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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 20 Apr 2026 16:54:40 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de maria clara ruiz | Blogs El Espectador</title>
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        <title>La Neurosis del Domingo – Del Vacío al Autoconocimiento</title>
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        <description><![CDATA[<p>Domingo por la tarde. Llegó el momento, por fin. Toda la semana esperando, visualizándose sentado/a en el sofá leyendo una revista, haciendo la siesta para despertar y seguir leyendo, o para quedarse mirando al techo, haciendo figuras con las chispitas con las que juega nuestra percepción cuando crea esas traviesas ilusiones ópticas que nos acompañan [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p align="CENTER"><a href="https://mariaclararuiz.files.wordpress.com/2015/01/la-neurosis-del-domingo.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-5410" alt="la-neurosis-del-domingo" src="https://mariaclararuiz.files.wordpress.com/2015/01/la-neurosis-del-domingo.jpg" width="660" height="192" /></a></p>
<p align="CENTER"><strong><i>Domingo por la tarde. Llegó el momento, por fin. Toda la semana esperando, visualizándose sentado/a en el sofá leyendo una revista, haciendo la siesta para despertar y seguir leyendo, o para quedarse mirando al techo, haciendo figuras con las chispitas con las que juega nuestra percepción cuando crea esas traviesas ilusiones ópticas que nos acompañan desde la niñez.</i></strong></p>
<p align="JUSTIFY">Sí, domingo suena a música, a cuerpo distendido, a niños jugando, a tarta, a permiso, a ropa nueva, a abuelo cómplice. Domingo huele a recuperarse de una larga semana y prepararse para la siguiente. Domingo sabe a balance, a plan, a futuro.</p>
<p align="JUSTIFY">Pero, para alguno/as, domingo por la tarde no es paz, ni descanso, ni alegría. Muy por el contrario, es angustia y ahogo, preocupación, caos. Sucede cuando aparece un inmenso vacío que asusta y hace que se desee escapar de la consciencia. Llegan los dolores y los recuerdos tristes, las frustraciones, la impotencia. El cuerpo no responde, duele la cabeza o el estómago, los huesos o la espalda. Y no parece ser porque se haya comido mucho o poco, o porque se haya dormido bien o mal.<span id="more-3361"></span></p>
<p align="JUSTIFY">Se llama “Neurosis del Domingo” y fue Sándor Ferenczi, allá por el año 1919 quien lo explicó a su manera tan sencilla y, a la vez, tan profunda:</p>
<blockquote>
<p align="JUSTIFY">“<i>El domingo es actualmente el día festivo de la humanidad civilizada. Pero sería un error creer que este día festivo significa simplemente una jornada de reposo físico y psíquico; hay otros factores afectivos que contribuyen notablemente a la expansión que procura por lo general. En este día no sólo somos dueños de nosotros mismos, nos sentimos libres de todas las obligaciones que el deber y la opresión exterior nos impone, sino que también sentimos una especie de liberación interior.” [&#8230;] </i></p>
<p align="RIGHT"><span style="font-size: small"><i>Sándor Ferenczi: “Neurosis del Domingo&#8221; (1919a)</i></span></p>
</blockquote>
<p>Parece mentira, pero a fuerza de vivir cumpliendo horarios o recibiendo órdenes, es como si el momento de libertad que se nos otorga al menos por una tarde, la del domingo, fuera más un castigo que una licencia. Aparece entonces la contención en lugar de la expansión, el afán perfeccionista en vez de la creatividad, el aburrimiento en oposición a la capacidad de disfrute. Y así, ante el incómodo ocio no parece quedar más remedio que desear, furiosamente, que llegue la semana con sus exigencias, con sus horarios y su resignación.</p>
<p align="JUSTIFY">Con todo lo que supone, sería una buena idea dar a este incómodo momento dominguero su importancia. Algo sucede para que, en el tiempo que tenemos para tomar contacto con nosotros/as mismos/as sin impedimentos, se pongan en marcha los “por hacer” y los “no hemos hecho”, o para que la vida se convierta en una ciénaga de lodo de la que parece imposible salir, a no ser que llegue el lunes que, por cierto, no tiene fama de ser precisamente el día más feliz de la semana.</p>
