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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de La Vorágine | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Alicia Caro, una actriz en su vorágine.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/alicia-caro-una-actriz-en-su-voragine/</link>
        <description><![CDATA[<p>Celebramos los cien años de &#8220;La Vorágine&#8221;, aludiendo a la única versión cinematográfica que ha tenido la novela, una producción mexicana de 1949, que nos sirve además para rendir tributo a una actriz colombiana imprescindible, Alicia Caro, a quien debemos rescatar del olvido.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="948" height="671" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16121915/1949-Abismos-de-amor-La-voragine-tt0220143-0001-244630-136290-Espanol.jpg" alt="" class="wp-image-108205" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16121915/1949-Abismos-de-amor-La-voragine-tt0220143-0001-244630-136290-Espanol.jpg 948w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16121915/1949-Abismos-de-amor-La-voragine-tt0220143-0001-244630-136290-Espanol-300x212.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16121915/1949-Abismos-de-amor-La-voragine-tt0220143-0001-244630-136290-Espanol-768x544.jpg 768w" sizes="(max-width: 948px) 100vw, 948px" /><figcaption class="wp-element-caption">1949 &#8211; Abismos de amor &#8211; La Vorágine.</figcaption></figure>



<p><strong>Nota preliminar</strong>: Celebramos el centenario de <strong>&#8220;<em>La Vorágine</em>&#8220;</strong> y los setenta y cinco años de la única versión cinematográfica que ha tenido la novela, una producción mexicana de 1949, que nos sirve además para rendir tributo a una actriz colombiana imprescindible, <strong>Alicia Caro</strong>, a quien debemos rescatar del olvido.</p>



<p></p>



<p>Durante el presente año, se celebran los cien años de una novela fundamental en Hispanoamérica,&nbsp;<em>La Vorágine</em>, escrita por José Eustasio Rivera, la gran obra que rompió los esquemas hasta ese momento imperantes, irrumpiendo en la modernidad, con su carga de violencia y denuncia social, la gran novela de la selva.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="300" height="384" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16122046/300px-Jose-eustasio-rivera.png" alt="" class="wp-image-108207" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16122046/300px-Jose-eustasio-rivera.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16122046/300px-Jose-eustasio-rivera-234x300.png 234w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p>José Eustasio Rivera, murió en Nueva York en 1928, cuando se encontraba negociando los derechos de la traducción de la novela al inglés, así como de su versión cinematográfica, proyectos que se truncaron ante una muerte inesperada y prematura, a los 40 años, cuando estaba pleno de proyectos y la escritura de una nueva novela,&nbsp;<em>La Mancha Negra</em>, (relacionada con el recurso del petróleo), cuyo manuscrito se extravió.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img decoding="async" width="800" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16122459/ZACARIAS-MIGUEL-2.jpg" alt="" class="wp-image-108212" style="width:445px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16122459/ZACARIAS-MIGUEL-2.jpg 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16122459/ZACARIAS-MIGUEL-2-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16122459/ZACARIAS-MIGUEL-2-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16122459/ZACARIAS-MIGUEL-2-768x768.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption class="wp-element-caption">Director Miguel Zacarías.</figcaption></figure>



<p>El sueño de Rivera de ver&nbsp;<em>La Vorágine</em>&nbsp;en el cine, sería una realidad 20 años más tarde, gracias al director y productor mexicano Miguel Zacarías y a una actriz colombiana radicada en México, quien fue estelar en el llamado periodo de oro del cine mexicano. Beatriz Segura Peñuela, nombre de pila de Alicia Caro, protagonizó diversas películas alternando con figuras como Pedro Armendáriz, Jorge Negrete, Libertad Lamarque, Fernando Soler y bajo la batuta de diversos directores, destacando a Luis Buñuel. La actriz nació en Bogotá el 8 de julio de 1930.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="351" height="512" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16122759/Laura-Victoria-poeta.jpg" alt="" class="wp-image-108216" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16122759/Laura-Victoria-poeta.jpg 351w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16122759/Laura-Victoria-poeta-206x300.jpg 206w" sizes="auto, (max-width: 351px) 100vw, 351px" /><figcaption class="wp-element-caption">Poeta Laura Victoria, madre de Alicia Caro.</figcaption></figure>



<p>Conforme lo que menciona el biógrafo Gustavo Páez Escobar, Alicia Caro estudió en el Colegio de la Presentación de Duitama y siendo muy joven se trasladó a México, en donde su madre, la poeta Laura Victoria había sido nombrada funcionaria de la Embajada de Colombia en México. Resulta muy interesante la figura de Laura Victoria, pseudónimo de Gertrudis Peñuela (Soata, Boyacá, 1904 – Ciudad de México, 2004), quien fue una joven escritora, talentosa y rebelde, pionera de la poesía erótica, lo que le valió críticas en su época, pero que también promovió, un buen número de seguidores, no sólo en Colombia, en los países andinos, centroamericanos, México y Estados Unidos, a donde llegaron sus libros.</p>



<p>Laura Victoria, fue amiga de grandes escritoras como Gabriela Mistral, Alfonsina Storni o Juana de Ibarbourou. Su libro&nbsp;<em>Llamas Azules</em>&nbsp;de 1933, fue exaltado como uno de los mejores de su tiempo. Su trayectoria diplomática se extendió a Italia, pues desempeñó el cargo de agregada cultural en la embajada de Colombia en Roma. Sin duda, la poeta Laura Victoria ejerció una gran influencia en los intereses artísticos de su hija.&nbsp;</p>



<p>No sería la primera vez que Alicia Caro, estuviera relacionada con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, pues en 1956 se casó con el destacado poeta colombiano Fernando Arbeláez, quien fue designado primer secretario en la Embajada de Colombia en Suecia. Como se observa, en aquella época, los poetas eran designados en el servicio exterior colombiano, lo cual no era extraño, porque más de un presidente, también era poeta o aspirante a serlo.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="617" height="960" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16123151/Jorge_Martinez_de_Hoyos.webp" alt="" class="wp-image-108221" style="width:410px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16123151/Jorge_Martinez_de_Hoyos.webp 617w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16123151/Jorge_Martinez_de_Hoyos-193x300.webp 193w" sizes="auto, (max-width: 617px) 100vw, 617px" /><figcaption class="wp-element-caption">Jorge Martínez de Hoyos.</figcaption></figure>



