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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 09 Apr 2026 13:57:27 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Macondo | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Gustavo Petro es o no es Aureliano Buendía?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/gustavo-petro-es-o-no-es-aureliano-buendia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El presidente de la República tiene al país engolosinado hablando de él. Cuatro escritores colombianos afilaron sus plumas. La culpa la tienen Gabriel García Márquez y Aureliano Buendía.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Hay escritores de izquierda y los hay de derecha. Es probable que existan también escritores apáticos en cuestiones políticas. En tiempos convulsos la tibieza del centro no parece una buena idea. </p>



<p>Por estos días, en que los ánimos están caldeados, en los medios compiten el verbo y la verborrea, el análisis y las acusaciones, los juicios y la defensa…</p>



<p>Uno de esos escritores, Carlos Granés, sacó toda su artillería discursiva contra el presidente Gustavo Petro, en un medio nacional y en otro internacional. Todavía nos encandila  lo sucedido durante el primer consejo de ministros por televisión.<em> “Lo que más me impresiona de todo este debate</em> –me dijo una internauta- <em>es que la gente crea que hay que diagnosticar al presidente, en lugar de entender el problema”.</em></p>



<p>En su columna<em> &#8220;Petro tuiteando en Macondo&#8221;, Granés, </em>un escritor de derecha<em>, </em> interpretó a su manera la obra de un escritor de Izquierda (Gabriel García Márquez), dejando clara su aversión al mandatario. Lo hace en <em>La Silla Vacía</em>, portal con una clara postura <em>antipetrista</em>, que además vigila al poder y a los poderosos. Una versión exprés del mismo artículo apareció en el diario ABC de Madrid.</p>



<p>Abreviando el cuento, Granés dijo que al presidente le está sentando mal su obsesión por la lectura. Habla del <strong><em>“efecto misterioso que tienen las novelas en la cordura o la locura de los lectores”,</em></strong><em> </em>se refiere a <em>Don Quijote</em> y de cómo<em> “a Alonso Quijano se le secó el cerebro de tanto leer historias de caballería”; </em>señala que a Petro<em> “se le difuminaron las fronteras entre la realidad y la fantasía” </em>y arguye que confunde a Colombia con Macondo, al tomar al coronel Aureliano Buendía como su <em>“alter ego ficticio” </em>en el mundo real.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="270" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185100/AURELIANO-GRANES.jpg" alt="" class="wp-image-111623" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185100/AURELIANO-GRANES.jpg 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185100/AURELIANO-GRANES-300x203.jpg 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-2b2cd956235c42c3a885d2f7b8be5bd3"><em>“<strong>Ambos encarnan el peor delirio de todos, el que necesita para materializarse la inmolación de los otros, el que demanda la concurrencia de pueblos, de ejércitos, de naciones enteras”, </strong></em>dice Carlos Granés sobre Gustavo Petro y Aureliano Buendía.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="300" height="531" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14165925/A-LIBRO-CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD.jpg" alt="" class="wp-image-111602" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14165925/A-LIBRO-CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14165925/A-LIBRO-CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD-169x300.jpg 169w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p>Muchas cosas hay para rebatir lo dicho por el antropólogo social bogotano. Diré algunas antes de cederles la palabra a tres escritores (<strong>Daniel Ángel, John Jairo Junieles y Javier Correa</strong>), quienes accedieron a dar su opinión sobre el tema.</p>



<p>Hay lectores, millones, obsesionados con la obra de Gabo (especialmente con <em>Cien años de soledad</em>), y todavía no se nos ha vaciado la cabeza por leerlo y releerlo; al contrario, la lectura puede hacer más lúcida a la gente. O menos tonta, para no parecer pretensioso.</p>



<p>Es incorrecto decir que <em>Aureliano Buendía</em> es un alter ego ficticio, pues todos los personajes de Gabo tienen sustento en la realidad, dicho por él mismo y reafirmado por Mario Vargas Llosa en su “<em>Historia de un deicidio”.</em> El coronel encarna al propio abuelo del escritor y al general Rafael Uribe Uribe, un hombre de ideas liberales. El propio Gabo es <em>Melquiades</em> o <em>Melquiades </em>es Gabo, como quieran, y eso está demostrado tanto en la biografía de Gerald Martin como en <em>Las claves de Melquiades</em>, el libro que escribió el hermano del Nobel, Eligio García Márquez.</p>



<p>Leer a Gabo implica comprender su pensamiento político (plasmado en sus novelas, cuentos y columnas), para poder entender el poder que su literatura ha ejercido sobre los lectores y, de manera particular, sobre algunos gobernantes, no solo en Colombia. Se sabe de su amistad entrañable con varios presidentes. La lista de poderosos atraídos por su magnetismo y extasiados con sus libros está en la misma biografía para quien quiera darse por enterado.  </p>



<p>Así que es fácil comprender, en parte, las razones de Gustavo Petro para invocarlo de tanto en tanto en sus discursos. En un país donde poco se lee —la mayoría sigue viendo con desdén la literatura—, qué bueno que un político, ¡un presidente de la República!, reivindique con sus guiños el placer de la lectura, así sea para que algunos columnistas le den palo. Todo debate es sano, necesario y nos espabila.</p>



<p>Cierro con esto: En la página 440 de <em>Cien años de soledad</em> hay una frase que se me antoja reveladora:<strong> <em>“No se le había ocurrido pensar hasta entonces que la literatura fuera el mejor juguete que se había inventado para burlarse de la gente…”.</em></strong></p>



<p>Es posible, por qué no, que también el presidente esté usando la literatura como un juego de niños para quitarle grandilocuencia y acartonamiento a sus discursos. Si es así, caímos en su juego: Petro tiene al país engolosinado hablando de él, para bien y para mal.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>DANIEL ÁNGEL,</strong> escritor y profesor de literatura &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184916/AURELIANO-ANGEL-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-111617" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184916/AURELIANO-ANGEL-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184916/AURELIANO-ANGEL-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184916/AURELIANO-ANGEL.jpg 972w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-292e37a8bd76d2a5caa9620a5e24c6af"><strong><em>Un hombre que persigue incansablemente el objetivo de su vida siempre será tildado de loco, de utópico.</em></strong></p>



