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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Marchas | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Traición a los Movimientos Sociales? La Desmovilización y Fragmentación Bajo el Gobierno Petro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/traicion-a-los-movimientos-sociales-la-desmovilizacion-y-fragmentacion-bajo-el-gobierno-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Pensemos en cómo se instrumentalizan las marchas. Petro no valida a todos aquellos que enfrentan desventajas sociales, económicas o políticas. </p>
<p>Solo valida a quienes le son útiles, a quienes se alinean con su narrativa y sus intereses.</p>
<p> Esto deja fuera a una gran parte de la población que, aunque desaventajada, no encaja en su estrategia política.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-background" style="background-color:#ed9759"><br><strong>Reflexiones desordenadas</strong></p>



<p>Yo fui una de esas personas que alguna vez creyó en Gustavo Petro.</p>



<p> Dispuse el eco de mi voz, mi esperanza y mi activismo a favor de su proyecto político porque, en su momento, representaba algo más grande que él mismo: la posibilidad de una transformación real en un país que lleva décadas pidiendo justicia social. Cuando digo &#8220;nos traicionó&#8221;, me refiero a todas las personas que nos hemos ido apartando y desmarcando porque ya sabemos que el cambio es imposible de la mano suya.</p>



<p> Él representa no solamente prácticas tradicionales de política, sino algo mucho peor: el tráfico de derechos como moneda de cambio partidista, algo que no deberíamos tolerar.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong> &#8220;Masa acrítica&#8221;.</strong></h2>



<p>El movimiento social que lo llevó al poder, ese que cuestionó y evidenció las fallas del Uribismo con valentía y sacrificio, ha sido reducido a una &#8220;masa acrítica&#8221;.</p>



<p> Más que haber perdido su capacidad de pensar y actuar de manera autónoma, muchas personas han renunciado a ella o, simplemente, no han recibido la formación necesaria para desarrollar un pensamiento crítico.</p>



<p> No cuentan con las herramientas suficientes para comprender lo que realmente implica la manipulación política. </p>



<p>Petro, como alguien que entiende que la política no es solo teoría, sino también pasiones y emociones, ha sabido capitalizar esta carencia.</p>



<p>Una sociedad acrítica, ya sea por desventaja sociopolítica y cultural o por pereza mental, tiende a delegar las soluciones a un supuesto mesías en lugar de asumir un rol activo como agente transformador, consciente de las realidades.</p>



<p> Este fenómeno perpetúa la dependencia y refuerza la narrativa de líderes que se presentan como salvadores, mientras consolidan su poder a través de la manipulación emocional y simbólica.</p>



<p> Como lo señala <em><strong>Angela Davis</strong></em>, la política no puede separarse de las emociones y las experiencias vividas; estas son herramientas poderosas que, en manos equivocadas, pueden ser utilizadas para perpetuar sistemas de opresión en lugar de desmantelarlos.</p>



<p> Davis enfatiza que la manipulación emocional puede ser una estrategia para mantener el control, especialmente en contextos donde las desigualdades estructurales ya limitan la capacidad de las personas para resistir.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#b95d1c"><em>Pensemos en cómo se instrumentalizan las marchas</em></h3>



<p>Los  discursos sobre explotación laboral y justicia social se han utilizado para justificar las manifestaciones convocadas por Petro, que presuntamente se financian con nuestros impuestos.</p>



<p> Estas requieren una logística costosa: buses, refrigerios, estadías, publicidad en Vallas, Internet, Televisión, Radio e incluso un medio propio de información pagado con recursos públicos. Esa marcha solamente favorece la marca política de Petro. </p>



<p>No es un secreto la cantidad de dinero que Gustavo Petro ha invertido en su autobombo. </p>



<p>¿Por qué fue deshonesto e  inmoral que Iván Duque invirtiera en su auto publicidad con recursos públicos, y ahora está bien que lo haga Petro, gastando aún más?</p>



<p>Tampoco es un secreto que <em>RTVC</em> se ha convertido en el medio de publicidad más potente de la marca personal y política de Gustavo Petro.</p>



<p> Además, el gobierno cuenta con un medio de comunicación propio llamado <em>Revista Vida</em>, que distribuye información oficial en todo el país.</p>



<p> Este medio se ha convertido en una herramienta clave para promover las acciones del gobierno y consolidar su narrativa.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-background" style="background-color:#c46e30"> Nadie, absolutamente nadie en Colombia, puede controlar una narrativa negativa en contra de Petro lo suficientemente poderosa como para contrarrestar su influencia mediática.</p>
</blockquote>