<p align="JUSTIFY">El vacío existencial que algunas personas padecen los domingos, no es tan inocente como parece. Tampoco te vas a morir de eso, al menos de forma inminente. Pero está informando algo y sería muy inteligente no perder la oportunidad de descubrir lo que quiere decir.</p>
<p align="JUSTIFY">Esta vez tampoco hay consejos sobre “c<i>ómo-superar-la-neurosis-del-domingo</i>”. Si eres un/a lector/a asiduo/a, seguro que no esperarás esto. La intención es, más que resolver el problema (pretensión que me resulta absolutamente imposible e inadecuada para un blog), animarte a que, si te sucede esto a ti o a otra persona, sepas que la neurosis del domingo no es una maldición a la que hay que resignarse, sino que es una valiosa oportunidad para buscar ayuda.</p>
<p align="JUSTIFY">Porque aquí no hay atajos que valgan. Sólo después de atreverse a experimentar el vacío conscientemente y en toda su profundidad, se puede decidir con qué llenarlo. El sentimiento de vacío, el aburrimiento, la ansiedad o los síntomas físicos que acompañan a la vivencia neurótica del día de descanso, pueden estar relacionados con la necesidad de revisar el sentido de la vida. Permanecer en la incomodidad que suponen e intentar traducir lo que nos comunican es una excelente puerta de entrada hacia el autoconocimiento y la evolución personal.</p>
<p style="text-align: right" align="JUSTIFY"><i style="font-family: angelina;color: #524e4e;font-size: 2em;text-align: right">María Clara Ruiz</i></p>
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        <author>María Clara Ruiz</author>
                    <category>Psicoterapia y otras Posibilidades</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/maria-clara-ruiz-psicoterapia-y-otras-posibilidades/?p=414</guid>
        <pubDate>Wed, 17 Aug 2016 14:33:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La Neurosis del Domingo – Del Vacío al Autoconocimiento]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">María Clara Ruiz</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Elogio de la Dificultad &amp;#8211; Estanislao Zuleta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/psicoterapia-y-otras-posibilidades/elogio-de-la-dificultad-estanislao-zuleta/</link>
        <description><![CDATA[<p>  &#8220;Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a el&#8221;. (Estanislao Zuleta) En esta entrada quiero hablar sobre &#8220;El elogio de la dificultad&#8221;, uno de los ensayos publicados por el filósofo colombiano Estanislao Zuleta (1935-1990) a quien leo una y otra vez sin acabar de sorprenderme descubriendo siempre [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<address> </address>
<p style="text-align: center;" align="CENTER"><strong><span style="color: #61b4b5;"><i>&#8220;Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a el&#8221;. (Estanislao Zuleta)</i></span></strong></p>
<p align="JUSTIFY"><a href="http://mariaclararuiz.com"><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-59462 size-medium" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/04/elogio-de-la-dificultad-1-300x225.jpg" alt="estanislao-zuleta" width="300" height="225" /></a>En esta entrada quiero hablar sobre <i>&#8220;El elogio de la dificultad&#8221;, </i>uno de los ensayos publicados por el filósofo colombiano Estanislao Zuleta (1935-1990) a quien leo una y otra vez sin acabar de sorprenderme descubriendo siempre algo nuevo. Han pasado los años, e igual que sucede con otros pensadores, su legado sigue vigente. Me pregunto cómo es posible que evolucionemos tan lentamente o, incluso, que a veces vayamos para atrás o nos quedemos atascados en la repetición.</p>
<p align="JUSTIFY"><span id="more-3344"></span>En este ensayo, Zuleta empieza hablando de la felicidad y de cómo, cuando la imaginamos, esta aparece asociada a una vida sin dificultades. Pero la cuestión no está en imaginar sino en la expectativa real de que sea este el clima en la vida cotidiana. Así, a esta idea de la felicidad se relacionan la de la seguridad y la de la solución definitiva. Entonces, el autor cuestiona algo importantísimo: el problema no es desear sino la forma como deseamos.</p>