<p>Regresando a la historia de Alicia Caro, debe observarse que aquel matrimonio duró muy poco y ella regresó a México, a proseguir su carrera artística, casándose en segundas nupcias con el actor Jorge Martínez de Hoyos, siendo su padrino de boda, el escritor Gabriel García Márquez, quien era amigo de la pareja. Justamente la última película de Martínez fue&nbsp;<em>Edipo Alcalde</em>, con guion del genial autor colombiano. Para los cinéfilos curiosos, debe recordarse que Jorge Martínez de Hoyos, participó en varias películas en Hollywood, especialmente westerns, como los recordados “<em>The Magnificent Seven</em>” (1960) o “<em>The Professionals</em>” (1966), en ese mismo año protagonizaría “<em>Tiempo de Morir</em>” de Arturo Ripstein y guion de García Márquez. Estuvo casado con Alicia Caro hasta su fallecimiento en 1997.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="183" height="275" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/17162304/Alicia-Caro-2-1.jpg" alt="" class="wp-image-108293" style="width:371px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Alicia Caro.</figcaption></figure>



<p>Ahora bien, el inicio de Alicia Caro en el mundo de la actuación fue más bien casual, porque ella estaba interesada en la danza y era profesora de baile, una de sus alumnas, fue la actriz y cantante Libertad Lamarque, quien la recomendó al ya mencionado Miguel Zacarías, director y productor de cine, fundamental en la carrera de la actriz colombiana.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="160" height="200" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16123704/Alicia-Caro-Alla-en-el-rancho-grande.jpg" alt="" class="wp-image-108227" style="width:270px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Alicia Caro en &#8220;Allá en el Rancho Grande&#8221;.</figcaption></figure>



<p>Alicia Caro inició su carrera cinematográfica en 1949, con un clásico de Jorge Negrete, “<em>Allá en el Rancho Grande</em>” y la versión de&nbsp;<em>La Vorágine</em>, titulada: “<em>Abismos de Amor</em>”, en papel protagónico, justamente como Alicia, compartiendo cartel con Armando Calvo. El nombre artístico de Alicia Caro, tiene una doble explicación, Alicia por la protagonista de&nbsp;<em>La Vorágine</em>&nbsp;y Caro, porque era admiradora del ex presidente y escritor colombiano Miguel Antonio Caro. El mismo año interviene en una comedia titulada “<em>El Embajador</em>”, dirigida por Tito Davison, en donde el tema diplomático sale a relucir. De igual forma, protagoniza “<em>El Charro del Cristo</em>” un drama musical con Luis Aguilar, dirigido por René Cardona.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="391" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16124537/Don_Quintain_el_amargao_La_hija_del_engaano-888920550-mmed.jpg" alt="" class="wp-image-108230" style="width:327px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16124537/Don_Quintain_el_amargao_La_hija_del_engaano-888920550-mmed.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16124537/Don_Quintain_el_amargao_La_hija_del_engaano-888920550-mmed-230x300.jpg 230w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption class="wp-element-caption">&#8220;Don Quintín El Amargao&#8221; de Luis Buñuel.</figcaption></figure>



<p>Otro año clave para Alicia Caro fue 1951, ya que participa en una de las mejores películas mexicanas de la época, el drama titulado “<em>Muchachas de Uniforme</em>”, del director Alfredo B. Crevenna, adaptación de una película alemana, sobre un espinoso tema para la época, el enamoramiento entre una estudiante y su profesora en un internado religioso. De igual forma, Alicia protagonizó con Fernando Soler la cinta “<em>Don Quintín el amargao</em>” (también conocida como “<em>La Hija del Engaño</em>”), dirigida por Luis Buñuel, en su etapa mexicana. Repite pareja con Luis Aguilar en el drama bélico “<em>Capitán de Rurales</em>”, dirigido por Alejandro Galindo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="960" height="540" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16124858/el-ceniciento-16x9-cris.jpg" alt="" class="wp-image-108232" style="width:510px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16124858/el-ceniciento-16x9-cris.jpg 960w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16124858/el-ceniciento-16x9-cris-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16124858/el-ceniciento-16x9-cris-768x432.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px" /></figure>



<p>Al año siguiente, estelariza la película “<em>El Ceniciento</em>”, con uno de los mayores cómicos del cine mexicano, Germán Valdés “Tin – Tan”, así como su continuación “<em>Chucho el Remendado</em>”. Terminado el periodo de oro del cine mexicano, Alicia Caro continúa apareciendo en diversos filmes, en roles secundarios y en la década de los sesenta da un giro, protagonizando algunas cintas de acción, misterio y terror. En 1969, participaría en la película “<em>Patsy, mi amor</em>”, en el papel de la madre de la protagonista, cuyo argumento fue escrito por García Márquez.</p>



<p>&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="721" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16125121/Alicia-Caro-La-sombra-vengadora-721x1024.jpg" alt="" class="wp-image-108234" style="width:411px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16125121/Alicia-Caro-La-sombra-vengadora-721x1024.jpg 721w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16125121/Alicia-Caro-La-sombra-vengadora-211x300.jpg 211w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16125121/Alicia-Caro-La-sombra-vengadora-768x1091.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16125121/Alicia-Caro-La-sombra-vengadora.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 721px) 100vw, 721px" /></figure>



<p>Como dato curioso, debe decirse que Alicia Caro, fue muy popular a finales de la década de los años 50 al protagonizar una serie de películas de lucha libre, con un personaje llamado “<em>La Sombra Vengadora</em>”, en títulos como “<em>La Sombra Vengadora</em>” (1956), “<em>La Sombra Vengadora vs. La Mano Negra</em>” (1956) o “<em>El Tesoro de Pancho Villa</em>” (1957). En principio, el personaje del luchador era ficticio, interpretado por el actor Armando Silvestre y en las escenas de acción, aparecía enmascarado el luchador español Fernando Osés, con los años, habría cierta confusión, porque el personaje saltó a los escenarios de lucha libre real, encarnado por el profesional Rogelio de la Paz, quien fue uno de los luchadores más longevos, en ese tipo de espectáculo, que es toda una cultura en México.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="808" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16125426/Maria-1972-808x1024.jpg" alt="" class="wp-image-108236" style="width:437px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16125426/Maria-1972-808x1024.jpg 808w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16125426/Maria-1972-237x300.jpg 237w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16125426/Maria-1972-768x974.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/16125426/Maria-1972.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 808px) 100vw, 808px" /><figcaption class="wp-element-caption">&#8220;María&#8221; (1972).</figcaption></figure>