<p> Los medios &#8220;dominantes&#8221; hoy en día palidecen frente al poder mediático del actual presidente de la República.</p>



<p>Cuando <em>Cecilia López</em> preguntó: &#8220;¿Cuál es el pueblo válido ante el presidente?&#8221;, me llevó a reflexionar profundamente.</p>



<p>Pensé : Ni siquiera estamos hablando de que el pueblo válido sean los desaventajados, porque no son todos los desaventajados.</p>



<p> Petro no valida a todos aquellos que enfrentan desventajas sociales, económicas o políticas. </p>



<p>Solo valida a quienes le son útiles, a quienes se alinean con su narrativa y sus intereses.</p>



<p> Esto deja fuera a una gran parte de la población que, aunque desaventajada, no encaja en su estrategia política. </p>



<p>Es una visión utilitarista que reduce al pueblo a una herramienta más de su proyecto de poder.</p>



<p>Esta reflexión emergió de un ejercicio Edu &#8211; comunicativo que Cecilia López promovió en su plataforma <em>X</em>, donde le preguntó a un interlocutor sobre el concepto del pueblo válido.</p>



<p> Fue analizando estas interacciones que comprendí la profundidad de este problema, y cómo se refleja en la política de exclusión de voces que no le son funcionales al gobierno.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#e1650c"><em>El Feminismo Artesanal, la Acrácia y la Minarquía: Una Resistencia Ética</em></h3>



<p>Desde mi perspectiva, desde lo que hace mas de una década &#8220;invente&#8221; y conceptualicé como un  Feminismo Artesanal,  desde la Acrácia y la Minarquía encontramos  principios fundamentales para reconstruir la resistencia. </p>



<p><strong>El Feminismo Artesanal </strong>se basa en una lucha ética y autónoma, que rechaza la cooptación del poder y defiende los derechos desde la defensa de los derechos  colectivos e  individuales.</p>



<p><strong> La Acrácia</strong> propone una sociedad organizada sin estructuras jerárquicas, donde la cooperación y la autonomía de las comunidades sean el eje central. Por su parte,<strong> la Minarquía</strong> aboga por un Estado mínimo que garantice derechos esenciales como Justicia, Seguridad y Libertades Individuales, dejando al pueblo el control sobre la mayor parte de sus decisiones y recursos.</p>



<p><em><strong>Emma Goldman</strong></em>, en sus escritos sobre la libertad individual y la resistencia al autoritarismo, enfatizó que la verdadera emancipación no puede lograrse a través de líderes que buscan consolidar su poder a expensas de la autonomía de las personas. Su visión resuena en este contexto, donde la cooptación de movimientos sociales por parte de líderes políticos erosiona la capacidad de las comunidades para actuar de manera independiente.</p>



<p>Por otro lado, <strong>Hannah Arend</strong>t, en <strong>La Condición Humana</strong>, argumenta que la acción política auténtica surge de la reflexión colectiva y la capacidad de las personas para actuar juntas en el espacio público.</p>



<p> La instrumentalización de las marchas y la manipulación emocional contradicen esta idea, ya que reducen a las personas a  simples instrumentos de propaganda, en lugar de agentes activos de cambio.</p>



<p>Finalmente, <strong>Silvia Rivera Cusicanqui</strong>, destaca cómo las estructuras de poder perpetúan la exclusión de las voces subalternas. Ella visibiliza cómo los políticos y las élites se apropian de las causas sociales, despojándolas de su esencia transformadora para convertirlas en herramientas de legitimación del poder. En línea con Cusicanqui, <strong>Gayatri Spivak</strong>, en su ensayo <strong>¿Puede hablar el subalterno?</strong>, resalta cómo las estructuras de poder silencian a las voces marginales, negándoles la posibilidad de representarse a sí mismas. Estas ideas refuerzan la necesidad de cuestionar las narrativas oficiales y de construir espacios donde las voces subalternas puedan emerger con autonomía.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#e16710"><em>¿Lograremos salir de la era Petro y Uribe y encontrar un nuevo camino para este país?</em></h3>



<p>Petro, quien alguna vez cuestionó y evidenció las fallas del Uribismo, ayudó a que Álvaro Uribe Vélez enfrentara procesos judiciales. Eso fue un logro importante, un mensaje claro de que nadie está por encima de la justicia.</p>



<p> Ahora, anhelo que, en su momento, Petro también sea cuestionado e investigado rigurosamente por la manera en que ha gobernado. La justicia debería ser imparcial y alcanzar a todos los líderes que han traicionado la confianza del pueblo.</p>