<p align="JUSTIFY"><i>&#8220;Deseamos mal. En lugar de desear una relación humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor y por lo tanto, en ultima instancia un retorno al huevo. En vez de desear una sociedad en la que sea realizable y necesario trabajar arduamente para hacer efectivas nuestras posibilidades, deseamos un mundo de satisfacción, una monstruosa salacuna de abundancia pasivamente recibida. En lugar de desear una filosofía llena de incógnitas y preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global, capaz de dar cuenta de todo, revelada por espíritus que nunca han existido o por caudillos que desgraciadamente si han existido&#8221;.</i></p>
<p align="JUSTIFY">Esta reflexión me eriza, cada vez que la leo. Y me recuerda diferentes momentos y circunstancias en las que, una y otra vez, aparecen los procesos con sus implicaciones, como son la incerteza, la espera, la vivencia del vacío y la conclusión de que las cosas no salieron como se habían planeado. Pudieron salir mejor o peor, pero nunca igual. Y esto tiene su gracia, cuando uno consigue entregarse a lo incontrolable y descubre que la vida es mucho más compleja de lo que uno se empeñaba en construir.</p>
<p align="JUSTIFY">Pero cuando no se acaba de aceptar el hecho de que las cosas no salgan como uno quiere, las cosas se complican y es ahí donde Zuleta habla de la relación entre la idealización y el terror, es decir, la idealización de la meta y el terror de los medios que la justifican. Así es como se desarrollan doctrinas, sectas, grupos y sociedades enteras que, de forma paranoide, se defienden contra toda amenaza de perder el absoluto control de la propia existencia y de la vida de los demás.</p>
<p align="JUSTIFY"><i>&#8220;En lugar de discutir un razonamiento se le reduce a un juicio de pertenencia al otro – y el otro es, en este sistema, sinónimo de enemigo-, o se procede a un juicio de intenciones. Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el punto en que ya no solamente rechaza toda oposición, sino también toda diferencia: el que no esta conmigo esta contra mi, y el que no esta completamente conmigo, no esta conmigo&#8221;.</i></p>
<p align="JUSTIFY">Pero recordemos que los grupos están constituidos por personas. Entonces, ¿Por qué hay quienes caen en las redes de dogmas, sectas, promesas políticas partidistas o relaciones grupales basadas en la anulación de la propia capacidad de decisión y acción? Estas palabras de Estanislao Zuleta nos pueden ayudar:</p>
<p align="JUSTIFY"><i>&#8220;El atractivo terrible que poseen las formaciones colectivas que se embriagan con la promesa de una comunidad humana no problemática, basada en una palabra infalible, consiste en que suprimen la indecisión y la duda, la necesidad de pensar por si mismo, otorgan a sus miembros una identidad exaltada por participación, separan un interior bueno &#8211; el grupo &#8211; y un exterior amenazador&#8221;.</i></p>
<p align="JUSTIFY">Y así, ya no hay más que pensar. &#8220;Algo&#8221; se hace cargo de mi, de mis decisiones, de mi capital, de mis emociones, de mi cuerpo y, a cambio, yo entrego mi identidad y entro a ser una parte del colectivo que me salva del riesgo de vivir con mis angustias y mis incertidumbres.</p>
<p align="JUSTIFY">En este ambiente, la vigencia de normas universales y los conceptos de respeto y de reciprocidad dejan de tener sentido:</p>
<p align="JUSTIFY"><i>[&#8230;] &#8220;Porque el respeto y las normas solo adquieren vigencia allí donde el amor, el entusiasmo, la entrega total a la gran misión, ya no pueden aspirar a determinar las relaciones humanas. Y como el respeto es siempre el respeto a la diferencia, solo puede afirmarse allí donde ya no se cree que la diferencia pueda disolverse en una comunidad exaltada, transparente y espontanea, o en una fusión amorosa&#8221;.</i></p>