<p>Alicia Caro regresó a Colombia para trabajar en la adaptación a la gran pantalla de otra legendaria novela colombiana, la versión de “<em>María</em>” (1972), una coproducción colombo-mexicana protagonizada por Taryn Power y Fernando Allende, éxito latinoamericano en la taquilla de la época. La última intervención cinematográfica de Alicia Caro, fue en 1994 en una comedia de aventura llamada “<em>El Tesoro de Clotilde</em>”. Diez años más tarde, en 2004 fallecería la madre de la intérprete, la poeta, periodista y diplomática Laura Victoria a la edad de 99 años.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="432" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/17201738/Jorge-Martinez-de-Hoyos-Alicia-Caro.jpeg" alt="" class="wp-image-108301" style="width:485px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/17201738/Jorge-Martinez-de-Hoyos-Alicia-Caro.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/17201738/Jorge-Martinez-de-Hoyos-Alicia-Caro-300x169.jpeg 300w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Ahora bien, la noticia es que Doña Alicia Caro se encontraría viva a sus 94 años. Se dice que luego del fallecimiento de su esposo en 1999, se recluyó en la residencia que los dos habían adquirido en Coyoacán, Ciudad de México y esporádicamente se le ha visto en público. Espero que ojalá goce de buena salud y acompañada por familiares y seres queridos. Que esta modesta columna, sirva de homenaje para una destacada artista quien le ha dado lumbre y brillo tanto a la cultura colombiana como mexicana, desde el cine y la televisión.&nbsp;</p>



<p>El nombre de Alicia Caro siempre estará vinculado a&nbsp;<em>La Vorágine</em>, que el centenario de la obra literaria sirva también para recordar a esta gran intérprete cinematográfica.</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín.&nbsp;</strong></p>



<p>Escritor y cinéfilo colombiano.</p>



<p>En el universo paralelo de la diplomacia, conocido como Dixon Moya.</p>



<p>En lo que antes se llamaba Twitter, a la hora del recreo me encuentran como @dixonmedellin&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1246" height="1666" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/17162224/1949-Abismos-de-amor-La-voragine-tt0220143-021-70680-136290-Mexicano-1.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/17162224/1949-Abismos-de-amor-La-voragine-tt0220143-021-70680-136290-Mexicano-1.jpg 1246w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/17162224/1949-Abismos-de-amor-La-voragine-tt0220143-021-70680-136290-Mexicano-1-224x300.jpg 224w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/17162224/1949-Abismos-de-amor-La-voragine-tt0220143-021-70680-136290-Mexicano-1-766x1024.jpg 766w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/17162224/1949-Abismos-de-amor-La-voragine-tt0220143-021-70680-136290-Mexicano-1-768x1027.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/11/17162224/1949-Abismos-de-amor-La-voragine-tt0220143-021-70680-136290-Mexicano-1-1149x1536.jpg 1149w" sizes="auto, (max-width: 1246px) 100vw, 1246px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Thu, 21 Nov 2024 13:05:57 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
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        <title>“LA VORÁGINE” Y EL DIPLOMÁTICO DE LA SELVA: REFLEXIONES A 100 AÑOS DE SU PUBLICACIÓN*.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/la-voragine-y-el-diplomatico-de-la-selva-reflexiones-a-100-anos-de-su-publicacion/</link>
        <description><![CDATA[<p>“A esta pobre patria no la conocen sus propios hijos, ni siquiera sus geógrafos e ingenieros”. La Vorágine. Hace un siglo, José Eustasio Rivera publicó “La Vorágine”, una obra que no solo se ha convertido en un referente literario, sino también en un testimonio invaluable de la historia diplomática de Colombia. A través de esta [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right">“A esta pobre patria no la conocen sus propios hijos, ni siquiera sus geógrafos e ingenieros”. La Vorágine.</p>



<p>Hace un siglo, José Eustasio Rivera publicó “La Vorágine”, una obra que no solo se ha convertido en un referente literario, sino también en un testimonio invaluable de la historia diplomática de Colombia. A través de esta novela, Rivera desnudó nuestras relaciones consulares de la época, al tiempo que denunció las atrocidades de la explotación cauchera en la Amazonía y la Orinoquía, regiones periféricas marcadas por la violencia y la exclusión.</p>



<p>Así como varios analistas, investigadores, historiadores y cronistas han dedicado letras a la vida y la obra de Rivera, en nuestro caso resulta oportuno enmarcar cómo su legado contiene aportes en temas cruciales de la agenda internacional actual, en particular por lo que se refiere a la comprensión de la riqueza de la selva y los ríos de Colombia.</p>



<p>En “La Vorágine”, Rivera no solo narra las penurias de los personajes en la selva colombiana, sino que también proyecta una visión crítica del Estado colombiano que, en ese entonces, permanecía distante y ajeno a la miseria de las minorías explotadas por la industria del caucho. La novela también representa una memoria histórica diplomática muy valiosa para Colombia, un país cuya historia diplomática en la Amazonía está llena de lagunas debido a la ausencia de documentación.</p>



<p>La vida diplomática de José Eustasio Rivera inició con su designación, por medio del Decreto 1332 del 15 de septiembre de 1922, como Abogado de la Segunda sección de la Comisión de Límites con Venezuela entre los ríos Atabapo y Guainía, cargo al que renunció por causa de la negligencia oficial. En ejercicio de su investidura, José Eustasio fue testigo del abandono gubernamental del que fue objeto la población rural de ambos países, así como también de las condiciones de esclavismo que vivían indígenas y campesinos por culpa de la explotación cauchera.</p>



<p>En sus informes diplomáticos, Rivera puso al descubierto y denunció las andanzas de Miguel Pezil, al parecer de nacionalidad turca, involucrado en el tráfico de personas hacia Brasil. En persona, Rivera se dirigió y le reclamó al Cónsul de Colombia en Manaos, general Luis María Terán, que había repatriado, por el río Caquetá, a colombianos “pertenecientes” a Pezil. Al ser emplazado por la vía de hecho, el Cónsul Terán le respondió al turco con un puñetazo.</p>



