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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 21:25:52 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Maduro Venezuela | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Venezuela y los editoriales de la prensa colombiana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/venezuela-y-los-editoriales-de-la-prensa-colombiana/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Por qué los periódicos colombianos no llaman las cosas por su nombre? Un vistazo a los editoriales de prensa permite ver el tratamiento eufemístico de algunos medios a lo ocurrido en Venezuela.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>El editorial es el pensamiento de un periódico o el de sus dueños: los principios y valores que aquellos defienden. El editorial fija una postura sobre los acontecimientos del día a día; es decir, la valoración que hacen el director o el propietario sobre los sucesos de mayor relevancia para el país.</p>



<p>El editorial es una opinión más y por lo tanto puede estar cargado de sesgo, subjetividad y, no pocas veces, emociones e intereses ocultos. Esto puede verse más claramente en época de elecciones en que los diarios, no todos y no siempre, recomiendan votar por uno u otro candidato.</p>



<p>Los periódicos progresistas permiten que personas con pensamiento distinto al suyo lo expresen con total libertad a través de sus páginas. Se llaman columnistas y al conjunto de todos, cuando sus posturas ideológicas son distintas, lo llamamos pluralidad de pensamiento: el derecho a opinar y disentir, en un marco de respeto, con apego a la verdad, sin incurrir en injurias o calumnias.</p>



<p>En momentos de enorme tensión, como el que vive hoy Latinoamérica a raíz de lo ocurrido en Venezuela, de los periódicos se esperaría, aparte de información veraz, que sean el faro iluminador que guíe a la sociedad, al conjunto de sus ciudadanos y a sus líderes, en medio de las tinieblas, por medio de sus editorialistas y columnistas.</p>



<p>El editorial no puede ser, entonces, una opinión más en el mar de opiniones que circulan de manera desordenada por las redes sociales y a razón de millones por segundo. El editorialista debe tener la capacidad de ver lo que otros no están viendo y aportar los elementos que le permitan a sus lectores comprender las implicaciones de todo aquello que los afecte directa o indirectamente.</p>



<p>En ese orden de ideas, me impuse la tarea de analizar el manejo que, desde sus editoriales, los principales diarios colombianos le dieron a las primeras informaciones luego de los ataques de Estados Unidos sobre Caracas.</p>



<p>En su editorial titulado <a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/donald-trump-no-es-el-salvador-de-venezuela">“Donald Trump no es el salvador de Venezuela”</a>,&nbsp;<strong>El Espectador</strong>&nbsp;llamó las cosas por su nombre, después de hacer una lista de los&nbsp;atropellos&nbsp;que ha cometido el régimen chavista tras dos&nbsp;décadas en el poder.&nbsp;<em>“… en el proceso de captura de Nicolás Maduro,&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/mundo/america/estados-unidos-irrumpe-en-venezuela-las-dudas-legales-tras-la-captura-de-maduro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">se fracturó el orden internacional basado en normas</a>.&nbsp;<strong>Estados Unidos ejecutó una&nbsp;</strong></em><strong><em>invasión militar violando la soberanía de un Estado&nbsp;y adjudicándose el derecho a ejercer la fuerza a su conveniencia</em></strong><em>. América Latina, que ha sufrido la larga historia de intervenciones de la potencia del norte, escucha hoy los ecos de un pasado que causó mucho dolor”.</em></p>



<p>Veamos qué dijeron otros editoriales.</p>



<p>En el editorial titulado&nbsp;<a href="https://www.eltiempo.com/opinion/editorial/despues-de-maduro-3521657">“Después de Maduro”</a><strong>,</strong>&nbsp;El Tiempo habla de “la&nbsp;<strong>quirúrgica operación de asalto</strong>&nbsp;ejecutada por la denominada Fuerza Delta”, para “la captura y extracción del país del dictador Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores”.</p>



<p>El Nuevo Siglo, diario fundado por Laureano Gómez, <a href="https://www.elnuevosiglo.com.co/editorial/venezuela-sin-maduro">dice lo siguiente</a>:</p>