<p>Por otra parte, <em>Luis Carlos Reyes</em>, director de la DIAN, parece haber sido otra víctima más de la ilusión Petro.</p>



<p> Como muchos, creyó que su trabajo con los de siempre trataba de crear puentes en medio de los muros, y no de empoderarlos más.</p>



<p> Petro se ha convertido en un subpresidente o marioneta presidente, como se quiera entender, donde no es él quien gobierna del todo porque le debe favores a los políticos poderosos de siempre.</p>



<p> En el partidismo nada es gratuito, y aunque se sabe que  estas son las reglas del juego, lo que perturba es cuando el juego es sucio. </p>



<p>Tanto que critican que los hijos de los políticos hagan política o que políticos y funcionarios  favorezcan a quienes acompañaron sus campañas laboralmente.</p>



<p> A mí eso no me incomoda; me parece lógico.</p>



<p> Lo que me parece corrupto es trabajar con gente inepta, deficiente y, peor aún, hacer compromisos con corruptos.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#cd9909"><em>Colofón</em></h3>



<p>Muchos discursos sobre explotación laboral y justicia social se quedan cortos si no se abordan las realidades de quienes ni siquiera pueden decir &#8220;me explotan&#8221; porque están fuera del mercado laboral.</p>



<p> De qué manera van a aumentar las oportunidades concretas de trabajo remunerado incluso para quienes nunca han tenido la oportunidad. </p>



<p>La esperanza de cambio que alguna vez representó Gustavo Petro se ha desmoronado, revelando contradicciones insostenibles. </p>



<p>Este es el momento de liberar los derechos del secuestro partidista y oportunista del petrismo, de reclamar un liderazgo que construya un Estado eficiente y transparente, que trabaje por una ejecución efectiva e idónea de acciones concretas absolutamente claras.</p>



<p> Cómo y por qué, para qué se hacen las cosas, de dónde saldrán los recursos. Necesitamos un  o  una presidente  capaz de trascender a los retos actuales.</p>



<p> El país está ardiendo, aunque nos vendan la paz total envasada y líquida. </p>



<p>La realidad es que no hay respuestas contundentes; no tenemos garantías de un futuro que no solamente pinte bien, sino que sea perdurable en el tiempo.</p>



<p>Gracias por llegar hasta aquí y por tomarte el tiempo de leer estas reflexiones. Como es habitual les dejo un abrazo virtual con la esperanza de que estas reflexiones  no lleven a algo más. </p>



<p> Crecer a su lado es mi mayor revolución estaré atenta a sus voces de retroalimentación.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=113054</guid>
        <pubDate>Mon, 17 Mar 2025 14:38:17 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Traición a los Movimientos Sociales? La Desmovilización y Fragmentación Bajo el Gobierno Petro]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Incertidumbre</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/reencuadres/incertidumbre/</link>
        <description><![CDATA[<p>Conjeturas sobre el sentido de las recientes marchas en Colombia</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Tenemos que decirle basta a la división que nos enfrenta como pueblo.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">GUSTAVO PETRO, Discurso de posesión</p>



<p></p>



<p></p>



<p>Las masivas manifestaciones del 21 de abril y del 1 de mayo han sacado a relucir un nuevo talento colombiano: la interpretación de marchas ciudadanas. Ahora todos tenemos la propia. Esta es la mía.</p>



<p>Cada bando considera a la suya como la verdadera marcha, la movilización del «pueblo» genuino por la defensa de la democracia; y a la otra, una expresión de personas obligadas y manipuladas por  políticos, empresarios y redes sociales. </p>



<p>Para el presidente, la del 21 fue «la marcha de la muerte», la de los «nostálgicos de la esclavitud». Concentró su mirada solo en dos grupos: el que cargaba un ataúd con el anuncio del entierro de las reformas del gobierno, y el que voceaba su destitución. Eso vio y resaltó el presidente en la tarima.&nbsp;</p>



<p>Por otro lado, la oposición consideró a la de mayo una concentración de empleados públicos obligados a marchar, sindicalistas anacrónicos y maestros aleccionados por Fecode. Y al presidente, un oportunista por haberse montado en la celebración histórica del Día del Trabajo para mostrar músculos ante la oposición.&nbsp;</p>



<p>Como en toda interpretación interesada, hay algo de verdad y algo de mentira. No obstante, las marchas son cosa seria.&nbsp;</p>



