; por Lozano. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sun, 19 Oct 2025 14:31:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Corté con La FM por Lozano]]></media:description>
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        <title>Lecciones y paradojas de Venezuela</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/lecciones-y-paradojas-de-venezuela/</link>
        <description><![CDATA[<p>La primera lección es también la mayor paradoja: Maduro convirtió a la oposición venezolana al chavismo. Ahora es la oposición la más ferviente defensora de la Constitución Bolivariana y del sistema electoral, los principales legados políticos e institucionales de Hugo Chávez. Por el contrario, Nicolás Maduro con todos sus incondicionales seguidores y cómplices, se ha [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La primera lección es también la mayor paradoja: Maduro convirtió a la oposición venezolana al chavismo. Ahora es la oposición la más ferviente defensora de la Constitución Bolivariana y del sistema electoral, los principales legados políticos e institucionales de Hugo Chávez. Por el contrario, Nicolás Maduro con todos sus incondicionales seguidores y cómplices, se ha convertido en el más desvergonzado violador y dilapidador de ese legado. Al punto que ha sido incapaz de revelar a la luz pública los resultados de las actas electorales, posesionándose como un cleptócrata presidencial que roba la voluntad política de millones de ciudadanos venezolanos. Para tratar de legitimar semejante crimen político de lesa voluntad no solo invoca y ultraja la memoria de Hugo Chávez, sino que además se reclama como el auténtico líder del pueblo venezolano. A su vez, María Corina Machado, junto al burlado Edmundo González, reivindican ser los legítimos voceros de la mayoría del pueblo venezolano.</p>



<p><strong>¿De cuál Pueblo hablamos?</strong></p>



<p>Entonces llegamos al interrogante crucial de la democracia: ¿Quién define al pueblo soberano? Más aún, ¿Expresa ese pueblo soberano una voluntad política inequívoca? Y la respuesta a dichos interrogantes no es sencilla. Pues el pueblo, como esa voluntad soberana que invocan ambas partes, no existe más allá de la mente de Rousseau, ya que en la realidad es siempre una multitud plural, anónima, compleja, forjada con múltiples tradiciones, intereses, identidades y conflictos en torno a sus condiciones de vida. Pero, sobre todo, porque ese pueblo solo es real cuando política e históricamente sus líderes le confieren una voluntad y hasta una identidad política precisa.</p>



<p>De allí la disputa histórica de todos los partidos políticos y sus líderes por apropiarse las figuras míticas forjadoras de pueblos y naciones, como Simón Bolívar, del cual Hugo Chávez logró erigirse como su heredero político. Impronta que jamás podrá reeditar Maduro y toda su cleptocracia electoral.</p>



<p><strong>M-19 y la Espada de Bolívar</strong></p>



<p>Por la misma razón, el M-19 surge a la vida pública el 17 de enero de 1974, sustrayendo la espada de Simón Bolívar de la Quinta de Bolívar de Bogotá<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>. Espada que se convierte en el momento de máxima tensión en la posesión presidencial de Gustavo Petro, pues la incorpora a la puesta en escena de su investidura con un significado polémico: <strong><em>“Esta es la espada del pueblo</em></strong><em>, y por eso la queríamos aquí”, </em>y agregó: “<strong><em>Que solo se envaine</em></strong><em>, como dijo su propietario, el Libertador, <strong>cuando haya justicia en este país…Que sea del pueblo. Es la espada del pueblo”<a href="#_edn2" id="_ednref2"><strong>[ii]</strong></a></strong>. </em>&nbsp;</p>



<p>Giro retórico que no deja de ser inquietante, pues proclama una fusión del pueblo con las armas, asunto que el mismo libertador repudió una vez alcanzada la independencia de la corona española, en su célebre discurso ante el Congreso de Colombia en la Villa del Rosario de Cúcuta, el 3 de octubre de 1821: <em>“Un hombre como yo es un ciudadano peligroso en un gobierno popular: es una amenaza inmediata a la <strong>soberanía nacional</strong>. <strong>Yo quiero ser ciudadano para ser libre, y para que todos lo sean.</strong> <strong>Prefiero el título de ciudadano al de libertador, porque éste emana de la guerra, aquel emana de las leyes. Cambiadme, señor, todos mis dictados por el de buen ciudadano</strong></em>”<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>.</p>



