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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 21:25:52 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Machismo | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Me Too Colombia y el viacrucis patriarcal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/una-habitacion-digital-propia/me-too-colombia-y-el-viacrucis-patriarcal/</link>
        <description><![CDATA[]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>El Me Too Colombia, propio de esta fase feminista en clave digital del siglo XXI, estalló en todas las redes y, a manera de búmeran, visibilizó casos de denuncia de violencia, abuso sexual, abuso de poder y otras formas de acoso en el mundo del periodismo y en otros escenarios. Esto, sin duda, removió y dio oxígeno —no solo de manera simbólica, sino real— al movimiento dedicado a estas causas nobles, a las mujeres víctimas que se atrevieron a denunciar, hoy y siempre, y a las colectivas dedicadas al litigio violeta, muchas de ellas igualmente perseguidas, estigmatizadas e incluso denunciadas por los victimarios.</p>



<p>Pero también cuestionó, entre otras instituciones, al Estado patriarcal y a su justicia lenta, responsable en parte de la impunidad frente a la infinidad de casos que llegan —o que deberían llegar— a su conocimiento. El #MeTooColombia dejó al descubierto “el pacto de silencio” en torno a esta crueldad normalizada por todos y todas, en donde el Estado y la justicia han quedado en cuestión significativa. Ni hablar del silencio del primer gobierno de izquierda ante tantas denuncias, en el que ha preferido premiar a los denunciados, dejándolos en condiciones privilegiadas para la construcción de estrategias de silenciamiento y violencia sistemática.</p>



<p>Gracias a la lucha de siglos y décadas de las colectivas feministas, se han logrado avances en el mundo y en Colombia en la construcción de un marco jurídico de protección. En el caso colombiano, ese marco parte de la propia Constitución Política, de su bloque de constitucionalidad —con instrumentos como la CEDAW y la Convención de Belém do Pará— y de normas como la Ley 1257 de 2008, gran ley contra todas las formas de violencia de género; la Ley 1542 de 2012; la Ley 1761 de 2015, que tipificó el feminicidio y es conocida como la Ley Rosa Elvira Cely; la Ley 2126 de 2021; la Ley 2365 de 2024; el Código Penal, en su componente violeta; y el Código de Procedimiento Penal. A ello se suman las sentencias violetas de la Corte Constitucional, de las demás altas cortes de cierre, los aportes de la justicia transicional impulsada por la JEP y la lenta transformación de la justicia patriarcal colombiana. Aun así, la impunidad ha seguido siendo la regla.</p>



<p>Todo este ordenamiento jurídico —en muchos casos de carácter punitivo— se ha tenido que implementar ante la prevalencia de una cultura que sigue viendo a las mujeres como propiedad, como subordinadas, como cosas, como objetos y hasta como amenaza. Así lo reflejan las cifras, en donde las mujeres constituyen el 75,6 % de las víctimas de violencias basadas en género (VBG), dato que evidencia la feminización de la crueldad en este ámbito, sin desconocer que otros géneros e identidades sexuales también son susceptibles de estas violencias estructurales e históricas.</p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:100%">
<p><code>El tema de la impunidad en la violencia basada en género hace referencia, entre otras cosas, a que más del 90 % de los delitos contra las mujeres no llega a una condena, y en casos como el acoso sexual la impunidad bordea el 99 %. Pero la impunidad va más allá de la ausencia de fallos condenatorios: también está en el imaginario social que impide a las mujeres creer en el Estado y en sus instituciones; en el temor a denunciar por la estigmatización y las consecuencias que ello conlleva; en la dependencia económica, laboral y social frente a los victimarios; y en la falta —o insuficiencia— de formación de quienes deben protegerlas en comisarías de familia, el ICBF, la fuerza pública, Ministerio de Igualdad y Equidad, Ministerio del Interior, Defensoría del Pueblo, Procuraduría y las instituciones de justicia, entre otras.</code></p>
</div>
</div>



<p>Son estas mismas instituciones las que conocen de primera mano los hechos aberrantes o reciben las denuncias y, por lo tanto, tienen la enorme responsabilidad de recepcionar, acompañar, investigar y administrar justicia en casos de violencia sexual, violencia intrafamiliar, feminicidio, acoso sexual, trata y toda forma de violencia simbólica. Al final, todo se convierte en un viacrucis —como he denominado esta columna— que culmina en la revictimización o crucifixión de las víctimas: una especie de Semana Santa permanente, pero sin resurrección, sin la más mínima esperanza.</p>



<p>Por fortuna —y lo digo así— las estrellas se alinearon en el caso de #MeTooColombia: algunos agresores fueron removidos de escenarios de poder (ya los veremos en otros escenarios, como si nada), se activaron redes de mujeres y mecanismos de protección, y el tema logró visibilidad gracias a voces femeninas influyentes en el mundo de la comunicación, un asunto impensable para mujeres de otras geografías en Colombia. Sin embargo, esto no puede quedarse en la reacción coyuntural. Se requiere ir más allá de comités de investigación —el show mediático que están haciendo las instituciones ante lo que denominan crisis— y avanzar hacia la creación urgente de culturas organizacionales con enfoque de género e interseccionalidad.</p>



<p>En esa línea, resulta relevante el anuncio de la Fiscal General de la Nación sobre la creación de grupos especializados con enfoque de género, la revisión histórica de casos bajo su conocimiento —¿qué pasó?— y la valoración y el seguimiento del derecho fundamental al escrache, identificado por la Corte Constitucional de Colombia como la libertad de expresión que “permite a las víctimas denunciar vulneraciones graves a sus derechos, especialmente en escenarios de impunidad o falta de acceso a la justicia” (Sentencia T-289 de 2021). Un derecho fundamental que, en el contexto colombiano, culmina con la criminalización de las víctimas y de las colectivas, quienes terminan denunciadas por injuria y calumnia por parte de sus agresores. Lo de la Fiscalía llega tarde, pero es mejor tarde que nunca.</p>