<p>“La “Operación Maduro”, llevada a cabo ayer con la captura del dictador del mismo nombre y de su esposa, Cilia Flórez, en la casa de gobierno, en Caracas, en una <strong>quirúrgica maniobra militar </strong>en la madrugada, realizada por las fuerzas combinadas de Estados Unidos, pone de presente que el presidente Donald Trump no estaba tomando del pelo, ni simplemente haciendo alarde de las facultades extraordinarias otorgadas en su país”.</p>



<p>Lo que no dice El Nuevo Siglo es lo que sí nos cuenta en <a href="https://x.com/blou/status/1829867706776240233">este trino</a>, la columnista Olga González, doctora en Sociología, a propósito de su fundador, Laureano Gómez:</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">El peor dictador del siglo XX en Colombia no fue un militar, fue un civil llamado Laureano Gómez, e impulsó una ola de sangre como no se imaginan. <br><br>👉Debemos tener plena conciencia de lo que pasó en esos años 50.</p>&mdash; Olga L Gonzalez (@blou) <a href="https://twitter.com/blou/status/1829867706776240233?ref_src=twsrc%5Etfw">August 31, 2024</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Pero sigamos. En su editorial titulado&nbsp;<a href="https://www.elcolombiano.com/opinion/editoriales/el-final-del-tirano-que-sigue-BH32247969">“El final del tirano ¿Qué sigue?”,</a><strong>&nbsp;</strong>El Colombiano afirmó lo siguiente:&nbsp;<em>“No fue una guerra abierta, ni una ocupación.&nbsp;</em><strong><em>Fue el corte quirúrgico de un tumor que el propio cuerpo venezolano no podía extirpar por sí solo.</em></strong><em>&nbsp;Hay quienes han levantado la voz contra este acto, invocando la soberanía nacional. Pero ¿qué soberanía tenía un Estado que había sido tomado por un usurpador y convertido en plataforma del narcotráfico? ¿Qué independencia merece un gobierno que limitó la libertad y condenó a su pueblo a la miseria?”.</em></p>



<p>El Heraldo, principal diario de la Costa, prefirió no calificar las acciones del ejército estadounidense ni cuestionar su legitimidad; simplemente se refirió <em>“a las horas posteriores a la caída del dictador Nicolás Maduro”</em>, en un editorial que tituló <a href="https://www.elheraldo.co/editoriales/2026/01/05/delcy-rodriguez-pieza-clave-de-cual-transicion">“Delcy Rodríguez, ¿pieza clave de cuál transición?”</a>, señalando que “todas las miradas se dirigen a la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, ungida desde el pasado sábado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) como la mandataria encargada de Venezuela”.</p>



<p>En el editorial titulado,<a href="https://www.vanguardia.com/opinion/editorial/2026/01/04/venezuela-debe-reconstruir-su-democracia-y-su-destino"> “Venezuela debe reconstruir su democracia y su destino”</a>, el periódico Vanguardia de Santander, en tono equilibrado, se refirió a “<strong>la incursión militar estadounidense en suelo venezolano</strong>, que terminó en la detención y traslado forzoso del presidente Nicolás Maduro” y, renglones más adelante, haciendo eco a las preocupaciones de la ONU (“la legitimidad de la elección de Maduro estaba ampliamente cuestionada y desconocida, y su régimen había sumido al país en una crisis abismal), señala que <em>“la respuesta no puede ser la imposición de la fuerza por una potencia extranjera”.</em></p>



<p>Llama la atención que ninguno de los grandes medios en Colombia, a excepción de <strong>El Espectador</strong>, use el término invasión militar, máxime cuando los acontecimientos posteriores están demostrando que Donald Trump no solo fue por Maduro para llevarlo a juicio, sino que ahora habla de los planes que su gobierno tiene para ese país, como si Venezuela fuera su segunda colonia, después de Puerto Rico, y también de sus intenciones para hacer algo parecido en Colombia.</p>