<p><strong>Un pueblo de ciudadanos</strong></p>



<p>Exactamente todo lo contrario de lo que es, hace y representa Nicolás Maduro, pues su título de presidente no emana de las leyes. Su título emana de lo que más fustigaba Bolívar en dicho discurso, las armas<em>: “<strong>Esta espada no puede servir de nada el día de la paz</strong>, y éste debe ser el último de mi poder; porque así lo he jurado para mí, porque lo he prometido a Colombia, y <strong>porque no puede haber república, donde el pueblo no está seguro del ejercicio de sus propias facultades</strong>”. </em>De manera que la pomposa República Bolivariana de Venezuela ya no existe, pues ella ha sido degradada a una auténtica cleptocracia electoral autoritaria, sustentada en la lealtad de militares que han deshonrado la memoria de Bolívar e incluso de Hugo Chávez, quien optó por los votos en lugar de las armas como fuente y sustento del poder político estatal.</p>



<p><strong>La deliberación ciudadana</strong></p>



<p>Por lo anterior, la principal lección y mayor desafío para el pueblo venezolano es reinventar la democracia en clave ciudadana, vale decir como ejercicio de derechos y deliberación sin dejarse arrastrar por líderes políticos que apelan a un imaginario pueblo para negar dichos derechos a sus adversarios a quienes fustigan como enemigos de la Nación. &nbsp;Un desafío que es casi planetario, pues los líderes de extrema derecha en todas las latitudes son siniestros en la manipulación de las voluntades ciudadanas. Para ello invocan la grandeza nacional, como America First y MAGA; la persecución contra migrantes, como AFD, Alternativa para Alemania, que promueve la expulsión de millones de migrantes<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a> para ganar votos en las elecciones del próximo 23 de febrero.</p>



<p><strong>“Democracias” excluyentes</strong></p>



<p>La concepción de democracia que predomina en estos líderes es la de la exclusión social y la negación de derechos, ya sean políticos, socioeconómicos o culturales, por lo cual sus estrategias electorales no son la argumentación y la persuasión, sino la manipulación, la mentira, el odio y la deslegitimación de sus adversarios. Para ello hacen uso intensivo de las redes sociales, los bulos y ahora la inteligencia artificial. Para contrarrestar estas dinámicas maniqueas que se presentan en todas las campañas electorales como una confrontación inevitable de “buenos” contra “malos”; de la derecha contra la izquierda; la “gente de bien” contra la “chusma”, en fin, del “pueblo” contra los “oligarcas” o viceversa, hay que rescatar la capacidad de deliberación ciudadana. Deliberación que siempre deberá tener presente que la democracia precisa para su existencia y consolidación más del &nbsp;estímulo de la concertación que el de la confrontación; de los acuerdos parciales sobre los consensos unánimes; de las transacciones sobre las imposiciones. En fin, de la política entendida y asumida como la transformación creativa de los conflictos, en lugar de la persecución, intimidación y aniquilación violenta de sus portadores, como lamentablemente ha sucedido en Colombia y ahora en Venezuela.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a><a href="https://www.elespectador.com/politica/el-robo-de-la-espada-de-bolivar-y-los-50-anos-del-m-19-la-guerrilla-de-gustavo-petro/">https://www.elespectador.com/politica/el-robo-de-la-espada-de-bolivar-y-los-50-anos-del-m-19-la-guerrilla-de-gustavo-petro/</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.cancilleria.gov.co/newsroom/news/palabras-presidente-republica-gustavo-petro-urrego-tomar-posesion-jefe-estado">https://www.cancilleria.gov.co/newsroom/news/palabras-presidente-republica-gustavo-petro-urrego-tomar-posesion-jefe-estado</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://es.wikisource.org/wiki/Discurso_de_Bol%C3%ADvar_en_C%C3%BAcuta">https://es.wikisource.org/wiki/Discurso_de_Bol%C3%ADvar_en_C%C3%BAcuta</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://elpais.com/internacional/2024-01-10/politicos-de-la-ultraderechista-afd-hablaron-con-neonazis-de-un-plan-para-expulsar-de-alemania-a-millones-de-inmigrantes.html">https://elpais.com/internacional/2024-01-10/politicos-de-la-ultraderechista-afd-hablaron-con-neonazis-de-un-plan-para-expulsar-de-alemania-a-millones-de-inmigrantes.html</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110420</guid>
        <pubDate>Wed, 15 Jan 2025 23:12:54 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/15180951/Captura-de-pantalla-2025-01-16-a-las-0.04.51.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Lecciones y paradojas de Venezuela]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El cuento del Libertador (Uribe) y la Libertadora (Vicky)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-cuento-del-libertador-uribe-y-la-libertadora-vicky/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los políticos colombianos han convertido la crisis venezolana en un sainete para beneficio propio en año preelectoral. Lecciones para dummies de cómo derrocar a un presidente, a propósito de los 50 años de “El otoño del patriarca”. Este blog incluye un cuento breve. Gracias por reír. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes: tomadas de redes sociales. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-ec2f07344a3f9904dc73caf17bcd3374"><strong>“Los políticos ponen la primera piedra donde nunca se habrá de poner la segunda”.<em> </em></strong><em>De la novela “</em>El otoño del patriarca”<em>, de Gabriel García Márquez.</em></p>