<p>Existe otro Decreto, concretamente el 1275 del 10 de noviembre de 1921, firmado por Marco Fidel Suárez, en el que se le asignan viáticos a Rivera en su calidad de Secretario de la Embajada de Colombia en el Perú y México. Es claro que, antes de la publicación de “La Vorágine” en 1924, Rivera fungió como diplomático en países amigos con motivo de la conmemoración de la Independencia de México y Perú, de acuerdo con las fuentes documentales facilitadas por el Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia. Sus credenciales de escritor y poeta le hicieron acreedor de estas misiones. En su periplo diplomático, representó a Colombia en la II Conferencia Internacional de Emigración e Inmigración realizada en La Habana en 1928.</p>



<p>Rivera, en su recorrido por la Amazonía y la Orinoquía, documentó la riqueza hidrográfica del territorio colombiano, refiriéndose a ríos como el Orinoco, Atabapo, Guaviare, Inírida, Casiquiare, Río Negro, Amazonas y Magdalena. Estos ríos simbolizan la “diplomacia del agua”, un concepto basado en la construcción de relaciones internacionales sobre los principios de compartir las aguas. Los tratados de demarcación de fronteras y navegación fluvial con Venezuela (1941) y Perú (1922) pueden considerarse el origen de esta diplomacia en Colombia. “La Vorágine” moviliza a sus personajes a través de estos ríos, reflejando la importancia de estas vías fluviales en la construcción de la diplomacia regional.</p>



<p>La relevancia de “La Vorágine”, en la actualidad, se extiende a temas cruciales de la agenda internacional, como la conservación del medio ambiente en la Amazonía, la explotación y exploración ilegal, el despojo de tierras y la violencia de género. La obra de Rivera resalta la biodiversidad de la Orinoquía y la Amazonía, regiones que hoy enfrentan retos significativos, pero que están comprometidas con la protección de su entorno natural. La novela se erige como un legado que continúa inspirando acciones y políticas en defensa de estos ecosistemas vitales.</p>



<p>La publicación de la obra de Rivera internacionalizó la denuncia. De hecho, las revelaciones documentadas por el autor sobre la explotación cauchera y el tráfico de personas destacaron su compromiso con la justicia social y su capacidad para influir en la política exterior colombiana. En esa periferia, reflejó cómo los tomadores de decisiones del poder central fueron indiferentes y negligentes ante los documentos que, en asuntos diplomáticos y consulares, el escritor enviaba desde la selva y ríos.</p>



<p>Al igual que José María da Silva Paranhos Junior, Barón de Río Branco en Brasil, Rivera jugó un papel crucial en la definición del ordenamiento territorial de Colombia. Ambos compartieron una visión profunda de sus naciones, conociendo su suelo, productos, razas y vida. Mientras que Río Branco es honrado en Brasil por su labor diplomática, Rivera es recordado en Colombia por su obra literaria, pero no, a profundidad, por su acción diplomática y su contribución a la soberanía y el reconocimiento de las fronteras nacionales.</p>



<p>Al cumplirse 100 años de la primera edición de “La Vorágine”, corresponde no solo honrar la memoria de Rivera y su obra como recurso intangible de la imagen y el prestigio de Colombia, sino también inspirar a las nuevas generaciones a reconocer y valorar la importancia de la Amazonía y de la banda del Orinoco colombiano, que comprende el área de Vichada, Guainía, Vaupés y Guaviare, Orinoquía en la historia y el futuro de Colombia.</p>



<p>Este texto es un tributo extensivo a los diplomáticos y técnicos colombianos que, como Rivera, han trazado los hitos en las fronteras del país, desde la llamada Oficina de Longitudes de Bogotá, a la que alude José Eustasio a comienzos del siglo XX, hasta la Oficina de Fronteras, cuya jefatura fue desempeñada por Julio Londoño Paredes a finales del siglo XX. Igualmente, estas breves líneas son un reconocimiento para todos aquellos que, al día de hoy, mantienen la defensa de las fronteras colombianas.</p>



<p>Este es un extracto del capítulo que hará parte de la publicación sobre Diplomacia Pública en el que se hace énfasis en la participación de los actores no gubernamentales en la obra.</p>



<p>Propongo, por último, como reconocimiento a la obra literaria y labor diplomática de José Eustasio Rivera, que la Academia Diplomática lleve el nombre del autor de “La Vorágine”, publicada en 1924 y traducida a varios idiomas.</p>



<p><strong>*</strong>José Miguel Castiblanco</p>



<p>Director Centro de Diplomacia Pública y Corporativa</p>



<p>Abogado, Master en RR.II. y Diplomacia Pública</p>



<p>**Las opiniones expresadas en el blog corresponden únicamente a los autores y no comprometen a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="770" height="1049" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/20121822/la-voragine-2.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/20121822/la-voragine-2.jpg 770w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/20121822/la-voragine-2-220x300.jpg 220w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/20121822/la-voragine-2-752x1024.jpg 752w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/20121822/la-voragine-2-768x1046.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 770px) 100vw, 770px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=104707</guid>
        <pubDate>Tue, 20 Aug 2024 17:22:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“LA VORÁGINE” Y EL DIPLOMÁTICO DE LA SELVA: REFLEXIONES A 100 AÑOS DE SU PUBLICACIÓN*.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>100 años de La Vorágine: Las mentiras de Arturo Cova</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/hypomnemata/100-anos-de-la-voragine-las-mentiras-de-arturo-cova/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cómo leer una obra de la que, en apariencia, se ha dicho todo? ¿Cómo abordar una novela que ha madurado en cada nueva lectura desde la fecha de su publicación (1924)?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>La palabra ha sido concedida al hombre para que éste disfrace con ella su pensamiento.</p>
<cite><em>Malagrida</em><sup data-fn="06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5" class="fn"><a id="06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5-link" href="#06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5">1</a></sup></cite></blockquote>



<p>Cómo leer una obra de la que, en apariencia, se ha dicho todo? ¿Cómo abordar una novela que ha madurado en cada nueva lectura desde la fecha de su publicación (1924)?<sup data-fn="f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830" class="fn"><a id="f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830-link" href="#f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830">2</a></sup> Desde esta perspectiva la lectura de la vorágine en el siglo XXI no es una tarea sencilla. Se corre el riesgo de no ahondar en su complejidad artística y seguir repitiendo las valoraciones de los críticos que nos preceden. Y desde luego empobrecer nuestra lectura.</p>