<p>Vuelvo entonces a la metáfora de los lentes: no todos los casos los requieren, pero los de VBG, indudablemente, sí. La Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia han insistido en la necesidad de juzgar con perspectiva de género cuando los casos clamen dichos enfoques. Sin embargo, estos lentes resultan insuficientes si no se articulan con enfoques de interseccionalidad e interculturalidad. No es lo mismo estar en Bogotá que en las diversas geografías del país. Edad, etnia, condición migratoria, identidad sexual, discapacidad, ruralidad, pobreza y subordinación son variables que deben cruzarse para comprender la complejidad de estos casos, muchos de los cuales terminan en el olvido, mientras el viacrucis continúa.</p>



<pre class="wp-block-code"><code>La crueldad histórica contra las mujeres no ha terminado y no promete hacerlo pronto. Hablamos de siglos de sistema patriarcal, pero también de luchas, resistencias y avances —desde distintas geografías y miradas— que nos recuerdan que este proceso no es lineal ni homogéneo. En Abya Yala, por ejemplo, las luchas no solo son por igualdad, sino por comunidad, reconocimiento y vida digna. Allí, el feminismo comunitario también realiza la tarea.</code></pre>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>El #MeTooColombia, o estallido digital de las mujeres contra la VBG, apenas empieza. Todas las organizaciones e instituciones deben estar revisando, con transparencia y sinceridad, sus estructuras violentas y patriarcales. ¿Qué están haciendo para ponerse a tono con la historia? Y el Estado patriarcal —esa es mucha mole de machismo— no abandonará fácilmente tantos privilegios. El viacrucis no termina, pero la lucha por la dignidad, la equidad y la igualdad tampoco.</p></blockquote></figure>



<p><strong>Nota 1:</strong> Esta columna fue escrita en plena Semana Santa. Que la espiritualidad nos colme de empatía para comprender —y erradicar— tamaña crueldad histórica.</p>



<p><strong>Nota 2</strong>: Un análisis más profundo de este tema se encuentra en el artículo escrito junto con Ana Lucía Caldas: <em>La lucha por la inclusión de la perspectiva de género en la aún justicia patriarcal colombiana. Cuatro casos emblemáticos</em>, el cual se puede consultar a texto abierto en el siguiente enlace:<br><a href="https://www.rivistaianus.it/numero_30_2024/flipbook/html/05/05_Ianus_30_Achury_Caldas_117-148.html">https://www.rivistaianus.it/numero_30_2024/flipbook/html/05/05_Ianus_30_Achury_Caldas_117-148.html</a></p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127666</guid>
        <pubDate>Sat, 04 Apr 2026 22:23:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Me Too Colombia y el viacrucis patriarcal]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Liliana Estupiñán Achury</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Johana Bahamon vrs Brigitte Baptiste y el dialogo sobre la Trampa del Patriarcado: Reflexiones sobre la Representación y la Diversidad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/johana-bahamon-vrs-brigitte-baptiste-y-el-dialogo-sobre-la-trampa-del-patriarcado-reflexiones-sobre-la-representacion-y-la-diversidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este ensayo tiene como primer objetivo resaltar que fueron dos mujeres las que ingresaron a la lista de las 100 más influyentes del 2024, no solo una. Mi mensaje está dirigido especialmente a aquellas mujeres que no están de acuerdo con la inclusión de una mujer trans en la lista, a pesar de que también está presente una mujer útero vaginal hay quejadera porque esta Baptiste.  Además, se dirige a los machistas de siempre, que solo buscan provocar conflictos dentro del feminismo con discusiones absurdas. Es fundamental reconocer y celebrar los logros de ambas mujeres, sin caer en divisiones innecesarias que solo sirven para desviar la atención de lo verdaderamente importante: el avance y la representación de todas las mujeres en espacios de influencia y poder. Este mensaje no va dirigido a quienes ya comprenden y apoyan esta inclusión, sino a la sociedad civil que intenta convertir este logro en un espectáculo decadente.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="768" height="640" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/05171830/Imagen-de-WhatsApp-2024-12-05-a-las-17.17.27_b688d55f.jpg" alt="" class="wp-image-109024" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/05171830/Imagen-de-WhatsApp-2024-12-05-a-las-17.17.27_b688d55f.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/05171830/Imagen-de-WhatsApp-2024-12-05-a-las-17.17.27_b688d55f-300x250.jpg 300w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-14edcfc37a3e6ba2152d55aff8dd5731"><strong>Otra vez hablando Como Edu comunicadora desde el Feminismo Artesanal que me atraviesa</strong></p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-21479741a0f1b785a5ec3739cc2c1cb8" style="background-color:#daa71b"> Este mensaje no va dirigido a quienes ya comprenden y apoyan esta inclusión, sino a la sociedad civil que intenta convertir este logro en un espectáculo decadente.</p>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-09c88c44887e7ff8f9b37e0ea9ffa401"><strong>Introducción: Reflexiones desordenadas</strong></p>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-b6c7e09a11c4818313c10f8f308d197a">Este ensayo tiene como primer objetivo<strong> resaltar que</strong> fueron dos mujeres las que ingresaron a la lista de las 100 más influyentes del 2024, no solo una.</p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-c7c5147562708f70fff67183cdb200bb">Mi mensaje está dirigido especialmente a aquellas mujeres que no están de acuerdo con la inclusión de una mujer trans en la lista, a pesar de que también está presente una mujer útero vaginal hay quejadera porque esta Baptiste.  Además, se dirige a los machistas de siempre, que solo buscan provocar conflictos dentro del feminismo con discusiones absurdas.</p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-83c72de63757bc9c9b8016f1017774de"> Es fundamental reconocer y celebrar los logros de ambas mujeres, sin caer en divisiones innecesarias que solo sirven para desviar la atención de lo verdaderamente importante: el avance y la representación de todas las mujeres en espacios de influencia y poder.</p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-7ccb9ea34c02e1a00c0e01d8e1e61407"><strong>Actualmente el patriarcado, es más </strong></p>



<p>El patriarcado no es solo la imagen del macho opresor que siempre tenemos presente en la cabeza como un pensamiento recurrente e intrusivo a la hora de mirar las cosas con perspectiva de género y enfoque diferencial. </p>



<p>Me refiero al patriarcado como un establecimiento político que constituye un principio ético el cual habita en todas las personas, una manera de establecer las normas de poder.</p>