<p>Maduró pero no cayó. La frase se explica por sí sola. Nicolás Maduro juramentó para un tercer periodo (hasta 2031), lo que significa que las elecciones colombianas del 2030, y no sólo las del 2026, estarán atravesadas por el tema Venezuela.</p>



<p>Uno tiene que leer los libros de Historia para entender qué es una dictadura, cómo nacen y cómo las han derrocado.</p>



<p>En Colombia no hemos terminado de resolver un conflicto interno de seis décadas, y ya ciertos políticos nos quieren engrampar en una contienda con Venezuela, como si nada hubiéramos aprendido del conflicto bélico con Perú (1932-1933), la única guerra, con país extranjero, que Colombia libró en el siglo XX, sin contar el <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/07/130724_america_latina_colombia_soldados_veteranos_guerra_corea_aw">Batallón Colombia </a>(con casi cinco mil hombres) que fue a pelear a Corea en 1951, con un saldo de 196 muertos y 400 heridos. </p>



<p>El de la idea fue Álvaro Uribe. Propuso una intervención militar internacional para sacar a Nicolás Maduro del poder. Con horas de diferencia, Vicky Dávila lo secundó y propuso derrocar al presidente: <em>“Las condiciones están dadas, solo queda el uso de la fuerza”,</em> dijo la mujer que ayer se acostó siendo una simple periodista y hoy se levantó convertida en estratega militar, además de precandidata presidencial. </p>



<p>Nicolás Maduro, tan ligero de lengua como el expresidente colombiano, no se quedó callado: <em><u><a href="https://caracol.com.co/2025/01/10/maduro-entre-un-tercer-mandato-y-la-condena-internacional/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“¡Cobarde! Ven tú al frente de las tropas, te espero en el campo de batalla”</a></u></em>. </p>