<p>Sin embargo, cuando se lee atentamente y se toman todas las consideraciones necesarias para comprenderla, es decir, analizando, en un primer momento, la novela sin necesidad de apreciaciones ajenas y comparando después nuestras reflexiones con las de los críticos; La vorágine del colombiano José Eustasio Rivera se convierte en una obra completa, brillante, llena de símbolos y de claves que la enriquecen y hacen que el lector formule infinidad de hipótesis a partir de cada elemento, por insignificante que parezca, que la novela le ofrezca.</p>



<p>Así pues, por ejemplo, no podría entenderse La vorágine sin saber cuáles son la razones por las que Arturo Cova, su narrador y escritor ficcional, la escribe, a quién, y cuándo. Esta clave la conoceremos ya terminando la historia: Arturo Cova escribe su texto para relatarle a su amigo Ramiro Estévanez su «Odisea» mientras están en las barracas del Guaracú, y es fundamental para entender a Cova como personaje, ya que podemos comprender el tono que usa y su intención primordial al escribir:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>No ambiciono otro fin que el de emocionar a Ramiro Estévanez con el breviario de mis aventuras, confesándole por escrito el curso de mis pasiones y defectos, a ver si aprende a apreciar en mí lo que en él regateó el destino.</p>
</blockquote>



<p>A partir de esta afirmación que hace Arturo Cova es indiscutible que el interlocutor de su relato es Ramiro; es a él, en principio, a quien quiere relatarle sus vicisitudes, sorprendiéndolo con su relato. Pero no nos detengamos, podemos examinar más y descubrir cuál es la relación psicológica que Cova tiene con este personaje. Arturo Cova cuando lo ve recuerda el afecto que siente por él, manifiesta querer ser su hermano menor y muestra la importancia que Estévanez tiene en sus actos: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>De tal suerte llegue a habituarme a comparar nuestros pareceres, que ya en todos mis actos me preocupaba una reflexión: ¿Qué pensará de esto mi amigo mental?</p>
</blockquote>



<p>Ahora bien, este sentimiento que une a Arturo Cova con Ramiro Estévanez se hace más significativo para entender la obra cuando, este último, en un primer momento se muestra «incólume ante la seducción de mis aventuras» (192) ante esto, Cova, para demostrar que lo que le ha pasado es aún más importante que el desamor y la pérdida de la mujer de Estévanez, afirma: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Quise tratarlo como a pupilo, desconociéndolo como a mentor, para demostrarle que los trabajos y decepciones me dieron más ciencia que los preceptores de filosofismo, y que las asperezas de mi carácter eran más a propósito para la lucha que la prudencia débil, la mansedumbre utópica y la bondad inane. </p>
</blockquote>



<p>Y más tarde:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Viéndolo inerme, inepto, desventurado, le esbocé con cierta insolencia mi situación para deslumbrarlo con mi audacia: –Hola, ¿no me preguntas qué vientos me empujan por estas selvas? –La energía sobrante, la búsqueda del Dorado, el atavismo de algún abuelo conquistador&#8230; –¡Me robé una mujer y me la robaron! ¡Vengo a matar al que la tenga!</p>
</blockquote>



<p>Cova menosprecia las circunstancias de la vida de su amigo para resaltar el valor de las propias, dándonos una vez más la clave para descifrar los excesos en su narración: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Su vida de comerciante en Ciudad Bolívar, de minero en no sé qué afluente del Caroní, de curandero en San Fernando del Atabapo, carece de relieve y de fascinación (…) En cambio, yo sí puedo enseñarle mis huellas en el camino, porque si son efímeras, al menos no se confunden con las demás. Y tras de mostrarlas quiero describirlas, con jactancia o con amargura, según la reacción que producen en mis recuerdos, ahora que las evoco bajo las barracas del Guaracú.</p>
</blockquote>



<p>Esta búsqueda de atención que busca Arturo Cova en Ramiro Estévanez, y la ostensible alabanza propia supeditan toda la narración de sus aventuras. El narrador en su afán de dar a su historia un tinte de majestuosidad y originalidad exagera los sucesos que acontecieron. Quizá la historia fue relatada para complacer a su amigo, lo que explicaría lo que dice Cova en la última parte de la novela, cuando la narración se lo peones, donde no nos conozcan ni persigan! ¡Con Alicia y nuestros amigos! ¡Esa varona es buena y yo la perdí! ¡Yo la salvaré! ¡No me reproches este propósito, este anhelo, esta decisión!</p>



<p>La única razón del posible reproche de Estévanez serían las incoherencias entre lo que narró Cova y lo que va a hacer ahora. Recuérdese que en el desarrollo de la historia Alicia era menospreciada, echada a menos. «Alicia me estorbaba como un grillete», dice Cova en las primeras páginas de su relato. Pero ahora, Arturo se decide a ir por ella asegurando que «Esa varona es buena».</p>



<p>¿Podríamos pensar, entonces, que Cova ha estado mintiendo y encareciendo su relato todo este tiempo? ¿Cómo podríamos averiguarlo si conocemos la historia únicamente por medio de su relato? Estos son algunos de los retos que propone Eustasio Rivera en su obra y que quedan a consideración del lector. El lector es aquí puesto a prueba: puede quedarse con la historia tal como la relata Arturo Cova, o puede pasearse, incrédulo, por la selva espesa, sopesando cada palabra, cada silencio y escudriñar qué hay más allá.</p>



<p>Esta reflexión, que no pasa de ser un primer acercamiento, es muy importante para comprender la obra. La vorágine aún despierta el interés en sus lectores y estoy seguro de que será analizada cada vez más desde diferentes puntos de vista. Es una novela completa, original y sugerente que debe ser leída y apreciada como el clásico que es</p>