<p align="JUSTIFY">Pero tarde o temprano viene la desidealización, que es otro momento complejo, ya que no se trata sólo de darse cuenta, sino que se suele pasar al extremo del pesimismo. No se retoma el camino hacia una organización social igualitaria sino que se suele adoptar una forma, de nuevo perversa, de reacción individualista.</p>
<p align="JUSTIFY">La propuesta de este filósofo, entonces, no es ni a la idealización de la felicidad con su consecuente desidealización, ni a la renuncia de toda participación colectiva. Su propuesta se encuentra en:</p>
<p align="JUSTIFY"><i>[&#8230;] &#8220;conservar la voluntad de luchar por una sociedad diferente sin caer en la interpretación paranoide de la lucha. Lo difícil, pero también lo esencial es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creación y el pensamiento, como aquello sin lo cual una imaginaria comunidad de los justos cantaría el eterno hosanna del aburrimiento satisfecho&#8221;.</i></p>
<p align="JUSTIFY">Lo fácil deja de tener valor. Lo que no exige, no cuestiona o no nos impulsa al desarrollo, no sirve en este contexto. En esta línea, entonces tampoco sirven las justificaciones por las que no se hace lo que hay que hacer y mucho menos las que evitan cualquier indicio de autocrítica. Frases como: <i>&#8220;es que para ti es más fácil porque tienes tiempo, en cambio yo no&#8221;</i>, o <i>&#8220;es que yo tengo hijos y no me puedo mover&#8221;</i>, o <i>&#8220;es que yo soy inmigrante y no tengo las mismas oportunidades&#8221;</i> son, dentro de su realidad, excusas utilizadas para justificar la propia insatisfacción.</p>
<p align="JUSTIFY">Esta es una de las frases finales de este ensayo, que me gusta especialmente porque deja abiertas todas las puertas y reconoce los avances conseguidos:</p>
<p align="JUSTIFY"><i>[&#8230;] &#8220;En medio del pesimismo de nuestra época surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga con nada, ni con automóviles ni con televisores; surge la rebelión magnifica de las mujeres que no aceptan una situación de inferioridad a cambio de halagos y protecciones; surge la insurrección desesperada de los jóvenes que no pueden aceptar el destino que se les ha fabricado&#8221;.</i></p>
<p align="JUSTIFY">Me alegra mucho haber encontrado el momento de compartir este ensayo de Estanislao Zuleta, que ha sido uno de mis pilares en el desarrollo de mi formación profesional, así como de mi ética personal.</p>
<p align="RIGHT"><em> </em><i style="font-family: angelina; color: #524e4e; font-size: 2em; text-align: right;">María Clara Ruiz</i></p>
]]></content:encoded>
        <author>María Clara Ruiz</author>
                    <category>Psicoterapia y otras Posibilidades</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/maria-clara-ruiz-psicoterapia-y-otras-posibilidades/?p=317</guid>
        <pubDate>Wed, 27 Apr 2016 13:28:43 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Elogio de la Dificultad &#8211; Estanislao Zuleta]]></media:description>
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        <item>
        <title>La Violencia Cotidiana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/psicoterapia-y-otras-posibilidades/la-violencia-cotidiana/</link>
        <description><![CDATA[<p>La violencia cotidiana es esa forma de maltrato que se te escapa de las manos, y es tan tramposa que incluso a veces te hace sentir que tú eres el/la culpable de lo que sucede. Es la que te ciega y te amenaza, la que te empequeñece y te bloquea. Yo también estoy en contra [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<header>
<p style="text-align: center"><em>La violencia cotidiana es esa forma de maltrato que se te escapa de las manos, y es tan tramposa que incluso a veces te hace sentir que tú eres el/la culpable de lo que sucede. Es la que te ciega y te amenaza, la que te empequeñece y te bloquea.</em></p>
<p style="text-align: center"><img decoding="async" class="aligncenter  wp-image-60" alt="la-violencia-cotidiana" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/08/la-violencia-cotidiana-1024x767.jpg" width="442" height="331" /></a></p>
</header>
<div>