<p> Este sistema tiene una habilidad impresionante para hacer que el mismo feminismo juegue en nuestra contra y caemos redonditas. </p>



<p>Ha pasado en todos los aspectos. Solo por mencionar un ejemplo en los de etnia, cuando mujeres callan a otras mujeres por el simple hecho de no haber nacido en una etnia. Está claro que las mujeres blancas mestizas nunca viviremos las mismas cosas que las mujeres racializadas; sin embargo, también tenemos aportes, podemos <strong>&#8220;tender puentes donde antes hubo muros&#8221;.</strong></p>



<p class="has-contrast-color has-luminous-vivid-amber-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-28e6cc9cf143fccd4916a448aab5b4af"><strong> Es cierto que las mujeres empobrecidas tienen realidades totalmente distintas a las mujeres de clase media y clase alta, y cuando el feminismo interseccional se centra solamente en enunciar que las mujeres ricas jamás comprenderán la pobreza y empiezan a señalar que son salvadoras blancas y un montón de argumentos absolutamente ciertos y aun siendo ciertos son problemáticos cuando no se logra avanzar en el sentido de la sororidad entre mujeres racializadas y mujeres no racializadas, el feminismo vuelve y nos juega en nuestra contra.</strong></p>



<p class="has-base-color has-contrast-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-0255a20bb9df57dedaa0d46f8750fd1c"><em><strong>Reflexión 1: La Representación de la Diversidad</strong></em></p>



<p><strong>¿Cómo es posible que aquello de que &#8220;reivindicamos todas las formas de ser mujer y somos más que un cuerpo físico y no nacemos mujeres sino llegamos a serlo se convierta en que, a la hora de representar a todas las mujeres, la cara sea la de una mujer que ha hecho un tránsito de hombre a mujer para recordarnos los temas biológicos, señalando que si no tenemos todas un aparato reproductor femenino y ovarios entonces no podemos ser mujeres, cuando sabemos perfectamente que ser mujer va mucho más allá que la genitalidad?</strong> La cosa sería sencillísima si entendiéramos que una sola mujer no puede representar a todas las mujeres, que una sola forma de ser mujer no puede ser la cara de todas las mujeres. <strong>Faltaron representaciones de mujeres y es un logro enorme tener a dos colombianas en esa lista </strong></p>



<p class="has-base-color has-contrast-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-43cec4edc3473fddfd9f16233cee565c"><em><strong>Reflexión 2: La Necesidad de las Clasificaciones o lo que Antes Llamaban Discriminación Positiva</strong></em></p>



<p>Una mujer trans es una mujer trans, es mujer, aunque no puede representarlas a todas.</p>



<p> A ninguna mujer le parece chévere ser representada por otra mujer que no tiene nada que ver con su realidad política, social, cultural, intelectual, amatoria, económica y / o psicológica.</p>



<p> El patriarcado sabe perfectamente que no hay manera que una sola mujer represente las realidades de todas las mujeres.</p>



<p> Muchas ya sabemos que esas representaciones que buscan resaltar el poder femenino deberían tener sus clasificaciones por edades, por oficios y profesiones, por capacidades y, por supuesto, por realidades. </p>



<p><strong>Brigitte es extraordinaria, es una mujer trans que, hasta donde tengo entendido, es una mujer pansexual o una mujer queer. No quiero que la ignorancia en el tema de género me avasalle; sé muy poco al respecto, lo suficiente para entender que necesitamos diversidad en las representaciones y que estas deben ser justas y equivalentes a las necesidades de los liderazgos actuales de las mujeres.</strong></p>



<p>No tengo ánimo de ofender a alguien, sino visibilizar incluso todas las maneras de erótica y de afectividad que debemos también tener en cuenta en la ecuación de las representaciones.</p>



<p> Ya que necesitamos tanto de las representaciones, necesitamos políticas éticas para llevar a cabo el ejercicio de la representación.</p>



<p> Claramente Brigitte no representa a todas las mujeres, ni siquiera podría representar a todas las mujeres trans de Colombia. Por tal razón.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Esto es mucho más complejo y tiene que serlo si queremos que sea justo; de lo contrario, acabemos con la idea de las representaciones.</li>



<li> Si no lo vamos a hacer bien, sería mucho mejor no representarnos que representarnos deficientemente.</li>
</ul>



<p class="has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-83e5ceb1e97d8c5df001f65a4e19c32f"><strong>No se puede igualar lo que es distinto porque es injusto. En el libro &#8220;Más allá de la igualdad formal ante la ley&#8221; de Roberto Saba, se argumenta que la igualdad formal no siempre conduce a la justicia material, ya que las diferencias contextuales y estructurales deben ser reconocidas y abordadas para lograr una verdadera equidad. Aplicar el mismo estándar a situaciones y personas diferentes puede perpetuar las desigualdades en lugar de corregirlas. Por eso, es crucial tener clasificaciones que reconozcan y respeten las diversas realidades y experiencias de las mujeres. Porque cuando igualamos lo que no es igual, nace una nueva injusticia social.</strong></p>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-71153aaee1e7e0053b874d2199990c2a"><em><strong>Reflexión 3: La Manipulación del Patriarcado</strong></em></p>



<p>En cuanto a la caricaturización de las representaciones sociales, políticas y culturales de las mujeres que algunas personas han querido promover.</p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-1f6dd939f6e924b4cb3b380b94c835bf">No se trata de que las mujeres nos sintamos usurpadas por aquellos cuerpos que han necesitado reformarse debido a que no se sienten a gusto en el mundo existencial masculino, por aquellas personas que se sienten mujeres pese a la presión de las características de un cuerpo. </p>



<p>No somos usurpadas por hombres queriendo ser mujeres; aunque el machismo t el patriarcado promueva esa caricatura ridícula de los hechos.</p>



<p>Muchas reconocemos que son mujeres en su identidad y deben representar a las mujeres que habitan sus mismas realidades.</p>



<p> El problema es el patriarcado, que quiere mantenernos ocupadas peleando entre nosotras para que no demos las peleas reales de fondo.</p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background"> Ahora resulta que tenemos que estar peleando por &#8221; el galardón a quién es más mujer&#8221;.  ¡No existe tal cosa!</p>