<p>Los personajes de la ficción literaria deben tener rasgos opuestos, deben ser multidimensionales. No pueden ser enteramente buenos (¡qué pereza!) o enteramente malos (¡qué amargura!). Deben ser parecidos a los seres humanos, pues es el lugar de donde provienen. Actuar con bondad, pero también con crueldad, según transcurran los acontecimientos de la narración. Esto pasa cuando son personajes buenos, complejos, no como los de la <em>María</em> de Jorge Isaacs, planos y sin fondo; a diferencia de los personajes de García Márquez, que son profundos, misteriosos, humanos.</p>



<p>Los personajes de García Márquez pueden mentir con la misma facilidad con la que arriesgan su vida por una verdad. Son implacables cuando la situación lo amerita, pero también se acobardan en los momentos menos indicados. En especial el coronel Aureliano Buendía, que es uno de los personajes más entrañables de la literatura mundial: un hombre que arriesga su vida por sus ideales; que sucumbe al frenesí de la violencia buscando “la justicia” y, de este modo, pareciera que enloquece. Un hombre que persigue incansablemente el objetivo de su vida siempre será tildado de loco, de utópico.</p>



<p>Y en esta persecución puede cometer cualquier cantidad de desmanes. Por supuesto, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, se parece al coronel Aureliano Buendía, porque es humano, y así como hace cosas buenas, también las hace mal. Esto no quiere decir que el personaje de ficción sea moralmente superior a otro personaje, simplemente es, y punto. Es decir, que si uno quiere comparar a un ser humano con, por ejemplo, <em>El Quijote de la Mancha</em>, podría hacerlo en buen sentido: <em>“Una persona que lucha incansablemente por la justicia, por los desposeídos”,</em> como también puede hacerlo en el sentido peyorativo: <em>“Era un loco que jamás pudo ver la realidad mientras todo el mundo se burlaba de él”.</em></p>



<p>Así pues, qué bello que un ser humano se parezca a un personaje de la ficción: humano, errado, amoroso, terco, silencioso y, ante todo, mortal, porque cuando un personaje literario sabe que morirá o muere, nos enseña a los demás que cada lucha, que cada segundo de nuestras vidas ha valido la pena.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>JOHN JAIRO JUNIELES</strong>, escritor y periodista del Caribe colombiano</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="914" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184950/AURELIANO-JUNIELES-914x1024.jpg" alt="" class="wp-image-111619" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184950/AURELIANO-JUNIELES-914x1024.jpg 914w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184950/AURELIANO-JUNIELES-268x300.jpg 268w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184950/AURELIANO-JUNIELES-768x861.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14184950/AURELIANO-JUNIELES.jpg 1351w" sizes="auto, (max-width: 914px) 100vw, 914px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-7745e4815286dfe20b9c84f1287c4a17"><em><strong>El Libertador no hubiera logrado lo que alcanzó, si no se hubiera inspirado en escritores como Voltaire y Diderot</strong></em>.</p>



<p>Carlos Granés es un destacado analista, gran investigador, y sus libros los recomiendo para conocer muchos colores de ese arcoíris infinito que es nuestra realidad. Sin embargo, da la impresión que rechaza todo aquello que &#8220;simpatice&#8221; con la izquierda ideológica, y esa posición por supuesto arroja una sombra de duda sobre sus argumentaciones.</p>



<p>Por ejemplo, Petro expresa que se inspira en Aureliano Buendía, el personaje de <em>Cien años de soledad</em>, para hacer la revolución que pregona. Bolívar, el Libertador, no hubiera logrado lo que alcanzó, si no se hubiera inspirado en escritores como Voltaire y Diderot; en el mismo sentido, alguna vez le escuché personalmente a García Márquez comentar que Mitterrand -el expresidente francés socialista que abolió la pena de muerte en su país- le dijo que Jean Valjean, personaje principal de la novela <em>Los miserables</em> de Víctor Hugo, era uno de sus héroes personales.</p>



<p>Ahora, los cambios sociales necesitan un acompañamiento colectivo, es inevitable, sobre todo en sus inicios, antes de que lleguen las leyes. Me acuerdo de H.E. Luccock, que decía: <em>&#8220;Nadie puede silbar una sinfonía. Se necesita toda una orquesta para tocarla&#8221;</em> Y lo mismo pasa con cualquier transformación social. &nbsp;</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>JAVIER CORREA CORREA</strong>, escritor, periodista y catedrático</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="688" height="693" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185014/AURELIANO-CORREA.jpg" alt="" class="wp-image-111621" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185014/AURELIANO-CORREA.jpg 688w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185014/AURELIANO-CORREA-298x300.jpg 298w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/14185014/AURELIANO-CORREA-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 688px) 100vw, 688px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-0197083584c8c17ad4e88756a0996055"><em><strong>Necesitamos más Quijotes y más Aurelianos. </strong></em></p>



<p>Me gusta el juego que puedes hacer en respuesta, por aquello de los alter ego. Estoy seguro de que necesitamos más <em>Quijotes </em>y más <em>Aurelianos</em>. </p>



<p>La dialéctica explica que a partir de las contradicciones se avanza, una vez estas son detectadas y superadas. La situación actual en Colombia no me atrevo a calificarla de crisis, sino de oportunidades para que el futuro del país siga fundado en el cambio y no en la perpetuación de la injusticia. De Alonso Quijano &#8211;<em>El Quijote</em>&#8211; y del coronel Aureliano Buendía -el macondiano- aprendí que la supuesta locura es necesaria para imaginar otros mundos y que la terquedad es también clave para construirlos.</p>