<p>Ya no es necesario suponer nada, especular o hacer futurología, porque el propio Donald Trump ha mostrado el hambre —o el cobre, no lo sé—, a través de sus declaraciones. En una columna para El País de España, el escritor Francisco Peregil recogió&nbsp;<a href="https://elpais.com/america/2026-01-05/y-si-venezuela-es-solo-el-principio.html">lo que pasó en la rueda de prensa</a>&nbsp;del sábado.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-74b1298419a7395cd1cd983435a16861">“—Señor presidente, los críticos dicen que esto es un regreso al imperialismo del siglo XIX. ¿Está usted reviviendo la doctrina Monroe?</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-22e71380fae399c2322d8a0d64c7fc01">Y respondió:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5f4f7fc2c962cb0f2625605db3e305e5">—Estamos haciendo algo mucho mejor. Yo lo llamo la doctrina Don-Roe. Lleva mi nombre y el de Monroe, pero es mucho más fuerte. Significa que Estados Unidos es el jefe de este hemisferio. <strong>No vamos a permitir que China, Rusia o Irán tengan presencia en nuestro patio trasero</strong>. Durante demasiado tiempo dejamos que nos pisotearan. Eso termina hoy. Este es nuestro vecindario, y lo vamos a mantener limpio y seguro. La Doctrina Monroe fue algo grandioso, pero no tenía los dientes que yo le estoy dando. Tenemos el ejército más poderoso y vamos a usarlo para proteger nuestros intereses y nuestras fronteras”.</p>



<p>Por si no lo han advertido, de México para abajo, incluidas las islas a uno y otro lado, deben saber que son ellas, todas las naciones latinoamericanas, el patio trasero al que se refiere el señor Trump.</p>



<p>Las palabras usadas por él reflejan su total desprecio hacia nosotros, los latinos. Colombia, ni ningún país latinoamericano, es el patio trasero de Estados Unidos, porque no somos una colonia, como lo fuimos de España alguna vez. Una cosa es que el gringo nos considere países de tercera y otra muy distinta que los latinoamericanos nos los creamos. Si lo creemos, estamos perdidos. O jodidos.</p>



<p>Si un país como Colombia acepta eso, entonces debe entregar su Constitución (que consagra el carácter de nación soberana), para que el gobierno de arriba nos derribe y haga con ella lo que le plazca, y nosotros obedecer sin más, como si doscientos años de libertad nos los hubieran regalado en un bingo y la Carta Magna fuera un libro de ficción más.  </p>



<h2 class="wp-block-heading">Si a Nicolás Maduro se le considera un <em>cáncer</em> político, ¿no es acaso Donald Trump otro tumor que deba extirparse antes de que haga metástasis en la geopolítica mundial? </h2>



<p>Tiene razón <strong>El Espectador</strong> en usar el término invasión militar por las preguntas que el editorialista plantea a continuación y que nos deben llenar de terror, o al menos preocupación: <strong>“<a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/editorial-no-todo-vale-para-sacar-del-poder-al-dictador-maduro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lo advertimos cuando inició la estrategia para derrocar a Maduro</a>: <em>¿y si mañana se decide que el gobierno colombiano es aliado de los narcotraficantes y se justifica otra intervención? ¿O si ocurre algo similar en cualquier otro país de la región?”.</em></strong></p>



<p>En esa misma línea, fijó su posición el diario español La Vanguardia, mediante un editorial titulado <a href="https://www.lavanguardia.com/opinion/20260104/11410897/trump-ataca-venezuela-captura-maduro.html">“Trump ataca Venezuela y captura a Maduro”:</a> <em>“El ataque ha sido una agresión unilateral a un Estado soberano, lo que es <strong>un acto de guerra para el cual era necesaria la autorización previa del Congreso</strong>. (…) se trata de una violación del derecho internacional, que responde a lo que Trump considera el nuevo orden mundial, con nuevas reglas de juego –las suyas– y una nueva lógica del uso de la fuerza”.</em></p>



<p>Sí, se trató de una invasión militar, así fuera momentánea, indistintamente del deseo unánime para que la democracia retorne a Venezuela.</p>



<p>El eufemismo “operación quirúrgica” la usaron otros medios, como si hablaran de una cirugía ambulatoria para extraer cordales, y no de un&nbsp;acto&nbsp;demencial y abusivo, en el que se usaron 150 aviones&nbsp;para matar a 80 personas –entre ellas una madre colombiana- herir a unas 90&nbsp;y capturar a dos.</p>