<p>Las manifestaciones públicas tienen un impacto político simbólico relevante: van creando una cultura política, una manera de ejercer la ciudadanía. Son una forma de participación política no decisoria y menos deliberativa —a ritmo de vivas y abajos nadie discute, contrario a lo sostenido por los caudillos—, pero sí mandan un mensaje a la sociedad. Crean hechos políticos. Ponen en evidencia inconformidades.</p>



<p>Acierta el presidente en algunos comentarios. Hay una oposición radical con dos consignas: obstaculizarlo o tumbarlo. O las dos cosas. Y esto no tiene mucho sentido. Es una apuesta a «pierda Petro aunque todos perdamos». Cómo desconocer la urgencia de una transformación social dirigida a acelerar el logro del bienestar de sectores históricamente marginados. Cómo negar que una destitución amañada generaría una confrontación social fuera de control.</p>



<p>Yerra al considerar que la mayoría de estos ciudadanos del 21 de abril están empeñados en lo mismo, y responden mansamente a los llamados de la extrema derecha. Por el contrario, a mi juicio, son personas identificadas con un centro moderado (que no trata de inventar el mundo desde cero para alcanzar la justicia social) y quiere soluciones para sus agobiantes problemas (esperan más pragmatismo y menos ideología y carreta).</p>



<p>Estos sectores del centro, ante la ausencia en la cancha de organizaciones y dirigentes propios —¿actúan en la clandestinidad?—, están apareciendo muy a su pesar en la foto de la extrema derecha, y sus líderes se han apoderado de la vocería de aquellos que perdieron la confianza en que se cumpla la promesa presidencial de que gobernaría para todos.&nbsp;</p>



<p>Y el presidente está haciendo su mejor esfuerzo para animar este desplazamiento. Invita a un acuerdo nacional a quienes, en su opinión, no quieren ver a un viejo pobre con pensión ni a un médico y una enfermera atendiendo a alguien en un lejano territorio. Venenosa la invitación. Qué insensatez. Agraviando a la gente está haciéndole un favor a la derecha. Porque menosprecia a los cientos de personas que simplemente expresan su inconformidad por lo que evalúan como mala gestión, rechazan la estrategia de convertir en públicos los servicios que prestan o pueden prestar los particulares, y están preocupados por el insatisfactorio diseño de algunas reformas.&nbsp;</p>



<p>Petro no perdió la calle como declaran sus contradictores. Las marchas de apoyo fueron multitudinarias, sinceras, joviales y pacíficas. Lo mismo no puede decirse de su discurso. Ni jovial ni pacífico. Divisivo y hostil, exaltador de un resentimiento social que fractura la sociedad, y en vez de sembrar esperanza en todos los ciudadanos sin exclusiones, genera miedo en algunos y rabia en otros.&nbsp;</p>



<p>Seguramente es producto de su sobrediagnosticado ánimo agitador, su paranoia política, su vocación de víctima profesional —rasgos muy comunes entre sus activistas—. Cuando Antonio Caballero escribe que el mayor problema de Petro no son sus ideas sino él mismo, estamos tentados a darle alguna razón.</p>



<p>Podría sumar a su haber logros para mostrar al final de su periodo. La dura reforma tributaria, el plan nacional de desarrollo <em>Colombia potencia mundial de la vida</em>, producto de 51 diálogos regionales y cuyo solo título emociona. Reconocer&nbsp; que, con una que otra concesión y honrando la palabra empeñada, saldrían adelante las reformas pensional y educativa. Esmerarse en la ejecución de la reforma agraria. Pero no lo está haciendo. Le puede la desidia administrativa. Prefiere ser un botafuego verbal. (Ahora no estoy tan seguro del futuro de sus reformas con el escándalo de corrupción en la UNGRD. Le puede restar&nbsp; aún más su credibilidad y gobernabilidad).</p>



<p>Por esas razones cunde la incertidumbre. Una sensación que llevada al extremo es ruidosa y ruinosa. Paraliza las decisiones de crear o ampliar empresas. Quita las ganas de adquirir casa, carro y beca, de emprender un proyecto de vida. Aumenta el desempleo. Polariza extremadamente a los ciudadanos, borrando de un manotazo la moderación y la conciliación en sus comportamientos.</p>



<p>Aún así, no hay que perder la ilusión de que es posible reducir esa incertidumbre. Calmando los ánimos, promoviendo una controversia pública decente y creando confianza. Por el momento, el debate público está siendo monopolizado por las voces más extremistas de la oposición y del gobierno, expertos «manufacturadores de la crispación».</p>



<p><strong>Para seguir la pista</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>Las marchas de la oposición</em>. Pedro Santana. Revista Sur. <a href="https://www.sur.org.co/las-marchas-de-la-oposicion/">https://www.sur.org.co/las-marchas-de-la-oposicion/</a></li>