<p>Todavía creo con firmeza en el gobierno del Cambio, pese a las dificultades actuales.&nbsp;</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111597</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Feb 2025 12:23:39 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Cien Años de Soledad, la serie.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/cien-anos-de-soledad-la-serie/</link>
        <description><![CDATA[<p>(A modo de respuesta al escritor Sergio del Molino) Nota preliminar: Reproduzco la columna de opinión que he publicado con mi nombre de pila en el periódico&nbsp;El Correo del Golfo. Muchos años después, frente a una pantalla audiovisual, el Coronel Aureliano Buendía, habría de rememorar aquel libro que su padre le leyó de pequeño, “Cien [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="920" height="613" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/24071113/Laura-Mora-y-Claudio-Catano-100-anos-de-Soledad.avif" alt="" class="wp-image-109730" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/24071113/Laura-Mora-y-Claudio-Catano-100-anos-de-Soledad.avif 920w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/24071113/Laura-Mora-y-Claudio-Catano-100-anos-de-Soledad-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/24071113/Laura-Mora-y-Claudio-Catano-100-anos-de-Soledad-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 920px) 100vw, 920px" /><figcaption class="wp-element-caption">La Directora Laura Mora con el actor Claudio Cataño en un momento de la filmación de la serie &#8220;Cien años de Soledad&#8221; (imagen de Netflix). </figcaption></figure>



<p><strong>(A modo de respuesta al escritor Sergio del Molino)</strong></p>



<p><strong>Nota preliminar</strong>: Reproduzco la columna de opinión que he publicado con mi nombre de pila en el periódico&nbsp;<em>El Correo del Golfo</em>.</p>



<p>Muchos años después, frente a una pantalla audiovisual, el Coronel Aureliano Buendía, habría de rememorar aquel libro que su padre le leyó de pequeño, “<em>Cien años de Soledad</em>”. Para ser más precisos, cincuenta y siete años después de otro episodio digno de novela, cuando una pareja remitió la mitad de un manuscrito a una editorial, porque el dinero no alcanzaba para enviarla totalmente y la esposa le dijo al escritor “Ahora lo único que falta es que la novela sea mala”. Pero la novela no fue mala, fue mucho más que buena, la gran obra que partió en dos la literatura mundial desde su primera edición en 1967.&nbsp;</p>



<p>Nunca se había realizado una versión audiovisual de “<em>Cien años de Soledad”,</em>&nbsp;por lo cual el lanzamiento en la plataforma&nbsp;<em>Netflix,</em>&nbsp;de una serie de 16 capítulos dividida en dos partes, cuyos ocho primeros capítulos ya se pueden ver, se convierte en un verdadero acontecimiento cultural. Ahora bien, a quien no le pareció mala esta serie televisiva, sino horrorosa, fue al escritor español Sergio del Molino, quien en una columna publicada en el periódico&nbsp;<em>El País</em>, la compara con un anuncio interminable de café<a href="//3CA9F2FE-D734-473D-9227-0006C76191B4#_ftn1"><sup>[1]</sup></a>. Su crónica que arrasa al&nbsp;<em>Macondo&nbsp;</em>audiovisual, como si fuera una segunda epidemia de la terrible epidemia del olvido, me ha motivado a escribir mi propio testimonio al frente de la pantalla.</p>



<p>Desde la otra orilla, en este caso del espectro crítico, pero también físico, pues me encuentro en Bogotá, esa ciudad cuyo frío fue el peor descubrimiento para el joven caribeño Gabriel García Márquez, con absoluto respeto por la opinión contraria, debo decir que no comparto lo manifestado por Sergio del Molino.</p>



<p>Mi primera reflexión es que el espectador no debe comparar la serie con la novela, porque resulta injusto con dos obras de arte que tienen un lenguaje particular y una manera diferente de llegar a su destinatario. Una obra de las características de&nbsp;<em>Cien años de Soledad</em>, es imposible de copiar en otro tipo de formato, pero no por ello, hay que denostar una versión tan bien elaborada en lo cinematográfico, que desde su presentación advierte que está inspirada en ese clásico. No es una copia o una caricatura, es un respetuoso y cuidadoso homenaje.</p>



<p>Se ha escrito mucho, sobre la reticencia de Gabriel García Márquez para que “<em>Cien años de Soledad</em>”, fuera llevada a la pantalla grande, en vida recibió varias ofertas millonarias desde Hollywood, pero sabiamente las rehusó, sabía que era imposible en una cinta de dos o cuatro horas, sintetizar la compleja historia de varias generaciones de la familia Buendía, tampoco se podía imaginar a un Paul Newman o un Robert Redford interpretando sus personajes en inglés.</p>



<p>Como lo han expresado Rodrigo García Barcha y Gonzalo García Barcha, productores de la serie, seguramente su padre, el autor de la novela, estaría viéndola y estaría contento, porque se respetaron tres principios básicos, que fuera una serie y no una película, en español y filmada en Colombia. Para cumplir los deseos del premio Nobel de literatura 1982, se conformó un equipo colombiano, alrededor de una producción que no es de Hollywood, es latinoamericana y especialmente colombiana hasta la médula.</p>



<p>Valoro mucho que una producción nacional se atreva, desde la humildad y el desparpajo a presentarnos su visión de Macondo, para lo cual se construyó una ciudadela en el Departamento del Tolima, se filmó en escenarios increíblemente bellos como las salinas de Manaure (en la Guajira colombiana), en una fotografía increíble como la que se aprecia al inicio del capítulo cuarto. Los personajes hablan con el acento de la gente nacida en el Magdalena y esas regiones de la Ciénaga Grande, a pesar que los actores son de diferentes regiones de Colombia, país que lleva su diversidad hasta en la lengua.&nbsp;</p>



<p>El desfile de talento latinoamericano es impresionante, desde la dirección de Laura Mora y Alex García, el guion de Natalia Santa, Camila Brugés, el puertorriqueño José Rivera, la música de Camilo Sanabria y Juancho Valencia (les recomiendo escuchar la banda sonora, con esas impresionantes gaitas y flautas de millo), la fotografía a cargo de la mexicana Sarasvati Herrera y el caleño Paulo Pérez. En cuanto al reparto actoral, deseo destacar a Susana Morales, Marco Antonio González, Viña Machado, la impresionante Marleyda Soto y decirle a Claudio Cataño, que su rostro era el que siempre me había imaginado del Coronel Aureliano Buendía. Sincera felicitación a la productora colombiana&nbsp;<em>Dynamo</em>.</p>