<p style="text-align: justify">Yo también estoy en contra de la violencia. Firmo en todas las listas que llegan a mis manos para mostrar mi oposición a la violencia manifiesta en cualquiera de sus formas. La violencia machista, la violencia doméstica, la violencia armada, la violencia por motivos políticos, religiosos o ideológicos, la violencia social que vivimos cada día y que parece que no tuviera fin.</p>
<p style="text-align: justify">Estoy en contra de todo tipo de violencia, y es por eso que también me indigna esa violencia velada, sin diferencias de clase, de partido ni de género, la que parece que se va naturalizando con el paso del tiempo. La que no se ve pero que va desgastando y matando la alegría, la salud y la esperanza. ¿Sabes de qué hablo? De esa violencia cotidiana que se mete hasta en los poros llegando, incluso, a poner en duda la propia identidad.<span id="more-3242"></span></p>
<p style="text-align: justify">Por eso es que hay que tener la mirada bien abierta, e intentar estar en contacto permanente con las sensaciones. Porque el cuerpo da señales, avisa de los peligros, protege de las amenazas. Por eso es que hay que desarrollar las funciones biológicas, psicológicas y sociales, para poder detectar las situaciones en las que más vale defenderse o retirarse, que quedarse mirando cómo se va degradando la propia autoestima.</p>
<p style="text-align: justify">Hablo de esos maltratos cotidianos que se ven algunas veces en las relaciones humanas. En las parejas, en las familias, en los equipos de trabajo, en los grupos de amigos. Porque a veces la cercanía y la aparente seguridad de que el otro permanecerá, pase lo que pase, produce un efecto de cierta confianza perversa que hace pensar en que se le puede tratar de cualquier manera. Esa forma de violencia merece atención, porque también tiene efectos devastadores. Porque aquí no se asesina a las personas en un plano físico, pero sí se asesinan sus ideas, sus creaciones, sus proyectos, su tiempo, su espacio, su ánimo, su autoimagen, su identidad.</p>
<p style="text-align: justify">A veces ha pasado que alguien se rebela ante ese maltrato velado, y se le acaba tachando de exagerado o demasiado sensible. Pero ¿cuántas veces nos paramos a pensar en los motivos de esa persona para sentirse así? Si lo hiciéramos, comprenderíamos muchas cosas que a veces se nos pasan de largo, posiblemente por esa inercia en la que caen las relaciones cotidianas cuando, más que estables, se vuelven rígidas.</p>
<p style="text-align: justify">Veamos algunas de esas situaciones que nos hacen pensar en el maltrato cotidiano:</p>
<ul style="text-align: justify">
<li>Cuando se envían sistemáticamente mensajes constantes e indirectos de desaprobación, del tipo <em>“tú no puedes”</em>, <em>“eso tan bueno no es para gente como tú”</em>, <em>“deberías hacer lo que yo digo y no lo que tú quieres”</em>.</li>
<li>Cuando se impone el silencio sin motivo,  por ejemplo, cuando no se da respuesta a una pregunta o una petición. Siempre me ha llamado la atención que las personas más ocupadas e importantes que conozco, nunca olvidan responder llamadas y mensajes.</li>
<li>Cuando, sistemáticamente, se utiliza el tiempo de otra persona llegando tarde, o “simplemente” no llegando a la cita concertada, sin dar ningún aviso o señal de disculparse.</li>
<li>Cuando se supone que hay un cierto nivel de compromiso en una relación pero alguna de las personas implicadas no lo ejerce y no acepta cuestionamientos al respecto.</li>
<li>Cuando no se toman en cuenta las necesidades de los demás, como el sueño, el hambre o el cansancio, por estar más preocupado por los propios intereses.</li>
<li>Cuando después de un “<em>no</em>” dicho abiertamente se actúa como si lo que se hubiera escuchado hubiera sido un “<em>sí</em>“.</li>
<li>Cuando se excluye socialmente a una persona simplemente por tomar diferentes opciones de vida.</li>
<li>Cuando se invade sistemáticamente el campo personal del otro, gracias al siempre equivocado sentimiento de posesión.</li>
<li>Cuando se intenta hacer creer que la conducta violenta es justificable: “<em>yo soy así</em>“, “<em>somos amigos/familia/pareja y tienes que aguantarme</em>“.</li>