<p>Entonces, usando los propios términos de algunos editorialistas, es hora de pedirle a la prensa colombiana practicar una operación quirúrgica a cada declaración nueva del presidente de Estados Unidos a ver si logramos dimensionar lo grave de su amenazadera.</p>



<p>Hay una moraleja en todo esto, siguiendo con el juego de palabras: Si se llevó a cabo una operación militar para extirpar el cáncer político llamado Nicolás Maduro, ¿no es acaso Donald Trump otro tumor que deba extirparse antes de que haga metástasis en la geopolítica mundial? Yo solo pregunto.</p>



<p>Por ahora, the monster is on the loose, damn it! &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Tue, 06 Jan 2026 16:23:21 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Lecciones y paradojas de Venezuela</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/lecciones-y-paradojas-de-venezuela/</link>
        <description><![CDATA[<p>La primera lección es también la mayor paradoja: Maduro convirtió a la oposición venezolana al chavismo. Ahora es la oposición la más ferviente defensora de la Constitución Bolivariana y del sistema electoral, los principales legados políticos e institucionales de Hugo Chávez. Por el contrario, Nicolás Maduro con todos sus incondicionales seguidores y cómplices, se ha [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La primera lección es también la mayor paradoja: Maduro convirtió a la oposición venezolana al chavismo. Ahora es la oposición la más ferviente defensora de la Constitución Bolivariana y del sistema electoral, los principales legados políticos e institucionales de Hugo Chávez. Por el contrario, Nicolás Maduro con todos sus incondicionales seguidores y cómplices, se ha convertido en el más desvergonzado violador y dilapidador de ese legado. Al punto que ha sido incapaz de revelar a la luz pública los resultados de las actas electorales, posesionándose como un cleptócrata presidencial que roba la voluntad política de millones de ciudadanos venezolanos. Para tratar de legitimar semejante crimen político de lesa voluntad no solo invoca y ultraja la memoria de Hugo Chávez, sino que además se reclama como el auténtico líder del pueblo venezolano. A su vez, María Corina Machado, junto al burlado Edmundo González, reivindican ser los legítimos voceros de la mayoría del pueblo venezolano.</p>



<p><strong>¿De cuál Pueblo hablamos?</strong></p>



<p>Entonces llegamos al interrogante crucial de la democracia: ¿Quién define al pueblo soberano? Más aún, ¿Expresa ese pueblo soberano una voluntad política inequívoca? Y la respuesta a dichos interrogantes no es sencilla. Pues el pueblo, como esa voluntad soberana que invocan ambas partes, no existe más allá de la mente de Rousseau, ya que en la realidad es siempre una multitud plural, anónima, compleja, forjada con múltiples tradiciones, intereses, identidades y conflictos en torno a sus condiciones de vida. Pero, sobre todo, porque ese pueblo solo es real cuando política e históricamente sus líderes le confieren una voluntad y hasta una identidad política precisa.</p>



<p>De allí la disputa histórica de todos los partidos políticos y sus líderes por apropiarse las figuras míticas forjadoras de pueblos y naciones, como Simón Bolívar, del cual Hugo Chávez logró erigirse como su heredero político. Impronta que jamás podrá reeditar Maduro y toda su cleptocracia electoral.</p>



<p><strong>M-19 y la Espada de Bolívar</strong></p>



<p>Por la misma razón, el M-19 surge a la vida pública el 17 de enero de 1974, sustrayendo la espada de Simón Bolívar de la Quinta de Bolívar de Bogotá<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>. Espada que se convierte en el momento de máxima tensión en la posesión presidencial de Gustavo Petro, pues la incorpora a la puesta en escena de su investidura con un significado polémico: <strong><em>“Esta es la espada del pueblo</em></strong><em>, y por eso la queríamos aquí”, </em>y agregó: “<strong><em>Que solo se envaine</em></strong><em>, como dijo su propietario, el Libertador, <strong>cuando haya justicia en este país…Que sea del pueblo. Es la espada del pueblo”<a href="#_edn2" id="_ednref2"><strong>[ii]</strong></a></strong>. </em>&nbsp;</p>