<li><em>El pueblo</em>. Mauricio GarcÍa. El Espectador. <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/mauricio-garcia-villegas/el-pueblo/">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/mauricio-garcia-villegas/el-pueblo/</a></li>



<li><em>La manufactura de la crispación</em>. Juan Gabriel Vásquez. El País. <a href="https://elpais.com/opinion/2024-04-28/la-manufactura-de-la-crispacion.html">https://elpais.com/opinion/2024-04-28/la-manufactura-de-la-crispacion.html</a></li>



<li><em>País partido</em>. Alberto Valencia. El País. <a href="https://www.elpais.com.co/opinion/columnistas/pais-partido-0705.htm">https://www.elpais.com.co/opinion/columnistas/pais-partido-0705.htm</a></li>



<li><em>¿Del pacto histórico al bloqueo y el colapso histórico?</em> Hernando Llano Angel. El Espectador. <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/del-pacto-historico-al-bloqueo-y-el-colapso-historico/">https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/del-pacto-historico-al-bloqueo-y-el-colapso-historico/</a></li>
</ul>
]]></content:encoded>
        <author>Manuel J Bolívar</author>
                    <category>Reencuadres</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100696</guid>
        <pubDate>Sun, 12 May 2024 05:17:11 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Incertidumbre]]></media:description>
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        <item>
        <title>El mensaje no fue solo para Petro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/el-mensaje-no-fue-solo-para-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fue contundente el mensaje que la ciudadanía le envío al presidente Gustavo Petro para que corrija el rumbo de su Gobierno y que no estaría bien que desconozca o no escuche porque estaría procediendo exactamente igual que los mandatarios a los que él, como agente de oposición, criticó. Es muy cierto que la población no [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Fue contundente el mensaje que la ciudadanía le envío al<a href="https://petro.presidencia.gov.co/"> presidente Gustavo Petro </a>para que corrija el rumbo de su Gobierno y que no estaría bien que desconozca o no escuche porque estaría procediendo exactamente igual que los mandatarios a los que él, como agente de oposición, criticó.</p>



<p>Es muy cierto que la población no está contenta ni conforme con la manera en como se ha conducido asuntos como la paz, por ejemplo. Tampoco está feliz con la propuesta de reforma a la salud porque, aunque es claro que a las EPS hay que meterlas en cinturas, nadie quiere que estas desaparezcan y ni hablar de la reforma laboral que puede tener sus bondades, pero que es claro que se requiere mayor discusión y consenso con los gremios económicos.</p>



<p>Durante cuatro años el senador opositor, <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/oscar-sevillano/gustavo-petro-tiene-razon/">Gustavo Petro</a>, pidió al entonces presidente Iván Duque, que saliera de la comodidad de la Casa de Nariño y que escuchara a la población que de manera masiva protestó en muchísimas ocasiones contra su gobierno. No puede ser que ahora, actué igual que su antecesor.</p>



<p>Si Gustavo Petro quiere o desea dejar un sucesor en la silla presidencial, debe recordar que su reemplazo en la Alcaldía de Bogotá, no fue precisamente Clara López, sino su contrario, es decir, Enrique Peñalosa, quien regresó al Palacio de Lievano como respuesta de los ciudadanos a su errada manera de gobernar la capital del país.</p>



<p>Ahora, por mucho que los manifestantes hayan rechazado la gestión del Gobierno actual, esto no quiere decir en ningún momento aplauden a la oposición, la misma que rechazaron en las pasadas elecciones presidenciales.</p>



<p>Los que ejercen hoy la oposición, son los sectores que durante décadas han gobernado este país y son los mismos a los cuales unas nuevas generaciones de votantes los expulsaron del Palacio de Nariño, dudo que los quieran retornar.</p>



<p>¿Quién llegue?, ni idea, es muy posible que sea un nuevo liderazgo a los cuales estos sectores que buscan retornar al poder político en Colombia se le peguen con el pasar del tiempo, cuando entiendan que, aunque hoy una mayoría no quiera Petro, tampoco los quiere a ellos.</p>



<p>Por lo anterior, estoy totalmente seguro que la multitudinaria marcha de hoy fue de la ciudadanía y no de la oposición, y que el contundente mensaje no fue solo para Gustavo Petro sino también para la clase política tradicional.</p>



<p><strong><a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/oscar-sevillano/">Oscar Sevillano</a></strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                    <category>Política</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=99750</guid>
        <pubDate>Mon, 22 Apr 2024 01:59:53 +0000</pubDate>
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