<p>En lo personal, la serie me ha servido para rememorar episodios olvidados de un libro, al que primero llegué obligado por una tarea de colegio y al que regresé años más tarde para caer atrapado en su arquitectura narrativa. Pero también me he dado cuenta de algo, que Úrsula Iguarán, aquella esposa lúcida y aterrizada en medio de la imaginación desbordada de su esposo José Arcadio, no es otra que Mercedes Barcha, la misma que se encargó de la administración y los gastos del hogar, mientras su marido llenaba páginas y páginas con historias que mezclaban realidad y fantasía, eso que terminaron llamado realismo mágico.&nbsp;</p>



<p>Laura Mora, la extraordinaria realizadora colombiana, quien comparte la dirección de la serie con el argentino Alex García López, lo ha explicado bien en un reportaje en&nbsp;<em>El Espectador&nbsp;</em>de Bogotá, al decir que su intención es que la serie sea un complemento al libro, que ha intentado plasmar en imágenes la belleza poética de la novela y en mi opinión lo ha logrado en su lenguaje cinematográfico, de planos largos y amplios, con una puesta en escena coral en la cual vemos desarrollar a los personajes encarnados en actores que no han resultado pequeños a tan descomunal reto.</p>



<p>Estoy seguro que gracias a esta magnífica serie, llegarán miles o quizás millones de lectores nuevos a la novela, para encontrar la fuente original de donde se alimentó esta adaptación. Muchos jóvenes que van a llegar por gusto y curiosidad, esos nativos digitales a quienes resulta tan difícil el asombro, no como los de mi generación, que tuvimos que leerla en el colegio, por obligación y no la entendimos. Me encantaría que Sergio del Molino, le diera una segunda oportunidad a esas estirpes macondianas condenadas en su escrito, mientras se toma un delicioso café colombiano.</p>



<p>Aprovecho para desearles a los lectores una feliz navidad y si quieren un buen regalo, pueden dárselo viendo esta serie inspirada en un verdadero clásico literario y si todo este ruido les motiva a leer&nbsp;<em>Cien años de Soledad</em>, el regalo será múltiple.</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que antes se llamaba Twitter a la hora del recreo me encuentran como @dixonmedellin&nbsp;</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="//3CA9F2FE-D734-473D-9227-0006C76191B4#_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>&nbsp;Para el lector que desee revisar la crítica de Sergio del Molino se puede leer aquí:&nbsp;<a href="https://elpais.com/television/2024-12-13/cien-anos-de-soledad-en-netflix-una-serie-horrorosa-un-interminable-anuncio-de-cafe.html">https://elpais.com/television/2024-12-13/cien-anos-de-soledad-en-netflix-una-serie-horrorosa-un-interminable-anuncio-de-cafe.html</a></p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1920" height="1080" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/24071304/100-anos-de-soledad-2.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/24071304/100-anos-de-soledad-2.jpg 1920w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/24071304/100-anos-de-soledad-2-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/24071304/100-anos-de-soledad-2-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/24071304/100-anos-de-soledad-2-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/24071304/100-anos-de-soledad-2-1536x864.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109729</guid>
        <pubDate>Tue, 24 Dec 2024 12:14:32 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/24071304/100-anos-de-soledad-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Cien Años de Soledad, la serie.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Yo vi lo que usted no vio en Macondo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/yo-vi-lo-que-usted-no-vio-en-macondo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Como lector/espectador, y sin ánimo de hacer espóiler, tomé estos apuntes a lo largo de los ocho episodios de la primera de las dos temporadas de &#8220;Cien años de soledad&#8221;. Veamos si coincidimos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes: Netflix.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-a5cf2de8a48e23d737302435138e66bf"><em>“La presencia obsesionante del sexo en </em>Cien años de soledad<em> tiene connotaciones faulknerianas, no tanto por la principalísima función que el sexo cumple en ambos mundos, sino, más bien, por el carácter anómalo y trágico que adopta en ellos: el equivalente de los fornicadores descomunales de García Márquez son los degenerados sexuales de Faulkner”:</em> <strong>Mario Vargas Llosa en “García Márquez: Historia de un deicidio”.</strong></p>



<p>De cine, sé lo más importante: que me gusta verlo.</p>



<p>Y desde que existe Netflix, tengo paciencia para las buenas series y me encanta maratonear. Mi debilidad son las películas, series o miniseries basadas en libros.</p>



<p>Recuerdo con especial afecto seis adaptaciones: <em>“Cóndores no entierran todos los días”</em> (1984), &nbsp;la novela de Gustavo Álvarez Gardeazábal &nbsp;(con ese actorazo que fue Frank Ramírez); <em>“Crónica de una muerte anunciada”</em> (1987), novela corta de García Márquez, donde la colombiana Vicky Hernández (<em>Clotilde Armenta</em>), compartió set con Antony Delon (<em>Santiago Nasar)</em>; Lucía Bosé, (<em>Plácida Linero</em>) y Ornella Muti, (<em>Ángela Vicario</em>); <em>“Los pecados de Inés de Hinojosa”</em> (1988), de Próspero Morales Pradilla, con Amparo Grisales y Margarita Rosa de Francisco; <em>“La Vorágine”</em> (1990), en la cual Armando Gutiérrez es el poeta <em>Arturo Cova</em> y Florina Lemaitre es <em>Alicia</em>, su amante; “<em>La casa de las dos palmas”</em> (1990), de Manuel Mejía Vallejo, con Gustavo Angarita (<em>Efraín Herreros</em>) y Carolina Trujillo (la bruja <em>Francisca García Muriel</em>) y Satanás (2007), basada en la novela de Mario Mendoza, donde el mexicano Damian Alcázar representa a Campo Elías Delgado, tristemente célebre por la masacre del restaurante Pozzetto, ocurrida el 4 de diciembre de 1986 en Bogotá.</p>