<p>El episodio, digno de un sainete, nos recuerda que ni siquiera el emperador Julio César, él si un estratega militar, de los más grandes de la Historia, se atrevió a tanto, quizás porque en su época no existía Twitter (X), que es hoy la trinchera más segura desde donde todos, con pasmosa valentía, tiran la piedra sin necesidad de esconder la mano.  Hasta donde sé, nadie llegó a Caracas para confrontar personalmente a Nicolás Maduro. Este blog conoció en exclusiva el cuento, que es cuentazo.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-300ddea9a0d59f3bb4976048f0cb2f66"></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-9b4cf137192d1dacc90dbb56334be6dd">Entonces, el general Simón Uribe y Manuelita Dávila se dirigieron sin demora hacia Cúcuta, con cajas de fósforos en mano, atravesando caminos de trocha, para libertar a la hermana República de Venezuela. Sedientos de sangre y fuego, el nuevo Libertador y su Libertadora iban determinados a cambiar la Historia&#8230; a las malas&#8230; o a las malas.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5582ea2965526c0cad7134a28a1ba7cb">¡La gente lo recibió con vítores! A él le tendieron una alfombra roja, rojísima como la sangre, porque medía 6.402 metros.  </p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-05330abf1491a64f6241d914056ff33e">—¡Coronel Aureliano Buendía, cónchale, el pueblo te saluda!, le decían, haciéndole venías, y agradeciéndole al cielo por enviarles al salvador, al único, al original, al que llamaban el Gran Colombiano por venir de la extinta Gran Colombia.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-d644a4b62e8a87a70ba00c8f9ad0cb5c">—<em>¡Respeten, carajo! Yo soy el general Rafael Uribe Uribe!</em>, los interpeló él, amenazándoles con darles en la cara, <em>marichis</em>, si seguían confundiéndolo, aunque el confundido era él. </p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-21452a224d7b0a077ebeeb3527d4bb3c">La brisa de enero soplaba tan fuerte que las palabras de mi General se las llevaba el viento.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-fd27cbf54d2b7a8d60f47f8f99047a47">—¡Hacen silencio o los callamos!, vociferó el General, y reinó un silencio sepulcral, como debía ser.    </p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e9238f7bc121c472f29519b0fbd23d8c">Luego, hicieron reverencias a Manuelita Dávila, que exultante e insultante, cantaba loca de felicidad:<em> “Oís&#8230; El pueblo unido, jamás será vencido”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-1da17e00886ab4634765873825c9ba08">—¡<em>Cálmate, mi Libertadora aburguesada, que se te está saliendo el socialismo por los poros!, </em>le dijo <em>embejucado</em> el Libertador a su heroína. Y Manuelita se calmó gracias a unas gotitas de valeriana que repartían las mansas Paloma y Mafe, sus amigas y rivales. Cuando se hubo tranquilizado, pronunció una frase que la inmortalizaría en cuestión de una <em>Semana</em>:  <em>“¡Pueblo indolente! ¡Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad!”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-4ebffb5d5ffca9e0507b48469f8ae14e">En esas llegó Edmundo a hacer reclamo, porque la única Heroína de este cuento se llama María Heroína Machado, que así la bautizó el maestro Osuna, el caricaturista de El Espectador.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-a56e32249ad74f4a14107199b2c5831a">—¡<em>Chama, eres una usurpadora!,</em> le gritó Edmundo ante Raimundo y todo el mundo, y la chama se hizo la que no era con ella. Se disparó el consumo de valeriana para calmar los ánimos.  </p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-243cd0523c8f51234711fd0bd6c58657">Con megáfono en mano, el Libertador se dirigió en idioma paisa <em>emberracao </em>a la muchedumbre, que podía contarse con los dedos de manos y pies.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-b954d5bdfbade1b4dd20e74976aafc44">—<em>¡Venezolanos, Eh ave María, pues&#8230; <strong>si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro!</strong></em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-d7d0a1617e75665c39e4c72dbd146b17">La ovación fue general para el General Uribe. Con esa promesa incumplida, la paz y la democracia estaban de un cacho. Sin embargo, un escolta interrumpió de manera atrevida al General para secretearle algo al oído:</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-db5dd804b11c0e49a3c48a9edcffe419">—Doctor Uribe, ¡pero esa frase es de Simón Bolívar! ¡Hasta yo lo sé!</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-83b53a1cd05e0f0ee3f1458465c4526c">—¡Por eso!, le respondió él.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-2946c381358dcac8e754dcd8355be94b">Mientras tanto, acuclillada (o aculillada, no sé) por una lluvia de tres huevitos que caía a esa hora sobre la ciudad fronteriza, la <em>frentera </em>heroína Manuelita Dávila, a quien llamaban cariñosamente Vicky Salavarrieta unas veces y Policarpa Dávila en otras ocasiones, trinó en Twitter pidiendo que de Bogotá enviaran refuerzos a Cúcuta. Y en efecto, en el clímax de la paranoia, sus palabras fueron órdenes, porque a las pocas horas llegó un ejército de psiquiatras para llevar al Libertador y a la Libertadora a un lugar seguro: seguro para ellos y seguro para nosotros. <strong>FIN DEL CUENTO.</strong></p>