<ol class="wp-block-footnotes"><li id="06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5">Citado por Stendhal en <em>Rojo y Negro.</em> Libro I, capítulo XXII <a href="#06a4a0a3-664a-4ccf-b22a-03a3c36fc4e5-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota al pie 1">↩︎</a></li><li id="f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830">Su éxito fue instantáneo y ascendente. El New York Times la comentó con grandes elogios es su<br>sección de libros. Las ediciones se sucedieron incesantes y cuando Rivera murió en 1928, La<br>Vorágine ya había sido traducida a cerca de diez idiomas. Su aliento poético, el fuerte carácter de sus personajes, el halo de tragedia que los rodea y los consume, la perfección de la trama, hicieron de La Vorágine un hito literario y la situaron como una de las grandes novelas mundiales del Siglo XX.<br>SANTOS MOLANO, Enrique. La novela y los novelistas. En: Revista Credencial Historia. Bogotá. No. 31, Edición 203. (nov. 2006); p. 5 <a href="#f4762269-d312-4505-a72b-7478887aa830-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota al pie 2">↩︎</a></li></ol>]]></content:encoded>
        <author>Jorge Eliécer Pacheco Gualdrón</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>El Magazín</category>
                    <category>Hypomnémata</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100396</guid>
        <pubDate>Sat, 04 May 2024 18:00:40 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[100 años de La Vorágine: Las mentiras de Arturo Cova]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Jorge Eliécer Pacheco Gualdrón</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Nación Vorágine: repensar Colombia desde el arte contemporáneo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/nacion-voragine-repensar-colombia-desde-el-arte-contemporaneo/</link>
        <description><![CDATA[<p>A partir de los textos de José Eustasio Rivera, las exposiciones Nación Vorágine y Tierra de Promisión reflexionan sobre la condición de Colombia como un país que no ha logrado una identidad nacional, ni el control territorial. Hay mucho para ver, desde botas con esquirlas de hueso, obras sobre el oro y mapas elaborados con casquillos de bala.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Un letrero -o una ruana- de dos metros que tiene la frase bordada “<strong>¡Yo he sido cauchero, yo soy cauchero! ¡Y lo que hizo mi mano contra los árboles puede hacerlo contra los hombres!</strong>” fue la primera obra que vi al entrar a la exposición “<strong>Nación Vorágine</strong>”.</p>



<p>Esta obra de <strong>Santiago Montoya</strong> y “<strong>Corona de plátanos y bananos</strong>” de <strong>Richard Harrison Bravo</strong> dan la bienvenida al espectador de esta muestra que parte de la novela “<strong>La Vorágine</strong>” de <strong>José Eustasio Rivera</strong>, que este 2024 cumple 100 años, “para reflexionar sobre quiénes somos, la denuncia del horror de los olvidados, la apropiación y dominación del territorio, así como los procesos que atraviesan la definición de una identidad”, temas muy trabajados en todas las artes.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150019/20240416_122422-1-768x1024.jpg" alt="“Daño colateral” de Santiago Montoya." class="wp-image-100193" style="width:297px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150019/20240416_122422-1-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150019/20240416_122422-1-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150019/20240416_122422-1-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150019/20240416_122422-1-1536x2048.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150019/20240416_122422-1-scaled.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-center"><em>“Daño colateral” de Santiago Montoya.</em></p>



<p>“<strong>Nación Vorágine</strong>” reúne obra contemporánea de quienes han recorrido, pensado, habitado y cuestionado tanto el territorio como sus habitantes.</p>



<p>De hecho, gran parte de las piezas expuestas pertenecen a la <strong>Colección Proyecto Bachué</strong>, que incluye obra colombiana del XIX, XX y XXI de diferentes formatos, hasta mapas y documentos.</p>



<p><strong>Bachué</strong>, vale referenciar, es la diosa y madre primigenia del pueblo Muisca, pero también es una obra de <strong>Rómulo Rozo</strong> que durante mucho tiempo no fue valorada lo suficiente por romper el molde y no copiar o imitar el arte europeo.</p>



<p>Y si de romper el molde se trata, en “<strong>Nación Vorágine</strong>” se puede ver obra de la artista Misak <strong>Julieth Morales</strong>, quien reflexiona en “Gran pechera” y “Resistencia II” sobre la identidad cultural femenina en el contexto indígena colombiano.</p>



<p><strong>Rosemberg Sandoval</strong>, quien siempre ha hecho de su trabajo una denuncia política colombiana, participa con “<strong>Emberá – Chamí</strong>”, una instalación de botas pantaneras de color negro que tienen incrustadas astillas que bien puede parecer madera, pero en realidad son huesos humanos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150702/20240424_111518-1024x768.jpg" alt="“Emberá – Chamí” de Rosemberg Sandoval." class="wp-image-100197" style="width:433px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150702/20240424_111518-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150702/20240424_111518-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150702/20240424_111518-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150702/20240424_111518-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150702/20240424_111518-2048x1536.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center"><em>“Emberá – Chamí” de Rosemberg Sandoval.</em></p>



<p>También está presente <strong>Diana Marcela Buitrón</strong> con “<strong>Amígdalas pecuniarias</strong>”, una instalación de mazorcas de cacao envueltas en papel de monedas de chocolate en la que plantea la problemática de las semillas nativas que fueron “certificadas”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150420/20240416_123504-1024x768.jpg" alt="“Amígdalas pecuniarias” de Diana Marcela Buitrón y al fondo 
la obra de Julieth Morales." class="wp-image-100195" style="width:432px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150420/20240416_123504-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150420/20240416_123504-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150420/20240416_123504-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150420/20240416_123504-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30150420/20240416_123504-2048x1536.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center"><em>“Amígdalas pecuniarias” de Diana Marcela Buitrón y al fondo </em><br><em>la obra de Julieth Morales.</em></p>



<p>“<strong>Nación Vorágine</strong>”, abierta al público hasta el <strong>22 de mayo</strong> en el Centro Cívico de la Universidad de <strong>Los Andes</strong>, conversa con la exposición “<strong>Tierra de promisión</strong>” de <strong>Espacio El Dorado</strong> que parte del ideal de país “más biodiverso” y “potencia de vida” para poner de manifiesto que, en últimas, estas promesas nos han nublado la conversación sobre la sociedad que realmente somos.</p>



<p>“Las dos exposiciones plantean una reflexión sobre la condición de Colombia como un país que no ha logrado una identidad nacional que nos una y tampoco ha logrado un control territorial. La no presencia en el territorio es la causa que de la violencia que hemos tenido durante los dos siglos de independencia”, dice el curador <strong>José Darío Gutiérrez</strong>.</p>



<p>Gutiérrez recuerda que en <strong>1921</strong> <strong>José Eustasio Rivera</strong> publica “<strong>Tierra de promisión</strong>”, “una oda a la belleza del territorio y la naturaleza; es una expresión bastante romántica e ideal, pero cuando visita el territorio se da cuenta que es agreste, salvaje y donde la condición humana, en vez de enaltecerla como su sueño en ‘Tierra de promisión’, se degrada y llega a las condiciones de esclavitud y barbarie”.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Nación Vorágine y Tierra de Promisión: botas con esquirlas de hueso, oro y mapas con balas" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/TJmg6muyWRE?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p>En esta curaduría hay de todo para ver. Desde un grabado de <strong>Alexander Von Humboldt</strong> de 1810, pasando por la serie de 1971 de <strong>Umberto Giangrandi </strong>sobre el uso excesivo de la fuerza y las detenciones arbitrarias; hasta las fotografías de <strong>Federico Ríos</strong> en las que explora el paisaje colombiano transformado por el conflicto.</p>