<p>Digo esto para señalar que Colombia ha tenido arte y parte en la producción para el cine y la televisión de grandes obras de la literatura colombiana. <em>“Cien años de soledad”,</em> con el sello Netflix, ya forma parte de esa tradición.</p>



<p>Mis apuntes:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>La serie tiene dos directores, (la colombiana Laura Mora y el argentino Álex García López), pero fíjense bien, en los créditos finales no aparecen los nombres de ambos, sino que cada uno es director de episodios intercalados, así: Alex García dirigió los episodios 1, 2, 3, 7 y 8. Y Laura Mora: los episodios 4, 5 y 6. Es natural preguntarse por qué ella asumió tres capítulos y él cinco, y cómo se llegó a esa decisión. &nbsp;Es decir, ¿no hicieron equipo para la dirección de los ocho capítulos? ¿Esto es algo que sucede con frecuencia? ¿No crea esto una especie de ruptura?</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Gracias a Netflix, hoy podemos decir que<em> “Cien años de soledad</em>” es nuestra mejor novela de época.&nbsp;Ambientación, vestuario y construcciones nos transportaron al siglo XIX colombiano.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>En la parte donde más sentí que Macondo es Colombia (o viceversa), fue en el episodio 5, dirigido por Laura Mora, cuando al final suena la <em>Cumbia sampuesana</em>, del compositor José Joaquín Bettin, en la interpretación original del Conjunto Típico Vallenato. Sería bueno que para los ocho capítulos restantes se tenga en cuenta la música del Caribe, el vallenato en particular, por <a href="https://www.elespectador.com/cromos/famosos/cien-anos-de-soledad-es-un-vallenato-de-400-paginas-gabo">algo que dijo</a> una vez Gabo: <em>“Cien años de soledad es un vallenato de 400 páginas”.</em></li>
</ul>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Cumbia sampuesana original" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/8B3KZLmRhuE?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-913e4e1125ea3f5369f394abfd105c6f"><em>&#8220;Sus hijos lo ven apenas en las noches, cuando sale de su escritorio, intoxicado de cigarrillos, después de jornadas extenuantes de ocho y diez horas frente a la máquina de escribir, al cabo de las cuales algunas veces sólo ha avanzado un párrafo del libro”:<strong> </strong></em><strong>Mario Vargas Llosa en “García Márquez: Historia de un deicidio”.</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Pienso que la producción habrá triunfado si los no lectores se acercan por primera vez a la obra de Gabriel García Márquez, como lo señala el escritor <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/william-ospina/sonar-con-los-ojos-abiertos">William Ospina</a>, en su columna de <strong>El Espectador.</strong></li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Lo más poético: el episodio 8 con las flores amarillas lloviendo sobre Macondo y el pueblo entapetado con ellas.&nbsp;El realismo mágico derrotando a los escépticos del cine. Escenas que por su belleza vale la pena repetir.</li>
</ul>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Imagen del Instagram de <a href="https://www.instagram.com/callmeakima?igsh=MTZ1YXBrMmFpcjFxbg==">Akima</a> </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="934" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18210805/Z-Z-REBECA-934x1024.jpg" alt="" class="wp-image-109439" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18210805/Z-Z-REBECA-934x1024.jpg 934w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18210805/Z-Z-REBECA-274x300.jpg 274w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18210805/Z-Z-REBECA-768x842.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18210805/Z-Z-REBECA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 934px) 100vw, 934px" /></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li>Me gustó el casting: más talento que rostros bellos, alejando a la serie de los estereotipos telenovelescos, con personajes más cercanos a lo que en realidad somos los colombianos. Una <a href="https://vt.tiktok.com/ZS6LAnWYQ">Rebeca</a>, por ejemplo, en la piel de la actriz <a href="https://www.instagram.com/callmeakima?igsh=MTZ1YXBrMmFpcjFxbg==">Akima</a> Maldonado, con sus rasgos indígenas, nada tiene que envidiarle a la belleza supuestamente correcta que impone la industria. </li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="780" height="565" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172344/Z-Z-AURELIANO.jpg" alt="" class="wp-image-109409" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172344/Z-Z-AURELIANO.jpg 780w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172344/Z-Z-AURELIANO-300x217.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172344/Z-Z-AURELIANO-768x556.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 780px) 100vw, 780px" /></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li>El actor Claudio Cataño, siendo bogotano, sorprende por su interpretación del hombre costeño que es Aureliano Buendía.&nbsp;Creo que se merece un premio a mejor actor y la caleña Marleyda Soto (Úrsula Iguarán), otro a mejor actriz.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Esperaba un Melquiades con más fuerza. Quizás menos humano, más sobrenatural, si se quiere. Mientras avanzaba entre capítulos tuve una extraña visión durante la peste del insomnio que azotó a Macondo: soñé que Peter Jackson (director de la trilogía de <em>El señor de los anillos</em>, escrita por J.R.R. Tolkien), dirige una versión para cine de <em>“Cien años de soledad”. </em>Sería interesante ver cómo Hollywood, con su extraordinario baúl de efectos, interpreta el realismo mágico. &nbsp;Es más: ¿Se imagina la bellísima versión animada del japonés Hayao Miyazaki? Ojalá me leyeran los hijos del maestro Gabo. </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Con Macondo ya construido en el municipio de Alvarado, Tolima, podrían filmarse otros relatos de Gabo, como <em>“La hojarasca” </em>y <em>“La mala hora”,</em> que prepararon el camino para <em>Cien años de soledad</em>, o convertirlo en un destino literario, añadiendo una librería con la obra del autor colombiano y los personajes vestidos a la usanza, como si fuera nuestro mundo mágico, no de Disney, sino de Macondo.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Me pregunto si es posible rodar una versión de <em>“Cien años de soledad”</em> sin acudir a la voz en off. Yo creo que el narrador fue un recurso obligado para recitar partes de la obra que el cine es incapaz de mostrar. ¿Cómo remediarlo? Simple: hay que leer el libro para recuperar nuestra capacidad de asombro. En los pergaminos del gitano Melquiades, escritos en sanscrito, nada hablan de una maldición para quien no lo haga&#8230; pero&nbsp;no se confíen porque uno nunca sabe.&nbsp;Otro recurso interesante: ver la serie en un idioma distinto al español y subtitulada. A mi parecer, suena genial en francés. </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>La  serie me llevó, otra vez, al ensayo de Mario Vargas Llosa: <em>“García Márquez: Historia de un deicidio”</em>, magnífica autopsia literaria a la obra del escritor colombiano, que vale la pena leer. </li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="440" height="680" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172223/Z-Z-DEICIDIO.jpg" alt="" class="wp-image-109406" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172223/Z-Z-DEICIDIO.jpg 440w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172223/Z-Z-DEICIDIO-194x300.jpg 194w" sizes="auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-d3069cc169a9e1eb7673c0e6cf3e8e93"><em>“El que quiera saber qué opino, que lea mis libros. En </em>Cien años de soledad<em> hay 350 páginas de opiniones”: </em><strong>Mario Vargas Llosa en “García Márquez: Historia de un deicidio”.</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Macondo ya existe. Dan ganas de vivir allí o al menos pasar una noche en casa de los Buendía, la cual evoluciona hasta alcanzar su esplendor. Les recomiendo el reportaje que hizo <em><a href="https://www.nytimes.com/es/interactive/2024/12/09/espanol/cultura/cien-anos-soledad-netflix-serie.html?campaign_id=42&amp;emc=edit_bn_20241217&amp;instance_id=142425&amp;nl=el-times&amp;regi_id=192692173&amp;segment_id=185925&amp;user_id=7e6b73118bff5515037ec9eb882a040e#commentsContainer">The New York Times</a></em> en español, con datos interesantes sobre el detrás de cámaras.&nbsp;</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Sin embargo, se alcanza a percibir cierta claustrofobia, la pequeñez de la aldea, por el mismo aislamiento en que se encuentra, aún a pesar de que el coronel salió de allí para promover 32 guerras sin ganar ninguna. ¿Faltó imaginación o presupuesto para ampliar un poco el mundo?  Quizás en la segunda parte haya sorpresas.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>La violencia, la sangre, las balas, todo gratamente muy real, para que conste que llevamos matándonos desde siempre.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>La muerte, al igual que el sexo, son dos temas centrales en la obra de Gabriel García Márquez. En la serie los difuntos se ven demasiado reales, dentro y fuera de sus ataúdes. Los maquilladores hicieron un trabajo espléndido. ¿Qué tal Prudencio Aguilar como alma en pena?</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>He leído que algunos espectadores lloraron con la serie. No lloré y eso que soy fácil de conmover. ¿Se les puso vidrioso el ojo? </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Disiento con lo dicho por el escritor Efraím Medina, quien <a href="https://www.lanuevaprensa.com.co/component/k2/serie-mata-libro">en este artículo</a> de <em>La Nueva Prensa</em> dice que <em>&#8220;no hay cosa más estúpida, dañina e inútil&#8221; </em>que comparar la serie con el libro. Para quienes hemos leído con placer la obra nos es imposible evitar los paralelos.&nbsp; Y no, no somos idiotas, apreciado Efraím. Pensamos distinto que es distinto. </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Mi calificación del libro: 10 sobre 10. Mi calificación de la serie: 8.7 sobre 10. </li>