<p>Giro retórico que no deja de ser inquietante, pues proclama una fusión del pueblo con las armas, asunto que el mismo libertador repudió una vez alcanzada la independencia de la corona española, en su célebre discurso ante el Congreso de Colombia en la Villa del Rosario de Cúcuta, el 3 de octubre de 1821: <em>“Un hombre como yo es un ciudadano peligroso en un gobierno popular: es una amenaza inmediata a la <strong>soberanía nacional</strong>. <strong>Yo quiero ser ciudadano para ser libre, y para que todos lo sean.</strong> <strong>Prefiero el título de ciudadano al de libertador, porque éste emana de la guerra, aquel emana de las leyes. Cambiadme, señor, todos mis dictados por el de buen ciudadano</strong></em>”<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>.</p>



<p><strong>Un pueblo de ciudadanos</strong></p>



<p>Exactamente todo lo contrario de lo que es, hace y representa Nicolás Maduro, pues su título de presidente no emana de las leyes. Su título emana de lo que más fustigaba Bolívar en dicho discurso, las armas<em>: “<strong>Esta espada no puede servir de nada el día de la paz</strong>, y éste debe ser el último de mi poder; porque así lo he jurado para mí, porque lo he prometido a Colombia, y <strong>porque no puede haber república, donde el pueblo no está seguro del ejercicio de sus propias facultades</strong>”. </em>De manera que la pomposa República Bolivariana de Venezuela ya no existe, pues ella ha sido degradada a una auténtica cleptocracia electoral autoritaria, sustentada en la lealtad de militares que han deshonrado la memoria de Bolívar e incluso de Hugo Chávez, quien optó por los votos en lugar de las armas como fuente y sustento del poder político estatal.</p>



<p><strong>La deliberación ciudadana</strong></p>



<p>Por lo anterior, la principal lección y mayor desafío para el pueblo venezolano es reinventar la democracia en clave ciudadana, vale decir como ejercicio de derechos y deliberación sin dejarse arrastrar por líderes políticos que apelan a un imaginario pueblo para negar dichos derechos a sus adversarios a quienes fustigan como enemigos de la Nación. &nbsp;Un desafío que es casi planetario, pues los líderes de extrema derecha en todas las latitudes son siniestros en la manipulación de las voluntades ciudadanas. Para ello invocan la grandeza nacional, como America First y MAGA; la persecución contra migrantes, como AFD, Alternativa para Alemania, que promueve la expulsión de millones de migrantes<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a> para ganar votos en las elecciones del próximo 23 de febrero.</p>