<p>Parece chiste pero es anécdota. Detrás de todo esto, subyace una realidad de la que nadie habla en Colombia: la forma oportunista como los políticos colombianos usan la tragedia venezolana para obtener ganancias electorales. Ayer el cuento fue este: <em>“Nos volveremos Venezuela</em>”. Y como no nos volvimos Venezuela, hubo que actualizar el relato: <em>“Se robarán las elecciones en 2026”</em>, suena ya el eslogan en las redes sociales. <em>“La única y más importante propuesta es que en 2026 se respeten las elecciones. Vamos de cabeza para lo mismo que en Venezuela”,</em> insinuó el senador David Luna en su cuenta de X.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">El embajador de <a href="https://twitter.com/petrogustavo?ref_src=twsrc%5Etfw">@petrogustavo</a> sirvió de notario del robo de elecciones en Venezuela, de una violación de derechos humanos sin precedentes y del secuestro de los líderes de la oposición. Vergonzoso.<br>A mí ni <a href="https://twitter.com/LuisGMurillo?ref_src=twsrc%5Etfw">@LuisGMurillo</a> ni <a href="https://twitter.com/petrogustavo?ref_src=twsrc%5Etfw">@petrogustavo</a> me representan.<br><br>Que nos sirva de ejemplo y…</p>&mdash; David Luna (@lunadavid) <a href="https://twitter.com/lunadavid/status/1877811308881707286?ref_src=twsrc%5Etfw">January 10, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Debemos prepararnos para un año <em>jarto</em> políticamente hablando. El país hiede y apenas es enero, señores. Ojalá la prensa sepa distinguir el trigo de la paja (de la pura paja), para no hacerle el juego a tanta verborrea que delata la enfermedad de moda: la incontinencia verbal de nuestra clase política. &nbsp;</p>



<p>En eso de usar al vecino país como fuente de réditos políticos son muy eficientes los partidos colombianos: <strong>Vicky Dávila se echó el viajecito a Panamá </strong>(lean bien la frase), para darle el abrazo a Edmundo González, y lo propio hizo antes el joven Miguel Uribe Turbay en España; ambos lograron lo que buscaban: la fotografía. Porque una imagen vale más que mil palabras. ¡De qué sirvieron esos encuentros! Es una pregunta retórica. Muy raro, eso sí, que María Fernanda Cabal y Paloma Valencia hayan quedado por fuera de la foto.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="1016" height="774" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/14220232/A-EDMUNDO.jpg" alt="" class="wp-image-110372" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/14220232/A-EDMUNDO.jpg 1016w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/14220232/A-EDMUNDO-300x229.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/14220232/A-EDMUNDO-768x585.jpg 768w" sizes="(max-width: 1016px) 100vw, 1016px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes: tomadas de redes sociales.</em></p>



<p>El que sí quedó en la foto con el señor Edmundo fue Javier Milei, el presidente de Argentina. &nbsp;Nayib Bukele no quedó en ninguna fotografía, pero habló con la opositora María Corina Machado, quien contó en sus redes sociales que le <em>“transmitió su admiración y su apoyo”.</em> Milei y Bukele son los dos mandatarios que hoy por hoy mejor representan a la extrema derecha latinoamericana. También a aquellos les hacen ojitos ciertos políticos colombianos.</p>



<p>Estamos de acuerdo en que queremos una Venezuela democrática donde se respete la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas. Habiendo gente a lado y la de la frontera (colombianos y venezolanos que necesitan del comercio fronterizo para sobrevivir), cualquier propuesta de solución a la crisis debe tener en cuenta principios humanitarios. Cerrar la frontera es un gesto inhumano. No se les ocurra repetir lo de Iván Duque. Son los ciudadanos quienes pagan los platos rotos de la lengua zafada.</p>



<p>Nadie habla de geopolítica y es hora de darle la palabra a los que saben de esa ciencia para entender los efectos de los discursos y, más que todo, las repercusiones de palabras acaloradas en la geografía física y humana. Uribe ya no es el presidente, pero sus embelecos pueden afectar las relaciones colombo-venezolanas&#8230; y nadie sabe a qué precio. Hay que exigirle cordura a esta oposición.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ca2a7c0d84c240dce663dc0fd3943e88"><strong>“El poder cree que puede ordenar que quiten la lluvia de donde estorbaba y la pongan en tierra de sequía”: </strong><em>De la novela </em>&#8220;El otoño del patriarca&#8221;<em>, de Gabriel García Márquez.</em></p>