<li>PD: No comeré tierra como Rebeca, pero me produce ansiedad la espera de seis meses para el estreno de la segunda parte (junio de 2025).&nbsp;</li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172418/Z-Z-AFICHE-CIEN-ANOS-SOLEDAD-819x1024.jpg" alt="" class="wp-image-109410" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172418/Z-Z-AFICHE-CIEN-ANOS-SOLEDAD-819x1024.jpg 819w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172418/Z-Z-AFICHE-CIEN-ANOS-SOLEDAD-240x300.jpg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172418/Z-Z-AFICHE-CIEN-ANOS-SOLEDAD-768x960.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/18172418/Z-Z-AFICHE-CIEN-ANOS-SOLEDAD.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109403</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Dec 2024 12:27:36 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Yo vi lo que usted no vio en Macondo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Ver o no ver “Cien años de soledad”: Esa es la cuestión</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/ver-o-no-ver-cien-anos-de-soledad-esa-es-la-cuestion/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Es cierto eso de que los libros siempre son mejores que las películas? ¿Será “Cien años de soledad” la excepción a la regla? El estreno mundial de la serie de Netflix coincide con los 10 años de la muerte de Gabriel García Márquez.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-0ddc5bf2a1cc44fa70f8bba21d6447b6"><strong>“No se le había ocurrido hasta entonces que la literatura fuera el mejor juguete que se había inventado para burlarse de la gente”: </strong>Cien años de soledad, página 440.</p>



<p>Esta es una joya que no se presta. Ocupa un sitio especial en la biblioteca y en mi corazón.</p>



<p><em>“Cien años de soledad”</em> es de esas novelas que se dejan leer con agrado. La he leído tres veces con las mismas ganas, y con resaltador en mano. En cada lectura he ido construyendo un Macondo personal, por así decirlo. Con cada lectura descubro detalles que no vi antes y vuelvo a sorprenderme, como si fuera el pequeño Aureliano deslumbrado al conocer el hielo.</p>



<p>Todo colombiano debería leer <em>“Cien años de soledad”</em> siquiera una vez en su vida. Me explico: Gabriel García Márquez es el único Premio Nobel de Literatura que tiene Colombia. Es una pena que haya compatriotas ajenos a esta exquisita radiografía de lo que somos, nuestro realismo trágico. Dicho sea de paso, veo muy lejana la posibilidad de que en los próximos 20 o 30 años tengamos un segundo Nobel de las letras.&nbsp;Los genios nacen una vez cada siglo, digo yo. Así que si el escritor de Aracataca nació en 1927, es posible que hasta ahora esté naciendo o por nacer un futuro genio literario.</p>