<p>No existe una sola forma, una sola existencia que represente a otra en toda su magnitud.</p>



<p> No hay un solo tipo de hombre y no hay un solo tipo de mujer.</p>



<p> Las tipificaciones son importantes y por eso me molesta cuando quieren borrar las tipificaciones por el miedo a entender que no se puede igualar lo que es distinto. Estamos cometiendo grandes injusticias. </p>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-b9c724ce2b87edfff6307cba1865b11d"><em><strong>Reflexión 4: La Solidaridad y la Sororidad</strong></em></p>



<p>Así como no acepto que digan que la neurodiversidad es una sola, porque ya deberíamos comprender que no es así, como me he parado de frente a hablar de neurodivergencias y no de la neurodivergencia, asimismo he hablado desde siempre sobre todas las formas de ser mujer porque sí entiendo la diversidad.</p>



<p><strong> No debemos igualar lo que es distinto porque cuando se hace eso nace una nueva injusticia.</strong></p>



<p> No es justo decir que Brigitte es un hombre disfrazado de mujer. Lo que es injusto es decir que una mujer trans usurpa lugares de las otras formas de ser mujer lo que es peor, la culpa es del patriarcado, que hace sus piruetas para ponernos a pelear entre nosotras. </p>



<p>Los galardones y reconocimientos a la mujer deben tener las subcategorías. </p>



<p class="has-base-color has-contrast-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-c12c0eea66bdd828241b3a601c5f9ff9"><strong>Colofón </strong></p>



<p>Por supuesto que esto incomoda al patriarcado. </p>



<p>Para muchas personas, que una mujer útero vaginal se niegue por completo a discriminar a una mujer transexual es incómodo.</p>



<p>Aun así, sigo siendo consistente en mi búsqueda de reivindicar todas las formas de ser mujer hasta el último día de mi vida. </p>



<p>Hoy, después de tantas décadas de resistencia, debemos hablar sobre la interseccionalidad y más allá de ella, comprender la complejidad del reconocimiento de las realidades diversas.</p>



<p class="has-medium-font-size">Para mí es claro que la necesidad de esa discriminación positiva, como la queramos llamar, no se trata de etiquetar y que la etiqueta resuelva el conflicto. No se trata simplemente de encasillar a alguien. Lo que se busca es el reconocimiento para generar herramientas, opciones y oportunidades para la equidad, la justicia social y la igualdad, y sobre todo, para un mundo integral sin exclusión.</p>



<p>Celebro que entre las 100 mujeres del mundo estén dos de las grandes colombianas que han hecho historia y ojalá las colombianas pudiéramos ser representadas por muchas más formas de ser mujer en el mundo.</p>