<p>Si algo me gusta de estas dos exposiciones es que las obras son fuertes, pero no violentas en sí, y creo que aquí es donde uno entiende la ‘poética en el arte’.</p>



<p><strong>Edison Quiñones</strong>, por ejemplo, desde 2007 recoge casquillos de bala que deja el conflicto armado en el <strong>Cauca</strong> y con todos las que tiene ha elaborado piezas de diferentes tamaños con el mapa del departamento.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30151030/20240430_113456-1024x768.jpg" alt="“Cauca. Variación #3” de Edison Quiñones." class="wp-image-100199" style="width:431px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30151030/20240430_113456-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30151030/20240430_113456-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30151030/20240430_113456-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30151030/20240430_113456-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30151030/20240430_113456-2048x1536.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center"><em>“Cauca. Variación #3” de Edison Quiñones.</em></p>



<p>La <strong>violencia</strong> siempre ha estado presente en todas las <strong>artes colombianas</strong>, y es realmente abrumador que nos hayamos acostumbrado a ella; pero desde el punto de vista de la <strong>estética</strong> me gusta ver cómo cada artista se las arregla para plasmarla y materializarla.</p>



<p>Ahora, si nos vamos a la naturaleza y paisajismo, <strong>Leonel Castañeda</strong> aporta “<strong>Sin título. De la serie Historia Natural</strong>”, una instalación con ramas secas y un estante que alberga una colección de aves disecadas que fue desechada y él retomó con el objetivo de repensar las formas en cómo se exploraron y catalogaron los recursos naturales en el siglo XVII para el desarrollo de la farmacia, el lujo y lo exótico.</p>



<p><strong>Santiago Vélez</strong> retoma la problemática de la minería ilegal en los páramos con “<strong>Tanques de cianuración, de la serie Agua – Oro</strong>” -expuesta en “<strong>Nación Vorágine</strong>”-.</p>



<p>Por el mismo sentido va la obra “<strong>Oro – 18gr – Río</strong>” en la que <strong>Consuelo Gómez</strong> habla sobre la explotación de tierras y desplazamiento forzoso de los indígenas Emberá que habitaban cerca del río La Vieja.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30151402/20240416_123446-1024x768.jpg" alt="“Oro – 18gr – Río” de Consuelo Gómez." class="wp-image-100200" style="width:429px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30151402/20240416_123446-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30151402/20240416_123446-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30151402/20240416_123446-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30151402/20240416_123446-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30151402/20240416_123446-2048x1536.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center"><em>“Oro – 18gr – Río” de Consuelo Gómez.</em></p>



<p>Y sin el ánimo de la esperanza aparece “<strong>Primera lección</strong>” de <strong>Bernardo Romero</strong> en la que desglosa el escudo de Colombia con las frases “<em>No hay cóndores / No hay abundancia / No hay libertad / No hay canal / No hay escudo, no hay patria</em>”.</p>



<p>El reto de nosotros los espectadores y ciudadanos es no perder la fe y tomar acción para que el círculo vicioso se acabe. Podemos elegir mejores líderes, podemos elegir qué medios de comunicación consumir, podemos elegir con quién nos relacionamos, podemos elegir no ser pasivos.</p>



<p>En algún momento debemos dejar de ser como la serigrafía de <strong>Juan Camilo Uribe</strong> en la que el Sagrado Corazón ratifica tristemente “<strong>Esta es Colombia</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="719" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30152841/20240430_113740-719x1024.jpg" alt="Serigrafía “Esta es Colombia” de Juan Camilo Uribe." class="wp-image-100203" style="width:334px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30152841/20240430_113740-719x1024.jpg 719w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30152841/20240430_113740-211x300.jpg 211w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30152841/20240430_113740-768x1094.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30152841/20240430_113740-1078x1536.jpg 1078w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30152841/20240430_113740-1437x2048.jpg 1437w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/30152841/20240430_113740-scaled.jpg 1796w" sizes="auto, (max-width: 719px) 100vw, 719px" /></figure>