<p>Crecí amando a Gabo, que así le decimos confianzudamente sus lectores. Que murió en 2014 es algo que no creo. Lo encuentro muy vivo y vigente cuando abro sus libros, porque los genios son inmortales. Miren a Homero, miren a Cervantes.</p>



<p>No me alegré cuando salieron con el cuento de que harían una serie sobre la familia Buendía. —<em>“Por qué tienen que arruinar las cosas buenas inventándoles una versión paralela”, </em>pensé. Eso puede salir muy mal. O quizás no.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-0f596097d58afbe7c536c94b7b3c3d52"><strong>“Úrsula pasó la tranca en la puerta decidida a no quitarla en el resto de su vida. “Nos pudriremos aquí dentro”, pensó. “Nos volveremos cenizas en esta casa sin hombres, pero no le daremos a este pueblo miserable el gusto de vernos llorar”:</strong> Cien años de soledad, página 205.</p>



<p>Aprovecho mi molestia para darles un consejo: Lean primero el libro y después sí vean la serie de Netflix que se estrena el 11 de diciembre. El libro contiene nada más que 20 capítulos. Un capítulo por día en una sentada y habrá terminado sus 471 páginas antes de acabar el año, empezando hoy. En todo caso, no se necesita un siglo. Los cien años del título aluden al periodo que va de la segunda mitad del siglo diecinueve a la primera mitad del siglo veinte, tiempo en que Colombia (perdón, Macondo) estuvo imbuido en guerras civiles, maldiciones, matanzas y enigmas.</p>



<p>En líneas generales, me gustó la adaptación que hizo Netflix de <em>“Pedro Páramo”,</em> la obra del mexicano Juan Rulfo. Digamos que el guión respetó el texto original y añadió una bella fotografía, además de unos escenarios muy reales donde la muerte se siente cerquita. Comala es un pueblo y en esa medida la película retrata a ese pueblo, pero jamás consigue trasplantar la poética <em>Rulfiana </em>al cerebro del espectador. La belleza del texto se pierde, por más de que pongan a los actores a recitar líneas casi al pie de la letra.</p>



<p>Entonces, no estoy muy seguro de que me vaya a gustar la adaptación de <em>“Cien años de soledad”.</em>&nbsp; Me asusta que hagan de una gran novela una telenovela. Macondo es un universo, una versión literaria de la Creación con C mayúscula, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, pero en lugar del patriarca Abraham y su esposa Sara, aquí la historia nos habla del amor entre dos primos: el patriarca José Arcadio Buendía y la matriarca Úrsula Iguarán, y las sietes generaciones que les precedieron, entre ellos el coronel Aureliano Buendía (segunda generación) y los diecisiete Aurelianos, ((tercera generación), que tuvo con distintas mujeres, y así hasta el fin de la estirpe.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-95e89f11630548106f06639b0af2f0ca"><strong>“Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra”:</strong> Cien años de soledad, página 23.</p>



<p>Quiero y no quiero ver <em>“Cien años de soledad”</em>. No quiero para no presenciar cómo descuartizan una obra maravillosa y desdibujan a los personajes que parí en mi imaginación. Pero sí quiero verla precisamente para darme la razón. Lo anticipó Gabo, un año antes de ganarse el Nobel, refiriéndose a otra cuestión en uno de sus <em>Doce cuentos peregrinos</em> (La Santa, 1981): <em>“Lástima que haya que filmarlo”, decía. Pues pensaba que en la pantalla perdería mucho de su magia original”. &nbsp;</em></p>



<p>No quiero saber qué rostro le pusieron Melquiades, el gitano que regresó de la muerte <em>“porque no pudo soportar la soledad”,</em> ni a los <em>“cetáceos de piel delicada con cabeza y torso de mujer”</em> que vivían más allá de la ciénaga grande.</p>



<p>No quiero ver a José Arcadio hablando solo, mientras Úrsula y los niños se parten el espinazo en la huerta de la casa, y luego a la misma Úrsula abochornada viendo por primera vez a un hombre desnudo, <em>“tan bien equipado para la vida, que le pareció anormal”.</em></p>



<p>No quiero ver a la bisabuela de Úrsula sentada en un fogón encendido y con quemaduras que <em>“la dejaron convertida en una esposa inútil para toda la vida”</em>, por los tiempos en que el pirata Francis Drake asaltó a Riohacha. </p>



<p>He recreado en mi mente a Pilar Ternera, la iniciadora sexual de dos de los hombres de la segunda generación, a cada uno de los cuales le da un hijo; a la india Visitación, a Rebeca, que comía tierra por vicio, a Fernanda del Carpio, <em>“seleccionada como la más hermosa entre las cinco mil mujeres más hermosas del país”</em>; a Petra Cotes y Mauricio Babilonia con las mariposas amarillas revoloteando a su paso.</p>



<p>Me emociono incluso al escuchar la canción que compuso en 1969 el peruano Daniel Camino Díez Canseco, en boca del mexicano Oscar Chávez.</p>



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<iframe loading="lazy" title="Oscar Chavez ¬ Macondo (En vivo)" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/GXdv44TpDQw?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<h2 class="wp-block-heading"><strong>Lean primero el libro y después sí vean la serie que estrena Netflix el 11 de diciembre. </strong></h2>



<p>No quiero matar en mi imaginación &nbsp;a las hermanas Amaranta y Rebeca —enamoradas del mismo hombre, el italiano Pietro Crespi—; a Santa Sofía de la Piedad, que <em>“degolló con un cuchillo de cocina el cadáver de José Arcadio Segundo para asegurarse de que no lo enterraran vivo”</em>, o a José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo, que <em>“despertaban al mismo tiempo, sentían deseos de ir al baño a la misma hora, sufrían los mismos trastornos de salud y hasta soñaban las mismas cosas”</em>.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ff9eef683d92f8a3d9cc68995a912de9"><strong>“Si no volvemos a dormir, mejor (…) Así nos rendirá más la vida”: </strong>Cien años de soledad, página 56.</p>