<p>Como siempre agradecida con cada lector. Hasta las próximas reflexiones desordenadas. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109014</guid>
        <pubDate>Thu, 05 Dec 2024 22:22:50 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Johana Bahamon vrs Brigitte Baptiste y el dialogo sobre la Trampa del Patriarcado: Reflexiones sobre la Representación y la Diversidad]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>&amp;#8220;¡Gracias por no asesinarme!&amp;#8221; (Mi tía se salvó de un feminicidio)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/gracias-no-matarme-tia-se-salvo-feminicidio/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;Olvidemos con generosidad a aquellos que no pueden amarnos&#8221;: Pablo Neruda, escritor. G quedó cautivado con la belleza juvenil de La Mona al verla por primera vez cruzar por su casa para ir al colegio, encantado con aquel rostro candoroso, envuelto en rizos dorados e iluminado por la mirada profunda de sus ojos verdes. Un [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><strong>&#8220;Olvidemos con generosidad a aquellos que no pueden amarnos&#8221;: </strong>Pablo Neruda, escritor.</p></blockquote>
<p>G quedó cautivado con la belleza juvenil de <em>La Mona</em> al verla por primera vez cruzar por su casa para ir al colegio, encantado con aquel rostro candoroso, envuelto en rizos dorados e iluminado por la mirada profunda de sus ojos verdes.</p>
<p>Un día de tantos le soltó un piropo con una sonrisa traviesa: <em>“me lleva o me le voy detrás”.</em> Ella no se resistió a los coqueteos. G tenía 20 años y mi tía 17, cursaba décimo grado en un colegio público de Bogotá. Se hicieron novios a mediados de 1989, el año más bárbaro que Colombia recuerde por cuenta de Pablo Escobar, el capo que murió en su ley pero sin pagar por múltiples feminicidios; se habla de al menos 19 mujeres que fueron víctimas de su lujuria.</p>
<p>El romance comenzó, como todos los de esa época, con chocolatinas, esquelas, casetes con dedicatorias, peluches y cartas de amor.  El embeleso duró dos años y medio.</p>
<p>—<em>“Yo lo quise mucho porque fue respetuoso conmigo, siempre. Nunca hubo una propuesta indecente, ni un maltrato. Fue un caballero. El trato delicado hizo que yo me enamorara de él”.</em></p>
<p>De repente,  Cupido le mostró el lado envenenado de la flecha. Como en la canción de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=eOU5B7sttHw"><strong>Willie Colón</strong></a>, G tenía celos del viento que acariciaba su piel (“pues lo mismo que te quiero soy capaz hasta de odiarte yo”); incluso, la celaba con los propios hermanos de él.</p>
<p>—<em>“No quería que nadie más me mirara. Me quería solamente para él”,</em> recuerda <em>La Mona</em>, que aguantó su celotipia hasta donde pudo y cuando no pudo soportar más esos tormentos, le pidió que terminaran.  —“<em>Mejor dejemos las cosas así”</em>, rogó  y se alejó.</p>
<p>—<em>“Se me acabó el amor y me llené de miedo. Dejé de quererlo por su comportamiento enfermizo”.</em></p>
<p>Sin embargo, ofendido ante el rechazo, G no quiso dejar las cosas de ese tamaño, y empezó otro calvario para la tía: con los nervios de punta, quedó deshecha emocionalmente recién estrenada la mayoría de edad.</p>
<p>Esas conductas misóginas no son de ahora. La historia nos cuenta de hombres obsesionados y feminicidas en potencia, desde Calígula, el más cruel de los emperadores romanos (hacia lo impensable para tener a su lado a las mujeres que le gustaban, incluso quitárselas a su esposos; esa fue la suerte de Lolia Paulina: cuando se cansó de ella, la sacó de su vida amenazando con matarla si osaba acostarse con otros hombres), hasta el rey <a href="https://historia.nationalgeographic.com.es/a/hallan-instrucciones-que-dio-enrique-viii-para-ejecutar-a-ana-bolena_15801"><strong>Enrique VIII</strong> </a>de Inglaterra, que en 1536 ordenó decapitar a su esposa, Ana Bolena, acusándola de supuesta traición y adulterio con varios hombres de la Corte, incluido su propio hermano, ocultando de esa forma su rabia por no darle un heredero varón.</p>
<p><em>La Mona</em> no perdió la cabeza pero descendió al averno, vigilada y perseguida todo el tiempo.</p>
<p>—&#8221;<em>Cuando me veía en la calle o en el supermercado me insultaba con las peores palabras&#8221;.</em></p>
<p>—Ahí va la perra esa, le gritaba.</p>
<p>Con las acechanzas, llegaron las amenazas de muerte: se mataría después de matarla a ella, sino regresaba a su lado.</p>
<p>—<em>“Yo parecía un robot mirando a todas partes al mismo tiempo”.</em></p>
<p>Tenía miedo de toparse con la muerte en cualquier callejón. Se sentía observada y en cada hombre de la calle empezó a ver su figura.</p>
<p>—<em>“Dondequiera que me encontraba, decía que si yo no era para él, no sería para nadie más, que me prefería muerta”.</em>  Como si su mente le ordenara asesinarla, creyendo que era la <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=6QLqw0D_a6M"><strong>“Mala mujer” </strong></a></em>sin corazón, y que había jugado con él, como en la canción de <em>La Sonora Matancera</em>.</p>
<p>Antes de ser novios, el papá de G se suicidó de un disparo en la cabeza un 24 de diciembre; el recuerdo de esa escena macabra sumió a la tía en pensamientos sombríos, hasta imaginar que el día menos pensado saldría en los periódicos amarillistas, cubierta con una sábana blanca. Los llamaban  crímenes pasionales, no feminicidios. El término lo acuñó la antropóloga mexicana Marcela Lagarde (tomado a su vez del inglés <em>femicidi</em>) y en la legislación colombiana se usa a partir de la Ley 1761 de 2015, también llamada <a href="https://www.elespectador.com/judicial/la-importancia-de-la-ley-rosa-elvira-cely-article-745519/"><strong>Ley Rosa Elvira Cely</strong></a>, otra víctima de este repudiable delito.</p>
<p>Los seguimientos de G se intensificaron. Cual fantasma, se le aparecía a pie, en carro particular, en moto o en taxi; en cualquier parte, de día o de noche. Una vez se le atravesó de camino a la empresa. Faltando dos cuadras para llegar le cerró el paso. En una mano tenía un revólver y en la otra cuatro balas. Le dio a entender que eran dos para cada uno.</p>
<p>En medio del estupor, ignorando la amenaza, siguió su camino, pero G,  tomándola  por la fuerza,  le reventó la cara de un golpe seco. Maltratada, con el rostro y la ropa ensangrentados, llegó al trabajo. Desde entonces, un cuñado –el esposo de una hermana,  policía él- se convirtió en su escolta. Sin embargo, nada intimidaba a G, ni la demanda para alejarlo ni los ángeles que la cuidaban de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Le tocó enclaustrarse. No hubo más domingos para salir a comer helado.</p>
<blockquote><p>Dijo la escritora Sylvia Plath: <em>“No es fácil expresar lo que has cambiado. Si ahora estoy viva entonces muerta he estado, aunque, como una piedra, sin saberlo, quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo”.</em></p></blockquote>
<p>—<em>“Mija, mejor váyase de por aquí”</em>, le imploró su mamá. <em>Perro que ladra no muerde pero tampoco hay que dar papaya”</em>, le advirtió.</p>
<p>Ninguna madre querría ser Marisela Escobedo, la mujer mexicana que, buscando justicia  por el feminicidio de su hija a manos del yerno, recibió un tiro de gracia. <strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=2vsHHKwqPD8"><em>“Las</em> tres muertes de Marisela Escobedo”</a></strong>, el documental de Netflix, cuenta la impactante historia.</p>
<p>Contra su voluntad, <em>La Mona</em> se fue del barrio para salvarse de lo que pudo ser una muerte segura a sus veinte años; empezó a cambiar de residencia porque el tipo se las ingeniaba para ubicarla.</p>
<p>—<em>“No hay un hueco en la tierra donde pueda esconderse de mí”,</em> la amedrentó al verla en el paradero de buses acompañada por su hermana. Delante de ella le puso el mismo revólver cerca de la sien. —<em>“¡Mátela si es muy machito!”</em>, lo retó aquella con temeridad.</p>