<p>Si trinaran menos y leyeran más, entenderían que lo que está pasando en Venezuela, ya ha pasado y seguirá pasando, porque la Historia no es más que un continuo repetirse, de la misma forma que se repiten los humanos a medida que unos mueren y otros nacen, y cada camada viene con sus locos incluidos, con ansias de perpetuarse en el poder o hacerse reelegir torciendo a la malas las Constituciones políticas de sus países: pasó en Colombia con la reelección de Uribe y pasó en El Salvador de Bukele. Nos falla la memoria colectiva y esa es nuestra gran tragedia como sociedad.</p>



<p>Con todo respeto, un personaje como Álvaro Uribe, con procesos judiciales abiertos en Colombia, y con un gobierno de ocho años durante el cual se cometieron crímenes de Estado (remítanse a los episodios de los falsos positivos y los desaparecidos de <em>La Escombrera</em> en Medellín), es quizás la persona con menos autoridad moral para entrometerse en los asuntos del vecino país.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-584f7995d8900e3df22ddce5d813996d"><strong><em>“Una patria sin héroes es como una casa sin puertas”: De la novela </em></strong><strong>El otoño del patriarca<em>, de Gabriel García Márquez.</em></strong></p>



<p>Como lo dije en una <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/mi-silencio-les-estorba/">columna anterior</a><strong>,</strong> los venezolanos deben hacerse cargo de su realidad, porque éste ya no es el Reino de la Nueva Granada que en tiempos virreinales despachaba órdenes a lomo de mula desde Santafé de Bogotá.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="OjzKoudoQ8"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/mi-silencio-les-estorba/">“Mi silencio les estorba”</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;“Mi silencio les estorba”&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/mi-silencio-les-estorba/embed/#?secret=jY0sp4qKwB#?secret=OjzKoudoQ8" data-secret="OjzKoudoQ8" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Cuando el Régimen esté débil, fracturado o en decadencia (como ocurrió en Siria, donde cayó Bashar al-Assad en diciembre de 2024), quizás sea el momento de hablar de la posible caída de Maduro. <em>&#8220;En cierto modo se trató de una victoria puramente Siria, o una solución siria a un problema sirio. No fue un esfuerzo internacional o regional lo que llevó a la caída de Asad&#8221;,</em> dice en <a href="https://www.newyorker.com/news/q-and-a/how-bashar-al-assads-regime-crumbled">The New Yorker </a>Emile Hokayem, investigador del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.</p>



<p>Este mismo año 2025, en que Nicolás Maduro juramentó para un tercer periodo como presidente de Venezuela, se cumplen 50 años de la novela <strong>“El otoño del patriarca”,</strong> (1975), escrita por Gabriel García Márquez, sobre la agonía y muerte de un dictador. Se dice que Gabo escribió esta obra entre 1968 y 1975, cuando vivía en Barcelona. Por lo cual es fácil pensar que está inspirada en la dictadura del general Francisco Franco en España, que se extendió de 1939 a 1975, año en que murió el dictador. </p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="440" height="690" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/14212756/A-EL-OTONO.jpg" alt="" class="wp-image-110366" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/14212756/A-EL-OTONO.jpg 440w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/14212756/A-EL-OTONO-191x300.jpg 191w" sizes="auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px" /></figure>



<p>Sin embargo, en su sitio web la <a href="https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/colecciones/biblioteca-digital/gaboteca/publicacion?Titulo=el-oto%C3%B1o-del-patriarca-14#summary">Biblioteca Nacional</a> de Colombia hace la siguiente salvedad: <em>“la idea para este libro la había tenido García Márquez desde que presenció en 1958 <strong>la caída del dictador venezolano Marco Pérez Jiménez,</strong> cuando el escritor colombiano trabajaba como redactor de la revista Momento de Caracas”.</em></p>



<p>La novela retrata la tiranía, la corrupción política y la fragilidad del poder. El protagonista es un general anciano, déspota y solitario, que no recuerda su edad pero que vio a Cristóbal Colón cuando desembarcó en América.  </p>