<li>Cuando se presiona a alguien para homogeneizar su pensamiento y su conducta, en favor de la supervivencia de un grupo: “<em>en este grupo/familia/empresa pensamos así, nos comportamos de esta manera y nos gustan estas cosas</em>“.</li>
<li>Cuando no se le dan a los trabajadores los recursos para desarrollar las funciones para las que han sido contratados.</li>
<li>Cuando se oculta información importante para la comprensión de un asunto de interés particular o público.</li>
<li>Cuando se toman “prestadas” las creaciones de los demás sin hacer los respectivos reconocimientos.</li>
<li>Cuando se culpa a otro/a por el estado personal, que bien hubiera podido superarse trabajando internamente y tomando decisiones con autonomía. Son los mensajes del tipo: “<em>me has dañado la vida</em>“.</li>
<li>Cuando se reprime la expresión de las emociones en favor de los buenos modales y las preferencias sociales de moda.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify">Son incontables los ejemplos para describir el maltrato cotidiano en el que nos movemos permanentemente, y he hecho un esfuerzo por describir los menos evidentes, por estar de alguna forma naturalizados, es decir, como si fuera algo normal estar inmersos en dinámicas de relación disfuncionales. Manipulaciones, chantajes afectivos, faltas de respeto, que parecen inocuos pero no lo son.</p>
<p style="text-align: justify">Y no me refiero a momentos puntuales en que cualquiera de estas situaciones se pueden dar. Sería injusto y un tanto obsesivo y paranoico decir que si mi amigo llega 10 minutos tarde a la cita me está maltratando. No, pero cuando una conducta se repite por costumbre, muchas veces actuando con indiferencia frente al efecto que tiene en la otra persona, se impone definitivamente una condición necesaria para las relaciones perversas: la falta de equidad.</p>
<p style="text-align: justify">Y es aquí donde entra en juego el poder. Cuando no hay equidad, la capacidad de afectar negativamente a otros en las relaciones humanas es infinita, y si lo vemos bien, es esa la base de los tipos de violencia más evidentes, contra los que tanto luchamos y nos manifestamos. La falta de equidad en las relaciones, los abusos de poder, los chantajes y las manipulaciones, generan un estado de tensión, de rabia y de frustración en las relaciones, y no solamente en la “víctima”, sino también en la persona que lo ejerce. Porque no tener los límites claros frente a los otros es una fuente de angustia que puede ser exasperante y que, como un círculo vicioso, produce actitudes violentas al no ser canalizados los impulsos.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando actuamos violentamente somos responsables de nuestro acto violento. Cuando lo permitimos también, a no ser que seamos niños o que tengamos alguna discapacidad permanente o temporal que nos impida tomar posición frente a la conducta violenta. En esos casos, es también una responsabilidad denunciar el maltrato ajeno y proteger al niño o a la persona que no puede defenderse.</p>
<p style="text-align: justify">De lo contrario, si en pleno uso de tus facultades como persona adulta, te sientes víctima de la violencia cotidiana, debes saber que puedes cambiar tu situación, trabajando contigo mismo/a en el desarrollo de tus potencialidades, en la recuperación de tu libertad. Te sorprenderá descubrir las enormes capacidades que no habías aprovechado hasta el momento.</p>
<p style="text-align: right" align="JUSTIFY"><i style="font-family: angelina;color: #524e4e;font-size: 2em;text-align: right">María Clara Ruiz</i></p>
</div>
]]></content:encoded>
        <author>María Clara Ruiz</author>
                    <category>Psicoterapia y otras Posibilidades</category>
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        <pubDate>Wed, 05 Aug 2015 14:00:34 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La Violencia Cotidiana]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">María Clara Ruiz</media:credit>
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