<p>Incapaz de destripar una mosca, se largó  escupiendo más ofensas. Por mucho tiempo usó la nueva táctica de llamar diariamente a la mamá para decirle, con tragos o sin ellos, que a su hija le quedaba un día menos sobre la Tierra, como quien lleva la cuenta regresiva en un calendario. Luego, arrepentido, hizo una última llamada, pidió perdón diciendo que jamás le haría daño al amor de su vida.  Y desapareció&#8230; Dicen que se fue de la ciudad, casado y con hijos.</p>
<blockquote><p>Escribió el poeta Ovidio: <em>“El amor ausente se desvanece y uno nuevo toma su lugar”.</em></p></blockquote>
<p><em>La Mona</em> perdonó los agravios, se disiparon los rencores. Fue un grito silencioso de su espíritu:  —<em>“¡Gracias por no asesinarme!”. </em><span style="color: #1a1a1a;font-size: 16px">Al cabo de tres años, por fin pudo regresar al lado de los suyos. </span></p>
<p><span style="color: #1a1a1a;font-size: 16px">Otras mujeres no regresaron.  </span><a style="font-size: 16px" href="https://open.spotify.com/episode/1V07ZHi3GR0IpVDWf8Osvm?si=btM6Lv1RQ8Oex1cWXe1BeA"><strong>“La nota roja”</strong> </a><span style="color: #1a1a1a;font-size: 16px">es un premiado podcast de diez episodios sobre los feminicidios ocurridos en Ciudad Juárez a partir de 1993: miles de mujeres fueron asesinadas con sevicia o desaparecidas. Por investigar estos crímenes de odio, la periodista Lydia Cacho sufrió atentados y debió exiliarse. </span></p>
<p>—<em>“Él logró superar lo de los dos. ¿Cómo? No lo sé, pero lo superó&#8221;, </em> rememora impasible, tres décadas después.</p>
<p>A sus 51 años, se sobrecoge con un ligero escalofrío cuando le pido recordar ese capítulo aterrador.</p>
<p>—¿Por qué crees que él se obsesionó contigo?</p>
<p>—<em>“Los hombres creen que las mujeres somos su propiedad privada. En eso consiste el machismo. Las mujeres también podemos obsesionarnos pero rara vez una de nosotras hace cosas horribles para dañar a la otra persona”.</em></p>
<p>No quiere que ninguna mujer pase por ese drama que la mantuvo en el precipicio de la locura, y se lo repite a Valentina, su única hija.</p>
<p>—<em>“Jamás confiarse ni quedarse callada. Llenarse de valor y denunciar. Hablar con personas allegadas, poner a la familia en alerta siempre&#8221;.</em></p>
<p>María Isabel Covaleda, sobreviviente, creó la <strong><a href="http://fundacionmaisa.com/">Fundación Maisa</a>,</strong> que trabaja en la erradicación de la violencia de género <em>“Si de verdad queremos cambiar nuestra realidad, debemos priorizar las cátedras con enfoque de género; esto implica medidas transversales que involucren a directivos, maestros, educadores, legisladores y alumnos. La educación a un niño o una niña no la da solo una familia, la brinda una nación entera”</em>.</p>
<p>Desde el aula se debe hablar obre salud mental.  Enseñar a construir relaciones afectivas sanas e identificar las señales de una relación tóxica. <em>“No es normal que una mujer decida quedarse en ese tipo de relaciones, algo en su cabeza está fallando”,</em> señala con preocupación la doctora Olga Susana Otero, sicoterapeuta de pareja.</p>
<p>No siempre una relación debe incluir maltratado físico para ser dañina. En la cinta <a href="https://www.youtube.com/watch?v=vGnVXgZJAas"><strong>“Alice, querida”</strong> </a>(Prime Video), la protagonista está atrapada en una relación abusiva, con un novio que ejerce sobre ella lo que los expertos denominan control coercitivo. Con un final inesperado, el <em>thriller</em>  propone una salida a los abusos psicológicos.</p>
<p>La obsesión es un rasgo característico del trastorno obsesivo-compulsivo, TOC, con cuadros de esquizofrenia y depresión en algunos casos. <em>La Mona</em> era joven e ingenua para saber que algo muy oscuro había en aquella frase galante  (<em>“me lleva o me le voy detrás”</em>);  hoy cuenta el cuento consciente de que su historia pudo terminar en tragedia, un  feminicidio más, otro <a href="https://www.youtube.com/watch?v=dSwifv37WE8"><strong>amor que mata</strong></a> para usar el título de la canción de Mariano Cívico.</p>
<p><iframe title="La tía D sobrevivió a un feminicidio by Alex" width="500" height="400" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?visual=true&#038;url=https%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Ftracks%2F1523942992&#038;show_artwork=true&#038;maxheight=750&#038;maxwidth=500"></iframe></p>
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]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94802</guid>
        <pubDate>Sun, 28 May 2023 00:00:30 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/FOTO-1-TIA-DARLEY.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[&#8220;¡Gracias por no asesinarme!&#8221; (Mi tía se salvó de un feminicidio)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Cultura machista y sexista, protagonista en portales web</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/paulab-laboratorio-digital-un-clic-hace-la-diferencia/los-titulares-mas-machistas-sexistas-veras-hoy/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; En marzo se conmemora en varios países del mundo el Día Internacional de la Mujer, y en el marco de esta celebración me puse en la tarea de buscar en diferentes medios de comunicación la manera en cómo titulan noticias ligadas con el género femenino para despertar la curiosidad de lectores, y así lograr [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><figure id="attachment_73678" aria-describedby="caption-attachment-73678" style="width: 1024px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="size-full wp-image-73678" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/trafico-portales-web-2.png" alt="Titulares machistas en medios digitales " width="1024" height="1024" /><figcaption id="caption-attachment-73678" class="wp-caption-text">Los titulares anzuelo buscan llamar la atención de los lectores para aumentar el tráfico en portales web.</figcaption></figure></p>
<p>En marzo se conmemora en varios países del mundo el<strong> Día Internacional de la Mujer</strong>, y en el marco de esta celebración me puse en la tarea de buscar en diferentes <strong>medios de comunicación</strong> la manera en cómo titulan noticias ligadas con el género femenino para despertar la curiosidad de lectores, y así lograr clics, y por ende aumentar el tráfico. Miren esto&#8230;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73662" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-12.png" alt="" width="491" height="423" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73664" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-4.png" alt="" width="515" height="247" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73665" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-6.png" alt="" width="520" height="367" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73666" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-7.png" alt="" width="430" height="397" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73667" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-9.png" alt="" width="518" height="416" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73668" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares5.png" alt="" width="519" height="291" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73669" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-11.png" alt="" width="641" height="385" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73671" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-1.png" alt="" width="412" height="302" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73672" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-2.png" alt="" width="466" height="340" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73677" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-14.png" alt="" width="496" height="432" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73673" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-3.png" alt="" width="510" height="309" /></p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73675" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-8.png" alt="" width="528" height="355" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73676" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-13.png" alt="" width="609" height="388" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este tipo de titulares los vemos casi a diario en diferentes medios digitales del mundo que compiten a cada segundo por el clic rápido. Apartándonos de la comunicación sexista, del feminismo o de la violencia machista que generan este tipo de titulares, el daño ya está hecho, y las visitas, y el aumento de tráfico en los portales, conseguido.