<p><strong>“Democracias” excluyentes</strong></p>



<p>La concepción de democracia que predomina en estos líderes es la de la exclusión social y la negación de derechos, ya sean políticos, socioeconómicos o culturales, por lo cual sus estrategias electorales no son la argumentación y la persuasión, sino la manipulación, la mentira, el odio y la deslegitimación de sus adversarios. Para ello hacen uso intensivo de las redes sociales, los bulos y ahora la inteligencia artificial. Para contrarrestar estas dinámicas maniqueas que se presentan en todas las campañas electorales como una confrontación inevitable de “buenos” contra “malos”; de la derecha contra la izquierda; la “gente de bien” contra la “chusma”, en fin, del “pueblo” contra los “oligarcas” o viceversa, hay que rescatar la capacidad de deliberación ciudadana. Deliberación que siempre deberá tener presente que la democracia precisa para su existencia y consolidación más del &nbsp;estímulo de la concertación que el de la confrontación; de los acuerdos parciales sobre los consensos unánimes; de las transacciones sobre las imposiciones. En fin, de la política entendida y asumida como la transformación creativa de los conflictos, en lugar de la persecución, intimidación y aniquilación violenta de sus portadores, como lamentablemente ha sucedido en Colombia y ahora en Venezuela.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a><a href="https://www.elespectador.com/politica/el-robo-de-la-espada-de-bolivar-y-los-50-anos-del-m-19-la-guerrilla-de-gustavo-petro/">https://www.elespectador.com/politica/el-robo-de-la-espada-de-bolivar-y-los-50-anos-del-m-19-la-guerrilla-de-gustavo-petro/</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.cancilleria.gov.co/newsroom/news/palabras-presidente-republica-gustavo-petro-urrego-tomar-posesion-jefe-estado">https://www.cancilleria.gov.co/newsroom/news/palabras-presidente-republica-gustavo-petro-urrego-tomar-posesion-jefe-estado</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://es.wikisource.org/wiki/Discurso_de_Bol%C3%ADvar_en_C%C3%BAcuta">https://es.wikisource.org/wiki/Discurso_de_Bol%C3%ADvar_en_C%C3%BAcuta</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://elpais.com/internacional/2024-01-10/politicos-de-la-ultraderechista-afd-hablaron-con-neonazis-de-un-plan-para-expulsar-de-alemania-a-millones-de-inmigrantes.html">https://elpais.com/internacional/2024-01-10/politicos-de-la-ultraderechista-afd-hablaron-con-neonazis-de-un-plan-para-expulsar-de-alemania-a-millones-de-inmigrantes.html</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110420</guid>
        <pubDate>Wed, 15 Jan 2025 23:12:54 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Presidencialismo, “embrujos autoritarios” y simulación constitucional</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/una-habitacion-digital-propia/presidencialismo-embrujos-autoritarios-y-simulacion-constitucional/</link>
        <description><![CDATA[<p>Red X: @LiliEstupinanAc Nada más violento que la figura de los presidentes o muchos de los presidentes de América Latina. Nada más patriarcal que esa fascinación por el poder, las armas y el mundo militar, tan propios de la simbología bolivariana del siglo XIX. Este año, la Red de Constitucionalismo Crítico de América Latina -REDCCAL-, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Red X: @LiliEstupinanAc</p>



<p>Nada más violento que la figura de los presidentes o muchos de los presidentes de América Latina. Nada más patriarcal que esa fascinación por el poder, las armas y el mundo militar, tan propios de la simbología bolivariana del siglo XIX. Este año, la Red de Constitucionalismo Crítico de América Latina -REDCCAL-, se ha dedicado al estudio de los asuntos del poder y del sistema de gobierno presidencial en América Latina. Una constante constitucional que ha sido liderada por señores que exhiben las espadas antes que las constituciones; ¿cómo entender todo esto?</p>



<p>Sin duda, la marca militar aún cunde en el sistema de gobierno presidencial. Saltaré en el tiempo para ubicarme en un período de esperanza, me refiero a la superación de las dictaduras del siglo XX en América Latina, al éxito de muchos procesos de transición a la democracia y al impulso, en algunos puntos del continente, de lo que se llamó en su momento: constitucionalismo democrático o neoconstitucionalismo andino, un enfoque que encontrará a finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI la construcción de constituciones híbridas entre lo liberal, lo social, lo ancestral, lo andino, lo comunitario, lo diverso y, hasta desde el marco de Abya Yala. Muchas de ellas construidas a partir de la movilización social y como superación de fases dictatoriales y autoritarias. Pero volvemos al punto de partida, ¿por qué?</p>



<p>Me inspiro en el popurrí de esperanzas que significó esa ola democrática constitucional. La misma que tuvo resistencia desde el Norte y las élites arrinconadas por momentos. Una nueva forma de entender el constitucionalismo desde la pluralidad, lo comunitario y la naturaleza. Una revolución que hacía parte de una bocanada de aire en medio de lo meramente liberal que apenas protegió a un grupo de privilegiados y por siglos. Hasta ahí, todo era whipala y colores de esperanza. Pero el Bolívar – en su componente militar y autoritario- seguía presente en este nuevo constitucionalismo.</p>