<p><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a>&nbsp;–&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@LiarteconArte&nbsp;</a></p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100190</guid>
        <pubDate>Wed, 01 May 2024 17:18:31 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Nación Vorágine: repensar Colombia desde el arte contemporáneo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Cien años de La Vorágine</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/cien-anos-la-voragine/</link>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-97831" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la-voragine-17-188x300.jpg" alt="" width="188" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la-voragine-17-188x300.jpg 188w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la-voragine-17-94x150.jpg 94w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la-voragine-17.jpg 353w" sizes="auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Nota preliminar: </b>Este artículo se publica simultáneamente en <em>El Correo del Golfo</em>, en donde el autor firma sus columnas con su nombre de pila.</p>
<p>Uno de los acontecimientos culturales en Colombia durante 2024, es la celebración de los cien años de la publicación de la novela <em>La Vorágine</em> del escritor José Eustasio Rivera, que con <em>María</em> (1867) de Jorge Isaacs, fueron los primeros <em>superventas</em> colombianos, fuera de nuestras fronteras patrias. Una novela que en su momento rompió los esquemas del romanticismo imperante, para convertirse en la gran narración de la selva y la primera denuncia social literaria en América Latina.</p>
<p><span id="more-97830"></span></p>
<p>José Eustasio Rivera, utiliza la fórmula de un amor imposible y perseguido, el de Alicia, una joven bogotana de clase alta, enamorada de Arturo Cova, un poeta pobre, quien le propone huir de un matrimonio impuesto con un viejo comerciante, al territorio inexplorado de la selva amazónica, iniciando una aventura en la cual el autor llega a su verdadero proyecto, denunciar al lector las injusticias y atrocidades de los hacendados caucheros contra los indígenas, campesinos y colonos. Es decir, Rivera utiliza el argumento romántico para su real proyecto, publicar y divulgar los graves problemas sociales que se estaban presentando en un territorio colombiano, abandonado por las autoridades.</p>
<p>Desde el punto de vista de la arquitectura literaria, es muy interesante lo que hace Rivera, quien inicia con la clásica narración en primera voz, por parte del protagonista, Arturo Cova, para luego intercalar las voces de otros personajes que van apareciendo en el transcurso del relato y que aportan diferentes puntos de vista, sobre las situaciones que conllevan las experiencias en la selva. No pretendo ultimar el análisis, sólo aportar una idea, a los torrentes de tinta e interpretaciones que ha originado <em>La Vorágine</em> desde su publicación, es mejor dejar a los verdaderos expertos como mi profesor Isaías Peña o la escritora Martha Cecilia Rivera, quienes exponen análisis sobre un libro que ha sido definido como inagotable.</p>
<p><figure id="attachment_97834" aria-describedby="caption-attachment-97834" style="width: 183px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-97834 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Alicia-Caro-1.jpg" alt="" width="183" height="275" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Alicia-Caro-1.jpg 183w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Alicia-Caro-1-100x150.jpg 100w" sizes="auto, (max-width: 183px) 100vw, 183px" /><figcaption id="caption-attachment-97834" class="wp-caption-text">Alicia Caro</figcaption></figure></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-97833" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la_voragine_abismos_de_amor-297659190-mmed-224x300.jpg" alt="" width="224" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la_voragine_abismos_de_amor-297659190-mmed-224x300.jpg 224w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la_voragine_abismos_de_amor-297659190-mmed-112x150.jpg 112w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la_voragine_abismos_de_amor-297659190-mmed.jpg 239w" sizes="auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px" /></p>
<p><em>La Vorágine</em>, ha tenido diversas versiones audiovisuales, la primera, fue una película mexicana, titulada <em>“La Vorágine: Abismos de Amor” </em>(1949) dirigida por Miguel Zacarías, que tuvo como protagonista a Alicia Caro, una de las primeras estrellas colombianas en el extranjero, que hizo carrera en México. En televisión, se recuerdan dos versiones, la telenovela de 1975, protagonizada por Mariela Hijuelos, quien murió durante su producción y tuvo que ser reemplazada por María Cecilia Botero, así como la miniserie de 13 capítulos, dirigida por el cineasta Lisandro Duque Naranjo, que tuvo a Armando Gutiérrez, Florina Lemaitre y Frank Ramírez, como protagonistas. En 2016 se publicó una novela gráfica, de los autores José Luis Jiménez y Óscar Pantoja de la editorial <em>Resplandor</em>.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-97835" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la-voragine-rcn-televisión-224x300.jpg" alt="" width="224" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la-voragine-rcn-televisión-224x300.jpg 224w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la-voragine-rcn-televisión-112x150.jpg 112w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la-voragine-rcn-televisión.jpg 716w" sizes="auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px" /> <img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-97836" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la_voragine_tv_series-278816866-large-203x300.jpg" alt="" width="203" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la_voragine_tv_series-278816866-large-203x300.jpg 203w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la_voragine_tv_series-278816866-large-102x150.jpg 102w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/la_voragine_tv_series-278816866-large.jpg 305w" sizes="auto, (max-width: 203px) 100vw, 203px" /></p>
<p><em>La Vorágine</em> se comenzó a escribir en la ciudad de Sogamoso (Departamento de Boyacá), en donde su autor se había radicado, mientras trabajaba en la Comisión Limítrofe Colombo-Venezolana, dato de la mayor importancia. José Eustasio Rivera Salas nació en el municipio de San Mateo, en el Departamento del Huila, en el centro-sur de Colombia. Debe decirse que esta población que actualmente cuenta con unos 20.000 habitantes se rebautizó como Rivera, en honor del escritor colombiano, por eso no es extraño que en algunas publicaciones aparezca como San Mateo-Rivera, de clima templado y frío, famoso por sus baños termales.</p>
<p><figure id="attachment_97832" aria-describedby="caption-attachment-97832" style="width: 259px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-97832" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/José-Eustasio-Rivera.jpg" alt="" width="259" height="194" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/José-Eustasio-Rivera.jpg 259w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/José-Eustasio-Rivera-150x112.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 259px) 100vw, 259px" /><figcaption id="caption-attachment-97832" class="wp-caption-text">José Eustasio Rivera</figcaption></figure></p>
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<p>José Eustasio Rivera, quien cursó estudios primarios y secundarios en planteles de Neiva y Bogotá, fue egresado de derecho y ciencias políticas de la Universidad Nacional de Colombia y posteriormente se vinculó a entidades oficiales como el Ministerio de Gobierno, en cumplimiento de sus funciones oficiales fue designado secretario de la Comisión Limítrofe Colombo-Venezolana, lo que le da la oportunidad de conocer la frontera común entre los dos países, así como la selva amazónica, encontrándose con las deplorables condiciones de ciudadanos colombianos en estas regiones. Rivera denunció estas graves situaciones desde el Consulado de Colombia en Manaos (Brasil) a la Cancillería en Bogotá, pero no fue escuchado, ni tampoco atendidas sus demandas públicas en artículos de prensa.</p>
<p>De todas formas, Rivera en 1925 y con la fama que le suscitó “<em>La Vorágine</em>”, que fue un éxito literario automático en toda América Latina, fue elegido miembro de la Comisión Investigadora de Relaciones Exteriores y Colonización, continuando con su empresa de defensa de los derechos humanos de los compatriotas explotados, en un estado de semi-esclavitud en la selva. En 1928 Rivera representó a Colombia en el Congreso Internacional de Inmigración y Emigración de La Habana y luego se desplazó a Nueva York, en donde inició negociaciones para una traducción al inglés de La Vorágine y su adaptación al cine, lamentablemente le sorprendió la muerte en la ciudad estadounidense y aunque nunca se supo claramente el motivo de su fallecimiento, se cree que fue ocasionada por una enfermedad adquirida en la selva.</p>
<p>Sea la ocasión, para recuperar la lectura de una obra revolucionaria en todo sentido, que utiliza el romanticismo como puente para lanzar una demoledora denuncia social, la gran novela de la selva, que se convierte en personaje determinante, que parece manejar a los demás a su antojo. <em>La Vorágine</em>, que debe estar esperándolo en una biblioteca o en una librería al alcance de su mano, querido lector.</p>
<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>
<p>En lo que antes se llamaba Twitter, a la hora del recreo me encuentran como @dixonmedellin</p>
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]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97830</guid>
        <pubDate>Sat, 13 Jan 2024 08:43:40 +0000</pubDate>
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