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-73679" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/titulares-10.png" alt="" width="449" height="371" /></p>
<p>¿Te imaginas que alguien abuse sexualmente de ti y meses después te siga un “periodista” con una cámara al hombro, cual paparazzi, para cerciorarse que estás siendo una buena mujer violada? Pues este y otros titulares hacen parte de la<a href="https://www.instagram.com/p/BxNUUFvJ_kb/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong> tiranía del clic</strong></a>, del periodismo fácil, del que no investiga, ni indaga sino en el <strong>periodismo</strong> que solo piensa en conseguir visitas para no dejar caer las métricas.</p>
<p>La inmediatez y el afán por acaparar la atención del público se ha valido en muchas ocasiones del género femenino y desafortunadamente, han sido los medios de comunicación los grandes responsables en la adopción y réplica del modelo machista que todavía subsiste en la sociedad.</p>
<p>La incapacidad de llegar a públicos más amplios con titulares menos sensacionalistas ha traído consecuencias negativas. Y los medios, en esa lucha por captar la atención en un ecosistema digital sobresaturado de información, se han dedicado a hacer <strong>periodismo a costa de las mujeres</strong> para ganar audiencia.</p>
<p>Y esto no solo sucede por imaginarios colectivos que se han instalado en nuestro cerebro desde hace miles de años, sucede principalmente por no perder a los anunciantes de esos <strong>portales web</strong>, que pagan más o menos en función del número de visitas. Y porque ya está detectado que si muestras a una mujer con menos ropa vendes más.</p>
<p>Estos titulares anzuelo no cumplen en lo absoluto con normas periodísticas, pero se utilizan constantemente para picar la curiosidad del lector. Y sin darnos cuenta todos hacemos parte del juego, y hacemos clic, y contribuimos a que la cultura machista continúe arraigada a través de los tiempos.</p>
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        <author>Paula Castillo Lenis</author>
                    <category>PauLab Laboratorio Digital / Un clic hace la diferencia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=73660</guid>
        <pubDate>Fri, 13 Mar 2020 15:24:11 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Cultura machista y sexista, protagonista en portales web]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Paula Castillo Lenis</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>¿Y si no quiero ser la esposa perfecta?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/solteras-debotas/y-si-no-quiero-ser-la-esposa-perfecta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde mi adolescencia, mamá llegó a vaticinar con sus dotes de pitonisa, que para mí sería difícil conseguir marido porque no era una mujer “hacendosa” y además tenía acreditada fama de respondona. Que lo mío no era feminismo sino pura flojera hacia las tareas de la casa. Entonces crecí pensando de forma extrema, que definitivamente [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-521" alt="1.guia-esposa idel machismo" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/10/1.guia-esposa-idel-machismo.jpg" width="605" height="383" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Desde mi adolescencia, mamá llegó a vaticinar con sus dotes de pitonisa, que para mí sería difícil conseguir marido porque no era una mujer “hacendosa” y además tenía acreditada fama de respondona. Que lo mío no era feminismo sino pura flojera hacia las tareas de la casa. Entonces crecí pensando de forma extrema, que definitivamente era mejor estar soltera a convertirme en la sirvienta de un tipo.</p>
<p style="text-align: justify">Con el pasar de los años, me volví experta en desarrollar planes de marketing y campañas publicitarias, pero en la cocina solo preparaba sanduches de jamón y se me quemaba hasta el agua.  Y a pesar de adorar a mi madre y valorar todas las cosas maravillosas que hizo por mí, confieso que rechazaba lo que ella representaba, esa generación de adorables amas de casa que debían complacer a sus esposos que más bien parecían sus amos.</p>
<p style="text-align: justify">Me sentí afortunada por crecer en una generación diferente, de mujeres liberadas y con más oportunidades. Estudié y lo más importante es que estudié algo que me gustaba, tiempo después construí una carrera y me gané el respeto de mis subalternos. Y en contra de las premociones familiares, encontré un compañero que me adora y no me da pena decir que es más ordenado y  barre mejor que yo. En conclusión sentía que la vida era justa por mi entorno cuasi ideal.</p>
<p style="text-align: justify">Hace algunas semanas, una amiga me compartió unos memes, basados en<i> “la guía de la esposa perfecta”,</i> un documento absurdo del siglo pasado, que circuló durante la dictadura del general Franco en España.  Y que fue nuestro chiste de la noche y  tema de conversación, en donde ambas concluimos que esas vainas tan retrogradas ya no se veían en estas épocas.</p>
<p style="text-align: justify">Eso pensaba, hasta que escuché a un <i>indignado</i> personaje del trabajo, que alegaba sobre las mujeres de hoy en día, que ya no somos como las de antes, debido a que su señora no le plancha bien las camisas.  Y luego la cereza del pastel fue por cuenta de una amiga que dejó de trabajar, porque a su esposo no le gusta y prefiere que ella se encargue de la crianza del niño.</p>
<p style="text-align: justify">Sentí náuseas y recordé aquel manual de la sumisión femenina del que tanto me había burlado unos días antes y de inmediato dejó ser gracioso o algo del siglo pasado, pues vi reflejado el presente y la cotidianidad de muchas mujeres.</p>
<p style="text-align: justify">Mi objetivo no es demeritar o menospreciar las tareas del hogar sino exponer que son responsabilidades compartidas. Tampoco quiere decir que odio a los hombres, ya que tengo papá, hermanos, novio y amigos que aprecio y respeto, sencillamente no hay que dejársela montar.</p>
<p style="text-align: justify">Por eso me puse en la tarea de revisar, cada uno de los once puntos de “la guía de la esposa perfecta” y con grandes dosis de sarcasmo, aspiro a convertirme en una especie de máquina del tiempo, que lleve a algunas personas confundidas a la época actual.</p>
<p style="text-align: justify"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-522" alt="2.cena esposa ideal machismo" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/10/2.cena-esposa-ideal-machismo.png" width="507" height="322" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Con más puestos que un bus, cantidad de ocupaciones y una vida propia, no voy a llegar corriendo a cocinar y a poner cara de &#8220;Stepford wife”, si mi día ha sido una mierda. Yo también estaré cansada y con hambre, lo justo es que ambos preparemos la cena. O si uno de los dos cocina, que él otro se encargue de lavar los platos.</p>