<p>La historia real cuenta que luego de seis años de dictadura (1952-1958), el dictador <strong><em>Marco Pérez Jiménez</em> </strong>fue derrocado mediante un golpe de Estado propinado por las propias Fuerzas Armadas de su país, con respaldo ciudadano; en todo caso, no con la intervención de ejércitos ni pueblos extranjeros.</p>



<p>La única pregunta que se me ocurre es si morirá Maduro de muerte natural y picoteado por los gallinazos como el patriarca de Gabo. Se nos impone el deber de leer o releer esta joya literaria para entender cómo el poder desquicia a quienes lo ostentan. Un pedacito del principio se puede escuchar <a href="https://youtu.be/W9H80NLYn60?si=pzT3a0hMHsv-sRaB">aquí</a> en la voz del maestro Gabriel García Márquez.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a4f1ccf8153b012c66875597e96eee92"><em><strong>“&#8230; gobernaba de viva voz y de cuerpo presente a toda hora y en todas partes (&#8230;) asediado por una muchedumbre de leprosos, ciegos y paralíticos que suplicaban de sus manos la sal de la salud y políticos de letras y aduladores impávidos que lo proclamaban corregidor de los terremotos, los eclipses, los años bisiestos y otros errores de Dios&#8230;.&#8221;.</strong> <em>De la novela </em></em>&#8220;El otoño del patriarca&#8221;.<em> </em></p>



<p>Aunque de todo corazón queremos que la democracia retorne a ese país, parte de la solución pasa por respetar su soberanía. Las cosas serían más fáciles para Colombia si no compartiéramos una frontera geográfica, humana y activa con Venezuela. Es la razón por la cual el presidente Gabriel Boric, de Chile, puede asumir una actitud cómoda, porque a la larga ningún chileno resulta afectado con lo que diga o deje de decir. El presidente Gustavo Petro no es monedita de oro, pero hay que entender que sus decisiones deben ser calculadas por ese componente humano y humanitario que muchos se niegan a ver.</p>



<p>A diferencia del doctor Uribe y de Vicky Dávila, desconozco la fórmula para derrocar presidentes. Como dicen que Google todo lo sabe, le pregunté: <em>¿Cómo derrocar una dictadura?</em> y lo primero que salió fue esta magnífica historia del diario español <a href="https://elpais.com/planeta-futuro/2023-06-19/el-manual-para-derrocar-dictaduras-de-sdrja-popovic-hay-que-encontrar-los-tentaculos-del-dinero-y-cortarlos-uno-a-uno.html">El País </a>sobre Srdja Popovic, líder del movimiento estudiantil que en 1997 precipitó la caída de Slobodan Milosevic en Serbia, a través de lo que denomina <em>“la no violencia”.</em></p>



<p>Según él, <em>“hay que encontrar los tentáculos del dinero y cortarlos uno a uno”.</em> Además, sugiere que la gente se organice, aunque ya hemos visto que eso no siempre funciona<em>. </em>En 25 años desde que Chávez asumió el poder, una sola persona sigue mandando sobre 28 millones. <em>“Los movimientos sociales son cada vez más numerosos, pero hay menos casos de éxito</em><em>”</em>, cuenta Popovic en ese reportaje.</p>



<p>No sé cómo tumbar gobiernos, pero se me ocurre que sí podemos evitar que los políticos se perpetúen en el poder. En la serie <em>“Cómo se convirtieron en tiranos”</em>, (seis episodios, Netflix), Waller Newell, un profesor de Ciencias Políticas en Carleton University, da en el clavo.<em> “Un sello distintivo de la tiranía es que existe desde la antigüedad este culto a la personalidad alrededor del tirano, que lo retrata como la fuente de toda sabiduría y la fuente de toda virtud”.</em></p>



<p>Los políticos no son mesías. Son gente mortal y no vienen al mundo con la misión de salvarnos. Detrás de un empleo, vienen muchas veces a ver qué provecho sacan del poder que les otorgamos. No veamos libertadores, ni heroínas donde no los hay. Todavía no han canonizado políticos en el Vaticano.</p>



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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Wed, 15 Jan 2025 12:48:31 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El cuento del Libertador (Uribe) y la Libertadora (Vicky)]]></media:description>
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