<p>Colombia, Venezuela, Ecuador y, hasta Bolivia, lograron algunos rasgos constitucionales especiales que los hicieron únicos y dignos de análisis y comparación. Unos más liberales que el resto, otros en clave de revolución social, ancestralidad, pluralismo, por mencionar algunos rasgos. Pero a la vuelta de unos años, varios de estos países han presentado serios problemas de legitimidad del poder, abuso, autoritarismo, patriarcado, violencia, desequilibrios, antidemocracia, y más. Algunos constitucionalistas los han visto como necesarios para lo que denominan: la tarea de la revolución, del anticapitalismo, el antiimperialismo y una nueva geopolítica. Justifican el tono antidemocrático de algunos, ante la presión ejercida por el imperio, sus bloqueos económicos y la pobreza. No entiendo cómo justifican un desmadre de estos en nombre de una revolución social o proceso de cambio. Imperdonable, en mi criterio, defender la espada antes que la democracia, la paz, la palabra y la razón.</p>



<p>Hemos visto a los señores presidentes de esos nuevos estados constitucionales, vestidos de trajes militares cruzados con símbolos ancestrales. Símbolos de poder para la perpetuidad y la fuerza. ¡Qué decepción! Lo peor, es que, en tiempos de regresión democrática, llegaron otros señores presidentes, también vestidos de autoritarismo, con la tarea histórica de echar todo lo construido para atrás. Y así aparecen los uribes, los bukeles, los mileis, los bolsonaros, varios de ellos tan fascinados por el mundo de Trump y hasta del fascismo. Populismos de derecha y de izquierda lejanos del concepto de base del constitucionalismo y que han sobrepasado las banderas rojas de lo que habíamos construido en materia democrática. Uno de ellos, se fascinó tanto con la figura militar que los premió por cada muerto logrado, no precisamente en combate. Así de patética es nuestra figura militar/presidencial.</p>



<p>Todos, sin distintos ideológicos, han caído en la antidemocracia para sembrarse en el poder y, hasta por décadas. Un simple cambio constitucional, unos tribunales hechos a su medida y un pueblo adoctrinado con un libreto que de cuestionarse puede llevar a las mismas mazmorras del infierno. Desequilibrio institucional. Eso de los derechos humanos poco cuenta. ¡Pregunten al señor Noriega!</p>



<p>Lo de Venezuela está en pleno estudio. El señor presidente seguirá en el poder por muchos años más -el proyecto supuestamente justifica todos los medios-. A menos que la presión internacional y el estallido social lo inviten a declinar y a un proceso de transición democrática. Daño le han hecho por todos los lados a Venezuela, desde el Norte, desde sus propios amigos/estados autoritarios, pero también desde adentro, desde la misma corrupción, la violencia y la ausencia de democracia en un proyecto político que apuntaba a todo lo contrario en sus inicios. De la revolución de don Chávez – con todos sus errores- poco queda.&nbsp; De la derecha, tampoco espero nada bueno. Compleja situación la del pueblo venezolano. Décadas para reconstruir un nuevo camino, ojalá sea ajeno a la violencia que ha caracterizado a su vecino: Colombia.</p>



<p>Realmente observo un tono violento en cada una de las posturas irreconciliables que se ventilan ––derecha e izquierda– las dos tan antidemocráticas. Me impacta el acalorado debate que ha tenido este asunto en un país como Colombia. Siento que tenemos el deber político y moral de no hacer parte del coro de lado y lado que clama más confrontación. Los colombianos estamos llamados a la reflexión y la prudencia. Somos vecinos, pero no precisamente de los mejores.</p>



<p>Las armas han sido nuestra nefasta vocación. Hemos padecido por décadas el dolor y la crueldad de la incomprensión política, un asunto que no se le desea a nadie en el mundo -nos matamos por los partidos, por la insurgencia y hoy, por el simple hecho de estar fascinados con el crimen. Las diferencias políticas han terminado en violencia, incluso armada, de la que no nos hemos podido salir, a pesar de todos los esfuerzos. Por eso, el tono y las formas ahora cuentan. Todo invita a la prudencia para buscar puntos de encuentro y comprensión. Que la horda de odio de lado y lado no nos invada. &nbsp;La compasión también nos debe acompañar en esta coyuntura que invita a alejarnos del caudillo o los caudillos, de esos militares presidentes vestidos de democracia, para pensar en el pueblo y sus diferencias. Y me refiero a los caudillos ganadores y perdedores, en un escenario donde la democracia no es la regla.</p>