<p style="text-align: justify"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-523" alt="3. luce hermosa esposa ideal" src="https://blogs.elespectador.com/solterasdebotas/files/2014/10/3.-luce-hermosa-esposa-ideal.jpeg" width="518" height="329" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Tengo amor propio y me gusta verme linda, usar ropa a la moda, maquillarme y resaltar mi feminidad, pero esto no significa que quiero ser un maniquí o muñeca trofeo que todo el día debe estar perfectamente arreglada. Soy una mujer real que en la tranquilidad de mi casa, utilizo prendas cómodas y cuando hace frío me pongo el pijama de teletubbie.</p>
<p style="text-align: justify"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-524" alt="4.dulce y tonta esposa ideal machismo" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/10/4.dulce-y-tonta-esposa-ideal-machismo.png" width="507" height="322" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Una cosa es apoyar a mi pareja y preguntarle acerca de cómo estuvo su día, y otra muy distinta, pensar que mi responsabilidad es alegrarle la vida, o que trabajo en un circo y tengo vocación de payasa. Las sonrisas y el placer no surgen del sacrificio.</p>
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<p style="text-align: justify"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-525" alt="5.arregla tu casa esposa ideal machismo" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/10/5.arregla-tu-casa-esposa-ideal-machismo.png" width="507" height="322" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Con papel y lápiz en mano, dibujaría un mapa de la casa y lo dividiría en secciones iguales, para que cada uno se haga responsable de un área.  Sería importante resaltar que la tecnología ayudó con grandes inventos como la aspiradora y la lavadora. O si se tiene el presupuesto, damos empleo a aquellas personas que trabajan en oficios varios.</p>
<p style="text-align: justify"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-526" alt="6. hazlo sentir esposa machista" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/10/6.-hazlo-sentir-esposa-machista.jpg" width="504" height="319" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Así mismo quisiera encontrar una copa de vino en mi mesa de noche y que me recibieran con un suave masajito en la espalda. Y creo que esta pobre señora vivió un infierno mientras mantuvo la fachada del supuesto Jardín del Edén. Generar un ambiente propicio es cosa de dos y los detalles deben ser mutuos.</p>
<p style="text-align: justify"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-527" alt="7.prepara a los niños esposa ideal machismo" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/10/7.prepara-a-los-niños-esposa-ideal-machismo.jpg" width="504" height="319" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Los infantes tienen tanta energía, que pareciera que nunca se cansan y como no pueden quedarse quietos, debe ser una labor titánica mantenerlos limpios y organizados. No tengo nada en contra de los niños y niñas, soy una buena tía, pero la verdad es que hago parte de ese grupo de féminas que no desean tener hijos. Y a propósito, la tarea de educarlos o cuidarlos no es únicamente responsabilidad de la madre.</p>
<p style="text-align: justify"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-528" alt="8.minimiza el ruido esposa ideal machismo" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/10/8.minimiza-el-ruido-esposa-ideal-machismo.png" width="507" height="322" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Si claro, también desenchufaré mi cerebro y me convertiré en una hermosa estatua, mucho mejor si mi vestido combina con la decoración de la sala para que parezca un mueble más.</p>
<p style="text-align: justify"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-529" alt="9.finge felicidad esposa ideal machismo" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/10/9.finge-felicidad-esposa-ideal-machismo.png" width="507" height="322" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Sonreír es una gran terapia, sin embargo el día que me sienta triste o rabiosa lo expresaré, pues no tengo aptitud de mártir y tampoco me interesa utilizar caretas para fingir que mi mundo es perfecto. El problema de no decir las cosas a tiempo, es que luego las palabras se llenan de resentimiento, explotan y causan daños.</p>
<p style="text-align: justify"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-530" alt="10.Escuchalo esposa ideal machismo" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/10/10.Escuchalo-esposa-ideal-machismo.png" width="507" height="322" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Una buena relación se basa en el diálogo y la comunicación, es algo bilateral, recíproco, o sea de parte y parte. Cuando quiera ver un monólogo más bien me voy al festival de teatro. Mis sentimientos, ideas y necesidades son importantes y merecen ser escuchadas, tengo voz y botas.</p>
<p style="text-align: justify"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-531" alt="11.no te quejes esposa ideal machismo" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/10/11.no-te-quejes-esposa-ideal-machismo.png" width="507" height="322" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Lo sano es respetar las ocupaciones y el espacio individual, no se tiene que vivir pegado a la pareja. No obstante, la interpretación que hacen aquí, acerca de ponerse en los zapatos del otro, es algo así como permitir que te pisoteen. Hay que recordar que en las relaciones existen convenios que incluyen la lealtad y obvio, marcar tarjeta.</p>
<p style="text-align: justify"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-532" alt="12. No te quejes esposa ideal" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/10/12.-No-te-quejes-esposa-ideal.jpg" width="504" height="319" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Le huyo a las personas quejumbrosas y puede ser agobiante encontrar a alguien que ve la vida como si fuera un lunes eterno. Pero el día en que vivo una situación poco agradable, me quejo con todas las de la ley, porque tengo derecho a desahogarme, los problemas femeninos no son triviales y nadie puede juzgar el tamaño o la insignificancia de estos.</p>
<p style="text-align: center"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-533" alt="14. machismo1" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/10/14.-machismo1.jpg" width="504" height="319" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Nunca me gustó esa bendita frase que decía: “Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”. El verdadero lugar de una esposa es al lado, recorriendo el camino en igualdad de condiciones. Jamás detrás, debajo, agachada o en cuclillas.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque no dejé el vicio de ser respondona, mi mamá puede tener el consuelo y la tranquilidad que aprendí a cocinar y muy bien. La diferencia es que cuando he preparado la cena, lo hago por gusto y no por obligación, como un detalle a esa persona que me hace feliz.</p>
<p style="text-align: justify">Y si hubiera vivido en la época del franquismo, creo que la falange y las señoras del servicio social de la mujer, ya me hubieran excomulgado, sacado del país y estaría <em>hipermegasoltera</em> porque afortunadamente no tengo el talento y la madera para ser una <i>esposa perfecta.</i></p>
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        <author>Solteras DeBotas</author>
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        <pubDate>Sun, 05 Oct 2014 23:18:50 +0000</pubDate>
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