<p>Me pregunto cómo hicieron creíble la peste del insomnio en que <em>“los unos veían las imágenes soñadas por los otros”</em>, hasta que <em>“nadie volvió a preocuparse por la inútil costumbre de dormir”, </em>o el nacimiento del hijo de Amaranta Úrsula y Aureliano Babilonia, cuya cola de cerdo <em>“cartilaginosa y en forma de tirabuzón con una escobilla de pelos en la punta”</em>, confirma la maldición que pesa sobre los Buendía a causa del incesto, o los tres mil muertos echados al mar como constancia de que la <em>Masacre de las bananeras</em> (1928) no fue cuento, aunque los muertos en la vida real fueron menos.</p>



<p>Gabo lo explicó a su manera a la televisión británica en 1990: </p>



<p><em>“Lo que pasa es que 3 ó 5 muertos en las circunstancias de ese país, en ese momento debió ser realmente una gran catástrofe y para mí fue un problema porque cuando me encontré que no era realmente una matanza espectacular en un libro donde todo era tan descomunal como en&nbsp;</em>Cien años de soledad<em>, donde quería llenar un ferrocarril completo de muertos, no podía ajustarme a la realidad histórica. Decir que todo aquello sucedió para 3 ó 7 muertos, o 17 muertos… no alcanzaba a llenar ni un vagón. Entonces decidí que fueran 3.000 muertos, porque era más o menos lo que entraba dentro de las proporciones del libro que estaba escribiendo. Es decir, la leyenda llegó a quedar ya establecida como historia”. </em>El testimonio está en el sitio web <em><a href="https://www.colombiainforma.info/la-masacre-de-las-bananeras-en-cien-anos-de-soledad-cuando-el-realismo-magico-le-gano-a-la-historia-oficial">Colombia Informa.</a></em></p>



<p>No quiero presenciar el duelo a muerte entre José Arcadio Buendía y Prudencio Aguilar y tampoco es necesario entrar a la tienda de Catarino, que <em>“aprovechaba la ocasión para acercarse a los hombres y ponerles la mano donde no debía”,</em> ni saber cómo se ve <em>Francisco el Hombre</em>, que <em>“derrotó al diablo en un duelo de improvisación de cantos”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ea677c66e99094ccf1021c3a46633a08"><strong>“Tenemos seis hijas más… y Aurelito pone sus ojos precisamente en la única que todavía se orina en la cama”:</strong> Cien años de soledad, página 87.</p>



<p>Pero tal vez sí quiero ver <em>“Cien años de soledad”,</em> la serie, para salir de dudas. ¿Cómo hicieron, por ejemplo, las escenas de cama (es decir, de hamaca), con José Arcadio y Rebeca? Cómo llevaron a la pantalla este tremendo párrafo: <em><strong>“Ella tuvo que hacer un esfuerzo sobrenatural para no morirse, cuando una potencia ciclónica asombrosamente regulada la levantó por la cintura y la despojó de su intimidad con tres zarpazos, y la descuartizó como a un pajarito”.</strong></em></p>



<p>En el tráiler apenas hemos visto al pelotón de fusilamiento con que empieza la novela, la imagen de José Arcadio, amarrado al árbol de castaño con signos de evidente locura o al padre Nicanor Reyna levitando tras beber una taza de chocolate, pero ese fugaz Macondo no me pareció colombiano, ni por las voces, mucho menos por la apariencia de los personajes. Tal vez estoy pidiendo más de lo que el cine pueda dar, o tal vez, por un par de segundos, estoy juzgando a las&nbsp;carreras una producción de 16 capítulos.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-0f8230e36dc94cff734b7196794b2a42"><strong>“Poco después, cuando el carpintero le tomaba las medidas para el ataúd, vieron a través de la ventana que estaba cayendo una llovizna de minúsculas flores amarillas”</strong>: Cien años soledad, página 166.</p>



<p>Sí quiero ver “Cien años de soledad” para ver cómo el cine interpretó lo que pensaba el escritor sobre las penas de amor o la muerte, ambas cuestiones retratadas en la persona de Remedios, <em>“la criatura más bella que se había visto en Macondo”</em>, a quien hasta la pubertad tocaba <em>“vigilarla para que no pintara animalitos en las paredes con una varita embadurnada de su propia caca” </em>y, además,la prueba garciamarquiana de que de amor si se muere, pues ella además <em>“seguía torturando a los hombres más allá de la muerte”,</em> la cual ocurrió al elevarse al cielo <em>“entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella”.</em></p>



<p>Fue una de las escenas que más canas&nbsp;le sacó a García Márquez, según <a href="https://www.facebook.com/CentroGaboOficial/videos/as%C3%AD-cuenta-gabriel-garc%C3%ADa-m%C3%A1rquez-el-ascenso-de-remedios-la-bella/2182491401994073">contó alguna vez</a>. <em>“Me sentía fracasado tratando de que Remedios, la Bella subiera al cielo y que fuera creíble. Entonces, salí al jardín a respirar y estaba corriendo un gran viento. Había una chica que lavaba en la casa, (…) tratando de prender las sábanas en el alambre y no lo lograba, (…) la encontré enredada en aquellas sábanas mojadas que estaba tratando de tender a secar… regresé y esa fue la solución. La puse a doblar una sábana y la sábana se la llevó. Lo creí yo y lo creyeron ellos (los lectores)”.</em></p>



<p>Empiezo hoy mismo la cuarta lectura de <em>“Cien años de soledad”, </em>a lo mejor así se me abra el apetito para darle una oportunidad a la serie. ¡Y, entonces, que Gabito perdone a todos desde el más allá por profanar el realismo mágico!</p>



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<iframe loading="lazy" title="Cien años de soledad | Avance oficial | Netflix" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/mPCN1irKfkc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sun, 08 Dec 2024 13:11:32 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Ver o no ver “Cien años de soledad”: Esa es la cuestión]]></media:description>
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