<p>En medio de esta complejidad, celebro mil veces, que en Colombia no haya sido posible una segunda reelección del señor Uribe. De hecho, aborrezco las reelecciones que luego se vuelven indefinidas. Es que cuando se está en el poder, se tiene el presupuesto y todo, para hacer del Estado una caricatura. Del mismo modo, celebro que por primera vez tengamos un gobierno de izquierda, que comparto en propuestas, pero no en formas. A este país le robaron la reforma agraria y el Estado social de derecho sigue siendo un buen propósito del constituyente de 1991. Pero hasta ahí, no me veo con el mismo señor en el poder durante dos, tres y más periodos presidenciales. ¡No hay derecho! Por eso mi compasión con Venezuela, es que caer en el “embrujo autoritario” es muy fácil, pero librarse de este fenómeno es prácticamente imposible. Aplica para Bukele y para todos los mesiánicos que se siembran por toda América Latina y que se hacen llamar señores presidentes. &nbsp;Toca sabia prudencia para proteger a millones en medio de la farsa de democracia y de una oposición que tampoco plantea un camino a la reconciliación.</p>



<p>Seguimos llamando constitucionalismo a los ajustes institucionales que se hacen para detentar el poder y, para siempre. Unas reformas que se hacen al son del “embrujo autoritario” de derecha o de izquierda, de cantos de sirena, de populismo, de vestirse como Bolívar – así como lo hizo don Bukele para su posesión. Creía que teníamos unas líneas rojas para hablar de constitucionalismo, de democracia y más, pero ahora me han salido unos con unos discursos y poses que realmente ameritan sentarnos a la mesa para volver a pensar el asunto. Por momentos me siento en la cortina de hierro. El constitucionalismo liberal tiene serios pecados, ¡hablemos de ellos!, pero este que ahora se están inventando, en nombre del anticapitalismo y antiimperialismo, también huele muy mal.</p>



<p>Hablan de una afrenta colonial contra la revolución bolivariana. Eso escucho, pero necesito mayor claridad. Esa afrenta colonial sumada a unos señores presidentes felices con el poder. Veo patriarcado, corrupción, machismo, colonialismo, extractivismo, pobreza, abuso del poder y más de lo mismo. Por supuesto, esto también lo observo en los países que se creen más constitucionales y democráticos que otros. También veo, a lo que ellos llaman imperio, haciendo de su patio trasero, lo mismo que han hecho por décadas y siglos. &nbsp;</p>



<p>Bolivia aplaudió al presidente sembrado de Venezuela, Noriega y más. ¿En qué quedaron nuestras asambleas democráticas y constructoras de constituciones de comienzos del siglo XXI? Bonita tarea se hizo al entregar el poder a unos que ni de riesgo se quieren bajar del bus de los privilegios en nombre de los proyectos políticos y la geopolítica. Pues tocó sentarnos otra vez a hablar de banderas rojas, de constitucionalismo y de poder ¿será que lograremos una dogmática nueva en la que todos o varios realmente nos sentamos identificados? O lo de la geopolítica llegó para crear democracias a mi gusto y agrado.</p>



<p>¿Será que “el embrujo autoritario”, permitirá pensar esto desde una perspectiva descolonial?, ¿cunde el Bolívar de 1828? Tremenda tarea tenemos. Por ahora, no odiarnos tanto por la diferencia. Pero tampoco, hacer de esos militares/presidentes unas víctimas, ya que son victimarios.</p>



<p>Nota 1: Todo nuestro curso de la REDCCAL 2024 sobre: De presidencialismo, lawfare, populismo, autoritarismo y Estado de Derecho en: <a href="https://www.youtube.com/@reddeconstitucionalismocri6605/streams">https://www.youtube.com/@reddeconstitucionalismocri6605/streams</a></p>



<p>Nota 2. Gracias a mi primera lectora y correctora: Lucy Pataquiva</p>
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        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
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        <pubDate>Mon, 05 Aug 2024 19:59:13 +0000</pubDate>
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